{"id":11363,"date":"2016-02-05T07:55:58","date_gmt":"2016-02-05T12:55:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inmaculada-concepcion-2\/"},"modified":"2016-02-05T07:55:58","modified_gmt":"2016-02-05T12:55:58","slug":"inmaculada-concepcion-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inmaculada-concepcion-2\/","title":{"rendered":"INMACULADA  CONCEPCION"},"content":{"rendered":"<p>[252]<\/p>\n<p>     El dogma de la Inmaculada Concepci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada consiste en la creencia, proclamada como doctrina por la Iglesia, de que Dios, por un privilegio \u00abunico y singular\u00bb, liber\u00f3 a Mar\u00ed\u00ada del pecado original que todos los hombres traen al nacer como herencia de Ad\u00e1n.<\/p>\n<p>    La ausencia de pecado original fue el objeto de la definici\u00f3n como dogma, es decir como doctrina segura y obligatoria de creer de la Iglesia, por el Papa P\u00ed\u00ado IX el 8 de Diciembre de 1854, mediante la Bula Ineffabilis Deus. En ella se declar\u00f3, con la autoridad del sucesor de Pedro, que, \u00abpor \u00fanico y singular privilegio, Mar\u00ed\u00ada fue librada, en virtud de los m\u00e9ritos redentores de su Hijo Jes\u00fas, del pecado original.\u00bb<br \/>\n    Estrictamente el dogma afirma la ausencia del pecado original. Por ampliaci\u00f3n de esa idea, se lleg\u00f3 a la certeza de que la gracia sobrenatural y los dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo concedidos a Mar\u00ed\u00ada fueron los m\u00e1s excelentes y grandiosos que se pudieron dar en una criatura.<\/p>\n<p>    Tales dones sobrenaturales se debieron a que su dignidad de Madre de Dios era incompatible con la menor sombra de mancha espiritual, incluso del pecado universal y misteriosamente original que hac\u00ed\u00ada a todos los hombres al nacer \u00abenemigos de Dios\u00bb, \u00abhijos de ira\u00bb, \u00abnecesitados de salvaci\u00f3n.\u00bb (Ef. 2.3; Rom. 5.9; Col 3.6))<br \/>\n  1. Explicaci\u00f3n del dogma<br \/>\n    Mar\u00ed\u00ada fue concebida sin pecado. Por su concepci\u00f3n hay que entender el hecho natural de la primera formaci\u00f3n del cuerpo por la fecundidad natural de sus padres que, seg\u00fan antigua tradici\u00f3n se llamaban Joaqu\u00ed\u00adn y Ana. La concepci\u00f3n supuso, como para todo ser humano, la iniciaci\u00f3n de la vida fisiol\u00f3gica aut\u00f3noma del nuevo ser y la creaci\u00f3n del alma por parte de Dios.<\/p>\n<p>    Se suele llamar de concepci\u00f3n pasiva a ese momento de la iniciaci\u00f3n de la vida nueva, no al momento de la conjunci\u00f3n del elemento masculino (espermatozoide) y del femenino (\u00f3vulo), que se describe como una concepci\u00f3n activa.<\/p>\n<p>    En ese primer momento, la doctrina del pecado original ense\u00f1a que el hombre se hace part\u00ed\u00adcipe de la mancha sobrenatural heredada de los primeros padres Ad\u00e1n y Eva, los cuales contaminaron con su rebeli\u00f3n a los mandatos de Dios, a todos sus descendientes haci\u00e9ndolos misteriosamente pecadores.<\/p>\n<p>   Cuando Mar\u00ed\u00ada fue concebida as\u00ed\u00ad la ley natural y el misterio sobrenatural del pecado la hac\u00ed\u00ada heredera tambi\u00e9n del tal pecado. Pero Dios, \u00abpor \u00fanico y singular privilegio\u00bb la liber\u00f3 de tal dependencia pecaminosa. Su gestaci\u00f3n y nacimiento se desarrollaron con plena naturalidad. Pero en la dimensi\u00f3n misteriosa de enemistad universal con respecto a Dios, Mar\u00ed\u00ada recibi\u00f3 una gracia especial\u00ed\u00adsima: ella sola y por v\u00ed\u00ada de regalo.<\/p>\n<p>    La exenci\u00f3n del pecado original no implica, seg\u00fan el dogma, que Mar\u00ed\u00ada quedara fuera de la redenci\u00f3n de Jes\u00fas que, adem\u00e1s de ser su Hijo, fue el salvador y el redentor universal de todos los hombres, incluida su Madre. Pero en Mar\u00ed\u00ada esa redenci\u00f3n tuvo el car\u00e1cter singular de ser preventiva y no sanativa como en los dem\u00e1s mortales.<\/p>\n<p>    1.1. Privilegio divino<br \/>\n    La doctrina eclesial no entra a definir aspectos antropol\u00f3gicos ni biol\u00f3gicos. Se apoya en algo m\u00e1s real y metaf\u00ed\u00adsico. Cuando Mar\u00ed\u00ada empez\u00f3 a ser persona humana, por ley misteriosa del predominio del pecado, ten\u00ed\u00ada que haber sido contaminada con el pecado. Esto significa que permanecer\u00ed\u00ada sin gracia o amistad divina alg\u00fan tiempo, que es lo mismo que en estado de enemistad con Dios.