{"id":11974,"date":"2016-02-05T08:14:50","date_gmt":"2016-02-05T13:14:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maria-vida-y-figura\/"},"modified":"2016-02-05T08:14:50","modified_gmt":"2016-02-05T13:14:50","slug":"maria-vida-y-figura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maria-vida-y-figura\/","title":{"rendered":"MARIA. VIDA Y FIGURA"},"content":{"rendered":"<p>[225]<br \/>\n   La figura de Mar\u00ed\u00ada Sant\u00ed\u00adsima, Madre de Dios, Virgen inmaculada, elegida, es decisiva en el mensaje cristiano. Por voluntad divina ha sido la asociada a la obra redentora de su Hijo, desde el momento de su encarnaci\u00f3n y nacimiento hasta despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>    La mejor visi\u00f3n hist\u00f3rica de Mar\u00ed\u00ada es la que recoge su presencia discreta y silenciosa en los textos evang\u00e9licos. En ellos aparece en el momento oportuno y siempre en referencia a su divino Hijo. S\u00f3lo en funci\u00f3n de ellos hay que situar su figura y su misi\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>    1. Seguidora de Jes\u00fas<br \/>\n    A partir del momento de su maternidad virginal, Mar\u00ed\u00ada se hace compa\u00f1era de su hijo. Antes ha sido la elegida, la predestinada, la llena de gracia en funci\u00f3n de la misi\u00f3n que Dios le asigna. Mientras dur\u00f3 su vida terrena, se comport\u00f3 como la madre amorosa que cumple su misi\u00f3n de compa\u00f1\u00ed\u00ada y asistencia.<\/p>\n<p>   Mar\u00ed\u00ada aparece al principio, al medio y al final de la trayectoria prof\u00e9tica de Jes\u00fas de forma suave y s\u00f3lo referente a Jes\u00fas. Y, en el momento de su pasi\u00f3n y muerte, ella se hall\u00f3 presente para unirse a su labor redentora, incluso con su presencia f\u00ed\u00adsica y con sus sufrimientos maternales<br \/>\n 2. Los hechos evang\u00e9licos.<\/p>\n<p>    Son los que definen, con objetividad religiosa m\u00e1s que rigurosamente hist\u00f3rica, la trayectoria terrena de Mar\u00ed\u00ada Sant\u00ed\u00adsima<br \/>\n    2.1. Infancia de Jes\u00fas<br \/>\n   &#8211; Aparece como la elegida de Dios en el momento de la anunciaci\u00f3n (Lc. 1. 26-38) y la paralela concepci\u00f3n virginal del Se\u00f1or. (Mt. 1. 18-25). Acude a visitar a su prima Isabel, ya que el \u00e1ngel ha informado en su visita sobre la concepci\u00f3n natural y el pr\u00f3ximo nacimiento de Juan, el precursor del Mes\u00ed\u00adas en la tierra. (Lc. 1. 39-56)<br \/>\n   &#8211; Se muestra fiel cumplidora de la voluntad de Dios cuando tiene que ponerse en camino hac\u00ed\u00ada Bel\u00e9n, con motivo de un empadronamiento (Lc 2. 1-7). Intuye que as\u00ed\u00ad se cumplir\u00e1 el plan divino de que \u00abser\u00e1 en Bel\u00e9n de Jud\u00e1, la aldea de David, donde acontecer\u00e1 el nacimiento del Salvador, en la cueva de pastores, pues \u00abno hubo lugar para ellos en la posada\u00bb. Jes\u00fas nacer\u00e1 y los cielos y la tierra se llenar\u00e1n de gozo.<\/p>\n<p>    El acontecimiento tan esperado por todos los siglos, fue anunciado s\u00f3lo a los pastores, emblema en Israel de los pobres y marginados, ser\u00e1 para Mar\u00ed\u00ada el inicio de su nueva misi\u00f3n. (Lc. 2.22-38).<\/p>\n<p>   &#8211; Con todo Mar\u00ed\u00ada tambi\u00e9n estar\u00e1 en la casa con el ni\u00f1o, cuando otros visitantes m\u00e1s socialmente cotizados, los Magos, acudan preguntando: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el nacido Rey de los jud\u00ed\u00ados?