{"id":11679,"date":"2016-02-05T08:05:39","date_gmt":"2016-02-05T13:05:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/justicia-social\/"},"modified":"2016-02-05T08:05:39","modified_gmt":"2016-02-05T13:05:39","slug":"justicia-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/justicia-social\/","title":{"rendered":"JUSTICIA SOCIAL"},"content":{"rendered":"<p>[326]<\/p>\n<p>     El t\u00e9rmino \u00abjusticia social\u00bb aparece por primera vez en 1840 usado por el sacerdote siciliano Luigi Taparelli d&#8217;Azeglio. Y lo precis\u00f3 el pensador Antonio Rosmini en su op\u00fasculo \u00abLa Constitutione Civile Secondo la Giustizia Sociale\u00bb de 1848.<\/p>\n<p>     Unos a\u00f1os despu\u00e9s, John Stuart Mill en su obra \u00abEl Utilitarismo\u00bb le desarroll\u00f3 con cierta profundidad. Dec\u00ed\u00ada entonces: \u00abLa sociedad deber\u00ed\u00ada de tratar igualmente bien a los que se lo merecen, es decir, a los que se merecen absolutamente ser tratados igualmente. Este es el m\u00e1s elevado est\u00e1ndar abstracto de justicia social y distributiva; hacia el que todas las instituciones, y los esfuerzos de todos los ciudadanos virtuosos, deber\u00ed\u00adan ser llevadas a convergir en el mayor grado posible\u00bb. Desde el inter\u00e9s despertado por estas ideas, se comenz\u00f3 a enfocar las desigualdades del mundo como un fallo social y no s\u00f3lo una cuesti\u00f3n de misericordia y de compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>    Se entiende que las sociedades, como las personas, pueden ser virtuosas y viciosas, seg\u00fan su ordenamiento y su actuaci\u00f3n. En el siglo XX esa inquietud por los desajustes colectivos en el mundo se increment\u00f3 por tres factores: explosi\u00f3n demogr\u00e1fica e incremento masivo de la poblaci\u00f3n en los pa\u00ed\u00adses pobres, explosi\u00f3n tecnol\u00f3gica que facilita las comunicaciones y la informaci\u00f3n, mayor sensibilidad social y solidaridad en muchos ambientes suscitada por los movimientos personalistas y socialistas en Filosof\u00ed\u00ada, la promoci\u00f3n de los Derechos humanos promovidos por organismos internacionales (ONU 1948) y por la acci\u00f3n masiva de las confesiones cristianas, sobre todo por la Iglesia Cat\u00f3lica con la numerosa difusi\u00f3n de documentos pontificios y conciliares.<\/p>\n<p>    Entonces se entiende la justicia social como el conjunto de condiciones que permiten a todos los hombres ejercer sus derechos personales. Se reclama el respeto a los grupos (naciones, minor\u00ed\u00adas \u00e9tnicas, familias, confesiones religiosas, asociaciones, etc.<\/p>\n<p>    Se reclaman criterios moderadores de las diferencias entre las personas, cosa que no entiende el capitalismo salvaje. Se promueven muchos movimientos que enarbolan las banderas de la solidaridad y de la fraternidad humana y cristiana, en favor de un orden social m\u00e1s justo, mediante la comunicaci\u00f3n de los bienes espirituales y materiales.<\/p>\n<p>     La sociedad, y las autoridades, aseguran la justicia social si crean condiciones de participaci\u00f3n y promocionan leyes a favor de la igualdad y de la libertad.<\/p>\n<p>    Se difunden consignas que van formando a las colectividades mejor dispuestas. \u00abQue cada uno, sin ninguna excepci\u00f3n, debe considerar al pr\u00f3jimo como otro yo, cuidando, en primer lugar, de su vida y de los medios necesarios para vivirla dignamente\u00bb (Vat. II. Gaud. et Spes. 27. 1). As\u00ed\u00ad se revive el mensaje Evang\u00e9lico de la fraternidad en funci\u00f3n de la presencia de Cristo en medio de los hombres: \u00abCuanto hicisteis a uno de estos hermanos m\u00e1s peque\u00f1os, a m\u00ed\u00ad me lo hicisteis.\u00bb (Mt. 25, 40).<\/p>\n<p>     Las desigualdades escandalosas que afectan a millones de seres son opuestas al Evangelio. La justicia social mueve a luchar contra ellas y a lograr una sociedad m\u00e1s igualitaria. \u00abLas excesivas desigualdades econ\u00f3micas y sociales entre los miembros o los pueblos de una \u00fanica familia humana resultan opuestas a Dios por ser contrarias a la dignidad de la persona humana y a la paz social e internacional.\u00bb (Gaud et Spes 29. 