{"id":11970,"date":"2016-02-05T08:14:43","date_gmt":"2016-02-05T13:14:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mal-maldad\/"},"modified":"2016-02-05T08:14:43","modified_gmt":"2016-02-05T13:14:43","slug":"mal-maldad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mal-maldad\/","title":{"rendered":"MAL. MALDAD"},"content":{"rendered":"<p>[319]<\/p>\n<p>    La existencia del mal ha sido siempre un misterio, del cual se ha hecho eco la Escritura Sagrada. El hombre se pregunta con frecuencia por qu\u00e9 se sufre, sobre todo al encontrarse con los hechos naturales del dolor de inocentes, de la muerte, del triunfo de los malvados, de la incapacidad de los d\u00e9biles, de los pobres y de los marginados para superar su amarga situaci\u00f3n en la existencia.<\/p>\n<p>    Los ni\u00f1os no se lo preguntan, pues ante el dolor quedan desconcertados. Pero los adolescentes y j\u00f3venes, al igual que muchos adultos, se interrogan por ello. Es preciso ofrecerles respuestas o pistas para que ellos mismos se las construyan con sentido cristiano.<\/p>\n<p>    Y es misi\u00f3n del catequista y del educador de la fe hacer compatible en sus mentes la realidad del mal f\u00ed\u00adsico o moral con la Providencia, con la bondad divina, con la libertad humana, con el orden creacional del universo.<\/p>\n<p>    1. Respuestas cristianas<br \/>\n    La Iglesia siempre reconoce la palabra divina como criterio prioritario: \u00abT\u00fa amas todo cuanto existe y nada aborreces de cuanto has hecho\u00bb (Sab. 11. 25) Y cuando se trata de problemas dif\u00ed\u00adciles, como es el de la existencia del mal, a la Escritura hay que acudir con preferencia.<\/p>\n<p>    En la Palabra de Dios se multiplican las expresiones sobre el amor de Dios a las criaturas y la presencia continua del Creador en medio del universo, incluso en los momentos de dolor y muerte, como quien deja que las cosas sigan su camino. El cristiano sabe ver el bien, ante que el mal y recuerda: \u00abFrente al mal est\u00e1 el bien, frente a la muerte est\u00e1 la vida, frente al bueno est\u00e1 el pecador: en todo hay que saber contemplar las cosas del Alt\u00ed\u00adsimo, una frente a otra\u00bb.  (Ecclo. 33.14)  El dar explicaciones satisfactorias ha sido la tarea perpetua de los fil\u00f3sofos, pero s\u00f3lo los que han mirado a Dios han podido encontrar respuestas clarificadoras.<\/p>\n<p>    2. El mal como misterio<br \/>\n    Existe algo en nuestra vida que nos desconcierta, en relaci\u00f3n con el mal y con las malas inclinaciones que nos acechan. San Pablo lo expresa as\u00ed\u00ad: \u00abLa Ley de Dios es espiritual. Sin embargo, yo me siento esclavo vendido al pecado. No acabo de entender lo que me pasa, pues muchas veces no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero\u00bb. (Rom. 7. 15)<\/p>\n<p>    Con ello, tal vez citaba los versos del poeta romano Ovidio: \u00abVideo meliora, proboque; Deteriora sequor.\u00bb<\/p>\n<p>     \u00abVeo cosas buenas y las aprecio; sin embargo sigo caminos malos.\u00bb<br \/>\n    Bueno es tambi\u00e9n dejar claro que la existencia del mal no debe acobardar al creyente. Quien desea y busca una respuesta suficiente, cuando se enfrenta con sus consecuencias, y no la halla, no se desconcierta si tiene confianza en Dios. El cristiano tiene respuestas y no s\u00f3lo interrogantes. El simple fil\u00f3sofo se plantea interrogantes, pero no siempre halla respuestas. El uno se rige por la raz\u00f3n. El otro por la fe y el amor de Dios.<\/p>\n<p>    El amor de Dios a las criaturas es indiscutible. A la luz de la Palabra divina es innegable que no las deja vencidas por el mal. El amor divino a los seres es amor de complacencia, pues Dios ama a las criaturas por participar en su perfecci\u00f3n. Ellas reflejan el amor de Dios, que tambi\u00e9n los es de benevolencia.