\u00bb (Mt. 2.1-12)<br \/>\n   &#8211; A los ocho d\u00ed\u00adas, con su esposo Jos\u00e9, ofrecer\u00e1 a su hijo para el rito religioso de la circuncisi\u00f3n. Luego, a los cuarenta d\u00ed\u00adas, le llevar\u00e1 al Templo, seg\u00fan la ley del rescate, pues Jes\u00fas es hijo primog\u00e9nito. Luego ella, en esa ceremonia, recibir\u00e1 la purificaci\u00f3n (Lc. 2. 22-38).<\/p>\n<p>     En el Templo escuchar\u00e1 los anuncios y los presagios de Ana, la profetisa, y de Sime\u00f3n, el venerable visionario de la esperanza. Ella \u00abconservar\u00e1 todas las cosas en su coraz\u00f3n\u00bb. (Lc. 2. 22-38).<\/p>\n<p>   &#8211; Tendr\u00e1 que huir con su hijo a Egipto, para cumplir con el plan divino de \u00abllamar de Egipto a su Hijo\u00bb, y de salvar al ni\u00f1o Rey, de los reyes de la tierra que quiere su muerte. (Mt. 2.13-18)<br \/>\n   &#8211; Har\u00e1 de maestra, y ser\u00e1 sobre todo madre, a lo largo de la infancia. (Mt. 2.19-23). Incluso, cuando a los 12 a\u00f1os se pierda en Jerusal\u00e9n con motivo de la visita al Templo, ser\u00e1 ella la que le aleccione y la que \u00abno entienda del todo\u00bb su prof\u00e9tica respuesta. Con todo Jes\u00fas le estar\u00e1 sometido durante sus a\u00f1os de ni\u00f1o, adolescente y joven en Nazareth. (Mt. 2. 19-23)<\/p>\n<p>    2.2. En la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas<br \/>\n    Jes\u00fas saldr\u00e1 a predicar por las aldeas de Galilea, Samaria y Palestina entera y llegar\u00e1 ocasionalmente a Jerusal\u00e9n. En ese tiempo, la figura de la madre se mantendr\u00e1 silenciosamente oculta, pero no distante.<\/p>\n<p>   &#8211; La hallaremos en el primer milagro de Jes\u00fas (Jn. 2.1-12), siendo ella la que indique a los criados lo que deben hacer, aun cuando Jes\u00fas la haya reconvenido: \u00bfQu\u00e9 nos va a ti y a m\u00ed\u00ad?  Aun no es llegada mi hora\u00bb.<\/p>\n<p>   &#8211; Le buscar\u00e1 en alguna ocasi\u00f3n, junto con otros parientes. (Mt. 12. 46-50; Mc. 3. 32-34; Lc. 8.19)<br \/>\n   &#8211; Se la recuerda cuando los paisanos de Nazareth queden desconcertados y agresivos ante los hechos de Jes\u00fas en la sinagoga. (Mt. 13. 55; Mc. 6. 3)<br \/>\n   &#8211; Se la alude como bienaventurada por haber \u00abllevado en su vientre, y luego amamantado, a tal profeta\u00bb (Lc. 11.27)<\/p>\n<p>    Los a\u00f1os en que Jes\u00fas vivi\u00f3 en la tierra fueron intensamente vividos por la Madre del Se\u00f1or. Al margen de los de los datos literales evang\u00e9licos, existen otras referencias en el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>    2.3. En la hora dolorosa<br \/>\n    En las horas de la pasi\u00f3n y muerte Mar\u00ed\u00ada se hace m\u00e1s presente ante el testimonio de los evangelistas (Jn. 19. 25-27) que recuerdan su presencia ante la cruz y la entrega de la madre al \u00abdisc\u00ed\u00adpulo amado\u00bb por parte del moribundo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    2.4. Despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n<br \/>\n    Mar\u00ed\u00ada se hall\u00f3 presente en la primitiva comunidad cristiana, a la espera del Esp\u00ed\u00adritu Santo prometido por Jes\u00fas. El texto de Lucas insiste con claridad en que se manten\u00ed\u00adan \u00aborando con algunas mujeres y con Mar\u00ed\u00ada, la Madre del Se\u00f1or.