{"id":11973,"date":"2016-02-05T08:14:48","date_gmt":"2016-02-05T13:14:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maria-virgen\/"},"modified":"2016-02-05T08:14:48","modified_gmt":"2016-02-05T13:14:48","slug":"maria-virgen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maria-virgen\/","title":{"rendered":"MARIA VIRGEN"},"content":{"rendered":"<p>[250]<\/p>\n<p>    En los planes de Dios, resulta importante, imprescindible, para entender el mensaje cristiano y para presentarlo a los hombres, la figura de su Madre. Estuvo presente en su vida terrena. Fue su primera educadora y seguidora. Y en ella est\u00e1 simbolizada la Iglesia o comunidad de sus disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>    Hablar de Mar\u00ed\u00ada no es hablar de una santa m\u00e1s de la historia cristiana. Ni siquiera es hablar de una figura b\u00ed\u00adblica o evang\u00e9lica, comparable con otras que aparecen en la Escritura.<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada posee un significado singular en la Historia de la salvaci\u00f3n y la Iglesia ha sabido entender perfectamente a lo largo de los tiempos lo que la Madre del Se\u00f1or representa. En las culturas y en los pueblos que han cultivado tierna devoci\u00f3n a la Madre de Dios, su figura se presenta como camino y modelo, como luz y aliento, como mensaje y desaf\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>    1. Presencia cristiana<br \/>\n    Sin Mar\u00ed\u00ada, no se puede entender del todo el misterio de Jes\u00fas. Ella aparece en los momentos decisivos del anuncio del Reino de Dios: cuando Jes\u00fas viene al mundo, pues es su seno materno el que le da forma humana; cuando es presentado a los hombres al nacer, pues ella le da a la luz; cuando crece y trabaja en Nazareth, pues a ella corresponde iniciarle en las tareas ordinarias de la vida; cuando comienza su misi\u00f3n prof\u00e9tica, pues ella es promotora del primer milagro; cuando muere en la cruz, pues all\u00ed\u00ad estuvo hasta el \u00faltimo instante; cuando la primera comunidad cristiana comienza su camino por el mundo.<\/p>\n<p>   Estudiar con afecto entra\u00f1able las cosas de Mar\u00ed\u00ada es acercarse por el mejor de los caminos al misterio de Jes\u00fas, el Hijo de Dios.<\/p>\n<p>    La Virgen Mar\u00ed\u00ada, Madre de Jes\u00fas y Se\u00f1ora elegida por Dios para hacer de puente y tienda en el misterio de la Encarnaci\u00f3n del Verbo, siempre mereci\u00f3 en la Historia de la Iglesia el mejor de los respetos y el m\u00e1s delicado de los amores filiales. La resonancia natural que posee el concepto y el sentimiento maternos en todo hombre sano, se hizo siempre presente en la figura de la Madre de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Es interesante recorrer el itinerario evang\u00e9lico de Mar\u00ed\u00ada. Es el mejor camino para descubrir su grandeza y su significaci\u00f3n en la Historia de la salvaci\u00f3n y en la comunidad de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Pero tambi\u00e9n se requiere entender la resonancia hist\u00f3rica, la sociol\u00f3gica y la psicol\u00f3gica en los creyentes.<\/p>\n<p>    2. Actitudes ante Mar\u00ed\u00ada<br \/>\n    Las actitudes ante la singular figura de la Madre del Se\u00f1or reflejan los diversos modos de vivir el mensaje cristiano.<\/p>\n<p>   &#8211; Hay personas racionalistas que menosprecian la piedad mariana popular y la miran como una actitud infantil, casi mitol\u00f3gica, ingenuamente asociada a la carencia de cultura.