{"id":1152,"date":"2016-02-04T22:39:59","date_gmt":"2016-02-05T03:39:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/barba\/"},"modified":"2016-02-04T22:39:59","modified_gmt":"2016-02-05T03:39:59","slug":"barba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/barba\/","title":{"rendered":"BARBA"},"content":{"rendered":"<p>v. Rapar, Rasurar<br \/>\nLev 13:29 le saliere llaga en la cabeza o en la b<br \/>\nLev 19:27 ni da\u00f1ar\u00e9is la punta de vuestra b<br \/>\n2Sa 10:4 y les rap\u00f3 la mitad de la b, y les cort\u00f3 los<br \/>\n2Sa 20:9 tom\u00f3 Joab .. la b de Amasa, para besarlo<br \/>\nEze 5:1 hazla pasar sobre tu cabeza y tu b; toma<\/p>\n<hr>\n<p>Barba    (heb. z\u00e2q\u00e2n).  Los jud\u00ed\u00ados palestinos generalmente llevaban la barba completa -como lo revelan los monumentos antiguos (figs 269, 476)-,  y consideraban sus barbas como s\u00ed\u00admbolos de hombr\u00ed\u00ada y dignidad.  Por eso, cuando los enviados de David al rey de Am\u00f3n fueron maltratados y sufrieron la ignominia del rapado de la mitad de la barba, se les sugiri\u00f3 quedarse en Jeric\u00f3 hasta que les creciera (2Sa 10:4, 5).  La ley de Mois\u00e9s, exceptuando las cuestiones de impureza (Lev 14:9), prohib\u00ed\u00ada cortarse los bordes de la barba (19:27; 21:5, BJ).  Por el contexto se deduce que, lejos de impedirles recortarse o cortarse la barba, la regla deseaba evitar que el pueblo de Dios se identificara con ciertas costumbres paganas.  Descuidar la barba -que se viera desgre\u00f1ada y desarreglada- era se\u00f1al de duelo (2Sa 19:24).  Las citas a la barba en Eze 24:17, 22 (BJ) tal vez tengan que ver con el bigote (lo mismo para el uso del t\u00e9rmino safam, \u00abbarba\u00bb, en Mic 3:7 y Lev 13:45, BJ).  En Eze 5:1 aparece la palabra \u00abbarbero\u00bb  (heb. gall\u00e2b; se menciona a los barberos profesionales en inscripciones fen. y bab. con t\u00e9rminos relacionados con la palabra heb.). Puesto que el libro de Ezequiel fue escrito en Babilonia, no se sabe con certeza si se refiere a un barbero hebreo o babilonio.  V\u00e9ase Navaja.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>pelo que crece en el ment\u00f3n, las mejillas y las partes adyacentes de la cara del hombre. La b., entre los pueblos antiguos se llevaba como s\u00ed\u00admbolo de virilidad y prestigio social, por lo que cort\u00e1rsela a otro era deshonrarlo, como hizo Jan\u00fan, rey de los ammonitas, con los embajadores del rey David, 2 S 10, 4-5; 1 Cro 19, 4-5; esta humillaci\u00f3n le predice el profeta al rey Ajaz de Judea, por medio del rey de Asur, Is 7, 20. Los hombres acostumbraban saludarse tom\u00e1ndose de la b. con la mano derecha y bes\u00e1ndose 2 S 20, 9. A los israelitas les estaba prohibido cortarse los bordes de la b., pues esto era parte de las ceremonias f\u00fanebres, de los ritos de duelo paganos, Lv 19, 27; 21, 5. Sin embargo, esta costumbre era com\u00fan en Israel,  contra la prohibici\u00f3n, como se puede ver en estos pasajes, Jb 1, 20; Is 22,  12; Jr 16, 6; 41, 5; 47, 5; 48, 37; Am 8, 10; Ez 7, 18. En el rito de purificaci\u00f3n del leproso, s\u00ed\u00ad se manda a \u00e9ste raparse todo el pelo del cuerpo, incluso la b., Lv 14, 9.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Con los asi\u00e1ticos, un s\u00ed\u00admbolo de dignidad varonil; en contraste con los egipcios, que generalmente se afeitaban la cabeza y la cara. Como se\u00f1al de duelo, la costumbre era arranc\u00e1rsela o cortarla. A los israelitas se les prohib\u00ed\u00ada afeitar las puntas de su barba, probablemente porque se consideraba ese acto como se\u00f1al de paganismo (Lev 19:27). Forzar a un hombre a cortar su barba era infligirle una afrenta vergonzosa (2Sa 10:4-5).