{"id":11465,"date":"2016-02-05T07:59:10","date_gmt":"2016-02-05T12:59:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/individuo\/"},"modified":"2016-02-05T07:59:10","modified_gmt":"2016-02-05T12:59:10","slug":"individuo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/individuo\/","title":{"rendered":"INDIVIDUO"},"content":{"rendered":"<p>[671]<\/p>\n<p>    Ser inteligente que es diferente y distinto de los dem\u00e1s seres de su especie y que es, adem\u00e1s, independiente en sus decisiones por ser libre, y original por sus rasgos irrepetibles. No se debe confundir con los conceptos de \u00abpersona\u00bb, (individuo inteligente), con \u00absujeto\u00bb, (centro de referencias\u00bb, \u00abhombre\u00bb (animal racional), \u00absemejante\u00bb (ser similar a otro), los cuales tienen cada uno su sentido preciso.<\/p>\n<p>     El individuo y su singularidad, sus cualidades de inteligencia y voluntad libre, su conciencia, es la base de la responsabilidad y de la imputabilidad de los actos, es decir de la moral.<\/p>\n<p>     Ning\u00fan sistema puede destruir o ignorar el concepto de individualidad sin negar la dignidad del hombre. Por eso la moral cristiana reconoce y cultiva este concepto con singular inter\u00e9s.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La lengua latina traduce con individuum (individuo) el griego atomo en el sentido de \u00abindivisible\u00bb. De aqu\u00ed\u00ad se deriva el significado filos\u00f3fico que entiende por individuo la unicidad de una realidad particular. De esta manera, individuo es el hombre singular en relaci\u00f3n con el g\u00e9nero humano. Santo Tom\u00e1s defin\u00ed\u00ada al individuo como algo determinado y que se distingue de los dem\u00e1s: \u00abAs\u00ed\u00ad el nombre de S\u00f3crates significa esta carne y esta cara\u00bb (5. Th. 1, q. 30, a. 4). En otras corrientes de pensamiento (sobre todo en Leibniz), el individuo no se caracteriza por su indivisibilidad, sino por la infinidad de sus determinaciones. Esta noci\u00f3n se ha utilizado con frecuencia por la metaf\u00ed\u00adsica moderna. En realidad, s\u00f3lo una metaf\u00ed\u00adsica del ser parece capaz de respetar la irrepetibilidad ontol\u00f3gica del individuo y de preservar al ser \u00abpersona\u00bb de las redes de una definici\u00f3n meramente formal y num\u00e9rica, Sobre esta base \u00bb individuo \u00bb viene a significar la \u00abpersona\u00bb (de la que no siempre se distingue) en cuanto ser original, singular e irrepetible, caracteriz\u00e1ndola como polaridad dial\u00e9ctica y permanente de centralidad y &#8211; de excentricidad: de centralidad, como sede y sujeto de autoconciencia y responsabilidad: de excentricidad, como apertura esencial a la totalidad del ser y de su ineliminable alteridad. \u00abLa individualidad -como dice Guardini- es el viviente en cuanto que compone una unidad de estructura. El viviente se distingue en esto de la s\u00ed\u00adntesis de las otras cosas. Tiene necesidad del mundo, de la materia y de la energ\u00ed\u00ada del mundo, y es tambi\u00e9n \u00e9l una parte de esta s\u00ed\u00adntesis de la materia: pero al mismo tiempo se delimita respecto a esta s\u00ed\u00adntesis y se defiende de la absorci\u00f3n en ella\u00bb. En su posici\u00f3n de \u00abcentro abierto\u00bb y como sujeto de actividad y de recept\u00ed\u00advidad, el ser individual es capaz de elegir y al mismo tiempo tiene la posibilidad de recibir de los otros y del mundo exterior Por consiguient\u00e9, en la medida en que se posee a s\u00ed\u00ad mismo, est\u00e1 abierto al otro-distinto-de-\u00e9l: cuanto m\u00e1s es centro personal e incomunicable, tanto m\u00e1s est\u00e1 abierto a la \u00abvocacionalidad\u00bb, es decir, a la escucha del \u00abt\u00fa\u00bb. No es la parte de un todo ni un caso o una modalidad particular del ser en general. Esto quiere indicar hasta qu\u00e9 punto es fagocitante la visi\u00f3n idealista absoluta, que asigna al individuo la simple tarea de seguir el juego de la totalidad, absorbi\u00e9ndolo y diluv\u00e9ndolo en el esp\u00ed\u00adritu absoluto. En esta- perspectiva, el individuo es s\u00f3lo un momento relativo del trabajo dial\u00e9ctico del esp\u00ed\u00adritu absoluto, con vistas a la reconciliaci\u00f3n totalizante que en definitiva funde. identifica y &#8211; volatiliza la identidad individual en aras de la colectividad. Son \u00e9stas las formas radicales del idealismo de derechas y de izquierdas, en donde la \u00abcomunidad\u00bb se convierte en la \u00fanica realidad necesaria y fundamental para la realizaci\u00f3n  de la Idea, una realidad obtenida a costa de las individualidades concretas.