{"id":1173,"date":"2016-02-04T22:40:35","date_gmt":"2016-02-05T03:40:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bautismo\/"},"modified":"2016-02-04T22:40:35","modified_gmt":"2016-02-05T03:40:35","slug":"bautismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bautismo\/","title":{"rendered":"BAUTISMO"},"content":{"rendered":"<p>Mat 3:7 al ver \u00e9l que .. los saduceos ven\u00edan a su b<br \/>\nMat 20:22; Mar 10:38 bautizados con el b con que<br \/>\nMat 21:25; Mar 11:30; Luk 20:4 el b de Juan, \u00bfera<br \/>\nLuk 3:3 predicando el b del arrepentimiento para<br \/>\nLuk 7:29 a Dios, bautiz\u00e1ndose con el b de Juan<br \/>\nLuk 12:50 de un b tengo que ser bautizado; y<br \/>\nAct 18:25 aunque solamente conoc\u00eda el b de Juan<br \/>\nRom 6:4 somos sepultados .. para muerte por el b<br \/>\nEph 4:5 un Se\u00f1or, una fe, un b<br \/>\nHeb 6:2 de la doctrina de b, de la imposici\u00f3n de<br \/>\n1Pe 3:21 el b que corresponde a esto ahora nos<\/p>\n<hr>\n<p>Bautismo    (gr. b\u00e1ptisma; baptism\u00f3s, \u00abceremonia de purificaci\u00f3n\u00bb, \u00abbautismo\u00bb, \u00ababluci\u00f3n (lavamiento)\u00bb [del verbo bapt\u00ed\u00adz\u00ed\u2021, \u00absumergir (hundir)\u00bb, \u00abbautizar\u00bb, \u00ablavarse\u00bb]).   Rito religioso originado en tiempos precristianos.  Los jud\u00ed\u00ados lo practicaban como una ceremonia para recibir a pros\u00e9litos dentro del juda\u00ed\u00adsmo (as\u00ed\u00ad lo demuestran varios de sus escritos).  Cuando se los bautizaba, el rito probablemente ten\u00ed\u00ada la funci\u00f3n de limpiarlos de la impureza contra\u00ed\u00adda como paganos, porque se usa el mismo t\u00e9rmino miqw\u00eah, para otros ba\u00f1os de purificaci\u00f3n.  Tambi\u00e9n se lo consideraba como el repaso de uno de los acontecimientos que hizo de Israel una naci\u00f3n: el cruce del Mar Rojo.  Junto con la circuncisi\u00f3n y los sacrificios hac\u00ed\u00adan del pros\u00e9lito un integrante del mismo pacto del que participaban los israelitas de nacimiento.  El estatus legal de este pros\u00e9lito era el de un reci\u00e9n nacido (cf Joh 3:3-10).  Es significativo que los dirigentes jud\u00ed\u00ados no cuestionaran la  validez del bautismo de Juan, sino s\u00f3lo su autoridad para administrarlo (Joh 1:19-28).  Los esenios tambi\u00e9n practicaban el bautismo en conexi\u00f3n con sus ritos religiosos. En Khirbet Qumr\u00e2n, su probable centro religioso, se descubrieron 146 varios estanques con pelda\u00f1os para bajar a ellos (fig 504).  Se habr\u00ed\u00adan utilizado para ritos bautismales, que aparentemente involucraban la inmersi\u00f3n, como ocurr\u00ed\u00ada con el bautismo de los pros\u00e9litos jud\u00ed\u00ados.  Casi todas las confesiones cristianas practican el bautismo, aunque var\u00ed\u00adan el modo de administrarlo: aspersi\u00f3n, derramar agua sobre la cabeza o inmersi\u00f3n total de catec\u00fameno.  El m\u00e9todo usado en tiempos del NT era la inmersi\u00f3n (se lo deduce del significado del t\u00e9rmino griego), seg\u00fan las descripciones b\u00ed\u00adblicas de la realizaci\u00f3n de la ceremonia y de las aplicaciones espirituales que hace la Biblia del rito.  El t\u00e9rmino bapt\u00ed\u00adz\u00ed\u2021 se empleaba antiguamente para describir la inmersi\u00f3n de la tela para te\u00f1irla, y de una vasija para llenarla de agua; cuando se lo aplica al bautismo cristiano su significado m\u00e1s obvio es \u00absumergir\u00bb (las referencias b\u00ed\u00adblicas a los bautismos muestran claramente que se usaba la inmersi\u00f3n).  Juan el Bautista bautizaba \u00aben En\u00f3n, junto a Salim, porque hab\u00ed\u00ada all\u00ed\u00ad muchas aguas\u00bb (Joh 3:23).  No habr\u00ed\u00ada raz\u00f3n para buscar un lugar donde hab\u00ed\u00ada \u00abmuchas aguas\u00bb si volcar o asperjar un poco de agua era la forma de bautizar.  El relato sobre el bautismo del eunuco et\u00ed\u00adope afirma que Felipe y el eunuco \u00abdescendieron ambos al agua\u00bb y luego \u00absubieron del agua\u00bb (Act 8:38, 39), actos que indican con toda certeza m\u00e1s que un asperjar o volcar agua.  El ap\u00f3stol Pablo realiz\u00f3 una aplicaci\u00f3n espiritual del rito bautismal, que s\u00f3lo es clara si se refiere al de sumersi\u00f3n.  Al analizar el significado del bautismo, Pablo se\u00f1ala que: 1.  As\u00ed\u00ad como Cristo muri\u00f3 por el pecado, el cristiano debe morir a los pecados.  2.  As\u00ed\u00ad como Cristo, despu\u00e9s de que muri\u00f3, fue sepultado, el cristiano debe ser \u00absepultado\u00bb simb\u00f3licamente con \u00e9l en el sepulcro de agua del bautismo.  3.  As\u00ed\u00ad como Cristo fue levantado de la tumba, el cristiano se debe levantar a una vida espiritual nueva (Rom 6:3-5; cf Col 2:12).  Obviamente, las figuras de sepultura y resurrecci\u00f3n no tendr\u00ed\u00adan sentido si no pens\u00e1ramos en una inmersi\u00f3n total.  Vale la pena notar que la presencia de bautisterios en las iglesias m\u00e1s antiguas muestra que por siglos la iglesia cristiana practic\u00f3 el bautismo por inmersi\u00f3n.  Queda claro que a los cristianos se le exig\u00ed\u00ada el bautismo: Cristo orden\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos que bautizaran (Mat 28:18, 19; Mar 16:15, 16) y ense\u00f1aran a los nuevos conversos a observar todas las cosas ordenadas por \u00e9l (Mat 28:20); los ap\u00f3stoles ense\u00f1aron la necesidad del bautismo (Act 2:38; 10: 48; 22:16), y practicaron el rito (8:12; 16:14, 15, 33; 19:5; etc.).  Entre los prerrequisitos para el bautismo se\u00f1alados por las Escrituras est\u00e1n la aceptaci\u00f3n de Jesucristo como el Hijo de Dios (8:36, 37; cf v 12; 18:8) y el arrepentimiento (2:37, 38).  El t\u00e9rmino \u00abbautizar\u00bb tambi\u00e9n se usa en sentido figurado.  Juan el Bautista declar\u00f3 que Cristo bautizar\u00ed\u00ada con \u00abel Esp\u00ed\u00adritu Santo y con fuego\u00bb (Mat 3:11; Luk 3:16), lo que significaba el derramamiento del Esp\u00ed\u00adritu Santo en Pentecost\u00e9s bajo el s\u00ed\u00admbolo del fuego (Act 2:3, 4) o tal vez la destrucci\u00f3n final de los malvados  (Mat 3:11, 12). Jes\u00fas habl\u00f3 simb\u00f3licamente de su muerte como un bautismo (Mat 0:20-23: Mar 10:37-39; cf Luk 12:50), y Pablo en forma figurada de la experiencia de Israel al salir de Egipto:  \u00abEn Mois\u00e9s fueron bautizados en la nube y en el mar\u00bb (1Co 10:1, 2).  Adem\u00e1s, en la Biblia se registran 2 incidentes interesantes con respecto al rito: ciertos creyentes de Efeso, despu\u00e9s de recibir verdades nuevas e importantes y el \u00abbautismo de Juan\u00bb, fueron bautizados en el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas (Act 19:1-5); y en un pasaje dif\u00ed\u00adcil (1Co 15:29) Pablo se refiere al bautismo por los muertos (se sugirieron muchas explicaciones, pero ninguna parece concluyente).  V\u00e9anse Abluci\u00f3n; Ba\u00f1o.  Bib.: Talmud, &#8216;Erubin 4b; Yebamoth 47a.  47b; CBA 6:801, 802.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>griego baptein, sumergir, lavar con agua. Desde muy antiguo,  las religiones han tenido el agua como s\u00ed\u00admbolo de purificaci\u00f3n, por lo que algunas fuentes de agua eran consideradas sagradas, como el r\u00ed\u00ado Nilo entre los egipcios, el Eufrates en Babilonia, en donde se llevaban a cabo ba\u00f1os rituales de purificaci\u00f3n; a\u00fan hoy, persisten estas pr\u00e1cticas, en el r\u00ed\u00ado Ganges de la India, por ejemplo.<\/p>\n<p>En el A. T. encontramos una serie de prescripciones de la ley sobre ba\u00f1os y  abluciones rituales. Para la consagraci\u00f3n sacerdotal de Aar\u00f3n y sus hijos,  Yahv\u00e9h manda a Mois\u00e9s que los ba\u00f1e con agua a la entrada de la Tienda del Encuentro, Ex 29, 4; 40, 12; Lv 8, 6. Para limpiarse de ciertas impurezas, en las que se haya incurrido voluntaria o involuntariamente, y que impiden estar en presencia de Dios en el Templo, en la asamblea, en la guerra santa,  se deb\u00ed\u00ada lavar los vestidos, ba\u00f1arse, Lv 11, 25-40; 15; 16, 26-28; 17, 15; 22,  4-6; Nm 19, 8. Con los profetas, la purificaci\u00f3n ya no es s\u00f3lo un rito externo,  puesto que la impureza est\u00e1 en el coraz\u00f3n del hombre, y de las ablucio  nes y ba\u00f1os con agua hablan en sentido figurado, Is 1, 18; Jr 31, 33-34; Ez 36, 25-27; Za 13, 1. A los gentiles que quer\u00ed\u00adan entrar al juda\u00ed\u00adsmo se les exig\u00ed\u00ada que se ba\u00f1aran, es decir, el bautismo de los pros\u00e9litos, como se\u00f1al de aceptaci\u00f3n de la alianza. Entre los esenios, tambi\u00e9n se practic\u00f3 este rito,  seg\u00fan se conoce por los historiadores, como Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada, Plinio el Viejo y Flavio Josefo, igualmente por las piscinas halladas por los arque\u00f3logos en Qumran, a orillas del mar Rojo; se exig\u00ed\u00ada a los miembros de esta comunidad un aseo estricto y ba\u00f1os con agua fr\u00ed\u00ada, adem\u00e1s de usar vestidos blancos.<\/p>\n<p>Dentro de la tradici\u00f3n prof\u00e9tica  que llamaba a la conversi\u00f3n interior, aparece Juan Bautista, quien invita a los jud\u00ed\u00ados a la renovaci\u00f3n interior, a la penitencia, a la confesi\u00f3n de los pecados, con un rito simb\u00f3lico externo, el bautismo en el r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n, para el perd\u00f3n de los pecados, Mc 1, 4. Sin embargo,  Juan, como reza la profec\u00ed\u00ada, es el mensajero enviado para preparar el camino del Se\u00f1or, el precursor del Mes\u00ed\u00adas, Is 40, 3; Mt 3, 3; Mc 1, 2-3; Lc 3, 4-6; Jn 1, 23; y el mismo Bautista dice, indicando que lo suyo es una fase transitoria, que vendr\u00e1 la definitiva, que \u00e9l bautiza con agua, pero el que vendr\u00e1, el Mes\u00ed\u00adas, lo har\u00e1 con el Esp\u00ed\u00adritu Santo; \u2020\u0153y fuego\u2020\u009d, agrega el evangelista Mateo, aludiendo con esta figura a la acci\u00f3n purificadora del b., Mt 3, 11; Mc 1, 8; Lc 3, 16; Jn 1, 26. Jes\u00fas, a pesar de no tener pecado alguno,  se somete al plan de salvaci\u00f3n de Dios y se hace bautizar por Juan Bautista,  Mt 3, 13-15; Mc 1, 9-11; Lc 3, 21-22.<\/p>\n<p>Cristo resucitado y glorificado tiene el poder dado por el Padre  el cual ejerce tanto en el cielo como en la tierra, y manda a los disc\u00ed\u00adpulos a que lo ejerzan tambi\u00e9n, en su nombre, por el b. y la evangelizaci\u00f3n a todas las naciones, Mt 28, 19; Mc 16, 15-16.<\/p>\n<p>El b. en el N. T.  desde los inicios del cristianismo, es el rito de entrada en la comunidad cristiana, la ceremonia del nacimiento del cristiano. Pedro,  despu\u00e9s de su discurso sobre los acontecimientos de Pentecost\u00e9s, es interrogado por los concurrentes sobre qu\u00e9 hacer para salvarse. Y el ap\u00f3stol responde que es necesario arrepentirse y bautizarse en nombre de Jesucristo para el perd\u00f3n de los pecados y recibir el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo, Hch 2,  37-38. Aqu\u00ed\u00ad el b. presupone la fe en Cristo proclamada por los ap\u00f3stoles, o la iniciaci\u00f3n en ella, y la comuni\u00f3n con toda la comunidad, as\u00ed\u00ad como el  compromiso de vivirla delante de los dem\u00e1s. Ese d\u00ed\u00ada se unieron a la Iglesia unas tres mil personas, que se bautizaron, Hch 2, 41. De la misma manera,  en Samar\u00ed\u00ada, los primeros creyentes, hombres y mujeres, se bautizaron tras o\u00ed\u00adr el mensaje de Felipe y ver los signos que realizaba; hasta el mago Sim\u00f3n,  quien ten\u00ed\u00ada at\u00f3nito al pueblo samaritano, se bautiz\u00f3 Hch 8, 5-13. Este mismo Felipe, di\u00e1cono, bautiza en una fuente de agua que encuentra en el camino, al eunuco et\u00ed\u00adope, alto funcionario de la reina Candace, despu\u00e9s de explicarle el pasaje del profeta, Is 53, 7-8, que el eunuco le\u00ed\u00ada, sin entender a qui\u00e9n se refer\u00ed\u00ada el or\u00e1culo, Hch 8, 36-38. Pedro bautiz\u00f3 al centuri\u00f3n romano Cornelio y a los de su casa, con lo que se da a entender que los llamados al Reino de Dios son todos los pueblos, gentiles, incircuncisos,  Hch 10, 47-48; como dice San Pablo en Ga 3, 27-29, el b. hace a quienes lo reciben uno en Cristo. \u2020\u0153Ya no hay jud\u00ed\u00ado ni griego; ni esclavo ni libre; ni mujer ni hombre\u2020\u009d. Pablo tambi\u00e9n es bautizado en Damasco, tras haber sido derribado por Jes\u00fas, del caballo, camino de esta ciudad, en persecuci\u00f3n de los cristianos, Hch 9, 19; y el Ap\u00f3stol, a su vez, bautiz\u00f3 a muchos en su intensa actividad apost\u00f3lica, en los viajes misioneros que emprendi\u00f3. En Filipos, del primer distrito de Macedonia y colonia romana, bautiz\u00f3 a Lidia,  vendedora de p\u00farpura, natural de Tiatira, tras lo cual se convirtieron y bautizaron todos los de la casa de la mujer, Hch 16, 14-15. En la misma ciudad de Filipos, fue preso Pablo con Silas, y se produjo el prodigio de un terremoto que abri\u00f3 las puertas de la prisi\u00f3n y los presos quedaron libres de sus cadenas. El carcelero, tras anunciarle la Palabra, se convirti\u00f3 y se bautiz\u00f3 con los de su casa Hch 16, 32-33. En Corinto, habiendo escuchado la Palabra por boca del Ap\u00f3stol, Crispo, jefe de la sinagoga, los suyos y muchos corintios creyeron y se bautizaron, Hch 18, 8. En Efeso, dio Pablo con unos disc\u00ed\u00adpulos, unos doce hombres, que hab\u00ed\u00adan recibido el bautismo de Juan,  quienes al o\u00ed\u00adrlo se bautizaron en el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas; el Ap\u00f3stol les impuso las manos y descendi\u00f3 sobre ellos el Esp\u00ed\u00adritu Santo y recibieron el don de las lenguas y de la profec\u00ed\u00ada, Hch 19, 4-7.<\/p>\n<p>El b. est\u00e1 lleno de simbolismos. En San Juan  el b. es un renacer o nacer de nuevo de lo alto, para poder entrar al Reino de Dios, Jn 3, 3. Nicodemo, el fariseo, en su encuentro con Jes\u00fas, pens\u00f3 que se trataba de volver al seno materno; Jes\u00fas le replica que quien no nazca de agua y de Esp\u00ed\u00adritu no entra  r\u00e1 en el Reino de Dios, Jn 3, 1-8. Aqu\u00ed\u00ad el agua es el s\u00ed\u00admbolo del Esp\u00ed\u00adritu,  como se lee tambi\u00e9n en 1 Co 6, 11; Tt 3, 4-7. Es decir que el b. produce estos efectos: por \u00e9l renacemos, Jes\u00fas nos justifica con su gracia, nos comunica el Esp\u00ed\u00adritu, por \u00e9l adquirimos parte en la herencia de la vida eterna,  y como arras Jes\u00fas nos da el Esp\u00ed\u00adritu, 2 Co 1, 22; Ef 1, 11-14.<\/p>\n<p>Pablo  el te\u00f3logo del b., ve en \u00e9l un simbolismo de muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por el b. participamos en la muerte  sepultura y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, Rm 6, 3-6; Col 2, 12. Para el Ap\u00f3stol, en el b. recibimos la luz de Cristo, somos iluminados, por lo que se le dio el nombre de iluminaci\u00f3n, Hb 6, 4; 10, 32; Ef 5, 8 y 14. Con el sentido de lavatorio, que purifica y limpia, no s\u00f3lo el cuerpo, sino primordialmente el coraz\u00f3n, Hb 10, 22; como se expresa tambi\u00e9n en 1 P 3, 21. Y sobre la Iglesia, dice que Jes\u00fas se entreg\u00f3 a ella \u2020\u0153a fin de purificarla por medio del agua del b. y de la palabra\u2020\u009d, Ef 5, 26. Igualmente,  considera al b. como una nueva circuncisi\u00f3n, no ya de mano del hombre; es decir, el b. es la circuncisi\u00f3n espiritual establecida por Cristo,  Col 2, 11-14. Por el b. nos hacemos todos hijos de Dios, Ga 6, 11-16; seg\u00fan hab\u00ed\u00ada dicho en Ga 4, 4-7.<\/p>\n<p>En la Iglesia cat\u00f3lica  el b. es un sacramento. Los sacramentos, seg\u00fan San Agust\u00ed\u00adn, son \u2020\u0153signos externos y visibles de una gracia interna y espiritual\u2020\u009d.<\/p>\n<p>El b.  como la confirmaci\u00f3n y las \u00f3rdenes sagradas, se recibe una vez en la vida, es decir, imprime car\u00e1cter por toda la eternidad.<\/p>\n<p>Sobre el b. de los ni\u00f1os  se sabe que los primeros cristianos lo administraban a los menores, seg\u00fan consta en la obra Tradici\u00f3n apost\u00f3lica, siglo III, de San Hip\u00f3lito. Esto obedece a una tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada, seg\u00fan la cual, los ni\u00f1os al nacer participan de la alianza. Otra de las razones, extendida hasta hoy, es el temor a que el ni\u00f1o muera sin haber recibido el agua bautismal. Por el contrario,  varias iglesias s\u00f3lo permiten administrar el b. a los adultos, como las de los baptistas y anabaptistas, la menonita, pues consideran que por la inmadurez del ni\u00f1o, \u00e9ste no tiene conciencia para comprender la fe y el compromiso que implica. Anabaptista, precisamente, significa el que se bautiza nuevamente,  pues en esta Iglesia bautizan al adulto, as\u00ed\u00ad lo haya sido en la ni\u00f1ez.<\/p>\n<p>Por el Didak\u00e9  o Ense\u00f1anzas de los Doce Ap\u00f3stoles, del siglo I d. C., se sabe que inicialmente el rito bautismal era muy sencillo. Posteriormente,  fue adquiriendo otras formas. En la obra de San Hip\u00f3lito, citada atr\u00e1s, dice que la ceremonia del b. estaba precedida del ayuno y la vigilia, la confesi\u00f3n de los pecados as\u00ed\u00ad como de la renuncia al demonio, el lavatorio con agua y la imposici\u00f3n de manos o unci\u00f3n con aceite. Despu\u00e9s, la imposici\u00f3n de las manos queda para el sacramento de la confirmaci\u00f3n. En algunas iglesias cristianas, como la baptista y las ortodoxas, se practica la inmersi\u00f3n, en otras la aspersi\u00f3n y en la cat\u00f3lica se derrama agua sobre la cabeza del bautizado, afusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>T\u00e9rmino derivado del gr. baptisma (antecedente, baptizo). La idea del lavamiento o limpieza ceremonial, aparece repetidamente en las leyes mosaicas de purificaci\u00f3n (p. ej., Exo 29:4, Exo 29:17; Exo 30:17-21; Exo 40:12, Exo 40:30, Lev 1:9, Lev 1:13; Lev 6:27; Lev 9:14; Lev 11:25; Lev 14:8-9, Lev 14:47; Lev 15:5-27; Lev 16:4-28; Lev 17:15-16; Lev 22:6; Num 8:7; Num 19:7-21; Num 31:23-24; Deu 21:6; Deu 23:11). La LXX usa la palabra baptizo dos veces (2Ki 5:14; Isa 21:4). El juda\u00ed\u00adsmo posterior incorpor\u00f3 este significado de limpieza y purificaci\u00f3n a su idea de la relaci\u00f3n del nuevo pacto y us\u00f3 el bautismo como un rito de iniciaci\u00f3n, como se refleja en la secta del Qumr\u00e1n y las comunidades de los Rollos del Mar Muerto.<\/p>\n<p>Juan el Bautista transform\u00f3 el bautismo de un rito a un acto moral positivo, un compromiso decisivo con la piedad personal. No obstante, su bautismo era s\u00f3lo transitorio, pues el significado y la eficacia del bautismo s\u00f3lo puede entenderse a la luz de la muerte redentora y la resurrecci\u00f3n de Cristo. Cristo se refiri\u00f3 a su muerte como a un bautismo (Luk 15:20; Mat 20:22; Mar 10:38). Al acto del bautismo en agua Jes\u00fas a\u00f1adi\u00f3 la promesa del bautismo con el Esp\u00ed\u00adritu, medio por el cual su labor redentora se aplica a los seres humanos (Mat 3:11; Mar 1:8; Luk 3:16; Act 1:4 ss.; Act 11:16). Cristo hizo el bautismo espiritual (por el Esp\u00ed\u00adritu Santo) sin\u00f3nimo con la aplicaci\u00f3n de hecho de las virtudes de su muerte y resurrecci\u00f3n a los pecadores (Mat 3:11). A trav\u00e9s del bautismo del Esp\u00ed\u00adritu, el pecador redimido se incorpora al cuerpo espiritual de Cristo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(Sumergir).<\/p>\n<p> En el uso jud\u00ed\u00ado significa lavar o limpiamiento. Exo 20:17-21, Lev 11:25.<\/p>\n<p> Bautismo Cristiano: (Sacramento).<\/p>\n<p> &#8211; Institu\u00ed\u00addo por Cristo, despu\u00e9s de su Resurrecci\u00f3n, con la f\u00f3rmula de Bautismo: Bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Mat 28:19, Mar 16:16.<\/p>\n<p> &#8211; Es necesario para entrar en el Reino de los Cielos, en la Iglesia de Cristo. Jua 3:3, Jua 3:5, Mar 16:16. \u00abQuien no naciere en el agua y en el esp\u00ed\u00adritu no puede entrar, \u00c2\u00a1ni siquiera ver!, el Reino de los Cielos. Jua 3:3 y 5.<\/p>\n<p> &#8211; Efectos: Limpia el pecado original, y todos los dem\u00e1s pecados: (Rom 5:12-21, Rom 6:3-6). Nos hace miembros de la Iglesia: (Jua 3:3, Jua 3:5), santos, hijos de Dios y herederos del cielo con Jesucristo, produciendo una renovaci\u00f3n radical y completa de la persona, un \u00abhombre nuevo\u00bb: (Tit 3:5, Efe 4:5, Col 3:10, Rom 6:3-6, 2Co 5:17). Nos hace \u00abTemplos del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb, Sagrarios de Cristo y moradas del Padre: (I Cor. 3:16, Jua 14:23). y miembros de la Iglesia, del Cuerpo M\u00ed\u00adstico de Cristo: (1Co 12:13, Gal 3:27-28). \u00c2\u00a1Aleluya!: &#8211; Es para todos, ninos y adultos. Mat 28:19. y as\u00ed\u00ad lo practicaron los primeros cristianos, bautizando a toda la familia: Hec 16:16, Hec 16:43). Los ninos se bautizan con la \u00abfe de la Iglesia\u00bb: Si de sus padres recibieron el pecado original, tambi\u00e9n por ellos pueden recibir la \u00abgracia\u00bb. La Biblia nunca dice que los ninos no puedan ser cristianos. si en tu Iglesia no se puede bautizar a los ninos, es que es una Iglesia \u00absin poder\u00bb, no es la \u00fanica Iglesia de Cristo, donde hay poder para bautizar a los ninos.<\/p>\n<p> &#8211; Es s\u00f3lo uno. Porque s\u00f3lo una vez hay que perdonar el pecado origina: (Efe 4:5). Para los adultos es necesaria su fe, para poder bautiarlos: (Mar 16:16) y arrepentimiento: (Hec 2:38). a los ninos, ya lo explicamos, les basta con la fe de la Iglesia, \u00c2\u00a1as\u00ed\u00ad de grande es la fe! San\u00f3 a la hija de la Sirofenicia por la fe de la madre: (Mat 14:21-28).<\/p>\n<p> Bautismo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo: Profetizado en Eze 36:25.<\/p>\n<p> &#8211; Es Jes\u00fas quien bautiza: Mat 3:11, Mar 1:8, mLc. 3:16, Jua 1:33.<\/p>\n<p> &#8211; Se menciona siete veces en el Nuevo Testamento: Cuatro veces el Bautista: (Mat 3:11, Mar 1:8, Luc 3:16, Jua 1:33). Jes\u00fas una vez: (Hec 1:5). Pedro una vez: (Hec 11:16). Pablo una vez: (1Co 12:13).<\/p>\n<p> Bautismo de Deseo y de Sangre: El de deseo es el que reciben los que nunca oyeron hablar de Jes\u00fas, pero que viven en el Senor: (Mat 8:11). El de sangre es el que recibi\u00f3 Jes\u00fas en la cruz, y el de los m\u00e1rtires: (Mat 20:22).<\/p>\n<p> Bautismo por los muertos: Son los sacrificios expiatorios que se ofrecen por los difuntos: (1Co 15:29). porque \u00abes obra santa y piadosa orar por los muertos. Por eso mand\u00f3 hacer un sacrificio expiatorio a favor de los muertos, para que queden liberados del pecado: (2Ma 12:46). Si en su iglesia no hay purgatorio y es vano orar por los difunots, es que es una iglesia sin poder, en la Iglesia deCristo s\u00ed\u00ad se puede orar por los difuntos, y es provechoso para los que murieron, y es obra buena y piadosa.<\/p>\n<p> Bautismo de Juan: Era como el bautismo jud\u00ed\u00ado, de penitencia y arrepentimiento, precursor del de Cristo, en agua y en el Esp\u00ed\u00adritu: (Mat 3:6-11, Mat 21:25, Luc 7:29-30, Jua 3:22-36, Jua 10:40).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>El agua viene ligada con la idea de purificaci\u00f3n en casi todas las religiones. En el AT pasa lo mismo. Los \u2020\u00a2lavamientos previos a la adoraci\u00f3n aparecen se\u00f1alados por la existencia de la fuente en el \u2020\u00a2tabern\u00e1culo, en la cual los sacerdotes ten\u00ed\u00adan que lavarse las manos y los pies antes de oficiar. Despu\u00e9s de un accidente que causara impureza ritual, hab\u00ed\u00ada que lavarse con agua (Lev 15:11). De estos lavamientos se habla en Heb 9:10 us\u00e1ndose la palabra \u2020\u0153abluciones\u2020\u009d (gr. baptismos). Se nos habla de los \u2020\u0153lavamientos\u2020\u009d -baptismos- de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos\u00bb que practicaban los fariseos (Mar 7:3-4).<\/p>\n<p>A partir del siglo II a.C. en el desarrollo en la vida religiosa jud\u00ed\u00ada se incrementaron las pr\u00e1cticas de abluciones, que se hac\u00ed\u00adan consuetudinariamente. Los esenios y la comunidad de Qumr\u00e1n pon\u00ed\u00adan mucho \u00e9nfasis en ba\u00f1os rituales, como puede leerse en las reglas de esa comunidad. Hablando de uno que participaba en el rito, dice: \u2020\u0153Y cuando su carne es rociada con el agua purificadora y santificada por el agua limpiadora, ser\u00e1 hecha limpia por medio de la humilde sumisi\u00f3n de su alma a todos los preceptos de Dios\u2020\u009d. Algunos dicen, incluso, que los jud\u00ed\u00ados bautizaban a los pros\u00e9litos, es decir, a los gentiles que se convert\u00ed\u00adan a la fe jud\u00ed\u00ada. Con este trasfondo hist\u00f3rico es que surge Juan el Bautista.<br \/>\nb. de Juan, sin embargo, no era algo que se hac\u00ed\u00ada recurrentemente, sino una sola vez, como expresi\u00f3n de arrepentimiento. La gente ven\u00ed\u00ada y confesaba sus pecados (Mat 3:56). Adem\u00e1s, Juan ense\u00f1aba que su b. ten\u00ed\u00ada un car\u00e1cter transitorio y provisional, hasta que viniera el que bautizar\u00ed\u00ada \u2020\u0153en Esp\u00ed\u00adritu Santo y fuego\u2020\u009d (Mat 3:11). En realidad, Juan sab\u00ed\u00ada que \u00e9l mismo necesitaba ser bautizado as\u00ed\u00ad (Mat 3:14-15). Hay que notar que los jud\u00ed\u00ados entend\u00ed\u00adan que el b. era una especie de se\u00f1al que anunciaba la era mesi\u00e1nica, por lo cual le preguntaban a Juan por qu\u00e9 bautizaba (\u2020\u0153&#8230; si t\u00fa no eres el Cristo, ni El\u00ed\u00adas, ni el profeta?\u2020\u009d [Jua 1:25]). Durante un per\u00ed\u00adodo los disc\u00ed\u00adpulos del Se\u00f1or Jes\u00fas bautizaban al mismo tiempo que Juan el Bautista lo hac\u00ed\u00ada en otra parte (Jua 3:22-23; Jua 4:12).<br \/>\n\u00e9s de su muerte y resurrecci\u00f3n, el mandamiento del Se\u00f1or fue que se predicara su evangelio y se bautizara a aquellos que creyeran (Mat 28:19). Los ap\u00f3stoles obedecieron, de manera que su exhortaci\u00f3n fue: \u2020\u0153Arrepent\u00ed\u00ados, y baut\u00ed\u00adcese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perd\u00f3n de los pecados\u2020\u009d (Hch 2:38). As\u00ed\u00ad, el b. cristiano es un mandamiento del Se\u00f1or y una tradici\u00f3n apost\u00f3lica (Hch 2:41; Hch 8:12-16, Hch 8:36-38; Hch 9:18; Hch 10:47-48, etc\u00e9tera). Constituye una expresi\u00f3n en el mundo material de los hechos ocurridos en el mundo espiritual de un creyente. Debe ser una demostraci\u00f3n y confesi\u00f3n p\u00fablica de que ha ocurrido en \u00e9l arrepentimiento y conversi\u00f3n. Por lo tanto, s\u00f3lo los convertidos a Cristo deben ser bautizados. Ninguna persona, que no ha tenido esa experiencia, debe ser bautizado. El b. es la se\u00f1al del nuevo pacto (Col 2:10-11).<br \/>\ns\u00ed\u00admbolo se logra con la utilizaci\u00f3n de aguas en las cuales el creyente es sumergido. Es eso lo que tiene Pablo en mente cuando dice que somos \u2020\u0153sepultados con \u00e9l (Cristo) en el b.\u2020\u009d. Y cuando la persona sale de las aguas est\u00e1 proclamando con ese b. que ha resucitado con el Se\u00f1or (Col 2:12). \u2020\u0153Porque somos sepultados juntamente con \u00e9l para muerte por el b., a fin de que como Cristo resucit\u00f3 de los muertos por la gloria del Padre, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n nosotros andemos en vida nueva\u2020\u009d (Rom 6:34).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT CERE LEYE TIPO<\/p>\n<p>vet, Las palabras com\u00fanmente utilizadas en el NT para denotar esta ordenanza son el verbo \u00abbaptiz\u00f5\u00bb y los nombres \u00abbaptisma\u00bb y \u00abbaptismos\u00bb; pero ninguno de estos t\u00e9rminos se emplea s\u00f3lo en este sentido. El verbo se usa tambi\u00e9n para denotar la purificaci\u00f3n ceremonial de los jud\u00ed\u00ados antes de comer, para la que se vert\u00ed\u00ada agua sobre las manos (Lc. 11:38; Mr. 7:4); figuradamente, para significar los sufrimientos de Cristo (Mr. 10:38, 39; Lc. 12:50); y por \u00faltimo, para denotar la ordenanza bautismal. \u00abBaptiz\u00f5\u00bb es la forma intensiva de \u00abbaptein\u00bb, \u00absumergir\u00bb, y tiene un sentido m\u00e1s amplio que \u00e9ste. En Hebreos (He. 9:10) \u00abbaptismos\u00bb, referido a los diversos lavamientos rituales ordenados en el AT con referencia a los ritos del tabern\u00e1culo, se traduce \u00ababluciones\u00bb; sin ning\u00fan g\u00e9nero de dudas, se refiere a los lavamientos ordenados en Lv. 6:27, 28; 8:6; 11; 13; 14; 15; 16; 17; 22:6; Nm. 8:7, 21; 19, etc. En el bautismo, la idea expresada es la uni\u00f3n a alguien o a algo. Refiri\u00e9ndose a los israelitas, se dice en las Escrituras: \u00abtodos en Mois\u00e9s fueron bautizados en la nube y en el mar\u00bb (1 Co. 10:2). As\u00ed\u00ad el bautismo cristiano es la identificaci\u00f3n con Cristo en la esfera de Su autoridad y se\u00f1or\u00ed\u00ado. (a) BAUTISMO DE JUAN. El bautismo de Juan ten\u00ed\u00ada lugar en el Jord\u00e1n, hacia donde las multitudes sal\u00ed\u00adan (Mr. 1:4, 5), y es mencionado una y otra vez como bautismo de \u00abarrepentimiento\u00bb (Mr. 1:4; Lc. 3:3; Hch. 13:24; 19:4). Los que as\u00ed\u00ad se bautizaban deb\u00ed\u00adan dar frutos dignos de arrepentimiento (Mt. 3:8; Lc. 3:8). Ellos confesaban sus pecados (Mt. 3:6), y exhortaban al pueblo a que creyeran en Aquel que vendr\u00ed\u00ada tras \u00e9l, Cristo Jes\u00fas, de quien dio \u00e9l mismo testimonio (Hch. 19:4; cp. Jn. 1:29, 36). Un residuo piadoso se separ\u00f3 por el bautismo esperando la venida del Mes\u00ed\u00adas; por este bautismo se juzgaron a s\u00ed\u00ad mismos, y se apartaron de la condici\u00f3n ca\u00ed\u00adda de la naci\u00f3n. El Se\u00f1or Jes\u00fas fue bautizado por Juan, no en Su caso para confesi\u00f3n de pecados, sino para asociarse en gracia con el residuo arrepentido, para cumplir toda justicia (Mt. 3:15). Su bautismo por Juan fue tambi\u00e9n la ocasi\u00f3n de Su ungimiento por el Esp\u00ed\u00adritu Santo para Su ministerio p\u00fablico, y del testimonio del agrado del Padre en El, Su Hijo. (b) BAUTISMO CRISTIANO. El bautismo cristiano implica la confesi\u00f3n de Cristo como Se\u00f1or, constituyendo la identificaci\u00f3n externa con Su muerte, y por ende el salirse o bien del terreno jud\u00ed\u00ado, culpable del rechazo de Cristo como Su Mes\u00ed\u00adas, o del terreno gentil, sin Dios ni esperanza en este mundo (Ro. 6:3; Hch. 2:38, 40; Ef. 2:12). Este bautismo es \u00abal (eis) nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Mt. 28:19). Y \u00aben (epi, o en los mss. B, C, D) el nombre de Jesucristo\u00bb. Las Escrituras no dan una ense\u00f1anza concreta acerca del modo del bautismo. El gran tema del bautismo es a qui\u00e9n somos bautizados (cp Hch. 19 3). Pero la idea dada por la palabra es la de lavamiento como con los sacerdotes de anta\u00f1o (Ex. 29:4) m\u00e1s bien que un rociamiento, como con los levitas (Nm. 8:7). Pablo dio una importancia secundaria al acto externo a la unidad entre los creyentes (cp. 1 Co. 1:10-15); s\u00ed\u00ad hizo hincapi\u00e9 en el bautismo del Esp\u00ed\u00adritu Santo. (Ver BAUTISMO DEL ESP\u00ed\u008dRITU SANTO). Con respecto a qui\u00e9n puede recibir el bautismo, hay posturas divergentes. El Nuevo Testamento no menciona el bautismo de ni\u00f1os como tal; en las conversiones de Lidia, del carcelero de Filipos, y de Est\u00e9fanas (Hch. 16:15, 33; 1 Co. 1:16), se afirma que con ellos se bautiz\u00f3 \u00abtoda su casa\u00bb, lo cual incluye en el t\u00e9rmino griego a todos aquellos que estaban sometidos a la autoridad del cabeza de familia, menores y esclavos. Se aduce que en el caso de la casa del carcelero de Filipos toda su casa se regocij\u00f3. Pero tambi\u00e9n es un hecho que el verbo crey\u00f3 est\u00e1 en el original en masculino y singular, pudi\u00e9ndose aplicar solamente al carcelero (Hch. 16:34). Todo esto conduce a la conclusi\u00f3n de que con respecto al modo y receptores del bautismo ser\u00ed\u00ada imprudente llegar a conclusiones dogm\u00e1ticas. Con respecto a la naturaleza del bautismo, es un acto externo que se refiere al terreno de confesi\u00f3n, testimonio, en identificaci\u00f3n p\u00fablica con la muerte de Cristo para andar en novedad de vida (Ro. 6 3, 4) La posici\u00f3n de que el bautismo da el nuevo nacimiento sostenida por la iglesia de Roma en base a Jn. 3:5 es una mala interpretaci\u00f3n del simbolismo de las Escrituras, que el ap\u00f3stol Pablo, en cambio comprendi\u00f3 muy bien: \u00ab&#8230;el lavamiento de agua por la palabra\u00bb (cp. Ro. 10 17 \u00abla fe es por el o\u00ed\u00adr, y el o\u00ed\u00adr por la Palabra de Dios\u00bb). As\u00ed\u00ad, lo que tenemos en Jn. 3:5 no es bautismo, sino la Palabra de Dios hecha eficaz por el Esp\u00ed\u00adritu. Las distintas opiniones sobre el bautismo han dado lugar a diversos grupos eclesi\u00e1sticos entre los cristianos. En un breve art\u00ed\u00adculo como \u00e9ste, es dif\u00ed\u00adcil exponer las diversas posturas y sus pros y contras, y remitimos al estudioso a la bibliograf\u00ed\u00ada al final del art\u00ed\u00adculo. En todo caso, siempre manteniendo vigorosamente el aspecto externo y no salv\u00ed\u00adfico del bautismo, es de lamentar que en lugar de agua de uni\u00f3n, haya venido a ser \u00ablas aguas de la rencilla\u00bb. (c) BAUTISMO DE MUERTOS Bautizarse por los muertos. Esta expresi\u00f3n aparece en 1 Co. 15:29. Se han dado muchas explicaciones a este pasaje, pero le\u00ed\u00addo a tenor del contexto en que se halla, leyendo los vers\u00ed\u00adculos 20-28 como par\u00e9ntesis, el v. 18 explica el v. 29, y el v. 19 explica 30:32. As\u00ed\u00ad, si no hubiera resurrecci\u00f3n, los \u00abque durmieron en Cristo perecieron&#8230; \u00bfqu\u00e9 har\u00e1n los que se bautizan por los muertos?\u00bb \u00bfPara qu\u00e9 ocupar los puestos de los que cayeron, y peligrar a toda hora, como soldados en una guerra, si los muertos no resucitan? \u00bfQu\u00e9 aprovechaba a Pablo luchar contra fieras en Efeso, si los muertos no resucitan? La alusi\u00f3n a \u00abpeligramos a toda hora\u00bb y a \u00abbatall\u00e9\u00bb es a los que est\u00e1n en peligro, como soldados en guerra. Bautizarse por los muertos, pues, se dice de aquellos que en la lucha toman el lugar de los ca\u00ed\u00addos, por su profesi\u00f3n de fe hecha p\u00fablica por el bautismo. No hay lugar para ex\u00e9gesis imaginativas de este texto. Bibliograf\u00ed\u00ada Obras de car\u00e1cter \u00abbautista\u00bb: Rodr\u00ed\u00adguez, A. S.: Nuestro credo sobre el bautismo (Casa Bautista de Publicaciones, El Paso, Texas 1928); Warns, Johannes: Baptism (Kregel Publication, Grand Rapids, Michigan 1968); G. R. Beasley-Murray: Baptism in the New Testament (The Paternoster Press, Exeter, 1976). Obras de car\u00e1cter \u00abreformado\u00bb: Charles Hodge: De la insignia cristiana (ACELR, Barcelona 1969); Jay. E. Adams: The Meaning and Mode of Baptism (Presbyterian and Reformed Pub. C., Phillipsburg, New Jersey 1980); Robert Rayburn: What About Baptism (Baker Book House, Grand Rapids, Michigan 1979). Un excelente estudio contrastado de las dos posturas: Donald Bridge y David Phypers: The Water that Divides &#8211; The baptism debate (Intervarsity Press, Leicester 1977).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[410]<br \/>\n  Bautismo (del verbo griego baptizein, sumergir) es, en las iglesias cristianas, el rito de iniciaci\u00f3n, administrado con agua, en nombre de la Stma. Trinidad (Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo) o en el nombre de Cristo, como afirma San Pablo, dejando impl\u00ed\u00adcita la Persona del Padre y la del Esp\u00ed\u00adritu Santo. El Catecismo Romano recoge textos de Jn. 3. 5, de Tit. 3. 5 y de Ef. 5. 26, y lo define como \u00abSacramento de la regeneraci\u00f3n administrado por el agua y la palabra.\u00bb (II. 2. 5).<\/p>\n<p>    Es el primero de los sacramentos, por cuanto nos abre a la vida cristiana y nos posibilita la pertenencia a la Iglesia. Los primeros cristianos lo consideraban como el encuentro inicial con Cristo y el signo de la conversi\u00f3n. Ello significaba que, con el Bautismo, dejaban las costumbres y las formas de vida paganas y se iniciaban en la vida de los seguidores de Jes\u00fas. Es de suponer que pronto comenzaron a exigir una buena preparaci\u00f3n y que intentaron que se administrara el Bautismo envuelto en celebraciones de alegr\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    A medida que la primitiva Iglesia fue bautizando a los hijos que nac\u00ed\u00adan en el seno de los hogares ya cristianos, los ni\u00f1os crec\u00ed\u00adan en la piedad y en el conocimiento de Jes\u00fas. Pero deb\u00ed\u00adan hacer un acto de consciente aceptaci\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico cuando llegaban a ser mayores. Entonces se comenz\u00f3 a valorar la  Confirmaci\u00f3n, o aceptaci\u00f3n consciente y firme de la fe recibida y de los compromisos asumidos por el Bautismo.<\/p>\n<p>    Se actualiz\u00f3 el deseo de Jes\u00fas, que tambi\u00e9n fue el que hubiera un signo de Confirmaci\u00f3n, un sacramento de fortalecimiento y de plenitud, como despu\u00e9s ense\u00f1ar\u00ed\u00ada la Iglesia. Entonces fue cobrando importancia tambi\u00e9n la administraci\u00f3n del Sacramento de la Confirmaci\u00f3n. Pero acaso esto no fue antes del siglo IV o V, cuando ya la mayor parte del Imperio hab\u00ed\u00ada asumido el cristianismo.<\/p>\n<p>    1. Elementos del bautismo<br \/>\n    Como todo sacramento, el Bautismo es un signo sensible, un gesto, una acci\u00f3n, con elementos que son imprescindibles para su recta administraci\u00f3n.<\/p>\n<p>     1.1. Sacramentalidad del Bautismo<\/p>\n<p>     Es de fe cristiana que el Bautismo fue querido por Jes\u00fas. Quienes han visto en \u00e9l s\u00f3lo una pr\u00e1ctica religiosa de los primeros cristianos, tratando de imitar algo de lo que hab\u00ed\u00ada hecho Jes\u00fas, no acaban de entender lo que hay detr\u00e1s de la interpretaci\u00f3n de la Iglesia de esa voluntad divina. Los sacramentos hay que verlos a la luz de la ense\u00f1anza de la comunidad de Jes\u00fas, de la  Iglesia.<\/p>\n<p>    El signo sensible, su sacramentalidad, entronca con los hechos y usos de los jud\u00ed\u00ados en el Antiguo Testamento. Los israelitas ya consideraban que el \u00abEsp\u00ed\u00adritu divino se movi\u00f3 desde el principio por la aguas\u00bb (1 Petr. 3. 20). Pero los cristianos pensaron que la circuncisi\u00f3n era insuficiente para el perd\u00f3n del pecado y que la voluntad de Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada sido otra. (1 Cor. 10. 2).<\/p>\n<p>     Buscaron en la Historia de Israel precedentes relacionados con el agua y recordaron que ya el mundo hab\u00ed\u00ada sido purificado por el diluvio (Gen. 6. 5-10) o que los israelitas fueron liberados por las aguas del Mar Rojo (Ex. 15. 26-31) e introducidos en la tierra prometida por las aguas del Jord\u00e1n. (Jos. 3. 14-17)<\/p>\n<p>     Las purificaciones con agua fueron usuales en los primeros tiempos de Israel con car\u00e1cter ritual: Ex. 7. 1-5; Ex. 30. 17-20; Lev. 11. 25-40; 15. 5-7 y 18; Num. 20.13. Hasta vemos en el Antiguo Testamento los s\u00ed\u00admbolos del Bautismo en la purificaci\u00f3n del sirio Naam\u00e1n (2 Rey. 5. 1) y en los avisos de los Profetas: \u00abEsparcid sobre vosotros agua limpia y ser\u00e9is limpiados de todas vuestras inmundicias; y yo de todos vuestros \u00ed\u00addolos os limpiar\u00e9.\u00bb (Ez. 36. 25; tambi\u00e9n Is. 1.16 y 4. 4; Zac. 13. 4)<\/p>\n<p>    1.2. El agua natural<\/p>\n<p>      El agua natural es el elemento que, por voluntad de Jes\u00fas, se utiliza como s\u00ed\u00admbolo de purificaci\u00f3n del pecado. Era un signo usual en tiempos de Jes\u00fas, como vemos por los Evangelio. Pero fue tambi\u00e9n un signo frecuente en otras religiones y creencias. En el mundo antiguo, las aguas del Ganges en India, del Eufrates en Babilonia,  del Nilo en Egipto se utilizaban para ba\u00f1os sagrados. El ba\u00f1o purificatorio fue tambi\u00e9n conocido en cultos mist\u00e9ricos helenos y babil\u00f3nicos.<\/p>\n<p>     Antes del siglo I ya se ped\u00ed\u00ada a los conversos al juda\u00ed\u00adsmo que se ba\u00f1aran (o bautizaran) ellos mismos, como signo de aceptaci\u00f3n de la Alianza (tebilath gerim). Desde la Cautividad este uso se hizo m\u00e1s frecuente. Lo recuerda Ezequiel para los que regresen a Israel. (Ez. 36. 25).<\/p>\n<p>     En esta tradici\u00f3n se debe situar a Juan el Bautista, que apareci\u00f3 predicando penitencia y urgiendo a los jud\u00ed\u00ados a bautizarse en el Jord\u00e1n para la remisi\u00f3n de sus pecados (Mc. 1. 4). A Juan fue Jes\u00fas a bautizarse en la aguas del Jord\u00e1n.<\/p>\n<p>    La interpretaci\u00f3n posterior de los grupos cristianos ser\u00ed\u00ada diversa. Unos, las Iglesias de Oriente, prefirieron conservar el gesto de la inmersi\u00f3n como forma de actuaci\u00f3n bautismal. En Occidente se extendi\u00f3 la costumbres de verter (efusi\u00f3n) el agua o en ocasiones rociando con ella a los que se bautizan (aspersi\u00f3n). El com\u00fan denominador de todas las formas bautismales fue el sentido purificador del agua. As\u00ed\u00ad se presentar\u00ed\u00ada siempre como un sacramento, o un signo, de gracia y conversi\u00f3n<br \/>\n    En los textos del Nuevo Testamento s\u00f3lo se habla del agua sin m\u00e1s: Jn. 3. 5; Hech. 10. 47; Ef. 5. 26; Hebr. 10. 22. Los escritores cristianos multiplicar\u00ed\u00adan despu\u00e9s sus comentarios y sus interpretaciones. En la Didaj\u00e9 se da el testimonio expl\u00ed\u00adcito de los primeros tiempos cristianos: \u00bb \u00abBautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo con agua viva[agua corriente). Si no tienes agua viva, bautiza con otra clase de agua; si no puedes hacerlo con agua fr\u00ed\u00ada, hazlo con agua caliente. En todo caso derrama tres veces agua sobre la cabeza en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo.\u00bb (cap. 7)<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n fue frecuente en los tiempos primitivos hacer tres inmersiones, como testimonian muchos escritores antiguos (Tertuliano. De cor. mil. 3; Didaj\u00e9 7; San Cipriano Ep. 69.2, etc.). Se hac\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad para significar que el Bautismo se administraba en referencia a las tres divinas personas. Sin embargo en otros lugares, como en la Iglesia espa\u00f1ola, con permiso del Papa San Gregorio Magno (Epist. I. 43) se us\u00f3 desde el siglo III una sola inmersi\u00f3n, para simbolizar la consustancialidad de las tres divinas personas, contra la herej\u00ed\u00ada de Arrio.<\/p>\n<p>1.3. La f\u00f3rmula trinitaria<\/p>\n<p>   La f\u00f3rmula (o forma dec\u00ed\u00ada Santo Tom\u00e1s) del Bautismo son las palabras del que lo administra, las cuales acompa\u00f1an la abluci\u00f3n con la expresi\u00f3n de su intenci\u00f3n.<\/p>\n<p>   Para que sea v\u00e1lido el Bautismo, la Iglesia ense\u00f1\u00f3 siempre que es necesario invocar a las tres divinas Personas. Tal fue la voluntad expl\u00ed\u00adcita de Jes\u00fas (Mt. 28. 19). As\u00ed\u00ad lo entendieron los primeros cristianos: Didaj\u00e9 7; S. Justino. Apolog\u00ed\u00ada 1. 61; San Ireneo, Adv. haer. III.17.<\/p>\n<p>   Pero, en cuanto a los pormenores, siempre hubo algunas diferencias entre las Iglesias. La latina emplea: \u00abYo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. Y en Oriente se suele decir: \u00abBautizamos a este siervo de Dios en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu.\u00bb<\/p>\n<p>  En algunos textos b\u00ed\u00adblicos se habla s\u00f3lo del Bautismo en el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas: Hech. 2. 38; 8. 12 y 16. Tambi\u00e9n S. Pablo usa la expresi\u00f3n \u00aben Cristo Jes\u00fas\u00bb: Rom. 6. 3; Gal. 3. 27.<\/p>\n<p>   Pero no se puede entender que s\u00f3lo aludieran al Se\u00f1or Jes\u00fas, siendo tan clara la indicaci\u00f3n trinitaria del Se\u00f1or. Lo m\u00e1s probable es que se refirieran al Bautismo querido por Jes\u00fas, que era por su intenci\u00f3n diferente a las simples abluciones purificatorias de Juan y de otros bautistas judaicos.<\/p>\n<p>   2. La acci\u00f3n de bautizar<\/p>\n<p>   Los Ap\u00f3stoles entendieron desde el primer momento lo que implicaba el Bautismo como gesto y lo prodigaron entre todos los que se les unieron para reconocer el car\u00e1cter mesi\u00e1nico del Se\u00f1or Jes\u00fas: Hech. 2. 38 y 41; 8. 12; 8. 36; 9. 18; 10. 47; 16. 15 y 33; 18. 8; 19. 5; 1 Cor. 1. 14. Fue la etapa kerigm\u00e1tica de la Iglesia, en la que el Bautismo era la expresi\u00f3n de una adhesi\u00f3n a Jes\u00fas y de un compromiso de nueva vida.<\/p>\n<p>   Pronto el Bautismo se fue haciendo m\u00e1s exigente en cuanto a preparaci\u00f3n y se reclam\u00f3 una claridad de intenciones y de doctrina para unirse a la comunidad creyente. Los compromisos cristianos significaban algo m\u00e1s que mera confesi\u00f3n. Todos recordaron las ense\u00f1anza de Jes\u00fas: \u00abNo el que dice Se\u00f1or entre en el Reino de los cielo, sino el que cumple la voluntad del Padre.\u00bb(Mt. 7.21)<\/p>\n<p>   Tal disposici\u00f3n se advierte en los primeros escritores: Didaj\u00e9 7; Ep\u00ed\u00adstola de Bernab\u00e9 11. 1; San Justino m\u00e1rtir, Apol. 1. 61. La m\u00e1s bella explicaci\u00f3n sobre el las exigencias del Bautismo la daba Tertuliano, hacia el a\u00f1o 200.<\/p>\n<p>   El Catecumenado se centr\u00f3 en la preparaci\u00f3n del Bautismo desde la perspectiva de la fe y de los conocimientos cristianos. Es S. Hip\u00f3lito de Roma el que mejor nos recogi\u00f3 las ceremonias (Traditio Apost\u00f3lica) y justific\u00f3 el porqu\u00e9 de la formaci\u00f3n cristiana como condici\u00f3n de la aceptaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>   En algunas cristiandades, como en Mil\u00e1n con S. Ambrosio (De sacr. Il. 7. 20), unieron el Bautismo estrechamente con el S\u00ed\u00admbolo apost\u00f3lico. Se hac\u00ed\u00ada al bautizando tres veces la pregunta de si cre\u00ed\u00ada las verdades que en el Credo se conten\u00ed\u00adan. A cada confesi\u00f3n de fe por su parte, se le sumerg\u00ed\u00ada en la piscina bautismal. As\u00ed\u00ad has tres veces, en referencia a las tres partes del Credo que confiesan la fe en las Tres Personas.<\/p>\n<p>    3. Instituci\u00f3n divina<\/p>\n<p>    Jes\u00fas comenz\u00f3 su vida de profeta haci\u00e9ndose bautizar por Juan. Los seguidores de Jes\u00fas, como es natural, tomaron como modelo de su Bautismo el que recibi\u00f3 Jes\u00fas en el Jord\u00e1n. All\u00ed\u00ad Juan, el Precursor enviado por Dios para prepararle el camino, le administr\u00f3 el signo del cambio de vida, de la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>    Juan era llamado el Bautista por el modo que ten\u00ed\u00ada de anunciar la necesidad de una nueva vida: bautizaba, lo cual significa que lavaba con agua a quienes le segu\u00ed\u00adan. \u00abDios habl\u00f3 en el desierto a Juan, hijo de Zacar\u00ed\u00adas, y comenz\u00f3 a recorrer las tierras ribere\u00f1as del Jord\u00e1n, bautizando a la gente. Proclamaba que la conversi\u00f3n es necesaria para recibir el perd\u00f3n de los pecados. Pues as\u00ed\u00ad estaba escrito en el Profeta Isa\u00ed\u00adas cuando dec\u00ed\u00ada: Se oye una voz en el desierto que dice \u00abPreparad los caminos al Se\u00f1or\u00bb&#8230; Juan dec\u00ed\u00ada: Yo bautizo con agua, pero detr\u00e1s  viene otro que bautizar\u00e1 con fuego y con  Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Lc. 3. 1-15)<\/p>\n<p>    Despu\u00e9s de que Jes\u00fas se bautiz\u00f3, como inicio de su misi\u00f3n en la tierra, tambi\u00e9n se puso a bautizar: \u00abFue con sus disc\u00ed\u00adpulos a la regi\u00f3n de Judea y se puso a bautizar a la gente. Juan segu\u00ed\u00ada bautizando en Ain\u00f3n, cerca de Salim, donde hab\u00ed\u00ada abundancia de aguas y muchos iba a \u00e9l. Los seguidores de Juan le dijeron: \u00abMaestro, aquel de quien diste testimonio en el Jord\u00e1n se ha puesto tambi\u00e9n a bautizar y todos se van con detr\u00e1s de \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p>     Entonces Juan les respondi\u00f3: \u00abEl hombre s\u00f3lo puede tener lo que Dios le da. Vosotros mismos sois testigos de que yo he dicho: \u00abNo soy el Mes\u00ed\u00adas, sino que he venido como su precursor.\u00bb Ha llegado ahora el momento de mi mayor gozo, pues en adelante El debe crecer y yo debo disminuir\u00bb.<\/p>\n<p>    Incluso los fariseos se enteraron de que cada vez aumentaba m\u00e1s el n\u00famero de los seguidores de Jes\u00fas y de que bautizaba m\u00e1s que Juan. Aunque la verdad era que no bautizaba Jes\u00fas, sino sus disc\u00ed\u00adpulos. Y por eso Jes\u00fas dej\u00f3 Judea y se volvi\u00f3 a Galilea.\u00bb (Jn. 3.22)<\/p>\n<p>    Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Cristo resucitado orden\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos que predicaran y bautizaran a los pueblos. \u00abMe ha sido dado todo poder, en el cielo y en la tierra; id, pues, ense\u00f1ad a todas las gentes, bautiz\u00e1ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo.\u00bb (Mt. 28. 18)<\/p>\n<p>    El Bautismo se convirti\u00f3 en el rito cristiano de iniciaci\u00f3n desde el principio. (Hech. 2. 38). Fue el signo de la remisi\u00f3n de los pecados. Muy influido por la doctrina de San Pablo, vino a ser entendido tambi\u00e9n como participaci\u00f3n en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo (Rom. 6. 3-11). Fue y es tambi\u00e9n el camino sacramental por el que los conversos reciben los dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Hech. 19. 5-6; 1 Cor. 1. 12).<\/p>\n<p>3. Instituci\u00f3n divina<\/p>\n<p>   Jes\u00fas comenz\u00f3 su vida de profeta haci\u00e9ndose bautizar por Juan. Los seguidores de Jes\u00fas, como es natural, tomaron como modelo de su Bautismo el que recibi\u00f3 Jes\u00fas en el Jord\u00e1n. All\u00ed\u00ad Juan, el Precursor enviado por Dios para prepararle el camino, le administr\u00f3 el signo del cambio de vida, de la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>   Juan era llamado el Bautista por el modo que ten\u00ed\u00ada de anunciar la necesidad de una nueva vida: bautizaba, lo cual significa que lavaba con agua a quienes le segu\u00ed\u00adan. \u00abDios habl\u00f3 en el desierto a Juan, hijo de Zacar\u00ed\u00adas, y comenz\u00f3 a recorrer las tierras ribere\u00f1as del Jord\u00e1n, bautizando a la gente. Proclamaba que la conversi\u00f3n es necesaria para recibir el perd\u00f3n de los pecados. Pues as\u00ed\u00ad estaba escrito en el Profeta Isa\u00ed\u00adas cuando dec\u00ed\u00ada: Se oye una voz en el desierto que dice \u00abPreparad los caminos al Se\u00f1or\u00bb&#8230; Juan dec\u00ed\u00ada: Yo bautizo con agua, pero detr\u00e1s  viene otro que bautizar\u00e1 con fuego y con  Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Lc. 3. 1-15)<br \/>\n   Despu\u00e9s de que Jes\u00fas se bautiz\u00f3, como inicio de su misi\u00f3n en la tierra, tambi\u00e9n se puso a bautizar: \u00abFue con sus disc\u00ed\u00adpulos a la regi\u00f3n de Judea y se puso a bautizar a la gente. Juan segu\u00ed\u00ada bautizando en Ain\u00f3n, cerca de Salim, donde hab\u00ed\u00ada abundancia de aguas y muchos iba a \u00e9l. Los seguidores de Juan le dijeron: \u00abMaestro, aquel de quien diste testimonio en el Jord\u00e1n se ha puesto tambi\u00e9n a bautizar y todos se van con detr\u00e1s de \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p>    Entonces Juan les respondi\u00f3: \u00abEl hombre s\u00f3lo puede tener lo que Dios le da. Vosotros mismos sois testigos de que yo he dicho: \u00abNo soy el Mes\u00ed\u00adas, sino que he venido como su precursor.\u00bb Ha llegado ahora el momento de mi mayor gozo, pues en adelante El debe crecer y yo debo disminuir\u00bb.<\/p>\n<p>   Incluso los fariseos se enteraron de que cada vez aumentaba m\u00e1s el n\u00famero de los seguidores de Jes\u00fas y de que bautizaba m\u00e1s que Juan. Aunque la verdad era que no bautizaba Jes\u00fas, sino sus disc\u00ed\u00adpulos. Y por eso Jes\u00fas dej\u00f3 Judea y se volvi\u00f3 a Galilea.\u00bb (Jn. 3.22)<br \/>\n   Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Cristo resucitado orden\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos que predicaran y bautizaran a los pueblos. \u00abMe ha sido dado todo poder, en el cielo y en la tierra; id, pues, ense\u00f1ad a todas las gentes, bautiz\u00e1ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo.\u00bb (Mt. 28. 18)<br \/>\n   El Bautismo se convirti\u00f3 en el rito cristiano de iniciaci\u00f3n desde el principio. (Hech. 2. 38). Fue el signo de la remisi\u00f3n de los pecados. Muy influido por la doctrina de San Pablo, vino a ser entendido tambi\u00e9n como participaci\u00f3n en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo (Rom. 6. 3-11). Fue y es tambi\u00e9n el camino sacramental por el que los conversos reciben los dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Hech. 19. 5-6; 1 Cor. 1. 12).<\/p>\n<p>4. As\u00ed\u00ad lo vio la Iglesia<\/p>\n<p>   Jes\u00fas quiso que el Bautismo fuera la se\u00f1al de ingreso en la Comunidad que dej\u00f3 al marchar de este mundo. No basta considerarlo s\u00f3lo como un elemento purificador del pecado original. Es mucho m\u00e1s. Es la puerta de la fe.<\/p>\n<p>   Despu\u00e9s de 2.000 a\u00f1os, la Iglesia sigue viviendo la misma ilusi\u00f3n del comienzo: cumplir con la voluntad del Se\u00f1or y abrir la luz de la fe a todos los hombres de buena voluntad. En lo esencial no se hace otra cosa hoy que lo hecho por los primeros cristianos.<\/p>\n<p>   El Bautismo era con frecuencia llamado iluminaci\u00f3n en la Iglesia primitiva. Vino a ser considerado tambi\u00e9n como la renuncia al mundo, al demonio y la carne, as\u00ed\u00ad como un acto de uni\u00f3n a la comunidad de la Alianza. \u00abEl que no naciere [Vulgata: renaciere] del agua y del Esp\u00ed\u00adritu [Vg: del Esp\u00ed\u00adritu Santo] no puede entrar en el reino de Dios.\u00bb (Jn. 4. 4.). Por eso la Iglesia siempre entendi\u00f3 el Bautismo como el sello de los elegidos por Dios para el Reino de su Hijo y le sigui\u00f3 presentando como tal a lo largo de la Historia.<\/p>\n<p>   El Concilio Vaticano II declaraba: \u00abLos bautizados son consagrados, por su regeneraci\u00f3n y la unci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, como casa espiritual y sacerdocio santo, para que, por medio de toda obra del hombre cristiano, ofrezcan sacrificios espirituales y anuncien el poder del que los eligi\u00f3 de las tinieblas a su admirable luz&#8230; (Lumen Gent. 11)<\/p>\n<p>    5. Mandato bautismal<\/p>\n<p>    Jes\u00fas mand\u00f3 a sus Disc\u00ed\u00adpulos que fueran por todo el mundo anunciando la palabra divina. Pero les mand\u00f3 de manera especial que bautizaran y convirtieran a cuantos estuvieran dispuestos a recibir la fe. \u00abId por todo el mundo y haced nuevos disc\u00ed\u00adpulos entre todas las naciones, bautiz\u00e1ndolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo y ense\u00f1\u00e1ndolos a cumplir lo que yo he mandado\u00bb. (Mt. 28. 19-20)<br \/>\n   Ellos marcharon por toda la tierra y su caminar ha durado hasta hoy en que los seguidores de Jes\u00fas sienten el deseo de que en todos los rincones del mundo se proclame el Reino de Dios.<\/p>\n<p>   El Bautismo de Juan fue s\u00f3lo una preparaci\u00f3n del establecido por Cristo como consta expl\u00ed\u00adcitamente en el Evangelio (Mt. 3. 11). La diferencia no estuvo en el gesto de la inmersi\u00f3n, sino en el misterio de la intenci\u00f3n. Cristo no estableci\u00f3, no instituy\u00f3, el signo, sino el alcance del signo: es decir, que fuera veh\u00ed\u00adculo de la gracia y del perd\u00f3n.<\/p>\n<p>   Durante los primeros d\u00ed\u00adas de su existencia, la Iglesia se dedic\u00f3 a la plegaria y sobre todo a anunciar el mensaje del Se\u00f1or, pues fue la orden que del mismo Se\u00f1or recibi\u00f3. Los Ap\u00f3stoles anunciaban el Bautismo como gesto de nueva vida y perd\u00f3n. Pero lo anunciaban con obras. Bautizaban a todos en el nombre de Jes\u00fas. \u00abTodos los que les hab\u00ed\u00adan o\u00ed\u00addo dec\u00ed\u00adan a Pedro y a los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles: \u00ab\u00bfQu\u00e9 debemos hacer?\u00bb Y Pedro les respondi\u00f3: \u00abConvert\u00ed\u00ados y que cada uno de vosotros se bautice en el nombre de Jesucristo, a fin de obtener el perd\u00f3n de vuestros pecados. Entonces recibir\u00e9is el Esp\u00ed\u00adritu Santo, como don de Dios\u00bb (Hech. 2. 37-38).<\/p>\n<p>    Los nuevos adeptos, no siempre se daban cuenta de lo que hac\u00ed\u00adan cuando se bautizaban, como le pas\u00f3 a Sim\u00f3n el Mago, que, despu\u00e9s de bautizado, quiso comprar con dinero el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Hech. 8.13), mereciendo de Pedro una dura palabra de rechazo.<\/p>\n<p>    Pero muchos se bautizaban, como el ministro de la reina Candace, de Etiop\u00ed\u00ada, quien, despu\u00e9s de recibir la explicaci\u00f3n de Felipe, le pregunt\u00f3: \u00abAqu\u00ed\u00ad hay agua. \u00bfQu\u00e9 impide que yo me bautice? Ante la respuesta de Felipe: \u00abNada, si crees de coraz\u00f3n\u00bb, se bautiz\u00f3 y sigui\u00f3 dichoso y alegre su camino. (Hech 8. 26-38)<br \/>\n   Es que para los primeros cristianos la recepci\u00f3n del Bautismo se presentaba m\u00e1s como una conversi\u00f3n, es decir una vida, no como un rito, esto una pr\u00e1ctica piadosa. Era ciertamente un sacramento en toda su plenitud. Simbolizaba la transformaci\u00f3n del hombre viejo en el hombre nuevo hecho conforme a la imagen de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Hubo tambi\u00e9n en los primeros momentos cristianos que llegaron a la fe por etapas. \u00abEncontr\u00f3 Pablo en Efeso un grupo de creyentes a quienes pregunt\u00f3: \u00bfHab\u00e9is recibido el Esp\u00ed\u00adritu Santo?<\/p>\n<p>    Respondieron: Ni siquiera hemos o\u00ed\u00addo hablar de si hay Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>    Entonces, \u00bfqu\u00e9 bautismo hab\u00e9is recibido? pregunt\u00f3 Pablo.<\/p>\n<p>    El de Juan, contestaron.<\/p>\n<p>   Pablo les explic\u00f3: Juan bautizaba como se\u00f1al de conversi\u00f3n e invitaba a la gente a creer en el que hab\u00ed\u00ada de venir despu\u00e9s de \u00e9l, es decir en Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   Al o\u00ed\u00adr esto, se bautizaron en el nombre de Jes\u00fas, el Se\u00f1or. Y, cuando Pablo les impuso las manos, descendi\u00f3 sobre ellos el Esp\u00ed\u00adritu Santo y comenzaron a hablar en lenguas y a profetizar. Eran unas doce personas\u00bb. (Hech. 19. 1-7)<\/p>\n<p>   5.1. El Bautismo en la historia<\/p>\n<p>   A lo largo de la Historia de la Iglesia, el Bautismo ha estado siempre en lugar preferente entre las atenciones de los Pastores.  San Pablo escrib\u00ed\u00ada: \u00ab\u00bfNo sab\u00e9is, queridos hermanos, que por el Bautismo hemos sido vinculados a Cristo y, por lo tanto, nos hemos asociado a su muerte? Por el Bautismo, hemos sido sepultados con Cristo y hemos muerto tambi\u00e9n con \u00e9l. Y, si Cristo venci\u00f3 a la muerte resucitando glorioso por el poder del Padre, preciso es que tambi\u00e9n nosotros emprendamos nueva vida. Porque hemos sido injertados con Cristo, el Se\u00f1or\u00bb. (Rom. 6. 1-5)<br \/>\n   Cuando los cristianos se multiplicaron y muchos ya se bautizaron de ni\u00f1os, se estableci\u00f3 la costumbre de nombrar un padrino para que ayudara al nuevo cristiano, al llegar a la madurez, a instruirse bien en la doctrina de la Iglesia en la que se hab\u00ed\u00ada ingresado. Ese padrino fue un testigo de la fe recibida, pero tambi\u00e9n una garant\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n posterior que se habr\u00ed\u00ada de conseguir. Ser\u00ed\u00ada en la Edad Media, cuando los reinos b\u00e1rbaros se \u2020\u0153cristianizaron\u2020\u009d cuando esa instituci\u00f3n del padrinazgo bautismal se hizo sistem\u00e1tica.<\/p>\n<p>   La legislaci\u00f3n de la Iglesia da especial importancia catequ\u00ed\u00adstica a esa figura bautismal: \u00abSu funci\u00f3n es asistir en su iniciaci\u00f3n cristiana al adulto que se bautiza y, juntamente con los padres, presentar al ni\u00f1o&#8230; y procurar que luego lleve vida cristiana congruente con el bautismo.\u00bb (C.D.C. c. 872)<\/p>\n<p>      6. El rito bautismal<br \/>\n    El rito del Bautismo se fue complicando, o completando, con el tiempo, precisamente porque los cristianos crecieron en el sentido de la fe. Los primitivos escritos cristianos, tal como la Didaj\u00e9 refleja, realizaban una acci\u00f3n familiar y sencilla. Pero desde el siglo III se desarroll\u00f3 una liturgia hermosa y completa. La \u00abTradici\u00f3n Apost\u00f3lica\u00bb (hacia el 215), atribuida al presb\u00ed\u00adtero romano San Hip\u00f3lito, describe, como parte del rito, un ayuno preparatorio y una vigilia, una confesi\u00f3n de los pecados, la renuncia al demonio y un lavado con agua, seguido de una imposici\u00f3n de manos o la unci\u00f3n con aceite consagrado. En la Iglesia occidental, la imposici\u00f3n de manos y la unci\u00f3n se solemnizaron en la confirmaci\u00f3n, aunque se mantuvieron tambi\u00e9n en el Bautismo.<\/p>\n<p>    Al bautizarse la mayor parte de hijos de cristianos en la infancia, la catequesis bautismal se desarroll\u00f3 posteriormente: en la infancia media, al llegar al uso de la raz\u00f3n. Luego se asociar\u00ed\u00ada a la Primera Comuni\u00f3n, y tambi\u00e9n a la Confirmaci\u00f3n, al crecer en cierta plenitud personal de vida y de responsabilidad.<\/p>\n<p>    Hoy se tiende a revitalizar esa orientaci\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica, de forma que el Bautismo no quede escondido en las tradiciones de las familias cristianas y la educaci\u00f3n de la fe se orienta por otros caminos menos convencionales y m\u00e1s bautismales y eclesiales.<\/p>\n<p>    6.1. Sujeto del Bautismo   Los posibles y deseables receptores del Bautismo son todos los hombres que no est\u00e1n bautizados. Por deseo de Jes\u00fas todos los hombres tienen una llamada radical a entrar en su Reino. Precisamente para que llegara a todos estableci\u00f3 su Iglesia y la envi\u00f3 por el mundo a predicar la conversi\u00f3n y a bautizar a todas las gentes.<\/p>\n<p>   6.2. Los adultos conscientes<br \/>\n    Son los primeros llamados, por ser capaces de entender lo que significa la fe y ser lo suficientemente libres para acogerlas por amor. La \u00fanica condici\u00f3n que reclama el Bautismo es la voluntad libre del que se bautiza. Eso significa que debe saber y querer lo que hace.<\/p>\n<p>    En la Escritura aparecen alusiones generales a esa disposici\u00f3n: \u00abEl que creyere y fuere bautizado, se salvar\u00e1; y el que no creyere se condenara\u00bb. (Mt. 28. 18). Se pide el arrepentimiento de los pecados: Hech. 2. 41; 8. 12; 8. 37. Tambi\u00e9n se resalta el gozo de la conversi\u00f3n: Rom. 6. 3; 1 Cor. 6.13.<\/p>\n<p>    6.3. Los ni\u00f1os<br \/>\n    Pero tambi\u00e9n los ni\u00f1os antes del uso de raz\u00f3n pueden y \u00abdeben\u00bb ser bautizados, si los padres tienen fe para saber lo que hacen con ellos y lo que se les da en el bautismo.<\/p>\n<p>    Con toda seguridad los ni\u00f1os de padres cristianos eran bautizados desde el primer momento de la primitiva Iglesia, como se desprende de los \u00abbautizos familiares\u00bb, es decir de los casos de toda una familia bautizada que en ocasiones se mencionan en la Escritura. (Hech. 2. 41; 11. 48; 13. 12; 16. 32;). Evidentemente, si se bautizaron los padres con conciencia de convertidos, bautizaron a sus hijos virtualmente unidos a su fe.<\/p>\n<p>    Esa costumbre se prolong\u00f3 a lo largo de los siglos, pues los padres miraron el beneficio divino que supon\u00ed\u00ada el perd\u00f3n del pecado original, porque evidentemente no hab\u00ed\u00ada en la infancia pecados personales.<\/p>\n<p>    Hoy se vive con frecuencia el Bautismo como una tradici\u00f3n de las familias que se han definido cristianas, sin entrar en especiales consideraciones sobre lo que significa abrazar la fe de Jes\u00fas. Los ni\u00f1os son bautizados en los primeros d\u00ed\u00adas que siguen al nacimiento. Se les suele designar con nombres que llevaron otros cristianos santos en los lugares de cultura y tradici\u00f3n cristiana. El hecho del Bautismo suele quedar registrado, con obligaci\u00f3n preceptiva impuesta por el Concilio de Trento, en un libro de Bautismos de cada parroquia.<\/p>\n<p>    Sin embargo, con frecuencia, hay familias que no asumen bien esas ideas y sentimientos de la Tradici\u00f3n y se preguntan si no es coactivo el bautizar a sus hijos o ense\u00f1arles a vivir conforme a las consignas del Evangelio antes de que sean mayores para optar ellos por su cuenta. Las respuestas se diversifican seg\u00fan las creencias y la conciencia de los padres.<\/p>\n<p>    Pero har\u00e1n bien en considerar, si su fe es clara, que no es bueno demorar un beneficio espiritual, como es la gracia divina, hasta su edad de discernimiento, cuando ning\u00fan beneficio natural, salud, riquezas ambientales, protecci\u00f3n, demorar\u00ed\u00adan, aunque el ni\u00f1o ni pueda apreciarlo y expl\u00ed\u00adcitamente demandarlo.<\/p>\n<p>    Algunos te\u00f3logos \u00abdemasiado humanistas\u00bb, como Erasmo de Rotterdam, se inclinaron por el retraso del Bautismo a la edad del discernimiento o, al menos, reclamaron una explicitaci\u00f3n de la fe al llegar a ese estado. El Concilio de Trento sali\u00f3 al paso de esta opini\u00f3n (Denz. 870 a 873) y reclam\u00f3 para los ni\u00f1os de familias cristianas el beneficio de la fe infusa recibida en el Bautismo y el derecho a una educaci\u00f3n progresiva o continua en esa fe.<\/p>\n<p>7 Algunos problemas especiales<\/p>\n<p>    Se presentaron en los primeros tiempos y la Iglesia los resolvi\u00f3 con claridad y precisi\u00f3n, pues siempre tuvo claro lo que Jes\u00fas quiso al establecer el Bautismo como signo de ingreso en el cuerpo eclesial.<\/p>\n<p>    7.1. Bautismo vicario.<\/p>\n<p>    Se llam\u00f3 as\u00ed\u00ad en algunos lugares al uso de bautizarse en nombre de alguien que no hab\u00ed\u00ada podido o querido del todo bautizarse en vida. Alude a \u00e9l S. Pablo (1 Cor. 15. 29): \u00abAlgunos dicen bautizarse en nombre de los muertos. \u00bfA qu\u00e9 viene el bautizarse por los muertos?\u00bb<br \/>\n    Los muertos ya no pueden ser liberados de sus pecados, pues no pueden ya rechazar el mal o elegir el bien. Ni puede hacerse en su nombre, pues el Bautismo s\u00f3lo se hace en nombre de Cristo; ni en su lugar, pues los vivos no pueden ponerse en lugar de los muertos.<\/p>\n<p>    Los grupos cristianos que practicaron ritos supersticiosos con los difuntos fueron rechazados por diversos s\u00ed\u00adnodos y encuentros episcopales antiguos, como el de Hipona en el a\u00f1o 393 y el de Cartago en el 397.<\/p>\n<p>     7.2. Rebautizados<\/p>\n<p>    Del mismo modo se rechaz\u00f3 siempre la repetici\u00f3n del bautismo, pues en la Escritura qued\u00f3 claro que el perd\u00f3n del pecado se obtiene s\u00f3lo una vez. Es inadmisible el concepto de rebautizar, por el car\u00e1cter que imprime este sacramento irrepetible.<\/p>\n<p>    Algunas iglesias de Oriente, al negar la identidad cristiana de la Iglesia Cat\u00f3lica, no reconocen el Bautismo administrado en ella y rebautizan a quien quiera adherirse a su Ortodoxia. No hace as\u00ed\u00ad la Iglesia Cat\u00f3lica respecto a los que se acercan a su seno procedentes de otras confesiones cristianas, siempre que en ellas se haya conservado lo esencial del rito bautismal: el agua, la palabra trinitaria y la intenci\u00f3n.<\/p>\n<p>    7.3. Bautismo de sangre<\/p>\n<p>    La Iglesia consider\u00f3 siempre como Bautismo aut\u00e9ntico, y de singular grandeza, el de sangre o martirial. Cuando un catec\u00fameno, o incluso un pagano, mueren por odio a Cristo y a causa de El, la Iglesia lo mira como miembro selecto de ella. Piensa que ingresa por v\u00ed\u00ada del amor, y no del agua, en la comunidad creyente, al dar la vida por odio a la fe. Desde tiempos antiguos los vener\u00f3 como miembros del Cuerpo M\u00ed\u00adstico y los ensalz\u00f3 con todos los honores de los m\u00e1rtires.<\/p>\n<p>    Tal fue el caso de los ni\u00f1os de Bel\u00e9n, asesinados por Herodes, a los cuales tributa una fiesta lit\u00fargica con el nombre de Santos Inocentes (28 de Diciembre).<\/p>\n<p>     Y se repiti\u00f3 en tiempos de persecuciones, cuando eran arrebatados a la vida por odio al nombre de Jes\u00fas. Aunque no estuvieran bautizados con el agua, la Iglesia siempre pens\u00f3 que el amor todo lo suple. El mismo Se\u00f1or lo dijo: \u00abA todo aquel que me confesar\u00e9 delante de los hombres yo tambi\u00e9n le confesar\u00e9 delante de mi Padre que est\u00e1 en los cielos.\u00bb (Mt. 10. 32). Y tambi\u00e9n anunci\u00f3: \u00abEl que perdiere su vida por amor m\u00ed\u00ado, la encontrar\u00e1 otra vez.\u00bb (Mt. 16. 25)<\/p>\n<p>    San Agust\u00ed\u00adn dec\u00ed\u00ada: \u00abEs una ofensa orar por un m\u00e1rtir; pues lo que tenemos que hacer es encomendarnos a sus oraciones. \u00ab(Serm. 159. 1)<\/p>\n<p>      9.4. Transmite al Esp\u00ed\u00adritu Santo<br \/>\n    La presencia del Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas se hace real en cada alma cuando es santificado el hombre por el agua bautismal. Esa presencia divina equivale a la misma gracia, pero se entiende como una manifestaci\u00f3n nueva de amistad con la Stma. Trinidad en su plenitud. Por el Bautismo nos convertimos en templos de Dios y en campos de siembra divina.<\/p>\n<p>    Decimos, en consecuencia, que somos receptores de la divinidad, que quedamos como \u00abdivinizamos\u00bb, aunque la expresi\u00f3n suene a pante\u00ed\u00adsmo. Y la expresi\u00f3n es algo m\u00e1s que una met\u00e1fora.<\/p>\n<p>    Con la presencia del Esp\u00ed\u00adritu divino, se asocia la entrada en el alma de riquezas singulares: los dones del este Esp\u00ed\u00adritu santo, las virtudes infusas o regaladas; la fe, la esperanza y la caridad.<\/p>\n<p>8. Ministro<\/p>\n<p>   El Bautismo es administrado ordinariamente por el P\u00e1rroco de la comunidad a la que pertenece el ni\u00f1o o el adulto que se bautiza. En ocasiones el Bautismo de adultos lo hace el Obispo para significar m\u00e1s el ingreso del nuevo creyente en la Iglesia. Y a veces el p\u00e1rroco delega en otro sacerdote que puede ejercer sus veces, por necesidad o conveniencia.<\/p>\n<p>   Sin embargo, la Iglesia siempre ha ense\u00f1ado que, en caso de necesidad,  cualquiera puede bautizar, hombre o mujer, adulto o ni\u00f1o, hereje o pagano. S\u00f3lo precisa agua, palabra, conciencia de lo que se hace e intenci\u00f3n.<\/p>\n<p>   Se debe ello a lo valioso e imprescindible para la salvaci\u00f3n que es el Bautismo. Hasta uno que no est\u00e9 bautizado, si lo hace con claridad de miras y con intenci\u00f3n, podr\u00ed\u00ada bautizar en caso de imperiosa necesidad. El concilio IV de Letr\u00e1n (1215) lo declar\u00f3 as\u00ed\u00ad: \u00abSi es administrado rectamente por cualquiera en la forma que ense\u00f1a la Iglesia, es provechoso para la salvaci\u00f3n.\u00bb (Denz.  430)<br \/>\n   El Decretum pro Armenis (1439) da una explicaci\u00f3n m\u00e1s precisa: \u00abEl ministro de este sacramento es el sacerdote y a \u00e9l le corresponde el oficio de bautizar. En caso de necesidad, no s\u00f3lo pueden bautizar el sacerdote o el di\u00e1cono, sino tambi\u00e9n un laico o una mujer, e incluso puede hacerlo un pagano y un hereje, con tal de que lo hagan en la forma que lo hace la Iglesia y que pretenda hacer lo que ella hace.\u00bb (Denz. 696)<\/p>\n<p>    El mandato de bautizar de Jes\u00fas fue dirigido en primer lugar a los Ap\u00f3stoles (Mt. 28. 18). Pero siempre se interpret\u00f3 entre los cristianos que el verdadero destino de este mandato, como el de anunciar la Palabra divina, era propiamente la Iglesia en cuanto comunidad de creyentes. De hecho consta que en ocasiones los mismos Ap\u00f3stoles confiaban a otros el bautizar y ellos se reservaban el ministerio del predicar: \u00ab[Pedro] mand\u00f3 que los bautizasen en el nombre de Jesucristo\u00bb (Hech. 10. 48) y Pablo lo proclam\u00f3: \u00abNo me envi\u00f3 Cristo a bautizar, sino a evangelizar.\u00bb (1 Cor. 1. 17)<\/p>\n<p>   9. Efectos del Bautismo<\/p>\n<p>   El Bautismo es una fuente de gracia. La Iglesia lo mir\u00f3 siempre como el gran don, el primero, el permanente, el transformante, de Jes\u00fas a los hombres, transmitido por sus manos misioneras.<\/p>\n<p>   Los Catecismos de todos los tiempos resaltaron la idea de que el bautismo es el signo primero y fundamental del perd\u00f3n divino y de la uni\u00f3n con Dios. El de Juan Pablo II dice: \u00abEl Bautismo es el fundamento de toda vida cristiana, es la portada de la vida en el esp\u00ed\u00adritu y la puerta que abre el acceso a los dem\u00e1s sacramentos. Por \u00e9l non hacemos hijos de Dios.\u00bb (N\u00c2\u00ba 1213)<\/p>\n<p>    9.1. Perdona el pecado original<\/p>\n<p>    Ello significa que termina en nosotros el imperio del mal que nos dominaba desde el pecado de nuestros primeros padres y que nos afect\u00f3 profundamente. Gracias a la muerte redentora de Jes\u00fas, el Bautismo se convirti\u00f3 en llave de recuperaci\u00f3n, que es lo mismo que justificaci\u00f3n y la santificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   9.2. Perdona el pecado personal<\/p>\n<p>   Como somos tambi\u00e9n pecadores, o podemos serlo, por nuestra debilidad y nuestra libertad, tambi\u00e9n el Bautismo otorga el perd\u00f3n de cualquier culpa o pena que se tenga en el momento de recibirlo.<\/p>\n<p>   Y no s\u00f3lo destruye el pecado en cuanto culpa, esto es com0o ofensa y  enemistad para con Dios, sino en sus efectos secundarios que los te\u00f3logos llaman \u00abpena\u00bb, es decir necesidad de reparar, con la penitencia en esta vida o con la purificaci\u00f3n posterior a la muerte, el mal realizado.<\/p>\n<p>   Esto significa que en el momento del Bautismo el hombre queda especial y totalmente purificado del pecado. Es efecto misterioso, pero ha sido siempre ense\u00f1ando as\u00ed\u00ad por la Iglesia. La doctrina de S. Pablo afirma que con el Bautismo el hombre viejo muere y amanece el nuevo hombre en el Se\u00f1or Jes\u00fas. (Rom. 6.3.)  El primero que habl\u00f3 de esta visi\u00f3n bautismal fue Tertuliano: \u00abDespu\u00e9s que se ha quitado la culpa, se quita tambi\u00e9n la pena.\u00bb (De bapt. 5). Y San Agust\u00ed\u00adn repiti\u00f3 tal ense\u00f1anza con decidido gozo. (De pec. merit. II 28)<\/p>\n<p>    Los males que subsisten despu\u00e9s del Bautismo, como la concupiscencia o tendencia al mal, el sufrimiento y la muerte, no desaparecen. Pero no tienen ya para el bautizado el car\u00e1cter de castigo, sino que son medio de prueba y purificaci\u00f3n y de una mayor asimilaci\u00f3n con Cristo.<br \/>\n   Sto. Tom\u00e1s dec\u00ed\u00ada: \u00abCuando llegue el tiempo de la resurrecci\u00f3n desaparecer\u00e1n en los justos todos esos males gracias a la virtud del sacramento del bautismo.\u00bb (Summa Th. III 69. 3)<\/p>\n<p>   9.3. Da la gracia santificante<\/p>\n<p>   Esta gracia significa que nos hace hijos amados de dios, que nos hace participar de su felicidad eterna y de su misma naturaleza, que nos convierte en herederos del cielo. La gracia es don y el acceso a ella lo llamamos justificaci\u00f3n. Es decir, devuelve el estado de justicia y santidad que el hombre pose\u00ed\u00ada antes del pecado original.<\/p>\n<p>   Lo devuelve como en germen, pues los efectos de aquel estado (carencia de concupiscencia, inmortalidad, ciencia infusa) no regresan con el perd\u00f3n del pecado. El cultivo de esa semilla divina tiene que ser labor posterior del bautizado.<\/p>\n<p>   Por eso solemos decir que la justificaci\u00f3n consiste en algo negativo: destruye el pecado, no solamente lo oculta (como dice el protestantismo); pero tambi\u00e9n tiene  una dimensi\u00f3n positiva: da la amistad y la limpieza total del alma. As\u00ed\u00ad se entiende la amistad con Dios, la santidad, la salvaci\u00f3n. San Pablo dice: \u00abHab\u00e9is sido lavados, hab\u00e9is sido santificados, hab\u00e9is sido justificados en el nombre del Se\u00f1or Jesucristo y en el Esp\u00ed\u00adritu de nuestro Dios.\u00bb (1. Cor. 6.11; tambi\u00e9n Rom 6. 3; Tit. 3. 5; Jn. 3. 5; 1 Jn. 3. 9)<\/p>\n<p>9.4. Transmite al Esp\u00ed\u00adritu Santo<\/p>\n<p>   La presencia del Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas se hace real en cada alma cuando es santificado el hombre por el agua bautismal. Esa presencia divina equivale a la misma gracia, pero se entiende como una manifestaci\u00f3n nueva de amistad con la Stma. Trinidad en su plenitud. Por el Bautismo nos convertimos en templos de Dios y en campos de siembra divina.<\/p>\n<p>   Decimos, en consecuencia, que somos receptores de la divinidad, que quedamos como \u2020\u009ddivinizamos\u2020\u009d, aunque la expresi\u00f3n suene a pante\u00ed\u00adsmo. Y la expresi\u00f3n es algo m\u00e1s que una met\u00e1fora.<\/p>\n<p>   Con la presencia del Esp\u00ed\u00adritu divino, se asocia la entrada en el alma de riquezas singulares: los dones del este Esp\u00ed\u00adritu santo, las virtudes infusas o regaladas; la fe, la esperanza y la caridad.<\/p>\n<p>    9.5. Imprime car\u00e1cter<br \/>\n    El Bautismo recibido v\u00e1lidamente (aunque sea de manera indigna o il\u00ed\u00adcita) imprime en el alma una marca espiritual indeleble, distintiva. Ese sello, o car\u00e1cter, diferencia a los bautizados de los que no lo est\u00e1n, en esta vida y por toda la eternidad. Es invisible, pero real. Con \u00e9l se entra en la dignidad sacerdotal de Cristo y con \u00e9l se abre la capacidad de recibir en la Iglesia todos los dem\u00e1s sacramentos y todos sus beneficios.<\/p>\n<p>    El car\u00e1cter bautismal es una consagraci\u00f3n a Cristo, es un compromiso de vida que nada ni nadie puede borrar. Por eso el Bautismo es irrepetible, si ha sido aut\u00e9ntico.<\/p>\n<p>    9.6. Hace miembros de la Iglesia<br \/>\n    Pues el Bautismo es la puerta de entrada en la comunidad de Jes\u00fas. Por eso decimos que vincula al Cuerpo M\u00ed\u00adstico de Cristo y hace miembros del Pueblo de Dios. No se dice que s\u00f3lo queda incorporado a la Iglesia cat\u00f3lica, sino a la Iglesia de Jes\u00fas. En la medida en que la Iglesia es el misterio de Cristo hecho presente en la comunidad, la pertenencia es m\u00e1s unitaria y m\u00ed\u00adstica que sociol\u00f3gica o legal.<\/p>\n<p>    El bautizado, aunque lo haya sido fuera de la Iglesia cat\u00f3lica, se hace miembro de toda la Iglesia de Jes\u00fas, que es una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica, est\u00e1 vivificada por el Esp\u00ed\u00adritu, aunque no resulte f\u00e1cil esclarecer el misterio de la realidad eclesial.<\/p>\n<p>    10. Necesidad del Bautismo<\/p>\n<p>    La Iglesia, siguiendo las mismas ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, ha proclamado siempre la necesidad del Bautismo para la salvaci\u00f3n. Por voluntad de Cristo, \u00abel que crea y se bautice se salvar\u00e1, el que no crea se condenar\u00e1\u00bb. (Mc. 16. 15)<\/p>\n<p>    10.1. Necesidad salv\u00ed\u00adfica<br \/>\n    El concilio de Trento se opuso a la doctrina de los Reformadores, cuyo concepto de la justificaci\u00f3n conduce a negar su necesidad para salvarse. \u00abSi alguno dice que el bautismo es algo libre y que no es necesario para la salvaci\u00f3n, sea anatema.\u00bb (Denz. 861 y 791)<\/p>\n<p>    Esa necesidad depende de la conciencia y del conocimiento que tenga cada hombre. Cuando el Bautismo no se recibe por ignorancia, los hombres no bautizados no est\u00e1n en la misma situaci\u00f3n que cuando se rehuye la recepci\u00f3n por malicia, indiferencia consciente o aversi\u00f3n a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    A muchos te\u00f3logos se les plantea una seria objeci\u00f3n a este principio, sobre todo cuando se piensa que la mayor parte de los hombres en la Historia no han sido bautizados y que en la actualidad la mayor parte de los habitantes del mundo quedan sin bautizar.<\/p>\n<p>    Por eso tratan de explicarlo a la luz de la misericordia divina y no al amparo de una ley evang\u00e9lica. Son ciertas y duras las palabras de Jes\u00fas: \u00abEl que no se bautice se condenar\u00e1\u00bb (Jn. 3. 5 y Mc. 16. 16). Pero no es menos cierto que \u00abDios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.\u00bb (1 Tim. 2.4)<\/p>\n<p>    La necesidad de medio no es intr\u00ed\u00adnseca y radical, es decir, fundada en la naturaleza misma del sacramento. Es extr\u00ed\u00adnseca, ya que el Bautismo es medio en virtud de una ordenaci\u00f3n positiva de Dios. Por eso hay que admitir que Dios tienes sus misteriosos designios sobre los hombres y emplea los medios, incomprensibles para nosotros, para que su obra salvadora llegue a todos los hombres que no quieran libre y conscientemente rechazarla.<\/p>\n<p>    Y poco m\u00e1s podemos decir sobre esta realidad misteriosa de la salvaci\u00f3n de todos los hombres que por su debilidad, su incultura, su situaci\u00f3n humana, no van a recibir el Bautismo ni jam\u00e1s llegar\u00e1n o llegaron a conocer su existencia.<\/p>\n<p>    10.2. Bautismo de deseo<br \/>\n    Por eso se habla entre los te\u00f3logos del Bautismo de deseo. Es decir, que los hombres pueden tener deseo de recibirlo, si lo conocen (deseo expl\u00ed\u00adcito) o pueden albergar en su coraz\u00f3n una voluntad buena (deseo impl\u00ed\u00adcito) de cumplir la voluntad del Ser Supremo. Ese deseo impl\u00ed\u00adcito se identifica con la bondad natural de quien cumple con las leyes de la recta naturaleza: hacer el bien, amar al pr\u00f3jimo, practicar la justicia, actuar con honradez.<\/p>\n<p>    S. Agust\u00ed\u00adn dec\u00ed\u00ada: \u00abMedit\u00e1ndolo una y otra vez, veo que no s\u00f3lo el sufrir por el nombre de Cristo puede suplir la falta de Bautismo, sino que tambi\u00e9n el tener fe y coraz\u00f3n converso puede suplirlo, si la brevedad del tiempo de que se dispone no permitiere recibirlo.\u00bb (De bapt. IV 22 y 29)<\/p>\n<p>    Y San Ambrosio, en la oraci\u00f3n f\u00fanebre por el Emperador Valentiniano II, que hab\u00ed\u00ada muerto sin Bautismo, proclamaba: \u00ab\u00bfNo iba \u00e9l a poseer la gracia por la que suspiraba? \u00bfNo iba a poseer lo que anhelaba?  Seguramente, por desearla, la consigui\u00f3&#8230; A \u00e9l le purific\u00f3 su piadoso deseo.\u00bb (De obitu Val. 51-53)<\/p>\n<p>    El Bautismo de agua se puede sustituir, pues, en caso de necesidad y por imposibilidad de recibir el agua, por el Bautismo de deseo y el de sangre.<\/p>\n<p>    Pero esta postura comprensiva de la Teolog\u00ed\u00ada cristiana no puede hacer olvidar que quienes han recibido el don divino de ser bautizados deben dar gracias profundas al Se\u00f1or que les ha llamado a la fe y les ha dado la posibilidad de tener ese inmenso privilegio de poseer y no s\u00f3lo desear el comienzo de su vida.