{"id":11355,"date":"2016-02-05T07:55:42","date_gmt":"2016-02-05T12:55:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/habito\/"},"modified":"2016-02-05T07:55:42","modified_gmt":"2016-02-05T12:55:42","slug":"habito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/habito\/","title":{"rendered":"HABITO"},"content":{"rendered":"<p>[677]<\/p>\n<p>    Filos\u00f3ficamente es el accidente o a\u00f1adidura que se adjunta a la esencia de algo o de alguien para reflejar su condici\u00f3n ante los que llegan a conocerlo.<\/p>\n<p>    En este sentido, se suele denominar h\u00e1bito al vestido o uniforme distintivo que llevan los miembros de una cofrad\u00ed\u00ada, sociedad, estamento o grupo de significaci\u00f3n social. Normalmente ha sido dise\u00f1ado seg\u00fan el objetivo del grupo y las condiciones en que se desenvuelve.<\/p>\n<p>    En el vocabulario actual se deja el t\u00e9rmino h\u00e1bito para los grupos religiosos (cofrad\u00ed\u00adas, cl\u00e9rigo y congregaciones religiosas). Y se prefiere el t\u00e9rmino uniforme para las sociedades civiles.<\/p>\n<p>   Los modelos de h\u00e1bito religioso, sobre todo en sus vertientes femeninas, han sido tantos (varios millares) que es dif\u00ed\u00adcil hacer una clasificaci\u00f3n o perfilar referencias de las tendencias que se han dado en la Historia.<\/p>\n<p>    La Iglesia consider\u00f3 durante siglos los h\u00e1bitos como signos de valor religioso. Por eso prescribi\u00f3 consignas y normativas precisas sobre los clericales (h\u00e1bito talar), (C.D.C. c. 284) y sobre los h\u00e1bitos religiosos, en cuanto signo que reflejan la consagraci\u00f3n a Dios de las personas y la misi\u00f3n eclesial que ejercen (c. 669)<\/p>\n<p>    Es importante ense\u00f1ar a los catequizandos y a todas las personas el respeto a los h\u00e1bitos religiosos y sacerdotales. Constituye irreverencia y ligereza su uso para intereses comerciales, para diversiones y carnavales y para objetivos no conformes con su significaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Es una disposici\u00f3n estable para obrar de una manera determinada. Concierne a las facultades o potencias operativas humanas; el h\u00e1bito facilita y agiliza su actuaci\u00f3n (el paso de la potencia al acto). Gracias a \u00e9l se act\u00faa con facilidad, con prontitud, espont\u00e1neamente. Sin la ayuda de los h\u00e1bitos el sujeto carecer\u00ed\u00ada de estabilidad, de agilidad y de precisi\u00f3n en el aprender y en el obrar.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino se deriva del lat\u00ed\u00adn habitus y traduce el griego \u00e9xis, que significan modo de ser, disposici\u00f3n, comportamiento, en una palabra el acto convertido en actitud. Los dos mayores te\u00f3ricos del h\u00e1bito son Arist\u00f3teles y santo Tom\u00e1s. Adem\u00e1s de la \u00e9tica, tratan de los h\u00e1bitos la psicolog\u00ed\u00ada y la pedagog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Los h\u00e1bitos ata\u00f1en propiamente a las facultades superiores humanas: el entendimiento y la voluntad. Los primeros persiguen el conocimiento te\u00f3rico (por ejemplo, la ciencia y la sabidur\u00ed\u00ada) y se llaman cognoscitivos o especulativos; los segundos se relacionan con la actividad pr\u00e1ctica (por ejemplo, la justicia y la templanza) y se llaman apetitivos u operativos. Tambi\u00e9n se ve afectado el sustrato psico-f\u00ed\u00adsico, pero en una articulaci\u00f3n de subordinaci\u00f3n a las potencias superiores. Lo h\u00e1bitos que plasman a las potencias o facultades de naturaleza estrictamente psico-f\u00ed\u00adsica son llamados m\u00e1s propiamente habilidades. La \u00e9tica se ocupa de los h\u00e1bitos operativos virtuosos o viciosos, que inclinan la voluntad al bien o al mal moral.<\/p>\n<p>En cuanto al principio, los h\u00e1bitos se originan de varias maneras, en raz\u00f3n de su ser natural o sobrenatural. Los primeros pueden ser innatos, es decir cong\u00e9nitos al hombre, como la inteligencia de los primeros principios y la sind\u00e9resis; o adquiridos, o sea conseguidos mediante el ejercicio; la repetici\u00f3n de un acto induce al h\u00e1bito. Los segundos son infundidos por Dios, fruto de la acci\u00f3n habilitante de la gracia. En los h\u00e1bitos se puede crecer o decrecer. Y tambi\u00e9n se les puede perder. Es bueno (virtuoso) o malo (vicioso) el h\u00e1bito que conforma a la libertad respectivamente con un valor o con un disvalor.<\/p>\n<p>Los h\u00e1bitos buenos realizan a la persona en relaci\u00f3n con el fin, los malos la desrealizan. Hacen a la persona moral como si la revistieran -dicen Arist\u00f3teles y santo Tom\u00e1s- de una segunda naturaleza. El cristiano recibe de san Pablo la invitaci\u00f3n a \u00abdesvestirse\u00bb de los h\u00e1bitos viciosos del hombre viejo y a \u00abrevestirse\u00bb de los h\u00e1bitos virtuosos del hombre nuevo (cf. Col 2,8.12).<\/p>\n<p>Obtenidos mediante el ejercicio (los adquiridos) y correspondiendo a ellos por la fidelidad (los innatos e infusos), los h\u00e1bitos son acontecimientos de libertad. En este sentido se distinguen de las \u00abcostumbres\u00bb, de naturaleza psicosom\u00e1tica y mec\u00e1nico-repetitiva. Tienen que ver con la libertad, que es plasmada, inclinada, modulada o reforzada por ellos.<\/p>\n<p>M. Cozzoli<\/p>\n<p>Bibl.: Santo Tom\u00e1s, Summa Theologica, III, qq. 49-54; O. Schwemmer, H\u00e1bito, en SM. III, 359-363; J, M. Ram\u00ed\u00adrez, De habitibus in communi, en Opera omnia, VI, Madrid 1973; E. Kant, Fundamentaci\u00f3n de la metafisica de las costumbres, Espasa Calpe, Madrid 1981.