{"id":11305,"date":"2016-02-05T07:54:11","date_gmt":"2016-02-05T12:54:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/homilia\/"},"modified":"2016-02-05T07:54:11","modified_gmt":"2016-02-05T12:54:11","slug":"homilia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/homilia\/","title":{"rendered":"HOMILIA"},"content":{"rendered":"<p>[473]<\/p>\n<p>     T\u00e9rmino griego que indica \u00abexposici\u00f3n en una reuni\u00f3n\u00bb. Lit\u00fargicamente es la exposici\u00f3n viva y aplicativa de la Palabra de Dios en forma rememorativa y celebrativa. No es un \u00abserm\u00f3n\u00bb, subjetivo del que la pronuncia ni un entretenimiento para el que la escucha. Es una proclamaci\u00f3n adaptativa de la misma Palabra de Dios hecha alimento espiritual.<\/p>\n<p>    El Concilio Vaticano II dec\u00ed\u00ada: \u00abSe recomienda encarecidamente como parte de la misma Liturgia, la homil\u00ed\u00ada, en la cual se exponen durante el a\u00f1o lit\u00fargico, a partir de los textos sagrados, los misterios de la fe y las normas de la vida cristiana. M\u00e1s a\u00fan: en las misas que se celebran los domingos y en las fiestas de precepto, con asistencia del pueblo, nunca se debe omitir la homil\u00ed\u00ada si no es por causa grave.\u00bb (Sacr. Conc. 52)<\/p>\n<p>     Los elementos religiosos de la homil\u00ed\u00ada son su referencia a la Palabra de Dios, el recuerdo de los dones de Dios que se agradecen y festejan, el sentido participativo de la comunidad que se identifica con los sentimientos y las ideas expuestas, la fe que inspira al grupo que la recibe y a la persona de autoridad religiosa que la pronuncia.<\/p>\n<p>     Por eso la homil\u00ed\u00ada no es cualquier exposici\u00f3n, exhortaci\u00f3n, conferencia o coloquio piadoso que se ofrece a un grupo.<\/p>\n<p>     Es un \u00abMinisterio de la Palabra\u00bb que culmina el valor de los otros ministerios: evangelizaci\u00f3n para anunciar, catequesis para formar, teolog\u00ed\u00ada para profundizar. La homil\u00ed\u00ada es acci\u00f3n lit\u00fargica para celebrar. Y es la forma ministerial m\u00e1s cercana a la catequesis, sobre todo cuando se hace oportuna, agradable y de forma planificada, nunca improvisada, de cara a la formaci\u00f3n de la fe de los oyentes que acuden a celebrarla en comunidad.<\/p>\n<p>     Fue la forma de vivificar la fe y comunicarla en la comunidad a los dem\u00e1s, que m\u00e1s se us\u00f3 entre los primeros cristianos. Se hizo siempre con estilo vivencial, es decir con la palabra fraterna, aunque muchas veces qued\u00f3 consignada por escrito por parte de algunos autores significativos. Algunos de los mejores recuerdos pueden ser citados en las pronunciadas y proclamadas por San Clemente a los Corintios, por S. Justino, S. Juan Cris\u00f3stomo, San Cirilo de Jerusal\u00e9n, S. Gregorio Taumaturgo, San Ambrosio, S. Agust\u00ed\u00adn.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Compartir la celebraci\u00f3n lit\u00fargica<\/p>\n<p>\tLa expresi\u00f3n \u00abhomil\u00ed\u00ada\u00bb indica conversaci\u00f3n o comunicaci\u00f3n familiar. Es un momento especial de la predicaci\u00f3n evang\u00e9lica, puesto que se anuncia en evangelio en el ambiente de una comunidad eclesial que celebra los misterios del Se\u00f1or. La dimensi\u00f3n lit\u00fargica y familiar comunica la nota de \u00abhomil\u00ed\u00ada\u00bb a la predicaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>\tEn la homil\u00ed\u00ada se anuncia comentando o conversando, en contexto familiar, lo que en aquel momento est\u00e1 celebrando la Iglesia entera, en el cielo y en la tierra. Puesto que es en la Eucarist\u00ed\u00ada cuando se celebra y hace presente, de modo especial, la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, es tambi\u00e9n entonces principalmente cuando tiene lugar la homil\u00ed\u00ada. Tambi\u00e9n es homil\u00ed\u00ada la predicaci\u00f3n en otras celebraciones sacramentos, liturgia de las horas, fiestas, etc.<\/p>\n<p>\tFuentes inspiradoras<\/p>\n<p>\tLas fuentes donde se inspira la homil\u00ed\u00ada son la Escritura (con la Tradici\u00f3n) y la liturgia que se celebra, \u00abya que es una proclamaci\u00f3n de las maravillas obradas por Dios en la historia de la salvaci\u00f3n o misterio de Cristo, que est\u00e1 siempre presente y obra en nosotros particularmente en la celebraci\u00f3n de la liturgia\u00bb (SC 35). La homil\u00ed\u00ada \u00abes parte de la misma liturgia&#8230; a partir de los textos sagrados, los misterios de la fe y las normas de la vida cristiana\u00bb (SC 52). A partir de esas fuentes, se quiere responder a la realidad concreta personal y comunitaria. No basta con compartir unas experiencias.<\/p>\n<p>\tLa homil\u00ed\u00ada se inspira en la Palabra b\u00ed\u00adblica, dentro del contexto lit\u00fargico, donde resuena la situaci\u00f3n o realidad humana. Es el servicio ministerial de anunciar el \u00abhoy\u00bb de la historia de salvaci\u00f3n, al estilo de Jes\u00fas en Nazaret \u00abHoy se ha cumplido esta Escritura que acab\u00e1is de escuchar\u00bb (Lc 4,21). Llegar a captar este \u00abhoy\u00bb, supone, por parte del predicador (en colaboraci\u00f3n con la comunidad eclesial), la actitud contemplativa y el estudio b\u00ed\u00adblico, lit\u00fargico, teol\u00f3gico y pastoral.<\/p>\n<p>\tDin\u00e1mica interna y evangelizadora<\/p>\n<p>\tLa homil\u00ed\u00ada tiene una din\u00e1mica interna peculiar se parte de la Palabra de Dios o del misterio de Cristo que se celebra, para responder a las situaciones concretas de personas y comunidades (l\u00ed\u00adnea inductiva). Puesto que la misma Palabra de Dios se ha insertado en la realidad humana (cfr. Jn 1,14), se puede partir tambi\u00e9n de la misma realidad o situaci\u00f3n humana para buscar la luz en el mensaje evang\u00e9lico (l\u00ed\u00adnea deductiva). Se dirige al hombre concreto en su circunstancia, para anunciarle el \u00abhoy\u00bb de la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>\tCuando la homil\u00ed\u00ada tiene lugar en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica dominical, adquiere su m\u00e1ximo grado de evangelizaci\u00f3n, puesto que se anuncia a Cristo muerto y resucitado, presente y comunicado. La vida del ap\u00f3stol que predica forma parte del anuncio como signo personal o testimonio. La homil\u00ed\u00ada \u00abtiene ciertamente un puesto en la evangelizaci\u00f3n, en la medida en que expresa la fe profunda del ministro sagrado que predica, y est\u00e1 impregnada de amor&#8230; Muchas comunidades, parroquiales o de otro tipo, viven y se consolidan gracias a la homil\u00ed\u00ada de cada domingo\u00bb (EN 43).<\/p>\n<p>Referencias Anuncio, evangelizaci\u00f3n, kerigma, predicaci\u00f3n, testimonio.<\/p>\n<p>Lectura de documentos SC 52; EN 43.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., El arte de la homil\u00ed\u00ada (Barcelona, CPL, 1979); (Comisi\u00f3n Episcopal de Liturgia, Espa\u00f1a), Partir el pan de la palabra. Orientaciones sobre el ministerio de la homil\u00ed\u00ada (Madrid, PPC, 1985); L. DELLA TORRE, Homil\u00ed\u00ada, en Nuevo Diccionario de Liturgia (Madrid, Paulinas, 1987) 1015-1038; M. MAGRASSI, L&#8217;omelia, prolungamento della Parola (Padova, Messaggero, 1974); L. MALDONADO, El menester de la predicaci\u00f3n (Salamanca 1972); R. SPIAZZI, Teologia pastorale didattica kerigmatica e omiletica (Torino, Marietti, 1965).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1. Aportaciones del Vaticano II. &#8211; 2. Pasos en la homil\u00ed\u00ada: 2.1. Homil\u00ed\u00ada y anuncio gozoso. 2.2 Homil\u00ed\u00ada y memorial. 2.3. Homil\u00ed\u00ada y el hoy de la comunidad.<\/p>\n<p>Dentro de la teolog\u00ed\u00ada pastoral y de la teolog\u00ed\u00ada kerigm\u00e1tica actuales, la homil\u00ed\u00ada posee un sentido muy concreto. Es la predicaci\u00f3n que tiene lugar en el interior de la liturgia y de modo muy especial, en el marco de la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Es cierto que, desde muy antiguo, se denomin\u00f3 homil\u00ed\u00ada a la predicaci\u00f3n cristiana en general. Como verbo (\u00abhomilein\u00bb) aparece ya en Hechos 20, 21. Y como sustantivo lo encontramos en Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada (Poi. 5, 1), en Eusebio de Cesarea (H.E. VI, 19) y en Gregorio Magno (Ep. 10, 52).<\/p>\n<p>1. Aportaciones del Vaticano II<br \/>\nEl sentido m\u00e1s particular y espec\u00ed\u00adfico de predicaci\u00f3n lit\u00fargica se va imponiendo a partir de la \u00e9poca de las Luces. Lo consagra el Vaticano II con la Constituci\u00f3n \u00abSacrosanctum Concilium\u00bb en su n\u00famero, 52 que afirma: \u00abSe recomienda encarecidamente, como parte de la misma liturgia, la homil\u00ed\u00ada, en la cual, durante el ciclo del a\u00f1o, lit\u00fargico, se exponen, a partir de los textos sagrados, los misterios de la fe y las normas de la vida cristiana. M\u00e1s a\u00fan, en las misas que se celebran los domingos y fiestas de precepto con asistencia del pueblo, nunca se omita, si no es por causa grave\u00bb.<\/p>\n<p>La mejor ejemplificaci\u00f3n de esta doctrina conciliar la tenemos en uno de los textos m\u00e1s antiguos de la Iglesia apost\u00f3lica sobre la liturgia primitiva, a saber, la Apolog\u00ed\u00ada 1 de san Justino escrita en torno al a\u00f1o 153. Ah\u00ed\u00ad hallamos el siguiente relato descriptivo: \u00abEl d\u00ed\u00ada llamado del sol, se tiene una reuni\u00f3n en un mismo sitio de todos los que habitan en las ciudades o en los campos. Y se leen las memorias de los ap\u00f3stoles o las escrituras de los Profetas mientras el tiempo lo permite. Luego, cuando el lector ha acabado, el que preside hace una invitaci\u00f3n y una exhortaci\u00f3n a imitar es estas cosas excelsas. Despu\u00e9s nos levantamos todos a una y recitamos oraciones. Y &#8230; cuando hemos terminado de orar, se presenta pan y vino y agua, y el que preside eleva &#8230; acciones de gracias&#8230; Y el pueblo aclama diciendo: Am\u00e9n\u00bb (4). El t\u00e9rmino usado por Justino para aludir a la homil\u00ed\u00ada (exhortaci\u00f3n o \u00abpr\u00f3klesis\u00bb) es una variante del empleado para describir la predicaci\u00f3n de Pablo tras Pentecost\u00e9s (Hechos 2, 41 \u00abpar\u00e1klesis\u00bb). En este \u00faltimo pasaje va unido como un sin\u00f3nimo, al verbo \u00abdar testimonio\u00bb que conocemos como termino habitual para la predicaci\u00f3n o ministerio kerigm\u00e1tico.<\/p>\n<p>Queda claro, tras los textos anteriores, que la homil\u00ed\u00ada es parte de la liturgia. \u00bfC\u00f3mo? Seg\u00fan la SC 52, a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n que esta predicaci\u00f3n tiene, y debe tener, con el a\u00f1o lit\u00fargico y con la misa; m\u00e1s en concreto, con sus textos sagrados o lecturas b\u00ed\u00adblicas.<\/p>\n<p>Pues bien, la cuesti\u00f3n concreta es: \u00bfc\u00f3mo se puede realizar esta ense\u00f1anza conciliar?; \u00bfQu\u00e9 significa propiamente eso de ser parte de la liturgia o estar dentro de la liturgia? Porque, evidentemente, el estar dentro o formar parte no debe ser entendido de una manera extr\u00ed\u00adnseca, exterior, como una mera circunstancia externa, sino como algo interno e intr\u00ed\u00adnseco. \u00bfLa homil\u00ed\u00ada no puede ser un cuerpo extra\u00f1o dentro del conjunto lit\u00fargico, sino un elemento sintonizado desde dentro con el conjunto de la celebraci\u00f3n. Esta no debe ser mero contexto sino concausa determinante de su realidad interior.<\/p>\n<p>2. Pasos en la homil\u00ed\u00ada<br \/>\nAnalicemos los pasos que debe dar el predicador homil\u00e9tico para realizar esta tarea.<\/p>\n<p>Ante todo mostrar\u00e1 las relaciones concretase que hay entre la Palabra de Dios proclamada en las lecturas y el comentario a esta Palabra, por un lado, y la liturgia por otro. Estas relaciones son tres: el anuncio gozoso o preg\u00f3n, el memorial y el hoy. Ve\u00e1moslo.<\/p>\n<p>2.1. Homil\u00ed\u00ada y anuncio gozoso<br \/>\nNo s\u00f3lo la predicaci\u00f3n cristiana es una evangelizaci\u00f3n, es decir, el anuncio y preg\u00f3n de la Buena Noticia. Tambi\u00e9n lo es la liturgia, concretamente la liturgia eucar\u00ed\u00adstica. Efectivamente, San Pablo, al terminar de describir la eucarist\u00ed\u00ada, de acuerdo con la tradici\u00f3n que \u00e9l hab\u00ed\u00ada recibido, hace una especie de s\u00ed\u00adntesis final de lo que es y lo que hace la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. Dice entonces: \u00abPues siempre que com\u00e9is este pan y beb\u00e9is este c\u00e1liz anunci\u00e1is la muerte del Se\u00f1or hasta que vuelva\u00bb (1 Cor. 11, 26). El verbo que encontramos en la oraci\u00f3n principal de esta afirmaci\u00f3n paulina es el verbo \u00abkataggellein\u00bb, sin\u00f3nimo de \u00abevangelizar\u00bb. Los dos tienen la misma ra\u00ed\u00adz \u00abproclamar la Buena Noticia\u00bb. Por tanto, Pablo afirma que la eucarist\u00ed\u00ada es una proclamaci\u00f3n gozosa como lo es la predicaci\u00f3n cristiana. Coinciden y tiene en com\u00fan este car\u00e1cter kerigm\u00e1tico, evangelizador (no hay que olvidar que kerygma significa tambi\u00e9n proclamaci\u00f3n, preg\u00f3n).<\/p>\n<p>Pero no queda aqu\u00ed\u00ad el paralelismo. No s\u00f3lo el acto es semejante a sino sobre todo el objeto del acto (o complemento directo): lo que anuncia la eucarist\u00ed\u00ada es la muerte del Se\u00f1or. Explicitando lo que dice san Pablo, podr\u00ed\u00adamos traducir: \u00abanunci\u00e1is la muerte y se\u00f1or\u00ed\u00ado de Jes\u00fas\u00bb, es decir, su ser hecho Se\u00f1or, su glorificaci\u00f3n y resurrecci\u00f3n. Por tanto, lo que se anuncia en la eucarist\u00ed\u00ada es el misterio pascual o la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo. Tal es el contenido del kerygma o de la Palabra en su versi\u00f3n cristol\u00f3gica. Por tanto, la coincidencia entre liturgia (eucarist\u00ed\u00ada) y predicaci\u00f3n es clara.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo realiza la eucarist\u00ed\u00ada esta proclamaci\u00f3n? A trav\u00e9s de sus gestos, sus s\u00ed\u00admbolos y textos oracionales. Sus gestos son los del banquete sacramental: la reuni\u00f3n de la asamblea lit\u00fargica en torno a una misma mesa, la comuni\u00f3n del pan partido y del vino repartido transformados en cuerpo y sangre de Cristo que se entrega y se hace presente con su persona y su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica, tanto en la asamblea reunida como en cada uno de sus miembros, y as\u00ed\u00ad hace a todos part\u00ed\u00adcipes de su muerte, su perd\u00f3n su redenci\u00f3n y su nueva vida, s\u00ed\u00admbolos sacramentales del misterio pascual en su realidad tanto cristol\u00f3gica como eclesiol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Luego est\u00e1n las an\u00e1foras, los prefacios, que son la proclamaci\u00f3n del misterio de Cristo, bien en su unidad, bien en cada uno de sus diversos momentos y aspectos. Aqu\u00ed\u00ad el destinatario se diversifica; no es s\u00f3lo el pueblo, como en la predicaci\u00f3n, sino Dios mismo como meta de la alabanza y la acci\u00f3n de gracias. Se anuncian los misterios cristol\u00f3gicos para alabar por ellos al Padre al que est\u00e1n dirigidos estos textos oracionales. Por tanto, la homil\u00ed\u00ada deber\u00e1 mostrar esta importante convergencia, esta semejanza profunda entre la Palabra de Dios y la liturgia eucar\u00ed\u00adstica. Deber\u00e1 presentar el kerigma, no s\u00f3lo con los textos de la Palabra, sino con las im\u00e1genes, los signos y las expresiones tanto del rito eucar\u00ed\u00adstico como de las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas. Es lo que dice la SC: \u00abPor ser la predicaci\u00f3n (homil\u00e9tica) parte de la acci\u00f3n lit\u00fargica, se indicar\u00e1 en las r\u00fabricas el lugar m\u00e1s apto&#8230; Sus fuentes principales ser\u00e1n la Sagrada Escritura y la Liturgia ya que esta predicaci\u00f3n es la Proclamaci\u00f3n de las maravillas obradas por Dios en la historia de la salvaci\u00f3n o misterio de Cristo, que est\u00e1 siempre presente y actuante en nosotros, particularmente en la celebraci\u00f3n de la liturgia\u00bb (35,2).