{"id":11601,"date":"2016-02-05T08:03:16","date_gmt":"2016-02-05T13:03:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jesus-mensaje-de\/"},"modified":"2016-02-05T08:03:16","modified_gmt":"2016-02-05T13:03:16","slug":"jesus-mensaje-de","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jesus-mensaje-de\/","title":{"rendered":"JESUS. MENSAJE DE"},"content":{"rendered":"<p>[016][240]<\/p>\n<p>    Presentar una s\u00ed\u00adntesis de la doctrina que Jes\u00fas proclam\u00f3 a lo largo de su vida de Maestro, o rabino ambulante, es casi imposible por tres motivos:<\/p>\n<p>    1\u00c2\u00ba Los evangelistas en sus relatos no pretendieron hacer una exposici\u00f3n sistem\u00e1tica y ordenada de lo que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3. Su intenci\u00f3n fue s\u00f3lo recoger para sus destinatarios \u00ablos dichos y hechos de Jes\u00fas\u00bb, seg\u00fan expresi\u00f3n antigua de los primeros cristianos.<\/p>\n<p>    Es probable que el mismo Jes\u00fas, en su predicaci\u00f3n por las aldeas y entre las gentes sencillas, no tuvo la intenci\u00f3n de ordenar sus ense\u00f1anzas. Su mensaje era m\u00e1s vital que l\u00f3gico; y, por lo tanto, se iba acomodando a las circunstancias de las personas y de los lugares, m\u00e1s que al orden de las doctrinas.<\/p>\n<p>    2\u00c2\u00ba Lo recogido en los Evangelios no es todo \u00ablo que Jes\u00fas dijo e hizo\u00bb en su vida de predicador ambulante. \u00abSi se fuera a escribir todo, no cabr\u00ed\u00adan en el mundo los libros que se hab\u00ed\u00adan de hacer.\u00bb (Jn. 21.25)<\/p>\n<p>    Resulta imposible perfilar un mapa conceptual de toda la doctrina de Jes\u00fas. Abarca, al menos en germen, todo lo que el cristianismo implica de mensaje en todos los campos y perspectivas. Miles de veces lo han intentado los grandes escritores cristianos de todos los tiempos y lo seguir\u00e1n haciendo hasta el final del mundo.<\/p>\n<p>    3\u00c2\u00ba Es interesante contrastar adem\u00e1s que, si nos atenemos a la cronolog\u00ed\u00ada reflejada en el Evangelio, la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas fue muy corta en duraci\u00f3n, al menos al compararla con los a\u00f1os de trabajo en Nazareth.<\/p>\n<p>    Jes\u00fas estuvo unos 30 meses proclAmando su mensaje y su misi\u00f3n mesi\u00e1nica: desde el bautismo en el Jord\u00e1n hasta la primera pascua; un a\u00f1o hasta la segunda pascua; y otro hasta la pascua siguiente en la que muri\u00f3 en la cruz.<\/p>\n<p>     Llamamos Evangelio, o buena noticia, a esa comunicaci\u00f3n que Jes\u00fas nos hace con sus obras y con sus palabras. Los cuatro evangelistas recogen lo que se refiere a ese per\u00ed\u00adodo breve. Se puede construir un esquema, pero no completo.<\/p>\n<p>    Ser\u00e1n los otros 23 escritos del Nuevo Testamento (Ep\u00ed\u00adstolas, Hechos y Apocalipsis) y la misma Tradici\u00f3n (escritores, plegarias, recuerdos) la fuente complementaria para ordenar los g\u00e9rmenes latentes en los textos evang\u00e9licos primitivos. Todo ello transmite un \u00abkerigma\u00bb, no una \u00abdoctrina\u00bb o sistema doctrinal.<\/p>\n<p>    Por lo dem\u00e1s, no es el orden l\u00f3gico y teol\u00f3gico del mensaje de Jes\u00fas lo que interesa en catequesis, sino su contenido, su mensaje salvador, su plenitud vital.<\/p>\n<p>    Y desde luego, se actuar\u00e1 en catequesis con sencillez y sin excesivos alardes exeg\u00e9ticos. Para los expertos quedan otras dimensiones complejas: realidad y perspectivas humanas de la vida de Jes\u00fas de Nazareth, cronolog\u00ed\u00ada, antropolog\u00ed\u00ada o sociolog\u00ed\u00ada latentes en el trasfondo de los Evangelios, influencias de los entornos creyentes en que se escriben y se divulgan, etc.<\/p>\n<p>    1. Ministerio p\u00fablico<br \/>\n    Es tradicional llamar \u00abVida p\u00fablica de Cristo\u00bb al per\u00ed\u00adodo breve de su predicaci\u00f3n por el territorio de Galilea, Judea, y Samar\u00ed\u00ada, y por los otros lugares como la Dec\u00e1polis, la Perea, e incluso la zona pr\u00f3xima sirofenicia, que tambi\u00e9n son aludidos en los textos evang\u00e9licos.<\/p>\n<p>    Los Evangelios sin\u00f3pticos intentan reflejar esa actividad de Cristo y relatan el ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas, que comenz\u00f3 tras el bautismo en el Jord\u00e1n y despu\u00e9s del tiempo que pas\u00f3 en el desierto prepar\u00e1ndose con el ayuno y la oraci\u00f3n. Los tres Sin\u00f3pticos describen las tentaciones de Sat\u00e1n y la victoria prof\u00e9tica y mesi\u00e1nica del Salvador (Mt. 4. 3-9; Lc. 4. 3-12; Mc. 1 .12). Despu\u00e9s del encarcelamiento y muerte de Juan Bautista, Jes\u00fas asumi\u00f3 el protagonismo de una predicaci\u00f3n ambulante llena de ense\u00f1anzas y de \u00absignos\u00bb de la autoridad divina de la que era portador.<\/p>\n<p>    Aunque Jes\u00fas regres\u00f3 a su lugar de Nazareth (Lc. 4. 16-30), pronto se centr\u00f3 su vida en Cafarnaum, junto al lago. Era ciudad multirracial y m\u00e1s grande, donde pod\u00ed\u00ada pasar desapercibido y librar sus ense\u00f1anzas de los conflictos con los m\u00e1s celosos de su pueblo y de la sinagoga de Nazareth. Sab\u00ed\u00ada que \u00abning\u00fan profeta es recibido en su propia patria.