{"id":11600,"date":"2016-02-05T08:03:15","date_gmt":"2016-02-05T13:03:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jesus-de-nazareth-biografia\/"},"modified":"2016-02-05T08:03:15","modified_gmt":"2016-02-05T13:03:15","slug":"jesus-de-nazareth-biografia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jesus-de-nazareth-biografia\/","title":{"rendered":"JESUS DE NAZARETH. BIOGRAFIA"},"content":{"rendered":"<p>[240]<\/p>\n<p>     Es la figura hist\u00f3rica central del cristianismo como religi\u00f3n, como cultura, como hecho hist\u00f3rico, como fen\u00f3meno social. Nace en Bel\u00e9n entre el 7 y el 4 a. C. y muere en Jerusal\u00e9n entre el 30 y el 33.<\/p>\n<p>    Desde la Historia es el hombre m\u00e1s influyente que ha existido en la tierra. Desde la fe es el Hijo de Dios hecho hombre. Logra configurar un grupo de disc\u00ed\u00adpulos que se extender\u00e1n por todo el universo hasta nuestros d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>    Es dudoso si basta el dato hist\u00f3rico para explicar el cristianismo. O si precisamos acudir al misterio divino que se esconde en el hijo de Jos\u00e9, el artesano, y de Mar\u00ed\u00ada, su esposa, quien termin\u00f3 proclam\u00e1ndose Hijo de Dios. Sea lo que sea es la figura cumbre y singular de la Historia.<\/p>\n<p>    1. Vida terrena.<\/p>\n<p>    Algo singular hay en la vida humana de Jes\u00fas, que le convierte en un ser misterioso sin ser legendario y una realidad hist\u00f3rica sin encerrarse en una cronolog\u00ed\u00ada. Por eso se ha escrito desde hace dos milenos sobre su figura y se seguir\u00e1n multiplicando las suposiciones y las hip\u00f3tesis durante los siglos venideros.<\/p>\n<p>    1.1. Nace en Bel\u00e9n.<\/p>\n<p>    A imitaci\u00f3n de los mahometatos que adoptan el a\u00f1o de la h\u00e9gira (ida de Mahoma de la Meca a Medina el 16 de Julio 622) para fechar sus hechos, los cristianos comienzaron a fechar por el nacimiento de Jes\u00fas muy tard\u00ed\u00adamente. Los primeros c\u00e1lculos fueron hechos por Dionisio el Exiguo, jefe de la Canciller\u00ed\u00ada de Roma, con el Papa Adriano I (772-795) el a\u00f1o 753. Los c\u00e1lculos se desviaron algunos a\u00f1os. Hoy sabemos que Herodes muri\u00f3 en Jeric\u00f3 el a\u00f1o 4 a C. y que Jes\u00fas ya hab\u00ed\u00ada nacido y \u00abescapado a Egipto\u00bb, entre uno y tres a\u00f1os antes.<\/p>\n<p>   1.2. Vive en Nazareth.<\/p>\n<p>   Jes\u00fas es un personaje que con toda naturalidad vivi\u00f3 en Nazareth, donde pas\u00f3 unos 30 a\u00f1os como cualquier artesano: con sus padres, en vida c\u00e9libe, con austeridad, trabajo y asistencia a la sinagoga, con peregrinaci\u00f3n por Pascua a Jerusal\u00e9n desde los 12 a\u00f1os, etc.<\/p>\n<p>   El nombre de Jes\u00fas es hebreo, Joshuah, que indica &#8216;Yahv\u00e9 es salvaci\u00f3n&#8217;; y el t\u00ed\u00adtulo de Cristo, indica en griego ungido o consagrado (christos, en hebreo Mes\u00ed\u00adas, mashiah, el ungido).<\/p>\n<p>   Hacia el a\u00f1o 27, acude entre la gente que va al Jord\u00e1n atra\u00ed\u00adda por la figura del Bautista. Recibe el bautismo (inmersi\u00f3n en el agua) y pasa un tiempo en el desierto.