<\/p>\n<p>2.2. Homil\u00ed\u00ada y memorial<br \/>\nUn segundo punto de convergencia entre la Palabra de Dios y la Liturgia que mostrar\u00e1 la homil\u00ed\u00ada es el car\u00e1cter de memorial. No s\u00f3lo la predicaci\u00f3n es memorial en cuanto relato narrativo sino tambi\u00e9n la liturgia en cuanto \u00abanamnesis\u00bb. Para comprobarlo basta con que volvamos al texto paulino de ICor.11, 25. Ah\u00ed\u00ad ya no es Pablo sino el mismo Jes\u00fas el que, concluyendo el rito encar\u00ed\u00adstico, es decir, la \u00faltima Cena dice: \u00abCada vez que beb\u00e1is (de este c\u00e1liz) hacedlo en memoria m\u00ed\u00ada\u00bb. Antes, a prop\u00f3sito del comer el pan, su cuerpo, ha dicho lo mismo: \u00abHaced esto en memoria m\u00ed\u00ada\u00bb (1 Cor. 11, 24). En consecuencia, la eucarist\u00ed\u00ada, en su n\u00facleo ritual de comida y bebida sacramentales, es un memorial, una \u00abanamnesis\u00bb del Cristo que se entrega, es decir, de su persona y su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adficas. Pero no s\u00f3lo en su n\u00facleo ritual, tambi\u00e9n en la plegar\u00ed\u00ada, la an\u00e1fora, constatamos lo mismo. La an\u00e1fora es una gran plegar\u00ed\u00ada doxol\u00f3gica que apoya su alabar a Dios y su acci\u00f3n de gracias al Padre en un motivo fundamental: las grandes acciones por \u00e9l realizadas a lo largo de la historia salv\u00ed\u00adfica. Para ello hace memoria siempre de esta historia salv\u00ed\u00adfica, bien en su conjunto, bien en sus etapas fundamentales, bien en alguna otra de sus etapas. As\u00ed\u00ad se convierte en relato narraci\u00f3n. La an\u00e1fora es la \u00abhaggad\u00e1\u00bb cristiana.<\/p>\n<p>Es sabido que la liturgia jud\u00ed\u00ada, en su celebraci\u00f3n de la Pascua, tiene un relato central de lo sucedido en esta noche y en todas las noches salv\u00ed\u00adficas de la historia de Israel. Tal relato se denomina \u00abhaggad\u00e1\u00bb. Pues bien, los cristianos tenemos nuestra \u00abhaggad\u00e1\u00bb en la que, mediante una narraci\u00f3n hacemos memoria de lo sucedido en nuestra historia como pueblo de Dios y, sobre todo, en la noche de la Ultima Cena, n\u00facleo de la historia centrada en Cristo y su Misterio Pascual. Un ejemplo muy claro de esto lo tenemos en la IV an\u00e1fora o plegaria eucar\u00ed\u00adstica del Misal Romano. En ella se va haciendo un recorrido de las etapas del Antiguo Testamento, de la encarnaci\u00f3n, de la vida del Jes\u00fas hist\u00f3rico, de los misterios \u00faltimos de su existencia terrestre; todo culmina en el relato de la Ultima Cena. Hay otro ejemplo muy interesante que a veces pasa desapercibido. Son los prefacios (una de las partes de la an\u00e1fora) asignados a cada uno de los domingos de cuaresma. En ellos se recoge el relato de los evangelios que han sido proclamados en la Liturgia de la Palabra, concretamente: las tentaciones de Jes\u00fas en el primer domingo (Mt 4, 1-11 -ciclo A; Mc 1,12-15 -ciclo B-; Lc 4, 1-13 -ciclo C-), la transfiguraci\u00f3n de Cristo en el segundo domingo (Mt 17, 1-9 -ciclo A-, Mc 9, 1-9 -ciclo B-, Lc.9, 28b-36 -ciclo C-), el episodio de la samaritana en el domingo tercero (Jn 4, 5-42 para los tres ciclos); la curaci\u00f3n del ciego en el cuarto domingo (Jn 9, 1-41 para los tres ciclos) y la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro en el quinto domingo (Jn 11,1-41, tambi\u00e9n para los tres cielos). Igualmente el prefacio propio el domingo de Ramos alude muy directamente al relato de la pasi\u00f3n proclamado ese d\u00ed\u00ada como lectura evang\u00e9lica. Y un \u00faltimo ejemplo a tener en cuenta es el texto lit\u00fargico del preg\u00f3n de la Vigilia pascual que, en forma de himno, contiene una admirable s\u00ed\u00adntesis de la historia santa tal como la narran las Escrituras. Tenemos pues que el relato hecho en la liturgia de la palabra reaparece en la liturgia sacramental eucar\u00ed\u00adstica. Pues bien, la homil\u00ed\u00ada debe recoger esa semejanza, mostrar ese com\u00fan car\u00e1cter de relato, memoria o anamnesis, exponerlo con los elementos que le ofrecen tanto las lecturas como los oraciones centrales de la Eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>2.3. Homil\u00ed\u00ada y el hoy de la comunidad<br \/>\nEl tercer elemento que nos muestra la relaci\u00f3n entre Palabra de Dios y Liturgia es el hoy. Sabemos que la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas culmina en la sentencia: \u00abHoy se cumple ante vosotros esta Escritura\u00bb (Lc, 4, 21). Pues bien, la liturgia gravita tambi\u00e9n en torno al hoy, al presente a la actualidad. Cuando llegan los tiempos lit\u00fargicos, sus textos no se cansan de repetir esta hodiernidad. Lo tenemos sobre todo en los ejes del a\u00f1o lit\u00fargico: Navidad, vigilia pascual. Recu\u00e9rdense los introitos o ant\u00ed\u00adfonas del canto de entrada en las diversas fiestas navide\u00f1as, por un lado, y el preg\u00f3n de la Vigilia pascual, por otro. (Lo mismo que la Palabra anuncia no solo el pasado sino el presente de la acci\u00f3n de Dios, igualmente la liturgia no es nunca mero recuerdo sin actualizaci\u00f3n presencializaci\u00f3n de la historia santa. He aqu\u00ed\u00ad la convergencia que debe mostrar la homil\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>A modo de s\u00ed\u00adntesis \u00faltima digamos que la homil\u00ed\u00ada debe mirar por un lado a las lecturas y, por otro, a la acci\u00f3n sacramental (con sus s\u00ed\u00admbolos, ritos, gestos, oraciones, cantos&#8230;). Pero debe tener una tercer mirada o dimensi\u00f3n: debe prestar una real atenci\u00f3n a la realidad extralit\u00fargica, a la vida concreta de los fieles con sus problemas, sufrimientos, tambi\u00e9n alegr\u00ed\u00adas y valores positivos (\u00absignos de los tiempos\u00bb). En la h\u00e1bil confecci\u00f3n de esta tr\u00ed\u00adada consiste el arte y el logro de una buena homil\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>BIBL. -VARIOS. El arte de la homil\u00ed\u00ada C.P.L. Barcelona 1979; COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE LITURGIA, Partir el pan de la Palabra. Orientaciones sobre el ministerio de la homil\u00ed\u00ada. PPC. Madrid 1985; P. GRELOT.- M. Y,. DuMAS. Homil\u00ed\u00adas sobre la Escritura en la \u00e9poca apost\u00f3lica. Herder. Barcelona 1991; J. COMES, La homil\u00ed\u00ada ese reto semanal. EDICEP. Valencia 1992; J. RAMOS. Ret\u00f3rica-Serm\u00f3n-Imagen. Universidad Pontificia Salamanca 1997; L. MALDONADO. Anunciar la Palabra hoy. Ed. San Pablo, Madrid 2000.<\/p>\n<p>Luis Maldonado<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Como su mismo nombre indica, la homil\u00ed\u00ada es una \u00abconversaci\u00f3n\u00bb; en un estilo discursivo, propio de la comunicaci\u00f3n familiar, la fe es declarada y propuesta a ios hermanos. Subrayo este aspecto no solamente para insistir en la oportunidad de que la predicaci\u00f3n tenga un estilo sencillo y familiar; lo hago tambi\u00e9n porque estoy convencido de que la homil\u00ed\u00ada es, por su naturaleza, dialogada.  El que cree en la Palabra y se adhiere a ella, comparte su fe proponi\u00e9ndosela a otros, para favorecer en ellos el desarrollo de una verdadera capacidad de acogida del don de Dios.  Estoy seguro de que interpretar de este modo la homil\u00ed\u00ada significa tambi\u00e9n manifestar continuamente \u2014a nosotros mismos y a los dem\u00e1s\u2014 una manera profunda y rica de vivir el ministerio del presb\u00ed\u00adtero. Nos sentimos hermanos entre los hermanos; comprometidos con todas nuestras fuerzas en hacer circular ese \u00ablenguaje familiar\u00bb basado en la acogida de los criterios y de la sensibilidad comunicada por la Palabra de Dios. El que aprende a predicar con este esp\u00ed\u00adritu, igualmente aprende a vivir con id\u00e9ntico estilo las m\u00faltiples relaciones con los hermanos y las hermanas de la comunidad que preside. Del mismo modo, el que percibe su ministerio de presb\u00ed\u00adtero como un servicio a los hermanos \u2014servicio que les ayude a vivir con fe las diferentes situaciones de la vida diaria\u2014 tendr\u00e1 la sabidur\u00ed\u00ada de valorar y amar profundamente el momento de la homil\u00ed\u00ada, en el que esta actitud de vida se convierte tambi\u00e9n p\u00fablicamente en \u00abfunci\u00f3n\u00bb dentro de la gran asamblea dominical.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. La homil\u00ed\u00ada en la vida del pueblo de Dios: 1. La tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica: a) Antiguo Testamento, b) Juda\u00ed\u00adsmo intertestamentario, c) Nuevo Testamento; 2. La tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica: a) Los tres primeros siglos, b) Epoca patr\u00ed\u00adstica, c) Epoca medieval, d) Epoca moderna, e) Epoca contempor\u00e1nea &#8211; II. La homil\u00ed\u00ada en los documentos conciliares y en la experiencia posconciliar: 1. En el Vat. 11: a) En la constituci\u00f3n SC, h) En los dem\u00e1s documentos; 2. La homil\u00ed\u00ada en los libros lit\u00fargicos: a) Misal romano, h) El Ritual y el Pontifical romano, c) Liturgia de las Horas; 3. La experiencia posconciliar: a) Ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica e iniciativas de base, b) El an\u00e1lisis de las ciencias humanas, c) La homil\u00ed\u00ada en los \u00faltimos documentos eclesi\u00e1sticos &#8211; III. La homil\u00ed\u00ada en el proyecto lit\u00fargico-pastoral: 1. La mesa de la palabra y la homil\u00ed\u00ada: a) La \u00ablectio divina\u00bb y la escucha creyente, b) La homil\u00ed\u00ada como mediaci\u00f3n interpretativa, c) Las funciones de la palabra y la homil\u00ed\u00ada; 2. La homil\u00ed\u00ada, parte de la celebraci\u00f3n: a) Las intervenciones \u00abespont\u00e1neas\u00bb y el discurso homil\u00e9tico, b) Los modelos de gesti\u00f3n de la celebraci\u00f3n y la homil\u00ed\u00ada; 3. Sujeto y forma del discurso homil\u00e9tico: a) El presidente homileta; b) Los fieles en el discurso homil\u00e9tico, c) Las formas de la comunicaci\u00f3n homil\u00e9tica.<\/p>\n<p>En su condici\u00f3n de acto por el que toma la palabra el presidente durante una celebraci\u00f3n, y ordinariamente despu\u00e9s de las lecturas b\u00ed\u00adblicas, la homil\u00ed\u00ada ha tenido un realce particular en el Vat. II, en la legislaci\u00f3n posterior y en los nuevos -> libros lit\u00fargicos.<\/p>\n<p>Como \u00abparte de la acci\u00f3n lit\u00fargica\u00bb (SC 35), tiene una multiplicidad de funciones en la vida de fe del pueblo de Dios, que a menudo han sido aumentadas, entre otras cosas, por la carencia de las otras formas del ministerio de la palabra, indispensable para la comunidad creyente. Ante el creciente inter\u00e9s por la naturaleza y las modalidades de la evangelizaci\u00f3n y de la catequesis se va precisando el papel de la homil\u00ed\u00ada en el contexto celebrativo y en relaci\u00f3n con la vida concreta de los creyentes y de la comunidad eclesial. De la historia, recorrida aqu\u00ed\u00ad r\u00e1pidamente en los momentos sobresalientes y que m\u00e1s interesan, provienen est\u00ed\u00admulos e indicaciones que permiten comprender algunas exigencias que surgen en la pr\u00e1ctica pastoral y que todav\u00ed\u00ada no se han hecho notar en la legislaci\u00f3n eclesi\u00e1stica. Por ello, tras el excursus hist\u00f3rico, las afirmaciones conciliares y la experiencia posconciliar, se tratar\u00e1 de colocar la homil\u00ed\u00ada en el proyecto lit\u00fargico-pastoral con la atenci\u00f3n vuelta hacia el futuro.<\/p>\n<p>I. La homil\u00ed\u00ada en la vida del pueblo de Dios<br \/>\n\u00abEl pueblo de Dios se congrega primeramente por la palabra del Dios vivo, que con toda raz\u00f3n es buscada en la boca de los sacerdotes\u00bb (PO 4). Este principio es v\u00e1lido a lo largo de toda la historia de este pueblo, aunque var\u00ed\u00adan los sujetos de cuyos labios sale la palabra, por cuyo medio Dios se revela y se da a su pueblo. Si consideramos la homil\u00ed\u00ada como la comunicaci\u00f3n no ritualizada de la palabra divina en un contexto celebrativo, es \u00fatil buscar en la rica y variada tradici\u00f3n de este pueblo las formas y las caracter\u00ed\u00adsticas que ha tomado. La amplitud de la materia obliga a una exposici\u00f3n seleccionada por \u00e9pocas y temas, capaz de recoger algunos datos \u00fatiles para la comprensi\u00f3n de lo que puede y deber ser hoy la homil\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>1. LA TRADICI\u00ed\u201cN B\u00ed\u008dBLICA. En cuanto testimonio hist\u00f3rico de la fe del pueblo de Dios, la biblia documenta tambi\u00e9n las formas orales de la fe que precedieron a la Escritura y el uso interpretativo de \u00e9sta. Se reconoce ya que el lugar privilegiado para la formaci\u00f3n de las tradiciones orales fue el culto del pueblo de Dios, y que a menudo se destinaban al culto los escritos que recog\u00ed\u00adan e interpretaban las tradiciones orales.<\/p>\n<p>a) Antiguo Testamento. En el rito de alianza del Sina\u00ed\u00ad, la aspersi\u00f3n con la sangre y el banquete cultual sellan el pacto establecido por Dios \u00abmediante todas estas palabras\u00bb (Exo 24:8), dichas precedentemente por Mois\u00e9s al pueblo y luego escritas y le\u00ed\u00addas. El contenido de esta comunicaci\u00f3n verbal ha de buscarse en los cc. 20-23 del Exodo, donde las prescripciones morales y rituales van precedidas de un anuncio del Dios que ha liberado y revelado&#8217;. En el c. 18, en el \u00e1mbito de una celebraci\u00f3n menos ritualizada, \u00abcont\u00f3 Mois\u00e9s a su suegro todo lo que hab\u00ed\u00ada hecho Yav\u00e9\u00bb. Al celebrar la alianza en la asamblea de Siqu\u00e9n, Josu\u00e9 narra la historia de Israel como iniciativa salv\u00ed\u00adfica del Se\u00f1or (Jos 24). En todas estas situaciones, el pueblo responde en forma dialogada. En el Deuteronomio tenemos una colecci\u00f3n de discursos homil\u00e9ticos; las conversaciones toman en consideraci\u00f3n sentimientos y pensamientos del pueblo (\u00abSi se te ocurriera pensar&#8230; Gu\u00e1rdate de decir en tu coraz\u00f3n&#8230;\u00bb: 7,17;8,17), y las exhortaciones se basan en la evocaci\u00f3n de la historia salv\u00ed\u00adfica (6,20-24; 8,2-6), comprendida y anunciada como actual (5,3). Estos discursos son interpretaci\u00f3n y actualizaci\u00f3n de los acontecimientos salv\u00ed\u00adficos y de las palabras de la alianza para la nueva situaci\u00f3n del pueblo.<\/p>\n<p>La asamblea convocada a la vuelta del exilio de Babilonia ve a los levitas ocupados en actividades homil\u00e9ticas: \u00abY Esdras ley\u00f3 el libro de la ley de Dios, traduciendo y explicando el sentido. As\u00ed\u00ad se pudo entender lo que se le\u00ed\u00ada\u00bb (Neh 8:8).