{"id":11266,"date":"2016-02-05T07:53:03","date_gmt":"2016-02-05T12:53:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hilemorfismo\/"},"modified":"2016-02-05T07:53:03","modified_gmt":"2016-02-05T12:53:03","slug":"hilemorfismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hilemorfismo\/","title":{"rendered":"HILEMORFISMO"},"content":{"rendered":"<p>[004]<\/p>\n<p>     Interpretaci\u00f3n y teor\u00ed\u00ada aristot\u00e9lica de que todo est\u00e1 constituido de materia y de forma. Materia (Hyl\u00e9, en griego) es aquello de que est\u00e1n hechas todas las cosas. Y forma (morf\u00e9, en griego) es aquello que hace a una cosa ser lo que es.<\/p>\n<p>     Es t\u00e9rmino de profunda repercusi\u00f3n teol\u00f3gica, pues distingue lo que es la criatura y los que es la divinidad. Toda criatura est\u00e1 creada por Dios como materia y como forma. Sin embargo, dios es forma pura, infinita, perfecta, sin nada de materia.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>1. El h. se encuentra de una manera aut\u00e9nticamente caracter\u00ed\u00adstica tan s\u00f3lo en la filosof\u00ed\u00ada aristot\u00e9lico-escol\u00e1stica. Intenta responder a la pregunta por la esencia del mundo. Seg\u00fan este sistema, todo cuerpo consta en su totalidad de dos componentes esenciales, la -> materia (\u00faarl) y la forma ( \u00c2\u00b5opp- ), que, naturalmente, en la cosa concreta est\u00e1n unidas constituyendo un todo. Por consiguiente, el h. se dirige contra toda especie de atomismo y de -> monismo din\u00e1mico, que establecen una \u00fanica raz\u00f3n esencial de las cosas, y contra cierto -> dualismo, que admite en los seres vivos y especialmente en el hombre dos substancias, las cuales, si bien est\u00e1n unidas por la acci\u00f3n mutua de ambas, sin embargo, son independientes.<\/p>\n<p>2. Historia. El h. constituye una parte esencial de la doctrina arist\u00f3telica sobre el ser; en efecto, se desprende inmediatamente de la doctrina del acto y de la potencia. A ra\u00ed\u00adz de observaciones cotidianas, Arist\u00f3teles llega a esa visi\u00f3n de la unidad de las cosas en medio de un doble elemento. A cada paso podemos observar transformaciones: p. ej., en el terreno del arte, un bloque de m\u00e1rmol se transforma en una estatua; en el terreno de la naturaleza, el agua se convierte en \u00abaire\u00bb. Pero, como tales transformaciones, no son una creaci\u00f3n, completamente nueva, o una aniquilaci\u00f3n, pues, evidentemente, siempre hay en ellas algo que existe previamente o que permanece; consecuentemente, en todo cambio debe haber un substrato com\u00fan a las cosas que se mantiene permanentemente. Esta materia prima es en s\u00ed\u00ad misma completamente indeterminada y s\u00f3lo recibe su determinaci\u00f3n por la forma correspondiente y la causa configurante, que la hacen ser este o aquel cuerpo. Arist\u00f3teles llega a la misma conclusi\u00f3n a base de una reflexi\u00f3n sobre el juicio. Siempre se predica alguna cosa de algo. Y tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad todas las afirmaciones deben tener como fundamento un \u00faltimo substrato, completamente indeterminado, que en s\u00ed\u00ad mismo es pura indeterminaci\u00f3n, pero se halla en potencia respecto de todas las posibles determinaciones (formas).<\/p>\n<p>La escol\u00e1stica de la edad media acogi\u00f3 esta concepci\u00f3n y la elabor\u00f3 sistem\u00e1ticamente. De todos modos el acento qued\u00f3 desplazado desde el plano m\u00e1s inmediato de la experiencia cotidiana en Arist\u00f3teles hacia la esfera de una especulaci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica. Como ya en Arist\u00f3teles mismo el concepto de materia y de forma no estaba claro, pronto surgieron diferentes concepciones opuestas. Sobre todo en la consideraci\u00f3n de los seres vivos, en la cuesti\u00f3n de la &#8212; entelequia y del -a mal, surgieron serias dificultades. Mientras que Tom\u00e1s y el -> tomismo se aferraron estrictamente a la materia prima como pura indeterminaci\u00f3n y potencialidad, Duns Escoto y Su\u00e1rez consideraron que en la materia hay ya cierta actualidad, la cual, naturalmente, necesita de ulteriores determinaciones. Por esa raz\u00f3n Tom\u00e1s exig\u00ed\u00ada una \u00fanica forma esencial, de la que proviene toda actualidad y determinaci\u00f3n esencial; en cambio, los otros autores admit\u00ed\u00adan una pluralidad de formas