<\/p>\n<p>    A la raz\u00f3n resulta inexplicable que, si las ama, no las proteja contra el mal y contra el \u00faltimo de los males, que es su destrucci\u00f3n: muerte para los seres vivos, aniquilaci\u00f3n para los no vivos. Pero, a la luz de la fe, para quien acepta los planes divinos y para quien es consciente de que Dios es suficientemente sabio y bueno para sacar bienes de los males, la soluci\u00f3n a sus interrogantes no es paradoja insoluble.<\/p>\n<p>    Especialmente significativo es el problema del mal cuando se trata del hombre. Y, sin embargo, el dolor, la injusticia, la soledad, la enfermedad, el fracaso, incluso la muerte, tienen explicaci\u00f3n. A los ojos de la fe no es dif\u00ed\u00adcil ver a Dios en medio de ellos con sus planes de amor.<\/p>\n<p>    Y tenemos que reconocer, incluso cuando el peso del dolor f\u00ed\u00adsico o moral oprime, que Dios nos ha amado primero: \u00abEn eso est\u00e1 la caridad, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos am\u00f3 primero\u00bb. (1 Jn. 4. 10)<\/p>\n<p>    3. Tipos de males<br \/>\n    En nuestra vida encontramos diversos tipos de males que nos llenan de dolor y tratamos de explicar por qu\u00e9 son tan diversos y condicionantes de nuestro camino. Y son diversos tipos los males que hemos de padecer y explicar:<\/p>\n<p>   &#8211; El mal c\u00f3smico y f\u00ed\u00adsico, que se manifiesta por los cataclismos, terremotos, trastornos naturales, etc.<\/p>\n<p>   &#8211; El mal biol\u00f3gico, que se nos presenta de manera lacerante en nuestro cuerpo con las enfermedades y la muerte.<\/p>\n<p>   &#8211; El mal psicol\u00f3gico que con frecuencia nos acecha: sufrimientos, tristezas, fracasos, angustias, etc.<\/p>\n<p>   &#8211; El mal social y compartido, como son las desavenencias, las guerras, las violencias, las injusticias.<\/p>\n<p>   &#8211; Tambi\u00e9n el mal moral y el vicio, que muchas veces resulta invencible por la debilidad humana. Voluntario o no, siempre es una herida \u00e9tica a la conciencia.<\/p>\n<p>   &#8211; Y sobre todo el mal espiritual, al cual llamamos pecado y que es l que destruye nuestra amistad con Dios. Es el desorden en relaci\u00f3n a la Ley divina y a los planes amorosos de Dios, es el que m\u00e1s perturba los planes del Creador.<\/p>\n<p>    4. Explicaci\u00f3n del mal<br \/>\n    En las etapas preadolescentes y juveniles la existencia del mal desconcierta; y cuando el mal afecta a la propia vida, cuando se vive y experimenta en s\u00ed\u00ad mismo, destroza muchos sentimientos religiosos y las creencias adquiridas.<\/p>\n<p>    Por eso debe el catequista reflexionar, adaptarse y, con esmerada preparaci\u00f3n, facilitar en lo posible, caminos que iluminen la vida. Debe saber adaptar y graduar las ense\u00f1anzas sobre la libertad y sobre los planes divinos para la vida de los hombres.<\/p>\n<p>    La fortaleza cristiana ante el mal no se improvisa. Es fruto de h\u00e1bitos de reflexi\u00f3n e incluso de plegaria. S\u00f3lo cuando se poseen, se halla la personalidad y la conciencia dispuestas a enfrentarse con las amarguras y las dificultades.<\/p>\n<p>    4.1. Explicaciones diferentes<br \/>\n    Pero tambi\u00e9n hay que saber diferenciar lo que es el simple mal f\u00ed\u00adsico, el que responde a las leyes naturales, y lo que es el mal moral, el m\u00e1s humano.<\/p>\n<p>    4.1.1. El mal f\u00ed\u00adsico.<\/p>\n<p>    Es frecuente: los trastornos naturales, el dolor, la enfermedad, la muerte. Ese mal no lo quiere Dios sin m\u00e1s, como si los seres fueran piezas amorfas de un gigantesco rompecabezas con el cual el Ser Supremo juega. La Escritura lo dice: \u00abDios no hizo la muerte ni se goza en que perezcan los vivientes. Pues El cre\u00f3 todas las cosas para la existencia\u00bb (Sab. 1.13).