{"id":11280,"date":"2016-02-05T07:53:28","date_gmt":"2016-02-05T12:53:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hipostasis\/"},"modified":"2016-02-05T07:53:28","modified_gmt":"2016-02-05T12:53:28","slug":"hipostasis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hipostasis\/","title":{"rendered":"HIPOSTASIS"},"content":{"rendered":"<p>[210]<\/p>\n<p>      Literalmente significa en griego \u00absubstrato\u00bb, (hipostasis, substancia, lo que hay debajo). En la Teolog\u00ed\u00ada y en la Historia teol\u00f3gica se traduce por \u00abpersona\u00bb, por \u00abrealidad personal\u00bb. Por eso ha sido frecuentemente usado este concepto y t\u00e9rmino para explicar conceptos teol\u00f3gicos, como hace Santo Tom\u00e1s en la Suma Teol\u00f3gica (III. q. 2. art. 3)<\/p>\n<p>     En Dios hay tres personas, (hip\u00f3stasis) en unidad de naturaleza, de dignidad, de infinitud. En Jes\u00fas hay una hip\u00f3stasis, una persona, que unifica las dos naturalezas (uni\u00f3n hipost\u00e1tica). Es uni\u00f3n personal entre el hombre Jes\u00fas y el Verbo divino o Segunda persona de la Trinidad.<\/p>\n<p>    Es una unidad misteriosa, inexplicable con terminolog\u00ed\u00adas humanas, revelada para poder ser conocida. Se establece entre Dios y el hombre Jes\u00fas, de modo que dos naturalezas, la divina y la humana, se unen en una persona singular, \u00fanica, la de Jes\u00fas Hijo de Dios e hijo de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Concepto filos\u00f3fico-teol\u00f3gico, equivalente a persona, central para la comprensi\u00f3n cristiana del misterio de Dios Trinidad, de Jesucristo, Hijo de Dios encarnado, y de la verdad del hombre.<\/p>\n<p>Tiene una larga y tortuosa historia que  tuvo su origen en el terreno teol\u00f3gico y que se extendi\u00f3 luego al filos\u00f3fico-antropol\u00f3gico. Etimol\u00f3gicamente se deriva del t\u00e9rmino griego hvpostasis, en lat\u00ed\u00adn substantia, essetia, en espa\u00f1ol substancia, esencia. Este significado original en la teolog\u00ed\u00ada cristiana se abandon\u00f3 cuando el t\u00e9rmino griego ous\u00ed\u00ada, que significa tambi\u00e9n esencia,  substancia, se reserv\u00f3 para expresar la esencia divina com\u00fan al Padre, al Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu Santo. Desde la segunda mitad del siglo 1V tras el decisivo impulso de los Padres capadocios (Basilio, Gregorio Nacianceno y Gregorio Niseno), el t\u00e9rmino hyp\u00f3stasis empez\u00f3 a usarse gradualmente para expresar lo que las divinas Personas tienen de propio e incomunicable en su dar Y &#8211; en su recibir intradivino.<\/p>\n<p>De esta forma la reflexi\u00f3n de los Padres griegos ven\u00ed\u00ada a encontrarse con la de los latinos, que va con Tertuliano (cf Adv. Prax.6, 1; 8~ 18, 2) se hab\u00ed\u00ada introducido en teolog\u00ed\u00ada el concepto de persona (t\u00e9rmino quiz\u00e1s de origen etrusco, ligado al culto de Persu Y que significaba careta, personaje, individuo) para indicar todo lo que el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo tienen de propio dentro de la divinidad Y han revelado en la historia de la salv\u00e1ci\u00f3n. Agust\u00ed\u00adn, resumiendo la visi\u00f3n latina y &#8211; griega, subray\u00f3 la dimensi\u00f3n relacional de las personas divinas, arraigada en su relaci\u00f3n de origen (cf. De Trin.).<\/p>\n<p>A esta reflexi\u00f3n en el terreno trinitario se a\u00f1adi\u00f3 otra, elaborada en la controversia sobre la copresencia Y la relaci\u00f3n de la naturaleza divina y -humana (dos ous\u00ed\u00adas) en el \u00fanico e id\u00e9ntico sujeto (hypostasis) Jesucristo, a saber la que se refiere a la subsistencia. La naturaleza humana de Cristo, \u00ed\u00adntegra e inconfusa, no posee esa subsistencia y por tanto no es hip\u00f3stasis, ya que la hip\u00f3stasis del Verbo divino, identificada gradualmente con la persona (pr\u00f3sopon), la uni\u00f3 consigo d\u00e1ndole su propia subsistencia (uni\u00f3n \u00bb seg\u00fan la hip\u00f3stasis\u00bb kat&#8217;hypostasis: cf. DS 250; 426; 428;&#8217; 430).<\/p>\n<p> Estas conquistas no fueron suficientemente valoradas en los siglos sucesivos en el terreno antropol\u00f3gico filos\u00f3fico, como se deduce con claridad de la famosa definici\u00f3n de persona dada por Severino Boecio: nnaturae rationalis individua substantia\u00bb (Lib. de persona, III: PL 64, c. 1343 C), o sea, \u00absubstancia individual de persona racional \u00ab, en donde no se menciona para nada ni la relacionalidad ni la subsistencia. La definici\u00f3n de Boecio fue recogida por los escol\u00e1sticos medievales, que le a\u00f1adieron sin embargo algunas precisiones.