{"id":11967,"date":"2016-02-05T08:14:36","date_gmt":"2016-02-05T13:14:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/madre-de-la-iglesia\/"},"modified":"2016-02-05T08:14:36","modified_gmt":"2016-02-05T13:14:36","slug":"madre-de-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/madre-de-la-iglesia\/","title":{"rendered":"MADRE DE LA IGLESIA"},"content":{"rendered":"<p>[257]<\/p>\n<p>    La Iglesia ha mirado siempre a Mar\u00ed\u00ada, la Madre de Dios, como madre de todos los hombres. La idea de que Mar\u00ed\u00ada es madre espiritual de toda la humanidad redimida es algo m\u00e1s que una met\u00e1fora, en la doctrina de la Iglesia.<\/p>\n<p>    Es la creencia y el reconocimiento de que ella tiene una misi\u00f3n muy concreta y precisa con respecto al mundo.<\/p>\n<p>    En los tiempos antiguos se habl\u00f3 sobre todo de \u00abmadre de todos los hombres\u00bb. En los recientes se extendi\u00f3 la idea de su maternidad a la Iglesia como tal, madre de la \u00abComunidad de Jes\u00fas\u00bb. En ambas formas de ver se reclam\u00f3 tal maternidad, en cuanto los hermanos de Jes\u00fas, que son los hombres, o la comunidad de Jes\u00fas, que es la Iglesia, son el cuerpo m\u00ed\u00adstico, son la prolongaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica del mismo Jes\u00fas. A ellos deber\u00ed\u00ada llegar esa relaci\u00f3n maternal, esa dependencia simb\u00f3lica, que har\u00ed\u00ada de Mar\u00ed\u00ada un miembro eminente y singular en la Iglesia de Cristo..<\/p>\n<p>    Por eso, a la luz de la tradici\u00f3n y de la doctrina de los Padres, conviene tambi\u00e9n resaltar en catequesis el significado singular de esta relaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada con los hombres, muy diferente, superior y especial, a la que se puede atribuir a un santo concreto del canon eclesial.<\/p>\n<p>    1. Sentido de su maternidad<br \/>\n    La Madre de Jes\u00fas, llamada madre de los hombres y madre de los cristianos desde los tiempos patr\u00ed\u00adsticos, fue proclamada \u00abMadre de la Iglesia\u00bb en los \u00faltimos tiempos por diversos Papas, de manera especial por al Papa Pablo VI el 21 de Noviembre de 1964, al final del Concilio Vaticano II.<\/p>\n<p>   \u00abSe la reconoce y venera como verdadera Madre de Dios y como verdadera Madre de los miembros de Cristo, porque colabor\u00f3 con su amor a que nacieran en la Iglesia los creyentes, miembros de aquella cabeza. Por eso Mar\u00ed\u00ada es Madre de Cristo y es Madre de la Iglesia\u00bb.  (Catec. de la Igl. Cat. 963)<\/p>\n<p>    El t\u00ed\u00adtulo de \u00abMadre de la Iglesia\u00bb representa una s\u00ed\u00adntesis de la piedad tradicional respecto a la preeminencia de la Virgen Mar\u00ed\u00ada en la Iglesia. Expresa un modo de entender a la Madre del Se\u00f1or en el contexto del Pueblo de Dios, que camina en el mundo, y en el Cuerpo M\u00ed\u00adstico, en el que cada miembro tiene una funci\u00f3n singular. M\u00e1s que t\u00ed\u00adtulo honor\u00ed\u00adfico, el concepto tiende a reflejar una misi\u00f3n o labor especial.<\/p>\n<p>    1.1. Significado eclesial<br \/>\n    La visi\u00f3n eclesial de Mar\u00ed\u00ada es decisiva para interpretar su significado en la Iglesia. Sintetiza y matiza los dogmas b\u00e1sicos y las doctrinas firmes en torno a la Virgen Madre de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   &#8211; Es eco y consecuencia de la Maternidad divina. Desde el Concilio de Efeso, nadie puede negar que Mar\u00ed\u00ada es  Madre de Dios por la unidad de persona que hay en su Hijo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   &#8211; Mar\u00ed\u00ada es reflejo y espejo de la Iglesia por su maternidad virginal, ya que la Iglesia se define como esposa virgen de Jes\u00fas y madre fecunda de los seguidores de Jes\u00fas. La Virgen Mar\u00ed\u00ada concibi\u00f3 al principio a Jes\u00fas de manera milagrosa y se mantuvo hasta el final cerca de sus seguidores. Fue la \u00abmadre de todos\u00bb, porque fue la madre de la cabeza, que es Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   &#8211; Es emblema de la victoria sobre el pecado, tanto del original como del personal. Ella por \u00ab\u00fanico y singular privilegio\u00bb fue Inmaculada en su Concepci\u00f3n. Y su vida fue sant\u00ed\u00adsima. Es modelo de la lucha y de la victoria contra el mal.<\/p>\n<p>   &#8211; Es signo de esperanza por el hecho de la Asunci\u00f3n en cuerpo y alma al cielo. Ella representa, para todos los miembros de la Iglesia, la seguridad de que llegar\u00e1 el d\u00ed\u00ada de la resurrecci\u00f3n final y del triunfo en el Reino de Dios.<\/p>\n<p>    Razones como \u00e9stas recuerdan el significado de la Virgen Mar\u00ed\u00ada en el contexto de la Iglesia. En consecuencia, descubren el valor fecundante de su presencia en medio de los hombres. Al ser declarada Madre de Dios por engendrar al hombre Jes\u00fas, cabeza de la Iglesia, engendra espiritualmente a todos los hombres, hermanos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    1. 2. Alcance universal<br \/>\n    Al decir que es madre de todos los hombres, y no s\u00f3lo de los cristianos, se da una tonalidad ecum\u00e9nica y abierta al concepto de maternidad de Mar\u00ed\u00ada. Todos los hombres, no s\u00f3lo los seguidores Jes\u00fas, tienen que ver con ella.