\u00bb (Lc. 4. 24)<\/p>\n<p>    Elegidos sus disc\u00ed\u00adpulos (Mt. 1. 40-51), organiz\u00f3 la comunidad estable que le apoyar\u00ed\u00ada y que luego ser\u00ed\u00ada su sucesora en la transmisi\u00f3n del mensaje salvador del que era portador. Sus primeros seguidores fueron \u00abSim\u00f3n, que se llama Pedro, y su hermano Andr\u00e9s; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano\u00bb (Mt. 4. 21). M\u00e1s adelante el n\u00famero de Ap\u00f3stoles lleg\u00f3 a los doce, que simbolizar\u00ed\u00adan el nuevo pueblo de Israel, en donde las viejas doce tribus ir\u00ed\u00adan quedando reemplazadas por la nueva sociedad, que es la Iglesia. Al poco tiempo de comenzar su misi\u00f3n de \u00abMaestro, de Testigo y de Profeta\u00bb, Jes\u00fas se manifestaba ya como lo que era, \u00abMes\u00ed\u00adas, Rey y Salvador.\u00bb<br \/>\n    2. La forma del mensaje<br \/>\n    Jes\u00fas se acomod\u00f3 en sus ense\u00f1anzas a los usos habituales en aquellos rabinos o maestros ambulantes que, dependientes de los sacerdotes del templo de Jerusal\u00e9n, discurr\u00ed\u00adan por las aldeas y poblados, para mantener la fidelidad del pueblo a la religi\u00f3n de sus mayores.<\/p>\n<p>    El centro de la vida religiosa cotidiana se hallaba en la sinagoga de cada lugar, como lugar religioso de referencia. La relaci\u00f3n con el Templo de Jerusal\u00e9n era m\u00e1s remota: anual para los varones y mucho m\u00e1s ocasional para las mujeres. Pero la vida de los jud\u00ed\u00ados, y Jes\u00fas era jud\u00ed\u00ado, estuvo centrada en la Ley.<\/p>\n<p>    Jes\u00fas no se instal\u00f3 en Jerusal\u00e9n, como los escribas o \u00abmaestros de la Ley\u00bb m\u00e1s importantes. Fue a buscar a las ovejas de Israel por todas las aldeas y poblados de \u00abPalestina\u00bb. Lo dijo bien claro: \u00abHe venido para las ovejas descarriadas de Israel.\u00bb (Mt. 15.24)<\/p>\n<p>    Ense\u00f1aba con sencillez y, al mismo tiempo, con sabidur\u00ed\u00ada sorprendente: \u00ab\u00bfC\u00f3mo sabe \u00e9ste las letras si no las ha estudiado?\u00bb (Jn. 7. 15). Y hac\u00ed\u00ada sus signos maravillosos, los cuales confirmaban su autoridad divina, all\u00ed\u00ad donde surg\u00ed\u00ada la ocasi\u00f3n y sobre todo \u00abdonde hab\u00ed\u00ada fe\u00bb.<\/p>\n<p>    Anunciaba la nueva forma del Reino de Dios por los caminos, en las laderas de un monte o en las riberas del lago, en las plazas y en los p\u00f3rticos del Templo, en donde se reun\u00ed\u00adan peregrinos.<\/p>\n<p>     Tambi\u00e9n entraba en diversas sinagogas de los lugares por los que intencionadamente pasaba.<br \/>\n  2.1. Por encima de la Ley<br \/>\n    Lo audaz de su mensaje era proclamarlo por encima de la Ley misma. No era mensaje de ruptura con las normas legales de Mois\u00e9s, sino de superaci\u00f3n de las meras tradiciones. No iba contra el Templo o la Ley, sino que se pon\u00ed\u00ada por encima de ambos. \u00abNo he venido a destruir la Ley y a los profetas, sino a darles cumplimiento\u00bb (Mt. 5. 17). Sab\u00ed\u00ada, y expl\u00ed\u00adcitamente afirmaba, que la Ley y los Profetas \u00abhab\u00ed\u00adan durado hasta Juan\u00bb (Mt. 11. 13), pero que su tiempo hab\u00ed\u00ada sido superado, precisamente con su venida mesi\u00e1nica.<\/p>\n<p>    Esa actitud de Jes\u00fas resultaba desconcertante, pero no arrogante: era escandalosa para los fariseos, pero maravillosa para las gentes sencillas que declaraban: \u00abJam\u00e1s nadie ha hablado como este hombre\u00bb (Jn. 7. 46). Su forma de exponer su doctrina \u00abno era como las de sus escribas\u00bb (Mc. 1.22; Jn. 12. 19). La originalidad de su actuaci\u00f3n de Rabino queda patente en los textos evang\u00e9licos que recogen su actuaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>    Es dif\u00ed\u00adcil, por no decir imposible, deslindar lo que, en los procedimientos de Jes\u00fas, hay de testimonio admirado de los evangelistas, lo que hay de realidad en la vida sencilla de Jes\u00fas. Sin embargo, no cabe duda de que la energ\u00ed\u00ada de sus predicaci\u00f3n era aurora y reflejo de nuevos tiempos, una Alianza de salvaci\u00f3n y de amor, diferente de la irritante minuciosidad legalista de los fariseos y del escepticismo saduceo imperante en los interesados dirigentes del Templo.<\/p>\n<p>    Jes\u00fas era exigente y diferente en su doctrina: reclamaba la bondad de coraz\u00f3n, el perd\u00f3n de los enemigos, la oraci\u00f3n m\u00e1s sincera e interior, el respeto a la mujer, la ayuda al necesitado, la sinceridad en las palabras, la pureza en las intenciones, el desprendimiento de los bienes materiales, el cumplimiento de las leyes de las autoridades terrenas.<\/p>\n<p>    Condenaba con vehemencia la hipocres\u00ed\u00ada, la explotaci\u00f3n de los d\u00e9biles, la piedad falsa, la violaci\u00f3n de la propia conciencia y el esc\u00e1ndalo de los inocentes (Mt. 18.6-7; Mt. 5.30).<\/p>\n<p>    Se relacionaba con los pecadores, con los publicanos, con los ni\u00f1os, con las mujeres, con los soldados, con los criados, con los samaritanos y con los extranjeros y tambi\u00e9n con los \u00abdoctores en la Ley\u00bb (Jn. 12. 