<\/p>\n<p>    1.3. Predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    A partir de entonces se presenta como mensajero que anuncia la penitencia, el Reino de Dios (el triunfo final del bien) y el misterio de su identidad divina.<\/p>\n<p>    Re\u00fane disc\u00ed\u00adpulos, hasta 72, y selecciona doce, con uno de ellos como cabeza y animador de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>    Los primeros seguidores fueron compenetr\u00e1ndose con su mensaje, en el cual es esencial su venida al mundo para salvar a los hombres. Le miran como libertador, como salvador prometido por los Profetas antiguos de Israel   Despu\u00e9s, los primeros escritores y los padres primitivos de la Iglesia redescubren todo lo que hay en las Escrituras sobre su figura y misi\u00f3n y perfilan toda la teolog\u00ed\u00ada de la Redenci\u00f3n y de la liberaci\u00f3n del  pecado.<\/p>\n<p>    Jes\u00fas se presenta como enviado de Dios. Con desconcierto de quien le conoce en su vida ordinario termina afirmando ser Dios, hijo de Dios, de la misma naturaleza del Padre, que le ha enviado.<\/p>\n<p>   2. Su valor mesi\u00e1nico.<\/p>\n<p>   La vida de mensajero, predicador o profeta, discurre durante un tiempo. Si nos atenemos al texto evang\u00e9lico, podemos calcularla en dos a\u00f1os y medio (30 meses): del Bautismo a la Pascua, de nuevo a la segunda Pascua y en la tercera Pascua su vida se ve truncada por la muerte de cruz.<\/p>\n<p>    2.1. Datos cristianos.<\/p>\n<p>    Las principales fuentes de informaci\u00f3n sobre su vida se encuentran en los Evangelios y otras referencias de los primeros cristianos.<\/p>\n<p>    Fuera de ellos no quedan m\u00e1s que algunas alusiones indirectas de autores que como Flavio Josefo, T\u00e1cito, Plinio el Joven, saben de su existencia por la de los grupos cristianos. Esa ausencia de textos extracristianos ha hecho a los historiadores conceder escasa credibilidad humana a su figura, a pesar de su valor religioso.<\/p>\n<p>    Pero el hecho de que no existan documentos no cristianos no quiere decir nada en contra de la realidad de su existencia terrena. Tambi\u00e9n los testimonios de quienes vivieron con el y la aceptaron como enviado divino tienen su validez rigurosa y objetiva.<\/p>\n<p>    2.2. Ecos prof\u00e9ticos.<\/p>\n<p>    Los textos cristianos reflejan su genealog\u00ed\u00ada, que se remonta a Abraham y David (Mt. 1.1-17; Lc. 3.23-38). Esa genealog\u00ed\u00ada refleja su v\u00ed\u00adnculo con los dichos de los Profetas sobre el Mes\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>    Seg\u00fan Mateo (1.18-25) y Lucas (1.1-2,20), Jes\u00fas fue concebido por su madre de forma virginal. Ella \u00abaunque desposada con Jos\u00e9, qued\u00f3 encinta por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Mt. 1. 18), seg\u00fan la fe de los cristianos.<\/p>\n<p>    Naci\u00f3 en Bel\u00e9n, donde Jos\u00e9 hab\u00ed\u00ada acudido para empadronarse, seg\u00fan edicto romano del momento. Detr\u00e1s del hecho social est\u00e9 el misterio del cumplimiento de las profec\u00ed\u00adas. (Mt. 2. 6)<\/p>\n<p>    Mateo es el \u00fanico que describe (2. 13-23) el viaje a Egipto, ante el designio de Herodes de matar al ni\u00f1o, por haber sido buscado y venerado por unos personajes venido de Oriente al reclamo de una estrella.