{"id":11966,"date":"2016-02-05T08:14:34","date_gmt":"2016-02-05T13:14:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/madre-de-dios\/"},"modified":"2016-02-05T08:14:34","modified_gmt":"2016-02-05T13:14:34","slug":"madre-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/madre-de-dios\/","title":{"rendered":"MADRE DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p>[254]<\/p>\n<p>     La prerrogativa y dignidad m\u00e1xima de Mar\u00ed\u00ada Virgen es la de ser Madre de Dios. No se trata de que recibiera de ella, como es evidente, la divinidad; sino que, por estar el hombre Jes\u00fas concebido en sus entra\u00f1as virginales unido hipost\u00e1ticamente a la divinidad, ella entra en relaci\u00f3n con la unidad de persona que existe en su divino Hijo.<\/p>\n<p>    Es, pues, Madre de Dios, no madre de la divinidad. As\u00ed\u00ad lo reconoci\u00f3 la primera tradici\u00f3n de la Iglesia (la Madre del Se\u00f1or) y as\u00ed\u00ad fue reconocido y declarado en el Concilio de Efeso, del 431, que declar\u00f3 contra Nestorio y sus seguidores, por probable formulaci\u00f3n de S. Cirilo, que Mar\u00ed\u00ada deb\u00ed\u00ada ser reconocida como \u00abteostokos\u00bb, madre de Dios, y no s\u00f3lo como \u00abanthrostokos\u00bb, madre del hombre Jes\u00fas o \u00abXristostokos\u00bb, madre de Cristo, el ungido.<\/p>\n<p>    La figura de Mar\u00ed\u00ada recibe su grandeza eclesial, no tanto por la devoci\u00f3n inmensa de sus admiradores, sino por la estrecha relaci\u00f3n con su Hijo Salvador.<\/p>\n<p>    Fue el hecho de la anunciaci\u00f3n del \u00e1ngel el que inici\u00f3 su vocaci\u00f3n eclesial, al asumir la maternidad en el misterio de su conciencia y de su plenitud de santidad  al servicio de Dios. As\u00ed\u00ad lo reconoci\u00f3 siempre la Iglesia.<\/p>\n<p>   \u00abLa Anunciaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada inaugura la plenitud de los tiempos, es decir el cumplimiento de las promesas y de los preparativos. Mar\u00ed\u00ada es invitada a concebir a Aquel en quien habitar\u00e1 corporalmente la plenitud de la divinidad. La respuesta estuvo vinculada al poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu Santo vendr\u00e1 sobre Ti.\u00bb (Catec. Iglesia Cat\u00f3lica. N. 484)<\/p>\n<p>    1. Raz\u00f3n m\u00e1xima.<\/p>\n<p>    Aparece en la Sda. Escritura la misma declaraci\u00f3n de la relaci\u00f3n con el \u00fanico Se\u00f1or, Dios y hombre, que es engendrado en el vientre de Mar\u00ed\u00ada. \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu Santo vendr\u00e1 sobre ti y el poder del Alt\u00ed\u00adsimo te envolver\u00e1 con su sombra&#8230; Por eso, el fruto que de ti va a nacer ser\u00e1 santo y ser\u00e1 llamado Hijo de Dios&#8230; Mar\u00ed\u00ada dijo al Angel: He aqu\u00ed\u00ad la esclava del Se\u00f1or. H\u00e1gase en m\u00ed\u00ad seg\u00fan tu palabra\u00bb. (Lc. 1. 35-37)<\/p>\n<p>    La maternidad de Mar\u00ed\u00ada no significa que le haya dado la divinidad, sino que fue la gestadora de un ser humano, en quien estaba la Segunda Persona de la Trinidad Sant\u00ed\u00adsima con una uni\u00f3n personal, hipost\u00e1tica, a esa humanidad en gestaci\u00f3n. Al decir humanidad, se alude a su cuerpo y a su alma, unidos e inseparables.<\/p>\n<p>    1.1. Unidad en Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Si en Jes\u00fas no hay dos seres, un Dios y un hombre, sino un solo ser, una sola persona, un solo Jes\u00fas, con dos naturalezas humana y divina, Mar\u00ed\u00ada deber\u00ed\u00ada ser llamada la Madre de ese ser humano unido a Dios. Ser\u00ed\u00ada llamada Madre de Dios.<\/p>\n<p>    Desde los primeros momentos de la naciente Iglesia, la Virgen Mar\u00ed\u00ada fue, para los seguidores de Jes\u00fas, un signo de presencia divina. Su figura, a pesar de su importancia, se mantiene en la discreta y casi imperceptible animaci\u00f3n de su misma presencia.<\/p>\n<p>    Sea cual sea la verdad de las tradiciones que sobre ella se fraguaron: su traslado a la comunidad cristiana de la ciudad Efeso, en la costa de Asia, o su permanencia en Jerusal\u00e9n hasta el momento de su muerte dichosa y de su Asunci\u00f3n al cielo, lo importante es que ella fue signo de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Los que vivieron cerca de ella supieron que era la Madre del Se\u00f1or. Y decir Madre era aludir a verdades radicales y llenas de mensaje: anuncios prof\u00e9ticos, signos ang\u00e9licos, virginidad fecunda, acci\u00f3n maternal en la infancia, cercan\u00ed\u00ada en la vida, milagro de Can\u00e1, testimonio de fortaleza en el momento de la cruz.