<\/p>\n<p>Los profetas predican en asambleas cultuales, a menudo en contraste con los sacerdotes oficiales. Am\u00f3s (Neh 7:12-17) toma la palabra en el \u00absantuario del rey y templo del reino\u00bb; Jerem\u00ed\u00adas responde a Amas\u00ed\u00adas, profeta cortesano que \u00abinduc\u00ed\u00ada al pueblo a confiar en la mentira\u00bb, \u00abbajo los ojos de los sacerdotes y de todo el pueblo que estaban en el templo del Se\u00f1or\u00bb (c. 28). Otra vez, al verse impedido de dirigirse al templo, ordena a su secretario que escriba las palabras del Se\u00f1or, y lo manda al templo para que \u00ablas lea en alta voz al pueblo en el templo de Yav\u00e9 un d\u00ed\u00ada de ayuno\u00bb (c. 36). Las liturgias eran, por tanto, ocasi\u00f3n para tomar la palabra, como se desprende tambi\u00e9n de los Salmos. En las asambleas los salmistas dan testimonio de lo que Dios ha obrado en ellos (39 [hebr. 40], 10-11; 117 [hebr. 118], 10-14) o dirigen al pueblo instrucciones narrativas o sapienciales y exhortaciones de tono homil\u00e9tico (134 [hebr. 135], 4-12; 89 [hebr. 90], 2-6.9-2; 94 [hebr. 95], 8-11). En esta m\u00faltiple actividad oral, los jefes, los sacerdotes, los profetas, los escribas, los sabios o los mismos fieles tienen la conciencia de referir la palabra de Dios, madurada en ellos en el recuerdo meditado de los acontecimientos salv\u00ed\u00adficos transmitidos y en la confrontaci\u00f3n con las nuevas situaciones, a menudo dolorosamente vividas, y comunicada al pueblo para que se d\u00e9 cuenta de lo que el Se\u00f1or obra y dice actualmente, se convierta y viva seg\u00fan la ley, admire, alabe y bendiga al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>b) Juda\u00ed\u00adsmo intertestamentario. En la asamblea descrita en Nehem\u00ed\u00adas (c. 8) se pone convencionalmente el comienzo del juda\u00ed\u00adsmo, caracterizado por un intenso trabajo de los sacerdotes-escribas para dar a conocer la ley al pueblo a fin de que la viva. El culto sinagogal sab\u00e1tico es el lugar privilegiado para la lectura de los escritos sagrados y para el comentario homil\u00e9tico. Escribe Fil\u00f3n: \u00abMois\u00e9s prescribi\u00f3 que el pueblo se re\u00fana en asamblea en el mismo lugar en este s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada y, sent\u00e1ndose juntos con respeto y orden, escuchen la lectura de las leyes de modo que nadie pueda ignorarlas. Y, en verdad, siempre se re\u00fanen y se encuentran juntos, por lo com\u00fan en silencio, excepto cuando deben decir algo para manifestar su aprobaci\u00f3n a lo que se ha le\u00ed\u00addo. Pero alg\u00fan sacerdote presente o uno de los ancianos les lee las santas leyes y las explica punto por punto hasta bien avanzada la tar:ie; luego se van, despu\u00e9s de haber adquirido un seguro conocimiento de las santas leyes y un notable progreso en la piedad\u00bb&#8216;. En otro lugar llama a las sinagogas \u00abescuelas de sabidur\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica y de continencia\u00bb, y a la homil\u00ed\u00ada \u00abdiscurso de consolaci\u00f3n\u00bb tenido por \u00abuno de los mejor cualificados\u00bb que, \u00abestando de pie, los instruye en la ley moral y en lo que es bueno y m\u00e1s se ajusta al bien, cosas que pueden mejorar toda su vida\u00bb&#8216;<br \/>\nEl Targum, par\u00e1frasis en lengua aramea del texto b\u00ed\u00adblico que se le\u00ed\u00ada en el original hebreo, \u00abse propone interpretar la Escritura, es decir, dar claramente su sentido; y ha conservado hasta nuestros d\u00ed\u00adas su valorde comentario, incluso despu\u00e9s de no haberse usado ya como traducci\u00f3n\u00bb&#8216;. Del Targum palestinense se dice que \u00abmuy probablemente fue en el origen una especie de midr\u00e1s homil\u00e9tico, o simplemente un bosquejo apenas esbozado de una serie de homil\u00ed\u00adas, que se ten\u00ed\u00adan en la sinagoga despu\u00e9s de la lectura p\u00fablica de la Tor\u00e1\u00bbfi. \u00abPeter Borgen ha hecho un estudio sobre las homil\u00ed\u00adas que \u00e9l cree haber podido identificar en las obras de Fil\u00f3n. Considera todas estas homil\u00ed\u00adas semejantes, en cuanto a las estructuras, a la homil\u00ed\u00ada de Jua 6:31-58, y estima que la homil\u00ed\u00ada de Juan y las de Fil\u00f3n est\u00e1n construidas seg\u00fan un modelo hallado en los madrashim homil\u00e9ticos palestinenses m\u00e1s recientes\u00bb&#8216;. El autor, del que nos servimos aqu\u00ed\u00ad ampliamente, concluye: \u00abLa homil\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ada es un bello ejemplo de midrash hagg\u00e1dico porque aplica el texto b\u00ed\u00adblico a situaciones actuales\u00bb&#8217;.<\/p>\n<p>c) Nuevo Testamento. Lucas describe los comienzos de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas en las sinagogas (Jua 4:15) y muestra al Resucitado explicando las Escrituras a los dos que est\u00e1n en camino hacia Ema\u00fas y a los once: \u00abEra necesario que se cumpliera todo lo que est\u00e1 escrito acerca de m\u00ed\u00ad en la ley de Mois\u00e9s y en los profetas y en los salmos\u00bb (Jua 24:44). Los ap\u00f3stoles, que a menudo se sirven de la homil\u00ed\u00ada sinagoga] para anunciar la buena nueva (Heb 13:15) y construyen sus discursos sobre la interpretaci\u00f3n de las Escrituras a la luz del acontecimiento pascual de Jes\u00fas, seguir\u00e1n este m\u00e9todo. Se admite que la cena del Se\u00f1or era lugar y momento de amplias conversaciones (cf Heb 20:7.11) 9 que recordaban hechos y palabras del Se\u00f1or, interpret\u00e1ndolos y aplic\u00e1ndolos a las situaciones particulares de la comunidad'\u00bb. Antes de la redacci\u00f3n de los textos evang\u00e9licos y neotestamentarios, muchas tradiciones orales tomaron cuerpo y forma en estas situaciones cultuales, pero no es f\u00e1cil aislar las partes homil\u00e9ticas indiscutiblemente contenidas en el NT. Se reconocen verdaderas homil\u00ed\u00adas en 1 Pe y en Heb.<\/p>\n<p>La comunicaci\u00f3n oral en estas asambleas deb\u00ed\u00ada de tener un tono discursivo y tambi\u00e9n un car\u00e1cter dialogal; Pablo, al dar disposiciones sobre la disciplina de las asambleas, reconoce que tanto el hombre como la mujer \u00abora o profetiza\u00bb (1Co 11:4s); y, al intervenir para que se haga \u00abtodo con decoro y orden\u00bb (1Co 14:40), testimonia una pluralidad de carismas y, por tanto, de formas de palabra. \u00abCuando os reun\u00ed\u00ads, cada cual podr\u00e1 tener un salmo, una instrucci\u00f3n, una revelaci\u00f3n, un discurso en lenguas, una interpretaci\u00f3n: que todo se haga para edificaci\u00f3n\u00bb (1Co 14:26). Si bien esta abundante toma de la palabra deb\u00ed\u00ada de plantear problemas a los responsables de las comunidades, el Ap\u00f3stol invita a no apagar el Esp\u00ed\u00adritu (1Ts 5:19s), pero exhorta a usar sus dones para la edificaci\u00f3n de la comunidad\u00bb (1Co 14:12). Entre los carismas enumerados por Pablo, los de palabra son, con gran diferencia, los m\u00e1s numerosos (1Co 12:8ss; Rom 12:6s), as\u00ed\u00ad como las figuras ministeriales para la palabra (Efe 4:11 : ap\u00f3stoles, profetas, evangelistas, maestros) \u00ab. La palabra apost\u00f3lica, que realiza la presencia del Se\u00f1or que habla a sus disc\u00ed\u00adpulos, es tambi\u00e9n prof\u00e9tica en cuanto que la memoria de Jes\u00fas no s\u00f3lo es anunciada, sino tambi\u00e9n interpretada y actualizada.<\/p>\n<p>Cuando surgen preocupaciones por la difusi\u00f3n de las herej\u00ed\u00adas y por el hablar vac\u00ed\u00ado, Pablo invita a Timoteo y a Tito a transmitir con fidelidad el dep\u00f3sito de la fe recibido y a ense\u00f1ar la sana doctrina (2Ti 4:1-5; Tit 2:1). La tarea de la lectura, exhortaci\u00f3n, ense\u00f1anza corresponde al cabeza de la comunidad en virtuddel don recibido, pero su designaci\u00f3n se ha producido por indicaci\u00f3n de los profetas (1Ti 4:13s). Ante los mismos problemas, las comunidades juanistas reaccionan apelando a la \u00abunci\u00f3n que viene del Santo\u00bb, por la que los fieles permanecen en la verdad transmitida sin \u00abnecesidad que os ense\u00f1e nadie\u00bb (1Jn 2:20.27), y formulando homil\u00ed\u00adas que, por una parte, remiten a la promesa prof\u00e9tica (\u00aby ser\u00e1n todos ense\u00f1ados por Dios\u00bb: Jua 6:43-47) y, por otra, se desarrollan en forma dialoga] seg\u00fan el es-quema de la haggadah pascual.<\/p>\n<p>El NT conserva la memoria eclesial, tambi\u00e9n de la praxis lit\u00fargico-pastoral, en todas sus virtualidades; si en ciertas \u00e9pocas prevalece un modelo, esto no quiere decir que los otros se excluyan para siempre. De todas maneras, el modelo de homil\u00ed\u00ada eclesial es el de Jes\u00fas en la sinagoga de Nazaret: le\u00ed\u00addo el fragmento de Isa\u00ed\u00adas, comenz\u00f3 a decir: \u00abHoy se est\u00e1 cumpliendo ante vosotros esta Escritura que hab\u00e9is escuchado con vuestros o\u00ed\u00addos\u00bb (Lev 4:16-21). La palabra dicha en la asamblea cultual, como interpretaci\u00f3n de lo que est\u00e1 escrito, es acontecimiento actual que salva y edifica a la comunidad.<\/p>\n<p>2. LA TRADICI\u00ed\u201cN ECLESI\u00ed\u0081STICA. Tractatus o sermo, \u00abque los griegos llaman homil\u00ed\u00ada\u00bb (Agust\u00ed\u00adn, Efe 224:2; En. in Ps. 118, proem.), son los t\u00e9rminos usados en el Occidente latino para indicar el acto de tomar la palabra, casi exclusivamente por parte del presidente, en la asamblea lit\u00fargica; estos actos son momentos y formas de la tarea m\u00e1s general de la iglesia: praedicare.<\/p>\n<p>a) Los tres primeros siglos. La homil\u00ed\u00ada m\u00e1s antigua que nos ha llegado es la II carta de Clemente, de contenido sencillo y, en general, paren\u00e9tico (\u00abNo parezcamos creyentes y atentos s\u00f3lo cuando nos amonestan los presb\u00ed\u00adteros, sino tambi\u00e9n, una vez de regreso en nuestras casas, recordemos los preceptos del Se\u00f1or\u00bb: 18,3), en correspondencia con la descripci\u00f3n de Justino: \u00abCuando el lector termina, el presidente, de palabra, hace una exhortaci\u00f3n e invita a que imitemos estos bellos ejemplos\u00bb (1 Apolog\u00ed\u00ada 67). Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada invita a Policarpo de Esmirna a \u00abhacer una homil\u00ed\u00ada contra los oficios deshonestos\u00bb (Ep. ad Poi. 5,1). Aunque eran moralizantes, estas intervenciones orales se produc\u00ed\u00adan despu\u00e9s de lecturas b\u00ed\u00adblicas y bas\u00e1ndose en ellas. Del presidente depend\u00ed\u00ada la elecci\u00f3n y la longitud de las lecturas. Tertuliano alude a la elecci\u00f3n de textos b\u00ed\u00adblicos adecuados \u00abcuando las vicisitudes de los tiempos presentes nos obligan a recordar o a aprender a conocer una cosa\u00bb (Apologeticum 39), y al estilo paren\u00e9tico de las homil\u00ed\u00adas (\u00aben ellas se hacen tambi\u00e9n exhortaciones, correcciones, reproches divinos\u00bb: ib). En las fiestas, la homil\u00ed\u00ada cobraba un car\u00e1cter particular, como demuestran las homil\u00ed\u00adas pascuales del s. It, cuyas fuentes \u00abse pueden encontrar en tres fuentes principales: la haggadah pascual jud\u00ed\u00ada, algunas partes del NT nacidas como catequesis pascuales, los misterios paganos para la terminolog\u00ed\u00ada y algunos escritos gn\u00f3sticos utilizados en funci\u00f3n pol\u00e9mica\u00bb \u00c2\u00b0.<\/p>\n<p>La pluralidad de ministros de la palabra persiste. La Didaj\u00e9 testimonia la mayor estima en relaci\u00f3n con \u00ablos que ense\u00f1an\u00bb (11,1-2), y documenta la actividad de ap\u00f3stoles, profetas, did\u00e1scalos o doctores. Hermas describe en el Pastor al profeta como \u00abhombre pose\u00ed\u00addo del Esp\u00ed\u00adritu divino\u00bb que \u00abllega a una reuni\u00f3n de hombres justos que tienen la fe en el Esp\u00ed\u00adritu divino\u00bb y \u00abhabla&#8230; a la muchedumbre conforme lo quiere el Se\u00f1or\u00bb (Mand. 11,9), mientras que la Ep\u00ed\u00adstola de Bernab\u00e9 se demora enhablar de los doctores que tienen el don de la ciencia para conducir a los fieles a una penetraci\u00f3n m\u00e1s profunda del significado de las Escrituras y a la comprensi\u00f3n de la voluntad divina para vivirlas. Cuando la organizaci\u00f3n lit\u00fargico-pastoral de las comunidades requiere ministerios m\u00e1s estables y reconocidos, los obispos, los presb\u00ed\u00adteros y los di\u00e1conos llevar\u00e1n a cabo el servicio de la palabra en las asambleas, porque \u00abellos os administran el ministerio de los profetas y maestros; por tanto, no los despreci\u00e9is, porque ellos son los honrados entre vosotros, juntamente con los profetas\u00bb (Didaj\u00e9 15,1-2). Evidentemente, las funciones carism\u00e1ticas de la palabra gozaban de mayor consideraci\u00f3n en la asamblea. A pesar de abusos y dificultades, propios de toda comunidad viva, \u00abno hay traza de una oposici\u00f3n por principio entre las manifestaciones del Esp\u00ed\u00adritu y la ense\u00f1anza ordinaria de la iglesia, ni entre lo que se ha convenido en llamar pneuma y la funci\u00f3n eclesi\u00e1stica\u00bb<br \/>\nDid\u00e1scalo-doctor en Alejandr\u00ed\u00ada, Or\u00ed\u00adgenes es el iniciador del g\u00e9nero de la homil\u00ed\u00ada como explicaci\u00f3n de las Escrituras para captar su sentido espiritual y sacar orientaciones pr\u00e1cticas. En las doscientas homil\u00ed\u00adas que nos han llegado muestra la preocupaci\u00f3n por edificar a los oyentes: \u00abNo es \u00e9ste el tiempo para un comentario minucioso; debemos edificar a la iglesia y provocar, con explicaciones m\u00ed\u00adsticas (mysteria) y con el ejemplo de los santos, a los oyentes perezosos e inertes\u00bb (Homil\u00ed\u00adas sobre el G\u00e9n 10:5). Su m\u00e9todo har\u00e1 escuela (\u00abpartiendo de la misma historia, s\u00f3lo despu\u00e9s de haber enunciado el misterio y en relaci\u00f3n con \u00e9l, se llega a las explicaciones espirituales&#8230; Or\u00ed\u00adgenes expone una ascesis y una m\u00ed\u00adstica de impronta cristol\u00f3gica, eclesi\u00e1stica y sacramental, una verdadera historia de la vida espiritual fundada en el dogma\u00bb, y sus homil\u00ed\u00adas, traducidas al lat\u00ed\u00adn por Rufino, ser\u00e1n le\u00ed\u00addas y saqueadas, incluso sin referencias expl\u00ed\u00adcitas, sobre todo en el medievo latino. Mientras que, en Alejandr\u00ed\u00ada, Or\u00ed\u00adgenes instru\u00ed\u00ada a los catec\u00famenos, en Palestina le invitan los obispos a explicar las Escrituras en la asamblea eucar\u00ed\u00adstica. Al obispo de Alejandr\u00ed\u00ada, que se lamenta de ello, le comunica Alejandro, el obispo de Jerusal\u00e9n: \u00abEscribiendo sobre Demetrio&#8230;, a\u00f1ade en su carta que esto jam\u00e1s se oy\u00f3, ni ahora se hace, el que prediquen laicos estando presentes los obispos. Yo no s\u00e9 c\u00f3mo dice lo que evidentemente no es verdad, porque dondequiera que se encuentran hombres con capacidad para aprovechar a los hermanos, los santos obispos les invitan a predicar al pueblo. Como invitaron nuestros bienaventurados hermanos Ne\u00f3n a Evelpis en Laranda, Celso a Paulino en Iconio y Atico a Teodoro en S\u00ed\u00adnade. Es probable que tambi\u00e9n en otros lugares ocurra igual, sin que nosotros lo sepamos\u00bb (Eusebio de Cesarea, Historia Eclesi\u00e1stica 6,19; 17-18, BAC 350, Madrid 1973, 384). De todos modos, para Or\u00ed\u00adgenes, que no puede ordenarse de sacerdote, \u00abel presb\u00ed\u00adtero es el doctor\u00bb y \u00abcometido del doctor es explicar la Escritura, dando a cada categor\u00ed\u00ada el alimento que necesita\u00bb<br \/>\nAunque la lengua lit\u00fargica sigue siendo el griego, muy pronto en las regiones de lengua latina pasa a ser \u00e9sta la de las lecturas b\u00ed\u00adblicas y la predicaci\u00f3n &#8216;9. En el Africa septentrional nace la lengua latina cristiana, que influir\u00e1 tambi\u00e9n en la homil\u00ed\u00ada; Tertuliano purifica las expresiones judeo-cristianas de lo que tienen de fantasioso; Cipriano conjuga la fe en la mentalidad romana: \u00abExhortamos fuerte y constantemente a nuestros hermanos y a nuestras hermanas. Vigilamos con todos los medios que pueden ayudar a sostener la observancia eclesi\u00e1stica. Nosotros, que tememos a Dios, debemos mantener los preceptos divinos de la disciplina en la plena observancia\u00bb (Efe 4:1-2). Praecepta, disciplina, observatio: estos t\u00e9rminos dan a entender el tenor de la predicaci\u00f3n reservada al obispo.