<\/p>\n<p>    S\u00f3lo Lucas relata el cumplimiento de la ley de la circuncisi\u00f3n y relata la presentaci\u00f3n en el templo (2. 21-24); este evangelista recoge tambi\u00e9n su presencia en el templo cuando cumpli\u00f3 los doce a\u00f1os (2. 41-51).  Despu\u00e9s, su vida queda oculta en Nazareth durante de 30 a\u00f1os.<\/p>\n<p> 3. Vida de predicaci\u00f3n<br \/>\n    En referencia a su ministerio p\u00fablico, los evangelistas recogen hechos y dichos del Maestro. En tres textos hay una coincidencia sincronizada (sin\u00f3pticos) de su itinerario. El otro, el de Juan, sigue una forma y estilo diferentes para dar testimonio de lo acaecido.<\/p>\n<p>    Coinciden en su presencia en el Jord\u00e1n, entre los penitentes que acuden al solitario del desierto que proclama conversi\u00f3n. Juan, el Bautista, se presenta como pr\u00f3logo de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, que va a seguir al principio sus pautas y luego va a ir mucho m\u00e1s all\u00e1. Juan proclama el car\u00e1cter salvador de Jes\u00fas. Jes\u00fas saltar\u00e1 a proclamar su car\u00e1cter divino.<\/p>\n<p>    3.1. Testimonios o evangelios.<\/p>\n<p>    Luego se abren en diversidad de relatos, que van a constituir la esencia de su mensaje y vida de predicador.<\/p>\n<p>   &#8211; El tiempo de penitencia y ayuno en el desierto y las tentaciones de Sat\u00e1n son el pr\u00f3logo (Mt. 4. 3-9) y Lc. (4.3-12)<br \/>\n   &#8211; El regreso a Nazareth (Lc. 4. 16-30) y la desconfianza de los parientes y el traslad\u00f3 a Cafarnaum supone otra coincidencia sin\u00f3ptica.<\/p>\n<p>   &#8211; La elecci\u00f3n y vocaci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos es la primera labor del Maestro. Son disc\u00ed\u00adpulos (Mt. 1. 40-51) entre los que resaltan doce seleccionados.<\/p>\n<p>   &#8211; Entre los disc\u00ed\u00adpulos resaltan algunos:  \u00abSim\u00f3n, al que llam\u00f3 Pedro o piedra, y su hermano Andr\u00e9s\u00bb (Mt. 4. 21), tambi\u00e9n \u00abSantiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano\u00bb (Mt. 4. 21). Incluso Mateo, el recaudador de impuestos o Natanael, el que le echa en cara ser de Nazareth.<\/p>\n<p>    3.2. Reino de Dios<br \/>\n    La labor de Jes\u00fas es anunciar el Reino de Dios por lugares y aldeas, atrayendo a la gente.<\/p>\n<p>    Se presenta como sorprendente e influyente con la fuerza de su palabra y con los signos prodigiosos que hace en favor de los enfermos y pobres.<\/p>\n<p>    Rompe la costumbre de que los rabinos ambulantes vengan s\u00f3lo del Templo de Jerusal\u00e9n y reflejen ante el pueblo la autoridad delegada de los sacerdotes. Jes\u00fas habla en nombre propio, no en representaci\u00f3n de nadie, en sus comentarios y exhortaciones.<\/p>\n<p>   &#8211; Lo fundamental de sus ense\u00f1anzas queda sintetizado en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a (Mt. 5. 1-7), que contiene las bienaventuranzas (5. 3-12) y la oraci\u00f3n del padrenuestro (6. 9-13). La enemistad de los fariseos, acompa\u00f1a la tarea de tan singular predicador.