{"id":11972,"date":"2016-02-05T08:14:46","date_gmt":"2016-02-05T13:14:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mandamientos-de-dios\/"},"modified":"2016-02-05T08:14:46","modified_gmt":"2016-02-05T13:14:46","slug":"mandamientos-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mandamientos-de-dios\/","title":{"rendered":"MANDAMIENTOS  DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p>[308]<\/p>\n<p>    La conciencia humana necesita buscar apoyos que la garanticen la seguridad en sus juicios. Es lo que hicieron todas las religiones con sus c\u00f3digos y en las listas de normas morales que ofrecieron a sus seguidores.<\/p>\n<p>    Entre los pueblos orientales, los c\u00f3digos de leyes morales se perfilaron ya en los tiempos en que se comenz\u00f3 a usar la escritura, en el segundo milenio anterior a Cristo. El C\u00f3digo m\u00e1s conocido fue el del rey babilonio Hammurabi (1792-1750 a de C), del que quedan ejemplares en estelas diversas, como la  conservada hoy en el museo de Louvre en diorita negra, y en la que se exponen en 52 columnas varios centenares de prescripciones en escritura cuneiforme acadia, hoy descifrada.<\/p>\n<p>    Este C\u00f3digo, entre otros conocidos, tuvo influencia en griegos, romanos y sin duda en la redacci\u00f3n de diversos textos del Pentateuco, tanto del cuerpo legal del culto, como en lo relativo al matrimonio y a los pactos comerciales.<\/p>\n<p>    En algunos lugares del Antiguo Testamento se suele hablar de \u00ablos diez mandamientos o palabras de Yaweh.\u00bb (Ex. 34. 18 Deut 4.13. Deut. 10.4). La atribuci\u00f3n del n\u00famero diez a los mandamientos se repite despu\u00e9s en otros lugares del Antiguo Testamento (Os. 4. 2; Jr. 7. 9; Ez. 18. 5-9).  Y salt\u00f3 a los primeros cristianos, sin pasar por los textos del Nuevo. En el Nuevo Testamento no aparece nunca la idea num\u00e9rica de 10, aunque son varios centenares las alusiones a los Mandamientos o a la Ley de Dios.<\/p>\n<p> 1. Ley del Sina\u00ed\u00ad<br \/>\n    Los antiguos llamaban Ley, o Torah, al conjunto de preceptos solemnes dados en el Sina\u00ed\u00ad por Dios a Mois\u00e9s. El t\u00e9rmino \u00abdec\u00e1logo\u00bb (diez palabras) surgi\u00f3 entre los primeros cristianos, siendo tal vez su primer usuario S. Ireneo en su obra \u00abContra los herejes\u00bb. (4. 15)<\/p>\n<p>    Es normal que pronto se formalizara esa instrucci\u00f3n o comunicaci\u00f3n divina en un c\u00f3digo, o lista ordenada de preceptos, para que todos la conocieran y recordaran. El Dec\u00e1logo se redact\u00f3 dando la primac\u00ed\u00ada a los deberes que el hombre tiene con Dios. Luego se a\u00f1adi\u00f3 la lista de deberes para con los hombres, empezando por los deberes sagrados con los padres y terminado por los deseos perversos que laten en el coraz\u00f3n. El orden en dec\u00e1logo es indicativo de importancia.<\/p>\n<p>    Entraba en los usos sociales de los pueblos de Oriente el hacer esas formulaciones. La arqueolog\u00ed\u00ada ha facilitado algunos modelos acadios y sumerios, luego babil\u00f3nicos, asirios y persas.<\/p>\n<p>   Sabemos que ten\u00ed\u00adan una funci\u00f3n pedag\u00f3gica y convivencial, no porque la poblaci\u00f3n de una urbe o regi\u00f3n rural supiera leer sus contenidos, sino por que los \u00abcultos sacerdotes o escribas\u00bb pod\u00ed\u00adan transmitirlos y usarlos en los juicios sobre las malas acciones. En Egipto, donde ten\u00ed\u00adan m\u00e1s importancia los funcionarios del culto (los sacerdotes) se situaban en las paredes de los templos.