<\/p>\n<p>    Pero Dios no quiso que, ni por un instante, esta situaci\u00f3n sobrenatural aconteciera con su Madre. Ella, desde el primer instante, estuvo en estado de gracia. Fue amada por Dios y no necesit\u00f3 obtener perd\u00f3n, como los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>    Ciertamente tambi\u00e9n Mar\u00ed\u00ada ten\u00ed\u00ada necesidad de redenci\u00f3n y fue redimida de hecho. Como hija de Ad\u00e1n, por su naturaleza heredada, hubiera tenido que contraer la culpa original, de la cual obtendr\u00ed\u00ada el perd\u00f3n. Pero Dios ten\u00ed\u00ada otro plan para la que iba a ser su Madre. Por una especial y amorosa acci\u00f3n divina, fue preservada de tal pecado.<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada fue verdaderamente redimida por la gracia de Cristo, aunque de manera m\u00e1s perfecta que todos los dem\u00e1s hombres. Los hijos de Ad\u00e1n son liberados de un pecado original ya existente. Son sanados del mal con el que nacen (redenci\u00f3n sanativa). Mar\u00ed\u00ada, Madre del Salvador, fue preservada antes de que la manchase aquel pecado (redenci\u00f3n preventiva o preservativa)<\/p>\n<p>    El dogma de la concepci\u00f3n inmaculada de Mar\u00ed\u00ada no contradice en nada al dogma de la universalidad del pecado original y al dogma de la necesidad universal de la redenci\u00f3n. Y no debe entenderse como doctrina est\u00e9tica, simb\u00f3lica o afectiva, a cuya visi\u00f3n estamos inclinados por piedad filial. Es un misterio fr\u00ed\u00adamente dogm\u00e1tico y real.<\/p>\n<p>   1.2. Ausencia de pecado.<\/p>\n<p>   La esencia del pecado original consiste en la carencia culpable de la gracia santificante o estado de amistad con Dios. En los pecados personales esa carencia se debe a un acto libre de la voluntad humana de alejarse de Dios. En el pecado original se da una culpabilidad solidaria, debida a la ca\u00ed\u00adda de Ad\u00e1n. Es culpabilidad misteriosa, pero es real, seg\u00fan la doctrina de la Iglesia.<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada qued\u00f3 preservada de esta ausencia de la gracia porque Dios lo quiso. Ella comenz\u00f3 a existir en estado de amistad, de gracia, de don, de uni\u00f3n con Dios. En ella nunca hubo un instante de alejamiento de Dios.<\/p>\n<p>    El verse libre del pecado original fue para Mar\u00ed\u00ada un regalo gratuito. Ella no hab\u00ed\u00ada hecho todav\u00ed\u00ada ning\u00fan m\u00e9rito pues no hab\u00ed\u00ada tuvo antes de existir ni inteligencia ni libertad. Pero Dios la quiso conceder este don inmerecido de forma excepcional. Fue un privilegio personal e irrepetible, aunque de su grandeza participar\u00ed\u00adamos despu\u00e9s todos los cristianos que la ver\u00ed\u00adamos como la Madre de Jes\u00fas y la Madre de la Iglesia.<\/p>\n<p>    La causa de este \u00abprivilegio singular\u00bb estuvo en su Hijo. En el momento de concederlo no era todav\u00ed\u00ada el hombre Jes\u00fas que de ella habr\u00ed\u00ada de nacer. Pero era el Verbo divino preexistente eternamente. Al margen del factor tiempo, que para \u00e9l evidentemente no existe, la prepar\u00f3 como tal y la dispuso por sus propios merecimientos salvadores a esa situaci\u00f3n de gracia.<\/p>\n<p>    1.3. Fin del privilegio<br \/>\n    Queda misteriosa su finalidad esencial, aunque la podemos asociar al amor infinito de Dios y la misi\u00f3n providencial a que mar\u00ed\u00ada estaba destinada.<\/p>\n<p>    En lo accidental se encarga la piedad filial de los cristianos, de los te\u00f3logos y de los pastores, de ensalzar la conveniencia de que quien hab\u00ed\u00ada de ser la Madre de Jes\u00fas y la Madre de todos los miembros del cuerpo m\u00ed\u00adstico, se convirtiera en el modelo de la santidad total, de la pureza absoluta, de la amistad inmaculada m\u00e1s completa en que los hombres pudieran pensar.<\/p>\n<p>    No es suficiente suponer que el fin de la exenci\u00f3n del pecado original en Mar\u00ed\u00ada fue la mera satisfacci\u00f3n afectiva de Dios, que iba a encarnarse en el hijo que de ella iba a nacer. Hablar de ternura divina, de coraz\u00f3n de Dios, de dones preferentes, etc, no deja de ser un lenguaje anal\u00f3gico, inadmisible para la infinita simplicidad y supremac\u00ed\u00ada divina. Dios tiene amor, pero de forma infinitamente diferente al amor humano.