{"id":11113,"date":"2016-02-05T07:48:22","date_gmt":"2016-02-05T12:48:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/gnosis\/"},"modified":"2016-02-05T07:48:22","modified_gmt":"2016-02-05T12:48:22","slug":"gnosis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/gnosis\/","title":{"rendered":"GNOSIS"},"content":{"rendered":"<p>[919]<\/p>\n<p>    Estilo m\u00ed\u00adstico de conocimiento, en el cual se saben las cosas por intuici\u00f3n iluminada y dirigida por fuerzas extranaturales y no por el esfuerzo cotidiano de la mente que perfila sus relaciones y esquemas gradualmente con esfuerzo.<\/p>\n<p>    El gnosticismo o cultivo de ese conocimiento intuitivo y m\u00ed\u00adstico, naci\u00f3 en el siglo I y se desarroll\u00f3 de una manera significativa a lo largo del II. Respond\u00ed\u00ada a un contexto cultural nutrido de supersticiones, creencias, abundantes mitolog\u00ed\u00adas populares y pluralidad de divinidades que generaban ritos inacabables.<\/p>\n<p>     Es normal que se hayan pretendido ver determinadas resonancias gn\u00f3sticas en los mismos documentos b\u00ed\u00adblicos, sobre todo en los jo\u00e1nicos, sin que est\u00e9 claro si merece el nombre de gnosticismo cualquier referencia m\u00ed\u00adstica o m\u00ed\u00adtica a la que se haga alusi\u00f3n en estos libros.<\/p>\n<p>     Estrictamente, como sistema de vida y de pensamiento, el gnosticismo surge en el siglo II. Sobre las propensiones m\u00e1gicas populares se elabor\u00f3 entonces una explicaci\u00f3n de la vida y tal vez un sistema de pensamiento. Los escritores cristianos del siglo II y del III, sobre todo los que se desviaron por los senderos de las herej\u00ed\u00adas en el Oriente, se sintieron afectados por ese gnosticismo. Pero los textos b\u00ed\u00adblicos elaborados en el siglo I no est\u00e1n marcados por esta corriente. Es m\u00e1s la referencia que sugieren los misterios \u00f3rficos, b\u00e1quicos o d\u00e9lficos que los estrictos planteamientos gn\u00f3sticos<br \/>\n    En los contextos judaicos orientales en los que nace el primer cristianismo es inexacto identificar lo gn\u00f3stico con todo lo m\u00ed\u00adstico, el dualismo plat\u00f3nico o neoplat\u00f3nico de los judeocristianos con las interpretaciones esot\u00e9ricas de la vida humana que pod\u00ed\u00ada hacerse en las comunidades de los primeros creyentes.<\/p>\n<p>    Ni la figura din\u00e1mica de Pablo, ni la pragm\u00e1tica de Pedro, ni la misma personalidad bondadosa de Juan parecen sintonizar con el predominio afectivo y fantasioso que parece abundar en los escritores gn\u00f3sticos de los primeros siglos.<\/p>\n<p>    Los Padres del siglo II y sobre todo del III tuvieron que diferenciar lo m\u00ed\u00adtico y lo carism\u00e1tico del anuncio evang\u00e9lico, cosa que no lograron los autores de los escritos ap\u00f3crifos o determinados libros m\u00e1gicos o pseudorreligiosos.<\/p>\n<p>    Pero para cuando se increment\u00f3 el gnosticismo como sistema, con figuras como Cerinto (despu\u00e9s del 115), Bas\u00ed\u00adlides (hacia el 130) y, sobre todo, Manes (216-217), la Iglesia estaba consolidada en el mundo romano, pr\u00e1cticamente se hab\u00ed\u00ada separado del juda\u00ed\u00adsmo y pod\u00ed\u00ada librarse f\u00e1cilmente de los errores y de las utop\u00ed\u00adas y fantas\u00ed\u00adas nuevas.<\/p>\n<p>    Por eso es tan inexacto hacer la ex\u00e9gesis de los textos del Nuevo Testamento a la luz de meras alegor\u00ed\u00adas, de fantas\u00ed\u00adas, de simbolog\u00ed\u00adas forzadas. Y es una mera suposici\u00f3n decir que el Evangelio de Juan fue fruto de una secta gn\u00f3stica, de los mandeos, muy distante de la cultura y del lenguaje grecojudaico.<\/p>\n<p>    Las sectas de los mandeos, que buscaban conocimientos m\u00ed\u00adsticos, la de ofitas, que se representaban por una serpiente, la de los babelos y otras varias, cuyos vestigios se conocen poco, fueron grupos que sembraban inquietudes y aventuraban hip\u00f3tesis gratuitas, inmensamente alejadas de la serenidad y claridad con la que los cristianos anunciaban a Jes\u00fas y reclamaban una vida de amor para cumplir los designios de Dios.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La gnosis es una forma particular de conocimiento de los misterios divinos por parte de unos iniciados, que puede percibirse en muchas corrientes filos\u00f3ficas del mundo antiguo; es distinta por su modalidad, su objeto y ~ su finalidad la gnosis del gnosticismo, conocido movimiento religioso que surgi\u00f3 en el siglo 1 d.C. y que floreci\u00f3 notablemente en el siglo 11. En esta segunda acepci\u00f3n la gnosis es una forma de conocimiento religioso que tiene por objeto al hombre, que se transmite\/revela esot\u00e9ricamente, que tiende a la salvaci\u00f3n de quien la recibe y a la soluci\u00f3n de los interrogantes m\u00e1s angustiosos del hombre (el sentido de la vida, su finalidad, la purificaci\u00f3n\/generaci\u00f3n\/regeneraci\u00f3n).<\/p>\n<p>Si todav\u00ed\u00ada hay muchos puntos obscuros en el estudio de las ra\u00ed\u00adces hist\u00f3ricas del movimiento, sus motivaciones tienen que buscarse en una angustia existencial que agit\u00f3 a los dos primeros siglos de la era cristiana, con elementos tanto paganos como cristianos. Se advierte una cierta desorientaci\u00f3n y un fuerte malestar frente al cosmos: para el gn\u00f3stico los infiernos han roto las fronteras y se han extendido por el mundo, llegando incluso a identificarse con el mundo, condenado por el gn\u00f3stico que considera su verdadera patria al pleroma, una especie de mundo que ser\u00ed\u00ada el de la belleza divina resplandeciente.<\/p>\n<p>Relaciones con el cristianismo.- Hay escritos gn\u00f3sticos no influidos por e1 cristianismo, mientras que existe una gnosis cristiana que se presenta, en particular, como reflexi\u00f3n cristol\u00f3gica y que, a pesar de sus diferencias \u00e9ticas, antropol\u00f3gicas y soteriol\u00f3gicas palpables, guarda notables convergencias de oraci\u00f3n y de fe con la fe cristiana y tiene una concepci\u00f3n del mundo similar en bastantes aspectos. La visi\u00f3n gn\u00f3stica del cosmos es dualista: separa en el mundo la luz de las tinieblas y en el hombre el principio espiritual del material: esta infravaloraci\u00f3n lleva al gnosticismo a rechazar la concepci\u00f3n judeo-cristiana del \u00fanico Dios creador dado que el dualismo c\u00f3smico exige dos principios creadores. Es singular la figura del demiurgo, creador de este mundo e identificado generalmente con el Dios del Antiguo Testamento, al que se contrapone el verdadero Dios, \u00abPadre del Todo\u00bb, que los textos describen como inefable, imposible de alcanzar por ninguna potencia o l\u00ed\u00admite creatural; este Dios, sin embargo, es el Padre de la Grandeza, del que explotar\u00e1 la plenitud del Todo, es decir, la plenitud del mundo de los eones. En la literatura gn\u00f3stica se advierte cierto optimismo soteriol\u00f3gico que ilumina la reflexi\u00f3n de los maestros de la escuela de Valent\u00ed\u00adn a finales del siglo II, con algunos acentos en el siglo III. Tambi\u00e9n se percibe una tensi\u00f3n a la salvaci\u00f3n universal, tra\u00ed\u00adda por el salvador, enviado por el Primer Misterio, y anunciador de gnosis y de misterios para todos los que quieren recibirlos; si \u00e9ste es un factor cultural francamente positivo, no logra sin embargo disimular las grietas de aquellos sistemas gn\u00f3sticos que hab\u00ed\u00adan relegado la salvaci\u00f3n a ciertas experiencias reservadas a los elegidos. El perfeccionismo gn\u00f3stico del siglo II fue dejando gradualmente su exclusivismo para iluminar a cualquier alma que quisiera recibir la gnosis y los misterios; y es precisamente este substrato el que explica la f\u00e1cil penetraci\u00f3n y aceptaci\u00f3n por su parte de las ideas soteriol\u00f3gicas cristianas. Los autores de hoy despu\u00e9s de haber abandonado definitivamente la tesis heresiol\u00f3gica a prop\u00f3sito de la gnosis, subrayan hondamente este substrato com\u00fan de cultura y de tensi\u00f3n espiritual, sin ignorar que, a pesar de las investigaciones puntuales de los \u00faltimos a\u00f1os, todav\u00ed\u00ada hay puntos obscuros sobre los aspectos cultuales de los gn\u00f3sticos y sobre esa relaci\u00f3n tan singular con el cristianismo, que todav\u00ed\u00ada est\u00e1 por aclarar.