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Tal como puede verse en grabados y monumentos antiguos, la b. era usada en varias formas por las gentes de los pa\u00ed\u00adses del Oriente Medio. Los pueblos semitas aparecen con b. tanto hirsutas como finas y arregladas. Los caldeos y los persas son pintados con barbas bien cuidadas, muy onduladas. Los et\u00ed\u00adopes, los hititas y la mayor\u00ed\u00ada de los egipcios aparecen afeitados, salvo algunos faraones que se presentan con una b. trenzada que sale de la punta de la barbilla. Jos\u00e9, antes de presentarse ante Fara\u00f3n, se afeit\u00f3 (Gen 41:14).<\/p>\n<p>El mandamiento en contra de cortar \u2020\u0153la punta\u2020\u009d (o las esquinas) de la barba (Lev 19:27; Lev 21:5) es interpretado en medios jud\u00ed\u00ados como refiri\u00e9ndose a las patillas. Al parecer eso estaba relacionado con alguna costumbre pagana. La b. era motivo de orgullo para un israelita. Por eso, el haberle afeitado \u2020\u0153la mitad de la b.\u2020\u009d a unos embajadores de David signific\u00f3 una gran afrenta (2Sa 10:4). Afeitarse la b. pod\u00ed\u00ada ser una se\u00f1al de luto o aflicci\u00f3n (Esd 9:3; Isa 15:2). Un leproso ten\u00ed\u00ada que afeitarse la b. (Lev 14:9). Se usaban navajas met\u00e1licas de bronce o de hierro, con un mango de madera. El rey y las personas importantes sol\u00ed\u00adan usar mangos de marfil o de huesos. Exist\u00ed\u00adan personas que se dedicaban al oficio de la barber\u00ed\u00ada (Eze 5:1).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, LEYE COST MDIC<\/p>\n<p>vet, Para los hebreos, una barba abundante y rizada era s\u00ed\u00admbolo de hombr\u00ed\u00ada y adorno muy preciado (Esd. 9:3; Sal. 113:8; Is. 19:2; Jer. 48:37; Dn. 10:3); ser privado de ella era gran infamia (1 S. 2:13; 2 S. 10:4-14; 10:24; 20:9; cfr. Is. 7:20; Ex. 5:1-5). Los monumentos asirios representan a los eunucos sin barba. En cambio, los egipcios se la dejaban crecer como se\u00f1al de duelo. Por eso Jos\u00e9 tuvo que afeitarse para ir a presentarse a la corte (Gn. 41:14). La ley lev\u00ed\u00adtica prohibe cortar la punta de la barba por ser esto un acto de devoci\u00f3n entre ciertos id\u00f3latras (Lv. 19:27; Jer. 25:23). Estaba mandado raparla en caso de lepra como medida higi\u00e9nica (Lv. 14:9).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>Pelo que crece en el ment\u00f3n y los carrillos; algunas veces esta palabra incluye el que crece sobre el labio superior. En hebreo \u2020\u0153barba\u2020\u009d es za\u00c2\u00b7q\u00e1n, mientras que los traductores vierten el t\u00e9rmino sa\u00c2\u00b7f\u00e1m, relativo al labio, de diversas maneras: \u2020\u0153barba\u2020\u009d, \u2020\u0153bigote\u2020\u009d o \u2020\u0153labio superior\u2020\u009d. En unos pocos casos la palabra za\u00c2\u00b7q\u00e1n se refiere a la barbilla y no al pelo de la barba. (Le 13:29, 30; 14:9.)<br \/>\nEn la antig\u00fcedad muchos pueblos del Oriente, entre los que se contaban los israelitas, consideraban la barba como una prueba de dignidad varonil. La ley de Dios dada a Israel prohib\u00ed\u00ada cortarse \u2020\u0153los mechones de sus lados\u2020\u009d, es decir, el pelo que se deja crecer en cada uno de los dos carrillos, as\u00ed\u00ad como la extremidad de la barba. (Le 19:27; 21:5.) Esta prohibici\u00f3n seguramente se deb\u00ed\u00ada a que entre algunos pueblos paganos esta pr\u00e1ctica ten\u00ed\u00ada connotaciones religiosas.