<\/p>\n<p>    10.3. Necesidad para la fe<br \/>\n    El Bautismo es un comienzo de la vida cristiana. Pero el comienzo reclama una continuidad, es decir un crecimiento en la fe y en el amor a Dios.<\/p>\n<p>    El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica recoge estas palabras:\u00bb El Bautismo es el sacramento de la fe. Pero la fe tiene necesidad de la comunidad de creyentes. S\u00f3lo en la fe de la Iglesia puede creer cada uno de los creyentes. La fe que se requiere para el Bautismo no es perfecta o madura, sino un comienzo que est\u00e1 llamado a desarrollarse. Al catec\u00fameno, o a su padrino, se le pregunta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 pides a la Iglesia de Dios?\u00bb El responde: \u00abLa fe\u00bb  Despu\u00e9s la fe debe desarrollarse.\u00bb (N\u00c2\u00ba 1253)<\/p>\n<p>    Por eso el Bautismo debe ser considerado de manera muy especial por el cristiano. Es el comienzo de la fe en cuanto semilla radical, en la cu\u00e1l est\u00e1 la vida y de la cual depende todo el proceso de crecimiento posterior. Pero es tambi\u00e9n el motor, el manantial, el est\u00ed\u00admulo y el cauce de la fe en desarrollo.<\/p>\n<p>   Por eso es tan importante para el cristiano ordenar su vida bautismalmente, los cual significa negativamente huir del pecado y positivamente crecer en el amor divino, en la gracia. Es lo que dice toda la espiritualidad cristiana. Es lo que ense\u00f1a S. Pablo: \u00abRenunciad a vuestro comportamiento anterior del hombre viejo corrompido por las apetencias y revest\u00ed\u00ados del hombre nuevo creado a imagen de Dios para llevar vida recta y santa.\u00bb (Ef. 4. 22-23 y 1 Cor. 15. 40-49)<\/p>\n<p>    11. Catequesis bautismal<\/p>\n<p>    Imprescindible la dimensi\u00f3n bautismal de toda catequesis. Incluso es correcto decir que, a la luz de la Palabra de Dios, no puede haber otra catequesis que la bautismal.<\/p>\n<p>    Esto deben recordarlo todos los catequistas de ni\u00f1os peque\u00f1os y de ni\u00f1os mayores. El Bautismo es la siembra de la fe. Porque si no hay luego el crecimiento y la madurez, no habr\u00e1 frutos de vida cristiana. Toda catequesis es precisamente esa labor, no de siembra, que eso es tarea de la evangelizaci\u00f3n, sino de paciente cultivo, riego, abono, protecci\u00f3n, que todo ellos es la formaci\u00f3n de la fe cristiana.<\/p>\n<p>    11.1. Criterios bautismales<br \/>\n    Importa que el catequizando llegue a ser consciente de que es portador de un signo de la incorporaci\u00f3n a Cristo y a su comunidad de fe que es la Iglesia. Decir Comunidad, o Iglesia, de Jes\u00fas es aludir a Cuerpo M\u00ed\u00adstico y a Pueblo de Dios.<\/p>\n<p> &#8211; Adem\u00e1s importa despertar el sentido de responsabilidad del creyente. El Bautismo no es adhesi\u00f3n a un grupo humano, a una sociedad multinacional religiosa, sino el injerto misterioso en Jes\u00fas.<\/p>\n<p> &#8211; En consecuencia, el Bautismo es una puerta de entrada, no el final de un camino. El catecumenado de cualquier tipo tiene la misi\u00f3n de iniciar en un camino. Luego cada adepto tiene la responsabilidad de caminar toda la vida. As\u00ed\u00ad es un catecumenado bautismal.<\/p>\n<p> &#8211; Imprime un car\u00e1cter y ello otorga al bautizado una dignidad sacerdotal, una responsabilidad ministerial y una elevaci\u00f3n sobrenatural. En la medida en que la persona, por su inteligencia y formaci\u00f3n, puede entender y vivir esta triple realidad, se hace cristiano vivo y fecundo. En la medida en que no llega a ello, su vida cristiana se restringe a la pertenencia cristiana.<\/p>\n<p>    11.3. Compromisos bautismales<br \/>\n    Lo importante en el Bautismo no es tanto el signo, cuanto lo que subyace debajo de \u00e9l, es decir la gracia, la amistad y el amor divino que late en el gesto del agua. Decir gracia es aludir al regalo din\u00e1mico del amor divino, de la transformaci\u00f3n misteriosa por la fe.<\/p>\n<p>    Pero esa transformaci\u00f3n supone vida cristiana. Por eso toda catequesis bautismal implica llevar al catequizando a vivir en conformidad con las promesas hecha en el bautismo: renuncia a Satan\u00e1s y a sus obras, fe en el Padre, en el Hijo y en el Esp\u00ed\u00adritu, voluntad evang\u00e9lica de vivir conforme al plan divino hecho programa en sus Iglesia amada.<\/p>\n<p>11.3. Liturgia bautismal<\/p>\n<p>  Una l\u00ed\u00adnea catequ\u00ed\u00adstica excelente es instruir y sensibilizar a los catequizandos con los ritos bautismales y con la administraci\u00f3n del Bautismo a los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>    RITO DEL BAUTISMO DE NI\u00ed\u2018OS PEQUE\u00ed\u2018OS<\/p>\n<p>Renuncias y profesi\u00f3n de fe<\/p>\n<p>   La \u00faltima preparaci\u00f3n al Bautismo consiste en la renuncia de los padres y padrinos a Satan\u00e1s y en la profesi\u00f3n de fe a lo que se  a\u00f1ade el asentimiento del celebrante y de la comunidad<\/p>\n<p>   Celebrante dice estas palabras:<\/p>\n<p>     En el sacramento del Bautismo, estos ni\u00f1os que hab\u00e9is presentado a la Iglesia van a recibir, por el agua y el Esp\u00ed\u00adritu Santo, una nueva vida que brota del amor de Dios. Vosotros, por, vuestra parte, deb\u00e9is esforzaros en educarlos en la fe, de tal manera que esta vida divina que de preservada del pecado y crezca en ellos de d\u00ed\u00ada en d\u00ed\u00ada.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad, pues, si est\u00e1is dispuestos a aceptar esta obligaci\u00f3n, recordando vuestro propio bautismo, renunciad al pecado y confesad vuestra fe en Cristo Jes\u00fas, que es la fe de la Iglesia, en la que van a ser bautizados vuestros hijos.<\/p>\n<p>  &#8211; \u00bfRenunci\u00e1is al pecado para vivir en la libertad de los hijos de Dios?<\/p>\n<p>Padres y padrinos dicen: S\u00ed\u00ad, renunciamos<\/p>\n<p> &#8211; \u00bfRenunci\u00e1is a todas las seducciones del mal, para que no domine en vosotros el pecado?  S\u00ed\u00ad, renunciamos.<br \/>\n  &#8211;  \u00bfRenunci\u00e1is a Satan\u00e1s, padre y pr\u00ed\u00adncipe del pecado? S\u00ed\u00ad, renunciamos.<br \/>\n  &#8211; \u00bfCre\u00e9is en Dios, Padre todopoderoso. Creador del cielo y de la tierra?<br \/>\nS\u00ed\u00ad, creemos<br \/>\n  &#8211; \u00bfCre\u00e9is en Jesucristo, su \u00fanico Hijo, nuestro Se\u00f1or, que naci\u00f3 de Santa  Mar\u00ed\u00ada Virgen, muri\u00f3, fue sepultado, resucit\u00f3 de entre los muertos y est\u00e1 sentado a .la derecha del Padre? S\u00ed\u00ad, creemos<\/p>\n<p>  &#8211; \u00bfCre\u00e9is en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, en la Santa Iglesia Cat\u00f3lica, en la comurii\u00f3n de los Santos, en el perd\u00f3n de los pecados, en la resurrecci\u00f3n de los muertos y en la vida eterna?S\u00ed\u00ad, creemos.<br \/>\nCelebrante:<br \/>\n   Esta es nuestra fe. Esta es la fe de la Iglesia, que nos gloriamos de profesar en Cristo Jes\u00fas, Se\u00f1or nuestro.<br \/>\n  Todos dicen:Am\u00e9n.<\/p>\n<p> BAUTISMO<\/p>\n<p>    Celebrante:<\/p>\n<p>       El Bautismo constituye el fundamento de la vida cristiana. Aunque el don del Bautismo es pleno por parte de Dios, sin embargo, por parte del hombre requiere respuesta y conversi\u00f3n; esto es: fe personal, cuando el hombre sea capaz de ello<br \/>\nCelebrante: \u00bfQuer\u00e9is que vuestro hijo N. sea bautizado en la fe de la Iglesia, que todos juntos acabamos de profesar?<\/p>\n<p>     Padres y padrinos: S\u00ed\u00ad, queremos.<\/p>\n<p>     Celebrante: N. Yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo<\/p>\n<p>   UNCION DEL SANTO CRISTMA<\/p>\n<p>       Celebrante: \u2020\u0153La crismaci\u00f3n significa el sacerdocio real del bautizado y su agregaci\u00f3n al pueblo de Dios\u2020\u009d.<\/p>\n<p>    Dice esta invocaci\u00f3n: \u2020\u0153Dios todopoderoso, Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que os ha liberado del pecado y dado nueva vida por el agua y el Esp\u00ed\u00adritu Santo, os consagre con el crisma de la salvaci\u00f3n para que entr\u00e9is a formar parte de su pueblo y se\u00e1is para siempre miembros de Cristo, sacerdote, profeta y rey.<\/p>\n<p>    Todos:  Am\u00e9n.<\/p>\n<p>    Imposici\u00f3n de la vestidura blanca.<\/p>\n<p>    Dice el celebrante: Buen cristiano  es  un bautizado  que se reviste de Cristo.<\/p>\n<p>   N., sois ya nueva criatura y hab\u00e9is sido revestidos de Cristo. Esta vestidura blanca sea signo de vuestra dignidad de cristianos. Ayudados por la palabra y el ejemplo de los vuestros, conservadla sin mancha hasta la vida eterna.<\/p>\n<p>  Todos:  Am\u00e9n.<br \/>\n  Entrega del cirio: \u2020\u0153Cristo es la luz del mundo y los cristianos hijos de la luz que ha de resplandecer en las tinieblas. Recibid la luz de Cristo.<\/p>\n<p>   A vosotros, padres y padrinos, se os conf\u00ed\u00ada acrecentar esta luz.<br \/>\nQue vuestros hijos, iluminados por Cristo, caminen siempre como hijos de la luz.<br \/>\nY perseverando en la fe, puedan salir con todos los Santos al encuentro del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>  CONCLUSI\u00ed\u201cN DEL RITO<\/p>\n<p>    Es conveniente destacar la procesi\u00f3n al altar con un canto apropiado, que exprese la vinculaci\u00f3n del Bautismo con los otros sacramentos de la iniciaci\u00f3n y con toda la vida cristiana<br \/>\n   Se recitaci\u00f3n de la oraci\u00f3n dominical.<\/p>\n<p>   Para prefigurar la futura participaci\u00f3n en la Eucarist\u00ed\u00ada, se termina con el Padre nuestro.<\/p>\n<p>    Ficha bautismal<\/p>\n<p>   Fecha de recepci\u00f3n:   _ _ _ _ _ _ _  Fecha de nacimiento  _ _ _ _ _ _  _<\/p>\n<p>    Lugar  _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ Templo o Parroquia_ _ _ _ _ _ _  _<\/p>\n<p>    Nombre o advocaci\u00f3n Parroquial<\/p>\n<p>    Ministro que lo administro. Su oficio<\/p>\n<p>    Padrino  _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ Madrina _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _<\/p>\n<p>    Otras personas asistentes: testigos_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _<\/p>\n<p>    Nombre cristiano recibido&#8230; motivos_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _  _ _ _ _<\/p>\n<p>    Patronos impuestos en el Bautismo_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _<\/p>\n<p>    Otras caracter\u00ed\u00adsticas del bautismo:<br \/>\n     Recibido solo o en acto parroquial comunitario_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _<br \/>\n     Recuerdos de algunos asistentes_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _<br \/>\n  Renovaci\u00f3n de las promesas del Bautismo alguna vez. Recuerdo: cu\u00e1ndo y c\u00f3mo.<\/p>\n<p>   Impresiones, sentimientos y compromisos hoy _ _ _ _ _ _ _ _ _<\/p>\n<p>RITO DEL BAUTISMO<\/p>\n<p>PARA ADULTOS Y NI\u00ed\u2018OS MAYORES<\/p>\n<p>   Mientras los fieles, seg\u00fan la oportunidad, entonan un salmo o himno apropiado, el sacerdote, revestido con los sagrados ornamentos, sale de la iglesia, o al atrio o se queda en el p\u00f3rtico, o bien en alg\u00fan otro sitio adecuado de la iglesia, donde espera el candidato con su padrino (o madrina), antes de la liturgia de la palabra.<\/p>\n<p>   El celebrante saluda con amabilidad al candidato y le habla a \u00e9l, a su padrino y a todos los asistentes, mostrando el gozo y satisfacci\u00f3n de la Iglesia. Y evoca, si lo juzga oportuno, las circunstancias concretas y los sentimientos religiosos con que el candidato se enfrent\u00f3 al comenzar su itinerario espiritual, hasta llegar a dar el paso actual.<br \/>\nDespu\u00e9s invita al candidato y a su padrino (o madrina) a que se adelanten. Mientras se acercan y ocupan un lugar ante el sacerdote, se puede entonar alg\u00fan canto apropiado, v. gr. el salmo 62, 1-9.<\/p>\n<p>    Introducci\u00f3n<br \/>\nEntonces el celebrante, vuelto hacia el candidato, le interroga:<br \/>\n   \u2014 N, \u00bfqu\u00e9 pides a la Iglesia de Dios?<br \/>\nCandidato: \u2014 La fe.<br \/>\nCelebrante: \u2014 \u00bfQu\u00e9 te otorga la fe?<br \/>\nCandidato: \u2014 La vida eterna.<\/p>\n<p>     celebracion  del bautismo<br \/>\n  Monici\u00f3n del celebrante<br \/>\n   El candidato, con su padrino (o madrina), se acerca entonces a la fuente bautismal. El celebrante se dirige a los presentes y les hace esta monici\u00f3n u otra similar:<br \/>\n   \u2020\u0153Queridos hermanos, pidamos con insistencia la misericordia de Dios Padre omnipotente en favor de este siervo de Dios N., que pide el santo Bautismo. Y a quien \u00e9l llam\u00f3 y ha conducido hasta este momento, le conceda con abundancia luz y vigor para abrazarse a Cristo con fortaleza de coraz\u00f3n y para profesar la fe de la Iglesia. Y que le conceda tambi\u00e9n la renovaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que con insistencia vamos a invocar sobre esta agua.<br \/>\n Bendici\u00f3n del agua<br \/>\n Entonces el celebrante, vuelto hacia la fuente, pronuncia la bendici\u00f3n siguiente:<\/p>\n<p>   \u2020\u0153Oh Dios, que realizas en tus sacramentos<br \/>\n   obras admirables con tu poder invisible:<br \/>\n   haz que esta agua reciba, por el Esp\u00ed\u00adritu Santo,<br \/>\n   la gracia de tu Unig\u00e9nito,<br \/>\n   para que el hombre, creado a tu imagen<br \/>\n   y limpio en el Bautismo,<br \/>\nmuera al hombre viejo<br \/>\n   y renazca, como ni\u00f1o, a nueva vida<br \/>\n   por el agua y el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u009d.<\/p>\n<p>El celebrante toca el agua con la mano derecha y prosigue:<\/p>\n<p>  \u2020\u0153Te pedimos,  Se\u00f1or, que el poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo  por tu Hijo descienda sobre el agua de esta fuente, para que los sepultados con Cristo  en su muerte, por el Bautismo, resuciten con \u00e9l a la vida. Por Jesucristo nuestro Se\u00f1or.\u2020\u009d<br \/>\n  Todos dicen: Am\u00e9n.<br \/>\n Acabada la consagraci\u00f3n de la fuente, el celebrante interroga<br \/>\nal candidato:<\/p>\n<p>   F\u00f3rmula<\/p>\n<p>      \u2014  \u00bfRenuncias a Satan\u00e1s y a todas sus obras y seducciones?<\/p>\n<p>    Candidato: S\u00ed\u00ad, renuncio.<\/p>\n<p>     Profesi\u00f3n de fe.  Despu\u00e9s el celebrante interroga al candidato:<\/p>\n<p>     \u2014 N, \u00bfcrees en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?<\/p>\n<p>   Candidato: \u2014 S\u00ed\u00ad, creo.<\/p>\n<p>   Celebrante:<\/p>\n<p>     \u2014 \u00bfCrees en Jesucristo, su \u00fanico Hijo, nuestro Se\u00f1or, que naci\u00f3 de santa Mar\u00ed\u00ada Virgen, muri\u00f3, fue sepultado, resucit\u00f3 de entre los muertos y est\u00e1 sentado a la derecha del Padre?<br \/>\n  Candidato:  &#8212; S\u00ed\u00ad, creo.<br \/>\n  Celebrante:<\/p>\n<p>     \u2014 \u00bfCrees en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, en la santa Iglesia cat\u00f3lica, en la comuni\u00f3n de los Santos, en el perd\u00f3n de los pecados, en la resurrecci\u00f3n de la carne y en la vida eterna?<br \/>\n  Candidato: &#8212; S\u00ed\u00ad creo.<\/p>\n<p>  Inmediatamente despu\u00e9s de la profesi\u00f3n de fe se sumerge o recibe el agua que vierten sobre \u00e9l.<\/p>\n<p>    Rito del Bautismo<\/p>\n<p>    Si el Bautismo se hace por inmersi\u00f3n de todo el cuerpo, o de la cabeza nada m\u00e1s, h\u00e1gase con pudor y decorosamente.<\/p>\n<p>  El celebrante, tocando al candidato, le sumerge del todo o s\u00f3lo la cabeza, por tres veces sucesivamente. Y sac\u00e1ndole otras tantas veces, le bautiza invocando una sola vez a la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad:<\/p>\n<p> &#8211;  N,  yo te bautizo en el nombre del Padre<\/p>\n<p>     Le sumerge por primera vez&#8230;<\/p>\n<p>     y del Hijo \u2020\u00a6 Le sumerge por segunda vez.<br \/>\ny del Esp\u00ed\u00adritu Santo.  Le sumerge por tercera vez.<br \/>\n  El padrino o la madrina, o ambos, tocan al que se bautiza.<\/p>\n<p>   Pero si el Bautismo se hace derramando el agua, el cel\u00e9brame saca el agua de la fuente y, derram\u00e1ndola tres veces sobre la cabeza inclinada del candidato, le bautiza en el nombre de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad:<br \/>\n    N, yo te bautizo en el nombre del Padre<\/p>\n<p>    Derrama el agua por primera vez\u2020\u00a6  y del Hijo<\/p>\n<p>    Derrama el agua por segunda vez  \u2020\u00a6  y del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>    Derrama el agua por tercera vez.<\/p>\n<p>    El padrino o la madrina, o ambos, ponen la mano derecha sobre el hombro derecho del elegido.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEC<br \/>\nSon muchos los estudios recientes sobre el bautismo 1, pero es  menos frecuente la indagaci\u00f3n en los aspectos eclesiales del sacramento. El bautismo instituido por Jes\u00fas fue desde el primer momento el rito de iniciaci\u00f3n a la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos (He 2,41-42; 19,1-7; Mt 28,19). La reflexi\u00f3n primitiva vio en \u00e9l la incorporaci\u00f3n a la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas (Rom 6,3-4), la incorporaci\u00f3n a Cristo mismo (G\u00e1l 3,27). La ense\u00f1anza del Nuevo Testamento insiste tambi\u00e9n en la necesidad del bautismo (Mc 16,16; Jn 3,5).<\/p>\n<p>El ->catecumenado, que tom\u00f3 forma a comienzos del siglo II, subray\u00f3 el hecho de que los no bautizados no eran miembros plenos de la Iglesia; as\u00ed\u00ad pues, eran excluidos del sacramento-sacrificio de la eucarist\u00ed\u00ada despu\u00e9s de la liturgia de la palabra.<\/p>\n<p>A partir aproximadamente del siglo III encontramos autores que afirman que el martirio puede ser un equivalente del bautismo: se hace referencia al bautismo de sangre en la ->Tradici\u00f3n apost\u00f3lica. Si  un catec\u00fameno es detenido en nombre del Se\u00f1or y es ejecutado \u00abantes de que sus pecados le hayan sido perdonados, ser\u00e1 justificado, porque recibi\u00f3 el bautismo en su sangre\u00bb (TA 19). En la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica  hay tambi\u00e9n una referencia clara al bautismo de ni\u00f1os: los padres u otro miembro de la familia hablan por \u00e9l (TA 21\/21,4).<\/p>\n<p>La ceremonia de iniciaci\u00f3n, tal como se refleja en las grandes homil\u00ed\u00adas del siglo IV, muestra una clara conciencia de que el bautismo supone la entrada en la Iglesia. San Agust\u00ed\u00adn apelaba a la pr\u00e1ctica lit\u00fargica de la Iglesia: \u00abEstudiando las Escrituras y la autoridad de toda la Iglesia, as\u00ed\u00ad como la forma del mismo sacramento, se ve claramente que en el caso de los ni\u00f1os hay remisi\u00f3n del pecado\u00bb. Para \u00e9l, la fe desempe\u00f1aba un papel esencial dentro de la estructura misma del sacramento; la Iglesia, que es ->madre, da a luz por medio del bautismo.<\/p>\n<p>La s\u00ed\u00adntesis medieval est\u00e1 bien representada por santo Tom\u00e1s de Aquino: el bautismo supone la remisi\u00f3n del pecado, la incorporaci\u00f3n como miembros al cuerpo cuya cabeza es Cristo; los ni\u00f1os son bautizados en la fe de-la-Iglesia, punto que puede encontrarse tambi\u00e9n en Agust\u00ed\u00adn.<\/p>\n<p>El concilio de ->Florencia, citando una obra menor de santo Tom\u00e1s, ense\u00f1a que el bautismo es \u00abla puerta de ingreso a la vida espiritual; por \u00e9l nos hacemos miembros de Cristo y entramos a formar parte de su cuerpo, la Iglesia\u00bb. El bautismo imprime car\u00e1cter y no puede repetirse. El concilio de ->Trento ense\u00f1a que los efectos del bautismo transforman realmente a la persona y defiende el bautismo de ni\u00f1os frente a algunos reformadores.<\/p>\n<p>El Vaticano II enumera los efectos del bautismo en el contexto del sacerdocio de toda la Iglesia: \u00abLos fieles, incorporados a la Iglesia por el bautismo, quedan destinados por el car\u00e1cter al culto de la religi\u00f3n cristiana, y, regenerados como hijos de Dios, est\u00e1n obligados a confesar delante de los hombres la fe que recibieron de Dios mediante la Iglesia\u00bb (LG 11; cf LG 7). Ense\u00f1a adem\u00e1s la necesidad del bautismo (LG 14.17) y la misi\u00f3n de la Iglesia de bautizar (LG 17); la incorporaci\u00f3n al misterio pascual de Cristo (SC 7); el v\u00ed\u00adnculo de unidad que establece el sacramento entre todos los cristianos (UR 3.22-23). S\u00f3lo el bautismo no basta para la plena comuni\u00f3n en la Iglesia (LG 15; ->Pertenencia a la Iglesia). El concilio invita a revisar los ritos del bautismo y del catecumenado (SC 64-69). En el per\u00ed\u00adodo posconciliar se reconoci\u00f3 el bautismo conferido en otras Iglesias y se abandon\u00f3 la pr\u00e1ctica \u00abtutiorista\u00bb del bautismo condicional para los que quer\u00ed\u00adan reconciliarse con la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>El C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico  de 1983 da una definici\u00f3n sucinta del sacramento con sus efectos: \u00abEl bautismo, puerta de los sacramentos, cuya recepci\u00f3n de hecho o al menos de deseo es necesaria para la salvaci\u00f3n, por el cual los hombres son liberados de los pecados, reengendrados como hijos de Dios e incorporados a la Iglesia, quedando configurados con Cristo por el car\u00e1cter indeleble, se confiere v\u00e1lidamente s\u00f3lo mediante la abluci\u00f3n con agua verdadera acompa\u00f1ada de la debida forma verbal\u00bb (CIC 849). Los c\u00e1nones siguientes tratan de la celebraci\u00f3n del sacramento, el ministro (ordinario: obispo, sacerdote o di\u00e1cono; extraordinario: cualquier persona), el sujeto, los padrinos, los casos especiales (CIC 849-871). En el caso del bautismo de ni\u00f1os es necesario que los padres, o al menos uno de ellos, den su consentimiento; debe haber una esperanza fundada de que el ni\u00f1o ser\u00e1 educado en la religi\u00f3n cat\u00f3lica (CIC 868). El mejor momento es el domingo, especialmente durante la vigilia de la pascua; el lugar propio es la iglesia parroquial u otro oratorio (CIC 857-858).<\/p>\n<p>Recientes di\u00e1logos ecum\u00e9nicos sobre el sacramento han desembocado en el documento de Fe y Constituci\u00f3n Bautismo, eucarist\u00ed\u00ada y ministerio  (Lima 1982). En \u00e9l se ve el bautismo como un signo del reino de Dios y de la vida del mundo venidero (n 7). Esboza la doctrina escritur\u00ed\u00adstica sobre el bautismo y se\u00f1ala las diferencias entre las Iglesias (nn 1-22). En relaci\u00f3n con los efectos eclesiales del bautismo observa: \u00abEl bautismo es signo y sello de nuestro com\u00fan discipulado. A trav\u00e9s del bautismo, los cristianos se unen a Cristo, entre s\u00ed\u00ad y con la Iglesia de todos los tiempos y lugares. Nuestro com\u00fan bautismo, que nos une a Cristo en la fe, es pues un v\u00ed\u00adnculo b\u00e1sico de uni\u00f3n. (&#8230;) El v\u00ed\u00adnculo del bautismo constituye una llamada de atenci\u00f3n a las Iglesias para que superen sus divisiones y manifiesten visiblemente su seguimiento\u00bb (n 6).<\/p>\n<p>En las tradiciones pentecostales y carism\u00e1ticas se observa un mayor \u00e9nfasis en el \u00abbautismo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb, al que se designa con distintos t\u00e9rminos (->Renovaci\u00f3n carism\u00e1tica). No se trata de un segundo bautismo, sino de una revitalizaci\u00f3n del bautismo, de una experiencia de conversi\u00f3n que abre a los dones y el poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Las explicaciones teol\u00f3gicas var\u00ed\u00adan, pero una posici\u00f3n intermedia lo considerar\u00ed\u00ada como una efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo o una misi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. Hay datos patr\u00ed\u00adsticos suficientes para afirmar que el bautismo en el Esp\u00ed\u00adritu, sea cual sea su nombre, deber\u00ed\u00ada ser normativo para la vida cristiana, en lugar de ser una gracia excepcional. La postura general de los pentecostales es que el bautismo de agua, recibido despu\u00e9s de una experiencia adulta de conversi\u00f3n y de fe en Cristo, es un bautismo cristiano v\u00e1lido, pero ha de completarse con la experiencia del bautismo en el Esp\u00ed\u00adritu, con el don de lenguas.<\/p>\n<p>El sacramento del bautismo es el primero de los sacramentos de iniciaci\u00f3n; est\u00e1 orientado a la donaci\u00f3n especial en la confirmaci\u00f3n y a la plenitud de la incorporaci\u00f3n a Cristo y a la Iglesia que tiene lugar por medio de la eucarist\u00ed\u00ada`.<\/p>\n<p>NOTAS: 1 AA.VV., El bautismo de ni\u00f1os,  Phase 218 (1997); AA.VV, El sacramento del bautismo,  Lumen 1 (1985); D. BOROBIO, Bautismo de ni\u00f1os y confirmaci\u00f3n: problemas teol\u00f3gico-pastorales, SM,  Madrid 1987; Catecumenado para la evangelizaci\u00f3n,  San Pablo, Madrid 1997; Bautismo en tiempos de pluralismo,  Phase 218 (1997) 97-116; Confesar la fe com\u00fan: Un solo bautismo,  Di\u00e1logo ecum\u00e9nico 97 (1995) 143-174; A. VELA, Reiniciaci\u00f3n cristiana,  Verbo Divino, Estella 1986; L. BERTELLI, La iniciaci\u00f3n cristiana hoy en Am\u00e9rica Latina. Problem\u00e1ticas, desaf\u00ed\u00ados y perspectivas,  Teolog\u00ed\u00ada 2 (1989) 75-101. Diccionarios: B. BAROFFIO-M. MAGRASSI, Bautismo,  en L. PACOMIO (ed.). Diccionario teol\u00f3gico interdisciplinar 1,  S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982, 537-562; J. BETZ, Bautismo,  en H. FRIES (dir.), Conceptos fundamentales de la teolog\u00ed\u00ada 1,  Cristiandad, Madrid 1979, 154171; J. BROSSEDER, Bautismo-confirmaci\u00f3n,  en P. EICHER (dir.), Diccionario de conceptos teol\u00f3gicos 1,  Herder, Barcelona 1989, 81-93.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>Instituci\u00f3n del bautismo en vistas a la misi\u00f3n<\/p>\n<p>\tJes\u00fas habl\u00f3 del bautismo como de un nuevo nacimiento, por medio del \u00abagua\u00bb y del \u00abEsp\u00ed\u00adritu\u00bb \u00abEl que no nazca de agua y de Esp\u00ed\u00adritu no puede entrar en el Reino de Dios\u00bb (Jn 3,3-5). Su bautismo no era s\u00f3lo de \u00abpenitencia\u00bb, como el de Juan, sino bautismo \u00aben el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Jn 1,33). Es bautismo \u00absacramento\u00bb, es decir, signo eficaz de un nuevo nacimiento, y es tambi\u00e9n la puerta de acceso a los otros sacramentos. El \u00abbautizado\u00bb se \u00abesponja\u00bb o \u00absumerge\u00bb en el agua de la vida nueva. Adem\u00e1s del bautismo sacramental (por el agua y la f\u00f3rmula trinitaria), puede haber el bautismo de sangre (por el martirio) y el martirio de deseo (expl\u00ed\u00adcito o impl\u00ed\u00adcito).<\/p>\n<p>\tDespu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, Jes\u00fas confi\u00f3 a los ap\u00f3stoles la misi\u00f3n de \u00abbautizar\u00bb, es decir, de hacer que la humanidad fuera part\u00ed\u00adcipe de la misma vida divina del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo \u00abId, pues, y haced disc\u00ed\u00adpulos a todas las gentes bautiz\u00e1ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Mt 28,19). As\u00ed\u00ad lo cumpli\u00f3 Pedro el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s \u00abConvert\u00ed\u00ados y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisi\u00f3n de vuestros pecados; y recibir\u00e9is el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Hech 2,38). Es la misi\u00f3n de llamar a la conversi\u00f3n y al bautismo.<\/p>\n<p>\tSacramento de la vida nueva y del nuevo nacimiento<\/p>\n<p>\tEl \u00abagua\u00bb es s\u00ed\u00admbolo de la vida. Es el \u00abagua pura\u00bb, anunciada por los profetas, que comunica \u00abun coraz\u00f3n nuevo\u00bb y \u00abun esp\u00ed\u00adritu nuevo\u00bb (Ez 36,25-26). Esta agua simboliza la \u00abvida nueva\u00bb en el Esp\u00ed\u00adritu (cfr. Jn 7,37-39). Por el bautismo, renacemos \u00abno de un germen corruptible, sino incorruptible, por medio de la Palabra de Dios viva y permanente\u00bb (1Pe 1,23). Esta agua es fruto de la \u00absangre\u00bb de Jes\u00fas, es decir, de su donaci\u00f3n sacrificial en la cruz (Jn 19,34).<\/p>\n<p>\tLa celebraci\u00f3n del sacramento del bautismo es un punto de partida para \u00abrevestirse de Cristo\u00bb (Gal 3,27). Por este sacramento se confiere la gracia de ser hijos de Dios por participaci\u00f3n en la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas. El sacramento del bautismo imprime \u00abcar\u00e1cter\u00bb, es decir, comunica un don o \u00absello\u00bb permanente del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que reclama la fidelidad a la gracia recibida (cfr. Ef 1,14; 2Cor 1,22). As\u00ed\u00ad llegamos a ser \u00aben Cristo una nueva criatura\u00bb (2Cor 5,17). \u00abHemos sido redimidos por el autor de la vida, a precio de su preciosa sangre y mediante el ba\u00f1o bautismal hemos sido injertados en El, como ramas que reciben savia y fecundidad del \u00e1rbol \u00fanico. Renovados interiormente por la gracia del Esp\u00ed\u00adritu, que es el Se\u00f1or de la vida, hemos llegado a ser un pueblo para la vida y estamos llamados a comportarnos como tal\u00bb (EV 79).<\/p>\n<p>\tHijos en el Hijo<\/p>\n<p>\tA partir del bautismo, nuestra vida se transforma en la de Cristo, como \u00abinjertados\u00bb en sus misterios de encarnaci\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n (Rom 6,5). El bautizado est\u00e1 llamado a \u00abcaminar en una vida nueva\u00bb (Rom 6,4), \u00abcaminar en el amor\u00bb (Ef 5,1). Hemos sido \u00abbautizados\u00bb, como invitados a iniciar un itinerario permanente para hacernos \u00abhijos en el Hijo\u00bb (Ef 1,5; cf. GS 22). La vida se hace camino o proceso \u00abbautismal\u00bb, como el de una \u00abesponja\u00bb que se va \u00absumergiendo\u00bb o empapando de agua. \u00abLos fieles, incorporados a la Iglesia por el bautismo, quedan destinados por el car\u00e1cter al culto de la reli\u00c2\u00acgi\u00f3n cristiana y, regenerados como hijos de Dios, tienen el deber de confesar delante de los hombres la fe que recibieron de Dios por medio de la Iglesia\u00bb (LG 11).<\/p>\n<p>\tPor el bautismo, se borra el pecado original (y todo pecado actual), para poder recuperar con creces el rostro primitivo del ser humano creado a imagen de Dios. Quitado el obst\u00e1culo del pecado, se puede participar en la vida trinitaria. As\u00ed\u00ad hemos sido \u00ablavados, santificados y justificados\u00bb (1Cor 6,11), por medio del \u00ablavado (ba\u00f1o) de regeneraci\u00f3n y renovaci\u00f3n en el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Tit 3,5). Por el bautismo, el cristiano adopta una opci\u00f3n fundamental y una adhesi\u00f3n personal total y libre a Cristo. En este sentido, \u00abel esfuerzo de actualizaci\u00f3n sacramental podr\u00e1 ayudar a descubrir el bautismo como fundamento de la existencia cristiana\u00bb (TMA 41).<\/p>\n<p>\tLa celebraci\u00f3n y el significado del rito<\/p>\n<p>\tEn el bautismo se proclama la fe en Cristo, como \u00abluz\u00bb de da sentido a la existencia (Heb 6,4; 2Cor 4,6; 2Tim 1,10). As\u00ed\u00ad se ilumina la existencia cristiana de quienes son \u00abhijos de la luz\u00bb (1Tes 5,5). El bautizado entra a formar parte de la comunidad eclesial, que es \u00abcomuni\u00f3n\u00bb fraterna como reflejo de la \u00abcomuni\u00f3n\u00bb trinitaria de Dios Amor. La comunidad eclesial forma \u00abun solo cuerpo\u00bb de Cristo porque ha recibido \u00abun mismo bautismo\u00bb, tiene \u00abuna misma fe\u00bb y \u00abun mismo Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Ef 4,4-5). Se entra en la comunidad eclesial por el rito del bautismo, rico en simbolog\u00ed\u00ada acogida, liturgia de la palabra (con oraci\u00f3n, unci\u00f3n con el \u00f3leo de los catec\u00famenos y profesi\u00f3n de fe), infusi\u00f3n del agua (o inmersi\u00f3n) con la f\u00f3rmula trinitaria, unci\u00f3n con el crisma, imposici\u00f3n del h\u00e1bito blanco y entrega de la luz.<\/p>\n<p>\tPara vivir y anunciar el Misterio pascual<\/p>\n<p>\tSe llama bautismo \u00aben el nombre de Jes\u00fas\u00bb (Hech 2,37) porque se participa de su misma vida y destino de Pascua, por la muerte al pecado y la resurrecci\u00f3n a vida nueva (cfr. Rom 6,1-11). En el sacramento del bautismo acontece, en cierto modo, el \u00abbautismo\u00bb de Cristo, que, en el Jord\u00e1n, nos representaba a todos nosotros. Las palabras del Padre se dirigen ahora a todos cuantos nos hemos \u00abinjertado\u00bb en el misterio pascual de Cristo \u00abEste es mi Hijo amado, en quien me complazco\u00bb (Mt 3,17). \u00abPor el bautismo, los hombres son injertados en el misterio pascual de Jesucristo\u00bb (SC 6; cfr. Rom 6,3-4; Col 2,12).<\/p>\n<p>\tEl bautismo es la puerta por la que se entra en el caminar eclesial de santidad, de fraternidad y de misi\u00f3n. Todo bautizado est\u00e1 llamado a ser santo y ap\u00f3stol sin condicionamientos. En la gracia del bautismo van incluidas las virtudes teologales y morales, as\u00ed\u00ad como los dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo. El sello o don permanente del Esp\u00ed\u00adritu (\u00abcar\u00e1cter\u00bb) garantiza la respuesta fiel y generosa de toda vocaci\u00f3n en un proceso de crecimiento hasta llegar a la \u00abperfecci\u00f3n\u00bb o \u00abplenitud\u00bb \u00abHasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo\u00bb (Ef 4,13). Cuando se vive el bautismo se siente la urgencia de misionera de bautizar \u00aba todos los pueblos\u00bb (Mt 28,19).<\/p>\n<p>Referencias Bautismo, catecumenado, conversi\u00f3n, cuaresma, Esp\u00ed\u00adritu Santo, Misterio pascual, Pascua, sacramentos, Trinidad.<\/p>\n<p>Lectura LG 11; SC 6, 64-70; CEC 628, 977-979, 1213-1284; CIC 849-878.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada E. ALVAREZ, Bautizar en la fe y en el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Madrid 1976); D. BOROBIO, Proyecto de iniciaci\u00f3n cristiana (Bilbao 1980); T. CAMELOT, Bautismo y confirmaci\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea (Barcelona 1961); S. CIPRIANI, Bautismo, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica (Madrid, Paulinas, 1990) 170-179; A. HAMMAN, Bautismo y confirmaci\u00f3n (Barcelona, Herder, 1971); A. MANRIQUE, Teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica del bautismo (Madrid, Escuela B\u00ed\u00adblica, 1977); B. NEUNHEUSER, Bautismo y confirmaci\u00f3n ( BAC, Madrid, 1975); A. NOCENT, Bautismo, en Nuevo Diccionario de Liturgia (Madrid, Paulinas, 1987) 189-209; S. VERGES, Bautismo y confirmaci\u00f3n (Madrid 1971); A. De VILLALMONTE, Teolog\u00ed\u00ada del bautismo (Barcelona 1965).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLos ba\u00f1os fueron desde la antig\u00fcedad un rito sagrado de las diversas religiones, como s\u00ed\u00admbolo de purificaci\u00f3n. En la Biblia nos encontramos con prescripciones de ba\u00f1os y lavatorios, siempre como una fuerza purificadora de impurezas legales o rituales. El juda\u00ed\u00adsmo impuso el bautismo a los pros\u00e9litos, como rito purificador y como requisito previo, para ser incorporados a la comunidad jud\u00ed\u00ada, pues los gentiles eran siempre tenidos como impuros (Jn 18,28). Los esenios practicaban diariamente este rito en forma de ba\u00f1o como manifestaci\u00f3n simb\u00f3lica de su esforzado prop\u00f3sito por llevar una vida pura.<\/p>\n<p>El bautismo de Juan (Mt 3,1-12; Mc 1,1-8; Lc 3,1-18; Jn 1,19-28) se administraba en el r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n; se confer\u00ed\u00ada a todo el mundo, sin discriminaci\u00f3n alguna; se recib\u00ed\u00ada s\u00f3lo una vez; era una llamada a la penitencia, a la conversi\u00f3n, al cambio de vida; por eso iba acompa\u00f1ado de una predicaci\u00f3n al estilo de los profetas (Is 1,6; Ez 36,25; Zac 13,1); era s\u00f3lo un preludio del bautismo cristiano, pues no confer\u00ed\u00ada el Esp\u00ed\u00adritu Santo, ni era garant\u00ed\u00ada para entrar en el Reino de Dios. Los disc\u00ed\u00adpulos de Jesucristo practicaron al principio el bautismo de Juan (Jn 4,1-2). Despu\u00e9s de la muerte del Bautista, algunas sectas siguieron practic\u00e1ndolo (Act 18,25). El mismo Jesucristo quiso ser bautizado por Juan (Mt 3,13-17; Mc 1,9-11; Lc 3,21ss) al principio de su vida p\u00fablica. Con este acto, Jesucristo quiere solidarizarse con los pecadores, ya que El vino a cargar con todos los pecados y fue hecho pecado por nosotros (2 Cor 5,21). Entonces tuvo lugar una famosa teofan\u00ed\u00ada en la que se ponen bien de manifiesto estas realidades: 1) Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas. 2) Jes\u00fas es el Hijo de Dios. 3) El Esp\u00ed\u00adritu Santo desciende sobre Jesucristo para permanecer en El. Jesucristo instituye el sacramento del bautismo como requisito para pertenecer al Reino de Dios y recibir la salvaci\u00f3n (Mt 28,18-20; Mc 16,15-16). La Iglesia, desde el principio, consider\u00f3 que el bautismo era una instituci\u00f3n permanente y que deb\u00ed\u00ada ser recibido por cuantos abrazaran la fe cristiana (Act 8,37; 22,16). El bautizado pertenece a Jesucristo, participa de su propia vida y se compromete a llevar una vida cristiana (G\u00e1l 3,27); al integrarse en la comunidad, debe mantener una perfecta comuni\u00f3n con todos. San Pablo dice todo esto con esta expresi\u00f3n: \u00abser bautizados para un solo cuerpo\u00bb (1 Cor 12,13). Mediante el bautismo, se recibe una nueva creaci\u00f3n, una vida nueva (Jn 3,5; 2 Cor 5,17) en virtud de la muerte y de la resurrecci\u00f3n de Jesucristo; se pasa de la muerte a la vida; se recibe el perd\u00f3n de los pecados y la comunicaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Jn 3,5; Act 2,37-38; 22,16; 1 Cor 12,23). Los evangelistas emplean, por fin, el t\u00e9rmino bautismo para designar metaf\u00f3ricamente la pasi\u00f3n de Jesucristo, que supone para El el paso de la muerte a la vida (Mc 10,38-39; Lc 12,50). -> Bautista; sacramentos.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> Juan Bautista, Esp\u00ed\u00adritu Santo, agua). Los animales nacen ya formados, est\u00e1n adaptados para su ambiente, de manera que no deben realizar un aprendizaje creativo para descubrir su propia identidad. Por el contrario, el hombre nace sin saber qui\u00e9n es y se lo tienen que decir a trav\u00e9s de un proceso de educaci\u00f3n que suele tener un momento simb\u00f3lico central, de iniciaci\u00f3n o revelaci\u00f3n. Muchos pueblos han desarrollado ritos de iniciaci\u00f3n o paso vinculados con el nacimiento, con la llegada de la pubertad o con la edad adulta.<\/p>\n<p>(1) Ritos bautismales en el Antiguo Testamento. El signo b\u00e1sico de entrada en el pueblo israelita era la circuncisi\u00f3n*, vinculado a la sangre. Por su parte, el perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n oficial no se consigue con agua, sino con sacrificios*, en los que resultaba b\u00e1sico el rito de la sangre que exp\u00ed\u00ada y purifica (como ha detallado de forma muy precisa el libro del Lev\u00ed\u00adtico). Pero en tiempos de Jes\u00fas exist\u00ed\u00adan numerosos ritos bautismales de purificaci\u00f3n, que marcaban de un modo m\u00e1s inmediato la piedad de los creyentes. La misma Ley pide agua (lavatorios y bautismos) para que se purifiquen los sacerdotes al empezar y terminar sus ritos. Mois\u00e9s lav\u00f3 y purific\u00f3 a Aar\u00f3n y a sus hijos sacerdotes (Lv 8,6). De un modo especial tienen que lavarse y bautizarse los sacerdotes antes y despu\u00e9s de la celebraci\u00f3n de los sacrificios (Lv 16,4.24), lo mismo que aquellos que han participado en los ritos (Lv 16,26-28). La vida de los sacerdotes se convierte en un aut\u00e9ntico y constante despliegue de purificaciones bautismales, que les permiten estar siempre puros (ritualmente) para realizar bien los ritos. Tambi\u00e9n los que han tenido enfermedades de la piel tienen que lavarse para volver a estar de esa manera puros (Lv 14,8-9); igualmente deber\u00e1n ba\u00f1arse los que han tenido flujo de sangre o semen y los que entran en contacto con ellos, pues flujo de sangre y semen hacen impuro al hombre y a la mujer (cf. Lv 15,1-33). No hay s\u00f3lo un bautismo de personas, sino tambi\u00e9n de cosas e instrumentos que se han puesto en contacto con algo impuro (Lv 11,32-38; cf. 2 Cr 4,2-6). Los bautismos son instrumento de purificaci\u00f3n para aquellos que han contra\u00ed\u00addo alguna mancha ri tual, que les separa de la comunidad: as\u00ed\u00ad deben bautizarse los leprosos curados (Lv 14,8-9; cf. 2 Re 5,14) y los que han tenido relaciones sexuales, poluciones o menstruaciones&#8230; (cf. Lv 14,16-24).<\/p>\n<p>(2) Tiempo de Jes\u00fas. Un judaismo bautismal. En el tiempo de Jes\u00fas, los fariseos estaban empezando a cumplir los ritos de purificaciones y bautismos que, en principio, el libro del Lev\u00ed\u00adtico hab\u00ed\u00ada propuesto s\u00f3lo para los sacerdotes. Algunos grupos especialmente interesados por la pureza, como los de Qumr\u00e1n, viv\u00ed\u00adan empe\u00f1ados en ceremonias constantes de bautismos diarios. Los esenios de Qumr\u00e1n se bautizan al menos una vez al d\u00ed\u00ada, para la comida ritual (cf. 1 Q 5,11-14). Hay tambi\u00e9n hemero-bautistas, como Ba\u00f1o*, que se purifican a diario (incluso varias veces) para hallarse limpios ante Dios, participando as\u00ed\u00ad en la pureza de la creaci\u00f3n. Por todo eso, la casa de un jud\u00ed\u00ado observante de cierta riqueza ten\u00ed\u00ada que estar provista de una mikw\u00e1 o piscina para las purificaciones y abluciones, como muestran las excavaciones arqueol\u00f3gicas. El evangelio de Marcos comenta as\u00ed\u00ad este hecho: \u00abPorque los fariseos y todos los jud\u00ed\u00ados, aferr\u00e1ndose a la tradici\u00f3n de los ancianos, si no se lavan muchas veces las manos, no comen. Y si no se lavan cuando vuelven de la plaza no comen. Y ellos han tomado y observan muchas otras cosas, como los lavamientos [bautismo] de los vasos de beber y de los jarros, y de los utensilios de metal y de las camas\u00bb (Mc 7,2-4).<\/p>\n<p>(3)  Juan Bautista. (1) El signo del bautismo. Ha dado al bautismo un car\u00e1cter prof\u00e9tico de preparaci\u00f3n y purificaci\u00f3n ante el juicio, destacando m\u00e1s el aspecto escatol\u00f3gico que el ritual. Ese bautismo de Juan, recibido por Jes\u00fas (cf. Mc 1,1-11), ha preparado y enmarcado la instituci\u00f3n cristiana del bautismo, que no ser\u00e1 la m\u00e1s importante de la Iglesia, pero s\u00ed\u00ad una de las m\u00e1s significativas. De manera extra\u00f1a, tras la muerte de Jes\u00fas, sus seguidores bautizar\u00e1n a los creyentes, en gesto que parece poco preparado por el mismo Jes\u00fas, pero que se entiende bien a la luz de Juan Bautista. Estos son los rasgos b\u00e1sicos de su bautismo, (a) Gesto prof\u00e9tico y \u00fanico. El bautismo de Juan marca la irrupci\u00f3n del juicio de Dios. Por eso, la tradici\u00f3n le llama baptist\u00e9s  (= bautizador, Bautista). No dice a los dem\u00e1s que se bauticen, sino que lo hace \u00e9l mismo, como enviado de Dios. Sin duda, se siente llamado a bautizarles, como profeta del fin de los tiempos. Su rito no puede repetirse, como otros sacrificios purificatorios, sino que expresa el valor definitivo del juicio de Dios (cf. ephapax: Rom 6,10; Heb 7,27; 9,12). Se reitera lo que vuelve una y otra vez, como los ciclos de la vida (cf. Qoh 3,1-8). Pues bien, lo que vale para siempre anula los ritos anteriores e inutiliza (deja en suspenso) las instituciones existentes. Por eso, el bautismo de Juan es se\u00f1al del fin del mundo y retorno a las aguas primeras (Gn 1-2), antes que existieran sacrificios rituales seg\u00fan Ley. (b) Juicio apocal\u00ed\u00adptico: hacha, fuego, hurac\u00e1n. El rito de Juan se vincula con im\u00e1genes de dura destrucci\u00f3n, que expresan el fin de este mundo, la vuelta al principio del caos, antes que el tiempo existiera. Es como si todo debiera brotar otra vez de ese caos. Pero el hacha-fuego-viento del juicio no es signo diab\u00f3lico, de pura destrucci\u00f3n, sino presencia del M\u00e1s fuerte (= Iskhyroteros), que puede ser el mismo Dios o un enviado suyo (que podr\u00e1 identificarse despu\u00e9s con el Hijo* del Hombre). De esa manera Juan culmina su mensaje anunciando la llegada de uno M\u00e1s Fuerte, que os bautizar\u00e1 en Esp\u00ed\u00adritu Santo y Fuego (Mt 3,11-12). S\u00f3lo ese M\u00e1s Fuerte, a quien se llama Venidero (erkhomenos), realizar\u00e1 la obra de Dios, desplegando su ira cercana, que se manifiesta a trav\u00e9s de unos signos fuertes de ruptura y destrucci\u00f3n, dejando quiz\u00e1 abierto un breve resquicio para la esperanza. Juan pertenece a la b\u00fasqueda humana de la salvaci\u00f3n, al anuncio de un Dios que sigue estando lejos de los hombres.<\/p>\n<p>(4) Juan Bautista. (2) La ira de Dios. Juan es mensajero de la Ira (Mt 3,7). Conforme a una extensa experiencia israelita, la humanidad se hallaba envuelta en pecado; por eso, muchos sacrificios expiatorios del templo ten\u00ed\u00adan como fin el aplacar a Dios. Para Juan, eso es in\u00fatil, pues va a estallar la Ira de Dios, (a) Juan anuncia la llegada de aquel que trae en su mano el hacha para cortar los \u00e1rboles que no produzcan fruto (Mt 3,8-10). No siembra como Jes\u00fas (cf. Mc 4), ni anuncia la llegada del sembrador, sino la venida de un recolector y le\u00f1ador vigilante que mira y distingue, \u00e1rbol tras \u00e1rbol, para separar a los buenos de los malos. No es mensajero del amor de Dios, ni de su paternidad, sino de su justicia destructora. (b) Juan anuncia la llegada de uno que bautizar\u00e1 en Esp\u00ed\u00adritu Santo y fuego, realizando as\u00ed\u00ad el juicio divino. Esp\u00ed\u00adritu significa aqu\u00ed\u00ad viento: es hurac\u00e1n que sopla con fuerza aterradora, desgajando y destruyendo aquello que se encuentra poco cimentado sobre el mundo; es santo (hagios), en l\u00ed\u00adnea de separaci\u00f3n, para destruir aquello que se opone a la pureza de Dios. El enviado de Dios bautizar\u00e1 a los hombres con fuego. Al Viento de Dios sigue su incendio. Ambos unidos, hurac\u00e1n y fuego, expresan la fuerza judicial y destructora (escatol\u00f3gica) de Dios y se vinculan mutuamente, como indicaba la tradici\u00f3n del Antiguo Testamento (falta el terremoto de 1 Re 19,11-13). Seg\u00fan Juan Bautista, el enviado de Dios tiene en su mano el Bieldo y limpiar\u00e1 su era&#8230; (Mt 3,12). As\u00ed\u00ad culminan las im\u00e1genes anteriores: el Esp\u00ed\u00adritu\/ Viento sirve para separar la paja del trigo, el Fuego para quemarla. El Venidero, que actuaba antes como le\u00f1ador (ten\u00ed\u00ada en su mano el hacha para cortar y quemar los \u00e1rboles sin fruto), se vuelve as\u00ed\u00ad trillador o aventador (con la horquilla o bieldo separador en su mano). \u00bfQui\u00e9n es ese Le\u00f1ador, Aventador? \u00bfDirectamente Dios? \u00bfUn Delegado suyo? El texto no responde, aunque probablemente aluda a Dios. Seg\u00fan eso, el Bautista habr\u00ed\u00ada preparado una teolog\u00ed\u00ada judicial, m\u00e1s que una cristolog\u00ed\u00ada salvadora. Pero los cristianos han recreado ese mensaje y palabra de Juan, aplic\u00e1ndolo a Jes\u00fas, el Venidero, verdadera presencia de Dios: Emmanuel (Dios con nosotros). A la luz de lo anterior, Jes\u00fas deber\u00ed\u00ada haber surgido (y realizado su acci\u00f3n) como le\u00f1ador\/ aventador del huerto y trigal de Dios, mensajero de su destrucci\u00f3n purificadora, abierta s\u00f3lo de manera impl\u00ed\u00adcita y velada a la esperanza escatol\u00f3gica. Pero, asumiendo y cumpliendo (de otro modo) el mensaje de Juan, Jes\u00fas ha invertido su proyecto escatol\u00f3gico, en gesto que define su visi\u00f3n teol\u00f3gica y su cristolog\u00ed\u00ada. Esta es la experiencia b\u00e1sica que Me, Mt y Lc entienden de formas convergentes y sit\u00faan al comienzo de la vida de Jes\u00fas, que fue bautizado por Juan para realizar su obra rnesi\u00e1nica, como enviado escatol\u00f3gico de Dios. S\u00f3lo sobre  esa base se entiende el hecho de que los cristianos hayan tomado el bautismo de Juan (recibido y recreado por Jes\u00fas) como un signo b\u00e1sico de su misi\u00f3n y experiencia mesi\u00e1nica.<\/p>\n<p>(5) Jes\u00fas. Bautizado por Juan. El bautismo de Jes\u00fas est\u00e1 situado al comienzo de los evangelios sin\u00f3pticos, como experiencia de vocaci\u00f3n o nacimiento mesi\u00e1nico: \u00abAconteci\u00f3 en aquellos d\u00ed\u00adas que Jes\u00fas vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jord\u00e1n. Luego, cuando sub\u00ed\u00ada del agua, vio abrirse los cielos y al Esp\u00ed\u00adritu como paloma que descend\u00ed\u00ada sobre \u00e9l. Y vino una voz de los cielos que dec\u00ed\u00ada: T\u00fa eres mi Hijo amado, en ti tengo complacencia\u00bb (Mc 1,9-11). Este es un pasaje que puede entenderse de forma hist\u00f3rica, pero que tiene tambi\u00e9n un elemento apocal\u00ed\u00adptico y otro pascual, de manera que puede condensar y condensa todos los rasgos de la experiencia cristiana. La escena reproduce una experiencia de Jes\u00fas que, al ser bautizado por Juan, se descubre Hijo y\/o Siervo de Yahv\u00e9: Dios mismo le constituye Mes\u00ed\u00adas, dici\u00e9ndole, con palabras de Is 42,1, \u00abT\u00fa eres mi Siervo\/Hijo a quien amo (= agapetos, Querido) y a quien conf\u00ed\u00ado mi tarea (por el Esp\u00ed\u00adritu)\u00bb. El bautismo es seg\u00fan eso la experiencia originante de la vida mesi\u00e1nica de Jes\u00fas, a quien el mismo Cielo (Dios) revela su misterio: Eres mi \u00fanico Hijo, has de cumplir mi obra (como Siervo). Jes\u00fas descubre su identidad (Hijo) recibiendo la misi\u00f3n de actuar y entregarse por los otros (Siervo); en esta experiencia se funda su conciencia\/vida y el desarrollo posterior de la cristolog\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad piensan los autores de tendencia tradicional. Aceptamos con ellos el valor hist\u00f3rico del bautismo de Jes\u00fas, cuyo encuentro con Juan ha sido determinante en el comienzo del Evangelio. Pero pensamos que Mc 1,9-11 par refleja no s\u00f3lo la experiencia hist\u00f3rica del bautismo de Jes\u00fas, sino tambi\u00e9n su misterio pascual.<\/p>\n<p>(6) Pascua y Pentecost\u00e9s. Bautismo en el Esp\u00ed\u00adritu. La tradici\u00f3n sin\u00f3ptica ha puesto en boca de Juan Bautista* la distinci\u00f3n entre los dos bautismos: uno de agua (el suyo), para penitencia, en la l\u00ed\u00adnea de la preparaci\u00f3n, propia de Israel; otro de Esp\u00ed\u00adritu Santo (el de Jes\u00fas), para introducir a los hombres en la fuerza y vida de Dios (cf. Mc 1,8). En la tradici\u00f3n m\u00e1s antigua, el bautismo en el Esp\u00ed\u00adritu pod\u00ed\u00ada interpretarse en sentido judicial, tomando el esp\u00ed\u00adritu en su acepci\u00f3n fuerte, como hurac\u00e1n o viento de la gran siega de Dios, unido al hacha que corta los troncos secos y al fuego que quema la paja y los troncos (cf. Mt 3,10-11). Lucas ha mantenido el tema (Lc 3,16-17), pero lo ha recreado en el libro de los Hechos, interpretando el esp\u00ed\u00adritu (viento) y el fuego del juicio final desde la perspectiva de la Iglesia, en cuya vida y misi\u00f3n se expresa y act\u00faa el verdadero Esp\u00ed\u00adritu de Dios, no como fuego de juicio que quema y destruye a los pecadores, sino como fuente de vida mesi\u00e1nica. Jes\u00fas dice a sus disc\u00ed\u00adpulos que no se alejen de Jerusal\u00e9n, porque tienen que recibir all\u00ed\u00ad el Esp\u00ed\u00adritu, apareciendo as\u00ed\u00ad como testigos y destinatarios de un juicio convertido en principio de vida de la Iglesia: \u00abRecibir\u00e9is el poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que vendr\u00e1 sobre vosotros y me ser\u00e9is testigos en Jerusal\u00e9n, en toda Judea, en Samar\u00ed\u00ada y hasta los confines de la tierra\u00bb (Hch 1,8). As\u00ed\u00ad se cumplir\u00e1 por Jes\u00fas la promesa de Juan Bautista (Lc 3,16; cf. Mc 1,8), promesa que el evangelio de Juan ha vinculado a la pascua cristiana, pues \u00abantes no hab\u00ed\u00ada Esp\u00ed\u00adritu, porque Jes\u00fas no hab\u00ed\u00ada resucitado todav\u00ed\u00ada\u00bb (cf. Jn 7,39). Por eso, Juan evangelista identifica Pascua con Pentecost\u00e9s: el mismo Jes\u00fas resucitado sopla sobre los disc\u00ed\u00adpulos diciendo: \u00abRecibid el Esp\u00ed\u00adritu Santo&#8230;\u00bb (Jn 20,22). Pero Lucas ha querido separar los dos gestos (Pascua y Pentecost\u00e9s), de tal forma que sit\u00faa la venida y bautismo en el Esp\u00ed\u00adritu despu\u00e9s de la ascensi\u00f3n*: \u00abCuando lleg\u00f3 el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s estaban todos un\u00e1nimes, juntos. De repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llen\u00f3 toda la casa donde estaban; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asent\u00e1ndose sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Esp\u00ed\u00adritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu les daba que hablaran\u00bb (Hch 2,1-4). Este es el principio de todo bautismo cristiano: la presencia y acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo en los creyentes.<\/p>\n<p>(7) Bautismo cristiano. Recuerdo de Jes\u00fas. El recuerdo de la relaci\u00f3n de Jes\u00fas con Juan Bautista se ha mantenido firme en la Iglesia. Ciertamente, ella ha  proyectado su teolog\u00ed\u00ada en el relato del bautismo de Jes\u00fas (Mc 1,9-11 par), pero no ha querido ni podido borrar la memoria de que Jes\u00fas fue bautizado, con (o como) otros pecadores y fieles de Israel. Desde esa perspectiva ha de entenderse el bautismo cristiano, tal como lo ha instituido la Iglesia pascual, partiendo de la experiencia de Jes\u00fas, que ha comenzado compartiendo la visi\u00f3n de juicio de Juan Bautista. Pero despu\u00e9s ella ha superado esa visi\u00f3n, no en l\u00ed\u00adnea de cr\u00ed\u00adtica o rechazo, sino de plenitud o desbordamiento. El mismo relato bautismal afirma que Dios Padre se ha mostrado a Jes\u00fas en el bautismo, confi\u00e1ndole una tarea m\u00e1s alta, en l\u00ed\u00adnea de nuevo nacimiento. All\u00ed\u00ad donde Juan Bautista afirmaba que el mundo termina, dir\u00e1 Jes\u00fas que la vida verdadera empieza. La experiencia de muerte del bautismo se abre de esa forma a la esperanza del reino. En esa l\u00ed\u00adnea, queremos decir que, b\u00e1sicamente, Jes\u00fas no ha bautizado. Quiz\u00e1 al principio actu\u00f3 al lado de Juan, bautizando \u00e9l tambi\u00e9n a los que ven\u00ed\u00adan a buscarle (cf. Jn 3,22; 4,1-2). Pero despu\u00e9s ha superado ese gesto de bautismo, como saben los sin\u00f3pticos (M 1,14 par). Ha dejado el Jord\u00e1n, junto al desierto, que es lugar de purificaci\u00f3n, y ha venido a Galilea, tierra prometida, para anunciar y realizar los signos del Reino. No ha bautizado para la muerte, sino que ha proclamado el triunfo de la vida de Dios a trav\u00e9s del gesto del perd\u00f3n y la acogida a los excluidos del sistema, en un camino de curaci\u00f3n, gratuidad, pan compartido. Por eso, todo intento de ritualizar el signo de Jes\u00fas significa un retorno a Juan Bautista o, peor a\u00fan, a los otros bautistas menores.<\/p>\n<p>(8) La Iglesia ha vuelto a bautizar en nombre de Jes\u00fas. Ese dato empieza siendo extra\u00f1o, pues el mensaje de Jes\u00fas no inclu\u00ed\u00ada elementos bautismales. Puede haber influido la conveniencia de tener un rito distintivo. Ha influido tambi\u00e9n el recuerdo del mensaje y figura de Juan, la experiencia de Pentecost\u00e9s&#8230; Sea como fuere, la Iglesia empieza a bautizar en nombre de Jes\u00fas, no en la l\u00ed\u00adnea de las purificaciones bautistas (esenias), sino para ratificar el cumplimiento escatol\u00f3gico de aquello que Juan hab\u00ed\u00ada evocado y anunciado. Al recrear y mantener el bautismo de Juan, la Iglesia ha tomado una op ci\u00f3n trascendental. No sabemos qui\u00e9n lo hizo, pudo ser Pedro (cf. Hch 3,38). Tampoco sabemos si al principio se bautizaban en agua todos los que confesaban su fe en Jes\u00fas o bastaba el bautismo en el Esp\u00ed\u00adritu, como renovaci\u00f3n interior. Lo cierto es que el bautismo en agua se hizo pronto un signo clave de pertenencia cristiana, la primera instituci\u00f3n visible de los seguidores de Jes\u00fas. Conocemos las dificultades de la Iglesia con la circuncisi\u00f3n (cf. Hch 15; Gal 1-2), pero nadie se opuso al bautismo, entendido como afirmaci\u00f3n social y escatol\u00f3gica, signo de la salvaci\u00f3n ya realizada en Cristo.<\/p>\n<p>(9) El bautismo cristiano, bautismo pascual. Por un lado mantiene a los creyentes en continuidad con los disc\u00ed\u00adpulos de Juan Bautista y con aquellos jud\u00ed\u00ados que realizaban ritos semejantes. Pero, al mismo tiempo, expresa y expande la nueva experiencia de la muerte y pascua de Jes\u00fas, en cuyo nombre se bautizan sus fieles (cf. Hch 8,16; 1 Cor 1,13). L\u00f3gicamente, la Iglesia ha proyectado en los relatos del bautismo de Jes\u00fas el conjunto de su fe, como muestra claramente Pablo cuando interpreta el bautismo cristiano como experiencia de muerte y nuevo nacimiento (cf. Rom 6,4). En su forma actual, el relato del bautismo hist\u00f3rico de Jes\u00fas reproduce la vivencia de la Iglesia que proyecta su fe sobre la escena, expresando por ella la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas (que Rom 1,3-4 sit\u00faa en \u00e1mbito pascual) y la misma venida carism\u00e1tica del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Los elementos de la escena -apertura del cielo, descenso del Esp\u00ed\u00adritu y voz de Diosson conocidos en la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada y se aplican al fin de los tiempos. Al unirlos aqu\u00ed\u00ad, Mc 1,9-11 par afirma que la espera se ha cumplido, que ha llegado el tiempo de la salvaci\u00f3n (cf. Mc 1,14-15): Dios se manifiesta y revela su obra a trav\u00e9s de Jes\u00fas resucitado, por medio del Esp\u00ed\u00adritu, en la Iglesia que confiesa su misterio.<\/p>\n<p>(10) Bautismo cristiano, experiencia escatol\u00f3gica. A partir de los elementos anteriores, muchos cristianos han le\u00ed\u00addo el relato del bautismo de Jes\u00fas como anticipaci\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica que sirve para decir que Jes\u00fas es Siervo de Yahv\u00e9 y para anunciar el fin del mundo. Dios mismo constituy\u00f3 a Jes\u00fas ProfetaSiervo (cf. Is 42,1), como muestran los signos -apertura del cielo, voz divina,  descenso del Esp\u00ed\u00adrituque expresan el cumplimiento y fin de los tiempos. En un principio, este relato servir\u00ed\u00ada para confesar a Jes\u00fas como enviado \u00faltimo de Dios y anunciar el fin del mundo. M\u00e1s tarde, al releerlo en un contexto de Iglesia establecida, los cristianos habr\u00ed\u00adan reinterpretado los viejos elementos, eliminando las referencias escatol\u00f3gicas: la apertura del cielo viene a ponerse al servicio del descenso del Esp\u00ed\u00adritu, que ya no es portador de la gran batalla final, sino signo de la presencia de Dios en Jes\u00fas; por otra parte, la voz del cielo se convierte en palabra de Dios a Jes\u00fas. Sea como fuere, los tres momentos (historia, pascua, escatolog\u00ed\u00ada) pueden y deben vincularse, como hace Mc 1,9-11: en el comienzo de la historia de Jes\u00fas se anuncia su plenitud final (cielo abierto) y se ofrece una experiencia de su pascua (Jes\u00fas constituido Hijo de Dios como en la resurrecci\u00f3n: Rom 1,3-4). Desde esa base, volviendo al principio hist\u00f3rico, podemos suponer que Jes\u00fas vino donde Juan, como buscador de Dios y buscador de s\u00ed\u00ad mismo (de su propia identidad), compartiendo la suerte de los hombres y en especial de los publicanos y prostitutas (cf. Mt 21,31). Con ellos se situ\u00f3, escuchando la llamada de Dios: \u00abT\u00fa eres mi Hijo amado, en ti me he complacido\u00bb (Mc 1,11). Jes\u00fas se hallaba hasta entonces en camino de b\u00fasqueda de s\u00ed\u00ad mismo, como muchos hombres y mujeres de la tierra. Con ellos ha bajado a las aguas del Jord\u00e1n, para confesar el pecado de la historia y colocarse en las manos creadoras de Dios. Dios le ha respondido, con palabra y gesto poderoso, reconoci\u00e9ndole como Hijo sobre el mundo.<\/p>\n<p>(11) Bautismo cristiano, experiencia trinitaria. Los cristianos posteriores dir\u00e1n que ese mismo Jes\u00fas, bautizado un d\u00ed\u00ada concreto por Juan, brotaba eternamente de Dios Padre en el misterio trinitario. Por eso, al bautizarse, ellos proclaman la gran palabra trinitaria de su fe. De esa manera, siendo un signo pascual, el bautismo en nombre de Jes\u00fas es signo de iniciaci\u00f3n, demarcaci\u00f3n y universalidad. Quienes lo reciben nacen de nuevo, insert\u00e1ndose en la muerte y resurrecci\u00f3n del Cristo (cf. Rom 6). De esa forma se distinguen y definen a s\u00ed\u00ad mismos, como indicar\u00e1 muy pronto la f\u00f3rmula trinitaria (en el nombre del Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu: Mt 28,16-20). Al mismo tiempo, el bautismo cristiano es signo de universalidad, que supera la divisi\u00f3n de estados y sexos, como sabe Gal 3,28: \u00abya no hay jud\u00ed\u00ado ni gentil, macho ni hembra&#8230;\u00bb. La circuncisi\u00f3n discriminaba, como signo en la carne (para jud\u00ed\u00ados y varones). El bautismo es igual para varones y mujeres y todos los humanos. El bautismo enmarca la paradoja de la instituci\u00f3n cristiana, que es universal y creadora, como el agua, que todos los hombres y mujeres emplean para lavarse y beber. Conserva el recuerdo del pecado (es para perd\u00f3n), pero expresa y despliega el nuevo nacimiento en amor e igualdad para todos los humanos: se expresa Dios en el agua, en \u00e9l nacemos, de su vida vivimos. Del origen de los tiempos llega este signo: aceptar y agradecer la vida, \u00e9se es el principio de toda confesi\u00f3n cristiana. Convertirlo de nuevo en puro rito, como una condici\u00f3n externa de perd\u00f3n o salvaci\u00f3n, supondr\u00ed\u00ada destruir su sentido.<\/p>\n<p>(12) Bautismo de Jes\u00fas, gracia universal (Mt 28,16-20). Como cristiano anticipado, desde las mismas aguas de juicio y conversi\u00f3n de su bautismo, Juan Bautista ha pedido a Jes\u00fas el nuevo bautismo de su gracia (Mt 1,14: yo tengo necesidad de que t\u00fa me bautices). Jes\u00fas le escucha, pero no puede responderle a\u00fan y bautizarle, sino indicar que uno y otro deben cumplir su tarea rnesi\u00e1nica. Lo har\u00e1 al final de su camino, en la monta\u00f1a de la pascua, cuando diga a sus disc\u00ed\u00adpulos que vayan, ofreciendo a los pueblos el \u00abbautismo en Nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Mt 28,19). Antes que posible rito, objetivado en forma de inmersi\u00f3n en el agua, el Bautismo de Jes\u00fas es una gracia y experiencia de renacimiento. Juan bautizaba, evidentemente, en agua, como \u00e9l mismo ha querido resaltarlo, pero Jes\u00fas no bautizar\u00e1 en agua sino en Esp\u00ed\u00adritu Santo y Fuego de Dios, es decir, en el misterio y gracia de su vida, vinculada al Padre y al Esp\u00ed\u00adritu Santo. Tomado estrictamente, el pasaje final de Mt 28,19 no exige (o no supone en primer lugar) el bautismo en agua. Hemos estado quiz\u00e1 muy influidos por una cristolog\u00ed\u00ada sacramentalista, que define como cristianos a quienes cumplen el rito del agua o un determinado tipo de normas externas. Hemos identificado demasiado f\u00e1cilmente la cristolog\u00ed\u00ada (y el cris  tianismo) con un orden o esquema de creencias muy vinculadas a la cultura de Occidente. Pues bien, el bautismo de Jes\u00fas (de tipo trinitario) nos sit\u00faa ante una gracia y tarea m\u00e1s honda: la de bautizar (introducir vitalmente) a los pueblos en el misterio de gracia que forman el Padre, Hijo Jes\u00fas y Esp\u00ed\u00adritu Santo. De todas formas, el rito externo, vivido en forma de nacimiento eclesial por la comunidad que acoge al creyente en su seno, constituye un elemento clave de la vida cristiana.<\/p>\n<p>Cf. E. Lupieri, Giovanni Battista nelle tradizioni sinottiche, Paidea, Brescia 1988; Giovanni Battista fra Storia e Leggenda, Paideia, Brescia 1988; J. D. G. Dunn, Jes\u00fas y el Esp\u00ed\u00adritu, Sec. Trinitario, Salamanca 1981; G. Barth, El bautismo en el tiempo del cristianismo primitivo, BEB 60, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1986; C. K. Barret, Esp\u00ed\u00adritu Santo en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, Sec. Trinitario, Salamanca 1978; E. Schweizer, El Esp\u00ed\u00adritu Santo, BEB 41, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1992.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1. Naturaleza de la pastoral del bautismo de ni\u00f1os. &#8211; 2. Agentes. -3. Destinatarios. &#8211; 4. Mediaciones edesiales. &#8211; 5. Luces y sombras.<\/p>\n<p>1. Naturaleza de la pastoral del bautismo de ni\u00f1os<br \/>\na) Praxis eclesial inmemorial y constante. El bautismo de ni\u00f1os (cfr. sobre el b. de adultos la voz Iniciaci\u00f3n cristiana) es una praxis inmemorial y constante en la vida de la Iglesia. El Nuevo Testamento se refiere a los &#8216;bautismos de las casas&#8217;, a la predilecci\u00f3n de Jes\u00fas por los ni\u00f1os y a su propuesta como modelos de apertura y acogida del Reino; lo cual indica, cuando menos, que el bautismo de ni\u00f1os pertenece a la &#8216;l\u00f3gica neotestamentaria&#8217;. Esto explica que la praxis de bautizar a los ni\u00f1os est\u00e9 atestiguada expl\u00ed\u00adcitamente desde el siglo II, y que los primeros rituales bautismales que han llegado hasta nosotros (siglo III), tanto en Occidente como en Oriente, hablen expresamente de ella. Tertuliano -a pesar de sus dudas al respecto- afirma que la Iglesia conoce desde siempre este bautismo; Or\u00ed\u00adgenes dice que es de instituci\u00f3n apost\u00f3lica; san Cipriano critica a los que lo retrasan; y la Tradici\u00f3n Apost\u00f3lica de Hip\u00f3lito se\u00f1ala que los primeros en recibir los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana son los ni\u00f1os, aunque sean infantes. Durante el siglo cuarto se reconoce de modo general el bautismo de ni\u00f1os, aunque la disciplina penitencial provoc\u00f3 el retraso del de adultos. A finales de este siglo san Agust\u00ed\u00adn sentar\u00e1 las bases teol\u00f3gicas de una praxis que llega hasta nuestros d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>b) Fundamentos teol\u00f3gicos de esta praxis. El bautismo de ni\u00f1os, lo mismo que el de adultos, es el sacramento que instituy\u00f3 Jesucristo para incorporar a los hombres a la obra redentora que El realiz\u00f3 sobre todo por su misterio pascual, haciendo que sean nuevas creaturas e hijos de Dios, se incorporen a la Iglesia -Cuerpo suyo y nuevo Pueblo de Dios-, obtengan el perd\u00f3n del pecado original y queden destinados radicalmente a la gloria. El bautismo de ni\u00f1os evidencia la absoluta gratuidad del don salv\u00ed\u00adfico, la prioridad de la acci\u00f3n divina, la objetividad de la salvaci\u00f3n y el amor universal de Dios. Por eso, adem\u00e1s de estar plenamente justificado desde el punto de vista teol\u00f3gico, se convierte en un signo privilegiado -ciertamente, no \u00fanico- por el que la Iglesia se autorrevela y se autorrealiza como sacramento universal de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>c) \u00abCuestionamiento\u00bb moderno de esta praxis. En el primer tercio de este siglo, el bautismo de ni\u00f1os comenz\u00f3 a ser cuestionado entre los protestantes y anglicanos y, bajo su influencia teol\u00f3gica, tambi\u00e9n en ambientes cat\u00f3licos. El te\u00f3logo m\u00e1s influyente fue Karl Barth, el cual evolucion\u00f3 desde una primera posici\u00f3n favorable, a una posterior discusi\u00f3n y a un tajante rechazo, por considerarlo como contrario a la doctrina neotestamentaria y patr\u00ed\u00adstica, sin m\u00e1s contenido que el simple reconocimiento de la salvaci\u00f3n obrada por la fe y la Palabra. La posici\u00f3n radical de Barth trajo consigo que otros te\u00f3logos protestantes de relieve estudiaran a fondo las fuentes b\u00ed\u00adblicas y patr\u00ed\u00adsticas, llegando a posiciones netamente contrarias. Tal es el caso, sobre todo, de Oscar Cullmann y Joaquin Jerem\u00ed\u00adas, los cuales, aun relativizando su necesidad, afirmaron que el bautismo de los ni\u00f1os est\u00e1 legitimado, pues perdona los pecados gracias a la mediaci\u00f3n de la Iglesia, aunque \u00e9sta debe responsabilizarse del crecimiento en la fe de los ni\u00f1os. Este estado de cosas incidi\u00f3 en algunos sectores teol\u00f3gicos cat\u00f3licos, los cuales, admitiendo la legitimidad teol\u00f3gica del bautismo de ni\u00f1os, cuestionaron el modo en que ven\u00ed\u00ada siendo conferido y reclamaron un nuevo planteamiento pastoral que situara su pastoral en el contexto de la creciente descristianizaci\u00f3n del mundo moderno.<\/p>\n<p>d) La respuesta del Vaticano ll. Cuando se convoc\u00f3 el concilio Vaticano II, algunos episcopados ya hab\u00ed\u00adan tomado posiciones pastorales sobre el bautismo de ni\u00f1os; tal era el caso, por ejemplo, del franc\u00e9s, que en 1951 hab\u00ed\u00ada publicado un Directorio sobre la pastoral sacramental, que fue muy comentado (Directoire pour la pastorale des Sacraments \u00e1 l&#8217;\u00fasage du clerg\u00e9, Paris 1951). Eso explica que en el aula conciliar se oyeran voces, reclamando nuevos posicionamientos de la Iglesia en la pastoral del bautismo de ni\u00f1os. En este sentido, se ped\u00ed\u00ada, por ejemplo, tener m\u00e1s en cuenta el ministerio de los padres, dado el papel tan importante que les corresponde en la futura educaci\u00f3n y desarrollo de la fe que sus hijos reciben en el bautismo. El texto de la constituci\u00f3n de liturgia no cuestiona la necesidad y legitimidad del bautismo de ni\u00f1os, pero se hace eco de estas propuestas, al reclamar un rito bautismal para los ni\u00f1os en el que se ponga \u00abm\u00e1s de manifiesto en el mismo rito la participaci\u00f3n y las obligaciones de los padres y padrinos\u00bb (SC 67). A\u00f1os m\u00e1s tarde, el C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico, tras se\u00f1alar la necesidad del bautismo \u00abpara la salvaci\u00f3n\u00bb (c. 849), establec\u00ed\u00ada, en l\u00f3gica coherencia, que \u00ablos padres tienen obligaci\u00f3n de hacer que los hijos sean bautizados en las primeras semanas\u00bb (c. 867-1); m\u00e1s a\u00fan, que \u00absi el ni\u00f1o se encuentra en peligro de muerte, debe ser bautizado sin demora\u00bb (c 867-2). En fechas a\u00fan m\u00e1s recientes, el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica recog\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad la doctrina y praxis tradicionales de la Iglesia: \u00abPuesto que nacen con una naturaleza humana ca\u00ed\u00adda y manchada por el pecado original, los ni\u00f1os necesitan tambi\u00e9n el nuevo nacimiento del Bautismo (cf DS 1514) para ser liberados del poder de las tinieblas y ser trasladados al dominio de la libertad de los hijos de Dios (cf Col 1, 12-14), a la que todos los hombres est\u00e1n llamados. La pura gratuidad de la gracia de la salvaci\u00f3n se manifiesta particularmente en el bautismo de ni\u00f1os. Por tanto, la Iglesia y los padres privar\u00ed\u00adan al ni\u00f1o de la gracia inestimable de ser hecho hijo de Dios si no le administraran el Bautismo poco despu\u00e9s de su nacimiento (cf CIC can. 41; GS 48; CCEO can. 681; 696,1) (CIgC 1250). Y daba esta orientaci\u00f3n pastoral: \u00abLos padres cristianos deben conocer que esta pr\u00e1ctica corresponde tambi\u00e9n a su misi\u00f3n de alimentar la vida que Dios les ha confiado\u00bb (CIgC 1251).<\/p>\n<p>e) Nueva situaci\u00f3n eclesial, nueva pastoral bautismal. Ahora bien, desde la conclusi\u00f3n del concilio los diversos episcopados del mundo, especialmente los de pa\u00ed\u00adses de vieja cristiandad, los te\u00f3logos y los pastoralistas no han cesado de se\u00f1alar que la nueva situaci\u00f3n del mundo y de la Iglesia reclaman una pastoral renovada del bautismo de ni\u00f1os. Esta sensibilidad es patrimonio tan adquirido, que ha sido incorporada a documentos eclesiales de tanto relieve como el Ritual del Bautismo de ni\u00f1os, el nuevo C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico y el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica. En este sentido, no deja de ser significativo que incluso el C\u00f3digo establezca que \u00ablos padres del ni\u00f1o que va a ser bautizado, y as\u00ed\u00ad mismo quienes asumir\u00e1n la funci\u00f3n de padrinos, han de ser convenientemente ilustrados sobre el significado de este sacramento y las obligaciones que lleva consigo\u00bb (c. 851-2) y que \u00abpara bautizar l\u00ed\u00adcitamente a un ni\u00f1o se requiere (&#8230;) que haya esperanza fundada de que el ni\u00f1o va a ser educado en la religi\u00f3n cat\u00f3lica\u00bb, de modo que \u00absi falta por completo esa esperanza, debe diferirse, seg\u00fan las disposiciones del derecho particular, haciendo saber la raz\u00f3n a sus padres\u00bb (c. 868-2).<\/p>\n<p>Enseguida tendremos ocasi\u00f3n de pormenorizar la nueva situaci\u00f3n humana y cristiana en que se encuentran los padres y los ni\u00f1os que van a recibir el Bautismo. Se\u00f1alemos, ya desde ahora, el paso de una sociedad de cristiandad a otra de progresiva secularizaci\u00f3n e increencia; de una cultura eminentemente rural y cerrada, a otra urbana y plural; de un ambiente mejor que las personas a otro peor que ellas; de una familia que trasmit\u00ed\u00ada la fe como por \u00f3smosis, a otra en abierto contraste con lo que corresponde a una \u00abiglesia dom\u00e9stica\u00bb.<\/p>\n<p>A ello se refer\u00ed\u00adan recientemente los obispos espa\u00f1oles en un importante documento pastoral: \u00abCada vez es m\u00e1s escasa la realizaci\u00f3n del despertar religioso en el seno de las familias, m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil la educaci\u00f3n en la fe de los ni\u00f1os y la perseverancia de los j\u00f3venes en la vida cristiana\u00bb (CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA\u00ed\u2018OLA, La Iniciaci\u00f3n cristiana, Madrid 1999, p. 62, n. 71). Parece necesario, por tanto, que -dejando libre de toda discusi\u00f3n est\u00e9ril la realidad teol\u00f3gica del bautismo: su naturaleza, efectos, necesidad, etc., y afirmando \u00abla urgencia de que los ni\u00f1os reciban cuanto antes la adopci\u00f3n de hijos de Dios\u00bb- (CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA\u00ed\u2018OLA, La Iniciaci\u00f3n cristiana&#8230;, n. 73-2), se hagan propuestas pastorales renovadas, que encaren la nueva situaci\u00f3n en la que viven los padres de los ni\u00f1os que piden el Bautismo para sus hijos y la que vivir\u00e1n \u00e9stos en el momento de su despertar consciente a la vida humana y cristiana. Estas propuestas han de ser plurales, realistas y pedag\u00f3gicas, pues plurales y bien concretas son las situaciones de fe y vida de los padres y de las comunidades cristianas.<\/p>\n<p>f) L\u00ed\u00adneas de fuerza de esta pastoral renovada. Sin perjuicio de exponer m\u00e1s adelante las orientaciones concretas de esta nueva propuesta pastoral, se\u00f1alemos ya desde ahora algunas de sus grandes coordenadas. La m\u00e1s principal novedad de esta pastoral consiste en enmarcar el bautismo de ni\u00f1os en el contexto m\u00e1s amplio de su plena iniciaci\u00f3n cristiana. No se trata, por tanto, s\u00f3lo o primordialmente de preparar el rito del bautismo, con el fin de que los padres puedan participar de modo m\u00e1s consciente y activo y asumir sus obligaciones con mayor responsabilidad; ni de acentuar \u00fanicamente la preparaci\u00f3n catequ\u00e9tica de los padres, padrinos y comunidad cristiana; menos a\u00fan, de retrasar o denegar el bautismo de los ni\u00f1os en aras de un rigorismo contraproducente y te\u00f3rico. Bautizar a un ni\u00f1o ha de comportar tener muy presente que ese ni\u00f1o que ahora es regenerado e introducido en la Iglesia, completar\u00e1 su itinerario cristiano dentro de unos a\u00f1os, cuando reciba la Confirmaci\u00f3n y participe por primera vez en la Sagrada Eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Es todo este arco de vida el que ha de ser contemplado y el seguimiento de Cristo -no s\u00f3lo la asistencia a unas catequesis de tipo m\u00e1s o menos doctrinal o existencial, seg\u00fan los casos- el factor b\u00e1sico a tener en cuenta. Otro punto fundamental es el respeto y amor a la libertad de los padres y del ni\u00f1o que ahora se bautiza. Nadie, en efecto, por muchas que sean las precauciones que ahora se tomen, puede predecir el sesgo que seguir\u00e1 en el futuro la vida del que ahora se bautiza, porque est\u00e1 condicionado al ejercicio, absolutamente imprevisible, de su libertad. Finalmente, siendo la pastoral el arte de lo concreto, nada m\u00e1s contraproducente y est\u00e9ril que las propuestas r\u00ed\u00adgidas, estandarizadas y maximalistas. Por eso, m\u00e1s que macropropuestas elaboradas en laboratorios de gabinete, la nueva pastoral bautismal ha de estar encarnada y pegada a la realidad de cada persona y de cada comunidad.<\/p>\n<p>2. Agentes<br \/>\nLos agentes implicados en esta nueva pastoral bautismal son el obispo, el clero y comunidad parroquial, los catequistas, los padres y los padrinos.<\/p>\n<p>a) El obispo. El obispo es el principal administrador de los misterios de Dios y moderador de toda la vida lit\u00fargica en la Iglesia que le ha sido confiada (cf. CD 15); por ello, le corresponde \u00abregular la administraci\u00f3n del Bautismo\u00bb (LG 26), con la colaboraci\u00f3n del presbiterio, las Delegaciones diocesanas de Liturgia, Catequesis y Pastoral, y otros organismos o consejos. Una de sus tareas principales es la confecci\u00f3n y publicaci\u00f3n de un Directorio diocesano de Iniciaci\u00f3n cristiana, en el que se contemple la Iniciaci\u00f3n de los ni\u00f1os que reciben el Bautismo en su ni\u00f1ez y la Confirmaci\u00f3n y Primera Comuni\u00f3n durante la infancia y la pubertad. Este Directorio ha de contemplar, entre otras cuestiones, la de si conviene seguir celebrando la Confirmaci\u00f3n despu\u00e9s de la Primera Comuni\u00f3n o si, por el contrario, hay que recuperar el orden tradicional de la Iglesia Latina y el que siempre han seguido las Iglesias de Oriente, a saber: Bautismo, Confirmaci\u00f3n y Eucarist\u00ed\u00ada; en conformidad con la interpretaci\u00f3n del C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico (c.) hecha por la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola y que parece ser la nueva tendencia de la pastoral bautismal. Otra cuesti\u00f3n insoslayable es la de los padres que, encontr\u00e1ndose en situaci\u00f3n eclesial irregular, piden el Bautismo para sus hijos.<\/p>\n<p>De todos modos, el Directorio diocesano de Iniciaci\u00f3n m\u00e1s que establecer una tabla pormenorizada y r\u00ed\u00adgida de normas, debe fijar una \u00abley de m\u00ed\u00adnimos\u00bb que haga de \u00e9l un instrumento eficaz y deje un amplio margen a la creatividad pastoral de los p\u00e1rrocos y vicarios parroquiales, tan necesaria en esta \u00e9poca de pluralismo existencial y pastoral. El asunto tiene tanta importancia para la vida de la di\u00f3cesis, que el obispo puede valorar la conveniencia de celebrar un S\u00ed\u00adnodo diocesano de car\u00e1cter monogr\u00e1fico, del que saldr\u00ed\u00adan las l\u00ed\u00adneas directrices del Directorio, las cuales ser\u00ed\u00adan revisables peri\u00f3dicamente con el fin de introducir los retoques necesarios.<\/p>\n<p>b) Comunidad y clero parroquial. La preparaci\u00f3n, celebraci\u00f3n y seguimiento de la Iniciaci\u00f3n cristiana es una tarea que incumbe muy especialmente al Pueblo de Dios, es decir, a la Iglesia; que trasmite y alimenta la fe recibida de los Ap\u00f3stoles y a trav\u00e9s de cuyo ministerio los ni\u00f1os son bautizados y educados en la fe. Seg\u00fan esto, la pastoral bautismal no es tarea exclusiva del obispo sino propia de toda la comunidad cristiana parroquial y, dentro de ella, de los sacerdotes y di\u00e1conos, de los padres, padrinos y catequistas. La comunidad cristiana, viva representaci\u00f3n de la Iglesia madre, ha de sentirse responsable de su crecimiento y hacer que los ni\u00f1os reciban los sacramentos de la Iniciaci\u00f3n cristiana y la ayuda necesaria para que se conviertan en miembros vivos y maduros del Cuerpo M\u00ed\u00adstico.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad se explica que, durante los primeros siglos, los catequistas fuesen principalmente laicos y considerasen esta tarea como algo inherente a su condici\u00f3n de cristianos; y que toda la comunidad cristiana tomase parte activa en la Vigilia Pascual, en la cual se celebraban los sacramentos de la iniciaci\u00f3n. Este dinamismo apost\u00f3lico se ha deteriorado no poco, pero ha de ser impulsado de nuevo por el ministerio de la predicaci\u00f3n y catequesis, junto con el testimonio de los miembros m\u00e1s vivos y activos. La celebraci\u00f3n del bautismo en la misa parroquial del domingo puede contribuir a potenciar la toma de conciencia de esta responsabilidad, la participaci\u00f3n de todos -sobre todo en la profesi\u00f3n de fe y en la renovaci\u00f3n de las promesas bautismales- y el gozo de formar una comunidad de hermanos en Cristo.<\/p>\n<p>No es dif\u00ed\u00adcil comprender que los principales animadores de esta pastoral son los p\u00e1rrocos y los vicarios parroquiales, ayudados y secundados por los dem\u00e1s presb\u00ed\u00adteros y di\u00e1conos que trabajan en la parroquia o fuera de ella. A ellos corresponde estimular, sostener e impulsar la acci\u00f3n de los catequistas y otros seglares id\u00f3neos para preparar a los padres y padrinos; celebrar el Bautismo; catequizar a los fieles sobre su condici\u00f3n de pueblo sacerdotal; instruir a las comadronas, asistentes sociales, enfermeras, m\u00e9dicos y cirujanos sobre el modo de bautizar en caso de urgencia; y cuidar todos los elementos de la celebraci\u00f3n: lecturas, cantos, textos elegibles, etc., sin olvidar que la celebraci\u00f3n tiene un antes y un despu\u00e9s en los que se enmarca y comprende,<br \/>\nc) Los padres. Los padres son los primeros y principales educadores de la fe de sus hijos. En efecto, ellos, en colaboraci\u00f3n con Dios, los han engendrado y dado la vida; piden el bautismo con el compromiso expreso -manifestado solemnemente en el mismo rito bautismal- de llevar a plenitud la semilla que desposit\u00f3 el bautismo; tienen la gracia de estado para cumplir su misi\u00f3n de educadores; conviven m\u00e1s tiempo con sus hijos; y ejercen sobre ellos m\u00e1s atractivo e influjo que los dem\u00e1s. En el plan de Dios la familia est\u00e1 llamada a ejercer una especie de biolog\u00ed\u00ada espiritual, de modo que el don de la vida, que es concedido germinalmente se desarrolle plenamente tanto en lo humano como en lo religioso; y en el caso de la familia cristiana, que sea la \u00abIglesia dom\u00e9stica\u00bb, en la que el ni\u00f1o, lejos de encontrarse abandonado a s\u00ed\u00ad mismo, es llevado a recibir el sacramento que le introduce en la familia de los hijos de Dios y encuentra despu\u00e9s los brazos maternales de la Iglesia, gracias a un ambiente cristianamente sano.<\/p>\n<p>La pastoral bautismal de los padres se desarrolla en tres momentos: antes, en y despu\u00e9s de la celebraci\u00f3n del bautismo.