<\/p>\n<p>    La formulaci\u00f3n babil\u00f3nica, asiria o persa fue conocida por los redactores de la Biblia (Lev\u00ed\u00adtico, Exodo, Deuteron\u00f3mico) al regreso de la Cautividad de Babilonia. Aunque es casi seguro que exist\u00ed\u00adan documentos previos recopilados en ese momento de la redacci\u00f3n definitiva. (Teor\u00ed\u00ada de las Fuentes o de los Documentos, sacerdotal, yavehista, elo\u00ed\u00adsta, deuteron\u00f3mico)<\/p>\n<p>    Con toda probabilidad los preceptos que se recogen en el Dec\u00e1logo de Mo\u00ed\u00adses coincid\u00ed\u00adan con otros similares de los pueblos cercanos: adoraci\u00f3n, preferencia, celebraciones&#8230; etc.)<\/p>\n<p>    1.1. Valor \u00e9tico del Dec\u00e1logo<br \/>\n    La teofan\u00ed\u00ada del Sina\u00ed\u00ad tiene los rasgos claros de ser una de las m\u00e1s arraigadas tradiciones de Israel, incluso en sus detalles de leyenda de que la ley fue escrita por el mismo Dios en tablas de piedra. (Deut. 10. 2).  Con todo, en esta tradici\u00f3n se recog\u00ed\u00adan las prescripciones m\u00e1s naturales y din\u00e1micas que la misma naturaleza impone al hombre inteligente: idea de Creador, de dependencia, de adoraci\u00f3n, de respeto al nombre santo, de amor a la familia, de respeto a la propiedad, de fidelidad al matrimonio, etc.<\/p>\n<p>    Adem\u00e1s de ese sentido natural, es preciso recoger el alcance revelacional en los textos b\u00ed\u00adblicos legales. Es interesante resaltar esa confluencia de los dos aspectos, que es precisamente lo que da al C\u00f3digo mosaico su consistencia \u00e9tica, a diferencia de otras leyes menos naturales como la mayor parte de las cultuales y de las tributarias.<\/p>\n<p>    Esa Ley divina fue entregada por Dios a seres inteligentes, para que la conocieran, la amaran y las transformaran en conducta justa y capaz de sostener la convivencia y el progreso social. Sin la referencia a la Ley, la conciencia no puede juzgar del todo adecuadamente, pues corre el peligro de equivocarse por interpretaciones subjetivas y cambiantes.<\/p>\n<p>    Con la ley de Dios en la mano o ante los ojos, se sabe a qu\u00e9 atenerse y cu\u00e1ndo se aleja la conducta humana de la voluntad divina.<\/p>\n<p>    Es evidente que el t\u00e9rmino de ley s\u00f3lo en forma an\u00e1loga se asimila a las leyes humanas, pues la voluntad divina revelada es definitiva, mientras que las prescripciones de los hombres est\u00e1n continuamente cambiando.<\/p>\n<p>     1.2. Car\u00e1cter divino<\/p>\n<p>     Al car\u00e1cter natural de ese C\u00f3digo mosaico a\u00f1adieron los israelitas el sentido divino y trascendente como refuerzo significativo o motivador. Precisamente el t\u00e9rmino usado por los jud\u00ed\u00ados de \u00abTorah\u00bb, (probablemente equivalente a \u00abinstrucci\u00f3n divina\u00bb) alude al sentido pedag\u00f3gico de la divinidad que alecciona a los hombres sobre lo que deben hacer. En la traducci\u00f3n griega de los LXX se transcribi\u00f3 por el t\u00e9rmino \u00abNomos\u00bb, equivalente del concepto latino \u00abpraeceptus\u00bb, mandato o prescripci\u00f3n.<\/p>\n<p>     En la formulaci\u00f3n del Dec\u00e1logo, tal como lo tenemos, se mezcla el elemento referente a la revelaci\u00f3n y el aspecto natural del cumplimiento con relaci\u00f3n al Ser Supremo por una parte y del respeto a los derechos de los otros hombres por la otra.<\/p>\n<p>    1.3. Expansi\u00f3n del dec\u00e1logo<br \/>\n    El Antiguo Testamento est\u00e1 desarrollado en torno a la Ley divina. Los lenguajes arcaicos de la Biblia son minuciosos en cuanto a deberes y exigencias.<\/p>\n<p>    A lo largo de los 46 libros del Antiguo Testamento, se desenvuelven multitud de otros preceptos cultuales, familiares, militares, mercantiles, convivenciales, a los que deb\u00ed\u00adan someterse los habitantes de un pueblo regido por el culto.