{"id":11604,"date":"2016-02-05T08:03:22","date_gmt":"2016-02-05T13:03:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juicio-universal\/"},"modified":"2016-02-05T08:03:22","modified_gmt":"2016-02-05T13:03:22","slug":"juicio-universal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juicio-universal\/","title":{"rendered":"JUICIO UNIVERSAL"},"content":{"rendered":"<p>[293]<\/p>\n<p>     Al final de los tiempos habr\u00e1 un Juicio para todos los hombres, buenos y malos y Dios dar\u00e1, como Juez Supremo la sanci\u00f3n definitiva a todas su criaturas.<\/p>\n<p>     Pero \u00bfqu\u00e9 es ese juicio y qu\u00e9 significa esa sentencia? No hay que entender este misterioso Juicio final con f\u00f3rmulas, figuras, expresiones o representaciones demasiado antropom\u00f3rficas: tribunal, acusaci\u00f3n, defensa, declaraci\u00f3n de culpas o m\u00e9ritos, testigos, sentencias, penas o sanciones, aceptaci\u00f3n de las mismas.<\/p>\n<p>    Con este lenguaje pormenorizado actuaron muchos escritores y predicadores en los tiempos medievales y ante auditorios impresionables por la realidad sociol\u00f3gica en que se movieron.<\/p>\n<p>    Pero entender a Jes\u00fas como \u00abun juez sentado en un tribunal\u00bb, que inicia y desarrolla una \u00absesi\u00f3n judicial\u00bb espectacular ante todos los hombres reunidos en el \u00abvalle de Josafat\u00bb (Joel 3.2), el descubrir y publicar ante todos los pecados m\u00e1s ocultos de los reos o el juzgar con pruebas favorables o contrarias, es entrar en el juego de lo espaciotemporal de la fantas\u00ed\u00ada. Ello significa caer en los modelos antropom\u00f3rficos de las religiones m\u00e1s primitivas, dominadas por lo fant\u00e1stico y lo simb\u00f3lico.<\/p>\n<p>    Aunque no se pueda representar figurativamente, no cabe duda de que la acci\u00f3n judicial ser\u00e1 clara, perfecta y contundente. Se podr\u00e1 interpretar de diversa forma, pero la Escritura y la Tradici\u00f3n son un\u00e1nimes al respecto.<\/p>\n<p>    1. Sentido cristoc\u00e9ntrico<br \/>\n    El pensamiento cristiano es claro sobre la misi\u00f3n judicial de Cristo en cuanto Dios-hombre, es decir en cuanto Dios encarnado en el hombre, por su supremac\u00ed\u00ada infinita, y en cuanto hombre en el que se halla el Verbo divino, Segunda persona de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, por su dignidad humana divinizada.<\/p>\n<p>    La idea del Juicio Universal alude al encumbramiento de Jesucristo, Dios y hombre, \u00abque, siendo de condici\u00f3n divina, no tuvo por rapi\u00f1a el ser igual a Dios, sino que se despoj\u00f3 de su grandeza y tomo la condici\u00f3n de esclavo&#8230; Por ello Dios lo exalt\u00f3 y le dio el nombre que est\u00e1 por encima de todo nombre, para que ante el nombre de Jes\u00fas se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno y toda lengua proclame que Jesucristo es Se\u00f1or para gloria de Dios Padre.\u00bb  (Filip. 2.6-11)<\/p>\n<p>     Al encumbramiento de la humanidad por su uni\u00f3n hipost\u00e1tica con la divinidad, se vinculan todos los derechos divinos y por lo tanto la supremac\u00ed\u00ada expresa en su \u00abpoder de juzgar a vivos y muertos\u00bb. As\u00ed\u00ad, pues, esa doble naturaleza de Jes\u00fas en su unidad de Persona es la que recibe la dignidad de ser Juez sobre sus criaturas, entendiendo por juicio la capacidad para discernir entre el bien y el mal en ellas.