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto<br \/>\nSe introduce el concepto de h. para poder entender la acci\u00f3n humana en su peculiaridad. El hombre, porque y en cuanto es esp\u00ed\u00adritu que se realiza con &#8211;> libertad, no s\u00f3lo se encuentra a s\u00ed\u00ad mismo como un hecho dado, sino en primer t\u00e9rmino y sobre todo como tarea. Por medio de su acci\u00f3n y en ella debe hacerse el que es y debe ser. Este \u00abser su propia tarea\u00bb no significa una total indeterminaci\u00f3n, de manera que el hombre deber\u00ed\u00ada situarse en cada caso ante un comienzo absoluto. M\u00e1s bien, la acci\u00f3n esipritual y libre del hombre siempre tiene lugar a partir de una determinaci\u00f3n subjetiva, que precede a cada acci\u00f3n y penetra en todo acto d\u00e1ndole su configuraci\u00f3n. Esta determinaci\u00f3n subjetiva recibe el nombre de h. en cuanto: a) no se puede deducir en su esencia de una definici\u00f3n formal de la ->naturaleza y, por consiguiente, podr\u00ed\u00ada ser de otra manera; b) en cada caso refiere la acci\u00f3n del hombre a \u00e9ste como un todo, es decir, en su bondad o maldad. Este h. s\u00f3lo en sentido an\u00e1logo puede ser un estado corporal (salud, enfermedad, etc.). Pues, de suyo, \u00fanicamente determinan la acci\u00f3n espiritual y libre en cuanto tal aquellos modos del ser humano que refieren esta acci\u00f3n, realizada en el mundo, a lo absoluto de la -+ verdad y del -> amor. Estos modos de ser se caracterizan, pues, por su tendencia a lo absoluto: son los modos de existencia. El h. es la determinaci\u00f3n de la -> existencia en cuanto \u00e9sta est\u00e1 orientada hacia la acci\u00f3n del hombre. Con esto hemos acercado el concepto de h. al de -> existencial. En efecto, tambi\u00e9n los existenciales se refieren a aquellas estructuras fundamentales de la existencia (del tender a lo absoluto en medio del mundo) que no se desprenden de una definici\u00f3n esencial, abstracta y formal, sino que determinan el ser concreto del hombre. Y en cuanto la existencia es tambi\u00e9n un tender a la acci\u00f3n, los existenciales son tambi\u00e9n h\u00e1bitos. De todos modos, en cuanto los h\u00e1bitos no s\u00f3lo se refieren, como los existenciales, a las estructuras fundamentales de la existencia, sino tambi\u00e9n a sus diferenciaciones individuales en cada una de las personalidades, abarcan m\u00e1s determinaciones de la existencia que los existenciales.<\/p>\n<p>Con esta determinaci\u00f3n del h. nos hemos alejado un poco de la definici\u00f3n cl\u00e1sica de Arist\u00f3teles (Met. v 20. 1022b 10ss): \u00abH\u00e1bito (\u00e2\u201a\u00aclcs) es aquella disposici\u00f3n en virtud de la cual algo se comporta bien o mal en relaci\u00f3n consigo mismo (con su propia naturaleza) o con otro (la meta de la acci\u00f3n de su naturaleza).\u00bb Pues mientras que Arist\u00f3teles toma el h. m\u00e1s est\u00e1ticamente, en primer lugar como ulterior determinaci\u00f3n de su sujeto, y s\u00f3lo as\u00ed\u00ad lo pone en relaci\u00f3n con la acci\u00f3n en t\u00e9rminos generales, nosotros lo concebimos m\u00e1s din\u00e1micamente y en un sentido m\u00e1s estricto, entendi\u00e9ndolo ante todo como fundamento de la posibilidad de una acci\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente humana, es decir, racional y libre, y con ello vinculada al mundo. Parece que s\u00f3lo as\u00ed\u00ad se hace comprensible lo espec\u00ed\u00adfico de la acci\u00f3n, humana por la doctrina del h\u00e1bito.<\/p>\n<p>II. Ulterior determinaci\u00f3n y diferenciaci\u00f3n<br \/>\nLa delimitaci\u00f3n y diferenciaci\u00f3n ulterior del concepto de h. ha de partir de las determinaciones de la existencia, en tanto \u00e9stas penetran en la acci\u00f3n humana y la configuran (-. acto moral).<\/p>\n<p>1. Existencia es tender hacia lo absoluto. Ese tender est\u00e1 fundado en la propia donaci\u00f3n del absoluto mismo. Esta fundamentaci\u00f3n de la existencia es el m\u00e1s \u00ed\u00adntimo centro del ser del hombre, el cual, en cuanto interioridad que es inasequible incluso para la reflexi\u00f3n, es el primer determinante de su acci\u00f3n. Ahora bien, en tanto este centro del ser se considera como fundamento de la acci\u00f3n en una manera meramente formal, todav\u00ed\u00ada no es h., pues a\u00fan no est\u00e1 determinado materialmente m\u00e1s all\u00e1 de la constituci\u00f3n esencial. Llega a ser h. cuando se lo considera en su determinaci\u00f3n interna. Esta determinaci\u00f3n del ser substancial (que en cuanto fundamentado todav\u00ed\u00ada no implica formalmente la referencia al mundo) est\u00e1 constituida por el hecho y la manera de darse lo absoluto (fundamentando). Si en el \u00e1mbito precristiano o extracristiano esa donaci\u00f3n permanece en un anonimato, que no es indeterminado pero s\u00ed\u00ad imposible de descifrar, para el cristiano se presenta expl\u00ed\u00adcitamente bajo el nombre de Jesucristo en el que el Dios vivo se dirige a nosotros con amor y, mediante su oferta de salvaci\u00f3n, determina nuestro ser poniendo su meta en Cristo y transform\u00e1ndolo en \u00e9l, es decir, lo lleva a la posibilidad m\u00e1s profunda -aunque indisponible &#8211; de su mismidad. Esta determinaci\u00f3n, en cuanto orientaci\u00f3n de la existencia hacia Cristo como su fin (pues tal determinaci\u00f3n pertenece a la existencia y, sin embargo, s\u00f3lo puede entenderse desde Cristo) es el existencial sobrenatural del hombre (K. Rahner). En cuanto orientaci\u00f3n que eleva al hombre, transform\u00e1ndolo en el n\u00facleo de su ser, es la ->gracia santificante. Ambos, el existencial sobrenatural y la gracia santificante, fueron llamados por la tradici\u00f3n escol\u00e1stica b. infusos en cuanto los injerta Dios y no est\u00e1n a disposici\u00f3n del hombre, y h. entitativos, en cuanto determinan el n\u00facleo del ser humano. Con todo, usualmente, s\u00f3lo la gracia santificante fue llamada h. infuso entitativo.