<br \/>\nG. Bove<\/p>\n<p>Bibl.: G. Filoramo, Gnosis, gnosticismo, en DPAC, 1, 952-956: Ph. Perkins. Gnosis, en DTF, 498-504.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>En el sincretismo religioso del mundo grecorromano, el t\u00e9rmino griego para conocimiento, gnosis (cf ARIST\u00ed\u201cTELES, Anal. post. 11, .99b-100b), lleg\u00f3 a utilizarse para referirse a la revelaci\u00f3n esot\u00e9rica que tra\u00ed\u00ada la salvaci\u00f3n a aquellos que la recib\u00ed\u00adan (Cf IRENEO, Adv. haer. I, 6,2). Basada en la revelaci\u00f3n y accesible s\u00f3lo a los pocos elegidos a quienes les son abiertos los ojos a la naturaleza divina interior que les separa del cosmos material y perceptible, la gnosis afirma una verdad que no se basa en la raz\u00f3n humana o en, las tradiciones religiosas exot\u00e9ricas de la humanidad (cf Trae. Tri.: CG I, 5, 108,12-114,30; Orig. Mundi: CG 11, 5, 97,24-98,10). ITim 6,20 se refiere \u00e1 la doctrina de maestros her\u00e9ticos como una falsa gnosis: La palabra \u00abgnosis\u00bb fue utilizada tambi\u00e9n por algunos escritores para,referirse a la doctrina cristiana (Cf IRENEO,Adv. haer. IV, 33,8).<\/p>\n<p>La carta de Bernab\u00e9 usa gnosis para referirse a la penetraci\u00f3n de la actividad de Dios en la historia de la salvaci\u00f3n a trav\u00e9s de la ex\u00e9gesis del AT, as\u00ed\u00ad como para la comprensi\u00f3n de los mandamientos de Dios (Bernab\u00e9, 1,5; 2,3; 6,9; 9,8; 13,7). Esta comprensi\u00f3n es un don del Esp\u00ed\u00adritu (1,2s; 9,9). Perfeccionando la gnosis de sus lectores, el autor aumenta su fe y fomenta su progreso hacia la salvaci\u00f3n. Aunque no todas las personas tienen gnosis, las intuiciones de aquellos que la tienen se dirigen a toda la comunidad cristiana. El uso m\u00e1s t\u00e9cnico, que concibe la gnosis como sabidur\u00ed\u00ada para cristianos de elite, maduros o especialmente ilustrados, aparece en el siglo ii. La pretensi\u00f3n de poseer gnosis, -revelada por un redentor celeste por medio de Jes\u00fas, caracteriz\u00f3 a varias sectas de cristianos her\u00e9ticos. Algunos parecen haberse llamado a s\u00ed\u00ad mismos \u00abgn\u00f3sticos\u00bb. Otros, mencionados con el nombre de maestros fundadores, como Valent\u00ed\u00adn, Bas\u00ed\u00adlides, Marcos, Sim\u00f3n, o por rasgos peculiares de su doctrina, compart\u00ed\u00adan con los autoproclamados \u00abgn\u00f3sticos\u00bb una cosmolog\u00ed\u00ada mitol\u00f3gica, tradiciones de ex\u00e9gesis, im\u00e1genes similares del redentor celeste y de la humanidad ca\u00ed\u00adda, as\u00ed\u00ad como formas asc\u00e9ticas y rituales de rechazo del mundo material (cf IRENEO, Adv. haer. I, XI, 1-5; XXV, 6; HIP\u00f3LITO, Ref. V, 6,4). En el cat\u00e1logo de divisiones sectarias, que formaba parte del ataque de Celso contra el cristianismo, aquellos que declaran ser \u00abgn\u00f3sticos\u00bb son distinguidos de &#8216;aquellos que afirman que el Dios cristiano no es el Dios de los jud\u00ed\u00ados, y de los valentinianos, aunque los tres grupos coinciden en que el Dios cristiano es una entidad celeste muy alejada del Dios jud\u00ed\u00ado, que es un creador mal\u00e9volo e ignorante (cf OR\u00ed\u00adGENES, Contra Celso, V, 61).<\/p>\n<p>La respuesta de Or\u00ed\u00adgenes trata a cada grupo separadamente. A diferencia de su refutaci\u00f3n de pasajes exeg\u00e9ticos tomados del comentario del valentiniano Heraclio, en su propio comentario sobre Juan, Or\u00ed\u00adgenes no exige conocimiento detallado de teolog\u00ed\u00ada cristiana-en este contexto. Primero insiste en que la existencia de sectas dentro del cristianismo no dice m\u00e1s en contra de su verdad que lo que nos dice la existencia de diferentes escuelas de filosof\u00ed\u00ada. Contra aquellos que afirman que el Dios cristiano no es el Dios de los jud\u00ed\u00ados, Or\u00ed\u00adgenes observa que otros pueden demostrar a partir de la Escritura que hay solamente un Dios para jud\u00ed\u00ados y gentiles. San Pablo, por ejemplo, segu\u00ed\u00ada adorando al Dios de sus padres despu\u00e9s de hacerse cristiano. La aproximaci\u00f3n de Or\u00ed\u00adgenes a los valentinianos se centra en las \u00abclases\u00bb de ser humano, aqu\u00ed\u00ad \u00abnatural\u00bb y \u00abespiritual\u00bb, halladas en sus escritos. La doble divisi\u00f3n puede haber sido tomada de Celso, pues la antropolog\u00ed\u00ada valentiniana m\u00e1s com\u00fan sostiene que la humanidad est\u00e1 dividida en personas materiales, ps\u00ed\u00adquicas y espirituales. Las espirituales son los verdaderos gn\u00f3sticos. Las ps\u00ed\u00adquicas son a menudo descritas como los cristianos de la corriente principal. Necesitan conversi\u00f3n, arrepentimiento, los sacramentos materiales y alcanzan un nivel inferior de salvaci\u00f3n celeste. Las personas materiales jam\u00e1s alcanzan gnosis o penetraci\u00f3n espiritual alguna. Algunos escritos sugieren que estas divisiones son \u00abinnatas\u00bb en los individuos. Or\u00ed\u00adgenes insiste en que aquellos que pertenecen a la Iglesia jam\u00e1s aceptar\u00e1n un determinismo basado en la cuna de las personas. Finalmente, Or\u00ed\u00adgenes compara a los \u00abgn\u00f3sticos\u00bb con los epic\u00fareos. Los \u00faltimos no merecen el t\u00ed\u00adtulo de \u00abfil\u00f3sofo\u00bb porque rechazan la providencia. Los gn\u00f3sticos no pueden llamarse cristianos porque introducen nuevas ense\u00f1anzas que no es posible armonizar con las doctrinas tradicionales recibidas de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Aunque gnosis es frecuentemente identificada con su uso en las sectas her\u00e9ticas, tanto Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada como Or\u00ed\u00adgenes utilizan \u00abgnosis\u00bb para referirse al conocimiento acerca de la doctrina cristiana que s\u00f3lo es posible para algunos cristianos. Ambos sostienen que, desde una perspectiva pedag\u00f3gica, algunas ense\u00f1anzas han de ser ocultadas a aquellos cuya fe sencilla les hace incapaces de comprender el significado de tal doctrina. La definici\u00f3n de Clemente del verdadero cristiano gn\u00f3stico concuerda con la tradici\u00f3n hallada en Bernab\u00e9: una persona que conoce ciertas verdades, que es espiritualmente madura y que trae a otros a la gnosis (Strom. II, 10,46). Porque la gnosis est\u00e1 basada en la revelaci\u00f3n por parte de la verdad misma, la gnosis es m\u00e1s cierta que cualquier otra cosa que la raz\u00f3n humana que utiliza los instrumentos de la filosof\u00ed\u00ada griega pudiera haber descubierto (Strom. VI, 9,78). Clemente adopta una tradici\u00f3n con ra\u00ed\u00adces tanto en la obra apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada como en la filosof\u00ed\u00ada plat\u00f3nica de que la meta de la gnosis es el ascenso del alma a trav\u00e9s de esferas celestes hasta el descanso de una visi\u00f3n de lo divino. El alma que alcanza esa visi\u00f3n es, ella misma, af\u00ed\u00adn a lo divino (Strom. VII, 10,57).