{"id":11691,"date":"2016-02-05T08:06:01","date_gmt":"2016-02-05T13:06:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/kerygma\/"},"modified":"2016-02-05T08:06:01","modified_gmt":"2016-02-05T13:06:01","slug":"kerygma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/kerygma\/","title":{"rendered":"KERYGMA"},"content":{"rendered":"<p>[242]<\/p>\n<p>     El concepto de kerigma (en griego mensaje) se identifica con el de Evangelio, buena noticia, anuncio, mensaje de salvaci\u00f3n. Pero el t\u00e9rmino sint\u00e9tico se ha impuesto en la terminolog\u00ed\u00ada pastoral como expresi\u00f3n verbal de un intento teol\u00f3gico de superar el sentido que se ha dado desde la Edad Media a la doctrina cristiana. Se insiste en los tiempos actuales que Cristo no vino a configurar un sistema de pensamiento o una norma de vida. Vino a anunciar un mensaje de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>     Por eso se desentierra el t\u00e9rmino original del Nuevo Testamento: el sustantivo \u00abkerigma\u00bb, que aparece 8 veces en los escritos b\u00ed\u00adblicos (otras tres aparece el equivalente \u00abkerix\u00bb): o el verbo \u00abkerisso\u00bb que aparece 62 veces. Sustantivo y verbo son equivalente al de \u00abproclamaci\u00f3n\u00bb, \u00abpredicaci\u00f3n\u00bb, \u00abanuncio\u00bb \u00abcomunicaci\u00f3n\u00bb y \u00abexaltaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>     Es el que se emplea cuando se dice que \u00abJes\u00fas comenz\u00f3 a predicar y decir: Convert\u00ed\u00ados\u00bb (Mt. 4.17) o cuando dec\u00ed\u00ada \u00abEs preciso que se \u00abproclame\u00bb la Nueva Noticia a todas las naciones.\u00bb (Mc. 13.10) Lo dec\u00ed\u00ada San Pablo cuando escrib\u00ed\u00ada: \u00abEs preciso se proclame la buena noticia a todas las gentes\u00bb (1 Cor. 1.21) y es curioso constatar que nunca aparece el termino en los escritos de Juan.<\/p>\n<p>     Es tambi\u00e9n el t\u00e9rmino esencial en la misi\u00f3n evangelizadora confiada por Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos, cuando le dijo: \u00abId y proclamad la Buena noticia a todas las gentes\u00bb (Mc. 16.15). \u00abY los Ap\u00f3stoles salieron a predicar por todas las partes y el Se\u00f1or cooperaba con ellos, confirmando la palabra con las se\u00f1ales que la acompa\u00f1aban\u00bb. (Mc. 16.20)<\/p>\n<p>     1. Kerigma es vida<\/p>\n<p>     En consecuencia, el concepto y el t\u00e9rmino de \u00abkerigma\u00bb, o de \u00abkerigmatizar\u00bb, pretende resaltar un elemento din\u00e1mico de la acci\u00f3n misionera de la Iglesia, por cuanto se centra en la visi\u00f3n comprometedora del mensaje de Jes\u00fas. En un sentido amplio se puede entender como configuraci\u00f3n de una forma de pensar, de sentir y de vivir a la luz del Evangelio. Pro no tiene solo el sentido pasivo de \u00abmensaje\u00bb que se entrega, sino el din\u00e1mico de \u00abmensaje que se vive\u00bb.<\/p>\n<p>      Por eso se identifica, o asocia, el concepto de kerigma al de \u00abmisterio\u00bb, al de \u00abcamino\u00bb y al de \u00abvida\u00bb. El misterio es la realidad revelada, el camino es el proceso para llegar a ella, la vida es el fruto y el resultado.<\/p>\n<p>     La idea de misterio se repite con abundancia en San Juan y en S. Pablo (28 veces aparece \u00abmysterion\u00bb). \u00abA vosotros se os dado el conocer los \u00abmisterios\u00bb del Reino.\u00bb (Mt. 13.11; Mc. 4.11; Lc. 8. 10). Porque \u00abel Evangelio es la revelaci\u00f3n de un misterio mantenido en secreto durante siglo eternos, pero manifestado en el presente.\u00bb (Rom. 16.25). \u00abMe fue comunicado por revelaci\u00f3n el misterio\u00bb. (Ef. 3. 3.) Y \u00abpor la palabra doy a conocer el misterio del Evangelio\u00bb. (Ef. 6.19).<\/p>\n<p>     La asociaci\u00f3n a la idea de \u00abcamino\u00bb aparece m\u00e1s de un centenar de veces en referencia a lo que se debe seguir para hallar la salvaci\u00f3n. Y, comparando el mensaje como un camino para la salvaci\u00f3n, se multiplican las alusiones neotestamentarias hasta 46 veces, sobre todo en los escritos de Pablo (14 veces): \u00abYo persegu\u00ed\u00ad de muerte este camino&#8230;\u00bb (Hech. 24. 4) y sin embargo \u00abyo doy culto a Dios seg\u00fan el Camino, que ellos llaman secta\u00bb (Hech. 24. 