\u00bb (Hech. 1. 14)<\/p>\n<p>    3. Mar\u00ed\u00ada, unida a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    La figura de Mar\u00ed\u00ada no tiene sentido si queda separada del recuerdo, de la misi\u00f3n y del misterio de Jes\u00fas. Ella fue, ante todo, la Madre del Se\u00f1or. As\u00ed\u00ad la vieron los testigos evang\u00e9licos y as\u00ed\u00ad la contempl\u00f3 la Iglesia siempre.<\/p>\n<p>    A veces, los pensadores psicoanal\u00ed\u00adticos, han juzgado la devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada como compensaci\u00f3n afectiva de feminidad en la religi\u00f3n cristiana. Centrado el mensaje cristiano en el sobrio modelo del hombre Jes\u00fas, ella ser\u00ed\u00ada el elemento compensador de la ternura que demanda todo ego humano inmadura. Al margen de los resabios naturalistas y reduccionistas que esta visi\u00f3n mariana significa, no cabe duda de que Mar\u00ed\u00ada es alguien muy diferente.<\/p>\n<p>   &#8211; Ella es la primera seguidora de Jes\u00fas, ya que lo acept\u00f3 libremente antes de su nacimiento. Para entender su misi\u00f3n y su significado hay que acudir a la Palabra de Dios. Ello supone profundidad, serenidad, exigencia, fortaleza.<\/p>\n<p>   &#8211; Los testimonios evang\u00e9licos son la primera fuente para comprender y valorar su persona y su misi\u00f3n. En ellos aparece diversas veces y en variadas formas: 6 en Mateo, 1 en Marcos, 13 en Lucas y 3 en Juan. Hay otras 3 referencias en los Hechos de los Ap\u00f3stoles. El com\u00fan denominador de esos textos es la fidelidad, la presencia, la energ\u00ed\u00ada, la firmeza de la fe y del amor.<\/p>\n<p>    Lo importante para valorar el significado de la figura de Mar\u00ed\u00ada es la certeza de que los primeros seguidores de Jes\u00fas la vieron como el modelo de creyente fiel y el prototipo de amante fuerte. La doctrina primitiva en torno a Mar\u00ed\u00ada fue rigurosamente teol\u00f3gica y cristoc\u00e9ntrica, con pocas concesiones a evasiones literarias o m\u00ed\u00adticas. Fue la Madre el Se\u00f1or y como tal fue venerada.<\/p>\n<p>    Los pensamientos y los sentimientos en torno a la Virgen Mar\u00ed\u00ada se fueron arraigando y desarrollando a lo largo de los siglos, en funci\u00f3n de la acci\u00f3n inspiradora del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la mente y en coraz\u00f3n de los fieles.<\/p>\n<p>    Por eso hoy contamos con ideas claras y en toda la Iglesia Universal se vive y se aprecia la figura de Mar\u00ed\u00ada como la Mediadora ante su Hijo Jes\u00fas y como Protectora del pueblo cristiano. No es una figura m\u00e1s de la iconograf\u00ed\u00ada cristiana.<\/p>\n<p>    Han sido los santos, los devotos, los escritores piadosos, los predicadores, los que han promovido la piedad cristiana y quienes han desarrollado la gran devoci\u00f3n que ha brillado en Oriente y en Occidente. Si en algunos \u00e1mbitos su figura se ha racionalizado m\u00e1s por efecto de las influencias luteranas y reformistas del siglo XVI, no quiere ello decir que el reconocimiento de su dignidad singular haya sido escasa en el orden b\u00ed\u00adblico, si bien en las manifestaciones de la piedad respecto a ella se hayan diversificado las actitudes seg\u00fan las diferentes culturas y \u00e1mbitos sociales.