{"id":11379,"date":"2016-02-05T07:56:32","date_gmt":"2016-02-05T12:56:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ideologia\/"},"modified":"2016-02-05T07:56:32","modified_gmt":"2016-02-05T12:56:32","slug":"ideologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ideologia\/","title":{"rendered":"IDEOLOGIA"},"content":{"rendered":"<p>[673]<\/p>\n<p>      Literalmente significa \u00abtratado de las ideas\u00bb, en el sentido de \u00abciencia de las ideas\u00bb: Se alude con la expresi\u00f3n a algo m\u00e1s complejo. Lo emple\u00f3 por primera vez en 1801 A. L. Destutt de Tracy. El uso reciente lo identifica con el \u00abmodo de pensar\u00bb, con \u00ablas ideas b\u00e1sicas de una persona, de un sistema o de una colectividad\u00bb.<\/p>\n<p>    Y ese sentido general y neutro puede tener dos alcances: uno despectivo, si alude a \u00abideas ut\u00f3picas e irreales\u00bb; y el otro positivo, si se refiere al \u00abpensamiento s\u00f3lido y sistem\u00e1tico\u00bb<br \/>\n    En el primer sentido lo usan los materialistas y dial\u00e9cticos, desde la publicaci\u00f3n en 1845 de \u00abLa ideolog\u00ed\u00ada alemana\u00bb, de Marx y Engels. Ideolog\u00ed\u00ada se asimila a \u00abpalabrer\u00ed\u00ada\u00bb, cuando lo que se precisa en la vida no es interpretar y explicar la realidad, sino transformarla. Lo primero, seg\u00fan Engels, lo hacen los charlatanes, como son los socialistas ut\u00f3picos (Owe, Fourastier); lo segundo, es propio de los cient\u00ed\u00adficos, como son los socialistas dial\u00e9cticos (Marx y Engels, por supuesto).<\/p>\n<p>     En el segundo sentido us\u00f3 el t\u00e9rmino Condillac y los enciclopedistas. Es el que se ha ido imponiendo en el siglo XIX y en el XX. Equivale al conjunto de ideas firmes que explican la vida de las personas y de los grupos, pues son los motores de las acciones y los soportes de la resistencia al desgaste. Es un concepto racionalista pero vital; es no s\u00f3lo especulativo sino pr\u00e1ctico; general, pero al mismo tiempo concreto, personal y comprobable por sus manifestaciones.<\/p>\n<p>    En este segundo sentido se habla tambi\u00e9n de ideolog\u00ed\u00ada religiosa como estilo de pensamiento, conjunto de criterios, manojo de principios rectores. Alude a la dimensi\u00f3n moral de las creencias y no tanto a la explicaci\u00f3n de los dogmas.<\/p>\n<p>    El educador de la fe no puede ponerlo todo en la ideolog\u00ed\u00ada, pues perder\u00ed\u00ada la dimensi\u00f3n revelacional, la cual se halla por encima de toda ideolog\u00ed\u00ada. Pero no puede olvidar que cada persona tiene \u00absu modo de pensar\u00bb y es tributaria del ambiente ideol\u00f3gico en el que se desarrolla y en el que, sin darse cuenta, participa.<\/p>\n<p>    Pero no debe identificar fe con ideolog\u00ed\u00ada, sino que ha de trabajar para que el educando conserve la fe cuando pueda entrar en crisis su modo pensar. Por eso la fe es \u00abadhesi\u00f3n\u00bb a la persona divina de Jes\u00fas, y no s\u00f3lo \u00abaceptaci\u00f3n\u00bb de sus modos de pensar o \u00abimitaci\u00f3n\u00bb de sus forma de actuar.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. ciencia y fe, liberaci\u00f3n, teolog\u00ed\u00ada)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Ideolog\u00ed\u00ada, en sentido positivo, equivale a identidad. Y suele definirse como un sistema o conjunto de ideas que profesan un autor, una escuela, un grupo o una clase social.<\/p>\n<p>Sin embargo, en pastoral, cuando hablamos de ideolog\u00ed\u00ada, casi siempre adquiere un matiz peyorativo. Es sin\u00f3nimo de falso, de alienaci\u00f3n, de algo ilusorio. Todo ello como denuncia e influjo del marxismo y de algunos fil\u00f3sofos de la denominada izquierda hegeliana.<\/p>\n<p>En este sentido, la religi\u00f3n como ideolog\u00ed\u00ada equivaldr\u00ed\u00ada a \u00abopio del pueblo\u00bb, \u00abcreencias sin contenido\u00bb. Con un agravante: la ideolog\u00ed\u00ada no dejar\u00ed\u00ada crecer a la persona ni descubrir un compromiso verdadero. Por ello, la ideolog\u00ed\u00ada religiosa debe desaparecer. No sirve para hacer personas adultas, emancipadas y responsables de su destino y futuro.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; K. H. WEGER, La cr\u00ed\u00adtica religiosa en los tres \u00faltimos siglos, Herder, Barcelona 1986.<\/p>\n<p>Ra\u00fal Berzosa Mart\u00ed\u00adnez<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino ideolog\u00ed\u00ada, en el per\u00ed\u00adodo  de la Ilustraci\u00f3n, indica aquel sector de la filosof\u00ed\u00ada que se basa en la b\u00fasqueda del origen de las ideas y de su diversa organizaci\u00f3n. Este significado se abandon\u00f3 posteriormente. En el lenguaje  corriente, especialmente a partir de Marx, se entiende por ideolog\u00ed\u00ada la doctrina que recibe su fuerza, no va de la verificaci\u00f3n objetiva de sus afirmaciones, sino m\u00e1s bien de los intereses que la sostienen y . de los fines pr\u00e1cticos que persigue. La raz\u00f3n de ser de la ideolog\u00ed\u00ada consiste en asegurar una justificaci\u00f3n del sistema y . del poder que all\u00ed\u00ad se ejerce. Mientras que el poder es natural (no hay sociedad sin poder), es hist\u00f3rica la ideolog\u00ed\u00ada por la que el poder se encubre a veces de ideas religiosas, filos\u00f3ficas o morales para darse una justificaci\u00f3n. Es posible entonces distinguir una ideolog\u00ed\u00ada conservadora, dirigida a conservar el poder tal como est\u00e1 ya establecido: una ideolog\u00ed\u00ada reaccionaria, dirigida a situar en el poder a formas institucionales de tipo autoritario ya vigentes antes de una praxis revolucionaria o en oposici\u00f3n a un orden democr\u00e1tico: y una ideolog\u00ed\u00ada revolucionaria, dirigida a desestabilizar y a derribar el poder vigente.<\/p>\n<p>Entre las m\u00faltiples acepciones que  ha tenido este t\u00e9rmino desde el siglo XIX, podemos se6alar dos como las m\u00e1s relacionadas con la \u00e9tica cristiana. En la primera, la ideolog\u00ed\u00ada es la imagen ideal, en t\u00e9rminos de valor y de cualidades humanas, que una sociedad se da con vistas a asegurar su propia cohesi\u00f3n y a reforzar la tendencia hacia sus objetivos, sobre todo en momentos de crisis y de cambio social; en la segunda acepci\u00f3n, la ideolog\u00ed\u00ada es la legitimaci\u00f3n de los intereses particulares de una clase o de una parte de la sociedad, gracias al recurso a valores humanos universales: se trata de un proceso de racionalizaci\u00f3n colectiva. En la primera acepci\u00f3n, positiva, la ideolog\u00ed\u00ada se acerca a la utop\u00ed\u00ada, y se convierte en una idea fuerza, en una fuente de energ\u00ed\u00ada cuya cualidad moral pone de manifiesto los objetivos que la sociedad se da y los medios que busca para alcanzarlos. En la segunda acepci\u00f3n, negativa, la ideolog\u00ed\u00ada forma cuerpo con la tendencia a la disimulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>puesta de relieve por los an\u00e1lisis psicol\u00f3gicos y sociales, y que la \u00e9tica cristiana denuncia, apelando al discernimiento como condici\u00f3n indispensable en el plano de la acci\u00f3n personal y social.<\/p>\n<p>En las sociedades de Occidente han  ca\u00ed\u00addo o est\u00e1n entrando en un ocaso irreversible las grandes ideolog\u00ed\u00adas sociales: la ideolog\u00ed\u00ada del progreso sin l\u00ed\u00admites, la ideolog\u00ed\u00ada de la revoluci\u00f3n, la omnipotencia de la ciencia y de la t\u00e9cnica. Durante alg\u00fan tiempo estas ideolog\u00ed\u00adas movilizaron a la gente y consintieron a las personas ir m\u00e1s all\u00e1 de ellas mismas. Pero lo malo es que, con la ca\u00ed\u00adda de las ideolog\u00ed\u00adas sociales, parecen haber ca\u00ed\u00addo tambi\u00e9n los ideales y las utop\u00ed\u00adas sociales. La verdad es que no se puede volver atr\u00e1s, pero tampoco se puede ir hacia adelante comunitariamente si no se vuelve a hablar y a plantearse la cuesti\u00f3n de las grandes realidades sociales. En las sociedades occidentales no se vislumbran grandes ideales o valores unificantes; por eso la gente se recluye en su mundo privado y se articula en torno a su propio interes particular. La ca\u00ed\u00adda de las ideolog\u00ed\u00adas no debe coincidir con la p\u00e9rdida de los ideales. La convivencia necesita que los hombres se encuentren en torno a unos valores fundamentales sobre los que construir el presente y el futuro del mundo. La funci\u00f3n de la \u00e9tica no consiste s\u00f3lo en criticar unos valores unilaterales (ideol\u00f3gicos) que van surgiendo progresivamente en la escena de la historia; consiste tambi\u00e9n en proponer unos grandes valores en torno a los cuales se uni6quen las energ\u00ed\u00adas de todos.