<\/p>\n<p>2. La tendencia hacia lo absoluto se produce en el mundo, es decir, la interioridad substancial del hombre se refiere siempre al ->mundo. Fundamentalmente esta referencia se lleva a cabo por las facultades operativas del esp\u00ed\u00adritu. Pero como \u00e9stas, por s\u00ed\u00ad mismas, no determinan ulteriormente esa referencia, ellas mismas deben ser determinadas m\u00e1s espec\u00ed\u00adficamente para que la acci\u00f3n concreta del hombre no tenga que situarse en un comienzo absoluto (cf. i). En contraposici\u00f3n al h. entitativo, que no implicaba formalmente la referencia al mundo, esta determinaci\u00f3n, ya que concreta por s\u00ed\u00ad misma dicha referencia, dice una relaci\u00f3n inmediata a la acci\u00f3n del hombre en el mundo. Por eso la tradici\u00f3n escol\u00e1stica da el nombre de h. operativo a esta determinaci\u00f3n de las facultades operativas.<\/p>\n<p>Podemos distinguir dos clases de h\u00e1bitos operativos.<\/p>\n<p>a) La relaci\u00f3n de lo absoluto con el mundo en general, actualizada por las facultades operativas, se percibe reflejamente en la realizaci\u00f3n de la existencia, es decir, en la acci\u00f3n racional y libre (aunque no necesariamente como tema expl\u00ed\u00adcito). Ahora bien, esta relaci\u00f3n es la estructuraci\u00f3n fundadora del ente mundano por parte de lo absoluto, la cual inicialmente y de manera general se formula a base de los principios del ser. Por consiguiente, en cuanto esta relaci\u00f3n se capta en toda acci\u00f3n racional del hombre, las facultades operativas son determinadas materialmente en su primera realizaci\u00f3n mediante la intelecci\u00f3n de los principios (que no puede deducirse sin m\u00e1s, sino que presupone la facticidad del mundo en general). De ah\u00ed\u00ad que este intellectus principiorum sea para la escol\u00e1stica el primer h. del esp\u00ed\u00adritu humano.<\/p>\n<p>b) Esta primera intelecci\u00f3n ya realizada pone la acci\u00f3n humana en una determinada relaci\u00f3n (general) con el mundo, pero todav\u00ed\u00ada no en relaci\u00f3n con la -> historia, que en cuanto acci\u00f3n de la libertad no es precisamente algo ya realizado. Aqu\u00ed\u00ad no se trata solamente de la historia del individuo; pues \u00e9sta va madurando en medio de un intercambio con la historia general, que ofrece al individuo toda una experiencia del pensar y de la vida, y as\u00ed\u00ad anticipa datos que determinan la respectiva acci\u00f3n concreta. Cada una de las acciones debe articularse en la propia historia y con ello en la historia general, para que pueda ser una actitud responsable respecto de la acci\u00f3n propia y de la ajena. Por eso es condici\u00f3n de la posibilidad de una acci\u00f3n responsable el que las facultades operativas \u00abconserven\u00bb en s\u00ed\u00ad esta historia como determinaci\u00f3n. Y tal determinaci\u00f3n como sedimento de la propia historia y de la universal (en tanto el individuo se ha relacionado con ella) hace que las acciones del individuo sean las peculiaridades caracter\u00ed\u00adsticas de esta personalidad y que ellas sean o buenas o malas. Tales determinaciones de las facultades operativas son luego, ya las virtudes m\u00e1s bien te\u00f3ricas de la ciencia de la sabidur\u00ed\u00ada y de lo prudencial (o la falta de las mismas), ya las virtudes m\u00e1s bien pr\u00e1cticas, las virtudes morales (o los vicios), que orientan las acciones aisladas del hombre hacia aquella acci\u00f3n \u00fanica de la libertad en la que se recapitula la vida del hombre como un s\u00ed\u00ad o un no al \u00ababsoluto\u00bb, es decir, propiamente, al Dios vivo en Jesucristo.<\/p>\n<p>III. Importancia<br \/>\nLa importancia del h. no s\u00f3lo estriba en el ejercicio \u00fatil para la vida, de determinados modos de conducta. El h. tampoco puede considerarse como una disminuci\u00f3n de la libertad. La determinaci\u00f3n que el h. aporta significa una oferta y una tarea para nuestra libertad. S\u00f3lo con \u00e9l y frente a \u00e9l puede realizarse la libertad humana. Por eso la importancia del h. estriba en que por \u00e9l el hombre se inserta en la historia (incluso en la suya propia), que siempre es historia de la -* salvaci\u00f3n; y en que, por esa inserci\u00f3n, se halla frente al todo de la realidad, y as\u00ed\u00ad puede realizar m\u00e1s profundamente la acci\u00f3n de su libertad.<\/p>\n<p>Oswald Schwemmer<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Definici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 H\u00e1bito en general<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Aspectos fisiol\u00f3gicos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Aspectos psicol\u00f3gicos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Aspectos \u00e9ticos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Aspectos pedag\u00f3gicos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Aspectos filos\u00f3ficos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Aspectos teol\u00f3gicos<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Definici\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El h\u00e1bito constituye el efecto de actos repetidos y la aptitud para reproducirlos. Puede ser definido como \u201cuna cualidad dif\u00edcil de cambiar por la que un agente, cuya naturaleza  consiste en actuar indeterminadamente de un modo u otro, queda dispuesta f\u00e1cilmente para seguir esta o aquella l\u00ednea de acci\u00f3n a voluntad\u201d (Rickaby, Moral Philosophy). La experiencia diaria nos muestra que la repetici\u00f3n de actos o reacciones produce, no siempre una inclinaci\u00f3n, pero s\u00ed por lo menos una aptitud para reaccionar del mismo modo. Decir que una persona est\u00e1 acostumbrada a cierta dieta, clima o ejercicio; que es un fumador habitual o un madrugador; Que puede bailar, pelear a esgrima, tocar el piano; que est\u00e1 acostumbrada a ciertos puntos de vista, formas de pensar, sentir y querer, etc., significa que gracias a su pasado es capaz ahora de hacer algo que antes le era imposible, de realizar lo que antes se le hac\u00eda dif\u00edcil, de evitar el esfuerzo y la atenci\u00f3n que antes le eran indispensables. Igual que cualquier otra facultad o poder, el h\u00e1bito no puede ser conocido en