<\/p>\n<p>    Es m\u00e1s conveniente reconocer el misterio y venerar a Mar\u00ed\u00ada como elegida para una misi\u00f3n singular, al mismo tiempo que adorar a Jes\u00fas, Verbo eterno, por haber querido esta situaci\u00f3n singular para su Madre.<br \/>\n  La Inmaculada de Ribera. Salamanca<br \/>\n    2. Dogma especial<br \/>\n    Propiamente hablando, no podemos hallar una referencia expl\u00ed\u00adcita en la Escritura Sagrada para justificar y aclarar este misterio mariano. Tenemos que aceptarlo y reconocerlo por la definici\u00f3n de la Iglesia, que tiene autoridad para declarar su realidad.<\/p>\n<p>    Pero tenemos que ser comprensivos con el hecho hist\u00f3rico de que, hasta que se fue abriendo consenso general desde el siglo XIV, hubiera muchos grandes santos y profundos amantes de Mar\u00ed\u00ada, como San Bernardo o Sto. Tom\u00e1s de Aquino, que lo negaran contundentemente.<\/p>\n<p>   No fue un texto referenciado con expl\u00ed\u00adcitas o impl\u00ed\u00adcitas alusiones de la Escritura ni con ense\u00f1anzas clarividentes en los primeros Padres de la Iglesia.<\/p>\n<p>    2.1. Textos aproximativos<br \/>\n    Con todo, s\u00ed\u00ad podemos intuir en la Escritura, algunas insinuaciones impl\u00ed\u00adcitas, que son las que los defensores del dogma fueron desarrollando a lo largo de los siglos y las que los Papas que precedieron en sus ense\u00f1anzas a la definici\u00f3n de P\u00ed\u00ado IX consideraron de gran valor referencial.<\/p>\n<p>    2.2.1. G\u00e9nesis 3.15<br \/>\n    El texto llamado protoevangelio, o primer anuncio de la salvaci\u00f3n, ya recoge expl\u00ed\u00adcitamente la victoria del linaje de la mujer sobre la serpiente, que equivale a la victoria de la gracia sobre el pecado en t\u00e9rminos cristianos.<\/p>\n<p>    El sentido literal del pasaje podr\u00ed\u00ada interpretarse en esa clave dial\u00e9ctica de la eterna lucha entre el bien y el mal, entre los secuaces de Satan\u00e1s y la descendencia de Eva, vencida una vez, pero dispuesta a luchar por su redenci\u00f3n, en virtud de la misericordia divina que no abandon\u00f3 a Ad\u00e1n ni abandonar\u00ed\u00ada a sus descendientes.<\/p>\n<p>    Se ha solido entender esta lucha en el sentido moral de quien tiene que superar las inclinaciones perversas de la naturaleza. Pero, tal vez, el sentido sea mucho m\u00e1s metaf\u00ed\u00adsico: la maldad como riesgo de instalarse en la naturaleza humana y la necesidad de una limpieza sustancial por la sangre de Jes\u00fas. El pecado aparece como realidad dolorosa.<\/p>\n<p>    Pero la victoria final prometida en el texto se puede mirar como cumplida inicialmente en Mar\u00ed\u00ada, la \u00fanica mujer que se escap\u00f3 del imperio del Maligno representado en la serpiente y de la desobediencia y debilidad, representadas en Eva. La Inmaculada concepci\u00f3n se present\u00f3, pues, cada vez con m\u00e1s claridad como el signo maravilloso de la liberaci\u00f3n final de los hombres de los poderes del mal y de la victoria de la gracia sobre el pecado.<\/p>\n<p>    En la descendencia de Eva se incluye a Mar\u00ed\u00ada como se incluye al hombre Jes\u00fas. Evidentemente Jes\u00fas se escap\u00f3 del poder del maligno por su uni\u00f3n hipost\u00e1tica con el Verbo. Y lo que en el Hijo de Dios fue evidencia esencial, en Mar\u00ed\u00ada, asociada como madre a Jes\u00fas, aconteci\u00f3 por concesi\u00f3n y privilegio. En ambos, en uno por su propia naturaleza, en la otra por don divino, la humanidad sali\u00f3 triunfante de Satan\u00e1s.<\/p>\n<p>    Fueron muchos los primeros escritores cristianos que ya intuyeron esta interpretaci\u00f3n mesi\u00e1nica y mariana del texto del G\u00e9nesis: S. Ireneo, San Epifanio, San Isidoro de Pelusio, San Cipriano, S. Le\u00f3n Magno.<\/p>\n<p> 2.2.2. Apocalipsis 12<br \/>\n    Tambi\u00e9n se ha visto cierta dimensi\u00f3n inmaculista en la lucha de la simb\u00f3lica mujer del Apocalipsis con el Drag\u00f3n infernal. Aunque es claro que la referencia directa de este simbolismo escatol\u00f3gico se centra en la Iglesia protegida de Dios y vencedora final del mal, Mar\u00ed\u00ada entre de lleno en ella.