<\/p>\n<p>&#8211; a\/1. El antes comprende estas acciones: contactar con la parroquia -incluso antes del nacimiento del hijo-, con el fin de que los padres mantengan una conversaci\u00f3n amistosa con el p\u00e1rroco -o con quien haga sus veces-, en la que aparezca, junto al deseo de bautizar, su situaci\u00f3n humana y cristiana, los motivos que les mueven, las garant\u00ed\u00adas que ofrecen, y la disponibilidad para preparar bien el bautismo. En esa conversaci\u00f3n ha de aparecer si la situaci\u00f3n matrimonial de los padres es o no regular, si son o no practicantes y en qu\u00e9 medida, qu\u00e9 relaci\u00f3n mantienen con la parroquia, y cu\u00e1l es su comportamiento profesional y social. Tambi\u00e9n es propio de este momento pastoral la elecci\u00f3n de los padrinos que les apoyen -o suplan, si fuera el caso- en la educaci\u00f3n de la fe de su hijo; y preparar bien la celebraci\u00f3n del bautismo.<\/p>\n<p>&#8211; b\/2. Los padres ejercen un verdadero ministerio en la celebraci\u00f3n del bautismo; concretamente: en el rito de acogida manifiestan c\u00f3mo desean que se llame su hijo, aceptan, consciente y responsablemente, los compromisos que lleva consigo el bautismo, y signan la frente del ni\u00f1o despu\u00e9s del ministro; en la liturgia de la Palabra, adem\u00e1s de acoger el mensaje de las lecturas y de la homil\u00ed\u00ada para participar m\u00e1s plena y conscientemente, contestan a la letan\u00ed\u00ada de los santos y descubren el pecho del ni\u00f1o (funci\u00f3n de la madre, sobre todo) para que pueda ser ungido con el \u00f3leo de los catec\u00famenos; en la liturgia propiamente bautismal hacen las renuncias y profesi\u00f3n de fe, piden p\u00fablicamente el bautismo para su hijo, encienden una vela en el cirio pascual y la sostienen mientras el ministro explica su simbolismo; y en el rito conclusivo rezan la oraci\u00f3n dominical y acogen con gratitud y gozo las bendiciones del ministro.<\/p>\n<p>&#8211; c\/3. El despu\u00e9s de la celebraci\u00f3n comporta la educaci\u00f3n cristiana del hijo bautizado con el testimonio de vida y la palabra, la incorporaci\u00f3n del ni\u00f1o a la catequesis parroquial, la formaci\u00f3n de su conciencia y el acompa\u00f1amiento cristiano<br \/>\ndurante el tiempo del segundo tramo del itinerario iniciador, es decir: durante el tiempo que precede a la Confirmaci\u00f3n y Primera Comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>d) Los padrinos. En la sociedad preindustrial y rural -y sin medios de comunicaci\u00f3n de masas- era muy frecuente que una persona viviese en el mismo lugar desde su nacimiento hasta su muerte y que todos los cristianos de una determinada parroquia, salvo en el caso de las macrociudades, se conociesen bien. En esos supuestos es comprensible que los padrinos tuviesen un papel m\u00e1s o menos relevante; sobre todo, teniendo en cuenta el protagonismo ritual que se les hab\u00ed\u00ada asignado cuando el ritual de los adultos se adapt\u00f3, con mayor o menor acierto, a los ni\u00f1os. Ese protagonismo ha desaparecido en el plano sociol\u00f3gico, eclesiol\u00f3gico y lit\u00fargico. La sociedad actual, en efecto, es tan din\u00e1mica, que lo normal es que los padres trabajen fuera del lugar donde tienen el domicilio, que pasen los fines de semana y de vacaciones en otro lugar distinto del que trabajan y viven habitualmente y que celebren su fe en una parroquia distinta de la que es su parroquia oficial. Por otra parte, la situaci\u00f3n laboral y las distancias motivan que el padre y\/o la madre trabajen fuera del hogar, del que parten antes de que los hijos se levanten y al que vuelven cuando ya todos est\u00e1n cansados.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, es tan grande la movilidad y tan precaria la estabilidad laboral, que nadie puede asegurar si donde hoy trabaja lo har\u00e1 dentro de un a\u00f1o. Por otra parte, los miembros de las parroquias urbanas, sobre todo de las macrociudades, apenas se conocen y tratan, incluso si participan habitualmente en la misa dominical. Esta situaci\u00f3n ha hecho saltar por los aires la instituci\u00f3n del padrinazgo, de tal modo que hoy apenas tiene alg\u00fan valor. A ello se a\u00f1ade la p\u00e9rdida de protagonismo en el nuevo ritual, a favor de los padres. No vale remitirse a un pretendido &#8216;padrinazgo institucionalizado&#8217; que resolver\u00ed\u00ada estos problemas, pues la pr\u00e1ctica demuestra que es inviable, salvo en casos muy excepcionales. Por eso, desde el punto de vista pastoral los padrinos tienen una importancia muy secundaria. Esto no quiere decir que no tengan ninguna justificaci\u00f3n, sobre todo si se tiene en cuenta que cada d\u00ed\u00ada son m\u00e1s frecuentes las &#8216;ausencias&#8217; morales y f\u00ed\u00adsicas de los padres, debidas a los divorcios, separaciones, accidentes laborales y de tr\u00e1fico, etc. De todos modos, \u00ablos padres han de tomar en serio la elecci\u00f3n de buenos padrinos para sus hijos, a fin de que el padrinazgo no se convierta en una instituci\u00f3n de puro tr\u00e1mite y formalismo\u00bb (RBN 20).<\/p>\n<p>La pastoral ayudar\u00e1 a los padres a que en su elecci\u00f3n no primen los criterios de parentesco, amistad o prestigio social, sino el deseo sincero de asegurar a sus hijos unos padrinos con posibilidades reales -gracias a su edad, proximidad, formaci\u00f3n y vida cristiana- de influir en la educaci\u00f3n cristiana de aqu\u00e9llos. Por otra parte, esta pastoral ha de estar atenta a que los padrinos posean las condiciones requeridas por la legislaci\u00f3n can\u00f3nica vigente, sobre todo en lo relativo a la edad (16 a\u00f1os como m\u00ed\u00adnimo), a la iniciaci\u00f3n cristiana (haber recibido los tres sacramentos que la integran), y a la capacidad de asumir y cumplir las responsabilidades inherentes al padrinazgo. Finalmente, deber\u00e1 preparar a los padrinos para que ejerzan su ministerio convenientemente y participen de modo consciente y activo.<\/p>\n<p>e) Los catequistas. Los catequistas tienen tambi\u00e9n su parte proporcional en la pastoral bautismal. No obstante, su ministerio hay que situarlo sobre todo en el tiempo previo a la Confirmaci\u00f3n y Primera Comuni\u00f3n (cf. voz Confirmaci\u00f3n, padrinos).<\/p>\n<p>3. Destinatarios<br \/>\nLos destinatarios de la pastoral bautismal, en el caso de ni\u00f1os que son bautizados a los pocos d\u00ed\u00adas o semanas de su nacimiento, son la comunidad parroquial, los padres, padrinos, catequistas, el grupo apost\u00f3lico o de amistad, y la escuela.<\/p>\n<p>a) La comunidad parroquial. \u00abEl hecho de que los ni\u00f1os no puedan a\u00fan profesar personalmente su fe no impide que la Iglesia les confiera este sacramento, porque en realidad los bautiza en su propia fe\u00bb (CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, lns. El Bautismo de los ni\u00f1os, 20.X. 1980, n. 14), seg\u00fan la doctrina fijada ya claramente por san Agust\u00ed\u00adn: \u00abLos ni\u00f1os son presentados no tanto por quienes los llevan en sus brazos (aunque tambi\u00e9n por \u00e9stos, si son buenos fieles), cuanto por la sociedad universal de los santos y de los fieles (&#8230;). Es la Madre Iglesia entera la que act\u00faa en sus santos, porque toda ella los engendra a todos y cada uno\u00bb (Epist. 98, 5, PL 33, 362). La acci\u00f3n pastoral m\u00e1s importante consiste en concienciar a la comunidad parroquial de esta representatividad eclesial, de la que participan -adem\u00e1s de los padres y padrinos- los amigos, familiares y vecinos y los miembros de la parroquia. Por otra parte, no puede olvidar que \u00abla celebraci\u00f3n del bautismo es el momento culminante de toda una acci\u00f3n pastoral prolongada y compleja, que supone la colaboraci\u00f3n de muchos y se desarrolla en varias etapas sucesivas\u00bb (RBN 10). La pastoral bautismal -y con mayor raz\u00f3n la celebraci\u00f3n del Bautismo-forma parte de toda la acci\u00f3n pastoral de la Iglesia, sobre todo de la prof\u00e9tica y sacramental.<\/p>\n<p>b) Los padres. Los padres son los principales destinatarios de la pastoral bautismal, porque son ellos los primeros y principales cooperadores en el desarrollo de las semillas que deposita el Bautismo en el alma de sus hijos. Esta importancia objetiva se ha visto incrementada por la p\u00e9rdida de protagonismo de otras instituciones sociales y eclesiales y la tendencia es que seg\u00fan las encuestas y prospecciones de futuro sobre la valoraci\u00f3n de los padres en la sociedad actual. La Iglesia sigue apostando por este protagonismo de los padres, puesto que, \u00abexceptuado el caso de peligro de muerte, ella no acepta dar el sacramento sin el consentimiento de los padres y la garant\u00ed\u00ada seria de que el ni\u00f1o bautizado recibir\u00e1 la educaci\u00f3n cat\u00f3ica\u00bb (CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, El sacramento del Bautismo, n. 15. Cfr. CIC, c. 868).<\/p>\n<p>Los padres pueden agruparse en dos grandes bloques: los que ofrecen garant\u00ed\u00adas suficientes y los que ofrecen garant\u00ed\u00adas no serias o incluso nulas. Al primer grupo pertenecen los padres cristianos habitualmente practicantes y con una situaci\u00f3n familiar correcta; el segundo grupo, mucho m\u00e1s variado, es el de padres en situaci\u00f3n matrimonial irregular, o poco creyentes e incluso no cristianos.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Padres que ofrecen garant\u00ed\u00adas suficientes. El Ritual del Bautismo de ni\u00f1os contempla la pastoral con este tipo de padres en lo que califica como \u00abpreparaci\u00f3n pr\u00f3xima de padres y padrinos\u00bb, cuyo quicio es el \u00abdi\u00e1logo prebautismal\u00bb (Ritual Espa\u00f1ol del Bautismo de ni\u00f1os, n. 57). Este di\u00e1logo consiste en un encuentro de los padres -y guardando la debida proporci\u00f3n de los padrinos- \u00abcon un sacerdote o con otras personas responsabilizadas en la pastoral bautismal\u00bb. Su objetivo general es prepararlos adecuadamente para que pidan el bautismo responsable y conscientemente, y participen en su celebraci\u00f3n de modo consciente y activo. M\u00e1s en concreto, \u00abpretende: a) hacerles reflexionar sobre las motivaciones de la petici\u00f3n del Bautismo, ayud\u00e1ndoles a que esa petici\u00f3n sea un verdadero ejercicio de fe; b) preparar el rito, explicando las intervenciones de los padres y padrinos y su significado, para que se asegure la veracidad de sus respuestas; c) en muchos casos, realizar una elemental catequesis del sacramento; d) en otros, incluso una catequesis general que busca una educaci\u00f3n de la fe y no s\u00f3lo una mera instrucci\u00f3n sobre la fe\u00bb (Ib\u00ed\u00addem).<\/p>\n<p>Este \u00abdi\u00e1logo prebautismal\u00bb no debe tener una estructura r\u00ed\u00adgida y uniforme, sino tan plural y realista como la vida misma. Los pastores pueden, ciertamente, encomend\u00e1rselo a seglares: catequistas, miembros de movimientos apost\u00f3licos, etc.; no obstante, parece que la situaci\u00f3n actual en que se encuentran los padres y las comunidades cristianas aconseja que sea una acci\u00f3n suya personal. Este \u00abdi\u00e1logo prebautismal\u00bb concluye con la solicitud formal del Bautismo por parte de los padres que, en el caso de formalizarse por escrito, \u00abes un documento que acredita el derecho del ni\u00f1o a ser educado en cristiano\u00bb (Ib\u00ed\u00addem, n. 59). All\u00ed\u00ad donde sean numerosos los nacimientos, puede complementarse con cursillos o charlas de formaci\u00f3n para los padres que esperan un hijo.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Padres que no ofrecen garant\u00ed\u00adas suficientes. La pastoral bautismal con este tipo de padres tiene especiales dificultades, tanto en s\u00ed\u00ad misma considerada como por la dificultad a\u00f1adida de hacer el discernimiento de las garant\u00ed\u00adas; pues estos padres pueden considerarse discriminados o penalizados en el supuesto de diferir el bautismo que solicitan. La descripci\u00f3n de todas las posibilidades pastorales nos llevar\u00ed\u00ada a una casu\u00ed\u00adstica interminable y contraproducente; por eso, nos limitamos a dar algunos criterios generales, remiti\u00e9ndonos para lo dem\u00e1s a las orientaciones de la Conferencia Episcopal y a los directorios diocesanos sobre la Iniciaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>En primer lugar, hay que distinguir dos situaciones distintas: la de los padres con fe imperfecta y la de los padres increyentes. La principal dificultad se plantea en el primer supuesto. En segundo t\u00e9rmino es preciso notar que no se identifican \u00absituaci\u00f3n especial\u00bb y \u00abno ofrecer garant\u00ed\u00adas suficientes\u00bb. Situaciones especiales son, por ejemplo, a) los padres divorciados que han vuelto a casarse y, siendo conscientes de su situaci\u00f3n irregular, se mantienen en la fe y piden el bautismo para la prole que ha nacido del segundo matrimonio; b) los padres separados o unidos s\u00f3lo \u00abde hecho\u00bb; c) los casados civilmente; d) los padres agn\u00f3sticos o ateos; e) las madres solteras, voluntarias o involuntarias; y f) los matrimonios mixtos.<\/p>\n<p>Muchos de esos padres pueden ser conscientes de su \u00absituaci\u00f3n irregular\u00bb y, no obstante, seguir siendo creyentes, pedir el Bautismo y comprometerse, en mayor o menor grado, a educar cristianamente a sus hijos. En tercer lugar, nunca puede darse ni siquiera la impresi\u00f3n de que \u00abse niega\u00bb el Bautismo; la caridad pastoral deber\u00e1 encontrar el modo m\u00e1s adecuado para hacer comprender a esos padres que no se trata de un capricho personal, ni de unas exigencias impuestas por los pastores, ni de un castigo que la Iglesia les inflige por encontrarse en esa situaci\u00f3n, ni una negativa total y definitiva, sino que \u00abson ellos mismos los que impiden la celebraci\u00f3n que a pesar de todo piden\u00bb (JuAN PABLO II, Familiaris consortio, n. 68) y que la Iglesia se sentir\u00e1 feliz de conceder en un futuro lo que ahora no puede hacer por fidelidad a Jesucristo. Por \u00faltimo, hay que tener en cuenta que s\u00f3lo \u00absi falta por completo\u00bb la esperanza fundada de que el \u00abni\u00f1o va a ser educado en la religi\u00f3n cat\u00f3lica\u00bb, \u00abdebe diferirse el Bautismo, seg\u00fan las disposiciones de derecho particular\u00bb (CIC, c. 868-2). En caso de duda razonable, hay que conceder el Bautismo, en atenci\u00f3n a la extrema importancia y necesidad del sacramento, a la maternidad y benignidad de la Iglesia, a la inculpabilidad del ni\u00f1o respecto a la situaci\u00f3n de sus padres y a la imprevibisibilidad de la libertad humana.<\/p>\n<p>c) Los padrinos. Los padrinos son una extensi\u00f3n espiritual de la familia y una ayuda a los padres para que el ni\u00f1o llegue a profesar y vivir personalmente su fe. Por eso, a ellos se aplica proporcionalmente lo que acabamos de decir de la pastoral con los padres.<\/p>\n<p>d) Los catequistas. Los catequistas tienen un papel muy secundario en la pastoral bautismal en sentido estricto; la importancia de su oficio se remite al momento que precede a la celebraci\u00f3n de los otros sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana, con los que el Bautismo forma una unidad org\u00e1nica. Algunas funciones que los pastores pueden encomendarlos son \u00e9stas: explicar a los padres y padrinos el significado de las partes del rito bautismal y de sus diversos elementos, as\u00ed\u00ad como las funciones que realizan en el rito y su significado; y preparar con ellos la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>e) El grupo apost\u00f3lico y\/o de amistad. Una pastoral bautismal adecuada tiene que prestar atenci\u00f3n a los grupos de ni\u00f1os y adolescentes en los que se insertar\u00e1 el ni\u00f1o que ahora es bautizado. Esos grupos pueden ser parroquiales o supraparroquiales, de simple amistad o de apostolado o de ambas cosas.Todas las parroquias deber\u00ed\u00adan contar con esta clase de grupos, cultivarlos e interrelacionarlos entre s\u00ed\u00ad y con los de otras parroquias, con el fin de facilitar a los ni\u00f1os y adolescentes una estructura en la que insertarse de modo natural, y un cauce propicio para el cultivo y desarrollo de la amistad, la ayuda fraterna, el desarrollo espiritual y el af\u00e1n apost\u00f3lico. \u00bfEs exagerado afirmar que esta pastoral est\u00e1 subdesarrollada y que cambiarla de signo traer\u00ed\u00ada una revitalizaci\u00f3n parroquial y vocacional?<br \/>\n4. Mediaciones eclesiales<br \/>\nEn las p\u00e1ginas anteriores han ido apareciendo las principales mediaciones eclesiales: la comunidad parroquial, la familia, el grupo apost\u00f3lico y la escuela.<\/p>\n<p>La comunidad parroquial es el lugar donde los padres viven normalmente la vida cristiana. Hasta fechas muy recientes, y todav\u00ed\u00ada hoy en ambientes rurales y ciudades peque\u00f1as y con una poblaci\u00f3n relativamente estable, &#8216;comunidad parroquial&#8217; era sin\u00f3nimo de parroquia en la que est\u00e1 ubicado el domicilio de los padres. En las macrociudades y en el caso de cristianos pertenecientes a las clases media y media alta est\u00e1 surgiendo una nueva situaci\u00f3n, pues los padres viven su vida cristiana en una comunidad distinta de la que &#8216;oficialmente&#8217; es &#8216;su parroquia&#8217;: chal\u00e9, piso pr\u00f3ximo a la playa, casa del pueblo, etc.; y sus hijos pueden estar m\u00e1s vinculados, en la pr\u00e1ctica, con otras comunidades humanas que con la parroquia. Se trata de un fen\u00f3meno nuevo que conviene tener en cuenta en la praxis pastoral y a la hora de delimitar teol\u00f3gicamente cu\u00e1les son los elementos permanentes, cu\u00e1les los contingentes que configuran una comunidad parroquial. En cualquier caso, la comunidad cristiana es siempre el referente fundamental en la preparaci\u00f3n, celebraci\u00f3n y vivencia del Bautismo.<\/p>\n<p>La familia ha sufrido una evoluci\u00f3n econ\u00f3mica, social, cultural y religiosa muy notable durante los \u00faltimos a\u00f1os y parece que \u00e9se ser\u00e1 el camino que siga transitando en un pr\u00f3ximo futuro. Sin embargo, la comunidad familiar es todav\u00ed\u00ada la estructura eclesial m\u00e1s influyente en la trasmisi\u00f3n y educaci\u00f3n de la fe. Esta educaci\u00f3n se realiza, ante todo, por el testimonio de vida de los padres. Los hijos nada valoran m\u00e1s que \u00abuna vida familiar honrada, sincera, que ama la justicia, que respeta la opini\u00f3n ajena y fomenta el di\u00e1logo amistoso, que es iluminada por los criterios evang\u00e9licos de pobreza, de amor fraterno, de perd\u00f3n cristiano, y que alimenta una fe que se expresa tanto en los momentos dif\u00ed\u00adciles de la vida como en los d\u00ed\u00adas de j\u00fabilo, que tiene su ritmo en la oraci\u00f3n comunitaria, familiar y lit\u00fargica, y que, en todo momento, mira hacia Jesucristo como luz, camino, verdad y vida\u00bb (Com\u00ed\u00adSI\u00ed\u201cN EPISCOPAL ESPA\u00ed\u2018OLA DE ENSE\u00ed\u2018ANZA, La Iglesia y la educaci\u00f3n en Espa\u00f1a hoy, n. 23). Por otra parte, la experiencia del amor incondicional con que los ni\u00f1os son amados por sus padres y del amor profundo con que \u00e9stos se aman entre s\u00ed\u00ad, constituye para los hijos el mejor signo vivo del amor de Dios Padre hacia ellos. Todo esto reclama una pastoral que ilumine, apoye e impulse la acci\u00f3n educadora de la familia, para que cumpla con eficacia su misi\u00f3n de &#8216;iglesia dom\u00e9stica&#8217;. La mediaci\u00f3n eclesial de la familia tiene tanta importancia, que sin ella todas las dem\u00e1s resultar\u00e1n ineficaces cuando no est\u00e9riles.<\/p>\n<p>La escuela de orientaci\u00f3n cristiana es tambi\u00e9n una importante mediaci\u00f3n eclesial en la pastoral bautismal. El decreto \u00abGravissimum educationis momentum\u00bb, del Vaticano II, y el magisterio de Juan Pablo II y de los obispos han insistido sobre los objetivos, m\u00e9todos y agentes de la acci\u00f3n educadora de la Escuela Cat\u00f3lica. Es preciso realizar una relectura de estos documentos y encontrar en ellos las luces de fondo capaces de iluminar el perfil de la nueva escuela Cat\u00f3lica que est\u00e1 emergiendo.<\/p>\n<p>5. Luces y sombras<br \/>\na) Luces. Entre los elementos positivos de la actual pastoral bautismal pueden se\u00f1alarse los siguientes. Ante todo, la publicaci\u00f3n del mismo Ritual del Bautismo de ni\u00f1os, puesto que, como se sabe, es la primera vez en su historia que la Iglesia posee un ritual verdaderamente adaptado a la situaci\u00f3n de quienes reciben el Bautismo a los pocos d\u00ed\u00adas de su nacimiento, dado que el ritual precedente era una adaptaci\u00f3n del de adultos. Este ritual ha hecho posible la superaci\u00f3n de una situaci\u00f3n plurisecular, en la que el bautismo era una celebraci\u00f3n en la que no participaba nunca la madre ni frecuentemente el padre, los padrinos ten\u00ed\u00adan m\u00e1s relieve que los progenitores y la comunidad cristiana estaba en actitud pasiva. Por otra parte, el Bautismo no se contempla ya como un sacramento aut\u00f3nomo, sino unido con la Confirmaci\u00f3n y Primera Eucarist\u00ed\u00ada, con los cuales constituye la iniciaci\u00f3n cristiana; y no se le considera como algo `puntual&#8217;, sino como un acontecimiento de gracia enmarcado en un antes y un despu\u00e9s. A ello se une la acentuaci\u00f3n del Bautismo como sacramento de la fe, incorporaci\u00f3n a la Iglesia y participaci\u00f3n en el Misterio Pascual de Cristo; lo cual ha repercutido en una preparaci\u00f3n y celebraci\u00f3n m\u00e1s consciente por parte de padres y padrinos, m\u00e1s comunitaria, y m\u00e1s enmarcada en la Eucarist\u00ed\u00ada, en el domingo y en la Vigilia Pascual. Por \u00faltimo, cabe se\u00f1alar la progresiva tendencia a considerar la pastoral posbautismal en un contexto y orientaci\u00f3n catecumenal.<\/p>\n<p>b) Sombras. Los aspectos negativos m\u00e1s destacables -o, si se prefiere, los retos para el futuro- son \u00e9stos: a) la aton\u00ed\u00ada creciente en la preparaci\u00f3n de los padres y padrinos, que ha dado origen a una situaci\u00f3n que difiere muy poco a la anterior; b) una celebraci\u00f3n poco cuidada, que se manifiesta, por ejemplo, en bautisterios `improvisados&#8217; y `movibles&#8217; en los presbiterios o en otros lugares menos aptos de la iglesia; en la no adaptaci\u00f3n de los ya existentes o en la creaci\u00f3n de otros nuevos que respondan mejor a su naturaleza y simbolismo; en la minusvaloraci\u00f3n de la pila bautismal como `\u00fatero&#8217; en el que son engendrados los nuevos hijos de la Iglesia; en el modo insignificante de las signaciones, unciones, vestidura blanca, cirio, etc.; en la no elecci\u00f3n previa y cuidada de las lecturas, cantos y otros textos de acuerdo con la situaci\u00f3n concreta, la ausencia frecuente de la homil\u00ed\u00ada; c) una pastoral catequ\u00e9tica poco mistag\u00f3gica y lit\u00fargica tanto con los padres y padrinos como con el resto de la comunidad; d) la escasa importancia concedida a los padres que se encuentran en situaciones irregulares; y e) .la desconexi\u00f3n pr\u00e1ctica entre la pastoral prebautismal y la posbautismal, junto con la todav\u00ed\u00ada t\u00ed\u00admida orientaci\u00f3n catecumenal.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n exige, al menos, las siguientes acciones:<\/p>\n<p>1) Enmarcar la pastoral del Bautismo en un contexto m\u00e1s amplio, en el que, por una parte, se contemple y potencie la acci\u00f3n prof\u00e9tica (predicaci\u00f3n, catequesis) con los padres, padrinos y comunidad cristiana, y la acci\u00f3n sacramental y comunional y, por otra, se considere parte de un todo la pastoral previa al Bautismo y al que sigue hasta la celebraci\u00f3n del \u00faltimo sacramento de la iniciaci\u00f3n cristiana, dej\u00e1ndole, adem\u00e1s, abierto a un proceso catecumenal.<\/p>\n<p>2) M\u00e1s en concreto, es preciso potenciar de nuevo el di\u00e1logo prebautismal, con estos tres momentos y acciones: el primer encuentro, cuando los padres manifiestan el deseo de bautizar a su hijo, el cual es ya una ocasi\u00f3n para una preparaci\u00f3n remota, sobre todo para los que no son practicantes o tienen problemas de mayor o menor importancia; un ulterior momento, en el que el ministro se hace personalmente presente, de forma m\u00e1s o menos informal, en cada una de las familias, donde se conjuguen el sentido com\u00fan, la acogida de las familias y la caridad pastoral; un tercer momento puede ser una reuni\u00f3n con todos los padres y padrinos de los ni\u00f1os que van a recibir el Bautismo en la misma ocasi\u00f3n, en la que se prepara el rito tanto en los aspectos catequ\u00e9ticos como celebrativos.<\/p>\n<p>3) Urge reorientar y\/o potenciar la catequesis bautismal prebautismal, tomando como punto de referencia el mismo rito del Bautismo. En este sentido tienen especial importancia estos tres elementos: la Palabra de Dios que es proclamada en el rito, la plegaria de bendici\u00f3n del agua y los ritos explicativos. El repertorio de textos b\u00ed\u00adblicos recogidos en el ritual permite comprender mejor la relaci\u00f3n del Bautismo con la historia de la salvaci\u00f3n y resaltar la perspectiva pascual, eclesiol\u00f3gica, pneumatol\u00f3gica, existencial y misionera del sacramento. La plegaria de bendici\u00f3n del agua es un texto muy rico desde el punto de vista catequ\u00e9tico-lit\u00fargico: seg\u00fan el esquema cl\u00e1sico de la bendici\u00f3n, se evocan las obras realizadas por Dios en la historia de la salvaci\u00f3n que prefiguran el Bautismo y se invoca la intervenci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo para que prolongue en el `hoy&#8217; de la Iglesia la acci\u00f3n regeneradora de Dios. Entre los ritos explicativos conviene resaltar la unci\u00f3n crismal, para explicitar la funci\u00f3n prof\u00e9tica-sacerdotal-real que otorga el Esp\u00ed\u00adritu en directa dependencia de Cristo; la entrega de la vestidura blanca, como signo de la nueva criatura originada por el Bautismo; y la entrega del cirio, como s\u00ed\u00admbolo del Bautismo como luz que ilumina y hace testigo de la luz. Tiene tambi\u00e9n su importancia la catequesis del exorcismo, para que los padres y padrinos comprendan la realidad y consecuencias del pecado original y, consiguientemente, del Bautismo y de la vida cristiana.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL ESPA\u00ed\u2018OLA DE LITURGIA, Ritual del Bautismo de ni\u00f1os, Madrid 1974; CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA\u00ed\u2018OLA, La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones, Madrid 1999; CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Instrucci\u00f3n sobre el bautismo de ni\u00f1os, Roma 1980, traducci\u00f3n castellana en \u00abEcclesia\u00bb 2010 (1990) 1545-1549.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Antonio Abad Ib\u00e1\u00f1ez<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El bautismo sella para cada uno de nosotros el abrazo del Padre, es signo eficaz de las relaciones vitales que el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu establecen con nosotros, nos otorga un coraz\u00f3n nuevo, nos capacita para practicar la obediencia filial \u2014como Jes\u00fas\u2014 al proyecto amoroso de Dios.  El bautismo sella tambi\u00e9n nuestro ingreso en la gran familia de la Iglesia, nos habilita para celebrar la eucarist\u00ed\u00ada, escuchar la palabra de Jes\u00fas y dar testimonio de la misma, vivir la caridad fraterna, poner nuestros dones al servicio de todos.  Finalmente, el bautismo nos convierte en signo de esperanza para toda la humanidad, ya que crea en nosotros una humanidad nueva, libre del pecado, dispuesta a entrar en los distintos \u00e1mbitos de la convivencia humana, no con el ego\u00ed\u00adsmo agresivo de quien reconduce a todos y todo hacia s\u00ed\u00ad mismo, sino con la firme disponibilidad de quien, dej\u00e1ndose atraer por Cristo, est\u00e1 dispuesto a ayudar, a colaborar, a servir, a amar.  La meditaci\u00f3n sobre nuestro bautismo es siempre profundamente consoladora.  Se trata de una meditaci\u00f3n que serena nuestra mirada sobre el mundo. Aunque los problemas que tenemos delante sean enormes, el bautismo,  mientras siga reviviendo en nosotros y generando cada vez nuevos hijos para la Iglesia, nos llena de confianza, porque, en los bautizados, Cristo sigue venciendo con el amor el mal que hay en el mundo.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Iluminaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica.-II. Cuestiones particulares.-III. Celebraci\u00f3n.-IV. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>El b. es el sacramento primero y principal que nos introduce en el misterio y vida de Dios. Pero cuando, desde la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, hablamos de Dios nos estamos refiriendo al misterio de Dios tal como \u00e9l nos lo revel\u00f3: Dios es el Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, su \u00fanico Hijo, que se nos comunica en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Entrar en el misterio y vida del Dios \u00fanico por la puerta del b. es penetrar en el abismo del amor de la Trinidad santa y eterna. Esto es lo que se indica en las mismas palabras del signo sacramental: somos bautizados \u00aben el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb(Mt 28,19). Como el b. es ra\u00ed\u00adz y fuente de la vida cristiana, ha sido siempre un tema principal de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, ya desde los lejanos tiempos de Tertuliano&#8217;. En el presente art\u00ed\u00adculo, y siguiendo la orientaci\u00f3n fundamental de este Diccionario, intentar\u00e9 sobre todo poner de relieve la dimensi\u00f3n trinitaria del b. que, como en ning\u00fan otro sacramento, configura este signo del agua y del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>I. Iluminaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica<br \/>\na) El b. por agua y el nacimiento de la Iglesia est\u00e1n \u00ed\u00adntimamente unidos. As\u00ed\u00ad, al terminar Pedro el discurso de pentecost\u00e9s, le dijeron los oyentes: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hemos de hacer, hermanos? Pedro les contest\u00f3: &#8216;Convert\u00ed\u00ados y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisi\u00f3n de vuestros pecados; y recibir\u00e9is el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo [&#8230;]. Los que acogieron su Palabra fueron bautizados. Aquel d\u00ed\u00ada se les unieron unas tres mil almas\u00bb (He 2,37-38.41). La conversi\u00f3n que exige el ap\u00f3stol lleva consigo la acogida creyente de la palabra, a la que sigue el bautismo que confiere el don del Esp\u00ed\u00adritu y es el signo de la agregaci\u00f3n a la Iglesia: \u00e9ste es el itenerario que recorre la misi\u00f3n apost\u00f3lica a partir de pentecost\u00e9s. Ahora bien, si la constituci\u00f3n de la Iglesia est\u00e1 vinculada al signo sacramental del agua y del Esp\u00ed\u00adritu, no parece sensato cuestionarse su institucionalizaci\u00f3n por parte de Jes\u00fas. De no contar con un mandato expreso de Jes\u00fas, ser\u00ed\u00ada dificil explicar la exigencia del b. como signo de conversi\u00f3n que confiere el Esp\u00ed\u00adritu y da acceso a la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos desde el mismo d\u00ed\u00ada en que \u00e9sta, la Iglesia naciente, aparece p\u00fablicamente ante gentes de todo el mundo conocido (cf. He 2,9-11). Con esto no se quiere decir que el signo del agua fuera una &#8216;originalidad&#8217; de Jes\u00fas. Como sucede con muchos de los signos cristianos, \u00e9stos hunden sus ra\u00ed\u00adces en la tradici\u00f3n del AT. Jes\u00fas, y despu\u00e9s de \u00e9l la Iglesia primitiva, no hace tabla rasa de la historia de la salvaci\u00f3n, sino que se inserta en ella para llevarla a su plenitud (cf. Mt 5,17). El signo del agua como signo de purificaci\u00f3n y de vida atraviesa el AT hasta alcanzar una significaci\u00f3n nueva en el b. de Juan. No cabe duda de que el antecedente inmediato del b. cristiano est\u00e1 en el de Juan, no s\u00f3lo por las connotaciones particulares de este b. en relaci\u00f3n a la conversi\u00f3n, sino sobre todo por el hecho ins\u00f3lito de que Jes\u00fas se someti\u00f3 a \u00e9l. Que el arranque de la misi\u00f3n mesi\u00e1nica de Jes\u00fas est\u00e9 ligado a su b. en el Jord\u00e1n, no puede ser considerado como una circunstancia indiferente en relaci\u00f3n con el comienzo de la misi\u00f3n apost\u00f3lica de la Iglesia en pentecost\u00e9s, que tambi\u00e9n acontece bajo el signo del bautismo. Que adem\u00e1s en el b. de Jes\u00fas se d\u00e9 la primera teofan\u00ed\u00ada trinitaria, tampoco puede ser ajena a la f\u00f3rmula lit\u00fargica con que muy pronto se imparti\u00f3 el b. cristiano.<\/p>\n<p>b) Ciertamente, el b. de agua exist\u00ed\u00ada antes de Jes\u00fas, pero con su propio b. y en la pr\u00e1ctica de la Iglesia primitiva recibi\u00f3 un nuevo significado. Toda la novedad del b. cristiano est\u00e1 en el nombre de quien se imparte: los que eran agregados a la Iglesia eran bautizados en el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas, de Cristo, del Se\u00f1or (cf. He 2,38; 8,16; 10,48; 19,5; 1 Cor 6,11; Rom 6,3; G\u00e1l 3,27). Jes\u00fas aparece como el destinatario de la entrega que el bautizado hace de su vida en el b. Es, pues, un signo de pertenencia, un t\u00ed\u00adtulo de propiedad. Ser bautizados en el nombre de Jes\u00fas es entrar a formar parte de &#8216;los suyos&#8217;. De esta manera, Cristo constituye el primer referente del b. cristiano. El b. nos vincula a Cristo, a su obra salv\u00ed\u00adfica. Por eso Pablo, cuando reflexiona despacio sobre el sentido y valor del b., no encuentra otro punto de referencia que el misterio pascual: \u00ab\u00bfO es que ignor\u00e1is que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jes\u00fas, fuimos bautizados en su muerte? Fuimos con \u00e9l sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n nosotros vivamos una vida nueva\u00bb (Rom 6, 3s). El mismo pensamiento se pone de relieve en esteotro texto: \u00abEn Cristo fuisteis circuncidados con circuncisi\u00f3n no quir\u00fargica, sino mediante el despojo de vuestro cuerpo mortal, por la circuncisi\u00f3n en Cristo. Sepultados con \u00e9l en el b., con \u00e9l tambi\u00e9n hab\u00e9is resucitado por la fe en la acci\u00f3n de Dios, que le resucit\u00f3 de entre los muertos\u00bb (Col 2,11 s). La pertenencia a Cristo por el b. recibido en su nombre est\u00e1 en relaci\u00f3n con la obra redentora, con el precio grande pagado por nosotros (cf. 1 Cor 6,20; 7,23). Los dos textos citados ponen de relieve la fuente salv\u00ed\u00adfica del b., la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, que se actualiza simb\u00f3licamente en este sacramento. El se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo deriva de la cruz cuya fuerza salvadora se nos comunica en el b. Aqu\u00ed\u00ad estriba la insistencia de los textos neotestamentarios sobre el b. en el nombre de Jes\u00fas: en la experiencia salv\u00ed\u00adfica que brota de la participaci\u00f3n bautismal en la muerte y resurrecci\u00f3n mediante la cual \u00abDios ha constituido Se\u00f1or y Cristo a este Jes\u00fas a quien vosotros hab\u00e9is crucificado\u00bb (He 2,36).<\/p>\n<p>Por el b. nos ponemos bajo el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo, entramos en el reino de la libertad de los hijos de Dios. Por eso, el b. tiene un doble contenido liberador: por una parte, el ba\u00f1o bautismal nos perdona los pecados (He 2,38), lava las manchas de nuestros pecados (He 22,16), nos purifica (Ef 5,26), nos libra de la mala conciencia (Heb 10,22); por otra parte, nos abre la puerta de la salvaci\u00f3n (He 2,40.47; Tit 3,5) al comunicarnos el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Pablo resume as\u00ed\u00ad los efectos del b.: \u00abY algunos esto \u00e9rais [fornicarlos, maldicientes etc], pero hab\u00e9is sido lavados; hab\u00e9is sido santificados, hab\u00e9is sido justificados en el nombre del Se\u00f1or Jesucristo y por el Esp\u00ed\u00adritu de nuestro Dios\u00bb(1 Cor 6,11).<\/p>\n<p>c) En el b. morimos al hombre viejo para dar paso al hombre nuevo creado en Cristo Jes\u00fas. El don de la vida nueva que surge del misterio pascual y se nos comunica en el b.(cf. Rom 6), es el Esp\u00ed\u00adritu Santo. El signo del se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo, que toma posesi\u00f3n de nosotros en el b., es el don del Esp\u00ed\u00adritu. Somos bautizados en su nombre y, como profetiz\u00f3 Juan (cf.Mt 3,11s; Mc 1,8; Lc 3,16s; Jn 1,19-34; He 10,37s), por este b. recibimos el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Pero como el Esp\u00ed\u00adritu es el fruto de la pascua, pues hasta entonces \u00abno hab\u00ed\u00ada Esp\u00ed\u00adritu, ya que todav\u00ed\u00ada Jes\u00fas no hab\u00ed\u00ada sido glorificado\u00bb(Jn 7,39) y al morir nos entreg\u00f3 el Esp\u00ed\u00adritu (cf.Jn 19,30), y como por el b. entramos en el misterio pascual (cf. Rom 6), por eso mismo con el agua bautismal recibimos el don del Esp\u00ed\u00adritu. As\u00ed\u00ad lo entendi\u00f3 la Iglesia primitiva: \u00abEn realidad, podemos decir que los ap\u00f3stoles pensaban que la recepci\u00f3n de este sacramento [del b.] reproduc\u00ed\u00ada tanto como era posible su propia experiencia de pentecost\u00e9s\u00bb. La vinculaci\u00f3n del b. de agua y el don del Esp\u00ed\u00adritu no s\u00f3lo la anunci\u00f3 el Bautista, sino tambi\u00e9n el propio Jes\u00fas en su di\u00e1logo con Nicodemo: \u00abEn verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Esp\u00ed\u00adritu no puede entrar en el reino de Dios\u00bbQn 3,5). Como Jes\u00fas fue concebido por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el nuevo nacimiento del cristiano para la vida eterna es obra del Esp\u00ed\u00adritu vivificante. Por eso se puede definir el b. como \u00abba\u00f1o de regeneraci\u00f3n y de renovaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb(Tit 3,5). El es el principio de lavida nueva, de la vida trinitaria de Dios, que se nos comunica en el b. En este sacramento se da un nuevo nacimiento (1Pe 1,3.23): el que renace es una criatura nueva (2 Cor 5,17), que tiene por Padre a Dios (filiaci\u00f3n adoptiva: Rom 8,29; G\u00e1l 4,4ss), pues ha nacido de lo alto Un 3,3) para heredar la vida eterna (Tit 3,7; Ef 1,14), cuya prenda y arras es el Esp\u00ed\u00adritu Santo (2 Cor 1,22; 5,5; Rom 8,14ss.23). As\u00ed\u00ad, pues, \u00aben el b. y por obra de Dios Padre, el hombre viejo se convierte en hombre nuevo, espiritual, es decir, un hombre del Esp\u00ed\u00adritu (Santo de Dios)\u00bb. El significado profundo y la novedad del b. cristiano est\u00e1 en el hecho de que por medio de \u00e9l participamos de la filiaci\u00f3n divina en Jesucristo al recibir el don de su Esp\u00ed\u00adritu. En el b. toda la Trinidad\u00bb interviene para hacer realidad en el creyente el misterio de la salvaci\u00f3n que aconteci\u00f3 en la cruz.<\/p>\n<p>d) El Esp\u00ed\u00adritu Santo es el v\u00ed\u00adnculo de unidad del Padre y del Hijo y lo es tambi\u00e9n del &#8216;cuerpo de los tres&#8217; (Tertuliano), de la Iglesia: \u00abPues del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, no obstante su pluralidad, no forman m\u00e1s que un solo cuerpo, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n Cristo. Porque en un solo Esp\u00ed\u00adritu hemos sido todos bautizados, para no formar m\u00e1s que un cuerpo, jud\u00ed\u00ados y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Esp\u00ed\u00adritu\u00bb(1 Cor 12,12s). El b. es el sacramento de la unidad del cuerpo de Cristo, que realiza el Esp\u00ed\u00adritu Santo. \u00abEn efecto, todos los bautizados en Cristo os hab\u00e9is revestido de Cristo: ya no hay jud\u00ed\u00ado ni griego; ni esclavo nilibre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jes\u00fas\u00bb(G\u00e1l 3,27s). La simbolog\u00ed\u00ada paulina del &#8216;revestirse de Cristo&#8217; acent\u00faa la configuraci\u00f3n con \u00e9l a partir del b. recibido en su nombre hasta que el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo en el creyente alcance la plena identificaci\u00f3n del \u00abvivo yo, pero no yo, es Cristo quien vive en m\u00ed\u00ad\u00bb(G\u00e1l 2,20); implica la nueva vida a semejanza de la de Jes\u00fas con sus mismos sentimientos (cf. Flp 2,5), es decir, la perfecta vivencia de la filiaci\u00f3n adoptiva.<\/p>\n<p>La implicaci\u00f3n de la Trinidad en el acontecimiento bautismal aparece resumida en la f\u00f3rmula &#8216;lit\u00fargica&#8217; de Mt 28,19: \u00abId, pues, y haced disc\u00ed\u00adpulos a todas las gentes bautiz\u00e1ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. Si, como piensa la mayor\u00ed\u00ada de los autores, este texto refleja el \u00abuso lit\u00fargico establecido m\u00e1s tarde en la comunidad primitiva\u00bb, eso no significa una evoluci\u00f3n ileg\u00ed\u00adtima del primitivo b. en el nombre de Jes\u00fas. Al contrario, la comprensi\u00f3n del b. como inserci\u00f3n en el misterio pascual forzosamente ten\u00ed\u00ada que desembocar en la explicitaci\u00f3n trinitaria del signo con el que se actualiza en el creyente dicho misterio. Pues el mandato de bautizar [por encargo y con el poder de Cristo resucitado] significa que por esa acci\u00f3n, el bautizado muere y resucita con Cristo, es decir, en \u00e9l se realiza \u00ablo que Dios mismo hizo en el acontecimiento de Cristo y hace ahora en el acto del b.\u00bb. Si la pascua es la revelaci\u00f3n m\u00e1s perfecta del misterio trinitario de Dios, revelaci\u00f3n que acontece parad\u00f3jicamente en el grito de Cristo en la cruz (cf. Mc 15,34) que es respondido por el Padre al resucitarle de entre los muertos (cf. He 2,24.31s.36 etc.), no pod\u00ed\u00ada dejar de configurarse trinitariamente la celebraci\u00f3n del sacramento que nos introduce precisamente en el misterio pascual. Adem\u00e1s, era natural que si se hablaba del efecto filiaci\u00f3n&#8217; y de la donaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en el b., esto tendr\u00ed\u00ada que reflejarse r\u00e1pidamente en la f\u00f3rmula de administraci\u00f3n de este sacramento. Por otro lado, el relato del b. de Jes\u00fas en el Jord\u00e1n con la voz del Padre y el s\u00ed\u00admbolo visible del Esp\u00ed\u00adritu descendiendo sobre \u00e9l, debi\u00f3 influir tambi\u00e9n en la comprensi\u00f3n del b. cristiano como acontecimiento trinitario, pues \u00abel que llega a la fe se reviste de Cristo en el b., reproduce la imagen de su Hijo (Dios) [Rom 8,29] y, as\u00ed\u00ad, sucede en \u00e9l lo mismo que en Jes\u00fas, que se hizo bautizar en el Jord\u00e1n\u00bb. Toda la Trinidad toma posesi\u00f3n del bautizado que es enviado como testigo del amor del Padre manifestado en Cristo y en la donaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. Se puede, pues, afirmar que \u00abla f\u00f3rmula posterior en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo [Mt 28,19], es una evoluci\u00f3n trinitaria de la confesi\u00f3n cristol\u00f3gica. En el b. en el nombre de Dios Trino y en la proclamaci\u00f3n de la palabra acontece, tal como muestra el contexto de Mt 28,18 y 20, la actualizaci\u00f3n de Jes\u00fas, de su resurrecci\u00f3n y de su poder sobre los cielos y la tierra, una actualizaci\u00f3n que abarca todos los tiempos y lugares y es, por tanto, pneum\u00e1tica\u00bb.<\/p>\n<p>II. Cuestiones particulares<br \/>\na) Ante todo, el b. aparece desde el principio como puerta de entrada a la comunidad eclesial; por \u00e9l nos incorporamos a la Iglesia, al cuerpo m\u00ed\u00adstico de Cristo (cf. LG 11.14; AG 6.7; AA 3). Pero la Iglesia no es una mera organizaci\u00f3n religiosa, sino el pueblo de Dios Padre o el cuerpo de Cristo animado por el Esp\u00ed\u00adritu Santo. El misterio de la Iglesia se funda y se ilumina desde la Trinidad. Entrar, pues, en la comunidad eclesial es penetrar en el \u00e1mbito del misterio trinitario de Dios. Por el b. somos asociados al pueblo de Dios, somos incorporados al cuerpo de Cristo, de cuya cabeza desciende a todos los miembros la gracia y la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu. El b. nos da la ciudadan\u00ed\u00ada del reino, pues la Iglesia, aunque no se identifica con el reino, constituye, sin embargo, \u00abel germen y el principio de ese reino\u00bb(LG 5); adem\u00e1s, el b. nos habilita para ejercer todos los derechos inherentes a los ciudadanos de este reino, en particular, el derecho sacerdotal. Por el b. entramos a formar parte del &#8216;pueblo sacerdotal&#8217; (cf. 1 Pe 2,9; Ap 1,6; 5,10), llamados a ejercer el sacerdocio com\u00fan de los fieles en el culto al Padre por medio de Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf. LG 10.11). Pero adem\u00e1s el b. no s\u00f3lo nos une con Cristo-cabeza sino tambi\u00e9n con todos los miembros de su cuerpo; es el sacramento de la unidad de la Iglesia&#8217;, el que edifica y hace crecer la familia de los hijos de Dios; es, por eso mismo, el sacramento de la llamada perenne a reconstruir la unidad entre todos los miembros del Cristo \u00fanico y total (cf. LG 15; UR 2; 3; 22; AG 6.15).<\/p>\n<p>b) \u00abEl b. es el sacramento de la fe\u00bb. Pero este sacramento, como los dem\u00e1s, \u00abno s\u00f3lo supone la fe, sino que a la vez la alimenta, la robustece y la expresa por medio de palabras y cosas; por esto se llaman sacramentos de la fe\u00bb(SC 59). Para acceder al b. se requiere la fe tal como ha sido configurada por la intervenci\u00f3n de Dios en la historia de la salvaci\u00f3n a trav\u00e9s de Jesucristo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Es la fe en la palabra y en las acciones salv\u00ed\u00adficas con las que Jes\u00fas nos revel\u00f3 el misterio de Dios como Padre suyo, y del Esp\u00ed\u00adritu como v\u00ed\u00adnculo de amor de ambos. Confesar a Jes\u00fas como Se\u00f1or y Mes\u00ed\u00adas es profesar la fe en el Padre que lo envi\u00f3 y lo resucit\u00f3 de entre los muertos por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu (cf. Rom 10,9). La confesi\u00f3n trinitaria da paso a la celebraci\u00f3n del misterio trinitario de salvaci\u00f3n que tiene lugar en el bautismo. Porque si en alg\u00fan momento debe hacerse expl\u00ed\u00adcita la confesi\u00f3n trinitaria es en aquel acontecimiento que nos introduce en la vida cristiana, que por eso el b. es el primero de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n. Del recto comienzo depende mucho la evoluci\u00f3n y maduraci\u00f3n posterior. Por eso, cuando se dice que la mayor\u00ed\u00ada de los cristianos son monote\u00ed\u00adstas en la pr\u00e1ctica de su fe (K. Rahner), se est\u00e1 indirectamente constatando el escaso relieve que la confesi\u00f3n trinitaria tiene en el b. Para recuperar la fe trinitaria bautismal como impulso vital que se haga sentir en toda la existencia cristiana a lo largo de la vida, s\u00f3lo hay un camino: poner claramente de relieve lo que sucede en el b. Es la experiencia de salvaci\u00f3n en que este sacramento nos introduce, la que puede reabrir el camino hacia el misterio trinitario. Si en el b. de Jes\u00fas en el Jord\u00e1n se dio la primera teofan\u00ed\u00ada trinitaria, en el b. de los cristianos debe percibirse con claridad la acci\u00f3n del Padre que nos adopta como hijos en el Hijo, la obra redentora de Cristo y la presencia santificante del Esp\u00ed\u00adritu. \u00abPor eso la per\u00ed\u00adcopa del b. [de Cristo en el Jord\u00e1n] pone de relieve que en el b. de Jes\u00fas ocurri\u00f3 lo que se reproduce siempre en el b. de los cristianos: el bautizado es arrebatado por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios e introducido en la filiaci\u00f3n divina escatol\u00f3gica\u00bb. Esta percepci\u00f3n experiencia) de la salvaci\u00f3n puede llenar de contenido y de vida la &#8216;f\u00f3rmula trinitaria. De este modo, la referencia de la fe del bautizado siempre ser\u00e1 la confesi\u00f3n de Dios Trinidad como punto de partida y t\u00e9rmino de la aventura que empez\u00f3 en el bautismo.<\/p>\n<p>c) Finalmente, la dimensi\u00f3n trinitaria del b. puede profundizarse desde una adecuada comprensi\u00f3n del car\u00e1cter&#8217; bautismal. Este se suele poner en relaci\u00f3n con la idea de consecratio. Por el b., el creyente es consagrado a Cristo como propiedad suya. Esta pertenencia es inalienable, porque el don entregado a Dios y recibido por \u00e9l no admite vuelta o retractaci\u00f3n. Cuando Cristo toma posesi\u00f3n del bautizado lo marca con el sello de s\u00ed\u00ad mismo: es la marca o huella indeleble, el &#8216;car\u00e1cter&#8217;, que identifica para siempre al bautizado como miembro de Cristo, como cristiano. Por eso el b. es irrepetible, porque es el signo que nos introduce en el misterio de la redenci\u00f3n; la vida nueva que brota de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo s\u00f3lo tiene un comienzo. Se puede ser infiel a esta vida, se puede abominar del don recibido, pero no es posible negar su comienzo que siempre permanece como posibilidad de renovaci\u00f3n, porque \u00ablos dones y la vocaci\u00f3n de Dios son irrevocables\u00bb(Rom 11,29). El &#8216;car\u00e1cter&#8217; es, pues, el germen de lavida trinitaria de Dios que se nos infundi\u00f3 en el b. para hacerlo crecer y desarrollarse. Este &#8216;efecto permanente&#8217; es la ra\u00ed\u00adz y fundamento de todo lo dem\u00e1s: del &#8216;fruto&#8217; del sacramento y del posterior desarrollo de la vida cristiana, y de la recuperaci\u00f3n de la gracia perdida por el pecado. Ahora bien, el desarrollo de la vida divina que se nos comunica en el b. pasa por la identificaci\u00f3n o configuraci\u00f3n con Cristo (cf. LG 7.15.31; UR 22; AG 36) a quien se entrega el bautizado, siendo as\u00ed\u00ad asociado por Cristo al misterio de su muerte y resurrecci\u00f3n por el que participamos de la vida trinitaria de Dios. De esta &#8216;consecratio&#8217; bautismal que imprime &#8216;car\u00e1cter&#8217; o marca de Cristo, deriva tambi\u00e9n la &#8216;capacidad&#8217; sacerdotal del cristiano para dirigirse al Padre &#8216;en esp\u00ed\u00adritu y verdad&#8217;, como tambi\u00e9n el derecho y el deber de participar en la misi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica que Cristo confi\u00f3 a su Iglesia (cf. LG 11.33; AA 3). Interpretar as\u00ed\u00ad el &#8216;car\u00e1cter&#8217; es afirmar la eficacia real, divina del b., sin que esto se entienda de forma m\u00e1gica o mec\u00e1nica. Pues \u00abla eficacia b\u00e1sica, real y objetiva, del b. como fundamento y principio de la vida cristiana y eclesial no impide, sino que exige luego la aceptaci\u00f3n personal y el desarrollo de la plenitud de vida iniciada (s\u00f3lo iniciada) en el b..<\/p>\n<p>III. Celebraci\u00f3n del bautismo<br \/>\nEl b. es el primero de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana; es, pues, el que nos introduce en la vida trinitaria de Dios que se nos ofrece como don y gracia en el acontecimiento de Cristo, es \u00abel signo y el instrumento del amor preveniente de Dios\u00bb. Conforme a la intenci\u00f3n de este art\u00ed\u00adculo, no es el caso de analizar aqu\u00ed\u00ad la estructura y contenido de la celebraci\u00f3n del bautismo; simplemente nos limitamos a subrayar los acentos trinitarios de los textos centrales de la celebraci\u00f3n que son los mismos tanto en el &#8216;Ritual del Bautismo de Ni\u00f1os&#8217;, que es el que aqu\u00ed\u00ad tengo en cuenta, como en el &#8216;Ritual de la Iniciaci\u00f3n cristiana de Adultos. Despu\u00e9s del rito de acogida en la Iglesia que concluye con la signaci\u00f3n en la frente \u00abcon la se\u00f1al de Cristo Salvador\u00bb como expresi\u00f3n de pertenencia a Cristo, sigue la liturgia de la palabra en la que destaca las per\u00ed\u00adcopas bautismales de Jn 3,1-6; Mt 28,18-20; Mc 1,9-11; 10,13-16. A modo de conclusi\u00f3n de la liturgia de la palabra con los distintos elementos que la integran, se reza una oraci\u00f3n de exorcismo antes de la unci\u00f3n prebautismal. En dicha oraci\u00f3n se invoca al Padre, de quien parte la misi\u00f3n del Hijo \u00abpara librarnos del dominio de Satan\u00e1s\u00bb y \u00abllevarnos al Reino de la luz\u00bb, que se realiza a trav\u00e9s de la liberaci\u00f3n del pecado original, cuyo efecto positivo es quedar constituidos como templos vivos de Dios en que habita el Esp\u00ed\u00adritu Santo. La toma de posesi\u00f3n del que va a ser bautizado por parte de la Trinidad, pasa por la liberaci\u00f3n del pecado sea original o\/y personal. Naturalmente, donde m\u00e1s se subrayan los aspectos trinitarios del b. es en la liturgia del sacramento. As\u00ed\u00ad, en la oraci\u00f3n de bendici\u00f3n del agua bautismal, despu\u00e9s de recordar distintos hechos salv\u00ed\u00adficos vinculados al agua desde el principio de la creaci\u00f3n, se hace memoria de aquellos acontecimientos que fundamentan m\u00e1s de cerca la instituci\u00f3n de este sacramento: el b. de Jes\u00fas en el Jord\u00e1n, el agua y la sangre que brotaron del costado abierto, el mandato de bautizar. La gracia de la vida nueva en Cristo que en la fuente bautismal la Madre Iglesia va a alumbrar, se debe a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu vivificante. El agua es signo de gracia al actuar en ella \u00abel poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo, por tu Hijo\u00bb. El Esp\u00ed\u00adritu santifica el agua porque Cristo le ha abierto el camino desde el \u00e1rbol de la cruz. A la triple renuncia al pecado sigue la triple profesi\u00f3n de fe en el Padre, en el Hijo y en el Esp\u00ed\u00adritu Santo como condici\u00f3n indispensable para recibir el b. impartido precisamente, seg\u00fan el mandato del Resucitado, \u00aben el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. La vinculaci\u00f3n de la profesi\u00f3n de fe trinitaria al acontecimiento bautismal, es decir, al nuevo nacimiento, a la vida nueva del cristiano, es un claro testimonio de que la Trinidad no es un &#8216;misterio&#8217; para entretenimiento de la especulaci\u00f3n teol\u00f3gica, sino aquella realidad divina que asegura y da sentido a la vida cristiana, ya que \u00abla confesi\u00f3n trinitaria es el resumen y la suma de todo el misterio cristiano, y de ella depende el conjunto de la realidad soteriol\u00f3gica cristiana. Por algo tiene su origen [&#8230;] en el acto por el que el hombre se hace cristiano: en el b., que en todas las iglesias se realiza &#8216;en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo. La vida cristiana, desde sus inicios, va unida incondicionalmente a la confesi\u00f3n trinitaria&#8217;. No puede darse, pues, una celebraci\u00f3n del b. cristiano sin una confesi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de la Trinidad, no como pura f\u00f3rmula ritual, sino como presencia activa y eficaz en la configuraci\u00f3n de la nueva vida en Cristo regalada por el Padre al bautizado con el don del Esp\u00ed\u00adritu. Esta nueva vida en Cristo la explicitan los ritos posbautismales, sobre todo el de la unci\u00f3n con el santo crisma en la coronilla del reci\u00e9n bautizado para significar la incorporaci\u00f3n a Cristo-cabeza del Cuerpo y la participaci\u00f3n en su sacerdocio real, a la que sigue el rito de la imposici\u00f3n de la vestidura blanca, como s\u00ed\u00admbolo de la vida nueva de aquel que ha sido revestido de Cristo (cf. G\u00e1l 3,27). Con la recitaci\u00f3n de la oraci\u00f3n dominical, junto a la mesa eucar\u00ed\u00adstica la Madre Iglesia enfila ya a sus hijos bautizados hacia la plena realizaci\u00f3n de la iniciaci\u00f3n cristiana en la confirmaci\u00f3n y la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>IV. Conclusi\u00f3n<br \/>\n\u00abEl b. es manifestaci\u00f3n del amor gratuito del Padre, participaci\u00f3n en el misterio pascual del Hijo, comunicaci\u00f3n de una nueva vida en el Esp\u00ed\u00adritu; el b. hace entrar a los hombres en la herencia de Dios y los agrega al Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia\u00bb. Tanto la teolog\u00ed\u00ada como la celebraci\u00f3n del b. destacan con fuerza la dimensi\u00f3n trinitaria de este primer sacramento de la iniciaci\u00f3n cristiana. Y ello es l\u00f3gico, porque en \u00e9l se da el primer encuentro con el Dios que nos revel\u00f3 Jes\u00fas al que acogemos confes\u00e1ndole como Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. De c\u00f3mo se comprenda y se celebre este primer encuentro depender\u00e1 la progresiva inserci\u00f3n posterior en el misterio y en la vida trinitaria de Dios. Por eso tiene tanta importancia la catequesis bautismal que no ha delimitarse a la preparaci\u00f3n de los padres (o del catec\u00fameno, en el caso de adultos), sino que ha de ser parte integrante de la predicaci\u00f3n cristiana a lo largo del tiempo, especialmente durante la cuaresma. Es necesario &#8216;recuperar&#8217; el b., lo que \u00e9l signific\u00f3 para cada uno, la vida que nos comunic\u00f3, el Dios con el que nos puso en relaci\u00f3n. Si la fe trinitaria tiene escaso relieve en la mayor\u00ed\u00ada de los cristianos, ello se debe, en parte no despreciable, a la escasa relevancia que el b. ejerce sobre la vida y conducta de los que fueron un d\u00ed\u00ada bautizados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00ed\u00adritu Santo. A partir del b., los dem\u00e1s sacramentos y la oraci\u00f3n entera de la Iglesia est\u00e1n configurados trinitariamente y, sin embargo, la din\u00e1mica trinitaria permanece fuera de la vida del creyente &#8216;normal&#8217;. Esto quiere decir que la confesi\u00f3n trinitaria, no experimentada como comuni\u00f3n viva con la Trinidad desde su ra\u00ed\u00adz bautismal, se percibe como una mera f\u00f3rmula ritual. Por eso, sin la &#8216;recuperaci\u00f3n&#8217; del acontecimiento bautismal como determinante de toda la vida cristiana, es dificil que el Dios uno y trino envuelva, penetre y configure la fe, la oraci\u00f3n y la conducta del cristiano. El anuncio y la confesi\u00f3n del Dios trinitario est\u00e1n, pues, vinculados de manera decisiva al b. vivido (y rememorado continuamente) como principio y ra\u00ed\u00adz de la vida nueva de hijos del Padre, por Jesucristo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>[ &#8211;> Confirmaci\u00f3n; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Eucarist\u00ed\u00ada; Iglesia; Jesucristo; Pascua; Pentecost\u00e9s.]<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: BARTH G., El bautismo en el tiempo del cristianismo primitivo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1986; CABLE R., La iniciaci\u00f3n cristiana, en A.G. MARTIMORT (ed.), La Iglesia en oraci\u00f3n, Herder, Barcelona 1987; HAMMAN A., El bautismo y la confirmaci\u00f3n, Herder, Barcelona 1970; NEUNHEUSER B., Bautismo y confirmaci\u00f3n, Ed. Cat\u00f3lica, Madrid 1975; ID., Bautismo sacramental, en SM I, Herder, Barcelona 1976; NOCENT A., I tre sacramenti dell&#8217;iniziazione cristiana, en A. J. CHUPUNGCO (ed.), An\u00e1mnesis. Introduzione storico-teologica alla Liturgia. 3\/1: la turgia i sacrament\u00ed\u00ad: teologia e storia della celebrazione, Marietti, Genova 1986; SCHULTE R., La conversi\u00f3n (metanoia), inicio y forma de la vida cristiana, en SMV, Cristiandad, Madrid 1984; TENA, P.- BoROBIO, D., Sacramentos de iniciaci\u00f3n cristiana:<br \/>\nJos\u00e9 Mar\u00ed\u00ada de Miguel<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Del griego bapt\u00ed\u00adzo (sumerjo) designa al primero de los siete sacramentos cristianos, el que \u00abhace\u00bb al cristiano, abriendo la puerta a todas las otras fuentes de santificaci\u00f3n sacramental que lo presuponen y lo requieren. Es el fundamento de la vida cristiana y contiene en germen todos sus futuros desarrollos.<\/p>\n<p>El juda\u00ed\u00adsmo conoc\u00ed\u00ada un bautismo de  los pros\u00e9litos, adem\u00e1s de otros muchos ritos de abluci\u00f3n. Pero fue Juan Bautista en particular el que predic\u00f3 el bautismo de conversi\u00f3n para el perd\u00f3n de los pecados (Mc 1,1 -5). Se trataba de un bautismo \u00abescatol\u00f3gico\u00bb, con \u00e9l proclamaba que estaban a punto de llegar los \u00faltimos tiempos, con la venida del Mes\u00ed\u00adas. El mismo Jes\u00fas, al comienzo de su vida p\u00fablica, se hizo bautizar por Juan. Con la teofan\u00ed\u00ada que va unida a \u00e9l, el bautismo de Jes\u00fas se carga de significado, fundamentales: 1. Manifiesta  su solidaridad con los hombres pecadores y de esta manera anticipa el advenimiento que habr\u00ed\u00ada de sellar su cumplimiento, el \u00abbautismo que tiene que recibir\u00bb y en el que se cumplir\u00e1 su misi\u00f3n (Mc f0,38), esto es, su pasi\u00f3n y muerte: Jes\u00fas es consagrado como Mes\u00ed\u00adas, Hijo predilecto del Padre (Mc ], 10-1 1); sobre \u00e9l baja el Esp\u00ed\u00adritu como una paloma del cielo y permanece sobre \u00e9l (Jn 1,32). Esta v\u00e9nida manifiesta el poder creador y salv\u00ed\u00adfico de Dios: lleno de Esp\u00ed\u00adritu Santo y ungido como Mes\u00ed\u00adas, Jes\u00fas puede llevar a cabo su ministerio de salvaci\u00f3n, arrebatar a la humanidad de la esclavitud del pecado y restablecer la soberan\u00ed\u00ada de Dios. Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y de Pentecost\u00e9s, los hombres pueden por medio del bautismo obtener el perd\u00f3n de sus culpas y la renovaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. Mc 16,15:16 y Mt 28,18-20 nos dicen que el Resucitado confi\u00f3 a sus ap\u00f3stoles la misi\u00f3n de \u00abhacer disc\u00ed\u00adpulos a todos los pueblos\u00bb. Con esta orden va ligado el bautismo \u00aben el nombre del Padre y del Hijo y &#8211; del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. Por medio del bautismo, en el nombre de la Trinidad, es posible participar del misterio de la pascua de Cristo y obtener as\u00ed\u00ad la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El ap\u00f3stol Pablo desarroll\u00f3 abundantemente la teolog\u00ed\u00ada del bautismo.  Se trata de una inmersi\u00f3n (sepultura) en la muerte de Cristo, \u00abpara que as\u00ed\u00ad  como Cristo ha resucitado de entre los muertos por el poder del Padre, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n nosotros llevemos una vida nueva\u00bb (Rom 6,4). Del hecho fundamental de haber sido bautizados en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo se derivan numerosas consecuencias: acaba una existencia, el ser carnal queda reducido a la impotencia y empieza una existencia nueva la nueva criatura est\u00e1 ya reconciliada con Dios: \u00bb hab\u00e9is sido purificados,&#8217; salvados en nombre de Jesucristo)\u00bb (1 .Cor 6,] ]) se entra en la comuni\u00f3n animada por  el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo resucitado, que es la comunidad mesi\u00e1nica: lo mismo que la circuncisi\u00f3n agregaba al ni\u00f1o al pueblo de la antigua alianza, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el bautismo, nueva circuncisi\u00f3n  (Col 2,] ]), hace entrar en la comunidad de salvaci\u00f3n que es la Iglesia del Nuevo Testamento: el mismo  Esp\u00ed\u00adritu es el sello que marca al bautizado (cf Ef ] , ] 3), es decir, lo caracteriza como perteneciente de manera especial a  Dios, el bautismo califica y determina la vida del cristiano, que es caminar y vivir seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu.<br \/>\n       Desde sus comienzos la Iglesia se preocupa de bautizar (Hch 2,~81 8,16: 10 48; 19,5). El mismo Pablo fue bautizado despu\u00e9s de su conversi\u00f3n (Hch 9,18: 22,16), y bautiz\u00f3 luego a Crispo, a Gavo y a la .familia de Esteban (1 Cor 1,14-l6. Los testimonios del s. III (sobre todo la Traditio apostolica de Hip\u00f3lito) nos dicen que en la vigilia pascual se administraba solemnemente el bautismo, junto con la unci\u00f3n crismal y la participaci\u00f3n eucaristica. Los aduitos admitidos al bautismo ten\u00ed\u00adan que prepararse seriamente mediante un largo periodo de \u00abcatecumenado\u00bb. Pero la misma Traditio habla tambi\u00e9n del bautismo de los ni\u00f1os. La praxis del bautismo de los ni\u00f1os se conoce va desde los origenes, aunque tuvo cierta regresi\u00f3n a lo largo del s. II&#8217;. En efecto, por esta \u00e9poca, cuando los mismos adultos  retrasaban la iniciaci\u00f3n cristiana (por miedo a las culpas futuras, dada la unicidad y la severidad de la penitencia p\u00fablica, muchos padres retrasaban el bautismo de sus hijos por estas mismas razones. Pero, los mismos Padres de la Iglesia que se bautizaran en edad adulta (como Basilio, Ambrosio, Juan Cris\u00f3stomo, Agust\u00ed\u00adn) reaccionaron en\u00e9rgicamente contra esa negligencia, subravando la necesidad del bautismo para la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, con la difusi\u00f3n del  cristianismo, tienden a desaparecer el bautismo de los adultos l la instituci\u00f3n del catecumenado, generaliz\u00e1ndose la praxis del bautismo concedido a los reci\u00e9n nacidos, En consecuencia, la Unci\u00f3n crismal y la participaci\u00f3n en la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica se retrasan en Occidente hasta la edad de la \u00abdiscreci\u00f3n\u00bb El.<\/p>\n<p>rito actual del bautismo de los ni\u00f1os se articula en cuatro momentos: acogida, liturgia de la palabra, liturgia del sacramento, conclusion. Se empieza acogiendo a 1os padres y padrinos que presentan al ni\u00f1o para e1 bautismo y se le pide que asuman el compromiso de educarlo en la fe. La palabra de Dios se propone en un abundante numero de textos, en los que est\u00e1n presentes los grandes temas del nueva nacimiento, de la vida en Cristo en nosotros, de la pertenencia a la Iglesia.<\/p>\n<p> \tDespu\u00e9s de la oraci\u00f3n y de la unci\u00f3n  con el \u00f3leo de los catec\u00famenos viene el verdadero rito bautismal. Se bendice el agua, se renuncia al mal y se hace la profesi\u00f3n de fe en la Trinidad. El nuevo rito vuelve a resaltar el gesto de la inmersi\u00f3n, que es sin duda el m\u00e1s expresivo; pero el gesto m\u00e1s com\u00fan es el de la infusi\u00f3n del agua. Sigue la unci\u00f3n con el crisma (que significa la nueva dignidad del cristiano), la imposici\u00f3n del h\u00e1bito blanco (s\u00ed\u00admbolo de inmortalidad y de incorruptibilidad), la entrega del signo de la luz (el cristiano es un \u00abiluminado\u00bb). El rito termina con el rezo de la oraci\u00f3n del Se\u00f1or y la bendici\u00f3n. El bautismo es administrado ordinariamente por un ministro ordenado, pero en caso de necesidad puede hacer de ministro cualquier persona, con tal de que tenga la intenci\u00f3n de hacer lo que hace la Iglesia. Puesto que el bautismo marca al hombre como perteneciente a Cristo y lo hace capaz de participar del culto (le la Iglesia (se trata del don del \u00abcar\u00e1cter\u00bb), el bautismo es irrepetible. Su efecto es la purificaci\u00f3n total, el perd\u00f3n de todos los pecados, el original y los actuales.<\/p>\n<p>Necesario normalmente para la salvaci\u00f3n, el bautismo puede ser suplido por el bautismo de sangre (el martirio sufrido por un creyente todav\u00ed\u00ada no bautizado) o por el bautismo de deseo (que supone, con la fe, un deseo de recibir su sello, cuando s\u00f3lo unas circunstancias independientes de la voluntad del sujeto impiden encontrar su realizaci\u00f3n efectiva).<br \/>\nR. Gerardi<\/p>\n<p> Bibl.: B. Baroffio &#8211; M. Magrassi, Bautismo,  en DTI, 537-562; A, Hamman, El bautismo y la conl~rmaci\u00f3,1, Herder, Barcelona 1970; Neunheuser, Bautismo y confirmaci\u00f3n, Ed,  Cat\u00f3lica, Madrid 1975; b. Borobio (ed.), La celebraci\u00f3n ezl la Iglesia. I I Sacramentos, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988.<\/p>\n<p>       -Aspecto moral.- Considerado actual mente en el marco de conjunto de la iniciaci\u00f3n cristiana, el bautismo es el sacramento de la vida nueva. Se\u00f1ala tambi\u00e9n la entrada en la comunidad de los redimidos en Cristo y, por tanto, adem\u00e1s de su estudio tradicional dentro de la teolog\u00ed\u00ada sacramental, se presta tambi\u00e9n a una reflexi\u00f3n de tipo moral.<\/p>\n<p>En la praxis de la Iglesia primitiva  prevalece en el s\u00ed\u00admbolo bautismal la idea del \u00abnuevo nacimiento\u00bb. Hoy esta  idea ha perdido mucho de su fuerza.<\/p>\n<p>Por eso, sobre los diversos significados  teol\u00f3gicos tiende hoy a predominar el de inserci\u00f3n en la comunidad de los creyentes.<\/p>\n<p>El hecho de recibir el bautismo en  una edad en la que es imposible no s\u00f3lo una opci\u00f3n libre, sino incluso la conciencia de lo que se est\u00e1 haciendo, mueve a acentuar m\u00e1s el car\u00e1cter de toda la existencia cristiana como verificaci\u00f3n, apropiaci\u00f3n, realizaci\u00f3n permanente del propio bautismo.<\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n \u00e9tica propia del bautismo se capta de manera especial a trav\u00e9s de las promesas bautismales, que expresan el compromiso por crear en s\u00ed\u00ad mismo y en el mundo las condiciones para la acogida de la obra de Dios y la libertad del Esp\u00ed\u00adritu, y al mismo tiempo fundamentan el caracter sacramental de la moral cristiana, aun cuando -y quiz\u00e1s precisamente porque- sirven para recordar que ser cristiano no puede reducirse ni mucho menos a un hecho moral. Esas promesas bautismales comprenden, seg\u00fan una praxis que se remonta a los primeros siglos cristianos, una primera parte de aspecto negativo (renuncia al mal o a Satan\u00e1s) y otra segunda par te de aspecto positivo: la adhesi\u00f3n a Cristo.<\/p>\n<p>Renunciar al mal, a pesar de su formulaci\u00f3n negativa, es un compromiso que se refiere a la vida cristiana en su plenitud e implica toda una gama de positividad virtualmente ilimitada. Renunciar al mal no significa solamente comprometerse a no cometerlo, sino comprometerse a combatir activamente el pecado, y no s\u00f3lo el que uno pueda sentir en particular la tentaci\u00f3n de cometer, sino todo el pecado presente y activo en la historia, hasta lograr transformar el mal en una ocasi\u00f3n superior de bien. As\u00ed\u00ad, la adhesi\u00f3n a Cristo expresada en el \u00abCredo\u00bb no se reduce a admitir que ciertas prerrogativas de Cristo sean una realidad, sino aceptar la implicaci\u00f3n propia, total y directa, en estas mismas realidades. Para el creyente, Jesucristo no es simplemente un modelo en el obrar, sino la fuente de su ser. Por consiguiente, las promesas bautismales no son en primer lugar  un \u00abacto\u00bb, sino un status.<br \/>\nL. Sebastiani<\/p>\n<p> Bibl.: J. Espeja, Para comprender los sacramentos, Verbo Divino, Estella ~1994; D.<\/p>\n<p>Boureau, El futuro del bautismo, Herder,  Barcelona 1973.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Introducci\u00f3n &#8211; II. La experiencia lit\u00fargica y pastoral de la iglesia apost\u00f3lica: 1. El t\u00e9rmino \u00abbautizar\u00bb, \u00abbautismo\u00bb; 2. El bautismo de Juan; 3. El bautismo recibido por Jes\u00fas; 4. Jes\u00fas y el bautismo; 5. Los Hechos de los Ap\u00f3stoles y el bautismo; 6. San Pablo y el bautismo; 7. El bautismo en san Juan; 8. La tipolog\u00ed\u00ada bautismal de la iglesia y la carta de Pedro &#8211; III. Las experiencias bautismales en los primeros siglos: 1. La Didaj\u00e9 &#8211; Las Odas de Salom\u00f3n &#8211; Hermas; 2. Justino &#8211; Tertuliano &#8211; Hip\u00f3lito de Roma &#8211; IV. La bendici\u00f3n del agua bautismal &#8211; V. La renuncia a Satan\u00e1s &#8211; VI. La unci\u00f3n prebautismal &#8211; VII. Bautismo y profesi\u00f3n de fe &#8211; VIII. La unci\u00f3n despu\u00e9s del bautismo &#8211; IX. La entrega de la vestidura blanca y del cirio &#8211; X. El bautismo de los ni\u00f1os &#8211; XI. La catequesis de los padres: 1. La metodolog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica: a) La renuncia, b) La bendici\u00f3n del agua &#8211; XII. Visi\u00f3n sint\u00e9tica del nuevo rito del bautismo de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>I. Introducci\u00f3n<br \/>\nNo es posible hablar del bautismo sin relacionarlo con los otros dos sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana. El Rito del bautismo de los ni\u00f1os subraya esta importante exigencia dedic\u00e1ndole los p\u00e1rrafos iniciales de los Praenotanda del RBP (nn. 1-2). Mas, si es leg\u00ed\u00adtimo y hasta necesario tratar por separado el bautismo, en un tratado aparte como el presente no podr\u00e1 encontrarse el encuadramiento general, que ser\u00ed\u00ada tan necesario, por lo que rogamos al lector que consulte previamente la voz -> Iniciaci\u00f3n cristiana. Presupuesto cuanto all\u00ed\u00ad se dice, aqu\u00ed\u00ad nos limitaremos al bautismo, aun aludiendo ac\u00e1 y all\u00e1 a la -> confirmaci\u00f3n, para subrayar ya sus relaciones con el primer sacramento, ya sus diferencias.<\/p>\n<p>II. La experiencia lit\u00fargica y pastoral de la iglesia apost\u00f3lica<br \/>\n1. EL TERMINO \u00abBAUTIZAR\u00bb, \u00abBAUTISMO\u00bb. Desde el punto de vista lexicogr\u00e1fico, el verbo griego b\u00e1pt\u00f3, bapt\u00ed\u00adz\u00f3, significa inmergir, sumergir: se usa tambi\u00e9n hablando de una nave que se hunde o que se hace sumergir. En el helenismo rara vez se usa con el significado de ba\u00f1arse, lavarse; sugiere m\u00e1s bien la idea de hundirse en el agua.<\/p>\n<p>El NT usa b\u00e1pt\u00f3 solamente en sentido propio: mojar (Luc 16:24; Jua 13:26), te\u00f1ir (Apo 19:13); y bapt\u00ed\u00adz\u00f3 solamente en sentido cultual (rara vez en referencia a las abluciones de los jud\u00ed\u00ados: Mar 7:14; Luc 11:38), es decir, en el sentido t\u00e9cnico de bautizar. Que el NT use el verbo bapt\u00ed\u00adz\u00f3 s\u00f3lo en este sentido cultual t\u00e9cnico bien determinado demuestra que en \u00e9l el bautismo comporta ya algo que era desconocido en los dem\u00e1s ritos y costumbres de la \u00e9poca. En efecto, las religiones helen\u00ed\u00adsticas conoc\u00ed\u00adan las abluciones; pero, como demuestran los estudios actuales, si alguna vez aparece el verbo bapt\u00ed\u00adzein en el helenismo, dentro de un contexto religioso, nunca llega a tener un sentido sacral t\u00e9cnico.<\/p>\n<p>En el AT y en el juda\u00ed\u00adsmo los siete ba\u00f1os de Naam\u00e1n (2Re 5:14) demuestran cu\u00e1n importante era ya entonces ba\u00f1arse en el Jord\u00e1n. Se trata de un gesto cuasisacramental que se convertir\u00ed\u00ada en uno de los tipos principales de la patrolog\u00ed\u00ada patr\u00ed\u00adstica [-> infra, 8]. Sin embargo, las abluciones de los jud\u00ed\u00ados con car\u00e1cter de purificaci\u00f3n s\u00f3lo aparecer\u00ed\u00adan m\u00e1s tarde, por ejemplo en Jdt 12:7. (Tambi\u00e9n el bautismo de los pros\u00e9litos jud\u00ed\u00ados entraba en esta intenci\u00f3n purificadora.) Pero en el juda\u00ed\u00adsmo tales purificaciones son, por as\u00ed\u00ad decirlo, un rito legal m\u00e1s que una verdadera purificaci\u00f3n. Sabemos c\u00f3mo la ex\u00e9gesis radical, sobre todo a finales del siglo pasado, ha tratado de demostrar que el cristianismo se habr\u00ed\u00ada apropiado simplemente estos diversos ritos&#8217;.<\/p>\n<p>2. EL BAUTISMO DE JUAN. El bautismo de Juan en las riberas del Jord\u00e1n atrajo sin duda la atenci\u00f3n. Aun poseyendo algunas semejanzas con las abluciones legales de los jud\u00ed\u00ados y con el bautismo de los pros\u00e9litos, el de Juan se distingu\u00ed\u00ada fundamentalmente de estos ritos, ya que exig\u00ed\u00ada un nuevo comportamiento moral: en \u00e9l se trataba de realizar una conversi\u00f3n en vista de la llegada del reino. Nos encontramos frente a un rito de iniciaci\u00f3n de una comunidad mesi\u00e1nica, en l\u00ed\u00adnea con los anuncios de los profetas (cf Is 1,l&#8217;5ss; Eze 36:25; Jer 3:22; Jer 4:14; Zac 13:1; Sal 51:9). Se trata, pues, de un rito con un alcance verdaderamente nuevo. El bautismo de Juan es una expresi\u00f3n penitencial en orden a la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n (Mar 1:4; Luc 3:3; Mat 3:11); es un bautismo para la remisi\u00f3n de los pecados (Mar 1:4; Luc 3:3); peroes un bautismo que anuncia otro bautismo y que, independientemente de la cuesti\u00f3n sobre la historicidad de las palabras de Juan recogidas por Mat 3:11 : \u00abEl os bautizar\u00e1 con Esp\u00ed\u00adritu Santo y fuego\u00bb (cf Mar 1:8), aparece claranlente diferenciado del bautismo cristiano. El juda\u00ed\u00adsmo del AT conoce ya la idea de una inmersi\u00f3n que daba la vida (Jl 3,lss; Isa 32:15; Isa 44:3; Eze 47:7ss); no es, sin embargo, dificil descubrir en el bautismo de Juan un significado escatol\u00f3gico y colectivo,.<\/p>\n<p>3. EL BAUTISMO RECIBIDO POR JES\u00daS. El bautismo que recibi\u00f3 Jes\u00fas en el Jord\u00e1n impresion\u00f3 ciertamente a los evangelistas, pues los cuatro hablan de \u00e9l explicando m\u00e1s o menos el hecho (Mat 3:13-17; Mar 1:9-11; Luc 3:21-22; Jua 1:32-34)3. Pero aqu\u00ed\u00ad habr\u00ed\u00ada mucho que hablar sobre c\u00f3mo se ha interpretado este bautismo. Los mismos padres escribieron no poco sobre \u00e9l, insistiendo en el hecho de que Jes\u00fas no necesitaba ni conversi\u00f3n ni remisi\u00f3n de los pecados. Muchos de ellos, sin embargo, y esto no se ha subrayado lo bastante, ven en tal bautismo la designaci\u00f3n oficial de Jes\u00fas como mes\u00ed\u00adas, profeta, rey y siervo; siervo con toda la riqueza de significado expresada por Is 53: siervo, v\u00ed\u00adctima, sacerdote. Y desde este sentido, los padres interpretan el bautismo de Jes\u00fas en el Jord\u00e1n como tipo de la confirmaci\u00f3n, al igual que interpretan, por otra parte, la intervenci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en la encarnaci\u00f3n como anuncio del bautismo. Al final de la narraci\u00f3n, las palabras del Padre confieren un profundo significado a este bautismo, que es una designaci\u00f3n, una epifan\u00ed\u00ada del Hijo, como acertadamente lo interpreta la liturgia oriental. El Hijo, hyios monog\u00e9n\u00e9s, es tambi\u00e9n el do\u00fclos, el siervo. Puede verse aqu\u00ed\u00ad una alusi\u00f3n clara a Isa 42:1, de suerte que las palabras del padre expresar\u00ed\u00adan la elecci\u00f3n del Padre: Yo te he escogido como siervo. La narraci\u00f3n del bautismo y la voz del Padre deber\u00ed\u00adan, pues, interpretarse como un env\u00ed\u00ado misionero a proclamar la salvaci\u00f3n y a ofrecer el sacrificio en el que se cumpliese la voluntad del Padre para la reconstrucci\u00f3n del mundo. En tal sentido, la narraci\u00f3n del bautismo de Jes\u00fas es para nosotros m\u00e1s significativa por referencia a la confirmaci\u00f3n que por referencia al bautismo [-> Iniciaci\u00f3n cristiana, I, 2].<\/p>\n<p>El bautismo de Juan implica un acto que afecta a un pueblo en su conjunto, y es evidente que tanto Jes\u00fas como Juan se sit\u00faan ante una misi\u00f3n para la salvaci\u00f3n del mundo, cada cual dentro de su propia l\u00ed\u00adnea. La frase de Jes\u00fas a Juan: \u00abConviene que se cumpla as\u00ed\u00ad toda justicia\u00bb (Mat 3:15) 5, alude a la misi\u00f3n para la que desde entonces queda designado Jes\u00fas: el anuncio de la salvaci\u00f3n y la realizaci\u00f3n de la misma en su misterio pascual. Es evidente, por tanto, que cuanto acaece en el Jord\u00e1n es una designaci\u00f3n oficial de Jes\u00fas para su misi\u00f3n prof\u00e9tica, real y mesi\u00e1nica y, al mismo tiempo, para su misi\u00f3n sacerdotal de siervo, v\u00ed\u00adctima y sacerdote. Por otra parte, Jes\u00fas recibe la plenitud del Esp\u00ed\u00adritu para desempe\u00f1ar por entero su misi\u00f3n. Se comprende entonces por qu\u00e9 en el bautismo de Jes\u00fas en el Jord\u00e1n hayan visto frecuentemente los padres el sacramento de la confirmaci\u00f3n: al ser-de-hijo-adoptivo, que a nosotros se nos ha dado en el bautismo y que para el Verbo corresponde a su ser-en-la-carne, se a\u00f1ade ahora un actuar-para-una-misi\u00f3n y para-el-sacrificio de la alianza [->Iniciaci\u00f3n cristiana, I, 2]. Es menester subrayar la definici\u00f3n que hace Juan de Jes\u00fas al llamarle \u00abel cordero de Dios\u00bb (Jua 1:29-34). Por otra parte, Jes\u00fas es el que ha venido para traer la luz (cf Jua 1:9), y esta misi\u00f3n de iluminar confirma las palabras de Isa\u00ed\u00adas, quien ve en el que hab\u00ed\u00ada de venir \u00abla luz de las naciones\u00bb (Jua 42:6). Existe, pues, unidad entre el papel de anunciar y el de ofrecer el sacrificio (Heb 10:7.10). Encontramos aqu\u00ed\u00ad m\u00e1s una teolog\u00ed\u00ada de la confirmaci\u00f3n que una teolog\u00ed\u00ada del bautismo, y los padres ven en el bautismo de Jes\u00fas en el Jord\u00e1n m\u00e1s el don del Esp\u00ed\u00adritu y el sacramento de la confirmaci\u00f3n que el del bautismo. Algunos autores contempor\u00e1neos han entrevisto este dato tan importante para la teolog\u00ed\u00ada de la confirmaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n para su liturgia y para su colocaci\u00f3n tradicional en el \u00e1mbito de la iniciaci\u00f3n cristiana; es decir, la confirmaci\u00f3n debe situarse despu\u00e9s del bautismo, del que es consummatio, perfectio [-> Iniciaci\u00f3n cristiana, II, 1, b], pero que al mismo tiempo se ordena a la actualizaci\u00f3n del misterio de la alianza: la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>4. JES\u00daS Y EL BAUTISMO. El evangelista Juan insiste en el hecho de que los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas bautizaban (Jua 3:22-23; Jua 4:1-3). Pero tanto Mateo como Marcos recuerdan c\u00f3mo Jes\u00fas, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, confi\u00f3 a los ap\u00f3stoles la misi\u00f3n de evangelizar. Mateo es m\u00e1s preciso a\u00fan: los disc\u00ed\u00adpulos deben llevar la buena nueva a todas las gentes (Mat 28:18-19) y no s\u00f3lo a toda la creaci\u00f3n (Mar 16:15). \u00abEl que crea y sea bautizado se salvar\u00e1\u00bb (Mar 16:16). Los ap\u00f3stoles deben convertir a todos los hombres en disc\u00ed\u00adpulos, bautiz\u00e1ndolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Mat 28:18-19). El bautismo, junto con la fe, da la salvaci\u00f3n (Mar 16:16); hace ser disc\u00ed\u00adpulo y ap\u00f3stol (m\u00e1th\u00e9t\u00e9usate: Mat 28:19). Si la iglesia primitiva bautiza, no es sino porque ha recibido para ello orden de Jes\u00fas. A veces ha dudado la ex\u00e9gesis de que tal orden saliera de la boca de Jes\u00fas. Pero, aun cuando la iglesia hubiese introducido tal frase, con ello no se vendr\u00ed\u00ada sino a demostrar que la iglesia misma ten\u00ed\u00ada conciencia de haber recibido la orden de bautizar y que lo hab\u00ed\u00ada puesto en pr\u00e1ctica desde el principio.