20).<\/p>\n<p>    Sus preferencias estaban, sobre todo, con el pueblo ignorante, sin alardes farisaicos y sin argucias saduceas. No se consideraba superior, sino salvador. Anunciaba, no sus ocurrencias, sino la doctrina recibida de su Padre\u00bb (Jn. 5.30 y 37; Jn. 10.38; Jn. 12.44)<\/p>\n<p>     2.2. Por encima del Templo.<\/p>\n<p>    El ponerse por encima del Templo era consecuencia de su superaci\u00f3n de la Ley. Simplemente declaraba su oposici\u00f3n al monopolio cultual de Jerusal\u00e9n opuesto a la verdadera voluntad de Dios: \u00abMujer, viene el tiempo, y estamos en \u00e9l, en que ni en este lugar ni en Jerusal\u00e9n se adorar\u00e1 a Dios, sino en todas partes se tributar\u00e1 culto al Padre con esp\u00ed\u00adritu y verdad.\u00bb (Jn. 4. 20-22)<\/p>\n<p>    Las relaciones de Jes\u00fas con el Templo eran al mismo tiempo de respeto al Padre y de amor al culto interior; es decir, expresaba su preferencia por la oraci\u00f3n sincera y rechazaba el ritualismo exterior del sacrificio. Lo dec\u00ed\u00ada en sus condenas a los \u00abescribas y fariseos.\u00bb (Mt. 23. 1-20). Y lo practicaba personalmente: nunca se dice en el texto evang\u00e9lico que ofreciera una v\u00ed\u00adctima en los altares del templo y repetidas veces se habla de sus plegarias personales o de sus deseos de ense\u00f1ar a orar a sus disc\u00ed\u00adpulos ante su demanda. (Lc. 6. 12; Lc. 11. 1; Mt 6. 9-15)<\/p>\n<p>     Incluso reclamaba la purificaci\u00f3n del templo, simbolizada en la expulsi\u00f3n de los traficantes: \u00abEst\u00e1is haciendo una cueva de ladrones de la casa de mi Padre\u00bb. (Mt. 21. 12; Mc. 11. 16; Lc. 19. 45-48; y Jn 2. 13-22). Conoc\u00ed\u00ada la pr\u00f3xima \u00abdestrucci\u00f3n del templo y que no quedar\u00ed\u00ada piedra sobre piedra\u00bb (Lc. 21. 5-7) y alud\u00ed\u00ada parab\u00f3licamente a sus reconstrucci\u00f3n: \u00abDestruid este templo y en tres d\u00ed\u00adas yo lo reedificar\u00e9.\u00bb (Jn. 2. 19)<\/p>\n<p>    3. La ra\u00ed\u00adz de sus doctrinas<br \/>\n    Jes\u00fas se present\u00f3 ante los hombres como portador de un mensaje de salvaci\u00f3n. Ese anuncio salv\u00ed\u00adfico no se redujo a una doctrina excelente, comparable m\u00e1s o menos con las ense\u00f1anzas de otros grandes personajes de la historia del pensamiento o de las creencias.<\/p>\n<p>    El tono misterioso y personalizado en \u00e9l fue la t\u00f3nica de su anuncio. Anunciaba que la salvaci\u00f3n vendr\u00ed\u00ada con su  muerte. Entonces \u00abtodo lo atraer\u00ed\u00ada hacia s\u00ed\u00ad\u00bb (Jn. 19.28). Precisamente por eso Jes\u00fas y su doctrina no son equiparables con los dem\u00e1s fundadores religiosos.<\/p>\n<p>    Lo original de Jes\u00fas se halla en su audacia para proclamarse \u00abCamino, verdad y vida\u00bb (Jn. 14. 6) y en declararse venido para ser \u00abla luz del mundo.\u00bb (Jn 12. 45). Se pon\u00ed\u00ada en el centro de ese mensaje; y no lo se\u00f1alaba como ense\u00f1anza \u00e9tica para su cumplimiento, sino como referencia escatol\u00f3gica para la salvaci\u00f3n universal.<\/p>\n<p>    Es su persona la que se sit\u00faa en el centro de la fe. Es el objeto de la fe. \u00abEl que cree en m\u00ed\u00ad\u00bb (Mt. 16. 8; 17. 20; 21. 21; Mc. 4. 40), dice con frecuencia, \u00ab\u00e9se tendr\u00e1 la vida eterna\u00bb. No dice el que me crea \u00aba m\u00ed\u00ad\u00bb, sino \u00aben m\u00ed\u00ad\u00bb.<\/p>\n<p>    Jes\u00fas exige que se crea en su propia persona; quiere ser el objeto de esa fe. \u00abCuando uno cree en m\u00ed\u00ad, no es en m\u00ed\u00ad en quien cree, sino en Aquel que me ha enviado.\u00bb (Jn. 12.44)<\/p>\n<p>    Esto resultaba violento para los o\u00ed\u00addos de muchos oyentes, como resulta sorprendente aun hoy para quien no mire a Jes\u00fas como enviado de Dios. Pero no por eso Jes\u00fas ocultaba la verdad arrebatadora que llevaba dentro. Por eso era exigente al reclamar la fe en sus palabras: \u00abSi alguien se avergonzare de m\u00ed\u00ad y de mis palabras, de \u00e9l se avergonzar\u00e1 el Hijo del hombre cuando venga en su majestad y en la de su Padre y de los santos \u00e1ngeles.\u00bb (Lc. 9. 26)<\/p>\n<p>    Lo dice con tanta persuasi\u00f3n y claridad que hasta rechaza a los no asuman tan novedoso mensaje, aunque muchos no lo puedan entender. \u00abBienaventurado aquel que no tomare en lo que digo de m\u00ed\u00ad ocasi\u00f3n de esc\u00e1ndalo\u00bb (Mt. 11. 6)<\/p>\n<p>   4. L\u00ed\u00adneas b\u00e1sicas de su mensaje<\/p>\n<p>    Jes\u00fas se presenta como mensajero divino que reclama adhesi\u00f3n: \u00abEl que esta unido conmigo da mucho fruto&#8230; el que no lo est\u00e1 es cortado y echado al fuego.\u00bb (Jn. 15. 3-16)<\/p>\n<p>    Son muchas las l\u00ed\u00adneas, ideas b\u00e1sicas o formas de explorar el n\u00facleo esencial del mensaje de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Podemos resumir algunas de ellas:<\/p>\n<p>    4.1. Enlaza con los profetas<br \/>\n    Es consciente de que los profetas han hablado de \u00e9l: \u00abEscudri\u00f1ad las Escrituras: ellas dan testimonio de m\u00ed\u00ad\u00bb (Jn. 5. 