22)<\/p>\n<p>     Misterio y camino conducen a la idea de vida. Es importante descubrir que el mismo Jes\u00fas se presenta como \u00abverdad, camino y vida\u00bb (Jn. 14.6). Pero esa idea de vida, de que el mismo Jes\u00fas es promotor, pues se declara pan de vida, y dice que \u00aben \u00e9l se halla la vida\u00bb, se convierte en tema permanente, sobre todo en el modo de hablar de Juan: (Jn. 11.25; 6.35), esto es usando el t\u00e9rmino 132 veces, entrre las 321 que aparece \u00abvida\u00bb (\u00abzoe o zao\u00bb y \u00abbios\u00bb), en el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>     Estos datos dicen claramente lo que se puede averiguar en el concepto de \u00abkerigma\u00bb y el modo de situarlo b\u00ed\u00adblicamente en una buena explicaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>    2. Kerigma confiado<br \/>\n    Con todo el concepto de kerigma no tiene sin m\u00e1s una significaci\u00f3n de misterio estable y permanente, sino de mensaje de salvaci\u00f3n entregado a unos enviados (apostoles) para que lo hagan circular entre los hombres. La dimensi\u00f3n apost\u00f3lica va asociada irresistiblemente a la entidad kerigm\u00e1tica, que es el mensaje, el camino y la oferta que se encierran en una buena noticia.<\/p>\n<p>     Por eso el reclamo pastoral del kerigma pertenece a su propia esencia. Y las palabras \u00abmisi\u00f3n\u00bb, \u00abevangelizaci\u00f3n\u00bb, \u00abcatequesis\u00bb, \u00abpredicaci\u00f3n\u00bb, \u00abcatecumenado\u00bb, \u00abcompromiso\u00bb y otras similares est\u00e1n asociadas a lo que kerigma significa.<\/p>\n<p>     La Iglesia establece, con todo, determinados niveles de compromiso y deber en la proclamaci\u00f3n del kerigma, desde qui\u00e9n lo ha recibido por voluntad directa de Jes\u00fas, como es el Primado y los Obispos, sucesores de Pedro y de los ap\u00f3stoles, hasta quienes se asocian a ellos.<\/p>\n<p>      La dimensi\u00f3n y la acci\u00f3n misionera en la Iglesia se hallan implicadas en la fuerza del mensaje a ella confiado por Jes\u00fas. Pero no es una simple ense\u00f1anza te\u00f3rica. Es ante todo su misma realidad humana y divina. El misterio cristiano no es otro que \u00abla persona de Jesucristo muerto y resucitado\u00bb. El cristianismo no es una ense\u00f1anza salida de Jes\u00fas, sino el mismo Jes\u00fas hecho misterio de fe. El cristiano no cree \u00aba Jes\u00fas\u00bb, sino que cree \u00aben Jes\u00fas\u00bb. Es el mismo misterio del Verbo encarnado el objeto de la fe, no las ense\u00f1anzas que Jes\u00fas ofreci\u00f3 y comunic\u00f3 a sus seguidores.<\/p>\n<p>     Siempre la Iglesia lo ha entendido as\u00ed\u00ad. Por ejemplo, Juan Pablo II lo recordaba al decir que \u00abla evangelizaci\u00f3n debe  contener siempre, como base, centro y a la vez culmen de su dinamismo, una clara proclamaci\u00f3n de que en Jesucristo, se ofrece la salvaci\u00f3n a todos los hombres, como don de la gracia y de la misericordia de Dios\u00bb (Redent. misterium 44).<\/p>\n<p>    La identidad en mensaje y persona de Cristo mana del Nuevo Testamento encontramos que el kerigma es: \u00abEl acto de proclamar y el contenido mismo del mensaje proclamado\u00bb.<\/p>\n<p>    Por motivos pr\u00e1cticos se recuerda que el objeto directo del verbo \u00abproclamar\u00bb o el contendido del kerigma no es otro que:<\/p>\n<p>   &#8211; el Evangelio o noticia de salvaci\u00f3n (1 Tes. 2 .9; Gal. 2. 2; Mc. 1.14; Mt. 4.23).<\/p>\n<p>   &#8211; el mismo Cristo Jes\u00fas, Palabra del Padre (1 Cor. 1.23; 2 Cor. 20.25).<\/p>\n<p>   &#8211; el Reino de Dios o triunfo del bien sobre el mal (Lc. 8. 1; Hech. 20.25)<\/p>\n<p>   &#8211; La vida, pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, Dios eterno y hombre verdadero unido a Dios. (Mt. 4.23; 9.35).<\/p>\n<p>    Esas cuatro expresiones se repiten en los textos evang\u00e9licos y en las cartas apost\u00f3licas. Son los modos primitivos de pensar y hablar y se mantendr\u00e1n estables a lo largo de la historia cristiana. Se  dirigen persistentemente a todos los oyentes comprometi\u00e9ndolos y urgi\u00e9ndolos a aceptar y obrar en consecuencia.<\/p>\n<p>    3. Kerigma e Historia<br \/>\n    A lo largo de los siglos los seguidores de Jes\u00fas han seguido empleando los mismos esquemas mentales. Son esquemas kerigm\u00e1ticos<\/p>\n<p>   &#8211; El kerigma se encuentra ya presente en la vida terrena del Salvador: Proclama el Reino de Dios. Env\u00ed\u00ada a proclamar a sus seguidores. Anuncia que se quedar\u00e1 con ellos hasta el final.<\/p>\n<p>   &#8211; Pero la vida del kerigma, su fuerza, se prolonga en la vida y en el trabajo de los Ap\u00f3stoles y de toda la comunidad cristiana extendida por el universo. Hay una misteriosa y vivificante sinton\u00ed\u00ada en todos los lugares y tiempos.