<\/p>\n<p>    En los tiempos previos al culto del Templo, fueron las tradiciones rurales y los diversos santuarios diseminados por la tierra cananea los que hicieron posible la cohesi\u00f3n de las tribus o grupos israelitas que daban impresi\u00f3n de formar un pueblo.<\/p>\n<p>    La ley rectora del Israel primitivo estuvo con toda seguridad en las tradiciones patriarcales alimentadas por reclamos providencialistas de un Dios protector.  Las fuerzas dispersivas, representadas en la Biblia como reclamos hacia los cultos idol\u00e1tricos, se suavizaron al surgir la Monarqu\u00ed\u00ada y depender todos de la capital establecida por David en Jerusal\u00e9n. Desde Salom\u00f3n, el centro de referencia de la vida de los israelitas fue triple: el Templo, la Ley y la Circuncisi\u00f3n, pero estando la Ley en la c\u00faspide de los tres elementos.<\/p>\n<p>    En lo que respecta a la Ley, a la Torah, o c\u00f3digo de prescripciones y mandatos venidos directamente de Dios, los planteamientos se desenvolvieron en otros preceptos y tradiciones: limosnas, asistencia, plegarias, sacrificios, restituciones, asilos, salarios, matrimonios, etc.<\/p>\n<p>    El Antiguo Testamento presenta claramente la diferencia entre la Ley de Dios y las leyes del Templo o del Santuario, aunque se le atribuyan a Dios tambi\u00e9n<br \/>\n   2. Rasgos del Dec\u00e1logo<br \/>\n    La Ley de Dios fue la gran revelaci\u00f3n del Sina\u00ed\u00ad y se convertir\u00ed\u00ada en el alma del Pueblo elegido. Fue por excelencia la voluntad divina. Las segundas fueron formas humanas variables y evolucionaron con los tiempos y los lugares.<\/p>\n<p>    Precisamente por eso la figura de Mois\u00e9s, el Legislador santificado cara a cara por Dios, tuvo singular importancia en la Historia del Pueblo.<\/p>\n<p>   Permanencia y firmeza divina fueron las dos cualidades del Dec\u00e1logo dado por Dios. El Pentateuco se detiene en diversas consideraciones.<\/p>\n<p>   &#8211; Dios otorg\u00f3 las leyes en medio de una teofan\u00ed\u00ada portentosa. (Ex. 19.16-25)<br \/>\n   &#8211; Fue consignada en dos tablas de piedra, escritas por el propio dedo de Dios. (Ex 31. 18)<br \/>\n   &#8211; Fueron puestas dentro de Arca de la Alianza, signo de singularidad, y fueron llamadas las \u00abTablas del Testimonio de Dios\u00bb. (Ex. 25. 16).<\/p>\n<p>    Estos datos diferenciaban la Ley del Sina\u00ed\u00ad de todas las dem\u00e1s leyes: rituales, matrimoniales, familiares, las de asilo, las de propiedad, que eran importantes, pero su vigencia se presentaba como totalmente distinta de la Ley de Dios.<\/p>\n<p>    Por eso, podemos decir que la ley mosaica se proclam\u00f3 con un car\u00e1cter singular, el cual se mantuvo hasta los tiempos de Cristo y luego pas\u00f3 a la misma Iglesia fundada por Jes\u00fas.<\/p>\n<p>     2.1. Car\u00e1cter sacral<\/p>\n<p>     No fue una ley de convivencia mundana, sino de referencia divina. Su sentido sagrado se expresar\u00e1 siempre como la Ley de Dios, los Mandamiento divinos.  Procede de Dios y s\u00f3lo por Dios ser\u00e1 juzgado quien la cumpla o quien la viole. Los sacerdotes, en nombre de Dios, dar\u00ed\u00ada su veredicto, pero s\u00f3lo en cuanto representantes divinos.<\/p>\n<p>    2.2. Car\u00e1cter de don<\/p>\n<p>     Se present\u00f3 como centro de la Revelaci\u00f3n divina: un don para la santidad y no una carga para el sufrimiento. Merece el agradecimiento y no la tolerancia. Forma parte de la Alianza, por no decir que es la misma Alianza o Testamento en su primera fase, la Vieja, que no ser\u00e1 borrada o destruida por la segunda, la Nueva.<\/p>\n<p>    Garantiza la santidad, que es lo mismo que la salvaci\u00f3n (Ex. 19). Es acogida por el Pueblo y s\u00f3lo los malvados se niegan a obedecerla (Ex. 24. 7).<\/p>\n<p>    Fue don porque surgi\u00f3 a iniciativa de Yaweh: \u00abEl Se\u00f1or, nuestro Dios, estableci\u00f3 con nosotros una alianza en Horeb.