<\/p>\n<p>Tom\u00e1s de Aquino, por ejemplo, afirma  que la hip\u00f3stasis\/persona es una substancia intelectual individual, pero a\u00f1ade que es un ser \u00absubsistente (subsistens)\u00bb (cf. 5. Th. 1, q. 29, a. 3) \u00abincomunicable\u00bb (cf. Ib. ad 4um), o bien una \u00abincommunicabilis subsistentia\u00bb (In Sent.30, 4). En este concepto de hip\u00f3stasis\/persona se subrayan la subsistencia y la identidad, pero- no se da ning\u00fan valor especial a la relacionalidad constitutiva, dimensi\u00f3n que santo Tom\u00e1s, meditando en el misterio de Dios tras las huellas de Agust\u00ed\u00adn, destaca de forma luminosa, hasta el punto de que llega a decir que el ser mismo de las Personas divinas es relaci\u00f3n, relacionalidad constitutiva. Buenaventura ense\u00f1a que la relacionalidad es constitutiva de la persona cuando escribe: \u00abLa persona humana es para el otro y por tanto, entreteje relaciones\u00bb (ISent., d.9, a. un., q. 2, sol. 3); sin embargo, no desarrolla adecuadamente esta intuici\u00f3n, al menos en el plano antropol\u00f3gico. J D. Escoto ve a la persona como realidad relacional (cf. Ordin., III., d. 2, q. 1 : \u00abLa esencia y la relaci\u00f3n constituyen a la persona\u00bb), pero que en ultima instancia sigue siendo dependiente de los dem\u00e1s, gozando de su ultima solitudo (cf. Ib., d. 1, q. 1, \u00ab. 17. \u00abLa personalidad exige la ultima solitudo, quiere ser libre de toda dependencia real o derivada del ser respecto a otra persona'\u00bb). Estas profundas afirmaciones de car\u00e1cter metaf\u00ed\u00adsico con humus teol\u00f3gico no se ordenaron de forma sistem\u00e1tica. En la filosof\u00ed\u00ada-teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica posterior gracias entre otras cosas a ciertas orientaciones teol\u00f3gicas, se subray\u00f3 de forma privilegiada la subsistencia-identidad incomunicable, dejando de lado la dimensi\u00f3n relacional.<\/p>\n<p>El pensamiento filos\u00f3fico moderno,  por un lado, ha prestado gran atenci\u00f3n a la realidad de la persona; por otro, la ha olvidado e incluso ha llegado a negarla. Ha perdido de vista su dimensi\u00f3n ontol\u00f3gica, dada la antipat\u00ed\u00ada general que la reflexi\u00f3n moderna siente por la metaf\u00ed\u00adsica. La corriente liberal burguesa ha visto la persona en el sujeto como concreci\u00f3n individual del universal humano consciente y libre, sujeto inviolable de derechos y de deberes (cf. especialmente J Locke, G. W von Leibniz, 1. Kant); la corriente  solidario-socialista la ha visto en el individuo inserto en el contexto m\u00e1s amplio de la sociedad, de la que recibe vida y cultura y a cuyo progreso tiene que orientar sus potencialidades; el  pensamiento marxista-leninista ha disuelto a la persona, reduci\u00e9ndola a las relaciones sociales que vive y orient\u00e1ndola totalmente al progreso de la colectividad. En la corriente fenomenol\u00f3gica y existencialista laica se ha prestado atenci\u00f3n a la dimensi\u00f3n interior y dial\u00f3gica de la conciencia de la persona, pero no se ha captado muchas veces la \u00faltima ra\u00ed\u00adz ontol\u00f3gica de su identidad profunda y de su relacionalidad. Algunos fil\u00f3sofos con ra\u00ed\u00adces culturales jud\u00ed\u00adas (F. Rosenzweig, F Ebner, M. Buber, E. L\u00e9vinas) y cristianas (R. Guardini, J Lacroix, E. Mounier,  etc.) han atribuido a la apertura del sujeto humano a lo trascendente las dimensiones espec\u00ed\u00adficas de su ser personal.