<\/p>\n<p>Clemente describe la gnosis como instrucci\u00f3n del Se\u00f1or a los ap\u00f3stoles que ha sido transmitida de forma oral (Strom. VI, 7,61). Las distinciones entre verdadera y falsa gnosis est\u00e1n basadas en las doctrinas de la Iglesia (Strom. VI, 97,5; 125,2; 141,3). La falsa gnosis concibe al Dios creador del AT como inferior al Dios de los cristianos, rechaza la creaci\u00f3n como la obra de un demiurgo malo y ataca las leg\u00ed\u00adtimas expresiones de las pasiones, como el temor de Dios y el matrimonio (Strom. III, 9,1; 103,1; IV 147,1; 163,1). Los verdaderos cristianos rechazar\u00e1n tambi\u00e9n la afirmaci\u00f3n de que la gnosis s\u00f3lo viene a algunos seres humanos que est\u00e1n capacitados por naturaleza para recibirla. Clemente insiste en que la gnosis, la perfecci\u00f3n de la fe, pertenece a un sendero de progreso libremente elegido desde un estado bueno a otro mejor. Depende de la libre elecci\u00f3n de los individuos, del estudio, disciplina asc\u00e9tica y de la gracia de Dios (Strom. I, 16,3; IV, 92,2).<\/p>\n<p>Mientras Clemente entiende las tradiciones y doctrinas recibidas como medios de evaluar las afirmaciones acerca de lo que pertenece a la gnosis cristiana, Or\u00ed\u00adgenes liga la gnosis a la interpretaci\u00f3n de la Escritura. La Escritura tiene un sentido tipol\u00f3gico, en el que los acontecimientos sucedidos en el AT prefiguran las realidades de la nueva alianza. Tienen tambi\u00e9n un sentido espiritual y moral, por el que los cristianos son instruidos en la vida virtuosa. Sin embargo, su sentido oculto, gn\u00f3stico, no puede ser universalmente compartido. Tiene que ver con el destino del alma, su ascenso al mundo espiritual, y el origen, su descenso desde ese mundo (Hom. Num. XXVII, 24). La gnosis s\u00f3lo puede hallarse en la tradici\u00f3n de aquellos maestros que saben c\u00f3mo interpretar la Escritura. Enfrentado a comentarios her\u00e9ticos sobre la Escritura que pretend\u00ed\u00adan reflejar su significado oculto, esot\u00e9rico, Or\u00ed\u00adgenes ataca sus interpretaciones en cuanto violan la l\u00f3gica de lo que la Escritura revela en otra parte (p.ej., Comm. in Jo. 2,2).<\/p>\n<p>Tanto para Clemente como para Or\u00ed\u00adgenes, la b\u00fasqueda de la gnosis es la se\u00f1al de un cristiano espiritualmente maduro. La gnosis capacita al alma para captar su verdadera semejanza con Dios, pero no es una condici\u00f3n necesaria para la salvaci\u00f3n. Los herejes gn\u00f3sticos, en cambio, conciben la gnosis como el despertar espiritual de la ignorancia y la ilusi\u00f3n. S\u00f3lo entonces es uno consciente de su origen y destino divinos (p.ej., Ev. Verit.: CG 1, 3, 22,3-20). El Ev. Phil. (CG II, 3, 76,17-77,31) funda la afirmaci\u00f3n de que el conocimiento de la verdad gn\u00f3stica acerca del yo es necesaria para la salvaci\u00f3n en una interpretaci\u00f3n de Jn 3,1-12, Jn 8,34 y 1Cor 8,1, as\u00ed\u00ad como en alusiones al tratamiento que del bautismo hace Pablo en Rom 6. La gnosis proporciona al gn\u00f3stico una comprensi\u00f3n del verdadero significado de ritos tradicionales cristianos como el bautismo, la eucarist\u00ed\u00ada y la unci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin la gnosis los ritos sacramentales no surten efecto. Algunos gn\u00f3sticos se opusieron al modo tradicional de entender los sacramentos como canales de salvaci\u00f3n (cf Adv. haer.1, 21,4; Testim. Tr.: CG IX, 3, 69,7-32). Puesto que las mitolog\u00ed\u00adas gn\u00f3sticas atribuyen los or\u00ed\u00adgenes del mundo material a una p\u00e9rdida de \u00abluz\u00bb del mundo divino y su subsiguiente aprisionamiento en la materia por obra del Dios inferior malo o ignorante, ni el juda\u00ed\u00adsmo ni el cristianismo ortodoxo, que adoran a ese Dios, ni la filosof\u00ed\u00ada, que carece de revelaci\u00f3n divina, pueden alcanzarla verdad. S\u00f3lo el descenso de un redentor desde el mundo celeste puede traer la gnosis a quienes est\u00e1n atrapados en la ignorancia de este cosmos. Fragmentos h\u00ed\u00admnicos de una secta gn\u00f3stica judeocristiana celebran a Jes\u00fas como a aquel que trae el conocimiento a este mundo y sin embargo permanece sin estar manchado por la inmundicia del mundo (cf 1 Apoc. Jas.: CG V, 3, 28,7-20; 2 Apoc. Jas.: CG V, 4, 47,8-20). Las ense\u00f1anzas del revelador eran transmitidas a los ap\u00f3stoles en secreto. Consecuentemente, esa ense\u00f1anza no se encuentra expl\u00ed\u00adcitamente formulada en las tradiciones evang\u00e9licas que provienen de los c\u00ed\u00adrculos de los doce (cf Ap. Jas.: CG I, 2, 1,1-2,39; 1 Apoc. Jas. 42,20-24). Mientras los textos can\u00f3nicos presentan al Se\u00f1or resucitado restableciendo la comunidad de disc\u00ed\u00adpulos y encomend\u00e1ndoles proclamar el evangelio, los escritos gn\u00f3sticos afirman con frecuencia que Jes\u00fas revel\u00f3 la gnosis durante el per\u00ed\u00adodo que corre entre la resurrecci\u00f3n y la ascensi\u00f3n (cf Ap. Jn Ap. Jas., Soph. Jes. Chr., P\u00daL Soph.). La aut\u00e9ntica comprensi\u00f3n de los dichos del Jes\u00fas terreno requiere su posterior revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los mitos gn\u00f3sticos sobre los or\u00ed\u00adgenes de los reinos celestes, con sus numerosos seres divinos y el antitipo terrestre de los cielos gobernado por un demiurgo ciego que pretende ser el verdadero Dios, atribuyen todas las cosas a la revelaci\u00f3n del Padre o Padre-Madre \u00fanico, desconocido, divino. Pero el mito sirve para fijar un r\u00ed\u00adgido dualismo c\u00f3smico. S\u00f3lo la chispa de luz atrapada en las almas gn\u00f3sticas puede ser despertada y ascender a la uni\u00f3n con su equivalente celeste. Todo lo propio del mundo material, sensible, ser\u00e1 puesto al desnudo y en \u00faltima instancia destruido cuando todo lo que pertenece a lo divino haya vuelto a su verdadero hogar (cf Orig. Mundi: CG II, 5, 124,33-127,17). El salvador que trae esta revelaci\u00f3n es normalmente identificado como el equivalente de la figura femenina de la sabidur\u00ed\u00ada divina, cuya actividad condujo a la aparici\u00f3n de los mundos inferiores a partir del divino (cf Soph. Jes. Chr.: CG III, 4, 112, 4-114,25). La figura de la sabidur\u00ed\u00ada divina juega un papel revelador en el mito cosmol\u00f3gico. Reprende al arrogante diossoberano por vanagloriarse de su superioridad y revela el arquetipo celeste de la humanidad. Movido por un apasionado deseo de la belleza del Ad\u00e1n celeste, el dios-soberano y sus \u00e1ngeles crearon los cuerpos ps\u00ed\u00adquicos y materiales de los seres humanos, que est\u00e1n sujetos a ignorancia y muerte (cf Orig. Mundi: CG II, 5, 103,1116 8). Frecuentemente se. dice que la verdadera Eva, \u00abmadre de los vivientes\u00bb, hab\u00ed\u00ada abierto los ojos a Ad\u00e1n con la gnosis acerca de la superioridad de los humanos con respecto a los dioses inferiores en los acontecimientos que los relatos del G\u00e9nesis ponen en relaci\u00f3n con el \u00e1rbol del conocimiento.