<\/p>\n<p>   &#8211; Hay hombres supersticiosos, que atribuyen poderes m\u00e1gicos a los gestos, a los lugares y a las im\u00e1genes, no diferenciando credulidad y fe y haciendo de la plegaria o de la ofrenda el arancel de un beneficio deseado al margen de los designios de Dios.<\/p>\n<p>   &#8211; Hay cristianos afectivos y fantasiosos, que desenfocan sus sentimientos o sus im\u00e1genes en torno a la figura femenina de Mar\u00ed\u00ada. Hasta olvidan su car\u00e1cter de mediaci\u00f3n hacia lo que Cristo representa en la mente y en el coraz\u00f3n de los creyentes y la convierten en objeto prioritario de sus ideas y afectos.<\/p>\n<p>   &#8211; Hay otros incluso esc\u00e9pticos, que asumen el sentido religioso y b\u00ed\u00adblico de la Madre de Jes\u00fas, pero no saben, o no consienten, en dirigirle lo que a veces puede bullir en su mente o en su coraz\u00f3n por cierta frialdad agn\u00f3stica o por falsos prejuicios conceptuales.<\/p>\n<p>   &#8211; Hay creyentes divididos interiormente, que relegan a Mar\u00ed\u00ada, como a Jes\u00fas, a los ratos de oraci\u00f3n o a circunstancias de necesidad o de oportunidad, viviendo luego al margen del mensaje evang\u00e9lico.<\/p>\n<p>   + Las gentes piadosas, juiciosas, serenas, bien formadas en la Palabra divina, saben ver en Mar\u00ed\u00ada un espejo divino. Por lo tanto, oran, aman, veneran, recuerdan, incluso proclaman, su amor y su fe en el misterio de la Madre de Dios, virgen en la maternidad, inmaculada en la concepci\u00f3n, singular en la predestinaci\u00f3n, elevada corporalmente al cielo al morir como signo de esperanza.<\/p>\n<p>    Saben verla y proclamarla siempre en relaci\u00f3n con lo que Dios quiso de ella. Y saben estudiar su figura en conformidad con los planes divinos para su Iglesia. S\u00f3lo estas gentes entienden lo que es y significa el misterio, la figura, el mensaje y la devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    3. Presencia y ministerio<br \/>\n    Mar\u00ed\u00ada se hace presente con discreci\u00f3n y bondad en la vida prof\u00e9tica de Jes\u00fas y por eso se halla en el coraz\u00f3n del mensaje cristiano. Asume la presencia cuando el anuncio del \u00e1ngel llega, acoge la zozobra cuando la misi\u00f3n prof\u00e9tica de su hijo se inicia, acepta la soledad cuando la hora de la partida dolorosa llega. Sabe quien es su Hijo llega y se dispone a cumplir con su misi\u00f3n providencial, grandiosa, divina.<\/p>\n<p>     3.1. Su significado<br \/>\n    La figura de Mar\u00ed\u00ada se engrandece al considerar su colaboraci\u00f3n con Jes\u00fas en la realizaci\u00f3n de la tarea mesi\u00e1nica querida por Dios Padre para El.<\/p>\n<p>    El pueblo de Palestina vio una luz en Jes\u00fas. Pero tambi\u00e9n intuy\u00f3 una madre que le hab\u00ed\u00ada hecho nacer, como cuando una mujer, admirada del Se\u00f1or, grit\u00f3 en medio de la gente: \u00abDichosos los pechos que te amamantaron y el vientre que te concibi\u00f3. Y Jes\u00fas le respondi\u00f3: Dichosos mejor los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en pr\u00e1ctica\u00bb (Lc. 11. 27-28)<\/p>\n<p>    Aunque el relato evang\u00e9lico es muy sobrio y breve en expresiones, son suficientes las llamadas de atenci\u00f3n a la funci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada, en medio de las mujeres que acompa\u00f1aban a veces a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    3.2. Modelo y presencia<\/p>\n<p>    Ella es modelo de entrega y de confianza en Dios. Se puso en sus manos y asumi\u00f3 con maravillosa docilidad el plan divino. Por eso el pueblo cristiano la mira como modelo de obediencia al querer divino.