{"id":11286,"date":"2016-02-05T07:53:39","date_gmt":"2016-02-05T12:53:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historicismo\/"},"modified":"2016-02-05T07:53:39","modified_gmt":"2016-02-05T12:53:39","slug":"historicismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historicismo\/","title":{"rendered":"HISTORICISMO"},"content":{"rendered":"<p>[900]<\/p>\n<p>     Tendencia a explicar todas las realidades presentes por los hechos del pasado, insinuando la existencia de leyes fijas en los procesos humanos de las cuales es dif\u00ed\u00adcil escaparse.<\/p>\n<p>     Las corrientes historicistas han sido m\u00faltiples, desde las materialistas y deterministas de Hegel, Marx o Engels, hasta las m\u00e1s vitalistas de Dilthey, Ortega y Gasset o Bergson.<\/p>\n<p>      Sea cual sea la opini\u00f3n del educador de la fe cristiana, debe dejar muy claro en sus ense\u00f1anzas el mensaje agustiniano del a \u00abCiudad de Dios\u00bb: que el hombre hace la historia con libertad, aunque Dios, Se\u00f1or de la Historia, se halla por encima de ella y rige los destinos .<\/p>\n<p>    La historia no es una realidad s\u00f3lo colectiva y general, de la humanidad, sino que lo es tambi\u00e9n de las personas concretas, del hombre. El providencialismo<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto.<\/p>\n<p>Por h. entendemos con E. Troeltsch \u00abla historizaci\u00f3n fundamental de todo nuestro pensar sobre el hombre, su cultura y sus valores\u00bb. Esa concepci\u00f3n suplanta la consideraci\u00f3n universal de la naturaleza supratemporal del hombre por el conocimiento de su individualidad concreta en la historia. \u00abEstado, derecho, moral, religi\u00f3n, arte quedan disueltos en su devenir hist\u00f3rico y s\u00f3lo son inteligibles para nosotros como elementos de determinadas evoluciones hist\u00f3ricas. Esto pone de relieve c\u00f3mo todo lo casual y personal tiene sus ra\u00ed\u00adces en amplios contextos supraindividuales&#8230;, pero, de otra parte, conmueve todas las verdades eternas&#8230; \u00bb El h., en su forma propiamente moderna, pertenece por completo al siglo xix, pero est\u00e1 prefigurado ya en estadios m\u00e1s antiguos de la historia del esp\u00ed\u00adritu occidental. El h. logra un influjo dominante desde el momento en que la historiograf\u00ed\u00ada, desprendi\u00e9ndose de la imagen estoico-cristiana del hombre, emprende el camino hacia el procedimiento individualizante de una antropolog\u00ed\u00ada descriptiva, y abandona el marco de la divisi\u00f3n en \u00e9pocas inspirada en la historia de la salvaci\u00f3n, sin renunciar, no obstante, a la idea de un enlace interno entre los acontecimientos hist\u00f3ricos y, por ende, a la posibilidad de un esclarecimiento racional de su interdependencia (->historia e historicidad; filosof\u00ed\u00ada de la ->historia). Al desprenderse as\u00ed\u00ad la historia del antiguo esquema (conservando, no obstante, la estructura formal de la consideraci\u00f3n personal y teleol\u00f3gica de la historia), se hace posible aquella \u00abinterpretaci\u00f3n puramente inmanente de la vida social e hist\u00f3rica\u00bb (W. Dilthey) que, frente al antiguo procedimiento de la mera cr\u00f3nica o de la historia teol\u00f3gica de la salvaci\u00f3n, constituye lo nuevo de la moderna ciencia hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>La palabra \u00abhistoricismo\u00bb