substanciales en los seres vivos. En la filosof\u00ed\u00ada de la era moderna, que se caracteriza por la subjetividad, el h. no atrajo expresamente la atenci\u00f3n. Por vez primera en la filosof\u00ed\u00ada de nuestro siglo se vuelve a buscar una concepci\u00f3n nueva, pues el -a materialismo dial\u00e9ctico y la -> evoluci\u00f3n plantean con toda crudeza el problema de la relaci\u00f3n entre materia y conciencia. Merece mencionarse en esta cuesti\u00f3n la opini\u00f3n de Teilhard de Chardin: Todo \u00abcorp\u00fasculo\u00bb tiene dos aspectos, el de la complejidad como dimensi\u00f3n externa (\u00abmateria\u00bb) y la dimensi\u00f3n interna de la centralizaci\u00f3n (\u00abconciencia\u00bb). El aspecto interno, que corresponde de alg\u00fan modo a la \u00abforma\u00bb cl\u00e1sica, \u00abemerge\u00bb cada vez m\u00e1s en el curso de la evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la teolog\u00ed\u00ada el h. (a partir del siglo xii aproximadamente) se emple\u00f3 para una explicaci\u00f3n m\u00e1s exacta de los datos teol\u00f3gicos, pues la teolog\u00ed\u00ada medieval se encontraba muy intensamente bajo la influencia de la filosof\u00ed\u00ada escol\u00e1stica (-a transubstanciaci\u00f3n, doctrina de la -a gracia, relaci\u00f3n entre -4 cuerpo y alma). En la teolog\u00ed\u00ada de los -> sacramentos el signo sacramental se defin\u00ed\u00ada expl\u00ed\u00adcitamente a base del h. As\u00ed\u00ad, el elemento material (agua, pan, aceite) y el gesto ritual como \u00abmateria\u00bb llegan a constituir la plenitud del signo sacramental por la \u00abforma\u00bb, consistente en las palabras, que configura y dan sentido a la materia.<\/p>\n<p>3. Juicio cr\u00ed\u00adtico. El moderno pensamiento hist\u00f3rico encuentra considerables dificultades en la concepci\u00f3n notablemente est\u00e1tica de la realidad propia del h. La terminolog\u00ed\u00ada misma parece ya ileg\u00ed\u00adtima, pues los conceptos aristot\u00e9licos, que en su \u00e1mbito limitado son v\u00e1lidos, se trasladan sin reparo alguno a otros terrenos. Trat\u00e1ndose de una estatua se puede distinguir entre materia y forma, pero en otros terrenos esa distinci\u00f3n no hace m\u00e1s que crear confusi\u00f3n. En efecto, la materia deja de entenderse metaf\u00ed\u00adsicamente y recibe un sentido emp\u00ed\u00adrico (\u00ab\u00faltimo substrato\u00bb), como en el lenguaje corriente y en el de la ciencia. Y el t\u00e9rmino \u00abforma\u00bb parece presentar una estructura del mundo con unas substancias claramente separadas entre s\u00ed\u00ad, creando as\u00ed\u00ad un modelo de realidad en el que no se ve la posibilidad de la evoluci\u00f3n ni de la fusi\u00f3n din\u00e1mica entre los objetos del mundo. Pero, a pesar de la cr\u00ed\u00adtica justificada por parte del pensamiento moderno, el prop\u00f3sito objetivo del h. todav\u00ed\u00ada ofrece algo positivo. En \u00e9l late la cuesti\u00f3n acerca de las condiciones de posibilidad del ente finito, del esp\u00ed\u00adritu finito. Seg\u00fan el h. estos entes no son \u00absimples\u00bb, sino \u00abcompuestos\u00bb, activos y pasivos a la vez. Esta composici\u00f3n se manifiesta con toda claridad en nuestra actuaci\u00f3n humana. En ella aparecen siempre dos aspectos: all\u00ed\u00ad se trata de mi acci\u00f3n y, sin embargo, de una acci\u00f3n que va necesariamente hacia otro. Esta &#8211;>identidad, que a la vez significa no identidad, se encuentra en todos los actos, incluso en los m\u00e1s \u00ed\u00adntimos. El hombre necesita este salir de s\u00ed\u00ad, esta autoalienaci\u00f3n, para poder expresarse como hombre, es decir, para poder realizar su esencia. Un mero retirarse hacia s\u00ed\u00ad mismo llevar\u00ed\u00ada al vac\u00ed\u00ado, a la p\u00e9rdida de s\u00ed\u00ad mismo. As\u00ed\u00ad, pues, la esencia del hombre implica la dependencia de otro y la determinaci\u00f3n por \u00e9l, bien sea en el plano biol\u00f3gico-vegetativo, o bien en el ps\u00ed\u00adquico y racional. Por tanto debe darse algo que haga posible este salir o exteriorizarse. Ahora bien, como en la exteriorizaci\u00f3n el hombre es determinado por otra cosa y se deja determinar por ella, este -> principio s\u00f3lo puede ser receptivo, potencial: la materialidad como posibilidad de estar en otro. En el hombre esta materialidad se expresa en su estructura sensitivo-corporal, que es la necesaria condici\u00f3n de su actuaci\u00f3n en