<\/p>\n<p>   &#8211; La fama de Jes\u00fas se extendi\u00f3 sobre todo entre los marginados y los oprimidos, hasta l punto de querer proclamarle rey (Jn. 6. 15). Pero Jes\u00fas reclamar\u00e1 separar entre el C\u00e9sar y Dios cuando se le pregunta por su pensamiento sobre los dominadores del pueblo elegido.<\/p>\n<p>   &#8211; Muchos de sus discursos son duros de aceptar para las mentes de los ilustrados, como el dicho en Cafarnaum (Jn. 6. 15-21).<\/p>\n<p>   &#8211; Y la mayor parte de sus exposiciones son cautivadoras, aunque emplea lenguajes parab\u00f3licos y simb\u00f3licos. (Jn. 6. 35).<\/p>\n<p>    3.3. Su escenario terreno<\/p>\n<p>     Los Sin\u00f3pticos le hacen pasar la mayor parte de su tiempo en Galilea, pero Juan centra su acci\u00f3n sobre todo en Judea y en Jerusal\u00e9n. En Ces\u00e1rea de Filipo, Sim\u00f3n Pedro proclama con naturalidad que Jes\u00fas es el Cristo (Mt. 16. 16; Mc. 8. 29; Lc. 9. 20).<\/p>\n<p>   &#8211; Pronto comienza a predecir su muerte a sus disc\u00ed\u00adpulos. Pero tambi\u00e9n anuncia su resurrecci\u00f3n. Les ofrece signos a ellos solos, como la transfiguraci\u00f3n, en donde oyen a Dios declarale su \u00abHijo amado\u00bb.<\/p>\n<p>   &#8211; Los milagros atraen a los sencillos e irritan a los obcecados adversarios del templo. Sin embargo son las pruebas irrefutables de que es un enviado de Dios, como reconoce el ciego curado en Jerusal\u00e9n. (Jn. 9. 20)<br \/>\n   &#8211; De manera especial hay algunos que culminan su labor, como es la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, cuatro d\u00ed\u00adas ya muerto y enterrado en Betania (Jn. 11. 1-44).<\/p>\n<p>   4. Final de su vida terrena<br \/>\n    En los \u00faltimos meses de su vida tiene que esconderse, pues corre peligro de ser detenido por sus predicaciones (Mc. 11. 11-12) y por su popularidad. Es lo suficientemente intuitivo e inteligente para entender que desean matarle.<\/p>\n<p>   Tiende a esconderse en Betania o en otros lugares como de Ephrem, cercano al desierto (Jn. 11. 54).<\/p>\n<p>   &#8211; Son tiempos en que Jes\u00fas multiplica ya los discursos o avisos escatol\u00f3gicos, sobre el fin de los tiempos, sobre la destrucci\u00f3n del Templo, sobre la ruina de Jerusal\u00e9n, sobre su propia muerte violenta.<\/p>\n<p>    Al menos los evangelistas sit\u00faan esos avisos al final de sus relatos (Lc. 22. 31-34) y recuerdan que es el mismo Jes\u00fas quien los formula.<\/p>\n<p>   4.1. Rasgos de su partida   Jes\u00fas declara la inminencia de su partida y de su muerte de cruz, no menos que el abandono de los disc\u00ed\u00adpulos y la negaci\u00f3n misma de Pedro (Mc. 13. 1-2; Mt. 24. 1-2; Lc. 21. 20-24)<br \/>\n   &#8211; Cercana la Pascua, Jes\u00fas va a Jerusal\u00e9n por \u00faltima vez. Juan menciona diversos viajes a Jerusal\u00e9n; los Sin\u00f3pticos prefieren la acci\u00f3n en Galilea y s\u00f3lo al final en Judea y la llegada a Jerusal\u00e9n, en donde suelen morir los profetas. (Mc. 10. 32-34; Lc. 18. 31-34; Mt. 16. 22-23)<br \/>\n   &#8211; Hablan de la entrada clamorosa en Jerusal\u00e9n, donde hay muchos peregrinos de Galilea que han conocido sus ense\u00f1anzas y milagros. Mt. 21. 1-11; Lc. 19. 