<\/p>\n<p>L. Lorenzetti<\/p>\n<p>Bibl.: S. di Caro, Ideolog\u00ed\u00ada, en DTI, III, 122130; S. Spera, Ideolog\u00ed\u00ada, en DTF 620-626; H. R. Schlette, Ideolog\u00ed\u00ada, en CFF, 11, 324334; K. Mannheim, Ideolog\u00ed\u00ada y utop\u00ed\u00ada, Madrid 1966; J M. Mardones, Teolog\u00ed\u00ada e ideolog\u00ed\u00ada, Mensajero, Bilbao 1979; M. Horkheimer, La funci\u00f3n de las ideolog\u00ed\u00adas, TaunIs, Madrid 1966; M. A. Ouintanilla, Ideolog\u00ed\u00ada. y ciencia, Valencia 1976.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. Concepci\u00f3n total de la ideolog\u00ed\u00ada.<br \/>\nII. Incidencia de Nietzsche.<br \/>\nIII. El sentido marxiano de la ideolog\u00ed\u00ada.<br \/>\nIV. Nacimiento del concepto.<br \/>\nV. Fe e ideolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>I. Concepci\u00f3n total de la ideolog\u00ed\u00ada<br \/>\nLa obra de Karl Mannheim elabora la teor\u00ed\u00ada de la concepci\u00f3n de la ideolog\u00ed\u00ada denominada total, de amplia difusi\u00f3n hoy y que ha calado en el sentido com\u00fan, en contraposici\u00f3n y como superaci\u00f3n de las visiones parciales que se han ido gradualmente sucediendo. Todo el mundo de las ideas es considerado como producto de la vida colectiva y de una determinada parte de la colectividad. Los significados, por lo tanto, no se consideran en su intencionalidad de orden cognoscitivo, sino s\u00f3lo en referencia al sentido que asumen en la sociedad y en el juego de clases y a la funci\u00f3n p\u00fablica que ejercen, prescindiendo de su mayor o menor verdad. Es el punto de vista de la sociolog\u00ed\u00ada del conocimiento, que no considera el pensamiento \u00abcomo aparece en los textos de l\u00f3gica, sino que observa su modo de funcionamiento en la vida p\u00fablica y en la pol\u00ed\u00adtica o bien como instrumento de acci\u00f3n colectiva\u00bb (Ideolog\u00ed\u00ada y utop\u00ed\u00ada, 3); que activa una \u00abdeterminaci\u00f3n de situaci\u00f3n\u00bb, sin privilegiar el pensamiento de alg\u00fan grupo, sino sometiendo todo a la confrontaci\u00f3n con el estatuto ideol\u00f3gico; el pensamiento de cada grupo social es el resultado de sus condiciones de vida. Se trata entonces de individuar las relaciones que subsisten entre determinadas estructuras mentales y las situaciones existenciales en las que esas estructuras se dan, manteniendo, sin embargo, una actitud de ausencia de valoraci\u00f3n, dado que es insostenible la referencia a valores perennes: \u00ablos propios principios morales y \u00e9ticos est\u00e1n condicionados por situaciones precisas\u00bb; y conceptos fundamentales, como el deber, la transgresi\u00f3n y el pecado, no siempre han existido, sino que han hecho su aparici\u00f3n en relaci\u00f3n con condiciones sociales particulares\u00bb (ib, 81).<\/p>\n<p>A esta concepci\u00f3n total de la ideolog\u00ed\u00ada, que afecta al pensamiento humano no s\u00f3lo sociol\u00f3gicamente, sino tambi\u00e9n nool\u00f3gica y ontol\u00f3gicamente, se ha llegado gradualmente, por etapas progresivas, abandonando concepciones particulares de la ideolog\u00ed\u00ada que se tienen, afirma Mannheim, \u00abcuando se quiere representar un estado de duda o de escepticismo acerca de las ideas propuestas por nuestro adversario&#8230; consideradas como imitaciones m\u00e1s o menos deliberadas de una situaci\u00f3n real, cuyo conocimiento exacto estar\u00ed\u00ada obstaculizado por sus intereses particulares\u00bb (ib, 56). Se cuestiona aqu\u00ed\u00ad una parte solamente de las aserciones del adversario, no toda su visi\u00f3n del mundo, con el aparato conceptual que la sostiene, entendida siempre como producto de la vida colectiva, de la que depende por entero sin el menor asomo de un momento privilegiado, sin que (como se cree en la concepci\u00f3n particular de la ideolog\u00ed\u00ada) existan criterios de verdad por medio de los cuales \u00abrefutar la mentira y remover las causas del error\u00bb. No puede limitarse, adem\u00e1s, a la consideraci\u00f3n de comportamientos y de intereses concretos a nivel individual, cuando lo que de verdad interesa es toda la perspectiva del grupo social al que el adversario pertenece; \u00ablos individuos tomados singularmente o sumados abstractamente los unos a los otros no pueden ya ser considerados los leg\u00ed\u00adtimos portadores del sistema ideol\u00f3gico en cuesti\u00f3n\u00bb (ib, 158).<\/p>\n<p>Lo que ciertamente queda asegurado es que ambas concepciones de ideolog\u00ed\u00ada, la parcial y la total, se caracterizan por su esencial referencia al factor social, algo que ya N. Maquiavelo y otros exponentes del pensamiento pol\u00ed\u00adtico de la edad moderna hab\u00ed\u00adan contribuido a dejar claro en sus discusiones sobre el diferente modo de pensar (y de enga\u00f1ar) de las personas, en particular de las pertenecientes a las clases dominantes.<\/p>\n<p>La radicalizaci\u00f3n de la sociolog\u00ed\u00ada del error, para la que siempre se ha de tener en cuenta la responsabilidad de las motivaciones pr\u00e1cticas, lleva a la consumaci\u00f3n de la consideraci\u00f3n parcial de la ideolog\u00ed\u00ada en la denominada total. El ciclo moderno de la filosof\u00ed\u00ada ha impulsado en esta direcci\u00f3n. Desde las conclusiones subjetivas de la teor\u00ed\u00ada del conocimiento, para la que el mundo como tal existe s\u00f3lo en relaci\u00f3n con el pensamiento cognoscitivo y la actividad del sujeto determina las formas en las que aqu\u00e9l se presenta, pasando por la dial\u00e9ctica hegeliana considerada en sentido mundano e hist\u00f3rico, hasta el historicismo que, en virtud de un m\u00e9todo que vincula desarrollo de las ideas conciencia social, hace an\u00e1lisis ref nados del saber en sus variaciones hist\u00f3ricas y pone en crisis la validez de las teor\u00ed\u00adas adversarias reconoci\u00e9ndolas como producto de la situaci\u00f3n social generalmente predominante. Pero s\u00f3lo con C. Marx se llega, sin superarlo, al umbral de la totalidad ideol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Marx declara la falsedad de la conciencia (del complejo mundo de las ideas filos\u00f3ficas, religiosas, morales, pr\u00e1cticas) en cuanto mundo aut\u00f3nomo y capaz de un valor propio. La conciencia est\u00e1 siempre subordinada a inexcusables relaciones econ\u00f3micas, de las que en cierta medida es espejo y mistificaci\u00f3n. El resurgir de la ideolog\u00ed\u00ada quedar\u00e1 impedido por la formaci\u00f3n de una clase proletaria que modificar\u00e1 radicalmente la base de las relaciones de producci\u00f3n, orientada por una visi\u00f3n del mundo que tiene las caracter\u00ed\u00adsticas de la ciencia (teor\u00ed\u00ada) y se expresa en el campo de la historia con las disciplinas te\u00f3ricas del materialismo hist\u00f3rico y del materialismo dial\u00e9ctico.<\/p>\n<p>Mannheim acusa a la teor\u00ed\u00ada marxiana de no escapar a la ideologizaci\u00f3n; todas las tomas de postura deben quedar sometidas al examen sociol\u00f3gico del ser de las ideas, que no perdona nada a nadie. Marx no ha superado el umbral que lleva a la concepci\u00f3n total de la ideolog\u00ed\u00ada porque ha aplicado el an\u00e1lisis ideol\u00f3gico \u00fanicamente al punto de vista del oponente, pero no al suyo propio. En manos de quien ha dado este paso, \u00ablo que antes constitu\u00ed\u00ada el an\u00e1lisis intelectual de un partido se transforma en un m\u00e9todo de b\u00fasqueda que tiene por objeto la historia de la sociedad y de la cultura\u00bb (ib, 78).