\u00bb (Deut 5, 2).<\/p>\n<p>    2.3. Car\u00e1cter unitario<br \/>\n    Se presenta como un todo unitario y no como conglomerado o selecci\u00f3n de los diversos preceptos. Por eso no se trata de una lista de \u00ablos diez principales mandatos de Dios\u00bb, sino de la Ley en s\u00ed\u00ad misma, del alma, del esqueleto, del soporte de todos los dem\u00e1s mandatos.  (Sant. 2. 10-11).  Por eso el Dec\u00e1logo es eterno y se convierte en vida al llegar la Nueva Alianza, mientras que todos los dem\u00e1s indicativos del templo, del s\u00e1bado, de la circuncisi\u00f3n, desaparecen al llegar el Gran salvador de la humanidad, Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Cada uno de los mandamientos se sostiene con los dem\u00e1s y los de la primera tabla, los que miran a Dios, iluminan a los de la segunda, los que miran al hombre. Jes\u00fas se encargar\u00e1 de resaltar esta unidad al proclamar la ley.<\/p>\n<p>     2.4. Car\u00e1cter fundamental<\/p>\n<p>     Los diez mandamientos expresan los deberes del hombre hacia Dios y hacia su pr\u00f3jimo. Son prescripciones graves en su contenido y en sus exigencias. Son inmutables, eternos, indiscutibles. Nadie, en ning\u00fan momento, puede hacer excepciones. Y la obligaci\u00f3n de cumplirlos vale siempre y en todas partes. Nadie puede dispensar de ellos.<\/p>\n<p>    Est\u00e1n grabados por Dios en el coraz\u00f3n del ser humano.<\/p>\n<p>    2.5. Car\u00e1cter de pacto.<\/p>\n<p>    Son la Alianza permanente entre Dios y los hombres. Dios se compromete a salvar por ellos, a juzgar por ellos, a premiar por ellos y a castigar por ellos.<\/p>\n<p>    El hombre se compromete a cumplirlos, sin excepciones. Si lo hace recibe recompensa, si no lo hace es pecador. En el Exodo se rubrican con la firma de Dios: \u00abYo soy tu Dios y Se\u00f1or\u00bb, repetida con insistencia. Sirven para el pueblo, pero tambi\u00e9n para cada individuo en particular. En su fiel cumplimiento est\u00e1 la justicia. En su violaci\u00f3n est\u00e1 la perdici\u00f3n.<\/p>\n<p>    El Pueblo de Israel, los Profetas, los Sacerdotes, comprendieron la singularidad y la gravedad de esta ley. Y ese respeto se va a transmitir hasta los tiempos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Las invitaciones a la fidelidad a la Ley se van a dar en todos los tiempos: \u00abSi amas a tu Dios, si sigues sus caminos y guardas sus mandamientos, sus preceptos y sus normas, vivir\u00e1s y te multiplicar\u00e1s.\u00bb (Deut. 30. 16)<\/p>\n<p>     3. Ley Mosaica y Jes\u00fas<br \/>\n    El Evangelio es superaci\u00f3n de la Ley de Mois\u00e9s, pero no es su destrucci\u00f3n. Los mandatos de Dios siguen en pleno vigor y por eso seguimos mirando el Dec\u00e1logo como uno de los Ejes de la revelaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>    Jes\u00fas \u00abno vino a destruir la Ley del Sina\u00ed\u00ad, sino a darla cumplimiento\u00bb (Mt. 5. 17). El mismo lo dijo: \u00abAnte pasar\u00e1 el cielo y la tierra que deje de cumplirse un \u00e1pice de ella.\u00bb (Mt. 5.18).<\/p>\n<p>    La ley cristiana ser\u00e1 de otro estilo, alcance y exigencia. No ser\u00e1 el cumplimiento de precepto sin m\u00e1s, sino la tendencia a la culminaci\u00f3n por el amor. Pero se har\u00e1 plenamente compatible con la Ley del Sina\u00ed\u00ad, que seguir\u00e1 siempre rigiendo la vida de los creyentes en el mismo Dios, revelado en plenitud s\u00f3lo por Jesucristo.<\/p>\n<p>    Es interesante recordar lo que dec\u00ed\u00ada Jes\u00fas con frecuencia en su predicaci\u00f3n: \u00abHab\u00e9is o\u00ed\u00addo que se dijo&#8230; pero yo digo m\u00e1s. Se dijo a los antepasados: No matar\u00e1s&#8230; Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, ser\u00e1 reo ante el tribunal.