{"id":11659,"date":"2016-02-05T08:05:03","date_gmt":"2016-02-05T13:05:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juego\/"},"modified":"2016-02-05T08:05:03","modified_gmt":"2016-02-05T13:05:03","slug":"juego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juego\/","title":{"rendered":"JUEGO"},"content":{"rendered":"<p>[556]<\/p>\n<p>    Actividad humana de entretenimiento y diversi\u00f3n que se realiza sin una finalidad rentable y simplemente como evasi\u00f3n y descanso. La ausencia de finalidad rentable es lo que define su naturaleza y la diferencia de la acci\u00f3n laboral o trabajo.<\/p>\n<p>    El juego se convierte en un lenguaje, o cauce de comunicaci\u00f3n, y en una expresi\u00f3n personal o realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Tiene especial importancia en la infancia, por cuanto es un cauce por el que la persona se expresa, se autoafirma, se comunica y, seg\u00fan las diversas teor\u00ed\u00adas existentes, se purifica o se ensaya en la acci\u00f3n, se desahoga o se relaciona, se autoestima o se prepara para la vida.<\/p>\n<p>    Es un lenguaje y una actividad muy aprovechable en educaci\u00f3n. Tambi\u00e9n lo es en el terreno religioso, por cuanto hace posibles y f\u00e1ciles ciertos aprendizajes o relaciones, planteadas en clave l\u00fadica, m\u00e1s asequibles, agradables y constructivas que si se presentan como s\u00f3lo asequibles por el esfuerzo y el sacrificio. Sobre todo para la personalidad del ni\u00f1o y del adolescente, e incluso para el adulto, los lenguajes l\u00fadicos deben ser entendidos y empleados por el educador con la debida oportunidad y habilidad.<\/p>\n<p>    Ello no implica caer en el olvido de que es el trabajo, el esfuerzo, la promoci\u00f3n de energ\u00ed\u00adas morales lo que realmente forma las facultades humanas.<\/p>\n<p>    Si esto acontece, entonces se cae en el juego como vicio. Y si esto sucede, la acci\u00f3n l\u00fadica se convierte en pasi\u00f3n irrefrenable, atractivo irresistible, enfermedad grave que altera la personalidad y conduce al desorden. El jugador enfermizo, lud\u00f3pata, tiende a enajenar sus bienes para satisfacer su necesidad compulsiva de probar suerte, mostrar habilidad o rivalizar con competidores desafiantes.<\/p>\n<p>    La frecuencia de estas situaciones y los graves efectos desordenados que genera convierten el juego en una enfermedad destructiva contra la que es preciso proteger al ni\u00f1o y al joven y de la que ordinariamente el adulto enviciado no puede salir por s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El juego es un elemento fundamental de la experiencia humana. En \u00e9l el hombre se expresa a s\u00ed\u00ad mismo en las dimensiones de la libertad y de la creatividad. En este sentido H.- Rahner define el juego como \u00abuna actividad rica de significado, que tiene en s\u00ed\u00ad su propia finalidad\u00bb y lo identifica, desde el punto de vista ps\u00ed\u00adquico, con el arte entendido en el sentido m\u00e1s amplio de la palabra.