28-40)<br \/>\n   &#8211; Expulsa del templo a los mercaderes y cambistas, que trafican con las monedas de uso profano (romanas) a cambio por las del templo, que eran m\u00e1s sagradas para el \u00f3bolo o limosna ritual. (Mc. 11. 15-19).<\/p>\n<p>   &#8211; En Jerusal\u00e9n, por la noche, sale fuera de la ciudad, a casa de los amigos de Betania, donde Mar\u00ed\u00ada le ofrece un gesto de aromas que unos condenan y Jes\u00fas ve como anuncio de su embalsamamiento (Mt. 26. 6-13; Mc. 14. 3-9).<\/p>\n<p>   &#8211; Los sacerdotes, ante las adhesiones que siguen a la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, deciden su muerte. (Jn. 11.48).  &#8211; Uno de sus seguidores, Judas Iscariote, se compromete por dinero a entregarle (Mt. 26. 14-16).<\/p>\n<p>    4.2. La \u00faltima cena.<\/p>\n<p>    El jueves celebra la cena de Pascua con sus disc\u00ed\u00adpulos y les habla de su muerte inmediata.<\/p>\n<p>    En la cena bendice el pan \u00e1cimo y el vino y declara ser su cuerpo y su sangre. Les encarga hacer eso siempre como recuerdo y presencia suya en medio de ellos. Es la Eucatrist\u00ed\u00ada como memorial y sacrificio. (Mt. 26. 26-30).<\/p>\n<p>   &#8211; Juan recoge con detalle la conversaci\u00f3n de despedida y el mandamiento de despedida. Previa a la cena pone el lavatorio de pies. Y al terminar recoge la plegaria larga de Jes\u00fas. (Jn 14-17)<br \/>\n   &#8211; Despu\u00e9s de la cena, Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos van al huerto de los Olivos (Mt. 26. 30-32) y (Mc. 14. 26-28) donde ora con angustia y es prendido por el traidor y los que le siguen (Lc. 22,44). A partir de ello termina su misi\u00f3n de anuncio.<\/p>\n<p>    5. El proceso y la muerte<br \/>\n    El proceso de Jes\u00fas tiene dos partes: ante el Sanedr\u00ed\u00adn y ante Pilatos. Para cumplir la ley, el Sanedr\u00ed\u00adn no puede reunirse de noche.<\/p>\n<p>    Mientras tanto Jes\u00fas es llevado a An\u00e1s (Jn. 18 13-24), Sumo Sacerdote destituido por los romanos a\u00f1os antes. Su yerno, Jos\u00e9 Caif\u00e1s es el que figura. Ante los jud\u00ed\u00ados existe la sorda adhesi\u00f3n el rechazado por Roma. Los disc\u00ed\u00adpulos han huido, pero Juan y Pedro han ido al patio de la casa de An\u00e1s. Y Pedro, antes de que el \u00abgallo cante dos veces, ya ha negado conocerle tres\u00bb<br \/>\n 5.1. Proceso legal.<\/p>\n<p>    Al amanecer r\u00e1pidamente el Sanedr\u00ed\u00adn, 72 jueces, se re\u00fane y le juzga con un interrogatorio en el que se declara Hijo de Dios, que vendr\u00e1 a juzgar. (Mt. 26. 63). Por esta afirmaci\u00f3n (Mc. 14. 62), el Consejo le condena a muerte por blasfemia y \u00abviolaci\u00f3n de la Ley\u00bb.<\/p>\n<p>    Lo llevan pronto al Procurador Pilatos, que hab\u00ed\u00ada sino nombrado el a\u00f1o 26 y ser\u00ed\u00ada destituido el 36.<\/p>\n<p>    Es viernes por la ma\u00f1ana y Pilatos quiere salvarlo, m\u00e1s por antipat\u00ed\u00ada a los jud\u00ed\u00ados y sus pr\u00ed\u00adncipes, que por consideraci\u00f3n a aquel galileo. Se lo remite a Herodes, al saber que es Galileo. El Rey, que est\u00e1 en Jerusal\u00e9n, se lo devuelve, despu\u00e9s de haberlo despreciado.<\/p>\n<p>    Acorralado por la masa, azuzada por los sacerdotes que reclama su crucifixi\u00f3n, Pilatos termina entreg\u00e1ndoselo como concesi\u00f3n, a pesar de haber proclamado su inocencia. (Mt. 27.24).