\u00bb (Mt. 5. 21-22)<\/p>\n<p>    Y ser\u00e1 aleccionador el analizar la respuesta de Jes\u00fas al Doctor en la Ley. \u00abUn doctor en la Ley se le acerc\u00f3 y le pregunt\u00f3: Maestro, \u00bfcu\u00e1l es el primer mandamiento de la Ley?<br \/>\n    Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, con toda tu inteligencia\u00bb. Este es el mandamiento m\u00e1s importante.<\/p>\n<p>    Y le a\u00f1adi\u00f3: \u00abPero el segundo mandamiento es semejante a \u00e9ste: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb. En estos dos mandamientos se resume toda la Ley de Mois\u00e9s y toda la ense\u00f1anza de los Profetas\u00bb. (Mt. 22. 34-47).<\/p>\n<p>     Jes\u00fas ser\u00e1 siempre un defensor de la Ley (Deut. 6. 5; Lv. 19. 18). Pero no se quedar\u00e1 en ella. Cuando se le pregunte por la vida eterna, responder\u00e1 sin m\u00e1s por el cumplimiento del Dec\u00e1logo. Aunque Jes\u00fas, que es m\u00e1s que Mois\u00e9s (Jn. 1. 17; Jn. 7. 17), se sentir\u00e1 due\u00f1o para a\u00f1adir: \u00abUna cosa te falta: si quieres ser perfecto, deja lo que tienes y s\u00ed\u00adgueme.\u00bb<br \/>\n    Es lo que le dijo el joven que ten\u00ed\u00ada deseos de perfecci\u00f3n: \u00abMaestro, \u00bfqu\u00e9 he de hacer yo de bueno para conseguir la vida eterna?&#8230; \u00abCumple los mandamientos: No matar\u00e1s, no cometer\u00e1s adulterio, no robar\u00e1s, no levantar\u00e1s testimonio falso, honra a tu padre y a tu madre.\u00bb (Mt 19. 6-12 y 21. 23-29).  El sentido que Jes\u00fas daba a la Ley de Mois\u00e9s era evidentemente positivo. Era algo superable, no rechazable.<\/p>\n<p>    4. Dec\u00e1logo en la Iglesia<br \/>\n    Desde los primeras predicaciones apost\u00f3licas, la Iglesia entendi\u00f3 lo que deber\u00ed\u00ada ser esa Ley del Sina\u00ed\u00ad aplicada a la vida de los nuevos adeptos y contemplando sus exigencias desde la \u00f3ptica del Evangelio.<\/p>\n<p>    S. Pablo dec\u00ed\u00ada: \u00abMirad que todo eso de no adulterar\u00e1s, no matar\u00e1s, no robar\u00e1s, no codiciar\u00e1s y todos los dem\u00e1s preceptos, se resumen en una f\u00f3rmula: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. El que ama, no hace mal al pr\u00f3jimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud.\u00bb (Rom. 13. 9-10).  Y este mensaje pas\u00f3 a los primeros testigos cristianos y a los posteriores. Todos los santos antiguos y recientes han sintetizado esa doctrina y han aludido al matiz del amor al pr\u00f3jimo, como superaci\u00f3n del simple cumplimiento de los deberes con el pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>    4.1. F\u00f3rmulas variables<br \/>\n    Las formulaciones de los mandamientos han variado en la Iglesia, tratando de explicar mejor algunos aspectos o insistiendo en determinados conceptos para beneficio de los fieles. Pero el com\u00fan denominador se ha mantenido siempre.<\/p>\n<p>    El Concilio de Trento record\u00f3 que los diez mandamientos obligan a los cristianos de modo permanente y nadie puede eludir su reclamo en conciencia.<\/p>\n<p>    Y el Concilio Vaticano II afirm\u00f3 que: \u00abLos obispos, como sucesores de los ap\u00f3stoles, reciben del Se\u00f1or&#8230; la misi\u00f3n de ense\u00f1ar a todos los pueblos y de predicar el Evangelio a todo el mundo para que todos los hombres, por la fe, el bautismo y el cumplimiento de los mandamientos, consigan la salvaci\u00f3n\u00bb. (Lum. Gent. 24).<\/p>\n<p>    4.2. Dimensi\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica<br \/>\n    Hay que recordar que los Mandamientos responden a una intenci\u00f3n pedag\u00f3gica. Ellos se formulan como lista para el recuerdo y el cumplimiento.