<\/p>\n<p>La \u00e9tica ha concedido siempre su importancia a la actividad l\u00fadica, relacion\u00e1ndola con el otium y la fiesta, y consider\u00e1ndola como elemento de inter\u00e9s primario para la promoci\u00f3n humana. En el contexto de la tradici\u00f3n cristiana el juego se vincula a la misma revelaci\u00f3n de Dios. La creaci\u00f3n y la redenci\u00f3n, en cuanto fruto de un amor libre que se despliega m\u00e1s all\u00e1 de toda necesidad, pueden de alguna manera interpretarse como un juego. El origen del mundo se compara justamente en el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada con una especie de danza m\u00ed\u00adstica que realiza el Logos para el \u00e9xtasis del Padre.<\/p>\n<p>Desgraciadamente, en la sociedad actual, debido sobre todo a los procesos de masificaci\u00f3n Y al consumismo imperante, el juego s\u00e9 ha ido mercantilizando cada vez m\u00e1s y someti\u00e9ndose a la l\u00f3gica de los intereses econ\u00f3micos que lo vac\u00ed\u00adan de su dinamismo interior.<\/p>\n<p>La recuperaci\u00f3n del sentido aut\u00e9ntico del juego, como distensi\u00f3n gozosa para el hombre con valores incluso espirituales, exige poner en acto un proceso de liberaci\u00f3n tanto personal como social. Es fundamental sobre todo despertar en las conciencias la atenci\u00f3n a ciertos valores como la gratuidad, el sentido de la fiesta, la contemplaci\u00f3n y la oraci\u00f3n, que est\u00e1n en la ra\u00ed\u00adz de la actitud l\u00fadica. Pero no es menos importante crear las condiciones estructurales para la superaci\u00f3n de un sistema social que mortifica las dimensiones m\u00e1s profundas de la vida, alienando al hombre. La devoluci\u00f3n al juego de su funci\u00f3n liberadora original tiene que relacionarse, por consiguiente, con la actuaci\u00f3n de un nuevo modelo de civilizaci\u00f3n, donde adquiera de nuevo su centralidad la preocupaci\u00f3n por el ser y no solamente por el tener y el hacer.<\/p>\n<p>G. Piana<\/p>\n<p>Bibl.: G. Mattai, Juego en DTI, III, 199-211; Huizinga. Homo ludens, Alianza, Madrid ) 984; J. Moltmann, Un nuevo estilo de vida, Sobre la libertad, la alegr\u00ed\u00ada y el juego, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1981; H. Bergson, La risa, Espasa Calpe, Madrid 1973.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>1. La naturaleza l\u00fadica del hombre<br \/>\nAl contraponer habitualmente j. y seriedad, aqu\u00e9l suele referirse ante todo a la ni\u00f1ez como su forma t\u00ed\u00adpica de actividad (\u00abedad del juego\u00bb). Y as\u00ed\u00ad el j. ha sido explicado como exceso de fuerzas (H. Spencer), como descanso de una fatiga parcial (J. Schaller), como entrenamiento y autoformaci\u00f3n para las situaciones graves de la vida (K. Groos), como algo que subjetivamente brota del empuje hacia la actividad y est\u00e1 motivado por el \u00abgozo de la funci\u00f3n\u00bb. E. Haigis, por el contrario, ve el j. como el encuentro con la vida arriesgada, en que el yo se hace consciente de s\u00ed\u00ad mismo. H. Scheuerl deduce que se trata, no de una funci\u00f3n, sino de la forma de movimiento que surge (de la peonza, de la comunidad de j.). Esta definici\u00f3n enlaza con la est\u00e9tica del j. de Schiller y va m\u00e1s all\u00e1 de la distinci\u00f3n usual entre j. y seriedad.