<\/p>\n<p>Frente al totalitarismo de la Idea, S.  Kierkegaard afirm\u00f3 con energ\u00ed\u00ada que el cristianismo atribuye un valor infinito al individuo. Captado en una perspectiva din\u00e1mica, el ser individual no es una cosa predeterminada o ya cumplida. La individualidad lleva consigo una notable tensi\u00f3n \u00e9tica, en cuanto que al individuo, sujeto de autoconciencia y de responsabilidad, se le ha confiado la tarea de su propia, concreta y &#8211; original realizaci\u00f3n. Este proyecto no puede realizarse dentro de una clausura individualista. La realizaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo no puede menos de conseguirse mediante la referencia al otro polo de la dial\u00e9ctica, o sea, en la apertura al otrodistinto-de-\u00e9l. Sobre todo en clave \u00e9tica se comprende c\u00f3mo en esta dial\u00e9ctica de centralidad-excentricidad la mediaci\u00f3n fundamental no puede ser otra cosa m\u00e1s que la libertad.<\/p>\n<p>En una perspectiva m\u00e1s claramente teol\u00f3gica, mirando al Antiguo Testamento, se ver\u00e1 c\u00f3mo el individuo est\u00e1 determinado en gran medida por su pertenencia al clan, a la tribu, al pueblo. De aqu\u00ed\u00ad la importancia que se atribuye a la procreaci\u00f3n y a la descendencia. No faltan individualidades representativas o personalidades corporativas, es decir, personas que resumen en s\u00ed\u00ad mismas toda la historia y las vicisitudes de un pueblo, Abrah\u00e1n, por ejemplo, es el fundador del tronco que recoge en s\u00ed\u00ad a todo 1srael. En el Nuevo Testamento las diferencias individuales (sexo, raza, nacionalidad, grupo social) pasan todas a un segundo orden, ya que los cristianos son \u00abuno en Cristo Jes\u00fas\u00bb (G\u00e1l 3,28).<\/p>\n<p>En la historia de la teolog\u00ed\u00ada el concepto de individuo ha estado muchas veces ligado al de persona y se ha visto implicado en la clarificaci\u00f3n de los dogmas trinitario y cristol\u00f3gico. San Juan Damasceno recordaba que los Padres usaban pr\u00f3sopon en el sentido de individuo (Dialectica 43) y este significado est\u00e1 presente en sU latinizaci\u00f3n en persona. En Boecio, la persona es individua substantia de una naturaleza racional. La Iglesia, bien sea en cuanto don que trasciende a los individuos o bien como comunidad de personas, si por un lado no reserva ning\u00fan espacio a las diversas formas  de individualismo que han ido apareciendo (pensemos en el individualismo salv\u00ed\u00adfico teol\u00f3gico y espiritual en los siglos XVIII-XIX: \u00absalvar mi alma\u00bb), por otro lado no sacrifica al ser individual con sus recursos y exigencias. En una correlaci\u00f3n justa y equilibrada entre el individuo. y la comunidad, aquel vive en la Iglesia en la medida en que vive la Iglesia. Cuanto m\u00e1s se inserta vitalmente (ontol\u00f3gicamente) en la comuni\u00f3n eclesial, tanto m\u00e1s realiza su propia individualidad. Por tanto, es menester tener presente que, precisamente porque la comuni\u00f3n eclesial 11O puede asimilarse a la suma num\u00e9rica de los individuos que la componen materialmente, ni puede identificarse con un simple colectivo de orden sociol\u00f3gico, la Iglesia vive en el individuo y el individuo en la Iglesia. El individuo, como centro abierto a la vocacionalidad, aunque inserto dentro de una comunidad, est\u00e1 sin embargo llamado en primera persona a dar su propia respuesta de fe y a decidir del sentido de la existencia.<\/p>\n<p> M. Semeraro<\/p>\n<p> Bibl.: O. Holzherr, El hombre y las comunidades, en MS, III11, 842-878; J L. Ruiz de la Pe\u00f1a, L.a dignidad de la imagen: el hombre, serpersonal, en Imagen de Dios, Sal Terrae, Santander 1988, 153-212; X. Zubiri, Sobre el hombre, Madrid 1986, 23455; E. Mouniel. Revoluci\u00f3n personalista y comunitaria, Madrid 1975.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[671] Ser inteligente que es diferente y distinto de los dem\u00e1s seres de su especie y que es, adem\u00e1s, independiente en sus decisiones por ser libre, y original por sus rasgos irrepetibles. 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