<\/p>\n<p>A falta de criterios basados en un \u00ababsoluto inmodificable\u00bb, le resulta imposible a Mannheim individuar \u00abqu\u00e9 corrientes de todas las ideales existentes son v\u00e1lidas en una determinada situaci\u00f3n\u00bb. Para salvarse del aplanamiento del ciclo inmodificable, Mannheim apela a la distinci\u00f3n entre formas de ideolog\u00ed\u00adas \u00abcon valores y din\u00e1micas\u00bb que trascienden el presente y est\u00e1n decididamente orientadas hacia el futuro (las utop\u00ed\u00adas) y otras que eluden el futuro e intentan m\u00e1s bien \u00ababarcarlo en los t\u00e9rminos del pasado\u00bb. Pero las utop\u00ed\u00adas -el propio Mannheim documenta ampliamente el fen\u00f3meno-, surgidas como contestaci\u00f3n frente a las formas sociales de los grupos y de las clases, han sido hasta tal punto instrumentalizadas posteriormente que han terminado por convertirse a su vez en ideolog\u00ed\u00ada sustentadora de las clases reaccionarias. Incluso su car\u00e1cter no realista ha contribuido a hacer de ellas pensamiento o conciencia al servicio del poder.<\/p>\n<p>II. Incidencia de Nietzsche<br \/>\nLa perspectiva indicada por Mannheim representa el desarrollo del planteamiento nihilista de F. Nietzsche. La desconfianza hacia la raz\u00f3n y el indagar en el comportamiento sociol\u00f3gico de las ideas impulsan a todo el mundo de las ideas hacia la voluntad de poder. Puede afirmarse que para Nietzsche la ideolog\u00ed\u00ada es la se\u00f1al del nuevo modo de estar en la verdad, la proclamaci\u00f3n de que el criterio de la verdad se encuentra en el aumento del sentimiento de poder y no en las manifestaciones igualitarias. \u00abEl pensamiento en su totalidad, desencajado de la verdad en sentido l\u00f3gico-ontol\u00f3gico, se convierte en verdadero en el nuevo sentido ideol\u00f3gico como productor de eficacia y de contagio, como voluntad de poder\u00bb (I. MANCINI, Teolog\u00ed\u00ada, ideolog\u00ed\u00ada, utop\u00ed\u00ada, 286).<\/p>\n<p>En la vertiente pasiva de su nihilismo, Nietzsche ha efectuado un desmonte total (transvaloraci\u00f3n) de todos los valores en que se ha sustentado Occidente, sobre todo el cristiano. El c\u00e9lebre aforismo de la Gaya ciencia \u00abDios ha muerto\u00bb hay que entenderlo en el sentido de que ha muerto el sistema de valores trascendentes y portadores de verdad basado en el valor teol\u00f3gico. Se\u00f1al indicadora de que ha desaparecido todo el horizonte finalista que hab\u00ed\u00ada iluminado la tierra desde lo alto es, para Nietzsche, la crisis de la moral, de la gnoseolog\u00ed\u00ada, de la metaf\u00ed\u00adsica y de la teolog\u00ed\u00ada. El car\u00e1cter general de la existencia no se puede interpretar con los conceptos de finalidad, unidad o verdad. En la base de todos los tipos de metaf\u00ed\u00adsica trascendente se hallan formas de inseguridad y de cosificaci\u00f3n derivadas de comportamientos de naturaleza ps\u00ed\u00adquica, que se manifiestan particularmente en la experiencia religiosa. Sentimientos patol\u00f3gicos, y con ellos sentimientos exultantes y fuertes, se explican por un proceso de cosificaci\u00f3n que apela a causas externas o a causas de orden sobrenatural. Nietzsche no perdona al cristianismo la insistencia en el concepto de corrupci\u00f3n humana, que genera una inevitable tendencia hacia la salvaci\u00f3n ultramundana, que se manifiesta en moral con actitudes de dependencia y en el plano de la sociedad con opciones en favor de la parte pobre, alienada y sufriente de la humanidad. Todo esto est\u00e1 en ant\u00ed\u00adtesis clara con el principio ideol\u00f3gico de la voluntad de poder.<\/p>\n<p>Es en la vertiente activa de su nihilismo donde Nietzsche ideologiza todo el pensamiento, al sostener que lo que cuenta no es la verdad, sino el \u00abtener por verdad\u00bb. Esto es lo que incrementa al m\u00e1ximo la voluntad de poder, con el aguante como \u00fanico criterio, para el que los valores son tales si presentan un quantum de poder. La v\u00ed\u00ada de autosuperaci\u00f3n del nihilismo pasivo implica la plena asunci\u00f3n de la instancia nihilista: hay que vivir sin las categor\u00ed\u00adas de Dios y de finalidad, y s\u00f3lo en funci\u00f3n de la fuerza final. Lejos de volver a introducir la categor\u00ed\u00ada normativa de verdad y falsedad, ya que la raz\u00f3n no conoce el ser de las cosas, es necesario incrementar la vida sobre la tierra (en la nueva filosof\u00ed\u00ada, \u00e9ste es el sentido de la verdad), y en esta direcci\u00f3n la raz\u00f3n es \u00fatil en orden a la afirmaci\u00f3n dionis\u00ed\u00adaca del mundo tal y como es. Escribe acertadamente Hans Barth. que, para Nietzsche, \u00aben el proceso cognoscitivo se esconde la voluntad de poder, la cual no est\u00e1 interesada en la verdad en sentido de validez general del juicio, sino exclusivamente en el dominio de las cosas y de los acontecimientos en orden a la extensi\u00f3n de la vida. El problema de la verdad se transforma as\u00ed\u00ad en un problema de fuerza\u00bb (Verdad e ideolog\u00ed\u00ada, 262). Las facultades cognoscitivas tienen la tarea de crear ilusiones vitales e instrumentos \u00fatiles para el incremento de la fuerza final; los propios axiomas l\u00f3gicos no deben adaptarse a lo real, sino ser criterios de creaci\u00f3n de lo real; la l\u00f3gica es el intento de comprender o, mejor, de facilitarnos dar forma y medir el \u00abmundo real\u00bb, seg\u00fan un esquema ideado por nosotros. Mundo real visto en su suficiencia aut\u00f3noma (que no remite a ning\u00fan origen ni a ning\u00fan tiempo final), concebido como una magnitud de fuerza incalculable en las combinaciones que realiza en s\u00ed\u00ad mismo, sin ning\u00fan sentido finalista, a no ser el que pueda darse \u00abjugando in infinitum su juego\u00bb.<\/p>\n<p>La meta de un hacer que identifica \u00abla voluntad de verdad\u00bb con \u00abla voluntad de poder\u00bb, ya que el criterio de la verdad se basa \u00fanicamente en la voluntad de poder -valor es todo aquello que conserva y acrecienta ia fuerza, es un quantum de poder-, es el superhombre (\u00dcbermensch), no en el sentido del jefe, sino en el de la voluntad general de poder; se trata del avance casi escatol\u00f3gico de toda la especie humana, al menos en aquellos sujetos fuertes capaces de aguantar la nueva perspectiva y que dejan en la cuneta a quienes tienen miedo a la fuerza creadora humana y a sus estados exultantes. La declaraci\u00f3n de la crisis irremediable de la raz\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica y de la religi\u00f3n, del ocaso de la verdad y de la superaci\u00f3n de esta situaci\u00f3n por medio de la voluntad de recrear una compleja transmutaci\u00f3n de valores resulta doblemente ideol\u00f3gica, en el sentido \u00abde que nace de un intencionado alejamiento del territorio de la verdad y por lo que afirma positivamente de la nueva concepci\u00f3n del valor. Reduciendo el ser al valor, exalta \u00fanicamente su capacidad de dominio, de acrecentamiento vital y de poder\u00bb (I. MANCINI, o. c., 386). Nietzsche contin\u00faa de esta manera, radicaliz\u00e1ndola, la l\u00ed\u00adnea antimetaf\u00ed\u00adsica y antihumanista que ya se hab\u00ed\u00ada afianzado en el concepto de ideolog\u00ed\u00ada elaborado por C. Marx.