<\/p>\n<p>    El forcejeo dura dos o tres horas; pero a mediod\u00ed\u00ada, despu\u00e9s de recorrer con el madero en que va a ser colgado las callejas de Jerusal\u00e9n, Jes\u00fas est\u00e1 ya en el Calvario, colina de las ejecuciones \u00abfuera\u00bb de las murallas de la ciudad santa.<\/p>\n<p>    5.2. Crucifixi\u00f3n y muerte<br \/>\n    Con \u00e9l crucifican a dos ladrones. Est\u00e1 presente su madre y varias mujeres amigas. Est\u00e1 Juan, \u00fanico disc\u00ed\u00adpulo que se aventura, amparado tal vez por su poca edad. Por supuesto est\u00e1n los soldados y los sacerdotes que deben cerciorarse de su ejecuci\u00f3n. (Mt. 27. 32-55)<\/p>\n<p>    Jes\u00fas pronuncia algunas palabras en la cruz: de perd\u00f3n, de angustia, de plegaria (Salmo 21), de entrega de su madre a Juan.<\/p>\n<p>    A la hora de sexta expira, mientras densa oscuridad se apodera del paisaje. (Mc. 15. 32-41)<\/p>\n<p>    5.3. El sepulcro<br \/>\n    Como se acerca el s\u00e1bado al atardecer, que es muy solemne por coincidir aquel a\u00f1o con la Pascua, se les quiebra las piernas a los crucificados para que mueran antes y no haya cuerpos en la cruz. A Jes\u00fas, ya muerto, \u00abno se le rompe ning\u00fan hueso\u00bb, sin advertir que es para cumplir la Escritura.<\/p>\n<p>    Jos\u00e9 de Arimatea, principal de Jerusal\u00e9n, pide a Pilato el cuerpo de Jes\u00fas. Como la noche se acerca, lo depositan envuelto en un sudario en un sepulcro cercano que ten\u00ed\u00ada reservado para s\u00ed\u00ad y en espera de amortajarle bien despu\u00e9s.(Jn. 19,39-42).  R\u00e1pidamente todos se retiraron para cumplir la sagrada ley del descanso.<\/p>\n<p>   6. Lo hist\u00f3rico y lo fiducial<br \/>\n    La vida de Jes\u00fas y su ejecuci\u00f3n como blasfemo est\u00e1 en el centro de toda educaci\u00f3n cristiana. Pero hay que distinguir lo que corresponde a la cultura cristiana y lo que verdaderamente es fe y esp\u00ed\u00adritu de creyente.<\/p>\n<p>    6.1. Jes\u00fas es historia<br \/>\n    La cultura parte de un personaje hist\u00f3rico, maravilloso, influyente, real,, que nace, vive, y fatalmente muere.<\/p>\n<p>    Sus disc\u00ed\u00adpulos, despu\u00e9s de su muerte, comprueban que el Sepulcro est\u00e1 vac\u00ed\u00ado y que se multiplican los testimonios de quienes le han visto resucitado.<\/p>\n<p>    Esos disc\u00ed\u00adpulos con ese mensaje se extienden por todo el mundo. Unos les aceptan el testimonio y otros los rechazan. Unos creen los milagros de Jes\u00fas y en su car\u00e1cter divino y otros lo repudian, o moderan su aeptaci\u00f3n con explicaciones y teor\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>     6.2. Pero tambi\u00e9n es fe.<\/p>\n<p>    La fe es otra cosa. Considera como detalles menos importantes los datos hist\u00f3ricos y las circunstancias en que se mueve la historia.<\/p>\n<p>    Lo importante es creer que Jes\u00fas, terminada su vida terrena con la muerte de cruz y estando encerrado en el sepulcro, resucit\u00f3 al tercer d\u00ed\u00ada y est\u00e1 sentado a la derecha del Padre.