<\/p>\n<p>    Con frecuencia la Iglesia se ha visto a s\u00ed\u00ad misma en la mujer que vence el Drag\u00f3n con la protecci\u00f3n divina. Pero dentro de la Iglesia ha visto a Mar\u00ed\u00ada en la mujer fuerte y grande, adornada del sol y de las estrella, con la luna bajo sus pies. Esa mujer, prototipo de la \u00abfortaleza\u00bb que Dios concede a la \u00abdebilidad femenina\u00bb se presenta capaz de aplastar la cabeza del mal y dominar las tentaciones del Maligno. Su figura m\u00ed\u00adtica ha inspirado a artistas, a poetas, a escritores piadosos, a te\u00f3logos. La visi\u00f3n de la que habr\u00ed\u00ada de dominar al Esp\u00ed\u00adritu malo, simbolizado en la serpiente del Para\u00ed\u00adso, une de alguna forma el texto del Apocalipsis con el texto del G\u00e9nesis 3.15.<\/p>\n<p>    Y por eso usaron con frecuencia tales figuras quienes hablaron de la exenci\u00f3n del pecado original en Mar\u00ed\u00ada. El Apocalipsis atribuido a Juan es un escrito de consolaci\u00f3n eclesial y un grito de esperanza escatol\u00f3gica. Con \u00e9l en la mente, se sospecha que en el secreto de todas las luchas de la vida est\u00e1 la mano de Dios que protege, esta la esperanza que construye, est\u00e1 el amor que alienta.<\/p>\n<p>   Basta leer sus descripciones, para que la mente cristiana se ilumine ante las luchas de la vida:<\/p>\n<p>     \u00abUna gran se\u00f1al apareci\u00f3 en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de estrellas sobre su cabeza. Estaba en cinta y con dolores de parto.<\/p>\n<p>     Apareci\u00f3 otro gran prodigio. Era un drag\u00f3n rojo con siete cabezas y diez cuernos&#8230; El drag\u00f3n se detuvo ante la mujer, que iba a dar a luz, para devorar al hijo que naciera.<\/p>\n<p>    La mujer dio a luz al hijo, que es el que va a regir a todas las naciones con cetro de hierro y el hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono. Entonces la mujer se march\u00f3 al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios y donde estar\u00e1 un tiempo y otro tiempo.<\/p>\n<p>    Se entabl\u00f3 una gran batalla entre Miguel y sus \u00e1ngeles contra el Drag\u00f3n y los suyos. Perdieron \u00e9stos y ya no hubo para ellos lugar en el cielo. Fue entonces arrojado el Drag\u00f3n, que es la Serpiente antigua, el gran Satan\u00e1s. Despechado por haber sido arrojado del cielo, fue a luchar contra la mujer, a la cual se la dieron dos alas para huir. Entonces se fue a hacer la guerra contra el resto de sus hijos y contra los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el Testimonio de Jes\u00fas\u00bb. (Apoc. 12)<\/p>\n<p> 3. Ascesis del dogma<\/p>\n<p>     El modelo de la Inmaculada Concepci\u00f3n ha revestido una singular importancia en la piedad de la Iglesia a lo largo de los tiempos.<\/p>\n<p>   &#8211;  Se la ha visto como rechazo de todo pecado, no s\u00f3lo del pecado original.<\/p>\n<p>   &#8211;  Ha servido como programa de vida cristiana, sobre todo como invitaci\u00f3n a luchar por el bien.<\/p>\n<p>   &#8211;  Se ha presentado como ideal, pues en ella no ha existido ni sombra de pecado ni mancha alguna.<\/p>\n<p>   &#8211;  Ha sido emblema de victoria ante el mal y antes las tentaciones. Ella nos muestra la necesidad de huir del mal y de vencer, sobre todo en nuestro mundo que tantas alianzas hace con el Maligno.<\/p>\n<p>   &#8211;  Se ha presentado como el camino limpio que conduce al mismo Jes\u00fas, que nace de ella llena de gracia, para dar la gracia a todos los hombres.<\/p>\n<p>   &#8211;  Mar\u00ed\u00ada, con su concepci\u00f3n totalmente libre de pecado, vencer al pecado. Nos muestra el camino para superar el mal.<\/p>\n<p>   &#8211;  Al presentarse Mar\u00ed\u00ada, por singular privilegio divino, libre de toda culpa, nos habla de victoria y de santidad. Nos idealiza la perfecci\u00f3n. Nos insin\u00faa la finura, la excelencia y la gracia. Nos recuerda que el destino es la patria eterna y no el mundo presente.<\/p>\n<p>    3.1. Modelo en la lucha<br \/>\n    La doctrina cat\u00f3lica sobre la Inmaculada Concepci\u00f3n tiene cierta tonalidad asc\u00e9tica. Rememora una dimensi\u00f3n viva y positiva de amor a la virtud y no s\u00f3lo de rechazo del pecado. Mar\u00ed\u00ada es vista como modelo de valor, como ideal de victoria, como ayuda poderosa para practicar la virtud, y no s\u00f3lo como est\u00ed\u00admulo para evitar el pecado.