<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada es acreedora a muchas alabanzas y v\u00ed\u00adnculos eclesiales que la Tradici\u00f3n la ha asignado. Entre los rasgos que, con frecuencia, se asocian a su figura, y se convierten en t\u00ed\u00adtulos marianos revestidos de universalidad, podemos aludir a algunos que m\u00e1s resuenan en los ambientes cristianos.<\/p>\n<p>   &#8211; Se la llama Reina del cielo, de los \u00e1ngeles y de los hombres, de los pecadores y de los santos.<\/p>\n<p>   &#8211; Se alude a ser Reina del mundo, por ser madre del Rey del universo.<\/p>\n<p>   &#8211; Se la proclama Reina de los Ap\u00f3stoles, enviados a todo el mundo.<\/p>\n<p>   &#8211; Se la mira como Reina de los m\u00e1rtires, Reina de los confesores, Reina de los misioneros, Reina de la paz.<\/p>\n<p>   &#8211; Se la declara Mediadora de todas las gracias concedidas por Dios a los hombres, al estar ella estrechamente asociada a la Redenci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   &#8211; Se la considera, en consecuencia, como Auxiliadora de los cristianos, como Se\u00f1ora y Liberadora del mal, Madre del Perpetuo Socorro y del Buen Consejo, Salvadora de los oprimidos.<\/p>\n<p>   &#8211; Se la proclama, incluso, como Madre de los pecadores, de los no creyentes, de los mismos enemigos. Se descubre en ella el eco de la misericordia divina que a todos los seres incluye.<\/p>\n<p>    Por eso, con el Concilio Vaticano II, podemos decir de coraz\u00f3n: \u00abLa Virgen Sant\u00ed\u00adsima, por el don y la prerrogativa de la maternidad divina, que la une con el Hijo redentor, y por sus gracias y dones singulares, est\u00e1 tambi\u00e9n \u00ed\u00adntimamente unida con la Iglesia.<\/p>\n<p>    Como ense\u00f1a S. Ambrosio, la Madre de Dios es el tipo de la Iglesia en el orden de la fe, de la caridad y de la uni\u00f3n perfecta con Cristo&#8230;<\/p>\n<p>    La Iglesia, contemplando su profunda santidad, imitando su caridad y cumpliendo fielmente la voluntad del Padre, se hace tambi\u00e9n Madre mediante la Palabra de Dios aceptada con fidelidad; pues, por la predicaci\u00f3n y el Bautismo, engendra a una nueva vida inmortal a los hijos concebidos por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo y nacidos de Dios.<\/p>\n<p>    Es igualmente Virgen que guarda pura e \u00ed\u00adntegramente la fe prometida a su divino Esposo y, a imitaci\u00f3n de la madre del Se\u00f1or, por la virtud del Esp\u00ed\u00adritu Santo, conserva virginalmente una fe integra, una esperanza s\u00f3lida y una caridad sincera.\u00bb (Lumen Gent. 63-64)<\/p>\n<p>    2. Signo escatol\u00f3gico<br \/>\n    La idea de la maternidad espiritual y universal de Mar\u00ed\u00ada es antigua. Se expres\u00f3 en boca de muchos Santos y Padres de los primeros tiempos. No es exageraci\u00f3n o interpretaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica de algunos textos b\u00ed\u00adblicos o de devociones particulares o pasajeras.<\/p>\n<p>    La consecuencia l\u00f3gica es ver en Mar\u00ed\u00ada a la Madre de Jes\u00fas, nuestro Hermano y mediador ante Dios. Esa visi\u00f3n conduce inevitablemente a la valoraci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada como Madre universal<br \/>\n    Al mirarla elegida y predestinada para su funci\u00f3n maravillosa de ser la generadora del hombre Dios y al saber que carece de pecado y que su santidad es singular y superlativa, es normal el contemplarla como madre y se\u00f1ora de toda criatura inteligente.<\/p>\n<p>    2.1. En la Escritura<br \/>\n    Algunos textos b\u00ed\u00adblicos han dado ocasi\u00f3n a los escritores antiguos para resaltar esta relaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada con los hombres. Podemos encontrar las l\u00ed\u00adneas b\u00e1sicas de su significado en su acci\u00f3n en la Comunidad de Jes\u00fas, tal como nos lo reflejan los Hechos de los Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>    Acept\u00f3 la relaci\u00f3n maternal cuando Jes\u00fas la dijo desde la Cruz: \u00abMujer, ah\u00ed\u00ad tienes a tu hijo.\u00bb Escuch\u00f3 tambi\u00e9n el mensaje dado al Ap\u00f3stol amado: \u00abAh\u00ed\u00ad tienes a tu madre\u00bb (Jn. 19. 26-27)<\/p>\n<p>    Se mantuvo en medio de la comunidad en una silenciosa labor animadora y orientadora. En torno a ella, convertida en fuerza suficiente para ayudar en la fe y en la esperanza a los Ap\u00f3stoles, Mar\u00ed\u00ada se sinti\u00f3 siempre comprometida con la obra de Jes\u00fas. \u00abTodos perseveraban unidos en la oraci\u00f3n con algunas mujeres, con Mar\u00ed\u00ada, la Madre de Jes\u00fas, y con algunos hermanos\u00bb (Hech. 1.14)<\/p>\n<p>    Por eso, Mar\u00ed\u00ada se puede presentar sin lugar a duda como la mujer singular que cumpli\u00f3 con una misi\u00f3n universal.<\/p>\n<p>   &#8211; Antes de la venida del Mes\u00ed\u00adas, asumi\u00f3 las profec\u00ed\u00adas que le anunciaban y acept\u00f3 la maternidad cuando le fue presentada como voluntad de Dios.<\/p>\n<p>   &#8211; Durante su vida silenciosa y prolongada en Nazareth, ella fue la madre vigilante y sencilla que le ayud\u00f3 a situarse como hombre en el medio que \u00e9l hab\u00ed\u00ada escogido.