39). Pero se declara por encima de todos los antiguos Profetas y Patriarcas, ya que es El qui\u00e9n cumple sus profec\u00ed\u00adas. Es superior a Jon\u00e1s y a Salom\u00f3n (Mt. 12. 41; Lc. 11. 31); es mayor que Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas (Mt. 17. 3; Mc. 9. 4; Lc. 9. 30); se siente por encima de David, que considera al Cristo como su Se\u00f1or. (Mt. 22. 43; Mc. 12. 32; Lc. 20. 42).<\/p>\n<p>    Es tan grande, que el m\u00e1s peque\u00f1o en el reino de Dios por El fundado, ser\u00e1 m\u00e1s que el mismo Juan Bautista, a quien declara el \u00abmayor de los nacidos de mujer\u00bb (Mt. 1. 1; Lc. 7. 28).<\/p>\n<p>   4.2. Proclama la \u00abmetanoia\u00bb<br \/>\n    Con la llamada a la nueva vida, a la penitencia, a la conversi\u00f3n, inicia su mensaje y su predicaci\u00f3n. Su referencia de partida es el Jord\u00e1n.<\/p>\n<p>    Por eso alaba de manera especial al Bautista, al cual se presenta como su Precursor, y cuyo mensaje es de conversi\u00f3n, de fidelidad a la verdad y al Esp\u00ed\u00adritu Santo. (Mc. 1. 14; Mt. 3. 17). \u00abSi no hac\u00e9is penitencia todos perecer\u00e9is\u00bb (Lc. 13. 5; Mt. 3. 4).<\/p>\n<p>    Jes\u00fas comenz\u00f3 su itinerario evangelizador con el mismo mensaje del Bautista. La penitencia que Jes\u00fas reclama es el bien obrar: \u00abNo el que dice Se\u00f1or, Se\u00f1or, entra en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre\u00bb. (Mt. 7. 21).<\/p>\n<p>    La llamada a la conversi\u00f3n de los pecadores y su preferencia por las ovejas descarriadas de Israel es uno de los rasgos m\u00e1s entra\u00f1ables de su mensaje inicial de misericordia. (Jn. 10. 1-16)<\/p>\n<p>    4.3. Organiza a sus seguidores<br \/>\n    Sus disc\u00ed\u00adpulos, que hasta fueron \u00ab72\u00bb (Lc. 10.1) en alg\u00fan momento y sus \u00ab12\u00bb elegidos como Ap\u00f3stoles, (Mt. 4. 18-25; Mc. 1. 16-20) estaban destinados a llevar el mensaje a todo el mundo. Jes\u00fas los prepara para ello.<\/p>\n<p>    Incluso los iba enviando a preparar el terreno \u00abpor donde El mismo hab\u00ed\u00ada de pasar a predicar.\u00bb (Mt. 10. 5-15; Mc. 6. 6-13; Lc. 9. 1-6)<\/p>\n<p>    Mas tarde los envi\u00f3 de \u00abdos en dos\u00bb (Lc. 10.1), para dar el sentido de comunidad en sus difusi\u00f3n del mensaje salvador. Les dio poderes admirables, que a ellos mismos le llen\u00f3 de gozo y sorpresa: \u00abHasta los esp\u00ed\u00adritus se nos someten en tu nombre.\u00bb (Lc. 10.17)<\/p>\n<p>    Incluso es clara la intenci\u00f3n de que ese anuncio llegue a todos: \u00abId y predicar a todas las gentes del mundo\u00bb (Mt. 28. 19), \u00abhasta que se forme un solo reba\u00f1o y un solo pastor\u00bb (Jn. 10. 16)<\/p>\n<p>    4.4  Proclama el Reino de Dios<\/p>\n<p>    Jes\u00fas multiplica a lo largo de su predicaci\u00f3n sus reclamos al Reino de Dios y entiende por tal, al estilo prof\u00e9tico, el triunfo del bien sobre el mal.<\/p>\n<p>    Prefiere las referencias al Reino de Dios en forma de par\u00e1bolas (Mt. 13. 10-46; Mc. 4. 13-20) ante que en sistemas morales de vida o en doctrinas generales. Y se apoya en las pruebas de sus milagros. \u00abSi no me cre\u00e9is a m\u00ed\u00ad, creed a las obras que hago en nombre de mi Padre.\u00bb (Jn. 5. 19-30). Y compromete a todos los que quieran seguirle a renunciar a sus intereses particulares, y a tomar la cruz y a caminar con \u00e9l. (Mt. 10. 36 y 16.24)<\/p>\n<p>    4.5. Reclama la fe.<\/p>\n<p>    La fe es la llave del nuevo Reino que proclama. Hasta tal punto lo es, que sus pruebas se la ofrece s\u00f3lo a los que dan muestras de ella. \u00abTodo es posible si tienes fe\u00bb (Lc. 17. 5-6). Cuando no hay fe, \u00abJes\u00fas no hace signos entre ellos\u00bb. La fe es la condici\u00f3n personal previa para recibir la vida eterna y para no ser condenados.<\/p>\n<p>    El mensaje de Jes\u00fas no esta constituido por sus palabras, sino por su misma Persona. Por eso, la fe que Jes\u00fas fomenta no es la aceptaci\u00f3n de sus ense\u00f1anzas, sino la adhesi\u00f3n a su Persona. (Mt. 6. 30;  Lc. 17. 5;  Lc. 8. 25).<\/p>\n<p>    La fuerza de la fe que Jes\u00fas reclama a los suyos est\u00e1 en la conciencia misma de su origen divino. Es claro al respecto. Da testimonio de que ha sido enviado por el Padre (Jn. 5, 23 y 37; 6. 38 y 44; 7. 28.). Se sabe venido del \u00abdel Cielo\u00bb (Jn. 3. 13; 6. 38 y 51) o \u00abde arriba\u00bb (Jn. 8. 23). Ha salido de Dios, o del Padre, y vuelve a El. (Jn. 8. 42; 16. 27).<\/p>\n<p>    Jes\u00fas expresa con estas palabras su preexistencia en Dios. Puesto que su relaci\u00f3n con Dios se define como filiaci\u00f3n, es obvio que su preexistencia es equivalente a la del mismo Dios.<\/p>\n<p>    4.6. Se siente Se\u00f1or del s\u00e1bado<\/p>\n<p>    Cuando los jud\u00ed\u00ados le censuran por quebrantar el s\u00e1bado, Jes\u00fas los rechaza con el siguiente argumento: \u00abMi Padre sigue obrando todav\u00ed\u00ada, y por eso yo obro tambi\u00e9n.\u00bb (Jn. 14. 17). Con ello, Jes\u00fas reclama en sus acciones completa igualdad con el obrar del Padre.<\/p>\n<p>    As\u00ed\u00ad como el descanso sab\u00e1tico no impide a Dios ejercer su acci\u00f3n conservadora y rectora del mundo, de la misma manera el precepto sab\u00e1tico no le estorba tampoco a El para realizar la curaci\u00f3n milagrosa.