<\/p>\n<p>   &#8211; La comunidad cristiana encuentra la fuerza para actuar en la certeza de Jes\u00fas se mantiene en ella y el firme persuasi\u00f3n de que es Jes\u00fas el que da sentido a su acci\u00f3n mensajera.<\/p>\n<p>    En la forma como \u00abel kerigma\u00bb es presentado en el Nuevo Testamento contiene: \u00abun esquem\u00e1tico compendio de la vida, muerte y exaltaci\u00f3n de cristo\u00bb: Es la Historia de la salvaci\u00f3n en su fase de cumplimiento; del mismo modo, que las Historia del Pueblo elegido era la fase de anuncio y esperanza.<\/p>\n<p>    Existe en el cristianismo, pues, un componente hist\u00f3rico, que es decisivo en la evangelizaci\u00f3n, en la celebraci\u00f3n, en la formaci\u00f3n de las conciencias y en la promoci\u00f3n de las experiencias de vida.<\/p>\n<p>    Cristo se insert\u00f3 en la historia por la encarnaci\u00f3n y sigue en ella por la fe de sus seguidores. Encarnaci\u00f3n, evangelizaci\u00f3n, pasi\u00f3n y muerte, redenci\u00f3n, resurrecci\u00f3n, exaltaci\u00f3n son los jalones o niveles del kerigma. Incluso, el \u00faltimo acto no cumplido todav\u00ed\u00ada, la parus\u00ed\u00ada y la venida ultima del Se\u00f1or, son kerigma porvenir, no anamnesis del pasado o epiclesis del presente.<\/p>\n<p>    Por ello, los mensajeros de todos los tiempos hacen del kerigma el eje de su acci\u00f3n, de la proclamaci\u00f3n que realizan. Y esa proclamaci\u00f3n se centra en n\u00facleos y estructuras b\u00e1sicas:<\/p>\n<p>   &#8211; El Reino de Dios sigue vivo por que nunca se realiza del todo en el mundo.<\/p>\n<p>   &#8211; El Evangelio es oferta, no s\u00f3lo Historia, no Teolog\u00ed\u00ada y menos Filosof\u00ed\u00ada \u00e9tica.<\/p>\n<p>   &#8211; Cristo sigue vivo y resucitado y es el alma del Kerigma y centro del anuncio.<\/p>\n<p>   &#8211; La Palabra de Dios es vida para la persona, no s\u00f3lo doctrina para la mente.<\/p>\n<p>   &#8211; El kerigma sigue vivo por el Esp\u00ed\u00adritu que el mismo Cristo ha enviado.<\/p>\n<p>   &#8211; El mensajero es mediador no inventor y su primera virtud de la fidelidad.<\/p>\n<p>   &#8211; El kerigma es para la Iglesia su raz\u00f3n de ser y el fin de su vida y actividad.<\/p>\n<p>     4. Las formas del kerigma<br \/>\n    El kerigma tiene unos rasgos bien definidos:  &#8211; Es un relato de la presencia de Dios en medio de los hombres. Es reflejo de la revelaci\u00f3n cuyo n\u00facleo se encuentra en el misterio pascual y cuyos ropajes son todos los actos providenciales que Dios ha querido protagonizar: decreto d salvaci\u00f3n, elecci\u00f3n de un pueblo, mensajeros que anunciaron esperanza, cumplimiento de las promesas, permanencia en el mundo, referencia escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>   &#8211; Presupone la Palabra de Dios (Dios habla al hombre) y supone la Escritura Sagrada (Dios ha inspirado textos escritos de referencia).<\/p>\n<p>   &#8211; La salvaci\u00f3n, la redenci\u00f3n, el perd\u00f3n, la justificaci\u00f3n, la amistad divina recuperada, son manera de expresar la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios para con los hombres.<\/p>\n<p>   &#8211; Sin la referencia trinitaria, sin el protagonismo del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo, no se entiende el kerigma cristiano. En esa referencia trinitaria est\u00e1 lo m\u00e1s incomprensible o lo m\u00e1s misterioso del kerigma cristiano.<\/p>\n<p>   &#8211; Por eso, el kerigma reclama una presentaci\u00f3n global y unitaria, trinitaria. Es el protagonismo divino el que exige evitar polarizaci\u00f3n. Los espiritualismos reducidos a espiritismos, la cristolog\u00ed\u00ada reducida a antropolog\u00ed\u00ada, o los afanes b\u00ed\u00adblicos que no superan la arqueolog\u00ed\u00ada, incapacitan para entender el kerigma cristiano. La acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios en el pasado, presente y futuro necesitan lo hist\u00f3rico y lo humano, pero no se reduce a ello. Sigue alentando en ella el misterio de la misericordia y la realidad de su trascendencia suprema.<\/p>\n<p>     5. Catequesis kerigm\u00e1tica<br \/>\n    La que se apoya en una visi\u00f3n vivencial del mensaje cristiano (kerigma) y trata de superar la simple presentaci\u00f3n de la doctrina (dogma)<\/p>\n<p>     1. La teolog\u00ed\u00ada kerigm\u00e1tica<\/p>\n<p>     El hecho de que determinadas corrientes teol\u00f3gicas y pastorales recientes hayan resucitado de nuevo los afanes patr\u00ed\u00adsticos de dar la primac\u00ed\u00ada al kerigma sobre la filosof\u00ed\u00ada religiosa es un beneficio para entender mejor lo que el kerigma implica en la Iglesia. Como corriente con este nombre, nac\u00ed\u00ada hacia 1940 con te\u00f3logos como A. Jungmann, F. Arnold, K. Ranner, M. Schmauss y otros.