<\/p>\n<p>III. El sentido marxiano de la ideolog\u00ed\u00ada<br \/>\nCon Marx la cuesti\u00f3n de la ideolog\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada adquirido ya una configuraci\u00f3n adulta. En sus a\u00f1os de madurez \u00e9l consideraba las formas jur\u00ed\u00addicas, pol\u00ed\u00adticas, art\u00ed\u00adsticas, filos\u00f3ficas y religiosas constitutivas de \u00abla gigantesca superestructura\u00bb como ideol\u00f3gicas, ya que suscitan la falsa conciencia de su autonom\u00ed\u00ada y de su primac\u00ed\u00ada respecto al ser econ\u00f3mico. Tiene lugar as\u00ed\u00ad un aut\u00e9ntico vuelco en la adecuada relaci\u00f3n entre conciencia y ser, puesto que la realidad del hombre consiste en la r\u00ed\u00adgida determinaci\u00f3n de las relaciones de producci\u00f3n y de trabajo. \u00abNo es la conciencia de las personas la que determina el ser de las mismas, sino, al contrario, es el ser social de las personas el que determina su concienc\u00ed\u00ada\u00bb (Para la cr\u00ed\u00adtica de la econom\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, Pr\u00f3logo, 12). Caso ejemplar de este vuelco es la religi\u00f3n, que pretende realizar la salvaci\u00f3n del mundo independientemente del reconocimiento de que la ley de la transformaci\u00f3n depende de la individuaci\u00f3n de las r\u00ed\u00adgidas leyes de tr\u00e1nsito del capitalismo al comunismo por medio de la revoluci\u00f3n proletaria. El desconocimiento de que todas las formas hist\u00f3ricas de la conciencia no son otra cosa que reflejo superestructural generado por las diferentes formas de producci\u00f3n lleva a fijar y a consagrar la estabilidad de los modos de producci\u00f3n y, consiguientemente, a una verdadera y propia mistificaci\u00f3n. A menudo no se trata s\u00f3lo de una distorsi\u00f3n te\u00f3rica, porque el producto de la conciencia dominante en una determinada \u00e9poca es, a pesar de la aparente autonom\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica, el pensamiento de la clase dominante. La clase dominante, a trav\u00e9s de sus \u00abide\u00f3logos activos y generadores\u00bb, procede ala limpieza general y al arreglo aut\u00f3nomo de este mundo de las ideas bajo el signo de una racionalidad cada vez m\u00e1s pura; no resulta dif\u00ed\u00adcil despu\u00e9s abstraer de estas diferentes ideas la idea \u00abcomo aquello que domina en la historia, y concebir as\u00ed\u00ad todas estas ideas y conceptos particulares como autodeterminaciones del concepto que se desarrolla en la historia\u00bb (La ideolog\u00ed\u00ada alemana, 24), dando origen a los conceptos de finalidad hist\u00f3rica, de resoluci\u00f3n ideal y de los \u00abmomentos dial\u00e9cticos\u00bb. En la base se halla la convicci\u00f3n de que \u00abtodas las relaciones de los hombres se pueden deducir del concepto del hombre, del hombre como es representado, de la esencia del hombre, del concepto de hombre\u00bb (ib, 47). Puesto que el mundo de la conciencia est\u00e1 siempre determinado por el ser econ\u00f3mico, ese mundo puede ser sondeado por la teor\u00ed\u00ada, por la ciencia social, que estudia las condiciones de producci\u00f3n y de distribuci\u00f3n de losbienes materiales. El mundo de la conciencia es, en efecto, \u00abel eco ideol\u00f3gico\u00bb del mismo ser econ\u00f3mico, que permite individuar la procedencia del sonido y contribuir a la individuaci\u00f3n de su naturaleza espec\u00ed\u00adfica. Los temas filos\u00f3ficos, lo mismo que los jur\u00ed\u00addicos y religiosos, est\u00e1n en condiciones de aclarar el estado del mundo productivo y las diferentes formas de pertenencia al ciclo de desarrollo econ\u00f3mico, hasta el punto de que los propios misterios cristianos encubren y revelan los misterios de la econom\u00ed\u00ada burguesa. Marx aduce corno ejemplo, entre otros, el tema de la encarnaci\u00f3n (un Dios que en Cristo se individualiza y se ancla en la tierra), que expresar\u00ed\u00ada la divinizaci\u00f3n de la riqueza. El oro es \u00abel compendio de la riqueza social. Y al mismo tiempo es, en cuanto a la forma, la encarnaci\u00f3n directa del trabajo general y, en cuanto al contenido, la quintaesencia de todos los valores reales. Es la riqueza general como individuo\u00bb (Para la cr\u00ed\u00adtica de la econom\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, 109).<\/p>\n<p>En sus escritos de juventud, en cambio, Marx hab\u00ed\u00ada hecho uso del planteamiento filos\u00f3fico confiri\u00e9ndole el cr\u00e9dito de una capacidad efectiva para reponer al hombre sobre sus pies despu\u00e9s de que la \u00f3ptica equivocada del idealismo alem\u00e1n y, de manera an\u00e1loga, la \u00f3ptica de la religi\u00f3n hab\u00ed\u00adan intentado hacerle caminar con la cabeza. La filosof\u00ed\u00ada del derecho, en particular la hegeliana, que representa \u00abuna hinchaz\u00f3n en el cuerpo del Estado moderno\u00bb, es capaz de movilizar al proletariado para su emancipaci\u00f3n. Condici\u00f3n de la emancipaci\u00f3n es la interiorizaci\u00f3n de la filosof\u00ed\u00ada por el proletariado, el cual podr\u00e1 as\u00ed\u00ad tomar parte en la conciliaci\u00f3n final, verdadera realizaci\u00f3n de la filosof\u00ed\u00ada. \u00abLa filosof\u00ed\u00ada no puede hacerse sin la supresi\u00f3n del proletariado, y el proletariado no puede suprimirse sin la supresi\u00f3n de la filosof\u00ed\u00ada\u00bb (Introducci\u00f3n a Para la cr\u00ed\u00adtica de la filosof\u00ed\u00ada del derecho de Hegel, 412).<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, las otras formas del saber filos\u00f3fico, pol\u00ed\u00adtico y religioso son incapaces de dar soluciones adecuadas al malestar social. Representan formas de fuga al cerebro o al cielo. Constituyen, pues, la ideolog\u00ed\u00ada en el sentido de conciencia ineficaz m\u00e1s que en el de conciencia o mundo de las ideas falsas, como ser\u00e1 para la reflexi\u00f3n marxiana despu\u00e9s de 1845. Decir conciencia ineficaz no significa declarar la total falsedad de la religi\u00f3n, la cual representa tambi\u00e9n en esta primera fase la forma paradigm\u00e1tica y fundamental de la conciencia ideol\u00f3gica. A1 menos en primera instancia no es falsa, ya que es \u00abexpresi\u00f3n de la miseria real y protesta contra la miseria real&#8230;, es el respiro de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin coraz\u00f3n, el esp\u00ed\u00adritu de situaciones en las que est\u00e1 ausente el esp\u00ed\u00adritu\u00bb (ib, 425-426). Expresa el malestar social, del que es efecto y no causa; y representa una forma de protesta, privada y p\u00fablica, contra ese malestar. Su car\u00e1cter ideol\u00f3gico emerge cuando emplea medios de rescate y muestra v\u00ed\u00adas de emancipaci\u00f3n que no arrancan las ra\u00ed\u00adces de la alienaci\u00f3n. Dado que cubre de flores las cadenas y ofrece un sentimiento y un esp\u00ed\u00adritu all\u00ed\u00ad donde todo es \u00e1rido y despiadado, la religi\u00f3n desempe\u00f1a la misma funci\u00f3n que el opio: calmar el mal, pero no lo cura; o, m\u00e1s bien, cae en la ilusi\u00f3n de que el mal no existe ya. En este sentido \u00abla religi\u00f3n es conciencia equivocada del mundo, porque est\u00e1 producida por un Estado y por una sociedad que son tambi\u00e9n ellos un mundo equivocado&#8217; ; es un sol ilusorio destinado a desaparecer del horizonte cuando los informes de la vida pr\u00e1ctica cotidiana presenten a los hombres \u00abrelaciones claramente racionales entre ellos y entre ellos y la naturaleza\u00bb.<\/p>\n<p>E. Bloch, en Ate\u00ed\u00adsmo en el cristianismo, ha llamado la atenci\u00f3n sobre el contexto marxiano en el que se encuentra la expresi\u00f3n \u00abreligi\u00f3n, opio del pueblo\u00bb, afirmando que la de Marx es una condena dirigida exclusivamente contra el concepto clerical de religi\u00f3n, contra la religio como v\u00ed\u00adnculo hacia atr\u00e1s, es decir, entendida como instrumento de conservaci\u00f3n y de servilismo, pero no contra una religi\u00f3n como la b\u00ed\u00adblica, que, a trav\u00e9s del respiro y de la protesta, tiene la capacidad de impulsar el presente hacia el futuro con el ofrecimiento de \u00abcontraim\u00e1genes explosivas\u00bb capaces de dar vida al hilo rojo de la esperanza, siempre presente en los movimientos her\u00e9ticos y campesinos que han sacudido a Europa en la edad moderna. El propio Gramsci, que ha intentado, en Cuadernos desde la c\u00e1rcel, dar contenido hist\u00f3rico a la misma expresi\u00f3n \u00abreligi\u00f3n, opio del pueblo\u00bb, ha hablado de religi\u00f3n como ideolog\u00ed\u00ada social dentro de un concepto de ideolog\u00ed\u00ada en el que prevalece la dimensi\u00f3n anal\u00ed\u00adtica y descriptiva y un uso neutro del t\u00e9rmino respecto al uso cr\u00ed\u00adtico-negativo de la tradici\u00f3n marxista. Las formas ideol\u00f3gicas representan el lugar intelectual en el que los hombres se hacen conscientes de los conflictos sociales y toman postura; tienen, por tanto, importancia decisiva en orden a la adquisici\u00f3n de una perspectiva intelectual-moral militante. No son falaces y mistificadoras en cuanto ideolog\u00ed\u00adas. Gramsci, en definitiva, prescinde de la llamada de Marx a la necesidad de interpretar las ideolog\u00ed\u00adas a partir de ese subsuelo de premisas materiales, tensiones y contradicciones, del que son en su contenido claras manifestaciones problem\u00e1ticas y que hay que problematizar, y mantiene en la sombra importantes categor\u00ed\u00adas marxianas, como la de alienaci\u00f3n.