3)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Nuestro mundo que tiene grandes posibilidades en todos los \u00e1mbitos de la vida presenta un panorama social preocupante tanto a nivel nacional como internacional. La injusticia social conlleva relaciones de explotaci\u00f3n y estructuras perversas, pero parte del ego\u00ed\u00adsmo de los corazones. Uno de los mayores anhelos de la humanidad es la promoci\u00f3n humana de los pueblos subdesarrollados, v\u00ed\u00adctimas de unos niveles de pobreza que no son compatibles con los derechos humanos m\u00e1s b\u00e1sicos.<\/p>\n<p>1. Qu\u00e9 entendemos por justicia social<br \/>\nExiste justicia social cuando la sociedad posibilita el que cada persona, asociaci\u00f3n o pueblo disponga de los medios necesarios seg\u00fan su naturaleza y condici\u00f3n, para desarrollarse plenamente; a esto llamamos bien com\u00fan (G.S. 26,1; 74,1). Seg\u00fan la doctrina conciliar, el bien com\u00fan conlleva tres elementos esenciales: el respeto a la persona (actuar en conciencia, respeto a la intimidad y libertad), el bienestar social y el desarrollo (alimento, vestido, salud, educaci\u00f3n, trabajo, familia, informaci\u00f3n, etc.) y la paz (estabilidad y seguridad). La autoridad est\u00e1 para garantizar la justicia social para la b\u00fasqueda del bien com\u00fan.<\/p>\n<p>2. Fundamentos de la justicia social<br \/>\nLa revelaci\u00f3n cristiana no s\u00f3lo nos comunica que el amor es la mediaci\u00f3n de Dios, sino que lo comunica plenamente en la persona de Jesucristo, \u00abjusticia de Dios\u00bb. Por la entrega de Jes\u00fas de Nazaret hasta dar la vida Dios hace justos a los que \u00e9ramos pecadores; en consecuencia, quien acoge el amor misericordioso de Dios ama a su pr\u00f3jimo (Mt. 25, 31-46). El N.T. sit\u00faa el Amor como el fundamento y la fuerza de la justicia. Las primeras comunidades hacen de la comuni\u00f3n de bienes la expresi\u00f3n mayor de la justicia distributiva (Hech. 4,3 2). Un dato nuclear en los Evangelios es la uni\u00f3n entre la vida de Jes\u00fas, la experiencia de Dios como Abb\u00e1 (Padre) y la cercan\u00ed\u00ada a los excluidos, enfermos, pobres y pecadores. Pertenece a la esencia de la fe cristiana el considerar las relaciones con los dem\u00e1s como \u00e1mbito de experiencia de Dios, y la lucha por la justicia como lo que valida la autenticidad de la fe.<\/p>\n<p>3. Aportaciones del Magisterio Pontificio<br \/>\nYa en la enc\u00ed\u00adclica R.N. de Le\u00f3n XIII (1891) aparece la preocupaci\u00f3n por la justicia social, y desde entonces ha sido un tema abordado por los Papas en la Doctrina Social de la Iglesia. Matar et Magistra y Pacem in Terris de Juan XXIII fueron dos hitos en la preocupaci\u00f3n por las condiciones sociales m\u00e1s justas para los m\u00e1s desfavorecidos. El concilio Vaticano II en la constituci\u00f3n Gaudium et Spes aborda la justicia social desde la afirmaci\u00f3n de la fundamental igualdad de todos los hombres y la creaci\u00f3n de condiciones de vida justa y humana (G.S. 29). Las aportaciones conciliares fundamentales son las siguientes:<\/p>\n<p>&#8211; El respeto de la persona humana. La \u00faltima fundamentaci\u00f3n est\u00e1 en que el hombre es imagen de Dios y los derechos que dimanaban de su dignidad son anteriores a la sociedad. \u00abQue cada uno, sin ninguna excepci\u00f3n, debe considerar al pr\u00f3jimo como otro yo, cuidando, en primer lugar, de su vida, y de los medios necesarios para vivirla dignamente\u00bb (G.S. 27,1).<\/p>\n<p>&#8211; La igualdad de todos los seres humanos. Tenemos un mismo origen, una misma naturaleza, y estamos llamados a la vida eterna; por lo mismo, tenemos la misma dignidad y los mismos derechos. \u00abHay que superar y eliminar, como contraria al plan de Dios, toda forma de discriminaci\u00f3n en los derechos fundamentales de la persona, ya sea social o cultural, por motivo de sexo, raza, color, condici\u00f3n social, lengua o religi\u00f3n\u00bb (G.S. 29,2). En la vida real existen una serie de diferencias producidas por las diferentes capacidades y otras circunstancias como el origen familiar, el lugar de nacimiento, las estructuras sociales, etc. La justicia social reclama, desde la igualdad de todos los seres humanos, el que todos y cada uno tengamos la misma igualdad de oportunidades, a pesar de las desigualdades con las que partimos.