<\/p>\n<p>    Los fariseos ven expresada en esta frase de Jes\u00fas la igualdad esencial con Dios y la filiaci\u00f3n divina consustancial: \u00abPor esto los jud\u00ed\u00ados buscaban con m\u00e1s hinco matarle, porque no s\u00f3lo quebrantaba el s\u00e1bado, sino que llamaba a Dios Padre, haci\u00e9ndose igual a Dios.\u00bb (Jn. 7. 30; 10. 39; 11. 26).<\/p>\n<p>    4.7. Da un mandamiento nuevo<br \/>\n    Lo m\u00e1s significativo de su mensaje es el amor al pr\u00f3jimo. Lo constituye en distintivo de sus seguidores. Y hace caer en la cuenta que es el amor a los hombres lo que hace posible la salvaci\u00f3n en la otra vida. Sus reclamos sobre el amor son tan intensos, que desde los primeros tiempos no habr\u00e1 otra se\u00f1al superior para los cristianos. (Jn. 13. 34; Jn. 15.9; Mc. 12. 31)<\/p>\n<p>    El amor al pr\u00f3jimo se convierte en el signo de Jes\u00fas. El amor a los dem\u00e1s pasa por la renuncia al propio yo, por el servicio generoso y tambi\u00e9n por el desprendimiento de los propios bienes en favor de los necesitados.<\/p>\n<p>    Jes\u00fas exige de sus disc\u00ed\u00adpulos un amor que supere todo amor creado, el cual est\u00e1 hecho de renuncia y fidelidad\u00bb. \u00abQuien ama al padre o a la madre m\u00e1s que a m\u00ed\u00ad, no merece ser m\u00ed\u00ado; y quien ama al hijo o a la hija m\u00e1s que a m\u00ed\u00ad, tampoco merece ser m\u00ed\u00ado\u00bb. (Mt. 10. 37)<\/p>\n<p>    Llega su precepto tan lejos que exige incluso que entreguen la vida por El (Mt. 10. 39) \u00abQuien perdiere su vida por m\u00ed\u00ad, la hallar\u00e1.\u00bb (Lc. 17. 33)<\/p>\n<p>    5. Alma del mensaje: Hijo de Dios<br \/>\n    El gran mensaje, el centro y alma de su predicaci\u00f3n, de su doctrina, se halla en la revelaci\u00f3n de su propia divinidad.<\/p>\n<p>    Los t\u00ed\u00adtulos que Jes\u00fas se da y los derechos que se atribuye s\u00f3lo se entienden en este contexto prof\u00e9tico. Se sabe y se siente el Emmanuel (Dios con nosotros: Is. 7. 14; 8. 8). Se proclama enviado divino, pero tambi\u00e9n Dios e Hijo de Dios.<\/p>\n<p>    Sus t\u00ed\u00adtulos brotan en torrente de ese presupuesto: Admirable, consejero, Dios, Var\u00f3n fuerte, Padre del siglo futuro, Pr\u00ed\u00adncipe de la paz. (Is. 9, 6)<\/p>\n<p>    5.1. La expresi\u00f3n \u00abHijo de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>    La idea que Jes\u00fas tiene de sus Padre aparece continuamente en sus ense\u00f1anzas. Jes\u00fas se declara \u00ed\u00adntimamente dependiente de su Padre: \u00abTodas las cosas las ha puesto el Padre en mis manos. Y nadie conoce al Hijo, sino Padre; ni conoce ninguno al Padre, sino el Hijo, y aquel a el Hijo quisiera revelarlo\u00bb. (Mt. 11, 27; Lc. 10, 22)<\/p>\n<p>    Este texto de los Sin\u00f3pticos, que tanto sabor tiene a S. Juan, refleja la visi\u00f3n m\u00e1s honda de la conciencia que Jes\u00fas pose\u00ed\u00ada de ser el Hijo de Dios y de su identidad divina. Jes\u00fas sabe perfectamente que ha recibido de su Padre la plenitud de la verdad revelada y del poder divino. No se siente un profeta m\u00e1s, como los del Antiguos Testamento.<\/p>\n<p>    Con las palabras: \u00abNadie conoce al Hijo, sino el Padre\u00bb, quiere decir que su ser es tan divino como el del Padre Dios. No es un enviado de Dios como los dem\u00e1s, sino el Hijo de Dios.<\/p>\n<p>     5.2. Revelaci\u00f3n regresiva.<\/p>\n<p>    Con toda probabilidad, la comunicaci\u00f3n de la divinidad de Jes\u00fas no la formul\u00f3 a sus seguidores en los primeros d\u00ed\u00adas. Fue el final de un itinerario \u00abcatequ\u00ed\u00adstico\u00bb de preparaci\u00f3n, consolidaci\u00f3n y personalizaci\u00f3n del mensaje.<\/p>\n<p>    En ese itinerario, como en toda catequesis, Jes\u00fas situ\u00f3 su manifestaci\u00f3n divina. En el contexto de ese proceso, lento y flexible, se acomod\u00f3 a cada uno, desde Pedro el fogoso, hasta Natanael el prudente, desde Mateo el recaudador hasta Juan el joven pescador. Les prepar\u00f3 para asumir su misterio.<\/p>\n<p>    Cuando lleg\u00f3 un momento de crisis, y muchos de los seguidores se marcharon escandalizados por sus palabras y diciendo: \u00abDura es esta doctrina \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 tragarla?\u00bb, Jes\u00fas pregunt\u00f3 a los m\u00e1s fieles, a los Doce: \u00ab\u00bfTambi\u00e9n vosotros quer\u00e9is dejarme?\u00bb  Entonces estaban ya preparados para responder por labios de Pedro: \u00ab\u00bfA qui\u00e9n iremos, Se\u00f1or? S\u00f3lo T\u00fa tienes palabras de vida eterna.\u00bb (Jn. 6. 67-69)<\/p>\n<p>    5.2.1. La primera revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    La refleja el Evangelio de Lucas y la sit\u00faa en los a\u00f1os infantiles de Jes\u00fas. Tiene lugar en el Templo de Jerusal\u00e9n, cuando sus padres le encuentran despu\u00e9s de buscarle tres d\u00ed\u00adas (o al tercer d\u00ed\u00ada). (Lc. 2. 41-49)<\/p>\n<p>    A la pregunta quejosa de su madre: \u00abHijo, \u00bfpor qu\u00e9 te has portado as\u00ed\u00ad con nosotros? Mira c\u00f3mo tu padre y yo, llenos de aflicci\u00f3n, te hemos andado buscando\u00bb. Respondi\u00f3 Jes\u00fas: \u00ab\u00bfC\u00f3mo es que me buscabais?