{"id":11928,"date":"2016-02-05T08:13:20","date_gmt":"2016-02-05T13:13:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/luces\/"},"modified":"2016-02-05T08:13:20","modified_gmt":"2016-02-05T13:13:20","slug":"luces","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/luces\/","title":{"rendered":"LUCES"},"content":{"rendered":"<p>[471]<\/p>\n<p>    Son todos los destellos que iluminan un lugar o una reuni\u00f3n de personas. Ha sido esencial para la vida vegetal, animal y tambi\u00e9n humana.<\/p>\n<p>    Por eso la luz y las luces se hallan lit\u00fargicamente  vinculadas al mensaje cristiano, como lo estuvieron a casi todas las creencias religiosas. En la religi\u00f3n cristiana las luces han tenido un significado importante en las celebraciones sacramentales desde los primeros tiempos.<\/p>\n<p>    En el Nuevo Testamento el t\u00e9rmino luz (\u00abfos\u00bb) aparece 71 veces; dar luz, iluminar (\u00abfaino\u00bb) otras 31; y t\u00e9rminos derivados o compuesto con esa ra\u00ed\u00adz otras 28. Y adem\u00e1s, sin\u00f3nimos o an\u00e1logos como l\u00e1mpara brilladora (\u00ablampas\u00bb) hay 30, como  candelabro ((\u00ablyjno\u00bb) hay 26 y luminosidad o brillo (\u00abaugadso\u00bb) 6 y resplandor (\u00abfengos\u00bb) otras 3. Es decir se acercan a dos centenares las veces que se habla de la luz<br \/>\n    No es extra\u00f1o que la liturgia cristiana est\u00e9 asociada a la luz: que en las eucarist\u00ed\u00adas y en las celebraciones sacramentales se enciendas velas, l\u00e1mparas y candelas; que ante el sagrario que conserva las especies eucar\u00ed\u00adsticas deba brillar una l\u00e1mpara permanente (canon 940), que en las procesiones se lleven antorchas; que a Cristo se le presente en la liturgia pascual como un blanco cirio de pura cera virgen; y que hasta a los difuntos, \u00abque ya se hallan en la oscuridad del sepulcro\u00bb, se les enciendan velas con resplandores de esperanza eterna.<\/p>\n<p>    En consecuencia, es conveniente educar a los cristianos en el sentido y en el valor de esos signos luminosos, los cuales va a encontrar a lo largo de la vida. La Iglesia us\u00f3 desde el principio de su existencia velas y cirios, candelas y fuegos pascuales, l\u00e1mparas y cuanto supon\u00ed\u00ada recordar que Dios y su enviado est\u00e1n asociados a la luz, as\u00ed\u00ad como el mal y del demonio se vinculan a las tinieblas. Abandon\u00f3 el recuerdo del candelabro de los siete brazos del templo (el \u00abmenorah\u00bb) y multiplic\u00f3 sus luminarias como signo de su misi\u00f3n de iluminar al mundo, seg\u00fan dejo claro Jes\u00fas: \u00abYo soy la luz del mundo, el que me sigue no anda en tinieblas.\u00bb (Jn. 8.12) y mando con claridad a sus seguidores: \u00abVosotros sois la luz del mundo\u00bb (Mt. 5.14). Y \u00abque vuestra luz resplandezca ante los hombres\u00bb. (Mt 5.16 y 1 Pedr. 2.12)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Sobre el tema del uso lit\u00fargico de las <b>luces<\/b>, como un complemento de los servicios de la Iglesia ya se ha dicho algo en los art\u00edculos VELAS, VELAS DE ALTAR, CANDELEROS, CANDELEROS DE ALTAR, L\u00c1MPARA DE ALTAR, PRIMERAS L\u00c1MPARAS CRISTIANAS, BENDICI\u00d3N DEL SANT\u00cdSIMO SACRAMENTO y L\u00c1MPARAS Y LAMPADARII.  El presente art\u00edculo se refiere \u00fanicamente al aspecto m\u00e1s general del tema, y en particular a la acusaci\u00f3n que a menudo se levanta contra el catolicismo de adoptar extensamente las pr\u00e1cticas ceremoniales del mundo pagano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es f\u00e1cil de decidir cu\u00e1n lejos se remonta al siglo II o III de la era cristiana el uso de las luces durante el d\u00eda como un complemento de la liturgia.   Por un lado, parece existir cierta evidencia de que los mismos cristianos repudiaron la pr\u00e1ctica.   