<\/p>\n<p>    6.3. Catequesis y Evangelio<br \/>\n    Por eso la catequesis mira en la vida de Jes\u00fas dos aspectos: vida y misterio.<\/p>\n<p>    6.3.1. Su vida es maravillosa.<\/p>\n<p>    En la catequesis es hermoso, interesante y cautivador el relato de sus accciones y de sus ense\u00f1anzas. Jes\u00fas es el hombre por excelencia. Debe ser conocido, imitado, admirado. Por esto es cultura e historia que el catequista debe poseer con precisi\u00f3n, amplitud, cordialidad, soltura y habilidad para transmitir a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>    6.3.2. Su misterio es grandioso.<\/p>\n<p>    Se trata nada menos que de un Dios hecho hombre. Lo misterioso que es el hecho de su existencia, desde su encarnaci\u00f3n a su resurrecci\u00f3n, cumbre de su mensaje de salvaci\u00f3n. Entra ambas expresiones del misterio se halla el perd\u00f3n del pecado, la redenci\u00f3n, la justificaci\u00f3n, la gracia, la esperanza en la otra vida. Esto reclama la gracia de la fe.<\/p>\n<p>    Est\u00e1 por encima de la cultura.<\/p>\n<p>    Por eso, la cultura llega hasta el Sepulcro de Jes\u00fas. La fe comienza en la Resurrecci\u00f3n. Una catequesis de cultura cristiana debe apoyarse en los relatos y en sus ense\u00f1anzas. Una catequesis de fe debe aspirar a m\u00e1s, a la contemplaci\u00f3n sorprendida y humilde de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Hemos de tener en cuenta que la fe en Jes\u00fas es muy diferente de la fe en Buda, Zoroastro, Confucio, Mahoma. El cristiano no admira y \u00abcree a Jes\u00fas\u00bb como figura religiosa maravillosa, como predicar de una doctrina sublime, como fen\u00f3meno humano insuperable. M\u00e1s bien el cristiano cree \u00aben Jes\u00fas\u00bb, es decir en el misterio revelado que el representa en cuanto Dios encarnado, en cuanto hombre unido a la divinidad.<\/p>\n<p>   7. La resurrecci\u00f3n<br \/>\n    Al amanecer del primer d\u00ed\u00ada, que luego se llamar\u00ed\u00ada el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or, Dominicus, domingo, \u00abMar\u00ed\u00ada Magdalena y Mar\u00ed\u00ada la madre de Santiago\u00bb (Mac. 16,1) fueron al sepulcro para ungir el cuerpo de Jes\u00fas antes de enterrarlo, y lo encontraron vac\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>    En Mt. 28. 2 se habla de un terremoto que hubo y del \u00e1ngel que aparta la piedra de la entrada, de la huida de los soldados que guardan el sepulcro a petici\u00f3n de los sacerdotes a Pilato y del \u00abjoven\u00bb (Mc. 16. 5) vestido de blanco que dice \u00abHa resucitado\u00bb.<\/p>\n<p>    Despu\u00e9s vienen las diversas apariciones. Y con ellas el testimonio hasta hoy de que Jes\u00fas vive para siempre.<\/p>\n<p> 7.1. Rasgos de la resurrecci\u00f3n<br \/>\n   La resurrecci\u00f3n no entra en la historia terrena de Jes\u00fas, aunque es un hecho hist\u00f3rico en cuanto hay testigos que acreditan lo que han visto.<\/p>\n<p>    Los datos de los testigos se multiplican y hasta no coinciden, como pasa en todo lo humano.<\/p>\n<p>   &#8211; El \u00e1ngel de Mt. 28. 5-6 no coincide con los dos hombres \u00abcon vestiduras deslumbrantes\u00bb de Lc. 24. 4.<\/p>\n<p>   &#8211; Seg\u00fan Juan 21. 11-18, Mar\u00ed\u00ada Magdalena vio dos \u00e1ngeles y despu\u00e9s a Cristo resucitado.