<\/p>\n<p>    1.2. Maternidad plena<br \/>\n    Adem\u00e1s Mar\u00ed\u00ada es reconocida como la Madre del Se\u00f1or. La maternidad para ella, como para cualquier mujer israelita, era la participaci\u00f3n en la bendici\u00f3n de Abraham, era la culminaci\u00f3n de la pertenencia al pueblo elegido, era tambi\u00e9n la realizaci\u00f3n como persona selecta y fiel.<\/p>\n<p>   Tambi\u00e9n es el \u00e1ngel el que declara la grandeza misteriosa de su maternidad: \u00abS\u00e1bete que vas a concebir en tu vientre y vas a dar a luz un hijo a quien pondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas. El ser\u00e1 grande y ser\u00e1 llamado el Hijo del Alt\u00ed\u00adsimo y el Se\u00f1or le dar\u00e1 el trono de David, su padre\u00bb (Lc 2. 31-32)<\/p>\n<p>    Estas palabras a\u00f1aden a la santidad de Mar\u00ed\u00ada, el reconocimiento de su herencia prof\u00e9tica. El que va a nacer de sus entra\u00f1as santas va a ser el anunciado por los profetas   As\u00ed\u00ad lo reconocer\u00e1 tambi\u00e9n Isabel:\u00bfDe d\u00f3nde a m\u00ed\u00ad que venga a visitarme la Madre de mi Se\u00f1or?\u00bb (Lc. 22.43.)<\/p>\n<p>    1.3. Maternidad singular<br \/>\n    Por si esta bendici\u00f3n de maternidad y de herencia prof\u00e9tica no fuera suficiente, todav\u00ed\u00ada encierra el saludo ang\u00e9lico la tercera gran declaraci\u00f3n a la grandeza de aquella concepci\u00f3n: el rasgo de la virginidad como signo de singularidad.<\/p>\n<p>    \u00abDijo Mar\u00ed\u00ada al \u00e1ngel \u00bfC\u00f3mo va a ser esto, pues yo no conozco var\u00f3n alguno?<br \/>\n    El \u00e1ngel respondi\u00f3: El Esp\u00ed\u00adritu Santo vendr\u00e1 a ti y el Alt\u00ed\u00adsimo te cubrir\u00e1 con su sombra. Por eso, el que ha de nacer ser\u00e1 santo y ser\u00e1 llamado Hijo de Dios\u00bb (Lc. 1. 35-37)<\/p>\n<p>    Con el paso de los siglos se fueron clarificando y definiendo las verdades sobre tan excelsa cristiana. Se insisti\u00f3 en la intervenci\u00f3n divina fecundante, al mismo tiempo que se resalt\u00f3 el signo milagroso y prof\u00e9tico del nacimiento de Cristo.<\/p>\n<p>    Pero esto s\u00f3lo se hizo simult\u00e1neamente a la claridad que se fue consiguiendo sobre el mismo misterio de Cristo, enviado de Dios: su encarnaci\u00f3n, su naturaleza divina, su redenci\u00f3n, su unidad de Persona.<\/p>\n<p>   2. Consecuencias teol\u00f3gicas<br \/>\n    La dignidad de Madre fue la principal grandeza de Mar\u00ed\u00ada. Para ello fue destinada por Dios y, en funci\u00f3n de ella, recibi\u00f3 el aviso del \u00e1ngel y la plenitud del Esp\u00ed\u00adritu Santo que la cubri\u00f3 con su sombra.<\/p>\n<p>    Como Madre de Jes\u00fas es presentada en todos los lugares en que se la cita en los Evangelios. Y como Madre de Jes\u00fas tuvo su misi\u00f3n de fortalecimiento y de presencia en la primitiva comunidad de los Disc\u00ed\u00adpulos. Como Madre ha pasado a la Historia y siempre ha sido alabada, invocada, ensalzada y estudiada por la Iglesia de todos los tiempos.<\/p>\n<p>   2.1. Las dem\u00e1s cualidades.<\/p>\n<p>   Las prerrogativas de Mar\u00ed\u00ada s\u00f3lo tienen sentido complementario, en cuanto hacen referencia a la maternidad divina.<\/p>\n<p>   &#8211; Fue preservada de pecado original, siendo Inmaculada en su concepci\u00f3n; y jam\u00e1s ninguna mancha, imperfecci\u00f3n o pecado eclips\u00f3 su santidad perfecta.<\/p>\n<p>   &#8211; Fue virgen en la concepci\u00f3n y en la gestaci\u00f3n del hombre en el cual se encarn\u00f3 el Verbo. Lo fue precisamente como signo de la acci\u00f3n divina sobre el mundo y de la supremac\u00ed\u00ada celestial sobre la naturaleza.<\/p>\n<p>   &#8211; Hizo de mediadora de su Hijo, desde sus a\u00f1os infantiles hasta sus d\u00ed\u00adas de predicaci\u00f3n, desde la presentaci\u00f3n a los Magos que vinieron del Oriente hasta la presencia en el Calvario cuando parec\u00ed\u00ada triunfar el mal.<\/p>\n<p>   &#8211; Se mantuvo presente en oraci\u00f3n con los disc\u00ed\u00adpulos, cuando la Iglesia esperaba al Esp\u00ed\u00adritu Santo. Y realiz\u00f3 una humilde y silenciosa labor de animaci\u00f3n, cuando ellos se dispersaron llevando la buena nueva a todos los hombres.