\u00bfNo sab\u00ed\u00adais que yo debo emplearme en las cosas que miran al servicio de mi Padre?\u00bb (Lc. 2. 49).<\/p>\n<p>    Mientras Mar\u00ed\u00ada habla como madre, Jes\u00fas alude a su relaci\u00f3n filial con el Padre celestial, que le impone deberes m\u00e1s elevados. Su relaci\u00f3n de filiaci\u00f3n humana ha de supeditarse a la filiaci\u00f3n divina, como indicando que lo que Dios quiere no deben dificultarlo los hombres.<\/p>\n<p>    5.2.2. Filiaci\u00f3n diferente.<\/p>\n<p>    Distingue claramente el modo como El es Hijo de Dios del modo como lo son sus disc\u00ed\u00adpulos. Cuando habla de su relaci\u00f3n con su Padre celestial, dice siempre: \u00abMi Padre\u00bb. Cuando habla de la relaci\u00f3n de sus disc\u00ed\u00adpulos con el Padre celestial, siempre dice: \u00abvuestro Padre\u00bb o \u00abtu Padre\u00bb. No se iguala Jes\u00fas con sus disc\u00ed\u00adpulos diciendo \u00abnuestro Padre\u00bb, ni siquiera cuando habla de s\u00ed\u00ad y de sus disc\u00ed\u00adpulos al mismo tiempo. (Mt. 25. 34; 26. 29; Lc. 2. 49; 24. 29; Jn. 20. 17)<\/p>\n<p>    Es observaci\u00f3n sem\u00e1ntica de valor relativo, pero puede ser una pista de reflexi\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica sobre este aspecto central de su mensaje. El \u00abPadrenuestro\u00bb no es su oraci\u00f3n, sino la que ense\u00f1a a sus disc\u00ed\u00adpulos para que \u00e9stos aprendan a orar. (Mt. 6. 9-13)<\/p>\n<p>    5.2.4. Testimonio del Padre.<\/p>\n<p>    Al ser bautizado Jes\u00fas en el Jord\u00e1n, reson\u00f3 una voz celestial: \u00abT\u00fa eres mi Hijo amado; en Ti tengo puestas mis complacencias\u00bb. (Mt. 3. 17;  Mc. 1. 11;  Lc. 3. 22). Mas tarde Juan resaltar\u00ed\u00ada que el mismo Esp\u00ed\u00adritu se lo hab\u00ed\u00ada anunciado.<\/p>\n<p>    En la transfiguraci\u00f3n del monte Tabor, sali\u00f3 de la nube una voz que dec\u00ed\u00ada: \u00abEste es mi Hijo amado (en el cual tengo puestas mis complacencias (Mt), a quien deb\u00e9is escuchar.\u00bb (Mt. 17. 5; Mc 9. 7; Lc. 9. 35)<\/p>\n<p>    5.2.5. Culmina al despedirse.<\/p>\n<p>    En el discurso de despedida ofrecido a sus disc\u00ed\u00adpulos en la Ultima Cena, Jes\u00fas expone la idea de la inmanencia y mutua compenetraci\u00f3n esencial entre el Padre y El. (Jn. 14. 9-11). Recuerda a sus disc\u00ed\u00adpulos su origen y les prepara para la pr\u00f3xima y traum\u00e1tica despedida.<\/p>\n<p>    Su comunicaci\u00f3n es evidente cuando afirma: \u00abSal\u00ed\u00ad de Dios y vine al mundo, ahora dejo el mundo y me vuelvo a Dios\u00bb.<\/p>\n<p>    Los disc\u00ed\u00adpulos dicen: \u00abAhora hablas claro y no en par\u00e1bolas, ahora sabemos que T\u00fa lo sabes todo y creemos que vienes de Dios.\u00bb (Jn. 16. 27-30)<\/p>\n<p>    5.2.6. Las otras afirmaciones<br \/>\n    En el camino de su predicaci\u00f3n qued\u00f3 una cadena hermosa de declaraciones, entre las cuales se halla la confesi\u00f3n de Pedro narrada por los evangelistas. Pedro dijo sin rodeos: \u00abT\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo, que ha venido a este mundo\u00bb (Mt. 16.13-20)<\/p>\n<p>    Y la \u00faltima solemne declaraci\u00f3n de su divinidad se dar\u00e1 ya en el proceso que concluye su vida terrena ante el tribunal de Israel: \u00abT\u00fa lo dices, lo soy; y os digo m\u00e1s, ver\u00e9is al Hijo del hombre venir sobre las nubes a juzgar con poder y majestad\u00bb (Mt. 26. 64-66; Mc. 14. 62).<\/p>\n<p>    Son palabras que muestran que Jes\u00fas no quiso presentarse como un Mes\u00ed\u00adas en el sentido sociol\u00f3gico, antropol\u00f3gico o teocr\u00e1tico de los jud\u00ed\u00ados (seg\u00fan las diversas corrientes), sino en el sentido prof\u00e9tico y escatol\u00f3gico, como verdadero Mes\u00ed\u00adas-Dios e Hijo de Dios consustancial con el Padre, encarnado en el hombre que terminar\u00ed\u00ada condenado a la cruz.<\/p>\n<p>    5.3. Mensajero con poder divino<br \/>\n    Jes\u00fas se present\u00f3 investido de una autoridad divina que hac\u00ed\u00ada patente ante los hombres que le contemplaban, le discut\u00ed\u00adan, le admiraban, le rechazaban o le segu\u00ed\u00adan con devoci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Esa autoridad se apoyaba en signos maravillosos o milagros, los cuales llenaban de sorpresa, no s\u00f3lo a los beneficiados por ellos, sino tambi\u00e9n a sus adversarios. Sus signos eran la confirmaci\u00f3n de sus palabras.<\/p>\n<p>    Jes\u00fas curaba enfermos, daba vista a los ciegos, dominaba los elementos de la naturaleza, expulsaba demonios y, sobre todo, resucitaba muertos. Quien no cre\u00ed\u00ada sus palabras ten\u00ed\u00ada que rendirse ante la evidencia de las obras que hac\u00ed\u00ada en nombre de su Padre.<\/p>\n<p>    Reprochaba la falta de fe en sus gestos y signos y alababa la buena disposici\u00f3n para creer que descubr\u00ed\u00ada incluso en los paganos (Mt. 8. 10-12; Mt. 15. 28), recompensaba la fe de quienes le ped\u00ed\u00adan curaciones (Mt. 8. 13; 23. 22 y 29; 15, 28; Mc. 10. 52; Lc. 7. 