es m\u00e1s reciente que su contenido. Usada en primer lugar por K. Werner en 1879, fue esgrimada primeramente en pol\u00e9mica contra la escuela hist\u00f3rica de la econom\u00ed\u00ada nacional, m\u00e1s tarde contra la teolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rico-positiva de A. Ritschl, y s\u00f3lo despu\u00e9s de la primera guerra mundial adquiri\u00f3 una significaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtico-cultural, en que se juntaban la insuficiencia del cultivo erudito de la ciencia y la queja contra un disolvente relativismo hist\u00f3rico. E. Troeltsch, en su obra Der historismus und seine Probleme (obras completas, tomo iii, T 1922) dio el primer paso hacia el esclarecimiento filos\u00f3fico del fen\u00f3meno discutido. Sus puntos de vista, que condujeron m\u00e1s all\u00e1 de la mera pol\u00e9mica y abrieron la visi\u00f3n hist\u00f3rica del mundo como un horizonte de ciencia moderna, fueron sistem\u00e1ticamente ahondados por K. Mannheim y B. Croce. La investigaci\u00f3n hist\u00f3rica del problema del h. parti\u00f3 de la obra de F. Meinecke: Die Entstehung des Historismus (Mn-B 1936). Aqu\u00ed\u00ad se describe el h. como una revoluci\u00f3n espiritual del pensamiento occidental, la cual ha fundado una nueva visi\u00f3n de la vida humana y ha dado el impulso para la moderna investigaci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>II. Desarrollo hist\u00f3rico<br \/>\nLos primeros indicios de una historia moderna y cr\u00ed\u00adtica se hallan en los siglos xvi y xvii, y est\u00e1n en estrecha conexi\u00f3n con la penetraci\u00f3n del empirismo asistem\u00e1tico en la ciencia postescol\u00e1stica. Fueron pasos importantes en el camino hacia el h. el hecho de que la historia se liberara de la cronolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica (J. Bodin) y el primer esbozo de una teor\u00ed\u00ada de la ciencia hist\u00f3rica en el siglo xviii (G. Vico).<\/p>\n<p>Frente a ello, el pensamiento hist\u00f3rico de la ilustraci\u00f3n representa un claro retroceso, por mucho que contribuyera a la independencia de la historia profana y al esclarecimiento cient\u00ed\u00adfico de sus m\u00e9todos. Ese pensamiento transmiti\u00f3 al h. la idea del progreso (Turgot, Condorcet), que sucedi\u00f3 como principio inmanente de interpretaci\u00f3n de la historia a la antigua doctrina escatol\u00f3gica sobre ella. Sin embargo, la Ilustraci\u00f3n no lleg\u00f3 a una visi\u00f3n hist\u00f3rica universal del mundo; pues, de una parte, en forma poco hist\u00f3rica hizo de la actualidad la medida del pasado, y, de otra parte, quiso oponerse a la disoluci\u00f3n moralista de la imagen cl\u00e1sica del hombre por el retorno a una teor\u00ed\u00ada, marcadamente atemporal, del derecho natural.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad se explica que la irrupci\u00f3n del h., la cual tuvo lugar al finalizar la ilustraci\u00f3n en el Sturm und Drang y el romanticismo, se caracterice muy decisivamente por la oposici\u00f3n al racionalismo de la Ilustraci\u00f3n y a la praxis mec\u00e1nica de gobierno en el Estado absolutista. El fund\u00f3 una visi\u00f3n profunda del mundo hist\u00f3rico, que repercuti\u00f3 fuertemente sobre la pol\u00ed\u00adtica y la ciencia del siglo xix. Frente a la idea de una naturaleza humana inmutable y al hecho de que la raz\u00f3n