<\/p>\n<p>     Se suele seguir en la Iglesia de Occidente el modo de S. Agust\u00ed\u00adn de ordenar y comentar los mandamientos, pensando en el catecumenado de los ne\u00f3fitos. \u00abComo la caridad comprende dos preceptos en los que el Se\u00f1or condensa toda la ley y los profetas&#8230;, as\u00ed\u00ad los diez preceptos se dividen en dos tablas: tres est\u00e1n escritos en una tabla y siete en la otra\u00bb. (Serm. 33, 2. 2).<\/p>\n<p>    Se ha hecho tradicional en la Iglesia esta dicotom\u00ed\u00ada: los tres primeros dirigidos a Dios y los siete restantes orientados al cumplimiento para con el pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>    En el Oriente griego y ortodoxo se suelen presentar en otros modos m\u00e1s oscilantes, sin alejarse de la referencia al Exodo y al Deuteronomio. Siguen en cierto sentido la divisi\u00f3n que el fil\u00f3sofo jud\u00ed\u00ado Fil\u00f3n, en su libro \u00abDel Dec\u00e1logo\u00bb, n\u00c2\u00ba 12. En \u00e9l divide el texto en dos grupos de cinco mandatos, los primeros referidos a Dios y a los padres y los otros cinco a los deberes con el pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>    4.2.1.  Mirando a Dios<br \/>\n    Los tres primeros se refieren m\u00e1s al amor de Dios: adorar, venerar su nombre, santificar su recuerdo. El primero reconoce el deber de proclamar su soberan\u00ed\u00ada, el segundo reclama obrar en consecuencia con respeto y amor. Y el tercero alude al deber del recuerdo, del agradecimiento y de la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>    4.2.2. Mirada al hombre<br \/>\n    Los siete mandamientos que recuerdan los deberes b\u00e1sicos con los hombres recorren los grandes desaf\u00ed\u00ados \u00e9ticos de la convivencia: la familia, la vida, la sexualidad, la propiedad y la verdad, para terminar recordando el mundo interior de los deseos y de las intenciones, que tambi\u00e9n es campo desafiante para la \u00e9tica cristiana. Actos y actitudes recogen la vida exterior e interior del hombre.<\/p>\n<p>    4.3. Unidad del Dec\u00e1logo<\/p>\n<p>    Bueno es recordar que el Dec\u00e1logo forma un todo indisociable. Es conveniente ense\u00f1arlo como una unidad y no como una lista de diez campos o terreno diferentes y graduables.<\/p>\n<p>    La voluntad divina se halla expresada en los diez por igual. La ruptura de uno de ellos aleja de Dios, aunque los otros sean objeto de respeto. A veces las comparaciones de los pastores y de los catequistas han sido expresadas con met\u00e1foras afortunadas en este terreno. Tal es la comparaci\u00f3n con un puente de diez pilares o arcos, en donde el fallo de uno anula la utilidad del puente.<\/p>\n<p>     El Dec\u00e1logo es una expresi\u00f3n de la voluntad divina y no se puede ni se debe fragmentar con excesivas distinciones, ya que esa voluntad es unitaria. Cada uno de los mandamientos se apoya en los dem\u00e1s.  El conjunto es el que m\u00e1s importa, como en el edificio de diez plantas: cada una es decisiva para el mantenimiento de la totalidad. Transgredir un mandamiento es quebrantar todos los otros (Sant. 2. 10-11).<\/p>\n<p>    5. Gu\u00ed\u00ada de moral<br \/>\n    Los mandamientos expresan los  deberes esenciales del hombre que reconoce la Revelaci\u00f3n como criterio esencial de su comportamiento libre y como espejo para sustentar sus criterios \u00e9ticos. S. Ireneo escrib\u00ed\u00ada: \u00abDesde el comienzo, Dios hab\u00ed\u00ada puesto en el coraz\u00f3n de los hombres los preceptos de la ley natural. Primeramente se content\u00f3 con record\u00e1rselos. Esto fue siempre el Dec\u00e1logo\u00bb. (Adv. haer. 4, 15, 1).