<\/p>\n<p>b) Epoca patr\u00ed\u00adstica. Del s. iv al vi grandes figuras de obispos dan forma oratoria y contenido doctrinal a la predicaci\u00f3n homil\u00e9tica, llegando a constituir modelos imitados hasta la \u00e9poca moderna. Para Oriente baste recordar a Juan Cris\u00f3stomo por sus innumerables discursos sobre textos b\u00ed\u00adblicos le\u00ed\u00addos en la asamblea, a menudo en lectura continuada, especialmente los libros del NT. El sigue el m\u00e9todo antioqueno, ateni\u00e9ndose al sentido literal de las Escrituras y con la continua preocupaci\u00f3n de actualizar la palabra de Dios en las diversas situaciones de la comunidad cristiana. Pero a menudo, en las partes paren\u00e9ticas de sus homil\u00ed\u00adas, las referencias al texto b\u00ed\u00adblico no respetan el sentido literal.<\/p>\n<p>Para Occidente es obligado recordar a Agust\u00ed\u00adn por sus numerosos sermones, pero tambi\u00e9n por el primer tratado exeg\u00e9tico-homil\u00e9tico, en cuatro libros: De doctrina christiana. En el libro primero estudia la res, es decir, la verdad que hay que descubrir en la Escritura; en el segundo estudia los signa, es decir, los signos que hay que interpretar; en el tercero da las reglas para una correcta hermen\u00e9utica; en el cuarto expone los procedimientos de expresi\u00f3n oratoria. El criterio exeg\u00e9tico seguido es: \u00abEl que escruta las palabras divinas debe esforzarse por comprender la intenci\u00f3n del autor que ha sido intermediario del Esp\u00ed\u00adritu, verdadero autor de la Escritura\u00bb (1 2Cr 3:23, 2Cr 3:38). El int\u00e9rprete-predicador no se atiene s\u00f3lo al sentido literal,porque toda la biblia est\u00e1 llena de un vasto misterio, presente y escondido por doquier, y por eso de un texto b\u00ed\u00adblico se pueden extraer significados diferentes 20. Acercar entre s\u00ed\u00ad las lecturas del AT y del NT, dada la unidad fundamental de los dos testamentos, hace comprender el mensaje divino. En cada homil\u00ed\u00ada extiende la mirada por toda la Escritura, interpretando la biblia con la biblia; \u00abquiz\u00e1 no hay predicaci\u00f3n de Agust\u00ed\u00adn en que no se note el esfuerzo por explicar el texto comentado con las citas de otros textos\u00bb,,. Pero a Agust\u00ed\u00adn no le interesa la erudici\u00f3n; \u00e9l quiere edificar a su gente, y define como populares sus sermones y tractatus. El predicador es oyente de la palabra no menos que los que lo escuchan: \u00abLo que os sirvo a vosotros no es m\u00ed\u00ado. De lo que com\u00e9is, de eso como; de lo que viv\u00ed\u00ads, de eso vivo. En el cielo tenemos nuestra com\u00fan despensa: de all\u00ed\u00ad procede la palabra de Dios\u00bb (Serm\u00f3n 95,1; BAC 441, Madrid 1983, 629).<\/p>\n<p>Pese a haber sido maestro de ret\u00f3rica y orador elocuente, Agust\u00ed\u00adn no pretende que los predicadores usen los artificios del arte oratoria; es mejor hablar sapienter que eloquenter \u00abpara ayudar a los oyentes\u00bb (Doct. chr., 1 2Cr 4:5, 2Cr 4:7). Si pide que se estudie a los oradores profanos, y \u00e9l mismo examina el De oratore, de Cicer\u00f3n, invita a encontrar ejemplos de elocuencia en la Escritura, especialmente en Pablo, en Cipriano y Ambrosio. Concluye dando algunas reglas para la elocuencia eclesi\u00e1stica, para \u00abhacerse escuchar con inteligencia, con placer y con docilidad\u00bb (1 2Cr 4:26, 2Cr 4:56) en correspondencia con los tres objetivos \u00abinstruir, agradar, persuadir\u00bb (1 2Cr 4:12, 2Cr 4:27): preparaci\u00f3n minuciosa, preocupaci\u00f3n por santificar a los oyentes, vida ejemplar, oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Gregorio Magno (+ 604) concibe el ministerio pastoral como praedicatio; \u00e9l mismo es praedicator excelente e incansable (se conservan m\u00e1s de seiscientas homil\u00ed\u00adas) y da sabias directrices pastorales a los praedicalores \u00ab. El m\u00e9todo interpretativo de la Escritura es el de Or\u00ed\u00adgenes y de Agust\u00ed\u00adn, que ha llegado a ser ya tradicional: \u00abLas palabras de la Sagrada Escritura&#8230; en cada acontecimiento pasado que narran, en cada acontecimiento futuro que anuncian, en cada valor moral que predican, en cada realidad espiritual que proclaman, son estables por todos los lados&#8230;\u00bb (Homil\u00ed\u00adas in Ez., 1 2Cr 2:9, 2Cr 2:8); pero el m\u00e9todo expositivo debe adecuarse concretamente a las diferentes categor\u00ed\u00adas de personas hasta tender al coloquio individual. En la Regla pastoral especifica nada menos que cincuenta y dos categor\u00ed\u00adas de personas, algunas de las cuales aparecen desdobladas en los caracteres opuestos (por ejemplo, doctos e ignorantes, sanos y enfermos, siervos y amos, sencillos e hip\u00f3critas&#8230;), a las que adaptar la palabra de Dios. Sus homil\u00ed\u00adas siguen la tradici\u00f3n mon\u00e1stica de la lectio continua, pero est\u00e1n siempre atentas al contexto pol\u00ed\u00adtico y cultural del tiempo.<\/p>\n<p>En esta \u00e9poca la predicaci\u00f3n homil\u00e9tica se reserva casi exclusivamente a los obispos. Aunque Agust\u00ed\u00adn y Gregorio no exijan el conocimiento del arte oratoria, de hecho l\u00e1 palabra p\u00fablica deb\u00ed\u00ada ser declamada con arte y propuesta con elegancia, seg\u00fan la forma comunicativa de la paideia. Esto resultaba discriminatorio en relaci\u00f3n con quien, aun estando en condiciones de edificar a los fieles con la palabra de fe, no pose\u00ed\u00ada las cualidades oratorias. Sin embargo, en Jerusal\u00e9n, en el s. iv, la peregrina Egeria constata que \u00abaqu\u00ed\u00ad hay la costumbre de que todos los presb\u00ed\u00adteros que se hallan presentes prediquen los que quieran, y despu\u00e9s de todos ellos predica el obispo, predicaciones que siempre se hacen los d\u00ed\u00adas de domingo para que el pueblo sea instruido siempre en las Escrituras y en el amor a Dios\u00bb (Per Eg., 25). Se puede pensar que eran predicaciones diferenciadas seg\u00fan carismas y competencias. Mas por el mismo tiempo Jer\u00f3nimo observa en una carta que \u00aben algunas iglesias vige una costumbre fe\u00ed\u00adsima, seg\u00fan la cual cuando est\u00e1n presentes los obispos los sacerdotes est\u00e1n callados, no predican, como si aqu\u00e9llos estuvieran celosos de \u00e9stos y no se dignaran escucharlos\u00bb (Efe 52:7). A Le\u00f3n Magno, hacia la mitad del s. v, se remonta la prohibici\u00f3n hecha a los monjes y a los laicos, cualquiera que sea el grado de su ciencia, de ense\u00f1ar y predicar: \u00ab&#8230; Nadie, sea monje o laico, se atreva a arrogarse el derecho de ense\u00f1ar y predicar&#8230; No se debe permitir que alguien fuera del orden sacerdotal se atribuya la prerrogativa de predicar, siendo conveniente que en la iglesia de Dios todos las cosas est\u00e9n ordenadas\u00bb (Efe_1 19:6). Conviene notar que la amonestaci\u00f3n dirigida a M\u00e1ximo, obispo de Antioqu\u00ed\u00ada, en el 453, estaba motivada por la predicaci\u00f3n de alg\u00fan monje, fautor del monofisismo\u00bb\u00bb. La represi\u00f3n de algunos abusos lleva a una afirmaci\u00f3n de valor general, que entrar\u00e1 en la legislaci\u00f3n can\u00f3nica, olvidando que el mismo criterio del orden lleva a san Pablo a dar disposiciones m\u00e1s articuladas. Por lo dem\u00e1s, todav\u00ed\u00ada en el s. iv afirman las Constitutiones Apostolicae: \u00abEl que ense\u00f1a, aunque sea laico, ense\u00f1a por ser experto en la palabra y probo en la costumbre. Muchos, en efecto, ser\u00e1n ense\u00f1ados por Dios (Jua 6:45)\u00bb ( Jua 8:32, Jua 8:17).<\/p>\n<p>Un cambio an\u00e1logo se produce en el mundo mon\u00e1stico, donde se hab\u00ed\u00ada conservado la tradici\u00f3n primitiva de la lectio divina a menudo en forma de collatio, \u00abcollocutio plurium de rebus ad salutem ac perfectionem pertinentibus\u00bb (Nigronio, Tract. ascet.); los abades doctos, \u00fanicos capaces de tener un discurso en buena forma oratoria, quitan la palabra a los plures, la collatio se convierte en \u00abconferencia\u00bb y la lectio divina se reduce a \u00ablectura espiritual\u00bb.<br \/>\nEn los siglos siguientes las homil\u00ed\u00adas de los padres, especialmente Agust\u00ed\u00adn y Gregorio, se recogen en libros, homiliarios, donde se disponen seg\u00fan el a\u00f1o lit\u00fargico, tanto para uso de los predicadores como para ser le\u00ed\u00addas directamente a los fieles.<\/p>\n<p>Ces\u00e1reo de Arl\u00e9s, en el s. vi, compone sus homil\u00ed\u00adas y las recoge \u00abpara suplir la incapacidad de los sacerdotes y de los obispos de su tiempo&#8230; Pone a su disposici\u00f3n una catequesis elemental, pero s\u00f3lida, sobre los aspectos principales de la vida cristiana&#8230; El m\u00e1s largo de estos sermones (admonitiones) puede pronunciarse en veinte minutos; para la mayor parte bastan diez o quince minutos\u00bb i8. En caso de que el obispo o el sacerdote no est\u00e9 en condiciones de predicar, Ces\u00e1reo les pide \u00abque manden leer por el ministerio de los santos sacerdotes las homil\u00ed\u00adas de los antiguos padres en las asambleas, para la salvaci\u00f3n de las almas\u00bb (Sermo 1,15).<\/p>\n<p>c) Epoca medieval. La novedad tra\u00ed\u00adda por la escol\u00e1stica es la predicaci\u00f3n tem\u00e1tica. La Escritura ofrece el tema en una frase textual, que luego ser\u00e1 desarrollada con orden, seg\u00fan reparticiones, subdivisiones, definiciones y explicaciones que hacen de la predicaci\u00f3n una construcci\u00f3n compleja e ingeniosa. Se pierde la referencia a los textos b\u00ed\u00adblicos en su complejidad, para que el tema \u00abde biblia sumptum habeat sensum perfectum, non nimis longum, non nimis breve, bene quotatum\u00bb&#8216;v, as\u00ed\u00ad como la conexi\u00f3n con la realidad de los oyentes. Nace como reacci\u00f3n la predicaci\u00f3n popular, que se preocupa sobre todo de la vida religioso-moraldel pueblo, utilizando ejemplos, narraciones, leyendas.<\/p>\n<p>Los numerosos movimientos religiosos populares que surgen en los siglos medievales plantean con insistencia la cuesti\u00f3n de la predicaci\u00f3n de los laicos, que corr\u00ed\u00ada pareja con la lectura de la biblia, en lengua vulgar, por parte del pueblo. Durante el concilio Lateranense III (1179), el papa Alejandro 1II concede a los valdenses, tras un examen sobre su fe, permiso para predicar s\u00f3lo a petici\u00f3n de los sacerdotes de las zonas en que ellos viv\u00ed\u00adan. Lo mismo se concedi\u00f3 a los humillados \u00abcon tal que predicasen de poenitentia: de articules fidei et sacramentis ecclesiae non loquantur\u00bb. Esta predicaci\u00f3n se hac\u00ed\u00ada tambi\u00e9n en las iglesias, con el consentimiento de los prelados. Para justificar tal concesi\u00f3n, contra los obispos que se opon\u00ed\u00adan, el papa cita el texto de 1Ts 5:19. Lo mismo har\u00e1 Inocencio III con los seguidores de Francisco de As\u00ed\u00ads (1210). El concilio Lateranense IV (1215) desconf\u00ed\u00ada y excomulga al que pretenda ejercer el oficio de la predicaci\u00f3n sin autoridad recibida de la sede apost\u00f3lica o del obispo; y diez a\u00f1os despu\u00e9s (1228) Gregorio IX escribe al arzobispo de Mil\u00e1n para que \u00abprohiba a todos los laicos, cualquiera que sea el grupo a que pertenezcan, usurpar el oficio de la predicaci\u00f3n\u00bb e inserta esta carta en las Decretales.<\/p>\n<p>d) Epoca moderna. Caracterizada por la reforma protestante, que propugnaba una liturgia en lengua vulgar, un acceso de los fieles a la biblia y una predicaci\u00f3n m\u00e1s fiel a la palabra de Dios, y que desarrollaba propuestas y expectativas presentadas ya desde hac\u00ed\u00ada aproximadamente un siglo por los reformadores cat\u00f3licos, de hecho para la catolicidad esta \u00e9poca estuvo dominada por una interpretaci\u00f3n restrictiva del conciliode Trento. Este hab\u00ed\u00ada afrontado la cuesti\u00f3n en la V sesi\u00f3n publicando (17-6-1546) el decreto Super lectione et praedicatione, que trata de la lectura de la biblia, que ha de favorecerse, y de la predicaci\u00f3n del evangelio al pueblo cristiano, que ha de hacerse obligatoriamente los domingos y los d\u00ed\u00adas festivos. \u00abEste decreto fue la primera y, a\u00f1adamos inmediatamente, la \u00fanica tentativa de realizar la reforma de la iglesia bas\u00e1ndose en el ideal del humanismo cristiano\u00bb, que propugnaba una valoraci\u00f3n de la biblia y del m\u00e9todo catequ\u00ed\u00adstico y homil\u00e9tico de los padres. No tuvo continuaci\u00f3n porque la estructura que se quer\u00ed\u00ada usar, los canonicatos teologales del concilio Lateranense IV, no hab\u00ed\u00ada funcionado nunca y era inadecuada para la nueva situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con la constituci\u00f3n de los seminarios prevalece el planteamiento escol\u00e1stico, que contin\u00faa la predicaci\u00f3n tem\u00e1tico-catequ\u00ed\u00adstica, eludiendo tambi\u00e9n las indicaciones de la sesi\u00f3n XXIV, can. 4, que prescriben predicar \u00ablas Sagradas Escrituras y la ley divina\u00bb. Fuera de loables excepciones, no es de extra\u00f1ar que la predicaci\u00f3n de la \u00e9poca moderna, especialmente la barroca, trate de hacerse acepta por la reforma oratoria ret\u00f3rica y redundante y por el contenido inspirado en la mitolog\u00ed\u00ada, en la literatura y en la filosof\u00ed\u00ada. La biblia se ve reducida a lugar en que surtirse de citas que produzcan efecto, sin valor alguno de mensaje salv\u00ed\u00adfico.<\/p>\n<p>El concilio de Trento reafirm\u00f3 la prohibici\u00f3n a los laicos de predicar \u00abcontra la prohibici\u00f3n del obispo\u00bb (ses. XXIV, can. 5); que no se trata de un principio general contra la predicaci\u00f3n de los laicos, incluso durante la misa, lo demuestran hechos elocuentes. Al reanudarse los trabajos conciliares en Trento, a finales de 1561, en los pontificales de inauguraci\u00f3n \u00abse uni\u00f3 una predicaci\u00f3n, efectuada en la fiesta de los Inocentes por un laico al servicio del cardenal Madruzzo, el m\u00e9dico Pablo Guidello, hecho paralelo a la predicaci\u00f3n que el 26 de diciembre de 1545 hab\u00ed\u00ada tenido el conde Ludovico Nogarola en la catedral de Trento ante el concilio, poco antes\u00bb<br \/>\ne) Epoca contempor\u00e1nea. Las intervenciones de los pont\u00ed\u00adfices romanos se ordenan a condenar los abusos en la predicaci\u00f3n y a establecer reglas r\u00ed\u00adgidas para la concesi\u00f3n de la facultad de predicar, reservada a los obispos. Le\u00f3n XIII, en el motu proprio Sacrorum antistitum (31-7-1894), sobre la sagrada predicaci\u00f3n, deplora los \u00ababusos en la elecci\u00f3n de los temas y en la forma de tratarlos\u00bb; Benedicto XV, en la enc\u00ed\u00adclica Humane generis redemptionem, sobre la predicaci\u00f3n de la palabra divina (15-6-1917), presenta al ap\u00f3stol Pablo como modelo de predicador, tanto por la preparaci\u00f3n interior como por el objeto y el modo de la predicaci\u00f3n. \u00ab\u00c2\u00a1Vemos a no pocos oradores sagrados que predican prescindiendo de la Sagrada Escritura, de los padres y doctores de la iglesia y de los argumentos de la sagrada teolog\u00ed\u00ada, y casi s\u00f3lo hablan el lenguaje de la raz\u00f3n!\u00bb El 28 de junio de 1917, la sagrada Congregaci\u00f3n consistorial publica un \u00abreglamento\u00bb para la aplicaci\u00f3n de la enc\u00ed\u00adclica; pero a pesar de que comienza con la famosa cita tridentina sobre la obligaci\u00f3n de la predicaci\u00f3n dominical, no dedica una l\u00ed\u00adnea a la homil\u00ed\u00ada durante la misa.