<\/p>\n<p>IV. Nacimiento del concepto<br \/>\nMarx hab\u00ed\u00ada realizado un cambio sem\u00e1ntico radical en el concepto de ideolog\u00ed\u00ada. Con anterioridad, en efecto, el t\u00e9rmino hab\u00ed\u00ada indicado, como en el caso de los espiritualistas italianos (sobre todo en P. Galluppi y en A. Rosmini),, una investigaci\u00f3n preliminar de las ideas con objeto de preparar el terreno para la construcci\u00f3n de la metaf\u00ed\u00adsica. Y todav\u00ed\u00ada antes, con A.L.C. Destutt de Tracy, exponente de los sensistas franceses del primer decenio del siglo xix y que hab\u00ed\u00ada acu\u00f1ado el t\u00e9rmino, la ideolog\u00ed\u00ada se hab\u00ed\u00ada configurado como examen del proceso formativo de las ideas llamadas a inspirar los principios educativos del ciudadano y de la organizaci\u00f3n jur\u00ed\u00addica del Estado. \u00abLa ideolog\u00ed\u00ada se convierte as\u00ed\u00ad en el fundamento te\u00f3rico de la sociedad; la verdad de la teor\u00ed\u00ada garantiza la legitimidad de un orden social y la felicidad de las personas\u00bb (H. BARTH, Verdad e ideolog\u00ed\u00ada, 16).<\/p>\n<p>Galluppi y Rosmini tratan de la definici\u00f3n de ideolog\u00ed\u00ada cuando delinean filos\u00f3ficamente la clasificaci\u00f3n de la ciencia (ordo scientiarum). En Elementos de filosof\u00ed\u00ada (1820), Galluppi sit\u00faa la metaf\u00ed\u00adsica o ideolog\u00ed\u00ada despu\u00e9s de la l\u00f3gica pura, que es el estudio de lo pensado en su forma de pensado, y antes de la \u00e9tica p\u00fablica y privada. Bajo el t\u00e9rmino ideolog\u00ed\u00ada se agrupan dos sectores distintos: la psicolog\u00ed\u00ada, que estudia las facultades que generan las ideas, y la ideolog\u00ed\u00ada en sentido especial, que estudia el origen de las ideas en su valor cognoscitivo. \u00abLas dos ciencias que hemos llamado psicolog\u00ed\u00ada e ideolog\u00ed\u00ada pueden ambas a dos quedar comprendidas bajo el nombre com\u00fan de ideolog\u00ed\u00ada, que podr\u00ed\u00ada definirse como la ciencia de las facultades del esp\u00ed\u00adritu y de las ideas; y dividirse luego en psicolog\u00ed\u00ada e ideolog\u00ed\u00ada especial. Estas dos ciencias estaban antes comprendidas bajo el nombre de metaf\u00ed\u00adsica\u00bb (ib, 3-4). Rosmini limita ulteriormente la investigaci\u00f3n sobre el origen de las ideas (momento ideol\u00f3gico) en funci\u00f3n de la aparici\u00f3n del territorio de la metaf\u00ed\u00adsica. Investigaci\u00f3n que encuentra su plena sistematizaci\u00f3n en los Preliminares a las obras ideol\u00f3gicas (1851), donde por ideolog\u00ed\u00ada se entiende el trabajo de individuaci\u00f3n de la \u00abprimera verdad de tal manera evidente que no pueda no ser como aparece\u00bb, la idea del ser, \u00abpunto luminoso\u00bb del que partir para la configuraci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica verdadera y propia y del que se hace y forma todo conocimiento. Una ayuda en esta empresa la ofrecen la l\u00f3gica y la psicolog\u00ed\u00ada, que estudian, respectivamente, las condiciones formales y las condiciones materiales del saber. Utilizando la distinci\u00f3n de Schelling entre filosof\u00ed\u00ada regresiva y filosof\u00ed\u00ada progresiva Rosmini califica a la ideolog\u00ed\u00ada de filosof\u00ed\u00ada regresiva, porque remite al descubrimiento de la idea del ser que el hombre trae consigo en el mismo acto originario de existir y garantiza la solidez de la metaf\u00ed\u00adsica (filosof\u00ed\u00ada progresiva). \u00abCon la propuesta ideol\u00f3gica o regresiva de la idea del ser, Rosmini se embarc\u00f3 despu\u00e9s en el ingente trabajo que dej\u00f3 incompleto, de desarrollar una Teosof\u00ed\u00ada, en la que encuentran puesto tanto la ontolog\u00ed\u00ada&#8230; como la teolog\u00ed\u00ada&#8230; y la cosmolog\u00ed\u00ada\u00bb (1. MANCINI, o.c., 303). Tambi\u00e9n Destutt de Tracy, quien con sus El\u00e9ments d id\u00e9ologie (1801-1815) buscaba dar cuerpo a una ciencia que indagase el origen de las ideas y la ley seg\u00fan la cual se forman, se hab\u00ed\u00ada propuesto como objetivo el clarificar un aspecto del ordo scientiarum. La ideolog\u00ed\u00ada se identificaba con una metodolog\u00ed\u00ada de investigaci\u00f3n de los poderes espirituales del hombre, metodolog\u00ed\u00ada naturalista que no prestaba atenci\u00f3n a las representaciones religiosas ni a la metaf\u00ed\u00adsica, \u00abarte de la imaginaci\u00f3n\u00bb que produce satisfacci\u00f3n y que no instruye. En la l\u00ed\u00adnea de Condillac, el pensamiento queda reducido al sentimiento, y las ideas compuestas se hacen derivar de las simples, hasta el punto de poder crear una gram\u00e1tica y un lenguaje modelados sobre la gram\u00e1tica y el lenguaje de las matem\u00e1ticas: a cada idea debe corresponder un signo ling\u00fc\u00ed\u00adstico un\u00ed\u00advoco. De esta manera se ponen obst\u00e1culos a que surjan principios falsos que obstruyan la comunicaci\u00f3n entre los hombres y la construcci\u00f3n del Estado y de la sociedad. Desde el comienzo, pues, la ideolog\u00ed\u00ada tiene un significado y una importancia pr\u00e1cticos, porque suministra las estructuras en que se sustentan las ciencias morales, pol\u00ed\u00adticas y pedag\u00f3gicas.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s del conocimiento del ser del hombre se pueden encontrar principios que propenden a una obligatoriedad universalmente v\u00e1lida en orden a la formaci\u00f3n del hombre como \u00abser originariamente social\u00bb, y aquellas ideas que est\u00e1n en la base del vivir com\u00fan y que surgen del hecho incontrovertible de la necesidad mutua que vincula a los hombres entre s\u00ed\u00ad. La descomposici\u00f3n de las ideas es funcional respecto a la fundamentaci\u00f3n de un sistema educativo completo, erigi\u00e9ndose la teor\u00ed\u00ada en norma de la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Condici\u00f3n necesaria para el conocimiento de la naturaleza, la libertad constituye tambi\u00e9n el fin del hombre, puesto que s\u00f3lo en la libertad puede formarse \u00abseg\u00fan su naturaleza y adquiere el m\u00e1ximo de bienestar material en el intercambio libre de los bienes producidos. La confianza en el equilibrio arm\u00f3nico de las fuerzas sociales, que nace cuando cada uno act\u00faa seg\u00fan el propio inter\u00e9s rectamente entendido, es la ra\u00ed\u00adz de la filosof\u00ed\u00ada social y de la teor\u00ed\u00ada econ\u00f3mica de Destutt de Tracy. Su trabajo filos\u00f3fico y el de otros de la misma orientaci\u00f3n (en particular de Cabanis y de Condorcet), que daban cr\u00e9dito al poder de la raz\u00f3n y a la posibilidad de regular el mundo en beneficio exclusivo del g\u00e9nero humano siguiendo las ideas que encontraban en la investigaci\u00f3n del hombre y de su naturaleza, tropez\u00f3 en el plano doctrinal con la dura oposici\u00f3n de los te\u00f3ricos de la restauraci\u00f3n, y en el plano pol\u00ed\u00adtico, con la de Napole\u00f3n Bonaparte. Napole\u00f3n, desde el momento en que trabaj\u00f3 por el ensanchamiento del poder pol\u00ed\u00adtico personal con la restricci\u00f3n de las libertades generales, con el fin de evitar una oposici\u00f3n fundada y alimentada por las ciencias y por la filosof\u00ed\u00ada intent\u00f3 impedir toda b\u00fasqueda aut\u00f3noma de naturaleza pol\u00ed\u00adtica, econ\u00f3mica y moral. Su intenci\u00f3n era anclar el nuevo ordenamiento pol\u00ed\u00adtico en la religi\u00f3n cristiana, considerada como \u00abel misterio del orden social\u00bb y garant\u00ed\u00ada, en su opini\u00f3n, de la desigualdad social y de la sociedad misma, estando vinculada la subsistencia de ambas a la voluntad de Dios y a la esperanza de una distribuci\u00f3n distinta de los bienes en una vida ultramundana. Napole\u00f3n calific\u00f3 desde\u00f1osamente a Destutt de Tracy y a sus amigos de ide\u00f3logos, sin\u00f3nimo de intelectuales incapaces de comprender los problemas reales del mundo y de portadores de un saber desastroso y falso: esto \u00faltimo comporta un sentido negativo de ideolog\u00ed\u00ada, que ha influido fuertemente, como ya se ha visto, en la determinaci\u00f3n global del concepto.