si mismo, directamente, sino en forma indirecta, retrospectivamente a partir del proceso actual que le da origen, y prospectivamente a partir de los actos que proceden de \u00e9l. El h\u00e1bito ser\u00e1 considerado:\n<\/p>\n<h2>H\u00e1bito en general<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si una actitud, una conducta o una serie de conductas resultantes de una h\u00e1bito bien formado y profundamente enraizado se compara con la correspondiente actitud, conducta o serie de conductas que precedieron a la adquisici\u00f3n del h\u00e1bito, se pueden detectar las siguientes diferencias:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La uniformidad y regularidad han ocupado el lugar de la diversidad y la variedad; la misma acci\u00f3n, bajo las mismas circunstancias y condiciones, se repite invariablemente y del mismo modo, a menos que se haga un esfuerzo especial para inhibirla;<br \/>\nLa selecci\u00f3n ha ocupado el sitio de la difusi\u00f3n; luego de una serie de intentos en los cuales la energ\u00eda se dispers\u00f3 en varias direcciones, se han detectado finalmente los movimientos apropiados y las adaptaciones; ahora la energ\u00eda sigue una l\u00ednea recta y va directamente hacia el resultado esperado;<br \/>\nSe requiere menos est\u00edmulo para comenzar el proceso, y donde antes se necesitaba vencer algunas resistencias ahora parece bastar una ligera indicaci\u00f3n para dar pie a acciones complicadas;<br \/>\nHan desaparecido la dificultad y el esfuerzo; los elementos de la acci\u00f3n, cada uno de los cuales acostumbraba requerir de toda nuestra atenci\u00f3n, se suceden autom\u00e1ticamente unos a otros;<br \/>\nDonde s\u00f3lo exist\u00eda un simple deseo, frecuentemente dif\u00edcil de ser satisfecho, o indiferencia e incluso repugnancia, hay ahora una tendencia, una inclinaci\u00f3n o necesidad, y cualquier interrupci\u00f3n involuntaria de una acci\u00f3n habitual o de un modo de pensar generalmente se convierte en un sentimiento doloroso de intranquilidad;<br \/>\nEn vez de una percepci\u00f3n clara y distinta de la acci\u00f3n y de sus detalles, s\u00f3lo hay una conciencia vaga del proceso en su totalidad, junto con un sentimiento de familiaridad y naturalidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una palabra, el h\u00e1bito es selectivo, produce rapidez en las respuestas, ocasiona que los procesos sean m\u00e1s regulares, m\u00e1s perfectos, m\u00e1s r\u00e1pidos, y tiende a la automatizaci\u00f3n. De tales efectos del h\u00e1bito, a una con la amplitud del campo que \u00e9ste cubre, se puede entender f\u00e1cilmente su importancia. El progreso requiere flexibilidad, fuerza para cambiar y conquistar, fijeza de las modificaciones m\u00e1s usuales y la fuerza de conservar lo conquistado. La capacidad de adaptarse a nuevas condiciones y la facilidad de los procesos presuponen la fuerza de adquirir h\u00e1bitos. Sin ellos, no solamente funciones mentales tales como reflexionar, razonar y calcular, sino tambi\u00e9n las actividades m\u00e1s ordinarias como vestirse, comer y caminar necesitar\u00edan un esfuerzo diferente para cada detalle, consumir\u00edan mucho tiempo y, a\u00fan as\u00ed, resultar\u00edan imperfectos. De ah\u00ed que al h\u00e1bito se le llame tambi\u00e9n segunda naturaleza, y al hombre se le perciba como un costal de h\u00e1bitos. Tales expresiones, como todo aforismo, pueden ser sujeto de criticismo, pero no dejan de contener mucho de verdad. La naturaleza es el com\u00fan denominador de toda actividad y es esencialmente id\u00e9ntica en todo ser humano. Pero sus muy particulares orientaciones y manifestaciones, el \u00e9nfasis especial de ciertas actividades, junto con sus m\u00faltiples caracter\u00edsticas individuales, son, en su mayor parte, resultado de los h\u00e1bitos. El habla, la escritura, las diferentes aplicaciones de las habilidades y, de hecho, cualquier acci\u00f3n compleja de la mente y del organismo, que para el adulto o para la persona entrenada constituyen algo natural, solamente se perciben as\u00ed porque son resultado del h\u00e1bito. Un ni\u00f1o o un principiante sabe en realidad cu\u00e1n complicadas son esas actividades. La influencia del h\u00e1bito se siente a\u00fan en las funciones meramente fisiol\u00f3gicas: el est\u00f3mago se acostumbra a ciertos alimentos, la sangre a ciertos estimulantes o venenos, el organismo total a ciertos horarios de reposo y vigilia, al clima y al ambiente circundante. Toda actividad mental en el adulto es resultado de h\u00e1bitos, o modificada por \u00e9stos. Los h\u00e1bitos de pensamiento, especulativos y pr\u00e1cticos, h\u00e1bitos de sentimiento y voluntad, actitudes religiosas y morales, etc., est\u00e1n continuamente cambiando la visi\u00f3n que las personas tienen de las cosas, de otras personas y de los sucesos a su alrededor. De ese modo determinan su conducta respecto a quienes est\u00e1n de acuerdo o en desacuerdo con ellos. La observaci\u00f3n y la reflexi\u00f3n muestran que el imperio del h\u00e1bito es pr\u00e1cticamente ilimitado y que no hay actividad humana a la que no llegue su influencia. Es dif\u00edcil exagerar su importancia; el peligro radica m\u00e1s bien en la posibilidad de minimizarla o de no valuarla debidamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El h\u00e1bito se adquiere por el ejercicio; en ello difiere de los instintos y de otras predisposiciones naturales o aptitudes innatas. En una serie de acciones, el h\u00e1bito comienza desde la primera pues, si \u00e9sta no dejara huella alguna, no habr\u00eda raz\u00f3n alguna para ejecutar la segunda o ning\u00fan otro acto subsecuente. En esa primera fase la huella o disposici\u00f3n es demasiado d\u00e9bil para ser considerada un h\u00e1bito. Debe crecer y reforzarse a trav\u00e9s de la repetici\u00f3n. El crecimiento del h\u00e1bito es doble, intensivo y extensivo, y puede ser comparado con el de un \u00e1rbol que