<\/p>\n<p>   &#8211; Fue elevada al cielo en cuerpo y alma al cumplirse los d\u00ed\u00adas de su peregrinaci\u00f3n sobre la tierra, para se\u00f1alar el camino de todos los dem\u00e1s elegidos para el Reino y para la luz eterna.<\/p>\n<p>   En consecuencia de todo ello, la explicaci\u00f3n del dogma de la maternidad divina de Mar\u00ed\u00ada se condensa en dos t\u00e9rminos: misterio y carisma.<\/p>\n<p>    2.2. Gestaci\u00f3n y parto.<\/p>\n<p>    La Virgen Mar\u00ed\u00ada fue verdadera madre humana. Fecundada de modo milagroso, la gestaci\u00f3n de Jes\u00fas se produjo conforme a todas las exigencias de la naturaleza biol\u00f3gica de una gestaci\u00f3n normal. El cuerpo de Jes\u00fas se desarroll\u00f3 a lo largo de nueve meses, con todas las caracter\u00ed\u00adsticas de una generaci\u00f3n natural.<\/p>\n<p>    Cualquier interpretaci\u00f3n o sospecha m\u00ed\u00adtica carece de sentido, incluida la sospecha de que Mar\u00ed\u00ada, durante su gestaci\u00f3n de Jes\u00fas, experiment\u00f3 situaciones extraordinarias, o incluso de que el alumbramiento, cuando lleg\u00f3 el momento, se hizo de forma portentosa, y Jes\u00fas sali\u00f3 al exterior, \u00aba la manera de un rayo de sol cuando atraviesa un cristal sin romperlo ni mancharlo.\u00bb (Catecismo G. Astete).<\/p>\n<p>    Si hubo signos o no milagrosos en el alumbramiento, pertenece al terreno de las creencias piadosas, no a la naturaleza del dogma, que se reduce a la simple afirmaci\u00f3n evang\u00e9lica de que \u00abllegado el momento del parto, Mar\u00ed\u00ada dio a luz a su hijo primog\u00e9nito, lo envolvi\u00f3 en pa\u00f1ales y lo recost\u00f3 en un pesebre\u00bb (Lc. 2. 7; Mt. 1. 25)<\/p>\n<p>    2. 3. Madre por amor.<\/p>\n<p>    La concepci\u00f3n maravillosa de Jes\u00fas fue un poema de amor de Dios a los hombres. Pero sin duda, entre los gestos de amor en que estuvo envuelto, el amor de Mar\u00ed\u00ada a Dios, y el amor singular de Dios a Mar\u00ed\u00ada, fue algo profundamente condicionante de aquel acto de encarnaci\u00f3n, de gestaci\u00f3n y de maternidad.<\/p>\n<p>    Fuera del contexto del amor, la maternidad de Mar\u00ed\u00ada quedar\u00ed\u00ada incomprensible. La Iglesia ha resaltado siempre el amor de Mar\u00ed\u00ada a Dios (amor sobrenatural) muy por encima del amor humano al que engendr\u00f3 (amor natural).<\/p>\n<p>    Como tal nos invita a orientar nuestra vida a la invitaci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada como modelo de amor divino, como est\u00ed\u00admulo hacia las cosas de arriba. Y nos recuerda que es la raz\u00f3n por la que fue elegida para engendrar el Se\u00f1or del cielo y a la fuente de todo amor. Ella no se dej\u00f3 deslumbrar por el mundo y quiere que nos pongamos en disposici\u00f3n de superar los reclamos de las criaturas.<\/p>\n<p>     Nos indica con sus ejemplos que lo primero de todo es Dios. Nos recuerda: \u00abEl primer mandamiento de la Ley de Dios es amar a Dios sobre todas las cosas, con todo el coraz\u00f3n, con toda la mente\u00bb. (Mc. 12.29)<\/p>\n<p>    2.4. Y Madre de los hombres.<\/p>\n<p>    Y nos ense\u00f1a por ello a no tolerar la discriminaci\u00f3n entre personas y a servir a todos por igual. Nos indica que, por encima de las razas y de los lenguajes, de los credos y de la riqueza, todos los hombres somos hermanos.<\/p>\n<p>    En nuestro mundo se multiplican las injusticias y los ego\u00ed\u00adsmos. Ella nos ense\u00f1a con claridad: \u00abEl segundo mandamiento es semejante: amar\u00e1s al pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb. (Mc. 12.30)<\/p>\n<p>    3. Reconocimiento de la Iglesia<br \/>\n    Mar\u00ed\u00ada fue objeto de una elecci\u00f3n misteriosa y singular por parte del Alt\u00ed\u00adsimo. Desde toda la eternidad, ella estuvo en la mente de Dios como el maravilloso instrumento humano que iba a servir para la \u00abEncarnaci\u00f3n\u00bb del mismo Dios. En su figura humana estaba reflejada de alguna manera la figura de un hijo que nacer\u00ed\u00ada de sus entra\u00f1as virginales.<\/p>\n<p>    Fue la designada como emblema de maternidad y har\u00ed\u00ada posible el nacimiento del modelo de la humanidad, Cristo Jes\u00fas, el enviado del Padre para la salvaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>   Ella cumpli\u00f3 y sigue cumpliendo con su labor mediadora y corredentora, siendo cauce de salvaci\u00f3n al ser recept\u00e1culo de la divinidad humanizada. \u00abSi alguno no confiesa que el Emmanuel, Cristo, es verdaderamente Dios, y que por tanto la Santa Virgen Mar\u00ed\u00ada es Madre de Dios, porque pari\u00f3 seg\u00fan la carne al Hijo de Dios hecho carne, sea condenado.