<\/p>\n<p>Los diversos juegos (clasificables desde distintos puntos de vista) pueden ejecutarse con la actitud y orientaci\u00f3n m\u00e1s dispar, que va de lo meramente \u00abcaprichoso\u00bb, lo cual todav\u00ed\u00ada no es j. (le falta la \u00abseriedad necesaria\u00bb) al esfuerzo r\u00ed\u00adgido, que ya no es j. (pues lo \u00abcorrompe\u00bb a su vez \u00abtom\u00e1ndolo demasiado en serio\u00bb). En su apertura el j. s\u00f3lo puede circunscribirse de forma relativamente abierta. J. Huizinga cita como distintivos su libertad (no puede ser mandado), su salirse de la vida \u00abhabitual\u00bb, de la vida propiamente dicha (de la satisfacci\u00f3n inmediata de necesidades y afanes); a ello se une su armon\u00ed\u00ada y limitaci\u00f3n (en el tiempo y en el espacio) y, dentro de todo eso y pese a toda la tensi\u00f3n entre incertidumbre y suerte, su ordenaci\u00f3n (las \u00abreglas\u00bb).<\/p>\n<p>En realidad el j. es la construcci\u00f3n de una figura (por as\u00ed\u00ad decir) fluctuante. De este modo, y no s\u00f3lo en el ni\u00f1o (J.J. Rousseau, W.F.A. Frbbel, M. Montessori), es un hecho suprafuncional, dotado en s\u00ed\u00ad mismo de sentido (y precisamente como tal con fuerza sanante [terapia del j.]), y es adem\u00e1s algo espec\u00ed\u00adficamente humano. Tambi\u00e9n los animales juegan (principalmente en la fase juvenil, entre infancia y madurez, aunque tambi\u00e9n, por ejemplo, en el j. del apareamiento); pero el \u00abmundo\u00bb de su j. permanece dentro del \u00abcontorno\u00bb espec\u00ed\u00adfico, como una medici\u00f3n hasta cierto punto \u00abinestable\u00bb de sus l\u00ed\u00admites y un agotamiento de sus posibilidades, mientras que en el hombre son decisivas la constituci\u00f3n de un mundo, la libertad y la apertura para una tal constituci\u00f3n (F.J.J. Buytendijk, A. Gehlen [cap. 21]): el mundo de su j. es el j. (la \u00abconquista l\u00fadica\u00bb) de un mundo.<\/p>\n<p>2. Interpretaci\u00f3n filos\u00f3fica: el juego como relaci\u00f3n con el mundo<br \/>\nComo j. de un ->mundo, el j. aparece al lado del ->trabajo, del ->lenguaje, del ->amor y de otras formas de constituci\u00f3n del mundo. Cierto que no surge simplemente a su lado. Las dimensiones de la ->existencia humana se compenetran. El hombre est\u00e1 \u00abtodo entero\u00bb (Schiller) no s\u00f3lo en el juego, sino tambi\u00e9n en el trabajo, en la lucha, en el amor, en la confesi\u00f3n de su culpa y en la aceptaci\u00f3n de la muerte. El j., sin embargo, se diferencia espec\u00ed\u00adficamente de las dem\u00e1s dimensiones. Por tanto: a) no es un fen\u00f3meno marginal, sino una modalidad de la existencia tan fundamental como las mencionadas. b) Pero se opone peculiarmente a ellas. Nosotros podemos \u00abjugar\u00bb con la seriedad, la sinceridad, el trabajo, la lucha, etc. (E. Fink); es decir, transformamos los actos con que el hombre como ser \u00abpreocupado\u00bb gira sobre s\u00ed\u00ad mismo en una despreocupada fluctuaci\u00f3n sin meta, pero llena de sentido. En esta fluctuaci\u00f3n el que juega arrastra consigo a su compa\u00f1ero en el j. comunitario (y de alg\u00fan modo tambi\u00e9n los espectadores) y, junto con el \u00abjuguete\u00bb, las cosas mismas.<\/p>\n<p>Las cosas como \u00abjuguete\u00bb, los compa\u00f1eros como \u00abpersonajes que hacen un papel\u00bb se han transformado, pero no por una (enfermiza) confusi\u00f3n ni por la mezcla de \u00abapariencia\u00bb y \u00abrealidad\u00bb, sino por el conocimiento &#8211; a la vez fluctuante &#8211; de su doble significado y de su propio valor en cada campo. El mundo del j. es un mundo simb\u00f3lico. Por eso hay que sopesar tanto el poder y la realidad como la doble dimensi\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo, para rechazar su desvirtuaci\u00f3n frente a la \u00abrealidad\u00bb (\u00abs\u00f3lo s\u00ed\u00admbolo\u00bb) al igual que su \u00ababsolutizaci\u00f3n\u00bb est\u00e9tica ( ->s\u00ed\u00admbolo, ->verdad).