<\/p>\n<p>El CDC promulgado en 1917, en los c\u00e1ns. 1344-1345 prescribe que los domingos y las fiestas todo p\u00e1rroco anuncie al pueblo la palabra de Dios, consueta homilia, en la misa m\u00e1s frecuentada, y se desea que esto suceda en cada iglesia cuando el pueblo asiste a misa: \u00abH\u00e1gase una breve explicaci\u00f3n del evangelio o de alguna parte de la doctrina cristiana\u00bb. N\u00f3tese la diferencia respecto al precepto tridentino, que exig\u00ed\u00ada la explicaci\u00f3n \u00abde algunas cosas que se leen en la misa\u00bb (ses. XXII, c. VIII), a saber: las lecturas b\u00ed\u00adblicas o los textos del \u00abordinario\u00bb. La alusi\u00f3n del CDC a argumentos o temas de vida cristiana conducir\u00e1 en los a\u00f1os que preceden al Vat. II a llevar a la misa dominical la catechetica institutio, que es deber grav\u00ed\u00adsimo de los pastores (can. 1329) y que no parec\u00ed\u00ada poder asegurarse en otras circunstancias, dado que la misa se hab\u00ed\u00ada convertido en el \u00fanico momento de encuentro con el pueblo cristiano.<\/p>\n<p>Entre tanto, el movimiento lit\u00fargico iba descubriendo el verdadero sentido de la homil\u00ed\u00ada en el \u00e1mbito de la celebraci\u00f3n en relaci\u00f3n con las lecturas b\u00ed\u00adblicas y con el misterio celebrado 13. La instrucci\u00f3n De musita sacra, del 3 de septiembre de 1958, se limita todav\u00ed\u00ada a remitir (n. 22d) al c\u00e9lebre texto del Tridentino.<\/p>\n<p>II. La homil\u00ed\u00ada en los documentos conciliares y en la experiencia posconciliar<br \/>\nTambi\u00e9n respecto a la homil\u00ed\u00ada el Vat. II representa un viraje por los t\u00e9rminos en que hablan de ella tanto los documentos conciliares como los nuevos libros lit\u00fargicos, pero tambi\u00e9n por la experiencia de renovaci\u00f3n eclesial puesta en marcha y que tiene repercusiones notables en esta forma de predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. EN EL VAT. II. Aun dedicando a la homil\u00ed\u00ada una atenci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica, el Vat. II ofrece una doctrina sobre la palabra de Dios y sobre la predicaci\u00f3n que se debe tener presente para comprender la colocaci\u00f3n de la homil\u00ed\u00ada en la misi\u00f3n de la iglesia y en la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) En la constituci\u00f3n SC. Al proponer la homil\u00ed\u00ada como \u00abparte de la misma liturgia\u00bb y haci\u00e9ndola obligatoria \u00ablos domingos y fiestas de precepto con asistencia del pueblo\u00bb, la constituci\u00f3n lit\u00fargica la describe as\u00ed\u00ad: en ella \u00abse exponen durante el ciclo del a\u00f1o lit\u00fargico, a partir de los textos sagrados, los misterios de la fe y las normas de la vida cristiana\u00bb (SC 52). En el n. 35,2 se hab\u00ed\u00ada prescrito que las r\u00fabricas indicasen el momento de la homil\u00ed\u00ada en las celebraciones que la requieren, que la homil\u00ed\u00ada se alimentase en la fuente de \u00abla Sagrada Escritura y la liturgia\u00bb, y se la defin\u00ed\u00ada como \u00abuna proclamaci\u00f3n de las maravillas obradas por Dios en la historia de la salvaci\u00f3n o misterio de Cristo, que est\u00e1 siempre presente y obra en nosotros particularmente en la celebraci\u00f3n de la liturgia\u00bb. La instrucci\u00f3n \u00ed\u00adnter oecumenici a\u00f1ade a estas disposiciones la recomendaci\u00f3n de hacer la homil\u00ed\u00ada \u00aben algunas ferias de adviento y de cuaresma y en otras ocasiones en las que los fieles acuden en mayor n\u00famero a la iglesia\u00bb (n. 53), pero concede que en la misa se sigan usando \u00abesquemas de predicaci\u00f3n\u00bb catequ\u00ed\u00adstica seg\u00fan el uso entonces vigente (n. 54). Es un eco de discusiones conciliares, que volver\u00e1n a suscitarse en adelante.<\/p>\n<p>b) En los dem\u00e1s documentos. La misi\u00f3n de la iglesia de anunciar la palabra de Dios es deber primario de los obispos (LG 25), de los presb\u00ed\u00adteros (PO4) y de los di\u00e1conos (LG 29), en continuidad con el mandato de Cristo a los ap\u00f3stoles (DV 7), y no se excluye de ella al pueblo de Dios, al que Cristo confiere dignidad y funciones prof\u00e9ticas (LG 12), en cuanto que constituye a los laicos \u00aben testigos y les dota del sentido de la fe y de la gracia de la palabra\u00bb (LG 35).<\/p>\n<p>Se pone la predicaci\u00f3n en relaci\u00f3n con la palabra revelada (DV 2-6);con su tradici\u00f3n en la iglesia, sobre todo en las Sagradas Escrituras (DV 7-10); con su interpretaci\u00f3n eclesial y magisterial (LG 25); con la tarea misionera (AG 13), y con la celebraci\u00f3n lit\u00fargica (SC 33 y 35). Ya en su forma de manifestarse tiene la revelaci\u00f3n una estructura sacramental (\u00abobras y palabras intr\u00ed\u00adnsecamente ligadas\u00bb: DV 2); su comprensi\u00f3n implica a toda la iglesia (\u00abcrece la comprensi\u00f3n de las palabras e instituciones transmitidas cuando los fieles las contemplan y estudian&#8230;, cuando comprenden internamente los misterios que viven, cuando las proclaman los obispos, sucesores de los ap\u00f3stoles en el carisma de la verdad: DV 8); tiende al encuentro dialogal de Dios con su pueblo (\u00abhabla a los hombres como amigos, trata con ellos\u00bb; DV 2). Tal objetivo se alcanza siempre que en la iglesia se lee y se explica la biblia: \u00abEn los libros sagrados el Padre, que est\u00e1 en el cielo, sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos\u00bb (DV 21). Aunque la predicaci\u00f3n de la iglesia es aqu\u00ed\u00ad y ahora palabra de Dios para quien la acoge con fe (PO 4; AG 13), dado que la iglesia considera la biblia como \u00absuprema norma de su fe\u00bb, \u00abtoda la predicaci\u00f3n de la iglesia, como toda la religi\u00f3n cristiana, se ha de alimentar y regir con la Sagrada Escritura\u00bb (DV 21).<\/p>\n<p>Para cumplir adecuadamente su misi\u00f3n, \u00abes deber permanente de la iglesia escrutar a fondo los signos de la \u00e9poca e interpretarlos a la luz del evangelio, de forma que, acomod\u00e1ndose a cada generaci\u00f3n, pueda la iglesia responder a los perennes interrogantes de la humanidad sobre el sentido de la vida presente y de la vida futura y sobre la mutua relaci\u00f3n de ambas. Es necesario por ello conocer y comprender el mundo en que vivimos&#8230;\u00bb (GS 4). Las caracter\u00ed\u00adsticas m\u00e1s destacadas del mundo contempor\u00e1neo, delineadas a continuaci\u00f3n, son, m\u00e1s que una descripci\u00f3n siempre v\u00e1lida, un m\u00e9todo que hay que seguir. La predicaci\u00f3n debe tener en cuenta el esfuerzo hecho por los padres conciliares para escuchar la palabra de Dios \u00abcon devoci\u00f3n\u00bb (DV 1) y para interpretar, comparti\u00e9ndolos, \u00ablos gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren\u00bb (GS 1).<\/p>\n<p>2. LA HOMIL\u00ed\u008dA EN LOS LIBROS LIT\u00daRGICOS. Cada libro lit\u00fargico tiene indicaciones sobre el momento de la homil\u00ed\u00ada, y a menudo tambi\u00e9n sobre su contenido.<\/p>\n<p>a) Misal romano. En la Ordenaci\u00f3n General del MR, en el n. 33, se inserta la homil\u00ed\u00ada en la estructura de la liturgia de la palabra, convirti\u00e9ndola en un gozne del di\u00e1logo consciente entre Dios y su pueblo; en los nn. 41-42 se traen a colaci\u00f3n las normas sobre su obligatoriedad; y en el n. 9 se subraya su necesidad, para que la palabra de Dios le\u00ed\u00adda y escuchada en las lecturas b\u00ed\u00adblicas se vuelva m\u00e1s inteligible y eficaz. La homil\u00ed\u00ada le corresponde al sacerdote \u00aben cuanto que ejercita el cargo de presidente de la asamblea reunida\u00bb y se conjuga con las otras intervenciones colocadas al comienzo, antes de las lecturas, en la plegaria eucar\u00ed\u00adstica y antes de la despedida (n. I1). En la instrucci\u00f3n Liturgicae instaurationes (5-9-1970) se acent\u00faa la preocupaci\u00f3n por la adaptaci\u00f3n de la homil\u00ed\u00ada \u00aba la sensibilidad de la \u00e9poca\u00bb (n. 2), en relaci\u00f3n con el cuidado constante por adaptar a las condiciones concretas, incluso culturales, la liturgia en general (SC 37) y la misma misa (Ordenaci\u00f3n General del MR, n. 5).<\/p>\n<p>La editio typica altera (1981) del Ordo Lectionum Missae (= OLM) tiene nuevos praenotanda, que recogen la ense\u00f1anza habitual sobre la homil\u00ed\u00ada (nn. 24-27), y a\u00f1aden que \u00e9sta \u00abdebe llevar a la comunidad de los fieles a una activa participaci\u00f3n en la eucarist\u00ed\u00ada\u00bb y que debe ser \u00abfruto de meditaci\u00f3n, debidamente preparada, ni demasiado larga ni demasiado corta\u00bb (n. 24). M\u00e1s interesante es lo que se dice del presidente, que con la homil\u00ed\u00ada \u00abgu\u00ed\u00ada a sus hermanos hacia una sabrosa comprensi\u00f3n de la Sagrada Escritura, abre el coraz\u00f3n de los fieles a la acci\u00f3n de gracias por las maravillas de Dios; alimenta la fe de los presentes en la palabra que, en la celebraci\u00f3n, por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, se convierte en sacramento, los prepara para una provechosa comuni\u00f3n y los invita a asumir las exigencias de la vida cristiana\u00bb (n. 41). Hay una alusi\u00f3n a las moniciones que preceden a las lecturas b\u00ed\u00adblicas: \u00abHay que atender con mucho cuidado a [su] g\u00e9nero literario\u00bb (n. 15) y hacerlo de modo que ayuden \u00aba la asamblea reunida a escuchar mejor la palabra de Dios&#8230;, promuevan el h\u00e1bito de la fe y de la buena voluntad\u00bb (n. 42). La parte m\u00e1s nueva del documento se encuentra en los nn. 44-48, donde se habla de la tarea de los fieles en la celebraci\u00f3n de la liturgia de la palabra intra missam: frente a las lecturas b\u00ed\u00adblicas y la homil\u00ed\u00ada no son receptores pasivos, sino oyentes que desarrollan una actividad interior bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Tenemos un caso particular en la misa con -> ni\u00f1os, en la que se permite que \u00abun fiel adulto, despu\u00e9s del evangelio, dirija la palabra a los ni\u00f1os, especialmente si al sacerdote le resulta dif\u00ed\u00adcil adaptarse a la mentalidad de los peque\u00f1os oyentes\u00bb (Directorio para las misas con ni\u00f1os, n. 24).<\/p>\n<p>El Ritual de la sagrada comuni\u00f3n y del culto a la eucarist\u00ed\u00ada fuera de la misa considera oportuna la homil\u00ed\u00ada en el rito de la exposici\u00f3n y de la bendici\u00f3n eucar\u00ed\u00adsticas (n. 95).<\/p>\n<p>b) El Ritual y el Pontifical romano. El RICA aconseja los contenidos de la homil\u00ed\u00ada en el \u00abRito de entrada en el catecumenado\u00bb (n. 92), en el \u00abRito de la elecci\u00f3n o de la inscripci\u00f3n del nombre\u00bb (n. 142), para cada uno de los \u00abescrutinios\u00bb (nn. 161; 168; 175), para la \u00abEntrega del S\u00ed\u00admbolo\u00bb (n. 185) y la \u00abEntrega de la oraci\u00f3n dominical\u00bb (n. 191), as\u00ed\u00ad como para sus \u00abnuevas entregas\u00bb (n. 196). En el RBN hay indicaciones gen\u00e9ricas (n. 116), mientras que en el RC se aconseja al obispo una homil\u00ed\u00ada mistag\u00f3gica: explica \u00ablas lecturas proclamadas a fin de preparar a los confirmandos, a sus padres y padrinos y a toda la asamblea de los fieles a una inteligencia m\u00e1s profunda del significado del sacramento de la confirmaci\u00f3n\u00bb (n. 26). En el RO se propone un texto-gu\u00ed\u00ada al obispo, que debe dirigir la palabra a los ordenandos y al pueblo (obispos, c. VII, n. 18; presb\u00ed\u00adteros, c. V, n. 14; di\u00e1conos, c. IV, n. 14). El RM prescribe que se tenga la homil\u00ed\u00ada sobre el texto sagrado, ilustrando el misterio del matrimonio cristiano (n. 90). En las celebraciones penitenciales, con o sin absoluci\u00f3n sacramental, tiene un papel decisivo la proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios (RP 17 y 36), que comprende, adem\u00e1s de las lecturas b\u00ed\u00adblicas (n. 24), tambi\u00e9n una homil\u00ed\u00ada, para la que se indican los temas que hay que exponer (n. 25). Para la unci\u00f3n de los enfermos se requiere una breve explicaci\u00f3n despu\u00e9s de la lectura b\u00ed\u00adblica (RUE 103), y para las exequias se aconseja tener en cuenta a los presentes seg\u00fan su nivel de fe o su no-creencia para una homil\u00ed\u00ada que \u00abal ofrecerles el consuelo de la fe&#8230; alivie, s\u00ed\u00ad, a los presentes, pero no hiera su justo dolor\u00bb (RE 69), quedando \u00abexcluido el g\u00e9nero literario llamado elogio f\u00fanebre\u00bb (RE 47). En el RPR la homil\u00ed\u00ada explicar\u00e1, bien las lecturas b\u00ed\u00adblicas, bien el don y la misi\u00f3n de la profesi\u00f3n religiosa (nn. 29; 61), mientras que en el RCV se propone tambi\u00e9n un texto ejemplar sobre el don de la virginidad (n. 16).<\/p>\n<p>c) Liturgia de las Horas. Aunque la liturgia de las Horas tenga un acentuado aspecto eucol\u00f3gico, y la escucha de la palabra de Dios tenga un fin especialmente meditativo, hasta el punto de que despu\u00e9s de las lecturas b\u00ed\u00adblicas, breves o largas, se aconseja un tiempo de silencio, a prop\u00f3sito de los laudes de la ma\u00f1ana y de las v\u00ed\u00adsperas se dice: \u00abEn la celebraci\u00f3n con el pueblo puede tenerse una homil\u00ed\u00ada ilustrativa de la lectura precedente, si se juzga oportuno\u00bb (Ordenaci\u00f3n General de la Liturgia de las Horas, n. 47). Se prev\u00e9 la homil\u00ed\u00ada tambi\u00e9n para las \u00abvigilias lit\u00fargicas\u00bb despu\u00e9s del evangelio (n. 73). Entre los usuarios de la liturgia de las Horas se presta una atenci\u00f3n particular a los predicadores: en el oficio de lecturas deben deleitarse en las lecturas b\u00ed\u00adblicas \u00abpara que puedan transmitir a otros la palabra de Dios\u00bb (n. 55) y en las lecturas patr\u00ed\u00adsticas, por hallar en ellas \u00abejemplos insignes de sagrada predicaci\u00f3n\u00bb (n. 165).<\/p>\n<p>3. LA EXPERIENCIA POSCONCILIAR. La progresiva puesta en pr\u00e1ctica de la l reforma lit\u00fargica pon\u00ed\u00ada a los predicadores ante las lecturas b\u00ed\u00adblicas proclamadas en la lengua de los fieles y ante las expectativas de \u00e9stos, invitados ya a una participaci\u00f3n activa. La homil\u00ed\u00ada deb\u00ed\u00ada adecuarse a la nueva situaci\u00f3n; de lo contrario, entrar\u00ed\u00ada r\u00e1pidamente en crisis. Esta se estudiaba entre tanto con los instrumentos sociol\u00f3gicos de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) Ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica e iniciativas de base. El primer esfuerzo, siguiendo las pautas del concilio en atenci\u00f3n al reconocimiento que \u00e9ste hab\u00ed\u00ada dado a la ex\u00e9gesis hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtica aplicada a la biblia y en particular a los evangelios (DV 12; 19), consisti\u00f3 en ofrecer a los presb\u00ed\u00adteros una ex\u00e9gesis de las lecturas b\u00ed\u00adblicas que respondiese a las exigencias cr\u00ed\u00adticas y pusiese de relieve los temas revelados. Para quien quer\u00ed\u00ada y pod\u00ed\u00ada usarlas, resultaron \u00fatiles las perspectivas abiertas por la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica&#8217;\u00c2\u00b0. La homil\u00ed\u00ada comenz\u00f3 a renovarse sobre todo en el contenido doctrinal, tomado m\u00e1s directamente de la biblia.