<\/p>\n<p>    En el desarrollo de la piedad mariana ha sido siempre decisiva la acci\u00f3n del Magisterio de la Iglesia. Todos los Papas, Obispos y santos influyentes han fomentado el respeto y amor en torno a Mar\u00ed\u00ada y han fortalecido la fe de los creyentes present\u00e1ndola siempre como modelo permanente de los cristianos.<\/p>\n<p>   En algunos \u00e1mbitos culturales, como los latinos, esa devoci\u00f3n ha revestido especialidades tonalidades de afecto y ternura. Por ejemplo, los Obispos suramericanos, en su Asamblea de Puebla, declaraban sus sentimientos: \u00abEl pueblo creyente reconoce en la Iglesia la familia que tiene por Madre a la Madre de Dios. En la Iglesia confirma su sentido evang\u00e9lico, seg\u00fan el cual Mar\u00ed\u00ada es modelo perfecto de cristiano e imagen ideal de la Iglesia. Porque Mar\u00ed\u00ada no s\u00f3lo vela por la Iglesia.<\/p>\n<p>   Ella tiene un coraz\u00f3n tan amplio como el mundo e implora, ante el Se\u00f1or de la Historia, por todos los pueblos. Y ella, Mar\u00ed\u00ada, que es la educadora de la fe, cuida que el Evangelio nos penetre e ilumine en nuestra vida diaria\u00bb.<\/p>\n<p>      (Documento de Puebla. 283-289)<\/p>\n<p>     4. Mito e ideal<br \/>\n    Tenemos que diferenciar entre lo que son los mitos, que se alimentan de la fantas\u00ed\u00ada, y lo que significan los ideales de vida, que comprometen los juicios y los comportamientos. Hemos de distinguir, cuando hablamos de Mar\u00ed\u00ada, entre lo que ella significa como ideal y lo que puede representar como mito.<\/p>\n<p>     Los ideales se nutren de razones y de criterios. Construyen y configuran los proyectos de vida que formulan los hombres desde la inteligencia. Los mitos son los sue\u00f1os y las utop\u00ed\u00adas, los hitos sutiles e inalcanzables que todo hombre necesita, unas veces como evasi\u00f3n y otras como compensaci\u00f3n, para vivir en apariencia lo que no alcanzan en la realidad.<\/p>\n<p>    La figura de Mar\u00ed\u00ada Sant\u00ed\u00adsima ha constituido con frecuencia un mito en la imaginaci\u00f3n de los poetas y de los pintores, de los escultores y de los trovadores, en los himnos musicales y en el cincel de los orfebres. Por eso, ha sido muchas veces mito y sue\u00f1o para los cristianos m\u00e1s sensibles y centro de inspiraci\u00f3n para los que se sintieron creadores.<\/p>\n<p>    Pero Mar\u00ed\u00ada debe ser, ante todo y sobre todo, un ideal. Al decir ideal se alude al s\u00f3lido mosaico de criterios, valores y argumentos, que dan sentido real a la vida concreta de los hombres. Ser ideal es mucho m\u00e1s humano:<br \/>\n   &#8211; Mar\u00ed\u00ada es ideal del creyente, por ser modelo de la fe firme y de la esperanza s\u00f3lida que constituyen la esencia del cristianismo como estilo y vida.<\/p>\n<p>   &#8211; Ha de ser modelo de persona humana, con todo lo que tiene de grandeza creacional: de coraz\u00f3n, de inteligencia, de libertad y de elecci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>   &#8211; Es tambi\u00e9n el ser humano m\u00e1s representativo de mujer, pues se alza como persona original por su sexo y por su destino natural. Es, por su irrenunciable dignidad, fuente de amor: amor de madre, amor de esposa, amor de entrega a la causa que su Hijo, amor a la Palabra divina, amor a la salvaci\u00f3n de todos los hombres para los que vino Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    En Mar\u00ed\u00ada, la humanidad queda ensalzada m\u00e1s que en los h\u00e9roes o en los genios. Su identidad femenina llega a su m\u00e1xima realizaci\u00f3n. Su originalidad, su singularidad, su fecundidad, su maternidad, adem\u00e1s de irrepetibles, son cautivadoras.