<\/p>\n<p>Esta consideraci\u00f3n conduce al hecho de que el jugador \u00abjuega con algo que a su vez juega con \u00e9l\u00bb (Buytendijk). No s\u00f3lo el juguete y los compa\u00f1eros de j. son &#8211; dentro de las reglas establecidas &#8211; imprevisibles (y deben serlo necesariamente para que el j. no pierda su \u00abencanto\u00bb y esencia), sino que el mundo l\u00fadico en su totalidad es m\u00e1s que la obra del jugador. Por eso le mantiene encantado y fascinado (sobre todo, cuando \u00e9l entra en un j. comunitario).<\/p>\n<p>Desde aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo hay un paso hasta el pensamiento de la filosof\u00ed\u00ada india o de la presocr\u00e1tica (HERACLITO, Frg. 52), que proclama tanto el ->mito como el rito de m\u00faltiples formas. Tambi\u00e9n el mundo \u00abpropio\u00bb hay que entenderlo realmente y contemplarlo como j., como j. de poderes supraterrestres, del destino o del \u00abazar\u00bb (y en todo caso, o bien como \u00abmero\u00bb j. del que uno se debe apartar, o bien como s\u00ed\u00admbolo beatificarte en todas las necesidades de la vida).<\/p>\n<p>Actualmente el concepto de j. ha quedado despojado de todo contenido emocional y se utiliza de manera puramente formal. Por encima del uso de las ciencias particulares (p. ej., en los esquemas l\u00f3gicos o en los de las ciencias econ\u00f3micas) sirve as\u00ed\u00ad principalmente para la interpretaci\u00f3n del mundo y de la existencia del hombre en general, y no s\u00f3lo de algunas dimensiones aisladas, como el arte, las matem\u00e1ticas, la filosof\u00ed\u00ada (cf. el tema de los \u00abjuegos del lenguaje\u00bb en la \u00e9poca posterior de Wittgenstein). Aqu\u00ed\u00ad se habla de un \u00abjuego sin jugadores\u00bb (E. Fink), prescindiendo de cualquier cuesti\u00f3n acerca de tal j. (ya se refiera al hombre mismo, o bien a un Dios, o bien al \u00abazar\u00bb), porque esta totalidad no conoce nada \u00abfuera de ella\u00bb. Todav\u00ed\u00ada no se ha aclarado en qu\u00e9 sentido el \u00abj. especular\u00bb del cielo y la tierra, de lo divino y lo humano en la idea expuesta por Heidegger en su \u00faltima \u00e9poca acercadel pensamiento que \u00abjuega\u00bb con el ser tiene un \u00abdesde donde\u00bb de tal \u00abacontecimiento\u00bb (cf. D. SiNN, en PhR 14 [1967] 81-182). A esta formalizaci\u00f3n se opone el concepto existencial y concreto de j. en el campo de la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>3. Interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica: el juego sagrado<br \/>\nEl j. (especialmente su forma m\u00e1s pura, la danza) pertenece a los fen\u00f3menos primarios de la historia de la religi\u00f3n (Leeuw), como correalizaci\u00f3n responsable de la fundaci\u00f3n y conservaci\u00f3n del mundo (de su orden, de su fertilidad, etc.), como reproducci\u00f3n en alabanza y homenaje del orden \u00abc\u00f3smico\u00bb y como anticipo en s\u00faplica y colaboraci\u00f3n de su plena consumaci\u00f3n definitiva. H. Rahner ha seleccionado sobre todo los textos de los padres de la Iglesia relativos al tema: el hombre