<\/p>\n<p>Esta cosmolog\u00ed\u00ada mitol\u00f3gica fue claramente desarrollada en c\u00ed\u00adrculos jud\u00ed\u00ados, donde la especulaci\u00f3n en torno a la creaci\u00f3n de Ad\u00e1n y las historias de los \u00e1ngeles ca\u00ed\u00addos jugaban un papel fundamental. En muchos textos, el Set celeste es la fuente de la revelaci\u00f3n para las almas gn\u00f3sticas, que contienen su semilla (cf Ev. Eg.). El mito de los or\u00ed\u00adgenes cosmol\u00f3gicos, el alma ca\u00ed\u00adda y su redenci\u00f3n por obra de una figura celeste como la de la Sabidur\u00ed\u00ada\/Ad\u00e1n\/Set inmortales parece ser totalmente independiente del que hab\u00ed\u00adan adoptado los gn\u00f3sticos cristianos. Al comparar a Cristo con uno de los seres celestes del mito, permit\u00ed\u00ada a los gn\u00f3sticos afirmar que esta historia m\u00ed\u00adtica constituye la gnosis salvadora que Cristo ense\u00f1\u00f3.<\/p>\n<p>El \u00e9nfasis sobre el dualismo de esta historia m\u00ed\u00adtica convierte en irrelevantes al \u00abJes\u00fas hist\u00f3rico\u00bb, as\u00ed\u00ad como las afirmaciones acerca del significado redentor de la muerte de Jes\u00fas en la cruz. Para el gn\u00f3stico, \u00abJes\u00fas\u00bb es s\u00f3lo el material necesario, veh\u00ed\u00adculo ps\u00ed\u00adquico a trav\u00e9s del cual el redentor divina puede entrar en el mundo para establecer contacto con las almas gn\u00f3sticas perdidas. Los cristianos gn\u00f3sticos explicaban la cruz en t\u00e9rminos docetas. Los ignorantes y demon\u00ed\u00adacos dirigentes del cosmos pensaban que hab\u00ed\u00adan crucificado al salvador. Todo lo que hab\u00ed\u00adan hecho realmente era colgar un cuerpo abandonado en la cruz. El salvador inmortal jam\u00e1s estuvo sujeto a la muerte. Los cristianos ortodoxos, que afirman encontrar salvaci\u00f3n en la cruz, no en la gnosis, han sido enga\u00f1ados al poner su esperanza en un ser humano muerto m\u00e1s que en el salvador viviente (cf Apoc. Pet.:&#8217;CG VII, 3, 81,15-84,6). De modo similar, la creencia ortodoxa en la resurrecci\u00f3n como la futura transformaci\u00f3n corporal de las personas a imagen de Cristo fue atacada como una esperanza perdida, basada en el apego al mundo material. El verdadero significado de la resurrecci\u00f3n debe hallarse en el despertar del alma a su naturaleza divina interior (cf De Res. CG 1, 4, 45,14-48 2).<\/p>\n<p>Otra l\u00ed\u00adnea de desarrollo, evidente en la oposici\u00f3n de Plotino a los gn\u00f3sticos (Enn. II, 9), combinaba el mito del retorno del alma a lo divino con la especulaci\u00f3n plat\u00f3nica sobre el ascenso del alma a una divinizadora visi\u00f3n de Dios. La tr\u00ed\u00adada neoplat\u00f3nica vida-mente-existencia se utiliza para describir a la deidad en los escritos procedentes de esta escuela (cf Allogenes, Steles Seth, Marsanes y Zostr). Para el gn\u00f3stico plat\u00f3nico ortodoxo, el dualismo y la especulaci\u00f3n mitol\u00f3gica son tan ultrajantes como lo son para el cristiano ortodoxo. El dualismo gn\u00f3stico rompe la conexi\u00f3n entre el mundo material y los arquetipos celestes. La belleza y el orden, en cuanto figuras de lo divino en este mundo, no permiten ya al alma ascender a la contemplaci\u00f3n racional de lo divino. La especulaci\u00f3n mitol\u00f3gica constituye el fundamento de los bautismos rituales ligados a la purificaci\u00f3n y ascenso del alma .que aparecen en estos escritos gn\u00f3sticos, as\u00ed\u00ad como a su especulaci\u00f3n sobre los nombres ang\u00e9licos y la multiplicaci\u00f3n de seres celestes.<\/p>\n<p>La especulaci\u00f3n plat\u00f3nica se muestra m\u00e1s acogedora con la antropolog\u00ed\u00ada tripartita de muchos escritos gn\u00f3sticos que el cristianismo ortodoxo. Los escritores cristianos protestan con frecuencia de que la divisi\u00f3n de los seres humanos en personas espirituales, ps\u00ed\u00adquicas y materiales hace que la salvaci\u00f3n dependa de la naturaleza de uno m\u00e1s que del libre albedr\u00ed\u00ado que responde a la gracia de Dios (cf Exc. Theod. 45,1; Adv. haer. I,4,1; Trae. Tri.: CG1,5, 62,2-5). Otros escritos gn\u00f3sticos, menos influenciados por la antropolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica, describen a los gn\u00f3sticos como pertenecientes a una \u00abraza\u00bb diferente, la de Set o el hombre inmortal. Aunque escritores gn\u00f3sticos pueden describir el despertar a la gnosis como una respuesta a la \u00abllamada\u00bb divina, y en ese sentido una experiencia de la gracia o elecci\u00f3n divinas (cf Exeg. Animae: CG II, 6, en que se narra el cuento del retorno arrepentido del alma a Dios), la mayor parte de su mitolog\u00ed\u00ada especulativa realmente supone que s\u00f3lo unas pocas personas poseen naturalezas capaces de gnosis. Varias escuelas difieren en su tratamiento de los \u00abps\u00ed\u00adquicos\u00bb, que los valentinianos identifican con los cristianos ortodoxos. Algunos sostienen que alcanzan una forma de salvaci\u00f3n en una regi\u00f3n inferior de los cielos. Sin embargo, el elemento m\u00e1s llamativo de la antropolog\u00ed\u00ada gn\u00f3stica es su exaltaci\u00f3n del ser humano sobre el Dios creador y sus \u00e1ngeles (cf Ev. PU.: CG II, 3, 71,35-72,4). La identificaci\u00f3n con la propia naturaleza divina interior no s\u00f3lo.hace al gn\u00f3stico superior a las autoridades religiosas,y culturales que deciden c\u00f3mo vive la mayor\u00ed\u00ada de la humanidad; hace al gn\u00f3stico superior incluso al divino creador de este mundo.<\/p>\n<p>Este motivo de huida del cosmos, de sus dioses y autoridades es fundamental para el lenguaje simb\u00f3lico y m\u00ed\u00adtico del gnosticismo. Los gn\u00f3sticos se describen a s\u00ed\u00ad mismos como miembros de una raza \u00absin rey\u00bb, extra\u00f1os al demiurgo y sus poderes (cf Apoc. Ad:. CG V, 5, 65,18-19; 69,17-18; 76,5-6). Las historias b\u00ed\u00adblicas del diluvio, Sodoma y Gomorra y la destrucci\u00f3n de la tierra por el fuego eran frecuentemente le\u00ed\u00addas como intentos por parte del demiurgo de destruir la raza gn\u00f3stica, que estaba custodiada por los poderes ang\u00e9licos (cf Apoc. Ad. CG V, 5, 75,9-28; 76,8-15; Ev.Eg.: CG 111, 2, 63,4-8). Siempre que la revelaci\u00f3n aparec\u00ed\u00ada en el mundo, se agitaban sus gobernantes e intentaban destruir a aquellos que hab\u00ed\u00adan sido ilustrados. Los gn\u00f3sticos entend\u00ed\u00adan la oposici\u00f3n que ellos soportaban por parte de las autoridades de la Iglesia como otra manifestaci\u00f3n m\u00e1s de esta norma (cf Trae. Seth: CG VII, 2, 58,14-60,12).<\/p>\n<p>Aunque los padres de la Iglesia cuentan que algunos grupos gn\u00f3sticos demostraban su libertad frente a la restricciones del mundo por medio de pr\u00e1cticas rituales libertinas (cf IRENEO, Adv. haer. I, 23,3; EPtFANio, Pan. 26), los escritores gn\u00f3sticos supervivientes muestran una tendencia decididamente asc\u00e9tica. Las pasiones, especialmente las relacionadas con la sexualidad, eran estratagemas . utilizadas por poderes demon\u00ed\u00adacos para esclavizar el alma e impedir su reintegraci\u00f3n en el mundo celeste. La inclusi\u00f3n generalizada de mujeres en sectas gn\u00f3sticas parece haberse predicado con la pretensi\u00f3n de que, a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica ritual y asc\u00e9tica, pudieran \u00abconvertirse en varones\u00bb (p.ej., Ev. Thom. 114). El alma ca\u00ed\u00adda se describe siempre como \u00abfemenina\u00bb, que busca reunirse con su equivalente \u00abmasculino\u00bb celeste. El rito central de los valentinianos, la c\u00e1mara nupcial, aparentemente representaba esta reunificaci\u00f3n (cf Ev. Phil.: CG II, 3, 86,4-18).