<br \/>\nEn momentos de gran desconsuelo, verg\u00fcenza o humillaci\u00f3n, un hombre pod\u00ed\u00ada arrancarse pelos de la barba o dejarse esta o el bigote desatendidos. (Esd 9:3.) Quiz\u00e1s fue la barba desatendida de Mefib\u00f3set, hijo de Jonat\u00e1n, lo que le indic\u00f3 a David que tal vez le dec\u00ed\u00ada la verdad cuando afirmaba que Zib\u00e1, su siervo, le hab\u00ed\u00ada calumniado, y que contrario a lo que Zib\u00e1 le hab\u00ed\u00ada dicho, Mefib\u00f3set en realidad estaba de duelo cuando el rey hu\u00ed\u00ada de Absal\u00f3n. (2Sa 16:3; 19:24-30.) Se pensaba que quitar la barba era una manera figurada de expresar gran duelo con motivo de alguna calamidad. (Isa 7:20; 15:2; Jer 48:37; Eze 5:1.)<br \/>\nDespu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n en 607 a. E.C., algunos hombres de Siquem, Sil\u00f3 y Samaria expresaron su desconsuelo afeit\u00e1ndose la barba, rasg\u00e1ndose las vestiduras y practic\u00e1ndose cortaduras. Estos hombres hab\u00ed\u00adan ido con ofrendas incruentas a la casa de Jehov\u00e1, al parecer con la intenci\u00f3n de ofrecerlas en el lugar donde hab\u00ed\u00ada estado el templo. (Jer 41:5.) El que se hicieran cortaduras, pr\u00e1ctica terminantemente prohibida por la Ley, muestra que su proceder no estaba por completo en armon\u00ed\u00ada con la ley de Dios. (Le 19:28; 21:5.)<br \/>\nLa importancia que ten\u00ed\u00adan la barba y su cuidado pes\u00f3 en la opini\u00f3n que Ak\u00ed\u00ads, el rey de Gat, se form\u00f3 de David cuando este disfraz\u00f3 su cordura dejando correr la saliva por la barba. Esto contribuy\u00f3 a que el rey Ak\u00ed\u00ads se convenciera de que David estaba loco. (1Sa 21:13.) M\u00e1s tarde, cuando Han\u00fan, el rey de Amm\u00f3n, insult\u00f3 gravemente a los embajadores de David afeit\u00e1ndoles la mitad de la barba, David tuvo compasi\u00f3n de ellos y les dijo que permanecieran en Jeric\u00f3 hasta que la barba les creciera en abundancia. Los ammonitas sab\u00ed\u00adan que este incidente era un gran insulto a David y que se hab\u00ed\u00adan hecho hediondos a sus ojos, de modo que se prepararon para la guerra. (2Sa 10:4-6; 1Cr 19:1-6.)<br \/>\nIncluso antes del pacto de la Ley, los hombres acostumbraban a llevar barba. Aunque no hay inscripciones hebreas con figuras humanas, se han encontrado en Egipto, Mesopotamia y otros pa\u00ed\u00adses del Oriente Medio muchos monumentos e inscripciones en los que se representa con barba a los asirios, babilonios y cananeos. En algunas representaciones que se remontan al III milenio a. E.C. se ven barbas de diversos estilos. En las representaciones de los pueblos antes mencionados, los que principalmente aparecen sin barba son los eunucos, aunque a este respecto hay que decir que la emasculaci\u00f3n no exist\u00ed\u00ada entre los israelitas, pues la Ley exclu\u00ed\u00ada al eunuco de la congregaci\u00f3n de Israel. (Dt 23:1.)<br \/>\nDebido a que a la mayor\u00ed\u00ada de los semitas se les representa con barba, aun antes del tiempo de la Ley, parece l\u00f3gico pensar que llevaran barba los hombres fieles del linaje de Sem, quienes segu\u00ed\u00adan hablando el lenguaje de Ed\u00e9n y deb\u00ed\u00adan estar m\u00e1s cerca de las costumbres originales del tiempo de su antepasado Set. Por consiguiente, hay buena raz\u00f3n para creer que No\u00e9, Enoc, Set y Ad\u00e1n tambi\u00e9n llevaron barba.<br \/>\nHer\u00f3doto (II, 36) dice que los egipcios se afeitaban tanto la cara como la cabeza. Para los hombres era una prueba de duelo o falta de aseo dejarse crecer el cabello y la barba. Por esta raz\u00f3n, Jos\u00e9 se afeit\u00f3 antes de comparecer ante la presencia de Fara\u00f3n. (G\u00e9 41:14.) No obstante, los egipcios usaban barbas postizas y pelucas.