Aunque Tertuliano (\u00abApol.\u00bb, XLVI y XXXV; \u00abDe Idololat.\u00bb, XV) no hace ninguna referencia directa al uso de las luces en el culto religioso, aun as\u00ed habla en t\u00e9rminos fuertes de la inutilidad de l\u00e1mparas encendidas durante el d\u00eda como un acto de piedad hacia los emperadores.  Esto habr\u00eda sido un poco inconsistente, si los mismos cristianos hubiesen estado expuestos al mismo reproche.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, varios de los Padres del siglo IV parecen ser m\u00e1s expl\u00edcitos en su condena de un despliegue de l\u00e1mparas.   Por ejemplo, alrededor del a\u00f1o 303, Lactancio escribi\u00f3: \u00abEllos [los paganos] queman luces como para uno que vive en la oscuridad \u2026 \u00bfEs que se cree estar en su sano juicio el que le ofrece el don de luz de velas y cirios de cera al autor y dador de la luz?&#8230;  Sin embargo, sus dioses, porque son de la tierra, necesitan de la luz porque no quieren estar en la oscuridad\u00bb (\u00bb Institut. div. \u00ab, VI, II). De igual manera, San Gregorio Nacianceno, hacia el final del mismo siglo, observa:  \u00abQue nuestra morada no resplandezca con luz visible y resuene con juglar\u00eda, porque en efecto esa es la costumbre del mes sagrado de los griegos, pero no honremos a Dios con estas cosas y no exaltemos la presente temporada con ritos impropios, sino con la pureza del alma y la alegr\u00eda de la mente y con l\u00e1mparas que iluminen todo el cuerpo de la Iglesia, es decir, con contemplaciones y pensamientos divinos\u201d (Orat., V, 35).   El car\u00e1cter ret\u00f3rico de estos pasajes hace peligroso el sacar conclusiones. Es muy posible que los escritores est\u00e9n s\u00f3lo protestando contra las iluminaciones que formaban parte de los cultos religiosos ordinarios de los emperadores, y desean expresar fuertemente las objeciones en contra de una pr\u00e1ctica similar que estaba empezando a encontrar el favor de los cristianos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todo caso, es cierto que incluso antes de esto, ya se hab\u00eda introducido el uso lit\u00fargico de las luces.   El decreto del concilio espa\u00f1ol de Illiberis, o Elvira (alrededor de 305 d.C.), es demasiado oscuro para dar una base firme para el argumento (ver Hefele-Leclercq, \u00abHist. Des conciles\u00bb, I, 212).   A pesar de eso, esta prohibici\u00f3n de \u00abque no se encendieran velas en un cementerio durante el d\u00eda, para que los esp\u00edritus de los santos no fuesen molestados\u00bb (c. XXXIV), por lo menos muestra que la pr\u00e1ctica de encender luces incluso durante el d\u00eda &#8212;que sabemos hab\u00eda estado mucho tiempo en uso entre los paganos&#8212; por alguna raz\u00f3n simb\u00f3lica o supersticiosa, estaba siendo adoptada tambi\u00e9n por los cristianos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed no ser\u00e1 posible discutir en detalle las referencias confusas y al parecer incoherentes de San Jer\u00f3nimo a la utilizaci\u00f3n de las luces. Sin embargo, dos hechos se destacan claramente:\n<\/p>\n<ul>\n<li>(1)  que \u00e9l aceptaba la existencia de una costumbre bastante generalizada de encender velas y l\u00e1mparas en honor de los m\u00e1rtires, una costumbre por la que se disculpa sin aprobarla sin reservas; y <\/li>\n<li>(2) que el santo, aunque niega que exista una pr\u00e1ctica general entre los cristianos de encender luces durante el d\u00eda, aun as\u00ed admite al menos algunos casos de un uso puramente lit\u00fargico de la luz.