<\/p>\n<p>Existen otras desigualdades fruto de los sistemas pol\u00ed\u00adticos y econ\u00f3micos que generan estructuras injustas. Estas diferencias inadmisibles \u00abse oponen a la justicia social, a la equidad, a la dignidad de la persona humana y tambi\u00e9n a la paz social e internacional\u00bb (G.S. 29.3). El episcopado latinoamericano reunido en Medell\u00ed\u00adn (1968) denunci\u00f3 prof\u00e9ticamente la situaci\u00f3n de pobreza extrema, explotaci\u00f3n y carencia de derechos humanos que padece una parte considerable de la poblaci\u00f3n humana. Y proclam\u00f3 el amor como la fuerza que puede luchar m\u00e1s por la justicia.<\/p>\n<p>El S\u00ed\u00adnodo de obispos sobre la Justicia (1971) plantea este tema a nivel de mundo, y desarrolla la conexi\u00f3n entre la fe cristiana y el compromiso con la justicia.. En la posterior reuni\u00f3n de Puebla (1979) se desarrolla el concepto de liberaci\u00f3n integral introducido por Pablo VI en E.N, y se afirma que lo importante es devolver a los pobres el protagonismo en sus propios procesos de liberaci\u00f3n. En Santo Domingo se reitera el que la promoci\u00f3n humana es una \u00abdimensi\u00f3n privilegiada de la nueva evangelizaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>El Papa Pablo VI en PP (1968) hab\u00ed\u00ada planteado la necesidad de nuevas estructuras econ\u00f3micas y jur\u00ed\u00addicas a nivel internacional para que exista una mayor justicia social entre todos los pueblos. Juan Pablo II en S.R.S. (1987) habla de \u00abmecanismos perversos\u00bb y \u00abestructuras de pecado\u00bb que impiden a pueblos enteros a acceder a los bienes b\u00e1sicos para desarrollarse como personas. En C.A. (1991) apunta a dos objetivos b\u00e1sicos: el bien com\u00fan y el planteamiento de la econom\u00ed\u00ada a nivel mundial y con un marcado car\u00e1cter social. Juan Pablo II ha utilizado la expresi\u00f3n \u00abhipoteca social de la propiedad\u00bb para recordar la orientaci\u00f3n intr\u00ed\u00adnsecamente social que tienen todos los bienes en favor de los m\u00e1s necesitados.<\/p>\n<p>&#8211; \u00abLa caridad social\u00bb. Es el nombre cristiano de la solidaridad humana; se fundamenta en la condici\u00f3n social y fraterna del g\u00e9nero humano, y en el proyecto salvador de Dios que quiere que todos los seres humanos formemos una sola familia (S.R.S. 38-40; C.A. 10).<\/p>\n<p>La \u00abcaridad social\u00bb hace una aportaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica a la tarea com\u00fan de la justicia social: la experiencia del amor de Dios manifestado en Jesucristo como el dinamismo principal de la lucha por la justicia. La caridad social llega a la ra\u00ed\u00adz de la injusticia, que es el pecado, pide la conversi\u00f3n de los corazones a un nuevo orden social basado en la moral y la trascendencia, genera actitudes de perd\u00f3n y reconocimiento, y aporta la necesidad de la gratuidad como lo que puede asegurar mejor la justicia. La lucha por la justicia es parte constitutiva de la evangelizaci\u00f3n, y \u00e9sta sit\u00faa a la justicia en el horizonte del Reino y de la esperanza escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>4. Orientaciones pastorales<br \/>\nLa formaci\u00f3n cristiana incluye todas las dimensiones de la persona y de la vida; un aspecto que no puede faltar es la educaci\u00f3n para la justicia social. El Concilio Vaticano II al considerar a la Iglesia como sacramento de la salvaci\u00f3n para el mundo (L.G.) dice que tenemos que asumir en lo gozoso y en lo doloroso la condici\u00f3n de la humanidad, (G.S. 1) para poder anunciar el evangelio de la liberaci\u00f3n. El primer paso de la lucha por la justicia consiste en la toma de conciencia de lo que sucede, porqu\u00e9 sucede, y qu\u00e9 responsabilidad tenemos en estas situaciones. La educaci\u00f3n de la fe y las celebraciones lit\u00fargicas deben tener presente la dimensi\u00f3n sociopol\u00ed\u00adtica de la fe.