<\/p>\n<p>    Por eso, en la piedad cristiana, se ha resaltado m\u00e1s el aspecto de \u00abpur\u00ed\u00adsima\u00bb de \u00ablimp\u00ed\u00adsima\u00bb, de \u00absant\u00ed\u00adsima\u00bb, que el de preservada, protegida, inmunizada, al interpretar el sentido de esta doctrina inmaculista.<\/p>\n<p>    Es la raz\u00f3n por la que este dogma mariano ha tenido tanta resonancia en la piedad del pueblo cristiano ya desde los tiempos antiguos y en ambiente, sobre todo latinos, ha merecido un puesto primordial en las devociones populares.<\/p>\n<p>    3.2. Fuente de inspiraci\u00f3n<br \/>\n    El sentido de amada, de predestinada y de elegida, que la Concepci\u00f3n Inmaculada de Mar\u00ed\u00ada encierra, promociona la sensibilidad cristiana ante la belleza espiritual y moral de la Madre del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    No se trata s\u00f3lo de sostener que Mar\u00ed\u00ada no pod\u00ed\u00ada tener nada que ver con el pecado y con la fealdad, y de entender que el Hijo que se encarn\u00f3 en sus entra\u00f1as fue el Salvador del mundo.<\/p>\n<p>    El cristiano prefiere ver en la Inmaculada la llamada a la santidad sobrenatural. Y para eso se apoya en las riquezas \u00e9ticas, est\u00e9ticas y espirituales de la poes\u00ed\u00ada, de la pintura, de la m\u00fasica, de la escultura. Las producciones art\u00ed\u00adsticas inmaculistas han sido tan numerosas y geniales en todos los g\u00e9neros y campos que resulta verdaderamente admirable la hondura con la que este privilegio cal\u00f3 en la fantas\u00ed\u00ada de los creadores de belleza y de elegancia.<\/p>\n<p>    Y no s\u00f3lo el dogma de la Inmaculada ha sido manantial inagotable de inspiraci\u00f3n est\u00e9tica. Lo ha sido tambi\u00e9n de inspiraci\u00f3n asc\u00e9tica y m\u00ed\u00adstica. La sensaci\u00f3n de alegr\u00ed\u00ada ante el triunfo de la belleza de Mar\u00ed\u00ada sobre la fealdad del pecado ha latido en miles de corazones. Por eso se han multiplicado las asociaciones, los grupos, los santuarios, los movimientos que se han centrado en una din\u00e1mica inmaculista.<\/p>\n<p>    3.3. Perspectiva de vida<br \/>\n    La visi\u00f3n evang\u00e9lica de Mar\u00ed\u00ada es lo suficientemente variada y objetiva, para que Mar\u00ed\u00ada haya ocupado un lugar primordial en la Historia del cristianismo de todos los tiempos.<\/p>\n<p>   Pero ha sido precisamente la visi\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada como vencedora del pecado para que, en cierto sentido, el dogma inmaculista se convierta, en la teolog\u00ed\u00ada y en la piedad popular, como centro y s\u00ed\u00adntesis de referencia de toda la mariolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    Pur\u00ed\u00adsima, sant\u00ed\u00adsima, limp\u00ed\u00adsima, hermos\u00ed\u00adsima, durante toda su vida mortal, tambi\u00e9n lo fue en su vida sobrenatural gracias a los dones de Dios. Se vio libre del pecado original y de todo pecado. Y por eso precisamente se convierte en modelo de vida cristiana y en estimulo de nuestra vida espiritual y sobrenatural.<\/p>\n<p>    La dimensi\u00f3n vital de Mar\u00ed\u00ada presentada como vencedora del Maligno es lo m\u00e1s cautivador de este misterio, reciente por la proclamaci\u00f3n dogm\u00e1tica, pero profundo por el calado m\u00ed\u00adstico en el coraz\u00f3n de los cristianos. 5. Catequesis de la Inmaculada   El dogma de la Inmaculada concepci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada no es el primordial de la Madre el Se\u00f1or. Se defini\u00f3 porque era una realidad revelada por Dios. Pero la especial sensibilidad que el pueblo de dios ha manifestado en la piedad y en la devoci\u00f3n reclaman de su presentaci\u00f3n una especial sensibilidad en los catequistas.<\/p>\n<p>    Algunas consignas pueden ayudar a una mejor presentaci\u00f3n del misterio:   1. Conviene resaltar la dimensi\u00f3n de rechazo total del pecado que el dogma representa. Imitar a Mar\u00ed\u00ada como totalmente alejada del mal, es lo principal, superando incluso consideraciones po\u00e9ticas y est\u00e9ticas sobre la belleza de tal prerrogativa.<\/p>\n<p>    2. El dato de que Mar\u00ed\u00ada es adversaria del Maligno y sirve de modelo a la lucha contra el mal es lo esencial del mensaje inmaculista, como hace el Papa P\u00ed\u00ado IX en el documento definitorio, al recoger el texto del G\u00e9nesis 3. 