<\/p>\n<p>    Se present\u00f3 siempre como protectora de los hombres, por ser la Madre de todos los hombres. Ella fue siempre se\u00f1al de esperanza y de confianza, de serenidad y de seguridad, de sencillez y de bondad.<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada, humilde doncella de Nazareth, se presenta ante los hombres como laboriosa madre e familia, que dignifica con su trabajo a todos los trabajadores an\u00f3nimos del mundo. Nadie como ella hizo las cosas por Jes\u00fas y seg\u00fan dios. Nadie como ella merece figurar como del mundo del trabajo: de los hombres que queman su vida en el campo o en el taller, de las mujeres que se agotan en el esfuerzo del hogar y en la multiplicidad de las labores sin salario aparente.<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada y el silencio son dos nombres que se complementan. Las pocas palabras que se nos recogen de ella en los documentos y en los testimonios evang\u00e9licos, nos hacen caer en la cuenta de lo que vale la mesura y la discreci\u00f3n, de lo que significa una palabra bien dicha y con sencillez. Y sobre todo lo que representa el silencio de quien dedica todo el tiempo a hablar con Dios en el trabajo cotidiano del hogar de Nazareth.<\/p>\n<p>     Sobre todo es el esp\u00ed\u00adritu de oraci\u00f3n lo que verdaderamente resulta impresionante en la vida de Mar\u00ed\u00ada. Junto con su esposo Jos\u00e9, el var\u00f3n justo por excelencia, Mar\u00ed\u00ada se nos presenta en la vida como el modelo de oraci\u00f3n, de conversaci\u00f3n continua con Jes\u00fas, de actitud de adoraci\u00f3n al Se\u00f1or del universo.<\/p>\n<p>   3.3. Los gestos marianos<br \/>\n    La actitud prof\u00e9tica de Mar\u00ed\u00ada queda patente en los diversos gestos que van recogiendo los evangelistas.<\/p>\n<p>   3.3.1. Madre de Jes\u00fas   Los m\u00e1s significativos de sus gestos est\u00e1n asociados a los d\u00ed\u00adas de la infancia de Jes\u00fas, desde que se inicia su llega a la tierra por medio del anuncio evang\u00e9lico, hasta que despu\u00e9s de la acci\u00f3n en el templo a los doce a\u00f1os, se hunde en el silencio prolongado de Nazareth.<\/p>\n<p>    3.3.2. Evangelizadora<\/p>\n<p>      A partir del Bautismo en el Jord\u00e1n, Mar\u00ed\u00ada le sigue en su proclamaci\u00f3n del Reino de Dios. Aparece invit\u00e1ndole a que realice el primer milagro de su misericordia: \u00abY le dijo su madre: No tienen vino&#8230;Y a los servidores les indic\u00f3: Haced lo que \u00e9l  os va a indicar&#8230;\u00bb(Jn. 2. 1-11)   Acude cuando su Hijo se halla predicando por las aldeas cercanas de Galilea: \u00abTu Madre y tus hermanos est\u00e1n afuera y quieren verte\u00bb (Lc. 11- 27-28)<\/p>\n<p>    3.3.3. Ante la cruz   Y cuando la hora del gran sacrificio llega en los planes divinos, Mar\u00ed\u00ada se halla presente en el Calvario para dar el testimonio de su fortaleza y abrir la esperanza de los disc\u00ed\u00adpulos que, menos Juan, han huido y abandonado al Se\u00f1or. \u00abEstaba junto a la cruz su Madre&#8230;Jes\u00fas, al verla y al ver junto a ella al Disc\u00ed\u00adpulo a quien tanto amaba, dijo a su Madre: \u00abMujer, ah\u00ed\u00ad tienes a tu hijo\u00bb. Y al disc\u00ed\u00adpulo le dijo: \u00abHe ah\u00ed\u00ad a tu madre\u00bb. Y desde aquel momento, el Disc\u00ed\u00adpulo la cuid\u00f3 en su casa\u00bb. (Jn 19.25-17)  3.3.4. En la primera Iglesia<br \/>\n    Los testimonios de los Hechos de los Ap\u00f3stoles recuerdan que Mar\u00ed\u00ada se mantuvo en la primera comunidad de los seguidores de Jes\u00fas, cuando esperaban la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo: \u00abTodos ellos permanec\u00ed\u00adan unidos en la plegaria junto con algunas mujeres, y con la Madre de Jes\u00fas y con los hermanos de \u00e9ste\u00bb (Hch. 1.14)<\/p>\n<p>    Es evidente que la presencia de Mar\u00ed\u00ada, como signo de fortaleza, de fidelidad y de amor al Maestro, alent\u00f3 los primeros momentos de la Iglesia.