<\/p>\n<p>   &#8211; En el tiempo en que Jes\u00fas proclam\u00f3 la Conversi\u00f3n y el Reino de Dios, ella fue la directamente aludida en las palabras de su Hijo: \u00abDichosos m\u00e1s bien los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra\u00bb. (Mc. 3. 35 y Lc. 11.27)<br \/>\n   &#8211; Despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n, se convirti\u00f3 en el apoyo y en el recuerdo permanente al mensaje de Jes\u00fas. 2.2. En los Padres   Fueron muchos y tempranos los testimonios acerca de la maternidad espiritual sobre los hombres, derivada de la maternidad divina de Mar\u00ed\u00ada<br \/>\n   &#8211; Or\u00ed\u00adgenes dec\u00ed\u00ada que todo cristiano tiene a Mar\u00ed\u00ada por Madre: \u00abTodo cristiano perfecto ya no es \u00e9l quien vive, sino que es Cristo quien vive en \u00e9l; y, como Cristo vive en \u00e9l, se dice a Mar\u00ed\u00ada: \u00abHe ah\u00ed\u00ad a tu Hijo Cristo\u00bb (Com. in Ioan. 1. 4, 23).<\/p>\n<p>   &#8211; San Agust\u00ed\u00adn prueba la maternidad espiritual de Mar\u00ed\u00ada con respecto a los hombres por la uni\u00f3n m\u00ed\u00adstica de todos los cristianos con Cristo, que es el Se\u00f1or del mundo, de la historia e Hijo de Mar\u00ed\u00ada: \u00abComo Madre corporal de Jesucristo, Mar\u00ed\u00ada es tambi\u00e9n Madre espiritual de todos aquello que se hallan incorporados a Cristo.\u00bb (De sacra virg. 6. 6)<br \/>\n &#8211; San Epifanio deduce la maternidad espiritual de Mar\u00ed\u00ada del paralelo entre Eva y la Virgen: \u00abMar\u00ed\u00ada fue figurada por Eva, la cual en figura recibi\u00f3 la denominaci\u00f3n de \u00abMadre de los vivientes\u00bb&#8230; Al exterior, todo el linaje humano de sobre la haz de la tierra procede de aquella Eva. Pero en realidad es de Mar\u00ed\u00ada de quien naci\u00f3 en el mundo la Vida misma, pues ella dio a luz al que vive, convirti\u00e9ndose en Madre de los vivientes. Por tanto, Mar\u00ed\u00ada es llamada en figura \u00abMadre de los vivientes.\u00bb  (Haer. 78, 18).<\/p>\n<p>    3. Soporte de la fe eclesial.<\/p>\n<p>    Al presentar a Mar\u00ed\u00ada como madre de todos los hombres, no es correcto hacerlo al margen de la vocaci\u00f3n bautismal de toda criatura inteligente. Unos hombres tienen la gracia del bautismo. Entran as\u00ed\u00ad en la comunidad de Jes\u00fas por el sacramento del agua purificadora. Pero todos los humanos, est\u00e1n llamadosa conseguir la luz de la fe, aunque no lleguen a recibir el sacramento. Bautizados y \u00abpaganos\u00bb tienen que ver con Mar\u00ed\u00ada, como mediadora de las gracias y como modelo del amor divino.<\/p>\n<p>    Para unos y para otros, ella se presenta como madre, modelo, cauce, luz, est\u00ed\u00admulo y llamada hacia el conocimiento de su Hijo. Para los creyentes y bautizados, como realidad mod\u00e9lica; para los infieles y no bautizados, como posibilidad y reclamo.<\/p>\n<p>    3.1. Modelo eclesial<br \/>\n    Toda la trayectoria terrena de Mar\u00ed\u00ada fue ejemplo para la Iglesia, a quien ella representaba y de la cu\u00e1l es el miembro eminente y excelente. Ella fue la primera que supo la llegada de Jes\u00fas. En Mar\u00ed\u00ada, ser figura de la Iglesia significa ser modelo, aliento y reflejo de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   &#8211; Ser modelo expresa su perfecci\u00f3n. En ella todos se pueden mirar. Ella indica el modo de amar a Jes\u00fas; nadie como ella supo amar al que engendr\u00f3 en sus entra\u00f1as de madre.<\/p>\n<p>   &#8211; Ser aliento indica su capacidad de animaci\u00f3n. Con sola su presencia en nuestro recuerdo, nos empuja al amor al Se\u00f1or y a sentir su presencia en medio de sus seguidores.<\/p>\n<p>   &#8211; Ser reflejo expresivo del misterio divino es hacer una obra de intermediaci\u00f3n. Jes\u00fas, Hijo de Dios, se nos escapa en cierto sentido de nuestro alcance, por cercano que lo tengamos. En definitiva es el Hijo de Dios, encerrado en la fragilidad de un hombre.<\/p>\n<p>   &#8211; Mar\u00ed\u00ada hace de hermosa peana, en cuyos brazos descansa Cristo. Ella invita a mirar a Jes\u00fas como \u00abasequible\u00bb.<\/p>\n<p>    Las m\u00e1s bellas palabras de los tiempos recientes sobre la misi\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada en el mundo y en la Iglesia quedaron plasmadas en el Concilio Vaticano II:\u00bbLa Virgen Sant\u00ed\u00adsima, por el don y prerrogativa de la maternidad divina que la une con el Hijo Redentor, y por sus gracias y dones singulares, est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente unida con la Iglesia. Seg\u00fan ense\u00f1a San Ambrosio, la Madre de Dios es tipo de la Iglesia en el orden de la fe, de la caridad y de la uni\u00f3n perfecta con Cristo. En el misterio de la Iglesia, que con raz\u00f3n es llamada madre y virgen, precedi\u00f3 Mar\u00ed\u00ada Sant\u00ed\u00adsima present\u00e1ndose de manera eminente y singular como madre y virgen. Creyendo y obedeciendo, engendr\u00f3 en la tierra al mismo Hijo del Padre y, sin conocer var\u00f3n, cubierta con la sombra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, como nueva Eva que presta su fe, exenta de toda duda, no a la antigua serpiente sino al mensajero de Dios, dio a luz al Hijo a quien Dios constituy\u00f3 primog\u00e9nito de muchos hermanos\u00bb. (Lum. Gent. 63)<\/p>\n<p>     Para entender y valorar el verdadero alcance eclesial de Mar\u00ed\u00ada, tenemos que aclarar lo que significa el que la Madre del Se\u00f1or sea tambi\u00e9n el modelo, el espejo, el signo, la se\u00f1al, el tipo o esquema ideal de lo que la Iglesia es y representa.