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, dice: \u00abAparte de honrar las reliquias de los m\u00e1rtires, es la costumbre, a trav\u00e9s de todas las Iglesias de Oriente, el encendido de luces cuando se va a leer los Evangelios, aunque el sol ya est\u00e1 brillando, de hecho, no para disipar las tinieblas, sino para exhibir una muestra de felicidad&#8230; y eso bajo la figura de la luz corp\u00f3rea, para que esa luz manifieste lo que leemos en el Salterio `tu palabra es l\u00e1mpara para mis pies y lumbrera para mi camino\u2019\u00bb (C Vigilantium, VII). Este testimonio es especialmente valioso porque refuta muy claramente cualquier punto de vista exclusivamente utilitario de la utilizaci\u00f3n de las luces en las iglesias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De Eusebio, San Paulino de Nola, la \u00abPeregrinatio Aetheria\u00bb (Peregrinaci\u00f3n de Aeteria) y otras autoridades obtenemos abundante evidencia de que los cristianos del siglo IV, y probablemente a\u00fan antes, hac\u00edan un gran despliegue de l\u00e1mparas y velas de todas clases en la v\u00edspera de Pascua y en algunas otras fiestas solemnes.   Por otra parte, esto no parece haberse limitado a la vigilia nocturna en s\u00ed misma, pues San Paulino, al describir la fiesta de San F\u00e9lix, a quien estaba dedicada su iglesia, nos dice en verso como \u00ablos brillantes altares son coronados con l\u00e1mparas colocadas en densa sucesi\u00f3n.  Las luces arden, olorosas a papiro encerado.  Alumbran de d\u00eda y de noche; as\u00ed la noche es radiante con la claridad del d\u00eda, y el d\u00eda mismo, brillante en celestial belleza, brilla a\u00fan m\u00e1s con la doble luz de innumerables l\u00e1mparas\u201d  (\u00abPoem.\u00bb, XIV, \u00abNat.\u00bb III, en P.L., LXI, 467).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, es muy posible que este lenguaje po\u00e9tico signifique no m\u00e1s que en una iglesia bastante oscura se consideraba conveniente mantener las l\u00e1mparas encendidas incluso durante el d\u00eda en las grandes fiestas, cuando hab\u00eda una gran concurrencia de gente.   No nos dice nada de cualquier uso de las luces que sea lit\u00fargico en el sentido estricto de la palabra.  Lo mismo puede decirse de varias referencias a la ornamentaci\u00f3n festiva de las iglesias con l\u00e1mparas y velas que se pueden encontrar en los escritos del poeta cristiano Prudencio (cf. P.L., LIX, 819, 829, y LX, 300).   Sin embargo, cuando nos encontramos en el reci\u00e9n descubierto \u00abTestamento de nuestro Se\u00f1or\u00bb (I, 19) un requerimiento en relaci\u00f3n con los edificios eclesi\u00e1sticos, que \u00abtodos los lugares deben estar iluminados, tanto para un tipo como tambi\u00e9n para la lectura\u00bb, parece claro que San Jer\u00f3nimo no estaba solo al adjudicarle un significado m\u00edstico al uso de las luces.     Por lo tanto, podemos inferir que antes de los d\u00edas (alrededor de 475 d.C.) de Narsai, autor de homil\u00edas  lit\u00fargicas (ver [[l\u00e1mparas y lampadarii), ya se hab\u00eda vuelto universal el uso de l\u00e1mparas y velas alrededor del altar durante la liturgia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que a\u00f1adir que no se le puede dar gran importancia a la menci\u00f3n que hace San Paulino de Nola de \u00abuna luz perpetua\u00bb en la iglesia (\u00abcontinuum scyphus argenteus aptus ad usum\u201d; cf. P.L. LXI, 539). Ciertamente no se puede asumir que esto ten\u00eda la intenci\u00f3n de ser una muestra de respeto hacia el Sant\u00edsimo Sacramento reservado para los enfermos.   En los d\u00edas anteriores a la invenci\u00f3n de los f\u00f3sforos era un asunto de gran conveniencia el tener alguna fuente de fuego continua de la que se pudiese obtener una luz f\u00e1cilmente.  Parece que esa luz perpetua se manten\u00eda por lo general, entonces como ahora, en las sinagogas jud\u00edas (cf. \u00c9x. 27,20; Lev. 24,2), pero fueron s\u00f3lo los talmudistas posteriores quienes descubrieron en esto un prop\u00f3sito de honrar la Tora, o Libros de la Ley, preservados en el Arca.  