<\/p>\n<p>     Pero no hay que exagerar su importancia o su influencia, pues el mismo mensaje cristiano llev\u00f3 siempre impl\u00ed\u00adcito esa energ\u00ed\u00ada vital de lo kerigm\u00e1tico y cierto temor a exagerar lo sociol\u00f3gico, lo sem\u00e1ntico y lo antropol\u00f3gico. La Historia es testigo de todas las inquietudes kerigm\u00e1ticas que se han hecho presentes en diversos momentos y lugares del caminar eclesial terreno.<\/p>\n<p>     La teolog\u00ed\u00ada kerigm\u00e1tica resalt\u00f3 el valor de los dones del Esp\u00ed\u00adritu sobre las reflexiones de los te\u00f3logos acad\u00e9micos. Ensalz\u00f3 los discursos de los grandes pensadores cristianos. Fue propensa a dar la primac\u00ed\u00ada a la vida cristiana sobre la brillantez de los documentos gr\u00e1ficos.<\/p>\n<p>     Sobre todo valor\u00f3 el sentido del Evangelio como fuente permanente de vida, de caridad y de fe, recordando su inmutabilidad y fuerza.<\/p>\n<p>    Trat\u00f3 de superar el gusto por buscar novedades, terminolog\u00ed\u00adas originales y los afanes especulativos sobre los vitales.<\/p>\n<p>    5.2. Catequesis kerigm\u00e1tica<\/p>\n<p>     En consecuencia con la Teolog\u00ed\u00ada kerigm\u00e1tica, tambi\u00e9n se difundi\u00f3 en tiempos recientes una preferencia catequ\u00ed\u00adstica que se autodenomin\u00f3 kerigm\u00e1tica, como si toda catequesis aut\u00e9ntica no hubiera sido siempre cauce y medio para ofrecer el mensaje de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>     Esa catequesis, con todo, ofreci\u00f3 y ofrece todav\u00ed\u00ada, ciertos valores de actualizaci\u00f3n que pueden quedar condensados en rasgos como los siguientes: &#8211; La catequesis kerigm\u00e1tica supone claridad, plenitud y vitalidad del mensaje y no debe ser denominada tal una simple animaci\u00f3n afectiva de la dimensi\u00f3n moral o espiritual del cristianismo a costa del olvido de la formaci\u00f3n sistem\u00e1tica de la mente y de la voluntad, para dar la primac\u00ed\u00ada a la afectividad.<\/p>\n<p> &#8211; No hay predicaci\u00f3n kerigm\u00e1tica (proclamaci\u00f3n) atemporal ni ut\u00f3pica aunque siempre sea escatol\u00f3gica. Es necesario usar las formas y los lenguajes de cada lugar y de cada tiempo, pero recordando que el mensaje no debe ser confundido con el lenguaje que hace de soporte y menos con el bagaje o montaje pedag\u00f3gico o social que sirve de est\u00ed\u00admulo o apoyo. S\u00f3lo la buena formaci\u00f3n evang\u00e9lica asegura la labor formativa consistente. &#8211; El catequista, en cuanto ministro de la Palabra y enviado de la Iglesia, debe tener un conocimiento serio, realista y objetivo del hombre de hoy y de su entorno social. Anunciar el kerigma no es persuadir y polemizar, sino sugerir, invitar y ofrecer respuestas clarificadoras, liberadoras y alentadoras ante los interrogantes humanos. Educador de la fe no es el que plantea interrogantes, sino el que ayuda a resolverlos y formula pistas de esperanza seg\u00fan el Evangelio. Por eso la catequesis kerigm\u00e1tica se halla tan lejos de la llamada catequesis pol\u00ed\u00adtica, que pone el centro de atenci\u00f3n en el hombre y usa lo divino como instrumento.<\/p>\n<p>   &#8211; La catequesis kerigm\u00e1tica trata de llevar la atenci\u00f3n del catequizando a los grandes temas de la fe cristiana: el amor de Dios, la Providencia, la caridad, la fidelidad a la conciencia, el sentido de Iglesia, el amor a Jes\u00fas salvador, la confianza en el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>   &#8211; El testimonio de vida del catequista es su principal lenguaje ante un mensaje o kerigma que habla de amor, de paz, de fe, de solidaridad. Es una catequesis positiva en donde la comunicaci\u00f3n de la persona se halla por encima de todo af\u00e1n de proselitismo o cristianizaci\u00f3n sociol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>1. Concepto<br \/>\nLos escritores del Nuevo Testamento acogieron el concepto griego x1 puwcc, prefiriendo la forma verbal a la substantivada, para designar de manera espec\u00ed\u00adficamente b\u00ed\u00adblica una realidad central de la existencia cristiana.