concediera a lo hist\u00f3rico un valor meramente relativo, Herder defendi\u00f3 el car\u00e1cter singular (que no puede deducirse de una ley general) de la individualidad de cada pueblo y sustituy\u00f3 el pensamiento pragm\u00e1tico del progreso por una visi\u00f3n que resalta la independencia de las edades particulares. La formaci\u00f3n org\u00e1nica y el crecimiento natural de los Estados sustituyen en M\u00f6ser, Burke y Savigny (escuela hist\u00f3rica del derecho) la causalidad mec\u00e1nica y la acci\u00f3n planificada. En est\u00e9tica, la voluntad del genio arrumb\u00f3 las reglas (Shaftesbury, Diderot) La transformaci\u00f3n de la idea de revelaci\u00f3n en la de evoluci\u00f3n (Lessing) y la concepci\u00f3n de los pueblos como \u00abpensamientos de Dios\u00bb (Herder), hicieron surgir una inteligencia de la historia que interpretaba el proceso hist\u00f3rico como realizaci\u00f3n paulatina de la vida espiritual infundida por Dios a la humanidad. Esta universal visi\u00f3n hist\u00f3rica alcanz\u00f3 su punto culminante en la obra de Ranke, que entiende la historia de la humanidad como \u00abvariedad infinita de evoluciones que van apareciendo poco a poco\u00bb, donde cada \u00e9poca es \u00abinmediata respecto a Dios\u00bb. En contraste con el pensamiento hist\u00f3rico de Hegel, que parte de la ilustraci\u00f3n, este h. no comprende la historia como un gradual llegar a s\u00ed\u00ad mismo del esp\u00ed\u00adritu absoluto, al que se subordina el movimiento propio de las individualidades. M\u00e1s bien, en el h. est\u00e1n en rec\u00ed\u00adproca relaci\u00f3n, rica en tensiones, la idea de evoluci\u00f3n y la de individualidad; y esa relaci\u00f3n no permite ni un deslizamiento hacia el relativismo de infinitos fen\u00f3menos igualmente justificados, ni un determinismo hist\u00f3rico anulador de la individualidad.<\/p>\n<p>Al debilitarse los impulsos idealistas y rom\u00e1nticos, se deshizo la s\u00ed\u00adntesis del h., formada con elementos de la tradici\u00f3n cristiana y humanista, cediendo el paso a nuevos esquemas de la historia. Esta disoluci\u00f3n condujo, en parte, a una visi\u00f3n determinista de la historia con ayuda de la dial\u00e9ctica hegeliana o del concepto positivista de progreso (Marx, Comte, H. Th. Buckle), y en parte, a una entrega puramente pasiva al hechizo de los fen\u00f3menos hist\u00f3ricos, renunciando a conocer y valorar el sentido hist\u00f3rico. La historizaci\u00f3n de m\u00e1s y m\u00e1s ciencias, as\u00ed\u00ad como la penetraci\u00f3n de lo hist\u00f3rico en los dominios de las artes pl\u00e1sticas y de la poes\u00ed\u00ada, hicieron del siglo xix posterior un saeculum historicum. Simult\u00e1neamente surgi\u00f3 con creciente claridad la problem\u00e1tica de una historiograf\u00ed\u00ada que se mov\u00ed\u00ada, sin br\u00fajula, dentro de la riqueza de los fen\u00f3menos. As\u00ed\u00ad se present\u00f3; de una parte, la cuesti\u00f3n de la justificaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica a base de una filosof\u00ed\u00ada vitalista (Nietzsche) y, de otra, el problema de poner orden en la anarqu\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica y social de los valores provocada por el h. (E. Troeltsch, M. Weber). Los esfuerzos te\u00f3ricos por un esclarecimiento filos\u00f3fico de los horizontes del saber abiertos por la escuela hist\u00f3rica (Dilthey), desembocaron lentamente, despu\u00e9s de la primera guerra mundial, en planteamientos ontol\u00f3gicos m\u00e1s generales de la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>III. Resultados y problemas<br \/>\nLa destacada posici\u00f3n que ocup\u00f3 la historia en el pensamiento del siglo xix ha dejado paso actualmente a una fuerte restricci\u00f3n de su validez, y en cierto modo tambi\u00e9n a una clara depreciaci\u00f3n del pensar hist\u00f3rico. Tanto en la vida p\u00fablica como en las ciencias la historia ha perdido eficacia. Un h. \u00abcon pretensi\u00f3n de monopolio\u00bb (O. Brunner), como en parte se dio en el siglo xix, apenas es imaginable hoy d\u00ed\u00ada en los pa\u00ed\u00adses occidentales, e incluso en los dominios comunistas s\u00f3lo artificialmente puede mantenerse el postulado de una total interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica de la existencia humana (-> materialismo dial\u00e9ctico, -> marxismo).<\/p>\n<p>La moderna cr\u00ed\u00adtica del h. (K. L\u00f6with, E. Topitsch) tiende a buscar las ra\u00ed\u00adces hist\u00f3ricas del h. sobre todo en la secularizaci\u00f3n de ideas de la historia de salvaci\u00f3n y en la trasposici\u00f3n de la especulaci\u00f3n sobre el orden cosmol\u00f3gico al \u00e1mbito hist\u00f3rico. Pero esa transformaci\u00f3n secularizante ha sido a la vez, como hoy se reconoce con m\u00e1s claridad, la causa de la crisis posterior de esta forma de pensar. Aqu\u00ed\u00ad, el fracaso de una interpretaci\u00f3n general del \u00abmundo como historia\u00bb, no s\u00f3lo va unido a la deficiente capacidad filos\u00f3fica de la historiograf\u00ed\u00ada, la cual, como ciencia emp\u00ed\u00adrica, no puede ofrecer una imagen total del cosmos hist\u00f3rico. sino que tambi\u00e9n es consecuencia necesaria de la tentativa teol\u00f3gicamente problem\u00e1tica de disolver en el reino mundano el designio divino de salvaci\u00f3n, bien en una marcha metaf\u00ed\u00adsica del esp\u00ed\u00adritu (Hegel), o bien en el continuum ilimitado de una historia universal del esp\u00ed\u00adritu (Dilthey). Aunque es cierto que el h. ha fracasado como sistema de interpretaci\u00f3n total del mundo, como sustitutivo de la metaf\u00ed\u00adsica y \u00ab\u00faltima religi\u00f3n del hombre culto\u00bb (Croce), no por eso pueden anularse simplemente los resultados de la consideraci\u00f3n hist\u00f3rica del mundo. Por muy problem\u00e1tica que sea una generalizaci\u00f3n de la relatividad de la existencia descubierta por el h., igualmente dudosa ser\u00ed\u00ada, por otra parte, la tentativa de huir del conocimiento de la historicidad f\u00e1ctica para refugiarse en una teor\u00ed\u00ada sobre la naturaleza atemporal del hombre, o en una concepci\u00f3n c\u00ed\u00adclica de la historia, entendi\u00e9ndola como repetici\u00f3n de lo que permanece siempre igual. M\u00e1s bien, como l\u00ed\u00admite de los esbozos atemporales y de los intentos de conceder un valor absoluto a lo terreno y pol\u00ed\u00adtico, el pensamiento hist\u00f3rico conserva su valor incluso cuando renuncia (a diferencia del h.) a considerar la historia como la esfera absolutamente importante para el hombre. Precisamente entonces puede tener su funci\u00f3n como correctivo de un af\u00e1n de configurar el mundo aut\u00f3nomamente.