El mismo designio utilitario probablemente subyace en cualquier pr\u00e1ctica cristiana, que, despu\u00e9s de todo, no est\u00e1 muy ampliamente atestiguada, de mantener una luz siempre ardiendo en la iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, volviendo al uso lit\u00fargico de las luces en el sentido m\u00e1s estricto, no faltan muchas  consideraciones que sugieren que, a pesar de la falta de evidencia directa, esta pr\u00e1ctica es, probablemente, de fecha mucho m\u00e1s antigua que el siglo IV.  Para empezar, el candelabro de siete brazos, o m\u00e1s exactamente, la l\u00e1mpara de pie, era un elemento permanente en el ritual del Templo de Jerusal\u00e9n y m\u00e1s de una fiesta jud\u00eda (por ejemplo, la Fiesta de la Dedicaci\u00f3n y la de los Tabern\u00e1culos) se caracteriz\u00f3 por una profusa utilizaci\u00f3n de las luces.   Por otra parte, en la importancia que el Apocalipsis (1,12; 4,5; 11,4) le da a la menci\u00f3n de candeleros y l\u00e1mparas, est\u00e1 s\u00f3lo haciendo eco de las concepciones m\u00e1s o menos lit\u00fargicas ya vigentes en ese tiempo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez m\u00e1s, el hecho de que la liturgia en un principio, sin duda, se celebraba en la noche (cf. 1 Cor. 11,21), como tambi\u00e9n la necesidad de que los fieles deb\u00edan reunirse a menudo a escondidas (como en las catacumbas) o en las primeras horas de la ma\u00f1ana (cf. Plinio, \u00abEpp\u00bb, X, n. 97 .}&#8212; ante lucem convenire; y Tertuliano, \u00abDe Cor,\u00bb, III &#8212;antelucanis coetibus), hacen que sea muy probable que se viniese a considerar la luz artificial como un complemento ordinario de la liturgia.   Por lo tanto el uso de l\u00e1mparas y velas probablemente continu\u00f3 incluso cuando en realidad no eran necesarias, al igual que, en tiempos m\u00e1s modernos, la bugia del obispo, que en un principio sirvi\u00f3 a un prop\u00f3sito totalmente pr\u00e1ctico, con el tiempo ha llegado a ser puramente ceremonial.   Es tambi\u00e9n significativo que las primeras representaciones de la \u00daltima Cena casi siempre dan importancia a la l\u00e1mpara, mientras que algo de la misma clase prevalece en los primeros rudos bocetos de altares cristianos. En cualquier caso, las l\u00e1mparas y ara\u00f1as son visibles entre los primeros registros de regalos a la Iglesia (Vea el \u00abLiber Pontificalis\u00bb, ed Duchesne, passim; y cf. el inventario de Cirta, 303 d.C., en Morcelli, \u00abAfrica Christiana\u00bb, II , 183; y Beissel, \u00abBilder aus der altchrist Kunst\u00bb, 247).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto en tiempos antiguos como en los modernos, se ha levantado contra la Iglesia el reproche de que, en su uso ceremonial de las luces, se ha apoderado sin escr\u00fapulos de las pr\u00e1cticas sensuales  y a menudo id\u00f3latras del paganismo; pero hay muy poca justificaci\u00f3n real para esta acusaci\u00f3n. Para empezar, debe ser evidente que tales elementos simples como la luz, la m\u00fasica, las ricas vestimentas, las procesiones, las abluciones y purificaciones, las flores, los ung\u00fcentos, el incienso, etc., pertenecen, por as\u00ed decirlo, a la acci\u00f3n com\u00fan de todo ceremonial, ya sea religioso o secular.  Si va a haber alguna solemnidad del culto externo en absoluto, debe incluir al menos algunas de estas cosas, y si nos volvemos al ritual polite\u00edsta de las antiguas Grecia y Roma, o a las naciones del Lejano Oriente, o a las comparativamente aisladas civilizaciones de los abor\u00edgenes de M\u00e9xico y Per\u00fa, encontramos que la lucha humana por la grandiosidad se manifiesta de maneras muy similares.   