<\/p>\n<p>5. Los HECHOS DE LOS AP\u00ed\u201cSTOLES Y EL BAUTISMO. Tanto en los Hechos como en el evangelio de Lucas (los dos libros est\u00e1n estrechamente ligados entre s\u00ed\u00ad), Jes\u00fas resucitado habla de un bautismo y lo distingue del de Juan. \u00abJuan bautiz\u00f3 con agua; pero vosotros ser\u00e9is bautizados en el Esp\u00ed\u00adritu Santo dentro de pocos d\u00ed\u00adas\u00bb (Heb 1:5; cf Luc 24:49). Es menester se\u00f1alar aqu\u00ed\u00ad la diferencia entre lo que acaece a los ap\u00f3stoles y disc\u00ed\u00adpulos y lo que acaecer\u00e1 a la comunidad cristiana primitiva.<\/p>\n<p>Es ciertamente el Esp\u00ed\u00adritu Santo el que perdona los pecados (Jua 20:22). Ap\u00f3stoles y disc\u00ed\u00adpulos han recibido el bautismo de Juan para la remisi\u00f3n de los pecados; por otra parte, en pentecost\u00e9s recibieron el Esp\u00ed\u00adritu (Heb 2:1-4), tal como Jes\u00fas se lo hab\u00ed\u00ada dicho. La comunidad primitiva recibe la remisi\u00f3n de los pecados inmediatamente con la inmersi\u00f3n en el agua. No obstante, hallamos en la vida de Pablo se\u00f1ales de una evoluci\u00f3n progresiva que va del bautismo de Juan al don del Esp\u00ed\u00adritu. As\u00ed\u00ad, los disc\u00ed\u00adpulos de Efeso (Heb 19:1-6) han recibido en un primer momento el bautismo de Juan, un bautismo de penitencia que dispone para la fe en el que hab\u00ed\u00ada de venir; pero a continuaci\u00f3n les confiere Pablo el bautismo en el nombre de Jes\u00fas. No se trata aqu\u00ed\u00ad ya solamente de conversi\u00f3n, sino de una realizaci\u00f3n: estos disc\u00ed\u00adpulos est\u00e1n injertados en Jes\u00fas y nacen en \u00e9l; Pablo les impone despu\u00e9s las manos, y entonces reciben el don del Esp\u00ed\u00adritu, atestiguado con el don de lenguas.<\/p>\n<p>Se da, pues, un bautismo en agua, que es participaci\u00f3n en la salvaci\u00f3n dada por Cristo e inserci\u00f3n en \u00e9l; es decir, un bautismo en el nombre de Jes\u00fas. Se ha pasado de un bautismo que anunciaba, el de Juan, al bautismo que injerta en Cristo, quien perfecciona su obra enviando el Esp\u00ed\u00adritu el d\u00ed\u00ada de pentecost\u00e9s&#8217;. El Esp\u00ed\u00adritu de pentecost\u00e9s que se le ha dado a la i\u00e9lesia para dirigirla lleva al desemp\u00e9\u00f1o de la misi\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Los Hechos nos dan a conocer la catequesis bautismal, permiti\u00e9ndonos, por tanto, comprender c\u00f3mo se conceb\u00ed\u00ada el bautismo. Prescindiendo del caso particular del eunuco de la reina Candaces (Heb 8:26-39), el bautismo supone una preparaci\u00f3n. Los Hechos nos han transmitido el plan global de la catequesis bautismal (Heb 10:37-43). Los discursos de Pablo ofrecen una muestra bastante rica de ello (Heb 16:31-32; Heb 17:22-31; Heb 19:2-5). Algunos fragmentos de los Hechos pueden considerarse como aut\u00e9nticos extractos catequ\u00e9ticos (Heb 2:14-19; Heb 3:12-26; Heb 8:31-38).<\/p>\n<p>El rito del bautismo es simplic\u00ed\u00adsimo; en ocasiones lo administra un di\u00e1cono, como en el caso del eunuco bautizado por Felipe: ambos descienden hasta el agua y el di\u00e1cono lo bautiza. No existe huella alguna de una hipot\u00e9tica f\u00f3rmula usada por Felipe, quien, tal vez, administrara el bautismo sin a\u00f1adir al gesto ninguna palabra (Heb 8:36-38). Ni se sabe si hubo en tal caso una inmersi\u00f3n completa.<\/p>\n<p>Sabemos de otro rito, el de la imposici\u00f3n de las manos, que no se realizaba necesariamente despu\u00e9s del bautismo, como en el caso de los samaritanos (Heb 8:15), sino tambi\u00e9n antes, como en el caso de Cornelio (Heb 10:44). Ser\u00ed\u00ada, pues, imprudente utilizar un m\u00e9todo hist\u00f3rico-anecd\u00f3tico en el estudio de tal imposici\u00f3n de las manos; es, por el contrario, menester recurrir a todo el conjunto de la historia de la salvaci\u00f3n y desde \u00e9l estudiar el influjo del Esp\u00ed\u00adritu en la realizaci\u00f3n del plan de reconstrucci\u00f3n del mundo mediante la alianza [-> Iniciaci\u00f3n cristiana, I, 2].<\/p>\n<p>6. SAN PABLO Y EL BAUTISMO.<\/p>\n<p>Bastar\u00ed\u00ada leer la carta a los Hebreos, con la mirada puesta en el bautismo y en la imposici\u00f3n de las manos, para concluir que dif\u00ed\u00adcilmente tal escrito puede atribuirse a san Pablo. La carta parece querer distinguir claramente entre bautismo e imposici\u00f3n de las manos para la donaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, mientras en san Pablo encontramos el don del Esp\u00ed\u00adritu tanto en el bautismo como en la imposici\u00f3n de las manos. Al no tener que hacer ahora la teolog\u00ed\u00ada del bautismo, no nos detendremos en la doctrina bautismal de las cartas paulinas, en la medida en que no est\u00e9 tal doctrina ligada a una exposici\u00f3n lit\u00fargica, que Pablo no obstante realiza, como puede comprobarse algunas veces en los Hechos, donde aparece la descripci\u00f3n de una liturgia bautismal. Nada semejante encontramos en las cartas de Pablo. Como tampoco es leg\u00ed\u00adtimo ver una alusi\u00f3n a la liturgia bautismal en Rom 6:4, donde Pablo dice que hemos sido sepultados con Cristo en la muerte y con \u00e9l hemos resucitado. Tres son los elementos que en san Pablo caracterizan el bautismo: el bautismo en Cristo Jes\u00fas; el bautismo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo; el bautismo como lo que forma y construye el cuerpo de Cristo, en el que queda inserto el bautizado. Subrayaremos algunos aspectos, mas sin entrar en detalles.<\/p>\n<p>El bautismo en Cristo Jes\u00fas es una f\u00f3rmula que acompa\u00f1a el acto bautismal, descrito no en s\u00ed\u00ad mismo, sino como participaci\u00f3n real (y no s\u00f3lo espiritual) en el descenso de Cristo a la muerte y al sepulcro, y en su resurrecci\u00f3n. El texto de Rom 6:4-10 tiene un sabor realista, importante para la teolog\u00ed\u00ada sacramental. El concepto teol\u00f3gico de semejanza (Rom 6:5 : texto latino y griego), traducido por san Ambrosio con el t\u00e9rmino figura y por Serapi\u00f3n con el mism\u00ed\u00adsimo t\u00e9rmino paulino de semejanza&#8217; significa no simplemente una adhesi\u00f3n espiritual o moral, sino la presencia actualizada por el misterio pascual. Se expresa en dicha modalidad el fundamento de toda la liturgia; san Le\u00f3n Magno lo traducir\u00ed\u00ada con el t\u00e9rmino sacramentum [1 Misterio].<\/p>\n<p>El bautismo en el Esp\u00ed\u00adritu aparece de hecho como sin\u00f3nimo de bautismo en Cristo Jes\u00fas, ya que en Pablo las expresiones \u00abEsp\u00ed\u00adritu de Dios\u00bb y \u00abEsp\u00ed\u00adritu de Cristo\u00bb poseen el mismo significado \u00ab. Mientras en la carta a los Hebreos y todav\u00ed\u00ada m\u00e1s en los padres se afirma que en la confirmaci\u00f3n se otorga el Esp\u00ed\u00adritu y que la confirmaci\u00f3n se caracteriza por ser don del Esp\u00ed\u00adritu (desde el momento en que el Esp\u00ed\u00adritu obra tambi\u00e9n en los dem\u00e1s sacramentos, pero sin que ello constituya el don del Esp\u00ed\u00adritu), en san Pablo no pueden distinguirse los dos aspectos: actividad del Esp\u00ed\u00adritu y don del Esp\u00ed\u00adritu. En el bautismo se nos da el Esp\u00ed\u00adritu; vivir en Cristo mediante el bautismo significa vivir en el Esp\u00ed\u00adritu (Rom 8:2). Esa es la raz\u00f3n por la que no se puede recurrir al t\u00e9rmino, grato a san Pablo, de sphrag\u00ed\u00ads (sello) para distinguir el acto bautismal de la imposici\u00f3n de las manos. La sphrag\u00ed\u00ads, en efecto, se aplica a todo el rito de la iniciaci\u00f3n bautismal, que hace del bautizado un heredero de la promesa y, con este signo distintivo, lo inserta a la vez en la comunidad cristiana, en el pueblo de Dios (2Co 1:22; Efe 1:13; Efe 4:30).<\/p>\n<p>Este sello bautismal, que se\u00f1ala la intervenci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, es igualmente un signo de agregaci\u00f3n al cuerpo de Cristo. \u00abFormar un solo cuerpo\u00bb significa, en s\u00ed\u00ad, la realizaci\u00f3n de la alianza (1Co 12:13).<\/p>\n<p>El uso que hace san Pablo de la tipolog\u00ed\u00ada tiene su importancia para la catequesis y la teolog\u00ed\u00ada del sacramento del bautismo; pero de esto nos ocuparemos dentro de poco [t infra, 8].<\/p>\n<p>7. EL BAUTISMO EN SAN JUAN. No es que san Juan reh\u00fase la tipolog\u00ed\u00ada, como veremos despu\u00e9s, sino que, prescindiendo para el agua bautismal de los tipos corrientemente usados por los otros evangelistas y por san Pedro, para Juan el agua debe entenderse paralelamente como inmersi\u00f3n en el Esp\u00ed\u00adritu: el bautismo de agua, seg\u00fan \u00e9l, se refiere al bautismo del Esp\u00ed\u00adritu y a la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. En Juan agua y Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1n vinculados entre s\u00ed\u00ad (Jua 7:37-39; Jua 4:10-14; Jua 5:7; Jua 9:7; Jua 19:34-35). Ya al presentar el bautismo de Jes\u00fas en el Jord\u00e1n coloca Juan su plena realidad en el hecho de que Jes\u00fas recibe all\u00ed\u00ad su misi\u00f3n y queda lleno del Esp\u00ed\u00adritu y dar\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu (Jua 1:32-34; Jua 3:34). Seg\u00fan Juan, como punto de partida para el bautismo cristiano, no es necesario recibir el bautismo impartido por Juan Bautista, sino el don del Esp\u00ed\u00adritu a la iglesia, don que es el fruto de la muerte y glorificaci\u00f3n de Cristo (Jua 7:39; Jua 16:7). Es la inmersi\u00f3n en el Esp\u00ed\u00adritu la que salva a quienes creen (Jua 7:39). Concretamente, el bautismo cristiano encuentra su verdadero fundamento en el agua que brota del costado de Jes\u00fas: \u00abEso lo dijo refiri\u00e9ndose al Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Jua 19:34; Jua 7:38-39).<\/p>\n<p>El encuentro de Jes\u00fas con Nicodemo (Jua 3:1-21) es el punto central que permite a Juan explicarse sobre el bautismo. Los vv. 1-15 recogen el coloquio entre Jes\u00fas y Nicodemo: la condici\u00f3n fundamental e indispensable es creer en la palabra del Hijo del hombre y en su virtualidad renovadora. Nacer de lo alto es nacer del agua y del Esp\u00ed\u00adritu; con otras palabras: el que quiera nacer de lo alto tiene delante de s\u00ed\u00ad un medio: nacer del agua y del Esp\u00ed\u00adritu. Nacer de Dios exige la fe, la cual supone la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, como sucedi\u00f3 en el nacimiento de Jes\u00fas. Bautismo significa -seg\u00fan una expresi\u00f3n grata a Juan- \u00abnacer de\u00bb. En ese momento nace \u00abel hijo de Dios\u00bb, un \u00abser nacido de Dios\u00bb, engendrado por \u00e9l (1Jn 3:1-2; Jua 1:12; Jua 11:52; Jua 5:2).<\/p>\n<p>En el mismo pasaje (Jua 3:1-21), despu\u00e9s del coloquio con Nicodemo, concretamente en los vv. 16-21, encontramos las reflexiones de Jes\u00fas. Tales reflexiones pastorales son de esencial importancia. Aun siendo un don, el bautismo no puede tener lugar sin la fe: el bautismo se\u00f1ala la entrada plena en la fe, pero la supone; creer es la condici\u00f3n para que el bautismo pueda hacer entrar en Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Este tema de la renovaci\u00f3n, de un nuevo estado, lo desarrolla el cuarto evangelio desde el segundo cap\u00ed\u00adtulo con las bodas de Cana. Se insiste en \u00e9l en el tercer cap\u00ed\u00adtulo con el episodio de Nicodemo, y en el cuarto, con el de la samaritana<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, para Juan el bautismo en el agua y en el Esp\u00ed\u00adritu es creaci\u00f3n de un hombre nuevo, de una situaci\u00f3n nueva en una comunidad nueva.<\/p>\n<p>8. LA TIPOLOG\u00ed\u008dA BAUTISMAL DE LA IGLESIA APOST\u00ed\u201cLICA Y LA CARTA DE PEDRO. La tipolog\u00ed\u00ada ocupa un puesto importante en el estudio de los sacramentos, important\u00ed\u00adsimo para el estudio del bautismo. Ella, efectivamente, nos hace comprender c\u00f3mo tal sacramento, instituido por Cristo, se ha ido preparando a trav\u00e9s de los siglos y c\u00f3mo se ha constituido mediante una forma antigua, pero que recibe un nuevo contenido. El rito bautismal, como veremos, utiliza bien pronto para la bendici\u00f3n del agua una tipolog\u00ed\u00ada adoptada en parte por el NT y desarrollada despu\u00e9s por los padres.<\/p>\n<p>No queremos aqu\u00ed\u00ad descender a detalles sobre la tipolog\u00ed\u00ada bautismal del NT. La primera carta de Pedro, sin embargo, nos ofrece una ejemplificaci\u00f3n bastante significativa del m\u00e9todo catequ\u00e9tico utilizado ya ;por los ap\u00f3stoles. Los tipos fundamentales son: el mar Rojo, usado .por Pablo (1Co 10:1-5); el diluvio, utilizado por Pedro (1Pe 3:19-21); la roca del Horeb (Jua 7:38) y, por tanto, la alusi\u00f3n al Exodo. Hay, naturalmente, tambi\u00e9n otras referencias al AT. La primera carta de Pedro, que no pocos exegetas ven como una catequesis bautismal, parece presentarse Inserta en una liturgia (,14); por otra parte, la carta est\u00e1 dirigida a los iniciados, que necesitan ser animados y ayudados en sus primeros pasos en la vida cristiana (1Pe 1:3-4; 11).<\/p>\n<p>Pedro ve en el agua bautismal, que da la salvaci\u00f3n, el antitipo del diluvio. No es Pedro el primero en ver en el diluvio un s\u00ed\u00admbolo de la salvaci\u00f3n. Ya Isa\u00ed\u00adas habla de un nuevo diluvio como manifestaci\u00f3n del juicio de Dios (28,17-19): ser\u00e1 para nosotros como un aniquilamiento, pero en \u00e9l estar\u00e1 tambi\u00e9n la salvaci\u00f3n (54,9). Tambi\u00e9n el libro de los Salmos presenta el mismo tema. Agua, arca, las ocho personas salvadas, son los elementos de que se sirve Pedro. Los cristianos inmersos en el agua est\u00e1n salvados por la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y caminan hacia la salvaci\u00f3n definitiva, hasta el d\u00ed\u00ada del retorno de Cristo, el d\u00ed\u00ada octavo.<\/p>\n<p>El mismo san Pablo utiliza, por lo dem\u00e1s, la tipolog\u00ed\u00ada en su catequesis sobre el bautismo. En la primera carta a los Corintios (10,1-5) recurre a la tipolog\u00ed\u00ada del \u00e9xodo. Distingue \u00e9l dos clases de \u00e9xodo: el de Egipto y el del final de los tiempos (10,11). Entre los dos \u00e9xodos transcurre el tiempo de la salvaci\u00f3n. El segundo \u00e9xodo comienza con la resurrecci\u00f3n de Cristo: se camina, pues, bajo la nube de la gloria de Dios a trav\u00e9s del mar. Esto significa: morir al hombre viejo, morir al pecado (representado por Egipto), para recibir el bautismo, que es renacimiento, pasando de la muerte a la vida, del mar a la nube divina.<\/p>\n<p>El antitipo es, pues, la realidad de la salvaci\u00f3n misma. En el fondo, el antitipo es Cristo, acontecimiento-v\u00e9rtice de la realidad salv\u00ed\u00adfica. Con relaci\u00f3n a este acontecimiento-v\u00e9rtice, que es Cristo, toda la historia del AT no hace sino de tipo.<\/p>\n<p>Este dato es perceptible en el evangelio de Juan, para el cual Cristo es antitipo en cuanto es la realidad de la salvaci\u00f3n, paso desde el mundo al Padre, pascua (= paso). Desde el momento en que contemplamos a los hijos dispersos congregados en el Hijo de Dios, tocamos ya con la mano la realidad y la actualizaci\u00f3n en Cristo de todo cuanto ha preparado dicha reunificaci\u00f3n. Cristo es la realizaci\u00f3n de todas las figuras que precedieron y anunciaron tal reunificaci\u00f3n (Jua 11:52). Juan mismo en su evangelio ve en los gestos y en los signos de Jes\u00fas el anuncio, el tipo de los sacramentos. Bien pronto la liturgia de la cuaresma tom\u00f3 en sus lecturas evang\u00e9licas, para la preparaci\u00f3n de los catec\u00famenos, la tipolog\u00ed\u00ada de Juan. As\u00ed\u00ad, en el tercer domingo de cuaresma (ciclo A) se lee el pasaje de la samaritana, donde el agua es tipo de aquella otra agua que da la gracia y renueva (Jua 4:5-42). En el cuarto domingo se proclama el evangelio del ciego de nacimiento, tipo de la iluminaci\u00f3n del bautizado (Jua 9:1-41). En el quinto domingo se proclama el milagro de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro como tipo de la resurrecci\u00f3n de Cristo y de nuestra resurrecci\u00f3n, al estar nosotros injertados en Cristo ( Jua 11:1-45).<\/p>\n<p>III. Las experiencias bautismales en los primeros siglos<br \/>\nRecogemos aqu\u00ed\u00ad solamente los testimonios que nos ofrecen elementos importantes para la liturgia y la teolog\u00ed\u00ada del bautismo.<\/p>\n<p>1. LA \u00abDIDAJE\u00bb &#8211; LAS ODAS DE SALOM\u00ed\u201cN &#8211; HERMAS. Aun present\u00e1ndonos un ritual determinado, estos tres textos nos ofrecen algunas indicaciones ya notablemente precisas.<\/p>\n<p>a) La Didaj\u00e9 comienza su parte lit\u00fargica ocup\u00e1ndose del bautismo. El texto -bastante conocido-prescribe bautizar con agua viva, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Sigue una casu\u00ed\u00adstica referente al uso del agua, posterior sin duda: si falta agua viva, se recurrir\u00e1 a otra agua; a falta de agua fr\u00ed\u00ada, se bautizar\u00e1 con agua caliente. Si no hay agua abundante, se le derrama un poco tres veces sobre la cabeza del candidato, diciendo en el nombre del Padre, y del Hijo, y fiel Esp\u00ed\u00adritu Santo Bautismo, pues, por inmersi\u00f3n o ya por infusi\u00f3n. En cuanto a la f\u00f3rmula bautismal, no ser\u00ed\u00ada prudente ver en las palabras mencionadas -como en Mt 28,19- la f\u00f3rmula trinitaria, que s\u00f3lo se usar\u00e1 m\u00e1s tarde. Se comprende, por el contexto, que el bautismo es para la remisi\u00f3n de los pecados y se\u00f1ala la entrada en una comunidad con el prop\u00f3sito de elegir una de las dos v\u00ed\u00adas se\u00f1aladas en el texto: la v\u00ed\u00ada del bien. Se echan, sin embargo, de menos otros elementos doctrinales.<\/p>\n<p>b) Las Odas de Salom\u00f3n presentan un discurso con repetidas alusiones al rito bautismal. La inmersi\u00f3n, por ejemplo, es un descenso a los infiernos, pero tambi\u00e9n una liberaci\u00f3n El autor usa el t\u00e9rmino sphrag\u00ed\u00ads; pero \u00bfse trata del bautismo?, \u00bfde una se\u00f1al de la cruz?, \u00bfde una unci\u00f3n?\u00bb Notemos c\u00f3mo esta catequesis se funda en una determinada tipolog\u00ed\u00ada, como la del mar Rojo, la del templo o la de la circuncisi\u00f3n. Por su parte, la Carta de Bernab\u00e9 nos ofrece unas preciosas informaciones teol\u00f3gicas y tipol\u00f3gicas, aunque sin iluminarnos con exactitud sobre el bautismo.<\/p>\n<p>c) Hermas, en el Pastor, nos informa sobre los ritos del bautismo. Presenta \u00e9l la iglesia como una torre construida sobre el agua: es una clara alusi\u00f3n al bautismo, que construye el cuerpo de Cristo. Vemos a los hombres entrando en la torre despu\u00e9s de haber recibido una vestidura y un signo. Se alude a la corona, a la vestidura blanca, al sello. El bautismo provoca en el hombre la inhabitaci\u00f3n de Dios y lo compromete en una vida nueva de total fidelidad a Dios. No es f\u00e1cil comprender qu\u00e9 significa la corona: \u00bfes una corona real o m\u00e1s bien una imagen para significar la gloria recibida en el bautismo? De igual manera, \u00bfes real la vestidura blanca o, por el contrario, ve en ella Hermas simplemente un signo del don del Esp\u00ed\u00adritu?<br \/>\n2. JUSTINO &#8211; TERTULIANO &#8211; HIP\u00ed\u201cLITO DE ROMA. En estos tres autores hallamos descripciones muy concretas del bautismo, en \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con una teolog\u00ed\u00ada a veces desarrollada. En Tertuliano hasta se puede descubrir una disciplina con car\u00e1cter estable.<\/p>\n<p>a) En su Apolog\u00ed\u00ada I, el m\u00e1rtir san Justino quiere ser prudente: en efecto, se dirige \u00e9l al emperador pagano Antonino P\u00ed\u00ado (a. 150), y no conviene exponerle detalladamente la descripci\u00f3n de un sacramento. Sin embargo, da a entender lo que es el bautismo. Ante todo se ha de creer en lo ense\u00f1ado y vivir conforme a tal ense\u00f1anza, aprender a orar y a pedir el perd\u00f3n de los pecados. Toda la comunidad ayuna juntamente con los candidatos a la iniciaci\u00f3n. Son \u00e9stos conducidos despu\u00e9s al lugar del agua y bautizados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00ed\u00adritu Santo, con lo que quedan purificados mediante el agua; esta abluci\u00f3n se denomina iluminaci\u00f3n. El bautismo tiene unos efectos negativos: perdonar los pecados; pero produce igualmente un efecto positivo: iluminar. Para Justino, la fe en Cristo y el bautismo comunican la luz al creyente, hasta el punto de definir \u00e9l el bautismo como photism\u00f3s o iluminaci\u00f3n. Pero el efecto positivo del bautismo no es \u00fanicamente el personal: introduce adem\u00e1s en la comunidad a fin de poder compartir el pan de la eucarist\u00ed\u00ada,. En el Di\u00e1logo con el hebreo Trif\u00f3n utiliza Justino una tipolog\u00ed\u00ada familiar al interlocutor, comparando al bau-tizado con No\u00e9 salvado de las aguas 29 y el bautismo con la circuncisi\u00f3n 30.<\/p>\n<p>b) No obstante la t\u00ed\u00adpica agresividad del g\u00e9nero apolog\u00e9tico, Tertuliano aporta algunos datos lit\u00fargicos precisos en su Tratado del bautismo. Para nosotros es de particular inter\u00e9s la primera parte de dicho tratado, ya que encontramos en \u00e9l un comentario al rito bautismal. En dicho comentario inaugura Tertuliano la metodolog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica patr\u00ed\u00adstica, consistente precisamente en ense\u00f1ar la doctrina partiendo del rito. El rito bautismal comporta la renuncia y la inmersi\u00f3n con su triple interrogaci\u00f3n trinitaria. Anteriormente hab\u00ed\u00ada hablado Tertuliano del simbolismo del agua, lo cual hace pensar en la existencia de una bendici\u00f3n del agua, de la que hablar\u00e1 Hip\u00f3lito de Roma. A cada pregunta responde el candidato creo, y es sumergido cada vez. Al salir del agua, el bautizado recibe la unci\u00f3n con el \u00f3leo. El De baptismo no alude a la signatio, pero introduce la imposici\u00f3n de la mano, a la que atribuye, como har\u00e1n despu\u00e9s los padres, el don del Esp\u00ed\u00adritu, relacion\u00e1ndolo con la bendici\u00f3n de Jacob. Distingue claramente Tertuliano entre la acci\u00f3n del bautismo, consistente en preparar para la venida del Esp\u00ed\u00adritu y en purificar, y el don mismo del Esp\u00ed\u00adritu. Mas, si los sacramentos son distintos, la totalidad tiene lugar en una misma celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>c) En su Tradici\u00f3n apost\u00f3lica nos da a conocer Hip\u00f3lito de Roma su concepci\u00f3n del rito bautismal\u00bb Al canto del gallo se bendice el agua, aunque no sabemos con qu\u00e9 f\u00f3rmula. En primer lugar se bautiza a los ni\u00f1os. No es necesario subrayar la importancia de este texto para la historia de la pr\u00e1ctica del bautismo de los ni\u00f1os\u00bb. Si estuvieren capacitados para ello, los mismos ni\u00f1os responder\u00e1n a las preguntas trinitarias; de lo contrario, lo har\u00e1n los padres o alg\u00fan otro miembro de la familia. Despu\u00e9s se bautiza a los hombres, y finalmente a las mujeres, las cuales se presentar\u00e1n con la cabeza descubierta y sueltos los cabellos, sin broches de oro'\u00bb. Antes se bendice el crisma, llamado \u00f3leo de acci\u00f3n de gracias, y un \u00f3leo de exorcismo (correspondientes a nuestros sagrados crisma y \u00f3leo de los catec\u00famenos). El sacerdote hace que se pronuncie la renuncia con la f\u00f3rmula que llegar\u00e1 a ser cl\u00e1sica: Yo renuncio a ti, Satan\u00e1s, y a todas tus pompas y a todas tus obras. Se unge despu\u00e9s al candidato con el \u00f3leo del exorcismo, diciendo: Al\u00e9jese de ti todo esp\u00ed\u00adritu maligno, y se le entrega, vestido, al obispo o al sacerdote, que est\u00e1 al lado del agua, para que lo bautice. El candidato desciende hasta el agua con el di\u00e1cono, que le pregunta acerca de la fe trinitaria y le impone la mano. A cada respuesta creo se le introduce en el agua, y a continuaci\u00f3n le unge el sacerdote con el \u00f3leo de acci\u00f3n de gracias. Una vez revestidos, los bautizados retornan a la iglesia, donde el obispo les impondr\u00e1 las manos, les ungir\u00e1 y les signar\u00e1 en la frente. En la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica que inmediatamente se va a celebrar, el obispo da gracias sobre el pan y el vino, sobre una mezcla de leche y miel (s\u00ed\u00admbolo de las promesas hechas ya realidad) y sobre el agua (s\u00ed\u00admbolo del bautismo). En el momento de la comuni\u00f3n, los neobautizados y confirmados recibir\u00e1n el pan, el agua, la leche con miel y el vino.<\/p>\n<p>Tales son los ritos del bautismo que llegaron a practicarse en la liturgia latina. Ahora nos ocuparemos de cada uno de los ritos, estudi\u00e1ndolos brevemente en su evoluci\u00f3n hasta nuestros d\u00ed\u00adas, es decir, hasta el nuevo Ordo Baptismi Parvulorum (= OBP; para los Praenotanda en castellano v\u00e9ase A. Pardo, Liturgia de los nuevos Rituales y del Oficio divino, col. Libros de la Comunidad, ed. Paulinas, etc., Madrid 1975, 31-46. En castellano, Ritual del bautismo de ni\u00f1os (= RBN) y el Ordo Initiationis Christianae Adultorum (= OICA), en castellano Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos (=RICA).<\/p>\n<p>IV. La bendici\u00f3n del agua bautismal<br \/>\nSeg\u00fan la Didaj\u00e9, el bautismo se administraba con agua viva. Seg\u00fan Tertuliano e Hip\u00f3lito se trata de agua bendita, aunque no conocemos la f\u00f3rmula de bendici\u00f3n. El mismo Cipriano insiste much\u00ed\u00adsimo en esta bendici\u00f3n. En su tratado escribe Tertuliano: \u00abOmnes aquae&#8230; sacramentum sanctificationis consequuntur, invocato Deo\u00bb\u00c2\u00b0&#8217;. Por su parte, dice Cipriano: \u00abOportet ergo mundari et sanctificari aquam prius a sacerdote, ut possit baptismo suo peccata hominis, qui baptizatur, abluere\u00bb. Agust\u00ed\u00adn, como Cipriano, parece hacer de tal bendici\u00f3n la condici\u00f3n de validez del bautismo: \u00abAqua non est salutis, nisi Christi nomine consecrata\u00bb\u00bb. San Ambrosio escribe: \u00abUbi primum ingreditur sacerdos, exorc\u00ed\u00adsmum facit secundum creaturam aquae, invocationem postea et precem defert ut sanctificetur fons et adsit praesentia Trinitatis aeternae\u00bb. La tipolog\u00ed\u00ada que \u00e9l da del agua tal vez se hallaba inserta en la oraci\u00f3n consecratoria.<\/p>\n<p>En el sacramentario Gelasiano y en el sacramentario Gregoriano encontramos una oraci\u00f3n consecrator\u00ed\u00ada que en el \u00faltimo se convierte en una especie de prefacio. Comienza dicha oraci\u00f3n con un exorcismo, al que sigue una bendici\u00f3n, pas\u00e1ndose despu\u00e9s a una ep\u00ed\u00adclesis. Posteriormente, hacia el s. viii, se acompa\u00f1a la oraci\u00f3n consecratoria del agua con algunos ritos, que aparecer\u00e1n despu\u00e9s fijamente en el Pontifical de la Curia romana del s. xiii. El cirio pascual se introduce tres veces en el agua para significar a Cristo o al Esp\u00ed\u00adritu Santo. Una triple insuflaci\u00f3n representa igualmente el soplo del Esp\u00ed\u00adritu. Finalmente, se roc\u00ed\u00ada a los fieles con el agua.<\/p>\n<p>Este rito de la bendici\u00f3n del agua se ha conservado hasta el Vat. II, que con su reforma ha simplificado la f\u00f3rmula de bendici\u00f3n, as\u00ed\u00ad como los ritos. Ahora el sacerdote toca el agua con la mano. La f\u00f3rmula enumera los tipos del agua, preparada desde la creaci\u00f3n: el agua de la creaci\u00f3n, el diluvio, el mar Rojo, el Jord\u00e1n, el agua que brota del costado de Cristo (RBN 123; RICA 215). Advi\u00e9rtase c\u00f3mo, antes de la bendici\u00f3n y durante la procesi\u00f3n hasta la pila bautismal -que puede ser tambi\u00e9n una concha de agua colocada delante del altar o en un lugar visible, cuando la pila no fuese visible (RBN 121)- se cantan las letan\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>El nuevo rito ha previsto otras dos f\u00f3rmulas para la bendici\u00f3n del agua (RBN 216-218; RICA 389). La finalidad de estas nuevas creaciones es doble: la primera f\u00f3rmula de bendici\u00f3n puede parecer demasiado larga; corre adem\u00e1s el peligro de dejar demasiado marginados a los fieles, sin posibilidad de participaci\u00f3n visible, por lo que las dos nuevas f\u00f3rmulas, m\u00e1s breves, contienen aclamaciones intercaladas en el texto. Por interesante que sea tal novedad, no est\u00e1, sin embargo, exenta de defectos. El m\u00e1s grave parece ser el olvido de toda tipolog\u00ed\u00ada, que es a su vez indispensable si se quiere que el sacramento quede por entero ilustrado catequ\u00e9ticamente, es decir, mostrando c\u00f3mo se fue preparando a trav\u00e9s de siglos de historia salv\u00ed\u00adfica antes de haberlo instituido Cristo. Ahora bien, la tipolog\u00ed\u00ada contenida en la primera f\u00f3rmula (RBN 123; RICA 215) muestra c\u00f3mo el agua bautismal es fruto de una larga gestaci\u00f3n dentro de la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Notemos c\u00f3mo la bendici\u00f3n del agua, en alg\u00fan tiempo realizada solamente en pascua y en pentecost\u00e9s -que eran los d\u00ed\u00adas establecidos para administrar el bautismo-, hoy tiene lugar en cada bautismo, a excepci\u00f3n del que tenga lugar en el tiempo pascual (cf r\u00fabrica en RBN 123).<\/p>\n<p>V. La renuncia a Satan\u00e1s<br \/>\nEste rito, frecuentemente comentado por los padres, ha ocupado lugares diferentes en la celebraci\u00f3n, ha recibido distintas formulaciones y se ha visto dotado de elementos rituales m\u00e1s o menos dram\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Ya Justino alude a \u00e9l en su Apolog\u00ed\u00ada. En el De baptismo, de Tertuliano, se llega a tener la impresi\u00f3n de que se realizaba duran-te el mismo bautismo, cuando el candidato era introducido en el agua. En la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica se colocaba el rito despu\u00e9s de la bendici\u00f3n del agua. Lo acompa\u00f1aba la expresiva f\u00f3rmula: Yo renuncio a ti, Satan\u00e1s, a todo tu servicio y a todas tus obras. Inmediatamente despu\u00e9s era ungido el candidato con el \u00f3leo del exorcismo (\u00f3leo de los catec\u00famenos) y sal\u00ed\u00ada del agua. Ambrosio alude a los mismos ritos. Por lo que respecta a la f\u00f3rmula, hay diversidad. Tertuliano escribe: \u00abAquam ingressi, renuntiasse nos diabolo et pompae et angelis eius ore nostro contestamur\u00bb. El mismo Tertuliano explica que las pompas son las manifestaciones idol\u00e1tricas y los \u00e1ngeles son los ministros de Satan\u00e1s. San Ambrosio nos recuerda la f\u00f3rmula usada en Mil\u00e1n: \u00abAbrenuntias diabolo et operibus eius&#8230; saeculo et voluptatibus eius?, dando as\u00ed\u00ad a comprender lo que entiende por pompas.<\/p>\n<p>En el sacramentario Gelasiano, como en todos los libros lit\u00fargicos del \u00e1mbito romano, la f\u00f3rmula interrogatoria es la siguiente: \u00abAbrenuntias satanae&#8230;? Et omnibus operibus eius? Et omnibus pompis eius?<br \/>\nEl nuevo ritual publicado despu\u00e9s del Vat. II adopta esta \u00faltima como segunda f\u00f3rmula de renuncia en el RICA 217, B, como primera en el RBN 125. El RICA, en efecto, no cuenta con las otras dos (el RBN, solamente con una de ellas). \u00ab\u00bfRenunci\u00e1is a Satan\u00e1s y a todas sus obras y seducciones?\u00bb (f\u00f3rmula B de RICA 217); \u00ab\u00bfRenunci\u00e1is al pecado, para vivir en la libertad de los hijos de Dios&#8230;? \u00bfRenunci\u00e1is a las seducciones de la iniquidad, para que no os domine el pecado&#8230;? \u00bfRenunci\u00e1is a Satan\u00e1s, que es el autor y cabeza del pecado?\u00bb (f\u00f3rmula C del RICA 217; segunda del RBN 125). Esta \u00faltima f\u00f3rmula parece m\u00e1s concreta.<\/p>\n<p>Oriente introdujo a veces a este prop\u00f3sito algunos ritos dram\u00e1ticos. Nos los describe san Cirilo de Jerusal\u00e9n, o al menos las catequesis que figuran con su nombre: el candidato, descalzo y sobre un cilicio, est\u00e1 revestido elementalmente con una t\u00fanica y renuncia despu\u00e9s a Satan\u00e1s mirando hacia occidente; sopla o escupe tres veces en esta direcci\u00f3n y se vuelve despu\u00e9s hacia oriente, con las manos y los ojos levantados hacia el cielo mientras pronuncia la f\u00f3rmula con que expresa su adhesi\u00f3n a Cristo. Tambi\u00e9n en Mil\u00e1n, en Africa y Espa\u00f1a se hac\u00ed\u00ada la renuncia en pie sobre un cilicio.<\/p>\n<p>VI. La unci\u00f3n prebautismal<br \/>\nVar\u00ed\u00ada su puesto seg\u00fan los rituales. En Hip\u00f3lito tal unci\u00f3n sigue inmediatamente a la renuncia y en su misma f\u00f3rmula se explica el significado: \u00abOmnis spiritus abscedat a te\u00bb. En Mil\u00e1n, por el contrario, parece precederla. De tal unci\u00f3n dice san Ambrosio: \u00abUnctus es quasi athleta Christi, quasi luctam huius saeculi luctaturus\u00bb. La misma praxis se encuentra en el sacramentario Gelasiano, y en el Gregoriano. El sacramentario de Gelone, en su segundo Ordo bautismal, precisa que la unci\u00f3n se realiza con la se\u00f1al de la cruz, pero colocando dicha unci\u00f3n despu\u00e9s de la triple respuesta abrenuntio. Las dos primeras unciones se hacen en el pecho; la tercera, en el dorso.<\/p>\n<p>En Oriente, las Catequesis mistag\u00f3gicas atribuidas a san Cirilo de Jerusal\u00e9n hablan de una unci\u00f3n realizada en todo el cuerpo.<\/p>\n<p>En el Pontifical de la Curia romana, adoptando el uso de los Ordines del s. IX la unci\u00f3n se acompa\u00f1a con la f\u00f3rmula: \u00abEgo te lineo oleo salutis\u00bb, y se hace despu\u00e9s de la renuncia.<\/p>\n<p>El ritual del Vat. II prev\u00e9 esta unci\u00f3n ya durante la preparaci\u00f3n para el bautismo, en el caso del adulto (RICA 130), ya durante el rito mismo despu\u00e9s y antes de la renuncia, respectivamente (RICA 218; RBN 120-121), con la f\u00f3rmula: \u00abQue os fortalezca el poder de Cristo salvador, con cuya se\u00f1al os ungimos con el \u00f3leo de la salvaci\u00f3n&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>VII. Bautismo y profesi\u00f3n de fe<br \/>\nTocamos el n\u00facleo central del rito del bautismo. Con las exceppiones mencionadas por la Didaj\u00e9 [supra, III, 1], la abluci\u00f3n bautismal se realizaba por inmersi\u00f3n, y por tanto el candidato estaba desnudo. Hemos visto ya [-> supra, III, 2] c\u00f3mo inmersi\u00f3n y profesi\u00f3n de fe se realizaban al mismo tiempo, seg\u00fan Tertuliano e Hip\u00f3lito e, incluso, seg\u00fan san Ambrosio.<\/p>\n<p>,\u00bfC\u00f3mo se desarrollaba el rito? Parece que no siempre era total la inmersi\u00f3n, sino que se limitaba a introducirse en el agua hasta las rodillas: nos lo atestiguan las m\u00faltiples representaciones de los antiguos mosaicos y la estructura misma de ciertos baptisterios antiguos todav\u00ed\u00ada existentes e incapaces para una inmersi\u00f3n total. Pero deb\u00ed\u00ada practicarse tambi\u00e9n la inmersi\u00f3n casi total, ya que de lo contrario resultar\u00ed\u00adan incomprensibles ciertos comentarios de padres como san Ambrosio: la imagen de la sepultura -el agua representaba la tierra- carecer\u00ed\u00ada de sentido. En Oriente no hay duda a este prop\u00f3sito, y lo atestiguan catequesis como las de san Cirilo. Durar\u00ed\u00ada tal costumbre largo tiempo: santo Tom\u00e1s de Aquino la atestigua todav\u00ed\u00ada en su tiempo y la alaba (S. Th. III, q. 66, a. 7). En los ss. xiv y xv desaparece tal costumbre en Occidente; pero todav\u00ed\u00ada la encontramos hoy, por ejemplo, entre los griegos. El antiguo Rituale Romanum todav\u00ed\u00ada permit\u00ed\u00ada tal uso por respeto a las tradiciones locales. El rito actual lo considera normal por el mismo t\u00ed\u00adtulo que el de la infusi\u00f3n (RICA 220; RBN 128; cf adem\u00e1s OBP, Praenotanda 22, A. Pardo, o.c., p. 35; RBN 73, b). No se olvide que la inmersi\u00f3n significa mejor el efecto positivo del bautismo: renacer del agua y del Esp\u00ed\u00adritu, mientras que el rito por infusi\u00f3n evoca m\u00e1s bien la purificaci\u00f3n de los pecados.<\/p>\n<p>Durante muchos siglos, la f\u00f3rmula del bautismo consiste en la triple interrogaci\u00f3n. Sin embargo, cuando los bautizados eran ni\u00f1os, daban las respuestas sus padres o sus padrinos y madrinas, seg\u00fan la praxis ya prevista por Hip\u00f3lito<br \/>\nEs normal que se contase con una f\u00f3rmula como Ego te baptizo. El Gelasiano, sin embargo, la desconoce y en el rito del s\u00e1bado santo mantiene la pregunta, mientras los Gelasianos del s. viii, como el de Gelone, utilizan la f\u00f3rmula Ego te baptizo, praxis seguida igualmente por el Suplemento del Gregoriano. La profesi\u00f3n de fe viene as\u00ed\u00ad a preceder al bautismo, siendo los padrinos y madrinas quienes responden a la pregunta. El rito actual ha conservado esta f\u00f3rmula tambi\u00e9n para el bautismo de los adultos, quienes son invitados a profesar su fe antes de ser bautizados (RICA 219-220). En el caso de los ni\u00f1os, son los padres los llamados a hacer la profesi\u00f3n de fe por sus hijos (RBN 126-128).<\/p>\n<p>VIII. La unci\u00f3n despu\u00e9s del bautismo<br \/>\nYa Tertuliano alude a esta unci\u00f3n: \u00abCaro abluitur ut anima emaculetur; caro ungitur ut anima consecretur&#8230;\u00bb \u00bb La Tradici\u00f3n apost\u00f3lica de Hip\u00f3lito la describe claramente como unci\u00f3n que finaliza el bautismo: \u00abEt postea, cum ascenderit, ungeatur a presbytero de illo oleo quod sanctificatum est, dicente: Ungueo te oleo sancto in nomine Jesu Christi\u00bb\u00bb. Tambi\u00e9n san Ambrosio menciona esta unci\u00f3n; y la f\u00f3rmula que \u00e9l recuerda se us\u00f3, con pocas variantes hasta la reforma del Vat. II, que en este caso la ampliar\u00ed\u00ada. He aqu\u00ed\u00ad la f\u00f3rmula de Ambrosio: \u00abDeus, Pater omnipotens, qui te regeneravit ex aqua et Spiritu concessitque tibi peccata tua, ipse te ungueat in vitam aeternam\u00bb. El Gelasiano dice: \u00abDeus&#8230; ex aqua et Spiritu sancto quique dedit tibi remissionem omnium peccatorum, ipse te linit chrisma salutis in Christo Iesu domino nostro Es la f\u00f3rmula que se nos ha transmitido. El ritual del Vat. II la recupera hasta las palabras chrismate salutis, a\u00f1adiendo despu\u00e9s: \u00abpara que, agregado a su pueblo, como miembro de Cristo sacerdote, profeta y rey, permanezcas para la vida eterna\u00bb (RICA 224; RBN 129). El significado del rito queda as\u00ed\u00ad claramente expresado. Y es una ilustraci\u00f3n de lo que ya se ha realizado en el ba\u00f1o de la regeneraci\u00f3n; exactamente como antes, por ejemplo, en el Gelasiano, la unci\u00f3n que segu\u00ed\u00ada a la imposici\u00f3n de la mano en la confirmaci\u00f3n ilustraba el don del Esp\u00ed\u00adritu que se hab\u00ed\u00ada ya dado precisamente con la imposici\u00f3n de la mano.<\/p>\n<p>IX. La entrega de la vestidura blanca y del cirio<br \/>\nPara el origen de este rito hemos de acudir a las palabras de san Pablo: \u00abCuantos en Cristo fuisteis bautizados os hab\u00e9is revestido de Cristo\u00bb (G\u00e1l 3:27). La vestidura es blanca, ya que debe simbolizar la resurrecci\u00f3n (Mat 17:2 y par.; Apo 4:4; Apo 7:9.13). Es Teodoro de Mopsuestia quien nos ofrece el primer testimonio claro de este rito, hacia la mitad del s. tv. San Ambrosio lo recuerda en el De mysteriis, dando del mismo una explicaci\u00f3n moralizadora: despojados del pecado, se nos ha revestido con la indumentaria pura de la inocencia. El mismo san Ambrosio lo omite en el De sacramentis, tal vez por estar demasiado preocupado en defender contra Roma, que no lo cumple, el lavatorio de los pies de los ne\u00f3fitos, que era habitual en Mil\u00e1n. San Ambrosio piensa que no debe abandonarse dicho gesto, s\u00ed\u00admbolo de la salvaci\u00f3n misma. El pr\u00ed\u00adncipe de los ap\u00f3stoles, despu\u00e9s de haber comprendido plenamente su significado, pide al Se\u00f1or que no solamente le lave los pies, sino incluso todo el cuerpo; y san Ambrosio se sorprende de que en Roma precisamente, en la iglesia de San Pedro, no se practique tal rito. Ambrosio aprovecha la ocasi\u00f3n para ratificar su adhesi\u00f3n a Roma, confirmando al mismo tiempo la libertad de Mil\u00e1n.<\/p>\n<p>El Misal de Bobbio conserva la f\u00f3rmula de la entrega de la vestidura, mientras que el Gelasiano ni siquiera conoce su uso. Hay, en cambio, huellas sobre el particular en el Pontifical Romano del s. XII; y esta f\u00f3rmula ha llegado hasta nosotros con pocas variantes. El rito actual ha a\u00f1adido una frase introductoria: \u00abN. y N., os hab\u00e9is transformado en nuevas criaturas y est\u00e1is revestidos de Cristo\u00bb; a la que sigue la antigua f\u00f3rmula: \u00abRecibid, pues, la blanca vestidura que hab\u00e9is de llevar limpia de mancha ante el tribunal de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, para alcanzar la vida eterna\u00bb (RICA 225; RBN 130). Los ne\u00f3fitos usaban la vestidura blanca hasta la octava de pascua. Ese d\u00ed\u00ada la dejaban, adquiriendo su puesto habitual entre los fieles.<\/p>\n<p>En cuanto a la entrega del cirio, de la que s\u00f3lo tenemos clara noticia por el Pontifical Romano del s. XII, comportaba una f\u00f3rmula parecida a la que hoy conocemos, con un simbolismo que recuerda las l\u00e1mparas de las v\u00ed\u00adrgenes prudentes (cf RICA 226; RBN 131).<\/p>\n<p>X. El bautismo de los ni\u00f1os<br \/>\nLos ritos hasta ahora analizados son id\u00e9nticos para los adultos y para los ni\u00f1os. Importa ahora centrar la atenci\u00f3n en la preparaci\u00f3n de los ni\u00f1os y, particularmente, en la de sus padres y padrinos.<\/p>\n<p>Para los adultos el RICA (68-207) propone un per\u00ed\u00adodo de catequesis con ritos particulares. Respecto a los ni\u00f1os, por m\u00e1s que una larga tradici\u00f3n muestre c\u00f3mo hab\u00ed\u00ada algunos ritos que les afectaban tambi\u00e9n como si fuesen adultos, y en los que estaban comprometidos sus padres y padrinos [-> Iniciaci\u00f3n cristiana, II, 2, b-c], el RBN solamente prev\u00e9 la catequesis de los padres, pero sin insistir en la forma, y sobre la que ser\u00ed\u00ada \u00fatil ahondar (OBP, Praenotanda, v\u00e9ase A. Pardo, o.c., nn. 7 y 13, pp. 33-34; n. 5, p. 39; RBN 15.95-98) [-> Iniciaci\u00f3n cristiana, IV, 2; VI, 1].<\/p>\n<p>Pero el actual RBN (que no es un ritual de iniciaci\u00f3n, ya que el ni\u00f1o solamente recibe el bautismo; adem\u00e1s, es de reciente creaci\u00f3n; en efecto, el rito que se usaba para el bautismo de los ni\u00f1os hasta la reciente reforma adoptaba simplemente el del bautismo de los adultos, con poqu\u00ed\u00adsimas adaptaciones) se ha esforzado por hacer m\u00e1s comunitario el bautismo de los ni\u00f1os, exigiendo que se celebre normalmente en la iglesia parroquial (OBP, Praenotanda, A. Pardo, o.c., 10, p. 41; RBN 49), en d\u00ed\u00adas en que sea f\u00e1cil reunir a los fieles (OBP, ib., 9, p. 41; RBN 46). Para el comienzo de la celebraci\u00f3n est\u00e1n previstos ritos de acogida, en los que el celebrante expresa el gozo de la comunidad por el hecho de recibir a nuevos miembros (RBN 109-114). Con el fin de concretar esta inserci\u00f3n en la comunidad y hacer menos individual el sacramento, se recomienda el reagrupar, en cuanto sea posible, a los ni\u00f1os que van a recibir el bautismo y realizar con todos ellos una \u00fanica celebraci\u00f3n (OBP, ib, 27, p. 36; RBN 42). La reciente Instrucci\u00f3n sobre el bautismo de los ni\u00f1os, publicada por la Congregaci\u00f3n para la doctrina de la fe con fecha de 20 de octubre de 198095, no contradice ni en lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo nada de lo dicho. Simplemente ha querido que el bautismo no se retrase, en principio, por la raz\u00f3n de que no se reconoce la legitimidad del bautismo de los ni\u00f1os. Efectivamente, este problema del bautismo de los ni\u00f1os, sobre el tapete de unos a\u00f1os a esta parte (v\u00e9ase la bibl. que se cita al final de esta voz), ha desconcertado a muchos cristianos, que no aceptan de buen grado la explicaci\u00f3n de san Agust\u00ed\u00adn, con sus argumentaciones, y tienen la impresi\u00f3n de que el bautismo de los ni\u00f1os no ha sido tradicional en la iglesia (por m\u00e1s que el testimonio de Hip\u00f3lito demuestre lo contrario: -> supra, III, 2, c). La citada instrucci\u00f3n est\u00e1 urgiendo una teolog\u00ed\u00ada para el bautismo de los ni\u00f1os, e insiste m\u00e1s y m\u00e1s en que el don de la fe no depende del conocimiento o de la conciencia; aun a sabiendas de que nadie, ni siquiera los padres, puede suplir con su propia fe la de los ni\u00f1os, concreta c\u00f3mo \u00e9stos no son bautizados sin fe, ya que est\u00e1 presente y actuante la fe de los padres y la fe de la iglesia. Los padres creen que, bautizando a los ni\u00f1os, se les pone en el camino de la salvaci\u00f3n. Hacerlo as\u00ed\u00ad no es, pues, limitar su libertad, como no es tampoco ning\u00fan atentado contra la misma proporcionarles el alimento necesario para su vida, por inconscientes que a esa edad sean los ni\u00f1os. El nuevo ritual se ha preocupado, adem\u00e1s, por hacer comprender que el bautismo de los ni\u00f1os ,tiene su sentido; y, para mayor abundancia, en sus moniciones y plegarias apela a la responsabilidad de los padres (OBP, ib, 9, p. 33; 5, p. 39 (RBN 15-73, a; 110-113; 124-128; 131).<\/p>\n<p>Hasta hoy no hab\u00ed\u00ada tenido el bautismo de los ni\u00f1os su propia liturgia de la Palabra, como tampoco se lo insertaba en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. Las dos novedades presentes en el nuevo ritual son: la posibilidad de celebrar el bautismo durante la eucarist\u00ed\u00ada dominical (OBP, ib, 9, p. 41; RBN 79-81); o la posibilidad de organizar una liturgia de la Palabra sobre la base de un leccionario ya rico (OBP, ib, 17, p. 42; n. 29; b, p. 45; RBN 69-72), pero con libertad para proclamar igualmente otros textos (RBN 116). Despu\u00e9s de esta liturgia de la Palabra (mientras tanto, se puede trasladar a los ni\u00f1os a otro lugar apropiado a fin de no distraer la atenci\u00f3n: OBP, ib, 14, p. 41; RBN 53.115) -a continuaci\u00f3n de la acogida y del di\u00e1logo con los padres, cuya responsabilidad se subraya en el rito con la se\u00f1al de la cruz que se les invita a hacer en la frente del ni\u00f1o despu\u00e9s del sacerdote (RBN 114)- tiene lugar una breve homil\u00ed\u00ada, con la oraci\u00f3n de los fieles por los bautizados (OBP, ib, 17, p. 42; 29 b, p. 45; RBN 72; 116-117). Siguen las invocaciones de los santos, como una llamada a hacer presente la iglesia del cielo al lado de la iglesia de la tierra (RBN 118).<\/p>\n<p>Mientras el anterior ritual, en este punto, preve\u00ed\u00ada los tres sucesivos exorcismos -reproducci\u00f3n de los exorcismos de los escrutinios para los adultos [-> Iniciaci\u00f3n cristiana, II, 2, b]-, el nuevo ritual ha eliminado este conjunto artificioso, con sus f\u00f3rmulas respectivas, frecuentemente chocantes si se piensa que estaban \u00e9stas dirigidas a un infante, sustituy\u00e9ndolas por una nueva oraci\u00f3n de exorcismo con un contenido enteramente positivo. Aun recordando que con la expulsi\u00f3n de Satan\u00e1s queda liberado de la culpa original, la oraci\u00f3n no deja de evidenciar la entrada del ni\u00f1o en el reino de la luz y su transformaci\u00f3n en templo de la gloria divina y en morada del Esp\u00ed\u00adritu Santo (RBN 119). La otra f\u00f3rmula de exorcismo, ad libitum, por ser m\u00e1s moralizadora, resulta tambi\u00e9n m\u00e1s accesible a los fieles (RBN 215).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la unci\u00f3n prebautismal (RBN 120) y la bendici\u00f3n del agua (RBN 122-123), de la renuncia a Satan\u00e1s y la profesi\u00f3n de fe (RBN 124-126), viene el bautismo propiamente dicho (RBN 128), al que sigue la unci\u00f3n posbautismal (RBN 129), la entrega de la vestidura blanca y del cirio encendido, rito este \u00faltimo que una vez m\u00e1s ofrece a los padres y padrinos la ocasi\u00f3n de recordarles sus responsabilidades (RBN 130-131), y el rito del Effet\u00e1 (RBN 132). La celebraci\u00f3n del bautismo finaliza con la recitaci\u00f3n del padrenuestro, previa monici\u00f3n del celebrante, en la que se alude a la confirmaci\u00f3n y a la eucarist\u00ed\u00ada, en las que un d\u00ed\u00ada tomar\u00e1n parte los ni\u00f1os reci\u00e9n bautizados (RBN 134). Finalmente, el celebrante bendice a las madres (RBN 135) -gesto que ocupa, felizmente, el puesto de la antigua purificaci\u00f3n de la pu\u00e9rpera, que recordaba la enojosa prescripci\u00f3n del Lev 12-, pero sabi\u00e9ndose igualmente bendecidos los padres de los ni\u00f1os y toda la asamblea participante en la celebraci\u00f3n (ib).<\/p>\n<p>La editio typica latina del OBP prev\u00e9 un rito del bautismo de los ni\u00f1os sin sacerdote ni di\u00e1cono para uso de los catequistas (OBP 132-156), que no se ha recogido en la versi\u00f3n espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>XI. La catequesis de los padres<br \/>\nEn orden a destacar la espiritualidad del bautismo, as\u00ed\u00ad como para su uso catequ\u00e9tico, puede ser \u00fatil esbozar las l\u00ed\u00adneas de la catequesis patr\u00ed\u00adstica bautismal. Dentro de los l\u00ed\u00admites que el espacio nos permite, nos referiremos sobre todo a san Ambrosio, aunque sin olvidar a otros padres.<\/p>\n<p>1. LA METODOLOG\u00ed\u008dA CATEQUETICA. Padres griegos y latinos utilizan la misma metodolog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica. El punto de partida de la catequesis es la celebraci\u00f3n misma del sacramento. No dan, pues, ya al principio una definici\u00f3n del bautismo, ni tratan en seguida de hacer remontar hasta Cristo la instituci\u00f3n de dicho sacramento. Desde la celebraci\u00f3n del bautismo se remontan los padres a sus preparaciones tipol\u00f3gicas. Tampoco van buscando en estos tipos una explicaci\u00f3n del bautismo: m\u00e1s bien los contemplan como unos hechos hist\u00f3ricos reales, que ahora llegan a ser m\u00e1s reales todav\u00ed\u00ada con su actuarse en Cristo, que es el antitipo, es decir, la actualizaci\u00f3n definitiva del plan de salvaci\u00f3n. Partiendo de aqu\u00ed\u00ad y despu\u00e9s de haber descrito y explicado los ritos, pasan los padres a las aplicaciones morales y existenciales del caso.<\/p>\n<p>En su tratado De sacramentis, san Ambrosio es particularmente fiel a este esquema. Su intenci\u00f3n no es explicar los ritos en s\u00ed\u00ad mismos, sino mostrar su m\u00e1s hondo significado para la vida cristiana. Y se sirve para ello, como base, del simbolismo de los ritos y del de la Escritura. Esta catequesis anal\u00ed\u00adtica es mistag\u00f3gica, es decir, se imparte despu\u00e9s de haber tenido lugar la experiencia sacramental\u00bb. Veamos su aplicaci\u00f3n a los ritos principales.<\/p>\n<p>a) La renuncia. Tiene lugar despu\u00e9s de haber entrado en el baptisterio y en vista de la fuente de la gracia. Existe una lucha, y la unci\u00f3n que la acompa\u00f1a es la del atleta de Cristo: el cristiano es un \u00abprofesional de la lucha\u00bb\u00bb. Pero all\u00ed\u00ad donde hay un combate, hay tambi\u00e9n un premio. La renuncia es un compromiso, y con ella es como el cristiano lo rubrica y lo suscribe ante un ministro, es decir, ante un representante de Dios, y por tanto ante el cielo, y no solamente ante la tierra. Seg\u00fan san Basilio, renunciando a los \u00e1ngeles de Satan\u00e1s se renuncia a los hombres, que son instrumentos de Satan\u00e1s. Teodoro de Mopsuestia nos da su lista: los que propagan el error, los poetas de la idolatr\u00ed\u00ada, los dados al vicio Para Cirilo las pompas del demonio son los espect\u00e1culos, las carreras de caballos y las vanidades mundanas.<br \/>\nb) La bendici\u00f3n del agua. Para explicar este rito aprovecha san Ambrosio sus hondos conocimientos b\u00ed\u00adblicos. Quiere demostrar \u00e9l c\u00f3mo, aunque aparentemente semejante a cualquiera otra, el agua bautismal es totalmente distinta. Para lograrlo recurre a los tesoros de la tipolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica que los catec\u00famenos han descubierto ya con la ayuda de las lecturas de las liturgias preparatorias al bautismo. El mar Rojo, la curaci\u00f3n de Naam\u00e1n en el Jord\u00e1n, el bautismo de Cristo, la roca del Horeb, el diluvio, la piscina de Betesda, Eliseo, que hace flotar en el agua el hierro de la segur; todas estas preparaciones van evoc\u00e1ndose para llegar despu\u00e9s al agua de la fuente bautismal, que consagrar\u00e1 el obispo. Las figuras del AT no son ilustraciones, sino realidades. Los padres utilizan todos, en sus catequesis sobre el agua, este conjunto de tipolog\u00ed\u00adas, subrayando particularmente aquellas que facilitan la comprensi\u00f3n del sacramento.<\/p>\n<p>Creaci\u00f3n y diluvio son los tipos a los que con m\u00e1s frecuencia recurren los padres. El tema de las aguas de la creaci\u00f3n permite la apelaci\u00f3n al Esp\u00ed\u00adritu: aquel mismo Esp\u00ed\u00adritu que habr\u00e1 de recrear el mundo destruido. De ah\u00ed\u00ad la relaci\u00f3n entre el Esp\u00ed\u00adritu que aletea sobre las aguas primitivas y el Esp\u00ed\u00adritu del bautismo en el Jord\u00e1n&#8217;. Y puesto que la salvaci\u00f3n se nos da por medio del agua no es dif\u00ed\u00adcil desde ah\u00ed\u00ad pasar a la imagen del pez: el monograma de Cristo, ICTUS, que significa \u00abpez\u00bb. Tambi\u00e9n nosotros somos peces, y no puede la tempestad hacernos perecer. El diluvio ocupa asimismo un puesto importante en la tipolog\u00ed\u00ada bautismal. Despu\u00e9s del diluvio sobrevive un peque\u00f1o resto, un grupo de salvados con vistas a la alianza: el arca se convierte as\u00ed\u00ad en tipo de la iglesia (1Pe 3:18-21). Se recurre tambi\u00e9n al mar Rojo por su significado pascual y escatol\u00f3gico (1Co 10:2-6). Mois\u00e9s es figura de Cristo guiando a su pueblo.<\/p>\n<p>En el tema del Jord\u00e1n, el pensamiento teol\u00f3gico parte en tres direcciones. 1) Josu\u00e9, figura de Cristo, atraviesa el Jord\u00e1n para entrar en la tierra prometida; Jes\u00fas se encuentra en el Jord\u00e1n cuando le anuncian la muerte de L\u00e1zaro, a quien \u00e9l resucitar\u00e1. Se trata indudablemente de tem\u00e1ticas afines: bautismo en el agua del Jord\u00e1n y resurrecci\u00f3n para una nueva vida. 2) El\u00ed\u00adas atraviesa el Jord\u00e1n antes de ser arrebatado al cielo: el hecho evoca la traves\u00ed\u00ada del mar Rojo. La segur de Eliseo flotando sobre las aguas del Jord\u00e1n relaciona el bautismo con el madero de la cruz. 3) La curaci\u00f3n de Naam\u00e1n, el sirio, que tiene lugar en las aguas del Jord\u00e1n.<\/p>\n<p>Tales son los temas tipol\u00f3gicos que encontramos en toda la catequesis patr\u00ed\u00adstica. No todos pueden utilizarse en la catequesis actual; pero todos contienen elementos aun hoy indispensables para una catequesis que quiere fundamentarse en la Biblia y en la liturgia.<\/p>\n<p>XII. Visi\u00f3n sint\u00e9tica del nuevo rito del bautismo de los ni\u00f1os<br \/>\nA la luz de la tradici\u00f3n, ilustrada panor\u00e1micamente en la anterior perspectiva hist\u00f3rico-evolutiva, y como conclusi\u00f3n de todo lo expuesto, creemos \u00fatil a\u00f1adir alguna breve anotaci\u00f3n sobre el nuevo rito del bautismo de los ni\u00f1os reformado por el Vat. II, al servicio de la celebraci\u00f3n, mientras que para los aspectos catequ\u00e9tico-pastorales nos remitimos a -> Iniciaci\u00f3n cristiana, VI.<\/p>\n<p>El nuevo rito consta de cuatro momentos: rito de acogida; liturgia de la palabra; liturgia del sacramento; ritos finales.<\/p>\n<p>La acogida de los ni\u00f1os manifiesta la voluntad de los padres y de los padrinos y el prop\u00f3sito de la iglesia de celebrar el sacramento del bautismo, voluntad y prop\u00f3sito que los padres y el celebrante expresan con la signaci\u00f3n de los ni\u00f1os en la frente (OBP, ib, 16, p. 42). El di\u00e1logo inicial con que padres y padrinos declaran ser conscientes de las responsabilidades que asumen ser\u00e1 tanto m\u00e1s aut\u00e9ntico y significativo cuanto m\u00e1s sea fruto de una preparaci\u00f3n anterior y eficaz. La se\u00f1al de la cruz en la frente de los ni\u00f1os -por parte del celebrante, primero, y por parte de los padres y padrinos, despu\u00e9s- es un primer gesto de acogida dentro de la iglesia, y una como introducci\u00f3n a toda la iniciaci\u00f3n cristiana o participaci\u00f3n sacramental en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n de la palabra tiene por finalidad avivar la fe de los padres, de los padrinos y de todos los presentes; con \u00abla homil\u00ed\u00ada, que puede acompa\u00f1arse de un momento de silencio\u00bb (OBP, ib, 17, p. 42), se prepara la comunidad cristiana a profesar la fe en nombre de los ni\u00f1os y a comprometerse en su formaci\u00f3n cristiana hasta hacerles llegar a ser adultos en la fe. Es esto lo que se pide en la oraci\u00f3n de los fieles -que pueden preparar y en la que pueden participar los familiares-, a la que se a\u00f1aden las Invocaciones de los santos.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n del exorcismo y el gesto de la unci\u00f3n con el \u00f3leo de los catec\u00famenos muestran la liberaci\u00f3n del pecado original y la llamada a luchar con Cristo por el bien.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n del sacramento comienza con la solemne plegaria de la bendici\u00f3n del agua, hermosa catequesis sobre el agua en la historia de la salvaci\u00f3n hasta el bautismo instituido por Cristo; sigue el compromiso solemne de los padres y padrinos en nombre del ni\u00f1o (renuncia a Satan\u00e1s, profesi\u00f3n de fe, expl\u00ed\u00adcita solicitud del bautismo). El rito central del bautismo puede realizarse por inmersi\u00f3n, \u00absigno sacramental que expresa m\u00e1s claramente la participaci\u00f3n en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo\u00bb, o por infusi\u00f3n del agua en la cabeza del ni\u00f1o, acompa\u00f1adas una u otra con la f\u00f3rmula trinitaria, que permite la comprensi\u00f3n de las nuevas y misteriosas relaciones del bautizado con el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>El primer\u00f3 de los ritos posbautismales, la unci\u00f3n crismal, \u00absignifica el sacerdocio regio del bautizado y su incorporaci\u00f3n en la comunidad del pueblo de Dios\u00bb (OBP, ib, 18 c, p. 42). La entrega de la vestidurablanca y de la candela, que el padre del ni\u00f1o enciende con la llama del cirio pascual, expresan la nueva dignidad del bautizado y la luz de la fe que se le ha otorgado al ni\u00f1o y se le ha confiado a la familia. El rito del Effet\u00e1 reitera el gesto de Cristo implorando para el neobautizado la capacidad de acoger la palabra de Dios y anunciarla a los hermanos.<\/p>\n<p>Los ritos finales re\u00fanen a la comunidad en torno al altar para la recitaci\u00f3n del padrenuestro y para subrayar c\u00f3mo los peque\u00f1os bautizados un d\u00ed\u00ada \u00abrecibir\u00e1n por la confirmaci\u00f3n la plenitud del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Se acercar\u00e1n al altar del Se\u00f1or, participar\u00e1n en la mesa de su sacrificio y lo invocar\u00e1n como Padre en medio de su iglesia\u00bb (RBN 134). La bendici\u00f3n final a las madres, a los padres y a todos los presentes invoca una vez m\u00e1s la felicitaci\u00f3n y el compromiso de \u00abdar testimonio de la fe ante sus hijos, en Jesucristo nuestro Se\u00f1or\u00bb (RBN 135).<\/p>\n<p>A. Nocent<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. La praxis bautismal en la \u00e9poca apost\u00f3lica: 1. Testimonio de los Hechos; 2. Bautismo y profesi\u00f3n de fe; 3. Jes\u00fas en el origen del bautismo cristiano. II. El bautismo de Juan y el bautismo cristiano. III. La doctrina del bautismo en el evangelio de Juan: 1. El bautismo como renacer de lo alto; 2. El bautismo nace de la cruz. IV. El bautismo en la doctrina de san Pablo: 1. El bautismo como asimilaci\u00f3n a la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or 2. El bautismo nos hace hijos de Dios; 3. El bautismo como nueva circuncisi\u00f3n; 4. El bautismo como lavatorio. V. El bautismo en la primera carta de Pedro: 1. El bautismo como \u00abantitipo\u00bb del diluvio; 2. El bautismo y el sacerdocio universal.<\/p>\n<p>El bautismo es el acto del nacimiento del cristiano, y tiene, por tanto, una importancia fundamental. Pero uno es cristiano en la medida en que se adhiere por la fe a Cristo y por medio de \u00e9l comulga con todos los hermanos en la fe. De aqu\u00ed\u00ad la importancia que asume en el bautismo la t fe, as\u00ed\u00ad como su dimensi\u00f3n eclesial. Todos estos problemas se advierten hoy con agudeza y afectan \u00e1 no pocos aspectos pastorales; pensemos, por ejemplo, en el bautismo de los ni\u00f1os. Ese bautismo, \u00bftiene sentido realmente donde no est\u00e1 suficientemente garantizada una educaci\u00f3n en la fe dentro de la familia o en otro ambiente? Y para un adulto, que quiera quiz\u00e1 vivir en la fe, pero la vive aisladamente, \u00bfno es quiz\u00e1 el bautismo un est\u00ed\u00admulo a trascenderse y a unirse a la comunidad?<br \/>\nAunque se trate de problemas t\u00ed\u00adpicamente modernos, la Biblia est\u00e1 llena de indicaciones hist\u00f3rico-teol\u00f3gicas, que de alguna forma pueden ayudarnos a resolverlos.<\/p>\n<p>I. LA PRAXIS BAUTISMAL EN LA EPOCA APOST\u00ed\u201cLICA. Ante todo hay que advertir que la praxis del bautismo no s\u00f3lo est\u00e1 atestiguada desde la \u00e9poca apost\u00f3lica, sino que es incluso el sacramento del que se habla m\u00e1s en todo el NT. Es esto una se\u00f1al evidente de su originalidad, precisamente porque habr\u00ed\u00ada faltado tiempo fiara tomarlo prestado de otros ambientes, aunque no pueden negarse ciertas analog\u00ed\u00adas con ritos similares de abluci\u00f3n, usados sobre todo en el mundo jud\u00ed\u00ado. Pensemos, por ejemplo, en las diversas abluciones de Qumr\u00e1n y en el mismo bautismo de Juan, que s\u00f3lo vagamente recuerda al bautismo cristiano, aunque pudo haber influido en \u00e9l de alguna manera.<\/p>\n<p>I. TESTIMONIO DE LOS HECHOS. Los Hechos de los Ap\u00f3stoles demuestran constantemente que el primer paso que hay que dar para ser cristiano es hacerse bautizar, aceptando la fe proclamada por los ap\u00f3stoles. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, despu\u00e9s del discurso de Pedro para comentar el suceso de pentecost\u00e9s, cuando la gente le pregunta, qu\u00e9 ha de hacer para salvarse, Pedro responde: \u00abArrepent\u00ed\u00ados, y que cada uno de vosotros se bautice en el nombre de Jesucristo para el perd\u00f3n de vuestros pecados; entonces recibir\u00e9is el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Heb 2:37-38).<\/p>\n<p>El bautismo est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad claramente unido a la fe, que exige la conversi\u00f3n de los pecados y produce como fruto una presencia particular del Esp\u00ed\u00adritu. Como se ve, el bautismo no es un gesto aislado, que valga en s\u00ed\u00ad y por s\u00ed\u00ad mismo, sino que est\u00e1 vinculado a todo un conjunto de actitudes espirituales, producidas en parte por \u00e9l y presupuestas en parte. En cierto sentido es como la s\u00ed\u00adntesis de todos los elementos que constituyen la \u00abnovedad\u00bb cristiana; sobre todo es fundamental la relaci\u00f3n bautismo-fe, que se expresa de nuevo inmediatamente despu\u00e9s en el texto, recordado, cuando se dice que \u00ablos que acogieron su palabra se bautizaran; y aquel d\u00ed\u00ada se agregaron unas tres mil personas\u00bb (Heb 2:41).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n de los primeros creyentes de Sainar\u00ed\u00ada se dice que, despu\u00e9s de haber escuchado el anuncio de Felipe, \u00abhombres y mujeres creyeron en \u00e9l y se bautizaron\u00bb (Heb 8:12). Tras el encuentro del di\u00e1cono Felipe con el eunuco de la reina Candaces, al que hab\u00ed\u00ada explicado la profec\u00ed\u00ada de Isa 53:7-8, al llegar junto a un manantial, el eunuco le dice: \u00abMira, aqu\u00ed\u00ad hay agua, \u00bfqu\u00e9 impide que me bautice?&#8230; Bajaron los dos al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautiz\u00f3\u00bb (8,36-38). Ni siquiera Saulo se libra de la ley del bautismo (9,19). Pedro bautiza a los de la casa de Cornelio despu\u00e9s de haber visto que los signos del Esp\u00ed\u00adritu empezaban ya a manifestarse en aquellos primeros creyentes paganos (10,47-48).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Pablo, que ser\u00e1 el gran te\u00f3logo del bautismo, lo practica continuamente en su m\u00faltiple actividad misionera. As\u00ed\u00ad, en Filipos bautiza a Lidia, despu\u00e9s de que el Se\u00f1or hubiera abierto \u00absu coraz\u00f3n para que aceptase las cosas que Pablo dec\u00ed\u00ada\u00bb (16,14-15). Igualmente, en Filipos bautiz\u00f3 al carcelero despu\u00e9s de la prodigiosa liberaci\u00f3n de la c\u00e1rcel por obra de un imprevisto terremoto: \u00abY le anunciaron la palabra del Se\u00f1or a \u00e9l y a todos los que hab\u00ed\u00ada en su casa. A aquellas horas de la noche el carcelero les lav\u00f3 las heridas, y seguidamente se bautiz\u00f3 \u00e9l con todos los suyos\u00bb (16,32-33).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad, como en el caso anterior, se habla del bautismo conferido a toda la familia; pero siempre est\u00e1 vinculado a la fe, como se deduce del di\u00e1logo del carcelero con Pablo y con Silas (16,30-31). La referencia ala familia, que incluye normalmente tambi\u00e9n a los peque\u00f1os, seg\u00fan algunos (J. Jeremias, O. Culimann, etc.) es un buen indicio del bautismo concedido a los ni\u00f1os, que muy pronto se har\u00e1 pr\u00e1ctica com\u00fan en la Iglesia (siglo II).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en Corinto, despu\u00e9s de la predicaci\u00f3n de Pablo, \u00abCrispo, el jefe de la sinagoga, crey\u00f3 en el Se\u00f1or con toda su familia; y muchos de los corintios que hab\u00ed\u00adan o\u00ed\u00addo a Pablo creyeron y se bautizaron\u00bb (18,8). En Efeso, habi\u00e9ndose encontrado con algunos disc\u00ed\u00adpulos que hab\u00ed\u00adan sido bautizados s\u00f3lo en \u00abel bautismo de Juan\u00bb, les invit\u00f3 a hacerse bautizar \u00aben nombre\u00bb de Cristo: \u00abAl o\u00ed\u00adrlo, se bautizaron en el nombre de Jes\u00fas, el Se\u00f1or. Cuando Pablo&#8217;les impuso las manos, descendi\u00f3 sobre ellos el Esp\u00ed\u00adritu Santo y se pusieron a hablar en lenguas extra\u00f1as y a profetizar\u00bb (19,4-6).<\/p>\n<p>2. BAUTISMO Y PROFESI\u00ed\u201cN DE FE. De todo lo dicho resulta evidente que el bautismo es el rito que presupone e inicia, al mismo tiempo, en la fe cristiana, de la que es la proclamaci\u00f3n p\u00fablica, y constituye adem\u00e1s un compromiso a vivirla delante de los dem\u00e1s. La predicaci\u00f3n del evangelio incluye tambi\u00e9n el anuncio del bautismo como sacramento para significar y producir la novedad cristiana.<\/p>\n<p>A la luz de cuanto venimos diciendo se puede comprender lo que Pablo escribe a los corintios -indignado al ver que estaban divididos entre s\u00ed\u00ad y que algunos declaraban que pertenec\u00ed\u00adan a \u00e9l- y que parece disminuir la importancia del bautismo: \u00abDoy gracias a Dios de no haber bautizado a ninguno de vosotros, excepto a Crispo y a Gayo. As\u00ed\u00ad nadie puede decir que fuisteis bautizados en mi nombre&#8230; Pues Cristo no me mand\u00f3 a bautizar, sino a evangelizar&#8230;\u00bb (1Co 1:14-17).<\/p>\n<p>Se trata indudablemente de una afirmaci\u00f3n hiperb\u00f3lica, que quiere resaltar la primac\u00ed\u00ada de la evangelizaci\u00f3n, de la que el bautismo es, sin embargo, la coronaci\u00f3n. Por otra parte, hay en ese texto una frase que puede ayudarnos a comprender por qu\u00e9 se expres\u00f3 Pablo de esta manera: \u00abNadie puede decir que fuisteis bautizados en mi nombre\u00bb (v. IS).<\/p>\n<p>M\u00e1s de una vez, en el libro de los Hechos, se dice que el bautismo se administraba \u00aben el nombre de Jesucristo\u00bb (1Co 2:38; etc.); es una frase m\u00e1s bien gen\u00e9rica y sobre la cual disputan los exegetas. Algunos la han interpretado como si se tratara de la f\u00f3rmula con que se administraba el bautismo; otros como si quisiera decir: \u00abpor la autoridad que viene de Cristo\u00bb. En relaci\u00f3n con el texto de Pablo (\u00abnadie puede decir que fuisteis bautizados en mi nombre&#8217;), esta f\u00f3rmula parece significar m\u00e1s bien casi una especie de apropiaci\u00f3n espiritual, que el ap\u00f3stol niega, ya que \u00e9l es s\u00f3lo un administrador del sacramento, mientras que para Cristo la cosa es verdadera en el sentido de que el bautismo consagra efectivamente a \u00e9l, convirtiendo al cristiano en una especie de propiedad suya.<\/p>\n<p>La \u00fanica diferencia es que en 1Co 1:15 se dice \u00aben mi nombre\u00bb (EIS t\u00f3 e&#8217;\u00f3n \u00f3noma), mientras que en Heb 2:38 se dice \u00absobre el nombre (EP) t\u00f3 on\u00f3mati) de Jesucristo\u00bb, y en Heb 10:48 \u00aben el nombre,(EN t\u00f3 on\u00f3mati) de Jesucristo\u00bb.<\/p>\n<p>Pero por todo el conjunto parece que las tres preposiciones no cambian el sentido de las cosas; no son m\u00e1s que variantes para decir que el bautismo une a Cristo y \u00abconsagra\u00bb misteriosamente a \u00e9l y no a un hombre, aunque sea tan grande como Pablo.<\/p>\n<p>3. JES\u00daS EN EL ORIGEN DEL BAUTISMO CRISTIANO. Precisamente porque el bautismo guarda una relaci\u00f3n muy particular con Cristo y porque se practic\u00f3 desde el comienzo de la experiencia cristiana, estamos obligados a pensar que se deriva directamente de Cristo. Es posible encontrar huellas de ello en varios pasajes de los evangelios, aun admitiendo que sufrieron algunos retoques a la luz tanto de la fe pospascual como de la praxis lit\u00fargica posterior.<\/p>\n<p>En este sentido son significativas las conclusiones de los dos primeros sin\u00f3pticos, donde el bautismo forma parte esencial del mandato universal confiado por Jes\u00fas a sus ap\u00f3stoles: \u00abId por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado se salvar\u00e1, pero el que no crea se condenar\u00e1. A los que crean les acompa\u00f1ar\u00e1n estos prodigios: en mi nombre echar\u00e1n los demonios, hablar\u00e1n lenguas nuevas\u00bb (Mar 16:15-18).<\/p>\n<p>El mandato misionero en Mateo, aunque es sustancialmente igual, tiene tambi\u00e9n notables diferencias: \u00abId, pues, y haced disc\u00ed\u00adpulos m\u00ed\u00ados en todos los pueblos, bautiz\u00e1ndolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo, y ense\u00f1\u00e1ndoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los d\u00ed\u00adas hasta el fin del mundo\u00bb (Mat 28:18-20).<\/p>\n<p>Me parece que en estos dos textos es fundamental tanto la \u00abpredicaci\u00f3n\u00bb de la fe, sin limitaci\u00f3n geogr\u00e1fica y mucho menos de raza (\u00abId por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura&#8217;), como su aceptaci\u00f3n. Pero junto a la fe se exige el bautismo, que no puede ser solamente una ratificaci\u00f3n externa de la fe, sino algo m\u00e1s profundo, que realiza lo que significa en su rito externo.<\/p>\n<p>Y eso m\u00e1s profundo\u00bb deber\u00ed\u00ada estar precisamente en la palabra que s\u00f3lo nos refiere san Mateo, recogi\u00e9ndola probablemente de la praxis lit\u00fargica de su tiempo: \u00abBautiz\u00e1ndolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb; all\u00ed\u00ad \u00aben el nombre\u00bb no significa simplemente \u00abcon la autoridad\u00bb, sino m\u00e1s bien consagr\u00e1ndolos y casi insert\u00e1ndolos en el seno del misterio trinitario, como parece se\u00f1alar tambi\u00e9n la preposici\u00f3n de movimiento (EIS t\u00f3 \u00f3noma). Si la fe es la aceptaci\u00f3n del misterio, el sacramento es la introducci\u00f3n total en el misterio trinitario, en donde todo es asombro y maravilla.<\/p>\n<p>En este sentido, como indicaci\u00f3n de esta novedad de relaciones con el Dios-Trinidad, no tiene por qu\u00e9 sorprender el conjunto de \u00absignos\u00bb que menciona Marcos y que acompa\u00f1ar\u00e1n \u00aba los que crean\u00bb: hablar lenguas nuevas, echar a los demonios, etc. \u00bfNo pueden significar, a modo de ejemplo, la \u00abnovedad\u00bb que surge en la historia mediante la fe y el sacramento? Y la promesa de Cristo de \u00abestar\u00bb con los \u00absuyos\u00bb todos los d\u00ed\u00adas hasta el fin del mundo, \u00bfno podr\u00ed\u00ada aludir al hecho de que, sobre todo mediante el bautismo \u00aben el nombre\u00bb de la Trinidad, \u00e9l est\u00e1 presente y operante en el coraz\u00f3n de sus fieles?<br \/>\nII. EL BAUTISMO DE JUAN Y EL BAUTISMO CRISTIANO. En este punto tambi\u00e9n es posible ver la diferencia que hay entre el bautismo cristiano y el de Juan, que era un simple rito externo, aunque con un simbolismo purificatorio que pod\u00ed\u00ada captar f\u00e1cilmente la gente como una invitaci\u00f3n a una renovaci\u00f3n interior. Es lo que nos indica expresamente el evangelio de Marcos: \u00abJuan Bautista se present\u00f3 en el desierto bautizando y predicando un bautismo para la conversi\u00f3n y el perd\u00f3n de los pecados\u00bb (Mar 1:4).<\/p>\n<p>Pero la suya era s\u00f3lo una fase transitoria, en espera de la definitiva, en la que habr\u00ed\u00ada de darse el don del Esp\u00ed\u00adritu: \u00abDetr\u00e1s de m\u00ed\u00ad viene el que es m\u00e1s fuerte que yo&#8230; Yo os bautizo con agua, pero \u00e9l os bautizar\u00e1 en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (vv. 7-8). En Mateo se a\u00f1ade \u00aby fuego\u00bb (Mar 3:11), acentuando la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica del bautismo, pero tambi\u00e9n la transformaci\u00f3n interior que \u00e9ste realiza, purificadora como el fuego, a lo que se a\u00f1ade la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu que Cristo dar\u00e1 a los suyos en plenitud.<\/p>\n<p>Y el \/Esp\u00ed\u00adritu es el don del Padre y del Hijo; por eso el bautismo cristiano se convierte no s\u00f3lo en comuni\u00f3n con el misterio trinitario, sino tambi\u00e9n en expresi\u00f3n del dinamismo de la gracia que dimana de \u00e9l.<\/p>\n<p>III. LA DOCTRINA DEL BAUTISMO EN EL EVANGELIO DE JUAN. Tambi\u00e9n la tradici\u00f3n joanea, aunque recogiendo diversos materiales, confirma la presencia particular del Esp\u00ed\u00adritu en el bautismo cristiano. Esto es lo que declara el Bautista al ver a Jes\u00fas que acude a hacerse bautizar: \u00abYo no lo conoc\u00ed\u00ada, pero el que me envi\u00f3 a bautizar con agua me dijo: Sobre el que veas descender y posarse el Esp\u00ed\u00adritu, \u00e9se es el que bautiza en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Yo le he visto y doy testimonio de que \u00e9ste es el Hijo de Dios\u00bb (Jua 1:33-34). El agua seguir\u00e1 siendo indispensable por su car\u00e1cter significativo de purificaci\u00f3n y de fecundaci\u00f3n vital, pero lo determinante ser\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu. Y es precisamente en fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, que es don de Cristo, como los futuros bautizados participar\u00e1n de lo que es t\u00ed\u00adpico de Cristo, esto es, de su filiaci\u00f3n divina. Es lo que nos dir\u00e1 m\u00e1s ampliamente san Pablo.<\/p>\n<p>Pero, por lo dem\u00e1s, es lo que nos ense\u00f1a tambi\u00e9n san Juan en el di\u00e1logo de Jes\u00fas con Nicodemo, en donde el maestro divino hace por lo menos cuatro afirmaciones, bastante importantes, ligadas todas ellas entre s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>1. EL BAUTISMO COMO RENACER DE LO ALTO. La primera es que para entrar en el reino de Dios, hay que \u00abnacer\u00bb de nuevo: \u00abTe aseguro que el que no nace de lo alto (\u00e1n\u00f3then, que puede significar tambi\u00e9n \u00abde nuevo\u00bb) no puede ver el reino de Dios\u00bb (Jua 3:3). La idea fundamental es la de un nuevo \u00abnacimiento\u00bb, que deriva su fuerza s\u00f3lo del poder de Dios (\u00abde lo alto\u00bb). No tiene nada en com\u00fan con el nacimiento natural, sino que produce tambi\u00e9n, en cierto sentido, una nueva vida, como se dice (en el pr\u00f3logo) de los que han \u00abacogido\u00bb en la fe al Hijo de Dios hecho carne (1,13).<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, ante la dificultad de Nicodemo de aceptar esto, como si se tratase de volver al seno maternal, Jes\u00fas especifica cu\u00e1les son los elementos que entran en juego en este proceso de regeneraci\u00f3n: \u00abTe aseguro que el que no nace (ghenn\u00e9th\u00e9) del agua y del Esp\u00ed\u00adritu no puede entrar en el reino de Dios\u00bb (3,5). Lo decisivo es el Esp\u00ed\u00adritu, como se deduce tambi\u00e9n de los vers\u00ed\u00adculos siguientes, pero ligado al elemento material del agua con toda su fuerza evocativa de purificaci\u00f3n, de frescor, de vitalidad.<\/p>\n<p>Puede ser, como sostienen algunos autores (p.ej., I. de la Potterie), que el t\u00e9rmino \u00abagua\u00bb haya sido a\u00f1adido posteriormente para indicar d\u00f3nde y c\u00f3mo se verifica en concreto el nuevo nacimiento, es decir, en el bautismo. De todas formas queda en pie el hecho de que, por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu que act\u00faa en el signo del agua, el cristiano renace a una vida nueva, la cual tiene incluso moralmente unas exigencias nuevas, como sigue declarando Jes\u00fas: \u00abLo que nace de la carne es carne, y lo que nace del Esp\u00ed\u00adritu es esp\u00ed\u00adritu\u00bb (v. 6).<\/p>\n<p>La tercera afirmaci\u00f3n de este p\u00e1rrafo es que \u00fanicamente la fe permite no solamente captar estas realidades, sino apropi\u00e1rselas. Es lo que Jes\u00fas declara a Nicodemo, que le pregunta sobre \u00abc\u00f3mo\u00bb puede suceder esto: \u00abTe aseguro que hablamos de lo que sabemos y atestiguamos lo que hemos visto, y, a pesar de todo, no acept\u00e1is nuestro testimonio\u00bb (vv. 1011). Todo consiste en la capacidad de aceptar el testimonio de Jes\u00fas, que anuncia solamente lo que \u00e9l ha visto y conoce.<\/p>\n<p>2. EL BAUTISMO NACE DE LA CRUZ. Finalmente, Jes\u00fas revela d\u00f3nde est\u00e1 la fuente de la eficacia del bautismo, con el que se nos da el Esp\u00ed\u00adritu: su pasi\u00f3n y muerte, que no son tanto una derrota como su glorificaci\u00f3n. He aqu\u00ed\u00ad por qu\u00e9 inmediatamente despu\u00e9s habla de la necesidad de ser \u00ablevantado\u00bb tambi\u00e9n \u00e9l (vv. 14-16), como la serpiente de bronce en el desierto (cf N\u00fam 21:8ss). Jugando con el doble sentido de yps\u00f3\u00f3, que quiere decir tanto \u00ablevantar\u00bb f\u00ed\u00adsicamente (en la cruz) como \u00abexaltar\u00bb, es decir, glorificar, Jes\u00fas presenta la muerte de cruz como la exaltaci\u00f3n suprema de su amor, y por eso mismo capaz de salvar. El bautismo saca toda su fuerza de la muerte en la cruz, donde se expresa el punto m\u00e1s alto del amor de Cristo a los hombres, y que el bautizado tiene que reexpresar a su vez en su propia vida. Parece ser que alude a esto aquella misteriosa salida de \u00absangre y agua\u00bb que brot\u00f3 del costado herido de Cristo en la cruz (Jua 19:34); en efecto, seg\u00fan la interpretaci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan, se aludir\u00ed\u00ada a la eucarist\u00ed\u00ada y al bautismo como frutos producidos por el \u00e1rbol de la cruz.<\/p>\n<p>IV. EL BAUTISMO EN LA DOCTRINA DE SAN PABLO. Aqu\u00ed\u00ad enlazamos inmediatamente con san Pablo, que centra toda su teolog\u00ed\u00ada del bautismo en la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, de la que es signo sacramental.<\/p>\n<p>1. EL BAUTISMO COMO ASIMILACI\u00ed\u201cN A LA MUERTE Y RESURRECCI\u00ed\u201cN DEL SE\u00ed\u2018OR. Es fundamental en este sentido el pasaje de la carta a los Romanos donde el ap\u00f3stol afirma solemnemente que el bautismo nos asimila al misterio de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or: \u00ab\u00bfNo sab\u00e9is que, al quedar unidos a Cristo mediante el bautismo, hemos quedado unidos a su muerte? Por el bautismo fuimos sepultados con Cristo y morimos, para que as\u00ed\u00ad como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n nosotros caminemos en nueva vida. Pues si hemos llegado a ser una sola cosa con \u00e9l por una muerte semejante a la suya, tambi\u00e9n lo seremos, por una resurrecci\u00f3n parecida. Sabemos que nuestro hombre viejo ha sido crucificado con \u00e9l para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no seamos ya esclavos del pecado&#8230;\u00bb (Rom 6 3-6).<\/p>\n<p>En este texto hay dos afirmaciones de especial importancia. La primera es que verdaderamente, de manera misteriosa, el bautismo nos hace participar de la muerte, sepultura y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. Sigue siendo un misterio c\u00f3mo se hace esto. Pero creo que se puede pensar en una comunicaci\u00f3n con efectos salv\u00ed\u00adficos de aquel gesto supremo de amor: no es la reproducci\u00f3n en nosotros de aquellos hechos, sino la apropiaci\u00f3n, en virtud del sacramento, de su densidad salv\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>Pero esto supone -y es \u00e9sta la segunda afirmaci\u00f3n- que, en virtud de esta participaci\u00f3n, se da en el cristiano una transformaci\u00f3n moral: un continuo morir al pecado, para \u00abcaminar en novedad de vida\u00bb, iniciando ya desde ahora ese proceso de transformaci\u00f3n que culminar\u00e1 con la resurrecci\u00f3n de nuestro propio cuerpo. Obs\u00e9rvese ese futuro: \u00abSi hemos llegado a ser una sola cosa con \u00e9l por una muerte semejante a la suya, tambi\u00e9n lo seremos por una resurrecci\u00f3n parecida\u00bb (v. 5).<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 en este clima de exaltaci\u00f3n del bautismo es c\u00f3mo se practicaba en Corinto un extra\u00f1o \u00abbautismo por los muertos\u00bb (1Co 15:29), como para garantizar a los que hab\u00ed\u00adan muerto antes de recibirlo una especie de salvoconducto para la resurrecci\u00f3n final.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, el bautismo es como la s\u00ed\u00adntesis de nuestro ser de cristianos, que nos marca hasta la resurrecci\u00f3n final, poniendo en movimiento todos los mecanismos de nuestra actuaci\u00f3n moral: No hay que olvidar que todo esto esta bajo el signo de la fe, que constituye el n\u00facleo de toda la carta a los Romanos.<\/p>\n<p>2. EL BAUTISMO NOS HACE HIJOS DE Dios. Este tema vuelve a tratarse en la carta a los G\u00e1latas, para decir que el bautismo, no separado nunca de la fe, al insertarnos en Cristo, nos hace a todos hijos de Dios, que deben, sin embargo, intentar reproducir en s\u00ed\u00ad su fisonom\u00ed\u00ada; el texto habla de \u00abrevestirse\u00bb de Cristo: \u00abTodos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jes\u00fas; pues los que hab\u00e9is sido bautizados en Cristo os hab\u00e9is revestido de Cristo. No hay jud\u00ed\u00ado ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay hombre ni mujer, pues todos vosotros sois uno (eis) en Cristo Jes\u00fas\u00bb (G\u00e1l 3:2628).