\u00bb (Denzinger 113)<\/p>\n<p>    3.1. Significaci\u00f3n<br \/>\n    La figura de Mar\u00ed\u00ada Sant\u00ed\u00adsima se present\u00f3 siempre por parte de los creyentes, no s\u00f3lo ante la Iglesia sino ante el mundo entero, como mujer singular y elegida por Dios para una dignidad grandiosa: concebir al Hijo de Dios en forma de hombre perfecto.<\/p>\n<p>    Un antiguo escritor cristiano, el medieval Beato Isaac, Abad del Monasterio de Stella, escrib\u00ed\u00ada en su Serm\u00f3n 51: \u00abCristo es uno, formando la cabeza y el cuerpo \u00fanico, nacido del Dios \u00fanico del cielo y de una \u00fanica madre en la tierra&#8230; Es la cabeza y los miembros son a la vez un hijo y muchos hijos. De la misma forma, Mar\u00ed\u00ada y la Iglesia son una madre y muchas madres, una virgen y muchas v\u00ed\u00adrgenes.<\/p>\n<p>    Ambas son madres y ambas son v\u00ed\u00adrgenes y ambas concibieron sin voluptuosidad por obra del Esp\u00ed\u00adritu y ambas dieron a luz sin pecado alguno. Mar\u00ed\u00ada, sin pecado, dio a luz la Cabeza del Cuerpo M\u00ed\u00adstico. La Iglesia, por el perd\u00f3n de los pecados, dio a luz el Cuerpo de la cabeza. Ambas son la Madre de Cristo, pero ninguna de ellas dio a luz al Cristo total sin la otra.<\/p>\n<p>    Por todo ello, en las Escrituras divinamente inspiradas se entiende con raz\u00f3n como dicho en singular de la virgen Mar\u00ed\u00ada lo que dicho en t\u00e9rminos universales de la virgen Madre Iglesia; y se entiende como dicho en general de la virgen Madre Iglesia lo que en especial se dice de la virgen madre Mar\u00ed\u00ada. Y lo mismo si se habla de una de ellas que de la otra, lo dicho se entiende casi de la misma manera y como si se dijera de las dos\u00bb.<\/p>\n<p>    3. 2. Aplicaciones simb\u00f3licas.<\/p>\n<p>    La Iglesia ha resaltado siempre a la Madre de Dios como el modelo de la dignidad de madre en el mundo. Mar\u00ed\u00ada madre es s\u00ed\u00admbolo excelente de grandeza femenina y de la maternidad terrena.<\/p>\n<p>    El mundo, que siempre ha necesitado construir figuras sensibles que expliquen a los hombres su raz\u00f3n de ser y ha construido vitales y significativas fuentes y proyectos idealizados, ve en Mar\u00ed\u00ada el modelo de persona que cumple una funci\u00f3n de salvaci\u00f3n y de participaci\u00f3n.  La valora y venera como modelo de fidelidad y de fecundidad. Admira su grandeza y su generosidad. Se sorprende por su delicadeza y su inmaculada significaci\u00f3n. La alza como uno de esos mitos de los que jam\u00e1s se puede decir nada menos decoroso, al menos por mentes, labios y plumas con m\u00ed\u00adnimos de salud moral, psicol\u00f3gica y social.<\/p>\n<p>    Por eso nos interesa contemplar a la Madre de Jes\u00fas, no s\u00f3lo desde la perspectiva cristiana de ser la Madre elegida, inmaculada y virgen, sant\u00ed\u00adsima y elevada al cielo en cuerpo y alma, tal como nos la presenta el mensaje cristiano, sino tambi\u00e9n como emblema de feminidad y de grandeza maternal que interpela y conmueve la conciencia de los hombres.<\/p>\n<p>    Miramos, pues, a la Madre de Jes\u00fas como figura mundial y no s\u00f3lo cristiana. Ella constituye una figura humana que ha pasado por la historia derrochando luz, se\u00f1alando a los hombres caminos de perfecci\u00f3n sublime, indicando con sola su presencia que la vida hay que construirla con los ojos en Dios.<\/p>\n<p>    A partir del momento de la elecci\u00f3n divina, Mar\u00ed\u00ada tuvo conciencia de su vocaci\u00f3n singular y providencial. Puso su coraz\u00f3n en Dios y se hizo presente discretamente en la obra salvadora de Jes\u00fas. Lo hizo tan discretamente que los evangelistas y los Ap\u00f3stoles la recuerdan siempre con moderaci\u00f3n y hasta con desconcertante y silenciosa limitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Ella estuvo presente en todos los grandes acontecimientos de la vida de Jes\u00fas, tanto en sus a\u00f1os infantiles cuidando al que hab\u00ed\u00ada engendrado por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, como cuando lleg\u00f3 el momento de anunciar el Reino de Dios.