<\/p>\n<p>    3.2. En raz\u00f3n del Verbo<br \/>\n    S\u00f3lo entendiendo el significado de lo que es Mar\u00ed\u00ada, descubrimos del todo, aunque no lo comprendamos, el misterio de la Iglesia; y nada de la Iglesia queda clarificado del todo, sin referencia al ser humano que fue elegido por el Padre Dios para que su Hijo eterno se encarnara en este mundo.<\/p>\n<p>    La Iglesia ha tenido siempre especial gozo en mirarse en el espejo de la Madre del Se\u00f1or. En el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica se nos dice: \u00abMar\u00ed\u00ada es a la vez Virgen y Madre, porque ella es la figura y la m\u00e1s perfecta realizaci\u00f3n de la Iglesia. Por eso dice el Concilio Vaticano II que \u00abla Iglesia se convierte en Madre por la Palabra de Dios acogida con fe, ya que, por la predicaci\u00f3n y el bautismo, engendra para una vida nueva e inmortal a los hijos concebidos por el Esp\u00ed\u00adritu Santo y nacidos de Dios. Tambi\u00e9n Ella es virgen, que guarda \u00ed\u00adntegra y pura la fidelidad prometida al Esposo.  (Lum. Gent 64 y Cat. Igl. Cat. 507)<\/p>\n<p>    3.3. Modelo de toda mujer<br \/>\n    Adem\u00e1s, del principio general, podemos mirar la especial referencia que la Virgen, madre y esposa de Dios, tiene con referencia a la mujer.<\/p>\n<p>    La devoci\u00f3n de la Iglesia hacia la figura luminosa de Mar\u00ed\u00ada, ha movido a presentarla en su doctrina, en su liturgia y en sus tradiciones de forma especial como s\u00ed\u00admbolo de todas las mujeres de la tierra y de la historia: de las madres y de las v\u00ed\u00adrgenes, de las esposas y de las solteras o viudas, de las que sufren y de las que gozan.<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada representa a la mujer en su dignidad humana, en su diversidad de planteamientos sociales y de recursos, en sus energ\u00ed\u00adas morales y espirituales capaces de transformar el mundo.<\/p>\n<p>    Por el deseo de ayudar a la sociedad y al mundo a revitalizar la dignidad femenina y a eliminar cualquier discriminaci\u00f3n a este respecto, la Iglesia ha pensado siempre en Mar\u00ed\u00ada como el ideal de mujer cristiana.<\/p>\n<p>    Al recordar la igualdad creacional de los sexos y su complementaci\u00f3n mutua para realizarse y para florecer en la fecundidad de nuevas vidas, Juan Pablo II escrib\u00ed\u00ada estas palabras:<\/p>\n<p>    \u00abLa Biblia proporciona bases suficientes para reconocer la igualdad esencial entre el var\u00f3n y la mujer, desde el punto de vista de su humanidad.  Ambos, desde el comienzo, son personas, a diferencia de los dem\u00e1s seres vivientes del mundo. La mujer es otro yo en la humanidad com\u00fan. Con el var\u00f3n, aparece como unidad de dos; y esto significa la superaci\u00f3n de la soledad inicial.\u00bb  (Mulieris Dignitatem 6)<\/p>\n<p>    3. 4. Modelo de madre<br \/>\n    La vida sencilla de Mar\u00ed\u00ada discurri\u00f3, como la de cualquier otra esposa joven de Nazareth, envuelta en el trabajo y en la meditaci\u00f3n de la Ley; y, para ella, en la contemplaci\u00f3n los misterios en los que se ve\u00ed\u00ada envuelta en su vida.<\/p>\n<p>   \u00abEl ni\u00f1o regres\u00f3 a Nazareth con sus padres y les estaba sujeto. Su madre, por su parte, conservaba todas estas cosas en su coraz\u00f3n. Y Jes\u00fas crec\u00ed\u00ada en edad, sabidur\u00ed\u00ada y gracia delante de Dios y de los hombres. (Lc. 2. 51-52)<\/p>\n<p>    As\u00ed\u00ad se convirti\u00f3 en madre fecunda de hijos, por ser la Madre de Jes\u00fas. Como Mar\u00ed\u00ada es madre de todos los que fueron engendrados a la vida de la gracia por Jes\u00fas, la Iglesia se sabe y se siente madre de los hombres que Jes\u00fas ha reunido en su entorno y , en alguna forma, ha confiado a su mediaci\u00f3n y cuidado.<\/p>\n<p>    Sin la figura de la Madre del Se\u00f1or en la Iglesia, algo sublime e imprescindible faltar\u00ed\u00ada en la obra de Jes\u00fas. Esto resulta evidente, no por sentimientos po\u00e9ticos o literarios, sino por razones profundas y firmes. Ella es la Madre de Jes\u00fas hombre y tiene que ser relacionada con toda la obra misteriosa de Jes\u00fas Dios.<\/p>\n<p>    3. 5. Modelo de esposa<br \/>\n    Por eso la Iglesia presenta a Mar\u00ed\u00ada como mujer mod\u00e9lica en la vida de hogar, de mujer fiel a sus deberes, de esposa fiel de Jos\u00e9, el hombre fuerte y sacrificado que supo asumir el misterio de su esposa y que fue capaz de respetarlo toda su vida.<\/p>\n<p>    El triple modelo de la Sagrada Familia, de Jes\u00fas, de Mar\u00ed\u00ada y de Jos\u00e9, ha sido siempre mirado con respetuosa veneraci\u00f3n por todas las generaciones.