50) y censuraba la poca fe que encontraba en los que m\u00e1s v\u00ed\u00adnculos deber\u00ed\u00adan tener con los profetas y con las tradiciones de Israel.<\/p>\n<p>    Sab\u00ed\u00ada qui\u00e9n era y obraba con su propio poder. Y sus tareas de Rabino, de Pastor, de Mes\u00ed\u00adas, respond\u00ed\u00adan a su plan de salvaci\u00f3n, que era el se\u00f1alado por su Padre celeste. Ese plan era la raz\u00f3n de su obrar terreno.<\/p>\n<p>    6. Los poderes de enviado<br \/>\n    Jes\u00fas uni\u00f3 a su doctrina y ense\u00f1anzas los gestos de su autoridad. Hablaba con frecuencia en primera persona, para reflejar el poder con el que actuaba. Lo hac\u00ed\u00ada con la decisi\u00f3n de quien hac\u00ed\u00ada las propias obras.<\/p>\n<p>    Lo mismo que Yaweh, Jes\u00fas enviaba profetas, sabios y doctores de la ley (Mt. 23. 34) y les promet\u00ed\u00ada su ayuda (Lc. 21, 15). Lo mismo que Yaweh, Jes\u00fas se proclamaba se\u00f1or de la ley del Antiguo Testamento y, con su plenitud de poderes, completaba y cambiaba las prescripciones anunciando una Nueva Ley de salvaci\u00f3n. (Mt. 5. 21).<\/p>\n<p>    M\u00e1s que hablar en nombre del Padre, se declaraba una sola realidad con El: \u00abYo y el Padre somos una sola cosa\u00bb (Jn. 7. 18; Jn. 8. 57; Jn. 17. 20)<\/p>\n<p>    Jes\u00fas se aplicaba a s\u00ed\u00ad mismo atributos y operaciones divinas: preexistencia: \u00abAntes que Abraham naciese, exist\u00ed\u00ada yo. (Jn. 8. 58); el poder de perdonar los pecados (Jn. 8.11); el oficio de juez del mundo (Jn. 5. 22 y 27); el ser digno de adoraci\u00f3n (Jn. 5. 23); el presentarse como luz del mundo (Jn. 8. 12); el declararse \u00abcamino, verdad y vida\u00bb para todos los hombres. (Jn. 14. 6)<\/p>\n<p>    Tal vez sea en el poder de perdonar los pecados, donde Jes\u00fas m\u00e1s resaltaba la autoridad propia con la que actuaba, cuando le dec\u00ed\u00adan que s\u00f3lo a Dios compete ese poder sagrado y singular. (Mt. 9. 2;  Mc. 2. 5;  Lc. 5. 20;  Lc. 7. 48).<\/p>\n<p>    Su poder divino, el predicar y el perdonar pecados, se lo confiri\u00f3 a sus Ap\u00f3stoles, precisamente porque fue due\u00f1o del poder para ello. (Mt. 16, 11; 18, 18; Jn. 20. 23).<\/p>\n<p>    7. Los programas de Jes\u00fas,<br \/>\n    Aunque la intenci\u00f3n de Jes\u00fas no es perfilar una doctrina sistem\u00e1tica y el dise\u00f1o de los Evangelios es un relato natural y vital y no un sistema ideal, existen en los textos sagrados determinadas formulaciones sobre la doctrina de Jes\u00fas que poseen catequ\u00ed\u00adsticamente un valor singular.<\/p>\n<p>    7.1. Bienaventuranzas<br \/>\n    Tales son las llamadas bienaventuranzas (Mt. 5. 1-12; Lc. 6. 20-26), situadas en el contexto del serm\u00f3n del Monte, que refleja Mateo. (Mt. caps. 5-7)<\/p>\n<p>    Es un programa que la tradici\u00f3n cristiana ha visto como la mejor ordenaci\u00f3n de la vida evang\u00e9lica. Este orden ir\u00e1 acompa\u00f1ado en los otros sin\u00f3pticos (Mc. 1. 12-13 y Lc. 4. 1-13) de sentencias negativas (malaventuranzas) similares.<\/p>\n<p>    7.2. Padre nuestro<br \/>\n   Con el texto del Padrenuestro acontece algo similar (Mt. 6. 9-13). Al margen de su formulaci\u00f3n al modo de plegaria, tenemos tambi\u00e9n el sentido program\u00e1tico de la vida cristiana que encierra: llamada al Padre, respeto a su Padre, perd\u00f3n de los adversarios, confianza en la providencia divina, etc.<\/p>\n<p>    7.3. Algunos discursos:<\/p>\n<p>    Son varios los discursos puestos en labio de Jes\u00fas que aparecen llenos de consignas ordenadas. Son como un intento de ordenar los principios y las ense\u00f1anzas, con cierto estilo org\u00e1nico y sistem\u00e1tico.<\/p>\n<p>    Algunos de ellos pueden ser recordados con singular inter\u00e9s catequ\u00ed\u00adstico:<\/p>\n<p>    7.3.1. El serm\u00f3n del monte:<\/p>\n<p>    Mateo recoge en tres cap\u00ed\u00adtulos (5 a 7) un conjunto de prescripciones vitales y morales, que puede ser considerado en programa de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas. Fuera o no real \u00abel serm\u00f3n del monte\u00bb, este discurso sintetiza magn\u00ed\u00adficamente lo que fueron las ense\u00f1anzas morales de Cristo en su predicaci\u00f3n: bienaventuranzas, la Ley, amor al pr\u00f3jimo, los pobres, la oraci\u00f3n, Providencia, renuncia, etc.<\/p>\n<p>    El discurso, \u00abantes de bajar del monte\u00bb, se hace terminar as\u00ed\u00ad: \u00abTodo el que escucha estas palabras m\u00ed\u00adas y las pone en pr\u00e1ctica es el prudente constructor de una casa firme\u00bb. (Mt. 7. 26)<\/p>\n<p>    7.3.2. El \u00faltimo discurso.<\/p>\n<p>    San Juan recoge otro discurso largo de los Evangelios. Es la despedida en la Ultima Cena donde, en otro tono y estilo, se perfila lo que han sido las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas y lo que debe ser la vida de sus seguidores, una vez que El se vaya, lo cual es inminente. (Juan caps. 14 a 16).<\/p>\n<p>    En esta despedida Jes\u00fas habla del mandamiento nuevo, de las dificultades y persecuciones, de la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo, de la uni\u00f3n con El, de la victoria sobre el mundo, de la esperanza escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>    Condensa lo que ha sido su vida: un continuo cumplimiento de la voluntad del Padre. Y reclama los que ha de ser la vida de sus seguidores: amar a Dios a los hermanos.