<\/p>\n<p>FUENTES: G. Vico, Principi di una scienza nuova intomo alla natura delle nazioni (Na 1725, 21744), nueva edici\u00f3n bajo el t\u00ed\u00adtulo: La scienza nuova, ed. F. Nicolini (Bari 1911-16 [3 vols], 31942 [2 vols.]); J. G. Herder, Auch eine Philosophie der Geschichte zur Bildung der Menschheit (S\u00e4mtliche Werke, bajo la dir. de Suphan, V (Riga &#8211; L 1774); idem, Ideen zur Philosophie der Geschichte der Menschheit 4 vols. (ibid. vol. XIII, XIV) (Riga &#8211; L 17841791).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: E. Troeltsch, Der H. und seine Probleme (Gesammelte Schr. III) (T 1922); !dem, Der H. und seine \u00dcberwindung (B 1924); K. Mannheim, H.: Archiv f\u00fcr Sozialwissenschaft und Sozialpolitik 52 (T 1924) 1-60; K. Heussi, Die Krisis des H. (T 1932); B. Croce La storia come pensiero e come azione (Bar\u00c2\u00a1 1938,51952); idem, Filosofia e storiografia (Bar\u00c2\u00a1 1948); C. Antoni, Dallo storicismo alla sociologia (Fi 1940); R. Aron, La philosophie critique de la histoire (P 1950); H. v. Srbik, Geist und Geschichte vom deutschen Humanismus bis zur Gegenwart, 2 vols. (Mn &#8211; Sa 1950-51); E. Topitsch, Der H. und seine \u00dcberwindung: Wiener Zeitschrift f\u00fcr Philosophie, Psychologie, P\u00e4dagogik 4 (W 1952) fast. 2; B. Weite, Wahrheit und Geschichtlichkeit: Saeculum 3 (1952) 117-191; K. L\u00f6with, Die Dynamik der Geschichte und der H.: Eranos 21 (1952); !dem, Meaning in History (Ch 1949); O. Brunner, Abendl\u00e4ndisches Geschichtsdenken (H 1954); C. Hinrichs, Ranke und die Geschichtstheologie der Goethezeit (G\u00f6 1954); H.-L Marrou, De la connaissance historique (P 1954); Th. Litt, Die Wiedererweckung des geschichtlichen Bewu\u00dftseins (Hei 1956); P. Rossi, Lo storicismo tedesco contemporaneo: Studi e ricerche IV (Tn 1956); G. Barraclough, History in a Changing World (0 1955); A. Dempf, Kritik der historischen Vernunft (Mn 1957); A. Heimpel, Geschichte und Geschichtswissenschaft: Vierteljahreshefte f\u00fcr Zeitgeschichte 5 (St 1957) 1 ss; C. Anton, Zur Auseinandersetzung zwischen Naturrecht und H.: Schweizer Monatshefte 37 (Z 1957-58); R. Wittram, Das Interesse an der Geschichte. 12 Vorlesungen \u00fcber Fragen des zeitgen\u00f6ssischen Geschichtsverst\u00e4ndnisses (Kleine Vandenhoeck-Reihe 59-61) (G\u00f6 1958); F. Meinecke, Die Entstehung des H. 2 vols. (Mn &#8211; B 1936, Mn 31959); W. Bodenstein, Neige des H. Ernst Troeltschs Entwicklungsgang (G\u00fc 1959); P. Rossi, Storia e storicismo nella filosofia contemporanea (Mi 1960); R. Aron, Dimensions de la conscience historique (P 1961); G. Bauer, Geschichtlichkeit. Wege und Irrwege eines Begriffs (B 1963); G. Rand, Two Meanings of Historicism in the Writings of Dilthey, Troelsch and Meinecke: Journal of the History of Ideas 25 (Lanc. [Penn.] 1964); L. v. Renthe-Fink, Geschichtlichkeit. Ihr terminologischer Ursprung &#8230; (G\u00f6 1964); H.-G. Gadamer, Hermeneutik und H.: Wahrheit und Methode (T 21965) 477-512; L. Grote (dir.), H. und bildende Kunst (Mn 1965); K. R. Popper, Das Elend des Historizismus (T 1965); Nicol, Historicismo y existencialismo (Ma 1967).<\/p>\n<p>Hans Maler<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[900] Tendencia a explicar todas las realidades presentes por los hechos del pasado, insinuando la existencia de leyes fijas en los procesos humanos de las cuales es dif\u00ed\u00adcil escaparse. 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