<\/p>\n<p>   &#8211; Seg\u00fan Lc, Jn. y Mc. Jes\u00fas se apareci\u00f3 a las mujeres y a otros disc\u00ed\u00adpulos en varios lugares en Jerusal\u00e9n y sus proximidades.<\/p>\n<p>    7.2. Valor de los testigos<br \/>\n    La mayor\u00ed\u00ada de los disc\u00ed\u00adpulos no dudaron en \u00abcomprender\u00bb que hab\u00ed\u00adan visto y escuchado de nuevo al mismo Maestro con el que hab\u00ed\u00adan vivido. No es f\u00e1cil entender c\u00f3mo no le identificaban f\u00ed\u00adsicamente, pues hab\u00ed\u00ada vivido con \u00e9l en Galilea y Judea. (Mt. 28. 17; Jn. 20. 24-29)<\/p>\n<p>    Todas las discrepancias y variedad de testimonios son hechos humanos y desde entonces entran en la historia de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    La certeza de que Jes\u00fas resucit\u00f3 y vive, que llega hasta nuestros d\u00ed\u00adas, es coincidente en todos los que tienen fe.<\/p>\n<p>    Los evangelios se\u00f1alan que, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, Jes\u00fas sigui\u00f3 alg\u00fan tiempo ense\u00f1ando a sus disc\u00ed\u00adpulos sobre asuntos relativos al Reino de Dios. El texto evang\u00e9lico indica cuarenta d\u00ed\u00adas, que es lo mismo que decir alg\u00fan tiempo fijo, algo largo, no excesivamente breve.<\/p>\n<p>    Fue entonces cuando confi\u00f3 a sus Ap\u00f3stoles la misi\u00f3n: \u00abId y haced disc\u00ed\u00adpulos de todas las naciones, bautiz\u00e1ndolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Mt. 28. 19).<\/p>\n<p>    7.3. La Ascensi\u00f3n<br \/>\n    Hubo un d\u00ed\u00ada en que, seg\u00fan los recuerdos de unos en Galilea (Mt. 28. 16-18; Mc. 16. 14-18) y seg\u00fan otros en Jerusal\u00e9n, en el huerto de los Olivos, (Lc. 24. 50-51), Jes\u00fas fue visto ascender a los cielos por sus disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>    Los Hechos de los Ap\u00f3stoles (1. 2-12) recogen que la Ascensi\u00f3n ocurri\u00f3 cuarenta d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Los disc\u00ed\u00adpulos recibieron la orden de Jes\u00fas de quedar en Jerusal\u00e9n a la espera de la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Cuando esto aconteci\u00f3, se inicio la marcha de la Historia cristiana, la cual se prolonga hasta nuestros d\u00ed\u00adas. Pero en esa marcha de la Historia cristiana es donde hemos de enmarcar la catequesis sobre Jes\u00fas. Es preciso de comunicar a todos que Jes\u00fas ha nacido, vivido, muerto y resucitado.<\/p>\n<p>  *  A quien no lo sabe, se le comunica para que se goce con la noticia. Es la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>  *  A quien ya lo sabe, se le ayuda a que ahonde los conocimientos, los sentimientos, las relaciones y los compromisos. Es la catequesis.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[240] Es la figura hist\u00f3rica central del cristianismo como religi\u00f3n, como cultura, como hecho hist\u00f3rico, como fen\u00f3meno social. Nace en Bel\u00e9n entre el 7 y el 4 a. C. y muere en Jerusal\u00e9n entre el 30 y el 33. Desde la Historia es el hombre m\u00e1s influyente que ha existido en la tierra. 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