<br \/>\n\u00bfLlevaba Jes\u00fas barba cuando estuvo en la Tierra? No hay duda de que esta era una costumbre que los jud\u00ed\u00ados guardaban estrictamente. Jes\u00fas, nacido jud\u00ed\u00ado, \u2020\u0153lleg\u00f3 a estar bajo ley\u2020\u009d y cumpli\u00f3 la Ley. (G\u00e1l 4:4; Mt 5:17.) Como todos los dem\u00e1s jud\u00ed\u00ados, estaba dedicado a Jehov\u00e1 Dios desde su nacimiento debido al pacto de la Ley y se encontraba bajo la obligaci\u00f3n de guardarla en su totalidad, incluyendo la prohibici\u00f3n de afeitarse la extremidad de la barba. La costumbre romana en aquel tiempo era no llevar barba, de modo que si Jes\u00fas no la hubiese llevado, le habr\u00ed\u00adan acusado de eunuco o de romano. Es significativa la siguiente profec\u00ed\u00ada concerniente al sufrimiento de Jes\u00fas: \u2020\u0153Mi espalda di a los golpeadores, y mis mejillas a los que mesaban [el pelo]\u2020\u009d. (Isa 50:6.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>1. Heb. <\/span><span style=''>z&#257;q&#257;n<\/span><span lang=ES style=''>. Los israelitas y sus vecinos generalmente usaban barbas<i> <\/i>completas y redondas escrupulosamente cuidadas. La barba constitu\u00eda se\u00f1al de vitalidad y de belleza varonil (Sal. 133.2; cf. 2 S. 19.24); afeitarla o disimularla era se\u00f1al de dolor o de duelo (Is. 15.2; Jer. 48.37, etc.; cf. Lv. 19.27; 21.5, decretado contra las pr\u00e1cticas idol\u00e1tricas probablemente), o de lepra<i> <\/i>(Lv. 14.9). Mutilar la barba de otra persona equival\u00eda a deshonrarlo (2 S. 10.4; Is. 50.6). Jerem\u00edas critica a los que se rapan las sienes (Jer. 25.23, etc.). (* <span style='text-transform:uppercase'>Cabello; *Sepultura y duelo<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. El heb. <\/span><span style=' '>&#347;&#257;f&#257;m<\/span><span lang=ES style=''> (2 S. 19.24) se refiere al bigote.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>J.D.D.<\/span><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>ESTE ART\u00cdCULO FUE ESCRITO EN 1907 Y EST\u00c1 EN PROCESO DE ACTUALIZACI\u00d3N. <\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los jud\u00edos, como entre la mayor\u00eda de los pueblos orientales, la <b>barba<\/b> se apreciaba sobre todo como un s\u00edmbolo de virilidad; cortarle la barba a otro hombre era un ultraje (2 Sam. 10,4); afeitarse o arrancarse la propia barba era una se\u00f1al de luto (Jer. 41,5; 48,37); permitir que la barba se ensuciara constitu\u00eda una presunci\u00f3n de locura (1 Sam. 21,14).   Estaban estrictamente prohibidos (Lev. 19,27; 21,5) ciertos cortes ceremoniales de la barba que probablemente imitaban la superstici\u00f3n pagana. Por otro lado, al leproso se le ordenaba afeitarse (Lev. 14,9).  Estos usos que podemos aprender de la Biblia son confirmados por el testimonio de los monumentos, tanto egipcios como asirios, en los que a los jud\u00edos se les describe invariablemente  como barbudos.   Los mismos egipcios com\u00fanmente se afeitaban, y se nos dice que cuando Jos\u00e9 fue sacado de la prisi\u00f3n, lo mandaron a afeitarse antes de comparecer ante la presencia del fara\u00f3n (G\u00e9n. 41,14).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asimismo, en Grecia y en Roma, poco antes de la \u00e9poca de Cristo, estaba de moda afeitarse, pero a partir de la ascensi\u00f3n de Adriano en adelante, como podemos ver en las estatuas existentes de los emperadores romanos, las barbas se convirtieron una vez m\u00e1s en la orden del d\u00eda.   En cuanto al clero cristiano, no se dispone de evidencia para los primeros siglos. En la mayor\u00eda de los monumentos m\u00e1s antiguos se representa a los Ap\u00f3stoles con barba, pero no tan uniformemente (Ver Weiss-Liebersdorff, Christus y Apostelbilder, Friburgo, 1902).  