<\/p>\n<p>El ascetismo, las pr\u00e1cticas rituales y el desarrollo de modelos de interpretaci\u00f3n de la Escritura en el contexto de una \u00fanica forma de especulaci\u00f3n mitol\u00f3gica son todos evidentes en las m\u00e1s primitivas formas de tradici\u00f3n gn\u00f3stica, que se han desarrollado claramente en una atm\u00f3sfera de sectarismo apocal\u00ed\u00adptico jud\u00ed\u00ado. Los maestros gn\u00f3sticos del siglo n relacionaron los materiales tradicionales con la especulaci\u00f3n plat\u00f3nica central acerca del Dios desconocido, la emanaci\u00f3n del mundo y la divina providencia, as\u00ed\u00ad como con el cristianismo naciente. Este \u00faltimo proporcion\u00f3 un contexto social y religioso al amplio desarrollo de las sectas gn\u00f3sticas. Donde los escritores ortodoxos insist\u00ed\u00adan en que la verdadera gnosis requer\u00ed\u00ada ex\u00e9gesis que profundizara en la fe y que estuviera de acuerdo con las tradiciones doctrinales de la Iglesia, los gn\u00f3sticos rechazaban toda interpretaci\u00f3n que no estuviera formulada para expresar simb\u00f3licamente la historia revelada de los or\u00ed\u00adgenes celestes del alma ca\u00ed\u00adda en el mundo y su restauraci\u00f3n a trav\u00e9s de la gnosis. Para el gn\u00f3stico, la historia de salvaci\u00f3n ha sido escrita de nuevo en el plano m\u00ed\u00adtico. Las narraciones de la historia de Israel o la vida terrena y las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas no tienen poder revelador en s\u00ed\u00ad mismas. El Cristo divino de la especulaci\u00f3n gn\u00f3stica es un ser m\u00ed\u00adtico intacto en su descenso al mundo humano.<\/p>\n<p>El rechazo de la gnosis de la especulaci\u00f3n mitol\u00f3gica y de la revelaci\u00f3n individual llev\u00f3 a los cristianos ortodoxos a insistir sobre 1a especial condici\u00f3n revelada de las narraciones de los evangelios y Hechos. En lugar de la historia de salvaci\u00f3n gn\u00f3stica de inversi\u00f3n y oposici\u00f3n al Dios del juda\u00ed\u00adsmo, el ortodoxo insist\u00ed\u00ada en que el Padre del cielo revelado por Jes\u00fas era el mismo Dios que hab\u00ed\u00ada creado este mundo y que hab\u00ed\u00ada sido revelado en el AT. El ascetismo y la b\u00fasqueda de una experiencia religiosa de la uni\u00f3n del alma con Dios pertenece a la pr\u00e1ctica religiosa del cristianismo ortodoxo. Pero no se les permit\u00ed\u00ada establecer las condiciones de salvaci\u00f3n de modo que la muerte expiatoria de Cristo o los sacramentos perdieran su poder de comunicar la salvaci\u00f3n al creyente. La fe y la gracia, m\u00e1s que la gnosis, son los t\u00e9rminos b\u00e1sicos con que los cristianos describen la salvaci\u00f3n. La experiencia de san Agust\u00ed\u00adn de la \u00faltima gran expresi\u00f3n de la gnosis en los tiempos patr\u00ed\u00adsticos, el manique\u00ed\u00adsmo, jug\u00f3 un papel importante en la configuraci\u00f3n de su modo de entender el leal y la gracia en la experiencia humana.<\/p>\n<p>BIBL.: TEXTOS. Ediciones de textos aislados de Nag Hammadi, junto con traducciones, notas y comentario est\u00e1n apareciendo en las series: Nag Hammadi Studies, Brill, Leiden, y Biblioth\u00e9que Copte de Nag Hammadi, Les Presses de 1&#8217;Universit\u00e9 Laval, Quebec. Para una traducci\u00f3n inglesa de todos los textos de la colecci\u00f3n Nag Hammadi, ver J.M. RoBINSON (ed.), The Nag Hammadi Library in English, Harper y Row, San Francisco 1988, tercera edici\u00f3n revisada. Colecciones que contienen extenso material de informes patr\u00ed\u00adsticos del gnosticismo junto con selecciones de textos gn\u00f3sticos supervivientes: FOERSTER W., Gnosis, vol 1: Patristic Evidence, (trad. R. Me\u00c2\u00a1. Wilson), Clarendon, Oxford 1972; ID, Gnosis, vol. 2: Coptic and Mand\u00e1ic Sources, Clarendon, Oxford 1974; LAYTON B., The Gnostic Scriptures, Doubleday, Garden City 1987. En castellano: R. KUNTZMANN y J.-D. Duaols, Nag Hammadi. Textos gn\u00f3sticos, Verbo Divino, Estella 1988.<\/p>\n<p>FUENTES SECUNDARIAS: Tratamientos del gnosticismo dentro del contexto del desarrollo teol\u00f3gico del pensamiento cristiano: DANIELOU J., Nueva Historia de la Iglesia 1976; EDWARDS M.J., Gnostics and Valentinians in the Church Tradttion, en \u00abJTS\u00bb 40 (1989) 26-47; PELIKAN J., The Christian Tradition, vol. 1: The Emergence of the Catholic Tradition (100-600), University of Chicago, Chicago 1971. Tratamientos del gnosticismo como un fen\u00f3meno religioso: JONAS H., The Gnostic Religion, Beacon, Boston 19622; RUDOLPH K., Gnosis (trad. R.McL. Wilson), Harper y Row San Francisco 1983; STROUMSA G., Another Seed: Studies in Gnostic Mythology (NHS 24), Brill, Leiden 1984. Colecciones de ensayos de destacados investigadores: ALANO B. (ed.), Gnosis. Festschrift f\u00fcr Hans Jonas, Vandenhoeck y Ruprecht, Gotinga 1978; HEDRICK C.W. y HODGSON R. (eds.), Nag Hammadi, Gnosticism and Early Christianity, MA: Hendrickson, Peabody 1986; LAYTON B. (ed.), The Rediscovery of Gnosticism, vol. 1: The School of Valentinus (SHR 12), Brill, Leiden 1980 ID, The Rediscovery of Gnosticism, vol. 2: Sethian Gnosticism (SHR 12), Brill, Leiden 1981.<\/p>\n<p>Ph. Perkins<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n<p>1. Definici\u00f3n y tipolog\u00ed\u00ada. El t\u00e9rmino g. designa, por una parte, un movimiento de redenci\u00f3n que se manifiesta en m\u00faltiples creaciones de la comunidad, movimiento religioso que en el fondo no es cristiano y que tuvo lugar en la antig\u00fcedad posterior, y, por otra parte, el concepto central de este movimiento religioso, que apareci\u00f3 antes del cristianismo y junto con \u00e9l, extendi\u00e9ndose por Samar\u00ed\u00ada, Siria, Asia Menor, Egipto, Italia, norte de \u00ed\u0081frica, etc. Muy pronto hubo contactos entre el cristianismo y la g., que se sirvi\u00f3 del acervo doctrinal cristiano para transformarse y superarse. Esta forma de g., junto a la cual exist\u00ed\u00ada una g. pagana, fue considerada como una herej\u00ed\u00ada cristiana (&#8211;>gnosticismo) e impugnada por la Iglesia como un rival peligroso. La discusi\u00f3n entre la Iglesia y la g. se hab\u00ed\u00ada preludiado ya en algunos pasajes del NT bajo formas iniciales de sectas gn\u00f3sticas y alcanz\u00f3 su punto culminante en el siglo ii. En esa lucha, al final sucumbi\u00f3 la g. pero, entretanto, \u00e9sta se hab\u00ed\u00ada extendido en forma de -> manique\u00ed\u00adsmo desde el norte de \u00ed\u0081frica hasta el Asia central. Una rama oriental de la tard\u00ed\u00ada g. antigua es el &#8212; mande\u00ed\u00adsmo, que todav\u00ed\u00ada existe actualmente, sobre todo en Irak. En Europa la g. sigui\u00f3 repercutiendo en ciertas sectas medievales (bogomilos, -* c\u00e1taros, albigenses). En sentido amplio el t\u00e9rmino g. se usa muchos veces para designar un concepto o conocimiento religioso (o filos\u00f3fico) con muchos matices en el campo de la fenomenolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n, en el de la filosof\u00ed\u00ada y en el de la teolog\u00ed\u00ada cristiana.<\/p>\n<p>G. como concepto central del movimiento as\u00ed\u00ad llamado que se desarroll\u00f3 en la antig\u00fcedad posterior, es un conocimiento religioso caracterizado por las siguientes notas: a) g. es el conocimiento de la propia mismidad espiritual del gn\u00f3stico y de la divinidad consubstancial con esa mismidad. Este conocimiento se desarrolla como un saber sobre el origen del yo espiritual, sobre la causa de su esclavitud en el mundo de las tinieblas y su ascensi\u00f3n salvadora al familiar reino de la luz, y, con ello, como un saber acerca de este reino de la luz, acerca del origen, naturaleza y destino de los poderes que han creado la realidad mundana, de la materia y del mundo. b) La g. se basa en la revelaci\u00f3n divina y es comunicada por el redentor o por seres que hacen de mensajeros. c) El acto cognoscitivo del gn\u00f3stico posee en s\u00ed\u00ad importancia soteriol\u00f3gica y \u00f3ntica: una vez despertada la mismidad espiritual por la revelaci\u00f3n divina, el gn\u00f3stico llega a distinguir entre bien y mal (luz y tinieblas) como esferas \u00f3nticas y, con ello, a la decisi\u00f3n, que en su confirmaci\u00f3n \u00e9tica (pr\u00e1ctica y, muchas veces, acciones cultuales; en ocasiones, magia) conduce a la divisi\u00f3n de estas esferas y as\u00ed\u00ad a la divisi\u00f3n del mundo, la cual consuma en la escatolog\u00ed\u00ada universal.