<\/p>\n<p>    Al terminar el discurso, Juan recuerda: \u00abAcabadas sus palabras, levant\u00f3 los ojos al cielo y dijo: Padre, ha llegado la hora.\u00bb (Jn. 17. 1)<\/p>\n<p>    El llamado \u00abDiscurso de la \u00daltima Cena\u00bb es muy diferente del \u00abSerm\u00f3n de la Monta\u00f1a\u00bb. En clave catequ\u00ed\u00adstica, el de la Cena es recapitulativo y escatol\u00f3gico. Es despedida. El del monte es program\u00e1tico y moral. Es un plan de vida.<br \/>\n  7.3.3. Los otros mensajes<\/p>\n<p>    Entre ambos grandes discursos o sermones quedaban otros mensajes recogidos:<br \/>\n  * El mensaje de Cafarnaum sobre la necesidad de comer su carne y beber su sangre (Jn. 6. 22-60), programa que ahuyenta a muchos de sus disc\u00ed\u00adpulos.<br \/>\n  * La condena del farise\u00ed\u00adsmo, como modo de entender la vida religiosa, y la necesidad de un cambio de direcci\u00f3n en la relaci\u00f3n con Dios. (Mt. 23. 2-39)<\/p>\n<p>  * El discurso parab\u00f3lico junto al Lago, que los tres sin\u00f3pticos reflejan (Mt. 13. 1-52; Mc. 4. 1-24 y Lc. 8. 4-15) merece un recuerdo interesante por parte de los catequistas.<br \/>\n  * Interesante es el discurso recogido en Lucas sobre las condiciones del discipulado (Lc.  11. 4 a 12. 53), en donde termina declarando: \u00abFuego he venido a traer a la tierra,  \u00bfqu\u00e9 he de querer sino que arda?\u00bb (Lc. 12.49)<\/p>\n<p>  * No menos sugestivo resulta el mensaje escatol\u00f3gico sobre el final de los tiempos y del templo, con el mas vivo lenguaje de los profetas antiguos. (Lc. 20. 45 a Lc. 21. 38)<\/p>\n<p>      7.4. Los malos vi\u00f1adores<\/p>\n<p>     La culminaci\u00f3n de los di\u00e1logos, mensajes y disensiones con los adversarios, que no asumen el mensaje que ha ido presentando a lo largo de su ministerio, se halla en la alegor\u00ed\u00ada de los malos vi\u00f1adores (Mt. 21. 33-46; Lc.20. 9-19; Mc. 12. 1-12). En ella Jes\u00fas se declara \u00abel Hijo\u00bb y refleja a todos los anteriores profetas como \u00ablos criados\u00bb del Padre.<\/p>\n<p>    Anuncia en ella c\u00f3mo va a dar la vida por la vi\u00f1a que el Padre ha plantado. Y la va a dar a manos de los vi\u00f1adores.<\/p>\n<p>    Tal vez sea la par\u00e1bola m\u00e1s entra\u00f1able y emotiva de todas las que aluden directamente al significado y a la misi\u00f3n de Jes\u00fas sobre la tierra y a la raz\u00f3n de su muerte.<\/p>\n<p>   Es la alegor\u00ed\u00ada en la cual Jes\u00fas se refiere clar\u00ed\u00adsimamente a s\u00ed\u00ad mismo: \u00abLe quedaba todav\u00ed\u00ada uno, un hijo amado, y se lo envi\u00f3 tambi\u00e9n el \u00faltimo, diciendo: A mi hijo le respetar\u00e1n. Pero aquellos vi\u00f1adores se dijeron para s\u00ed\u00ad: Este es el heredero. Mat\u00e9mosle y ser\u00e1 nuestra la heredad. Y, cogi\u00e9ndole, le mataron y le arrojaron fuera de la vi\u00f1a.\u00bb (Mc. 12. 6-8)<\/p>\n<p>    Mientras que los profetas del Antiguo Testamento figuran en esta alegor\u00ed\u00ada como los siervos que el due\u00f1o de la vi\u00f1a fue enviando, Jes\u00fas aparece como el hijo \u00fanico y muy querido de dicho se\u00f1or, y, por tanto, como su \u00fanico heredero leg\u00ed\u00adtimo. Es alusi\u00f3n clar\u00ed\u00adsima a la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas, que es Hijo de Dios por esencia.<\/p>\n<p>    Lo entendieron tan bien los oyentes que reaccionaron con espanto, al escuchar que la vi\u00f1a pasaba a otras manos: \u00abNo lo permita Dios\u00bb (Lc. 20.16). Y hasta los \u00absumos sacerdotes quisieron echarle mano, pero no se atrevieron por motivo de que la gente le miraba como profeta.\u00bb (Mt. 21. 45)<\/p>\n<p>     La par\u00e1bola de la vi\u00f1a es la s\u00ed\u00adntesis m\u00e1s hermosa de la raz\u00f3n de su presencia en el mundo y del contexto hist\u00f3rico y humano en el que la vida de Jes\u00fas aconteci\u00f3 y en el que su mensaje de redenci\u00f3n fue anunciado a los hombres de buena voluntad.<\/p>\n<p>    El mensaje de Jes\u00fas, asombrosamente fecundo y lleno de amor, es un mensaje de alegr\u00ed\u00ada y de esperanza. Es el Evangelio que dos milenios lleva alumbrando al mundo. \u00abOs he dicho todas las cosas para que teng\u00e1is paz. En el mundo vais a tener muchas luchas. Pero tened animo, yo he vencido al mundo.\u00bb (Jn. 16. 33)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[016][240] Presentar una s\u00ed\u00adntesis de la doctrina que Jes\u00fas proclam\u00f3 a lo largo de su vida de Maestro, o rabino ambulante, es casi imposible por tres motivos: 1\u00c2\u00ba Los evangelistas en sus relatos no pretendieron hacer una exposici\u00f3n sistem\u00e1tica y ordenada de lo que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3. Su intenci\u00f3n fue s\u00f3lo recoger para sus destinatarios \u00ablos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jesus-mensaje-de\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJESUS. 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