<\/p>\n<p>    Desde entonces, Mar\u00ed\u00ada ha estado presente en medio de la vida de la Iglesia. Su presencia no se ha reducido nunca a un recuerdo hist\u00f3rico y afectuoso, sino que ha implicado una fuerza irresistible de vida cristiana, m\u00e1s actuando como modelo que imitar que como abanico de consignas que escuchar.<\/p>\n<p>    Ella ha representado el ideal del creyente y ha servido de modelo a todos los elegidos por su Hijo para formar su comunidad de fe y amor.<\/p>\n<p>    Pero no ha sido un modelo pasivo, un simple ejemplo de lo que se debe hacer, como lo han podido ser los dem\u00e1s santos que los cristianos veneramos. Ha sido mucho m\u00e1s.<br \/>\n  4. Mar\u00ed\u00ada, modelo cristiano<\/p>\n<p>     En la historia de la Iglesia su ha mirado siempre a la Virgen Mar\u00ed\u00ada como modelo de amor a Jes\u00fas. Si el amor de Mar\u00ed\u00ada fue un amor real, profundo, aut\u00e9ntico y sincero, el cristiano que quiere vivir al estilo de Mar\u00ed\u00ada tiene que adoptar sus actitudes radicales.<\/p>\n<p>     Estas pueden quedar resumidas en las siguientes:<\/p>\n<p>    4.1. Amor a Dios<br \/>\n    Es amor sobre todas las cosas y deseo de cumplir hasta el final su santa voluntad. Es la actitud b\u00e1sica de Mar\u00ed\u00ada. Ella descubre el signo de Dios y por eso asume su elecci\u00f3n como Madre del Verbo con la sencillez y la naturalidad d la flor, pero tambi\u00e9n la profundidad de quien sabe acoger el misterio de la grandeza del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    4.2. Amor a los hombres<br \/>\n    Amor a todos los hombres, como Mar\u00ed\u00ada sinti\u00f3 amor de madre para con todos los que Jes\u00fas vino a salvar. Ella intuye que el salvador anunciado por los profetas tiene un destino de redenci\u00f3n universal. Por lo tanto es consciente de lo que hace cuando acepta ser la Madre del Redentor.<\/p>\n<p>    4.3. Huida del pecado<br \/>\n    El pecado es lo m\u00e1s contrario al plan de Dios. El pecado tambi\u00e9n es lo m\u00e1s opuesto al coraz\u00f3n y al esp\u00ed\u00adritu de Mar\u00ed\u00ada. Ella, que fue liberada del pecado original antes de su nacimiento, ha sido mirada por toda la tradici\u00f3n de la Iglesia como la vencedora del mal.<\/p>\n<p>   Cuando la llamamos Sant\u00ed\u00adsima aludimos a su limpieza total de cualquier cosa o mancha que pudiera ser menos agradable el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    4.4. Cumplimiento del deber<br \/>\n    Cumplimiento de los propios deberes, con sencillez y con esp\u00ed\u00adritu de servicio. Mar\u00ed\u00ada actu\u00f3 como madre y como esposa con la plenitud de su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>    El misterio de su intimidad se nos escapa a los mortales. Pero ella representa la perfecci\u00f3n en la virtud y en el deber, al ser nada menos que la madre terrena del Verbo eterno.<\/p>\n<p>    Eso implicaba para ella el don divino de la perfecci\u00f3n. Y ello reclama el esp\u00ed\u00adritu de oraci\u00f3n y el profundo esp\u00ed\u00adritu de fe. Es en Mar\u00ed\u00ada donde se da la culminaci\u00f3n de su grandeza moral y sobrenatural. Para ella la uni\u00f3n con Dios rompe todos los moldes y f\u00f3rmulas de los dem\u00e1s mortales.<\/p>\n<p>     Ella es la amada del Se\u00f1or y nada la aparta de la total identificaci\u00f3n con los planes y los proyectos de Dios y de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>     4.5. Amor a la Iglesia.