<\/p>\n<p>    San Pablo y San Juan ser\u00e1n los que m\u00ed\u0081s resalten esta dignidad judicial de Cristo. Y la consideran como la pantalla en que se refleja su misteriosa grandeza divina encerrada en la criatura humana. Ambos Ap\u00f3stoles, en sus escritos, propio o atribuidos, expresan con claridad meridiana la consideraci\u00f3n soteriol\u00f3gica de que, si El ha venido a salvarnos, El ser\u00e1 misericordioso y justo, benevolente y recto, en sus juicios divinos.<\/p>\n<p>     Es una verdad evidente esa elevaci\u00f3n de Cristo Jes\u00fas a la categor\u00ed\u00ada de Juez supremo. Es doctrina de fe, insistentemente aludida en la Escritura, en la Tradici\u00f3n y en las ense\u00f1anzas del Magisterio eclesial. Por lo tanto se presupone con claridad la existencia de ese Juicio universal a cargo del Hombre Dios, Jesucristo.<\/p>\n<p>    Todos los s\u00ed\u00admbolos de fe lo confiesan, comenzando por el llamado apost\u00f3lico: \u00abVendr\u00e1 a juzgar a los vivos y a los muertos\u00bb, es decir, a todos. Unos comentaristas antiguos entendieron tal expresi\u00f3n en sentido realista, como alusi\u00f3n a los que vivan cuando El venga, que ser\u00e1n algunos, y a todos los que hayan muerto anteriormente, que ser\u00e1n los m\u00e1s. Algunos prefirieron la interpretaci\u00f3n simb\u00f3lica: a justos y a pecadores.<\/p>\n<p>     2. Juicio en la Escritura<\/p>\n<p>    La doctrina del Antiguo Testamento sobre el juicio futuro muestra una progresiva evoluci\u00f3n. El libro de la Sabidur\u00ed\u00ada es el primero que ense\u00f1a con toda claridad la verdad de ese juicio general, colectivo y total sobre justos e injustos que tendr\u00e1 lugar al fin de los tiempos. (Sab. 4 y 20; 5. 24)<\/p>\n<p>    Los profetas anunciaron a menudo un juicio punitivo de Dios sobre este mundo, design\u00e1ndolo con el nombre de \u00abel d\u00ed\u00ada de Yahv\u00e9\u00bb. En ese d\u00ed\u00ada Dios juzgar\u00e1 a los pueblos gent\u00ed\u00adlicos y librar\u00e1 a Israel de las manos de sus enemigos: Joel 3.2; Mal 4. 1. Y no s\u00f3lo ser\u00e1n juzgados y castigados los gentiles, sino tambi\u00e9n los imp\u00ed\u00ados que vivan en Israel: Am. 5. 15. 20. Se realizar\u00e1 una separaci\u00f3n entre justos y pecadores, entre los que cumplieron la Ley en vida y los que vivieron al margen de ella o en su contra: Salm. 1. 5; Prov. 5. 2; 21 5; Is. 66. 15.<\/p>\n<p>    En el Nuevo Testamento se recoge el sentido prof\u00e9tico del Antiguo Testamento. Vemos c\u00f3mo se alude a Jes\u00fas con frecuencia en cuanto Se\u00f1or, due\u00f1o del s\u00e1bado, enviado de Dios, profeta poderoso en obras y palabras. Se le presenta como juez y hasta 13 veces Jes\u00fas hace referencia a su poder de juzgar.<\/p>\n<p>    Pasan de 250 las veces que en los 27 libros del Nuevo Testamento se recoge las palabras \u00abjuzgar o juicio\u00bb (familia sem\u00e1ntica de \u00abkrino\u00bb, juzgo) adoptando unas veces la idea de dictaminar y en otras ocasiones la de sentenciar, zanjar, condenar. Y se expresa a menudo su poder de juzgar como rasgo de su predicaci\u00f3n, haciendo referencia expl\u00ed\u00adcita al \u00abd\u00ed\u00ada del juicio\u00bb o \u00abal juicio\u00bb: Mt. 7. 