<\/p>\n<p>    No es extra\u00f1o que no podamos hablar de Mar\u00ed\u00ada, sino refiri\u00e9ndonos al misterio que Dios quiso encerrar en su esp\u00ed\u00adritu, pues en ella lo divino se hace humano y lo humano se hace divino. En ella, la humanidad se eleva a la perfecci\u00f3n. Por eso es m\u00e1s ideal que mito, m\u00e1s fuente de vida que centro de ensue\u00f1os, m\u00e1s est\u00ed\u00admulo para el bien que expresi\u00f3n rom\u00e1ntica de la belleza. Por eso, porque Mar\u00ed\u00ada es verdad hecha mujer para dar paso a la Verdad hecha hombre, Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 siempre en la Iglesia.<\/p>\n<p>    El esp\u00ed\u00adritu sutil de S. Agust\u00ed\u00adn dec\u00ed\u00ada, en su libro de Soliloquios (1.29), algo que se puede aplicar a Mar\u00ed\u00ada: \u00abS\u00f3lo las cosas verdaderas son inmortales. El \u00e1rbol falso no es \u00e1rbol y el le\u00f1o falso no es le\u00f1o y la plata falsa no es plata.<\/p>\n<p>    Nada de ello dura si es falso. De ninguna cosa puede decirse que es verdad, si no es inmortal. Quien sabe buscar lo inmortal, encuentra la verdad\u00bb.<\/p>\n<p>   5. Mujer b\u00ed\u00adblica<br \/>\n    Mar\u00ed\u00ada, la mujer de Nazareth, madre de Jes\u00fas y esposa de Jos\u00e9, el artesano, no puede ser entendida del todo, desde la perspectiva cristiana, si no la comparamos con las figuras femeninas que surcan las p\u00e1ginas del Antiguo Testamento.<\/p>\n<p>   5.1. Revisi\u00f3n eclesial<br \/>\n    As\u00ed\u00ad lo ha hecho la Iglesia a lo largo de los siglos y as\u00ed\u00ad lo entendieron los escritores cristianos de todos los tiempos.<\/p>\n<p>    El Concilio Vaticano II, al tratar de Mar\u00ed\u00ada, se sit\u00faa en esta pista al decir: \u00abBajo la luz de madre del Redentor, aparece ya prof\u00e9ticamente bosquejada en la promesa de victoria sobre la serpiente, hecha a los primeros padres ca\u00ed\u00addos en el pecado (Gen. 3. 15). Es la virgen que concebir\u00e1 y dar\u00e1 a luz un hijo que se llamar\u00e1 Emmanuel (Is. 7.14). Ella sobresale entre los humildes y pobres del Se\u00f1or, los cuales esperan confiadamente y reciben de El la salvaci\u00f3n\u00bb. (Lum. Gent. 55)<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada es figura singular, que la piedad cristiana ha ido perfilando con rasgos de ternura y de piedad profunda. No pod\u00ed\u00ada ser de otra manera, al tratarse nada menos que de la Madre de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   &#8211; Tuvo misi\u00f3n de especial resonancia en la primera comunidad de los seguidores de Jes\u00fas, como nos consta en las alusiones del Nuevo Testamento. Con los primeros disc\u00ed\u00adpulos se mantuvo en oraci\u00f3n y esperanza. Con ellos vivi\u00f3 las primeras experiencias despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n. Con ellos padeci\u00f3 las inquietudes apost\u00f3licas despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Increment\u00f3 su valor como modelo y apoyo de la Iglesia de los tiempos