<\/p>\n<p>    Dios permite el mal f\u00ed\u00adsico, tanto el que procede de causas naturales como el artificial que procede del mismo hombre. Unas veces se explica por las mismas leyes f\u00ed\u00adsicas o biol\u00f3gicas, que rompen las previsiones o los deseos humanos, cuando se formulan sin recordar que las criaturas son contingentes.<\/p>\n<p>    Pero en ocasiones el mal f\u00ed\u00adsico acontece contra las mismas leyes de la vida: el accidente, el atentado, el error culpable, la maldad manifiesta. Tambi\u00e9n en estos casos el mal f\u00ed\u00adsico es tolerado por Dios y hay que saber hallar su mano misteriosa en su tolerancia.<\/p>\n<p>    4.1.2. El mal moral<br \/>\n    El vicio, el pecado, es m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil de explicar, por ser directamente opuesto a la voluntad divina. Tales son la crueldad, el abuso del d\u00e9bil, la injusticia, los actos maliciosos que se dan entre los hombres. En cuanto des\u00f3rdenes morales son contrarios a la bondad de Dios y de ninguna manera son queridos por El.<\/p>\n<p>    Cuando los observamos y deploramos, y sobre todo cuando los experimentamos, nos preguntamos por qu\u00e9 Dios los permite o, al menos, por qu\u00e9 no castiga a sus promotores.<\/p>\n<p>    Pero Dios deja que los pecadores gocen del fruto de su libertad y que los justos sufran como v\u00ed\u00adctimas por ello.<\/p>\n<p>    El Concilio de Trento conden\u00f3 como her\u00e9tica la doctrina de Calvino que atribu\u00ed\u00ada todo tipo de mal a Dios, Ser Supremo y causa \u00faltima de todo lo que acontece. Ven\u00ed\u00ada a decir que Dios quer\u00ed\u00ada y era el \u00faltimo autor de todo hecho en el mundo, incluso del acto malo tanto f\u00ed\u00adsico como moral, aunque fuera misteriosa su actuaci\u00f3n. (Denz. 186).<\/p>\n<p>    Esa tesis es directamente contraria a la bondad divina y al mensaje revelado: \u00abT\u00fa no eres, por cierto, un Dios a quien le plazca la maldad\u00bb (Sal. 5. 5)  4.2. La libertad en el fondo<br \/>\n    La explicaci\u00f3n tradicional que la Teolog\u00ed\u00ada cristiana ha propuesto se basa en la tolerancia del mal por parte de Dios: del f\u00ed\u00adsico, en cuanto es efecto de la naturaleza cuyas leyes la inteligencia debe conocer para poder dominar; del moral, en virtud de la libertad que ha dado a sus criaturas inteligentes, y con las cuales concurre, pero que de ninguna manera consiente como protagonista.<\/p>\n<p>    Dios permite el dolor y el pecado; pero no se goza en el primero y aborrece el segundo. Quiere que el hombre aprenda a veces por medio del primero. Y quiere que deje de abusar y ejecutar el segundo.<\/p>\n<p>    Lo m\u00e1s repetido en la Escritura es que rechaza el pecado, pero quiere la salvaci\u00f3n del pecador. (Eccli. 15. 14 y ss).<\/p>\n<p>     5. Catequesis sobre el mal<br \/>\n    La explicaci\u00f3n del mal no puede limitarse a una simple recomendaci\u00f3n de la resignaci\u00f3n fatalista ante su existencia. Tampoco son suficientes las justificaciones te\u00f3ricas que a veces se perfilan con argumentos racionales. No basta teorizar sobre el mal. Hay que explicarlo.<\/p>\n<p>    En cuanto a esta dimensi\u00f3n, es buen procedimiento acudir a los textos b\u00ed\u00adblicos para mostrar lo que se debe pensar sobre el mal en clave cristiana.<\/p>\n<p>    5.1. En el Antiguo Testamento<br \/>\n    En el Antiguo Testamento ya aparece el rechazo divino del mal: castigo del pecado de Ad\u00e1n (Gn. 3. 1-23), rechazo de la maldad humana cuando el diluvio (Gn. 6. 5), destrucci\u00f3n de los pecadores de Sodoma y Gomorra (Gn. 19. 1-29).<\/p>\n<p>    El Se\u00f1or dec\u00ed\u00ada a Ca\u00ed\u00adn: \u00ab\u00bfNo es cierto que si obraras bien, llevar\u00ed\u00adas alta la cabeza, pero que si obras mal, el pecado acecha a tu puerta? Y tu puedes dominarlo.\u00bb (Gn. 4.7)<\/p>\n<p>    5.2. En el Nuevo Testamento<br \/>\n    Es en el Nuevo Testamento donde m\u00e1s se insiste en la voluntad divina de dejar libertad a los malvados, aunque un d\u00ed\u00ada habr\u00e1n de dar cuenta de sus actos.