Una multiplicidad de luces es siempre en alguna medida alegre y decorativa, y es un principio ense\u00f1ado por la experiencia cotidiana que las marcas de respeto que al principio se muestran con un prop\u00f3sito estrictamente utilitario se consideran al final s\u00f3lo como las m\u00e1s honor\u00edficas, si se contin\u00faan cuando son claramente superfluas.   As\u00ed, una escolta de antorchas o candeleros, lo cual es casi una necesidad en la oscuridad, y es una conveniencia en el crep\u00fasculo, se convierte en una formalidad indicativa de respeto ceremonioso si se mantiene a plena luz del d\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez m\u00e1s, ya que el uso de las luces era tan familiar para el ritual jud\u00edo, no hay base suficiente para considerar que la Iglesia cristiana es imitativa a este respecto ya sea de las religiones de Grecia y de Roma o de la m\u00e1s oriental adoraci\u00f3n a Mitra.   Al mismo tiempo, parece bastante probable que ciertas caracter\u00edsticas del ceremonial cristiano fueron tomadas directamente de los usos seculares romanos. Por ejemplo, no cabe duda de que la costumbre posterior de que siete ac\u00f3litos con candeleros precedieran al Papa, cuando hac\u00eda su entrada solemne a la iglesia, se remonta a un privilegio que era com\u00fan en el Imperio de escoltar con antorchas a los grandes funcionarios del Estado.   Este derecho est\u00e1 expresamente reconocido en la \u00abNotitia Dignitatum\u00bb, pero tambi\u00e9n se puede encontrar en forma embrionaria en una fecha anterior, cuando el c\u00f3nsul Duilio por su victoria sobre los cartagineses, en el siglo III a.C., obtuvo el privilegio de ser escoltado a su casa por una antorcha y un flautista.   Sin embargo, aceptando, como incluso un historiador tan conservador como el cardenal Baronio estuvo totalmente dispuesto a aceptar, una cierta cantidad de pr\u00e9stamos directos de los usos paganos, esto no es objeto de reproche a la Iglesia Cat\u00f3lica. \u00ab\u00bfQu\u00e9 ha de evitar\u00bb, dice, \u00abque las cosas profanas, cuando se santifican por la palabra de Dios, sean transferidas a fines sagrados?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tenemos muchos ejemplos de esos ritos paganos loablemente adoptados para el servicio de la religi\u00f3n cristiana.  Y respecto m\u00e1s especialmente a las l\u00e1mparas y las velas, de las que estamos hablando ahora, \u00bfqui\u00e9n puede razonablemente puede encontrar culpa si esas mismas cosas que una vez se ofrecieron a los \u00eddolos est\u00e1n ahora consagradas al honor de los m\u00e1rtires; si esas luces que se encend\u00edan en los templos los s\u00e1bados &#8212;no como si los dioses necesitasen la luz, como incluso se\u00f1ala S\u00e9neca (Ep. xv, 66), sino como un signo de veneraci\u00f3n&#8212; se iluminan en honor de la Madre de Dios;  si las velas que antes se distribu\u00edan en las saturnales ahora se identifican con la Fiesta de la Purificaci\u00f3n de Mar\u00eda?  Me pregunto \u00bfqu\u00e9 hay tan sorprendente si los santos obispos han permitido que se transfieran al culto del verdadero Dios ciertas costumbres firmemente arraigadas entre los pueblos paganos, y a las que se adhirieron tan tenazmente,  y que incluso despu\u00e9s de su conversi\u00f3n al cristianismo no se les induzca a renunciar a ellas? (Baronio, \u00abAnnales\u00bb, ad ann. 58, n. 77).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto al uso de las luces en relaci\u00f3n directa con el Santo Sacrificio de la Misa, nos encontramos con todo el sistema de luces port\u00e1tiles elaborado en el primero de los \u00abOrdines Romani\u00bb.   