<\/p>\n<p>Tem\u00e1ticamente el \u00abmito gn\u00f3stico\u00bb ha sido caracterizado as\u00ed\u00ad por el valentiniano Teodoto: g. es conocer \u00abqui\u00e9nes \u00e9ramos, qu\u00e9 hemos llegado a ser, d\u00f3nde est\u00e1bamos, ad\u00f3nde hemos sido arrojados, hacia d\u00f3nde nos apresuramos, de qu\u00e9 hemos sido redimidos, qu\u00e9 es nacer y qu\u00e9 es renacer\u00bb (Exc. ex Theodoto, 78, 2). La forma fundamental que es com\u00fan a las objetivaciones de la g., muy variadas y dif\u00ed\u00adciles de sistematizar (mitos artificiales), puede mostrarse mediante un modelo que une bajo un denominador com\u00fan los muchos tipos ideales que es posible formar partiendo de los escritos de las comunidades gn\u00f3sticas. La estructura fundamental del \u00abmito gn\u00f3stico\u00bb consiste en un -+ dualismo que presenta dos aspectos: a) Existe un dualismo entre la divinidad supramundana, espiritual y buena, su esfera (pleroma) y sus seres luminosos (eones), por una parte, y el ignorante creador (demiurgo) del mundo inferior, sus arcontes (esp\u00ed\u00adritus planetarios, etc.), la materia, el cosmos y el mundo de los hombres, por otra parte. Para la g. siempre es esencial la distinci\u00f3n entre divinidad suprema y demiurgo inferior, que es juzgado distintamente seg\u00fan los diversos sistemas. O bien es considerado como (m\u00e1s o menos) malo, ignorante y antidivino, o bien es concebido como un degenerado ser luminoso, que retorna finalmente al reino de la luz (-a mande\u00ed\u00adsmo). El demiurgo ocupa una posici\u00f3n intermedia, p. ej., entre los valentinianos, seg\u00fan los cuales al final del mundo llega a una salvaci\u00f3n relativa. Un enjuiciamiento m\u00e1s favorable del creador del mundo no significa, sin embargo, que se deje de subrayar la existencia del mal en sus m\u00faltiples personificaciones. La caracterizaci\u00f3n gn\u00f3stica del creador del mundo, que las m\u00e1s de las veces se identifica con el dios creador del AT, el cual queda desvirtuado e incluso rechazado, y su distinci\u00f3n radical de la divinidad suprema, excluyen que el esoterismo jud\u00ed\u00ado (frecuentemente llamado \u00abg. jud\u00ed\u00ada\u00bb), el cual se mantiene firme en el monote\u00ed\u00adsmo, pueda clasificarse bajo nuestro concepto de g. En cambio, el manique\u00ed\u00adsmo es una g., aun cuando all\u00ed\u00ad el demiurgo sea una divinidad luminosa, que a las \u00f3rdenes del Dios bueno erige el cosmos para la purificaci\u00f3n de la luz absorbida por las tinieblas. b) Un dualismo, en correspondencia necesaria con el descrito, entre la divina mismidad espiritual del hombre (o del gn\u00f3stico), por una parte, y el creador del mundo junto con sus poderes y sus creaciones (cosmos, materia, cuerpo, destino, temporalidad), por otra.<\/p>\n<p>1\u00c2\u00ba. Los poderes demi\u00fargicos crean el cuerpo humano, en el que queda aprisionada una centella de luz divina como yo espiritual del hombre, y una potencia (designada frecuentemente con la palabra psique y tambi\u00e9n con otros nombres) injertada en \u00e9ste para adormecer su esp\u00ed\u00adritu-yo y retenerlo as\u00ed\u00ad en el mundo de las tinieblas. Por tanto, la g. establece mayormente una tricotom\u00ed\u00ada en el esquema antropol\u00f3gico: el hombre (o el gn\u00f3stico) consta de la mismidad espiritual (llamada spiritus, humectatio luminis, y tambi\u00e9n anima, etc.; en griego y copto: pneuma, nous, psique), por una parte, y del cuerpo junto con la potencia demon\u00ed\u00adaca, frecuentemente llamada psique, por otra. En esta tricotom\u00ed\u00ada se trasluce un esquema de dos miembros, pues la psique demon\u00ed\u00adaca-planetaria pertenece m\u00e1s bien a las tinieblas que a la luz. Como frecuentemente el yo espiritual es llamado psique, en contraposici\u00f3n a los documentos donde este nombre designa la potencia adormecedora del hombre, el significado de psique debe deducirse en cada caso del contexto. 2\u00c2\u00ba. La cautividad de la luz en la materia queda fundamentada en la g. mediante las siguientes representaciones, en las cuales se esbozan a la vez la prehistoria y el origen de los poderes que han creado el mundo, el cosmos y el hombre: en los sistemas gn\u00f3sticos de tipo sirio y egipcio, un ser divino cae del reino de la luz y as\u00ed\u00ad da origen a los poderes creadores, al mundo y al hombre; el mal surge por emanaci\u00f3n del reino de la luz a trav\u00e9s del rodeo de una tr\u00e1gica ca\u00ed\u00adda. El ser que cae es, o bien una figura masculina (\u00e1nzropos, \u00abhombre\u00bb, u \u00abhombre originario\u00bb, p. ej., en \u00abPoimandres\u00bb del Corpus Hermeticum o entre los naasenos), o bien una hip\u00f3tesis femenina, como la sol\u00ed\u00ada de los valentinianos y de otros sistemas parecidos. La causa de la ca\u00ed\u00adda es la Meyvota o el n&#038;Oos. El ser que cae es un principio cosmol\u00f3gico, como causa del devenir del mundo, y antropol\u00f3gico, pues constituye la mismidad espiritual del hombre y aparece como parte o causa productora de la hip\u00f3tesis luminosa. En el tipo \u00abiranio\u00bb de la g. las tinieblas, el mal, no emana del reino de la luz, sino que la luz y las tinieblas est\u00e1n yuxtapuestas como reinos aut\u00f3nomos y originarios. Un ataque de las tinieblas a la luz es la condici\u00f3n previa para que aqu\u00e9lla quede encarcelada en las tinieblas, lo mismo que el hombre originario maniqueo (o sus elementos luminosos). Pero la causa del descenso de la luz es su deseo de vencer las tinieblas mediante la lucha o el sacrificio de s\u00ed\u00ad misma. Es representativo de este tipo el ->manique\u00ed\u00adsmo, que a veces se cruza con el tipo sirio y egipcio. Las hip\u00f3tesis luminosas, concebidas muchas veces como elementos de los que participan las centellas encarceladas en este mundo, toman parte de diversas maneras en la obra de la redenci\u00f3n. La investigaci\u00f3n, simplificando el tema, expresa esa idea con el modelo del \u00abmito del redentor\u00bb o del \u00abmito del proto-hombre redentor\u00bb (o salvator salvatus, salvator salvandus). La luz ca\u00ed\u00adda, que ha de ser redimida, es localizada diversamente seg\u00fan el sistema. Se piensa preferentemente que est\u00e1 encerrada en el cuerpo humano, pero tambi\u00e9n, a veces, que se halla igualmente fuera del hombre, en los arcontes y en la naturaleza (-> manique\u00ed\u00adsmo). 3\u00c2\u00ba. La cuesti\u00f3n de si todos los hombres tienen una mismidad espiritual o, por el contrario, \u00e9sta, y con ella la posibilidad de salvaci\u00f3n, corresponde solamente a una parte de la humanidad, recibe diversas respuestas en la g.: 1\u00c2\u00aa. Seg\u00fan un grupo de sistemas todos los hombres tienen una centella de luz; pero la respuesta afirmativa o negativa a la cuesti\u00f3n de si toda la luz ca\u00ed\u00adda alcanza la salvaci\u00f3n depende de cada sistema particular. 