15 sobre la victoria prometida ya en el para\u00ed\u00adso.<\/p>\n<p>    3. Hay en la Inmaculada una dimensi\u00f3n vital y personal que debe ser especialmente presentada en una buena catequesis. El pecado original dej\u00f3 en los hombres, incluso despu\u00e9s de su destrucci\u00f3n por el bautismo, una cierta inclinaci\u00f3n al pecado, una debilidad, (concupiscencia) que mar\u00ed\u00ada no tuvo por carecer de esta herida radical. Conviene presentar a la Mar\u00ed\u00ada como modelo de limpieza al respecto y como recordatorio de la vigilancia que los cristianos deben tener con respecto a sus inclinaciones al mal.<\/p>\n<p>    4. En todo momento, la Inmaculada se debe presentar como cauce de agradecimiento al Se\u00f1or Jes\u00fas, redentor y salvador de nuestros pecados. Mar\u00ed\u00ada fue la primera redimida, con preservaci\u00f3n del pecado, modelo en todo caso de la redenci\u00f3n de los dem\u00e1s hombres, que lo fueron por redenci\u00f3n sanativa. Interesa resaltar esa dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica en toda la presentaci\u00f3n del misterio inmaculista.<\/p>\n<p>    5. Ser\u00e1 muy importante en la catequesis el saber acomodarse con delicadeza a las circunstancias de edad, sexo y cultura de los destinatarios. Se debe presentar a Mar\u00ed\u00ada con la sobriedad de un misterio teol\u00f3gico sublime y como algo m\u00e1s que una figura po\u00e9tica o un emblema literario, fuente de inspiraci\u00f3n afectiva y de creatividad est\u00e9tica.<\/p>\n<p>    Pero no se debe ignorar lo que representa su figura femenina, sublime, delicada, maternal y tierna, como modelo de feminidad para las muchachas que crecen en la vida y como est\u00ed\u00admulo de pureza y castidad para los muchachos que luchan en un mundo erotizado.<\/p>\n<p> 4. Historia del dogma<br \/>\n    La creencia inmaculista se fue desarrollando a lo largo de los siglos, como consecuencia de la reflexi\u00f3n de la Iglesia sobre la dignidad singular de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada fue concebida sin pecado \u00abpor \u00fanico y singular privilegio\u00bb de Dios. Pero, en la dimensi\u00f3n misteriosa de enemistad con Dios o pecado que traemos todos los hombres al nacer, Mar\u00ed\u00ada se present\u00f3 desde el principio como madre fecunda de gracia y no s\u00f3lo como limpia de mancha. Recibi\u00f3 una gracia singular de exenci\u00f3n o liberaci\u00f3n del mal, pero fue su proyecci\u00f3n al bien lo que realmente resalt\u00f3 en su Concepci\u00f3n Inmaculada.<\/p>\n<p>    La exenci\u00f3n del pecado original no fue vista con claridad en los primeros tiempos por los escritores cristianos. Se necesitaron muchos siglos de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica para que las formulaciones de la singularidad de Mar\u00ed\u00ada se abrieran camino firme.<\/p>\n<p>    P\u00ed\u00ado IX proclam\u00f3 este dogma el 8 de Diciembre de 1854. Pero su proclamaci\u00f3n estuvo precedida de un progresivo desarrollo de la doctrina sobre esa cualidad de la Madre de Dios.<\/p>\n<p>    4.1. Tiempos antiguos<br \/>\n    En los primeros tiempos la creencia de que la Madre de Jes\u00fas habr\u00ed\u00ada recibido dones sobrenaturales singulares, iniciaron la intuici\u00f3n de que ella nada hab\u00ed\u00ada tenido que ver con el pecado. Pero la doctrina paulina de la universalidad de la redenci\u00f3n no era f\u00e1cil de armonizar con la excepcionalidad de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    Los primero escritores, tantos apost\u00f3licos, al estilo de S. Pablo en sus Ep\u00ed\u00adstolas, como los patr\u00ed\u00adsticos del siglo III y IV, cantaron las excelencia de la Madre de Jes\u00fas, por su cualidad de tal. Pero no pudieron entrar todav\u00ed\u00ada en los entresijos del misterio singular que ella representaba: santidad, corredenci\u00f3n, mediaci\u00f3n, realeza. El eje maternidad y virginidad absorb\u00ed\u00ada las consideraciones y la veneraci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Desde el siglo VII se ampl\u00ed\u00adan algunas celebraciones en torno a la Madre del Se\u00f1or. Y hasta surge en Oriente una festividad dedicada a la \u00abConcepci\u00f3n de Santa Ana\u00bb, lo que significaba indirectamente la exaltaci\u00f3n lit\u00fargica de los primeros momentos vitales de la Madre de Jes\u00fas. Tal festividad se difundi\u00f3 tambi\u00e9n por Occidente, a trav\u00e9s de la Italia meridional. Lleg\u00f3 incluso esta devoci\u00f3n a Irlanda e Inglaterra, bajo el t\u00ed\u00adtulo de \u00abConcepci\u00f3n de Santa Mar\u00ed\u00ada Virgen\u00bb.