<\/p>\n<p>    Claros avisos aparecen en las par\u00e1bolas que recuerdan el rechazo divino del mal: L\u00e1zaro el pobre y el rico (Lc. 16. 19-31), la ciza\u00f1a (Mt. 13. 24-30), el juicio final (Mt. 25. 31-46).<\/p>\n<p>    5.3. La reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>    La catequesis sobre el mal debe resaltar ante los catequizandos diversos aspectos.<\/p>\n<p>   &#8211; Que Dios tiene compasi\u00f3n de los malvados aunque aborrece el mal: \u00abT\u00fa tienes compasi\u00f3n de todos y pasas por alto los pecados de los hombres.\u00bb (Sab 11.23)<br \/>\n   &#8211; Que Dios tolera el mal muchas veces por sus planes amorosos para el hombre o para un pueblo, como en el caso de Israel. Lo dec\u00ed\u00ada Jos\u00e9 a sus hermanos que le hab\u00ed\u00adan vendido: \u00abVosotros cre\u00ed\u00adais hacerme mal, pero Dios ha hecho de ello un bien para nosotros.\u00bb (Gen 50. 20).<\/p>\n<p>   &#8211; Que el mal no rompe el plan divino, pues el bien es m\u00e1s fuerte. Dios aborrece el mal, pero da al malvado oportunidades de arrepentirse. \u00abT\u00fa amas todo cuanto existe y nada aborreces de cuanto has hecho; si algo de ello hubieras odiado, no lo habr\u00ed\u00adas hecho\u00bb (Sab. 11. 25)<\/p>\n<p>    6. Optica humana ante el mal<br \/>\n    Es muy diversa seg\u00fan el modo de ser de las personas y de su sensibilidad \u00e9tica que se ha cultivado ante los hechos de la vida. Siempre debe entrar en juego la raz\u00f3n serena, que se pone a igual distancia de la ingenua postura de quien elude explicaciones y de quien todo pretende justificarlo.<\/p>\n<p>    Pero debemos recordar que del modo de explicar los hechos, depende la vida.<\/p>\n<p>    6.1. Ex\u00e9gesis racionalista del mal<br \/>\n    Hay posturas pesimistas que reflejan una visi\u00f3n negativa de la vida, de los hombres y hasta de la naturaleza. Todo es malo y el mundo ha ca\u00ed\u00addo bajo los poderes del maligno, que son irremediables. El hombre ha nacido para sufrir.<\/p>\n<p>    Hay posturas totalmente opuestas de quienes se refugian en un misticismo teol\u00f3gico exagerado e ingenuo. Piensan que Dios todo lo hace bien y lo que llamamos males son bienes en realidad, pues son queridos o tolerados por Dios.<\/p>\n<p>    Hay posturas pr\u00f3ximas a un solapado dualismo maniqueo: los bienes son superiores a los males en la vida, por eso Dios quiere unos y tolera otros.<\/p>\n<p>    Existen realistas depresivos que aceptan el mal con alardes estoicos y fatalistas.<\/p>\n<p>    Y hay hedonistas evasivos que aceptan el mal para refugiarse en compensaciones existenciales que hagan tolerable sus efectos en la vida.<\/p>\n<p>   6.2. La \u00f3ptica cristiana<br \/>\n    Dif\u00ed\u00adcilmente son compatibles con el mensaje cristiano cualquiera de estas posturas.<\/p>\n<p>   El mensaje revelado sobre el mal es claro en lo que se refiere a su origen, en relaci\u00f3n al triunfo final del bien, en sus mismas manifestaciones en la naturaleza. Tiene que ver con el misterioso pecado original que perturb\u00f3 la creaci\u00f3n bondadosa.<\/p>\n<p>    Al margen de las diversas actitudes exeg\u00e9ticas ante el pecado original, el mensaje cristiano habla de un desorden inicial que perturb\u00f3 el plan inicial de Dios y fue la causa de que Dios prometiera un Salvador.<\/p>\n<p>    El mal moral arranca de ese desorden y el mal f\u00ed\u00adsico tambi\u00e9n tiene algo que ver con su existencia. Pero no triunfan ni uno ni otro, por la esperanza de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Se acepta la existencia de males f\u00ed\u00adsicos y morales, pero se considera al hombre llamado a superarlos por la gracia que trae ese Salvador y por la inteligencia misma que \u00e9l debe poner en juego.