<\/p>\n<p>V. Fe e ideolog\u00ed\u00ada<br \/>\nEn los documentos del mayo franc\u00e9s (1968) y en el uso ling\u00fc\u00ed\u00adstico com\u00fan se ha afianzado recientemente un modo nuevo de entender la ideolog\u00ed\u00ada, distinto, aunque no del todo diferenciado, de los ya examinados. Ideolog\u00ed\u00ada es el pensamiento orientado a la praxis, encarnado en la acci\u00f3n, de forma que de especulativo pasa a program\u00e1tico. Al plegarse a las necesidades pr\u00e1cticas pierde su \u00ed\u00admpetu nativo y deja sitio a compromisos con la historia, adquiere relevancia dividi\u00e9ndose entre aquello de lo que depende su \u00e9xito hist\u00f3rico. Se trata de una concepci\u00f3n que, seg\u00fan I. Mancini, permite reconocer dignidad a todo el sector de producci\u00f3n de la ideolog\u00ed\u00ada, ya que tiene lugar en \u00e9l el mundo humano de la cultura, entendida como proyecto laborioso y global del hombre y de su historia; permite, adem\u00e1s, establecer una relaci\u00f3n correcta y fecunda entre fe y cultura. La mediaci\u00f3n ideol\u00f3gica pone en movimiento a la fe y a la cultura, posibilitando la inserci\u00f3n de la primera en el proyecto hist\u00f3rico. La fe se entiende aqu\u00ed\u00ad en su sentido fuerte, con toda la carga de referencias a un mundo objetivo de palabras, acontecimientos, comunidad y mandamientos, y no, en primer lugar, al modo de ser del hombre en la fe misma. Se presenta como inteligencia de un contenido que es a priori de Dios y coincide con la buena noticia (kerigma o evangelio) de una propuesta radical de salvaci\u00f3n, que es tal dada la consideraci\u00f3n absoluta que otorga a la alienaci\u00f3n producida por el mal (muerte individual e impotencia colectiva de amor). Desde el punto de vista ontol\u00f3gico se identifica con el movimiento de Dios, y desde el gnoseol\u00f3gico se hace cognoscible en la medida en que es conocida, es decir, en la medida en que es revelada. Es, por tanto, una imposibilidad frente a las posibilidades normales del hombre y no se puede equiparar con una ideolog\u00ed\u00ada. Las ideolog\u00ed\u00adas son totalmente diferentes respecto a la fe; pero al mismo tiempo le son vitalmente necesarias para evitar que navegue en mundos abstractos y lejanos, \u00abcarente de toda contribuci\u00f3n a los trabajos y d\u00ed\u00adas del hombre\u00bb. Tambi\u00e9n la fe debe ideologizarse de alguna manera en el sentido ahora mencionado si quiere penetrar en el otro con su poder salvador. No es casualidad que desde el principio la fe haya formado un cuerpo con la tierra en la que habita. \u00abDios se ha elegido o ha aceptado un cuerpo de palabras, de acontecimientos, de comunidad y de mandamientos que formulan que su ser est\u00e1 presente entre nosotros en formas concretas que parecen no conocer desgaste, a pesar de la condici\u00f3n hist\u00f3rica y la larga permanencia de las hermen\u00e9uticas o el fatigoso ejercicio exeg\u00e9tico, el cual, sin embargo, no gasta las palabras\u00bb (I. MANCINI, Cristianismo y cultura, 81). La fe asume ya originariamente la forma de la ideolog\u00ed\u00ada en el sentido de que pierde su \u00ed\u00admpetu nativo y la pureza total. En t\u00e9rminos teol\u00f3gicos el hecho se podr\u00ed\u00ada expresar as\u00ed\u00ad: \u00abTodo fen\u00f3meno de revelaci\u00f3n corre parejo con un fen\u00f3meno de encubrimiento; lo que se revela se oculta al mismo tiempo, por el hecho de que se revela s\u00f3lo en parte y ese en parte constituye el l\u00ed\u00admite impuesto a ,la totalidad de la revelaci\u00f3n\u00bb (ib, 68). Esta encarnaci\u00f3n del kerigma; objeto de la fe, ha sido elegida por Dios y en ella se prolonga en cierto sentido la hip\u00f3stasis de Cristo. Ideol\u00f3gica en sentido pleno es la encarnaci\u00f3n, que establece una relaci\u00f3n con las culturas entendidas como proyectos, totalizantes de comprensi\u00f3n y liberaci\u00f3n del hombre, ajustando claramente cuentas con la raz\u00f3n y con la praxis. Aun aspirando a la verdad, los proyectos son siempre parciales y tendenciales, \u00abla verdad no es nunca algo totalmente dado, porque tambi\u00e9n ella, como el ser, sufre del en cuanto del tiempo, y en la medida en que quiere crear una praxis debe acogerse a proyectos, lo que significa una vez m\u00e1s ideolog\u00ed\u00ada\u00bb (ib). Esta carga exclusivamente ideol\u00f3gica libra a los proyectos de la tentaci\u00f3n de presentarse como absolutos terrenales (como capaces de dar raz\u00f3n de la estructura del ser). La fe les reconoce una \u00abprovisionalidad eficaz\u00bb, la que el an\u00e1lisis y la fuerza pol\u00ed\u00adtica real de actuaci\u00f3n confieren; asume con ellos un contacto directo y pol\u00ed\u00adticamente incisivo, ejerciendo el discernimiento, es decir, reconociendo una cierta afinidad entre un proyecto terrenal y la l\u00f3gica profunda de la salvaci\u00f3n, momento precario de identificaci\u00f3n con las formas de lucha que el hombre cree deber asumir en ciertos momentos no por una deducci\u00f3n a partir de premisas teol\u00f3gicas, sino en base a an\u00e1lisis aut\u00f3nomos.<\/p>\n<p>El modelo o el estatuto ideol\u00f3gico permite, en definitiva, a la fe asumir forma cultural y a la cultura dejarse penetrar por la fe en la provisionalidad del proyecto y de la relativizaci\u00f3n hist\u00f3rica, sin caer en la l\u00f3gica integrista de la fusi\u00f3n de los dos mundos o en la fan\u00e1tica de la total heteronomicidad.<\/p>\n<p>[Pol\u00ed\u00adtica; \/Sistemas pol\u00ed\u00adticos].<\/p>\n<p>BIBL.: BARTH H., Verit\u00e1 e ideolog\u00ed\u00ada, Il Mulino, Bolonia 1971; COLLETTI L., Ideolog\u00ed\u00ada e societ\u00e1, Laterza, Bar\u00c2\u00a1, 1969; DESTUTT DE Tancv A.L.C., Elemereti di ideolog\u00ed\u00ada, 7 vols., Stella, Mil\u00e1n 1817; GALLUPPI P., Elementi di f:losofia I, Tipografia della Volpe al Sassi, Bolonia 1837; MnrrcINi L, Teolog\u00ed\u00ada, ideolog\u00ed\u00ada, utopia, Queriniana, Breseia 1974; In, Cristianesimo e culture, Capone, Mandar\u00ed\u00ada 1984; MANNHEIM K., Ideolog\u00ed\u00ada y utopia, Aguilar, Madrid 1958; MARX C., Prefazione a Critica della filosof\u00ed\u00ada del diritto di Hegel, en Scritti politici giovanili, Einaudi, Tur\u00ed\u00adn 1950; In, Manuscritos: econom\u00ed\u00ada y filosof\u00ed\u00ada, Alianza, Madrid 1984; MARX C. y ENG6IS F., La ideolog\u00ed\u00ada alemana, Ediciones 62, Barcelona 1969; MARX C., Elementos fundamentales para la critica de la econom\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, Siglo XXI Esp., Madrid 1976; In, El capital, Orbis, Barcelona 1986; Moanmn S., Il pensiero degli id\u00e9aloge Scienza e filosofia in Francia (1870-1815), La Nuova Itali, Florencia 1974; N~Erzscxe F., Obras inmortales (obras completas), Teorema, Barcelona 1985; ROSMINI A., Preliminare al\u00ed\u00ade apere ideologiche, en Nuovo saggio sull \u00f3rigine delle idee I, Anonima Editoriale Romana Roma 1934; Rossi LnNm F., Ideolog\u00ed\u00ada, Labor, Barcelona 1980 (con ampl\u00ed\u00adsima bibliograf\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>P. Grassi<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n<p>1. Concepto