<\/p>\n<p>    Fue al principio objeto de esta fiesta la celebraci\u00f3n de la concepci\u00f3n activa de Santa Ana, es decir la dicha de haber engendrado con su esposo una mujer singular. La tradici\u00f3n, testimoniada en algunos ap\u00f3crifos como el \u00abProtoevangelio de Santiago\u00bb, se encarg\u00f3 de a\u00f1adir algunos datos: que aconteci\u00f3 despu\u00e9s de largo per\u00ed\u00adodo de infecundidad; que fue anunciada la gestaci\u00f3n por un \u00e1ngel, como gracia extraordinaria de Dios, al igual que hab\u00ed\u00ada acontecido con el nacimiento del Profeta Samuel; que fue consagrada al templo, de donde ser\u00ed\u00ada rescatada al llegar a la edad n\u00fabil, etc.<\/p>\n<p>    4.2. Edad Media<br \/>\n    La creencia de la exenci\u00f3n del pecado fue tomando cuerpo a lo largo de la Edad Media, no s\u00f3lo en las devociones populares de creciente eco caballeresco, en donde se inclu\u00ed\u00ada el culto ideal de la dama perfecta, sino tambi\u00e9n en \u00e1mbitos m\u00e1s intelectuales o teol\u00f3gicos, como eran las c\u00e1tedras de las nacientes Universidades.<\/p>\n<p>    \u00abSi tuvo o no tuvo pecado original\u00bb se convirti\u00f3 con frecuencia en \u00abquaestio disputata\u00bb, entre las muchas que alimentaban los debates frecuentes de las \u00abescuelas\u00bb y entre autores deseosos de polemizar con adversarios.<\/p>\n<p>    A principios del siglo XII dos monjes brit\u00e1nicos, Eadmer (+ 1124), disc\u00ed\u00adpulo de San Anselmo de Cantorbery, y Osberto de Clare (+ 1127), ya defendieron la concepci\u00f3n (pasiva) inmaculada de Mar\u00ed\u00ada. La identificaron con la ausencia de todo pecado original o personal. Eadmer fue el primero que escribi\u00f3 un \u00abTratado sobre la Concepci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>    En cambio, San Bernardo de Claraval, con motivo de haberse introducido esta fiesta en Lyon (hacia el a\u00f1o 1140), la desaconsej\u00f3 como infundada. Y ense\u00f1\u00f3 que \u00abMar\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada sido santificada s\u00f3lo despu\u00e9s de su concepci\u00f3n\u00bb. (Ep. 174).<\/p>\n<p>    Por influjo de San Bernardo, los principales te\u00f3logos de los siglos XII y XIII, como Pedro Lombardo, Alejandro de Hales, San Buenaventura, San Alberto Magno, Santo Tom\u00e1s de Aquino (Sum. Teol. III. 27. 2) se declararon en contra de la doctrina de la Inmaculada.<\/p>\n<p>    No hallaron el modo de armonizar la inmunidad mariana del pecado original con la universalidad de dicho pecado y con la necesidad de redenci\u00f3n por parte de todos los hombres, sin excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>    4.3. Al llegar el Renacimiento<br \/>\n    El camino para asumir una soluci\u00f3n definitiva lo iniciaron algunos te\u00f3logos franciscanos, como Guillermo de Ware (+ 1217), roberto Gresseteste (+ 1253) y  Alejandro Neckham (+ 1217).<\/p>\n<p>    Fue, sobre todo, Juan Duns Escoto, el que fundament\u00f3 s\u00f3lidamente la teolog\u00ed\u00ada inmaculista con sus argumentaciones m\u00e1s difundidas, que los comentaristas sintetizaron el c\u00e9lebre argumento que hab\u00ed\u00ada iniciado Guillermo de Ware: \u00abpotuit, decuit, ergo fecit\u00bb:<\/p>\n<p>    Escoto ense\u00f1\u00f3 que la animaci\u00f3n, o aparici\u00f3n de la vida, debe preceder s\u00f3lo conceptualmente y no temporalmente a la santificaci\u00f3n. Gracias a la introducci\u00f3n del t\u00e9rmino Pre-redenci\u00f3n (prae-redemptio), consigui\u00f3 armonizar la verdad de que Mar\u00ed\u00ada se viera libre de pecado original con la necesidad que tambi\u00e9n ella ten\u00ed\u00ada de redenci\u00f3n y de que fue realmente redimida. La preservaci\u00f3n del pecado original es, seg\u00fan Escoto, la manera m\u00e1s perfecta de redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>    La argumentaci\u00f3n de este \u00abdoctor sutil\u00bb, o doctor mariano, se condens\u00f3 con frecuencia en argumentos sencillos que llegaron a las esferas m\u00e1s populares: \u00abSi quiso y no pudo, no era Dios; si pudo y no quiso, no era hijo; pudo y quiso porque era Dios y era Hijo. Y por los tanto, lo hizo\u00bb.