<\/p>\n<p>Por el contexto es evidente que el bautismo, unido siempre a la fe, produce en nosotros tres efectos: nos hace \u00abhijos de Dios\u00bb a trav\u00e9s de Cristo, que es el \u00fanico Hijo verdadero; nos hace \u00abrevestirnos\u00bb de \u00e9l, expresi\u00f3n sugestiva para decir que hemos de asimilarlo de tal manera que lo sepamos reexpresar en nuestras acciones; suprime todas las diferencias de raza, de cultura, de sexo, para hacer de todos nosotros un \u00absolo ser\u00bb nuevo en Cristo. Tal es el sentido del t\u00e9rmino griego e\u00ed\u00ads (=una sola persona), que es masculino: el bautismo es el que forma la comunidad eciesial, eliminando todos los elementos discriminatorios.<\/p>\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s, san Pablo hace ver las metas ulteriores que exige y propone nuestra adhesi\u00f3n a Cristo en el bautismo: \u00abCuando se cumpli\u00f3 el tiempo, Dios envi\u00f3 a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibi\u00e9semos la condici\u00f3n de hijos adoptivos. Y como prueba de que sois hijos, Dios ha enviado a vuestros corazones el Esp\u00ed\u00adritu de su Hijo, que clama: Abba!, \u00c2\u00a1Padre! De suerte que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres tambi\u00e9n heredero por la gracia de Dios\u00bb (4,4-7).<\/p>\n<p>El bautismo vuelve a crearnos y nos reconstruye a la manera trinitaria: entrando en contacto con Cristo, nos hacemos hijos del Padre, que nos da su Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>3. EL BAUTISMO COMO NUEVA CIRCUNCISI\u00ed\u201cN. La realidad del bautismo es el presupuesto de todas las exigencias morales que Pablo propone a sus cristianos, los cuales tienen que vivir dignamente como miembros del pueblo de Dios. Quiz\u00e1 por esto lo presenta tambi\u00e9n como una forma de circuncisi\u00f3n, viendo en semejante expresi\u00f3n, que recuerda la antigua pr\u00e1ctica jud\u00ed\u00ada, no s\u00f3lo una nueva forma de agregaci\u00f3n al nuevo Israel que es la Iglesia, sino tambi\u00e9n una voluntaria consagraci\u00f3n al bien, arrancando de nosotros mismos toda ra\u00ed\u00adz de mal.<\/p>\n<p>En la carta a los Colosenses, despu\u00e9s de haber dicho que los cristianos son como llenados de Cristo por la fe, contin\u00faa: \u00abEn \u00e9l tambi\u00e9n fuisteis circuncidados con una circuncisi\u00f3n hecha no por la mano del hombre, sino con la circuncisi\u00f3n de Cristo, que consiste en despojaros de vuestros apetitos carnales. En el bautismo fuisteis sepultados con Cristo, hab\u00e9is resucitado tambi\u00e9n con \u00e9l por la fe en el poder de Dios, que lo resucit\u00f3 de entre los muertos\u00bb (Col 2:11-14).<\/p>\n<p>Es evidente la vinculaci\u00f3n que establece el ap\u00f3stol entre la circuncisi\u00f3n y el bautismo en este lugar, no ya para reproducir esa circuncisi\u00f3n con un rito distinto, sino para aplicar su simbolismo a la realidad nueva introducida por Cristo: hay algo que debe ser cortado y echado de nosotros, es decir, nuestras culpas; se produce en nosotros una especie de muerte (\u00abfuisteis sepultados con Cristo\u00bb); se realiza una vida nueva resucitando con Cristo. N\u00f3tese adem\u00e1s que todos estos hechos no se expresan en futuro, sino en pret\u00e9rito (\u00abhab\u00e9is resucitado\u00bb, etc.): se\u00f1al de que expresan una realidad ya en acto. El bautizado vive ya la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica de su fe, aunque no se haya desvelado \u00e9sta todav\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Es lo que se percibe con mayor evidencia todav\u00ed\u00ada cuando, poco despu\u00e9s, Pablo exhorta a aquellos cristianos: \u00abPor consiguiente, si hab\u00e9is resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde Cristo est\u00e1 sentado a la diestra de Dios; pensad en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Vosotros hab\u00e9is muerto, y vuestra vida est\u00e1 escondida con Cristo en Dios&#8230;\u00bb (Col 3:1-4). Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad aparece de forma expl\u00ed\u00adcita la dial\u00e9ctica muerte y resurrecci\u00f3n, como una realidad ya operante; lo que pasa es que ahora en la vida del cristiano tiene que aparecer m\u00e1s este misterio de muerte y de \u00abocultamiento\u00bb en Cristo, que dice superaci\u00f3n del pecado, para que a su debido tiempo se manifieste en plenitud la \u00abgloria\u00bb de la futura resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. EL BAUTISMO COMO LAVATORIO., Siguiendo en el terreno de los escritos paulinos (o en los que se le atribuyen de alguna manera), nos parece muy importante el testimonio de la carta a Tito que, de hecho, aunque con t\u00e9rminos nuevos, se mueve en la l\u00ed\u00adnea de la ense\u00f1anza expuesta hasta ahora: \u00abPero Dios, nuestro salvador, al manifestar su bondad y su amor por los hombres, nos ha salvado, no por la justicia que hayamos practicado, sino por puro amor, mediante el bautismo regenerador y la renovaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que derram\u00f3 abundantemente sobre nosotros por Jesucristo, nuestro salvador, a fin de que, justificados por su gracia, seamos herederos de la vida eterna, tal y como lo esperamos\u00bb (Tit 3:4-7).<\/p>\n<p>Haciendo remontar todo el misterio de nuestra salvaci\u00f3n a la bondad y a la misericordia del Se\u00f1or y no a nuestras pretendidas obras de justicia, el autor afirma que esto se ha verificado en el signo sacramental del bautismo, el cual ha realizado verdaderamente con el simbolismo del rito la regeneraci\u00f3n del cristiano; se trata de un lavatorio (loutr\u00f3n), que debe purificar y limpiar, pero tambi\u00e9n de una especie de germen de vida que nos regenera, separ\u00e1ndonos de nuestra vida anterior, y nos renueva d\u00e1ndonos el don del Esp\u00ed\u00adritu, que es Esp\u00ed\u00adritu de novedad y de vida. Todo esto es ya realidad, pero espera su maduraci\u00f3n en la vida eterna; por eso somos \u00abherederos de la vida eterna, tal y como lo esperamos\u00bb (v. 7). Una vez m\u00e1s, el bautismo aparece con toda su riqueza de significado, con la realidad de sus efectos salv\u00ed\u00adficos, pero tambi\u00e9n con su falta de plenitud es signo de un \u00abm\u00e1s all\u00e1\u00bb, que todav\u00ed\u00ada est\u00e1 por venir.<\/p>\n<p>Otra referencia al bautismo como lavatorio la tenemos en Efe 5:26 en donde, al hablar de la Iglesia, se dice que Cristo se entreg\u00f3 a ella \u00aba fin de purificarla por medio del agua del bautismo y de la palabra\u00bb. Dado el contexto nupcial, es casi seguro que se aluda aqu\u00ed\u00ad al ba\u00f1o ceremonial que la novia ten\u00ed\u00ada que hacer para prepararse al matrimonio.<\/p>\n<p>Para la Iglesia, esposa de Cristo, este ba\u00f1o es el bautismo: la \u00abpalabra\u00bb que la acompa\u00f1a aludir\u00ed\u00ada a la profesi\u00f3n de fe, que el catec\u00fameno pronunciaba solemnemente en aquella ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>El tema del bautismo como lavatorio no s\u00f3lo del cuerpo, sino sobre todo del coraz\u00f3n, lo tenemos tambi\u00e9n en Heb 10:22, donde se dice que, teniendo a Cristo como sumo sacerdote, podemos ahora acercarnos a Dios \u00abcon un coraz\u00f3n sincero, con fe perfecta, purificados los corazones de toda mancha de la que tengamos conciencia, y el cuerpo lavado con agua pura\u00bb.<\/p>\n<p>V. EL BAUTISMO EN LA PRIMERA CARTA DE PEDRO. Antes de concluir, nos gustar\u00ed\u00ada recordar algunas alusiones al bautismo que aparecen en la primera carta de Pedro, que algunos autores (P. Boismard, etc.) consideran incluso, al menos en los cuatro primeros cap\u00ed\u00adtulos, como una especie de catequesis pascual, dirigida sobre todo a los reci\u00e9n bautizados, que son llamados \u00abni\u00f1os reci\u00e9n nacidos\u00bb (2.2).<\/p>\n<p>1. EL BAUTISMO COMO \u00abANTITIPO\u00bb DEL DILUVIO. El texto m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito es aquel donde el autor -despu\u00e9s de introducir una referencia a una bajada misteriosa de Cristo a los infiernos para \u00abanunciar la salvaci\u00f3n incluso a los esp\u00ed\u00adritus que estaban en prisi\u00f3n y que se hab\u00ed\u00adan mostrado reacios a la fe en otro tiempo, en los d\u00ed\u00adas de No\u00e9, cuando Dios esperaba con paciencia mientras se constru\u00ed\u00ada el arca, en la cual unos pocos, ocho personas, se salvaron del agua\u00bb (3,1920)- se basa precisamente en el diluvio para decir que el bautismo estaba de alguna manera prefigurado en aquel dram\u00e1tico suceso de destrucci\u00f3n y de salvaci\u00f3n al mismo tiempo: \u00abEsa agua\u00bb presagiaba (era ant\u00ed\u00adtypon) el bautismo, que ahora os salva a vosotros, no mediante la purificaci\u00f3n de la inmundicia corporal, sino mediante la s\u00faplica hecha a Dios por una conciencia buena, la cual recibe su eficacia de la resurrecci\u00f3n de Jesucristo, el cual, una vez sometidos los \u00e1ngeles, las potestades y las virtudes, subi\u00f3 al cielo y est\u00e1 sentado a la diestra de Dios\u00bb (3,2122).<\/p>\n<p>Es evidente que aqu\u00ed\u00ad se toma del diluvio, como fuerza simb\u00f3lica, no s\u00f3lo el recuerdo del agua, sino tambi\u00e9n su capacidad de salvaci\u00f3n para las ocho personas encerradas en el arca que se salvaron (dies\u00f3th\u00e9san), pero no su fuerza destructora. Adem\u00e1s, se explica tambi\u00e9n as\u00ed\u00ad con mayor claridad en qu\u00e9 consiste esa \u00absalvaci\u00f3n\u00bb (s\u00f3zei, salva): no se trata de una purificaci\u00f3n de las inmundicias del cuerpo, sino de la creaci\u00f3n de una \u00abconciencia buena\u00bb para con Dios, que se manifestaba en el interrogatorio inicial (eper\u00f3t\u00e9ma, pregunta) con que se introduc\u00ed\u00adan en el bautismo los catec\u00famenos, precisamente para responsabilizarles de lo que hac\u00ed\u00adan. Era una \u00abnueva creaci\u00f3n\u00bb lo que entonces empezaba para el reci\u00e9n bautizado, una especie de \u00abantidiluvio\u00bb: la salvaci\u00f3n, en lugar de la destrucci\u00f3n (diluvio).<\/p>\n<p>Todo esto es posible en virtud de la resurrecci\u00f3n de Cristo, el cual, \u00absentado a la diestra del Padre\u00bb, puede comunicar su vida inmortal a los que creen en su nombre. Todo bautizado debe vivir como resucitado, dominando, lo mismo que Cristo, todas las \u00abpotestades\u00bb del mal y del pecado (v. 22). En cierto sentido podemos decir que el bautizado pertenece ya al mundo futuro, aun viviendo en el presente e\u00f3n, hecho de malicia y de pecado.<\/p>\n<p>2. EL BAUTISMO Y EL SACERDOCIO UNIVERSAL. En la misma carta tenemos otra alusi\u00f3n al bautismo, aun cuando no aparezca este nombre, con toda la riqueza de vida nueva, de exigencias morales, de compromiso para construir la \u00abcasa de Dios\u00bb; se trata del p\u00e1rrafo en que el autor habla del sacerdocio de los fieles: \u00abDesechad toda maldad, todo enga\u00f1o y toda clase de hipocres\u00ed\u00ada, envidia o maledicencia. Como ni\u00f1os reci\u00e9n nacidos, apeteced la leche espiritual no adulterada, para que alimentados con ella crezc\u00e1is en orden a la salvaci\u00f3n, ya que hab\u00e9is experimentado qu\u00e9 bueno es el Se\u00f1or. Acercaos a \u00e9l, piedra viva, rechazada por los hombres, pero escogida y apreciada por Dios; disponeos como piedras vivientes, a ser edificados en casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer v\u00ed\u00adctimas espirituales agradables a Dios por mediaci\u00f3n de Jesucristo\u00bb (2,1-5).<\/p>\n<p>La imagen del \u00abni\u00f1o reci\u00e9n nacido\u00bb recuerda la idea de inocencia, de sencillez, de abandono confiado, de docilidad; el bautizado debe poseer esta actitud no s\u00f3lo en los comienzos, sino durante toda su vida. Adem\u00e1s, fundamentalmente se trata de la docilidad a la palabra de Dios, expresada aqu\u00ed\u00ad por la imagen de la leche, que el ni\u00f1o desea ardientemente para su nutrici\u00f3n y su crecimiento.<\/p>\n<p>El bautismo, por otra parte, no es una realidad aislada, sino una construcci\u00f3n en Cristo, junto a los dem\u00e1s creyentes, para formar un templo espiritual, donde puedan ofrecerse a Dios los sacrificios espirituales que constituyen las buenas acciones y la santidad de la vida, de la que Cristo no s\u00f3lo es maestro, sino sobre todo modelo insuperable.<\/p>\n<p>El \u00absacerdocio de los fieles\u00bb, que representa la forma m\u00e1s radical de consagraci\u00f3n a Dios y exige una revaloraci\u00f3n del laicado dentro de la Iglesia, se da en el bautismo, que encuentra all\u00ed\u00ad su ra\u00ed\u00adz (cf tambi\u00e9n 2,9-10) y abre a todos un amplio espacio de trabajo en la vi\u00f1a del Se\u00f1or. Volviendo al bautismo, con todo lo que \u00e9ste significa y da, es como la Iglesia advertir\u00e1 el deber de valorar los carismas de todos, sin encerrarse ya en clericalismos anacr\u00f3nicos. La recuperaci\u00f3n del bautismo es la obra m\u00e1s urgente en el rejuvenecimiento de toda la pastoral de la Iglesia de nuestros d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Il Battesimo, en \u00abParole di vilo\u00bb 4 (1973);.AA.VV. ll Battesimo. Teolog\u00ed\u00ada e pastorale, Elle Di Ci Tur\u00ed\u00adn 1970; BARTH G., El bautismo en el tiempo del cristianismo primitivo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1986; BEARLY-MURRAY G. R., Baptism in the New Testament, Exeter 1972; BOISMAaD P., Une liturgie baptismale dans la Prima Petri, en RB 63 (1956) 182-208&#8242; 64 (1957) 161-183; In, La typologie baptismale dans la premi\u00e9re \u00e9pPtre de St. Pierre, en Vie Spirituelle 3 (1956) 339-352; BOCHSEL F., REGNSTOaF K. 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En la Biblia, \u2020\u0153bautismo\u2020\u009d e \u2020\u0153inmersi\u00f3n\u2020\u009d son t\u00e9rminos sin\u00f3nimos, como se muestra en la versi\u00f3n El Nuevo Testamento original (traducci\u00f3n de H. J. Schonfield), en la que se vierte Romanos 6:3, 4 de la siguiente manera: \u2020\u0153\u00bfPod\u00e9is ignorar que quienes nos hemos vinculado a Cristo por la inmersi\u00f3n hemos quedado as\u00ed\u00ad asociados con su muerte? Mediante esta vinculaci\u00f3n con \u00e9l por la inmersi\u00f3n nos hemos sepultado juntamente con \u00e9l\u2020\u009d. (V\u00e9anse tambi\u00e9n ENP; NM; NBE, nota.) La Septuaginta griega usa una palabra derivada de b\u00e1\u00c2\u00b7pto (sumergir) en Exodo 12:22 y Lev\u00ed\u00adtico 4:6. (V\u00e9anse notas en NM.) Cuando se sumerge a alguien en agua, est\u00e1 \u2020\u0153enterrado\u2020\u009d temporalmente, fuera de la vista, y luego se le levanta.<br \/>\nExaminemos cuatro diferentes aspectos del bautismo y algunas cuestiones relacionadas: 1) el bautismo de Juan, 2) el bautismo en agua de Jes\u00fas y sus seguidores, 3) el bautismo en Jesucristo y en su muerte y 4) el bautismo de fuego.<\/p>\n<p>El bautismo de Juan. Juan, hijo de Zacar\u00ed\u00adas y Elisabet, fue el primer ser humano a quien Dios autoriz\u00f3 a bautizar en agua. (Lu 1:5-7, 57.) El mismo hecho de que se le conociese como \u2020\u0153Juan el Bautista\u2020\u009d o \u2020\u0153el bautizante\u2020\u009d (Mt 3:1; Mr 1:4) indica que el pueblo lleg\u00f3 a tener conocimiento del bautismo o inmersi\u00f3n en agua en especial a trav\u00e9s de \u00e9l. Adem\u00e1s, las Escrituras prueban que su ministerio y bautismo proven\u00ed\u00adan de Dios, no de s\u00ed\u00ad mismo. El \u00e1ngel Gabriel habl\u00f3 prof\u00e9ticamente de sus obras como procedentes de Dios (Lu 1:13-17), y Zacar\u00ed\u00adas, por medio del esp\u00ed\u00adritu santo, anunci\u00f3 que ser\u00ed\u00ada un profeta del Alt\u00ed\u00adsimo para preparar los caminos de Jehov\u00e1. (Lu 1:68-79.) M\u00e1s tarde, Jes\u00fas confirm\u00f3 que el ministerio y el bautismo de Juan proced\u00ed\u00adan de Dios. (Lu 7:26-28.) El disc\u00ed\u00adpulo Lucas registra que \u2020\u02dcla declaraci\u00f3n de Dios fue a Juan el hijo de Zacar\u00ed\u00adas en el desierto. De modo que entr\u00f3 predicando bautismo\u2020\u2122. (Lu 3:2, 3.) El ap\u00f3stol Juan dice de \u00e9l: \u2020\u0153Se levant\u00f3 un hombre que fue enviado como representante de Dios: su nombre era Juan\u2020\u009d. (Jn 1:6.)<br \/>\nSe puede entender mejor el significado del bautismo de Juan contrastando varias traducciones de Lucas 3:3. Juan vino \u2020\u0153predicando bautismo en s\u00ed\u00admbolo de arrepentimiento para perd\u00f3n de pecados\u2020\u009d (NM); \u2020\u0153predicando que para recibir el perd\u00f3n de los pecados era necesario bautizarse como manifestaci\u00f3n externa de un arrepentimiento interno\u2020\u009d (PNT); \u2020\u0153proclamando un bautismo, en se\u00f1al de arrepentimiento, para el perd\u00f3n de los pecados\u2020\u009d (NBE); \u2020\u0153diciendo a la gente que deb\u00ed\u00adan volverse a Dios y ser bautizados, para que Dios les perdonara sus pecados\u2020\u009d (VP). Estas formas de verter este pasaje dejan claro que el bautismo no limpiaba los pecados; para que hubiera limpieza de pecados, era necesario arrepentirse y cambiar el derrotero de vida; el bautismo simbolizaba ese proceder.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad, el bautismo que efectu\u00f3 Juan no supuso para la persona una limpieza especial de parte de Dios mediante su siervo Juan, sino una demostraci\u00f3n p\u00fablica y s\u00ed\u00admbolo de arrepentimiento de pecados cometidos contra la Ley, la cual ten\u00ed\u00ada que conducirlos a Cristo. (G\u00e1l 3:24.) De modo que Juan prepar\u00f3 a un grupo de personas para \u2020\u02dcver el medio de salvar de Dios\u2020\u2122. (Lu 3:6.) Su obra sirvi\u00f3 para \u2020\u0153alistar para Jehov\u00e1 un pueblo preparado\u2020\u009d. (Lu 1:16, 17.) Isa\u00ed\u00adas y Miqueas hab\u00ed\u00adan profetizado esta obra. (Isa 40:3-5; Mal 4:5, 6.)<br \/>\nAlgunos eruditos intentan ver antecedentes del bautismo de Juan y del bautismo cristiano en las antiguas ceremonias de purificaci\u00f3n de la Ley (Ex 29:4; Le 8:6; 14:8, 31, 32; Heb 9:10, nota) o en acciones individuales. (G\u00e9 35:2; Ex 19:10.) Sin embargo, estos casos no tienen ninguna analog\u00ed\u00ada con el verdadero significado del bautismo, pues eran abluciones para limpieza ceremonial. Solo un caso tiene cierto parecido con la inmersi\u00f3n total de un cuerpo en agua que se efect\u00faa en el bautismo: el de Naam\u00e1n el leproso, quien se sumergi\u00f3 en el agua siete veces. (2Re 5:14.) No obstante, su acci\u00f3n no le llev\u00f3 a ninguna relaci\u00f3n especial con Dios, solo le cur\u00f3 de la lepra. Adem\u00e1s, seg\u00fan las Escrituras, a los pros\u00e9litos se les circuncidaba, no se les bautizaba. Para poder participar de la Pascua o de la adoraci\u00f3n en el santuario, la persona ten\u00ed\u00ada que circuncidarse. (Ex 12:43-49.)<br \/>\nTampoco hay ninguna base para afirmar que Juan tomara prestado el bautismo de la secta jud\u00ed\u00ada de los esenios o de la de los fariseos. Estas dos sectas ten\u00ed\u00adan muchos requisitos de abluciones peri\u00f3dicas. Pero Jes\u00fas dijo que estos eran solo mandatos de hombres que invalidaban el mandamiento de Dios por la tradici\u00f3n propia. (Mr 7:1-9; Lu 11:38-42.) Juan bautizaba en agua porque, como dijo, Dios lo envi\u00f3 para hacerlo. (Jn 1:33.) No lo enviaron los esenios o los fariseos. Su comisi\u00f3n no era hacer pros\u00e9litos jud\u00ed\u00ados, sino bautizar a aquellos que ya pertenec\u00ed\u00adan a la congregaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada. (Lu 1:16.)<br \/>\nJuan sab\u00ed\u00ada que con su actividad meramente estaba preparando el camino delante del Mes\u00ed\u00adas, el Hijo de Dios, y que as\u00ed\u00ad dar\u00ed\u00ada paso al ministerio mucho m\u00e1s importante de este \u00faltimo. Juan bautizaba para que el Mes\u00ed\u00adas fuese puesto de manifiesto a Israel. (Jn 1:31.) Seg\u00fan el registro de Juan 3:26-30, el ministerio del Mes\u00ed\u00adas aumentar\u00ed\u00ada, en tanto que el de Juan tendr\u00ed\u00ada que ir menguando. Aquellos a los que bautizaron los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas durante el ministerio terrestre de su maestro \u2014y que por lo tanto tambi\u00e9n llegaron a ser disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas\u2014, fueron bautizados en s\u00ed\u00admbolo de arrepentimiento a la manera del bautismo de Juan. (Jn 3:25, 26; 4:1, 2.)<\/p>\n<p>Bautismo de Jes\u00fas en agua. El significado y prop\u00f3sito del bautismo de Jes\u00fas tuvo que ser completamente diferente del que ten\u00ed\u00adan el resto de los bautismos que Juan efectu\u00f3, pues Jes\u00fas \u2020\u0153no cometi\u00f3 pecado, ni en su boca se hall\u00f3 enga\u00f1o\u2020\u009d. (1Pe 2:22.) Por lo tanto, no pod\u00ed\u00ada someterse a un acto que simbolizara arrepentimiento. Debi\u00f3 ser por este motivo por el que Juan no quer\u00ed\u00ada bautizar a Jes\u00fas, pero \u00e9l le dijo: \u2020\u0153Deja que sea, esta vez, porque de esa manera nos es apropiado llevar a cabo todo lo que es justo\u2020\u009d. (Mt 3:13-15.)<br \/>\nLucas registra que Jes\u00fas estaba orando cuando se bautiz\u00f3. (Lu 3:21.) Adem\u00e1s, el escritor de la carta a los Hebreos dice que cuando Jesucristo \u2020\u02dcentr\u00f3 en el mundo\u2020\u2122 (no cuando naci\u00f3, pues no pod\u00ed\u00ada decir esas palabras, sino cuando se present\u00f3 para el bautismo e inici\u00f3 su ministerio), dijo, seg\u00fan el Salmo 40:6-8 (Versi\u00f3n de los Setenta): \u2020\u0153\u2020\u02dcSacrificio y ofrenda no quisiste, pero me preparaste un cuerpo[\u2020\u2122]. [&#8230;] \u2020\u02dc\u00c2\u00a1Mira! He venido (en el rollo del libro est\u00e1 escrito de m\u00ed\u00ad) para hacer tu voluntad, oh Dios\u2020\u2122\u2020\u009d. (Heb 10:5-9.) Jes\u00fas pertenec\u00ed\u00ada por nacimiento a la naci\u00f3n jud\u00ed\u00ada, que estaba en un pacto nacional con Dios, el pacto de la Ley. (Ex 19:5-8; G\u00e1l 4:4.) Debido a este hecho, Jes\u00fas ya estaba en una relaci\u00f3n de pacto con Jehov\u00e1 Dios cuando se present\u00f3 a Juan para ser bautizado. El iba m\u00e1s all\u00e1 de lo que requer\u00ed\u00ada la Ley. Se presentaba \u00e9l mismo a su Padre Jehov\u00e1 para hacer la \u2020\u0153voluntad\u2020\u009d de El, voluntad que consist\u00ed\u00ada en ofrecer su cuerpo \u2020\u0153preparado\u2020\u009d y as\u00ed\u00ad eliminar los sacrificios de animales que se ofrec\u00ed\u00adan por requerimiento de la Ley. El ap\u00f3stol Pablo comenta: \u2020\u0153Por dicha \u2020\u02dcvoluntad\u2020\u2122 hemos sido santificados mediante el ofrecimiento del cuerpo de Jesucristo una vez para siempre\u2020\u009d. (Heb 10:10.) La voluntad del Padre para Jes\u00fas tambi\u00e9n requer\u00ed\u00ada que trabajara en favor de los intereses del Reino, y Jes\u00fas tambi\u00e9n se present\u00f3 para este servicio. (Lu 4:43; 17:20, 21.) Jehov\u00e1 acept\u00f3 y reconoci\u00f3 esta presentaci\u00f3n de su Hijo, ungi\u00e9ndolo con esp\u00ed\u00adritu santo y diciendo: \u2020\u0153T\u00fa eres mi Hijo, el amado; yo te he aprobado\u2020\u009d. (Mr 1:9-11; Lu 3:21-23; Mt 3:13-17.)<\/p>\n<p>Bautismo en agua de los seguidores de Jes\u00fas. El bautismo de Juan ten\u00ed\u00ada que ser sustituido por el bautismo que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada ordenado: \u2020\u0153Hagan disc\u00ed\u00adpulos de gente de todas las naciones, bautiz\u00e1ndolos en el nombre del Padre y del Hijo y del esp\u00ed\u00adritu santo\u2020\u009d. (Mt 28:19.) Ese fue el \u00fanico bautismo en agua que cont\u00f3 con la aprobaci\u00f3n de Dios a partir del Pentecost\u00e9s de 33 E.C. Algunos a\u00f1os despu\u00e9s, Apolos, un disc\u00ed\u00adpulo que ten\u00ed\u00ada mucho celo e impart\u00ed\u00ada ense\u00f1anza correcta sobre Jes\u00fas, tan solo conoc\u00ed\u00ada el bautismo de Juan. Hubo que instruir a este hombre en este aspecto, lo mismo que hizo Pablo con los disc\u00ed\u00adpulos que se encontr\u00f3 en Efeso. A ellos se les hab\u00ed\u00ada bautizado con el bautismo de Juan, pero sin duda cuando ya no estaba en vigor, pues Pablo efectu\u00f3 su visita a Efeso unos veinte a\u00f1os despu\u00e9s de haber expirado el pacto de la Ley. Entonces se les bautiz\u00f3 apropiadamente en el nombre de Jes\u00fas y recibieron el esp\u00ed\u00adritu santo. (Hch 18:24-26; 19:1-7.)<br \/>\nEl bautismo cristiano requer\u00ed\u00ada entender la Palabra de Dios y tomar una decisi\u00f3n consciente de presentarse para hacer Su voluntad revelada, como se demostr\u00f3 en el Pentecost\u00e9s de 33 E.C., cuando los jud\u00ed\u00ados y pros\u00e9litos que se hab\u00ed\u00adan reunido en Jerusal\u00e9n, y que ya ten\u00ed\u00adan conocimiento de las Escrituras Hebreas, oyeron hablar a Pedro acerca de Jes\u00fas, el Mes\u00ed\u00adas, con el resultado de que tres mil \u2020\u0153abrazaron su palabra de buena gana\u2020\u009d y \u2020\u0153fueron bautizados\u2020\u009d. (Hch 2:41; 3:19\u20134:4; 10:34-38.) Algunos samaritanos fueron bautizados despu\u00e9s de creer las buenas nuevas predicadas por Felipe. (Hch 8:12.) El eunuco et\u00ed\u00adope, un pros\u00e9lito jud\u00ed\u00ado que, como tal, ten\u00ed\u00ada conocimiento de Jehov\u00e1 y de las Escrituras Hebreas, primero oy\u00f3 la explicaci\u00f3n del cumplimiento de esas Escrituras en Cristo, la acept\u00f3 y despu\u00e9s quiso ser bautizado. (Hch 8:34-36.) Pedro explic\u00f3 a Cornelio que \u2020\u0153el que le teme [a Dios] y obra justicia le es acepto\u2020\u009d (Hch 10:35), y que todo el que pone fe en Jesucristo consigue perd\u00f3n de pecados por medio de su nombre. (Hch 10:43; 11:18.) Todo esto est\u00e1 en armon\u00ed\u00ada con el mandato de Jes\u00fas: \u2020\u0153Hagan disc\u00ed\u00adpulos [&#8230;], ense\u00f1\u00e1ndoles a observar todas las cosas que yo les he mandado\u2020\u009d. Es apropiado que se bautice a aquellos que aceptan la ense\u00f1anza y llegan a ser disc\u00ed\u00adpulos. (Mt 28:19, 20; Hch 1:8.)<br \/>\nEn el Pentecost\u00e9s, los jud\u00ed\u00ados, responsables como pueblo de la muerte de Jes\u00fas y conocedores del bautismo de Juan, se sintieron \u2020\u0153heridos en el coraz\u00f3n\u2020\u009d debido a la predicaci\u00f3n de Pedro. Preguntaron: \u2020\u0153Hermanos, \u00bfqu\u00e9 haremos?\u2020\u009d, a lo que Pedro contest\u00f3: \u2020\u0153Arrepi\u00e9ntanse, y baut\u00ed\u00adcese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perd\u00f3n de sus pecados, y recibir\u00e1n la d\u00e1diva gratuita del esp\u00ed\u00adritu santo\u2020\u009d. (Hch 2:37, 38.) Es preciso se\u00f1alar que Pedro dirigi\u00f3 la atenci\u00f3n de ellos a algo nuevo: no al arrepentimiento y al bautismo de Juan, sino a la necesidad de arrepentirse y bautizarse en el nombre de Jesucristo para conseguir el perd\u00f3n de pecados. No afirm\u00f3 que el bautismo en s\u00ed\u00ad mismo limpiase los pecados, pues sab\u00ed\u00ada que es \u2020\u0153la sangre de Jes\u00fas su Hijo [lo que] nos limpia de todo pecado\u2020\u009d. (1Jn 1:7.) M\u00e1s tarde, refiri\u00e9ndose a Jes\u00fas como el \u2020\u0153Agente Principal de la vida\u2020\u009d, les dijo a los jud\u00ed\u00ados en el templo: \u2020\u0153Arrepi\u00e9ntanse, por lo tanto, y vu\u00e9lvanse para que sean borrados sus pecados, para que vengan tiempos de refrigerio de parte de la persona de Jehov\u00e1\u2020\u009d. (Hch 3:15, 19.) As\u00ed\u00ad les mostr\u00f3 que lo que supondr\u00ed\u00ada perd\u00f3n de pecados era el arrepentirse de su mal proceder en contra de Cristo y \u2020\u02dcvolverse\u2020\u2122, acept\u00e1ndolo. En esta ocasi\u00f3n Pedro no habl\u00f3 del bautismo.<br \/>\nPor lo que se refiere a los jud\u00ed\u00ados, el pacto de la Ley fue abolido sobre la base de la muerte de Cristo en el madero de tormento (Col 2:14), y el nuevo pacto entr\u00f3 en vigor en el Pentecost\u00e9s de 33 E.C. (Comp\u00e1rese con Hch 2:4; Heb 2:3, 4.) No obstante, Dios continu\u00f3 extendiendo favor especial a los jud\u00ed\u00ados por tres a\u00f1os y medio, durante los cuales los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas se concentraron en predicar a jud\u00ed\u00ados, pros\u00e9litos jud\u00ed\u00ados y samaritanos. Sin embargo, alrededor del a\u00f1o 36 E.C., Dios le dio instrucciones a Pedro para que fuese al hogar del gentil Cornelio, un oficial del ej\u00e9rcito romano, y, al derramar su esp\u00ed\u00adritu santo sobre \u00e9l y todos los de su casa, le mostr\u00f3 a Pedro que a partir de entonces se pod\u00ed\u00ada aceptar a los gentiles para bautismo en agua. (Hch 10:34, 35, 44-48.) Puesto que Dios ya no reconoc\u00ed\u00ada el pacto de la Ley con los jud\u00ed\u00ados circuncisos y tan solo aceptaba su nuevo pacto mediado por Jesucristo, ya no consideraba que los jud\u00ed\u00ados naturales, aunque fueran circuncisos, estuvieran en relaci\u00f3n especial con El. Por consiguiente, ya no pod\u00ed\u00adan alcanzar una buena posici\u00f3n ante Dios observando la Ley, que ya no era v\u00e1lida, o mediante el bautismo de Juan, que ten\u00ed\u00ada relaci\u00f3n con la Ley. A partir de ese momento estaban obligados a acercarse a Dios poniendo fe en su Hijo y siendo bautizados en agua en el nombre de Jesucristo, a fin de tener el reconocimiento y favor de Jehov\u00e1. (V\u00e9ase SETENTA SEMANAS [El pacto en vigor \u2020\u0153por una semana\u2020\u009d].)<br \/>\nPor lo tanto, despu\u00e9s de 36 E.C., todos, tanto jud\u00ed\u00ados como gentiles, han disfrutado de la misma posici\u00f3n a los ojos de Dios. (Ro 11:30-32; 14:12.) Las personas de las naciones gentiles no estaban en el pacto de la Ley y nunca hab\u00ed\u00adan sido parte de un pueblo que tuviera una relaci\u00f3n especial con Dios, el Padre, excepto aquellos a los que se hab\u00ed\u00ada circuncidado como pros\u00e9litos jud\u00ed\u00ados. A partir de ese momento, se les extend\u00ed\u00ada la oportunidad a nivel individual de llegar a ser parte del pueblo de Dios. No obstante, antes de que se les pudiese bautizar en agua, ten\u00ed\u00adan que acercarse a Dios, ejerciendo fe en su hijo Jesucristo. Luego deb\u00ed\u00ada seguir el bautismo en agua, seg\u00fan el ejemplo y mandato de Cristo. (Mt 3:13-15; 28:18-20.)<br \/>\nEste bautismo cristiano tiene un efecto vital en la posici\u00f3n de la persona ante Dios. Despu\u00e9s de decir que No\u00e9 construy\u00f3 un arca en la que se conserv\u00f3 con vida a trav\u00e9s del Diluvio tanto a \u00e9l como a su familia, el ap\u00f3stol Pedro escribi\u00f3: \u2020\u0153Lo que corresponde a esto ahora tambi\u00e9n los est\u00e1 salvando a ustedes, a saber, el bautismo (no el desechar la suciedad de la carne, sino la solicitud hecha a Dios para una buena conciencia), mediante la resurrecci\u00f3n de Jesucristo\u2020\u009d. (1Pe 3:20, 21.) El arca era prueba tangible de que No\u00e9 se hab\u00ed\u00ada dedicado a hacer la voluntad de Dios y hab\u00ed\u00ada realizado fielmente la obra que El le hab\u00ed\u00ada asignado. Eso hizo posible que conservara la vida. De modo correspondiente, se salvar\u00e1 del presente mundo inicuo a los que se dedican a Jehov\u00e1 sobre la base de la fe en el resucitado Jesucristo, se bautizan en s\u00ed\u00admbolo de esa dedicaci\u00f3n y hacen la voluntad de Dios. (G\u00e1l 1:3, 4.) Ya no se encaminan a la destrucci\u00f3n con el resto del mundo. Dios les concede una buena conciencia con la esperanza de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El bautismo no es para infantes. En vista del hecho de que \u2020\u02dco\u00ed\u00adr la palabra\u2020\u2122, \u2020\u02dcabrazarla de buena gana\u2020\u2122 y \u2020\u02dcarrepentirse\u2020\u2122 preceden al bautismo en agua (Hch 2:14, 22, 38, 41), y de que el bautismo requiere que la persona tome una decisi\u00f3n solemne, est\u00e1 claro que se debe tener por lo menos suficiente edad para o\u00ed\u00adr, creer y tomar esa decisi\u00f3n. No obstante, algunos defienden el bautismo de infantes. Citan los pasajes donde se dice que se bautiz\u00f3 a \u2020\u02dccasas\u2020\u2122, como las de Cornelio, Lidia, el carcelero filipense, Crispo y Est\u00e9fanas. (Hch 10:48; 11:14; 16:15, 32-34; 18:8; 1Co 1:16.) Creen que tambi\u00e9n se bautiz\u00f3 a los ni\u00f1os peque\u00f1os de esas casas. Sin embargo, en el caso de Cornelio, los bautizados fueron aquellos que hab\u00ed\u00adan o\u00ed\u00addo la palabra y recibido el esp\u00ed\u00adritu santo, y luego hablaron en lenguas y glorificaron a Dios; esas cosas no pod\u00ed\u00adan aplicar a ni\u00f1os peque\u00f1os. (Hch 10:44-46.) Lidia era una \u2020\u0153adoradora de Dios, [&#8230;] y Jehov\u00e1 le abri\u00f3 el coraz\u00f3n ampliamente para que prestara atenci\u00f3n a las cosas que Pablo estaba hablando\u2020\u009d. (Hch 16:14.) El carcelero filipense tuvo que \u2020\u02dccreer en el Se\u00f1or Jes\u00fas\u2020\u2122, lo que implica que los dem\u00e1s de su familia tambi\u00e9n tuvieron que creer para ser bautizados. (Hch 16:31-34.) \u2020\u0153Crispo, el presidente de la sinagoga, se hizo creyente en el Se\u00f1or, y tambi\u00e9n toda su casa.\u2020\u009d (Hch 18:8.) Todo esto demuestra que el bautismo implicaba o\u00ed\u00adr, creer y glorificar a Dios, cosas que los ni\u00f1os peque\u00f1os no pueden hacer. Cuando en Samaria oyeron y creyeron \u2020\u0153las buenas nuevas del reino de Dios y del nombre de Jesucristo, procedieron a bautizarse\u2020\u009d, pero como especifica el registro b\u00ed\u00adblico, los bautizados fueron \u2020\u02dcvarones y mujeres\u2020\u2122, no ni\u00f1os. (Hch 8:12.)<br \/>\nEl ap\u00f3stol Pablo dijo a los corintios que los hijos eran \u2020\u0153santos\u2020\u009d gracias al padre creyente, lo que no prueba que se bautizara a los ni\u00f1os, sino, m\u00e1s bien, implica lo opuesto. Los hijos menores demasiado j\u00f3venes para tomar esa decisi\u00f3n se beneficiar\u00ed\u00adan del m\u00e9rito de su padre creyente, no de ning\u00fan supuesto bautismo sacramental que le impartiera un m\u00e9rito independiente. Si hubiera sido apropiado bautizar a los ni\u00f1os peque\u00f1os, no hubiesen necesitado que se les extendiese el m\u00e9rito del padre creyente. (1Co 7:14.)<br \/>\nEs verdad que Jes\u00fas dijo: \u2020\u0153Cesen de impedir que [los ni\u00f1itos] vengan a m\u00ed\u00ad, porque el reino de los cielos pertenece a los que son as\u00ed\u00ad\u2020\u009d (Mt 19:13-15; Mr 10:13-16), pero no se bautiz\u00f3 a los ni\u00f1os. Jes\u00fas los bendijo, y no hay nada que indique que el que pusiera las manos sobre ellos fuera una ceremonia religiosa. Tambi\u00e9n mostr\u00f3 que \u2020\u02dcel reino de Dios pertenec\u00ed\u00ada a los que eran as\u00ed\u00ad\u2020\u2122 debido a que esos ni\u00f1os eran ense\u00f1ables y confiados, y no al bautismo. A los cristianos se les ordena que sean \u2020\u0153peque\u00f1uelos en cuanto a la maldad\u2020\u009d, pero \u2020\u0153plenamente desarrollados en facultades de entendimiento\u2020\u009d. (Mt 18:4; Lu 18:16, 17; 1Co 14:20.)<br \/>\nEl historiador de la religi\u00f3n Augustus Neander escribi\u00f3 lo siguiente de los cristianos del primer siglo: \u2020\u0153El bautismo de ni\u00f1os era desconocido en este per\u00ed\u00adodo [&#8230;]. No aparecen indicios de bautismo de ni\u00f1os sino hasta un per\u00ed\u00adodo de tiempo tan tard\u00ed\u00ado como el de Ireneo (c. 140-203 E.C.) \u2014y con toda seguridad no antes\u2014; y el que este fuese reconocido por primera vez durante el transcurso del tercer siglo como parte de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica es una prueba en contra, m\u00e1s bien que a favor, de su origen apost\u00f3lico\u2020\u009d. (History of the Planting and Training of the Christian Church by the Apostles, 1864, p\u00e1g. 162.)<\/p>\n<p>Inmersi\u00f3n completa. La definici\u00f3n dada antes muestra con claridad que el bautismo es una inmersi\u00f3n completa y no el mero hecho de derramar o rociar agua. Los bautismos registrados en la Biblia corroboran este hecho. A Jes\u00fas se le bautiz\u00f3 en el Jord\u00e1n, un r\u00ed\u00ado de tama\u00f1o considerable, despu\u00e9s de lo cual \u2020\u0153subi\u00f3 del agua\u2020\u009d. (Mr 1:10; Mt 3:13, 16.) Juan escogi\u00f3 para bautizar un lugar situado en el valle del Jord\u00e1n, cerca de Salim, \u2020\u0153porque all\u00ed\u00ad hab\u00ed\u00ada una gran cantidad de agua\u2020\u009d. (Jn 3:23.) El eunuco et\u00ed\u00adope pidi\u00f3 que se le bautizara cuando \u00e9l y Felipe llegaron a \u2020\u0153cierta masa de agua\u2020\u009d. En aquella ocasi\u00f3n, ambos \u2020\u0153bajaron al agua\u2020\u009d, y despu\u00e9s se dice que \u2020\u02dcsubieron del agua\u2020\u2122. (Hch 8:36-40.) Todos estos ejemplos dan a entender que hab\u00ed\u00ada suficiente agua como para tener que entrar y salir de ella andando, y no un peque\u00f1o estanque donde el agua llegase hasta los tobillos. Adem\u00e1s, el hecho de que el bautismo tambi\u00e9n se usa para simbolizar un entierro indica que se trataba de una inmersi\u00f3n completa. (Ro 6:4-6; Col 2:12.)<br \/>\nLas fuentes hist\u00f3ricas muestran que los primeros cristianos bautizaban por inmersi\u00f3n. Sobre este tema, el Diccionario de la Biblia (edici\u00f3n de Seraf\u00ed\u00adn de Ausejo, 1981, col. 213) dice: \u2020\u0153Por el vocabulario mismo [de las Escrituras] se ve que el bautismo se administraba por inmersi\u00f3n\u2020\u009d. El Diccionario Enciclop\u00e9dico Salvat (1967, vol. 2, p\u00e1g. 577) a\u00f1ade: \u2020\u0153El primitivo ritual del BAUTISMO [&#8230;] se efectu\u00f3 en la Iglesia cristiana primitiva por inmersi\u00f3n\u2020\u009d.<\/p>\n<p>Bautismo en Cristo Jes\u00fas, en su muerte. Cuando fue bautizado en el r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n, Jes\u00fas sab\u00ed\u00ada que empezaba para \u00e9l una etapa de sacrificio. Sab\u00ed\u00ada que su \u2020\u02dccuerpo preparado\u2020\u2122 ten\u00ed\u00ada que morir y que habr\u00ed\u00ada de hacerlo en inocencia, como un sacrificio humano perfecto cuyo valor servir\u00ed\u00ada de rescate para la humanidad. (Mt 20:28.) Entend\u00ed\u00ada que deb\u00ed\u00ada sumirse en la muerte, pero que ser\u00ed\u00ada levantado de ella al tercer d\u00ed\u00ada. (Mt 16:21.) Por eso, compar\u00f3 su experiencia a un bautismo en la muerte. (Lu 12:50.) Explic\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos que durante su ministerio ya estaba experimentando este bautismo. (Mr 10:38, 39.) Jes\u00fas fue completamente bautizado en la muerte el d\u00ed\u00ada que muri\u00f3 en el madero de tormento (el 14 de Nis\u00e1n de 33 E.C.). Este bautismo qued\u00f3 consumado cuando su Padre, Jehov\u00e1 Dios, lo resucit\u00f3 al tercer d\u00ed\u00ada (el levantarlo formaba parte del bautismo). El bautismo de Jes\u00fas en la muerte es, sin duda, distinto de su bautismo en agua. Fue bautizado en agua al principio de su ministerio, y en ese momento dio comienzo su bautismo en la muerte.<br \/>\nLos fieles ap\u00f3stoles de Jesucristo fueron bautizados en agua seg\u00fan el bautismo de Juan. (Jn 1:35-37; 4:1.) Pero todav\u00ed\u00ada no se les hab\u00ed\u00ada bautizado con esp\u00ed\u00adritu santo cuando Jes\u00fas les indic\u00f3 que tambi\u00e9n se les someter\u00ed\u00ada a un bautismo simb\u00f3lico como el suyo, el bautismo en la muerte. (Mr 10:39.) Por lo tanto, el bautismo en su muerte es algo diferente del bautismo en agua. Pablo dijo lo siguiente en su carta a la congregaci\u00f3n cristiana de Roma: \u2020\u0153\u00bfO ignoran que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jes\u00fas fuimos bautizados en su muerte?\u2020\u009d. (Ro 6:3.)<br \/>\nJehov\u00e1 es el responsable de ejecutar este bautismo en Cristo Jes\u00fas, as\u00ed\u00ad como el bautismo en su muerte. El ungi\u00f3 a Jes\u00fas, convirti\u00e9ndolo en el Cristo o Ungido. (Hch 10:38.) As\u00ed\u00ad que lo bautiz\u00f3 con esp\u00ed\u00adritu santo para que por medio de \u00e9l m\u00e1s tarde sus seguidores tambi\u00e9n pudieran ser bautizados con esp\u00ed\u00adritu santo. Por lo tanto, los que llegan a ser coherederos con \u00e9l, aquellos que tienen esperanza celestial, han de ser \u2020\u0153bautizados en Cristo Jes\u00fas\u2020\u009d, es decir, en el Ungido Jes\u00fas, quien al tiempo de su ungimiento tambi\u00e9n fue engendrado como hijo espiritual de Dios. De este modo llegan a estar unidos a \u00e9l, su Cabeza, y a formar parte de la congregaci\u00f3n que es el cuerpo de Cristo. (1Co 12:12, 13, 27; Col 1:18.)<br \/>\nEl proceder de estos seguidores cristianos que son bautizados en Cristo Jes\u00fas es un proceder de integridad bajo prueba desde que se les bautiza en \u00e9l, un enfrentamiento diario con la muerte y, por fin, una muerte de integridad, como explica el ap\u00f3stol Pablo en su carta a los cristianos romanos: \u2020\u0153Por lo tanto, fuimos sepultados con \u00e9l mediante nuestro bautismo en su muerte, para que, as\u00ed\u00ad como Cristo fue levantado de entre los muertos mediante la gloria del Padre, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n nosotros andemos en novedad de vida. Porque si hemos sido unidos con \u00e9l en la semejanza de su muerte, ciertamente tambi\u00e9n seremos unidos con \u00e9l en la semejanza de su resurrecci\u00f3n\u2020\u009d. (Ro 6:4, 5; 1Co 15:31-49.)<br \/>\nCuando escribi\u00f3 a la congregaci\u00f3n de Filipos, Pablo aclar\u00f3 la cuesti\u00f3n a\u00fan m\u00e1s, al describir su propio proceder como \u2020\u0153una participaci\u00f3n en sus sufrimientos, someti\u00e9ndome a una muerte como la de \u00e9l, para ver si de alg\u00fan modo puedo alcanzar la resurrecci\u00f3n m\u00e1s temprana de entre los muertos\u2020\u009d. (Flp 3:10, 11.) Solo el Padre celestial Dios Todopoderoso, que es el Bautizante de aquellos a los que se bautiza en uni\u00f3n con Jesucristo y en su muerte, puede consumar este bautismo. Lo hace por medio de Cristo al levantarlos de la muerte para unirlos con Jesucristo en la semejanza de su resurrecci\u00f3n a una vida celestial inmortal. (1Co 15:53, 54.)<br \/>\nEl ap\u00f3stol Pablo ilustra que una congregaci\u00f3n de personas puede, por decirlo as\u00ed\u00ad, ser bautizada o sumergida en un libertador y caudillo cuando dice que la congregaci\u00f3n de Israel \u2020\u02dcfue bautizada en Mois\u00e9s por medio de la nube y del mar\u2020\u2122. A los israelitas los cubr\u00ed\u00ada una nube protectora y los muros de agua que ten\u00ed\u00adan a cada lado, de modo que, hablando simb\u00f3licamente, se les sumergi\u00f3. Mois\u00e9s predijo que Dios levantar\u00ed\u00ada un profeta semejante a \u00e9l mismo; Pedro aplic\u00f3 esta profec\u00ed\u00ada a Jesucristo. (1Co 10:1, 2; Dt 18:15-19; Hch 3:19-23.)<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es el bautismo \u2020\u0153con el prop\u00f3sito de ser personas muertas\u2020\u009d?<br \/>\nLos traductores han vertido de varias maneras el pasaje de 1 Corintios 15:29: \u2020\u0153\u00bfQu\u00e9 har\u00e1n los que se bautizan por los muertos?\u2020\u009d (Val); \u2020\u0153por aliviar a los difuntos\u2020\u009d (TA); \u2020\u0153en favor de los difuntos\u2020\u009d (SA, 1972); \u2020\u0153en atenci\u00f3n a los muertos\u2020\u009d (GR); \u2020\u0153con el prop\u00f3sito de ser personas muertas\u2020\u009d (NM).<br \/>\nSe han dado muchas interpretaciones distintas a este vers\u00ed\u00adculo. La m\u00e1s com\u00fan es que Pablo se estaba refiriendo a la costumbre del bautismo sustitutorio en agua, es decir, bautizar a personas vivas en favor de otras muertas, a modo de sustituci\u00f3n, para beneficiarlas. No es posible probar que existiera tal pr\u00e1ctica en los d\u00ed\u00adas de Pablo, y no estar\u00ed\u00ada de acuerdo con los textos que especifican con claridad que los que se bautizaban eran los \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulos\u2020\u009d, los que personalmente \u2020\u02dcabrazaban la palabra de buena gana\u2020\u2122, los que \u2020\u02dccre\u00ed\u00adan\u2020\u2122. (Mt 28:19; Hch 2:41; 8:12.)<br \/>\nLa obra A Greek-English Lexicon, de Liddell y Scott, incluye \u2020\u0153por\u2020\u009d, \u2020\u0153en favor de\u2020\u009d y \u2020\u0153por causa de\u2020\u009d entre los significados de la preposici\u00f3n griega hy\u00c2\u00b7p\u00e9r cuando se usa con palabras en el caso genitivo, como en 1 Corintios 15:29 (revisi\u00f3n de H. Jones, Oxford, 1968, p\u00e1g. 1857). En algunos contextos la expresi\u00f3n \u2020\u0153por causa de\u2020\u009d equivale a \u2020\u0153con el prop\u00f3sito de\u2020\u009d. Ya en 1728 Jacob Elsner not\u00f3 que diferentes escritores griegos hab\u00ed\u00adan dado a la preposici\u00f3n hy\u00c2\u00b7p\u00e9r con palabras en genitivo un significado de finalidad, es decir, un significado que expresa prop\u00f3sito, y se\u00f1al\u00f3 que en 1 Corintios 15:29 esta construcci\u00f3n tiene tal significado. (Observationes Sacr\u00e6 in Novi Foederis Libros, Utrecht, vol. 2, p\u00e1gs. 127-131.) De acuerdo con esto, la Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo emplea la expresi\u00f3n \u2020\u0153con el prop\u00f3sito de\u2020\u009d para verter hy\u00c2\u00b7p\u00e9r en este vers\u00ed\u00adculo.<br \/>\nCuando un t\u00e9rmino puede traducirse gramaticalmente de m\u00e1s de una manera, la correcta es la que armoniza con el contexto. En este caso el contexto (1Co 15:3, 4) muestra que el tema principal tratado es la creencia en la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jesucristo. Los siguientes vers\u00ed\u00adculos presentan prueba de la seguridad de esta creencia (vss. 5-11); consideran las graves implicaciones de negar la creencia en la resurrecci\u00f3n (vss. 12-19), el hecho de que la resurrecci\u00f3n de Cristo asegura que otros ser\u00e1n levantados de entre los muertos (vss. 20-23) y que todo ello tiene como fin la unificaci\u00f3n de toda la creaci\u00f3n inteligente con Dios (vss. 24-28). El vers\u00ed\u00adculo 29 es, obviamente, parte integral de esta consideraci\u00f3n. Pero, \u00bfde la resurrecci\u00f3n de qui\u00e9nes se trata en el vers\u00ed\u00adculo 29? \u00bfDe la de aquellos de cuyo bautismo se habla en el vers\u00ed\u00adculo? \u00bfO es la de alguien que hubiera muerto antes de que tuviera lugar ese bautismo? \u00bfQu\u00e9 indican los vers\u00ed\u00adculos siguientes? Los vers\u00ed\u00adculos 30 a 34 muestran claramente que en el 29 se est\u00e1 hablando de las perspectivas de vida futura de cristianos vivos, y los vers\u00ed\u00adculos 35 a 58 aclaran que eran cristianos fieles que ten\u00ed\u00adan la esperanza de vida celestial.<br \/>\nEsto est\u00e1 de acuerdo con Romanos 6:3, que dice: \u2020\u0153\u00bfO ignoran que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jes\u00fas fuimos bautizados en su muerte?\u2020\u009d. Como este texto pone de manifiesto, ese no es un bautismo al que el cristiano se somete en favor de alguien ya muerto; por el contrario, es algo que afecta el propio futuro de la persona.<br \/>\n\u00bfEn qu\u00e9 sentido, entonces, fueron bautizados aquellos cristianos \u2020\u0153con el prop\u00f3sito de ser personas muertas\u2020\u009d, o \u2020\u0153bautizados en su muerte\u2020\u009d? Fueron sumergidos en un proceder de vida \u00ed\u00adntegro hasta la muerte, como en el caso de Cristo, y con la esperanza de una resurrecci\u00f3n como la suya a vida espiritual inmortal. (Ro 6:4, 5; Flp 3:10, 11.) Este no era un bautismo que se realizaba r\u00e1pidamente, como en el caso del bautismo en agua. M\u00e1s de tres a\u00f1os despu\u00e9s de su bautismo en agua, Jes\u00fas habl\u00f3 de un bautismo que en su caso a\u00fan no se hab\u00ed\u00ada consumado y que todav\u00ed\u00ada estaba en el futuro para sus disc\u00ed\u00adpulos. (Mr 10:35-40.) Como este bautismo culmina en la resurrecci\u00f3n a la vida celestial, debe empezar con la influencia del esp\u00ed\u00adritu de Dios en la persona de tal modo que engendre esta esperanza, y debe terminar, no con la muerte, sino con la realizaci\u00f3n de la perspectiva de vida espiritual inmortal por medio de la resurrecci\u00f3n. (2Co 1:21, 22; 1Co 6:14.)<\/p>\n<p>El lugar de la persona en el prop\u00f3sito de Dios. Debe notarse que el que se bautiza en agua entra en una relaci\u00f3n especial como siervo de Jehov\u00e1, para hacer Su voluntad. La persona no determina cu\u00e1l va a ser la voluntad de Dios para ella, sino que es Dios quien decide c\u00f3mo la va a usar y d\u00f3nde la va a colocar en el contexto de Sus prop\u00f3sitos. Por ejemplo, en el pasado, toda la naci\u00f3n de Israel ten\u00ed\u00ada una relaci\u00f3n especial con Dios, era Su propiedad (Ex 19:5), pero solo se seleccion\u00f3 a la tribu de Lev\u00ed\u00ad para desempe\u00f1ar los servicios en el santuario, y de esta tribu, solo la familia de Aar\u00f3n constituy\u00f3 el sacerdocio. (N\u00fa 1:48-51; Ex 28:1; 40:13-15.) Jehov\u00e1 Dios design\u00f3 exclusivamente a la l\u00ed\u00adnea de la familia de David como asiento de la realeza. (2Sa 7:15, 16.)<br \/>\nDel mismo modo, los que se someten al bautismo cristiano llegan a ser propiedad de Dios, sus esclavos, a quienes El emplea como considera conveniente. (1Co 6:20.) Un ejemplo de lo antedicho lo hallamos en Revelaci\u00f3n, donde se hace referencia a un n\u00famero definido de personas a las que se \u2020\u02dcsella\u2020\u2122, a saber, 144.000. (Re 7:4-8.) Aun antes de la aprobaci\u00f3n final, el esp\u00ed\u00adritu santo de Dios sirve como un sello que da a los que son sellados una garant\u00ed\u00ada anticipada de su herencia celestial. (Ef 1:13, 14; 2Co 5:1-5.) Tambi\u00e9n se dijo a los que tienen tal esperanza: \u2020\u0153Dios ha colocado a los miembros en el cuerpo [de Cristo], cada uno de ellos, as\u00ed\u00ad como le agrad\u00f3\u2020\u009d. (1Co 12:18, 27.)<br \/>\nJes\u00fas llam\u00f3 la atenci\u00f3n a otro grupo cuando dijo: \u2020\u0153Tengo otras ovejas, que no son de este redil; a esas tambi\u00e9n tengo que traer, y escuchar\u00e1n mi voz, y llegar\u00e1n a ser un solo reba\u00f1o, un solo pastor\u2020\u009d. (Jn 10:16.) Estas no pertenecen al \u2020\u0153reba\u00f1o peque\u00f1o\u2020\u009d (Lu 12:32), pero tambi\u00e9n tienen que acercarse a Jehov\u00e1 por medio de Jesucristo y ser bautizadas en agua.<br \/>\nLa visi\u00f3n dada al ap\u00f3stol Juan, registrada en Revelaci\u00f3n, concuerda con estas palabras de Jes\u00fas, pues, despu\u00e9s de ver a los 144.000 \u2020\u0153sellados\u2020\u009d, Juan vuelve sus ojos a \u2020\u0153una gran muchedumbre, que ning\u00fan hombre pod\u00ed\u00ada contar\u2020\u009d. Se dice que estos \u2020\u0153han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero\u2020\u009d, indicando as\u00ed\u00ad su fe en el sacrificio de rescate de Jesucristo, el Cordero de Dios. (Re 7:9, 14.) Por lo tanto, aunque tienen el favor divino \u2014est\u00e1n \u2020\u0153de pie delante del trono [de Dios]\u2020\u009d\u2014, no son los que El selecciona para componer los 144.000 \u2020\u0153sellados\u2020\u009d. La visi\u00f3n sigue diciendo que esta \u2020\u0153gran muchedumbre\u2020\u009d sirve a Dios d\u00ed\u00ada y noche y que El la proteger\u00e1 y cuidar\u00e1. (Re 7:15-17.)<\/p>\n<p>Bautismo con fuego. Cuando muchos fariseos y saduceos acudieron a Juan el Bautista, \u00e9l los llam\u00f3 \u2020\u0153prole de v\u00ed\u00adboras\u2020\u009d. Habl\u00f3 del que ten\u00ed\u00ada que venir y dijo: \u2020\u0153Ese los bautizar\u00e1 con esp\u00ed\u00adritu santo y con fuego\u2020\u009d. (Mt 3:7, 11; Lu 3:16.) El bautismo con fuego y el bautismo con esp\u00ed\u00adritu santo no son lo mismo. El primero no pod\u00ed\u00ada ser, como algunos alegan, las lenguas de fuego del Pentecost\u00e9s, porque a los disc\u00ed\u00adpulos no se les sumergi\u00f3 en fuego. (Hch 2:3.) Juan dijo a sus oyentes que se efectuar\u00ed\u00ada una divisi\u00f3n: el trigo ser\u00ed\u00ada recogido, despu\u00e9s de lo cual se quemar\u00ed\u00ada la paja con un fuego que no se podr\u00ed\u00ada apagar. (Mt 3:12.) Tambi\u00e9n mostr\u00f3 que el fuego no ser\u00ed\u00ada una bendici\u00f3n o recompensa, sino que se deber\u00ed\u00ada a que \u2020\u02dcel \u00e1rbol no produc\u00ed\u00ada fruto excelente\u2020\u2122. (Mt 3:10; Lu 3:9.)<br \/>\nUsando el fuego como s\u00ed\u00admbolo de destrucci\u00f3n, Jes\u00fas predijo la ejecuci\u00f3n de los inicuos que ocurrir\u00ed\u00ada durante su presencia con las siguientes palabras: \u2020\u0153Pero el d\u00ed\u00ada en que Lot sali\u00f3 de Sodoma, llovi\u00f3 del cielo fuego y azufre y los destruy\u00f3 a todos. De la misma manera ser\u00e1 en aquel d\u00ed\u00ada en que el Hijo del hombre ha de ser revelado\u2020\u009d. (Lu 17:29, 30; Mt 13:49, 50.) Hay otros ejemplos \u2014en 2 Tesalonicenses 1:8, Judas 7 y 2 Pedro 3:7, 10\u2014 en los que el fuego no representa una fuerza salvadora, sino destructiva.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. La praxis bautismal en la \u00e9poca apost\u00f3lica: 1. Testimonio de los Hechos; 2. Bautismo y profesi\u00f3n de fe; 3. Jes\u00fas en el origen del bautismo cristiano. II. El bautismo de Juan y el bautismo cristiano<br \/>\nIII. La doctrina del bautismo en el evangelio de Juan: 1. El bautismo como renacer de lo alto; 2. El bautismo nace de la cruz. IV. El bautismo en la doctrina de san Pablo: 1. El bautismo como asimilaci\u00f3n a la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or; 2. El bautismo nos hace hijos de Dios; 3. El bautismo como nueva circuncisi\u00f3n; 4. El bautismo como lavatorio. V. El bautismo en la primera carta de Pedro: 1. El bautismo como \u2020\u0153antitipo\u2020\u009d del diluvio; 2. El bautismo y el sacerdocio universal.<br \/>\nEl bautismo es el acto del nacimiento del cristiano, y tiene, por tanto, una importancia fundamental. Pero uno es cristiano en la medida en que se adhiere por la fe a Cristo y por medio de \u00e9l comulga con todos los hermanos en la fe. De aqu\u00ed\u00ad la importancia que asume en el bautismo la \u00c2\u00a1fe, as\u00ed\u00ad como su dimensi\u00f3n eclesial. Todos estos problemas se advierten hoy con agudeza y afectan a no pocos aspectos pastorales; pensemos, por ejemplo, en el bautismo de los ni\u00f1os. Ese bautismo, \u00bftiene sentido realmente donde no est\u00e1 suficientemente garantizada una educaci\u00f3n en la fe dentro de la familia o en otro ambiente? Y para un adulto, que quiera quiz\u00e1 vivir en la fe, pero la vive aisladamente, \u00bfno es quiz\u00e1 el bautismo un est\u00ed\u00admulo a trascenderse y a unirse a la comunidad?<br \/>\nAunque se trate de problemas t\u00ed\u00adpicamente modernos, la Biblia est\u00e1 llena de indicaciones hist\u00f3rico-teol\u00f3gicas, que de alguna forma pueden ayudarnos a resolverlos.<br \/>\n320<br \/>\n1. LA PRAXIS BAUTISMAL EN LA EPOCA APOSTOLICA.<br \/>\nAnte todo hay que advertir que la praxis del bautismo no s\u00f3lo est\u00e1 atestiguada desde la \u00e9poca apost\u00f3lica, sino que es incluso el sacramento del que se habla m\u00e1s en todo el NT. Es esto una se\u00f1al evidente de su originalidad, precisamente porque habr\u00ed\u00ada faltado tiempo para tomarlo prestado de otros ambientes, aunque<br \/>\n 321 7<br \/>\nno pueden negarse ciertas analog\u00ed\u00adas con ritos similares de abluci\u00f3n, usados sobre todo en el mundo jud\u00ed\u00ado. Pensemos, por ejemplo, en las diversas abluciones de Qumr\u00e1n y en el mismo bautismo de Juan, que s\u00f3lo vagamente recuerda al bautismo cristiano, aunque pudo haber influido en \u00e9l de alguna manera.<br \/>\n321<br \/>\n1. Testimonio de los Hechos.<br \/>\nLos Hechos de los Ap\u00f3stoles demuestran constantemente que el primer paso que hay que dar para ser cristiano es hacerse bautizar, aceptando la fe proclamada por los ap\u00f3stoles. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, despu\u00e9s del discurso de Pedro para comentar el suceso de pentecost\u00e9s, cuando la gente le pregunta qu\u00e9 ha de hacer para salvarse, Pedro responde: \u2020\u0153Arrepentios, y que cada uno de vosotros se bautice en el nombre de Jesucristo para el perd\u00f3n de vuestros pecados; entonces recibir\u00e9is el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u009d (Hch 2,37-38<br \/>\nEl bautismo est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad claramente unido a la fe, que exige la conversi\u00f3n de los pecados y produce como fruto una presencia particular del Esp\u00ed\u00adritu. Como se ve, el bautismo no es un gesto aislado, que valga en s\u00ed\u00ad y por s\u00ed\u00ad mismo, sino que est\u00e1 vinculado a todo un conjunto de actitudes espirituales, producidas en parte por \u00e9l y presupuestasen parte. En cierto sentido es como la s\u00ed\u00adntesis de todos los elementos que constituyen la \u2020\u0153novedad\u2020\u009d cristiana; sobre todo es fundamental la relaci\u00f3n bautismo-fe, que se expresa de nuevo inmediatamente despu\u00e9s en el texto recordado, cuando se dice que \u2020\u0153los que acogieron su palabra se bautizaron; y aquel d\u00ed\u00ada se agregaron unas tres mil personas\u2020\u009d (2,41).<br \/>\nTambi\u00e9n de los primeros creyentes de Samar\u00ed\u00ada se dice que, despu\u00e9s de haber escuchado el anuncio de Felipe, \u2020\u0153hombres y mujeres creyeron en \u00e9l y se bautizaron\u2020\u009d (8,12). Tras el encuentro del di\u00e1cono Felipe con el eunuco de la reina Candaces, al que hab\u00ed\u00ada explicado la profec\u00ed\u00ada de Is 53,7-8, al llegar junto a un manantial, el eunuco le dice: \u2020\u0153Mira, aqu\u00ed\u00ad hay agua, \u00bfqu\u00e9 impide que me bautice?&#8230; Bajaron los dos al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautiz\u00f3\u2020\u009d (8,36-38). Ni siquiera Saulo se libra de la ley del bautismo (9,19). Pedro bautiza a los de la casa de Cornelio despu\u00e9s de haber visto que los signos del Esp\u00ed\u00adritu empezaban ya a manifestarse en aquellos primeros creyentes paganos (10,47-48).<br \/>\nTambi\u00e9n Pablo, que ser\u00e1 el gran te\u00f3logo del bautismo, lo practica continuamente en su m\u00faltiple actividad misionera. As\u00ed\u00ad, en Filipos bautiza a Lidia, despu\u00e9s de que el Se\u00f1or hubiera abierto \u2020\u0153su coraz\u00f3n para que aceptase las cosas que Pablo dec\u00ed\u00ada\u2020\u009d (16,14-15). Igualmente, en Filipos bautiz\u00f3 al carcelero despu\u00e9s de la prodigiosa liberaci\u00f3n de la c\u00e1rcel por obra de un imprevisto terremoto: \u2020\u0153Y le anunciaron la palabra del Se\u00f1or a \u00e9l y a todos los que hab\u00ed\u00ada en su casa. A aquellas horas de la noche el carcelero les lav\u00f3 las heridas, y seguidamente se bautiz\u00f3 \u00e9l con todos los suyos\u2020\u009d (16,32-33).<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad, como en el caso anterior, se habla del bautismo conferido a toda la familia; pero siempre est\u00e1 vinculado a la fe, como se deduce del di\u00e1logo del carcelero con Pablo y con Silas (16,30-31). La referencia a la familia, que incluye normalmente tambi\u00e9n a los peque\u00f1os, seg\u00fan algunos (J. Jerem\u00ed\u00adas, O. Cullmann, etc.) es un buen indicio del bautismo concedido a los ni\u00f1os, que muy pronto se har\u00e1 pr\u00e1ctica com\u00fan en la Iglesia (siglo n).<br \/>\nTambi\u00e9n en Corinto, despu\u00e9s de la predicaci\u00f3n de Pablo, \u2020\u0153Crispo, el jefe de la sinagoga, crey\u00f3 en el Se\u00f1or con toda su familia; y muchos de los corintios que hab\u00ed\u00adan o\u00ed\u00addo a Pablo creyeron y se bautizaron\u2020\u009d (18,8). En Efeso, habi\u00e9ndose encontrado con algunos disc\u00ed\u00adpulos que hab\u00ed\u00adan sido bautizados s\u00f3lo en \u2020\u0153el bautismo de Juan\u2020\u009d, les invit\u00f3 a hacerse bautizar \u2020\u0153en nombre\u2020\u009d de Cristo: \u2020\u0153Al o\u00ed\u00adrlo, se bautizaron en el nombre de Jes\u00fas, el Se\u00f1or. Cuando Pablo les impuso las manos, descendi\u00f3 sobre ellos el Esp\u00ed\u00adritu Santo y se pusieron a hablar en lenguas extra\u00f1as y a profetizar\u2020\u009d (19,4-6).<br \/>\n322<br \/>\n2. Bautismo y profesi\u00f3n de fe.<br \/>\nDe todo lo dicho resulta evidente que el bautismo es el rito que presupone e inicia, al mismo tiempo, en la fe cristiana, de la que es la proclamaci\u00f3n p\u00fablica, y constituye adem\u00e1s un compromiso a vivirla delante de los dem\u00e1s. La predicaci\u00f3n del evangelio incluye tambi\u00e9n el anuncio del bautismo como sacramento para significar y producir la novedad cristiana.<br \/>\nA la luz de cuanto venimos diciendo se puede comprender lo que Pablo escribe a los corintios -indignado al ver que estaban divididos entre s\u00ed\u00ad y que algunos declaraban que pertenec\u00ed\u00adan a \u00e9l- y que parece disminuir la importancia del bautismo: \u2020\u0153Doy gracias a Dios de no haber bautizado a ninguno de vosotros, excepto a Crispo y a Gayo. As\u00ed\u00ad nadie puede decir que fuisteis bautizados en mi nombre&#8230; Pues Cristo no me mand\u00f3 a bautizar, sino a evangelizar&#8230;\u2020\u009d(lCo 1,14-17).<br \/>\n 323 8<br \/>\nSe trata indudablemente de una afirmaci\u00f3n hiperb\u00f3lica, que quiere resaltar la primac\u00ed\u00ada de la evangelizaci\u00f3n, de la que el bautismo es, sin embargo, la coronaci\u00f3n. Por otra parte, hay en ese texto una frase que puede ayudarnos a comprender por qu\u00e9 se expres\u00f3 Pablo de esta manera: \u2020\u0153Nadie puede decir que fuisteis bautizados en mi nombre\u2020\u009d (y. 15).<br \/>\nM\u00e1s de una vez, en el libro de los Hechos, se dice que el bautismo se administraba \u2020\u0153en el nombre de Jesucristo\u2020\u009d (2,38; etc.); es una frase m\u00e1s bien gen\u00e9rica y sobre la cual disputan los exegetas. Algunos la han interpretado como si se tratara de la f\u00f3rmula con que se administraba el bautismo; otros como si quisiera decir: \u2020\u0153por la autoridad que viene de Cristo\u2020\u009d. En relaci\u00f3n con el texto de Pablo (\u2020\u0153nadie puede decir que fuisteis bautizados en mi nombre \u2020\u0153), esta f\u00f3rmula parece significar m\u00e1s bien casi una especie de apropiaci\u00f3n espiritual, que el ap\u00f3stol niega, ya que \u00e9l es s\u00f3lo un administrador del sacramento, mientras que para Cristo la cosa es verdadera en el sentido de que el bautismo consagra efectivamente a \u00e9l, convirtiendo al cristiano en una especie de propiedad suya.<br \/>\nLa \u00fanica diferencia es que en 1 Cor 1,15 se dice \u2020\u0153en mi nombre\u2020\u009d (eis to emdn \u00f3noma), mientras que en Ac 2,38 se dice \u2020\u0153sobre el nombre (epi t\u00e9 on\u00f3mati) de Jesucristo\u2020\u009d, yen Ac 10,48 \u2020\u0153en el nombre (en t\u00e9 on\u00f3mati) de Jesucristo\u2020\u009d.<br \/>\nPero por todo el conjunto parece que las tres preposiciones no cambian el sentido de las cosas; no son m\u00e1s que variantes para decir que el bautismo une a Cristo y \u2020\u0153consagra\u2020\u009d misteriosamente a \u00e9l y no a un hombre, aunque sea tan grande como Pablo.<br \/>\n323<br \/>\n3. Jes\u00fas en el origen del bautismo cristiano.<br \/>\nPrecisamente porque el bautismo guarda una relaci\u00f3n muy particular con Cristo y porque se practic\u00f3 desde el comienzo de la experiencia cristiana, estamos obligados a pensar que se deriva directamente de Cristo. Es posible encontrar huellas de ello en varios pasajes de los evangelios, aun admitiendo que sufrieron algunos retoques a la luz tanto de la fe pospascual como de la praxis lit\u00fargica posterior.<br \/>\nEn este sentido son significativas las conclusiones de los dos primeros sin\u00f3pticos, donde el bautismo forma parte esencial del mandato universal confiado por Jes\u00fas a sus ap\u00f3stoles: \u2020\u0153Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado se salvar\u00e1, pero el que no crea se condenar\u00e1. A los que crean les acompa\u00f1ar\u00e1n estos prodigios: en mi nombre echar\u00e1n los demonios, hablar\u00e1n lenguas nuevas\u2020\u009d (Mc 16,15-18).<br \/>\nEl mandato misionero en Mateo, aunque es sustancialmente igual, tiene tambi\u00e9n notables diferencias: \u2020\u0153Id, pues, y haced disc\u00ed\u00adpulos m\u00ed\u00ados en todos los pueblos, bautiz\u00e1ndolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo, y ense\u00f1\u00e1ndoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los d\u00ed\u00adas hasta el fin del mundo\u2020\u009d (Mt 28,18-20).<br \/>\nMe parece que en estos dos textos es fundamental tanto la \u2020\u0153predicaci\u00f3n\u2020\u009d de la fe, sin limitaci\u00f3n geogr\u00e1fica y mucho menos de raza (\u2020\u0153Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura\u2020\u009d), como su aceptaci\u00f3n. Pero junto a la fe se exige el bautismo, que no puede ser solamente una ratificaci\u00f3n externa de la fe, sino algo m\u00e1s profundo, que realiza Jo que significa en su rito externo.<br \/>\nY eso \u2020\u0153m\u00e1s profundo\u2020\u009d deber\u00ed\u00ada estar precisamente en la palabra que s\u00f3lo nos refiere san Mateo, recogi\u00e9ndola probablemente de la praxis lit\u00fargica de su tiempo: \u2020\u0153Bautiz\u00e1ndolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u009d; all\u00ed\u00ad \u2020\u0153en el nombre\u2020\u009d no significa simplemente \u2020\u0153con la autoridad\u2020\u009d, sino m\u00e1s bien consagr\u00e1ndolos y casi insert\u00e1ndolos en el seno del misterio trinitario, como parece se\u00f1alar tambi\u00e9n la preposici\u00f3n de movimiento (eis to \u00f3noma). Si la fe es la aceptaci\u00f3n del misterio, el sacramento es la introducci\u00f3n total en el misterio trinitario, en donde todo es asombro y maravilla.<br \/>\nEn este sentido, como indicaci\u00f3n de esta novedad de relaciones con el Dios-Trinidad, no tiene por qu\u00e9 sorprender el conjunto de \u2020\u0153signos\u2020\u009d que menciona Marcos y que acompa\u00f1ar\u00e1n \u2020\u0153a los que crean\u2020\u009d: hablar lenguas nuevas, echar a los demonios, etc. \u00bfNo pueden significar, a modo de ejemplo, la \u2020\u0153novedad\u2020\u009d que surge en la historia mediante la fe y el sacramento? Y la promesa de Cristo de \u2020\u0153estar\u2020\u009d con los \u2020\u0153suyos\u2020\u009d todos los d\u00ed\u00adas hasta el fin del mundo, \u00bfno podr\u00ed\u00ada aludir al hecho de que, sobre todo mediante el bautismo \u2020\u0153en el nombre\u2020\u009d de la Trinidad, \u00e9l est\u00e1 presente y operante en el coraz\u00f3n de sus fieles?<br \/>\n324<br \/>\nII. EL BAUTISMO DE JUAN Y EL BAUTISMO CRISTIANO.<br \/>\n 325 9<br \/>\nII. EL BAUTISMO DE JUAN Y EL BAUTISMO CRISTIANO.<br \/>\nEn este punto tambi\u00e9n es posible ver la diferencia que hay entre el bautismo cristiano y el de Juan, que era un simple rito externo, aunque con un simbolismo purificatorio que pod\u00ed\u00ada captar f\u00e1cilmente la gente como una invitaci\u00f3n a una renovaci\u00f3n interior. Es lo que nos indica expresamente el evangelio de Marcos:<br \/>\n\u2020\u0153Juan Bautista se present\u00f3 en el desierto bautizando y predicando un bautismo para la conversi\u00f3n y el perd\u00f3n de los pecados\u2020\u009d (Mc 1,4).<br \/>\nPero la suya era s\u00f3lo una fase transitoria, en espera de la definitiva, en la que habr\u00ed\u00ada de darse el don del Esp\u00ed\u00adritu: \u2020\u0153Detr\u00e1s de m\u00ed\u00ad viene el que es m\u00e1s fuerte que yo&#8230; Yo os bautizo con agua, pero \u00e9l os bautizar\u00e1 en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u009d (vv. 7-8). En Mateo se a\u00f1ade \u2020\u0153y fuego\u2020\u009d(3,1 1), acentuando la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica del bautismo, pero tambi\u00e9n la transformaci\u00f3n interior que \u00e9ste realiza, purificadora como el fuego, a lo que se a\u00f1ade la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu que Cristo dar\u00e1 a los suyos en plenitud.<br \/>\nY el \/ Esp\u00ed\u00adritu es el don del Padre y del Hijo; por eso el bautismo cristiano se convierte no s\u00f3lo en comuni\u00f3n con el misterio trinitario, sino tambi\u00e9n en expresi\u00f3n del dinamismo de la gracia que dimana de \u00e9l.<br \/>\n325<br \/>\nIII. LA DOCTRINA DEL BAUTISMO EN EL EVANGELIO DE JUAN.<br \/>\nTambi\u00e9n la tradici\u00f3n joanea, aunque recogiendo diversos materiales, confirma la presencia particular del Esp\u00ed\u00adritu en el bautismo cristiano. Esto es lo que declara el Bautista al ver a Jes\u00fas que acude a hacerse bautizar: \u2020\u0153Yo no lo conoc\u00ed\u00ada, pero el que me envi\u00f3 a bautizar con agua me dijo: Sobre el que veas descender y posarseel Esp\u00ed\u00adritu, \u00e9se es el que bautiza en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Yo le he visto y doy testimonio de que \u00e9ste es el Hijo de Dios\u2020\u009d (Jn 1,33-34). El agua seguir\u00e1 siendo indispensable por su car\u00e1cter significativo de purificaci\u00f3n y de fecundaci\u00f3n vital, pero lo determinante ser\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu. Y es precisamente en fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, que es don de Cristo, como los futuros bautizados participar\u00e1n de lo que es t\u00ed\u00adpico de Cristo, esto es, de su filiaci\u00f3n divina. Es lo que nos dir\u00e1 m\u00e1s ampliamente san Pablo.<br \/>\nPero, por lo dem\u00e1s, es lo que nos ense\u00f1a tambi\u00e9n san Juan en el di\u00e1logo de Jes\u00fas con Nicodemo, en donde el maestro divino hace por lo menos cuatro afirmaciones, bastante importantes, ligadas todas ellas entre s\u00ed\u00ad.<br \/>\n326<br \/>\n1. El bautismo como renacer de lo alto.<br \/>\nLa primera es que para entrar en el reino de Dios, hay que \u2020\u0153nacer\u2020\u009d de nuevo: \u2020\u0153Te aseguro que el que no nace de lo alto (\u00e1nothen, que puede significar tambi\u00e9n \u2020\u0153de nuevo\u2020\u009d) no puede ver el reino de Dios\u2020\u009d (Jn 3,3). La idea fundamental es la de un nuevo \u2020\u0153nacimiento\u2020\u009d, que deriva su fuerza s\u00f3lo del poder de Dios (\u2020\u0153de lo alto\u2020\u009d). No tiene nada en com\u00fan con el nacimiento natural, sino que produce tambi\u00e9n, en cierto sentido, una nueva vida, como se dice (en el pr\u00f3logo) de los que han \u2020\u0153acogido\u2020\u009d en la fe al Hijo de Dios hecho carne<br \/>\n(1,13).<br \/>\nA continuaci\u00f3n, ante la dificultad de Nicodemo de aceptar esto, como si se tratase de volver al seno maternal, Jes\u00fas especifica cu\u00e1les son los elementos que entran enjuego en este proceso de regeneraci\u00f3n:<br \/>\n\u2020\u0153Te aseguro que el que no nace (ghenn\u00e9th\u00e9) del agua y del Esp\u00ed\u00adritu no puede entrar en el reino de Dios\u2020\u009d (3,5). Lo decisivo es el Esp\u00ed\u00adritu, como se deduce tambi\u00e9n de los vers\u00ed\u00adculos siguientes, pero ligado al elemento material del agua con toda su fuerza evocativa de purificaci\u00f3n, de frescor, de vitalidad.<br \/>\nPuede ser, como sostienen algunos autores (p.ej., 1. de la Potterie), que el t\u00e9rmino \u2020\u0153agua\u2020\u009d haya sido a\u00f1adido posteriormente para indicar d\u00f3nde y c\u00f3mo se verifica en concreto el nuevo nacimiento, es decir, en el bautismo. De todas formas queda en pie el hecho de que, por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu que act\u00faa en el signo del agua, el cristiano renace a una vida nueva, la cual tiene incluso moralmente unas exigencias nuevas, como sigue declarando Jes\u00fas: \u2020\u0153Lo que nace de la carne es carne, y lo que nace del Esp\u00ed\u00adritu es esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (y. 6).<br \/>\nLa tercera afirmaci\u00f3n de este p\u00e1rrafo es que \u00fanicamente la fe permite no solamente captar estas realidades, sino apropi\u00e1rselas. Es lo que Jes\u00fas declara a Nicodemo, que le pregunta sobre \u2020\u0153c\u00f3mo\u2020\u009d puede suceder esto: \u2020\u0153Te aseguro que hablamos de lo que sabemos y atestiguamos lo que hemos visto, y, a pesar de todo, no acept\u00e1is nuestro testimonio\u2020\u009d(vv. ??? 1). Todo consiste en la capacidad de aceptar el testimonio de Jes\u00fas, que anuncia solamente lo que \u00e9l ha visto y conoce.<br \/>\n327<br \/>\n 328 0<br \/>\n2. El bautismo nace de la CRUZ.<br \/>\nFinalmente, Jes\u00fas revela d\u00f3nde est\u00e1 la fuente de la eficacia del bautismo, con el que se nos da el Esp\u00ed\u00adritu: su pasi\u00f3n y muerte, que no son tanto una derrota como su glorificaci\u00f3n. Ac aqu\u00ed\u00ad por qu\u00e9 inmediatamente despu\u00e9s habla de la necesidad de ser \u2020\u0153levantado tambi\u00e9n \u00e9l (Vv. 14-16), como la serpiente de bronce en el desierto (cf N\u00fam 21,8ss). Jugando con el doble sentido de yps\u00f3b, que quiere decir tanto \u2020\u0153levantar\u2020\u2122 f\u00ed\u00adsicamente (en la cruz) como \u2020\u0153exaltar\u2020\u2122, es decir, glorificar, Jes\u00fas presenta la muerte de cruz como laP exaltaci\u00f3n suprema de su amor, y por eso mismo capaz de salvar. El bautismo saca toda su fuerza de la muerte en la cruz, donde se expresa el punto m\u00e1s alto del amor de Cristo<br \/>\na losJiombres, y que el bautizado \u00fatntr que reexpresar a su vez en su propia vida. Parece ser que alude a esto aquella misteriosa salida de \u2020\u0153sangre y agua\u2020\u2122 que brot\u00f3 del costado herido de Cristo en la cruz Jn 19,34); en efecto, seg\u00fan la interpretaci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan, se aludir\u00ed\u00ada a la eucarist\u00ed\u00ada y al bautismo como frutos producidos por el \u00e1rbol de la cruz.<br \/>\n328<br \/>\nIV. EL BAUTISMO EN LA DOCTRINA DE SAN PABLO.<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad enlazamos inmediatamente con san Pablo, que centra toda su teolog\u00ed\u00ada del bautismo en la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, de la que es signo sacramental.<br \/>\n329<br \/>\n1. EL BAUTISMO COMO ASIMILACION A LA MUERTE Y RESURRECCION Del Se\u00f1or.<br \/>\nEs fundamental en este sentido el pasaje de la carta a los Romanos donde el ap\u00f3stol afirma solemnemente que el bautismo nos asimila al misterio de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or: \u2020\u0153,No sab\u00e9is que, al quedar unidos a Cristo mediante el bautismo, hemos quedado unidos a su muerte? Por el bautismo fuimos sepultados con Cristo y morimos, para que as\u00ed\u00ad como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n nosotros caminemos en nueva vida. Pues si hemos llegado a ser una sola cosa con \u00e9l por una muerte semejante a la suya, tambi\u00e9n lo seremos por una resurrecci\u00f3n parecida. Sabemos que nuestro hombre viejo ha sido crucificado con \u00e9l para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no seamos ya esclavos del pecado&#8230;\u2020\u009d (Rm 6,3-6).<br \/>\nEn este texto hay dos afirmaciones de especial importancia. La primera es que verdaderamente, de manera misteriosa, el bautismo nos hace participar de la muerte, sepultura y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. Sigue siendo un misterio c\u00f3mo se hace esto. Pero creo que se puede pensar en una comunicaci\u00f3n con efectos salv\u00ed\u00adficos de aquel gesto supremo de amor: no es la reproducci\u00f3n en nosotros de aquellos hechos, sino la apropiaci\u00f3n, en virtud del sacramento, de su densidad salv\u00ed\u00adfica.<br \/>\nPero esto supone -y es \u00e9sta la segunda afirmaci\u00f3n- que, en virtud de esta participaci\u00f3n, se da en el cristiano una transformaci\u00f3n moral: un continuo morir al pecado, para \u2020\u0153caminar en novedad de vida\u2020\u009d, iniciando ya desde ahora ese proceso de transformaci\u00f3n que culminar\u00e1 con la resurrecci\u00f3n de nuestro propio cuerpo. Obs\u00e9rvese ese futuro: \u2020\u0153Si hemos llegado a ser una sola cosa con \u00e9l por una muerte semejante a la suya, tambi\u00e9n lo seremos por una resurrecci\u00f3n parecida\u2020\u009d (y. 5).<br \/>\nQuiz\u00e1 en este clima de exaltaci\u00f3n del bautismo es c\u00f3mo se practicaba en Corinto un extra\u00f1o \u2020\u0153bautismo por los muertos\u2020\u009d (1Co 15,29), como para garantizar a los que hab\u00ed\u00adan muerto antes de recibirlo una especie de salvoconducto para la resurrecci\u00f3n final.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, el bautismo es como la s\u00ed\u00adntesis de nuestro ser de cristianos, que nos marca hasta la resurrecci\u00f3n final, poniendo en movimiento todos los mecanismos de nuestra actuaci\u00f3n moral. No hay que olvidar que todo esto est\u00e1 bajo el signo de la fe, que constituye el n\u00facleo de toda la carta a los Romanos.<br \/>\n330<br \/>\n2. El bautismo nos hace hijos de Dios.<br \/>\nEste tema vuelve a tratarse en la carta a los G\u00e1latas, para decir que el bautismo, no separado nunca de la fe, al insertarnos en Cristo, nos hace a todos hijos de Dios, que deben, sin embargo, intentar reproducir en s\u00ed\u00ad su fisonom\u00ed\u00ada; el texto habla de \u2020\u0153revestirse\u2020\u2122 de Cristo: \u2020\u0153Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jes\u00fas; pues los que hab\u00e9is sido bautizados en Cristo os hab\u00e9is revestido de Cristo. No hay jud\u00ed\u00ado ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay hombre ni mujer, pues todos vosotros sois uno (e\u00ed\u00ads) en Cristo Jes\u00fas\u2020\u2122<br \/>\nGa 3,26-28).<br \/>\n 331 1<br \/>\nPor el contexto es evidente que el bautismo, unido siempre a la fe, produce en nosotros tres efectos: nos hace \u2020\u0153hijos de Dios\u2020\u009d a trav\u00e9s de Cristo, que es el \u00fanico Hijo verdadero; nos hace \u2020\u0153revestirnos\u2020\u009d de \u00e9l, expresi\u00f3n sugestiva para decir que hemos de asimilarlo de tal manera que lo sepamos reexpresar en nuestras acciones; suprime todas las diferencias de raza, de cultura, de sexo, para hacer de todos nosotros un \u2020\u0153solo ser\u2020\u009d nuevo en Cristo. Tal es el sentido del t\u00e9rmino griego eis (=una sola persona), que es masculino: el bautismo es el que forma la comunidad eclesial, eliminando todos los elementos discriminatorios.<br \/>\nInmediatamente despu\u00e9s, san Pablo hace ver las metas ulteriores que exige y propone nuestra adhesi\u00f3n a Cristo en el bautismo: \u2020\u0153Cuando se cumpli\u00f3 el tiempo, Dios envi\u00f3 a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibi\u00e9semos la condici\u00f3n de hijos adoptivos. Y como prueba de que sois hijos, Dios ha enviado a vuestros corazones el Esp\u00ed\u00adritu de su Hijo, que dama: Abba!, iPadre! De suerte que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres tambi\u00e9n heredero por la gracia de Dios\u2020\u009d (4,4-7).<br \/>\nEl bautismo vuelve a crearnos y nos reconstruye a la manera trinitaria: entrando en contacto con Cristo, nos hacemos hijos del Padre, que nos da su Esp\u00ed\u00adritu.<br \/>\n331<br \/>\n3. El bautismo como nueva circuncisi\u00f3n.<br \/>\nLa realidad del bautismo es el presupuesto de todas las exigencias morales que Pablo propone a sus cristianos, los cuales tienen que vivir dignamente como miembros del pueblo de Dios. Quiz\u00e1 por esto lo presenta tambi\u00e9n como una forma de circuncisi\u00f3n, viendo en semejante expresi\u00f3n, que recuerda la antigua pr\u00e1ctica jud\u00ed\u00ada, no s\u00f3lo una nueva forma de agregaci\u00f3n al nuevo Israel que es la Iglesia, sino tambi\u00e9n una voluntaria consagraci\u00f3n al bien, arrancando de nosotros mismos toda ra\u00ed\u00adz de mal.<br \/>\nEn la carta a los Colosenses, despu\u00e9s de haber dicho que los cristianos son como llenados de Cristo por la fe, contin\u00faa: \u2020\u0153En \u00e9l tambi\u00e9n fuisteis circuncidados con una circuncisi\u00f3n hecha no por Ja mano del hombre, sino con la circuncisi\u00f3n de Cristo, que consiste en despojaros de vuestros apetitos carnales. En el bautismo fuisteis sepultados con Cristo, hab\u00e9is resucitado tambi\u00e9n con \u00e9l por la fe en el poder de Dios, que lo resucit\u00f3 de entre los muertos\u2020\u009d (Col 2,11-14).<br \/>\nEs evidente la vinculaci\u00f3n que establece el ap\u00f3stol entre la circuncisi\u00f3n y el bautismo en este lugar, no ya para reproducir esa circuncisi\u00f3n con un rito distinto, sino para aplicar su simbolismo a la realidad nueva introducida por Cristo: hay algo que debe ser cortado y echado de nosotros, es decir, nuestras culpas; se produce en nosotros una especie de muerte (\u2020\u0153fuisteis sepultados con Cristo\u2020\u009d); se realiza una vida nueva resucitando con Cristo. N\u00f3tese adem\u00e1s que todos estos hechos no se expresan en futuro, sino en pret\u00e9rito (\u2020\u0153hab\u00e9is resucitado\u2020\u009d, etc.): se\u00f1al de que expresan una realidad ya en acto. El bautizado vive ya la dimensi\u00f3n esca-tol\u00f3gica de su fe, aunque no se haya desvelado \u00e9sta todav\u00ed\u00ada.<br \/>\nEs lo que se percibe con mayor evidencia todav\u00ed\u00ada cuando, poco despu\u00e9s, Pablo exhorta a aquellos cristianos: \u2020\u0153Por consiguiente, si hab\u00e9is resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde Cristo est\u00e1 sentado a la diestra de Dios; pensad en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Vosotros hab\u00e9is muerto, y vuestra vida est\u00e1 escondida con Cristo en Dios&#8230;\u2020\u009d (Col 3,1-4). Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad aparece de forma expl\u00ed\u00adcita la dial\u00e9ctica muerte y resurrecci\u00f3n, como una realidad ya operante; lo que pasa es que ahora en la vida del cristiano tiene que aparecer m\u00e1s este misterio de muerte y de \u2020\u0153ocultamien-to\u2020\u009den Cristo, que dice superaci\u00f3n del pecado, para que a su debido tiempo se manifieste en plenitud la \u2020\u0153gloria\u2020\u009d de la futura resurrecci\u00f3n.<br \/>\n332<br \/>\n4. El bautismo como lavatoRiO.<br \/>\nSiguiendo en el terreno de los escritos paulinos (o en los que se le .atribuyen de alguna manera), nos parece muy importante el testimonio de la carta a Tito que, de hecho, aunque con t\u00e9rminos nuevos, se mueve en la cUnea de la ense\u00f1anza expuesta hasta ahora: \u2020\u0153Pero Dios, nuestro salvador, al manifestar su bondad y su amor por los hombres, nos ha salvado, no por la justicia que hayamos practicado, sino por puro amor, mediante el bautismo regenerador y la renovaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que derram\u00f3 abundantemente sobre nosotros por Jesucristo, nuestro salvador, a fin de que, justificados por su gracia, seamos herederos de la vida eterna, tal y como lo esperamos\u2020\u009d (Tt 3,4-7).<br \/>\nHaciendo remontar todo el misterio de nuestra salvaci\u00f3n a la bondad y a la misericordia del Se\u00f1or y no a nuestras pretendidas obras de justicia, el autor afirma que esto se ha verificado en el signo sacramental<br \/>\n 333 2<br \/>\ndel bautismo, el cual ha realizado verdaderamente con el simbolismo del rito la regeneraci\u00f3n del cristiano; se trata de un lavatorio (butr\u00f3n), que debe purificar y limpiar, pero tambi\u00e9n de una especie de germen de vida que nos regenera, separ\u00e1ndonos de nuestra vida anterior, y nos renueva d\u00e1ndonos el don del Esp\u00ed\u00adritu, que es Esp\u00ed\u00adritu de novedad y de vida. Todo esto es ya realidad, pero espera su maduraci\u00f3n en la vida eterna; por eso somos \u2020\u0153herederos de la vida eterna, tal y como lo esperamos\u2020\u009d (y. 7). Una vez m\u00e1s, el bautismo aparece con toda su riqueza de significado, con la realidad de sus efectos salv\u00ed\u00adficos, pero tambi\u00e9n con su falta de plenitud es signo de un \u2020\u0153m\u00e1s all\u00e1, que todav\u00ed\u00ada est\u00e1 por venir.