San Jer\u00f3nimo parece censurar la pr\u00e1ctica de usar barbas largas, pero no se puede sacar ninguna conclusi\u00f3n definitiva a partir de sus alusiones o de las de su contempor\u00e1neo, San Agust\u00edn.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera legislaci\u00f3n positiva sobre el tema de los cl\u00e9rigos parece ser el canon 44 del llamado Cuarto Concilio de Cartago, que en realidad representa los decretos sinodales de alg\u00fan concilio en el sur de la Galia en tiempos de San Ces\u00e1reo de Arles (c. 503).    All\u00ed se orden\u00f3 que un cl\u00e9rigo no debiera permitir que ni el cabello ni la barba le crecieran libremente (clericus nec comam nutriat nec barbam), aunque esta prohibici\u00f3n probablemente iba dirigida s\u00f3lo contra barbas de longitud excesiva.  Sin embargo, este canon, que fue ampliamente citado y est\u00e1 incluido en el \u00abCorpus Juris\u00bb, tuvo gran influencia en la creaci\u00f3n de un precedente. (Vea, por ejemplo, el \u00abPenitencial\u00bb de Halitgar y el llamado \u00abExcerptions\u00bb atribuido a Egberto de York).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a Inglaterra en particular, en la Edad Media, ciertamente se consideraba no can\u00f3nico dejarse crecer la barba.  Un cl\u00e9rigo era conocido como un hombre rapado (bescoren man, Leyes de Wihtred, 696 d.C.), y si pareciese que esto pudiese referirse a la tonsura, tenemos una ley del rey Alfredo:  \u00abSi un hombre le afeita la barba a otro, que lo compense con veinte chelines.  Si lo ata primero y luego lo afeita como a un sacerdote (hine a preoste bescire) que lo compense con sesenta chelines\u00bb. Y bajo el rey Edgar se encuentra el canon: \u00abQue ning\u00fan hombre tenga en las \u00f3rdenes sagradas oculte su tonsura, ni se quede barbudo, ni mantenga su barba jam\u00e1s, si ha de tener la bendici\u00f3n de Dios y la de San Pedro y la nuestra.\u00bb   El que el clero romano se afeitase sistem\u00e1ticamente la barba fue una pr\u00e1ctica similar, generalmente en boga por todo Occidente, y fue uno de los grandes temas de reproche por parte de la Iglesia Griega desde la \u00e9poca de Focio en adelante. Pero seg\u00fan Ratramno de Corbie protest\u00f3, fue una tonter\u00eda formar una griter\u00eda por un asunto que ata\u00f1\u00eda tan poco a la salvaci\u00f3n como esta  barb\u00e6 detonsio aut conservatio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La legislaci\u00f3n que exig\u00eda el rasurado de la barba parece haber permanecido en vigor durante toda la Edad Media. As\u00ed, una ordenanza del Concilio de Toulouse (1119) amenaz\u00f3 con la excomuni\u00f3n a los cl\u00e9rigos que \u00abse dejasen crecer el cabello y la barba como los laicos\u00bb; y el Papa Alejandro III orden\u00f3 que los cl\u00e9rigos que cultivaban el cabello y la barba ser\u00edan afeitados por su archidi\u00e1cono, por la fuerza si necesario.   Este \u00faltimo decreto fue incorporado en el texto del derecho can\u00f3nico (Decretales de Gregorio IX, III, tit. I, cap. VII).  Durando, que encontraba razones m\u00edsticas para todo, seg\u00fan su costumbre, nos dice que \u00abla longitud del pelo es s\u00edmbolo de la multitud de pecados.  Por lo tanto se instruye a los cl\u00e9rigos a afeitarse la barba; pues cortar el pelo de la barba, que se dice se alimenta de los humores superfluos del est\u00f3mago, denota que debemos cortar los vicios y pecados que son un crecimiento superfluo en nosotros. Por lo tanto nos afeitamos la barba para que parezcamos purificados por la inocencia y la humildad y para que podamos ser como los \u00e1ngeles que permanecen siempre en la flor de la juventud.