se entrega al j. del Dios jugador por cuanto se suma a la danza de la -> liturgia c\u00f3smica con la alegre seriedad y la grave alegr\u00ed\u00ada de la humildad \u00abconfiada\u00bb; con ello se preocupa ciertamente de s\u00ed\u00ad mismo, pero confiando en aqu\u00e9l que \u00abes el \u00fanico digno de toda la seriedad bienaventurada\u00bb (PLAT\u00f3N, Leyes, vil 803 BC). En el hombre mismo juegan as\u00ed\u00ad (seg\u00fan la alegor\u00ed\u00ada de G\u00e9n 26, 8) la \u00absonrisa\u00bb (Isaac) y la \u00abpaciencia\u00bb (Rebeca) ante el \u00abrey\u00bb, como imagen de la \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb primog\u00e9nita de la creaci\u00f3n, la cual, seg\u00fan Prov 8, 27-31, jugaba en el principio ante Dios.<\/p>\n<p>A partir de aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la Iglesia se entiende a s\u00ed\u00ad misma no s\u00f3lo como luchadora y peregrinante, sino tambi\u00e9n como jugadora: en su liturgia (R. GUARDINI, El esp\u00ed\u00adritu de la liturgia, Araluce, Ba 21945) como preludio del j. de la danza celestial que ejecutan no s\u00f3lo los \u00e1ngeles y los bienaventurados, sino el propio Logos como \u00abcorifeo\u00bb (Hip\u00f3lito) y, en el sentido m\u00e1s profundo, hasta el Dios trino por la \u00abcircuminsesi\u00f3n\u00bb de sus procesiones (de ning\u00fan modo est\u00e1ticas), tanto en s\u00ed\u00ad mismo como siendo \u00abtodo en todas las cosas\u00bb, en cuanto \u00abamor que mueve el sol y todas las estrellas\u00bb (Dante).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: F. v. Schaller, \u00daber die Asthetische Erziehung des Menschen (1795); J. Schaller, Das Spiel und die Spiele (Wr 1861); K. Groos, Die Spiele des Menschen (Je 1899); ideen, Die Spiele der Tiere (Je 21930); F. J. J. Buytendijk, Wesen und Sinn des Spieles (B 1933); E. Halgis, Das Spiel als Begegnung: Zeitschrift t\u00far Psychologie 150 (L 1941) 92-167; G. Bally, El juego como expresi\u00f3n de libertad (F de C Econ M\u00e9x 21965); G. v. Kujawa, Ursprung und Sinn des Spieles (KB 1949); A. R\u00fcssel, El juego de los ni\u00f1os (Herder Ba 1970); H. Scheuerl, Das Spiel (Weinheim &#8211; B 1954); E. Fink, Oase des Gl\u00fccks (Fr &#8211; Mn 1957); G. v. d. Leeuw, Vom Heiligen in der Kunst (Gil 1957); F. G. J\u00fcnger, Die Spiele (1953, Mn 1959); F. J. J. Buytendijk, Der Spieler: Jahrbuch f\u00fcr Psychologie und Psychotherapie 6 (Fr &#8211; Mn 1958) 78-92; M. Heidegger, Vortr\u00f1ge und Aufs\u00fctze (espec. \u00abBauen Wohnen Denken\u00bb und \u00abDas Ding\u00bb) (Pfullingen 21959); E. Fink, Spiel als Weltsymbol (St 1960); J. Pieper, MuBe und Kult (Mn 61961); H. U. v. Balthasar, Herrlichkeit, 4 vols. (Ei 1961 ss); J. Huizinga, Horno ludens (H 61963); H. Rahner, Der spielende Mensch (Ei 1952): Aspekte des Lebendigen. Eranos-Reden (Fr 1965); A. Gehlen, Der Mensch (F 81966); A. H. Trebels, Einbildungskraft und Spiel (Bo 1967); J. Heidemann, Der Begriff des Spieles (B 1968).<\/p>\n<p>J\u00f6rg Splett<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[556] Actividad humana de entretenimiento y diversi\u00f3n que se realiza sin una finalidad rentable y simplemente como evasi\u00f3n y descanso. La ausencia de finalidad rentable es lo que define su naturaleza y la diferencia de la acci\u00f3n laboral o trabajo. 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