<\/p>\n<p>En efecto, podemos considerar el k. como un concepto clave de la transmisi\u00f3n de la revelaci\u00f3n en general. En el AT (con su palabra correspondiente karaz), lo mismo que en el NT, no se explica expl\u00ed\u00adcitamente qu\u00e9 es k.; sin embargo el lenguaje usado descubre suficientemente lo que se quiere decir. La significaci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica de k., que en virtud de la palabra, se refiere tanto a un proceso como a un contenido, dif\u00ed\u00adcilmente puede traducirse con una sola palabra espa\u00f1ola. Comprende, por ejemplo, desde \u00abapostrofar\u00bb o \u00abllamar\u00bb hasta \u00abproclamar\u00bb; actualmente k. se traduce por \u00abproclamar\u00bb y \u00abproclamaci\u00f3n\u00bb o \u00abpredicaci\u00f3n\u00bb en el espec\u00ed\u00adfico sentido b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>2. Aspecto b\u00ed\u00adblico<br \/>\nEn una forma que resulta sorprendente bajo el prisma del conocimiento normal de la realidad e incluso bajo el de las tradiciones filos\u00f3ficas cl\u00e1sicas, los escritores neotestamentarios est\u00e1n profundamente persuadidos de que la \u00bb ->salvaci\u00f3n\u00bb guarda una relaci\u00f3n esencial con la \u00abpalabra\u00bb. Efectivamente, para ellos la \u00abpalabra\u00bb no s\u00f3lo tiene un accesorio car\u00e1cter informativo respecto de una salvaci\u00f3n que tanto en s\u00ed\u00ad como en su manifestaci\u00f3n careciera de palabras; m\u00e1s bien la salvaci\u00f3n misma es una realidad verbal. Dios mismo en su epifan\u00ed\u00ada es palabra, y se expresa a s\u00ed\u00ad mismo como tal. En este sentido el k. es palabra sobre la salvaci\u00f3n como palabra sobre la palabra ( -> palabra de Dios) y con ello la forma verbal es constitutiva del acontecimiento de la salvaci\u00f3n. La inaudita provocaci\u00f3n de los profetas veterotestamentarios y especialmente de Jes\u00fas de Nazaret y de sus enviados no es la pretensi\u00f3n de hablar sobre el nombre de Dios, ni la de hablar en nombre de Dios, sino la convicci\u00f3n de que Dios mismo habla en sus palabras, y por cierto de tal manera que para los oyentes de la predicaci\u00f3n y para el predicador mismo la salvaci\u00f3n o la condenaci\u00f3n depende de la atenci\u00f3n y respuesta a la comunicaci\u00f3n verbal de Dios.<\/p>\n<p>Este acontecimiento de la palabra en cuanto evento salv\u00ed\u00adfico y la inteligencia del mismo reciben diversas acentuaciones en cada uno de los escritores neotestamentarios y son expresados con modalidades distintas; pero en conjunto puede decirse que k. en el sentido neotestamentario es la proclamaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n como venida real del ->reino de Dios (Mt 4, 23; Lc 9, 12). Tal acontecimiento significa para los hombres salvaci\u00f3n (Act 8, 5; 9, 20), gracia (Act 20, 32), reconciliaci\u00f3n (2 Cor 5, 19) y verdad (Col 1, 5; Ef 1, 13). Comoquiera que acontezca el k., bajo todas sus formas se expresa una sola cosa: la \u00abpalabra de Cristo\u00bb (Rom 10, 17). Esa palabra es origen, medio y objeto de todo el acontecer del k. Puesto que el mismo Kyrios como verdad se hace presente en el k., \u00e9ste tiene un car\u00e1cter judicial y justificante, una absoluta importancia salv\u00ed\u00adfica, y con ello, acredit\u00e1ndose como verdadero y vivificador, puede invitar a una fe llena de confianza y autorizar y enviar a los convencidos y llenos de la palabra del Se\u00f1or para pronunciar sus propias palabras: \u00abEl que os oye, a m\u00ed\u00ad me oye\u00bb (Lc 10, 16). De esta manera el k. es fundamento de la comunidad como comuni\u00f3n de aquellos que escuchan la palabra de Dios y la siguen (Mt 8, 12).<\/p>\n<p>Por eso el k. es a la vez hist\u00f3rico y supra-hist\u00f3rico, es presencia de lo pasado y lo futuro, de lo temporal y lo eterno. El k. es el \u00fanico Se\u00f1or, que ha realizado su obra como Jes\u00fas de Nazaret, vive en los suyos como Esp\u00ed\u00adritu, y vendr\u00e1 como Se\u00f1or de la gloria. Precisamente de estas tres maneras, Cristo est\u00e1 vivo y (ocultamente) presente en el kerygma.