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea, empleando esta perspectiva dial\u00f3gica, din\u00e1mica y existencial de la experiencia y &#8211; del pensamiento b\u00ed\u00adblico, as\u00ed\u00ad como las adquisiciones del pensamiento teol\u00f3gico y cristol\u00f3gico de los Padres y de los escol\u00e1sticos, y dej\u00e1ndose iluminar por las conquistas v\u00e1lidas del pensamiento moderno (especialmente de G. W F Hegel, de L. Feuerbach, del personalismo dial\u00f3gico y del personalismo comunitario), ha elaborado y trabaja en el terreno teol\u00f3gico-trinitario, cristol\u00f3gico y antropol\u00f3gico con un concepto de hip\u00f3stasis\/persona que tiene como elementos fundamentales tanto la irrenunciable identidad incomunicable como la relacionalidad, ra\u00ed\u00adz ontol\u00f3gica de toda comuni\u00f3n y solidaridad. M\u00e1s a\u00fan, iluminando esta realidad con la luz que provectan el misterio de Dios Trinidad y el de Jesucristo Verbo hecho hombre, arraigan estos elementos de la hip\u00f3stasis\/persona en la realidad misma de Dios Trinidad (comuni\u00f3n total de personas, que siguen conservando su identidad) y de Jesucristo. Como hip\u00f3stasis divina-del Hijo que ha sido y sigue siendo sujeto de una historia h\u00damana, Jesucristo da a todo sujeto humano un valor \u00fanico y sagrado, e inyecta en la historia el flujo comunional de vida de las Personas divinas, llevando a las personas humanas y a la humanidad en su conjunto, que se abren a \u00e9l en la fe, la participaci\u00f3n de la comuni\u00f3n beatificante y eterna de la vida divina. De esta manera queda analiza da e iluminada teol\u00f3gicamente en su fundamento y en su destino m\u00e1s profundo y m\u00e1s \u00ed\u00adntimo la experiencia humana personal, la reflexi\u00f3n humana sobre el hombre persona y sobre la sociedad humana como comuni\u00f3n y comunidad de personas.<br \/>\nG. Iammarrone<\/p>\n<p>Bibl.: U. Galeazzi, Persona, en DTI, III, 787792; M. MUller &#8211; A. Halder Persona, en SM, Y 444-456: A. Mu\u00f1oz Alonso, Le, persona humana. Aspectos filos\u00f3fico, social y religioso, Zaragoza 1962: J M. Rovira Belloso, personas divinas, Historia del t\u00e9rmino \u00abper sona'\u00bb, su aplicaci\u00f3n a la Trinidad, en DCDT 1094-1 109: J. M. Coll, Filosof\u00ed\u00ada de la relaci\u00f3n  interpersonal, 2 vols., Barcelona 1990.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La palabra es una transliteraci\u00f3n del griego <em>hupostasis<\/em>, \u00absustancia\u00bb, \u00abnaturaleza\u00bb, \u00abesencia\u00bb (de <em>hufistaszai<\/em>, \u00abestar bajo\u00bb, \u00absubsistir\u00bb, que viene de <em>hupo<\/em> \u00abbajo\u00bb, y <em>histanai<\/em>, \u00abhacer estar\u00bb) y denota una subsistencia personal real o persona. En filosof\u00eda significa la parte subyacente o esencial de una cosa, diferentemente de los atributos que son variables. Se desarroll\u00f3 teol\u00f3gicamente como la palabra que describe a cualesquiera de las tres existencias reales y distintas en la sustancia o esencia de Dios (v\u00e9ase), \u00fanica e indivisible, y especialmente la \u00fanica y unificada personalidad de Cristo el Hijo en sus dos naturalezas, humana y divina. La cl\u00e1sica definici\u00f3n de Dios de Calcedonia, una esencia en tres hip\u00f3stasis (<em>mia ousia, treis hupostaseis<\/em>), desafortunadamente fue traducida al lat\u00edn como \u00abuna sustancia (griego <em>hupostasis<\/em>) en tres personas\u00bb (<em>una substantia, tres personae<\/em>). Esto no solamente confundi\u00f3 sustancia triple con la \u00fanica <em>ousia<\/em> (lat\u00edn <em>essentia<\/em>, \u00abesencia\u00bb), sino que a los griegos la palabra latina <em>persona<\/em> (\u00abrostro\u00bb o \u00abm\u00e1scara\u00bb) les son\u00f3 a monarquianismo sabeliano modalista. El Concilio de Alejandr\u00eda (362) trat\u00f3 sin \u00e9xito de resolver el conflicto definiendo <em>hypostasis<\/em> como sin\u00f3nimo con la muy diferente palabra <em>persona<\/em>. Aunque a\u00fan reina mucha confusi\u00f3n, la ortodoxia generalmente ha sostenido la sustancia \u00fanica de Dios, conocida en las tres personas del Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">H.P. Van Dusen, <em>Spirit, Son, and Father<\/em>, invirtiendo en forma exacta la forma usual de mencionar la Trinidad; L. Hodgson, <em>The Doctrine of the Trinity<\/em>; C.C. Richardson, <em>The Doctrine of the Trinity<\/em>; C. Welch, <em>In This Name: The Doctrine of the Trinity in Contemporary Theology<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Wayne E. Ward<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (294). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[210] Literalmente significa en griego \u00absubstrato\u00bb, (hipostasis, substancia, lo que hay debajo). En la Teolog\u00ed\u00ada y en la Historia teol\u00f3gica se traduce por \u00abpersona\u00bb, por \u00abrealidad personal\u00bb. 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