<\/p>\n<p>    Basta lo que ser\u00ed\u00ada el tener que juzgar el propio comportamiento y el ajeno sin una gu\u00ed\u00ada de referencia, para comprender la importancia moral y pedag\u00f3gica del Dec\u00e1logo. Por eso ha sido fundamental su seguimiento, su explicaci\u00f3n, para la formaci\u00f3n de las conciencia y para la ordenaci\u00f3n de los comportamientos.<\/p>\n<p>    Adem\u00e1s de ser preceptos naturales grabados en el coraz\u00f3n del hombre, Dios quiso tambi\u00e9n convertir esta gu\u00ed\u00ada en una palabra expl\u00ed\u00adcita suya otorgada a los hombres. Ah\u00ed\u00ad est\u00e1 la importancia de la revelaci\u00f3n del Sina\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>    El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica lo dice con persuasi\u00f3n \u00abPara alcanzar un conocimiento completo y cierto de las exigencias de la ley natural, la humanidad pecadora necesitaba esta revelaci\u00f3n (N\u00c2\u00ba 2071). Y recuerda la palabra de un excelente orientador de almas, de S. Buenaventura: \u00abEn el estado de pecado, una explicaci\u00f3n plena de los mandamientos del Dec\u00e1logo result\u00f3 necesaria a causa del oscurecimiento de la luz de la raz\u00f3n y de la desviaci\u00f3n de la voluntad\u00bb. (Sent. 4, 37, 1, 3).<\/p>\n<p>    5.1. Gu\u00ed\u00ada de conciencia<br \/>\n    Los diez mandamientos son la gu\u00ed\u00ada de cada creyente que quiere ajustar su vida a la Voluntad de Dios. Expresan los deberes fundamentales del hombre hacia Dios y hacia el pr\u00f3jimo. Son imprescindibles para examinar la conducta y para orientar la conciencia, sabiendo que el hombre primero debe mirar a Dios y luego a la tierra.<\/p>\n<p>    Con ellos la mente se pregunta por el valor o la rectitud de los propios actos. Ellos revelan lo que es obligaci\u00f3n graves y lo que vale siempre y en todas partes. Los diez mandamientos est\u00e1n grabados por Dios en el coraz\u00f3n del ser humano. Sin ellos, no hay moral.<\/p>\n<p>    5.2. Gu\u00ed\u00ada de comunidad<br \/>\n    Adem\u00e1s son el elemento de referencia de la comunidad humana, creyente o no. Si la comunidad es creyente, el recuerdo de la Revelaci\u00f3n del Sina\u00ed\u00ad completado por la referencia al amor al pr\u00f3jimo de Jes\u00fas, son la gu\u00ed\u00ada para distinguir el bien y el mal.<\/p>\n<p>   Incluso para los no creyentes, hay en los mandamientos una fuerza referencial decisiva.<\/p>\n<p>    Cumplir tales indicaciones es condici\u00f3n de vida sana y justa. Violarlo equivale a la destrucci\u00f3n del orden \u00e9tico.<\/p>\n<p>     6. Catequesis del Dec\u00e1logo   El Dec\u00e1logo es un instrumento catequ\u00ed\u00adstico de primera calidad y necesidad. El hecho de presentar los deberes de una forma ordenada y progresiva es la primera exigencia para conocerlos, para apreciarlos y para cumplirlos.<\/p>\n<p>    Esta idea agustiniana se fue convirtiendo en elemento b\u00e1sico de actuaci\u00f3n catecumenal y fue tambi\u00e9n infraestructura de todos los manuales religiosos desde la Edad Media.<\/p>\n<p>   Del mismo modo que, en los primeros siglos el eje de los libros sobre la doctrina cristiana estuvo en el Credo y en la figura de Jes\u00fas, en los tiempos medievales y tridentinos la atenci\u00f3n se encauz\u00f3 hacia la explicaci\u00f3n de los deberes del cristiano.<\/p>\n<p>    En la educaci\u00f3n de la fe de cualquier creyente, es de importancia decisiva la formaci\u00f3n de la conciencia. Algunos criterios pueden ser considerados como decisivos para entender el alcance pedag\u00f3gico de los mandamientos en cuanto forman una unidad organizada y coherente, llamada Dec\u00e1logo.<\/p>\n<p>    6.1. Criterio cristoc\u00e9ntrico.<\/p>\n<p>    Recuerda la aceptaci\u00f3n y defensa que Jes\u00fas hace del Dec\u00e1logo, es primordial.