antiguos, como consta en los escritos patr\u00ed\u00adsticos de los siglos II al V. Su veneraci\u00f3n aument\u00f3 desde que se dio la m\u00e1s significativa definici\u00f3n a su respecto en el Concilio en Efeso, el a\u00f1o 431. All\u00ed\u00ad se proclam\u00f3 su car\u00e1cter de Madre de Dios, contra Nestorio que s\u00f3lo la reconoc\u00ed\u00ada como madre del hombre Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   &#8211; Se desarroll\u00f3 la piedad mariana a lo largo de los siglos, sobre todo a partir de los estudios teol\u00f3gicos de los grandes escritores medievales y renacentistas. Se la hizo objeto de arte y de literatura, pero tambi\u00e9n de la teolog\u00ed\u00ada y de la liturgia. Se perfil\u00f3 una verdadera Mariolog\u00ed\u00ada, expresada en multitud de testimonios, santuarios, plegarias y devociones.<\/p>\n<p>     Desde el Concilio Vaticano II (1963-1965), la explosi\u00f3n de la devoci\u00f3n mariana en los \u00faltimos siglos inici\u00f3 un proceso de revisi\u00f3n y maduraci\u00f3n del pueblo cristiano. Se la mir\u00f3 siempre como la Madre del Se\u00f1or, y tambi\u00e9n como modelo de la imitaci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    En este Concilio se determin\u00f3, de una u otra manera, resaltar su car\u00e1cter de figura de la Iglesia y de miembro excelente del Cuerpo M\u00ed\u00adstico. Con ello se hizo caer a los cristianos en la cuenta de su valor de camino, de modelo y de aliento para los miembros del Cuerpo de Jes\u00fas. El estudio de su figura en el contexto de la Iglesia se profundiz\u00f3 en el cap\u00ed\u00adtulo VIII de la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Iglesia (Lumen Gentium).<\/p>\n<p>    All\u00ed\u00ad se resalt\u00f3 el significado excelso de la Madre del Se\u00f1or, reclamando la devoci\u00f3n singular de los cristianos a tan excelsa figura: \u00abLa Sant\u00ed\u00adsima es honrada con raz\u00f3n en la Iglesia con un culto especial desde los tiempos m\u00e1s antiguos. Se la llama Madre de Dios y bajo su protecci\u00f3n se acogen todos los cristianos, suplicando su ayuda en los peligros y necesidades\u00bb. (Lum. Gentium 66)<\/p>\n<p>    5.2. Figuras b\u00ed\u00adblicas<br \/>\n    Mar\u00ed\u00ada Sant\u00ed\u00adsima ha significado siempre en el Pueblo de Dios el modelo de mujer, la cumbre de la feminidad y de la maternidad, la expresi\u00f3n de la vida humana que, por su medio, recibi\u00f3 Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Una serie de figuras del Antiguo Testamento han sido miradas como emblemas de Mar\u00ed\u00ada y de la Iglesia, en cuanto ambas son expresi\u00f3n de la maternidad con relaci\u00f3n a los seguidores de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>     5.2.1. La figura de Eva.<\/p>\n<p>     Es la m\u00e1s frecuentemente aludida por los antiguos escritores. Eva es madre de todos los vivientes en el orden de la naturaleza (Gn. 2. 19-25). Mar\u00ed\u00ada, al dar la vida humana al Hijo de Dios, se hace madre de los cristianos en el orden de la gracia. Eva fue la intermediaria del pecado original.<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada es la intermediaria de la salvaci\u00f3n final. (Gn. 3.15) \u00abNo pocos Padres antiguos afirman con agrado que, como dice San Ireneo, \u00abel nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de Mar\u00ed\u00ada, y que \u00ablo atado por la virgen Eva con su incredulidad fue desatado por la virgen Mar\u00ed\u00ada mediante su fe\u00bb. Compar\u00e1ndola con Eva, llaman a la Virgen Mar\u00ed\u00ada \u00abMadre de los vivientes\u00bb, como hace S. Epifanio.