\u00bb (Rationale, II, lib. XXXII.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de esto, la frase barbam nutrire,  que era cl\u00e1sica en la materia y fue todav\u00eda utilizada por Quinto Concilio de Letr\u00e1n (1512), siempre se mantuvo un tanto ambigua. Por lo tanto, el uso en el siglo XVI comenz\u00f3 a interpretar la prohibici\u00f3n como consistente con una barba corta.   Todav\u00eda hay muchas ordenanzas de los s\u00ednodos episcopales que se ocupan del tema, pero el punto en el que se hace hincapi\u00e9 es que el clero \u00abno debe parecer estar imitando las modas de los militares\u00bb o usar barbas que fluyan como cabras (hircorum et caprarum more), o permitir que el pelo sobre su labio superior le impida beber del c\u00e1liz.   Esta \u00faltima siempre ha sido raz\u00f3n s\u00f3lida a favor de la pr\u00e1ctica del rasurado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A juzgar por los retratos de los Papas, fue con Clemente VII que se comenz\u00f3 a usar una barba definida, y muchos de sus sucesores, por ejemplo Pablo III, se dej\u00f3 crecer la barba  a una longitud considerable.   San Carlos Borromeo trat\u00f3 de contener la propagaci\u00f3n de la nueva moda, y en 1576 dirigi\u00f3 a su clero la pastoral \u00abDe barb\u00e2 radend\u00e2\u00bb , exhortando a observar los c\u00e1nones. Sin embargo, aunque la longitud de las barbas clericales disminuy\u00f3 durante el siglo XVII, no fue sino hasta su cierre que el ejemplo de la corte francesa y la influencia del cardenal Orsini, arzobispo de Benevento, contribuy\u00f3 a lograr un retorno al uso anterior.   Durante la segunda mitad del siglo XIX no hubo ning\u00fan cambio, y un intento hecho por algunos miembros del clero de Baviera en 1865 para introducir el uso de la barba fue reprendido por la Santa Sede.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como ya se ha se\u00f1alado, en los pa\u00edses orientales una cara suave conlleva la sugerencia de afeminamiento. Por esta raz\u00f3n el clero de las Iglesias Orientales, sean cat\u00f3licas o cism\u00e1tica, siempre ha usado la barba.  La misma consideraci\u00f3n, junto con una atenci\u00f3n a dificultades pr\u00e1cticas, ha influido en las autoridades romanas en concederle un privilegio similar a los misioneros, no s\u00f3lo en Oriente sino tambi\u00e9n en otros pa\u00edses b\u00e1rbaros donde no se pueden encontrar las comodidades de la civilizaci\u00f3n.   En el caso de las \u00f3rdenes religiosas, como los capuchinos y los ermita\u00f1os camaldulenses, el uso de la barba se establece en sus estatutos como una se\u00f1al de austeridad y penitencia. Los sacerdotes individuales que por razones m\u00e9dicas o de otro tipo deseen eximirse de la ley requiere el permiso de su obispo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  BARBIER DE MONTAULT, Le costume et les usages eccl\u00e9siastiques (Paris, 1901), 1, 185, 196; THALHOFER in Archiv f. kath. Kirchenrecht (Innsbruck, 1863), X, 93 sqq.; ID. in Kirchenlex., 1, 2049-51; SEGHERS, The Practice of Sharing in the Latin Church in Am. Cath. Quart. Rev. (1882), 278; WERNZ, Jus Decretalium (Rome, 1904), 11, n. 178. For pre-Christian times see: VIGOUROUX in Dict. de la Bible, s.v. Barbe; EWING in HAST., Dict. of the Bible, s.v. Beard.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Thurston, Herbert. \u00abBeard.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 2. New York: Robert Appleton Company, 1907. 20 Dec. 2012 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/02362a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. 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