2\u00c2\u00aa. El otro grupo por principio divide a los hombres en dos clases: la de aquellos que llevan en s\u00ed\u00ad una centella de luz y, por tanto, alcanzan la salvaci\u00f3n (pneum\u00e1ticos); y la de aquellos que no poseen ninguna centella de luz y, en consecuencia, se pierden (h\u00ed\u00adlicos). En el valentinianismo, p. ej., se introduce adem\u00e1s una categor\u00ed\u00ada intermedia, la de los ps\u00ed\u00adquicos, que son capaces de una salvaci\u00f3n relativa, en tanto vivan de acuerdo con las prescripciones de la gran Iglesia. La doctrina de la -> metempsicosis aparece en numerosos testimonios de ambos grupos de sistemas, pues es importante para la sucesiva separaci\u00f3n de las centellas de luz. La luz ca\u00ed\u00adda es despertada en el pneum\u00e1tico para la g. por la llamada de la revelaci\u00f3n gn\u00f3stica, con lo cual comienza la fase de ascenso del \u00abmito\u00bb hacia la escatolog\u00ed\u00ada individual y universal. La confirmaci\u00f3n pr\u00e1ctica del gn\u00f3stico en el comportamiento \u00e9tico fundamentalmente est\u00e1 marcada por dos posiciones extremas: un radical ascetismo ac\u00f3smico; y un ac\u00f3smico libertinismo antinom\u00ed\u00adstico (si bien el antinomismo no siempre es un libertinismo, as\u00ed\u00ad en Marci\u00f3n). Las acciones indiferentes constituyen una posici\u00f3n intermedia que se da muy poco. En el fondo de estas actitudes \u00e9ticas se halla el dualismo antropol\u00f3gico de los gn\u00f3sticos entre esp\u00ed\u00adritu y materia, con la repulsa al creador del mundo y a sus obras. En esta repulsa el gn\u00f3stico acredita su libertad supramundana, ejercida por una mediaci\u00f3n negativa. En el pensamiento escatol\u00f3gico de los gn\u00f3sticos la primac\u00ed\u00ada corresponde a la escatolog\u00ed\u00ada individual, como redenci\u00f3n definitiva por la mitol\u00f3gica ascensi\u00f3n posmortal del alma a trav\u00e9s de las esferas planetarias, y puede prepararse a base de pr\u00e1cticas rituales y m\u00e1gicas. Pero la escatolog\u00ed\u00ada individual no est\u00e1 separada de la esperanza en la reintegraci\u00f3n de toda la salvable luz ca\u00ed\u00adda en el pleroma. Tras la reintegraci\u00f3n llega el final del mundo, como separaci\u00f3n definitiva entre lo divino y lo no divino. En el irreversible movimiento del proceso total hacia el eskhaton consiste la orientaci\u00f3n escatol\u00f3gica de la g. El dualismo gn\u00f3stico entre esp\u00ed\u00adritu y materia excluye la esperanza en una renovaci\u00f3n escatol\u00f3gica de la creaci\u00f3n y en la resurrecci\u00f3n corporal.<\/p>\n<p>2. En la investigaci\u00f3n se determinan de manera muy diferente el origen y la naturaleza del complejo fen\u00f3meno de la g., as\u00ed\u00ad como sus relaciones con el antiguo cristianismo. El punto de vista heresiol\u00f3gico de la Iglesia antigua (gnosis = herej\u00ed\u00ada cristiana) ha sido abandonado por la mayor parte de los investigadores, pues gracias al descubrimiento de las fuentes originales (fin del s. xix) el concepto de g. ha experimentado importantes ampliaciones. En consecuencia la g. se presenta fundamentalmente como un fen\u00f3meno religioso su\u00c2\u00a1 generis, el cual, frente a numerosos componentes elaborados por ella y conocidos ya por el mundo helen\u00ed\u00adstico del oriente, presenta un sentido nuevo que envuelve los diversos componentes. En la investigaci\u00f3n ocupa el espacio m\u00e1s amplio la historia del motivo, para la que el fen\u00f3meno de la g. concebido de manera muy diversa, en general se da por suficientemente explicado cuando los m\u00faltiples testimonios gn\u00f3sticos son localizados en alguno de los \u00e1mbitos t\u00ed\u00adpicos que la investigaci\u00f3n distingue entre s\u00ed\u00ad (\u00abgriego\u00bb, \u00abhelen\u00ed\u00adstico\u00bb, \u00aboriental\u00bb, \u00abcristiano\u00bb, \u00abjud\u00ed\u00ado\u00bb, \u00abiranio\u00bb, etc.). A este respecto, seg\u00fan la direcci\u00f3n de la investigaci\u00f3n, el origen y la esencia de la g. son explicados por un esquema de fusi\u00f3n, en el que los \u00e1mbitos mencionados (o los fen\u00f3menos de estos \u00e1mbitos que se consideran caracter\u00ed\u00adsticos, como determinadas filosof\u00ed\u00adas, religiones, etc.) se unen entre s\u00ed\u00ad y de esa manera constituyen la g. En esta uni\u00f3n se destacan ciertos componentes como predominantes y, consecuentemente, decisivos para determinar el origen y la naturaleza de la g. Son defensores de un esquema preferentemente griego-helen\u00ed\u00adstico (g.= \u00abhelenizaci\u00f3n aguda del cristianismo\u00bb), p. ej., A. v. Harnack, E. de Faye, F.C. Burkitt, H. Langerbeck, H. Leisegang (g. = filosof\u00ed\u00ada griega degenerada), R. McL Wilson (g. en sentido estricto = \u00abproducto de la fusi\u00f3n\u00bb entre cristianismo y pensamiento helen\u00ed\u00adstico), H.H. Schaeder (g. = helenizaci\u00f3n de antiguas religiones orientales). Ofrecen esquemas de derivaci\u00f3n preferentemente oriental (aparte del precursor en el s. xviii J.L. Mosheim: g. = philosophia orientalis), p. ej., K. Kessler (babil\u00f3nico), W. Anz, W. Bousset y especialmente R. Reitzenstein, para el que la g. es una forma de antigua religi\u00f3n irania; modernamente defiende esta orientaci\u00f3n G. Widengren (cf. la cr\u00ed\u00adtica hecha por C. Colpe). Ya en las derivaciones \u00aborientales\u00bb o \u00abgriego-helen\u00ed\u00adsticas\u00bb se adujeron tambi\u00e9n como esenciales ciertos componentes jud\u00ed\u00ados (p. ej., K. St\u00fcrmer) o los componentes llamados jud\u00ed\u00ados-heterodoxos; pero \u00e9stos son considerados como constitutivos para la g. y para el origen del &#8211;> mande\u00ed\u00adsmo especialmente por M. Friedl\u00e4nder, G. Quispel, J. Dani\u00e9lou, R. McL. Wilson (origen de la g. precristiana). Algunos defensores de las derivaciones \u00aborientales\u00bb y \u00abjud\u00ed\u00adas-heterodoxas\u00bb defienden la existencia de un germen precristiano de la g. Junto a las derivaciones hist\u00f3ricas a base del motivo, se recurre tambi\u00e9n a fundamentos psicol\u00f3gicos y sociol\u00f3gicos; as\u00ed\u00ad lo hacen sobre todo G. Quispel (g. = \u00abproyecci\u00f3n m\u00ed\u00adtica de la experiencia de s\u00ed\u00ad mismo\u00bb; cf. C.G. Jung) y R.M. Grant (ra\u00ed\u00adz principal de la g.: derrumbamiento de las esperanzas escatol\u00f3gicas en el juda\u00ed\u00adsmo a partir del a\u00f1o 70 d.C.). A veces, en la investigaci\u00f3n tambi\u00e9n se unen m\u00e9todos hist\u00f3ricos y fenomenol\u00f3gicos (cf. U. Bianchi). En cambio, la interpretaci\u00f3n filos\u00f3fica de H. Jonas, que destaca como fundamental novedad de la g. la \u00abactitud existencial\u00bb gn\u00f3stica, se debe tanto al horizonte intelectual en la primera filosof\u00ed\u00ada de M. Heidegger como a las apor\u00ed\u00adas en el enfoque de la g. a base de la historia del motivo,- o a base del fundamento psicol\u00f3gico y sociol\u00f3gico; evidentemente, Jonas no puede examinar as\u00ed\u00ad las causas hist\u00f3ricas del origen de la g. R. Bultmann, que presupone en gran parte los resultados obtenidos en la escuela de la historia de las religiones, utiliza igualmente el an\u00e1lisis existencial ontol\u00f3gico del hombre; tambi\u00e9n \u00e9l defiende la existencia de un germen precristiano de la g., de manera que, a su juicio, \u00e9sta y el incipiente cristianismo se influyeron mutuamente.