<br \/>\nOtra referencia al bautismo como lavatorio la tenemos en Ep 5,26 en donde, al hablar de la Iglesia, se dice que Cristo se entreg\u00f3 a ella \u2020\u0153a fin de purificarla por medio del agua del bautismo y de la palabra. Dado el contexto nupcial, es casi seguro que se aluda aqu\u00ed\u00ad al ba\u00f1o ceremonial que la novia ten\u00ed\u00ada que hacer para prepararse al matrimonio.<br \/>\nPara la Iglesia, esposa de Cristo, este ba\u00f1o es el bautismo: la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d que la acompa\u00f1a aludir\u00ed\u00ada a la profesi\u00f3n de fe, que el catec\u00fameno pronunciaba solemnemente en aquella ocasi\u00f3n.<br \/>\nEl tema del bautismo como lavatorio no s\u00f3lo del cuerpo, sino sobre todo del coraz\u00f3n, lo tenemos tambi\u00e9n en Heb 10,22, donde se dice que, teniendo a Cristo como sumo sacerdote, podemos ahora acercarnos a Dios \u2020\u0153con un coraz\u00f3n sincero, con fe perfecta, purificados los corazones de toda mancha de la que tengamos conciencia, y el cuerpo lavado con agua pura\u2020\u2122.<br \/>\n333<br \/>\nV. EL BAUTISMO EN LA PRIMERA CARTA DE PEDRO.<br \/>\nAntes de concluir, nos gustar\u00ed\u00ada recordar algunas alusiones al bautismo que aparecen en la primera carta de Pedro, que algunos autores (P. Bois-mard, etc.) consideran incluso, al menos en los cuatro primeros cap\u00ed\u00adtulos, como una especie de catequesis pascual, dirigida sobre todo a los reci\u00e9n bautizados, que son llamados \u2020\u0153ni\u00f1os reci\u00e9n nacidos\u2020\u009d (2.2).<br \/>\n334<br \/>\n1. El bautismo como \u2020\u0153antitipo\u2020\u2122 del diluvio.<br \/>\nEl texto m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito es aquel donde el autor -despu\u00e9s de introducir una referencia a una bajada misteriosa de Cristo a los infiernos para \u2020\u0153anunciar la salvaci\u00f3n incluso a los esp\u00ed\u00adritus que estaban en prisi\u00f3n y que se hab\u00ed\u00adan mostrado reacios a la fe en otro tiempo, en los d\u00ed\u00adas de No\u00e9, cuando Dios esperaba con paciencia mientras se constru\u00ed\u00ada el arca, en la cual unos pocos, ocho personas, se salvaron del agua\u2020\u009d (3,19-20)- se basa precisamente en el diluvio para decir que el bautismo estaba de alguna manera prefigurado en aquel dram\u00e1tico suceso de destrucci\u00f3n y de salvaci\u00f3n al mismo tiempo: \u2020\u0153Esa agua\u2020\u009d presagiaba (era ant\u00ed\u00ad-typon) el bautismo, que ahora os salva a vosotros, no mediante la purificaci\u00f3n de la inmundicia corporal, sino mediante la s\u00faplica hecha a Dios por una conciencia buena, la cual recibe su eficacia de la resurrecci\u00f3n de Jesucristo, el cual, una vez sometidos los \u00e1ngeles, las potestades y las virtudes, subi\u00f3 al cielo y est\u00e1 sentado a la diestra de Dios\u2020\u009d (3,21-22).<br \/>\nEs evidente que aqu\u00ed\u00ad se toma del diluvio, como fuerza simb\u00f3lica, no s\u00f3lo el recuerdo del agua, sino tambi\u00e9n su capacidad de salvaci\u00f3n para las ocho personas encerradas en el arca que se salvaron (diesoth\u00e9san), pero no su fuerza destructora. Adem\u00e1s, se explica tambi\u00e9n as\u00ed\u00ad con mayor claridad en qu\u00e9 consiste esa \u2020\u0153salvaci\u00f3n\u2020\u009d (s\u00f3ze salva): no se trata de una purificaci\u00f3n de las inmundicias del cuerpo, sino de la creaci\u00f3n de una \u2020\u0153conciencia buena\u2020\u009d para con Dios, que se manifestaba en el interrogatorio inicial (eper\u00e9\u00ed\u00adema, pregunta) con que se introduc\u00ed\u00adan en el bautismo los catec\u00famenos, precisamente para responsabilizarles de lo que hac\u00ed\u00adan. Era una \u2020\u0153nueva creaci\u00f3n\u2020\u009d lo que entonces empezaba para el reci\u00e9n bautizado, una especie de \u2020\u0153antidiluvio\u2020\u009d: la salvaci\u00f3n, en lugar de la destrucci\u00f3n (diluvio).<br \/>\nTodo esto es posible en virtud de la resurrecci\u00f3n de Cristo, el cual, \u2020\u0153sentado a la diestra del Padre\u2020\u2122, puede comunicar su vida inmortal a los que creen en su nombre. Todo bautizado debe vivir como resucitado, dominando, lo mismo que Cristo, todas las \u2020\u0153potestades\u2020\u009d del mal y del pecado (y. 22). En cierto sentido podemos decir que el bautizado pertenece ya-al mundo futuro, aun viviendo en el presente e\u00f3n, hecho de malicia y de pecado.<br \/>\n335<br \/>\n2. El bautismo y el sacerdocio universal.<br \/>\nEn la misma carta tenemos otra alusi\u00f3n al bautismo, aun cuando no aparezca este nombre, con toda la<br \/>\n 336 3<br \/>\nriqueza de vida nueva, de exigencias morales, de compromiso para construir la \u2020\u0153casa de Dios\u2020\u2122; se trata del p\u00e1rrafo en que el autor habla del sacerdocio de los fieles: \u2020\u0153Desechad toda maldad, todo enga\u00f1o y toda clase de hipocres\u00ed\u00ada, envidia o maledicencia. Como ni\u00f1os reci\u00e9n nacidos, apeteced la leche espiritual no adulterada, para que alimentados con ella crezc\u00e1is en orden a la salvaci\u00f3n, ya que hab\u00e9is experimentado qu\u00e9 bueno es el Se\u00f1or. Acercaos a \u00e9l, piedra viva, rechazada por los hombres, pero escogida y apreciada por Dios; disponeos, como piedras vivientes, a ser edificados en casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer v\u00ed\u00adctimas espirituales agradables a Dios por mediaci\u00f3n de Jesucristo\u2020\u009d (2,1-5).<br \/>\nLa imagen del \u2020\u0153ni\u00f1o reci\u00e9n nacido\u2020\u009d recuerda la idea de inocencia, de sencillez, de abandono confiado, de docilidad; el bautizado debe poseer esta actitud no s\u00f3lo en los comienzos, sino durante toda su vida. Adem\u00e1s, fundamentalmente se trata de la docilidad a la palabra de Dios, expresada aqu\u00ed\u00ad por la imagen de la leche, que el ni\u00f1o desea ardientemente para su nutrici\u00f3n y su crecimiento.<br \/>\nEl bautismo, por otra parte, no es una realidad aislada, sino una construcci\u00f3n en Cristo, junto a los dem\u00e1s creyentes, para formar un templo espiritual, donde puedan ofrecerse a Dios los sacrificios espirituales que constituyen las buenas acciones y la santidad de la vida, de la que Cristo rio s\u00f3lo es maestro, sino sobre todo modelo insuperable. &#8211; El \u2020\u0153sacerdocio de los fieles\u2020\u009d, que representa la forma m\u00e1s radical de consagraci\u00f3n a Dios y exige una revaloraci\u00f3n del laicado dentro de la Iglesia, se da en el bautismo, que encuentra all\u00ed\u00ad su ra\u00ed\u00adz (cf tambi\u00e9n 2,9-10) y abre a todos un amplio espacio de trabajo en la vi\u00f1a del Se\u00f1or. Volviendo al bautismo, con todo lo que \u00e9ste significa y da, es como la Iglesia advertir\u00e1 el deber de valorar los ca-\/ismas de todos, sin encerrarse ya en (Clericalismos anacr\u00f3nicos. La recuperaci\u00f3n del bautismo es la obra m\u00e1s urgente en el rejuvenecimiento de toda la pastoral de la Iglesia de nuestros d\u00ed\u00adas.<br \/>\n336<br \/>\nBIBL.: AA.W., II Battesimo, en \u2020\u0153Parole di vita\u2020\u009d 4 (1973); AA.W., II Battesimo. Teolog\u00ed\u00ada epastorale, Elle Di Ci, Tur\u00ed\u00adn 1970; Barth G., El bautismo en el tiempo del cristianismo primitivo, Sig\u00faeme, Salamanca 1986; Bearly-Murray G. R:, Baptism in the New Testameni, Exeter 1972; Boismard P., Une liturgie baptismale dans la Prima Petri, en RB 63 (1956) 182-208; 64 (1957) 161 -183; Id, La typologie baptismale dans lapremi\u00e9re \u00e9pitre de St. Pierre, en Vie Spirituelle 3 (1956) 339-352; B\u00fcchsel F.. Regnstorf K.H., ghenn\u00e1o, en GLNTU, 1966, 397-424, Carideo ?., II midrashpaolinodi 1 Cor 10,1-22, en Ri-vista Lit\u00fargica 5(1980) 622-641; Cullmann O., Lessacrementsdansl\u2020\u2122\u00e9vangllejohannique, Par\u00ed\u00ads 1951; Dacquino ?., Battesimo e cresima. La loro teolog\u00ed\u00ada e la loro catechesialia luce della Bibbia, Elle Di Ci, Tur\u00ed\u00adn 1970; George ?., Les textes du Nouveau Testameni sur le Bapt\u00e9me, en \u2020\u0153Lumi\u00e9-re et Vie\u2020\u009d 26(1956)153-164; Guillet J., De Jes\u00fas a los sacramentos, Verbo Divino, Estella, 1987; Lohfink G., El origen delbautismo cristiano, en \u2020\u0153Selecciones de Teolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d 16 (1977) 227-236; Houssiau ?., Giblet J., Le Bapt\u00e9me, entr\u00e9e dans l\u2020\u2122existence chr\u00e9tienne, Facultes uni-vers. 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II, comienza Tertuliano su tratado sobre el b.: Felix sacramentum aquae nostrae: \u00abfeliz sacramento de nuestras aguas (de nuestro ba\u00f1o)\u00bb (sacramento = acci\u00f3n sagrada que nos obliga bajo juramento). El b. era para aquellos primeros cristianos comienzo dichoso y consciente de la vida cristiana, de un nuevo renacer conforme al ejemplar primero, Cristo, llevado a cabo en un ba\u00f1o de agua, acompa\u00f1ado de unas pocas palabras. Con la sencillez de la acci\u00f3n divina, en contraste con la pompa de los ritos de iniciaci\u00f3n de los cultos paganos, \u00abel ba\u00f1o de agua con la palabra\u00bb (Ef 5, 26) comunica algo incre\u00ed\u00adblemente grandioso, la vida de la eternidad (cf. TERTULIANO, De bapt. 1-2).<\/p>\n<p>Sin embargo, en el fondo y en realidad, \u00e9sa es tambi\u00e9n nuestra creencia. Tambi\u00e9n para el cristiano de hoy es el b. el primero de todos los sacramentos, la puerta de la vida cristiana y, como postrera consecuencia escatol\u00f3gica, de la vida eterna. IR1 borra el pecado original y todos los pecados personales, por la -> gracia santificante hace al bautizado part\u00ed\u00adcipe de la naturaleza divina, le confiere la adopci\u00f3n divina, le da derecho a recibir los otros sacramentos y a tomar parte activa en la acci\u00f3n del sacerdocio cultual de la &#8211;> Iglesia. Tratemos, pues, de penetrar de nuevo la plenitud de bienes vivos que encierran estas f\u00f3rmulas abstractas, partiendo de las fuentes primigenias de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>I. El Nuevo Testamento y la liturgia<br \/>\nEl NT nos muestra claramente c\u00f3mo la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica entendi\u00f3 el \u00abba\u00f1o de agua con la palabra\u00bb de la vida (Ef 5, 26).<\/p>\n<p>1. La palabra del Se\u00f1or<br \/>\nEl b. est\u00e1 estrechamente ligado con las palabras del Se\u00f1or resucitado: \u00abHaced disc\u00ed\u00adpulos m\u00ed\u00ados a todos los pueblos, bautiz\u00e1ndolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo, y ense\u00f1\u00e1ndoles a cumplir todo lo que yo os he mandado\u00bb (Mt 28, 19s). En estas palabras se nos ha transmitido con toda seguridad la voluntad del Se\u00f1or glorificado de instituir el b., aun cuando su formulaci\u00f3n trinitaria est\u00e9 condicionada por la pr\u00e1ctica apost\u00f3lica. El sentido profundo del b. es interpretado con las misteriosas im\u00e1genes tomadas de la conversaci\u00f3n del Se\u00f1or con Nicodemo (Jn 3, 1-10), que, a decir verdad, s\u00f3lo son plenamente inteligibles para quien conozca ya el b. cristiano. En todo caso, hallamos desde el principio la administraci\u00f3n del b. como fundamento para ser disc\u00ed\u00adpulo de jes\u00fas y cristiano (Act 2, 37-41 et passim). Desde la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo en el primer Pentecost\u00e9s, los ap\u00f3stoles entendieron y administraron este ba\u00f1o bautismal como un uso santo ya tradicional. Deducir este uso del culto helen\u00ed\u00adstico pagano es imposible; s\u00ed\u00ad hallamos, empero, analog\u00ed\u00adas en el AT.<\/p>\n<p>2. Analog\u00ed\u00adas<br \/>\nEn el AT hallamos diversas analog\u00ed\u00adas del bautismo (en forma de lavatorios; cf. p. ej., 2x 40, 12; Lev 8, 6; 13, 6; 14, 4-9; 16,4.24; Ez 36, 25, etc.); en tiempo de Jes\u00fas, los \u00abbautismos\u00bb, es decir, los lavatorios de esa especie eran pr\u00e1ctica general (cf. Mc 7,2-4); algunas sectas jud\u00ed\u00adas los desarrollaron de modo particular, as\u00ed\u00ad los esenios (FLAV. Ios., Bell. Iud., 2, 117-161), sobre todo en &#8211;> Qumr\u00e1n (1 QS 6, 16s; 3, 4-9; 5, 13s; cf. J. GNILKA, Der T\u00fcu f er Johannes und der Ursprung der chistlichen Tau f e: Bul 4 [ 1963 ] 39-49). Sobre este trasfondo se entiende m\u00e1s f\u00e1cilmente la pr\u00e1ctica bautismal de Juan Bautista, si bien \u00e9l trajo factores nuevos de decisiva importancia: como enviado de Dios, Juan bautizaba a los otros, exhort\u00e1ndolos a la penitencia, como preparaci\u00f3n a un superior bautismo venidero. Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas bautizaron tambi\u00e9n en vida de \u00e9ste, sin duda en forma semejante a la de Juan (Jn 4, 1-3 ).<\/p>\n<p>3. La pr\u00e1ctica apost\u00f3lica<br \/>\nPero despu\u00e9s de la glorificaci\u00f3n del Se\u00f1or, los ap\u00f3stoles practican el uso tradicional de manera nueva y con otro sentido. Ahora bautizan en el nombre de Jes\u00fas, es decir, seg\u00fan el mensaje sobre el nombre de Jes\u00fas, como entrega a \u00e9l, invocando su nombre sobre el bautizando y, finalmente (en otro estadio de evoluci\u00f3n), en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo. (La continuidad del uso V la transici\u00f3n a un nuevo modo aparece impresionantemente en Act 18, 25-26 y 19, 2-6.) La acci\u00f3n entera -ba\u00f1o de agua acompa\u00f1ado de palabraes la culminaci\u00f3n de una conducta total: la penitencia y la fe se consuman en el ba\u00f1o bautismal. Y a esta totalidad de conducta va ligada la salvaci\u00f3n: el perd\u00f3n de los pecados y la comunicaci\u00f3n del don del Esp\u00ed\u00adritu Santo, porque todo eso une -yen cuanto une -de la manera m\u00e1s \u00ed\u00adntima con Cristo. Cristo es la luz que brilla en el bautismo, \u00e9l es la vida que aqu\u00ed\u00ad se comunica, la verdad, que el bautizado confiesa y a que se obliga, la fuente de que brotan corrientes de agua viva, el agua y la sangre de la herida de su costado; ellas lavan al bautizado de toda culpa.<\/p>\n<p>4. Teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria<br \/>\nLas noticias relativamente escasas de los evangelios y los Hechos de los ap\u00f3stoles, y, no en \u00faltimo lugar, del cuarto Evangelio, valorado plenamente en su \u00faltima intenci\u00f3n, hallan luego su grandiosa exposici\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada de los restantes libros del NT, se\u00f1aladamente en Pablo, en la carta primera de Juan y en la primera de Pedro. Estos escritos ahondan en la inteligencia del ba\u00f1o de agua acompa\u00f1ado de la palabra, como singular acci\u00f3n sacramental y personal por la que se nos comunica fundamentalmente aquel ser en Cristo que es el compendio de toda la existencia cristiana. Pues \u00abpor el b. fuimos juntamente sepultados con \u00e9l, con \u00e9l juntamente fuimos resucitados por la fe en la fuerza de Dios que lo resucit\u00f3 de entre los muertos\u00bb (Col 2, 12). Estas ideas se han puesto nuevamente de relieve con energ\u00ed\u00ada en la fecunda discusi\u00f3n de los \u00faltimos a\u00f1os. Aqu\u00ed\u00ad podemos prescindir de puntos menores a\u00fan oscuros y de discrepancias en la interpretaci\u00f3n, y limitarnos al legado de fe que nos es com\u00fan. Como realidad fundamental del b. aparece el hecho de que Dios, cuando est\u00e1bamos muertos por nuestras culpas y pecados, movido por su amor sin medida nos dio la comuni\u00f3n con Cristo; estando muertos, nos convivific\u00f3 con Cristo, con \u00e9l nos resucit\u00f3 y con \u00e9l nos sent\u00f3 en los cielos (Ef 2, 1.4-6). La acci\u00f3n de la consagraci\u00f3n -ba\u00f1o de agua acompa\u00f1ado de la palabra para alcanzar la salvaci\u00f3n por la remisi\u00f3n de los pecados y la comunicaci\u00f3n del don del Esp\u00ed\u00adritu Santo &#8211; es, en su realizaci\u00f3n, de sublime sencillez; aun as\u00ed\u00ad nos permite conocer claramente muchas cosas: el b. es cima del encuentro personal con Dios en Cristo, es una respuesta personal a su llamamiento, a su palabra.<\/p>\n<p>\u00abLos que aceptaron, pues, su palabra se bautizaron\u00bb (Act 2, 41). Condici\u00f3n para el bautismo es la obediencia a la palabra, el escuchar y seguir el imperativo: \u00abHaced penitencia\u00bb (Act 2, 38), la respuesta a la palabra de la buena nueva sobre Jes\u00fas (Act 8, 35): \u00abS\u00ed\u00ad, yo creo que Jes\u00fas es hijo de Dios\u00bb (\u00c2\u00a1bid. 8, 37 seg\u00fan la redacci\u00f3n occidental del texto). El b. es realmente la forma que toma la -> fe como modo fundamental de nuestro existir en Cristo; sin la fe, ser\u00ed\u00ada acci\u00f3n externa muerta. Pero el b. es mucho m\u00e1s que la mera \u00abexpresi\u00f3n simb\u00f3lica\u00bb de esta activa disposici\u00f3n creyente como ba\u00f1o de agua acompa\u00f1ado de la palabra, es: el verdadero acceso a Cristo y a su acci\u00f3n salvadora, el ser bautizado en su muerte, el morir y resucitar con \u00e9l, la comunicaci\u00f3n real de la comuni\u00f3n con su pasi\u00f3n, a fin de configurarnos con su muerte, para que lleguemos tambi\u00e9n a resucitar de entre los muertos (cf. Flp 3, l0s).<\/p>\n<p>En otra importante visi\u00f3n, el agua del b. es ba\u00f1o de purificaci\u00f3n: el ba\u00f1o de agua acompa\u00f1ado de la palabra purifica a la Iglesia (Ef 5, 26), agua limpia roc\u00ed\u00ada en \u00e9l el cuerpo, lava nuestros corazones y los libera de la mala conciencia (cf. Heb 10, 22). La participaci\u00f3n en la muerte de Jes\u00fas, la purificaci\u00f3n por el agua santa que de \u00e9l brota, nos trae la comuni\u00f3n con la vida de Cristo, el estar en la nueva vida, el ser nueva criatura, el ser regenerados, la participaci\u00f3n (ya ahora) en la resurrecci\u00f3n, que, naturalmente, s\u00f3lo se consumar\u00e1 en el futuro escatol\u00f3gico del retorno del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Todo esto es realidad, pero una realidad cuya plenitud el bautizando ha de afirmar y aprehender anticipadamente en la fe, y sobre cuyas consecuencias debe meditar a fin de actuarlas en la permanente seriedad de una vida verdaderamente cristiana: \u00abAs\u00ed\u00ad (despu\u00e9s de todo lo dicho sobre esta realidad), considerad tambi\u00e9n vosotros que est\u00e1is muertos al pecado, pero que viv\u00ed\u00ads para Dios en Cristo Jes\u00fas\u00bb (Rom 6, 11). As\u00ed\u00ad, pues, del bautismo ha de seguirse toda la grandeza y anchura de una vida fundada en Cristo (cf. Ef 3, 16-19).<\/p>\n<p>El Ap\u00f3stol saca con toda energ\u00ed\u00ada estas consecuencias morales pr\u00e1cticas de la realidad del bautismo (Rom 6, 12-14). \u00abSe exige de los bautizados un giro radical, existencial y moral, pues por el bautismo precisamente han recibido un ser nuevo y conforme a \u00e9l deben caminar, es decir, configurar su vida\u00bb (V. WARNACK, Taufe und Christusgeschehen, p. 321). La primitiva Iglesia tom\u00f3 completamente en serio el tr\u00e1nsito del indicativo del b. &#8211; que ya en s\u00ed\u00ad mismo es extraordinariamente grande y amplio &#8211; a su imperativo, a sus exigencias morales y existenciales: \u00abA los que ya una vez fueron iluminados (por el bautismo), gustaron el don celeste, fueron hechos part\u00ed\u00adcipes del Esp\u00ed\u00adritu Santo, gustaron la buena palabra de Dios y los portentos del siglo futuro, pero vinieron despu\u00e9s a extraviarse, es imposible renovarlos otra vez llev\u00e1ndolos al arrepentimiento (Heb 6, 5). No podemos entrar aqu\u00ed\u00ad en el problema de la penitencia despu\u00e9s del b.; pero, en todo caso, Heb 6, 5 atestigua con qu\u00e9 vigor se recalca la plena seriedad de la obligaci\u00f3n bautismal.<\/p>\n<p>5. Liturgia bautismal<br \/>\nEl m\u00faltiple contenido de la -sencilla acci\u00f3n que, sin embargo, tan altas cosas comunica, se hace visible en la liturgia del b., la cual inicia pronto su desarrollo. Tal contenido est\u00e1 atestiguado en la Apolog\u00ed\u00ada, de Justino, (r, 61), en el escrito de Tertuliano sobre el b. y, particularmente, en la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica, de Hip\u00f3lito, de fines del s. ir y comienzos del III. Se comienza por una larga preparaci\u00f3n catequ\u00e9tica de los aspirantes al b.; sigue la preparaci\u00f3n inmediata con ayunos, oraciones y promesas solemnes; luego la bendici\u00f3n del agua (por lo menos en Tertuliano). El bautismo propiamente es un aut\u00e9ntico ba\u00f1o en agua corriente, con tres inmersiones, invocando en cada una (ep\u00ed\u00adclesis) uno de los tres nombres divinos. Por fin se dan la unci\u00f3n, la sigilaci\u00f3n y la imposici\u00f3n de manos. Y ahora -siempre con cierta solemnidad- el nuevo cristiano es admitido al culto divino de la comunidad de los fieles, al \u00f3sculo de paz y a la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada. Los tiempos posteriores no han hecho sino desplegar estas l\u00ed\u00adneas fundamentales: desarrollando el ritual del bautismo con la profesi\u00f3n de fe, la renuncia a Satan\u00e1s, la promesa a Cristo, y la forma dada a la administraci\u00f3n propiamente dicha del bautismo y a las acciones que la siguen. El catecumenado se dividi\u00f3 tambi\u00e9n en una larga serie de escrutinios, hasta que, en m\u00faltiple vaiv\u00e9n de desarrollo y abreviaci\u00f3n, se fij\u00f3 la pr\u00e1ctica de la administraci\u00f3n del b. que poseemos en el ritual romano.<\/p>\n<p>6. Estructura fundamental<br \/>\nLa evoluci\u00f3n es instructiva. En la solemne ceremonia se expresa concretamente la estructura fundamental del b.: confesi\u00f3n y penitencia como actos personales del candidato mayor de edad; plenitud sacramental y poder\u00ed\u00ado del ba\u00f1o sagrado en el agua por la virtud del nombre de Dios: sumersi\u00f3n, es decir, inmersi\u00f3n en la comunidad de muerte con Cristo, a fin de que, por el perd\u00f3n de los pecados, nazca la nueva vida en Cristo, prenda y comienzo de la vida eterna, indicada por la blanca vestidura, la luz encendida; y la exigente exhortaci\u00f3n: \u00abguarda tu bautismo\u00bb hasta el advenimiento del Se\u00f1or al que saldremos un d\u00ed\u00ada al encuentro con luces encendidas. Todo esto tiene una fuerza impresionante y un alto simbolismo para el bautizando adulto. Todo el NT y la \u00e9poca primitiva presuponen que el sujeto del b. es un adulto.<\/p>\n<p>7. Bautismo de ni\u00f1os<br \/>\nTodav\u00ed\u00ada no se habla de bautismo de ni\u00f1os peque\u00f1os (lo que tampoco quiere decir que se excluya). El bautismo de los ni\u00f1os es m\u00e1s bien el resultado natural de una situaci\u00f3n totalmente cambiada de la cristiandad. Despu\u00e9s de algunos siglos, una sociedad que era cristiana en su totalidad, quer\u00ed\u00ada que tambi\u00e9n los ni\u00f1os entraran en la comuni\u00f3n de la Iglesia y, por ende, en la de Cristo. Sin embargo, nunca se compuso un rito peculiar para el b. de ni\u00f1os. En los primeros tiempos \u00abs\u00f3lo en muy peque\u00f1a proporci\u00f3n se practic\u00f3 el b. de ni\u00f1os. Este, por el n\u00famero de los sujetos y la importancia del rito, apenas era otra cosa que un ap\u00e9ndice al b. de adultos&#8230; (es decir), al n\u00facleo de los actos de la administraci\u00f3n del b.; el ritual del catecumenado no afectaba a los ni\u00f1os\u00bb (STENZEL, Die T&#8217;au f e, p. 294 ). De hecho, a partir, aproximadamente, de los s. iv y v, el b. de los ni\u00f1os vino a ser el caso normal. Para ello se transform\u00f3 ligeramente la pr\u00e1ctica anterior, y se logr\u00f3 una total adaptaci\u00f3n a la nueva situaci\u00f3n por medio de abreviaciones y, particularmente, por la s\u00ed\u00adntesis de las distintas etapas en un orden bautismal continuo. Sin embargo, fundameltamente no se cambi\u00f3 nada, de suerte que aun hoy d\u00ed\u00ada los bautizandos carentes de uso de raz\u00f3n, mediante la funci\u00f3n representativa de los padrinos, son tratados como adultos en lo relativo a la profesi\u00f3n de fe y renuncia a Satan\u00e1s, as\u00ed\u00ad como a la pregunta sobre su voluntad de recibir el bautismo.<\/p>\n<p>8. La realidad actual<br \/>\nA pesar de estas imperfecciones formales, la actual liturgia bautismal de la Iglesia latina muestra con suficiente claridad lo que el b. es desde sus or\u00ed\u00adgenes en el NT: acci\u00f3n sagrada, ba\u00f1o de agua (si bien reducido a un lavado por infusi\u00f3n solamente en la cabeza) acompa\u00f1ado de la palabra, participaci\u00f3n en la muerte, en la sepultura y, luego, en la resurrecci\u00f3n de Cristo, lavatorio por el agua santificada en virtud del nombre de Dios, perd\u00f3n de todos los pecados, comunicaci\u00f3n de la vida, regeneraci\u00f3n, admisi\u00f3n en la filiaci\u00f3n adoptiva, y todo ello sostenido, aceptado, afirmado y confirmado por la actitud personal del ne\u00f3fito o catec\u00fameno, que se obliga a ponerlo por obra en su vida.<\/p>\n<p>Este b. es posesi\u00f3n viva de la Iglesia y como tal se practica. Contamos con \u00e9l; es el comienzo; de \u00e9l nace el resto de nuestras obligaciones; como nos une con la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, \u00e9l nos permite esperar en medio del inagotable \u00aba\u00fan-no\u00bb la futura consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>II. Reflexi\u00f3n teol\u00f3gica<br \/>\nQu\u00e9 signifique todo eso, lo ha ido elaborando y asegurando lentamente la teolog\u00ed\u00ada con reflexi\u00f3n sencilla, pero impresionante e infatigable.<\/p>\n<p>Repasando ese trabajo, hemos de tratar tambi\u00e9n nosotros de comprender toda la profundidad de nuestra fe \u00aben un solo b. para la remisi\u00f3n de los pecados\u00bb (s\u00ed\u00admbolo de Nicea, credo de la misa).<\/p>\n<p>1. Los primeros tiempos<br \/>\nPor de pronto hallamos una reflexi\u00f3n sobre la riqueza del don del b. De acuerdo con la viveza del rito que se ejecuta con aut\u00e9ntica acci\u00f3n, se da aqu\u00ed\u00ad un bajar al agua para lavarse de la antigua mortalidad del pecado, y un subir del agua como paso de la muerte a la vida (Ps: Bernab\u00e9 y Pastor de Hermas). As\u00ed\u00ad, el b. es ba\u00f1o que lava los pecados, remisi\u00f3n de todas las penas por \u00e9stos merecidas, iluminaci\u00f3n para la contemplaci\u00f3n redentora, perfecci\u00f3n, es decir, sigilaci\u00f3n, entrada plena a trav\u00e9s de la frontera de la muerte en la vida de Cristo (Clemente).<\/p>\n<p>2. Or\u00ed\u00adgenes<br \/>\nOr\u00ed\u00adgenes introduce todas estas ideas dentro del marco de su visi\u00f3n de la historia de la salvaci\u00f3n, en una forma no sistem\u00e1tica, sino ocasional, pero con la profundidad peculiar de su intuici\u00f3n, tan fecunda para toda la teolog\u00ed\u00ada posterior. Lo que precedi\u00f3 en tipos y figuras del AT y se cumpli\u00f3 en Cristo, es ahora resumido y recapitulado en el b. Aqu\u00ed\u00ad, como siempre, Or\u00ed\u00adgenes aboga por la primac\u00ed\u00ada del orden espiritual e interno sobre el exterior y visible, que ha de estar al servicio de aqu\u00e9l.<\/p>\n<p>El b. de la Iglesia adquiere as\u00ed\u00ad su verdadero puesto en la historia de la salvaci\u00f3n, entre las figuras del AT y Juan Bautista, por una parte, y la nueva forma (regeneraci\u00f3n) de cielo y tierra al fin de los tiempos, por otra. All\u00ed\u00ad, en el AT, la figura que por vez primera revelaba era signo indicador; el fin \u00faltimo es el b. escatol\u00f3gico \u00aben esp\u00ed\u00adritu santo y fuego\u00bb (Mt 3, 11). Entremedio est\u00e1 el b. de la Iglesia, como mediaci\u00f3n y uni\u00f3n. El realiza el signo precedente, pero a su vez es en s\u00ed\u00ad mismo signo que apunta hacia una realidad postrera, a\u00fan no cumplida. En esta doble funci\u00f3n est\u00e1 lleno de esp\u00ed\u00adritu y de eficacia salv\u00ed\u00adfica, recibiendo de Cristo toda su fuerza. Or\u00ed\u00adgenes no agota en estas consideraciones toda la significaci\u00f3n y la -tambi\u00e9n para \u00e9l- absoluta necesidad del b. S\u00f3lo quiere hacer ver con \u00e9nfasis que toda la obra exterior del b. adquiere su sentido por una realidad espiritual, por el hecho de que en el b. de la Iglesia cumplimos los antiguos tipos y figuras, recibimos la gracia de Cristo y llegamos as\u00ed\u00ad a la postrera etapa del b., que es la resurrecci\u00f3n escatol\u00f3gica de toda clase de -> muerte. Or\u00ed\u00adgenes exige adem\u00e1s insistentemente que el catec\u00fameno no s\u00f3lo realice o haga realizar en s\u00ed\u00ad el rito tradicional del b., sino que se esfuerce por conocer pr\u00e1cticamente la realidad \u00faltima que en el rito se esconde.<\/p>\n<p>El b. es renuncia, conversi\u00f3n, penitencia. El morir asc\u00e9tico del catec\u00fameno se consuma sacramentalinente por el b.; sin embargo, \u00absi uno, continuando en el pecado, se acerca al ba\u00f1o de agua, no recibe remisi\u00f3n alguna de sus pecados\u00bb (Hom. in Lc 21).<\/p>\n<p>3. La controversia sobre el bautismo de los herejes<br \/>\nPero estas consideraciones se quedaron por de pronto en fragmentos, que se yuxtapon\u00ed\u00adan m\u00e1s o menos inconexamente. En primer t\u00e9rmino aparece, exigida por las necesidades de la pr\u00e1ctica, la reflexi\u00f3n sobre el car\u00e1cter irrepetible del b., sobre su car\u00e1cter totalmente \u00fanico y singular. El claro y firme reconocimiento de esta verdad fue logrado en la dura realidad de la controversia sobre el b. de los herejes. La controversia surgi\u00f3 al plantearse la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo la Iglesia hab\u00ed\u00ada de tratar el b. administrado en una comunidad cristiana, separada de ella por el cisma y hasta por la herej\u00ed\u00ada. Las Iglesias de \u00ed\u0081frica y algunas de oriente, en caso de conversi\u00f3n, bautizaban nuevamente al miembro de tales comunidades cism\u00e1ticas o her\u00e9ticas. En cambio, la Iglesia de Roma y la de Alejandr\u00ed\u00ada reconoc\u00ed\u00adan la validez del b. de los herejes, y s\u00f3lo practicaban una reconciliatio, una solemne readmisi\u00f3n en la Iglesia por medio de la imposici\u00f3n de manos. El conflicto de la distinta pr\u00e1ctica vino a convertirse en abierta oposici\u00f3n entre Cipriano de Cartago, por una parte, y Esteban z de Roma, por otra. Ambos estaban de acuerdo en la fundamental confesi\u00f3n de que no hay un \u00abnuevo bautismo\u00bb; s\u00f3lo un b. es v\u00e1lido. La cuesti\u00f3n estaba en si el b. administrado por los herejes era verdadero b. El punto de vista romano se impuso finalmente. Al defender la primac\u00ed\u00ada del factor ministerial y sacramental, que no queda afectado por la santidad moral del ministro ni aun por la pertenencia a una falsa iglesia, la Iglesia romana asegur\u00f3 el primado del poder de Dios.<\/p>\n<p>4. Agust\u00ed\u00adn<br \/>\nEsta idea fue la base de la teolog\u00ed\u00ada bautismal que desarroll\u00f3 y acab\u00f3 Agust\u00ed\u00adn en la discusi\u00f3n con los herejes de su tiempo. Una vez m\u00e1s se afirma con \u00e9nfasis que Cristo es autor y se\u00f1or del sacramento del b., \u00e9l es su verdadero ministro; por eso el sacramento no pierde su validez aun cuando sea administrado por un hereje, pues tambi\u00e9n \u00e9ste bautiza con el b. de la Iglesia, con el b. de Cristo, \u00abque en todas partes es santo por s\u00ed\u00ad mismo y, por tanto, no es propiedad de los que se separan, sino de aquella comunidad de que se separan\u00bb (De bapt. t, 12, 19). En \u00e9poca posterior, sobre todo en su lucha contra los pelagianos y en el estudio de la cuesti\u00f3n del b. de los ni\u00f1os, Agust\u00ed\u00adn recalc\u00f3 a\u00fan m\u00e1s fuertemente el factor objetivo del sacramento. Sin estar ligado por el sacramento a la acci\u00f3n saludable de Cristo (primera y fundamentalmente por el b. y luego por la participaci\u00f3n en la mesa del Se\u00f1or), \u00abnadie puede llegar al reino de Dios, ni a la salvaci\u00f3n y vida eterna\u00bb (Sobre el m\u00e9rito, el perd\u00f3n de los pecados y el b. de los ni\u00f1os i, 24, 34). Mas, por otra parte, y \u00e9sta es la herencia permanente de su controversia con los donatistas, Agust\u00ed\u00adn no dej\u00f3 nunca de prevenir contra todo automatismo del sacramento. Sin la fe no se realiza en absoluto el sacramento; \u00e9ste es ya expresi\u00f3n del acto personal de fe, por lo menos de la madre Iglesia. Es sacramento de esta fe, signo sagrado de la fe en Cristo y en su gracia. Pero luego, aun cuando sea v\u00e1lido, sin la caridad de nada sirve, no es fructuoso. De esas consideraciones sali\u00f3 finalmente la idea de que el b., debidamente administrado, en virtud del verdadero ministro que es Cristo, siempre se confiere v\u00e1lidamente (pero no por \u00abm\u00e1gico\u00bb poder del rito, sino por la fe b\u00e1sica, que abre el acceso a Cristo); en otras palabras, de que imprime al bautizado una nota o se\u00f1al indeleble (y por eso no puede repetirse); mas para que despliegue efectivamente su fecundidad, es menester concurran la fe y la caridad del que lo recibe. Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1n, entre otras cosas, los fundamentos de la posterior doctrina, que es actualmente nuestra, sobre el car\u00e1cter del b., sobre la se\u00f1al indeleble que el rito bautismal imprime en el alma.<\/p>\n<p>5. La madurez plena de la teolog\u00ed\u00ada bautismal<br \/>\nEl per\u00ed\u00adodo cl\u00e1sico de los padres de la Iglesia -los s. iv y v &#8211; llev\u00f3 a su madurez plena la teolog\u00ed\u00ada del b. en estos y en otros puntos. Los distintos temas o motivos de la teolog\u00ed\u00ada del NT y de la primera \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica son desarrollados arm\u00f3nicamente; en las catequesis bautismales de los obispos se nos dibuja un cuadro general impresionante del gran misterio del b. El b. es aquella acci\u00f3n sagrada en que se nos hace presente, para iniciarnos en la vida cristiana, la obra salvadora de Cristo, su muerte y resurrecci\u00f3n, a fin de conformarnos con el Se\u00f1or crucificado y resucitado. Lo que una vez aconteci\u00f3 en \u00e9l se realiza en nosotros por el b. para la formaci\u00f3n de la nueva vida, para nuestra regeneraci\u00f3n; y esto de suerte que el Esp\u00ed\u00adritu Santo, enviado por el Se\u00f1or resucitado y levantado a la diestra del Padre, llena y santifica el elemento sensible del agua, a fin de lavarnos y purificarnos con ella.<\/p>\n<p>De importancia permanente es adem\u00e1s el hecho de que los padres, ya desde los tiempos de Tertuliano, designaron la acci\u00f3n lit\u00fargica de la iniciaci\u00f3n mediante este \u00abba\u00f1o acompa\u00f1ado de la palabra\u00bb con el nombre de sacramentum o (latinizando el mysterion griego) con el de mysterium, t\u00e9rminos usados tambi\u00e9n para otras acciones sagradas. A m\u00e1s tardar en el curso de los s. m y iv, \u00abse lleg\u00f3 a un fijaci\u00f3n t\u00e9cnica de la palabra en este sentido\u00bb (K. Pr\u00fcmm, \u00abMysterium\u00bb von Paulus bis Origenes: ZKTh 61 [ 1937 ] p. 398 ). El b. es sacramento, lo cual significa en el sentido de esta primera fijaci\u00f3n, que es una acci\u00f3n sagrada con la obligaci\u00f3n contra\u00ed\u00adda bajo juramento (a la manera de la jura de bandera, sacramentum del soldado romano) de ser fiel en el servicio de Cristo. Pero el bautismo es adem\u00e1s sacramento porque realiza el sentido pleno de la palabra mysterion, ya que es una acci\u00f3n por la que se consagra al creyente, la cual transmite una imagen de lo representado y aprehendido en la fe y configura con ello. El b. es mysterium porque en \u00e9l se da una figura de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, porque \u00e9l nos hace part\u00ed\u00adcipes de la acci\u00f3n pascual por la que Cristo pas\u00f3 de la muerte a la vida.<\/p>\n<p>Junto a esta visi\u00f3n que se funda sobre todo en la teolog\u00ed\u00ada paulina del b. en la muerte de jes\u00fas, aparece otra, importante ya al principio y luego cada vez m\u00e1s, a saber, la del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo que llena con su virtud santificante el agua bautismal. Las grandes cosas que nos comunica el b., las opera por la virtud del Se\u00f1or crucificado y resucitado, el cual, invocado a trav\u00e9s de una consagraci\u00f3n especial, a trav\u00e9s de la &#8211; cada vez m\u00e1s compleja- consagraci\u00f3n del agua bautismal, y luego a trav\u00e9s de la menci\u00f3n del nombre de Dios, llena actualmente el agua con el poder de su Esp\u00ed\u00adritu Santo y la fecunda, a fin de que ella, como seno santo de la madre Iglesia, pueda regenerar para la vida: \u00bb &#8230;a fin de que los hijos del cielo, concebidos en la santidad, salgan, del seno inmaculado de esta divina fuente, renacidos como una nueva creaci\u00f3n (Misal Romano, bendici\u00f3n de la pila bautismal en la noche de Pascua).<\/p>\n<p>6. Teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica<br \/>\nLa \u00e9poca posterior guard\u00f3 fielmente el legado de las ideas elaboradas por los padres, y las redujo a una s\u00ed\u00adntesis cada vez m\u00e1s completa. As\u00ed\u00ad, la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica trat\u00f3 de interpretar el b. como signo sagrado, como sacramento de la fe, en el que se confiesa y aprehende a Cristo y su universal acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica, como un signo compuesto de elemento (materia) y palabra (forma). Seg\u00fan los escol\u00e1sticos, el b. representa nuestra santificaci\u00f3n apuntando en una triple direcci\u00f3n: hacia su causa (pasada, hist\u00f3rica, pero actualmente eficaz), que es la pasi\u00f3n de Cristo; hacia su realidad formal, la gracia (la cual est\u00e1 presente y configura con el prototipo); y hacia su consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica (que a\u00fan ha de llegar y conferir\u00e1 la \u00faltima y suprema configuraci\u00f3n con la imagen ejemplar, que es Cristo). Pero a la vez el signo bautismal es causa instrumental de la santificaci\u00f3n significada. Como tal est\u00e1 en manos del verdadero autor de toda salvaci\u00f3n, Cristo mismo. El permanece siempre el Se\u00f1or de sus sacramentos y el administrador de la salvaci\u00f3n, de tal modo que en ocasiones la comunica sin el b., p. ej., cuando la comunica a un m\u00e1rtir (-a martirio) a trav\u00e9s de su muerte o cuando, en el mero bautismo de deseo (v\u00e9ase a continuaci\u00f3n), se anexiona disc\u00ed\u00adpulos a trav\u00e9s de la fe. A par de este an\u00e1lisis de la verdadera naturaleza del sacramento del b., viene luego, en la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica, el estudio general de todas las cuestiones que ata\u00f1en a la administraci\u00f3n, al ministro, al sujeto y a los efectos del b.; el sacramento mismo queda ordenado en el contexto general de los siete sacramentos del NT.<\/p>\n<p>Dentro de este estudio, se esclarece particularmente la significaci\u00f3n del car\u00e1cter impreso por el b. El punto de partida para esto es la imposibilidad de repetir el b. Administrado con recta intenci\u00f3n, el b. es siempre v\u00e1lido, aunque, por falta de disposici\u00f3n del bautizado (adulto), permanezca infructuoso. A la verdad, ya esta validez objetiva s\u00f3lo es posible a base de un m\u00ed\u00adnimo de fe y de buena voluntad, sin las cuales no se puede conferir ninguna realidad salv\u00ed\u00adfica. Como fundamento que sustenta la realid d del b. recibido v\u00e1lida pero infructuosamelte se aduce el car\u00e1cter impreso. Este es concebido como un algo misterioso, como un don impersonal y objetivo de la gracia, como un signo de distinci\u00f3n y de dignidad, como una realidad significada y que a su vez significa otra cosa. El car\u00e1cter es as\u00ed\u00ad un t\u00e9rmino medio entre la meramente externa y meramente significante acci\u00f3n sacramental (sacramentum tantum), por una parte, y la \u00faltima realidad interna de la vida de gracia (res tantum), por otra parte; en cierto modo es una configuraci\u00f3n germinal con Cristo. Tom\u00e1s de Aquino interpreta el car\u00e1cter de modo ingenioso y esclarecedor, aunque no del todo convincente, por lo cual su explicaci\u00f3n aun hoy d\u00ed\u00ada no es aceptada por todos. El lo concibe como \u00abcierta capacidad para las acciones jer\u00e1rquicas (cultuales), es decir, para la administraci\u00f3n y recepci\u00f3n de los sacramentos y de lo dem\u00e1s que compete a los fieles (In Sent. iv, d. 4, 1. sol. 1).<\/p>\n<p>7. Epoca de la reforma<br \/>\nLos reformadores del s. xvi, por su excesiva insistencia en la palabra y en la fe fiducial subjetiva, negaron te\u00f3ricamente el concepto sacramental cat\u00f3lico; pero, pr\u00e1cticamente, no llevaron a sus \u00faltimas consecuencias la din\u00e1mica revolucionaria de su principio. En todo caso, dejaron subsistir de hecho el b., y particularmente el b. de los ni\u00f1os, como instrumento de gracia en el sentido propio de la palabra. En cambio, el concilio de Trento defendi\u00f3 la doctrina tradicional y dio por v\u00e1lido su desarrollo hist\u00f3rico-dogm\u00e1tico. Afirm\u00f3 en concreto los siguientes pensamientos: el b. cristiano, que opera lo que significa, es superior al de Juan Bautista; ha de mantenerse el car\u00e1cter sensible del ba\u00f1o de agua (acompa\u00f1ado de la palabra); rectamente administrado seg\u00fan la intenci\u00f3n de la Iglesia, el sacramento es siempre v\u00e1lido; no es s\u00f3lo signo de la fe, sino que adem\u00e1s produce la gracia ex opere operato, es decir, por el poder de Dios que obra en el sacramento (y no por la voluntad o santidad del hombre); por esta poderosa acci\u00f3n de Dios es tambi\u00e9n v\u00e1lido el b. de los ni\u00f1os; todo b. reiterado es nulo; la fuerte insistencia sobre esta virtud del sacramento no pasa en modo alguno por alto la necesidad de que el ne\u00f3fito adulto se prepare debidamente para recibirlo; el b. es necesario para alcanzar la salvaci\u00f3n; la gracia del b. puede perderse de nuevo por el pecado grave (ses. 7, c\u00e1nones sobre el sacramento del b., 1-14; Dz 857-870).<\/p>\n<p>III. Teolog\u00ed\u00ada actual<br \/>\nCon sus c\u00e1nones sobre el b., el concilio de Trento s\u00f3lo quiso asegurar y delimitar el legado de fe de la doctrina tradicional. Sigue siendo obligaci\u00f3n de todos darse plenamente cuenta, dentro del marco as\u00ed\u00ad trazado, de la riqueza tradicional; no basta, pues, estancarse en las f\u00f3rmulas de reprobaci\u00f3n o de anatema del Tridentino. Es comprensible que la teolog\u00ed\u00ada de la \u00e9poca posterior, impresionada por la obra conjunta del Concilio, cediera un tanto a la tentaci\u00f3n del mero acatamiento, y con ello estrechara su horizonte. Hoy la situaci\u00f3n es otra; ya la mera necesidad del di\u00e1logo ecum\u00e9nico, y m\u00e1s a\u00fan los intensos impulsos provenientes del movimiento lit\u00fargico y del estudio profundizado de la palabra de Dios conducen inevitablemente a una ampliaci\u00f3n y reelaboraci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada del b.<\/p>\n<p>1. La renovaci\u00f3n lit\u00fargica<br \/>\nLa renovaci\u00f3n l\u00ed\u00adt\u00fargica ha reavivado nuestra conciencia del b. (-> Movimiento lit\u00fargico, en liturgia, D). Esto repercute, ante todo, en un conocimiento m\u00e1s a fondo del sacramento mismo, como acci\u00f3n sagrada que est\u00e1 llena de una gran significaci\u00f3n interna y, por tanto, requiere una celebraci\u00f3n digna para expresar su contenido. De ah\u00ed\u00ad viene la mayor estima del simbolismo sensible del acto del b., un tanto mermado hasta ahora como consecuencia de un minimalismo sacramental. A eso va unida una m\u00e1s clara conciencia de la uni\u00f3n esencial entre la administraci\u00f3n del b. y la celebraci\u00f3n de la vigilia pascual. En efecto, se pone de manifiesto que el b. es un sacramento pascual, en el que el catec\u00fameno realiza fundamentalmente y por vez primera el transitus paschalis, el paso de la muerte del pecado y del hombre viejo a la vida de la resurrecci\u00f3n del hombre nuevo en Cristo. La percepci\u00f3n del sentido aut\u00e9ntico del sacramento hace que aspiremos a una expresi\u00f3n m\u00e1s clara y convincente del mismo.<\/p>\n<p>2. Los deseos de reforma<br \/>\nLos deseos de reforma, que fueron concretamente formulados en el concilio Vaticano ir, se refieren ante todo al ritual del b. de los n\u00ed\u00ad\u00f1os, que pr\u00e1cticamente es el que se usa en la inmensa mayor\u00ed\u00ada de los bautismos. \u00abLa ficci\u00f3n de un interlocutor responsable sobrecarga la situaci\u00f3n del p\u00e1rvulo\u00bb (Stenzel, o.c. 296). Nuestro af\u00e1n de autenticidad exige que \u00abse deje al ni\u00f1o en sus l\u00ed\u00admites y s\u00f3lo as\u00ed\u00ad se lo tome como socio\u00bb (\u00c2\u00a1bid), y que se diga, por tanto, lo que de hecho sucede, lo cual puede describirse en pocas palabras: Ah\u00ed\u00ad est\u00e1 un ni\u00f1o, al que Dios por medio de la Iglesia promete, transmite y regala su gracia, con la obligaci\u00f3n para la Iglesia misma, los padres y padrinos de conducir a ese ni\u00f1o a que libremente acepte y guarde la gracia salv\u00ed\u00adfica que se le ha regalado. Por lo dem\u00e1s, no habr\u00ed\u00ada que cambiar mucho o s\u00f3lo cosas inesenciales en el ritual del bautismo de los ni\u00f1os (cf. Stenzel, o.c. 297s).<\/p>\n<p>M\u00e1s importante es una reforma del ritual del b. de adultos, que actualmente no es caso excepcional aun fuera de pa\u00ed\u00adses de misi\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad parece darse la alternativa siguiente: partiendo del hecho de que el actual ceremonial, desproporcionado en su conjunto, es en su mayor parte un resumen apretado del catecumenado ahora inexistente y, por ende, un mero anacronismo conservado por esp\u00ed\u00adritu tradicionalista, s\u00ed\u00adguese que, para procurar al ne\u00f3fito adulto una participaci\u00f3n viva y activa en la recepci\u00f3n del sacramento, o bien habr\u00ed\u00ada que acortar el ceremonial eliminando razonablemente todo lo anticuado, o bien se deber\u00ed\u00ada restaurar la instituci\u00f3n del catecumenado dentro del marco de lo actualmente aconsejable y posible (cf. Stenzel, o.c. 303). Como hay muchas razones en pro de esto \u00faltimo, el deseo de reforma se extender\u00ed\u00ada concretamente a que se dejara de administrar el b. en un solo acto. Se deber\u00ed\u00ada, pues, volver a la separaci\u00f3n cronol\u00f3gica entre la preparaci\u00f3n y la administraci\u00f3n del b. La acci\u00f3n total podr\u00ed\u00ada repartirse en tres actos separados entre s\u00ed\u00ad, que, de acuerdo con las circunstancias, se prolongar\u00ed\u00adan durante un tiempo m\u00e1s o menos largo. En el primer estadio, ad catecumenum faciendum (apertura del catecumenado), se cultivar\u00ed\u00ada el di\u00e1logo entre el candidato al b. y la Iglesia; en el segundo per\u00ed\u00adodo, predominar\u00ed\u00adan los exorcismos; como tercer per\u00ed\u00adodo y culminaci\u00f3n seguir\u00ed\u00ada la administraci\u00f3n del b.: renuncia a Satan\u00e1s (con unci\u00f3n), s\u00ed\u00admbolo de la fe, ba\u00f1o de agua (bautismo mismo) y ritos finales (sobre otros pormenores cf. Stenzel, o.c. 305-307). Acerca de la nueva configuraci\u00f3n de la liturgia del b. de adultos, a base del \u00abConsilium ad exsequendam Constitutionem de sacra liturgia\u00bb, v\u00e9ase Fischer, Notitiae 3 (1967), p. 55-70.<\/p>\n<p>3. Problem\u00e1tica del b. de ni\u00f1os<br \/>\nSin embargo, la gran importancia, tan actual, del b. de adultos no debe hacernos pasar por alto el derecho propio, la legitimidad y valor peculiar del b. de ni\u00f1os. La teolog\u00ed\u00ada protestante en los \u00faltimos a\u00f1os se ha ocupado a fondo de este problema. Quien toma plenamente en serio las ya mentadas tesis del antiguo protestantismo, tropieza en el b. de ni\u00f1os con un obst\u00e1culo casi insuperable. Mas si se acepta, de acuerdo con la pr\u00e1ctica de todas las Iglesias, aun de las protestantes, el b. de los ni\u00f1os, eso implica directamente una toma de posici\u00f3n en pro de una interpretaci\u00f3n realista del b. y de su eficacia.<\/p>\n<p>4. Realismo sacramental<br \/>\nPrecisamente los representantes de la ex\u00e9gesis protestante, .as\u00ed\u00ad como de la historia de las religiones y de la Iglesia, han reconocido de nuevo el realismo de la antigua concepci\u00f3n cristiana del sacramento. Cierto que en un primer estadio han cre\u00ed\u00addo descubrir un parentesco estrecho entre este realismo y la magia; y, por eso, el miedo a la confusi\u00f3n del sacramento con el signo m\u00e1gico (incluso all\u00ed\u00ad donde est\u00e1 verdaderamente excluida semejante confusi\u00f3n) aun en la actualidad dificulta a muchos te\u00f3logos protestantes para la emisi\u00f3n de un juicio objetivo. Pero, en conjunto, se resalta &#8211; y muchas veces con insistencia -\u00abque Pablo atribuye al b. una \u00abaut\u00e9ntica actividad mist\u00e9rica\u00bb, en virtud de la cual el que era pecador queda convertido en un hombre liberado del pecado y misteriosamente unido con la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo\u00bb (B. Neunheuser, o.c., 100). Tales conclusiones abren nuevas posibilidades para justificar el b. de los ni\u00f1os; pero su aut\u00e9ntica importancia es evidentemente mucho mayor, pues ellas permiten una nueva fundamentaci\u00f3n y elaboraci\u00f3n conceptual de la doctrina tradicional del b. a partir de la -> palabra de Dios.<\/p>\n<p>Dentro del marco de la problem\u00e1tica que as\u00ed\u00ad se plantea, tambi\u00e9n la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica puede y debe, incluso hoy, prestar atenci\u00f3n especial a los tres factores siguientes del b.:<br \/>\na) El b. es una sagrada acci\u00f3n mist\u00e9rica; es la comunicaci\u00f3n sacramental de la gracia; pero constituye tambi\u00e9n una acci\u00f3n personal\u00ed\u00adsima del bautizando adulto. Cono acto mist\u00e9rico, el b. es una acci\u00f3n de iniciaci\u00f3n, de introducci\u00f3n en la verdadera existencia cristiana. En dicha acci\u00f3n, bajo la envoltura del rito visible (bajo el signo de la sumersi\u00f3n, del rito del ba\u00f1o de agua -que, aun realizado en modesta forma abreviada, se conserva todav\u00ed\u00ada en el lavado actual por infusi\u00f3n -, y de la invocaci\u00f3n de la Trinidad divina), se hace cultualmente presente la hist\u00f3ricamente \u00fanica muerte salv\u00ed\u00adfica de Cristo, de modo que el bautizando puede conrealizarla y reproducirla. Al morir y ser crucificado con Cristo, se une a \u00e9l, para resucitar tambi\u00e9n con \u00e9l a la nueva vida del \u00abestar en Cristo Jes\u00fas\u00bb, esperando llegar un d\u00ed\u00ada a la realidad plena de esta vida resucitada (cf. V. Warnach, p. 332).<\/p>\n<p>b) Mas si partimos del signo visible del ba\u00f1o de agua en cuanto es un lavado, o sea, si partimos de la forma que pr\u00e1cticamente predomina en la actualidad, por el mismo rito conocemos la realidad bautismal como lavatorio, como purificaci\u00f3n del hombre pecador por la sangre preciosa del cordero de Dios, por el agua que brot\u00f3 del costado abierto del Se\u00f1or crucificado. El instrumento de este poder purificante y redentor de Cristo es el agua bautismal, la cual, llena de la virtud del Esp\u00ed\u00adritu Santo por la invocaci\u00f3n del nombre de Dios, libra al bautizado de todo pecado y lo vivifica para la nueva vida de la \u00abregeneraci\u00f3n por el agua y el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Jn 3, 5). As\u00ed\u00ad se le abre al bautizado la puerta para entrar en el reino de Dios. Ahora bien, ora consideremos el b. como la realizaci\u00f3n de la crucifixi\u00f3n, ora lo consideremos como instrumento del Redentor para purificarnos y lavarnos, para darnos la gracia y vivificarnos, \u00e9l es siempre obra de Dios, comunicaci\u00f3n soberanamente poderosa de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo, que act\u00faa sobre el pecador con todo poder\u00ed\u00ado, por misericordia, por amor preveniente y gratuito, pero que desde este momento obliga y exige la obediencia del hombre.<\/p>\n<p>c) Con ello se da el tercero y \u00faltimo factor que hemos de considerar. Nada, absolutamente nada de magia se halla en este acto sacramental. La magia es, en realidad, la muerte de toda religi\u00f3n aut\u00e9ntica (&#8211;> superstici\u00f3n). Pero el poder\u00ed\u00ado y la certeza de la acci\u00f3n sagrada que se realiza en el misterio del b. y que brota ya de la fe, propiamente no son sino la manifestaci\u00f3n del poder de Dios, quien, por gracia libremente dada, ha escogido ese camino para nuestra redenci\u00f3n, en perfecta armon\u00ed\u00ada con el hecho fundamental de la encarnaci\u00f3n del Logos y con la naturaleza corporal y espiritual del hombre. El b. proclama realmente la suficiencia universal de la Gran Acci\u00f3n, de la hist\u00f3ricamente \u00fanica redenci\u00f3n de Cristo; \u00e9sta adquiere eficacia actual en el b.<\/p>\n<p>5. Exigencias del b.<\/p>\n<p>El b. obliga y exige, y lo hace en conformidad con el estado espiritual del hombre. El b. da al p\u00e1rvulo lo que puede recibir, a saber, la filiaci\u00f3n divina, la liberaci\u00f3n de la culpa original y de la ira de Dios; pero por eso precisamente el b. obliga al ni\u00f1o a que, llegado al uso de raz\u00f3n, libremente, por la fe y la caridad, confiese la realidad de su b. y conforme a ella su vida, con la esperanza de consumar en la eternidad la gracia que se le ha dado y \u00e9l ha guardado. Si esto no se diera, el b. no podr\u00ed\u00ada llegar a su \u00faltimo y verdadero efecto.<\/p>\n<p>En cambio, al ne\u00f3fito adulto el b. le obliga inmediatamente. Sin su libre disposici\u00f3n, sin el \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb dado con fe, sin su decidida renuncia al pecado, sin su libre adhesi\u00f3n a Cristo, a su muerte y resurrecci\u00f3n, el b. es infructuoso, por m\u00e1s que en s\u00ed\u00ad, por haber sido administrado rectamente, tenga validez e incluso haya dado al bautizado aquel primer contacto con Cristo que lo marca y hace propiedad suya. La fuerza de esta realidad fundamental est\u00e1 en que, si el marcado con el car\u00e1cter aparta el \u00f3bice que antes opon\u00ed\u00ada a la gracia y hace penitencia, puede en todo momento acercarse a Cristo como fuente de la verdadera vida. El b. es realizaci\u00f3n viva de la comuni\u00f3n con Cristo, comienzo y acto primero de aquella existencia, descrita en el NT, que significa precisamente intimidad, connaturalidad recibida por la virtud del Esp\u00ed\u00adritu Santo de Cristo para escuchar lo que Dios dice y quiere, mayor\u00ed\u00ada de edad y libertad de los hijos de Dios (cf. p. ej., Heb 8, 8-13 y 10, 15-17, en relaci\u00f3n con Jer 31, 31-34). S\u00f3lo puede administrarse al que cree de todo coraz\u00f3n (cf. Act 8, 37), al que lo desea libremente, al que est\u00e1 dispuesto a ser bautizado \u00aben la muerte de Cristo\u00bb (Rom 6) y a guardar su b., a permanecer de veras disc\u00ed\u00adpulo de Cristo por la obediencia a los mandamientos de Dios y del mismo Cristo, para que as\u00ed\u00ad, a la vuelta del Se\u00f1or para las bodas escatol\u00f3gicas del cordero, pueda salirle al encuentro, en uni\u00f3n de todos los santos, con la luz encendida que le dio el b., y sea admitido, por gracia, en el reino de los cielos.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, pues, el b., sobre todo como primero y fundamental sacramento, es de manera singular el sacramento de la -> fe en Cristo, la concreci\u00f3n, por decirlo as\u00ed\u00ad, de esta fe. Por eso precisamente, en el llamado b. de deseo, si las circunstancias hicieran imposible la recepci\u00f3n del sacramento, la fe sola podr\u00ed\u00ada comunicar la comuni\u00f3n con Cristo y su acci\u00f3n salvifica. Esto no hace superfluo el b. mismo. E1 que verdaderamente cree en el Se\u00f1or est\u00e1 dispuesto a cumplir todo mandato suyo y, por tanto, en cuanto de \u00e9l depende, quiere tambi\u00e9n recibir el b. En consecuencia, tampoco a \u00e9l se le da la salvaci\u00f3n eterna sin el deseo (por lo menos impl\u00ed\u00adcito) del b. y, aun despu\u00e9s de la justificaci\u00f3n as\u00ed\u00ad recibida, la recepci\u00f3n del b. sigue siendo necesaria, pues \u00e9l incorpora a la comunidad exterior de culto, que es la Iglesia, y capacita con ello para participar de toda su vida sacramental en Cristo.<\/p>\n<p>IV. Fundamento de toda vida cristiana<br \/>\nVisto en esa plenitud, el b. es realmente el \u00abfeliz sacramento de nuestro ba\u00f1o\u00bb, el fundamento de una nobil\u00ed\u00adsima vida, de la vida en Cristo jes\u00fas, cuya base existencial entera est\u00e1 (ya ahora) en el cielo, de donde esperamos (a\u00fan) al Se\u00f1or Jes\u00fas como salvador, \u00abel cual transformar\u00e1 nuestro cuerpo de bajeza, conformado con su cuerpo de gloria\u00bb (Flp 3, 20-21). El nos obliga desde ahora, \u00abpara el poco de tiempo\u00bb intermedio, a morir al pecado y vivir en Cristo nuestro Se\u00f1or. Es m\u00e1s, nos impone el mandato de actuar en una vida de acci\u00f3n cultual, de acuerdo con la dignidad, conferida en el car\u00e1cter bautismal, del regio sacerdocio del hombre neotestamentario, dispuesto para la concelebraci\u00f3n del misterio eucar\u00ed\u00adstico, en memoria de lo que hizo el Se\u00f1or, dando gracias al Padre por Cristo y llevando a cabo aquella adoraci\u00f3n en esp\u00ed\u00adritu y en verdad que pide el Padre mismo (cf. Jn 4, 23-24).<\/p>\n<p>Pero el b. pide a\u00fan mucho m\u00e1s: que permanezcamos en el amor con que y al que Cristo nos ha llamado, que llevemos unos las cargas de los otros y cumplamos as\u00ed\u00ad la ley de Cristo. En virtud de la comuni\u00f3n con Cristo que se nos ha dado en el b., podemos y debemos llevar a cabo en adelante lo que actualmente llamamos la \u00abmisi\u00f3n universal de los cristianos\u00bb, a saber: por el cumplimiento de nuestro deber, dar testimonio de Cristo en medio del mundo, en espera de la \u00faltima manifestaci\u00f3n de su gloria, hasta que Dios, lo sea todo en todos (cf. 1 Cor 15, 28).<\/p>\n<p>Burkhard Neunheuser<br \/>\nB) BAUTISMO DE DESEO<\/p>\n<p>I. Visi\u00f3n hist\u00f3rica<br \/>\nEn la Escritura al lado de las afirmaciones que expresan la necesidad del bautismo para salvarse hay otras que acent\u00faan solamente la fuerza justificante de la &#8211;> fe (p. ej., Rom 3, 22). La teolog\u00ed\u00ada de los padres no tuvo siempre en cuenta esta polaridad de las afirmaciones de la Escritura. La doctrina de la necesidad del bautismo para salvarse pas\u00f3 muy a primer plano. Sin embargo, en Ambrosio (De obitu Valentiniani consolatio 51: PL 16, 1374), en Tertuliano (De baptismo 18ss: PL 1, 1224), en Cipriano (carta 73, 22: PL 3, 1124), en Cirilo de Jerusal\u00e9n (Catequesis 13, 30s: PG 33, 809s), en Juan Cris\u00f3stomo (In Gn. hom. vil, 4: PG 54, 613), y en Agust\u00ed\u00adn (De baptismo contra Donatistas iv, 22, 25: PL 41, 173s; cf. tambi\u00e9n las citas de Agust\u00ed\u00adn y de Ambrosio en la carta de Inocencio ii a Eusebio de Cremona: Dz 388) se encuentran afirmaciones sobre el b. de deseo.<\/p>\n<p>Fue el instrumento teol\u00f3gico de la edad media el que hizo posible la reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica acerca de c\u00f3mo el hombre que no ha recibido el sacramento del bautismo puede participar de la comuni\u00f3n con Dios por la gracia. Ya Bernardo de Claraval (Ep. 77, 2) y Hugo de San V\u00ed\u00adctor (De sacr. ir, 6, 7 ), entre otros, ense\u00f1aron que, si bien los sacramentos son los medios ordinarios de la gracia, sin embargo, la misma disposici\u00f3n perfecta para recibirlos, creada por la fe y el amor, confiere al hombre la -> justificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Puesto que esa disposici\u00f3n est\u00e1 ordenada al -> sacramento como un \u00abdeseo del mismo\u00bb, la justificaci\u00f3n que precede a su recepci\u00f3n fue considerada como una especie de anticipaci\u00f3n de la gracia sacramental. Con relaci\u00f3n al bautismo esta doctrina pronto se hizo com\u00fan y, m\u00e1s tarde, tambi\u00e9n fue aceptada por el concilio de Trento (Dz 797). La clase de disposici\u00f3n que es necesaria para adquirir los efectos del bautismo (sin bautismo), fue un punto de especial discusi\u00f3n entre los te\u00f3logos medievales. Una teor\u00ed\u00ada muy extendida -defendida tambi\u00e9n por Tom\u00e1s de Aquino &#8211; dec\u00ed\u00ada que antes de la venida de Cristo era suficiente creer en Dios y en su providencia gratuita respecto a la humanidad. Esta fe era considerada como una -> fe impl\u00ed\u00adcita en el Cristo futuro. Pero. despu\u00e9s de la venida de Cristo, seg\u00fan Tom\u00e1s de Aquino, es necesaria la aceptaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita del mensaje cristiano. Esta fue tambi\u00e9n su opini\u00f3n en la discusi\u00f3n sobre la universal -> voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios (en -> salvaci\u00f3n).<\/p>\n<p>En la edad media era creencia universal que, en l\u00ed\u00adneas generales, el evangelio ya hab\u00ed\u00ada sido proclamado en todas las partes del mundo y que los infieles, reducidos ya a un n\u00famero relativamente peque\u00f1o, viv\u00ed\u00adan al margen de la civilizaci\u00f3n. Sin embargo, a ra\u00ed\u00adz del descubrimiento de Am\u00e9rica y del lejano Oriente se hizo m\u00e1s urgente la cuesti\u00f3n de la salvaci\u00f3n de estos grupos de hombres. Muchos te\u00f3logos opinaban que los pueblos de m\u00e1s all\u00e1 de los mares, que jam\u00e1s hab\u00ed\u00adan o\u00ed\u00addo el mensaje de la salvaci\u00f3n en jesucristo, estaban en la misma situaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica que la humanidad antes de la encarnaci\u00f3n de Cristo. Y, por tanto, que su fe en un Dios que gobierna el universo con misericordia y justicia, equival\u00ed\u00ada a la aceptaci\u00f3n impl\u00ed\u00adcita del evangelio cristiano y deb\u00ed\u00ada imput\u00e1rseles como bautismo de deseo.<\/p>\n<p>Estas reflexiones acerca de c\u00f3mo Dios se pone en contacto con los hombres fuera del \u00e1mbito de la acci\u00f3n cristiana tuvieron como punto de partida la idea de que Cristo es el \u00fanico mediador de la salvaci\u00f3n y de que su gracia toca el coraz\u00f3n de cada hombre de tal modo que \u00e9l deba responder a su invitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esa idea general del bautismo de deseo fue confirmada formalmente por la Iglesia en la carta de P\u00ed\u00ado xii al cardenal Cushing de Boston en el a\u00f1o 1949 (DS 3869 hasta 3872). Esta carta explica el significado de la f\u00f3rmula dogm\u00e1tica \u00abfuera de la Iglesia no hay salvaci\u00f3n\u00bb en los siguientes t\u00e9rminos: En ciertas circunstancias, que est\u00e1n especificadas, basta para salvarse un voto impl\u00ed\u00adcito del bautismo &#8211; y, con ello, de la Iglesia-, por cuanto este deseo est\u00e1 inspirado por la fe sobrenatural y soportado por el amor de Dios, o, dicho de otro modo, por cuanto este deseo es la obra de Dios mismo en el hombre.<\/p>\n<p>El concilio Vaticano ir habla de la voluntad salv\u00ed\u00adfica universal de Dios en relaci\u00f3n con el hecho de la pertenencia a la Iglesia, concretamente en la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Iglesia \u00abL\u00famen gentium\u00bb (Cap. ri art. 16): \u00abPor fin los que todav\u00ed\u00ada no recibieron el Evangelio est\u00e1n relacionados con el pueblo de Dios por varios motivos. En primer lugar, por cierto, aquel pueblo a quien se confiaron las alianzas y las promesas y del que naci\u00f3 Cristo seg\u00fan la carne (cf. Rom 9, 4s)&#8230; Pero el designio de salvaci\u00f3n abarca tambi\u00e9n a aquellos que reconocen al Creador, entre los cuales est\u00e1n en primer lugar los musulmanes, que, confesando adherirse a la fe de Abraham, adoran con nosotros a un Dios \u00fanico, misericordioso, que juzgar\u00e1 a los hombres en el \u00faltimo d\u00ed\u00ada. Pero Dios no est\u00e1 tampoco lejos de aquellos otros que entre sombras y figuras buscan al Dios desconocido, puesto que todos reciben de \u00e9l la vida, la inspiraci\u00f3n y todas las cosas (cf. Act 17, 2528) y el Salvador quiere que todos los hombres se salven (Cf. i Tim 2, 4). Quien sin culpa suya desconoce el evangelio y la Iglesia de Cristo, pero busca a Dios con coraz\u00f3n sincero y se afana por hacer realidad con la ayuda de la gracia la voluntad de Dios, reconocida en la voz de la conciencia, puede alcanzar la salvaci\u00f3n eterna&#8230;\u00bb (cf. tambi\u00e9n ir, 9). Pero aquellos que han reconocido la necesidad de la Iglesia para salvarse, necesitan imprescindiblemente del b. como \u00abpuerta\u00bb de la Iglesia y, con ello, de la salvaci\u00f3n (Ibid., art. 14; Decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia, cap. i, art. 7).<\/p>\n<p>II. Reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica<br \/>\nPuesto que actualmente vemos con toda evidencia que el pueblo de Dios de la antigua y la nueva alianza fue y es s\u00f3lo una peque\u00f1a minor\u00ed\u00ada dentro de la familia humana, hoy resulta mucho m\u00e1s urgente que en la \u00e9poca de los grandes descubrimientos reflexionar sobre el destino salv\u00ed\u00adfico de la mayor parte de la humanidad. La elecci\u00f3n del pueblo de Dios por medio de la gracia \u00bfsignifica que la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios no se realiza fuera de este pueblo m\u00e1s que raras veces y a modo de excepci\u00f3n? \u00bfNo hay que suponer que Dios, habiendo revelado en Jesucristo su universal voluntad salv\u00ed\u00adfica, lleva a cabo la salvaci\u00f3n de los hombres tanto en la Iglesia (donde su acci\u00f3n es \u00abreconocida\u00bb) como fuera de ella (donde esta acci\u00f3n no es \u00abreconocida\u00bb como tal)? La elecci\u00f3n irrevocable que Dios hace de la humanidad en la &#8211;> encarnaci\u00f3n, la eficacia universal del sacrificio de Cristo y su victoria definitiva sobre el -> pecado y la -> muerte significan que, con la venida de jes\u00fas, la humanidad entera ha entrado en una nueva situaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica. Ella ha recibido una ordenaci\u00f3n objetiva a la forma de ser del Cristo resucitado, ordenaci\u00f3n que se funda en la absolutamente libre voluntad reconciliadora de Dios. Por tanto con el concepto de b. de deseo se intenta hacer comprensible la posible existencia de una acci\u00f3n salvadora y santificadora de Dios en la humanidad fuera de los l\u00ed\u00admites visibles de la Iglesia.<\/p>\n<p>El \u00fanico mediador de la gracia es -> Jesucristo. Una vez concluida la revelaci\u00f3n visible con la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, esta gracia se nos transmite a trav\u00e9s del Cristo pneum\u00e1tico en su -> Iglesia, la cual, debido a la encarnaci\u00f3n de su Se\u00f1or, es una realidad sacramental y visible, de modo que se edifica sobre la dimensi\u00f3n de la corporalidad. El b. nos introduce siempre en esta comunidad de la gracia que Cristo, como su centro, sustenta siempre a trav\u00e9s de los &#8211;> sacramentos. A ese centro del misterio de la redenci\u00f3n est\u00e1 ordenada la creaci\u00f3n entera. Cristo, meta de la Iglesia y del universo, como \u00abcabeza\u00bb de la creaci\u00f3n act\u00faa a trav\u00e9s de la Iglesia y de su corporalidad incluso en aquellas partes del mundo que no pertenecen a la Iglesia visible y todav\u00ed\u00ada no han sido alcanzadas expl\u00ed\u00adcitamente por \u00e9sta (cf. voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios, en -> salvaci\u00f3n, -> gracia, historia de la -> salvaci\u00f3n). Ciertamente, esta acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica se produce extrasacramentalmente (pues en ella no intervienen los sacramentos de la Iglesia visible) y, sin embargo, bajo alg\u00fan aspecto tambi\u00e9n se produce \u00bb sacramentalmente\u00bb, ya que Cristo es el protosacramento por excelencia y, adem\u00e1s, dicha acci\u00f3n se halla ordenada precisamente a la Iglesia visible y sacramental, a la cual todos est\u00e1n llamados, por cuanto es la comunidad de los \u00ab\u00faltimos tiempos\u00bb, en la que Cristo goza de una presencia misteriosa. Cristo es el representante de todo el linaje humano, el cual, por eso mismo, est\u00e1 ya fundamentalmente (\u00abobjetivamente\u00bb) justificado, aunque esta -> justificaci\u00f3n deba ser aceptada y realizada personalmente por cada uno. En virtud de ese horizonte tan amplio de la redenci\u00f3n, cualquier gracia que se le comunique al hombre (aun fuera de la Iglesia) es \u00absacramental\u00bb. Y bajo la gracia est\u00e1 el que sigue la voz de su &#8211;> conciencia, en la cual se percibe la llamada de Dios; \u00e9l se halla ordenado en su acci\u00f3n a la comuni\u00f3n en la gracia con la comunidad escatol\u00f3gica del pueblo de Dios. Su acci\u00f3n permite sospechar, por lo menos, un deseo impl\u00ed\u00adcito del b., una presencia de la gracia en el fondo de su ser, y, por consiguiente, una posibilidad de salvaci\u00f3n, pues esto s\u00f3lo puede proceder de Cristo y de su cuerpo m\u00ed\u00adstico, la Iglesia. En este sentido el b. de deseo puede ser considerado como una introducci\u00f3n \u00abinicial\u00bb a una realidad que no aparece perfectamente m\u00e1s que en la Iglesia (Vaticano 77: De Eccl. 77, 14; A. GRILLMEIER, Kommentar xur Const. dogmatica de Ecclesia, 77, 14: LThK, Vat I, 200). Sobre la estructura teol\u00f3gica de esta fe impl\u00ed\u00adcita, cf. &#8211;> voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios (en salvaci\u00f3n) y preparaci\u00f3n a la -> fe entre otros art\u00ed\u00adculos.<\/p>\n<p>Como ese bautismo de deseo es el camino de salvaci\u00f3n de la mayor\u00ed\u00ada de los hombres, conviene aclarar brevemente y de una manera psicol\u00f3gica en qu\u00e9 consiste la disposici\u00f3n interna para este camino de salvaci\u00f3n. Puesto que Cristo es el \u00fanico mediador, hay que suponer que el misterio de la justificaci\u00f3n y santificaci\u00f3n de los no cristianos se identifica fundamentalmente con la justificaci\u00f3n y santificaci\u00f3n de los cristianos por la -> fe, la -> esperanza y el -> amor. Cuando un hombre encuentra la libertad interna de renunciar a su ego\u00ed\u00adsmo y a su egocentrismo, y se entrega desinteresadamente a los dem\u00e1s, todo lo que le sucede puede ser calificado de un morir a s\u00ed\u00ad mismo y resucitar a una nueva vida. Un hombre as\u00ed\u00ad est\u00e1 liberado &#8211; en forma an\u00e1loga- de la doblez natural de su ser. Puesto que semejante triunfo es obra de la gracia, lo que sucede a este hombre puede ser considerado como una participaci\u00f3n en la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas o, dicho de otro modo, como una especie de b. Este hombre lleva impresa &#8211; aunque s\u00f3lo \u00abinicial\u00bb e imperfectamente &#8211; la imagen de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Esta forma de mostrar experimentalmente la posibilidad de salvac\u00f3n es profundamente cristiana, pues un mismo tipo de vida &#8211; bien se d\u00e9 dentro o bien fuera de la Iglesia -debe tener igual ra\u00ed\u00adz, a saber: la acci\u00f3n salvadora de Dios. Indudablemente, el germen cristiano puede descubrirse bajo muy diversas experiencias. Por eso tambi\u00e9n hemos de reconocer un esp\u00ed\u00adritu cristiano a la mentalidad teol\u00f3gica que encontramos en obras como el escrito pol\u00e9mico Honest to God (Lo 1963) del obispo anglicano J.A.T. Robinson. En el movimiento teol\u00f3gico que ah\u00ed\u00ad se exterioriza, se pretende formular la buena nueva de la salvaci\u00f3n bajo un lenguaje adecuado al pensamiento contempor\u00e1neo y a nuestra experiencia actual del mundo, para mostrar que la verdad de Dios tiene un universal poder salv\u00ed\u00adfico y santificador.<\/p>\n<p>Gregory Baum<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Al derivarse del griego <em>baptisma<\/em>, \u00abbautismo\u00bb indica a la acci\u00f3n de lavar o sumergir en agua, lo que ha sido usado desde los primeros d\u00edas (Hch. 2:41) como el rito de la iniciaci\u00f3n cristiana. Los or\u00edgenes del bautismo han sido determinados en diferentes maneras, se ha acudido a las purificaciones del AT, a las purificaciones de las sectas jud\u00edas y a lavamientos paganos paralelos; sin embargo, no puede haber duda de que el bautismo tal como lo conocemos empieza con el bautismo de Juan. Cristo mismo, tanto por precedente (Mt. 3:13) como por mandamiento (Mt. 28:19), nos dio autoridad para guardarlo. En esta base, ha sido practicado por casi todos los cristianos, aunque ha habido intentos por remplazarlo por un bautismo de fuego o de Esp\u00edritu en t\u00e9rminos de Mt. 3:11.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esencia, la acci\u00f3n es una de extrema simplicidad, aunque llena de significado. Consiste en colocarse en o bajo el agua bautismal en el nombre de Cristo (Hch. 19:5) o, m\u00e1s com\u00fanmente, la Trinidad (Mt. 28:19). La inmersi\u00f3n fue sin duda la pr\u00e1ctica original, y continu\u00f3 en uso en forma general hasta la Edad Media. Los reformadores concordaron que esta forma era la que exhib\u00eda mejor el significado del bautismo como muerte y resurrecci\u00f3n pero, aun los antiguos anabaptistas cre\u00edan que no era del todo necesaria hasta donde ten\u00eda que ver el asunto de que el sujeto fuese colocado bajo el agua. El tipo de agua y las circunstancias de la administraci\u00f3n no son importantes, pero es necesario que haya una predicaci\u00f3n y confesi\u00f3n de Cristo como partes integrales de la administraci\u00f3n (cf. Hch. 8:37). Se pueden usar otras ceremonias mientras no sean contrarias a la Escritura y distraigan de la verdadera acci\u00f3n, como lo hac\u00eda el complicado y, m\u00e1s bien, supersticioso ceremonial de la iglesia romana medieval y moderna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se han levantado discusiones en cuanto a la idoneidad de los ministros y sujetos de esta acci\u00f3n. Primero que todo, se podr\u00eda concordar con Agust\u00edn sobre que Cristo mismo es el verdadero ministro (\u00ab\u00e9l os bautizar\u00e1\u00bb, Mt. 3:11). Pero Cristo no da un bautismo externo directamente; \u00e9l encarg\u00f3 esto a sus disc\u00edpulos (Jn. 4:2). Esto se toma como queriendo decir que el bautismo debiera ser administrado por aquellos a quienes se les encomend\u00f3 por un llamamiento interno y externo al ministerio de la palabra y sacramento, aunque se ha permitido que laicos bauticen dentro de la iglesia romana (cf. <em>El bautismo administrado por laicos<\/em>), y algunos bautistas antiguos concibieron la extra\u00f1a idea de bautizarse ellos mismos. Normalmente, el bautismo pertenece al ministerio p\u00fablico de la iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a los sujetos, las diferencias principales estriban en que algunos bautizan a los ni\u00f1os de cristianos profesos, y otros insisten en que debe haber una confesi\u00f3n personal como prerrequisito. Este punto lo hemos considerado en otros dos art\u00edculos separados destinados a estas dos posiciones, y no es necesario que nos detengamos aqu\u00ed en una exposici\u00f3n positiva de la ense\u00f1anza bautismal. No obstante, debe notarse que el bautismo de adultos es algo que contin\u00faa en todas las iglesias, que en todo lugar se considera que es muy importante la confesi\u00f3n, y que los bautistas con frecuencia se ven constre\u00f1idos a realizar una acci\u00f3n de dedicaci\u00f3n en cuanto a sus ni\u00f1os. Entre los adultos ha sido una pr\u00e1ctica negar el bautismo a aquellos que no quieren abandonar llamamientos dudosos, aunque la imposici\u00f3n que una secta hace en cuanto a exigir un m\u00ednimo de treinta a\u00f1os de edad no ha recibido la aprobaci\u00f3n general. En el caso de los ni\u00f1os, ha habido dudas sobre los ni\u00f1os de padres cuya profesi\u00f3n de fe cristiana es obviamente nominal y fingida. El caso especial de los enfermos mentales demanda un trato bondadoso pero no existe base para bautismos prenatales o forzados, y mucho menos para bautismos de objetos inanimados tales como los que se practicaban en la Edad Media.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una clave para el significado del \u00abbautismo\u00bb se nos da en tres tipos del AT: el diluvio (1 P. 3:19s.), el Mar Rojo (1 Co. 10:1s.), y la circuncisi\u00f3n (Col. 2:11s.). Todas estas cosas se refieren en diferentes maneras al pacto divino, a su consumaci\u00f3n provisional por un acto divino de juicio y gracia, y a la venida y cumplimiento definitivo en el bautismo de la cruz. La uni\u00f3n del agua con la muerte y redenci\u00f3n es particularmente apta en el caso de los dos primeros hechos mencionados; el aspecto del pacto se enfatiza en forma mas particular en el tercero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando venimos a la acci\u00f3n misma, existen muchas asociaciones distintas, pero relacionadas, que llaman nuestra atenci\u00f3n. La m\u00e1s obvia es aquella del lavamiento (Tit. 3:5), el agua purificadora se relaciona con la sangre de Cristo, por una parte, y con la acci\u00f3n purificadora de Esp\u00edritu, por la otra (v\u00e9ase 1 Jn. 5:6, 8), de manera que, somos guiados en forma inmediata a la obra divina de reconciliaci\u00f3n. La segunda es aquella de la iniciaci\u00f3n, adopci\u00f3n, o, m\u00e1s espec\u00edficamente, la de la regeneraci\u00f3n (Jn. 3:5); el \u00e9nfasis se coloca de nuevo en la operaci\u00f3n del Esp\u00edritu en virtud de la obra de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos estos temas encuentran su enfoque com\u00fan en la idea principal del bautismo (en el poder destructivo, como tambi\u00e9n vivificador del agua) como un ahogamiento y un emerger a una nueva vida, esto es, una muerte y resurrecci\u00f3n (Ro. 6:3s.). Pero, otra vez, aqu\u00ed el verdadero testimonio de la acci\u00f3n se refiere a la obra de Dios en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo. Es esta identificaci\u00f3n con los pecadores lo que Cristo acept\u00f3\u2014identificaci\u00f3n en juicio y renovaci\u00f3n\u2014cuando vino al bautismo de Juan, y lo cual cumpli\u00f3 cuando tom\u00f3 el lugar de ellos en medio de dos ladrones en la cruz (Lc. 12:15). Es aqu\u00ed donde encontramos el verdadero bautismo del NT, el que hace posible el bautismo de nuestra identificaci\u00f3n con Cristo, y que est\u00e1 detr\u00e1s del signo externo, y del cual se da testimonio con el signo externo. Lo mismo que la predicaci\u00f3n y la Cena del Se\u00f1or, el \u00abbautismo\u00bb es una palabra evang\u00e9lica que nos dice que Cristo muri\u00f3 y resucit\u00f3 en nuestro lugar, de tal forma que nosotros estamos muertos y resucitados en \u00e9l, con \u00e9l y a trav\u00e9s de \u00e9l (Ro. 6:4, 11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero como toda predicaci\u00f3n, el bautismo contiene en s\u00ed un llamamiento a aquello que nosotros debemos hacer en respuesta o correspondencia a lo que Cristo ha hecho por nosotros. Nosotros tambi\u00e9n debemos realizar nuestro movimiento de muerte y resurrecci\u00f3n, no para a\u00f1adir a lo que Cristo ya hizo, tampoco para competir con \u00e9l, sino como una aceptaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n agradecida. Realizamos esto por medio de tres formas que nuestro bautismo constantemente coloca frente a nosotros: la respuesta inicial de arrepentimiento y fe (G\u00e1. 2:20); el proceso de mortificaci\u00f3n y renovaci\u00f3n que dura toda la vida (Ef. 4:22ss.); y por la disoluci\u00f3n y resurrecci\u00f3n final de nuestro cuerpo (1 Co. 15). Este rico significado del bautismo, que es independiente del tiempo o modo del bautismo, es el tema principal que debe ocuparnos cuando se discute y predica sobre el bautismo. Sin embargo, debe enfatizarse continuamente que esta aceptaci\u00f3n personal no es independiente de aquella obra sustitutiva hecha una vez para siempre por Cristo mismo, lo cual es el verdadero bautismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El olvido de este punto es lo que lleva a un mal entendimiento de la as\u00ed llamada gracia del bautismo. Este mal entendimiento puede reflejarse en la negaci\u00f3n total de esta gracia. El bautismo, entonces, no tendr\u00eda ninguna gracia aparte de los efectos psicol\u00f3gicos que causa. Principalmente ser\u00eda un signo de algo que nosotros hacemos, y su valor puede ser determinado solamente en t\u00e9rminos religiosos explicables. Con esto se niega el hecho de que los dones espirituales, y aun la fe misma son verdaderos dones del Esp\u00edritu Santo que tienen un elemento misterioso e incalculable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, tambi\u00e9n podr\u00eda llegarse a la distorsi\u00f3n o exageraci\u00f3n. En este caso el bautismo se toma casi como una infusi\u00f3n autom\u00e1tica de una substancia misteriosa que efect\u00faa una milagrosa, aunque no tan obvia, transformaci\u00f3n. De esta forma se lo considera con temor, y se realiza como una acci\u00f3n de absoluta necesidad para la salvaci\u00f3n, con excepci\u00f3n de casos muy especiales. El verdadero misterio del Esp\u00edritu Santo cede delante de la magia eclesi\u00e1stica y la sofister\u00eda teol\u00f3gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, cuando la gracia bautismal se relaciona adecuadamente con la obra de Dios, recibiremos una gran ayuda para entenderla en forma fruct\u00edfera. Primero, y sobre todo, debemos recordar que detr\u00e1s de la acci\u00f3n externa est\u00e1 el verdadero bautismo, esto es, el derramamiento de la sangre de Cristo. La gracia bautismal es la gracia de esta verdadera realidad del bautismo, esto es, de la obra sustitutiva de Cristo, o de Cristo mismo. S\u00f3lo en este sentido podemos hablar con justicia de la gracia, y estamos en la obligaci\u00f3n de hacerlo as\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segundo, recordemos que detr\u00e1s de la acci\u00f3n externa yace la operaci\u00f3n interior del Esp\u00edritu, que mueve al recipiente a la fe en la obra de Cristo, y que efect\u00faa una regeneraci\u00f3n a la vida de fe. La gracia bautismal es la gracia de esta obra interior del Esp\u00edritu, la cual no puede darse por sentada (ya que el Esp\u00edritu es soberano), pero que debemos atrevernos a creer toda vez que haya un verdadero llamamiento en el nombre del Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tercero, la acci\u00f3n misma ha sido ordenada por Dios para servir como un medio de gracia, esto es, un medio para presentar a Cristo y, por tanto, completar el testimonio del Esp\u00edritu. Esto no se realiza por la mera realizaci\u00f3n del rito prescrito; sino que lo hace en y a trav\u00e9s de su significado. Tampoco lo realiza solo; su funci\u00f3n es primeramente la de sellar y confirmar, y por tanto, lo lleva a cabo en uni\u00f3n a la palabra escrita y hablada. No es necesario que lo haga en el mismo tiempo de su administraci\u00f3n; porque, bajo la soberana gracia del Esp\u00edritu, su fruto puede llegar en una fecha futura. No lo realiza en forma autom\u00e1tica, porque, mientras Cristo es presentado siempre, y su gracia permanece, existen los que no responden a la palabra, ni al sacramento, y por tanto, se pierden de su verdadero significado y poder interno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando pensamos en estos t\u00e9rminos, podemos ver que hay y debe haber una verdadera, aunque de ning\u00fan modo m\u00e1gica, gracia bautismal, que no es grandemente afectada por el tiempo particular o el modo de administraci\u00f3n. Sus puntos esenciales son: que debemos usarlo (1) para presentar a Cristo, (2) en oraci\u00f3n al Esp\u00edritu Santo, (3) en una dependencia confiada en su obra soberana, y (4) uni\u00f3n con la palabra predicada. Si se le restaura a este uso evang\u00e9lico, y se le libera en forma especial de las controversias distorsionantes e innecesarias, el bautismo muy pronto podr\u00eda manifestar otra vez su poder como un llamado a vivir m\u00e1s y m\u00e1s, o aun a comenzar a vivir, la vida que es nuestra en el Cristo crucificado y resucitado por nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">G.W. Bromiley, <em>Baptism and the Anglican Reformers<\/em>; J. Calvino, <em>Inst.