22; 11. 22 y 24; 12. 36 y 41.<\/p>\n<p>     Detr\u00e1s de todas esas referencias se mueve la idea de alguien que tiene derecho y poder de emitir sentencia, juicio, opini\u00f3n o valoraci\u00f3n. As\u00ed\u00ad se le presenta con frecuencia a Jes\u00fas. Y El mismo, en su calidad de \u00abHijo del hombre\u00bb (Mes\u00ed\u00adas), ser\u00e1 quien juzgue: \u00abEl Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus \u00e1ngeles, y entonces dar\u00e1 a cada uno seg\u00fan sus obras\u00bb (Mt. 16. 27). Se presente ese poder con un don, una delegaci\u00f3n, una \u00abrecompensa divina\u00bb: \u00abEl Padre no juzga a nadie, sino que ha entregado al Hijo todo el poder de juzgar, para que todos honren al Hijo como honran al Padre&#8230; Y le dio poder de juzgar, por cuanto El es el Hijo del hombre.\u00bb (Jn. 5. 22 y 27).<\/p>\n<p>     Los Ap\u00f3stoles recogieron, entendieron y predicaron esta doctrina de Jes\u00fas. San Pedro da testimonio de que Jesucristo ha recibido ese poder de Dios: \u00abHa sido instituido por Dios juez de vivos y muertos\u00bb: Hech. 10. 42; 1 Petr. 4. 5:<\/p>\n<p>     San Pablo dice en su discurso de Atenas: \u00abDios ha establecido un d\u00ed\u00ada en que va a juzgar por medio de un hombre elegido por El, a quien ha acreditado ante todos los hombres, resucit\u00e1ndolo de entre los muertos.\u00bb (Hech. 17. 31). Y escribe en sus cartas que \u00abDios juzgar\u00e1 con justicia al orbe por medio de Jesucristo\u00bb: Rom. 2. 5-16; 2 Cor. 5. 10. Por eso llama al d\u00ed\u00ada del Juicio \u00abel d\u00ed\u00ada de Jesucristo\u00bb: Filip. 1. 6; 1 Cor. 1. 8; 5. 5; 2 Tim. 4. 1. Precisamente por ello los cristianos tienen que ser caritativos al juzgar a sus pr\u00f3jimos: Rom. 14. 10-12; 1 Cor. 4. 5); y deben sufrir con paciencia y esperanza las adversidades y persecuciones de la vida: 2 Tes. 1. 5-10. San Juan describe el juicio al estilo de una rendici\u00f3n de cuentas sobre la caridad con los pobres y necesitados (Mt. 26. 31-46) y presenta la sentencia como premio. Habla de una sola pauta, que es la fidelidad a lo que Dios espera de cada uno: Apoc. 20. 10-15.<\/p>\n<p>    3. Juicio y Tradici\u00f3n<\/p>\n<p>     El misterio, la doctrina y la ense\u00f1anza acerca del Juicio Universal ha estado muy presente en los escritores cristianos de todos los tiempos, mucho m\u00e1s que lo relativo al Juicio particular.<\/p>\n<p>    Fueron muchos los escritores que resaltaron el rasgo misterioso y amenazante de esa realidad. La Ep\u00ed\u00adstola de Bernab\u00e9 (7. 2) y la Ep\u00ed\u00adstola de Clemente Romano (1. 1), que figuran como los m\u00e1s primitivos escritos junto con la Didaj\u00e9 o Doctrina de los Doce Ap\u00f3stoles (cap. 17), llaman insistentemente a Cristo el \u00abJuez de vivos y muertos.\u00bb<br \/>\n    San Policarpo escrib\u00ed\u00ada: \u00abTodo aquel que niegue la resurrecci\u00f3n y el juicio es hijo predilecto de Satan\u00e1s\u00bb. (Fil. 7. 