y problem\u00e1tica<br \/>\nEl concepto de i. aparece por primera vez en las discusiones de los ilustrados franceses con Bonaparte. Para la reacci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica los \u00abide\u00f3logos\u00bb aparec\u00ed\u00adan como unos te\u00f3ricos alejados del mundo y menospreciados. En su acepci\u00f3n general la i. ten\u00ed\u00ada ya una tradici\u00f3n que se remontaba a Bacon. Hoy en d\u00ed\u00ada apenas puede definirse estrictamente el concepto de i.; su empleo abarca desde la identificaci\u00f3n popular de la i. con las mentiras oficiosas, con la relativizaci\u00f3n esc\u00e9ptica de todo conocimiento no emp\u00ed\u00adrico como ideol\u00f3gico (-> escepticismo), hasta su equiparaci\u00f3n, por parte del marxismo posterior, con la conciencia clasista. Las investigaciones psicoanal\u00ed\u00adticas sobre las conexiones entre proyecci\u00f3n y cumplimiento del deseo, la tesis sociol\u00f3gica del saber sobre la vinculaci\u00f3n local de todo pensamiento y la teor\u00ed\u00ada positivista de la -> ciencia tan s\u00f3lo permiten una definici\u00f3n precisa del concepto de i. teniendo en cuenta la escuela filos\u00f3fica, sociol\u00f3gica, psicol\u00f3gica, etc., que define en cada caso. Esto vale sobre todo para el enjuiciamiento de la cr\u00ed\u00adtica del cristianismo como i. Desde el punto de vista formal el concepto de i. se enmarca dentro de la cr\u00ed\u00adtica del -> conocimiento.<\/p>\n<p>Ciertamente que mucho antes de emplearse el nombre se dieron fen\u00f3menos que hubieran podido ser objeto de la cr\u00ed\u00adtica ideol\u00f3gica, por ejemplo, en la disputa entre la religi\u00f3n y el poder; asimismo se practic\u00f3 parcialmente una cr\u00ed\u00adtica ideol\u00f3gica desde los d\u00ed\u00adas de los sofistas. Hist\u00f3ricamente, sin embargo, la i. y la cr\u00ed\u00adtica ideol\u00f3gica arrancan del concepto moderno de ciencia y de la reflexi\u00f3n posmedieval sobre los fundamentos del orden estatal y social. Mientras existi\u00f3 un principio de unidad del mundo, filos\u00f3ficamente fundado y respaldado por la teolog\u00ed\u00ada, con fuerza obligatoria, era posible deducir de los conocimientos adquiridos contemplativamente unos axiomas para las ciencias de la naturaleza y ciertas normas para la vida social. S\u00f3lo con la crisis de la pretendida unidad de sujeto y objeto, que qued\u00f3 esbozada con el -> nominalismo y desemboc\u00f3 en la ruptura, surgieron las condiciones para el nacimiento de la i. y de la cr\u00ed\u00adtica a la i. Con la disoluci\u00f3n de esa unidad se quebr\u00f3, tanto teol\u00f3gica como filos\u00f3ficamente, no s\u00f3lo el sistema fundamental del ordo cristiano, sino tambi\u00e9n la identidad del m\u00e9todo epistemol\u00f3gico de la metaf\u00ed\u00adsica y de las ciencias naturales. Sobre todo en Francia e Inglaterra se impuso desde el s. xvi y xvii la exigencia del pensamiento inductivo, emp\u00ed\u00adrico-experimental, contra el deductivo-especulativo. De acuerdo con esto el conocimiento val\u00ed\u00ada, no como teor\u00ed\u00ada contemplativa superior a la actio y tecn\u00e9 en virtud de su carencia de fines, sino como un proceso de investigaci\u00f3n anal\u00ed\u00adtica de la naturaleza.<\/p>\n<p>La filosof\u00ed\u00ada, caso de darse, no debe ceder en exactitud a las ciencias de la naturaleza; por lo que requiere una nueva reflexi\u00f3n met\u00f3dica. El saber debe comprobarse pr\u00e1cticamente, y de este modo se convierte en una fuerza: tantum possumus, quantum scimus. Este proceso cognoscitivo se relacion\u00f3 cada vez m\u00e1s con el ordenamiento del -> Estado y de la ->sociedad. En lugar de los principios organizativos teol\u00f3gico-metaf\u00ed\u00adsicos se impuso el empleo de unos principios racionales ilustrados a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n y la ciencia para la organizaci\u00f3n del Estado y de la sociedad. Estos principios ateol\u00f3gicos, antimetaf\u00ed\u00adsicos, se llamaron \u00abideas\u00bb; el m\u00e9todo cr\u00ed\u00adtico con que deb\u00ed\u00ada asegurarse el conocimiento de las ideas contra improcedentes intervenciones externas y contra las fuentes subjetivas de error se llam\u00f3 ideolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>2. Historia del concepto de \u00abideolog\u00ed\u00ada\u00bb<br \/>\nF. Bacon (1561-1626) pone en duda en el Novum organon el rigor metodol\u00f3gico del pensamiento tradicional-aristot\u00e9lico, pues no ofrece protecci\u00f3n suficiente contra el -> dogmatismo y la perturbaci\u00f3n procedente de falsas conclusiones, contra los \u00ed\u00addolos. Lo que Bacon llama idola, se denomina pr\u00e9jug\u00e9s en la ilustraci\u00f3n francesa. I. es doctrina sobre ideas como instrucci\u00f3n para distinguir las falsas de las verdaderas. En las ideas verdaderas Bacon reconoce los vera signacula creatoris super creaturam; se descubren gracias al m\u00e9todo inductivo y a la cr\u00ed\u00adtica de los \u00ed\u00addolos. Distingue cuatro clases de \u00ed\u00addolos: Idola tribus (\u00ed\u00addolos de la tribu: fuentes de error que vienen dadas con la naturaleza humana); idola specus (\u00ed\u00addolos de la caverna: los fallos cognoscitivos individuales); idola fori (\u00ed\u00addolos del mercado: desenfoques condicionados por la comunicaci\u00f3n humana y los convencionalismos conceptuales); y finalmente los \u00c2\u00a1dola theatri (\u00ed\u00addolos del teatro: principios y silogismos falsos que se basan en la tradici\u00f3n filos\u00f3fica). La cr\u00ed\u00adtica baconiana de la religi\u00f3n tuvo graves consecuencias. Sin duda Bacon distingui\u00f3 la filosof\u00ed\u00ada de la teolog\u00ed\u00ada con el mismo rigor con que distingui\u00f3 la teolog\u00ed\u00ada de la superstici\u00f3n. S\u00f3lo con las guerras religiosas de los siglos xvi y xvii se manifest\u00f3 la doctrina de los \u00ed\u00addolos como un instrumento eficaz de la cr\u00ed\u00adtica irreligiosa. Lo mismo que en este punto, la doctrina de Bacon en general fue objeto de una usurpaci\u00f3n, y as\u00ed\u00ad se procedi\u00f3 ecl\u00e9cticamente con el Novum organon, cuya doctrina de los \u00ed\u00addolos calific\u00f3 Bacon de pars destruens. Su cr\u00ed\u00adtica, a diferencia de la ilustraci\u00f3n francesa, era psicol\u00f3gica, sin afirmar ni una inadecuaci\u00f3n general de ser y pensamiento ni una determinaci\u00f3n material de la conciencia. La verdad filos\u00f3fica debe ser m\u00e1s bien imagen de la naturaleza; pero el entendimiento humano se asemeja a un espejo combado para cuyo aplanamiento se requieren estrictas reglas met\u00f3dicas. Bacon no pretend\u00ed\u00ada emplear este m\u00e9todo de las ciencias de la naturaleza en la teolog\u00ed\u00ada ni en la pol\u00ed\u00adtica; sin embargo, con esa intensi\u00f3n quedaba ya insinuado el tema de ciencia y pol\u00ed\u00adtica. En lugar de la separaci\u00f3n que Bacon postulaba en este terreno entre teor\u00ed\u00ada y pr\u00e1ctica, la ilustraci\u00f3n sosten\u00ed\u00ada que el orden racional exigido por el derecho natural es cognoscible y practicable en el Estado y la sociedad; s\u00f3lo los prejuicios se oponen al mismo. Con la aplicaci\u00f3n de la doctrina de los \u00ed\u00addolos a una cr\u00ed\u00adtica general de los prejuicios, la i. entr\u00f3 en el terreno pol\u00ed\u00adtico-social.