<\/p>\n<p>Muy pronto result\u00f3 evidente que esta l\u00ed\u00adnea, aun siendo necesaria, era insuficiente, tanto por el \u00e1mbito en que se ofrec\u00ed\u00ada la explicaci\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos como por las exigencias de fe de los presentes. La celebraci\u00f3n y las expectativas de los fieles iban en la direcci\u00f3n de una actualizaci\u00f3n de la palabra, que ha de celebrarse ritualmente y ha de vivirse en la existencia cotidiana. En el clima candente de los a\u00f1os posconciliares, se comenz\u00f3 a hablar de reapropiaci\u00f3n de la biblia por parte del pueblo cristiano y de derecho de los bautizados a la toma de la palabra en las asambleas lit\u00fargicas, llegando a discutir la capacidad del clero para traducir adecuadamente la palabra de Dios en el contexto cultural y pol\u00ed\u00adtico de nuestro tiempo i5. Por estos motivos, pero tambi\u00e9n por otros de naturaleza pedag\u00f3gica y pastoral, se dio comienzo a las homil\u00ed\u00adas participadas, sobre todo en comunidades reducidas y en grupos particulares. La pluralidad de palabra en las celebraciones, sin atentar contra la funci\u00f3n presidencial del presb\u00ed\u00adtero, se convirti\u00f3 en una caracter\u00ed\u00adstica de la praxis eclesial de las comunidades de base, pero tambi\u00e9n de iniciativas pastorales tendentes a implicar a las asambleas<br \/>\nb) El an\u00e1lisis de las ciencias humanas. Fenomenol\u00f3gicamente, la homil\u00ed\u00ada es un hecho de I comunicaci\u00f3n [infra 11I, 3] oral dentro del sistema eclesial concretamente manifestado por las asambleas lit\u00fargicas. Tambi\u00e9n \u00e9l ha sido sometido a examen con los m\u00e9todos propios de las ciencias antropol\u00f3gicas, a menudo con finalidades pastorales, para calibrar la eficacia de esta comunicaci\u00f3n y determinar sus l\u00ed\u00admites y posibilidades.<\/p>\n<p>Prescindiendo de las realizaciones concretas, el modo mismo de la comunicaci\u00f3n homil\u00e9tica convencional a la luz de la ciencia de las comunicaciones aparece incompleto porque falta el feed-back, el efecto retroactivo, a trav\u00e9s del cual el emisor puede comprobar si los destinatarios han recibido, descodificado e interpretado el mensaje, y c\u00f3mo lo han hecho. La homil\u00ed\u00ada en la forma difundida en la iglesia es unidireccional y no suscita esa circulaci\u00f3n de la palabra que hace a una asamblea verdaderamente participante. La din\u00e1mica de esta comunicaci\u00f3n es de tipo monol\u00f3gico-jer\u00e1rquico, y la imagen de iglesia que induce en los oyentes es de tipo monopolista-autoritario \u00ab. De tal sistema de comunicaci\u00f3n, hecho saeral por el contexto lit\u00fargico, no podr\u00e1 nacer esa iglesia del pueblo de Dios, toda ella participante y ministerial, que los documentos eclesi\u00e1sticos van augurando y describiendo.<\/p>\n<p>La verificaci\u00f3n de esta tesis est\u00e1 en el resultado de las encuestas sobre la predicaci\u00f3n homil\u00e9tica, por muy limitadas que sean &#8216;5. Normalmente se advierte una falta de conexi\u00f3n con la historia y la situaci\u00f3n concreta de los oyentes; pero a menudo las homil\u00ed\u00adas resultan deficientes tambi\u00e9n en cuanto a calidad doctrinal y expositiva, por una inadecuada preparaci\u00f3n remota y pr\u00f3xima de los predicadores. La predicaci\u00f3n durante la misa en el mejor de los casos desarrolla una funci\u00f3n de entretenimiento del auditorio, confirm\u00e1ndolo en las propias convicciones religiosas, y s\u00f3lo raramente llega a ser evangelizadora y prof\u00e9tica, y por tanto dotada de virtud para promover. De hecho, los \u00e1mbitos de renovaci\u00f3n donde la palabra de Dios se hace viva y edifica a la comunidad son normalmente distintos respecto a las asambleas lit\u00fargicas habituales.<\/p>\n<p>De una encuesta sobre la situaci\u00f3n lit\u00fargica en Italia (1982) se desprende que la casi totalidad de los practicantes tiene dificultades en la liturgia de la palabra, y en abrumadora mayor\u00ed\u00ada se expresan a favor de una homil\u00ed\u00ada que sea aplicaci\u00f3n del evangelio a la vida diaria y a la actualidad, o por lo menos una explicaci\u00f3n de las lecturas b\u00ed\u00adblicas de la misa. Un buen porcentaje (22 por 100 siempre, 23,1 por 100 a veces) desea que la homil\u00ed\u00ada sea un momento en que tambi\u00e9n puedan intervenir los laicos.<\/p>\n<p>c) La homil\u00ed\u00ada en los \u00faltimos documentos eclesi\u00e1sticos. Los a\u00f1os setenta demostraron gran inter\u00e9s por los temas y las iniciativas de evangelizaci\u00f3n y de catequesis, pero la homil\u00ed\u00ada no tuvo un relieve espec\u00ed\u00adfico, si bien cada documento eclesi\u00e1stico hace una alusi\u00f3n a ella reconociendo su importancia.<\/p>\n<p>El S\u00ed\u00adnodo de los obispos de 1974 sobre la Evangelizaci\u00f3n en el mundo contempor\u00e1neo, tras haber reconocido que la misi\u00f3n de proclamar el evangelio corresponde a todo el pueblo de Dios (cf n. 5) y que por la variedad cultural y sociol\u00f3gica de los oyentes es leg\u00ed\u00adtima y necesaria la b\u00fasqueda de las iglesias particulares en pro de una traducci\u00f3n adecuada del mensaje evang\u00e9lico (cf n. 9), dej\u00f3 al papa Pablo VI la tarea de describir las modalidades de la evangelizaci\u00f3n como comunicaci\u00f3n verbal: entre \u00e9stas, la homil\u00ed\u00ada es \u00abun instrumento v\u00e1lido y muy apto para la evangelizaci\u00f3n\u00bb (Evangelii nuntiandi 43). El S\u00ed\u00adnodo de 1977 asisti\u00f3 a un retorno pasajero de las demandas de organizar los leccionarios para la misa seg\u00fan tem\u00e1ticas catequ\u00ed\u00adsticas \u00ab; adem\u00e1s de las respuestas dadas en el aula, la determinaci\u00f3n m\u00e1s significativa se lee en el Mensaje al pueblo de Dios. \u00abLa catequesis es una aut\u00e9ntica introducci\u00f3n a la lectio divina, es decir, a la lectura de la Sagrada Escritura hecha seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu, que habita en la iglesia tanto asistiendo a los ministerios apost\u00f3licos como actuando en los fieles\u00bb (n. 9). La Catechesi tradendae (1979), en la que no se pretende tratar toda la tem\u00e1tica sinodal, no desarrolla esta preciosa intuici\u00f3n, que considera la lectio divina como la actividad propia de los fieles catequizados para mantenerse y crecer en la fe; en ella se pone la homil\u00ed\u00ada en relaci\u00f3n con el marco lit\u00fargico cuya naturaleza y ritmo respeta, y con la catequesis, en cuanto que \u00abvuelve a recorrer el itinerario de fe propuesto por la catequesis y lo conduce a su perfeccionamiento natural\u00bb (n. 48).<\/p>\n<p>Entre 1973 y 1977, los diferentes documentos dedicados a Evangelizaci\u00f3n y sacramentos reafirman la naturaleza, la importancia y la obligatoriedad de la homil\u00ed\u00ada. El surgimiento de iniciativas lit\u00fargico-comunitarias de base que favorecen intervenciones de fieles en torno a las lecturas b\u00ed\u00adblicas ha proporcionado ocasi\u00f3n de intervenir a algunos episcopados: \u00abLa homil\u00ed\u00ada forma parte del carisma del sacerdocio ministerial&#8230; Habida cuenta de la naturaleza de los grupos peque\u00f1os, el presidente podr\u00e1 eventualmente dar a cada uno en este momento la posibilidad de intervenir. El intercambio en el momento de la homil\u00ed\u00ada permite a menudo una mejor asimilaci\u00f3n de la palabra de Dios\u00bb (Francia) \u00bb; \u00abel sacerdote, como presidente de la asamblea, repartir\u00e1 la palabra de Dios, dirigiendo eventualmente una homil\u00ed\u00ada participada\u00bb (Suiza) \u00c2\u00b0&#8217;; a prop\u00f3sito de las misas populares: \u00abCuando es oportuno, conviene que la homil\u00ed\u00ada cobre una forma dialogada en la que se invita a los fieles a aportar testimonio, referir hechos de la vida, expresar reflexiones, sugerir aplicaciones concretas de la palabra de Dios\u00bb (Brasil).<\/p>\n<p>El C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico de 1983 dedica a la homil\u00ed\u00ada el can. 767: \u00abEntre las formas de predicaci\u00f3n destaca la homil\u00ed\u00ada, que es parte de la misma liturgia y est\u00e1 reservada al sacerdote o al di\u00e1cono; a lo largo del a\u00f1o lit\u00fargico, exp\u00f3nganse en ella, comentando el texto sagrado, los misterios de la fe y las normas de vida cristiana (\u00c2\u00a7 1). En todas las misas de los domingos y fiestas de precepto que se celebran con concurso del pueblo debe haber homil\u00ed\u00ada, y no se puede omitir sin causa grave (\u00c2\u00a7 2). Es muy aconsejable que, si hay suficiente concurso del pueblo, haya homil\u00ed\u00ada tambi\u00e9n en las misas que se celebren entre semana, sobre todo en el tiempo de adviento y cuaresma, o con ocasi\u00f3n de una fiesta o de un acontecimiento luctuoso (\u00c2\u00a7 3). Corresponde al p\u00e1rroco o rector de la iglesia cuidar de que estas prescripciones se cumplan fielmente (religiose serventur) (\u00c2\u00a7 4).<\/p>\n<p>La Comisi\u00f3n episcopal de Liturgia de Espa\u00f1a ha publicado unas orientaciones sobre el ministerio de la homil\u00ed\u00ada (Pastoral lit\u00fargica, nn. 131-132, octubre 1983, pp. 11-32) con el t\u00ed\u00adtulo \u00abPartir el pan de la palabra\u00bb. El documento en los principios doctrinales presenta la homil\u00ed\u00ada al servicio de la palabra de Dios, del misterio celebrado y del pueblo de Dios; en las aplicaciones pr\u00e1cticas orienta en las tareas concretas de preparar y desarrollar la homil\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>III. La homil\u00ed\u00ada en el proyecto lit\u00fargico-pastoral<br \/>\nExperiencias y reflexiones que se est\u00e1n llevando a cabo sobre la basede los documentos eclesi\u00e1sticos, de las tentativas recientes y de datos tradicionales no tenidos en cuenta en el \u00faltimo milenio, configuran tareas y modalidades de la homil\u00ed\u00ada en el contexto celebrativo y en relaci\u00f3n con las diversas. formas del ministerio de la palabra.<\/p>\n<p>1. LA MESA DE LA PALABRA Y LA HOMIL\u00ed\u008dA. La imagen cl\u00e1sica de la mesa y del alimento a prop\u00f3sito de la palabra de Dios distribuida al pueblo cristiano, recogida por el Vat. II (DV 21), es una met\u00e1fora susceptible de \u00fatiles profundizaciones, tanto para los pastores que deben preparar esta mesa como para los fieles que deben alimentarse en ella. Dado que comer es actividad no s\u00f3lo de quien prepara el alimento, sino tambi\u00e9n de quien se alimenta, esta met\u00e1fora ayuda a superar la impresi\u00f3n de pasividad por parte de la asamblea que parece caracterizar a la escucha de la palabra b\u00ed\u00adblica y homil\u00e9tica.<\/p>\n<p>a) La `lectio divina \u00aby la escucha creyente. La homil\u00ed\u00ada no es una forma cualquiera de predicaci\u00f3n, que podr\u00ed\u00ada dirigirse tambi\u00e9n a no creyentes; siempre est\u00e1 relacionada con lecturas b\u00ed\u00adblicas y se dirige a una asamblea de creyentes. El S\u00ed\u00adnodo episcopal de 1977 [-> supra, 11, 3, c] afirma que la catequesis es una introducci\u00f3n a la lectio divina, y define a \u00e9sta como \u00ablectura de la Sagrada Escritura hecha seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu, que habita en la iglesia, tanto asistiendo a los ministerios apost\u00f3licos como actuando en los fieles\u00bb. Si se considera la liturgia de la palabra como una forma de lectio divina&#8217;, es obvio que los participantes en ella deben ser creyentes catequizados, es decir, id\u00f3neos para una escucha creyente de lo que se lee y se dice en la asamblea eclesial. Esta capacidad de escucha la asegura el Esp\u00ed\u00adritu Santo,que infunde a cada bautizado el \u00absentido sobrenatural de la fe\u00bb, que le \u00abpermite recibir no ya una palabra humana, sino verdaderamente la palabra de Dios\u00bb y penetrar \u00abm\u00e1s profundamente en ella con juicio certero y darle m\u00e1s plena aplicaci\u00f3n en la vida\u00bb (LG 12). Por tanto, la capacidad de percibir en las diversas palabras humanas, tanto b\u00ed\u00adblicas como eclesi\u00e1sticas, la palabra que Dios dirige ahora a su pueblo la da el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que permite una comprensi\u00f3n interpretativa y actualizadora. Este don no es mec\u00e1nico, sino que requiere iniciaci\u00f3n y ejercicio, los cuales s\u00f3lo son posibles cuando en la catequesis se introduce a los creyentes en el lenguaje de la Escritura y en el di\u00e1logo en torno a la p\u00e1gina sagrada, para percibir la palabra viva de Dios con actividad que interpreta y aplica a la vida. Por eso Cristo, el Se\u00f1or, da a sus fieles junto con el sentido de la fe tambi\u00e9n la \u00abgracia de la palabra\u00bb (LG 35). La condici\u00f3n normal para una liturgia de la palabra deber\u00ed\u00ada ser una asamblea de creyentes educados en el ejercicio de estos dones del Esp\u00ed\u00adritu y, por tanto, capaces de alimentarse activamente en la mesa de la palabra que el ministerio eclesi\u00e1stico sirve en cada liturgia.<\/p>\n<p>b) La homil\u00ed\u00ada como mediaci\u00f3n interpretativa. Es Dios mismo quien en la liturgia quiere hablar con sus fieles: esta reiterada afirmaci\u00f3n de los documentos sobre la liturgia est\u00e1 en consonancia con la misma finalidad de la celebraci\u00f3n (DV 2). La comunicaci\u00f3n Dios-creyente es directa, pero no inmediata; la mediatizan m\u00faltiples autoridades: la biblia, la tradici\u00f3n, el magisterio, la predicaci\u00f3n ministerial, el testimonio eclesial, los signos de los tiempos&#8230; i\u00bb En el juego de estas diversas autoridades el creyente percibe la palabra que Dios le dirige; para ello se ledebe ayudar a ejercitar su sentido de la fe, en sinton\u00ed\u00ada con la comunidad eclesial, interpretando y actualizando. En el contexto lit\u00fargico, la autoridad que sobresale es la biblia, le\u00ed\u00adda en la asamblea; pero tambi\u00e9n la tradici\u00f3n lit\u00fargica, que funciona ya como criterio interpretativo: la aplicaci\u00f3n de la lectura veterotestamentaria-salmo-evangelio, la referencia al signo sacramental que sigue, la fiesta celebrada o el tiempo lit\u00fargico. La situaci\u00f3n socio-cultural y la misma coyuntura hist\u00f3rico-pol\u00ed\u00adtica de la asamblea constituyen un ulterior criterio interpretativo y el ambiente vital en que actualizar la palabra de Dios. Entre todos estos elementos no ofrece la homil\u00ed\u00ada como ayuda a los fieles para que entren personalmente en el di\u00e1logo que Dios quiere mantener con su pueblo reunido aqu\u00ed\u00ad y ahora para celebrar la salvaci\u00f3n experimentada e invocada. La homil\u00ed\u00ada tiene, por tanto, una funci\u00f3n eminentemente hermen\u00e9utica, requerida tanto por la lejan\u00ed\u00ada, que a menudo es desconocimiento cultural de los textos b\u00ed\u00adblicos, como por la heterogeneidad de los miembros de la asamblea. Si se limitase a una simple explicaci\u00f3n exeg\u00e9tica de las lecturas b\u00ed\u00adblicas, ilustrar\u00ed\u00ada el objeto dejando a los sujetos fuera; debe tender a la comprensi\u00f3n, conduciendo a los sujetos a sentirse implicados en las palabras que les ata\u00f1en personalmente y les afectan como comunidad. Esta actividad hermen\u00e9utica informa, solicita y hace pensar, exhortando para que cada uno tome decisiones ante el mensaje de Dios. Aunque cada fiel presente fuera cultural y espiritualmente capaz de interpretar y actualizar las lecturas b\u00ed\u00adblicas, la homil\u00ed\u00ada es necesaria porque explicita el sentido que la palabra de Dios tiene para la asamblea reunida y pone de manifiesto la llamada que el Se\u00f1or dirige a su iglesia, y no s\u00f3lo a los individuos. La homil\u00ed\u00ada se propone, por tanto, llevar a la asamblea a ese acuerdo que es condici\u00f3n para que el Padre oiga su oraci\u00f3n (Mat 18:19).<\/p>\n<p>c) Las funciones de la palabra y la homil\u00ed\u00ada. La reforma lit\u00fargica ha proporcionado \u00ablecturas de la Sagrada Escritura m\u00e1s abundantes, m\u00e1s variadas y m\u00e1s apropiadas\u00bb (SC 35,1). Hojeando los leccionarios, se encuentran todos los g\u00e9neros literarios: relatos m\u00ed\u00adticos, narraciones hist\u00f3rico-catequ\u00e9ticas, formas parab\u00f3licas, trozos sapienciales, textos prof\u00e9ticos, elaboraciones doctrinales. Esta variedad literaria requiere ya una adecuaci\u00f3n de la homil\u00ed\u00ada para ayudar a los fieles a no detenerse en la letra, sino a captar los mensajes. Sin embargo, la variedad se refiere tambi\u00e9n a las funciones que la palabra b\u00ed\u00adblica desarrolla en el seno del pueblo de Dios y que la palabra homil\u00e9tica debe garantizar en cada asamblea. Tomando en pr\u00e9stamo de la ret\u00f3rica cl\u00e1sica sus caracter\u00ed\u00adsticas propias, la predicaci\u00f3n eclesi\u00e1stica se propon\u00ed\u00ada como finalidad persuadir a los oyentes. A menudo aspiraba a la persuasi\u00f3n de lo que piensa el predicador m\u00e1s que a disponer a los fieles para la escucha de lo que les dice el Se\u00f1or. La homil\u00ed\u00ada, que en una escucha creyente es tambi\u00e9n ella veh\u00ed\u00adculo de la palabra de Dios, debe estar atenta a las finalidades que tal palabra se propone alcanzar.