<\/em> IV, pp. 14\u201315; W.F. Flemingron, <em>The New Testament Doctrine of Baptism<\/em>; <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">HERE<\/a><\/em>, \u00abBaptism\u00bb; <em>Reports on Baptism in the Church of Scotland<\/em>, 1955s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Geoffrey W. Bromiley<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>HERE <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Encyclopaedia of Religion and Ethics<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (74). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. El bautismo de Juan<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Se han hecho diversas sugerencias en cuanto a los or\u00edgenes del bautismo cristiano: lavados ceremoniales jud\u00edos, ritos de purificaci\u00f3n de Qumr\u00e1n, bautismo de pros\u00e9litos, el bautismo de Juan. Este \u00faltimo, el acto ritual que dio a Juan el Bautista su sobrenombre, es el candidato m\u00e1s probable: como Juan es el precursor de Jes\u00fas, as\u00ed su bautismo es precursor del bautismo cristiano. Se establece una relaci\u00f3n directa a trav\u00e9s del propio bautismo de Jes\u00fas por Juan; algunos de los primeros disc\u00edpulos de Jes\u00fas casi seguramente hab\u00edan sido bautizados por Juan (Jn. 1.35\u201342) ; Jes\u00fas, o algunos de sus disc\u00edpulos, parecen haber continuado la pr\u00e1ctica de Juan al comenzar aquel su propio ministerio (Jn. 3.22s, 26; pero 4.1s); y en el caso de los disc\u00edpulos en Pentecost\u00e9s como en el de Apolos, evidentemente no se crey\u00f3 necesario agregar a su bautismo por Juan el bautismo en el nombre de Jes\u00fas (Hch. 2; 18.24\u201328). Por lo tanto lo m\u00e1s probable es que fuera esta pr\u00e1ctica anterior la que fue reiniciada a partir de Pentecost\u00e9s, tal como la ratific\u00f3 el Cristo resucitado y que deb\u00eda realizarse en su nombre (Mt. 28.19; Hch. 2.38; etc.). El bautismo de Juan quiz\u00e1s se entienda mejor como una adaptaci\u00f3n de los lavados rituales jud\u00edos, con alguna influencia de Qumr\u00e1n en particular.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El bautismo de Juan era primariamente un bautismo de <i>arrepentimiento<\/i> (Mt. 3.11; Mr. 1.4; Lc. 3.3; Hch. 13.24; 19.4). Al aceptar el bautismo a manos de Juan, los que se bautizaban expresaban su arrepentimiento (Mt. 3.6; Mr. 1.5) y su deseo de obtener perd\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Era tambi\u00e9n <i>un acto preparatorio y simb\u00f3lico<\/i>: preparaba a los que se bautizaban para el ministerio de aquel que hab\u00eda de venir; y simbolizaba el juicio que traer\u00eda consigo. En el vivido lenguaje de Juan ese juicio ser\u00eda como una poda o un aventamiento (Mt. 3.10, 12; Lc. 3.9, 17), o como un bautismo en Esp\u00edritu y en fuego (Mt. 3.11; Lc. 3.16). Es muy improbable que el Bautista se refiriera en este caso a otro acto ritual semejante al suyo. M\u00e1s bien estar\u00eda recurriendo al vigoroso lenguaje figurado de pasajes tales como Is. 4.4; 30.27s; 43.2; Dn. 7.10 (posiblemente bajo la influencia de Qumr\u00e1n: cf. <etiqueta id=\"#_ftn189\" name=\"_ftnref189\" title=\"\">1QS 4. 21; 1QH 3. 29ss). Si el juicio divino pod\u00eda asemejarse a una corriente del aliento ardiente de Dios (= Esp\u00edritu: la misma palabra en heb. y en <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn190\" name=\"_ftnref190\" title=\"\">gr.), luego el minis<\/etiqueta>terio de juicio de aquel que vendr\u00eda pod\u00eda con toda propiedad asemejarse a una inmersi\u00f3n en esa corriente. Aquellos que se sometieran a un acto que simbolizaba ese juicio, como expresi\u00f3n de su arrepentimiento frente al mismo, encontrar\u00edan que se trataba de un juicio que purificaba y limpiaba. Aquellos que rechazaban el bautismo de Juan y rehusaban arrepentirse experimentar\u00edan el \u201cbautismo\u201d de aquel que vendr\u00eda en todo su furor y ser\u00edan como los \u00e1rboles secos y la paja, consumidos por el mismo (Mt. 3.10\u201312).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. El bautismo de Jes\u00fas por Juan<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El que Jes\u00fas se haya sometido a un bautismo de arrepentimiento fue causa de dificultades para los primitivos cristianos (cf. Mt. 3.14s; Jer\u00f3nimo,<i> contra Pelag.<\/i> 3.2). Cuando menos habr\u00e1 representado para Jes\u00fas una expresi\u00f3n de su dedicaci\u00f3n a la voluntad de Dios y al ministerio, quiz\u00e1s tambi\u00e9n una expresi\u00f3n de su entera identificaci\u00f3n con su pueblo ante Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Luego de ser bautizado, el <i>Esp\u00edritu<\/i> descendi\u00f3 sobre Jes\u00fas (Mt. 3.16; Mr. 1.10; Lc. 3.21s . Muchos ver\u00edan aqu\u00ed el arquetipo del bautismo cristiano: bautismo en agua y en Esp\u00edritu. Pero mientras los evangelistas vinculan estrechamente el descenso del Esp\u00edritu con el bautismo de Jes\u00fas (que se produce inmediatamente despu\u00e9s de su bautismo), no equiparan ambas cosas ni las unen bajo el t\u00e9rmino \u00fanico de \u201cbautismo\u201d. Adem\u00e1s ninguno de los escritores del <etiqueta id=\"#_ftn191\" name=\"_ftnref191\" title=\"\">NT habla del bautismo de Jes\u00fas como el modelo del bautismo cristiano. En cada caso el evangelista enfoca la atenci\u00f3n del lector sobre el ungimiento del Esp\u00edritu y sobre la voz ce<\/etiqueta>lestial (Jn. 1.32s ni siquiera menciona el bautismo de Jes\u00fas; cf. Hch. 10.37s; 2 Co. 1.21: Dios nos establece en Cristo y nos ha \u201cencristado\u201d\/ungido; 1 Jn. 2.20, 27). No se indica la raz\u00f3n por la cual Jes\u00fas no continu\u00f3 con el bautismo de Juan. Quiz\u00e1s porque, como s\u00edmbolo de juicio, era menos apropiado para el enfoque del ministerio de Jes\u00fas en el cumplimiento de las promesas y la bendici\u00f3n escatol\u00f3gica, en la postergaci\u00f3n del juicio m\u00e1s bien que en su cumplimiento (cf., <etiqueta id=\"#_ftn192\" name=\"_ftnref192\" title=\"\">p. ej., Mt. 11.2\u20137; Mr. 1.15; Lc. 4.1<\/etiqueta>6\u201321; 13.6\u20139). El bautismo del juicio en todo su furor, la copa de la ira divina, era algo que \u00e9l mismo tendr\u00eda que afrontar (en favor de otros) hasta la muerte (Mr. 10.38; 14.24, 36; Lc. 12.49s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. El bautismo en el cristianismo primitivo<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Cualquiera sea su correspondiente trasfondo, el bautismo ha sido parte integral del cristianismo desde sus comienzos. Los primeros convertidos eran bautizados (Hch. 2.38, 41). Pablo, convertido dentro de los dos o tres a\u00f1os de la resurrecci\u00f3n, da por sentado que el bautismo marca el comienzo de la vida cristiana (v\u00e9ase m\u00e1s adelante, IV). Y no sabemos de ning\u00fan cristiano en el NT que no haya sido bautizado ya sea por Juan o en el nombre de Jes\u00fas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>De la misma manera que el bautismo de Juan, tambi\u00e9n el primitivo bautismo cristiano era una expresi\u00f3n de <i>arrepentimiento y fe<\/i> (Hch. 2.38, 41; 8.12s; 16.14s, 33s; 18.8; 19.2s; cf. He. 6.1s). Muchos dir\u00edan que el perd\u00f3n de pecados se lograba por medio del bautismo desde el primer momento (Hch. 2.38; 10.43; 22.16; 26.18). Otros sostienen que quien se bautizaba en la \u00e9poca cristiana primitiva consideraba al bautismo m\u00e1s como su \u201caspiraci\u00f3n de una buena conciencia hacia Dios\u2019 (1 P. 3.21), con el don del Esp\u00edritu considerado como la acci\u00f3n divina de aceptaci\u00f3n y renovaci\u00f3n (<etiqueta id=\"#_ftn193\" name=\"_ftnref193\" title=\"\">esp. Hch. 10<\/etiqueta>.43\u201345; 11.14s; 15.8s). Ciertamente era un paso decisivo de entrega para el que pretend\u00eda hacerse cristiano, lo que a menudo debe haber dado como resultado el ostracismo y aun la persecuci\u00f3n por parte de sus anteriores compa\u00f1eros.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A diferencia del bautismo de Juan, el bautismo cristiano se administr\u00f3 desde el principio \u201c<i>en el nombre de Jes\u00fas<\/i>\u201d (Hch. 2.38; 8.16; 10.48; 19.5). Esta frase probablemente indica ya sea que el que bautizaba se ve\u00eda como representante del Jes\u00fas exaltado (cf. esp. 3.6, 16 y 4.10 con 9.34), o que el que se bautizaba ve\u00eda su bautismo como su acto de entrega al discipulado de Jes\u00fas (cf. 1 Co. 1.12\u201316 y mas adelante, <b>IV<\/b>). Es muy probable que se entendiera que dicha frase abarcaba ambos aspectos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Es evidente, por lo tanto, que desde el primer momento el bautismo en el nombre de Jes\u00fas se realizaba como el <i>rito de ingreso<\/i> o iniciaci\u00f3n a la nueva secta de aquellos que invocaban el nombre de Jes\u00fas (Hch. 2.21, 41; 22.16; cf. Ro. 10.10\u201314; 1 Co. 1.2). Algunas veces se hac\u00eda con el agregado de la imposici\u00f3n de manos, y debe haber servido tambi\u00e9n para expresar en forma gr\u00e1fica la aceptaci\u00f3n del que se bautizaba por parte de la comunidad de aquellos que como \u00e9l cre\u00edan en Jes\u00fas (Hch. 8.14\u201317; 10.47s; 19.6; He. 6.2). La relaci\u00f3n entre el bautismo y <i>el don del Esp\u00edritu<\/i> en Hch. es motivo de grandes discusiones. Algunos sostienen que el Esp\u00edritu se recib\u00eda (<i>a<\/i>) por el bautismo, o (<i>b<\/i>) mediante la imposici\u00f3n de manos, o (<i>c<\/i>) por ambos medios, siendo los dos actos rituales partes integrantes de un solo sacramento [sobre este t\u00e9rmino v\u00e9ase la nota aclaratoria al pie del art\u00edculo correspondiente] conjunto. Cada una de estas posiciones puede invocar apoyo en alg\u00fan punto del libro de Hch.: (<i>a<\/i>) 2.38; (<i>b<\/i>) 8.17; cf. 9.17; (<i>c<\/i>) 19.6. Pero a menos que se logre mayor apoyo, resulta muy dif\u00edcil sostener que en el cristianismo primitivo hab\u00eda un concepto uniforme sobre este tema, o que Lucas estaba procurando promover un determinado punto de vista. Es m\u00e1s probable que para Lucas y los primeros cristianos el factor realmente decisivo para demostrar la realidad de la entrega de una persona a Dios y su aceptaci\u00f3n por \u00e9l era el don del Esp\u00edritu; la presencia del Esp\u00edritu resultaba f\u00e1cilmente discernible por sus efectos en la vida de aquel que lo recib\u00eda (Hch. 1.5; 2.4; 2.38; 4.31; 8.17s; 10.44\u201346; 11.15\u201317; 19.2). En este encuentro divino-humano, el bautismo (y a veces la imposici\u00f3n de manos) representaba un papel importante, particularmente, y por lo menos, como expresi\u00f3n de arrepentimiento y entrega al Se\u00f1or, como se\u00f1al de haber ingresado al discipulado de Jes\u00fas y de entrar a formar parte del grupo de sus disc\u00edpulos, y generalmente como el contexto del encuentro divino-humano en el cual se daba y se recib\u00eda el Esp\u00edritu. Una perspectiva m\u00e1s \u201celevada\u201d del bautismo tiene muy poco en lo cual fundarse.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. El bautismo en las cartas paulinas<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Las \u00fanicas referencias ciertas al bautismo en Pablo se encuentran en Ro. 6.4; 1 Co. 1.13\u201317; 15.29; Ef. 4.5; y Col. 2.12. La m\u00e1s clara de ellas es 1 Co. 1.13\u201317, donde es obvio que Pablo da por sentado que el bautismo se realizaba \u201cen (<\/span><span style=''>eis<\/span><span lang=ES style=''>) el nombre de Jes\u00fas\u201d. Aqu\u00ed utiliza probablemente una f\u00f3rmula conocida en contabilidad en aquella \u00e9poca, cuando \u201cen nombre de\u201d significaba \u201ca cuenta de\u201d. Vale decir, el bautismo se consideraba como un contrato de transferencia, un acto por el cual el que se bautizaba se entregaba para constituirse en propiedad o disc\u00edpulo de aquel que se nombraba. El problema en Corinto era que hab\u00eda muchas personas que obraban como si se hubiesen hecho disc\u00edpulos de Pablo o Cefas o Apolos, es decir, como si hubiesen sido bautizados en el nombre de ellos m\u00e1s bien que en el nombre de Jes\u00fas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>De las otras referencias, Ef. 4.5 confirma que el bautismo era una de las piedras fundamentales de la comunidad cristiana. Y 1 Co. 15.29 probablemente se refiera a alguna pr\u00e1ctica de bautismo vicario, por el cual un cristiano se bautizaba en lugar de alguna persona ya fallecida (Pablo no indica si aprueba o desaprueba la pr\u00e1ctica).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Sumamente intrigantes resultan los pasajes de Ro. 6.4 y Col. 2.12, que hablan del bautismo como un medio o instrumento para ser sepultado con Cristo, o como el contexto en el cual el que hab\u00ed\u00e1 de hacerse cristiano era sepultado con Cristo. En este pasaje Pablo est\u00e1 claramente evocando el poderoso simbolismo del bautismo (probablemente por inmersi\u00f3n) como un sepultar (fuera de la vista) la vieja vida. En Ro. 6.4 no entiende el acto de emerger del agua como un s\u00edmbolo de la resurrecci\u00f3n: la resurrecci\u00f3n con Cristo es aun cosa del futuro (6.5). Quiz\u00e1s sea esa la asociaci\u00f3n en Col. 2.12, pues all\u00ed la resurrecci\u00f3n con Cristo se considera como algo pasado (Col. 3.1), pero la expresi\u00f3n griega en 2.12 no lo hace necesario. Debemos recordar tambi\u00e9n que Pablo considera el morir con Cristo no como un acontecimiento \u00fanico del pasado; la identificaci\u00f3n con Cristo en sus sufrimientos y su muerte es un acontecer que dura toda la vida (Ro. 6.5; 3.17; 2 Co. 1.5; 4.10; G\u00e1 2.20; 6.14; Fil. 3.10). De modo que podr\u00eda ser que Pablo considerara al bautismo como el s\u00edmbolo constante de este aspecto de la existencia cristiana, mientras que el Esp\u00edritu denotaba la nueva vida en Cristo (Ro. 8.2, 6, 10s, 13; 1 Co. 15.45; 2 Co. 3.3, 6; Ga. 5.25; 6.8).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Se han propuesto muchas otras referencias al bautismo en las ep\u00edstolas paulinas. La mayor\u00eda de los eruditos sostiene que la frase \u201cbautizados en Cristo Jes\u00fas\u201d se refiere directamente al bautismo (Ro. 6.3; 1 Co. 10.2; 12.13; G\u00e1. 3.27). Una opini\u00f3n que se sostiene con firmeza aqu\u00ed es que \u201cen Cristo\u201d constituye una abreviatura de \u201cen el nombre de Cristo\u201d. Si es as\u00ed, luego Pablo consideraba que el acto bautismal era rico en eficacia y significado sacramentales. Otros sostienen que \u201cbautizados en Cristo\u201d es m\u00e1s bien una abreviatura de \u201cbautizados en Esp\u00edritu en Cristo\u201d (seg\u00fan se registra expl\u00edcitamente en 1 Co. 12.13). En este caso, Pablo se estar\u00eda haciendo eco de la met\u00e1fora que comenz\u00f3 con Juan el Bautista, seg\u00fan la cual la frase no se refiere al acto ritual, sino a aquella uni\u00f3n con Cristo (en su muerte) que el bautismo (por inmersi\u00f3n) tan gr\u00e1ficamente simboliza (cf. Mr. 10.38; Lc. 12.50).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Otros pasajes muy mencionados como referencias al bautismo son los que hablan de lavamiento en 1 Co. 6.11; Ef. 5.26; y Tit. 3.5, y los que hablan del sello del Esp\u00edritu en 2 Co. 1.22 y Ef. 1.13; 4.30. Si el punto de vista de Pablo acerca del bautismo era fuertemente sacramental, entonces la alusi\u00f3n al bautismo ser\u00eda convincente, tanto m\u00e1s si Pablo estaba sufriendo la influencia de los cultos de misterio a esta altura. Por otro lado, 1 Co. 1.13\u201317 y 10.1\u201312 muestran a Pablo resistiendo este tipo de sacramentalismo. Adem\u00e1s, al oponerse a aquellos que insisten en que los cristianos deb\u00edan circuncidarse Pablo contrapone, no el bautismo (como una alternativa cristiana m\u00e1s efectiva) sino la fe de ellos y la realidad del Esp\u00edritu que recibieron mediante la fe (G\u00e1. 3.1\u20134.7; Fil. 3.3). As\u00ed que es posible que Pablo haya entendido que el lavamiento ten\u00eda car\u00e1cter directamente espiritual y no sacramental (cf. Hch. 15.9; Tit. 2.14; He. 9.14; 10.22; 1 Jn. 1.7, 9). Cuando recordamos el car\u00e1cter tangible de la presencia del Esp\u00edritu en el cristianismo de los primeros tiempos, resulta innecesario vincular el \u201csello del Esp\u00edritu\u201d a cualquier cosa que no sea el don del Espiritu en s\u00ed mismo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>V. El bautismo en los escritos joaninos<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Resulta dif\u00edcil determinar la concepci\u00f3n de Juan respecto al bautismo, desde el momento en que el rico simbolismo del evangelio se presta a distintas interpretaciones.Algunos creen observar alusiones sacramentales en todo el evangelio (en cada referencia al \u201cagua\u201d). Otros sostienen que Juan es antisacramentalista (p. ej. 6.63 como limitaci\u00f3n de cualquier alusi\u00f3n a la Cena del Se\u00f1or en 6.51\u201358).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En Jn. 3.5 (\u201c[nacidos] de agua y del Esp\u00edritu\u201d, la referencia m\u00e1s probable al bautismo) se considera que el comienzo de una nueva vida en Cristo surge ya sea del bautismo en agua y el don\/poder del Esp\u00edritu; o del poder purificador y renovador del Esp\u00edritu (cf. Is. 44.3\u20135; Ez. 36.25\u201327); o que posiblemente requiera el nacimiento del Esp\u00edritu (3.3, 6\u20138) adem\u00e1s del nacimiento natural (3.4). Sin embargo, el pensamiento dominante es claramente la obra del Esp\u00edritu, y en vista del contraste entre el baut\u00edsmo en agua y el bautisno en el Esp\u00edritu en 1.33, deber\u00edamos evitar la sustituci\u00f3n de la expresi\u00f3n \u201cnacidos de(l)\u201d en 3.5 por \u201cbautizados en\u201d. No hay indicaci\u00f3n alguna de la existencia de una equivalencia entre el bautismo y el nuevo nacimiento para ninguno de los escritores del NT (cf. Stg. 1.18; 1 P. 1.3, 23; 1 Jn. 3.9).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En otros pasajes de Juan el vocablo \u201cagua\u201d probablemente simboliza ya sea el Esp\u00edritu Santo dado por Jes\u00fas (4.10\u201314; 7.37\u201339; 19.34, la \u00fanica otra alusi\u00f3n plausible al bautismo), o la era antigua en contraste con la nueva (1.26, 31, 33; 2.6ss; 3.23\u201336; 5.2\u20139). En 1 Jn. 5.6\u20138 \u201cagua\u201d se refiere al bautismo de Jes\u00fas mismo como testimonio permanente de la realidad de su encarnaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>VI. El bautismo de p\u00e1rvulos<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>\u00bfSe habr\u00e1 practicado el <i>bautismo de p\u00e1rvulos<\/i> en el 1\u00ba siglo del cristianismo? No hay ninguna referencia directa al bautismo de p\u00e1rvulos en el NT, pero la posibilidad de que haya habido ni\u00f1os en las familias bautizadas en Hch. 16.15, 33; 18.8 y 1 Co. 1.16 no puede ser terminantemente excluida. Sobre la base de 1 Co. 7.14, sin hablar de Mr. 10.13\u201316, se puede sostener que los hijos peque\u00f1os de los creyentes constituyen parte de la familia de la fe. Por otro lado, en G\u00e1. 3 Pablo sostiene espec\u00edficamente que la uni\u00f3n con Cristo no deriva de ninguna descendencia f\u00edsica, ni depende tampoco de ning\u00fan acto ritual (circuncisi\u00f3n), sino que se realiza por medio de la fe, y que no depende de ninguna otra cosa que no sea la fe y el don del Espiritu que se recibe por fe.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En resumen, cuanto m\u00e1s se entienda al bautismo como la expresi\u00f3n de la fe del que se bautiza, tanto menos se puede aceptar el bautismo de p\u00e1rvulos; mientras que cuanto m\u00e1s se entienda al bautismo como la expresi\u00f3n de la gracia divina, tanto m\u00e1s f\u00e1cil resulta sostener la procedencia del bautismo de p\u00e1rvulos. De cualquier manera, los cristianos deben cuidarse de dar m\u00e1s importancia de lo debido al bautismo, para no caer en el error de los judaizantes que daban indebida importancia a la circuncisi\u00f3n. (* <span style='text-transform:uppercase'>Sepultura<\/span>; * <span style='text-transform: uppercase'>Circuncisi\u00f3n<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Fe<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Juicio<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Imposicion de manos<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Arrepentimiento<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Sacramento<\/span>; * <span style='text-transform: uppercase'>Espiritu<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Agua<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style='; text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0J. D. G. Dunn,<i> Bautismo en el Espiritu Santo;<\/i> P. Marcel,<i> El bautismo: Sacramento del pacto de gracia,<\/i> 1968; G. R. Beasley-Murray, \u201cBautismo\u201d,<i> <etiqueta id=\"#_ftn194\" name=\"_ftnref194\" title=\"\">\u00b0DTNT,<\/etiqueta><\/i> <etiqueta id=\"#_ftn195\" name=\"_ftnref195\" title=\"\">t(t). I, pp. 160\u2013172.<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>K. Aland,<i> Did the Early Church Baptize Infants?<\/i>, 1963; J. Baillie,<i> Baptism and Conversion<\/i>, 1964; K. Barth,<i> Church Dogmatics<\/i>, IV\/4, 1970; G. R, Beasley-Murray,<i> Baptism in the New Testament<\/i>, 1962;<i> Baptism Today and Tomorrow<\/i>, 1966; C. Buchanan,<i> A Case for Infant Baptism<\/i>, 1973; J. D. G. Dunn,<i> Baptism in the Holy Spirit<\/i>, 1970; A. George, <etiqueta id=\"#_ftn196\" name=\"_ftnref196\" title=\"\">et. al.,<\/etiqueta><i> Baptism in the New Testament<\/i>, 1964; J. Jeremias,<i> Infant Baptism in the First Four Centuries<\/i>, 1960;<i> The Origins of Infant Baptism<\/i>, 1963; G. W. H. Lampe,<i> The Seal of the Spirit<\/i>, 1967; J. Murray,<i> Christian Baptism<\/i>, 1962; J. K. Parratt, <i>Holy Spirit and Baptism<\/i>, <etiqueta id=\"#_ftn197\" name=\"_ftnref197\" title=\"\"><i>ExpT<\/i><\/etiqueta> 82, 1970\u201371, pp. 231\u2013235, 266\u2013271; A. Schmemann, <i>Of Water and the Spirit<\/i>, 1976; R. Schnackenburg, <i>Baptism in the Thought of St Paul<\/i>, 1964; G.Wagner,<i> Pauline Baptism and the Pagan Mysteries<\/i>, 1967; G. Wainwright,<i> Christian Initiation<\/i>, 1969; G. R. Beasley-Murray, R. T. Beckwith, en <etiqueta id=\"#_ftn198\" name=\"_ftnref198\" title=\"\"><i>NIDNTT<\/i><\/etiqueta> 1, pp. 143\u2013161.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn199\" name=\"_ftnref199\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.D.G.D.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Es uno de los Siete Sacramentos de la Iglesia Cristiana frecuentemente llamado el \u00abprimer sacramento\u00bb, la \u00abpuerta de los sacramentos\u00bb y la \u00abpuerta de la Iglesia\u00bb.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 ESTABLECIMIENTO AUTORITATIVO DE LA DOCTRINA<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 ETIMOLOG\u00cdA<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 DEFINICI\u00d3N<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 TIPOS<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 INSTITUCI\u00d3N DEL SACRAMENTO<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 MATERIA Y FORMA DEL SACRAMENTO<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 BAUTISMO CONDICIONAL<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 REBAUTISMO<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 NECESIDAD DEL BAUTISMO<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 SUBSTITUTOS PARA EL SACRAMENTO<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">11 INFANTES NO BAUTIZADOS<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-12\">12 EFECTOS DEL BAUTISMO<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-13\">13 MINISTRO DEL SACRAMENTO<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-14\">14 RECIPIENTE DEL BAUTISMO<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-15\">15 ASOCIADO AL BAUTISMO<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-16\">16 CEREMONIAS DE BAUTISMO<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-17\">17 BAUTISMO METAF\u00d3RICO<\/li>\n<\/ul>\n<h3>ESTABLECIMIENTO AUTORITATIVO DE LA DOCTRINA<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En principio creemos recomendable presentar dos documentos que expresan claramente el pensamiento de la Iglesia en cuanto al tema del bautismo. Asimismo son valiosos pues contienen un resumen de los puntos principales a ser considerados en el tratamiento de este importante tema. El bautismo se define positivamente en uno y negativamente en el otro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) El Documento Positivo: \u00abEl Decreto para los Armenios\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl Decreto para los Armenios\u00bb, en la Bula \u00abExultate Deo\u00bb del Papa Eugenio IV, es referido con frecuencia como un decreto del Concilio de Florencia. Aunque no es necesario considerar este decreto como una definici\u00f3n dogm\u00e1tica de la materia y forma y ministerio de los sacramentos, es sin duda una instrucci\u00f3n pr\u00e1ctica, que emana del Magisterio Pontificio, y como tal, tiene total autenticidad en un sentido can\u00f3nico. Esto es, es autoritativo. El decreto habla as\u00ed del Bautismo:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Santo Bautismo tiene el primer lugar entre los sacramentos, debido a que es la puerta de la vida espiritual; por \u00e9l se nos hace miembros de Cristo y nos incorporamos con la Iglesia. Y ya que la muerte entr\u00f3 a todos por medio del primer hombre, a menos que nazcamos de nuevo del agua y el Esp\u00edritu Santo, no podremos entrar al reino de los Cielos, como nos lo ha dicho la Verdad Misma. La materia de este sacramento es agua verdadera y natural, y es indiferente si es fr\u00eda o caliente. La forma es: Yo os bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo. Sin embargo, no negamos que las palabras: Dejad que este siervo de Cristo sea bautizado en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo; o: Esta persona es bautizada por mis manos en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, constituyen bautismo verdadero; porque la causa principal por la cual el bautismo tiene su eficacia es la Sant\u00edsima Trinidad, y la causa instrumental es el ministro que confiere exteriormente el sacramento, entonces si el acto ejercido por el ministro es expresado junto con la invocaci\u00f3n de la Sant\u00edsima Trinidad, el sacramento es perfeccionado. El ministro de este sacramento es el sacerdote, a quien le corresponda bautizar, por raz\u00f3n de su oficio. Sin embargo, en caso de necesidad, no s\u00f3lo puede bautizar un sacerdote o di\u00e1cono, sino a\u00fan un laico o mujer, y a\u00fan un pagano o hereje, siempre y cuando observe la forma utilizada por la Iglesia, y tenga la intenci\u00f3n de llevar a cabo lo que La Iglesia lleva a cabo. El efecto de este sacramento es la remisi\u00f3n de todo pecado, original y actual; al igual que todo castigo que corresponda por el pecado. Por consecuencia, los bautizados no est\u00e1n obligados a la satisfacci\u00f3n de pecados pasados; y si mueren antes de cometer pecado alguno, obtienen inmediatamente el reino de los cielos y la visi\u00f3n de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) El Documento Negativo: \u00abDe Baptismo\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llamamos documentos negativos los c\u00e1nones sobre bautismo decretados por el Concilio de Trento (Ses. VII, De Baptismo), en los cuales las siguientes doctrinas son anatematizadas (declaradas her\u00e9ticas):\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7         El bautismo de Juan (el Precursor) tuvo la misma eficacia que el bautismo de Cristo,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7         No se requiere agua verdadera y natural para el bautismo, y por lo tanto las palabras de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo \u00abA menos que el hombre nazca de nuevo a trav\u00e9s del agua y del Esp\u00edritu Santo\u00bb son metaf\u00f3ricas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7         La verdadera doctrina del sacramento del bautismo no es ense\u00f1ada por la Iglesia Romana,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7         El bautismo dado por los her\u00e9ticos en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo con la intenci\u00f3n de llevar a cabo lo que la Iglesia lleva a cabo, no es verdadero bautismo,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7         El bautismo es libre, esto es, no es necesario para la salvaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7         Una persona bautizada, a\u00fan si lo desea, no puede perder la gracia, sin importar cu\u00e1nto peque, a menos que se niegue a creer.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7         Aquellos que han sido bautizados est\u00e1n obligados solamente a tener fe, pero no a observar toda la ley de Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7         Las personas bautizadas no est\u00e1n obligadas a observar todos los preceptos de la Iglesia, escritos y tradicionales, a menos que acepten someterse a ellos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7         Todos los votos despu\u00e9s del bautismo son nulos por raz\u00f3n de las promesas hechas en el bautismo mismo; porque por estos votos se da\u00f1a la fe que ha sido profesada en el bautismo y el sacramento mismo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7         Todos los pecados cometidos despu\u00e9s del bautismo son ya sea perdonados o considerados veniales son la sola memoria y fe del bautismo que ha sido recibido,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7         El bautismo, aun cuando haya sido administrado verdadera y adecuadamente, debe repetirse en el caso de una persona que haya negado la fe de Cristo ante infieles y haya sido tra\u00edda al arrepentimiento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7         Nadie debe ser bautizado salvo a la edad en que Cristo fue bautizado o al momento de morir.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7         Los infantes, no siendo capaces de hacer un acto de fe, no deben considerarse entre los fieles despu\u00e9s de su bautismo, y por lo tanto cuando lleguen a edad de raz\u00f3n deben ser rebautizados; o es mejor omitir del todo su bautismo que bautizarles como creyentes con la sola fe de la Iglesia, cuando ellos mismos no pueden hacer un acto apropiado de fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7         Aquellos bautizados como infantes deber\u00e1n ser cuestionados cuando hayan crecido, si desean ratificar lo que sus padrinos prometieron por ellos en su bautismo, y si contestan que no desean hacerlo, debe dej\u00e1rseles por su cuenta en el asunto y no ser obligados por sanciones a llevar una vida Cristiana, excepto privarle de recibir la Eucarist\u00eda y los dem\u00e1s sacramentos, hasta que se reformen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las doctrinas aqu\u00ed condenadas por el Concilio de Trento, son aquellas de varios l\u00edderes entre los primeros reformadores. Lo contradictorio de todas estas declaraciones debe sostenerse como la ense\u00f1anza dogm\u00e1tica de la Iglesia.\n<\/p>\n<h3>ETIMOLOG\u00cdA<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra Bautismo se deriva de la palabra griega bapto o baptizo, lavar o sumergir. Por lo tanto, significa que lavar es la idea esencial del sacramento. La escritura utiliza el t\u00e9rmino bautizar tanto literal como figurativamente. Se emplea en sentido metaf\u00f3rico en Hechos, i, 5, donde significa la abundancia de la gracia del Esp\u00edritu Santo, y tambi\u00e9n en Lucas, xii, 50, donde el t\u00e9rmino se refiere a los sufrimientos de Cristo en Su Pasi\u00f3n. En forma distinta en el Nuevo Testamento, la palabra ra\u00edz de la cual se deriva bautismo se utiliza para designar el lavado con agua, y se emplea cuando se habla de purificaciones jud\u00edas, y del bautismo de Juan, as\u00ed como del Sacramento Cristiano del Bautismo (cf. Heb., vi, 2; Marcos, vii, 4). Sin embargo, en el uso eclesi\u00e1stico, cuando se emplean los t\u00e9rminos Bautizar o Bautizo, sin palabra calificadora, la intenci\u00f3n es significar el lavado sacramental por el cual el alma es limpiada del pecado al mismo tiempo que se vac\u00eda agua sobre el cuerpo. Se han utilizado muchos otros t\u00e9rminos como sin\u00f3nimos descriptivos del bautismo tanto en la Biblia como en la antig\u00fcedad cristiana, tales como el lavado de regeneraci\u00f3n, la iluminaci\u00f3n, el sello de Dios, el agua de vida eterna, el sacramento de la Trinidad, y otros. En ingl\u00e9s, el t\u00e9rmino cristianizar se usa ordinariamente para significar bautizar. Sin embargo, ya que la palabra anterior significa s\u00f3lo el efecto del bautismo, esto es, hacer cristiano, pero no la forma y el acto, los moralistas sostienen que \u00abYo cristianizo\u00bb probablemente no sustituye v\u00e1lidamente \u00abYo bautizo\u00bb al conferir el sacramento.\n<\/p>\n<h3>DEFINICI\u00d3N<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Catecismo Romano (Ad parochos, De bapt., 2, 2, 5) define el bautismo as\u00ed&#160;: El bautismo es el sacramento de regeneraci\u00f3n por medio de agua en la palabra (per aquam in verbo). Santo Tom\u00e1s de Aquino (III:66:1) da esta definici\u00f3n: \u00abEl bautismo es la abluci\u00f3n externa del cuerpo, llevado a cabo con la forma prescrita de palabras.\u00bb Te\u00f3logos posteriores generalmente distinguen formalmente entre la definici\u00f3n f\u00edsica y la metaf\u00edsica de este sacramento. Por la primera entienden la f\u00f3rmula expresando la acci\u00f3n de abluci\u00f3n y pronunciaci\u00f3n de la invocaci\u00f3n de la Trinidad; por la \u00faltima, la definici\u00f3n: \u00abSacramento de regeneraci\u00f3n\u00bb o aquella instituci\u00f3n de Cristo por la cual renacemos a la vida espiritual. El t\u00e9rmino \u00abregeneraci\u00f3n\u00bb distingue al bautismo de cualquier otro sacramento, pues aunque la penitencia revive a los hombres espiritualmente, \u00e9sta es m\u00e1s bien una resucitaci\u00f3n, un traer de entre los muertos, no un renacimiento. La penitencia no nos hace cristianos; por el contrario, presupone que ya hemos nacido del agua y del Esp\u00edritu Santo a la vida de la gracia, mientras que por el otro lado, fue instituido para conferir a los hombres los comienzos mismos de la Vida espiritual, para transferirles del estado de enemigos de Dios al estado de adopci\u00f3n, como hijos de Dios. La definici\u00f3n del Catecismo Romano suma las definiciones f\u00edsica y metaf\u00edsica del bautismo. \u00abEl sacramento de regeneraci\u00f3n\u00bb es la esencia metaf\u00edsica del sacramento, mientras que la esencia f\u00edsica se expresa en la segunda parte de la definici\u00f3n, esto es, el lavado con agua (materia), acompa\u00f1ado por la invocaci\u00f3n de la Sant\u00edsima Trinidad (forma). El bautismo es, por lo tanto, el sacramento por el cual nacemos de nuevo del agua y del Esp\u00edritu Santo, esto es, por el cual recibimos una vida nueva y espiritual, la dignidad de adopci\u00f3n como hijos de Dios y herederos del reino de Dios.\n<\/p>\n<h3>TIPOS<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habiendo considerado el significado cristiano del t\u00e9rmino \u00abbautismo\u00bb, ahora volvemos nuestra atenci\u00f3n a los varios tipos que fueron anteriores a la Nueva Dispensa. Se encuentran diferentes tipos para este Sacramento entre los jud\u00edos y los gentiles. Su lugar fue tomado por la circuncisi\u00f3n en el sistema sacramental de la Antigua Ley, la cual es llamada por algunos Padres el \u00ablavado de sangre\u00bb para diferenciarlo de \u00abel lavado de agua\u00bb. Por el rito de la circuncisi\u00f3n, el recipiente era incorporado en el pueblo de Dios y hecho part\u00edcipe de las promesas mesi\u00e1nicas; se le confer\u00eda un nombre y se le consideraba entre los hijos de Abraham, padre de todos los creyentes. Otros precursores del bautismo fueron las numerosas purificaciones prescritas en la dispensa Mosaica para las impurezas legales. El simbolismo de un lavado externo para limpiar una mancha invisible era muy familiar a los jud\u00edos en sus ceremonias sagradas. Pero adem\u00e1s a estos tipos m\u00e1s directos, tanto los escritores del Nuevo Testamento como los Padres de la Iglesia encuentran muchos s\u00edmbolos misteriosos del bautismo. Por ello San Pablo (I Cor., x) aduce el paso de Israel por el Mar Rojo, y San Pedro (1 Pedro 3) el Diluvio, como tipos de purificaci\u00f3n a encontrarse en el bautismo cristiano. Otros s\u00edmbolos del sacramento son encontrados por los Padres en el ba\u00f1o de Naaman en el Jord\u00e1n, en la generaci\u00f3n del Esp\u00edritu de Dios sobre las aguas, en los r\u00edos del Para\u00edso, en la sangre del Cordero Pascual, durante tiempos del Antiguo Testamento, y en las aguas de Bethsaida, y en la curaci\u00f3n del mudo y del ciego en el Nuevo Testamento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reconocimiento tan natural y expresivo del simbolismo del lavado exterior para indicar la purificaci\u00f3n interior tambi\u00e9n es parte de los sistemas paganos de religi\u00f3n. El uso de agua lustral se encuentra entre los babilonios, asirios, egipcios, griegos, romanos, hind\u00faes y otros. Un parecido mayor al bautismo cristiano se encuentra en la forma del bautismo jud\u00edo, a ser conferido en los pros\u00e9litos, dado en el Talmud babilonio (Dollinger, Era Primera de la Iglesia). Pero sobre todo debe ser considerado el bautismo de San Juan el Precursor. Juan bautizaba con agua (Marcos, i) y era un bautismo de penitencia para la remisi\u00f3n de los pecados (Lucas, iii). Aunque entonces el simbolismo del sacramento instituido por Cristo no era nuevo, la eficacia que \u00c9l agreg\u00f3 al rito es que lo que lo distingue de todos los de su tipo. El bautismo de Juan no produc\u00eda gracia, como \u00e9l mismo testifica (Mateo, iii) cuando declara que \u00e9l no es el Mes\u00edas cuyo bautismo es conferir el Esp\u00edritu Santo. Lo que es m\u00e1s, no era el bautismo de Juan lo que perdonaba los pecados, sino la penitencia que le acompa\u00f1aba; y por lo tanto, San Agust\u00edn le llama (De Bapt. Contra Donat., V) \u00abun perd\u00f3n de pecados en la esperanza\u00bb. En cuanto a la naturaleza del bautismo del Precursor, Santo Tom\u00e1s (III:38:1) declara: El bautismo de Juan no era un sacramento en s\u00ed mismo, pero era un cierto sacramento pues preparaba el camino (disponens) para el bautismo de Cristo\u00bb. Durandus lo llama sin duda un sacramento, pero de la Antigua Ley, y San Buenaventura lo considera como un medio entre las Dispensas Nuevas y Antiguas. Es de fe Cat\u00f3lica que el bautismo del Precursor era esencialmente diferente del bautismo de Cristo en sus efectos. Tambi\u00e9n debe notarse que aquellos que previamente recibieron el bautismo de Juan ten\u00edan que recibir despu\u00e9s el bautismo Cristiano (Hechos, xix).\n<\/p>\n<h3>INSTITUCI\u00d3N DEL SACRAMENTO<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que Cristo instituy\u00f3 el Sacramento del Bautismo es incuestionable. Los racionalistas, tales como Harnack (Dogmengeschichte, I, 68), lo disputan, con s\u00f3lo descartar arbitrariamente los textos que lo prueban. Cristo no s\u00f3lo ordena a Sus Disc\u00edpulos (Mateo 28:19) bautizar y les da la forma a ser empleada, sino que tambi\u00e9n declara expl\u00edcitamente la absoluta necesidad del bautismo (Juan 3): \u00abSalvo que el hombre nazca de nuevo del agua y del Esp\u00edritu Santo, no podr\u00e1 entrar en el Reino de Dios\u00bb. Lo que es m\u00e1s, de la doctrina general de la Iglesia sobre los sacramentos, sabemos que la eficacia unida a ellos se deriva s\u00f3lo de la instituci\u00f3n del Redentor. Sin embargo, cuando llegamos a la cuesti\u00f3n de cu\u00e1ndo instituy\u00f3 precisamente Cristo el bautismo, encontramos que los escritores eclesi\u00e1sticos no coinciden. Las Escrituras mismas callan este asunto. Varias ocasiones han sido se\u00f1aladas como el momento probable de la instituci\u00f3n, tales como cuando Cristo se bautiz\u00f3 en el Jord\u00e1n, cuando declar\u00f3 a Nicodemo la necesidad de renacer, cuando envi\u00f3 a Sus Ap\u00f3stoles y Disc\u00edpulos a predicar y bautizar. La primera opini\u00f3n fue un favorito con muchos Padres y estudiosos, y gustan de referirse a la santificaci\u00f3n del agua bautismal por el contacto con la carne del Dios-hombre. Otros, tales como San Jerem\u00edas y San M\u00e1ximo, parecen asumir que Cristo bautiz\u00f3 a Juan en esta ocasi\u00f3n y con ello instituy\u00f3 el sacramento. Sin embargo, no hay nada en los Evangelios que indique que Cristo bautiz\u00f3 al Precursor en el momento de Su propio bautismo. En cuanto a la opini\u00f3n de que fue en el coloquio con Nicodemo cuando fue instituido este sacramento, no es de sorprender que ha encontrado pocos partidarios. Las palabras de Cristo sin duda declaran la necesidad de una instituci\u00f3n tal, pero nada m\u00e1s. Tambi\u00e9n parece poco probable que Cristo hubiera instituido el sacramento en una conferencia secreta con alguien que no ser\u00eda heraldo de su instituci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La opini\u00f3n m\u00e1s probable parece ser que el bautismo, como sacramento, tiene su origen cuando Cristo comision\u00f3 a Sus Ap\u00f3stoles a bautizar, como se narra en Juan, iii y iv. No hay nada directamente en el texto en cuanto a la instituci\u00f3n, pero como los Disc\u00edpulos evidentemente actuaban bajo la instrucci\u00f3n de Cristo, \u00c9l debe haberles ense\u00f1ado desde el principio mismo la materia y forma del sacramento que habr\u00edan de dispensar. Es cierto que San Juan Cris\u00f3stomo (Hom., xxviii en Joan.), Teofilacto (en cap. Iii, Joan.) y Tertuliano (De Bapt., c. Ii) declaran que el bautismo otorgado por los Disc\u00edpulos de Cristo como se narra en estos cap\u00edtulos de San Juan era un bautismo de s\u00f3lo agua y no del Esp\u00edritu Santo; pero su raz\u00f3n es que el Esp\u00edritu Santo no era otorgado sino hasta despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n. Como lo han se\u00f1alado los te\u00f3logos, \u00e9sta es una confusi\u00f3n entre la manifestaci\u00f3n visible e invisible del Esp\u00edritu Santo. La autoridad de San Le\u00f3n (Ep. Xvi ad Episc. Sicil.) tambi\u00e9n es invocada para la misma opini\u00f3n, pues aunque parece sostener que Cristo instituy\u00f3 el sacramento cuando, despu\u00e9s de Su levantamiento de entre los muertos, dio el mandato (Mateo 28)&#160;: \u00abId y ense\u00f1ad&#8230;bautizando\u00bb; pero las palabras de San Le\u00f3n pueden explicarse f\u00e1cilmente de otra manera, y en otra parte de la misma ep\u00edstola se refiere a la sanci\u00f3n de la regeneraci\u00f3n otorgada por Cristo cuando el agua del bautismo fluy\u00f3 de Su costado en la Cruz; en consecuencia, antes de la Resurrecci\u00f3n. Todas las autoridades est\u00e1n de acuerdo en que Mateo, xxviii, contiene la solemne promulgaci\u00f3n de este sacramento, y San Le\u00f3n parece no tener otra intenci\u00f3n que \u00e9sta. No necesitamos pasar m\u00e1s tiempo argumentando con aquellos que declaran que el bautismo ha sido establecido necesariamente despu\u00e9s de la muerte de Cristo, debido a que la eficacia de los sacramentos se deriva de Su Pasi\u00f3n. Esto probar\u00eda tambi\u00e9n que la Santa Eucarist\u00eda no se instituy\u00f3 antes de Su muerte, lo cual no se puede sostener. En cuanto a la frecuente afirmaci\u00f3n de los Padres de que los sacramentos fluyen del costado de Cristo en la Cruz, basta decir que m\u00e1s all\u00e1 del simbolismo que se encuentra all\u00ed, sus palabras pueden explicarse como referentes a la muerte de Cristo como la causa meritoria o la perfecci\u00f3n de los sacramentos, pero no necesariamente como el momento de su instituci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, habiendo considerado todas las cosas, podemos establecer con seguridad que lo m\u00e1s probable es que Cristo instituy\u00f3 el bautismo antes de Su Pasi\u00f3n. Pues en primer lugar, como es evidente de Juan, iii y iv, Cristo ciertamente confiri\u00f3 el bautismo, al menos de las manos de Sus Disc\u00edpulos, antes de su pasi\u00f3n. Que \u00e9ste era un rito esencialmente diferente al del bautismo de Juan el Precursor es muy claro, porque el bautismo de Cristo es siempre preferido al de Juan, y \u00e9ste \u00faltimo establece por s\u00ed mismo la raz\u00f3n: \u00abYo bautizo con agua&#8230;[Cristo] bautiza con el Esp\u00edritu Santo\u00bb (Juan, i). En el bautismo otorgado por los Disc\u00edpulos como se narra en estos cap\u00edtulos, parece que tenemos todos los requisitos de un sacramento de la Nueva Ley:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7         el rito externo,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7         la instituci\u00f3n de Cristo, pues ellos bautizaban por Su mandato y misi\u00f3n, y\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7         el otorgamiento de la gracia, pues ellos confer\u00edan el Esp\u00edritu Santo (Juan 1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En segundo lugar, los Ap\u00f3stoles recibieron otros sacramentos de Cristo, antes de Su Pasi\u00f3n, como la Santa Eucarist\u00eda en la \u00daltima Cena, y las Santas \u00f3rdenes (Conc. Trid., Ses. XXVI, c. i). Ahora, como el bautismo siempre ha sido considerado como la puerta de la Iglesia y la condici\u00f3n necesaria para recibir cualquier otro sacramento, resulta que los Ap\u00f3stoles deben haber recibido el bautismo cristiano antes de la \u00daltima Cena. Este argumento es utilizado por San Agust\u00edn (Ep. Clxiii, al. Xliv) y ciertamente parece v\u00e1lido. El suponer que los primeros pastores de la Iglesia recibieron los dem\u00e1s sacramentos por ley divina, antes de haber recibido el bautismo, es una opini\u00f3n sin fundamento en las Escrituras o Tradici\u00f3n y carece de veracidad. En ninguna parte establecen las Escrituras que Cristo mismo confer\u00eda el bautismo, pero una antigua tradici\u00f3n (Nic\u00e9f., Hist. Ecl, II, iii; Clem. Alex. Strom., III) declara que \u00c9l s\u00f3lo bautiz\u00f3 al Ap\u00f3stol Pedro, y que \u00e9ste bautiz\u00f3 a Andr\u00e9s, Santiago, y Juan, y \u00e9stos a los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles.\n<\/p>\n<h3>MATERIA Y FORMA DEL SACRAMENTO<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Materia\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todos los sacramentos tratamos la materia y la forma. Tambi\u00e9n es usual distinguir la materia remota y la materia  pr\u00f3xima. En el caso del bautismo, la materia remota es el agua natural y verdadera. Debemos considerar primero este aspecto de la cuesti\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Materia remota<br \/>\nEs de fe (de fide) que el agua natural y verdadera es la materia remota del bautismo. Adem\u00e1s de las autoridades ya citadas, podemos tambi\u00e9n mencionar el Cuarto Concilio de Letr\u00e1n (c. i). Algunos de los primeros Padres, como Tertuliano (De Bapt., ) y San Agust\u00edn (Adv. H\u00e6r., xlvi y lix) enumeran her\u00e9ticos que rechazaron totalmente el agua como constituyente del bautismo. Tales fueron los gaenos, manichoeos, seleucianos y hermianos. En la Edad Media, se dice que los Waldesianos sostuvieron el mismo dogma (Ewald, Contra Walden., vi). Algunos de los reformadores del siglo diecis\u00e9is aunque se acepta el agua como la materia ordinaria de este sacramento, declara que cuando no se tiene agua, se puede utilizar cualquier l\u00edquido en su lugar. Asimismo Lutero (tischr., xvii) y Beza (Ep., ii, ad Till.). Fue a consecuencia de esta ense\u00f1anza que se enmarcaron ciertos c\u00e1nones Tridentinos. Calvino sosten\u00eda que el agua utilizada en el bautismo era simplemente s\u00edmbolo de la Sangre de Cristo (Instit., IV, xv). Como regla, sin embargo, aquellas sectas que creen actualmente en el bautismo, reconocen el agua como la materia necesaria del sacramento. Las escrituras son tan positivas en sus afirmaciones sobre el uso de agua natural y verdadera para el bautismo, que es dif\u00edcil ver por qu\u00e9 debe siquiera estar en duda. No s\u00f3lo tenemos las palabras expl\u00edcitas de Cristo (Juan iii v) \u00abSalvo que el hombre nazca de nuevo del agua\u00bb, etc., sino tambi\u00e9n en los Hechos de los Ap\u00f3stoles y las Ep\u00edstolas de San Pablo existen pasajes que impiden cualquier interpretaci\u00f3n metaf\u00f3rica. Por ello dice San Pedro (Hechos, x, 47) \u00abAcaso puede alguno negar el agua del bautismo a \u00e9stos que han recibido el Esp\u00edritu Santo como nosotros?\u00bb En el cap\u00edtulo octavo de Hechos se narra el episodio de Felipe y el eunuco de Etiop\u00eda, y en el verso 36 leemos: \u00abSiguiendo el camino llegaron a un sitio donde hab\u00eda agua. El eunuco dijo: Aqu\u00ed hay agua; \u00bfqu\u00e9 impide que yo sea bautizado?\u00bb Igualmente positivo es el testimonio de la tradici\u00f3n cristiana. Tertuliano (op. Cit.) inicia su discurso: \u00abEl feliz sacramento de nuestra agua\u00bb. Justo M\u00e1rtir (Apol., I) describe la ceremonia del bautismo y declara: Entonces son guiados por nosotros a donde hay agua&#8230;y entonces son lavados en el agua\u00bb. San Agust\u00edn declara positivamente que no hay bautismo sin agua (Tr. Xv en Joan.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La materia remota del bautismo es, entonces, agua, y tomada en su significado usual. En consecuencia, los te\u00f3logos nos dicen que lo que los hombres ordinariamente llaman agua, es materia bautismal v\u00e1lida, ya sea agua de mar, de fuente, o pozo, o estanque; ya sea clara o turbia; dulce o salada; caliente o fr\u00eda; con color o transparente. El agua derivada de hielo derretido, nieve o granizo tambi\u00e9n es v\u00e1lido. Sin embargo, si el hielo, nieve o granizo no est\u00e1 derretido, no caen en la designaci\u00f3n de agua. El roc\u00edo, agua sulfurosa o mineral, y aquella que se deriva del vapor, tambi\u00e9n son materia v\u00e1lida para este sacramento. En cuanto a la mezcla del agua y alg\u00fan otro material, se considera materia adecuada, siempre y cuando el agua ciertamente predomine y la mezcla siga llam\u00e1ndose agua. Materia inv\u00e1lida es todo l\u00edquido que no sea llamado usualmente agua verdadera. Tales son aceite, saliva, vino, l\u00e1grimas, leche, sudor, cerveza, caldo, el jugo de frutas, y cualquier mezcla que contenga agua que los hombres no llamen agua. Cuando sea dudoso si un l\u00edquido puede realmente llamarse agua, no se permite su uso para bautismo excepto en el caso de absoluta necesidad cuando no se pueda obtener materia v\u00e1lida. Por otro lado, nunca se permite bautizar con un l\u00edquido inv\u00e1lido. Existe una respuesta del Papa Gregorio IX al Arzobispo de Trondhjem en Noruega, donde se hab\u00eda empleado cerveza (o aguamiel) para el bautismo. El pont\u00edfice dice: \u00abYa que de acuerdo a la ense\u00f1anza del Evangelio, el hombre debe nacer de nuevo del agua y del Esp\u00edritu Santo, no deben considerarse v\u00e1lidamente bautizados aquellos que han sido bautizados con cerveza\u00bb (cervisia). Es cierto que una afirmaci\u00f3n que declara que el vino es materia v\u00e1lida de bautismo se atribuye al Papa Esteban II, pero el documento carece de toda autoridad (Labbe, Conc., VI). Aquellos que sostienen que el \u00abagua\u00bb en el texto del Evangelio debe tomarse metaf\u00f3ricamente, apelan a las palabras del Precursor (Mateo, iii), \u00ab\u00c9l les bautizar\u00e1 en el Esp\u00edritu Santo y en el fuego\u00bb. As\u00ed como \u00abfuego\u00bb debe ser ciertamente s\u00f3lo una figura del habla, as\u00ed tambi\u00e9n el \u00abagua\u00bb en los dem\u00e1s textos. A esta objeci\u00f3n, puede replicarse que la Iglesia Cristiana, o al menos los Ap\u00f3stoles mismos, deben haber entendido qu\u00e9 era lo que hab\u00eda que tomarse literalmente y qu\u00e9 figurativamente. El Nuevo Testamento y la historia de la iglesia prueban que nunca han visto al fuego como material para bautismo, aunque ciertamente s\u00ed requirieron agua. Fuera de las sectas insignificantes de seleucianos y hermianos, ni siquiera los her\u00e9ticos tomaron la palabra \u00abfuego\u00bb en este texto en su sentido literal. Sin embargo, podemos observar que algunos de los Padres, como Juan Damasceno (Orth. Fid., IV, ix), concede que esta declaraci\u00f3n del Bautista tiene culminaci\u00f3n literal en las lenguas de fuego de Pentecost\u00e9s. Sin embargo, no se refieren a \u00e9l literalmente como bautismo. El que s\u00f3lo el agua sea la materia necesaria de este sacramento depende por supuesto de la voluntad de Aquel que lo instituy\u00f3, aunque los te\u00f3logos descubren muchas razones por las cuales se hubiera preferido sobre otros l\u00edquidos. La m\u00e1s obvia de \u00e9stas es que el agua limpia y purifica en forma m\u00e1s perfecta que los otros, y por ello el simbolismo es m\u00e1s natural.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Materia pr\u00f3xima<br \/>\nLa materia pr\u00f3xima del bautismo es la abluci\u00f3n llevada a cabo con agua. La palabra misma \u00abbautizar\u00bb, como hemos visto, significa un lavado. Han prevalecido tres formas de abluci\u00f3n entre los cristianos, y la Iglesia las sostiene todas como v\u00e1lidas porque cumplen el requisito necesario del lavado bautismal. Estas formas son inmersi\u00f3n, infusi\u00f3n, y aspersi\u00f3n. La forma m\u00e1s antigua usualmente empleada fue sin duda la inmersi\u00f3n. Esta no s\u00f3lo es evidente a partir de las escrituras de los Padres y los primeros ritos tanto de las Iglesias Latinas y Orientales, sino que tambi\u00e9n puede observarse en las Ep\u00edstolas de San Pablo, quien habla del bautismo como un ba\u00f1o (Efesios, v, 26; Rom., vi, 4; Tit., iii,5). En la Iglesia Latina, la inmersi\u00f3n parece haber prevalecido hasta el siglo doce. Despu\u00e9s de ese tiempo se encuentra en algunos lugares tan tarde como el siglo diecis\u00e9is. Sin embargo, la infusi\u00f3n y la aspersi\u00f3n fueron cada vez m\u00e1s comunes en el siglo trece y gradualmente prevalecieron en la Iglesia Occidental. Las Iglesias Orientales han conservado la inmersi\u00f3n, aunque no siempre en el sentido de sumergir todo el cuerpo del candidato bajo el agua. Billuart (De Bapt., I, iii) dice que el catec\u00fameno es usualmente colocado en la fuente, y despu\u00e9s se derrama agua sobre la cabeza. Cita la autoridad de Goar para esta afirmaci\u00f3n. Aunque, como hemos dicho, la inmersi\u00f3n era la forma de bautismo generalmente prevaleciente en las primeras eras, no debe por ello inferirse que las dem\u00e1s formas de infusi\u00f3n y aspersi\u00f3n no eran empleadas y consideradas v\u00e1lidas. En el caso de los enfermos y moribundos, la inmersi\u00f3n era imposible y el sacramento era entonces conferido por una de las otras formas. Esto era tan reconocido que la infusi\u00f3n o aspersi\u00f3n recib\u00edan el nombre de bautismo de los enfermos (baptimus clinicorum). San Cipriano (Ep. Ixxvi) declara que esta forma es v\u00e1lida. De los c\u00e1nones de varios concilios anteriores sabemos que los candidatos a \u00f3rdenes Sagradas que hab\u00edan sido bautizados por este m\u00e9todo parec\u00edan considerarse irregulares, pero era debido a la negligencia culpable que se supon\u00eda se manifestaba en postergar el bautismo hasta estar enfermo o moribundo. Sin embargo, que dichas personas no deb\u00edan ser rebautizadas es una evidencia de que la Iglesia consideraba v\u00e1lido su bautismo. Tambi\u00e9n se se\u00f1ala que las circunstancias bajo las cuales San Pablo (Hechos, xvi) bautiz\u00f3 a su carcelero y a toda su casa parece impedir el uso de la inmersi\u00f3n. Lo que es m\u00e1s, los hechos de los primeros m\u00e1rtires frecuentemente se refieren al bautismo en las prisiones en las cuales ciertamente se empleaba la infusi\u00f3n o la aspersi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el ritual autorizado actualmente por la Iglesia Latina, el bautismo debe ser llevado a cabo por el lavado de la cabeza del candidato. Sin embargo, los moralistas establecen que en caso de necesidad, el bautismo probablemente ser\u00eda v\u00e1lido si el agua fuera aplicado en cualquier otra parte principal del cuerpo, como el pecho o el hombro. Sin embargo, en este caso, se administrar\u00eda el bautismo condicional si la persona sobreviviera (San Alf., no. 107). De la misma forma se considerar\u00eda probablemente v\u00e1lido el bautismo de un infante en el vientre de su madre, siempre y cuando el agua, por medio de un instrumento, realmente fluyera sobre el ni\u00f1o. Dicho bautismo debe, sin embargo, repetirse despu\u00e9s condicionalmente, si el ni\u00f1o sobrevive a su nacimiento (Lehmkuhl, n. 61). Debe notarse que no es suficiente que el agua meramente toque al candidato; debe tambi\u00e9n fluir, de otro modo no parecer\u00eda haber una abluci\u00f3n verdadera. Cuando mucho, dicho bautismo se considerar\u00eda dudoso. Si s\u00f3lo las ropas de la persona reciben la aspersi\u00f3n, el bautismo es sin duda inv\u00e1lido. El agua a ser empleada en el bautismo solemne tambi\u00e9n debe haber sido consagrada para dicho prop\u00f3sito, pero de esto hablaremos en otra secci\u00f3n de este art\u00edculo. En el bautizo es necesario hacer uso de una triple abluci\u00f3n al conferir este sacramento, por raz\u00f3n de la prescripci\u00f3n del ritual Romano. Sin embargo, esto se refiere necesariamente a la legalidad, no a la validez de la ceremonia, como Santo Tom\u00e1s (III:66:8) y otros te\u00f3logos establecen expresamente. La inmersi\u00f3n triple es incuestionablemente muy antigua en la Iglesia y aparentemente de origen Apost\u00f3lico. Es mencionado por Tertuliano (De cor. Milit., iii), San Basilio (De Sp. S., xxvii), San Jerem\u00edas (Dial. Contra Luc., viii) y muchos otros primeros escritores. Su objetivo es, por supuesto, honrar a las tres Personas de la Sant\u00edsima Trinidad en cuyo nombre se confiere. Que esta triple abluci\u00f3n no fue considerada necesaria para la validez del sacramento, es obvio. En el siglo s\u00e9ptimo el Cuarto Concilio de Toledo (633) aprob\u00f3 el uso de una sola abluci\u00f3n en el bautismo, como una protesta en contra de las falsas teor\u00edas trinitarias de los arios, quienes parec\u00edan haber dado a la inmersi\u00f3n triple un significado que implicaba tres naturalezas en la Sant\u00edsima Trinidad. Para insistir en la unidad y misma substancia de las tres Personas Divinas, los Cat\u00f3licos Espa\u00f1oles adoptaron la abluci\u00f3n sencilla y este m\u00e9todo tuvo la aprobaci\u00f3n del Papa Gregorio el Grande (I, Ef. xliii). Los her\u00e9ticos eunomianos utilizaron s\u00f3lo una inmersi\u00f3n y su bautismo se consider\u00f3 inv\u00e1lido por el Primer Concilio de Constantinopla (can. Vii); pero esto no fue debido a la abluci\u00f3n sencilla, sino aparentemente porque se bautizaban en su muerte. La autoridad de este canon es adem\u00e1s dudosa en el mejor de los casos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Forma\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00fanica forma requerida y v\u00e1lida del bautismo es: \u00abYo os bautizo (o Esta persona es bautizada) en el nombre del  Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo\u00bb. Esta fue la forma dada por Cristo a Sus Disc\u00edpulos en el cap\u00edtulo veintiocho del Evangelio de San Mateo, al menos hasta donde se trata de la cuesti\u00f3n de la invocaci\u00f3n de las Personas separadas de la Trinidad y la expresi\u00f3n de la naturaleza de la acci\u00f3n llevada a cabo. Para uso Latino: \u00abYo os bautizo\u00bb, etc., tenemos la autoridad del Concilio de Trento (Ses. VII, can. iv) y del Concilio de Florencia en el Decreto de la Uni\u00f3n. Adem\u00e1s tenemos la pr\u00e1ctica constante de toda la Iglesia Occidental. Los Latinos tambi\u00e9n reconocen como v\u00e1lida la forma utilizada por los griegos: \u00abEste siervo de Cristo es bautizado\u00bb, etc. El decreto florentino reconoce la validez de esta forma y es adem\u00e1s reconocida por la Bula de Le\u00f3n X, \u00abAccepimus nuper\u00bb, y de Clemente VII, \u00abProvisioni nostrae\u00bb. En substancia, las formas latina y griega son la misma, y la Iglesia Latina jam\u00e1s ha rebautizado a los Orientales en su regreso a la unidad. En alg\u00fan tiempo algunos te\u00f3logos occidentales disputaron la forma griega, debido a que dudaban de la validez de la f\u00f3rmula imperativa o suplicante: \u00abPermite que esta persona sea bautizada\u00bb (baptizetur). De hecho, sin embargo, los griegos utilizan la f\u00f3rmula indicativa o enunciativa: \u00abEsta persona es bautizada\u00bb (baptizetai, baptizetur). Esto es incuestionable a partir de sus Eucologios, y del testimonio de Arcudius (apud Cat., tit. ii, cap. i), de Goar (Rit. Gr\u00e6c. Illust.) de Martene (de ant. Eccl Rit., I) y del compendio teol\u00f3gico de los rusos cism\u00e1ticos (San Petersburgo, 1799). Y es cierto que en el decreto de los armenios, el Papa Eugenio IV utiliza baptizetur, seg\u00fan la versi\u00f3n ordinaria de este decreto, pero Labbe, en su edici\u00f3n del Concilio de Florencia parece considerarlo una lectura corrupta, pues al margen imprimi\u00f3 baptizatur. Ha sido sugerido por Goar que el parecido entre baptizetai y baptizetur es el culpable del error. La traducci\u00f3n correcta es, por supuesto, baptizatur.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al administrar este sacramento es absolutamente necesario utilizar la palabra \u00abbautizo\u00bb o su equivalente (Alex. VIII, Prop. Damn., xxvii), o de otro modo la ceremonia es inv\u00e1lida. Esto ya ha sido decretado por Alejandro III (Cap. Si quis, I, x, De Bapt.), y es confirmado por el decreto florentino. Ha sido pr\u00e1ctica constante tanto de la Iglesia latina como de la griega el utilizar palabras que expresan el acto que se lleva a cabo. Santo Tom\u00e1s (III:66:5) dice que ya que una abluci\u00f3n puede ser empleada para muchos usos, es necesario que en el bautismo el significado de la abluci\u00f3n sea determinado por las palabras de la forma. Sin embargo, las palabras: \u00abEn el nombre del Padre\u00bb, etc., no ser\u00edan suficientes por s\u00ed mismas para determinar la naturaleza sacramental de la abluci\u00f3n. San Pablo (Colosenses, iii) nos exhorta hacer todas las cosas en el nombre de Dios, y consecuentemente una abluci\u00f3n puede llevarse a cabo en el nombre de la Trinidad para obtener la restauraci\u00f3n de la salud. Por lo tanto es que en la forma de este sacramento, que debe expresarse el acto del bautismo, y deben unirse la forma y la materia para que no quede duda del significado de la ceremonia. Adem\u00e1s de la palabra necesaria \u00abbautizar\u00bb, o su equivalente, tambi\u00e9n es obligatorio mencionar las personas separadas de la Sant\u00edsima Trinidad. Este es el mandato de Cristo a Sus Disc\u00edpulos, y como el sacramento tiene su eficacia de Aquel que lo instituy\u00f3, no podemos omitir nada que \u00c9l haya prescrito. Nada es m\u00e1s cierto que \u00e9ste es el entendimiento y pr\u00e1ctica general de la Iglesia. Tertuliano nos dice (De Bapt., xiii): \u00abLa ley del bautismo (tingendi) ha sido impuesta y la forma prescrita: Vayan, prediquen a las naciones, bautiz\u00e1ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo.\u00bb San Justino M\u00e1rtir (Apol., I) testifica la pr\u00e1ctica en su tiempo. San Ambrosio (De Myst., IV) declara: \u00abSalvo que una persona haya sido bautizada en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, no podr\u00e1 obtener el perd\u00f3n de sus pecados,\u00bb San Cipriano (Ad Jubaian.), rechazando la validez del bautismo dado s\u00f3lo en el nombre de Cristo, afirma que el nombramiento de todas las personas de la Trinidad fue ordenado por el Se\u00f1or (in plena et adunata Trinitate). Lo mismo es declarado por muchos otros escritores primitivos, tales como San Jerem\u00edas (IV, en Mateo), Origen (De Princ., i, ii), San Atanasio (Or. Iv, Contr. Ar.), San Agust\u00edn (De Bapt., vi, 25). No es, por supuesto, absolutamente necesario que los nombre comunes Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, sean utilizados, siempre y cuando las personas sean expresadas por palabras que sean equivalentes o sin\u00f3nimas. Pero se requiere un nombramiento distintivo de las personas Divinas y en la forma: \u00abYo os bautizo en el nombre de la Sant\u00edsima Trinidad\u00bb, ser\u00eda de validez m\u00e1s que dudosa. La forma singular \u00abEn el nombre\u00bb, no \u00abnombres\u00bb, tambi\u00e9n debe ser empleada, pues expresa la unidad de la naturaleza Divina. Cuando, por ignorancia, un cambio accidental, no substancial ha sido hecho en la forma (como In nomine patri\u00e2 en lugar de Patris), el bautismo se considerar\u00e1 v\u00e1lido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pensamiento de la Iglesia en cuanto a la necesidad de observar la f\u00f3rmula trinitaria en este sacramento ha sido claramente mostrado por su tratamiento en cuanto al bautismo conferido por los her\u00e9ticos. Cualquier ceremonia que no observe esta forma ha sido declarada inv\u00e1lida. Los montanistas bautizaban en el nombre del Padre y del Hijo y Montanus y Priscila (San Basilio, Ep. i, Ad Amphil.). Como consecuencia, el Concilio de Laodicea orden\u00f3 su rebautismo. Los arios en el tiempo del Concilio de Nicea no parecen haber adulterado la f\u00f3rmula bautismal, pues ese Concilio no ordena su rebautismo. Cuando, entonces, San Atanasio (Or. ii, Contr. Ar.) y San Jerem\u00edas (Contra Lucif.) declaran que los arios han bautizado en el nombre del Creador y criaturas, deben referirse ya sea a su doctrina o a un cambio posterior de la forma sacramental. Es bien sabido que esto \u00faltimo fue el caso con los arios espa\u00f1oles y que consecuentemente los convertidos de la secta fueron rebautizados. Los anom\u00e6anos, una rama de los arios, bautizaban con la f\u00f3rmula: \u00abEn el nombre del Dios no creado y en el nombre del Hijo creado, y en el nombre del Esp\u00edritu Santificador, procreado por el Hijo creado\u00bb (Epiphanius, H\u00e6r., Ixxvii). Otros sectas arias, tales como los eunomianos y aetianos, bautizaban \u00aben la muerte de Cristo\u00bb. El Concilio Primero de Constantinopla (can. vii) orden\u00f3 que los convertidos del Sabelianismo fueran rebautizados debido a que la doctrina de Sabelio respecto a que s\u00f3lo hab\u00eda una persona en la Trinidad hab\u00eda infectado su forma bautismal. Las dos sectas se originaron de Paul de Samosata, quien rechazaba la Divinidad de Cristo, confiriendo de la misma forma un bautismo inv\u00e1lido. \u00c9stos eran los paulinistas y photinianos. El Papa Inocencio I (Ad. Episc. Maced., vi) declara que estos sectarios no distingu\u00edan las Personas de la Trinidad al bautizar. El Concilio de Nicea (can. xix) ordenaron el rebautizo de los paulinistas, y el Concilio de Aries (can. xvi y xvii) decretaron lo mismo tanto para los paulinistas como los photinianos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha existido una controversia teol\u00f3gica sobre la cuesti\u00f3n de si el bautismo dado en el nombre de Cristo fue considerado v\u00e1lido alguna vez. Ciertos textos en el Nuevo Testamento han dado pie a esta dificultad. Pues San Pablo (Hechos, xix) ordena a ciertos disc\u00edpulos en Efesios a ser bautizados en el nombre de Cristo: \u00abFueron bautizados en el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb. En Hechos, x, hemos le\u00eddo que San Pedro ordenaron a otros a ser bautizados \u00aben el nombre en el nombre de Jesucristo\u00bb, y sobre todo tenemos el mandato expl\u00edcito del Pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles: \u00abSer bautizados cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo, para el perd\u00f3n de sus pecados (Hechos, ii). Debido a estos textos algunos te\u00f3logos han sostenido que los Ap\u00f3stoles bautizaban s\u00f3lo en el nombre de Cristo. Santo Tom\u00e1s, San Buenaventura, y Alberto Magno son invocados como autoridades para esta opini\u00f3n, y declararon que los Ap\u00f3stoles actuaban de tal modo por dispensa especial. Otros escritores, tales como Pedro Lombardo y Hugo de San V\u00edctor, sostienen tambi\u00e9n que dicho bautismo ser\u00eda v\u00e1lido, pero no hablan acerca de una dispensa para los Ap\u00f3stoles. La opini\u00f3n m\u00e1s probable, sin embargo, parece ser que los t\u00e9rminos \u00aben el nombre de Jes\u00fas\u00bb, \u00aben el nombre de Cristo\u00bb, se refieren ya sea al bautismo en la fe ense\u00f1ado por Cristo, o son empleados para distinguir el bautismo cristiano de aquel de Juan el Precursor. Parece del todo improbable que inmediatamente despu\u00e9s que Cristo ha promulgado solemnemente la f\u00f3rmula trinitaria del bautismo, los Ap\u00f3stoles mismos la hubieran sustituido por otra. De hecho, las palabras de San Pablo (Hechos, xix) implican claramente que no lo hicieron. Pues, cuando algunos cristianos en Efesios declararon que nunca hab\u00edan o\u00eddo hablar el Esp\u00edritu Santo, el Ap\u00f3stol pregunta: \u00ab\u00bfEn qui\u00e9n han sido bautizados?\u00bb Este texto ciertamente parece declarar que San Pablo dio por hecho que los Efesios deb\u00edan haber escuchado el nombre del Esp\u00edritu Santo cuando la f\u00f3rmula sacramental del bautismo fue pronunciada sobre ellos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La autoridad del Papa Esteban I ha sido alegada para la validez del bautismo dado s\u00f3lo en el nombre de Cristo. San Cipriano dice (Ep. ad Jubaian) que este pont\u00edfice declar\u00f3 todo bautismo otorgado como v\u00e1lido siempre y cuando hubiera sido dado en el nombre de Jesucristo. Debe notarse que la misma explicaci\u00f3n se aplica a las palabras de Esteban y a los textos de las Escrituras dadas anteriormente. Lo que es m\u00e1s, Firmiliano, en su carta a San Cipriano, implica que el Papa Esteban requiri\u00f3 una menci\u00f3n expl\u00edcita de la Trinidad en el bautismo, pues cita al pont\u00edfice declarando que la gracia sacramental es conferida por que una persona ha sido bautizada \u00abcon la invocaci\u00f3n en los nombres de la Trinidad, Padre e Hijo y Esp\u00edritu Santo\u00bb. Un pasaje que es muy dif\u00edcil de explicar se encuentra en los trabajos de San Ambrosio (Lib. I, De Sp. S., iii), donde declara que si una persona nombra a una persona de la Trinidad, las nombra a todas: \u00abSi se dice Cristo, se designa a Dios Padre, por quien el Hijo fue ungido, y al Esp\u00edritu Santo en quien \u00c9l fue ungido\u00bb. Este pasaje ha sido interpretado generalmente como refiri\u00e9ndose a la fe del catec\u00fameno, pero no a la forma bautismal. M\u00e1s dif\u00edcil es la explicaci\u00f3n de la respuesta del Papa Nicol\u00e1s I a los b\u00falgaros (cap. civ; Labbe, VIII), en la cual establece que una persona no debe ser rebautizada si ya ha sido bautizada \u00aben el nombre de la Sant\u00edsima Trinidad o s\u00f3lo en el nombre de Cristo, como se lee en los Hechos de los Ap\u00f3stoles (pues es una misma cosa, como ha explicado San Ambrosio)\u00bb. Como en el pasaje al cual alude el papa, San Ambrosio hablaba de la fe del recipiente del bautismo, como ya hemos establecido, se ha sostenido que este es tambi\u00e9n el significado que el Papa Nicol\u00e1s intentaba comunicar con sus palabras (vea otra explicaci\u00f3n en Pesch, Pr\u00e6lect. Dogm., VI, no. 389). Lo que parece confirmar esto es la respuesta del mismo pont\u00edfice a los b\u00falgaros (Resp. 15) en otra ocasi\u00f3n cuando le consultaron sobre un caso pr\u00e1ctico. Preguntaron si ciertas personas que fueron bautizadas por un hombre que pretend\u00eda ser sacerdote griego deb\u00edan ser rebautizadas. El Papa Nicol\u00e1s replica que el bautismo debe considerarse v\u00e1lido \u00absi fueron bautizados, en el nombre de la suprema e indivisa Trinidad\u00bb. Aqu\u00ed el papa no da el bautismo en el nombre de Cristo s\u00f3lo como una alternativa. Los moralistas hablan de la cuesti\u00f3n de validez de un bautismo en cuya administraci\u00f3n otra cosa hab\u00eda sido adicionada a la forma prescrita como \u00aby en el nombre de la Bendita Virgen Mar\u00eda\u00bb. Ellos argumentan que dicho bautismo ser\u00eda inv\u00e1lido, si el ministro ten\u00eda en ese momento la intenci\u00f3n de atribuir la misma eficacia al nombre agregado como a los nombres de las Tres Personas Divinas. Sin embargo, si fue hecho s\u00f3lo por error piadoso, no interferir\u00eda con la validez (S. Alf., n. 111).\n<\/p>\n<h3>BAUTISMO CONDICIONAL<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">De lo siguiente es evidente que no todo el bautismo administrado por her\u00e9ticos o cism\u00e1ticos es inv\u00e1lido. Por el contrario, si se utilizan la materia y la forma adecuada y aquel que confiere el sacramento realmente \u00abtiene la intenci\u00f3n de llevar a cabo lo que la Iglesia lleva a cabo\u00bb el bautismo es sin duda v\u00e1lido. Esto se establece autoritativamente en el decreto para los armenios y los c\u00e1nones del Concilio de Trento ya dados. La cuesti\u00f3n viene a ser de pr\u00e1ctica cuando se trata de convertidos a la Fe. Si hubiera entre las sectas una forma autorizada para bautizar, y si la necesidad y la importancia verdaderas del sacramento fuera ense\u00f1ada uniformemente y puesta en pr\u00e1ctica entre ellos, habr\u00eda poca dificultad en cuanto al estatus de los convertidos de las sectas. Pero no hay tal unidad de ense\u00f1anza y pr\u00e1ctica entre ellos, y consecuentemente el caso particular de cada converso debe examinarse cuando se trata de la cuesti\u00f3n de su aceptaci\u00f3n en la Iglesia. Pues no s\u00f3lo hay denominaciones religiosas en las cuales el bautismo con toda probabilidad no es v\u00e1lidamente administrada, sino que tambi\u00e9n existen aquellos que tienen sin duda ritual suficiente para validez, pero que en la pr\u00e1ctica la probabilidad de que sus miembros hayan recibido bautismo v\u00e1lidamente es m\u00e1s que dudosa. Como consecuencia debe tratarse a los conversos en forma diferente. Si hay la certeza de que un converso fue v\u00e1lidamente bautizado en la herej\u00eda, no se repite el sacramento, pero deben llevarse a cabo las ceremonias que han sido omitidas en dicho bautismo, a menos que el obispo, por razones suficientes, juzgue que pueden ser dispensadas. (Para los Estados Unidos, vea Conc. Prov. Balt., I). Si es incierto que el bautismo del converso fue v\u00e1lido o no, entonces deber\u00e1 ser bautizado condicionalmente. En dichos casos el ritual es: \u00abSi no est\u00e1is a\u00fan bautizado, entonces yo os bautizo en el nombre\u00bb, etc. El Primer S\u00ednodo de Westminster, Inglaterra, concluye que los conversos adultos deben ser bautizados no p\u00fablica sino privadamente con agua bendita (es decir, no el agua bautismal consagrada) y sin las ceremonias usuales (Decr. xvi). En la pr\u00e1ctica, los conversos en los Estados Unidos son casi siempre invariablemente bautizados ya sea absolutamente o condicionalmente, no s\u00f3lo porque el bautismo administrado por los her\u00e9ticos se considere inv\u00e1lido sino porque es generalmente imposible descubrir si han sido adecuadamente bautizados. A\u00fan en los casos en los que una ceremonia ha sido ciertamente llevada a cabo, generalmente contin\u00faa la duda razonable acerca de la validez sobre ya sea la intenci\u00f3n del administrador o el modo de la administraci\u00f3n. A\u00fan cada caso debe ser examinado (S. C. Inquis., 20 Nov., 1878) a fin de que el sacramento no sea repetido sacr\u00edlegamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a bautismo de varias sectas, Sabetti (no. 662) establece que las Iglesias Orientales y los \u00abAntiguos Cat\u00f3licos\u00bb generalmente administran adecuadamente el bautismo; los socinianos y los cu\u00e1queros no bautizan en absoluto; los bautistas emplean el rito s\u00f3lo para los adultos, y la eficacia de su bautismo ha sido cuestionada debido a la separaci\u00f3n de la materia y de la forma, pues \u00e9sta \u00faltima es pronunciada antes de que ocurra la inmersi\u00f3n; los congrecionalistas, unitarianos y universalistas rechazan la necesidad del bautismo, y con ello se presume que no lo administran adecuadamente; los metodistas y presbiterianos bautizan por aspersi\u00f3n o rociado, y puede dudarse razonablemente si el agua ha tocado el cuerpo y fluido sobre \u00e9l; entre los episcopales, se puede considerar que el bautismo no tiene verdadera eficacia y es meramente una ceremonia vac\u00eda, y consecuentemente hay un temor bien fundado de que no son lo suficientemente cuidadosos en su administraci\u00f3n. A esto puede agregarse que los episcopales con frecuencia bautizan por aspersi\u00f3n, y aunque dicho m\u00e9todo es sin duda v\u00e1lido si es adecuadamente empleado, en la pr\u00e1ctica es muy posible que el agua rociada no toque la piel. Sabetti tambi\u00e9n observa que los ministros de la misma secta no siguen en todas partes un m\u00e9todo uniforme de bautismo. El m\u00e9todo pr\u00e1ctico de reconciliar los herejes con la Iglesia es como sigue: -Si el bautismo es conferido en forma absoluta, el converso no debe hacer abjuraci\u00f3n o profesi\u00f3n de fe, ni debe hacer confesi\u00f3n de sus pecados y recibir absoluci\u00f3n, debido a que el sacramento de regeneraci\u00f3n lava sus ofensas pasadas. Si su bautismo ha de ser condicional, debe primero hacer una abjuraci\u00f3n de sus errores, o una profesi\u00f3n de fe, y luego recibir el bautismo condicional, y por \u00faltimo hacer una confesi\u00f3n sacramental seguida de una absoluci\u00f3n condicional. Si se juzga que el bautismo previo del converso es ciertamente v\u00e1lido, s\u00f3lo debe hacer la abjuraci\u00f3n o la profesi\u00f3n de fe y recibir la absoluci\u00f3n de las censuras en las que hubiera podido incurrir (Excerpta Rit. Rom., 1878). La abjuraci\u00f3n o profesi\u00f3n de fe aqu\u00ed prescrita es el Credo de P\u00edo IV, traducido al vernacular. En el caso de la absoluci\u00f3n condicional, la confesi\u00f3n puede preceder a la administraci\u00f3n del rito y puede impartirse la absoluci\u00f3n condicional despu\u00e9s del bautismo. De hecho esto hace frecuentemente, pues la confesi\u00f3n es una excelente preparaci\u00f3n para la recepci\u00f3n del sacramento (De Herdt, VI, viii; Sabetti, no. 725).\n<\/p>\n<h3>REBAUTISMO<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para terminar con la consideraci\u00f3n de la validez del bautismo conferido por los herejes, debemos dar cuenta de la c\u00e9lebre controversia que surgi\u00f3 en cuanto a este punto en la Iglesia Antigua. En \u00c1frica y en Asia Menor se introdujo a principios del tercer siglo la costumbre de rebautizar a todos los conversos de la herej\u00eda. Hasta lo que puede corroborarse, la pr\u00e1ctica del rebautismo surgi\u00f3 en \u00c1frica debido a los decretos de un S\u00ednodo de Cartago celebrado probablemente entre 218 y 222; mientras que en Asia menor parece haber tenido su origen en el S\u00ednodo de Iconio, celebrado entre 230 y 235. La controversia sobre el rebautismo est\u00e1 especialmente relacionada con los nombres del Papa San Esteban y San Cipriano de Cartago. \u00c9ste \u00faltimo fue el principal campe\u00f3n de la pr\u00e1ctica del rebautismo. El papa, sin embargo, condenaba absolutamente la pr\u00e1ctica, y ordenaba que los herejes que entraran a la Iglesia deb\u00edan recibir solamente la imposici\u00f3n de manos in paenitentiam. En esta c\u00e9lebre controversia tambi\u00e9n se observa que el Papa Esteban declara que \u00e9l apoya la costumbre primitiva cuando declara la validez del bautismo conferido por los herejes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cipriano, por el contrario, admite impl\u00edcitamente que la antig\u00fcedad est\u00e1 en contra de su propia pr\u00e1ctica, pero sostiene firmemente que est\u00e1 m\u00e1s de acuerdo con un estudio iluminado del asunto. Declara que la tradici\u00f3n que est\u00e1 en su contra es una \u00abtradici\u00f3n humana y fuera de la ley\u00bb. Sin embargo, ni Cipriano ni su celoso partidario, Firmiliano, pudieron demostrar que el rebautismo era m\u00e1s antiguo que el siglo en el cual viv\u00edan. El autor contempor\u00e1neo pero an\u00f3nimo del libro \u00abDe Rebaptismate\u00bb dice que las disposiciones del Papa Esteban, que prohib\u00edan el rebautismo de los conversos, concuerdan con la antig\u00fcedad y la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica, y se consagran como antiguas, memorables y observancia solemne de todos los santos y fieles. San Agust\u00edn cree que la costumbre de no rebautizar es una tradici\u00f3n Apost\u00f3lica, y San Vicente de L\u00e9rins declara que el S\u00ednodo de Cartago introdujo el rebautismo en contra de la Ley Divina (canonem), en contra de la regla de la Iglesia universal y contra las costumbres e instituciones de los ancianos. Y contin\u00faa diciendo que por decisi\u00f3n del Papa Esteban, la antig\u00fcedad fue conservada y lo nuevo fue destruido (retenta est antiquitas, explosa novitas). Es cierto que los llamados C\u00e1nones Apost\u00f3licos (xlv y xlvi) hablan de la falta de validez del bautismo conferido por los herejes, pero D\u00f6llinger dice que estos c\u00e1nones son comparativamente recientes, y De Marca se\u00f1ala que San Cipriano las hubiera apelado si hubiesen existido antes de la controversia. El Papa San Esteban, por lo tanto, sostuvo una doctrina ya antigua en el tercer siglo cuando declar\u00f3 contra el rebautismo de los herejes, y decidi\u00f3 que el sacramento no deb\u00eda ser repetido debido a que su primera administraci\u00f3n fue v\u00e1lida. Desde entonces, esta ha sido la ley de la Iglesia.