<\/p>\n<p>3. Aspecto sistem\u00e1tico<br \/>\nPor estos rasgos fundamentales de la concepci\u00f3n neotestamentaria se esdarece ya la envolvente realidad dialog\u00ed\u00adstica y dial\u00e9ctica del k. En \u00e9l el Kyrios es sujeto, objeto y medio (y por cierto de manera an\u00e1loga: en forma distinta seg\u00fan que se trate de Jes\u00fas de Nazaret \u00abobediente en la carne\u00bb o del Resucitado); pero a la vez los mismos que predican en Cristo son a su manera sujeto, objeto y medio del acontecimiento del k. (p. ej. Pablo como sujeto de la predicaci\u00f3n, medio del predicar y tambi\u00e9n, an\u00e1logamente, objeto del mismo, en cuanto se apoya en sus experiencias con el Se\u00f1or). En esa doble mediaci\u00f3n, en s\u00ed\u00ad ya an\u00e1loga, que no s\u00f3lo sucede en el k. sino que es \u00e9l mismo, acontece a la vez &#8211; visto en conjunto &#8211; la libertad del hombre y la de Dios en compenetraci\u00f3n mutua.<\/p>\n<p>La doble mediaci\u00f3n mencionada se muestra a su vez como mediada. Esta dial\u00e9ctica de mediaci\u00f3n tanto instrumental como personal, que se puede llamar la dialog\u00ed\u00adstica del suceder kerygm\u00e1tico, ha de entenderse no s\u00f3lo como metaf\u00ed\u00adsica en principio, sino a la vez como concreta e hist\u00f3rica, y as\u00ed\u00ad en cuanto hist\u00f3rica, en virtud del car\u00e1cter contradictorio (en parte por el pecado original, en parte por culpa personal) de la historia, conoce una nueva dial\u00e9ctica: la dial\u00e9ctica de la contradicci\u00f3n (d\u00f3xica, no s\u00f3lo l\u00f3gica) entre verdadera mediaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n y destrucci\u00f3n culpable de la misma. La mediaci\u00f3n originaria de la salvaci\u00f3n y del k. por la crucifixi\u00f3n y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, la cual a su vez se transmite hist\u00f3ricamente como k., vuelve a experimentar una crucifixi\u00f3n en la historia, y tambi\u00e9n en esa dimensi\u00f3n debe llegar a la resurrecci\u00f3n, si el mensaje de la salvaci\u00f3n ha de alcanzar su consumaci\u00f3n. La dialog\u00ed\u00adstica de la resurrecci\u00f3n y la dial\u00e9ctica de la cruz se entrelazan una vez m\u00e1s hist\u00f3ricamente, y s\u00f3lo as\u00ed\u00ad constituyen la pluridimensionalidad completa (tanto dialog\u00ed\u00adstica como dial\u00e9ctica) del kerygma.<\/p>\n<p>Es en estas dimensiones de una mediaci\u00f3n hist\u00f3rica &#8211; tanto dialog\u00ed\u00adstica como dial\u00e9ctica &#8211; donde lo escatol\u00f3gico y lo hist\u00f3rico, lo doxol\u00f3gico y lo objetivo, lo personal y lo material, lo social-p\u00fablico y lo pneum\u00e1tico-carism\u00e1tico, lo ministerial-constitucional y lo creador-libre del acontecimiento kerygm\u00e1tico se condicionan mutuamente (de manera diferente) y, en verdadera correspondencia mutua, deben llegar finalmente a la supresi\u00f3n de toda contradicci\u00f3n. Por consiguiente en el k. se trata de una realidad que es a la vez su propio objeto, sujeto y medio, y que los produce bajo las mencionadas dimensiones: la metaf\u00ed\u00adsica y la hist\u00f3rico-dialog\u00ed\u00adstica; es una realidad que comunica la salvaci\u00f3n y a la vez se entiende como tal, con lo cual entiende tambi\u00e9n que en la \u00abpalabra de Cristo\u00bb tiene y ha de tener su origen y su meta, su ser y su sentido y, en este sentido, su sujeto, objeto y medio, es decir, su mediaci\u00f3n total.<\/p>\n<p>Es comprensible que los autores mismos del NT captaran en formas complejas y variadas esa realidad con su pluridimensionalidad dialog\u00ed\u00adstica y dial\u00e9ctica, y es m\u00e1s comprensible todav\u00ed\u00ada que luego en la historia de la Iglesia la predicaci\u00f3n pr\u00e1ctica se hallara y halle constantemente ante el peligro de entenderse de manera unilateral &#8211; bajo el aspecto teol\u00f3gico y bajo el aspecto originariamente vital -, ante el peligro de simplificar esa pluridimensionalidad que le ha sido dada e impuesta, reduci\u00e9ndola solamente a una dimensi\u00f3n, a uno de sus aspectos.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n de la predicaci\u00f3n tambi\u00e9n pudo entenderse unilateralmente s\u00f3lo como obra de Dios, as\u00ed\u00ad como olvidarse de su dimensi\u00f3n personal-dialog\u00ed\u00adstica, din\u00e1mico-pneum\u00e1tica, a favor de la mera facticidad hist\u00f3rica. Tales interpretaciones unilaterales son muy numerosas, y podr\u00ed\u00adan descubrirse en toda la historia del k. en la Iglesia (y en las Iglesias). Un ejemplo concreto dentro del cristianismo en general es la tendencia de la predicaci\u00f3n p\u00fablica a un altruismo dirigido hacia Dios y con ello a un dualismo sin di\u00e1logo; y en el catolicismo moderno la fuerte tendencia a un facticismo institucional e hist\u00f3rico. Esas versiones unilaterales en el fondo coinciden con las grandes herej\u00ed\u00adas manifiestas o con las ocultas.