<\/p>\n<p>    4. Relaci\u00f3n con Jes\u00fas<br \/>\n    Como cualquier mujer hebrea madre de un hijo \u00fanico, Mar\u00ed\u00ada mantuvo en su vida unas relaciones amorosas con Jes\u00fas, en las coordenadas de su cultura oriental, antigua y jer\u00e1rquica. La intimidad de esas relaciones se pierde en el silencio del misterio, sin que puedan asumirse las leyendas m\u00ed\u00adticas que proliferan en los Ap\u00f3crifos del siglo II y IV, varios siglos despu\u00e9s de la vida de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Fueron relaciones de Madre, adaptas al crecimiento de Jes\u00fas, a las condiciones de un hogar humilde en donde el trabajo y la pobreza fueron los lenguajes cotidianos y en el que Jos\u00e9, el esposo, asumi\u00f3 imperativamente toda la representaci\u00f3n social de su realidad humana.<\/p>\n<p>    Nada obsta a que se vivieran en ese hogar v\u00ed\u00adnculos muy singulares de amor, de respeto, de admiraci\u00f3n, de contemplaci\u00f3n, de plegaria, de silencio y de sensibilidad ante la Palabra divina. Pero todo lo que al respecto pueda decirse no deja de ser fantas\u00ed\u00ada piadosa, s\u00f3lo posible, misteriosa, indescifrable. Lo \u00fanico que podemos reflejar, y es el mejor criterio catequ\u00ed\u00adstico al respecto, es los rasgos fugaces que hallamos en el Evangelio:<\/p>\n<p>    4.1. Un rasgo de admiraci\u00f3n<br \/>\n    Que Mar\u00ed\u00ada vivi\u00f3 en la fe m\u00e1s pura, lo cual no indica ni reclama la ignorancia m\u00e1s absoluta de la identidad de su hijo, parece una cosa fuera de duda. Los signos acaecidos al nacer Jes\u00fas, los mensajes y preanuncios, quedaron siempre en ella, desde la palabra de Sime\u00f3n o de Ana, las de Isabel o Zacar\u00ed\u00adas, hasta las del mismo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Lo cierto es que \u00abSu Madre, por su parte, guardaba todas estas cosas en lo \u00ed\u00adntimo de su coraz\u00f3n; mientras tanto Jes\u00fas crec\u00ed\u00ada en edad y en sabidur\u00ed\u00ada delante de Dios y de los hombres.\u00bb   (Luc. 2. 51-52)<\/p>\n<p>    4.2. Influencia de amor<br \/>\n    Estuvo en las Bodas de Can\u00e1, cuando le pidi\u00f3 a su Hijo un signo maravillo en favor de los nuevos desposados. \u00abNo tienen vino, dijo a su Hijo. Se\u00f1ora, \u00bfqu\u00e9 nos corresponde a Ti y a M\u00ed\u00ad?  Aun no es llegada mi hora. Pero Mar\u00ed\u00ada dijo a los sirvientes: Haced lo que El os diga\u00bb<br \/>\n    Lo que Mar\u00ed\u00ada consigui\u00f3 con su presencia y con su acci\u00f3n fue el signo inicial de la vida p\u00fablica de Jes\u00fas. \u00abEste hecho sucedi\u00f3 en Can\u00e1 de Galilea y fue el primer milagro realizado por Jes\u00fas, por lo que sus disc\u00ed\u00adpulos creyeron ya en El\u00bb. (Jn. 2. 5-11)<\/p>\n<p>    4.3 Inter\u00e9s de madre<br \/>\n    Cuando Jes\u00fas comenz\u00f3 su vida de Profeta en Israel, tambi\u00e9n Mar\u00ed\u00ada se hall\u00f3 presente en sus primeros momentos. Y los evangelistas aluden a su car\u00e1cter de madre de Jes\u00fas. Desde el primer milagro, hecho a ruego suyo (Jn. 2. 1-5), hasta el momento de la muerte en el Calvario (Jn. 19.25-27), Mar\u00ed\u00ada Madre estuvo cerca de su hijo Jes\u00fas como madre y no como una mujer m\u00e1s del grupo que segu\u00ed\u00ada al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    En una ocasi\u00f3n le dijeron a Jes\u00fas: \u00abMira que tu Madre y tus hermanos quieren verte.\u00bfQui\u00e9n es mi Madre y qui\u00e9nes son mis hermanos?  Los que cumplen la voluntad de Dios son mi Madre y mis hermanos\u00bb. (Mt. 2. 48. y Mc. 3. 35)   4.5. Presencia de dolor.<\/p>\n<p>   La vida terrena de Jes\u00fas termin\u00f3 en el Calvario, en el momento de la muerte de Cruz. La vida terrena de Mar\u00ed\u00ada se habr\u00ed\u00ada de prolongar como sustentamiento de su obra eclesial. Mar\u00ed\u00ada estuvo en el Calvario para recibir la \u00faltima voluntad del Se\u00f1or y estuvo all\u00ed\u00ad como madre dolorida: \u00abJunto a la cruz estaba su Madre. Vi\u00e9ndola Jes\u00fas y, junto a ella, al disc\u00ed\u00adpulo que El amaba, dijo a su Madre: \u00abSe\u00f1ora, ah\u00ed\u00ad tienes a tu hijo\u00bb. Y luego dijo al disc\u00ed\u00adpulo: \u00abAh\u00ed\u00ad tienes a tu Madre\u00bb. Desde aquel momento el disc\u00ed\u00adpulo se encarg\u00f3 de cuidarla.\u00bb   (Jn. 19. 25-27)   4.5. Permanencia de fidelidad   Incluso cuando Jes\u00fas marcho y la primera comunidad esperaba la llegada del Esp\u00ed\u00adritu Santo, ella mantuvo la unidad y la intimidad: \u00abPerseveraban todos unidos en \u00ed\u00adntima armon\u00ed\u00ada y en oraci\u00f3n con algunas santas mujeres, con los hermanos de Jes\u00fas y con Mar\u00ed\u00ada, la Madre del Se\u00f1or. (Hch. 1. 