<\/p>\n<p>Los cristianos proponemos una concepci\u00f3n integral de la persona que surge de contemplar lo humano a la luz de la fe; la consideraci\u00f3n del que el hombre es imagen de Dios, que el proyecto salvador de Dios quiere una humanidad reconciliadora y el destino trascendente de la persona orientan la presencia y el compromiso social de los cristianos. Es necesario darse cuenta de que el pecado est\u00e1 en la base de todos los males que aquejan a la sociedad. La iniciaci\u00f3n al compromiso social debe hacerse en la acci\u00f3n y por la acci\u00f3n; no es una cuesti\u00f3n te\u00f3rica, sino un aprendizaje desde proyectos concretos que van transformando la realidad; m\u00e1s a\u00fan, s\u00f3lo si la dolorosa situaci\u00f3n en que est\u00e1n muchos de nuestros hermanos nos toca el coraz\u00f3n, y s\u00f3lo si reconocemos en ellos el rostro desfigurado de Dios podemos dar una respuesta adecuada. \u00abLa ense\u00f1anza social de la Iglesia naci\u00f3 del encuentro del mensaje evang\u00e9lico y de sus exigencias- comprendidas en el mandamiento supremo del amor a Dios y al pr\u00f3jimo y en la justicia- con los problemas que surgen en la vida de la sociedad\u00bb. (L.C. 72). La lucha por la justicia social no es s\u00f3lo tarea individual sino eclesial; la existencia de comunidades presentes, encarnadas e implicadas en proyectos de liberaci\u00f3n es una de las condiciones de credibilidad de la fe cristiana en el mundo actual en que la distancia entre pobres y ricos es cada vez mayor.<\/p>\n<p>Jes\u00fas Sastre<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u00abjusticia social \u00bb es reciente; empieza a usarse en el siglo XIX y &#8211; corresponde esencialmente a lo que en el pensamiento occidental, a partir de Arist\u00f3teles, se indica con la justicia legal, que regula la contribuci\u00f3n del ciudadano en la vida de la sociedad. La justicia social a\u00f1ade a la justicia legal una connotaci\u00f3n din\u00e1mica y resalta con m\u00e1s urgencia las exigencias de la justicia distributiva. El t\u00e9rmino justicia social fue acogido en la ense\u00f1anza moral cat\u00f3lica desde los tiempos de p\u00ed\u00ado XI: la enc\u00ed\u00adclica social Ouadragesimo anno se caracteriza precisamente por el uso de este t\u00e9rmino. La justicia social no debe considerarse como la cuarta forma de la justicia (conmutativa, distributiva y legal), sino m\u00e1s bien como la suma de estos diversos aspectos y, al mismo tiempo, como su momento estructural din\u00e1mico, en cuanto que impulsa al desarrollo del orden social en direcci\u00f3n hacia el desarrollo de la persona.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de la diversidad de tipolog\u00ed\u00adas de la justicia (conmutativa, distributiva, legal y social) est\u00e1 la unidad de contenido: el \u00abreconocimiento del otro precisamente en su ser otro\u00bb (F. BOckle). La justicia es \u00bb aquel orden en que el hombre puede subsistir como persona; y esto debe ser efectivamente posible no s\u00f3lo para uno o para otros, no s\u00f3lo para el poderoso, el feliz y el bien dotado, sino para todos los hombres por el hecho de ser hombres \u00bb (R. Guardini). El contenido de la justicia social puede se\u00f1alarse en la perspectiva de los derechos humanos, del bien com\u00fan, del desarrollo y de la liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Justicia social es la justicia en cuanto que tiende a asegurar el respeto y la promoci\u00f3n de los derechos para todos, especialmente para los menos favorecidos, inscribiendo estos derechos en las estructuras y en el funcionamiento de la sociedad. La justicia social se autocomprende a partir de la dignidad de la persona, de los derechos inviolables que deben ser respetados y promovidos de forma din\u00e1mica y progresiva. Los derechos humanos no se limitan al \u00e1rea econ\u00f3mica, sino que se extienden al \u00e1rea civil y al \u00e1rea religiosa. Se trata de los derechos fundamentales y universales del hombre, proclamados por las diversas Declaraciones de los derechos del hombre, y entre ellas la de las Naciones Unidas del 10 de diciembre de 1948. El \u00e1rea de los derechos humanos ha entrado plenamente en la doctrina social cristiana. La justicia trasciende el inter\u00e9s individual y &#8211; se preocupa del inter\u00e9s general (= el bien com\u00fan). \u00abPara la doctrina social cat\u00f3lica