1) San Agust\u00ed\u00adn ense\u00f1\u00f3 la verdadera clave, la evang\u00e9lica, del sentido de ese juicio: \u00abTodo lo que hacen los hombres se registra, aunque ellos no lo sepan. el d\u00ed\u00ada en que \u00abDios no se callar\u00e1\u00bb (Salm 50.3) se volver\u00e1 hacia los malos y dir\u00e1: Yo hab\u00ed\u00ada colocado en la tierra a los pobres para vosotros. Yo gobernaba en el cielo ala derecha del Padre, pero en la tierra los pobres ten\u00ed\u00adan hambre. Si hubierais dado algo a los pobres, hubiera subido a la cabeza. Eran los mensajeros de las buenas obras. Como no depositasteis nada en ellos, no pose\u00e9is nada en M\u00ed\u00ad.\u00bb (Serm. 18. 4.)<\/p>\n<p>     Esta idea de la relaci\u00f3n entre obras de caridad y juicio final de los hombres estuvo clavada en la mente de la mayor parte de los escritos antiguos.<\/p>\n<p>     4. Rasgos del Juicio universal<br \/>\n    Jes\u00fas ofrece un anuncio del juicio universal en su misteriosa descripci\u00f3n del final del tiempo: Mt  24. 39-41; Mc. 13. 24-27; Lc. 21. 26-30. Pero luego presenta una espectacular cuadro de la tem\u00e1tica del juicio. Esta se centrar\u00e1 \u00aben exclusiva\u00bb en cuestiones de misericordia con los m\u00e1s necesitados: hambrientos, sedientos, desnudos, peregrinos&#8230; Ser\u00e1, pues, un juicio sobre el amor.<\/p>\n<p>     Los buenos y los malos, los misericordiosos con el pr\u00f3jimo y los de entra\u00f1as duras, ser\u00e1n separados definitivamente. Entonces los \u00abcabritos y las ovejas\u00bb&#8230; ser\u00e1n colocados \u00aba la izquierda y a la derecha del Juez.\u00bb (Mt. 25.33). El porqu\u00e9 a la derecha o a la izquierda es complejo el explicarlo. Habr\u00ed\u00ada que recorrer las 87 veces en que se habla en el Antiguo Testamento de la derecha como m\u00e1s selecta que la izquierda y las 69 en que se hace lo mismo en el Nuevo Testamento, para entender este rasgo posicional. En todo caso, hay una resonancia prof\u00e9tica en esa preferencia.<\/p>\n<p>     Es una resonancia discutible, pero real: Is. 41.10 y 45. 1; Num. 20. 17; Lam. 2.4. Se hace clara y persistente en los Salmos: 17.36; 39.14; 138.10&#8230; entre otros 34 textos similares.<\/p>\n<p>    El decorado antropom\u00f3rfico del Juicio universal ser\u00e1 equivalente a las descripciones de los Profetas antiguos: Dan. 33. 2; Zac. 14.5; Ez. 34.17; Is. 58.<\/p>\n<p>    Pero ser\u00e1 un Juicio claro, p\u00fablico, transparente y contundente. Los datos ser\u00e1n tan indiscutibles que m\u00e1s que nadie podr\u00e1 contradecir la sentencia.<\/p>\n<p>    La asc\u00e9tica cristiana, de los tiempos patr\u00ed\u00adsticos y de los medievales sobre todo se encargar\u00e1 de etiquetar ese acontecimiento con t\u00e9rminos sobrecogedores: Dies ire, dies illa&#8230;<\/p>\n<p>    Los mismos sentenciados se admirar\u00e1n con temor o con amor sobre la sentencia recibida. Preguntar\u00e1n. \u00ab\u00bfCu\u00e1ndo, Se\u00f1or, hicimos o no hicimos eso contigo?.. Cada vez que no lo hicisteis con uno de estos peque\u00f1os, conmigo dejasteis de hacerlo.\u00bb (Mt. 25. 45)<\/p>\n<p>    Al juicio seguir\u00e1 inmediatamente la aplicaci\u00f3n de la sentencia: \u00abEstos[los malos] ir\u00e1n al suplicio eterno&#8230; y los justos a la vida eterna\u00bb. (Mt. 25. 46)<\/p>\n<p>    En muchos pasajes b\u00ed\u00adblicos, se afirma expresamente que Cristo, el Hijo del hombre, es quien ha de juzgar al mundo. Pero hay otros muchos que aseguran que Dios ser\u00e1 el juez del mundo: Rom. 2. 6 y 16; 3. 6; 14. 