<\/p>\n<p>Un an\u00e1lisis atento de la biblia muestra que la palabra, bien que en la diversidad de formas literarias, tiende a desarrollar las siguientes funciones: anuncio, testimonio, profec\u00ed\u00ada, doctrina, exhortaci\u00f3n, invocaci\u00f3n, acci\u00f3n de gracias. Estas dos \u00faltimas funciones encuentran expresi\u00f3n especialmente en la parte cucol\u00f3gica de la celebraci\u00f3n, pero puede suceder que la misma homil\u00ed\u00ada contenga una invocaci\u00f3n o concluya con una acci\u00f3n de gracias. Aunque la homil\u00ed\u00ada se dirige a creyentes, a menudo se convierte en anuncio que proclama o evoca, con formulaci\u00f3n breve e incisiva, la iniciativa divina para nuestra salvaci\u00f3n. Esta salvaci\u00f3n, siempre hist\u00f3ricamente determinada, aunque s\u00f3lo de modo parcial por ser realidad escatol\u00f3gica, se narra y se reconoce en el testimonio. La narraci\u00f3n se refiere a la salvaci\u00f3n experimentada por el homileta, o a la percibida en la comunidad, o a la que se ha verificado en la vida de personas santas (el cl\u00e1sico ejemplo) y da lugar a la confesi\u00f3n de la misericordia divina, que revela nuestro pecado y lo perdona. Para que pueda acogerse la salvaci\u00f3n divina, se necesita la profec\u00ed\u00ada, que lee la situaci\u00f3n hist\u00f3rica, personal o social, sobre la que cae la palabra de Dios, denuncia lo que se opone a la realizaci\u00f3n hist\u00f3rica de la salvaci\u00f3n e indica las opciones que el pueblo cristiano est\u00e1 llamado a hacer para ser fiel al Se\u00f1or, que obra en la historia. Dada la complejidad de las situaciones humanas y de las condiciones culturales, agravadas hoy por el pluralismo existente en la misma asamblea, la palabra homil\u00e9tica debe medirse o ponerse a prueba con la doctrina (la didaj\u00e9 del NT), que no es simple exposici\u00f3n de la \u00abdoctrina cristiana\u00bb consolidada, sino reflexi\u00f3n sobre las relaciones entre palabra de Dios y cultura, entre fe y vida. A veces la homil\u00ed\u00ada debe proporcionar informaciones exeg\u00e9ticas sobre los textos le\u00ed\u00addos, para luego aculturar en el hoy el mensaje entendido en su significado originario. Este proceso, que es exquisitamente teol\u00f3gico, no puede desarrollarse habitualmente en la homil\u00ed\u00ada; pero el homileta debe saber responder a las exigencias, incluso a las intelectuales, de los oyentes. Aunque el contexto lit\u00fargico no es favorable a la catequesis, la homil\u00ed\u00ada deber\u00e1 tener a veces referencias catequ\u00e9ticas, especialmente de tipo mistag\u00f3gico, para introducir en la inteligencia creyente de los signos lit\u00fargicos que tienen lugar en la celebraci\u00f3n. En fin, es tarea del homileta la exhortaci\u00f3n, palabra fraterna y autorizada, motivada por el acontecimiento pascual y por el tiempo (kair\u00f3s) de salvaci\u00f3n que se nos da, para amonestar, reprender, alentar o consolar. Funciones m\u00faltiples y complejas, que en las comunidades neotestamentarias eran llevadas a efecto por varias figuras ministeriales (evangelista, profeta, doctores) sobre la base de carismas de la palabra, y que no pueden faltar en una comunidad eclesial, que debe estar bien alimentada de la palabra de Dios.<\/p>\n<p>2. LA HOMIL\u00ed\u008dA, PARTE DE LA CELEBRACI\u00ed\u201cN. Considerada como un elemento integrante e indispensable de la liturgia, la homil\u00ed\u00ada no est\u00e1 vinculada s\u00f3lo a las lecturas b\u00ed\u00adblicas, sino que se extiende a toda la celebraci\u00f3n, y se armoniza con las dem\u00e1s intervenciones de palabra previstas. Est\u00e1, por tanto, vinculada a las modalidades de direcci\u00f3n u organizaci\u00f3n de toda la celebraci\u00f3n, particularmente de la liturgia de la palabra.<\/p>\n<p>a) Las intervenciones \u00abespont\u00e1neas\u00bby el discurso homil\u00e9tico. En la misa se reconoce al presidente la oportunidad de intervenir \u00abpara preparar a los fieles, al comenzar la celebraci\u00f3n, para la misa del d\u00ed\u00ada; antes de las lecturas, para la liturgia de la palabra; antes del prefacio, para la plegaria eucar\u00ed\u00adstica; igualmente, dar por concluida la entera acci\u00f3n sacra, antes de la f\u00f3rmula de despedida\u00bb (Ordenaci\u00f3n General del MR, n. 11). Todas estas tomas de la palabra no ritualizada deben corresponder al momento celebrativo, pero tambi\u00e9n han de estar en sinton\u00ed\u00ada con la homil\u00ed\u00ada; el presidente, como homileta, distribuye as\u00ed\u00ad su toma de la palabra a lo largo de la celebraci\u00f3n, con el intento de prestar un servicio a la asamblea para que pueda participar con mayor atenci\u00f3n y consonancia m\u00e1s comunitaria.<\/p>\n<p>Por eso, m\u00e1s que de homil\u00ed\u00ada deber\u00e1 hablarse de discurso homil\u00e9tico, que ha de desplegarse a lo largo de la celebraci\u00f3n, si bien el desarrollo mayor y espec\u00ed\u00adfico del mismo se tiene despu\u00e9s de las lecturas b\u00ed\u00adblicas. Si esta distribuci\u00f3n es mon\u00f3tona (por ejemplo, siempre didasc\u00e1lica o exhortativa), puede correr el riesgo de sofocar la liturgia y de aburrir a los presentes. Nada es m\u00e1s nocivo para una celebraci\u00f3n que un presidente que quiere explicar todo o que exhorta repetidamente a participar. La variaci\u00f3n de los g\u00e9neros verbales es una obligaci\u00f3n, adapt\u00e1ndolos seg\u00fan el momento ritual introducido y subrayado. Si la palabra explicativa es adecuada al comienzo o antes de las lecturas b\u00ed\u00adblicas, para la introducci\u00f3n de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, del padrenuestro o de un signo lit\u00fargico es m\u00e1s id\u00f3nea la palabra evocadora, de tipo po\u00e9tico. El r\u00e9gimen ritual-simb\u00f3lico propio de la liturgia debe respetarse tambi\u00e9n en las intervenciones orales no rituales.<\/p>\n<p>b) Los modelos de gesti\u00f3n de la celebraci\u00f3n y la homil\u00ed\u00ada. Dado que la homil\u00ed\u00ada no es una predicaci\u00f3n inserta en la celebraci\u00f3n, sino un elemento de \u00e9sta al servicio de la asamblea, debe estar en consonancia con el programa ritual de la liturgia de la palabra que se considere pastoralmente m\u00e1s id\u00f3neo para una asamblea concreta. La posibilidad de \u00abser seleccionadas y ordenadas aquellas formas y elementos propuestos\u00bb (Ordenaci\u00f3n General del MR, n. 5) permite elaborar la hip\u00f3tesis de varios modelos de gesti\u00f3n, que aqu\u00ed\u00ad ejemplificamos por lo que se refiere a la liturgia de la palabra. En el tipo en que predomina la catequ\u00e9tica es obvio que la homil\u00ed\u00ada tenga la parte mayor, y que las didascal\u00ed\u00adas introductorias a las lecturas tengan la funci\u00f3n de despertar atenci\u00f3n e inter\u00e9s. Pero a veces precisamente estas introducciones pueden proporcionar aquellos datos exeg\u00e9ticos que favorecen una escucha m\u00e1s fructuosa, permitiendo luego a la homil\u00ed\u00ada limitarse a la funci\u00f3n hermen\u00e9utica. En el tipo meditativo, en una asamblea espiritualmente educada, la funci\u00f3n de la homil\u00ed\u00ada puede casi agotarse en la introducci\u00f3n a la liturgia de la palabra, ilustrando las lecturas b\u00ed\u00adblicas, sugiriendo pistas de reflexi\u00f3n y oraci\u00f3n o, antes incluso, haciendo obra de discernimiento de las situaciones personales y comunitarias en las que la palabra de Dios es acogida. En el tipo m\u00e1s celebrativo festivo se puede proceder as\u00ed\u00ad: unas palabras iniciales que introduzcan en el sentido de la fiesta, ofreciendo aquellas informaciones que se consideran \u00fatiles; una breve homil\u00ed\u00ada que, partiendo de las lecturas b\u00ed\u00adblicas, muestre en el hoy lit\u00fargico de la iglesia el acontecimiento celebrado para que el don de Dios se haga vida en el hoy hist\u00f3rico; algunas didascal\u00ed\u00adas mistag\u00f3gicas que precedan a los ritos m\u00e1s significativos (por ejemplo, la plegaria eucar\u00ed\u00adstica).<\/p>\n<p>3. SUJETO Y FORMAS DEL DISCURSO HOMILETICO. \u00abLa homil\u00ed\u00ada la har\u00e1 ordinariamente el mismo sacerdote celebrante\u00bb (Ordenaci\u00f3n General del MR, n. 42) y no otro sacerdote que no celebra, dado que la homil\u00ed\u00ada es una funci\u00f3n presidencial. La preparaci\u00f3n y el desarrollo deben tener en cuenta la ley propia de toda celebraci\u00f3n, que es la participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) El presidente homileta. La inserci\u00f3n de un discurso en una celebraci\u00f3n estructurada con textos b\u00ed\u00adblicos y eucol\u00f3gicos y en una asamblea determinada requiere que el presidente, por una parte, respete y explicite los mensajes celebrativos, y, por la otra, que se ajuste a la situaci\u00f3n cultural y a las exigencias de fe de los creyentes. Deber\u00e1 ser consciente de los propios condicionamientos culturales y espirituales: la pertenencia a una categor\u00ed\u00ada social (tal es todav\u00ed\u00ada el clero) y su historia personal influyen fuertemente en la interpretaci\u00f3n y en el lenguaje. Adem\u00e1s, su temperamento, su preparaci\u00f3n, los carismas de la palabra (cf PO 4), la competencia normalmente ejercida lo llevan a privilegiar una funci\u00f3n de palabra (as\u00ed\u00ad se tiene un homileta catequista hasta convertirse en doctrinario; un homileta testigo que corre el riesgo del exhibicionismo; un homileta prof\u00e9tico que roza la histeria; un homileta exhortador que se reduce a moralista&#8230;), mientras que la comunidad tiene necesidad de una equilibrada variedad no s\u00f3lo de contenidos, sino tambi\u00e9n de funciones de la palabra.<\/p>\n<p>b) Los fieles en el discurso homil\u00e9tico. Para que la homil\u00ed\u00ada satisfaga exigencias tan complejas, es oportuno que el presidente la prepare con un grupo de fieles. Las experiencias en este sentido son ya numerosas, extendidas y consolidadas. Se trata de una aplicaci\u00f3n del n. 73 de la Ordenaci\u00f3n General del MR. La preparaci\u00f3n de tales grupos puede ser fatigosa y requerir paciencia; s\u00f3lo despu\u00e9s de cierto tiempo comienzan los fieles a apreciar las explicaciones exeg\u00e9ticas que permiten un conocimiento m\u00e1s exacto de los textos b\u00ed\u00adblicos. Lo que estos grupos dan al sacerdote es la percepci\u00f3n m\u00e1s directa de c\u00f3mo se entienden los mensajes b\u00ed\u00adblicos y cu\u00e1les de ellos responden a las necesidades de la gente. Adem\u00e1s, de estos intercambios vienen iluminaciones fecundas,ya que el grupo est\u00e1 reunido en el nombre del Se\u00f1or, para un servicio a la asamblea, y es por tanto lugar privilegiado para el ejercicio de los carismas de la palabra para la edificaci\u00f3n com\u00fan. El homileta aprender\u00e1 asimismo el lenguaje m\u00e1s adecuado para ayudar a los fieles a traducir los mensajes b\u00ed\u00adblicos y a comprender la palabra de Dios en la vida cotidiana.<\/p>\n<p>En el trabajo de grupo algunos fieles muestran particular aptitud para la toma de la palabra y manifiestan carismas que deben ponerse al servicio de la asamblea. A \u00e9stos podr\u00ed\u00ada encomendar el presidente algunas de las intervenciones que configuran el discurso homil\u00e9tico a lo largo de la celebraci\u00f3n, y que las mismas r\u00fabricas permiten que sean tenidas por colaboradores. La consonancia de estas intervenciones con la homil\u00ed\u00ada est\u00e1 asegurada por haber reflexionado y orado juntos.<\/p>\n<p>En algunas circunstancias o sobre algunos pasajes b\u00ed\u00adblicos se pueden producir aportaciones interesantes: un testimonio significativo de c\u00f3mo se ha cumplido la palabra, las descripciones de una situaci\u00f3n concreta sobre la que versa la palabra, la denuncia prof\u00e9tica de actitudes y hechos que se oponen a la venida del reino, una exhortaci\u00f3n vigorosa y v\u00ed\u00advida&#8230; Estos dones que hace el Esp\u00ed\u00adritu a la comunidad, es bueno que se hagan manifiestos en la asamblea. Por tanto, el presidente podr\u00e1 invitar a ese hermano o hermana a intervenir en el momento homil\u00e9tico cuando \u00e9l considera humildemente que no puede desarrollar la funci\u00f3n que la palabra requiere en esos momentos. El Directorio para las misas con ni\u00f1os admite una posibilidad en este sentido: \u00abNada impide que alguno de estos adultos&#8230;, con permiso del p\u00e1rroco o del rector de la iglesia, les [a los ni\u00f1os] dirija la palabra despu\u00e9s del evangelio, sobre todo si el sacerdote se adapta con dificultad a la mentalidad de los ni\u00f1os\u00bb (n. 24)<br \/>\nc) Las formas de la comunicaci\u00f3n homil\u00e9tica. El t\u00e9rmino homil\u00ed\u00ada, del griego homilein (conversar, departir familiarmente), connota el estilo conversacional, propio de quien se dirige convivalmente a familiares y amigos, de esta forma de predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las formas ret\u00f3ricas de la elocuencia cl\u00e1sica se han tomado una y otra vez como modelos para la homil\u00ed\u00ada, pero actualmente no parece que prevalezcan esquemas o modos espec\u00ed\u00adficos para esta actividad eclesial de la palabra \u00c2\u00b0\u00bb. La amplificaci\u00f3n electr\u00f3nica ha hecho posible el tono conversacional incluso en locales espaciosos y para amplias asambleas, y los modos de comunicaci\u00f3n radio-televisiva han terminado con las modalidades oratorias solemnes y peraltadas. Esto no significa que la conversaci\u00f3n homil\u00e9tica deba desenvolverse sin un orden incluso conceptual, una elecci\u00f3n circunspecta del lenguaje e incluso una propiedad estil\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>El homileta en adelante debe tener en cuenta la cultura audiovisual en la que est\u00e1 inmersa gran parte de la gente; debido a ello se est\u00e1 engendrando un nuevo lenguaje, el contornual (de contorno), que como proceso comunicativo es el opuesto al conceptual, preferentemente usado por los eclesi\u00e1sticos. Los -> massmedia est\u00e1n acostumbrando a la gente a percibir el discurso verbal de forma que las palabras no evoquen conceptos, sino situaciones visual y emocionalmente participadas. La comunidad de lenguaje, como la de conocimientos previos y de mentalidad, es indispensable para que pueda establecerse una verdadera comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero la comunicaci\u00f3n no est\u00e1 influida s\u00f3lo por el lenguaje hablado, sino tambi\u00e9n por las modalidades en que se produce. Hoy el mon\u00f3logo y la forma expositiva est\u00e1n en grave crisis, y despierta y mantiene la atenci\u00f3n una pluralidad de sujetos comunicantes, a menudo entrevistados dialogalmente por un speaker. Esto invita a repensar los modelos convencionales de comunicaci\u00f3n eclesial tambi\u00e9n en las asambleas lit\u00fargicas, pregunt\u00e1ndonos si los vigentes derivan de un planteamiento teol\u00f3gico o son deudores de culturas autoritarias y unidireccionales. Los experimentos se deber\u00e1n llevar a cabo con cautela y nunca como expedientes did\u00e1cticos, sin haber valorado su alcance teol\u00f3gico y eclesial: si la homil\u00ed\u00ada en las misas con ni\u00f1os puede cobrar forma de di\u00e1logo (pregunta-respuesta), esto no debe hacerse s\u00f3lo para mantener la atenci\u00f3n, sino para educar en aquella profundizaci\u00f3n de la palabra de Dios y en aquella aplicaci\u00f3n concreta que cada creyente debe estar en condiciones de hacer. Las modalidades pueden ser muchas, entre una homil\u00ed\u00ada presidencial, en una asamblea amplia, y una homil\u00ed\u00ada participada, pero siempre presidida ministerialmente, de una comunidad peque\u00f1a\u00bb<br \/>\n[-> Biblia y liturgia, IV-V].