general. El acento predominante de la corporalidad recae sobre la pasividad, sobre el tomar y recibir \u00ablo de fuera\u00bb. Sin embargo, el hombre jam\u00e1s se pierde completamente en el otro, pues \u00e9l se identifica con su acci\u00f3n. Es cierto que est\u00e1 en lo otro, pero se halla all\u00ed\u00ad estando a la vez en s\u00ed\u00ad. Incluso los actos de los sentidos, que a primera vista parecen completamente receptivos, son conscientes, es decir, en ellos el hombre vuelve sobre s\u00ed\u00ad mismo. Este es el aspecto del concentrarse o del estar en s\u00ed\u00ad. Aqu\u00ed\u00ad el hombre es activo, determinante, espont\u00e1neo. Este principio constituye hasta cierto punto el elemento que da forma, que penetra profundamente y configura toda acci\u00f3n (pensamiento, querer, trabajar&#8230; ). El \u00abestar fuera de s\u00ed\u00ad\u00bb de cada una de las actividades vuelve hacia el centro del yo consciente. El hombre es indisolublemente ambas cosas: determinabilidad receptora por la acci\u00f3n de lo que est\u00e1 fuera y un determinarse a s\u00ed\u00ad mismo desde dentro. El hombre se comunica a s\u00ed\u00ad mismo como esp\u00ed\u00adritu en cuanto se expresa en la acci\u00f3n exterior y perceptible, para volver hacia s\u00ed\u00ad mismo a trav\u00e9s de esta autoalienaci\u00f3n (y s\u00f3lo a trav\u00e9s de ella). La \u00abmaterialidad\u00bb, en cuanto \u00abel estar fuera de s\u00ed\u00ad\u00bb del hombre, y el esp\u00ed\u00adritu o la \u00abforma\u00bb, en cuanto su estar en s\u00ed\u00ad, constituyen una unidad polar; un polo no puede reducirse al otro, es decir, ambos polos son igualmente originarios, pues siempre nos encontramos a nosotros mismos como cuerpo-esp\u00ed\u00adritu. A pesar del car\u00e1cter igualmente originario se puede establecer una prioridad de rango: el esp\u00ed\u00adritu en cuanto determinante sella la materialidad en cuanto determinable; la sensibilidad en cuanto autocomunicaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 penetrada de alguna manera por la forma de la conciencia. Sin embargo no se puede pasar por alto que precisamente el car\u00e1cter receptivo de la sensibilidad exige una mediaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu humano a trav\u00e9s de la materialidad, que as\u00ed\u00ad, en cuanto principio constitutivo del hombre, hace que la conciencia sea precisamente humana, finita, es decir, no puramente espont\u00e1nea y creadora, como puro estar en s\u00ed\u00ad, sino espontaneidad receptiva, como un estar en s\u00ed\u00ad mediante lo otro.<\/p>\n<p>Si aplicamos a las dem\u00e1s cosas estas reflexiones que resultan de la experiencia inmediata de la acci\u00f3n humana, encontramos cierto paralelismo en el \u00e1mbito de los seres vivos. De todos modos, el principio determinante, la forma, disminuye seg\u00fan vamos descendiendo, hasta que en las cosas anorg\u00e1nicas se pierde totalmente en lo otro; all\u00ed\u00ad el estar en s\u00ed\u00ad se limita a la diferencia de lo otro, diferencia que ya no se interioriza en una mismidad. Como objetos de la acci\u00f3n humana, tambi\u00e9n las cosas distintas del hombre tienen que tener una estructura hilem\u00f3rfica.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Arist\u00f3teles, Physik 1 7 ss; Metaphysik VII 3, XII 1-5; Tom\u00e1s de Aquino, Comentario a los F\u00ed\u00adsicos 1 12-15; Comentario a los Metaf\u00ed\u00adsicos VII 2, XII 1-4; J. de Vries, Zur aristotelisch-scholastischen Problematik von Materie und Form: Scholastik 32 (1957) 161-185; K. Rahner, Esp\u00ed\u00adritu en el mundo (Herder Ba 1963); E. Coreth, Metaf\u00ed\u00adsica (Ariel Ba 1964); A. Rebollo, Abstracto y concreto en la filosof\u00ed\u00ada de Sto. Tom\u00e1s. Estructura metaf\u00ed\u00adsica de los cuerpos y su conocimiento intelectivo. (Burgos 1955); J. Echarri, Autocr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica del hilemorfismo: Pens. 8 (1952) 147-186; J. Hellin, Sistema hilem\u00f3rfico y ciencias modernas: Pens. 12 (1956) 53-64.<\/p>\n<p>Herbert Scheit<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[004] Interpretaci\u00f3n y teor\u00ed\u00ada aristot\u00e9lica de que todo est\u00e1 constituido de materia y de forma. Materia (Hyl\u00e9, en griego) es aquello de que est\u00e1n hechas todas las cosas. Y forma (morf\u00e9, en griego) es aquello que hace a una cosa ser lo que es. 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