<\/p>\n<p>3. Gnosis y Nuevo Testamento. En lo relativo al m\u00e9todo la problem\u00e1tica del tema presenta dos puntos claves: a) Documentos de una g. plenamente configurada aparecen por primera vez desde el siglo ii d.C. De estos documentos, que por el tiempo y la estructura frecuentemente est\u00e1n muy alejados entre s\u00ed\u00ad, se forman modelos extrapolados de la g. (especialmente de un gn\u00f3stico \u00abmito del redentor\u00bb y del \u00abprotohombre redentor\u00bb: H. Schlier, E. K\u00e4semann, R. Bultmann). Esto se hace con frecuencia sin comprobar cr\u00ed\u00adticamente los resultados de la llamada escuela de la historia de las religiones, cuyas categor\u00ed\u00adas fueron decisivas en la erecci\u00f3n formal de los modelos mencionados, y sin tener en cuenta que estos modelos, mediante una reducci\u00f3n, nivelan importantes diferencias existentes en las fuentes, y as\u00ed\u00ad sobrecargan la problem\u00e1tica gn\u00f3stica de la redenci\u00f3n, e incluso algunas veces producen realidades aparentes que se presuponen como puntos de apoyo para los siguientes pasos de la investigaci\u00f3n. Estos modelos a los que se tiende a conceder una antig\u00fcedad excesiva, son aplicados a diversos escritos del Nuevo Testamento y, mostrando ciertas semejanzas terminol\u00f3gicas, se intenta demostrar una influencia (distinta seg\u00fan la direcci\u00f3n de la investigaci\u00f3n) de primitivas tendencias gn\u00f3sticas en autores neotestamentarios, y se pretende igualmente localizar en la primitiva g. las doctrinas err\u00f3neas impugnadas por el NT, que la investigaci\u00f3n clasifica en diversos tipos. b) La g. como fen\u00f3meno hist\u00f3rico tiene una \u00abprehistoria\u00bb, con puntos de apoyo en la tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica, la cual puede designarse como g. primitiva o \u00abpregnosis\u00bb, si bien el uso de esta categor\u00ed\u00ada topa con la dificultad de que la existencia de la g. s\u00f3lo puede comprobarse por la presencia del sentido conjunto que unifica todos sus elementos esenciales. Por eso, cuando se presentan motivos aislados, muchas veces ser\u00ed\u00ada una petitio principia el considerarlos como expresi\u00f3n de un \u00abmito gn\u00f3stico\u00bb ya existente, o como formas previas (tempranas) de la posterior g. propiamente dicha, pues, en realidad, se trata en ocasiones de elementos sueltos que pertenecen a un conjunto significativo no gn\u00f3stico. Bajo esa sospecha se halla el intento de encontrar en los datos fragmentarios del NT indicios de una \u00abpregnosis\u00bb. Es arriesgada la suposici\u00f3n de una \u00abpre-g.\u00bb entre los adversarios de Pablo en Corinto, pues la interrelaci\u00f3n conjunta de los motivos que parecen guardar cierta analog\u00ed\u00ada con la g. (la problem\u00e1tica de la sabidur\u00ed\u00ada: 1 Cor 1s donde apenas puede verse un mito gn\u00f3stico de la sabidur\u00ed\u00ada redentora; valoraciones de la esfera sexual: 6, 12-20; 7, 32ss.38; contraposici\u00f3n entre ps\u00ed\u00adquicos y pneumaticos: 2, 14s; 15, 21. 44-49; conciencia pneum\u00e1tica de la consumaci\u00f3n: 4, 8; negaci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n: 15, 29-32; 2 Cor 5, 1-5), a pesar de agudas construcciones, en definitiva queda obscura, y las doctrinas err\u00f3neas no pueden identificarse con claridad (cf. 2 Cor 10-13). Posiblemente se las puede situar en el marco vago de una exaltaci\u00f3n pneum\u00e1tica. En la herej\u00ed\u00ada de Colosas (Col 2, 8.20: culto a los aTotxs&#8217;ta ToS x\u00f3apu, que en 2, 10.15 se llaman &#038;pXa\u00ed\u00ad y Eloualat, y son equiparados a los &#038;yysaot, 2, 18) se acostumbra a ver una g., y en los aTo rtc , etc., se ven reflejados los arcontes gn\u00f3sticos o el mundo gn\u00f3stico de la luz.<\/p>\n<p> En el primer caso apenas puede tratarse de una g., pues contradice a su sentido el que se rinda culto a los poderes malos que han creado el mundo; y tampoco en el segundo caso, ya que los eones luminosos de la g. no coinciden con los poderes c\u00f3smicos. La idea del cuerpo de Cristo, que domina en Col y Ef, se explica frecuentemente con ayuda del mito gn\u00f3stico del anthropos redentor que estar\u00ed\u00ada en el trasfondo de las cartas; y, en consecuencia, los enunciados sobre este tema (Col 1, 17s; Ef 4, 13; 5, 23; descenso y ascensi\u00f3n del redentor: Ef 4, 8ss; la edificaci\u00f3n celeste: Ef 2, 20s; el muro divisorio: Ef 2, 14ss) son interpretados como una cristianizaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de pensamientos gn\u00f3sticos. Revisten mayor valor heur\u00ed\u00adstico los intentos de buscar el trasfondo hist\u00f3rico-religioso en el c\u00ed\u00adrculo de las especulaciones fil\u00f3nicas y pseudofil\u00f3nicas, o en los c\u00ed\u00adrculos del helenismo y del primitivo juda\u00ed\u00adsmo. La \u00abg. pseud\u00f3nima\u00bb de las cartas pastorales (1 Tim 6, 20; tab\u00fas sexuales y alimenticios: 1 Tim 4, 3; mitos: 1 Tim 1, 4; 4, 7 6, 20; Tit 1, 14; 3, 9; la resurrecci\u00f3n ya realizada 2 Tim 2, 18) puede concebirse como una forma primitiva de g., aun cuando las caracter\u00ed\u00adsticas antes se\u00f1aladas se presenten desconectadas y en forma incompleta.<\/p>\n<p>Los Hechos de los ap\u00f3stoles (8, 4-25), en la per\u00ed\u00adcopa de Sim\u00f3n Mago (8, 10: \u00abla gran fuerza\u00bb), nos ofrecen un punto de apoyo para la primitiva g. En Ap 2, 6.14ss y 20-24 posiblemente se impugna una forma primitiva de g. libertina. En Efeso (2, 6) y P\u00e9rgamo (2, 15) aparecen herejes (nicola\u00ed\u00adtas; sin duda id\u00e9nticos con los herejes de Tiatira: 2, 20-24), cuya conexi\u00f3n con los nicola\u00ed\u00adtas posteriores (IRENEo, Adv. Haer. 1 26, 3) no est\u00e1 clara. Es posible que en Jds (cf. 2 Pe 2, 1-22) se impugnen gn\u00f3sticos del mismo tipo. Estos desprecian los poderes ang\u00e9licos (v. 8), viven desenfrenadamente (v. 8 16 18) y son degradados pol\u00e9micamente por el autor al nivel de los 4uxtxoc (v. 19). Es problem\u00e1tico si en 1 Jn se polemiza contra herejes de la primitiva g. (\u00abanticristos\u00bb: 2, 18.22), que rechazan la encarnaci\u00f3n (4, 2s; cf. 2 Jn v. 7) y niegan que Jes\u00fas sea el Cristo o el Hijo de Dios (2, 22; 4, 14; 5, 5). La cristolog\u00ed\u00ada gn\u00f3stica reconstruida en la investigaci\u00f3n, especialmente con la ayuda de 1 Jn 5, 6 (cf. Cerinto en IRENEO, Adv. Haer. 1 26, 1), es fruto de una interpretaci\u00f3n insegura. Al investigar el trasfondo y las tendencias de Jn, desempe\u00f1a papel importante el modelo del \u00abmito gn\u00f3stico del redentor\u00bb (especialmente por el apoyo en textos del -+ mande\u00ed\u00adsmo), pues este modelo, que, sin embargo, choca con una creciente oposici\u00f3n, podr\u00ed\u00ada facilitar la comprensi\u00f3n de la cristolog\u00ed\u00ada de Juan. Ciertamente es posible una influencia de esquemas gn\u00f3sticos, al menos en las expresiones gr\u00e1ficas del ascenso y descenso del redentor (Jn 3, 13; cf. Flp 2, 6-11); pero esas semejanzas no pueden esclarecer la esencia de los enunciados de Juan, seg\u00fan los cuales la salvaci\u00f3n aparece en el Jes\u00fas hist\u00f3rico. En todo caso, Cristo no es presentado en Juan como el \u00abprotohombre redentor\u00bb, y su obra no consiste en despertar la mismidad espiritual del gn\u00f3stico, hundida en la materia y consubstancial con el redentor.<\/p>\n<p>Robert Haardt<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[919] Estilo m\u00ed\u00adstico de conocimiento, en el cual se saben las cosas por intuici\u00f3n iluminada y dirigida por fuerzas extranaturales y no por el esfuerzo cotidiano de la mente que perfila sus relaciones y esquemas gradualmente con esfuerzo. 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