extiende sus ramas y ra\u00edces m\u00e1s y m\u00e1s lejos adquiriendo, al mismo tiempo, una mayor vitalidad, que puede resistir m\u00e1s efectivamente los obst\u00e1culos de la vida y oponer mayor resistencia a ser derribado. Tambi\u00e9n el h\u00e1bito se ramifica. Su influencia, primeramente restringida a una sola l\u00ednea de acci\u00f3n, se extiende gradualmente dej\u00e1ndose sentir en muchos otros procesos. A la vez, sus ra\u00edces profundizan y se incrementa su intensidad de modo que es m\u00e1s y m\u00e1s dif\u00edcil cambiarlo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los principales factores del crecimiento de un h\u00e1bito son:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El n\u00famero de repeticiones, dado que cada repetici\u00f3n fortalece la disposici\u00f3n producida por el ejercicio anterior;<br \/>\nSu frecuencia: un intervalo muy prolongado de tiempo hace que la disposici\u00f3n se debilite mientras que uno muy corto no ayuda a que haya suficiente reposo, lo cual produce fatiga org\u00e1nica y mental;<br \/>\nSu uniformidad: el cambio debe ser lento y gradual y los elementos nuevos deben a\u00f1adirse poco a poco;<br \/>\nEl inter\u00e9s que se pone en las acciones, el deseo de tener \u00e9xito y la atenci\u00f3n que se da;<br \/>\nEl placer que resulta o el sentimiento de \u00e9xito con el que se asocia la idea de la acci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, no se puede dar regla general alguna para distinguir estrictamente tales factores. Por ejemplo, la determinaci\u00f3n de la frecuencia con la que las acciones deben ser repetidas, o de la velocidad con la que se deba incrementar la complejidad de las mismas, depender\u00e1 no s\u00f3lo de los factores psicol\u00f3gicos comprobables de inter\u00e9s, atenci\u00f3n y aplicaci\u00f3n, sino de la naturaleza de las acciones que han de realizarse y de las tendencias y aptitudes naturales. Los h\u00e1bitos decrementan o desaparecen negativamente a causa de la falta de ejercicio, y positivamente a base de actuar en la direcci\u00f3n contraria, antag\u00f3nica a los h\u00e1bitos que ya existen.\n<\/p>\n<h2>Aspectos fisiol\u00f3gicos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda operaci\u00f3n org\u00e1nica se debe a, o es facilitada o modificada por el h\u00e1bito.  Algunos h\u00e1bitos, como aquellos que se refieren al clima, a la temperatura, a ciertas comidas, etc., son puramente fisiol\u00f3gicos, con poca participaci\u00f3n de la mente. Por ejemplo, la misma dosis de alcohol o de estimulantes puede ser fatal para algunos organismos, mientras que es algo necesario para quien se ha habituado a \u00e9l. O tambi\u00e9n, un p\u00e1jaro, encerrado en un lugar en el que el aire se ensucia gradualmente, se acostumbra tanto a esa condici\u00f3n de hedor de la atm\u00f3sfera que puede vivir varias horas a\u00fan despu\u00e9s de que el aire haya sido envenenado con tanto \u00e1cido carb\u00f3nico que matar\u00eda inmediatamente a cualquier otra ave que entrara ah\u00ed de repente. En la adquisici\u00f3n de otros h\u00e1bitos fisiol\u00f3gicos, especialmente los que tienen que ver con habilidades y destrezas, tienen gran importancia los factores psicol\u00f3gicos, sobre todo la idea anticipada del fin, que dirige la selecci\u00f3n de los movimientos apropiados y la subsiguiente idea de \u00e9xito, asociada a dichos movimientos. M\u00e1s a\u00fan, un n\u00famero de esos h\u00e1bitos es utilizado bajo la gu\u00eda de la mente. De ese modo la facilidad adquirida de escribir se adapta a las ideas que debe expresar; el ejercicio de la esgrima consiste en la adaptaci\u00f3n de ciertos movimientos, facilitados por el h\u00e1bito, a los movimientos percibidos o previstos del adversario. Son h\u00e1bitos mixtos del organismo y de la mente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El h\u00e1bito fisiol\u00f3gico supone que una acci\u00f3n, luego de ser ejecutada, deja cierta huella en el organismo, principalmente en el sistema nervioso. Seg\u00fan los datos actuales de la ciencia fisiol\u00f3gica, no  se puede determinar exactamente la naturaleza de tales huellas. Algunos las describen como movimientos y vibraciones persistentes; otros, como impresiones fijas y modificaciones estructurales; otros finalmente, como tendencias y disposiciones a ciertas funciones. Esas posturas no son exclusivas. Pueden ser combinadas. Pues la disposici\u00f3n, que hace referencia m\u00e1s directa a procesos futuros, puede resultar de impresiones o movimientos permanentes, relacionados especialmente a procesos pret\u00e9ritos.  En forma algo metaf\u00f3rica, se ha tratado de explicar el h\u00e1bito fisiol\u00f3gico describi\u00e9ndolo como una canalizaci\u00f3n, o como la creaci\u00f3n de veredas de menor resistencia sobre las que tiende a marchar la energ\u00eda nerviosa.\n<\/p>\n<h2>Aspectos psicol\u00f3gicos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El h\u00e1bito psicol\u00f3gico significa la facilidad adquirida de los procesos conscientes. La educaci\u00f3n de los sentidos, la asociaci\u00f3n de ideas, las actitudes mentales derivadas de la experiencia y de los estudios generales o especiales, la fuerza de la atenci\u00f3n, la reflexi\u00f3n, el razonamiento, la deducci\u00f3n, etc., y todos aquellos factores complejos que forman el marco humano de mente y car\u00e1cter, tales como la fuerza de voluntad, debilidad o terquedad, irascibilidad o calma, atracci\u00f3n y rechazo, y otros, se deben en gran parte a h\u00e1bitos contra\u00eddos voluntaria o involuntariamente. A causa de la gran variedad de procesos conscientes y a la complejidad de sus determinantes, es dif\u00edcil reducir los efectos psicol\u00f3gicos del h\u00e1bito a leyes universales. Frecuentemente se dice que el h\u00e1bito disminuye la conciencia. Esta afirmaci\u00f3n no puede ser aceptada indiscriminadamente. A veces estar acostumbrado a un est\u00edmulo causa la