De hecho, la clara referencia de San Jer\u00f3nimo, ya citada, a llevar luces en el Evangelio, parece probable que remonta la pr\u00e1ctica a por lo menos trescientos a\u00f1os antes, incluso si no podemos apelar, como lo han hecho muchas autoridades, a las palabras de los Hechos de los Ap\u00f3stoles (20,7-8):  \u201cEl primer d\u00eda de la semana, estando nosotros reunidos para la fracci\u00f3n del pan, Pablo\u2026 conversaba con ellos\u2026   Hab\u00eda abundantes l\u00e1mparas en la estancia superior donde est\u00e1bamos reunidos.\u201d   No parece haber sido costumbre el colocar luces sobre el altar mismo antes del siglo XI, pero el \u201cOrdines Romani\u201d y otros documentos hacen claro que, muchos siglos antes de esto, los ac\u00f3litos llevaban luces en procesi\u00f3n (vea ac\u00f3lito), y las pon\u00edan en el suelo o las manten\u00edan en la mano mientras se ofrec\u00eda la Misa y se le\u00eda el Evangelio. Un decreto del llamado Cuarto Concilio de Cartago ordena que en la ordenaci\u00f3n de un ac\u00f3lito se le d\u00e9 un candelero, pero esta colecci\u00f3n de c\u00e1nones no pertenece, como se supuso una vez, al a\u00f1o 398, sino a la \u00e9poca de San Ces\u00e1reo de Arles (alrededor de 512 d.C.).   Un poco m\u00e1s tarde, es decir, en el a\u00f1o 636, San Isidoro de Sevilla (Etymol., VII), XII, n. 29) habla de manera bastante expl\u00edcita sobre el punto: \u00abA los ac\u00f3litos\u00bb, dice, \u00aben griego, se les llama Ceroferarii en lat\u00edn, porque portan sus velas de cera durante la lectura del Evangelio o cuando se ofrece el sacrificio.  Pues entonces ellos encienden las luces y las llevan, no para ahuyentar la oscuridad, pues el sol est\u00e1 brillando, sino como un signo de alegr\u00eda, que bajo la forma de la luz material se puede representar aquella Luz de la que leemos en el Evangelio: Esa es la luz verdadera\u00bb.  Fue s\u00f3lo en una fecha posterior que varios decretos sinodales requirieron el encendido de una vela primero, y despu\u00e9s de dos, durante el tiempo de la celebraci\u00f3n de la Misa\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El uso de luces en el bautismo, la supervivencia de lo cual a\u00fan permanece en la vela que se da a los catec\u00famenos, con las palabras: \u00abRecibe este luz encendida y mant\u00e9n tu bautismo a fin de permanecer  sin culpa\u00bb, etc., tambi\u00e9n es de gran antig\u00fcedad.  Probablemente est\u00e1 conectad de una manera muy inmediata con las solemnidades de la Vigilia Pascual, cuando se bendec\u00eda la fuente, y cuando, despu\u00e9s de una cuidadosa preparaci\u00f3n y una larga serie de \u00abex\u00e1menes\u00bb, los catec\u00famenos eran finalmente admitidos a la recepci\u00f3n del |sacramento. Dom Morin (Revue B\u00e9nedictine, VIII, 20; IX, 392) ha dado una excelente raz\u00f3n para creer que la ceremonia del cirio pascual se remonta a por lo menos el a\u00f1o 382 durante la vida de San Jer\u00f3nimo.   Adem\u00e1s, el t\u00e9rmino photisthentes  (illuminati), aplicado constantemente a los reci\u00e9n bautizados en los primeros escritos, muy probablemente tiene alguna referencia a la iluminaci\u00f3n que, como sabemos por muchas fuentes, marcaba la noche del S\u00e1bado Santo. As\u00ed San Ambrosio (De Laps. Virg., V, 19), al hablar de esta ocasi\u00f3n, menciona \u00abla luz deslumbrante de los ne\u00f3fitos\u00bb; y San Gregorio Nacianceno, en su gran \u00abSerm\u00f3n sobre el Santo Bautismo\u00bb, le dice a la los candidatos que \u00ablas l\u00e1mparas que ustedes encender\u00e1n son un s\u00edmbolo de la iluminaci\u00f3n con la que nos reuniremos con el Esposo, con las l\u00e1mparas de nuestra fe brillando, no descuidadamente sosegados para dormir\u201d (Orat., XL, 46; cf. XLV, 2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez m\u00e1s, el uso pagano de las luces en los funerales parece haber sido tomada por la Iglesia como una pieza inofensiva de ceremonia a la que se le podr\u00eda dar f\u00e1cilmente un matiz cristiano.  