10. No hay contradicci\u00f3n entre ambas formar de afirmar el Juicio. En una ocasiones se afirma que es Dios por si mismo; en las otras, que es por medio de Cristo. Por eso dice S. Pablo: \u00abDios juzgar\u00e1 lo oculto de los hombres por medio de Jesucristo\u00bb: Rom. 2. 16. Y en otros lugares se afirma lo mismo con nitidez meridiana: Jn. 5. 30; Hech. 17. 31.<\/p>\n<p>    En alguna ocasi\u00f3n se recuerda que tambi\u00e9n los \u00e1ngeles colaborar\u00e1n en el juicio como servidores y mensajeros de Cristo; Mt. 13, 41 y 49; Mt. 24. 31.<\/p>\n<p>    En otras ocasiones se dice que ser\u00e1n los mismos seguidores del Se\u00f1or quienes ejercer\u00e1n el poder judicial con todos los hombres: \u00abVosotros os sentar\u00e9is sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.\u00bb (Mt. 19, 28)<\/p>\n<p>    Son formas de hablar, detr\u00e1s de las cuales se halla una expresi\u00f3n de la grandeza de los que siguen a Jes\u00fas y de la dignidad maravillosa que poseen quienes han sido elegidos y se mantienen fieles: \u00ab\u00bfNo sab\u00e9is que los santos han de juzgar al mundo?\u00bb (1 Cor. 6. 2)<\/p>\n<p>    La vida entera del hombre ser\u00e1 objeto de juicio y sentencia: para castigo una veces: \u00abToda palabra ociosa.\u00bb (Mt. 16, 27; 12, 36); para premio en ocasiones: \u00abUn vaso de agua dado en mi nombre no quedar\u00e1 sin recompensa.\u00bb (Mc. 9.40).<\/p>\n<p>    Incluso las cosas m\u00e1s ocultas y los prop\u00f3sitos del coraz\u00f3n m\u00e1s rec\u00f3nditos entrar\u00e1n en el contexto del juicio. Lo dice S. Pablo: Rom. 2. 16; 1 Cor. 4. 5.<\/p>\n<p>    5. Resultado del juicio<br \/>\n    Desconocemos el tiempo y el lugar en que se celebrar\u00e1 el juicio (Mc. 13. 32). No sabemos muchas cosas relacionadas con \u00e9l. Pero no podemos dudar de que es la expresi\u00f3n del triunfo final de Jes\u00fas. Para quienes acusan a la religi\u00f3n cristiana de ser la exaltaci\u00f3n de un crucificado y por lo tanto la expresi\u00f3n de un fracaso vergonzoso (Nietzsche&#8230; Feuerbach&#8230;) la dimensi\u00f3n del juicio se les presenta como un rasgo psicopatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>     Pero los que asumen el misterio grandioso de la Cruz, comprenden que este dogma refleja la grandeza del triunfo final de Jes\u00fas, no a la forma humana, sino bajo el prisma de la supremac\u00ed\u00ada divina.<\/p>\n<p>    Entonces entender\u00e1n aquello de que \u00abcuando sea levantado en alto, entonces todo lo atraer\u00e9 hacia M\u00ed\u00ad.\u00bb (Jn. 12.32)<\/p>\n<p>    El Juicio Universal, pues, servir\u00e1 para glorificaci\u00f3n de Dios y de Jesucristo (2 Tes. 1. 10). Se ver\u00e1 con claridad la sabidur\u00ed\u00ada de Dios en el gobierno del mundo, su bondad y paciencia con los pecadores, su coraz\u00f3n misericordioso. No tiene sentido dar sentido de venganza contra el mal a eso que se espera venidero. Es preferible  insistir en su dimensi\u00f3n del triunfo de la misericordia divina.<\/p>\n<p>     La glorificaci\u00f3n del DiosHombre alcanzar\u00e1 su punto culminante en el ejercicio de su potestad judicial sobre el universo. El juicio particular habla s\u00f3lo del  individuo. El juicio universal vuelve la visi\u00f3n sobre toda la humanidad<br \/>\n    Ser\u00e1 el triunfo y el premio del bien y no la venganza sobre el mal. La dimensi\u00f3n positiva, no negativa, es la clave para entender el juicio.