<\/p>\n<p>Modernamente se ha agudizado en forma decisiva la pregunta por la realidad y la inteligencia del k., que con ello se ha manifestado radicalmente en toda su problem\u00e1tica. Han contribuido a esto: la situaci\u00f3n cada vez m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil de la predicaci\u00f3n en nuestro tiempo; el hallazgo filos\u00f3fico del ->idealismo alem\u00e1n, a saber, el de la funci\u00f3n constitutiva de la conciencia para la realidad en general con el consecuente radicalismo de la pregunta por la posibilidad de una revelaci\u00f3n; la idea del ->existencialismo relativa a la importancia constitutiva de la concreta autointeligencia hist\u00f3rica para la comprensi\u00f3n total de la realidad; y, finalmente, la profunda investigaci\u00f3n hist\u00f3rico-exeg\u00e9tica de la Biblia. A causa de todo eso la cuesti\u00f3n del conocimiento del k. se manifest\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s como pregunta por la revelaci\u00f3n en general, por su transmisi\u00f3n hist\u00f3rica y por su inteligencia eclesi\u00e1stica, b\u00ed\u00adblica y dogm\u00e1tica.<\/p>\n<p>En esta situaci\u00f3n, ante el estado problem\u00e1tico de la predicaci\u00f3n protestante, R. Bultmann ha tratado de dar una respuesta con los medios de la filosof\u00ed\u00ada existencial, respuesta que pretende hacer justicia tanto al tiempo actual, con su mundo basado en la t\u00e9cnica y en las ciencias naturales, como a los problemas hist\u00f3rico-exeg\u00e9ticos. Tal respuesta consiste en la \u00abinterpretaci\u00f3n ->existencial\u00bb del NT, que ha formulado el programa de la ->desmitizaci\u00f3n del mismo y con ello ha llevado a \u00abdeshistorizar\u00bb la revelaci\u00f3n en lo relativo a su contenido. De esa manera la revelaci\u00f3n como transmisi\u00f3n de la salvaci\u00f3n se ha hecho esencialmente id\u00e9ntica con cada \u00abahora\u00bb de la predicaci\u00f3n, que es un acontecimiento procedente de Cristo por el que los oyentes son llamados a la decisi\u00f3n de la fe. Aun cuando Bultmann mismo no reflexiona plenamente sobre las consecuencias de este enfoque, de manera que resulta dif\u00ed\u00adcil decir cu\u00e1l es su exacta concepci\u00f3n teol\u00f3gica de ese acontecimiento que procede de Cristo como una llamada, sin embargo est\u00e1 claro que el k. pasa a ocupar el punto central de una manera muy concreta, y que ah\u00ed\u00ad se refleja una determinada teolog\u00ed\u00ada del kerygma.<\/p>\n<p>La complejidad del concepto de k., tal como se manifiesta en el NT, sin duda queda reducida en su amplia diversidad de dimensiones cuando aqu\u00e9l es considerado &#8211; seg\u00fan sucede en el caso de Bultmann &#8211; s\u00f3lo como una llamada en la predicaci\u00f3n que se produce aqu\u00ed\u00ad y ahora. En tal concepci\u00f3n, no queda incluida suficientemente la mediaci\u00f3n dialog\u00ed\u00adstica y dial\u00e9ctico-hist\u00f3rica del k., y, por cierto, tambi\u00e9n en su sentido hist\u00f3rico-material. Mas, por otro lado, es m\u00e9rito de esta teolog\u00ed\u00ada del k. el haber liberado la palabra de Dios y su transmisi\u00f3n en el k. de una concepci\u00f3n objetivadora, que ve en \u00e9ste una mera informaci\u00f3n, un relato adicional, una historia abstracta. Y tambi\u00e9n es m\u00e9rito suyo el acentuar decididamente que el k. en cuanto evento de la palabra de Dios es un acontecimiento salv\u00ed\u00adfico, con car\u00e1cter de testimonio personal, con un matiz din\u00e1mico y pneum\u00e1tico, escatol\u00f3gico y presente. Pero eso no tiene por qu\u00e9 llevar de antemano a una desacertada exclusi\u00f3n del contenido hist\u00f3rico del NT, y a negar o despojar de importancia su transmisi\u00f3n en la Iglesia. Ciertamente, tambi\u00e9n la transmisi\u00f3n p\u00fablica y social, ministerial e institucional del acontecer del k. as\u00ed\u00ad como su forma eclesi\u00e1stica de legitimaci\u00f3n en virtud de la autoridad apost\u00f3lica, conocen su dial\u00e9ctica, pues, a pesar de la autorizaci\u00f3n y legitimaci\u00f3n eclesi\u00e1stico-oficial, el k. puede quedar abrevia-do y falsificado por culpa de los predica-dores, no tanto en lo referente a la letra cuanto en lo relativo al esp\u00ed\u00adritu. Pero eso es una posible contradicci\u00f3n que no puede evitarse de antemano por el hecho de excluir la dimensi\u00f3n hist\u00f3rico-objetiva y, con ella, tambi\u00e9n la jer\u00e1rquico-institucional del acontecimiento del kerygma.