cesaci\u00f3n de una conciencia clara del mismo, como puede ser el caso del sonido repetido de un reloj que poco a poco deja de ser percibido distintamente. Pero a veces, tambi\u00e9n, implica un aumento en la conciencia, como en el caso del o\u00eddo del m\u00fasico, con su fineza desarrollada para percibir la m\u00e1s ligera variaci\u00f3n de sonidos. Hay que tener en mente algunas distinciones. Primeramente, entre una sensaci\u00f3n prolongada, que produce fatiga y consecuentemente entorpecimiento del \u00f3rgano sensorial, y una sensaci\u00f3n repetida que permite suficiente reposo. Una segunda, entre procesos mentales en los que la mente se mantiene pasiva, y aquellos en los que es primariamente activa, pues el h\u00e1bito disminuye la sensitividad pasiva y aumenta la activa. Finalmente, uno debe ver si los procesos conscientes son fines o simplemente medios. La relaci\u00f3n a la calidad de los sonidos que debe producir, la actividad de los dedos del pianista o las cuerdas vocales del cantante son un medio para lograr un fin. De ah\u00ed que el m\u00fasico se vuelva menos consciente de esa actividad y m\u00e1s consciente del resultado que espera. En cualquier caso, dado que la energ\u00eda fluye naturalmente en la direcci\u00f3n deseada, el esfuerzo y la atenci\u00f3n est\u00e1n en relaci\u00f3n inversa con el h\u00e1bito.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al placer se le aplica generalmente el proverbio \u201cAssueta vilescunt\u201d (la costumbre engendra desprecio). La repetici\u00f3n hace que una experiencia id\u00e9ntica pierda su novedad, que constituye uno de los elementos de placer e inter\u00e9s. Sin embargo, la rapidez del decrecimiento depende no s\u00f3lo de la frecuencia de la repetici\u00f3n, sino tambi\u00e9n de la riqueza y variedad contenidas en la experiencia. Es por ello que algunas composiciones musicales se vuelven aburridas m\u00e1s pronto que otras en las que la mente contin\u00faa descubriendo siempre nuevos elementos de disfrute. Los placeres que resultan de la satisfacci\u00f3n de necesidades peri\u00f3dicas, como el descanso o el alimento, no sufren cambios por la sola repetici\u00f3n. Las inclinaciones (deseo o aversi\u00f3n) decrecen; los deseos frecuentemente se transforman en necesidades o en apetitos inconscientes a partir de experiencias que en un momento fueron placenteras pero que han perdido su sabor o se han vuelto incluso ofensivas. Cuando desaparecen, extra\u00f1amos cosas o personas con las que ten\u00edamos estrecha relaci\u00f3n, a\u00fan cuando no constituyeran una fuente de placer. A menos que en realidad se incrementen o que las exagere la imaginaci\u00f3n, las impresiones dolorosas se vuelven menos precisas. La actividad mental se refuerza con el ejercicio en proporci\u00f3n a las disposiciones naturales y a la cantidad y calidad de la energ\u00eda utilizada. De ah\u00ed que el h\u00e1bito sea una fuerza que nos empuja a actuar, disminuye la fuerza de la voluntad y puede llegar a ser tan fuerte que sea casi irresistible.\n<\/p>\n<h2>Aspectos \u00e9ticos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el punto de vista \u00e9tico, la principal divisi\u00f3n de los h\u00e1bitos es la que los separa en buenos y malos, o sea, en virtudes y vicios, seg\u00fan que lleven a acciones conformes o contrarias a las reglas de moralidad. No hace falta insistir en la importancia del h\u00e1bito en la conducta moral, puesto que la mayor parte de las acciones humanas se realizan bajo su influencia, frecuentemente sin reflexi\u00f3n, y de acuerdo a principios o prejuicios a  los que la mente se acostumbra. Los dictados reales de una conciencia estrecha dependen de h\u00e1bitos intelectuales, especialmente aquellos de rectitud y honestidad, sin los cuales sucede que la mente act\u00faa no para saber qu\u00e9 es malo o bueno sino para justificar el curso de acci\u00f3n que uno ya ha adoptado o desea adoptar. Tambi\u00e9n la costumbre es un factor importante, por la frecuencia de su incidencia. Aunque al inicio se sepa que algo es malo, poco a poco se vuelve familiar y su realizaci\u00f3n no nos produce sentimientos de remordimiento o verg\u00fcenza. La voz de la conciencia se ahoga; deja de avisarnos, o al menos, ya no ponemos atenci\u00f3n a su aviso. A base de limitar la libertad, el h\u00e1bito tambi\u00e9n disminuye la responsabilidad del agente, pues se pone menos atenci\u00f3n a las acciones  y escapan gradualmente al control de la voluntad. Es importante notar, empero, la distinci\u00f3n entre h\u00e1bitos adquiridos y retenidos conscientemente, voluntariamente y con cierto conocimiento de las consecuencias, y los h\u00e1bitos adquiridos inconscientemente, sin siquiera darse cuenta de ellos, y por tanto sin pensar en sus posibles consecuencias. En el primer caso, las acciones buenas o malas, aunque no fuesen totalmente libres, son imputables al agente puesto que su causa es voluntaria. O sea, son voluntarias en cuanto se consinti\u00f3 impl\u00edcitamente a las consecuencias del h\u00e1bito. Si, por el contrario, la voluntad no tuviese parte en la adquisici\u00f3n o retenci\u00f3n del h\u00e1bito, los actos que nacieran de \u00e9l no ser\u00edan voluntarios. Pero tan pronto se percate el agente de la existencia de los peligros anejos al h\u00e1bito, el esfuerzo por erradicarlo se convierte en obligatorio.