14)<\/p>\n<p>    La pista evang\u00e9lica de Mar\u00ed\u00ada, la Madre de Jes\u00fas, se desdibuja cuando estaba animando a la naciente comunidad apost\u00f3lica en los d\u00ed\u00adas inmediatos a la Resurrecci\u00f3n y Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or. Con ella estaba los seguidores de Jes\u00fas. Ella aportaba la fortaleza de su presencia y el misterioso signo de su misi\u00f3n redentora y de intermediaci\u00f3n ante su Hijo, a quien era la primera en esperar con actitud escatol\u00f3gica profunda.<\/p>\n<p>   5. Catequesis y maternidad<br \/>\n    Si el misterio de la maternidad divina es el principal dogma mariano, por su entidad teol\u00f3gica y por sus consecuencias pr\u00e1cticas, es evidente que debe ser presentado como el fundamental fundamento de la catequesis mariol\u00f3gica.<\/p>\n<p>    1. Debe ser entendido por el creyente por encima de afectos y actitudes humanas. Es el misterio cumbre de Mar\u00ed\u00ada. Y como tal debe ser presentado en la catequesis. Asumirlo es condici\u00f3n de aut\u00e9ntica devoci\u00f3n mariana. Y convertirlo en visa personal es la primera condici\u00f3n de acogida de fe.<\/p>\n<p>    2. Lo importante en el misterio no es la explicaci\u00f3n teol\u00f3gica, sino la fundamentaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Mar\u00ed\u00ada es llamada \u00abmadre de Jes\u00fas\u00bb varias veces en los escritos evang\u00e9licos: Hasta 30 veces aparece la palabra madre en referencia Mar\u00ed\u00ada como Madre de Jes\u00fas, el hombre que se proclam\u00f3 Dios (Mt. 1. 16; Mt. 1. 20; Mt. 25.2; Mt.11.13; Mt 12.46; Mt. 13.55; Lc. 1.43; Lc. 2. 7; Jn. 2.1  Jn. 19.26). Son suficientes textos para una hermosa catequesis b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>    3. La maternidad divina debe quedar claramente definida en la mente del creyente, en la cual hay que armonizar la humanidad del Hijo que de ella nace y la infinitud del Verbo Divino que en ese hijo se encarna.<\/p>\n<p>    Hay que dejar claro que Mar\u00ed\u00ada no es una diosa femenina en el cristianismo, sino una criatura pur\u00ed\u00adsima en la cual el Verbo eterno se hace hombre. Ella le da la humanidad, no la divinidad.<\/p>\n<p>    Si se la llama Madre de Dios, es por la unidad de persona en Cristo. En consecuencia hay que resaltar el centro cristol\u00f3gico de toda la teolog\u00ed\u00ada mariol\u00f3gica. Precisamente por eso la devoci\u00f3n mariana perfecta es la que se entiende y se promueve en cuanto ella es el camino que lleva hacia el Salvador.<\/p>\n<p>   4. La \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n entre el misterio de la maternidad divina y la misi\u00f3n de la universal maternidad de Mar\u00ed\u00ada con respecto a los hombres es imprescindible para entender la dignidad de Mar\u00ed\u00ada en la Historia del a salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Esa relaci\u00f3n especial\u00ed\u00adsima de Mar\u00ed\u00ada con Jes\u00fas es lo que hay que resaltar en la conciencia creyente. Hay que educarle para que se sienta miembro del cuerpo m\u00ed\u00adstico, es decir de la Iglesia, en la cual la figura de Mar\u00ed\u00ada es fundamental.<\/p>\n<p>    Ninguna otra figura eminente de la misma: los ap\u00f3stoles, los patriarcas, los \u00e1ngeles y arc\u00e1ngeles, tiene en el cristianismo una significaci\u00f3n similar. Mar\u00ed\u00ada es \u00fanica como referencia eclesial. Ella es la madre de Jes\u00fas, la Madre de Dios.<\/p>\n<p>    No se debe olvidar en ning\u00fan caso que esa dignidad, origen del valor singular que Mar\u00ed\u00ada, tiene por origen y fundamento la voluntad del mismo Jes\u00fas. Por eso el sublime misterio de la maternidad divina de Mar\u00ed\u00ada no debe ser objeto de curiosidad teol\u00f3gica, sino de humildad evang\u00e9lica. Debe ser analizado, estudiado, comprendido y aceptado con agradecimiento y admiraci\u00f3n, no con curiosidad o reticencia terminol\u00f3gica.<\/p>\n<p>    Esta actitud de profundo respeto y veneraci\u00f3n s\u00f3lo se puede transmitir en la catequesis si se asumen \u00f3pticas de fe y no inquietudes de raz\u00f3n. El misterio de Mar\u00ed\u00ada, Madre de Dios, reclama fe sincera y noble para ser aceptado, no sutileza mental o alardes terminol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>     5. Adem\u00e1s es importante en la catequesis sobre la maternidad divina de Mar\u00ed\u00ada descubrir el car\u00e1cter pr\u00e1ctico m\u00e1s que los aspectos especulativos de este misterio, que se cumpli\u00f3 cuando lleg\u00f3 la \u00abplenitud de los tiempos y lleg\u00f3 el Salvador nacido de mujer.