<\/p>\n<p>    En la doctrina cristiana, la existencia del mal representa un desaf\u00ed\u00ado m\u00e1s que una fatalidad, un hecho superable m\u00e1s que un bache irremediable. La soluci\u00f3n redentora descansar\u00e1 en Jes\u00fas Salvador, pero el hombre habr\u00e1 de poner su parte.<\/p>\n<p>   &#8211; Los males naturales, f\u00ed\u00adsicos, biol\u00f3gicos, tienen que se ser dominados y vencidos por el hombre. Ante ellos hay que buscar soluciones que alienten la esperanza. Es un deber vencer el dolor, la desgracia y los des\u00f3rdenes naturales.<\/p>\n<p>    Dios ha puesto al hombre en el Para\u00ed\u00adso \u00abpara que lo cultive y lo perfeccione\u00bb y su tarea es construir un mundo mejor. Esa construcci\u00f3n supone vocaci\u00f3n humana y solidaridad. As\u00ed\u00ad se logra un mundo m\u00e1s sano, m\u00e1s limpio, m\u00e1s conocido y dominado en sus leyes y fuerzas.<\/p>\n<p>    Los males morales y espirituales, los que llamamos pecados, provienen del desorden original que ha debilitado la bondad natural del hombre, pero tambi\u00e9n de la libertad humana. Por eso hay envidia y ego\u00ed\u00adsmo, venganza y violencia, hedonismo y fragilidad, soberbia y ambici\u00f3n.<\/p>\n<p>    Los cristianos saben que tienen que luchar contra sus inclinaciones desordenadas y que, con la gracia divina, pueden vencer. Si pecan, deben pedir perd\u00f3n a Dios, quien siempre se halla dispuesto a perdonar.<\/p>\n<p>    El mensaje cristiano es una proclamaci\u00f3n de la libertad del hombre. Ni ante el mal f\u00ed\u00adsico ni ante el moral acepta que las fuerzas ciegas del instinto y de la naturaleza se hallen por encima de su inteligencia y de su libertad; los seguidores de Cristo tienen la responsabilidad de luchar en favor del bien.<\/p>\n<p>    Precisamente, a la luz del Evangelio, entienden el Reino de Dios que Cristo proclam\u00f3 como un triunfo del bien sobre el mal, del orden querido por Dios sobre el desorden tra\u00ed\u00addo por el pecado<br \/>\n    El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica nos ofrece esta reflexi\u00f3n sobre el mal: \u00abSi Dios Padre Todopoderoso, Creador del mundo ordenado y bueno, tiene cuidado de todas sus criaturas, \u00bfpor qu\u00e9 existe el mal? A esta pregunta tan apremiante como inevitable, tan dolorosa como misteriosa, no se puede dar una respuesta simple&#8230;. El conjunto de la fe cristiana constituye la respuesta a esa pregunta&#8230;<\/p>\n<p>    No hay un rasgo del mensaje cristiano que no sea en parte respuesta a la cuesti\u00f3n del mal.<\/p>\n<p>    Hemos de recordar lo que dice San Agust\u00ed\u00adn: \u00abEl Dios todopoderoso, por ser soberanamente bueno, no permitir\u00ed\u00ada jam\u00e1s que en sus obras existiera alg\u00fan mal, si El no fuera suficiente bueno y poderosos para hacer surgir por su medio un bien para los hombres\u00bb. (N\u00c2\u00ba. 310)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[319] La existencia del mal ha sido siempre un misterio, del cual se ha hecho eco la Escritura Sagrada. El hombre se pregunta con frecuencia por qu\u00e9 se sufre, sobre todo al encontrarse con los hechos naturales del dolor de inocentes, de la muerte, del triunfo de los malvados, de la incapacidad de los d\u00e9biles, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mal-maldad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMAL. MALDAD\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-11970","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11970","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11970"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11970\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11970"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11970"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11970"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}