La primera evidencia sobre este punto en los escritos de los Padres es particularmente abundante, comenzando con lo que nos dice Eusebio sobre el velatorio del cad\u00e1ver del emperador Constantino:  \u00abEncendieron velas en soportes de oro a su alrededor, y  lo cual ofrec\u00eda un maravilloso espect\u00e1culo a los espectadores, como nunca se ha visto bajo el sol desde que la tierra fue hecha\u00bb (Vita. Const., IV, 66). Del mismo modo, San Jer\u00f3nimo, nos habla de las exequias de Santa Paula en el a\u00f1o 386:   \u00abElla fue llevada a la tumba por las manos de los obispos, que incluso ponen en sus hombros el f\u00e9retro, mientras que otros pont\u00edfices llevan l\u00e1mparas y velas delante de ella\u00bb (Ad Eustoch., ep. CVIII, n. 29). As\u00ed que, una vez m\u00e1s en Occidente, en el funeral de San Germ\u00e1n de Auxerre, \u00abEl n\u00famero de luces derrotan a los rayos del sol, y mantuvieron su brillo incluso a trav\u00e9s del d\u00eda\u00bb (Constancio, \u00abVita S. Germani\u00bb, II, 24).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n es cierto que, desde un per\u00edodo muy temprano, se encend\u00edan l\u00e1mparas y velas alrededor de los cuerpos, y luego, por una transici\u00f3n natural, ante las reliquias de los m\u00e1rtires.  No es f\u00e1cil decidir hasta qu\u00e9 punto esto fue simplemente un desarrollo del uso de las luces en los funerales, o hasta qu\u00e9 punto surgi\u00f3 de la costumbre pagana de desplegar una serie de l\u00e1mparas como tributo de honor al emperador o a otros.  Como hemos visto, San Jer\u00f3nimo conoc\u00eda esta pr\u00e1ctica, y la defend\u00eda con algunas reservas.   Este encendido de luces ante los altares, reliquias y estatuas naturalmente tuvo un gran desarrollo en la Edad Media.  Legados de varias \u00abluces\u00bb a las iglesias que el testador deseaba beneficiar generalmente ocupan un espacio considerable en los testamentos medievales, especialmente en Inglaterra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde Amalario en adelante, los liturgistas medievales han escrito mucho sobre el simbolismo de las luces eclesi\u00e1sticas. Que todas esas luces tipifican a Jesucristo, quien es la Luz del Mundo, es una cuesti\u00f3n de acuerdo general, mientras que el antiguo texto del \u00abExultet\u00bb hizo familiar el pensamiento de que la cera producida por las abejas v\u00edrgenes era una figura del cuerpo humano que Cristo obtuvo de su Madre Inmaculada. Por ello es natural a\u00f1adir que la mecha era el emblema del alma humana de Cristo, mientras que la llama representaba su divinidad. Sin embargo, los liturgistas medievales tambi\u00e9n abundan en una variedad de otras exposiciones simb\u00f3licas, que, naturalmente, no siempre son muy coherentes entre s\u00ed.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  B\u00c4UMER en Kirchenlex., s.v. Kerze; SCHROD, ibid., s.v. Licht; SCUDAMORE en Dict. Christ. Antiq., s.v.; BARONIO, Annales ad ann., 58; THALHOFER, Liturgik, I (Friburgo, 1883), 666-83; M\u00dcHLBAUER, Geschichte und Bedeutung der Wachslichter bei den kirchlichen Functionen (Augsburgo, 1874); STALEY, Studies in Ceremonial (Londres, 1901), 169-94.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Thurston, Herbert. \u00abLights.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910. 20 Feb. 2012 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/09244b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[471] Son todos los destellos que iluminan un lugar o una reuni\u00f3n de personas. Ha sido esencial para la vida vegetal, animal y tambi\u00e9n humana. Por eso la luz y las luces se hallan lit\u00fargicamente vinculadas al mensaje cristiano, como lo estuvieron a casi todas las creencias religiosas. 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