<\/p>\n<p>    Ser\u00ed\u00ada un error presentarlo como c\u00f3digo de preceptos antiguos, en oposici\u00f3n con la Ley del Nuevo Testamento, que es el amor, y dar la impresi\u00f3n a los educandos de que los mandatos del  Sina\u00ed\u00ad han sido ya superados.<\/p>\n<p>    Ni el mensaje ni la tradici\u00f3n permiten ninguna interpretaci\u00f3n en este sentido de antinomia. M\u00e1s bien hay que impulsar la idea de la complementaci\u00f3n, de la pervivencia y de la integraci\u00f3n.<\/p>\n<p>    6.2. Don divino.<\/p>\n<p>    El Dec\u00e1logo fue concedido por Dios a los seguidores del Dios revelador como don generoso, expresi\u00f3n de amor por el pueblo elegido. Sigue siendo don para los seguidores del Evangelio.<\/p>\n<p>    Entra de lleno en la Alianza establecida por Dios con su pueblo. Si los mandamientos son don, no son carga. Y, por lo tanto, hay que presentarlos en su dimensi\u00f3n positiva y no como un cat\u00e1logo de prohibiciones coercitivas. A determinadas edades esta presentaci\u00f3n es decisiva.<\/p>\n<p>    6.3. Ley natural.<\/p>\n<p>    El Dec\u00e1logo recoge una expresi\u00f3n privilegiada y teoc\u00e9ntrica de la ley natural. Los conocemos por la revelaci\u00f3n divina, adem\u00e1s de descubrirlos por la raz\u00f3n humana. Hay que armonizar en la catequesis ambos alcances: Dios que habla y nuestra conciencia que se enfrenta con el deber por imperativos \u00e9ticos y naturales.<\/p>\n<p>    Cada mandamiento, y el conjunto de los diez, llevan la atenci\u00f3n hacia las obligaciones m\u00e1s graves que implica la vida del hombre, en un plano natural, y la vida de cristiano, seg\u00fan la Revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    6.4. Es para todos<br \/>\n    En el tema moral, m\u00e1s que en otros, la adaptaci\u00f3n a cada edad y a la evoluci\u00f3n de la sensibilidad moral, es importante.<\/p>\n<p>    El aprendizaje de los deberes del cristiano y de los mandamientos es propio de todas las edades, pero la comprensi\u00f3n, la explicaci\u00f3n, la asimilaci\u00f3n, ser\u00e1n diferentes. Es labor del educador de la fe el saber acomodarse a cada persona y a cada edad, incluso a cada entorno moral y a cada circunstancia, para realizar la buena educaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>      6.5. Mandatos y conciencia<\/p>\n<p>      Es condici\u00f3n de una buena educaci\u00f3n moral el no reducir el Dec\u00e1logo a una fuente de casos de violaciones \u00e9ticas. El Dec\u00e1logo es una gu\u00ed\u00ada de criterios, no el \u00ed\u00adndice de una colecci\u00f3n de infracciones graves o leves. La educaci\u00f3n moral se debe apoyar en criterios. De ellos vendr\u00e1n los ejemplos y la aclaraci\u00f3n de los problemas morales que se pueden presentar a las personas.<\/p>\n<p>      Podemos recordar siempre que, detr\u00e1s de toda ense\u00f1anza \u00e9tica, laten intenciones y palabras evang\u00e9licas, al estilo de las siguientes consignas escritas por S. Ireneo: \u00abEl Se\u00f1or prescribi\u00f3 el amor a Dios y ense\u00f1\u00f3 la justicia para con el pr\u00f3jimo a fin de que el hombre no fuese ni injusto ni indigno de Dios. As\u00ed\u00ad, por el Dec\u00e1logo, Dios prepar\u00f3 al hombre para ser su amigo y tener un solo coraz\u00f3n con su pr\u00f3jimo&#8230; Las palabras del Dec\u00e1logo persisten tambi\u00e9n entre nosotros (cristianos). Lejos de ser abolidas, han recibido amplificaci\u00f3n y desarrollo por el hecho de la venida del Se\u00f1or en la carne\u00bb. (Haer. 4)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[308] La conciencia humana necesita buscar apoyos que la garanticen la seguridad en sus juicios. Es lo que hicieron todas las religiones con sus c\u00f3digos y en las listas de normas morales que ofrecieron a sus seguidores. 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