<\/p>\n<p>Condillac (1715-80) y Destutt de Tracy (1754-1836) fueron los primeros en dar un tono radical a la cr\u00ed\u00adtica psicol\u00f3gica de los \u00ed\u00addolos, convirti\u00e9ndola en un materialismo sensualista. El esp\u00ed\u00adritu consta de percepciones sensibles que coordina un mecanismo psicol\u00f3gico asociativo de la conciencia. S\u00ed\u00ad el puro conocimiento de las ideas llegara a esta science des id\u00e9es, podr\u00ed\u00ada crearse un orden racional y justo de la humanidad, sin necesidad de remontarse a la metaf\u00ed\u00adsica y a la religi\u00f3n como myst\u00e9re de l&#8217;ordre social. Las instituciones Estado e Iglesia, afectadas por igual, combatieron ferozmente este racionalismo. De ah\u00ed\u00ad que Holbach (1723-89) y Helvetius (1715-71) reconocieran consecuentemente en el pacto entre Iglesia y Estado una alianza utilitarista derivada del com\u00fan inter\u00e9s por mantener el orden existente. Ambas instituciones pod\u00ed\u00adan conservar el poder tan s\u00f3lo durante el tiempo que se mantuviera conscientemente a la humanidad en la ignorancia. La religi\u00f3n sanciona la soberan\u00ed\u00ada del Estado apelando a un Dios, cuya existencia no se puede demostrar. La cr\u00ed\u00adtica ideol\u00f3gica se convierte desde entonces en la doctrina que lucha a la vez contra los prejuicios religiosos y pol\u00ed\u00adtico-sociales. El lugar de la falsedad ya no se encuentra en un defecto psicol\u00f3gico del hombre, sino en la manipulaci\u00f3n desde fuera condicionada por el inter\u00e9s.<\/p>\n<p>En estos supuestos y especialmente en la cr\u00ed\u00adtica materialista de la religi\u00f3n y de Hegel por parte de Feuerbach, se basa la cr\u00ed\u00adtica hasta ahora m\u00e1s importante a la i., la llevada a cabo por Marx. Para \u00e9ste la i. significa falsa conciencia de la realidad, separaci\u00f3n entre teor\u00ed\u00ada y pr\u00e1ctica, abstracci\u00f3n de las condiciones materiales, sociales e hist\u00f3ricas del pensamiento. Lo mismo que Feuerbach, en la uni\u00f3n sistem\u00e1tica entre raz\u00f3n y realidad que Hegel concibe, Marx ve un salto; ni el conjunto de la realidad es racional, ni la raz\u00f3n se ha hecho real. All\u00ed\u00ad donde la idea se desliga de sus concretos condicionamientos materiales, es decir, sociales, domina la i.; su presencia indica un malestar social. Por una parte, en la socie<br \/>\ndad burguesa y capitalista las ideolog\u00ed\u00adas coinciden con los intereses de la clase dominante; pero, adem\u00e1s, el proceso vital, roto por la divisi\u00f3n visi\u00f3n del trabajo y la alienaci\u00f3n, se articula en ideolog\u00ed\u00adas, por cuanto la conciencia del productor no puede reconocerse y concretarse en el producto, que se ha convertido en mercanc\u00ed\u00ada; con lo cual se establece una posici\u00f3n antag\u00f3nica entre producci\u00f3n y reproducci\u00f3n, pensamiento y acci\u00f3n, sujeto y objeto, idea y realidad. La religi\u00f3n cristiana constituye una forma cl\u00e1sica de i., porque trata de justificar la realidad irreconciliada por medio de una reconciliaci\u00f3n irreal. Esta confusi\u00f3n ideol\u00f3gica se elimina en primer lugar con la -> revoluci\u00f3n, que ya no pretende tan s\u00f3lo interpretar la realidad, sino que aspira a transformarla de tal manera que el proceso vital de la sociedad entera puede realizarse en forma racional, comprensible y libre. En el siglo xix el sujeto de esta revoluci\u00f3n ten\u00ed\u00ada que ser el proletariado, para el cual la revoluci\u00f3n representa una necesidad vital. Desde luego sigue siendo obscuro hasta qu\u00e9 punto la cr\u00ed\u00adtica de Marx a la i. contiene rasgos deterministas; la ulterior evoluci\u00f3n de la doctrina marxista de las ideolog\u00ed\u00adas es muy variada.<\/p>\n<p>En el comunismo ortodoxo actual la dial\u00e9ctica marxista entre teor\u00ed\u00ada y pr\u00e1ctica ha sido sustituida por el esquema de base y superestructura; la doctrina comunista es i. del proletariado y por ello verdadera doctrina; la \u00c2\u00a1.burguesa, por el contrario, es falsa en raz\u00f3n de su base. Otros marxistas (Luk\u00e1cs, Bloch, Lef\u00e9bvre) distinguen entre i. vinculada a la base e i. ut\u00f3pica, que se da tambi\u00e9n en la sociedad burguesa (arte, ciencia, religi\u00f3n) y cuyos elementos valiosos quedan liberados en el marxismo. Los neomarxistas occidentales (Adorno, Horkheimer, H. Marcuse) critican desde el punto de vista dial\u00e9ctico y psicol\u00f3gico la ontolog\u00ed\u00ada, el existencialismo y el positivismo como formas modernas de la i. del capitalismo tard\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>K. Mannheim y M. Scheler modificaron la vinculaci\u00f3n, caracter\u00ed\u00adstica para el -> marxismo, entre i. y revoluci\u00f3n, convirtiendo la interpretaci\u00f3n social y econ\u00f3mica de la conciencia en una historia sociol\u00f3gica del esp\u00ed\u00adritu por encima de los partidos. Scheler asignaba ciertas formas de -> pensamiento a la clase social superior y a la inferior; sin embargo, esta vinculaci\u00f3n se mantuvo en un terreno hipot\u00e9tico tanto desde el punto de vista hist\u00f3rico como bajo la perspectiva emp\u00ed\u00adrica y sociol\u00f3gica. La vinculaci\u00f3n local y ontol\u00f3gica de todo pensamiento seg\u00fan Mannheim, en quien se escuchan ecos de Marx, representa de hecho una modificaci\u00f3n sociol\u00f3gica del -> historicismo; para sustraerse a las consecuencias relativistas de su teor\u00ed\u00ada, Mannheim exig\u00ed\u00ada la total desconfianza de la i. y estableci\u00f3 un grupo intelectual que se mueve libremente y no est\u00e1 determinado por tales factores.<\/p>\n<p>La filosof\u00ed\u00ada de los valores y en parte tambi\u00e9n las doctrinas fascistas y el positivismo trataron de escapar a este dilema de la sociolog\u00ed\u00ada del saber, bien fundamentando filos\u00f3ficamente los -> valores absolutos (Scheler, Husserl, N. Hartmann) y explicando todas las minor\u00ed\u00adas selectas y los valores dominantes de la sociedad como derivaciones del poder pol\u00ed\u00adtico m\u00e1s fuerte en cada caso (Pareto), o bien concibiendo en principio como especulaci\u00f3n acient\u00ed\u00adfica y no emp\u00ed\u00adrica toda representaci\u00f3n de valor y de sentido (M. Weber, Th. Geiger). La actual discusi\u00f3n sobre las ideolog\u00ed\u00adas est\u00e1 todav\u00ed\u00ada en gran parte determinada por estos supuestos.<\/p>\n<p>3. Cristianismo e ideolog\u00ed\u00ada<br \/>\nSeg\u00fan el concepto de i. que en cada caso se tome como punto de partida, se decidir\u00e1 si el cristianismo es o no una i. Lo que est\u00e1 fuera de toda duda es que particularmente en la praxis eclesi\u00e1stica las ideolog\u00ed\u00adas han actuado y siguen actuando. Otra es la cuesti\u00f3n por lo que respecta a la sospecha general de i. frente a la teolog\u00ed\u00ada y a la fe. Mientras con el t\u00e9rmino \u00abi.\u00bb se designe cualquier tesis que transciende el \u00e1mbito de lo emp\u00ed\u00adricamente verificable y del an\u00e1lisis ling\u00fc\u00ed\u00adstico, la fe perder\u00e1 el car\u00e1cter de verdad cient\u00ed\u00adficamente demostrable; mas no por eso se discute la necesidad de tomar decisiones fundamentales (que escapan al poder de la ciencia) sobre el sentido y la realizaci\u00f3n de la propia vida; desde este punto de vista la fe cristiana puede calificarse de ideol\u00f3gica. En la medida en que el cristianismo ha de concretarse social e hist\u00f3ricamente, lleva siempre aneja cierta ambig\u00fcedad, de la cual no se pueden excluir algunos elementos ideol\u00f3gicos en sentido estricto.<\/p>\n<p>La cr\u00ed\u00adtica marxista del cristianismo como i. es te\u00f3ricamente irrebatible; s\u00f3lo cabe rebatirla en la pr\u00e1ctica pol\u00ed\u00adtico-social; es decir, mediante una cr\u00ed\u00adtica permanente de las fijaciones limitativas del hombre en su historia y mediante la eliminaci\u00f3n activa de las condiciones inhumanas. El cristianismo saca de las promesas escatol\u00f3gicas la justificaci\u00f3n y los criterios para ello. (Cf. asimismo cr\u00ed\u00adtica de la &#8211;>religi\u00f3n.)<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: G. Luk\u00e1cs, Geschichte und Klassenbewu\u00dftsein (B 1932); M. Horkheimer, Anf\u00e4nge der b\u00fcrgerlichen Geschichtsschreibung (St 1930); H. Freyer, Soziologie als Wirklichkeitswissenschaft (L &#8211; B 1930); E. 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Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[673] Literalmente significa \u00abtratado de las ideas\u00bb, en el sentido de \u00abciencia de las ideas\u00bb: Se alude con la expresi\u00f3n a algo m\u00e1s complejo. Lo emple\u00f3 por primera vez en 1801 A. L. Destutt de Tracy. 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