<\/p>\n<p>    Y afirman a\u00fan con mayor frecuencia que \u00absi la muerte vino por Eva, por Mar\u00ed\u00ada vino la vida\u00bb, como hace San Jer\u00f3nimo.\u00bb (Vat. II. Lum. Gent. 56)<\/p>\n<p>    5.2.2. Otras figuras<br \/>\n    Se diversifican con m\u00e1s originalidad, pero siempre suscitan diversos recuerdos y referencias a la Madre del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>   &#8211; La presencia y la compa\u00f1\u00ed\u00ada con el elegido de Dios se hallan en Sara, la Esposa de Abraham (Gn. 11. 12-20 y Gn 16. 15-27)<\/p>\n<p>   &#8211; La decisi\u00f3n para cumplir con su misi\u00f3n fecunda est\u00e1 en Rebeca, la esposa de Isaac. (Gn. 24 55-67)<\/p>\n<p>   &#8211; La fidelidad y la ternura se descubren en Raquel, la esposa preferida de Jacob. (Gn. 29. 3-30)<\/p>\n<p>   &#8211; La estrecha relaci\u00f3n con el Profeta de Israel est\u00e1 representada en Mar\u00ed\u00ada, la hermana de Mois\u00e9s. (Ex. 15.20)<\/p>\n<p>   &#8211; El valor y la fortaleza contra los enemigos se encuentran presentes, en D\u00e9bora la hero\u00ed\u00adna de los primeros c\u00e1nticos \u00e9picos de Israel. (Jue. 5.1-30)<\/p>\n<p>   &#8211; El sentido de oraci\u00f3n y la humildad se hallan expresados en Ana, la madre de Samuel. (Sam. 2. 1-10)<\/p>\n<p>   &#8211; La influencia con el Rey se halla latente en Betsab\u00e9, la madre de Salom\u00f3n (1. Rey. 2 19-22).<\/p>\n<p>   &#8211; La audacia para salvar al Pueblo elegido est\u00e1 en Esther, la reina elegida por Asuero. (Esth. 5. 1-8)<\/p>\n<p>   &#8211; La prudencia y la decisi\u00f3n se hallan escondidas en Judith, la liberadora de la mano de los enemigos. (Jud. 16.1-17)<\/p>\n<p>    5.3. Nuevo Testamento<br \/>\n    Las diversas figuras femeninas del Nuevo Testamento tambi\u00e9n se presentan como referencias de Mar\u00ed\u00ada, ya que en la Iglesia, que Jes\u00fas quiso establecer para sus seguidores, la mujer tiene especial significado de amor, de fecundidad y de servicio.<\/p>\n<p>   Estas resonancias se encuentran en diversos relatos evang\u00e9licos<\/p>\n<p>   &#8211; En la generosa disposici\u00f3n de su piadosa prima Isabel, la madre del Precursor, que reconoce por inspiraci\u00f3n divina la dignidad de Mar\u00ed\u00ada de ser la Madre del Se\u00f1or. (Lc. 1. 39.42)<\/p>\n<p>   &#8211; En la decisi\u00f3n de Ana, la profetisa del Templo, que vino a hablar de Jes\u00fas cuando fue presentado para cumplir la Ley de Mois\u00e9s (Lc. 2. 36-38).<\/p>\n<p>   &#8211; En el gesto doloroso de la viuda de Naim, que lloraba la muerte de su hijo, representando el dolor que pronto Mar\u00ed\u00ada iba a sentir en el Calvario. (Lc. 7.13)<\/p>\n<p>   &#8211; En la fraternidad, la fe y la dedicaci\u00f3n al servicio de Jes\u00fas de las dos hermanas de L\u00e1zaro: la convertida Mar\u00ed\u00ada Magdalena y la afanosa Marta. (Lc. 10. 38-41 y Jn. 17-27)<\/p>\n<p>   &#8211; En la valiente cananea que demand\u00f3 la ayuda del Se\u00f1or y mereci\u00f3 alabanza por su fe. (Mt. 15.28)<\/p>\n<p>   &#8211; En la desenvuelta samaritana, que descubri\u00f3 al Profeta peregrino junto al pozo de Jacob y corri\u00f3 a proclamar el encuentro a todos los habitantes de la aldea. (Jn. 4. 