\n<\/p>\n<h3>NECESIDAD DEL BAUTISMO<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los te\u00f3logos distinguen una necesidad doble, la cual llaman una necesidad de medios (medii) y una necesidad de precepto (pr\u00e6cepti). La primera (medii) indica una cosa a ser tan necesaria que, si falta (por culpabilidad), no puede obtenerse la salvaci\u00f3n. La segunda (pr\u00e6cepti) se tiene cuando una cosa es sin duda tan necesaria que no puede omitirse voluntariamente sin pecar; sin embargo, la ignorancia del precepto o la incapacidad para cumplirlo, excusa la observancia. El bautismo se considera necesario tanto en medii y pr\u00e6cepti. Esta doctrina se redondea en las palabras de Cristo, que en Juan, iii, declara que \u00abA menos que el hombre nazca de nuevo del agua y del Esp\u00edritu Santo, no podr\u00e1 entrar en el reino de Dios\u00bb. Cristo no hace excepciones a esta ley y es por lo tanto de aplicaci\u00f3n general, incluyendo tanto a adultos como a infantes. Por consecuencia, no es meramente una necesidad de precepto sino tambi\u00e9n una necesidad de medio. Este es el sentido en el cual siempre ha sido entendido por la Iglesia, y el Concilio de Trento (Ses, IV, cap, vi) ense\u00f1a que la justificaci\u00f3n no puede obtenerse, desde la promulgaci\u00f3n del Evangelio, sin el lavado o regeneraci\u00f3n o el deseo del mismo (in voto). En la s\u00e9ptima sesi\u00f3n, declara (can. v) la excomuni\u00f3n a todos aquellos que digan que el bautismo no es necesario para la salvaci\u00f3n. En busca de una mejor palabra, hemos cambiado la palabra votum por \u00abdeseo\u00bb. El concilio no quiere decir que votum es un simple deseo de recibir el bautismo o a\u00fan una resoluci\u00f3n de hacerlo. Por votum quiere decir un acto de perfecta caridad o contrici\u00f3n, incluyendo, al menos impl\u00edcitamente, la voluntad de hacer todas las cosas necesarias para la salvaci\u00f3n y por ello en especial recibir el bautismo. Los Padres de la Iglesia insisten frecuentemente en la necesidad absoluta de este sacramento, especialmente cuando hablan del bautismo de los infantes. Por ello San Ireneo (II, xxii): \u00abCristo vino a salvar a todos los que renacieron a trav\u00e9s de \u00c9l en Dios, infantes, ni\u00f1os y j\u00f3venes\u00bb (infantes et parvulos et pueros). San Agust\u00edn (III De Anima) dice \u00abSi deseas ser Cat\u00f3lico, no creas, ni digas, ni ense\u00f1es, que los infantes que mueren antes del bautismo pueden obtener el perd\u00f3n del pecado original\u00bb. Un pasaje a\u00fan m\u00e1s fuerte del mismo doctor (Ep, xxviii, Ad Hieron) dice: \u00abQuienquiera que diga que a\u00fan los infantes son vivificados en Cristo cuando partan de esta vida sin participar en Su Sacramento (Bautismo), se opone tanto a la predicaci\u00f3n Apost\u00f3lica y condena a toda la Iglesia que urge a que se bautice a los infantes, debido a que cree sin dudar que de otro modo no pueden ser vivificados en Cristo\u00bb. San Ambrosio (II De Abraham., c. xi) al hablar de la necesidad del bautismo, dice: \u00abNadie est\u00e1 exceptuado, ni el infante, ni el impedido por cualquier necesidad\u00bb. En la controversia Pelagiana encontramos pronunciamientos similarmente fuertes de parte de los Concilios de Cartago y Milevis, y del Papa Inocencio I. A la creencia de la Iglesia en esta necesidad del bautismo como medio de salvaci\u00f3n, que ya fue observada por San Agust\u00edn, es que se debe que la Iglesia haya delegado el poder de bautizar en el caso de ciertas contingencias a\u00fan a laicos y mujeres. Cuando se dice que el bautismo es tambi\u00e9n necesario, por necesidad de precepto (pr\u00e6cepti), se entiende por supuesto que esto se aplica s\u00f3lo a aquellos capaces de recibir un precepto, es decir, adultos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La necesidad en este caso es demostrada por el mandato de Cristo a Sus Ap\u00f3stoles (Mat., xxviii): \u00abVayan y prediquen a todas las naciones, bautiz\u00e1ndolas\u00bb, etc. As\u00ed como a los Ap\u00f3stoles les ha sido ordenado bautizar, a las naciones les ha sido ordenado recibir el bautismo. La necesidad del bautismo viene a ser cuestionado por algunos de los Reformadores o a sus precursores. Fue rechazado por Wyclif, Bucer y Zwingli. Seg\u00fan Calvino es necesario para los adultos como precepto pero no como medio. Por ello contiende que los infantes de padres creyentes son santificados en el vientre y con ello liberados del pecado original sin el bautismo. Los socinianos ense\u00f1an que el bautismo es meramente una profesi\u00f3n externa de la fe cristiana y un rito que cada uno es libre de recibir o no. Un argumento en contra de la necesidad absoluta del bautismo ha sido buscado en el texto de las Escrituras: \u00abSi no com\u00e9is la carne del Hijo del hombre y no beb\u00e9is su sangre, no ten\u00e9is vida en vosotros\u00bb (Juan 6). Aqu\u00ed, dicen ellos, existe un paralelo al texto: \u00abEl que no nazca de agua\u00bb. Sin embargo todos admiten que la Eucarist\u00eda no es necesaria como medio sino s\u00f3lo como precepto. La respuesta a esto es obvia. En el primer caso, Cristo dirige Sus palabras en segunda persona hacia los adultos; en el segundo, habla en tercera persona y sin ninguna distinci\u00f3n. Otro texto favorito es aquel de San Pablo (I Cor., vii): \u00abPues el marido no creyente queda santificado por su mujer, y la mujer no creyente queda santificada por el marido creyente; De otro modo, vuestros hijos ser\u00edan impuros, mas ahora son santos\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desafortunadamente para la fortaleza de este argumento, el contexto muestra que el Ap\u00f3stol en este pasaje no est\u00e1  hablando en absoluto de la gracia regenerativa o santificante, sino contestando ciertas cuestiones que le son propuestas por los corintios en cuanto a la validez de los matrimonios entre ateos y creyentes. La validez de dichos matrimonios es probada por el hecho de que los hijos nacidos de ellos son leg\u00edtimos, no bastardos. Hasta donde se trata del t\u00e9rmino \u00absantificado\u00bb, puede, cuando mucho, significar que el marido o mujer creyente puede convertir a la parte no creyente y con ello ser ocasi\u00f3n de su santificaci\u00f3n. Una cierta declaraci\u00f3n en la oraci\u00f3n f\u00fanebre de San Ambrosio sobre el Emperador Valentiniano II ha sido tra\u00edda a colaci\u00f3n como prueba de que la Iglesia ofrec\u00eda sacrificios y oraciones por los catec\u00famenos que mor\u00edan antes de su bautismo. No se encuentran vestigios de dicha costumbre en ninguna parte. San Ambrosio puede haberlo hecho por las almas del catec\u00fameno Valentiniano, pero esta habr\u00eda sido un incidente aislado, y aparentemente se llev\u00f3 a cabo porque \u00e9l cre\u00eda que el emperador hab\u00eda deseado el bautismo. La pr\u00e1ctica de la Iglesia se demuestra en forma m\u00e1s correcta en el canon (xvii) del Concilio Segundo de Braga: \u00abNi la conmemoraci\u00f3n del Sacrificio [oblationis] ni el servicio del c\u00e1ntico [psallendi] debe ser empleado para los catec\u00famenos que murieron sin la redenci\u00f3n del bautismo\u00bb. Los argumentos para un uso en contrario que se busc\u00f3 en el Concilio Segundo de Aries (c. xii) y el Concilio Cuarto de Cartago (c. Ixxix) no van al punto, pues estos concilios hablan, no de los catec\u00famenos, sino de los penitentes que murieron repentinamente antes de haber completado su expiaci\u00f3n. Es cierto que algunos escritores cat\u00f3licos (como Cayetano, Durandus, Biel, Gerson, Toletus, Klee) han sostenido que los infantes deben ser salvados por un acto de deseo de parte de sus padres, que se aplica a ellos por alg\u00fan signo externo, tal como la oraci\u00f3n o la invocaci\u00f3n de la Sant\u00edsima Trinidad; pero P\u00edo V, al retractarse de esta opini\u00f3n, como lo expres\u00f3 Cayetano, por el comentario del autor sobre Santo Tom\u00e1s, manifest\u00f3 su opini\u00f3n de que dicha teor\u00eda no estaba de acuerdo con la creencia de la Iglesia.\n<\/p>\n<h3>SUBSTITUTOS PARA EL SACRAMENTO<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Padres y te\u00f3logos frecuentemente dividen el bautismo en tres tipos: el bautismo de agua (aqu\u00e6 o fluminis), el bautismo por deseo (flaminis), y el bautismo de sangre (sanguinis). Sin embargo, s\u00f3lo el primero es un sacramento verdadero. Los \u00faltimos dos se denominan bautismo s\u00f3lo por analog\u00eda, pues suplen el efecto principal del bautismo, particularmente, la gracia que persona los pecados. Es ense\u00f1anza de la Iglesia Cat\u00f3lica que cuando el bautismo de agua llega a ser una imposibilidad f\u00edsica o moral, la vida eterna puede ser obtenida por el bautismo por deseo o el bautismo de la sangre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Bautismo por Deseo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Bautismo por Deseo (baptismus flaminis) es una perfecta contrici\u00f3n de coraz\u00f3n, y cada acto de perfecta caridad o amor puro de Dios que contiene, al menos impl\u00edcitamente, un deseo (votum) del bautismo. La palabra latina flamen se utiliza debido a que Flamen es un nombre para el Esp\u00edritu Santo, cuyo oficio especial es mover el coraz\u00f3n hacia el amor a Dios y concebir la penitencia por los pecados. El \u00abbautismo del Esp\u00edritu Santo\u00bb es un t\u00e9rmino empleado en el tercer siglo por el autor an\u00f3nimo del libro \u00abDe Rebaptismate\u00bb. La eficacia de este bautismo por deseo para suplir el lugar del bautismo por agua, en cuanto a su efecto principal, es probada por las palabras de Cristo. Despu\u00e9s que \u00c9l declar\u00f3 la necesidad del bautismo (Juan, xiv), \u00c9l prometi\u00f3 gracia justificante por actos de caridad o perfecta contrici\u00f3n (Juan, xiv): \u00abSi alguno me ama, guardar\u00e1 mi Palabra, y mi Padre le amar\u00e1, y vendremos a \u00e9l, y haremos morada en \u00e9l\u00bb. Ya que estos textos declaran que la gracia justificante se concede por cuenta de los actos de perfecta caridad o contrici\u00f3n, es evidente que estos actos suplen la gracia del bautismo en cuanto a su efecto principal, el perd\u00f3n de los pecados. Esta doctrina se establece claramente en el Concilio de Trento. En la sesi\u00f3n catorce (cap. iv) el concilio ense\u00f1a que la contrici\u00f3n es perfeccionada en ocasiones por la caridad, y reconcilia al hombre con Dios, antes de recibir el Sacramento de la Penitencia. En el cap\u00edtulo cuarto de la sexta sesi\u00f3n, al hablar de la necesidad del bautismo, dice que los hombres no pueden obtener justicia original \u00absalvo por el lavado de regeneraci\u00f3n o su deseo\u00bb (voto). La misma doctrina es ense\u00f1ada por el Papa Inocencio III (cap. Debitum, iv, De Bapt.), y las propuestas en contrario son condenadas por los Papas P\u00edo V y Gregorio XII, al prescribir las propuestas 31 y 33 de Baius.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya hemos hecho alusi\u00f3n a la oraci\u00f3n f\u00fanebre pronunciada por San Ambrosio sobre el Emperador Valentiniano II, un catec\u00fameno. La doctrina del bautismo por deseo se establece aqu\u00ed con claridad. San Ambrosio pregunta: \u00ab\u00bfNo obtuvo la gracia que deseaba? \u00bfNo obtuvo lo que pidi\u00f3? Ciertamente lo obtuvo porque lo pidi\u00f3\u00bb. San Agust\u00edn (IV, De Bapt., xxii) y San Bernardo (Ep. Ixxvii, ad H. de S. Victore) discurre en forma similar en el mismo sentido en cuanto al bautismo por deseo. Si se dice que esta doctrina contradice la ley universal de bautismo hecha por Cristo (Juan, iii), la respuesta es que el dador de la ley ha hecho una excepci\u00f3n (Juan, xiv) a favor de aquellos que tienen el bautismo por deseo. Tampoco ser\u00eda consecuencia de esta doctrina que una persona justificada por el bautismo por deseo ser\u00eda por tanto dispensada de buscar despu\u00e9s el bautismo de agua cuando esto fuera una posibilidad. Pues, como ya ha sido explicado, el baptismus flaminis contiene el votum de recibir el baptismus aqu\u00e6. Es cierto que algunos de los Padres de la Iglesia acusan severamente a aquellos que se contentan con el deseo de recibir el sacramento de regeneraci\u00f3n, pero hablan de catec\u00famenos que por voluntad propia demoran la recepci\u00f3n del bautismo por motivos de poco valor. Por \u00faltimo, debe notarse que s\u00f3lo los adultos son capaces de recibir el bautismo por deseo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Bautismo de Sangre\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El bautismo de sangre (baptismus sanquinis) es la obtenci\u00f3n de la gracia de justificaci\u00f3n al sufrir el martirio por la fe de Cristo. El t\u00e9rmino \u00ablavado de sangre\u00bb (lavacrum sanguinis) es empleado por Tertuliano (De Bapt., xvi) para distinguir esta especie de regeneraci\u00f3n del \u00ablavado con agua\u00bb (lavacrum aqu\u00e6). \u00abTenemos un segundo lavado\u00bb, dice \u00abque el uno y el mismo [que el primero], en particular el lavado de sangre\u00bb. San Cipriano (Ep. Ixxiii) habla del \u00abm\u00e1s glorioso y gran bautismo de sangre\u00bb (sanguinis baptismus). San Agust\u00edn (De Civ. Dei, XIII, vii) dice: \u00abCuando cualquiera muere por confesar a Cristo sin haber recibido el lavado de regeneraci\u00f3n, vale tanto para el perd\u00f3n de los pecados como si hubiesen sido lavados en la fuente sagrada del bautismo\u00bb. La Iglesia fundamenta su creencia en la eficacia del bautismo de sangre en el hecho de que Cristo declara sobre el poder salvador del martirio en el d\u00e9cimo cap\u00edtulo de San Mateo: \u00abPor todo aquel que se declare por m\u00ed ante los hombres, yo tambi\u00e9n me declarar\u00e9 por \u00e9l ante mi Padre que est\u00e1 en los cielos\u00bb (v. 32); y: \u00abEl que encuentre su vida, la perder\u00e1; y el que pierda su vida por m\u00ed, la encontrar\u00e1\u00bb (v. 39). Se se\u00f1ala que estos textos son tan amplios que incluyen a\u00fan a los infantes, especialmente el \u00faltimo texto. Que el texto anterior tambi\u00e9n se aplica a ellos, ha sido constantemente sostenido por los Padres, quienes declaran que si los infantes no pueden confesar a Cristo con su boca, pueden hacerlo de hecho. Tertuliano (Adv. Valent., ii) habla de la matanza de infantes por Herodes como m\u00e1rtires, y \u00e9sta ha sido la ense\u00f1anza constante de la Iglesia. Otra evidencia del pensamiento de la Iglesia en cuanto a la eficacia del bautismo de sangre se encuentra en el hecho de que nunca ora por los m\u00e1rtires. Su opini\u00f3n es bien expresada por San Agust\u00edn (Tr. Icciv en Joan.): \u00abLastima a un m\u00e1rtir que pide por \u00e9l\u00bb. Esto demuestra que se cree que el martirio perdona todos los pecados y todo castigo debido al pecado. Los te\u00f3logos posteriores com\u00fanmente sostienen que el bautismo de sangre justifica a los m\u00e1rtires adultos, independientemente de un acto de caridad o perfecta contrici\u00f3n, y, como si fuera, ex opere operato, aunque por supuesto, deben tener arrepentimiento por pecados anteriores. La raz\u00f3n es que si se requiriera en el martirio la perfecta caridad o contrici\u00f3n, la distinci\u00f3n entre el bautismo de sangre y el bautismo por deseo ser\u00eda in\u00fatil. Lo que es m\u00e1s, como debe concederse que los m\u00e1rtires infantes son justificados sin un acto de caridad, del cual son incapaces, no hay raz\u00f3n s\u00f3lida para negarle el mismo privilegio a los adultos. (Cf. Su\u00e1rez, De Bapt., disp. xxxix.)\n<\/p>\n<h3>INFANTES NO BAUTIZADOS<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debe considerarse brevemente aqu\u00ed el destino de los infantes que mueren sin bautismo. La ense\u00f1anza cat\u00f3lica es inflexible en este punto, en cuanto a que todos los que parten de esta vida sin bautismo, ya sea de agua, sangre o por deseo, son perpetuamente excluidos de la visi\u00f3n de Dios. Esta ense\u00f1anza se basa, como hemos visto, en las Escrituras y la tradici\u00f3n, y los decretos de la Iglesia. Lo que es m\u00e1s, que aquellos que mueren en pecado original, sin haber contra\u00eddo pecado real alguno, son privados de la felicidad celestial, est\u00e1 expl\u00edcitamente establecido en la Confesi\u00f3n de Fe del Emperador Oriental Michael Pal\u00e6ologus, lo cual hab\u00eda sido propuesto a \u00e9l por el Papa Clemente IV en 1267, y acept\u00f3 en la presencia de Gregorio X en el Concilio Segundo de Lyon en 1274. La misma doctrina tambi\u00e9n se encuentra en el Decreto de la Uni\u00f3n de los Griegos, en la Bula \u00abL\u00e6tentur Caeli\u00bb del Papa Eugenio IV, en la Profesi\u00f3n de Fe prescrita para los griegos por el Papa Gregorio XIII, y en lo autorizado para los orientales por Urbano VIII y Benedicto XIV. Muchos te\u00f3logos cat\u00f3licos han declarado que los infantes que mueren sin bautismo son excluidos de la visi\u00f3n beat\u00edfica; pero en cuanto al estado exacto de estas almas en el siguiente mundo, no est\u00e1n de acuerdo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al hablar de las almas que no han logrado la salvaci\u00f3n, estos te\u00f3logos distinguen el dolor de la p\u00e9rdida (paena damni), o privaci\u00f3n de la visi\u00f3n beat\u00edfica, y el dolor de sentido (paena sensus). Aunque estos te\u00f3logos han cre\u00eddo cierto que los infantes no bautizados deben soportar el dolor de la p\u00e9rdida, no est\u00e1n igualmente ciertos de que est\u00e1n sujetos al dolor de sentido. San Agust\u00edn (De Pecc. et Mer, I, xvi) sostienen que no estar\u00edan exentos del dolor de sentido, pero al mismo tiempo pens\u00f3 que ser\u00eda en la forma m\u00e1s benigna. Por otro lado, San Gregorio Nac\u00edanceno (Or. in S. Bapt.) expresa la creencia de que dichos infantes sufrir\u00edan s\u00f3lo el dolor de la p\u00e9rdida. Sfrondati (Nod. Pr\u00e6dest., I, i) declara que mientras est\u00e1n ciertamente excluidos del cielo, a\u00fan no han sido privados de la felicidad natural. Esta opini\u00f3n parec\u00eda tan objetable a algunos obispos franceses que solicitaron el juicio del Magisterio Pontificio sobre la materia. El Papa Inocencio XI replic\u00f3 que tendr\u00eda una opini\u00f3n examinada por una comisi\u00f3n de te\u00f3logos, pero parece que nunca se pas\u00f3 una conclusi\u00f3n al respecto. Desde el siglo doceavo, la opini\u00f3n de la mayor\u00eda de los te\u00f3logos ha sido que los infantes no bautizados son inmunes de todo dolor de sentido. Esto fue ense\u00f1ado por Santo Tom\u00e1s de Aquino, Scotus, San Buenaventura, Pedro Lombardo, y otros, y es ahora la ense\u00f1anza com\u00fan en las escuelas. Est\u00e1 de acuerdo con las palabras de un decreto del Papa Inocencio III (III Decr., xlii, 3): \u00abEl castigo del pecado original es la privaci\u00f3n de la visi\u00f3n de Dios; del pecado actual, los eternos dolores del infierno.\u00bb Los infantes, por supuesto, no pueden ser culpables de pecado presente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros te\u00f3logos han argumentado que, bajo la ley de la naturaleza y la dispensa Mosaica, los ni\u00f1os pueden ser salvados por el acto de sus padres y que consecuentemente lo mismo debe ser m\u00e1s f\u00e1cil de lograr bajo la ley de la gracia, porque el poder de la fe no ha sido disminuido sino aumentado. Las objeciones comunes a esta teor\u00eda incluyen el hecho de que se dice que los infantes no son privados de justificaci\u00f3n bajo la Nueva ley por cualquier disminuci\u00f3n en el poder de la fe, sino debido a la promulgaci\u00f3n por Cristo del precepto del bautismo, el cual no exist\u00eda antes de la Nueva Dispensa. Esto tampoco empeorar\u00eda el caso de los infantes antes de que fuera instituida la Iglesia Cristiana. Aunque es una dificultad para algunos, sin duda ha mejorado la condici\u00f3n de la mayor\u00eda. La fe sobrenatural es ahora m\u00e1s difundida que ante de la venida de Cristo, y m\u00e1s infantes son salvados por el bautismo que justificados anteriormente por la fe activa de sus padres. Lo que es m\u00e1s, el bautismo puede ser m\u00e1s prontamente aplicado a los infantes que el rito de la circuncisi\u00f3n, y por la ley antigua esta ceremonia tuvo que ser diferida hasta el octavo d\u00eda despu\u00e9s del nacimiento, mientras que el bautismo puede ser conferido a los infantes inmediatamente despu\u00e9s de su nacimiento, y en caso de necesidad a\u00fan en el vientre de la madre. Por \u00faltimo, debe tenerse en cuenta que los infantes no bautizados, si son privados del cielo, no ser\u00edan privados injustamente. La visi\u00f3n de Dios no es algo a lo cual los humanos tengan reclamo natural. Es un regalo gratuito del Creador que puede imponer las condiciones que desee para impartirlo o retenerlo. No se involucra injusticia alguna cuando no se confiere un privilegio indebido a alguna persona. El pecado original priv\u00f3 a la raza humana de un derecho no ganado al cielo. A trav\u00e9s de la misericordia Divina este obst\u00e1culo al gozo de Dios es removido por el bautismo; pero si el bautismo no es conferido, el pecado original permanece, y el alma no regenerada, no teniendo reclamo por el cielo, no es excluido injustamente de \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la cuesti\u00f3n, de si adem\u00e1s de la liberaci\u00f3n del dolor de sentido, los infantes no bautizados disfrutan cualquier felicidad positiva en el mundo siguiente, los te\u00f3logos no est\u00e1n de acuerdo, y tampoco hay pronunciamiento de parte de la Iglesia en cuanto a la materia. Muchos, despu\u00e9s de Santo Tom\u00e1s (De Malo, Q. V, a. 3), declara que estos infantes no son entristecidos por la p\u00e9rdida de la visi\u00f3n beat\u00edfica: ya sea porque no tienen conocimiento de ella, y por lo tanto no est\u00e1n sensibles a su privaci\u00f3n; o debido a que, sabi\u00e9ndolo su voluntad es enteramente conformada a la voluntad de Dios y est\u00e1n conscientes de que han perdido un privilegio indebido por falta que no les corresponde. Adem\u00e1s de esta liberaci\u00f3n del pesar por la p\u00e9rdida del cielo, estos infantes pueden tambi\u00e9n disfrutar alguna felicidad positiva. Santo Tom \u00e1s (In II Sent., dist. XXXIII, Q. ii, a. 5) dice: \u00abAunque los infantes no bautizados est\u00e1n separados de Dios en cuanto a la gloria, no son enteramente separados de \u00c9l. M\u00e1s bien est\u00e1n unidos a \u00c9l por una participaci\u00f3n en los bienes naturales; y as\u00ed pueden regocijarse en \u00c9l por consideraci\u00f3n y amor natural\u00bb. Tambi\u00e9n dice (a. 2): \u00abSe regocijar\u00e1n en esto, que compartir\u00e1n en grande la divina bondad y perfecci\u00f3n natural\u00bb. Aunque la opini\u00f3n entonces, de que los infantes no bautizados pueden disfrutar de una conocimiento natural y amor de Dios y regocijarse en \u00e9l, es perfectamente sostenible, no se tiene la certeza que surge del acuerdo un\u00e1nime de los Padres de la Iglesia, o de un pronunciamiento favorable de la autoridad eclesi\u00e1stica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[Nota: Sobre esta materia, el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica de 1992 establece: \u00abEn cuanto a los ni\u00f1os que han muerto sin el Bautismo, la Iglesia s\u00f3lo puede confiarlos a la misericordia de Dios, como lo hace en sus ritos funerales para ellos. Sin duda, la gran misericordia de Dios que desea que todos los hombres sean salvados, y la ternura de Jes\u00fas hacia los ni\u00f1os que le causaron decir: \u00abDejad que los ni\u00f1os vengan a m\u00ed, no se los impid\u00e1is\u00bb, nos permite tener la esperanza de que hay una forma de salvaci\u00f3n para los ni\u00f1os que han muerto sin el Bautismo. De lo m\u00e1s urgente es el llamado de la Iglesia a no evitar que los ni\u00f1os lleguen a Cristo a trav\u00e9s del regalo del santo Bautismo\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos agregar aqu\u00ed algunas breves observaciones sobre la disciplina de la Iglesia en cuanto a las personas no bautizadas. Como el bautismo es la puerta de la Iglesia, los no bautizados no est\u00e1n bajo la protecci\u00f3n de la Iglesia. Como consecuencia:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dichas personas, por la ley ordinaria de la Iglesia, no pueden recibir ritos funerarios Cat\u00f3licos. La raz\u00f3n de esta regulaci\u00f3n es dada por el Papa Inocencio II (Decr., III, XXVIII, xii): Ha sido decretado por los c\u00e1nones sagrados que no debemos tener comuni\u00f3n con aquellos que est\u00e1n muertos, si no tuvimos comunicaci\u00f3n con ellos mientras viv\u00edan\u00bb. De acuerdo a la Ley Can\u00f3nica (CIC 1183), sin embargo, los catec\u00famenos \u00abdeben ser considerados miembros de los fieles cristianos\u00bb en lo que se refiere a los ritos funerarios. El Concilio Plenario de Baltimore tambi\u00e9n decreta (No. 389) que la costumbre de enterrar a los parientes no bautizados de cat\u00f3licos en sepulcros familiares puede ser tolerada. [Nota: El C\u00f3digo de Ley Can\u00f3nica de 1983 except\u00faa a los hijos no bautizados de padres cat\u00f3licos, si los padres ten\u00edan la intenci\u00f3n de bautizarles].<br \/>\nUn cat\u00f3lico no puede casarse con una persona no bautizada sin dispensa, so pena de nulidad. Este impedimento, en cuanto a legitimidad, se deriva de la ley natural, debido a que en dichas uniones la parte cat\u00f3lica y los hijos del matrimonio estar\u00edan expuestos, en la mayor\u00eda de los casos, a la p\u00e9rdida de la fe. Sin embargo, la invalidez de dicho matrimonio es una consecuencia s\u00f3lo de la ley positiva. Pues, en los inicios de la cristiandad, las uniones entre los bautizados y los no bautizados eran frecuentes, y ciertamente se consideraban v\u00e1lidas. Cuando surgen circunstancias en las que el peligro de perversi\u00f3n para la parte cat\u00f3lica es eliminado, la Iglesia dispensa en su ley de prohibici\u00f3n, pero siempre requiere garant\u00eda de la parte cat\u00f3lica de que no habr\u00e1 interferencia con los derechos espirituales de la otra parte. (Ver IMPEDIMENTOS DE MATRIMONIO).<br \/>\nEn general, podemos decir que la Iglesia no reclama autoridad sobre las personas no bautizadas, pues se encuentran totalmente fuera de su protecci\u00f3n. Hizo leyes que les concierne s\u00f3lo en cuanto a las relaciones que sostienen con aquellos sujetos a la Iglesia.\n<\/p>\n<h3>EFECTOS DEL BAUTISMO<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este sacramento es la puerta de la Iglesia de Cristo y la entrada a una nueva vida. Renacemos del estado de esclavos del pecado hacia la libertad de los Hijos de Dios. El bautismo nos incorpora con el cuerpo m\u00edstico de Cristo y nos hace part\u00edcipes de todos los privilegios que fluyen del acto de redenci\u00f3n del Divino Fundador de la Iglesia. Subrayaremos ahora los principales efectos del bautismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) La Remisi\u00f3n de Todo Pecado, Original y Actual\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto est\u00e1 claramente contenido en la Biblia. Por ello leemos (Hechos 2:38): \u00abConvert\u00edos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisi\u00f3n de vuestros pecados; y recibir\u00e9is el don del Esp\u00edritu Santo; pues la Promesa es para vosotros y para vuestros hijos, y para todos los que est\u00e1n lejos, para cuantos llame el Se\u00f1or Dios Nuestro\u00bb. Leemos tambi\u00e9n en el vig\u00e9simo segundo cap\u00edtulo de los Hechos de los Ap\u00f3stoles (v. 16): \u00abLev\u00e1ntate, recibe el bautismo y lava tus pecados\u00bb. San Pablo en el quinto cap\u00edtulo de su Ep\u00edstola a los Efesios representa bellamente a la Iglesia entera siendo bautizada y purificada (v. 25 sig): \u00abCristo am\u00f3 a la Iglesia y se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo por ella, para santificarla, purific\u00e1ndola mediante el ba\u00f1o del agua, en virtud de la palabra, y present\u00e1rsela resplandeciente a s\u00ed mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada\u00bb. La profec\u00eda de Ezequiel (xxxvi.25) tambi\u00e9n ha sido entendida como bautismo: \u00abOs rociar\u00e9 con agua pura y quedar\u00e9is purificados; de todas vuestras impurezas\u00bb (inquinamentis), donde el profeta incuestionablemente habla de desviaciones morales. Esta es tambi\u00e9n ense\u00f1anza solemne de la Iglesia. En la profesi\u00f3n de fe descrita por el Papa Inocencio III para los waldesianos en 1210, leemos: Creemos que todos los pecados son perdonados en el bautismo, tanto el pecado original como aquellos pecados cometidos voluntariamente\u00bb. El Concilio de Trento (Ses. V., can. v) anatematiza a todo aquel que niegue que la gracia de Cristo conferida en el bautismo no perdona la culpa del pecado original; o afirma que todo lo que verdadera y adecuadamente puede ser llamado pecado no es quitado por ese medio. Lo mismo es ense\u00f1ado por los Padres. San Justino M\u00e1rtir (Apol., I, Ixvi) declara que en bautismo todos somos creados de nuevo, esto es, consecuentemente, libres de toda mancha de pecado. San Ambrosio (De Myst., iii) dice acerca del bautismo: \u00abEsta es el agua en la cual la carne es sumergida y todo pecado carnal puede ser lavado. Toda transgresi\u00f3n queda sepultada ah\u00ed\u00bb. Tertuliano (De Bapt., vii) escribe: \u00abEl bautismo es un acto carnal en tanto que somos sumergidos en el agua; pero el efecto es espiritual, pues somos liberados de nuestros pecados\u00bb. Las palabras de Origen (En Gen., xiii) son cl\u00e1sicas: \u00abSi transgredes, escribes tu nombre [chirographum] en el pecado. Pero, he aqu\u00ed que una vez que te hayas acercado a la cruz de Cristo y a la gracia del bautismo, tu nombre est\u00e1 fija a la cruz y tiene el sello del bautismo\u00bb. Est\u00e1 de m\u00e1s multiplicar los testimonios de las primeras eras de la Iglesia. Es un punto sobre el cual los Padres est\u00e1n un\u00e1nimemente de acuerdo, y se puede citar a San Cipriano, Clemente de Alejandr\u00eda, San Hilario, San Cirilo de Jerusal\u00e9n, San Gregorio Nac\u00edanceno y otros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Remisi\u00f3n del Castigo Temporal\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El bautismo no s\u00f3lo lava el pecado, sino que tambi\u00e9n remite el castigo por el pecado. Esta fue la ense\u00f1anza misma de la Iglesia primitiva. Leemos en Clemente de Alejandr\u00eda (P\u00e6dagog. i) acerca del bautismo: \u00abEs llamado lavado porque somos lavados de nuestros pecados: es llamada gracia porque por \u00e9l los castigos debidos al pecado son remitidos\u00bb. San Jerem\u00edas (Ep. Ixix) escribe: \u00abDespu\u00e9s del perd\u00f3n (Indulgentiam) del bautismo, la severidad del juez no debe ser temida\u00bb. Y San Agust\u00edn (De Pecc. et Mer. II.xxviii) dice llanamente: \u00abSi inmediatamente despu\u00e9s [del bautismo] sigue la partida de esta vida, el hombre no tendr\u00e1 cuenta alguna qu\u00e9 rendir [quod obnoxium hominem teneat], pues habr\u00e1 sido liberado de todo lo que le ataba\u00bb. En perfecto acuerdo con la doctrina inicial, el decreto florentino establece: \u00abNo se le pedir\u00e1 satisfacci\u00f3n a los bautizados por sus pecados pasados; y si mueren antes de cometer cualquier pecado, obtendr\u00e1n inmediatamente el reino de los cielos y la visi\u00f3n de Dios\u00bb. De la misma forma el Concilio de Trento (Ses. V) ense\u00f1a: \u00abNo existe causa de condenaci\u00f3n en aquellos que han sido verdaderamente sepultados con Cristo por el bautismo&#8230;Nada que demore su entrada al cielo\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Infusi\u00f3n de la Gracia, Dones y Virtudes Sobrenaturales\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro efecto del bautismo es la infusi\u00f3n de gracia santificante y dones y virtudes sobrenaturales. Es esta gracia santificante que considera a los hombres como hijos adoptivos de Dios y les confiere el derecho a la gloria celestial. La doctrina sobre esta material se encuentra en el cap\u00edtulo s\u00e9ptimo acerca de la justificaci\u00f3n en la sexta sesi\u00f3n del Concilio de Trento. Muchos de los Padres de la Iglesia tambi\u00e9n se extienden sobre esta materia (tales como San Cipriano, San Jeronimo, Clemente de Alejandr\u00eda, y otros), aunque no en el lenguaje t\u00e9cnico de los decretos eclesi\u00e1sticos posteriores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(4) Conferir el Derecho a Gracias Especiales\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asimismo los te\u00f3logos ense\u00f1an que el bautismo le da al hombre el derecho a aquellas gracias especiales que son necesarias para obtener el fin para el cual fue instituido el sacramento y para permitirle cumplir con las promesas bautismales. Esta doctrina de las escuelas, que reclama para cada sacramento las gracias que son peculiares y diversas seg\u00fan el fin y objeto del sacramento, fue ya enunciado por Tertuliano (De Resurrect., viii). Es tratado y desarrollado por Santo Tom\u00e1s de Aquino (III:62:2). El Papa Eugenio IV repite esta doctrina en el decreto para los armenios. Al tratar la gracia conferida por el bautismo, suponemos que el que recibe el sacramento no pone obst\u00e1culo (obex) en el camino de la gracia sacramental. En un infante, esto ser\u00eda imposible por supuesto, y como consecuencia, el infante recibe inmediatamente toda la gracia bautismal. Es diferente en el caso de un adulto, pues en tal es necesario que las disposiciones requisito del alma est\u00e9n presentes. El Concilio de Trento (Ses. VI, c. vii) establece que cada uno recibe la gracia seg\u00fan su disposici\u00f3n y cooperaci\u00f3n. No debemos confundir un obst\u00e1culo (obex) al sacramento mismo con un obst\u00e1culo a la gracia sacramental. En el primer caso, est\u00e1 impl\u00edcito un defecto en la materia o en la forma, o una falta de la intenci\u00f3n requisito de parte del ministro o del que recibe, y entonces el sacramento es simplemente nulo. Pero a\u00fan si est\u00e1n presentes todos estos requisitos esenciales para constituir el sacramento, puede a\u00fan haber un obst\u00e1culo en el camino de la gracia sacramental, pues un adulto puede recibir el bautismo por los motivos inadecuados o sin un aborrecimiento real por el pecado. En ese caso la persona sin duda est\u00e1 v\u00e1lidamente bautizada, pero no participa de la gracia sacramental. Sin embargo, si m\u00e1s tarde repara su pasado, el obst\u00e1culo ser\u00e1 removido y podr\u00e1 obtener la gracia que no pudo recibir cuando el sacramento le fue conferido. En dicho caso se dice que se revive el sacramento y el rebautismo no entra en cuesti\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(5) Impresi\u00f3n del Car\u00e1cter sobre el Alma\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, el bautismo, una vez conferido v\u00e1lidamente, nunca puede repetirse. Los Padres (San Ambrosio, Cris\u00f3stomo y otros) entienden as\u00ed las palabras del San Pablo (Heb., vi.4) y esta ha sido la constante ense\u00f1anza de la Iglesia, tanto oriental como occidental desde los primeros tiempos. En cuanto a esto, se dice que el bautismo imprime un car\u00e1cter imborrable sobre el alma, el cual es llamado por los Padres Tridentinos como una marca espiritual e indeleble. Que el bautismo (as\u00ed como la Confirmaci\u00f3n y las Santas \u00f3rdenes) imprimen realmente tal car\u00e1cter, se define expl\u00edcitamente en el Concilio de Trento (Ses. VII, can. ix), San Cirilo (Pr\u00e6p. in Cat.) llama al bautismo \u00abel sello del Se\u00f1or\u00bb. San Agust\u00edn compara este car\u00e1cter o marca impresa sobre el alma cristiana con el car\u00e1cter militar que se impone a soldados en el servicio imperial. Santo Tom\u00e1s trata la naturaleza de este sello indeleble, o car\u00e1cter, en el Summa (III:63:2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los primeros l\u00edderes de la tal llamada Reformaci\u00f3n sosten\u00edan doctrinas muy diferentes de aquellas de la antig\u00fcedad cristiana en cuanto a los efectos del bautismo. Lutero (De Captiv. Bab.) y Calvino (Antid. C. Trid.) sostienen que este sacramento hace que el bautizado tenga la certeza de la gracia perpetua de la adopci\u00f3n. Otros declaran que el llamado a preocuparse por el bautismo propio nos liberar\u00eda de los pecados cometidos despu\u00e9s de \u00e9l; de nuevo, otros dicen que las transgresiones a la Ley Divina, aunque son en s\u00ed pecados, no ser\u00e1n imputados como pecados a la persona bautizada siempre y cuando tenga fe. Los decretos del Concilio de Trento, que se opusieron a los errores que prevalec\u00edan entonces, son testigos de las muchas teor\u00edas extra\u00f1as y novedosas sostenidas por varios exponentes de la naciente teolog\u00eda Protestante.\n<\/p>\n<h3>MINISTRO DEL SACRAMENTO<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia distingue entre el ministro ordinario y el extraordinario del bautismo. Tambi\u00e9n se hace una distinci\u00f3n en cuanto al modo de administrar. El bautismo solemne es aquel que es conferido con todos los ritos y ceremonias prescritos por la Iglesia, y el bautismo privado es aquel que puede ser administrado en cualquier momento o lugar seg\u00fan lo exija la necesidad. En un tiempo el bautismo solemne y p\u00fablico era conferido en la Iglesia Latina s\u00f3lo durante la temporada pascual y de Pentecost\u00e9s. Los orientales lo administraban de la misma forma en la Epifan\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Ministro Ordinario\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ministro ordinario del bautismo solemne es primero el obispo y despu\u00e9s el sacerdote. Por delegaci\u00f3n, un di\u00e1cono puede conferir el sacramento solemnemente como ministro extraordinario. Se dice que los obispos son los ministros ordinarios porque son los sucesores de los Ap\u00f3stoles, quienes recibieron directamente el mandato divino: \u00abVayan y ense\u00f1en a todas las naciones, bautiz\u00e1ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo\u00bb. Los sacerdotes tambi\u00e9n son ministros ordinarios debido a que por su oficio y \u00f3rdenes sagradas son pastores de almas y administradores de los sacramentos, y por lo tanto el decreto florentino declara: \u00abEl ministro de este Sacramento es el sacerdote, a quien pertenece administrar el bautismo por raz\u00f3n de su oficio\u00bb. Sin embargo, como los obispos son superiores a los sacerdotes por ley Divina, la administraci\u00f3n solemne de este sacramento fue en un tiempo reservada a los obispos, y un sacerdote nunca administraba este sacramento en presencia de un obispo a menos que se le ordenara hacerlo. Lo antiguo de esta disciplina puede verse en Tertuliano (De Bapt. Xvii): \u00abEl derecho a conferir el bautismo le pertenece al sacerdote en jefe, que es el obispo, luego a los sacerdotes y di\u00e1conos, pero no sin la autorizaci\u00f3n del obispo\u00bb. Ignacio (Ep. ad Smyr., viii): \u00abNo es legal bautizar o celebrar el \u00e1gape sin el obispo\u00bb. San Jerem\u00edas (Contra Lucif. Ix) testifica la misma usanza en sus d\u00edas: \u00abSin crisma y la orden del obispo, ni el sacerdote ni el di\u00e1cono tienen el derecho de conferir el bautismo\u00bb. Los di\u00e1conos son s\u00f3lo ministros extraordinarios de bautismo solemne, pues por su oficio son asistentes de la orden sacerdotal. San Isidoro de Sevilla (De Eccl. Off. ii. 25) dice: \u00abEs claro que el bautismo debe ser conferido s\u00f3lo por sacerdotes, y no es legal ni para los di\u00e1conos administrarlo sin permiso del obispo o del sacerdote\u00bb. No obstante, el que los di\u00e1conos fuesen ministros de este sacramento por delegaci\u00f3n es evidente por lo citado. In el servicio de ordenaci\u00f3n de un di\u00e1cono, el obispo dice al candidato: \u00abLe concierne al di\u00e1cono ser ministro en el altar, bautizar y predicar\u00bb. Felipe el di\u00e1cono es mencionado en la Biblia (Hechos, viii) confiriendo el bautismo, presumiblemente por delegaci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles. Debe notarse que aunque todo sacerdote, en virtud de su ordenaci\u00f3n, son ministros ordinarios del bautismo, aunque por decretos eclesi\u00e1sticos no puede emplear este poder l\u00edcitamente a menos que tenga jurisdicci\u00f3n. Por esto el Ritual Romano declara: El ministro leg\u00edtimo del bautismo es el sacerdote de la parroquia, u otro sacerdote delegado por el sacerdote de la parroquia o el obispo del lugar\u00bb. El Segundo Concilio Plenario de Baltimore agrega: \u00abLos sacerdotes son merecedores de reprensi\u00f3n grave si imprudentemente bautizan infantes de otra parroquia o de otra di\u00f3cesis\u00bb. San Alfonso (n. 114) dice que los padres que traigan a sus hijos para ser bautizados sin necesidad a un sacerdote diferente a su propio pastor, son culpables de pecar porque violan los derechos del sacerdote parroquial. Sin embargo, agrega que otros sacerdotes pueden bautizar a dichos ni\u00f1os, si tienen el permiso, ya sea expreso o t\u00e1cito o a\u00fan razonablemente supuesto, del pastor mismo. Aquellos que no se han establecido en alg\u00fan lugar pueden ser bautizados por el pastor de cualquier iglesia que elijan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Ministro Extraordinario\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En caso de necesidad, el bautismo puede ser administrado l\u00edcita y v\u00e1lidamente por cualquier persona que observe las condiciones esenciales, ya sea que esta persona sea un laico Cat\u00f3lico o cualquier otro hombre o mujer, hereje o cism\u00e1tico, infiel o jud\u00edo. Las condiciones esenciales son que la persona vac\u00ede agua sobre la persona a ser bautizada, pronunciando al mismo tiempo las palabras: \u00abYo os bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo\u00bb. Lo que es m\u00e1s, debe realmente tener la intenci\u00f3n de bautizar a la persona, o t\u00e9cnicamente, debe tener la intenci\u00f3n de llevar a cabo lo que la Iglesia lleva a cabo cuando administra este sacramento. El Ritual Romano agrega que, a\u00fan al conferir el bautismo en casos de necesidad, existe un orden de preferencia en cuanto a ministro. El orden es: si hay un sacerdote presente, se le prefiere sobre un di\u00e1cono, un di\u00e1cono a un subdi\u00e1cono, un cl\u00e9rigo a un laico, y un hombre a una mujer, a menos que la modestia requiera (como en casos de parto) que nadie m\u00e1s excepto una mujer sea el ministro, o de nuevo, a menos que la mujer entienda mejor el m\u00e9todo de bautizar. El Ritual tambi\u00e9n dice que el padre o la madre no deben bautizar a su propio hijo, excepto en peligro de muerte cuando no haya nadie m\u00e1s que pueda administrar el sacramento. Los pastores tambi\u00e9n son instruidos por el Ritual a ense\u00f1ar a los fieles, y en especial a las comadronas, el m\u00e9todo adecuado de bautizar. Cuando se administra un bautismo privado tal, las dem\u00e1s ceremonias son complementadas posteriormente por un sacerdote, si sobrevive el recipiente del sacramento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este derecho de que cualquier persona bautice en caso de necesidad est\u00e1 de acuerdo con la tradici\u00f3n y pr\u00e1ctica constante de la Iglesia. Tertuliano (De Bapt. Vii) dice, al hablar de los laicos que tienen la oportunidad de administrar el bautismo: \u00abSer\u00e1 culpable por la p\u00e9rdida de un alma, si se niega a conferir lo que puede hacer libremente\u00bb, San Jerem\u00edas (Adv. Lucif., ix): \u00abEn caso de necesidad, sabemos que tambi\u00e9n es permitido a un laico [bautizar]: pues como una persona recibe, as\u00ed puede dar\u00bb. El Concilio Cuarto de Letr\u00e1n (cap. Firmiter) decreta: \u00abEl Sacramento del Bautismo&#8230;.sin importar por qui\u00e9n es conferido es provechoso para la salvaci\u00f3n\u00bb, San Isidoro de Sevilla (can. Romanus de cons., iv) declara: \u00abEl Esp\u00edritu de Dios administra la gracia del bautismo, aunque sea un pagano quien lleve a cabo el bautismo\u00bb, el Papa Nicol\u00e1s I ense\u00f1a a los b\u00falgaros (Resp, 104) que el bautismo por un jud\u00edo o un pagano es v\u00e1lido. Debido al hecho de que se les impide a las mujeres cualquier tipo de jurisdicci\u00f3n eclesi\u00e1stica, surgi\u00f3 necesariamente la cuesti\u00f3n respecto a su capacidad para conferir bautismo v\u00e1lido, Tertuliano (De Bapt., xvii) se opone fuertemente a que las mujeres administren este sacramento, pero no declara que sea inv\u00e1lido. De la misma forma, San Epifanio (H\u00e6r., Ixxix) dice acerca de las mujeres: \u00abNi a\u00fan el poder de bautizar les ha sido otorgado\u00bb, pero \u00e9l habla de bautismo solemne, el cual es una funci\u00f3n del sacerdocio. Pueden encontrarse expresiones similares en los escritos de otros Padres, pero s\u00f3lo cuando se oponen a la doctrina grotesca de algunos herejes, como los marcionitas, pepucianos y catafrigianos, quienes deseaban que las mujeres fuesen sacerdotisas cristianas. La decisi\u00f3n autoritativa de la Iglesia, no obstante, es clara. El Papa Urbano II (c. Super quibus, xxx, 4) escribe \u00abEs bautismo verdadero si una mujer en caso de necesidad bautiza a un ni\u00f1o en el nombre de la Trinidad\u00bb. El decreto Florentino para los armenios dice expl\u00edcitamente: \u00abEn caso de necesidad, no s\u00f3lo un sacerdote o un di\u00e1cono, sino a\u00fan un laico o una mujer, a\u00fan un pagano o her\u00e9tico, pueden conferir el bautismo\u00bb. La raz\u00f3n principal para esta extensi\u00f3n de poder en cuanto a la administraci\u00f3n del bautismo es por supuesto que la Iglesia ha comprendido desde el principio que \u00e9ste era el deseo de Cristo. Santo Tom\u00e1s (III:62:3) dice que debido a la absoluta necesidad del bautismo para la salvaci\u00f3n de las almas, est\u00e1 de acuerdo con la misericordia de Dios, quien desea que todos sean salvados, que los medios para obtener este sacramento deben ser puestos, en la medida de lo posible, al alcance de todos; y es por esa raz\u00f3n que la materia del sacramento fue agua com\u00fan, el cual puede obtenerse f\u00e1cilmente, asimismo era adecuado que todo hombre fuera su ministro. Por \u00faltimo, debe notarse que, por ley de la Iglesia, la persona que administra el bautismo, a\u00fan en casos de necesidad, contrae una relaci\u00f3n espiritual con el ni\u00f1o y con sus padres. Esta relaci\u00f3n constituye un impedimento que har\u00eda que el matrimonio subsecuente con cualquiera de ellos fuera nulo e inv\u00e1lido a menos que se hubiese obtenido antes una dispensa. Ver AFINIDAD.\n<\/p>\n<h3>RECIPIENTE DEL BAUTISMO<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo ser humano que no ha sido bautizado es sujeto de este sacramento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Bautismo de Adultos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a adultos no hay dificultad o controversia. El mandato de Cristo no except\u00faa a nadie cuando ordena a los Ap\u00f3stoles a ense\u00f1ar a todas las naciones y bautizarles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Bautismo de Infantes\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el bautismo de infantes ha sido sujeto de muchas disputas. Los waldenses y cataris, y posteriormente los anabaptistas, rechazaron la doctrina de que los infantes eran capaces de recibir bautismo v\u00e1lido y algunos sectarios hoy en d\u00eda sostienen la misma opini\u00f3n. Sin embargo, la Iglesia Cat\u00f3lica mantiene absolutamente que la ley de Cristo se aplica igualmente a infantes y a adultos. Cuando el Redentor declara (Juan 3) que es necesario nacer de nuevo del agua y del Esp\u00edritu Santo con el fin de entrar al Reino de Dios, Sus palabras deben ser justamente entendidas como que incluye a todos los que son capaces de tener un derecho a este reino. Ahora, ha determinado tal derecho a\u00fan para aquellos que no son adultos, cuando dice: (Mat., xix, 14): \u00abMas Jes\u00fas les dijo: <br \/>Dejad que los ni\u00f1os vengan a m\u00ed, y no se lo impid\u00e1is porque de los que son como \u00e9stos es el Reino de los Cielos&gt;\u00bb. Ha sido objetado que este \u00faltimo texto no se refiere a los infantes, pues Cristo dice \u00abvengan a m\u00ed\u00bb. En el pasaje paralelo en San Lucas (xviii, 15) sin embargo, el texto dice: \u00abLe presentaban tambi\u00e9n los ni\u00f1os peque\u00f1os para que los tocara\u00bb, y luego siguen las palabras citadas por San Mateo. En el texto griego, las palabras brephe y prosepheron se refieren a infantes de brazos. Lo que es m\u00e1s, San Pablo (Col., ii) dice que el bautismo en la Nueva Ley ha tomado el lugar de la circuncisi\u00f3n de la Antigua Ley. Era especialmente a los infantes que se aplicaba el rito de la circuncisi\u00f3n por precepto Divino. Si debe decirse que no hay ejemplo en la Biblia sobre el bautismo de infantes, podemos contestar que los infantes se incluyen en frases tales como: \u00abElla fue bautizada as\u00ed como toda su casa\u00bb (Hechos, xvi, 15); \u00ab\u00c9l mismo fue bautizado, e inmediatamente toda su casa\u00bb (Hechos, xvi, 33); \u00abYo bautizo la casa de Est\u00e9fanas\u00bb (I Cor., i, 16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tradici\u00f3n de la antigua cristiandad en cuanto a la necesidad del bautismo de infantes es clara desde el principio. Hemos proporcionado ya muchas citas evidentes sobre este asunto, al tratar la necesidad del bautismo. Por lo tanto, unas pocas aqu\u00ed ser\u00e1n suficientes. El Origen (en cap. vi, Ep. ad Rom.) declara: \u00abLa Iglesia recibi\u00f3 de los Ap\u00f3stoles la tradici\u00f3n de dar el bautismo tambi\u00e9n a los infantes\u00bb. San Agust\u00edn (Serm. Xi, De Verb Apost.) dice sobre el bautismo de infantes: \u00abEsto la Iglesia siempre tuvo, siempre sostuvo; esto recibe ella de la fe de nuestros ancestros; esto guarda ella perseverantemente a\u00fan hasta el fin\u00bb. San Cipriano (Ep. ad Fidum) escribe: \u00abDel bautismo y de la gracia..no debe guardarse al infante quien, por haber nacido recientemente, no ha cometido pecado, excepto, que naci\u00f3 carnalmente de Ad\u00e1n, y por ello ha contra\u00eddo el contagio de la muerte antigua en su primera natividad; y viene a recibir la remisi\u00f3n de pecados con mayor facilidad por esto que no le es propio, sino que el pecado de otro es perdonado\u00bb. La carta de San Cipriano a Fidus declara que el Concilio de Cartago en 253 reprob\u00f3 la opini\u00f3n de que el bautismo de los infantes debe ser demorado hasta el octavo d\u00eda despu\u00e9s del nacimiento. El Concilio de Milevis en 416 anatematiza a todo aquel que diga que los infantes nacidos \u00faltimamente no deben ser bautizados. El Concilio de Trento solemnemente define la doctrina del bautismo de infantes (Ses. VII, can. xiii). Tambi\u00e9n condena (can. xiv) la opini\u00f3n de Erasmo de que aquellos que han sido bautizados en la infancia, deben ser dejados libres para ratificar o rechazar las promesas bautismales al llegar a adultos. Los te\u00f3logos tambi\u00e9n llaman la atenci\u00f3n al hecho de que Dios desea sinceramente que todos los hombres sean salvados, no excluye a los infantes, para quienes el \u00fanico medio posible es el bautismo ya sea de agua o de sangre. Las doctrinas de universalidad del pecado original y de la expiaci\u00f3n de Cristo que incluye a todos, se establecen tan clara y absolutamente en las Escrituras de tal modo que no dejan raz\u00f3n s\u00f3lida para negar que los infantes se incluyen al igual que los adultos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la objeci\u00f3n de que el bautismo requiere fe, los te\u00f3logos responden que los adultos deben tener fe, pero los infantes reciben la fe habitual, la cual es infundida en ellos en el sacramento de regeneraci\u00f3n. En cuanto a la fe verdadera, ellos creen en la fe del otro; como San Agust\u00edn (De Verb. Apost., xiv, xviii) dice bellamente: \u00ab\u00c9l cree por otro, quien ha pecado por otro\u00bb. En cuanto a la obligaci\u00f3n impuesta por el bautismo, el infante est\u00e1 obligado a cumplir en proporci\u00f3n a su edad y capacidad, como en el caso de todas las leyes. Es verdad que Cristo prescribi\u00f3 la instrucci\u00f3n y la fe verdadera para los adultos como necesarios para el bautismo (Juan, iii). No pone restricci\u00f3n alguna en cuanto al sujeto de bautismo; y como consecuencia aunque los infantes son incluidos en la ley, no se les puede requerir que cumplan condiciones que son imposibles a su edad. Aunque no se niega la validez del bautismo de infantes, Tertuliano (De Bapt., xviii) deseaba que el sacramento no les fuera conferido hasta que hubiesen obtenido uso de raz\u00f3n, debido al peligro de profanar su bautismo como j\u00f3venes entre las tentaciones de los vicios paganos. De la misma forma, San Gregorio Nac\u00edanceno (Or. xl, De Bapt) pensaba que el bautismo, a menos que hubiese peligro de muerte, deb\u00eda diferirse hasta que el ni\u00f1o tuviera tres a\u00f1os de edad, pues entonces pod\u00eda escuchar y responder en las ceremonias. Sin embargo, dichas opiniones, eran compartidas por pocos, y no conten\u00edan negaci\u00f3n de validez del bautismo de infantes. Es cierto que el Concilio de Neoc\u00e6sarea (can. vi) declara que un infante no puede ser bautizado en el vientre de su madre, pero s\u00f3lo ense\u00f1aba que ni el bautismo de la madre ni su fe es com\u00fan a ella y al infante en su vientre, sino que son actos peculiares s\u00f3lo de la madre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) El Bautismo de Infantes No Nacidos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto lleva al bautismo de infantes en caso de parto dif\u00edcil. Cuando el Ritual Romano declara que un ni\u00f1o no debe ser bautizado mientras est\u00e1 a\u00fan (clausus) en el vientre de su madre, supone que el agua bautismal no puede llegar al cuerpo del ni\u00f1o. Cuando, no obstante, esto parece posible, a\u00fan con ayuda de alg\u00fan instrumento, Benedicto XIV (Syn. Diaec., vii, 5) declara que las comadronas deben ser instruidas para conferir bautismo condicional. El Ritual contin\u00faa diciendo que cuando el agua puede fluir sobre la cabeza del infante el sacramento debe administrarse absolutamente; pero si s\u00f3lo puede ser vaciado en alguna parte del cuerpo, el bautismo es indudablemente conferido, pero debe repetirse condicionalmente en caso de que el ni\u00f1o sobreviva a su nacimiento. Debe notarse que en estos dos \u00faltimos casos, la r\u00fabrica del Ritual supone que el infante ha emergido parcialmente del vientre. Pues si el feto estaba totalmente guardado, el bautismo debe ser condicionalmente repetido en todos los casos (Lehmkuhl, n, 61). En caso de muerte de la madre, el feto debe ser inmediatamente extra\u00eddo y bautizado, si tuviera alguna vida en \u00e9l. Los infantes han sido sacados vivos del vientre despu\u00e9s de morir la madre. Despu\u00e9s de haberse llevado a cabo la incisi\u00f3n Ces\u00e1rea, el feto puede ser condicionalmente bautizado antes de la extracci\u00f3n si es posible, si el sacramento es administrado despu\u00e9s de removido del vientre el bautismo debe ser absoluto, siempre y cuando exista la certeza de vida alguna. Si despu\u00e9s de la extracci\u00f3n sea dudoso si vive, debe bautizarse bajo la condici\u00f3n: \u00abSi est\u00e1s vivo\u00bb. Debe recordarse a m\u00e9dicos, madres y comadronas sobre la grave obligaci\u00f3n de administrar el bautismo bajo estas circunstancias. Debe tenerse en mente que seg\u00fan la opini\u00f3n prevaleciente entre los instruidos, el feto es animado por un alma humana desde el principio mismo de su concepci\u00f3n. En los casos de parto en los que el producto sea una masa ciertamente no animada por vida humana, debe bautizarse condicionalmente: \u00abSi sois un hombre\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(4) Bautismo de Personas con Locura\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los perpetuamente locos, que nunca han tenido uso de raz\u00f3n, est\u00e1n en la misma categor\u00eda que los infantes en lo que se refiere a conferir el bautismo, y consecuentemente este sacramento es v\u00e1lido si es administrado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si en alg\u00fan tiempo hubiesen estado sanos, el bautismo otorgado a ellos durante su locura ser\u00eda probablemente inv\u00e1lido a menos que hubiesen mostrado un deseo por \u00e9l antes de perder la raz\u00f3n. Los moralistas ense\u00f1an que, en la pr\u00e1ctica, esta \u00faltima clase puede siempre ser bautizada condicionalmente, cuando sea incierto si pidieron alguna vez ser bautizados (Sabetti, no. 661). En cuanto a esto, debe notarse que, seg\u00fan muchos escritores, cualquiera que tenga un deseo de recibir todas las cosas necesarias para la salvaci\u00f3n, tiene al mismo tiempo un deseo impl\u00edcito de bautismo, y que un desea m\u00e1s espec\u00edfico no es absolutamente necesario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(5) Exp\u00f3sitos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los exp\u00f3sitos deben bautizarse condicionalmente, si no hay modo de averiguar que han sido bautizados v\u00e1lidamente o no. Si se ha dejado una nota con el exp\u00f3sito estableciendo que ya ha recibido el bautismo, la opini\u00f3n m\u00e1s com\u00fan es que de todos modos debe recibir el bautismo condicional, a menos que las circunstancias sean claras en cuanto que el bautismo ha sido sin duda conferido. O&#8217;Kane (no. 214) dice que debe seguirse la misma regla cuando las comadrona u otras personas laicas han bautizado infantes en caso de necesidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(6) Bautismo de los Hijos de Jud\u00edos y de Padres Infieles\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n se discute la cuesti\u00f3n de si los hijos infantes de jud\u00edos o infieles pueden ser bautizados en contra de la voluntad de sus padres. Para la duda general, la respuesta es un decidido no, porque dicho bautismo violar\u00eda los derechos naturales de los padres, y el infante estar\u00eda expuesto posteriormente al peligro de perversi\u00f3n. Decimos esto, por supuesto, s\u00f3lo en cuanto a la licitud de un bautismo tal, pues si en realidad fuera administrado, sin duda ser\u00eda v\u00e1lido. Santo Tom\u00e1s (III:68:10) es muy claro al negar la legalidad de impartir dicho bautismo, y esto ha sido juzgado constantemente por el Magisterio Pontificio, lo que es evidente por los varios decretos de las Congregaciones Sagradas y del Papa Benedicto XIV (II Bullarii). Decimos que la respuesta es negativa a la cuesti\u00f3n general, porque las circunstancias particulares pueden requerir una respuesta diferente. Pues indudablemente ser\u00eda l\u00edcito impartir dicho bautismo si los ni\u00f1os estuvieran en peligro de muerte; o si hubiesen sido removidos del cuidado paternal y no hubiese posibilidad de regresar a \u00e9l; o si estuvieran perpetuamente locos; o si uno de los padres consintiera al bautismo; o por \u00faltimo, si, despu\u00e9s de la muerte del padre, el abuelo paternal estuviera dispuesto, a\u00fan con la oposici\u00f3n de la madre. Sin embargo, si los ni\u00f1os no fuesen infantes, sino que tuviesen uso de raz\u00f3n y tuvieran la instrucci\u00f3n suficiente, deben ser bautizados cuando la prudencia dicte tal curso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el c\u00e9lebre caso del ni\u00f1o jud\u00edo, Edgar Mortara, P\u00edo IX sin duda orden\u00f3 que fuese criado como cat\u00f3lico, a\u00fan en contra de la voluntad de sus padres, pero el bautismo ya le hab\u00eda sido administrado unos a\u00f1os antes cuando estuvo en peligro de muerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(7) Bautismo de los Hijos de Padres Protestantes\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es l\u00edcito bautizar a los hijos en contra de la voluntad de sus padres Protestantes; pues su bautismo violar\u00eda el derecho paternal, exponi\u00e9ndolos al peligro de perversi\u00f3n, y ser\u00eda contrario a la pr\u00e1ctica de la Iglesia. Kenrick tambi\u00e9n condena fuertemente a las enfermeras que bautizan a los hijos de Protestantes, salvo si est\u00e1n en peligro de muerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(8) Bautismo Con Consentimiento de Padres No Cat\u00f3licos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfDebe un sacerdote bautizar al hijo de padres no cat\u00f3licos si ellos mismos lo desean? Ciertamente puede hacerlo si hay raz\u00f3n para tener la esperanza de que el ni\u00f1o ser\u00e1 criado como cat\u00f3lico (Conc. Prov, Balt., I, decr, x). Una a\u00fan mayor seguridad para la educaci\u00f3n cat\u00f3lica de dicho ni\u00f1o ser\u00eda la promesa de uno o ambos padres de que ellos mismos abrazar\u00e1n la Fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(9) Bautismo de los Muertos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto al bautismo para los muertos, un pasaje curioso y dif\u00edcil en la Ep\u00edstola de San Pablo ha dado pie a alguna controversia. El Ap\u00f3stol dice: \u00abDe no ser as\u00ed \u00bfa qu\u00e9 viene el bautizarse por los muertos? Si los muertos no resucitan en manera alguna \u00bfpor qu\u00e9 bautizarse por ellos?\u00bb (I Cor., xv, 29). Parece no haber duda aqu\u00ed de que exista la absurda costumbre de conferir el bautismo sobre cad\u00e1veres, como se practic\u00f3 m\u00e1s tarde en algunas sectas herejes. Ha sido conjeturado si esta usanza desconocida de los Corintios consist\u00eda en alguna persona viva recibiendo un bautismo simb\u00f3lico representando a otra que hubiese muerto teniendo el deseo de ser cristiano, pero que no pudo realizar su deseo de ser bautizado por una muerte no prevista. Aquellos que dan esta explicaci\u00f3n dicen que San Pablo meramente se refiere a esta costumbre de los Corintios como un argumentum ad hominen, cuando se discute la resurrecci\u00f3n de los muertos, sin aprobar la usanza mencionada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arzobispo MacEvilly en su exposici\u00f3n de las Ep\u00edstolas de San Pablo, sostiene una opini\u00f3n diferente. Parafrasea el texto de San Pablo como sigue: \u00abOtro argumento a favor de la resurrecci\u00f3n. Si los muertos no han de surgir, \u00bfqu\u00e9 significa la profesi\u00f3n de fe en la resurrecci\u00f3n de los muertos, que se hace en el bautismo? \u00bfPor qu\u00e9 somos todos bautizados con una profesi\u00f3n de fe en su resurrecci\u00f3n?\u00bb El arzobispo comenta lo siguiente: \u00abEs casi imposible recapitular algo parecido a la certidumbre en cuanto al significado de estas palabras de significado tan oculto, de la gama de interpretaciones que han sido aventuradas en cuanto a ellas (vea la Disertaci\u00f3n de Calmet sobre la materia). En primer lugar, toda interpretaci\u00f3n que refiere las palabras &#8216;bautizado&#8217;, o &#8216;muerto&#8217; con pr\u00e1cticas ya sea err\u00f3neas o mal\u00e9ficas, que los hombres podr\u00edan haber empleado para expresar sus creencias en la doctrina de la resurrecci\u00f3n, debe ser rechazada; pues no parece de ning\u00fan modo posible que el Ap\u00f3stol fundamentara un argumento, a\u00fan si fuera lo que los l\u00f3gicos llaman un argumentum ad hominen, sobre una pr\u00e1ctica viciada o err\u00f3nea. Adem\u00e1s, un sistema de razonamiento tal ser\u00eda bastante inconcluso. Por esto, las palabras no deben ser referidas ya sea con los Clinics, bautizados a la hora de la muerte, o a los bautismos vicarious en uso entre los jud\u00edos, para sus amigos que partieron sin el bautismo. La interpretaci\u00f3n adoptada en el parafraseo hacen que las palabras se refieran al Sacramento del Bautismo, al cual todos estaban obligados, como condici\u00f3n necesaria, a acercarse con fe en la resurrecci\u00f3n de los muertos. &#8216;Credo in resurrectionem mortuorum&#8217;. Esta interpretaci\u00f3n -aquella adoptada por San Cris\u00f3stomo- tiene la ventaja de dar a las palabras &#8216;bautizado&#8217; y &#8216;muerto&#8217; su significado literal. El \u00fanico inconveniente es que se introduce la palabra resurrecci\u00f3n. Pero es entendido en todo el contexto y se respalda por una referencia a otros pasajes de la Escritura. Pues, a partir de la Ep\u00edstola a los Hebreos (vi, 2) parece que un conocimiento de la fe en la resurrecci\u00f3n fue uno de los puntos elementales de instrucci\u00f3n requerida para el bautismo de adultos; y por esto las Escrituras mismas proporcionan el fundamento para la introducci\u00f3n de la palabra. Existe otra posible interpretaci\u00f3n, la cual entiende las palabras &#8216;bautismo&#8217; y &#8216;muerte&#8217; en un sentido metaf\u00f3rico, y se refiere a ellas en los sufrimientos de los Ap\u00f3stoles y heraldos de la salvaci\u00f3n en su predicaci\u00f3n de la Palabra a los infieles, muertos a la gracia y la vida espiritual, con la esperanza de hacerles part\u00edcipes en la gloria de una feliz resurrecci\u00f3n. La palabra &#8216;bautismo&#8217; es empleada en la Escritura en este sentido, a\u00fan por nuestro Divino Redentor mismo &#8211; &#8216;Tengo un bautismo con el cual ser bautizado&#8217;, etc. Y la palabra &#8216;muerte&#8217; es empleada en varias partes del Nuevo Testamento para designar a aquellos espiritualmente muertos a la gracia y a la justicia. En griego, las palabras &#8216;para los muertos&#8217;, uper ton nekron esto es, por cuenta de o a nombre de los muertos, servir\u00eda para confirmar, el alg\u00fan grado, esta \u00faltima interpretaci\u00f3n. Estas parecen ser las interpretaciones m\u00e1s probables de este pasaje; cada uno, sin duda, tiene sus dificultades. El significado de las palabras les fue conocido a los corintios en los tiempos del Ap\u00f3stol. Todo lo que puede ser conocido en cuanto a su significado en este per\u00edodo remoto, no puede ir m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de la probable conjetura\u00bb (loc. cit., cap. xv; cf. tambi\u00e9n Cornely en Ep. 1 Cor.).\n<\/p>\n<h3>ASOCIADO AL BAUTISMO<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Baptisterio\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan los c\u00e1nones de la Iglesia, excepto en caso de necesidad, el bautismo debe ser administrado en iglesias (Conc. Prov. Balt., I, Decreto 16). El Ritual Romano dice: \u00abLas iglesias en las cuales exista una pila bautismal, o donde exista un baptisterio cercano a la iglesia\u00bb. El t\u00e9rmino \u00abbaptisterio\u00bb es com\u00fanmente aplicado al espacio destinado para conferir el bautismo. De la misma forma los griegos emplearon photisterion con el mismo fin -una palabra derivada de la designaci\u00f3n de San Pablo del bautismo como \u00abiluminaci\u00f3n\u00bb. Las palabras del Ritual ya citadas, sin embargo, significan que \u00abbaptisterio\u00bb es una construcci\u00f3n separada hecha con el fin de administrar el bautismo. Dichas edificaciones han sido construidas en oriente y occidente, as\u00ed como en Tiro, Padua, Pisa, Florencia y otros lugares. En dichos baptisterios, adem\u00e1s de la pila, tambi\u00e9n se construyeron altares; y aqu\u00ed se confer\u00eda el bautismo. Sin embargo, como regla, la iglesia misma contiene un espacio delimitado con barandas que contiene la pila bautismal. En la antig\u00fcedad las pilas eran anexadas s\u00f3lo en las iglesias catedrales, pero en el presente casi toda iglesia parroquial tiene una pila. Este es el sentido del decreto de Baltimore citado anteriormente. El Concilio Plenario Segundo de Baltimore declar\u00f3, no obstante, que si los misioneros juzgan que la gran dificultad de traer un infante a la iglesia es raz\u00f3n suficiente para bautizar en una casa particular, entonces deben administrar el sacramento con todos los ritos prescritos. La ley ordinaria de la Iglesia es que cuando se confiera el bautismo privado, el resto de las ceremonias deben complementarse no en la casa, sino en la iglesia misma. El Ritual tambi\u00e9n instruye que la pila debe ser de material s\u00f3lido, para que el agua bautismal sea conservada con seguridad. Una baranda debe rodear la pila, y debe adornarla una representaci\u00f3n de San Juan bautizando a Cristo. La cubierta de la pila usualmente contiene los santos \u00f3leos empleados en el bautismo, y esta cubierta debe estar bajo cerrojo y llave, seg\u00fan el Ritual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Agua Bautismal\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al hablar de la material del bautismo, establecimos que todo lo que se requiere para su validez es agua verdadera y natural. Al administrar el bautismo solemne, sin embargo, la Iglesia prescribe que el agua utilizada debe haber sido consagrada el S\u00e1bado de Gloria o en la v\u00edspera de Pentecost\u00e9s. Por lo tanto, para la licitud (no validez) del sacramento, el sacerdote est\u00e1 obligado a utilizar agua consagrada. Esta costumbre es tan antigua que no podemos descubrir su origen. Se encuentra en la mayor\u00eda de las liturgias antiguas de las Iglesias Latina y Griegas y se menciona en las Constituciones Apost\u00f3licas (VII, 43). La ceremonia de su consagraci\u00f3n es clara y simb\u00f3lica. Despu\u00e9s de signar el agua con la cruz, el sacerdote la divide con su mano y la lanza a las cuatro esquinas de la tierra. Esto significa el bautizo de todas las naciones. Despu\u00e9s respira sobre el agua y sumerge el cirio pascual en \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces vac\u00eda en el agua, primero el \u00f3leo de los catec\u00famenos y luego el crisma sagrado, y por \u00faltimo ambos \u00f3leos santos juntos, pronunciando rezos adecuados. Pero \u00bfqu\u00e9 sucede si durante el a\u00f1o la provisi\u00f3n de agua consagrada es insuficiente? En ese caso, el Ritual declara que el sacerdote puede agregar agua com\u00fan a lo que resta, pero s\u00f3lo en menor cantidad. Si el agua consagrada parece p\u00fatrida, el sacerdote debe examinar si realmente es as\u00ed, pues la apariencia puede ser causada s\u00f3lo por la a\u00f1adidura de los santos \u00f3leos. Si realmente se ha tornado p\u00fatrida, la pila debe ser renovada y debe bendecirse agua fresca por medio de una forma se\u00f1alada en el Ritual. En los Estados Unidos, el Magisterio Pontificio ha autorizado una f\u00f3rmula breve para la consagraci\u00f3n de agua bautismal (Conc. Plen. Balt., II).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Santos \u00d3leos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el bautismo, el sacerdote emplea el \u00f3leo de los catec\u00famenos, el cual consta de aceite de oliva y crisma, \u00e9ste \u00faltimo siendo una mezcla de b\u00e1lsamo y aceite. Los \u00f3leos son consagrados por el obispo el Jueves Santo. La unci\u00f3n en el bautismo es recordada por San Justino, San Juan Cris\u00f3stomo y otros ancianos Padres. El Papa Inocencio I declara que es crisma debe aplicarse en la corona de la cabeza, no en la frente, pues esto \u00faltimo se reserva a los obispos. Lo mismo puede encontrarse en los Sacramentarios de San Gregorio y San Gelasio (Martene, I, i). En el rito griego el \u00f3leo de los catec\u00famenos es bendecido por el sacerdote durante la ceremonia bautismal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(4) Padrinos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando los infantes son solemnemente bautizados, las personas asisten a la ceremonia a hacer la profesi\u00f3n de fe a nombre del ni\u00f1o. Esta pr\u00e1ctica viene de la antig\u00fcedad y es atestiguada por Tertuliano, San Basilio, San Agust\u00edn y otros. Dichas personas son designadas sponsores, offerentes, susceptores, fidejussores, y patrini. El t\u00e9rmino en espa\u00f1ol es padrino y madrina. \u00c9stos, a falta de los padres, est\u00e1n obligados a instruir en lo referente a la fe y la moralidad. Es suficiente un padrino y no se permite m\u00e1s de dos. En el caso de que sean dos, uno debe ser hombre y el otro mujer. El fin de estas restricciones es el hecho de que el padrino contrae una relaci\u00f3n espiritual con el ni\u00f1o y sus padres, lo que ser\u00eda un impedimento de matrimonio. Los padrinos mismos deben ser personas bautizadas que tengan uso de raz\u00f3n y deben haber sido designados como padrinos por el sacerdote o los padres. Durante el bautismo deben tocar f\u00edsicamente al ni\u00f1o ya sea personalmente o por alg\u00fan otro medio. Lo que es m\u00e1s, se requiere que tengan realmente la intenci\u00f3n de asumir las obligaciones como padrinos. Es deseable que hayan sido confirmados, pero esto no es absolutamente necesario. A ciertas personas se les prohibe actuar como padrinos. Ellos son: miembros de \u00f3rdenes religiosas, personas de matrimonios distintos, o los padres de los que van a ser bautizados, y en general aquellos objetables por raz\u00f3n de infidelidad, herej\u00eda, excomuni\u00f3n o que son miembros de sociedades secretas condenadas, o pecadores p\u00fablicos (Sabetti, no. 663). Los padrinos tambi\u00e9n son empleados en el bautismo solemne de adultos. Nunca son necesarios en el bautismo privado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(5) Nombre Bautismal\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde los primeros tiempos se daban nombres en el bautismo. Al sacerdote se le indica que nombres obscenos, fabulosos y rid\u00edculos, o aquellos de dioses paganos o de hombres infieles no sean impuestos. Al contrario, el sacerdote ha de recomendar nombres de santos. Esta r\u00fabrica no es precepto riguroso, pero es indicado que el sacerdote haga lo que pueda en cuanto a este asunto. Si los padres son razonablemente obstinados, el sacerdote puede agregar el nombre de un santo a aquel en el cual se insiste.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(6) T\u00fanica Bautismal\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Iglesia primitiva, el recientemente bautizado vest\u00eda una t\u00fanica blanca por un cierto tiempo despu\u00e9s de la ceremonia (San Ambrosio, De Myst., c. vii). Como los bautismos solemnes se llevaban a cabo en v\u00edsperas de Pascua o Pentecost\u00e9s, las vestiduras blancas se asociaron con aquellas festividades. Por ello, el Sabbatum in Albis y Dominica in Albis recibieron sus nombres de la costumbre de dejar de usar en ese tiempo la t\u00fanica bautismal que hab\u00eda sido vestida desde la vigilia anterior de Pascua. Se cree que el nombre en ingl\u00e9s para Pentecost\u00e9s -&#8216;Whitsunday&#8217; o &#8216;Whitsuntide&#8217;, tambi\u00e9n se deriv\u00f3 de las vestiduras blancas de los recientemente bautizados*. En nuestro ritual hoy en d\u00eda, se coloca un velo blanco por un momento en la cabeza del catec\u00fameno como un substituto de la t\u00fanica bautismal.\n<\/p>\n<h3>CEREMONIAS DE BAUTISMO<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ritos que acompa\u00f1an la abluci\u00f3n bautismal son tan antiguas como hermosas. Los escritos de los primeros Padres y las liturgias antiguas muestran que la mayor\u00eda de los ritos se derivan de tiempos Apost\u00f3licos. El infante es tra\u00eddo a la puerta de la Iglesia por los padrinos, donde es recibido por el sacerdote. Despu\u00e9s que los padrinos han solicitado la fe de la Iglesia de Dios en nombre del ni\u00f1o, el sacerdote respira sobre su rostro y exorciza el esp\u00edritu maligno. San Agust\u00edn (Ep. cxciv, Ad Sixtum) hace uso de esta pr\u00e1ctica Apost\u00f3lica de exorcizar para demostrar la existencia del pecado original. Entonces la frente y el pecho del infante son signados con la cruz, el s\u00edmbolo de redenci\u00f3n. A continuaci\u00f3n sigue la imposici\u00f3n de manos, una costumbre ciertamente tan antigua como los Ap\u00f3stoles. Luego se coloca un poco de sal en la boca del ni\u00f1o. \u00abCuando se coloca sal en la boca de la persona a ser bautizada\u00bb, dice el Catecismo del Concilio de Trento, \u00absignifica que, por la doctrina de la fe y el don de la gracia, debe ser liberado de la corrupci\u00f3n del pecado, experimentando un gusto por las obras buenas, y gozar con el alimento de la sabidur\u00eda divina\u00bb. Colocando su estola sobre el ni\u00f1o, el sacerdote lo introduce a la iglesia, y en el camino a la pila los padrinos hacen una profesi\u00f3n de fe por el infante. El sacerdote toca ahora las orejas y fosas nasales del ni\u00f1o con esputo. El significado simb\u00f3lico se explica a continuaci\u00f3n (Cat. C. Trid.): \u00abSus fosas nasales y orejas son despu\u00e9s tocadas con esputo e inmediatamente es enviado a la fuente bautismal, que, al igual que la vista fue restaurada en el hombre ciego mencionado en la Palabra, a quien el Se\u00f1or, despu\u00e9s de haber esparcido barro sobre sus ojos, le mand\u00f3 a lavarse en las aguas del Silo\u00e9; as\u00ed tambi\u00e9n puede entender que la eficacia de la sagrada abluci\u00f3n es tal como traer luz a la mente para discernir la verdad celestial\u00bb. El catec\u00fameno ahora hace la triple renunciaci\u00f3n a Satan\u00e1s, sus obras y sus pompas, y es ungido con el \u00f3leo de los catec\u00famenos sobre el pecho y entre los hombros: \u00abSobre el pecho, que por don del Esp\u00edritu Santo, pueda arrojar de s\u00ed el error y la ignorancia y recibir la fe verdadera, &#8216;pues el justo vivir\u00e1 por la fe&#8217; (G\u00e1latas 3:11); sobre los hombros, que por la gracia del esp\u00edritu santo, pueda sacudir de s\u00ed la negligencia y la apat\u00eda y participar en buenas obras; &#8216;la fe sin obras est\u00e1 muerta&#8217; (Santiago 2:26)\u00bb, dice el Catecismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El infante ahora, a trav\u00e9s de sus padrinos, hace una declaraci\u00f3n de fe y pide el bautismo. El sacerdote, habiendo mientras tanto cambiado su estola violeta por una blanca, administra entonces la abluci\u00f3n en tres partes, haciendo el signo de la cruz tres veces con la corriente de agua que vac\u00eda sobre la cabeza del ni\u00f1o, diciendo al mismo tiempo: \u00abN , yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo\u00bb. Durante la abluci\u00f3n, los padrinos del ni\u00f1o ya sea lo sostienen o al menos lo tocan. Si el bautismo es por inmersi\u00f3n, el sacerdote sumerge la parte posterior de la cabeza tres veces en el agua en la forma de una cruz, pronunciando las palabras sacramentales. La corona de la cabeza del ni\u00f1o es ahora ungida con crisma, \u00abpara conferirle el entendimiento de que de ese d\u00eda en adelante est\u00e1 unido como miembro a Cristo, su cabeza, e injertado en Su cuerpo; y por lo tanto es llamado cristiano por Cristo, pero Cristo por crisma\u00bb (Catec.). Ahora se coloca un velo blanco sobre la cabeza del infante con las palabras: \u00abRecibe esta vestidura blanca, y que puedas llevar sin mancha antes del juicio de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, y que tengas vida eterna. Am\u00e9n\u00bb. Entonces se coloca en el catec\u00fameno una vela encendida, mientras el sacerdote dice: \u00abRecibe esta llama encendida, y que conserves tu bautismo sin culpa. Observa los mandamientos de Dios; que, cuando Nuestro Se\u00f1or haya de venir a Sus nupcias, puedas salir a Su encuentro con todos los Santos y puedas tener vida por siempre, y vivir por siempre. Am\u00e9n\u00bb. Entonces se le invita al nuevo cristiano a ir en paz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el bautismo de adultos, todas las ceremonias esenciales son las mismas que las de los infantes. Sin embargo, existen algunas adiciones que le distinguen. El sacerdote viste la capa sobre sus otras dos vestiduras, y debe ser asistido por un n\u00famero de cl\u00e9rigos o al menos por dos. Mientras que el catec\u00fameno aguarda fuera de la puerta de la iglesia, el sacerdote recita algunos rezos en el altar. Luego procede al lugar donde est\u00e1 el candidato, y le hace las preguntas y lleva a cabo los exorcismos casi como se prescribe en el ritual para los infantes. Sin embargo, antes de administrar la sal bendita, solicita al catec\u00fameno hacer una renuncia expl\u00edcita de la forma de error a la que estaba previamente adherido, y despu\u00e9s es signado con la cruz en la ceja, orejas, ojos, fosas nasales, boca, pecho y entre los hombros. Despu\u00e9s, el candidato, de rodillas, recita tres veces el Padrenuestro, y se hace una cruz sobre su frente, primero por el padrino y luego por el sacerdote. Despu\u00e9s de esto, tom\u00e1ndole de la mano, el sacerdote le gu\u00eda hacia dentro de la iglesia, donde adora postrado y levant\u00e1ndose recita el Credo de los Ap\u00f3stoles y el Padrenuestro. Las dem\u00e1s ceremonias son pr\u00e1cticamente las mismas que para los infantes. Debe notarse que debido a la dificultad de llevar a cabo con el esplendor adecuado el ritual para bautizar a los adultos, los obispos de los Estados Unidos obtuvieron permiso del Magisterio Pontificio para en su lugar emplear el ceremonial del bautismo de infantes. Esta dispensa general dur\u00f3 hasta 1857, cuando la ley ordinaria de la Iglesia entr\u00f3 en vigor. (Vea BALTIMORE, CONCILIOS DE). Sin embargo, algunas di\u00f3cesis de Estados Unidos, obtuvieron permisos individuales para continuar con el uso el ritual para infantes en la administraci\u00f3n de bautismo para adultos.\n<\/p>\n<h3>BAUTISMO METAF\u00d3RICO<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nombre \u00abbautismo\u00bb en ocasiones se aplica inadecuadamente a otras ceremonias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Bautismo de Campanas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este nombre ha sido dado a la bendici\u00f3n de campanas, al menos en Francia, desde el siglo once. Se deriva del lavado de la campana con agua bendita que lleva a cabo el obispo, antes de ungirla con el \u00f3leo de enfermos sin incluir crisma e incluy\u00e9ndolo. Se coloca un incensario humeante bajo ella. El obispo ora para que estos sacramentales de la Iglesia puedan, al sonar de la campana, lanzar a los demonios al vuelo, proteger de las tormentas y llamar a los fieles a la oraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Bautismo de Naves\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al menos desde los tiempos de las Cruzadas, los rituales han contenido una bendici\u00f3n para naves. El sacerdote ruega a Dios bendecir al buque y proteger a aquellos que navegan en \u00e9l, como lo hizo con el arca de No\u00e9, y Pedro, cuando el Ap\u00f3stol se hund\u00eda en el mar. La nave es entonces rociada con agua bendita.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">WILLIAM H.W. FANNING<br \/>\nTranscrito por Charles Sweeney, SJ<br \/>\nTraducido por Luc\u00eda Lessan\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mat 3:7 al ver \u00e9l que .. los saduceos ven\u00edan a su b Mat 20:22; Mar 10:38 bautizados con el b con que Mat 21:25; Mar 11:30; Luk 20:4 el b de Juan, \u00bfera Luk 3:3 predicando el b del arrepentimiento para Luk 7:29 a Dios, bautiz\u00e1ndose con el b de Juan Luk 12:50 de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bautismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abBAUTISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-1173","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1173","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1173"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1173\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1173"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1173"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1173"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}