<\/p>\n<p>     Ella se convierte por voluntad de Jes\u00fas en el signo de la Iglesia. La Iglesia es el Cuerpo M\u00ed\u00adstico de Jes\u00fas. Ella se convierte en mediadora de todas las gracias para todos los que son hermanos de su hijo divino.<\/p>\n<p>     Cuando llamamos a Mar\u00ed\u00ada Madre de todos los hombres, Madre de la Iglesia, Madre del Cuerpo M\u00ed\u00adstico de Jes\u00fas, no queremos expresar otra cosa que su excelencia en el Cuerpo M\u00ed\u00adstico<\/p>\n<p>     Mar\u00ed\u00ada, que supo esperar en las promesas y los anuncios del Se\u00f1or, es tambi\u00e9n el modelo de la esperanza Cristiana en el porvenir y de la confianza en Dios. Por eso Mar\u00ed\u00ada es la figura y modelo de la Iglesia, y nada tiene de particular que, a lo largo de los siglos, todos los ojos cristianos hayan estado vueltos permanentemente hacia el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>     Cuando hablamos de Mar\u00ed\u00ada con t\u00e9rminos a los aqu\u00ed\u00ad empleados, nos alejamos del todo de quienes quieren reducirla a una simple doncella palestina, ignorante del misterio que en ella se desarrollaba y receptora pasiva e inconsciente del plan de Dios.<\/p>\n<p>     Es preferible superar esa mera conclusi\u00f3n de un racionalismo teol\u00f3gico sin sentido y pensar que Maria, porque Jes\u00fas lo quiso, es un mundo de grandezas sublimes y de excelencias que nunca nos cansaremos de ensalzar.<\/p>\n<p>    5. Bienaventurada<br \/>\n    Ante las grandezas de Mar\u00ed\u00ada, es natural que todos la llamen dichosa, como se declara en el c\u00e1ntico que el Evangelista pone en sus labios: \u00abDesde ahora me llamar\u00e1n dichosa todas las generaciones, porque el que es Poderoso ha hecho en m\u00ed\u00ad maravillas\u00bb (Lc. 1. 47)   En funci\u00f3n de esa grandeza regalada por Dios poderoso, Mar\u00ed\u00ada siempre ha sido venerada por los cristianos de todos los tiempos. Siempre ha recibido el t\u00ed\u00adtulo de Madre Virgen, de Sant\u00ed\u00adsima y de Se\u00f1ora, sobre todo de Madre del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    Todos los cristianos y en todos los lugares del mundo han profesado respeto, veneraci\u00f3n y devoci\u00f3n singulares a la Madre del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    Sus cualidades han sido proclamadas a lo largo de los siglos<\/p>\n<p>   &#8211;  Siempre se la mir\u00f3 como la elegida por Dios para ser su Madre<\/p>\n<p>   &#8211;  Por eso siempre se intuy\u00f3 que fue liberada del pecado original, aunque s\u00f3lo mil a\u00f1os mas tarde se comenzar\u00ed\u00ada a formular al misterio que denominamos como Inmaculada Concepci\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; En todo tiempo se admir\u00f3 su fidelidad al orden divino, de entrega al querer supremo de Dios, pues ella misma se proclam\u00f3 la Sierva del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>   &#8211; Por eso siempre la denomin\u00f3 con el nombre de Sant\u00ed\u00adsima, de consagrada, de selecta, de elegida, de protegida del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. Virgen Mar\u00ed\u00ada)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[250] En los planes de Dios, resulta importante, imprescindible, para entender el mensaje cristiano y para presentarlo a los hombres, la figura de su Madre. Estuvo presente en su vida terrena. Fue su primera educadora y seguidora. Y en ella est\u00e1 simbolizada la Iglesia o comunidad de sus disc\u00ed\u00adpulos. 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