\n<\/p>\n<h2>Aspectos pedag\u00f3gicos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La diferencia que se da entre un ni\u00f1o y un adulto no es meramente cuantitativa de energ\u00eda, corporal y mental, sino m\u00e1s que nada una de adaptabilidad, coordinaci\u00f3n o h\u00e1bito, gracias a la cual tal energ\u00eda queda disponible para un prop\u00f3sito definido. El crecimiento, el desarrollo y la organizaci\u00f3n deben avanzar juntos. El mayor objetivo de la educaci\u00f3n es dirigir el desarrollo armonioso de todas las facultades del ni\u00f1o seg\u00fan su importancia relativa; hacer por el ni\u00f1o lo que \u00e9ste no puede a\u00fan hacer por si mismo, espec\u00edficamente preparar sus diferentes energ\u00edas para su uso futuro y seleccionar entre todas las tendencias de su naturaleza aquellas que deben ser cultivadas y aquellas que deben ser destruidas. El trabajo debe proceder gradualmente de acuerdo a las cada vez mayores capacidades del ni\u00f1o y siempre se ha de guardar en mente que en los a\u00f1os tempranos tanto el organismo como la mente son maleables y f\u00e1cilmente influenciables. La adaptabilidad disminuye posteriormente y frecuentemente el aprendizaje de un nuevo h\u00e1bito significa romper con alguno ya existente. Al crecer la complejidad de funciones se vuelve imperativo, en la medida de lo posible, que los nuevos elementos encuentren pronto su lugar y asociaciones apropiados y que  echen ra\u00edz ah\u00ed. De otro modo ser\u00e1 necesario posteriormente erradicarlos y quiz\u00e1s trasplantarlos a alg\u00fan otro lugar. De ah\u00ed que todos los h\u00e1bitos necesarios para el crecimiento humano deban ser cultivados de modo que queden como grabados uno sobre otro. Por lo mismo es inadmisible el principio de la educaci\u00f3n negativa propuesto por Rousseau. Seg\u00fan \u00e9l, en los primeros a\u00f1os \u201cel \u00fanico h\u00e1bito que se debe permitir adquirir a un ni\u00f1o es el de no adquirir ning\u00fan h\u00e1bito\u201d, ni siquiera el de usar una mano en vez de otra, o los de comer, dormir, actuar a horas regulares. Hasta los doce a\u00f1os el ni\u00f1o no debe saber distinguir entre su mano derecha e izquierda. En lo tocante a la inteligencia y voluntad \u201cla primera educaci\u00f3n debe ser puramente negativa. No debe consistir en ense\u00f1ar virtudes y verdades, sino en proteger el coraz\u00f3n contra el vicio y la mente contra el error\u201d. Evaluando este principio se debe recordar que hay tres per\u00edodos en el desarrollo de cualquier actividad. Uno, de difusi\u00f3n, en el que las acciones se desarrollan casi al azar y la energ\u00eda se dispersa por muchos canales. El segundo, de esfuerzo para coordinar, en el que se eligen y practican los modos apropiados de funcionar. El tercero, de h\u00e1bito, que quita todo lo superfluo y facilita enormemente los modos correctos de funcionamiento. Prolongar el primer per\u00edodo y limitar el \u00faltimo, que es el m\u00e1s perfecto, ser\u00eda cometer una injusticia contra el ni\u00f1o, quien tiene derecho no s\u00f3lo a lo necesario para su vida sino a todo aquello que ayude en su desarrollo. Se puede preguntar: \u00bfc\u00f3mo se puede proteger del vicio el coraz\u00f3n, y la mente del error sin mostrar lo que es el vicio y el error y sin ense\u00f1ar la virtud y la verdad? \u00bfC\u00f3mo puede en general un mal h\u00e1bito ser evitado o combatido m\u00e1s efectivamente que con la adquisici\u00f3n de un h\u00e1bito contrario? La experiencia muestra que muchos h\u00e1bitos buenos que no se adquieren en la infancia no se adquieren nunca, o por lo menos no con la perfecci\u00f3n deseada, y muchos defectos del adulto se pueden rastrear hasta la educaci\u00f3n temprana. Es importante que el maestro conozca, si quiere obtener buenos resultados, las aptitudes naturales de cada uno de sus alumnos. Porque lo que para \u00e9ste es posible puede ser para otro, si se le exige lo mismo, una causa de desaliento e influenciar incluso la mente del ni\u00f1o. La utilizaci\u00f3n de premios y castigos debe hacerse siempre de manera adecuada a las disposiciones del ni\u00f1o y dirigidos por el efecto general del h\u00e1bito sobre las impresiones y emociones placenteras y desagradables. Al mismo tiempo que crecen los h\u00e1bitos se debe poner atenci\u00f3n a sus peligros y no se debe hacer del infante un mero aut\u00f3mata. Los h\u00e1bitos de reflexi\u00f3n y atenci\u00f3n, a una con la determinaci\u00f3n y fuerza de car\u00e1cter, capacitar\u00e1n al ni\u00f1o a controlar, dirigir y gobernar otros h\u00e1bitos.\n<\/p>\n<h2>Aspectos filos\u00f3ficos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la metaf\u00edsica aristot\u00e9lica y escol\u00e1stica el h\u00e1bito aparece bajo la categor\u00eda llamada cualidad. Para ser sujeto de un h\u00e1bito el ser debe hallarse in potentia (vea ACTUS ET POTENTIA), o sea, ser capaz de determinaci\u00f3n y perfecci\u00f3n. Su potentia no debe reducirse a un solo modo de actividad o receptividad puesto que donde no se da una fijaci\u00f3n absoluta, donde se siga siempre una \u00fanica l\u00ednea, no queda espacio para el h\u00e1bito, que de si mismo indica adaptaci\u00f3n y especificaci\u00f3n. Bajo la fuerza de esta condici\u00f3n, Santo Tom\u00e1s sostiene que el h\u00e1bito propiamente dicho no se puede encontrar en el mundo material, sino s\u00f3lo en las facultades del intelecto y la voluntad. En el hombre se puede hablar, sin embargo, de h\u00e1bitos org\u00e1nicos acerca de aquellas funciones que dependen de las facultades espirituales. La materia, a\u00fan en plantas o animales, es simplemente un sujeto de disposiciones, y la diferencia entre el h\u00e1bito y la disposici\u00f3n es que aquel es m\u00e1s estable y \u00e9sta m\u00e1s f\u00e1cilmente mutable. Se han levantado varias objeciones contra esta posici\u00f3n. En primer lugar, la distinci\u00f3n propuesta entre h\u00e1bito y disposici\u00f3n no est\u00e1 basada en nada esencial sino en una diferencia de grado, lo cual no parece suficiente para marcar una l\u00ednea estricta entre los seres que son sujetos de h\u00e1bitos y aquellos que lo son solamente de disposiciones. Si queda claro que los h\u00e1bitos morales de voluntad son diferentes de los meramente org\u00e1nicos, no es posible decir porqu\u00e9, por ejemplo, el h\u00e1bito de un caballo de detenerse en ciertos lugares, o el h\u00e1bito de animales entrenados, difieren radicalmente de los h\u00e1bitos humanos de destreza y habilidad y porqu\u00e9 s\u00f3lo se llama