7-27)<\/p>\n<p>    Con todas ellas, Mar\u00ed\u00ada se presenta como fuerza y vida de la Iglesia, cauce y aliento de los cristianos, esperanza y modelo de cuantos quieren seguir a Jes\u00fas. Este es precisamente el sentido del ideal mariano y el alma de la devoci\u00f3n que los cristianos sienten por ella.<\/p>\n<p>    6. La referencia evang\u00e9lica<\/p>\n<p>    Sin la referencia evang\u00e9lica, la vida de Mar\u00ed\u00ada apenas si puede entenderse. Es en el Nuevo Testamento en donde aparece con m\u00e1s nitidez la figura de la Madre del Se\u00f1or. Y s\u00f3lo desde el Nuevo Testamento se puede descifrar el significado de su vida silenciosa en los comienzos de la Iglesia de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    En el testimonio que nos ofrecen los evangelistas, con sus datos sobre la vida y el mensaje de Jes\u00fas, Mar\u00ed\u00ada se presenta \u00ed\u00adntimamente asociada a la obra y a la misi\u00f3n salvadora de su Hijo.<\/p>\n<p>    Lo singular de la biograf\u00ed\u00ada de Mar\u00ed\u00ada es el misterioso silencio que ella manifiesta, adornado por los gestos de su presencia en las horas claves de la vida de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Por eso, sin el seguimiento de los hechos y dichos de Jes\u00fas, poco o nada se puede decir ni entender de una mujer fiel como ella, que s\u00f3lo naci\u00f3, vivi\u00f3 y muri\u00f3 para cumplir la voluntad de tal Hijo.<\/p>\n<p>    La vida de Mar\u00ed\u00ada se inicia desde el hecho sublime de la Encarnaci\u00f3n y termina en el latente recuerdo heredado de la primitiva Iglesia, cuando muere de amor y es llevada por el amor al cielo, siguiendo los pasos de Jes\u00fas. Entre ambos momentos hay unos pasos maravillosos.<\/p>\n<p>    Ella recibe el anuncio del enviado del Se\u00f1or y, aceptada su misi\u00f3n, s\u00f3lo vive para. (Lc. 1-2). Al declarar su disponibilidad a la voluntad divina. Se hace acreedora a nuestra emocionada gratitud: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad la esclava del Se\u00f1or: que se cumpla en m\u00ed\u00ad todo lo que has anunciado.\u00bb (Lc. 1.38).<\/p>\n<p>    Todo lo que podemos decir de sus a\u00f1os sobre la tierra se sintetizan en esa disposici\u00f3n de entrega fiel, cumpliendo en todo la voluntad del Padre. Hace posible la venida de Cristo a la tierra. Abre las puertas de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    La infancia de Cristo y la vida oculta de trabajador de Nazareth, ocupan la mayor parte de su atenci\u00f3n. De esos a\u00f1os nos dicen los testigos evang\u00e9licos que \u00absu Madre conservaba todas las cosas en su coraz\u00f3n.\u00bb (Lc. 2. 50-51).<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[225] La figura de Mar\u00ed\u00ada Sant\u00ed\u00adsima, Madre de Dios, Virgen inmaculada, elegida, es decisiva en el mensaje cristiano. Por voluntad divina ha sido la asociada a la obra redentora de su Hijo, desde el momento de su encarnaci\u00f3n y nacimiento hasta despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n. La mejor visi\u00f3n hist\u00f3rica de Mar\u00ed\u00ada es la que recoge &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maria-vida-y-figura\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMARIA. 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