<\/p>\n<p>    Es el ideal de la armon\u00ed\u00ada, de la paz y de la convivencia en fidelidad mutua y en felicidad hogare\u00f1a. \u00abAntes de vivir juntos, se hall\u00f3 que estaba embarazada. Como Jos\u00e9, su esposo, era justo y no quer\u00ed\u00ada denunciarla, deliber\u00f3 dejarla en secreto. Pero un \u00e1ngel se le apareci\u00f3 en sue\u00f1os y le dijo: Jos\u00e9, hijo de David, no tengas reparo en recibir a Mar\u00ed\u00ada, que lo que se ha engendrado en ella es cosa del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Cuando d\u00e9 a luz, t\u00fa pondr\u00e1s al ni\u00f1o el nombre de Jes\u00fas, pues es el que va a salvar a su pueblo de sus pecados.\u00bb (Mat. 1. 18-20)<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada es Madre fuerte, es Esposa virgen y es milagrosa generadora de la cabeza del Cuerpo M\u00ed\u00adstico, de la Iglesia. Y, a imitaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada, la Iglesia es llamada Esposa por el mismo Jes\u00fas y de su amor por ella nacen los cristianos que son fruto de la fecundidad de ese amor.<\/p>\n<p>    La tradici\u00f3n cristiana siempre nos ha conservado la imagen de Mar\u00ed\u00ada como la mujer volcada a los trabajos de un hogar humilde y como la esposa del artesano de Nazareth y madre de Jes\u00fas. Su feminidad, insuperable y sublime, se vio siempre en la Iglesia como el ideal de la sencillez, de la belleza y de la virtud.<\/p>\n<p>    El Papa Pablo VI, en su peregrinaci\u00f3n a Tierra Santa el 5 de Enero de 1964, pronunciaba estas palabras: \u00abNazareth es la escuela donde se comienza a entender la vida de Jes\u00fas: es escuela del Evangelio. En ella vemos una lecci\u00f3n de silencio ante todo&#8230; Vemos una lecci\u00f3n de vida familiar. Nazareth nos ense\u00f1a lo que es la familia, su comuni\u00f3n de amor, su austera y sencilla belleza, su car\u00e1cter sagrado e inviolable. Y se nos da una lecci\u00f3n de trabajo. Nazareth, la casa del Hijo del Carpintero, es la que nos ense\u00f1a la ley severa y redentora del trabajo humano\u00bb.<\/p>\n<p>     4. Maternidad operativa.<\/p>\n<p>     Que Mar\u00ed\u00ada es madre de todos los hombres, que es madre de forma singular de los cristianos virtuosos y que tambi\u00e9n es madre de los pecadores, son razones que ti\u00f1en de una tonalidad singular y misteriosa a su figura.<\/p>\n<p>    4.1. Formas t\u00ed\u00adpicas<br \/>\n    Mar\u00ed\u00ada se apoya en la Palabra de Dios y en ella pone toda su esperanza. Y la Iglesia no tiene otro sentido en el mundo que hacer presente la Palabra divina en medio de los hombres.<\/p>\n<p>   &#8211; La Iglesia busca desde los primeros tiempos proclamar el mensaje y el misterio de Jes\u00fas, seg\u00fan el mandato recibido de su Fundador (Mc. 16. 15). Su origen se halla en la respuesta de aquellos hombres que oyeron y siguieron la llamada del Maestro para vivir en su compa\u00f1\u00ed\u00ada y anunciar su Reino.<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada estuvo entre ellos como la madre de Jes\u00fas, antes y despu\u00e9s de su partida. Busc\u00f3 siempre a Jes\u00fas, no s\u00f3lo en el gesto de ir al Templo cuando el Ni\u00f1o se perdi\u00f3 por tres d\u00ed\u00adas, sino a lo largo de su existencia terrena por los caminos de Palestina.<\/p>\n<p>   &#8211; La vocaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada a la santidad, al amor, a la fecundidad, es modelo de la vocaci\u00f3n universal de la Iglesia, la cual se realiza con la llamada que ella siente para servir a todos los hombres.<\/p>\n<p>   &#8211; El Coraz\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 abierto a todos los hombres, como lo estuvo el de su Hijo Jes\u00fas. La Iglesia se siente plenamente identificada con su vocaci\u00f3n maternal universal, de modo que todos los seres humanos lleguen al redil de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   &#8211; Mar\u00ed\u00ada busc\u00f3 hacer presente a Jes\u00fas en medio de los hombres. Fue la primera evangelizadora. La Iglesia no tiene otra raz\u00f3n de ser que el anuncio salvador y por eso mira a Mar\u00ed\u00ada como de lo de lo que ella misma debe hacer.<\/p>\n<p>    4. 2. Consecuencias vitales<br \/>\n    La Virgen Mar\u00ed\u00ada se nos presenta como Madre de la Iglesia en cuanto es modelo para ella, sirve de espejo de su identidad y de su misi\u00f3n en el mundo y se halla revestida de dones y de caracter\u00ed\u00adsticas concedidas por Jes\u00fas en este sentido.<\/p>\n<p>    El t\u00ed\u00adtulo de Madre de la Iglesia se relaciona de alguna manera con los misterios principales de la mariolog\u00ed\u00ada: Maternidad divina, Concepci\u00f3n virginal, Inmaculada en su concepci\u00f3n, Asunci\u00f3n al cielo. Pero tambi\u00e9n hace referencia a muchas otras advocaciones o devociones: Mediaci\u00f3n de las gracias, Auxiliadora de los pecadores, Buena consejera, Reina de los Ap\u00f3stoles, etc.<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada es la primera cristiana; y, como tal, es el m\u00e1s excelente miembro de la Iglesia querida por su divino Hijo Jes\u00fas. Tuvo en la Iglesia una misi\u00f3n que queda, de alguna manera, reflejada en los textos Evang\u00e9licos, pero que se desarroll\u00f3 a lo largo de toda su vida y sigue siendo vida de los seguidores de Cristo a lo largo de la historia.