\u00bb (Gal. 1.4)<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada es Madre de Dios y es madre de los hombres. Su misi\u00f3n es llevar a sus otros hijos de la tierra hacia su Hijo primog\u00e9nito del cielo.<\/p>\n<p>    No se trata, pues, de informar sobre el misterio, sino de ofrecerlo como plataforma de vida cristiana. Quienes se sienten alegres por tener una Madre tal deben ser coherentes con esa riqueza espiritual. Este sentimiento y esta actitud no pueden desprenderse de la devoci\u00f3n a ninguno otro de los santos celestes, por especialmente amados que sean, como es el caso de los Fundadores o Patronos de los grupos, familias o movimientos religiosos.<\/p>\n<p>    La distancia entres todos ellos y la Madre de Jes\u00fas, Hijo de Dios, es inconmensurable. Las consecuencias teol\u00f3gicas, asc\u00e9ticas y eclesiol\u00f3gicas brotan solas de semejante consideraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El t\u00ed\u00adtulo y su significado<\/p>\n<p>\tMar\u00ed\u00ada es la \u00abmadre del Se\u00f1or\u00bb (Lc 1,43) y \u00abla mujer\u00bb de la que nace Cristo el Hijo de Dios (Gal 4,4; cfr Lc 1,32; Mt 1,23). En el \u00abCredo\u00bb de Nicea, que recoge la fe apost\u00f3lica, afirmando que el Hijo de Dios \u00abse ha encarnado de Mar\u00ed\u00ada la Virgen\u00bb. Llamar \u00abVirgen\u00bb a Mar\u00ed\u00ada significaba, seg\u00fan la doctrina b\u00ed\u00adblica y patr\u00ed\u00adstica, la realidad de haber concebido al \u00abHijo de Dios\u00bb por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo (cfr. Lc 1,35). Ella es la Virgen, la Madre del \u00abEmmanuel\u00bb, Dios con nosotros (Mt 1,23; Is 7,14).<\/p>\n<p>\tLa expresi\u00f3n \u00abtheotokos\u00bb, Madre de Dios se encuentra en las oraciones primitivas \u00abBajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios\u00bb&#8230; (siglo III), en la definici\u00f3n de Efeso (a. 431), de Calcedonia (451) y de concilios posteriores. Mar\u00ed\u00ada es Madre de Dios porque ha engendrado, gestado y dado a luz a Jes\u00fas, Hijo de Dios. Se la ha llamado Madre de Dios (\u00abTheotokos\u00bb) porque su maternidad (de concebir, gestar y dar a luz) dice relaci\u00f3n a la \u00abpersona\u00bb de Jes\u00fas, el Hijo de Dios.<\/p>\n<p>\tMar\u00ed\u00ada es, pues, Madre de Dios en cuanto a la concepci\u00f3n y nacimiento humano del Verbo, quien, habiendo sido engendrado eternamente s\u00f3lo por el Padre, se ha hecho hombre, concebido en Mar\u00ed\u00ada por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo. La misma persona del Verbo es preexistente en cuanto Hijo de Dios, pero ha sido concebida por Mar\u00ed\u00ada en cuanto a su nacimiento humano.<\/p>\n<p>\tEl t\u00ed\u00adtulo de Madre de Dios est\u00e1 en la base de todas las dem\u00e1s gracias recibidas por Mar\u00ed\u00ada, puesto que, desde la eternidad, ha sido elegida como tal (cfr. Ef 1,4; Lc 1,28). Es llena de gracia, Inmaculada, Virgen, Madre de Jes\u00fas y nuestra (asociada al Redentor y medianera), Asunta a los cielos, por ser Madre de Dios.<\/p>\n<p>\tDimensi\u00f3n misionera<\/p>\n<p>\tA la luz de la maternidad divina de Mar\u00ed\u00ada, se ilumina la vida cristiana de santidad y apostolado. Puesto que se trata de un don gratuito de Dios, todo el camino de la salvaci\u00f3n (vivencia y anuncio) es \u00abgracia\u00bb, don de Dios. Mar\u00ed\u00ada es instrumento fiel, que se abre al don divino con plena conciencia y responsabilidad. La dignidad de una persona humana ha llegado al m\u00e1ximo grado, como instrumento del misterio de la encarnaci\u00f3n del Verbo por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Mar\u00ed\u00ada, con su maternidad divina, es figura de la maternidad de la Iglesia, la cual es tambi\u00e9n, aunque de modo ministerial (por la acci\u00f3n apost\u00f3lica de anuncio, celebraci\u00f3n y comunicaci\u00f3n), instrumento de la filiaci\u00f3n divina participada.<\/p>\n<p>\tAl anunciar a Mar\u00ed\u00ada Madre de Dios, Virgen y Madre, se anuncia que Cristo es el Hijo de Dios hecho hombre por la encarnaci\u00f3n, verdadero Dios, verdadero hombre, Salvador de toda la humanidad, que salva al hombre por medio de hombre, es decir, por la cooperaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada y la nuestra. Por la vivencia de la maternidad de Mar\u00ed\u00ada, entramos con m\u00e1s profundidad en el Misterio de Cristo.