<\/p>\n<p>    Fue conveniente que Cristo redimiese a su Madre de esta manera. La Orden franciscana se adhiri\u00f3 a Escoto y se propuso defender decididamente, en contra de la Orden dominica, la doctrina y la festividad de la Inmaculada Concepci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    4.4. Los tiempos recientes<br \/>\n    La postura de la Iglesia se hizo general, sobre todo despu\u00e9s de la rebeli\u00f3n protestante, en favor de  la Inmaculada. Pero antes de Lutero, ya el Concilio de Basilea, tenido el 1439, declar\u00f3 solemnemente su creencia en la liberaci\u00f3n de todo pecado, incluido el original, trat\u00e1ndose de Mar\u00ed\u00ada, la Madre del Se\u00f1or elegida y predestinada. (Ses. 39).<\/p>\n<p>    Sixto IV, papa entre 1471 y 1484, prohibi\u00f3 que se condenaran entre s\u00ed\u00ad los defensores de diversas opiniones. Pero concedi\u00f3 indulgencias a la festividad all\u00ed\u00ad donde se celebrara. (Const. Grave nimis)<\/p>\n<p>    El Concilio de Trento, en su decreto sobre el pecado original, hace la significativa aclaraci\u00f3n de que \u00abno es su prop\u00f3sito incluir en \u00e9l a la bienaventurada y pur\u00ed\u00adsima Virgen Mar\u00ed\u00ada, Madre de Dios.\u00bb (Ses.17. Jun 1546. Denz. 792)<\/p>\n<p>    San P\u00ed\u00ado V, que era dominico, conden\u00f3 en 1567 la proposici\u00f3n de Bayo de que \u00abNadie, fuera de Cristo, se hab\u00ed\u00ada visto libre del pecado original, y de que la muerte y aflicciones de Mar\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00adan sido castigo de pecados actuales o del pecado original.\u00bb (Denz. 1073)<\/p>\n<p>    A partir de Trento, las ense\u00f1anzas de los Papas fueron ya un\u00e1nimes: Paulo V (1616), Gregorio XV (1622) y Alejandro VII (1661) salieron en favor de la doctrina de la Inmaculada en diversas ocasiones y con varios documentos. (Dz. 1100)   Santos devotos de tal misterio, como S. Luis Mar\u00ed\u00ada Grignon de Monfort, (+ 1716) o San Alfonso Mar\u00ed\u00ada de Ligorio (+ 1786) dispusieron los \u00e1nimos cristianos para la definici\u00f3n.<\/p>\n<p>    Cuando P\u00ed\u00ado IX consider\u00f3 que hab\u00ed\u00ada llegado el momento de una proclamaci\u00f3n solemne de la doctrina de la Inmaculada, formul\u00f3 una consulta a los Obispo cat\u00f3licos en 1848, en la que de 603 consultados, s\u00f3lo 56 se manifestaron en contra.<\/p>\n<p>    La definici\u00f3n qued\u00f3 precisada en la Bula Apost\u00f3lica \u00abIneffabilis Deus\u00bb, firmada el 8 de Diciembre de 1854. Para entonces la uniformidad de la aceptaci\u00f3n era total en la Iglesia. Pod\u00ed\u00ada entonces escribir el Papa palabras tan claras como \u00e9stas:   \u00abPara honor de la Santa e indivisa Trinidad, para ornamento de la Virgen Madre de Dios, para exaltaci\u00f3n de la fe cat\u00f3lica, con la autoridad de Nuestro Se\u00f1or J.C. y de los bienaventurados Ap\u00f3stoles Pedro y Pablo y con la nuestra, declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beat\u00ed\u00adsima Virgen Mar\u00ed\u00ada fue preservada inmune de toda mancha de culpa original en el primer instante de sus concepci\u00f3n, por \u00fanico y singular privilegio de Dios omnipotente, en atenci\u00f3n a los m\u00e9ritos de Cristo Salvador del g\u00e9nero humano, est\u00e1 revelada por Dios y debe ser firme y constantemente cre\u00ed\u00adda por todos los fieles.<\/p>\n<p>    Por lo tanto, si alguno, lo que Dios no permita, pretendiere en su coraz\u00f3n sentir de modo distinto a como por Nos ha sido definido, sepa y tenga por cierto que est\u00e1 condenado por su propio juicio, que ha sufrido naufragio en la fe y se ha apartado de la unidad de la Iglesia\u00bb. (Denz. 1641)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[252] El dogma de la Inmaculada Concepci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada consiste en la creencia, proclamada como doctrina por la Iglesia, de que Dios, por un privilegio \u00abunico y singular\u00bb, liber\u00f3 a Mar\u00ed\u00ada del pecado original que todos los hombres traen al nacer como herencia de Ad\u00e1n. 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