el bien com\u00fan es simplemente la norma suprema y universal de toda la vida social y de todo el orden de la sociedad&#8230; Por eso la justicia requiere ni m\u00e1s ni menos que lo que es necesario para preservar el bien com\u00fan, en donde existe, y para realizarlo o al menos para acercarse a su realizaci\u00f3n, en donde todav\u00ed\u00ada falta\u00bb (O von Nell-Breuning, Soziale Sicherh e it, Friburgo Br. 1979, 235). La justicia social exige una distribuci\u00f3n proporcionada y equitativa de la riqueza de la naci\u00f3n entre las diversas clases sociales, La concentraci\u00f3n de la riqueza nacional y el acaparamiento de tierras en manos de unas pocas familias sumamente ricas, mientras que la mayor\u00ed\u00ada vive en la miseria y la pobreza, en una ofensa para la justicia social.<\/p>\n<p>La justicia social no se encierra dentro de las fronteras nacionales, sino que regula las mutuas relaciones entre las naciones y los Estados. Obliga a los pa\u00ed\u00adses econ\u00f3micamente fuertes a asistir a las naciones que viven en la pobreza en la miseria, para que puedan vivir de un modo digno de seres humanos.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de la justicia entra propiamente &#8211; y hoy se palpa su pertinencia- la problem\u00e1tica de la ecolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>\u00abEl medio ambiente es res omnium, patrimonio del g\u00e9nero humano\u00bb (Pablo VI). Todos tienen que cooperar por deber de justicia, en la preservaci\u00f3n de esta herencia com\u00fan.<\/p>\n<p>La justicia social se refiere a la misma organizaci\u00f3n de la sociedad y exige que la sociedad se estructure de forma personalista y pluralista. La justicia social se opone a una concepci\u00f3n de sociedad de tipo liberalista, as\u00ed\u00ad como a la de tipo colectivista. En ninguno de los dos casos la persona es considerada en su individualidad irrepetible y en su socialidad esencial. La justicia social se muestra atenta a toda violaci\u00f3n de los derechos humanos por motivos de raza, de sexo, de religi\u00f3n o de cualquier otra motivaci\u00f3n; se opone a la discriminaci\u00f3n entre los seres humanos sobre la base de una igualdad substancial y fundamental. La justicia social es necesaria para determinar la moralidad en el \u00e1mbito intersubjetivo y social; pero no basta. La problem\u00e1tica actual pone el acento en la relaci\u00f3n entre justicia y amor. La soluci\u00f3n no est\u00e1 en concebir las relaciones en t\u00e9rminos de alternativa o de inconciliabilidad, sino en t\u00e9rminos de complementariedad: lo uno no puede estar contra lo otro. El amor exige la justicia, pero va m\u00e1s all\u00e1 de ella y ofrece el ordenamiento m\u00e1s adecuado para asumir y promover incondicionadamente la justicia. La justicia social se pone en la perspectiva de los derechos con los que van estrechamente unidos los deberes sociales.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n \u00e9stos tienen que definirse a trav\u00e9s del instrumento legislativo, aunque nunca pueden ser definidos perfectamente por la ley. Los que se niegan a ofrecer su aportaci\u00f3n y al mismo tiempo piden la ayuda de los dem\u00e1s pecan contra la justicia social.<\/p>\n<p>L. Lorenzetti<\/p>\n<p>Bibl.: J 1. Gonz\u00e1lez Faus, Justicia, en CFP 514-523; A. F. Utz, Etica social, 2 vols., Herder, Barcelona 1965; M, Aubert, Moral social para nuestro tiempo, Herder, Barcelona 1981; A.A. Cuadr\u00f3n, Manual de doctrina social de la Ig1esia, BAC. Madrid 1993; J y Calvez &#8211; y Perrin, Ig1esia y sociedad econ\u00f3mica, Mensajero, Bilbao .1965; E, Fern\u00e1ndez, Teor\u00ed\u00ada de la justicia y derechos fundamentales, Debate, Madrid 1984.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[326] El t\u00e9rmino \u00abjusticia social\u00bb aparece por primera vez en 1840 usado por el sacerdote siciliano Luigi Taparelli d&#8217;Azeglio. Y lo precis\u00f3 el pensador Antonio Rosmini en su op\u00fasculo \u00abLa Constitutione Civile Secondo la Giustizia Sociale\u00bb de 1848. Unos a\u00f1os despu\u00e9s, John Stuart Mill en su obra \u00abEl Utilitarismo\u00bb le desarroll\u00f3 con cierta profundidad. 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