<\/p>\n<p>El primer fundamento de esta dial\u00e9ctica no es la transmisi\u00f3n eclesial en el sentido amplio, sino ya la encarnaci\u00f3n de la palabra de Dios en un libro como sagrada ->Escritura. Esto muestra claramente que en definitiva la inteligencia plena del k. depende de la concepci\u00f3n de la ->encarnaci\u00f3n y de la ->revelaci\u00f3n en general. La discusi\u00f3n encendida por Bultmann todav\u00ed\u00ada no ha concluido, ni siquiera en el campo cat\u00f3lico. Un pensamiento teol\u00f3gico capaz de llevar m\u00e1s lejos deber\u00ed\u00ada ante todo abandonar la contraposici\u00f3n (mala por insuficiente) entre \u00abacto y contenido\u00bb del k.; y, frente al esquema \u00absujeto &#8211; objeto &#8211; transcendencia\u00bb establecido nuevamente por el existencialismo, tendr\u00ed\u00ada que desarrollar una dialog\u00ed\u00adstica hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica donde se entendiera mejor lo hist\u00f3rico-objetivo como interobjetividad para la intersubjetividad, y con ello su importancia \u00abmedial\u00bb para la historia de la ->salvaci\u00f3n. Esta dialog\u00ed\u00adstica, haciendo de mediadora entre todas las dimensiones del acontecimiento del k., podr\u00ed\u00ada explicar con mayor precisi\u00f3n qu\u00e9 importancia tiene para el k. la corporalidad transfigurada como medio hist\u00f3rico de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica. Desde ah\u00ed\u00ad se podr\u00ed\u00ada elaborar la relaci\u00f3n m\u00e1s exacta entre la transmisi\u00f3n verbal y la sacramental de la salvaci\u00f3n y del k. Sea cual fuere la faz que llegue a presentar esta dialog\u00ed\u00adstica hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica, en la concepci\u00f3n cat\u00f3lica la realizaci\u00f3n pr\u00e1ctica en la Iglesia del k. como transmisi\u00f3n de la salvaci\u00f3n es un acontecimiento esencialmente sacramental y verbal a la vez. Eso ha de decirse particularmente de su forma suprema en la ->liturgia, sobre todo en la ->eucarist\u00ed\u00ada (que comprende la plegaria, las lecturas, la par\u00e9nesis y la homil\u00ed\u00ada) como celebraci\u00f3n de la m\u00e1xima presencia real que es posible (en el \u00abtiempo de la Iglesia\u00bb), del Se\u00f1or crucificado y resucitado y de la salvaci\u00f3n de todos en \u00e9l.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. bibl. Desmitizaci\u00f3n, -> Interpretaci\u00f3n existencial, -> Palabra de Dios. &#8211; G. Friedrich: ThW III 682-717; A. v. Harnack &#8211; E. Peterson, Briefwechsel: Theologische Traktate (Mn 1951); K. Goldammer, Der K.-Begriff in der altesten christlichen Lit.: ZNW 48 (1957) 77-101 (bibl.); H. Schlier, Wort Gottes (W\u00fc 1958); H. Ott: RGG3 III 1250-1254 (bibl.); G. Ebeling, Wort und Glaube (T 21960); H. Schiirmann &#8211; K. Rahner: LThK2 VI 122-126 (bibl.); G. Ebeling, Theologie und Verk\u00fcndigung (Hermeneutische Untersuchungen zur Theologie 1) (T 21963); O. Kuf, Auslegung und Verk\u00fcndigung 1 (Rb 1963); I. Hermann, K. und Kirche: Ntl. Aufsdtze (homenaje a J. Schmid) (Rb 1963) 110-114; \u00ed\u00addem, Verk\u00fcndigung: HThG II 759-763; G. Ebeling, Wort Gottes und Tradition (GS 1964); A. VSgtle, Werden und Wesen der Evangelien (Mz 21964) 47-84; A. de Villalmonte, La teolog\u00ed\u00ada kerigm\u00e1tica (Herder Ba 1964); D. Grasso, Teolog\u00ed\u00ada de la predicaci\u00f3n (Sig Sal 1966); S. Maggiolini, La predicaci\u00f3n en la vida de la Iglesia (Studium Ma); H. U. v. Balthasar, Christliche Kunst und Verk\u00fcndigung: MySal I 708-726; K. Rahner &#8211; Lehmann, K. und Dogma: ibid. 1 622-707 (bibl.); E. Simons, Die Bedeutung der Hermeneutik f\u00fcr die katholische Theologie: Grenzfragen des Glaubens (Ei 1967) 277-302; K. Rahner, Oyente de la palabra (Herder Ba 1967); Th. Gunkel, El pan de la palabra (Herder Ba 1966); M. Gonz\u00e1lez, Fuertes en la fe (Balmes Ba 21968); A. Giinth\u00f3r, La predicaci\u00f3n cristiana (Guadalupe B Aires 1968).<\/p>\n<p>Eberhard Simons<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><div><span lang=\"es\">V\u00e9ase <\/span><i><span lang=\"es\">Evangelio<\/span><\/i><span lang=\"es\">.<\/span><\/div>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[242] El concepto de kerigma (en griego mensaje) se identifica con el de Evangelio, buena noticia, anuncio, mensaje de salvaci\u00f3n. Pero el t\u00e9rmino sint\u00e9tico se ha impuesto en la terminolog\u00ed\u00ada pastoral como expresi\u00f3n verbal de un intento teol\u00f3gico de superar el sentido que se ha dado desde la Edad Media a la doctrina cristiana. 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