<\/p>\n<p>    Por eso la devoci\u00f3n de todos los cristianos a Mar\u00ed\u00ada, Madre del Se\u00f1or y de la Iglesia, ha sido constante, eficaz, profunda y universal. Los buenos cristianos siguen participando de esta devoci\u00f3n y creencia, pero descubren que debe ser traducida en obras de vida virtuosa y caritativa, si ha de ser aut\u00e9ntica.<\/p>\n<p>    Juan Pablo II dec\u00ed\u00ada: \u00abMar\u00ed\u00ada, la Madre del Redentor, permanece junto a Cristo en su camino hacia los hombres y con los hombres en su camino hacia Dios. Precede a la Iglesia en la peregrinaci\u00f3n de la fe; acompa\u00f1a con materna intercesi\u00f3n a la humanidad hacia el pr\u00f3ximo milenio y con fidelidad a Jesucristo, Ntro. Se\u00f1or, que es el mismo ayer y hoy y lo ser\u00e1 por siempre.\u00bb (Centesimus annus)<\/p>\n<p>    5. Misiones maternales<br \/>\n    Siendo Mar\u00ed\u00ada Sant\u00ed\u00adsima la Madre de Dios y Madre de la Iglesia, nos podemos interrogar por sus funciones o su significaci\u00f3n en relaci\u00f3n a la Iglesia.<\/p>\n<p>     5. 1. Valor de animaci\u00f3n<br \/>\n    En cuanto Madre de Dios, Mar\u00ed\u00ada es fuente de vida. Ha contado a lo largo de los siglos con un lugar singular en la marcha de la Iglesia por el mundo. Su presencia activa es de naturaleza diferente y superior a la intercesi\u00f3n de cualquier otro santo celeste.<\/p>\n<p> &#8211; Su protagonismo en el Pueblo de Dios, el nuevo Israel elegido por su Hijo, qued\u00f3 siempre de manifiesto en su labor alentadora.<\/p>\n<p> &#8211; Su lugar en el Cuerpo M\u00ed\u00adstico qued\u00f3 siempre asociado al de su Hijo, que es la cabeza. Es evidente que ella contribuy\u00f3 en la mente de los cristianos de todos los tiempos a vivir el amor de Dios.<\/p>\n<p> &#8211; Su labor en el Reino de Dios se convirti\u00f3, desde los primeros momentos, en eficaz ejemplo de fidelidad, de fortaleza y de entrega al Padre del cielo.<\/p>\n<p> &#8211; Su uni\u00f3n a la Vid vivificadora recordada por Jes\u00fas no pudo ser m\u00e1s honda, m\u00e1s \u00ed\u00adntima, m\u00e1s eficaz, por encima de toda consideraci\u00f3n humana y llegado hasta los umbrales del misterio divino.<\/p>\n<p>    De ning\u00fan miembro de la Iglesia se pudo nunca decir, como de la Madre del Se\u00f1or, palabras como \u00e9stas: \u00abEsta maternidad de Mar\u00ed\u00ada perdura sin cesar en la econom\u00ed\u00ada de la gracia, desde el consentimiento que dio fielmente en la Anunciaci\u00f3n y que mantuvo sin vacilar al pie de la cruz hasta la realizaci\u00f3n llena y definitiva de todos los escogidos. Pues, con su Asunci\u00f3n a los cielos, no abandon\u00f3 su misi\u00f3n salvadora, sino que contin\u00faa procur\u00e1ndonos con su m\u00faltiple intercesi\u00f3n los dones de la salvaci\u00f3n eterna.\u00bb (Lum. Gent. 62)<br \/>\n 5.2. Poder de profec\u00ed\u00ada<br \/>\n    Mar\u00ed\u00ada es la Madre de Dios, tal como el Se\u00f1or lo quiso. Desde el Concilio de Efeso (a\u00f1o 431), en que se la declar\u00f3 Madre de Dios, hasta el Concilio Vaticano II (1963-1965), en que se la reconoce como figura y modelo de la Iglesia, Mar\u00ed\u00ada ha estado siempre presente en la historia, en la oraci\u00f3n y en la plegaria de los seguidores de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Por ser la Madre de Jes\u00fas y por ser Jes\u00fas el Hijo de Dios, Mar\u00ed\u00ada ha tenido siempre especial significaci\u00f3n en la Comunidad de los seguidores de su Hijo. No es una m\u00e1s en la lista de los santos, aunque la situemos en el lugar primero de cualquier lista o recuerdo.<\/p>\n<p>    Su palabra prof\u00e9tica, materialmente tan escasa en los textos evang\u00e9licos, es infinita y poderosa en significaci\u00f3n para todos los hombres que buscan a Jes\u00fas. Tres veces solamente se aluden a sus expresiones en el Nuevo Testamento, cuyos ecos se escucharon en tres lugares: Nazaret, monta\u00f1a de Jud\u00e1, Can\u00e1.<\/p>\n<p>  &#8211; La primera palabra es de universal expectativa y de humilde interrogaci\u00f3n ante los designios divinos: \u00bfC\u00f3mo ha de ser eso? (Lc. 1. 34)  &#8211; La segunda es de admiraci\u00f3n agradecida y de sorpresa espiritual: \u00abHizo en m\u00ed\u00ad maravillas (Lc. 1.49).<\/p>\n<p>  &#8211; La tercera es de consigna radicalmente cristiana y salvadora: \u00abHaced lo que \u00e9l os diga\u00bb (Jn. 2.5).<\/p>\n<p>      Esta triple y universal actitud condensa y resume todo el esp\u00ed\u00adritu del cristianismo. Es todo el programa prof\u00e9tico de Mar\u00ed\u00ada, la madre del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    5.3. Poder de signo<br \/>\n    Por su naturaleza sensible, los hombres precisan signos para vivir de forma trascendente. M\u00e1s que modelo de vida y de comportamiento al estilo de Jes\u00fas, la figura de Mar\u00ed\u00ada se presenta como el prototipo espiritual de la Iglesia. Si la Iglesia es comunidad, Mar\u00ed\u00ada es el modelo representativo de todos los que la forman como miembros y como hermanos.<\/p>\n<p>  &#8211; Ella es signo del amor a Dios y a quien Dios envi\u00f3 para salvar al mundo, a Jesucristo el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>  &#8211; Es el ejemplo de fidelidad y de humildad, al mismo tiempo que de firmeza en el cumplimiento de la Palabra.<\/p>\n<p>  &#8211; Es el emblema del Reino de Dios, que su Hijo divino vino a anunciar a la tierra para salvaci\u00f3n de sus habitantes.