<\/p>\n<p>L. Della Torre<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Agulles Estrada J., Servidores de la palabra, Separata del B.O.O., Valencia 1981; Aldaz\u00e1bal J., La homil\u00ed\u00ada, educadora de la te, en \u00abPhase\u00bb 126 (1981) 447-459; Aldaz\u00e1bal J.-Roca J., El arte de la homil\u00ed\u00ada, \u00abDossiers del CPL\u00bb 3, Barcelona 1979; Comisi\u00f3n Episcopal de Liturgia, \u00abPartir el pan de la palabra\u00bb. Orientaciones sobre el ministerio de la homil\u00ed\u00ada, en \u00abPastoral Lit\u00fargica\u00bb 131-132 (1983) 11-32; Fesenmayer G., La homil\u00ed\u00ada en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, en G. Barauna, La sagrada liturgia renovada por el concilio, Studium, Madrid 1965, 525-550; Fournier E., La homil\u00ed\u00ada seg\u00fan la constituci\u00f3n sobre sagrada liturgia. Estela, Barcelona 1965; Goenaga J.A., La homil\u00ed\u00ada: acto sacramental y de magisterio, en \u00abPhase\u00bb 95 (1976) 339-358; Gomis J., La homil\u00ed\u00ada como problema, ib, 85 (1975) 55-61; La homil\u00ed\u00ada en las exequias, ib, 109 (1979) 67-70; Grasso D., Teolog\u00ed\u00ada de la predicaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1966; La predicaci\u00f3n a la comunidad cristiana, Verbo Divino, Estella (Navarra) 1971; Grelot P., Palabra de Dios y hombre de hoy, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1965; Haensli E., Homil\u00e9tica, en SM 3, Herder, Barcelona 1973, 525-533; Llopis J., Ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica y homil\u00ed\u00ada lit\u00fargica, en \u00abPhase\u00bb&#8216; 66 (1971) 527-541; Maldonado L., El mensaje de los cristianos, Flors, Barcelona 1965; La homil\u00ed\u00ada, esa predicaci\u00f3n siempre vieja y siempre nueva, en \u00abPhase\u00bb 56 (1970) 183-202; El menester de la predicaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1972; Rahner K.-H\u00e1ring B., Palabra en el mundo. Estudios sobre teolog\u00ed\u00ada de la predicaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1972; Rebok J., La homil\u00ed\u00ada eucar\u00ed\u00adstica: su originalidad y sus dimensiones fundamentales, en \u00abDidaskalia\u00bb (Argentina) 38 (1984) 4-20; Reixach M., Homil\u00ed\u00adas y celebraciones, en \u00abPhase\u00bb 71 (1971) 27-41; VV.AA., La predicaci\u00f3n cristiana, en \u00abConcilium\u00bb 33 (1968) 357-516; VV.AA., La homil\u00ed\u00ada hoy, en \u00abPhase\u00bb 91 (1976) 2-68.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n<p><h2>I<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra homil\u00eda se deriva de la palabra griega homilia (de homilein), la cual significa tener comuni\u00f3n o tener interacci\u00f3n con una persona.  En este sentido homilia se usa en 1 Cor. 15,33.  En Lucas 24,14, encontramos la palabra homiloun, y en Hch. 24,26, homilei, ambas usadas en el sentido de \u201chablar con\u201d.  En Hch. 20,11, encontramos el t\u00e9rmino homilsas; aqu\u00ed se usa por primera vez para denotar un serm\u00f3n a los cristianos en relaci\u00f3n con el partir del pan.  Evidentemente era un discurso informal, o exposici\u00f3n de la doctrina, pues se nos dice que San Pablo \u201chabl\u00f3 largo rato\u2026 hasta el amanecer\u201d.   De ah\u00ed en adelante la palabra se us\u00f3 como se\u00f1al del culto cristiano (San Justino, \u201cApol. I\u201d, c. LXVII; Ignacio, \u201cEp. Ad PLyc.\u201d, V).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Or\u00edgenes fue el primero en distinguir entre logos (sermo) y homilia (tractatus).  Desde la \u00e9poca de Or\u00edgenes homil\u00eda ha denotado, y todav\u00eda denota, un comentario, sin una introducci\u00f3n formal, divisi\u00f3n o conclusi\u00f3n, de alguna parte de la Escritura, cuya meta es explicar el sentido literal, y desarrollar el sentido espiritual del texto sagrado.  El \u00faltimo, como regla, es el m\u00e1s importante; pero si, como en el caso de Or\u00edgenes, se le da m\u00e1s atenci\u00f3n al primero, la homil\u00eda se llama explicativa en lugar de moral o exhortatoria.  Es la forma m\u00e1s antigua de predicaci\u00f3n.  Se puede decir que Cristo mismo predic\u00f3 en este estilo (cf. Lc. 4,16-20), pero con una diferencia que se se\u00f1alar\u00e1 luego.  Fue el tipo de predicaci\u00f3n utilizado por los Ap\u00f3stoles y los Padres al dirigirse a los fieles.  En la \u00abPrimera Apolog\u00eda\u00bb de San Justino M\u00e1rtir (c. LXVII) se lee: \u00abEn el d\u00eda llamado domingo todos reunidos en el mismo lugar, donde se le\u00edan los memoriales [apomnemoneumata] de los Ap\u00f3stoles y los profetas\u2026 y cuando el lector termina, el obispo pronuncia un serm\u00f3n\u00bb, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este sentido, la \u00abEnciclopedia Brit\u00e1nica\u00bb (novena edici\u00f3n), dice: \u00abLa costumbre de pronunciar exposiciones o comentarios m\u00e1s o menos improvisados sobre las lecturas del d\u00eda en todo caso pas\u00f3 pronto y f\u00e1cilmente a la Iglesia cristiana\u201d (es decir, a partir de la sinagoga jud\u00eda).   El punto de vista cat\u00f3lico difiere de esto, y afirma que la clase de homil\u00eda que menciona San Justino no era una continuaci\u00f3n del comentario jud\u00edo sobre la Escritura, sino que era parte esencial del culto cristiano, una continuaci\u00f3n del serm\u00f3n apost\u00f3lico, en cumplimiento de la comisi\u00f3n de Cristo a sus disc\u00edpulos.  De hecho, ambas ten\u00edan una similitud externa (ver Lc. 4,16-20), pero en esencia una difer\u00eda de la otra tanto como la religi\u00f3n cristiana difiere de la jud\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La m\u00e1s antigua homil\u00eda existente es la llamada Segunda Ep\u00edstola de Clemente a los Corintios; sin embargo, ahora se admite generalmente que no es de Clemente (vea Bardenhewer, \u00abPatrologi\u00bb, tr Shahan, p. 29.).  Tenemos ciento noventa y seis de Or\u00edgenes;  algunas de San Atanasio, aunque \u00e9l era m\u00e1s un polemista que un predicador; las breves y antit\u00e9ticas homil\u00edas de Le\u00f3n I tambi\u00e9n han llegado hasta nosotros; y las m\u00e1s importantes son las de Gregorio I.  Otros autores de homil\u00edas son: Hilario, Ambrosio, Cris\u00f3stomo, Jer\u00f3nimo, Agust\u00edn, Fulgencio, Isidoro, Beda, Bernardo y muchos otros.   Incluso despu\u00e9s que el arte de la ret\u00f3rica influy\u00f3 en la predicaci\u00f3n, la forma de oratoria sagrada continu\u00f3, de modo que se reconocieron dos estilos de predicaci\u00f3n: el estilo improvisado, sin pulir, o familiar, y el pulido, o preparado cuidadosamente.  Buenos ejemplos de ambos se pueden ver en San Juan Cris\u00f3stomo, tambi\u00e9n en San Agust\u00edn, quien, al referirse a la predicaci\u00f3n de la oratoria sagrada, dijo que se humill\u00f3 a s\u00ed mismo para que Cristo fuese exaltado.  La homil\u00eda fue el estilo favorito de predicaci\u00f3n en la Edad Media; y muchos de los sermones predicados entonces, a partir del uso frecuente de los Textos Sagrados, podr\u00edan llamarse mosaicos b\u00edblicos (vea Neale, \u00abMediaeval Sermons\u00bb).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la actualidad hay cuatro formas reconocidas de tratamiento de la homil\u00eda, pero no todas son igualmente recomendables.\n<\/p>\n<ul>\n<li>El primer m\u00e9todo consiste en tratar por separado cada frase del Evangelio.  Este fue el m\u00e9todo uniforme de San Anselmo, seg\u00fan se infiere de las diecis\u00e9is homil\u00edas que nos han llegado.  No se recomienda, pues da, a lo mejor, solo un tratamiento fragmentario y disperso. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>El segundo m\u00e9todo es todo lo contrario; enfoca la totalidad del contenido del Evangelio en una sola idea.  Usualmente se le llama \u201chomil\u00eda superior\u201d, y s\u00f3lo difiere del serm\u00f3n oficial o formal en la ausencia de introducci\u00f3n y peroraci\u00f3n.  Est\u00e1 claro que s\u00f3lo ciertos evangelios pueden ser tratados de esta manera. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>La tercera clase selecciona alguna virtud o vicio que surge del Evangelio, y trata uno o el otro con exclusi\u00f3n de todo lo dem\u00e1s.  A esta clase de homil\u00eda se le llama com\u00fanmente un \u201cpropenso\u201d.  <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>La cuarta clase es la que primero parafrasea y explica todo el Evangelio, y luego hace una aplicaci\u00f3n de \u00e9l.  \u00c9ste, el m\u00e9todo de San Juan Cris\u00f3stomo, parece ser el mejor, excepto donde se aplica la \u201chomil\u00eda superior\u201d, debido a que puede evitar el defecto que aqueja a la homil\u00eda, es decir, una tendencia a la falta de unidad y continuidad.  <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ventajas de la homil\u00eda son que es una forma de predicaci\u00f3n que estuvo en uso desde el principio mismo del cristianismo; es simple y f\u00e1cil de entender; provee una mejor oportunidad que el serm\u00f3n oficial para entretejer la Sagrada Escritura.  El momento m\u00e1s apropiado para la homil\u00eda es en la primera Misa; para el serm\u00f3n formal, en la Misa principal; y para el serm\u00f3n [[catequesis|catequ\u00e9tico  (vea oratoria sagrada), en las devociones vespertinas.  En cuanto a su lugar en la Misa, la homil\u00eda es usualmente predicada despu\u00e9s del primer Evangelio; pero San Francisco de Sales preferir\u00eda que viniese despu\u00e9s de la Comuni\u00f3n, y en su carta al arzobispo de Bourges, cita las palabras de San Juan Cris\u00f3stomo&#160;: \u00abQuam os illud quod SS Mysteria suscepit, daemonibus terrible est\u201d; tambi\u00e9n las de San Pablo (2 Cor. 13,3); \u00abin experimentum quaeritis ejus, qui in me loquitur Christus.\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para las homil\u00edas clementinas, vea Clementinos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  KEPPLER en \u00abKirchenlex.\u00bb, s.v. \u00abHomiletik\u00bb; DUCHESNE, \u00abChristian Worship\u00bb (tr. San Luis, 1908); SCHMID, \u00abManual of Patrology\u00bb (San Luis, 1899); THOMASSIN, \u00abVetus et Nova Ecclesiae Doctrina\u00bb (Par\u00eds, 1688); DIGBY, \u00abMores Catholici\u00bb (Londres, 1846); NEALE, \u00abMediaeval Sermons\u00bb (Londres, 1856); MACNAMARA, \u00abSacred Rhetoric\u00bb (Dubl\u00edn, 1882); POTTER, \u00abSacred Eloquence\u00bb (Nueva York, 1891); SCHUECH, \u00abThe Priest in the Pulpit\u00bb (tr. Nueva York, 1905); HAMON, \u00abTraite de la Predication\u00bb (Par\u00eds, 1906); MOURRET, \u00abLecons sur l&#8217;art de precher\u00bb (Par\u00eds, 1909). BARDENHEWER, \u00abPatrology\u00bb, tr. SHAHAN (San Luis, 1908): Vea la bibliograf\u00eda en el art\u00edculo ORATORIA SAGRADA.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Beecher, Patrick. \u00abHomily.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 7. New York: Robert Appleton Company, 1910.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/07448a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.  rc\n<\/p>\n<h2>II<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se denomina homil\u00eda o \u00abserm\u00f3n\u00bb a la exhortaci\u00f3n paner\u00e9tica, en la cual el obispo, el sacerdote o el di\u00e1cono se dirigen a los fieles tras la proclamaci\u00f3n de las lecturas y del Evangelio propios de la eucarist\u00eda, o del sacramento que se est\u00e9 desarrollando. La homil\u00eda, como parte integrante de la Liturgia de la Palabra viene ya descrita en el testimonio escrito en el a\u00f1o 155 de san Justino en el que explica al emperador Antonino P\u00edo, cu\u00e1les son las pr\u00e1cticas de los cristianos. Ya entonces como ahora la homil\u00eda se situaba entre la lectura de la Palabra y la Oraci\u00f3n de los fieles u Oraci\u00f3n Universal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La funci\u00f3n de la homil\u00eda es la de realizar una exhortaci\u00f3n sobre las lecturas y\/o el sacramento que se realiza, con el fin de hacer m\u00e1s inteligibles los pasajes de la Biblia que se acaban de proclamar en la asamblea lit\u00fargica. Para la confecci\u00f3n de la homil\u00eda suelen elegirse varias fuentes privilegiadas como son los textos de los Padres de la Iglesia o de doctores y santos de la Iglesia cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan las normas lit\u00fargicas promulgadas por el Concilio Vaticano II en la Constituci\u00f3n sobre la Sagrada Lit\u00fargia, Sacrosanctum Concilium dice: (\u00abSe recomienda encarecidamente, como parte de la misma Liturgia (de la Palabra), la homil\u00eda, en la cual se exponen durante el ciclo del a\u00f1o lit\u00fargico, a partir de los textos sagrados, los misterios de la fe y las normas de la vida cristiana. M\u00e1s a\u00fan: en las Misas que se celebran los domingos y fiestas de precepto, con asistencia del pueblo, nunca se omita si no es por causa grave.\u00bb)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y en la Instrucci\u00f3n General del Misal Romano, aprobada por Juan Pablo II el Jueves Santo del 2000, la homil\u00eda, como parte integrante de la liturgia, debe ser un comentario vivo de la Palabra de Dios que ha ser comprendido como parte integral de la acci\u00f3n lit\u00fargica. La homil\u00eda la debe hacer el sacerdote que preside, un sacerdote concelebrante o un di\u00e1cono, pero nunca un laico. En casos particulares y con una raz\u00f3n leg\u00edtima, la homil\u00eda la puede hacer un Obispo o un sacerdote que est\u00e1n presentes en la celebraci\u00f3n pero que no pueden concelebrar. Los domingos y d\u00edas de precepto ha de haber homil\u00eda y, solamente por un motivo muy grave, se puede eliminar de las Misas que se celebran con asistencia del pueblo. El sacerdote puede hacer la homil\u00eda de pie o bien desde la sede, o bien desde el amb\u00f3n (o p\u00falpito), o, cuando sea oportuno, desde otro lugar adecuado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a su finalidad, (como fue expresado por algunos de los primeros documentos lit\u00fargicos posteriores al Vaticano II) es principalmente la de instrucci\u00f3n del Pueblo Santo de Dios, entonces ser\u00eda l\u00f3gico que quedara reservada al \u2018te\u00f3logo experto\u2019, pues la homil\u00eda es un \u00abacto de interpretaci\u00f3n\u00bb, y el predicador debe ser un ministro ordenado, instruido y que comprenda las diversas experiencias de la asamblea a la cual se dirige y que pueda \u00abinterpretar la condici\u00f3n humana a trav\u00e9s de las Escrituras\u00bb.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[473] T\u00e9rmino griego que indica \u00abexposici\u00f3n en una reuni\u00f3n\u00bb. Lit\u00fargicamente es la exposici\u00f3n viva y aplicativa de la Palabra de Dios en forma rememorativa y celebrativa. No es un \u00abserm\u00f3n\u00bb, subjetivo del que la pronuncia ni un entretenimiento para el que la escucha. Es una proclamaci\u00f3n adaptativa de la misma Palabra de Dios hecha alimento &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/homilia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHOMILIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-11305","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11305","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11305"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11305\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11305"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11305"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11305"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}