h\u00e1bito al \u00faltimo. De acuerdo a algunos comentarios de Arist\u00f3teles, es bien cierto que una roca arrojada al aire nunca va a adquirir facilidad alguna para repetir esa acci\u00f3n, pero siempre tendr\u00e1 la tendencia a caer hacia el centro de atracci\u00f3n siguiendo una l\u00ednea vertical. Tampoco una rueda de molino adquiere facilidad para ejecutar igual movimiento a pesar de haber girado en la misma direcci\u00f3n cientos de veces, excepci\u00f3n hecha de un movimiento intr\u00ednseco causado por la adaptaci\u00f3n de su mecanismo. A pesar de ello, a mayor variedad de elementos de un sistema material tambi\u00e9n se dar\u00e1 mayor espacio para m\u00e1s arreglos y, consecuentemente, nuevas aptitudes permanentes. Ejemplo, en la hoja de papel que, una vez doblada, se dobla m\u00e1s f\u00e1cilmente; en las ropas o zapatos que, habiendo sido usados por alg\u00fan tiempo, se adaptan mejor al cuerpo; en el mecanismo que da mejores resultados despu\u00e9s de funcionar por un tiempo; en el viol\u00edn que mejora con el buen uso y se desmejora con el abuso y en los animales dom\u00e9sticos o entrenados, etc., hay algo an\u00e1logo al h\u00e1bito, que no puede ser distinguido de \u00e9l por la simple mayor mutabilidad. Si se considera el h\u00e1bito exclusivamente desde el punto de vista de la retentividad, no hay raz\u00f3n alguna para dudar de su existencia en el mundo material. Se ha dicho que, siendo simplemente una aplicaci\u00f3n de la ley de la inercia, encuentra su m\u00e1xima aplicaci\u00f3n en la materia inorg\u00e1nica, la cual, a menos que se le oponga una fuerza contraria, conserva indefinidamente sus modificaciones o condiciones de reposo o movimiento. Es por ello que James escribe que \u201cla filosof\u00eda del h\u00e1bito es, en primera instancia, un cap\u00edtulo de la f\u00edsica antes que serlo de la fisiolog\u00eda o la psicolog\u00eda\u201d. Sin embargo, dado que h\u00e1bito significa esencialmente una especificaci\u00f3n de aquello que estaba indeterminado, y la fijaci\u00f3n de lo que era indiferente, desde este punto de vista de la plasticidad, adaptabilidad, indeterminaci\u00f3n y selectividad, es mejor aplicarlo a lo org\u00e1nico m\u00e1s que a la materia inorg\u00e1nica. Y en un sentido a\u00fan m\u00e1s estricto, a la voluntad, capaz incluso de determinaciones tan opuestas como temperancia e intemperancia, decir la verdad o mentir, y, en general, de actuar de una u otra manera o de abstenerse enteramente de acci\u00f3n alguna.\n<\/p>\n<h2>Aspectos teol\u00f3gicos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cuesti\u00f3n de los h\u00e1bitos tiene, en la teolog\u00eda, varias aplicaciones importantes. Su discusi\u00f3n es necesaria en la moral fundamental para determinar el grado de responsabilidad de las acciones humanas. El tratado de penitentiae se relaciona con la actitud que debe tomar un confesor respecto a penitentes que habitualmente caen en los mismos pecados, con las reglas para conceder o negar la absoluci\u00f3n y con el consejo que se debe dar a tales personas para ayudarlas a dejar esos h\u00e1bitos. Los escol\u00e1sticos, utilizando una terminolog\u00eda poco adecuada al significado moderno de h\u00e1bito y algo confusa para el lector laico, distinguen entre h\u00e1bito natural y sobrenatural, entre adquirido e infuso. Algunos h\u00e1bitos naturales son adquiridos por la pr\u00e1ctica; otros, son innatos, como el habitus primorum principiorum, es decir, aptitudes humanas innatas de la mente para captar la verdad de los principios evidentes por si mismos en el mismo instante en que se entiende su significado. Los h\u00e1bitos sobrenaturales no pueden ser adquiridos puesto que ellos dirigen a la persona humana a su fin sobrenatural y est\u00e1n, por eso mismo, sobre las exigencias y las fuerzas de la naturaleza. Suponen un principio m\u00e1s elevado, dado por Dios: la gracia \u201chabitual\u201d o santificante. Con la gracia habitual se infunden en el alma las tres virtudes teol\u00f3gicas, las cuales son tambi\u00e9n habitus supernaturales, y seg\u00fan una opini\u00f3n m\u00e1s generalizada, tambi\u00e9n las cuatro virtudes cardinales y los dones del Esp\u00edritu Santo. Tales \u201chabitus\u201d, de si mismos, no est\u00e1n capacitados para actuar, sino s\u00f3lo la fuerza, la mera potentia. La capacidad- el h\u00e1bito propiamente dicho, o la virtud, en sentido estricto- se adquiere a trav\u00e9s de la cooperaci\u00f3n del hombre con la gracia divina y por la repetici\u00f3n de acciones. Y al contrario, esos habitus se pierden o disminuyen a causa del pecado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Dubray, Charles. \u00abHabit.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 7. New York: Robert Appleton Company, 1910. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/07099b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Javier Algara Coss\u00edo.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[677] Filos\u00f3ficamente es el accidente o a\u00f1adidura que se adjunta a la esencia de algo o de alguien para reflejar su condici\u00f3n ante los que llegan a conocerlo. En este sentido, se suele denominar h\u00e1bito al vestido o uniforme distintivo que llevan los miembros de una cofrad\u00ed\u00ada, sociedad, estamento o grupo de significaci\u00f3n social. Normalmente &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/habito\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHABITO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-11355","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11355","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11355"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11355\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11355"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11355"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11355"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}