<\/p>\n<p>Referencias Jesucristo, Encarnaci\u00f3n, espiritualidad mariana, mariolog\u00ed\u00ada, Virgen Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Lectura de documentos LG 55-59; CEC 466-470, 495.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada M. CUERVO, El postulado de la maternidad divina en Mariolog\u00ed\u00ada (Guadalajara, Ed. Ope, 1970); J. IBANEZ, F. MENDOZA, Origen e historia del dogma de la materni\u00c2\u00acdad divina de Maria Estudios Marianos 42 (1978) 57 71; M.D. PHILIPPE, Le myst\u00e8re de la maternit\u00e9 divine de Marie, en Maria VI, 367 416; C. POZO, La maternidad divina de Maria, en Enciclopedia mariana posconciliar (Madrid, Coculsa, 1975) 335 347; A. SERRA, S. MEO, D. SARTOR, Madre de Dios, en Nuevo Diccionario de Mariolog\u00ed\u00ada (Madrid, Paulinas, 1988) 1173-1199. Ver el cap\u00ed\u00adtulo correspondiente en las mariolog\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">\u00c9ste es el t\u00edtulo que el concilio de Efeso en 431 le dio a Mar\u00eda, la madre de Jes\u00fas. Un obispo llamado Nestorio\u2014que fue primero presb\u00edtero de Antioqu\u00eda, y hecho despu\u00e9s patriarca de Constantinopla; pero depuesto en el concilio\u2014encontr\u00f3 dif\u00edcil aceptar que el ni\u00f1o nacido a Mar\u00eda fuese \u00abDios\u00bb, y su dificultad vino a expresarse cuando rehus\u00f3 describir a Mar\u00eda como la \u00abMadre de Dios\u00bb, tal como ahora se la llama com\u00fanmente para hacer \u00e9nfasis en la deidad de Cristo. El Concilio decret\u00f3 que el t\u00edtulo pod\u00eda ser dado justamente a Mar\u00eda ya que el que hab\u00eda sido concebido de ella era por el Esp\u00edritu Santo, y era el Hijo de Dios y, por tanto, \u00abDios\u00bb desde el momento de su concepci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desafortunadamente, el t\u00e9rmino pronto lleg\u00f3 a considerarse como si expresara una exaltaci\u00f3n de Mar\u00eda, y alrededor del siglo sexto la iglesia tom\u00f3 falsas ideas (ideas que fueran originalmente formadas por los gn\u00f3sticos y una secta llamada colidirianos) en cuanto a Mar\u00eda, y se abri\u00f3 el camino para la adoraci\u00f3n de Mar\u00eda, la que ha ido creciendo grandemente desde entonces, especialmente en la Iglesia Cat\u00f3lica Romana (V\u00e9ase <em>Mariolatr\u00eda<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varias veces el NT habla de Mar\u00eda como la \u00abmadre de Jes\u00fas\u00bb (p. ej., Jn. 2:1; Hch. 1:14). Ella recibi\u00f3 una gracia especial de Dios para que le sirviera en forma \u00fanica. En este respecto, ella est\u00e1 sola entre la humanidad, y todas las generaciones la consideran \u00abbendita\u00bb. Pero la Escritura guarda silencio en cuanto a cualquier lugar especial que Mar\u00eda tuviese por s\u00ed misma. El t\u00edtulo \u00abmadre de Dios\u00bb (<em>zeotokos<\/em>) debe entonces usarse con cuidado debido a las implicaciones sobre Mar\u00eda misma, aunque la teolog\u00eda evang\u00e9lica reconoce lo apropiado del t\u00e9rmino cuando se aplica, como en \u00c9feso, para declarar la deidad de Jesucristo aun en su vida encarnada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">W.C.G. Proctor<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (371). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[254] La prerrogativa y dignidad m\u00e1xima de Mar\u00ed\u00ada Virgen es la de ser Madre de Dios. No se trata de que recibiera de ella, como es evidente, la divinidad; sino que, por estar el hombre Jes\u00fas concebido en sus entra\u00f1as virginales unido hipost\u00e1ticamente a la divinidad, ella entra en relaci\u00f3n con la unidad de persona &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/madre-de-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMADRE DE DIOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-11966","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11966","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11966"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11966\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11966"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11966"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11966"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}