<\/p>\n<p>      Todo esto se debe a que Jes\u00fas lo quiso as\u00ed\u00ad. Pues fue Jes\u00fas el que eligi\u00f3 a su Madre para que estuviera asociada a toda su obra salvadora y santificadora, desde su nacimiento hasta el \u00faltimo momento de sus existencia terrena.<\/p>\n<p>    5.4. Poder de vida<br \/>\n    El estudio de la Iglesia no quedar\u00ed\u00ada nunca completo si no reflexion\u00e1ramos adecuadamente sobre la Madre de Jes\u00fas como fuente de vida. Lo fue de vida biol\u00f3gica (engendr\u00f3 a Jes\u00fas), lo fue de vida social (alumbr\u00f3, con Jes\u00fas, a la Comunidad), lo siguen siendo de vida espiritual (es madre de la gracia).<\/p>\n<p>    Dios la eligi\u00f3 para ser la Madre de su Hijo y de la Iglesia. La prepar\u00f3 para su funci\u00f3n sagrada y la llen\u00f3 de gracia y de santidad. La dot\u00f3 de inmensa fe y de amor. La hizo como s\u00f3lo un Hijo como Aquel pod\u00ed\u00ada hacer a una Madre como aquella.<\/p>\n<p>    La Iglesia siempre ha visto en sus palabras de consentimiento al \u00e1ngel la declaraci\u00f3n firme de su compromiso con la obra de Jes\u00fas, obra destinada a la totalidad de los hombres pasados, presentes y futuros. Es normal que en la Iglesia se haya mirado siempre a la Virgen Mar\u00ed\u00ada como modelo de creyente, en el cual pueden y deber mirarse todos los dem\u00e1s disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>    La especial devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada que siempre han profesado los cristianos est\u00e1 muy por encima de cualquier interpretaci\u00f3n psicol\u00f3gica o supersticiosa de naturaleza afectiva.<\/p>\n<p>    Es evidente que Mar\u00ed\u00ada no ocupa en el cristianismo el puesto de ninguna divinidad femenina ni constituye un recurso fantasioso para el hombre que vive tambi\u00e9n de sentimientos y no de s\u00f3lo criterios. La figura de Mar\u00ed\u00ada es algo m\u00e1s sublime que un santo, un \u00e1ngel o un doctor. Es algo superior a una virgen, a una misionera, a una doctora de la Iglesia. Es m\u00e1s bien un misterio de fecundidad universal, en el plan de Dios y en la proclamaci\u00f3n del Reino por Jes\u00fas. Ella es el signo de la fidelidad, del amor y de la pureza, que deben ser ideales de vida de toda la Iglesia.<\/p>\n<p>     El Concilio Vaticano II se preocup\u00f3 de resaltar esta presencia de Mar\u00ed\u00ada: \u00abMar\u00ed\u00ada estuvo presente con los Ap\u00f3stoles, antes del d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s, pues \u00abtodos perseveraban un\u00e1nimes en la oraci\u00f3n con Mar\u00ed\u00ada, la Madre de Jes\u00fas, y algunas otras mujeres (Hech. 1.14)\u00bb. Mar\u00ed\u00ada permanec\u00ed\u00ada implorando con sus oraciones el don del Esp\u00ed\u00adritu que ella hab\u00ed\u00ada recibido ya en la anunciaci\u00f3n\u00bb. (Lumen Gent. 59)<\/p>\n<p>    Y el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica proclama: \u00abPor su total adhesi\u00f3n a la voluntad del Padre, a la obra redentora de su Hijo, a toda moci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, la Virgen Mar\u00ed\u00ada es para la Iglesia modelo de fe y de caridad. Es miembro eminente y del todo singular en la Iglesia, incluso constituye su tipo o figura.  (Catecismo N\u00c2\u00ba 967)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Maternidad \u00abespiritual\u00bb y \u00abeclesial\u00bb<\/p>\n<p>\tLas palabras de Jes\u00fas en la cruz han encontrado siempre eco en la Iglesia, que, \u00abinstruida por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, venera a Mar\u00ed\u00ada como a madre amant\u00ed\u00adsima, con afecto de piedad filial\u00bb (LG 53). El encargo que ella recibe (\u00abhe aqu\u00ed\u00ad a tu hijo\u00bb Jn 19,26) y la repuesta del \u00abdisc\u00ed\u00adpulo amado\u00bb (\u00abhe aqu\u00ed\u00ad a tu madre&#8230; la recibi\u00f3 en su casa\u00bb Jn 19,27), ha sido interpretado siempre por la Iglesia como una verdadera maternidad espiritual respecto a los creyentes y tambi\u00e9n respecto a la misma Iglesia.<\/p>\n<p>\tEsta maternidad de Mar\u00ed\u00ada se llama \u00abespiritual\u00bb, es decir, seg\u00fan la nueva vida en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Mar\u00ed\u00ada es \u00abverdadera madre de los miembros (de Cristo)&#8230;, por haber cooperado con su amor a que naciesen en la Iglesia los fieles, que son miembros de aquella Cabeza\u00bb (LG 53, citando a San Agust\u00ed\u00adn, De s. virginitate 6). Su maternidad se extiende a \u00abtodas las familias de los pueblos\u00bb (LG 69).<\/p>\n<p>\tPor ser Madre de Jes\u00fas (que es Cabeza de su Cuerpo M\u00ed\u00adstico) y por su asociaci\u00f3n y cooperaci\u00f3n en la obra redentora, \u00abes nuestra madre en el orden de la gracia\u00bb (LG 61). Se trata de una \u00abnueva maternidad seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (RMa 21), que se manifiesta y realiza en diversas etapas Encarnaci\u00f3n, Cruz, Pentecost\u00e9s, vida de la Iglesia. \u00abY esta maternidad de Mar\u00ed\u00ada perdura sin cesar en la econom\u00ed\u00ada de la gracia, desde el momento en que prest\u00f3 fiel asentimiento en la Anunciaci\u00f3n, y lo mantuvo sin vacilaci\u00f3n al pie de la Cruz, hasta la consumaci\u00f3n perfecta de todos los elegidos\u00bb (LG 62; cfr RMa 45).