<\/p>\n<p>   6. Catequesis  y Juicio universal<br \/>\n    Los criterios que deben orientar la presentaci\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica del Juicio Final deben ser adecuados a cada edad y a cada situaci\u00f3n religiosa de los destinatarios. En todo caso siempre convienen algunas pistas: Hay que resaltar la misericordia divina y no la espectacularidad de la venganza sobre los malvados. Hay que superar en los tiempos actuales una visi\u00f3n cinematogr\u00e1fica, al estilo de la que late en la Capilla Sixtina con el cuadro sobrecogedor de Miguel Angel o en los Himnos lit\u00fargicos antiguos, al modo del Dies Irae<\/p>\n<p> &#8211; La dimensi\u00f3n evang\u00e9lica de la caridad, muy superior a las perspectivas de justicia divina reflejada en los Profetas del Antiguo Testamento, es lo que nos har\u00e1 presentar el Juicio como un Triunfo de Cristo y no como \u00abarreglo de cuentas.\u00bb Es decisivo hablar m\u00e1s de los premios de los justos que de los castigos de los malos.<\/p>\n<p> &#8211; Con alumnos mayores se puede ofrecer razones sobre la Justicia divina, imprescindible para entender el misterio del bien y del mal. Con ni\u00f1os peque\u00f1os hay que ser m\u00e1s prudentes y moderados y hablar s\u00f3lo del bien y del premio.<\/p>\n<p>   &#8211; Conviene recordar que el hombre de hoy vive mucho del presente, poco del pasado y nada del futuro. El Juicio Final le dice muy poco ante las ofertas del presente. Sin embargo, no se debe ocultar su existencia y su realidad venidera.<\/p>\n<p>   &#8211; Los textos evang\u00e9licos son la mejor l\u00ed\u00adnea catequ\u00ed\u00adstica en la presentaci\u00f3n de este tema tan desconcertante y misterioso. Entre estos textos, algunos son mod\u00e9licos, como el del juicio del amor (Mt. 25. 31-46), el del poder de Jes\u00fas (Jn. 5. 28-29) y el del libro de la vida (Apoc. 20. 11-15). Pero ninguno es suficiente para entender lo que, en definitiva, es un misterio insondable que debe convertirse en llamada a la conversi\u00f3n y no en objeto de temor y temblor. El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica dice: \u00abEl mensaje del Juicio final es una llamada a la conversi\u00f3n, mientras Dios da a los hombres todav\u00ed\u00ada tiempo favorable, tiempo de salvaci\u00f3n. Inspira el santo temor de Dios. Compromete para la justicia del Reino de Dios. Anuncia la bienaventurada esperanza de la vuelta del Se\u00f1or, que vendr\u00e1 para ser glorificado en sus santos y admirado en los que hayan cre\u00ed\u00addo.\u00bb (N\u00c2\u00ba 1041)<br \/>\n D\u00ed\u00ada de ira, aquel d\u00ed\u00ada en que se rompan las ataduras del mundo, seg\u00fan lo  avis\u00f3 el testigo David. Cu\u00e1nto temor al futuro cuando el Juez que ha de venir se presente sin discusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[293] Al final de los tiempos habr\u00e1 un Juicio para todos los hombres, buenos y malos y Dios dar\u00e1, como Juez Supremo la sanci\u00f3n definitiva a todas su criaturas. Pero \u00bfqu\u00e9 es ese juicio y qu\u00e9 significa esa sentencia? 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