<\/p>\n<p>\tEsta maternidad de Mar\u00ed\u00ada es recibida por la Iglesia en cuanto tal (LG 53). Al proclamar a Mar\u00ed\u00ada como Madre de la Iglesia, Pablo VI indic\u00f3 expl\u00ed\u00adcitamente su significado, dentro de la doctrina conciliar y tradicional \u00abMadre de todo el Pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores\u00bb (PABLO VI, Aloc. 21 nov. 1964).<\/p>\n<p>\tActitud por parte de la Iglesia<\/p>\n<p>\tLa actitud filial de toda la Iglesia y de cada creyente, a imitaci\u00f3n del \u00abdisc\u00ed\u00adpulo amado\u00bb, se concreta en una relaci\u00f3n familiar de imitaci\u00f3n y dependencia, a modo de \u00abcomuni\u00f3n de vida\u00bb (RMa 45). Esta \u00abespiritualidad\u00bb o devoci\u00f3n, se puede concretar en diversas actitudes relacional (de trato y amor familiar y confiado), imitativa de sus virtudes, celebrativa de sus fiestas (en el contexto del misterio pascual), oracional (de unirse a su oraci\u00f3n y pedir su intercesi\u00f3n), apost\u00f3lica o de hacer realidad que Mar\u00ed\u00ada sea conocida y amada de todos su hijos. Es actitud de dependencia respecto de su maternidad (LG 62-65), que es de \u00abinflujo salv\u00ed\u00adfico\u00bb (LG 60), puesto que \u00abcuida de los hermanos de su hijo\u00bb (LG 62), \u00aba cuya generaci\u00f3n y educaci\u00f3n coopera con amor materno\u00bb (LG 63). La misi\u00f3n eclesial es la puesta en pr\u00e1ctica de su misma maternidad, que tiene como punto de referencia a Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>\tDimensi\u00f3n evangelizadora<\/p>\n<p>\tLa maternidad mariana, \u00abespiritual\u00bb o \u00abseg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb, se realiza \u00aben la Iglesia y por medio de la Iglesia\u00bb (RMa 24). \u00abLa maternidad divina de Mar\u00ed\u00ada debe derramarse sobre la Iglesia, como indican algunas afirmaciones de la Tradici\u00f3n para las cuales la \u00abmaternidad\u00bb de Mar\u00ed\u00ada respecto de la Iglesia es el reflejo y la prolongaci\u00f3n de su maternidad respecto del Hijo de Dios\u00bb (ib\u00ed\u00addem).<\/p>\n<p>\tLa Iglesia \u00abaprende de Mar\u00ed\u00ada su propia maternidad ministerial\u00bb (RMa 43). Esta maternidad eclesial, eminentemente misionera, se relaciona, pues, con la maternidad de Mar\u00ed\u00ada como modelo y ayuda \u00abLa Iglesia, contemplando su arcana santidad e imitando su caridad, y cumpliendo fielmente la voluntad del Padre, tambi\u00e9n ella es hecha Madre por la palabra de Dios fielmente recibida en efecto, por la predicaci\u00f3n y el bautismo engendra para la vida nueva e inmortal a los hijos concebidos por el Esp\u00ed\u00adritu Santo y nacidos de Dios\u00bb (LG 64; cfr. 65). Mar\u00ed\u00ada es figura de la Iglesia virgen y madre, \u00abcomo modelo tanto de la virgen como de la madre\u00bb (LG 63).<\/p>\n<p>\tLa maternidad de Mar\u00ed\u00ada, adem\u00e1s de ser modelo de la maternidad de la Iglesia, es tambi\u00e9n su ayuda. \u00abLa maternidad de la Iglesia se lleva a cabo no s\u00f3lo seg\u00fan el modelo y la figura de la Madre de Dios, sino tambi\u00e9n con su cooperaci\u00f3n\u00bb (RMa 44). La maternidad de Mar\u00ed\u00ada \u00abencuentra una nueva continuaci\u00f3n en la Iglesia y por medio de la Iglesia\u00bb (RMa 24).<\/p>\n<p>Referencias Devoci\u00f3n mariana, espiritualidad mariana, Iglesia madre, Madre de Dios, Medianera.<\/p>\n<p>Lectura de documentos LG 53, 61-65; RMa 21,24, 43-45; CEC 963-970.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada I. DE LA POTTERIE, La Parole de J\u00e9sus \u00abVoici ta M\u00e8re\u00bb et l&#8217;acceuil du disciple Marianum 1 (1974) 1-39; J. ESQUERDA BIFET, Mar\u00ed\u00ada Madre de la Iglesia (Bilbao, Descl\u00e9e, 1968); J. GALOT, Th\u00e9ologie du titre \u00abM\u00e8re de l&#8217;Eglise\u00bb Ephemerides Mariologicae 32 (1982) 159-173; B. GHERARDINI, Iglesia, en Nuevo Diccionario de Mariolog\u00ed\u00ada (Madrid, Paulinas, 1988) 889-909; T. KOEHLER, La maternit\u00e9 spirituelle de Marie, en Maria I, 573-601; M. LLAMERA, Maria, Madre de los hombres y de la Iglesia, en Enci-clopedia mariana posconciliar (Madrid, Coculsa, 1975) 401 414; F. SOLA, Maria, Madre de la Iglesia Estudios Marianos 30 (1968) 105 129.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[257] La Iglesia ha mirado siempre a Mar\u00ed\u00ada, la Madre de Dios, como madre de todos los hombres. La idea de que Mar\u00ed\u00ada es madre espiritual de toda la humanidad redimida es algo m\u00e1s que una met\u00e1fora, en la doctrina de la Iglesia. Es la creencia y el reconocimiento de que ella tiene una misi\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/madre-de-la-iglesia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMADRE DE LA IGLESIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-11967","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11967","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11967"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11967\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11967"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11967"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11967"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}