{"id":11975,"date":"2016-02-05T08:14:51","date_gmt":"2016-02-05T13:14:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mariana-devocion\/"},"modified":"2016-02-05T08:14:51","modified_gmt":"2016-02-05T13:14:51","slug":"mariana-devocion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mariana-devocion\/","title":{"rendered":"MARIANA. DEVOCION"},"content":{"rendered":"<p>[257]<br \/>\n  A la Santa Virgen Mar\u00ed\u00ada se le debe culto especial, por ser la Madre de Dios. As\u00ed\u00ad lo ha entendido la Iglesia desde los primeros momentos de su fundaci\u00f3n. No es una santa m\u00e1s en el cielo, por excelsa y magn\u00ed\u00adfica que se la considere, sino que es la Madre del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    Los te\u00f3logos y los pastores ense\u00f1aron desde hace siglos a diferenciar ese culto del tributado a los dem\u00e1s santos. Emplearon el t\u00e9rmino \u00abhiperdul\u00ed\u00ada\u00bb, para diferenciarlo de la simple \u00abdul\u00ed\u00ada\u00bb, o veneraci\u00f3n, que se tributa a las dem\u00e1s figuras excelsas que la Iglesia ha considerado desde antiguo como intercesores ante Dios en el cielo.<\/p>\n<p>    Dec\u00ed\u00ada S. Ambrosio: \u00abBienaventurada es la madre Jerusal\u00e9n, es decir la Iglesia. Y bienaventurado es el seno de Mar\u00ed\u00ada que coron\u00f3 a tan gran Se\u00f1or. Ella le coron\u00f3 cuando le form\u00f3 y ella le coron\u00f3 cuando le dio a luz. Le puso en la cabeza la corona de la eterna misericordia, a fin de que, por la fe de los creyentes, Cristo viniera a ser cabeza de cada hombre\u00bb. (De Inst. Virg. 98)<\/p>\n<p>     1. Fundamento teol\u00f3gico<br \/>\n    En atenci\u00f3n a su dignidad de Madre de Dios y a la plenitud de la gracia que en ella existe, a Mar\u00ed\u00ada le corresponde un culto singular. Esencialmente es diferente e inferior al culto de latr\u00ed\u00ada (o adoraci\u00f3n), que a s\u00f3lo a Dios es debido. Pero supone una actitud superior en grado y forma a la veneraci\u00f3n que corresponde a los \u00e1ngeles y a los santos.<\/p>\n<p>    San Atanasio dec\u00ed\u00ada: \u00abHonrad a Mar\u00ed\u00ada, pero adorad al Padre, al Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu Santo; nadie adore a Mar\u00ed\u00ada, aunque Mar\u00ed\u00ada sea muy santa y digna de veneraci\u00f3n.\u00bb (Haers. 79. 7)<\/p>\n<p>    No tiene sentido el pensar, como hac\u00ed\u00ada Zwinglio, que el culto a Mar\u00ed\u00ada es idolatr\u00ed\u00ada entre los cat\u00f3licos. Mucho antes que \u00e9l, lo explicaba con claridad S. Juan Damasceno: \u00abA Dios le adoramos porque no sali\u00f3 de nada, sino que existe desde la eternidad. A Mar\u00ed\u00ada la veneramos y honramos, pero no decimos que de ella saliera la divinidad, sino que la saludamos solamente&#8230; Y no decimos que esta virgen sea una diosa (jam\u00e1s tal cosa en nosotros), pues esto es embuste de paganos\u00bb.  (Hom. de la dormic. 15)<\/p>\n<p>    El culto a Mar\u00ed\u00ada fue claro entre los cristianos de Oriente y Occidente. S\u00f3lo la malevolencia de determinados adversarios pudo ver en \u00e9l otra cosa que no sea respeto, amor y veneraci\u00f3n.<\/p>\n<p>    2. Fundamento b\u00ed\u00adblico<\/p>\n<p>     La Sagrada Escritura ofrece las bases para entender el culto a Mar\u00ed\u00ada. Las palabras prof\u00e9ticas del Magn\u00ed\u00adficat son claras: \u00abDichosa me llamar\u00e1n todas las generaciones, porque ha hecho en m\u00ed\u00ad maravillas el que es Poderoso\u00bb (Lc. 2. 27). Y esas palabras son desarrollo de la misma salutaci\u00f3n ang\u00e9lica, que la proclama especialmente dotada de gracia divina: \u00abDios te salve, llena de gracia, el Se\u00f1or es contigo.\u00bb (Lc. 1. 28)<\/p>\n<p>     La alabanza que pronunci\u00f3 Isabel, bajo el impulso del Esp\u00ed\u00adritu Santo: \u00abBendita t\u00fa entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre\u00bb (Lc. 1, 42), podr\u00ed\u00ada ser considerada como el inicio de ese culto singular hacia la Madre del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>     Tener devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada no es s\u00f3lo sentir afecto o dejarse llevar por alabanzas literarias. Es descubrir y venerar el misterio que en ella se desarroll\u00f3 y que fue anunciado a lo largo de todo el Antiguo Testamento. La verdadera devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada lleva con decisi\u00f3n a imitar sus acciones y sus actitudes. Para ello es conveniente explorar los mensajes de los profetas. As\u00ed\u00ad podremos acercarnos, de su mano, al Reino de su Hijo.<\/p>\n<p>     Ella es m\u00e1s fecunda que Sara, que Rebeca, que Raquel y que todas las mujeres que hicieron posible el Pueblo de Israel. El que imita a Mar\u00ed\u00ada, promueve su fecundidad, realizando servicios y haza\u00f1as, abriendo el coraz\u00f3n a todos los hombres y dando frutos de vida eterna.<\/p>\n<p>    Se convierte Mar\u00ed\u00ada en la mujer fuerte, m\u00e1s valiente que D\u00e9bora, que destroz\u00f3 al enemigo S\u00ed\u00adsara, y m\u00e1s h\u00e1bil que Judith, que humill\u00f3 al soberbio Holofernes.<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada se mostr\u00f3 m\u00e1s fiel que Ruth, la moabita que quiso seguir a quien todo lo hab\u00ed\u00ada perdido y fue m\u00e1s noble que Ana, la madre que pidi\u00f3 a Dios el nacimiento de Samuel y m\u00e1s escuchada que Salom\u00e9, la madre del Rey sabio Salom\u00f3n. El devoto de Mar\u00ed\u00ada es fiel a su conciencia, es sumiso a las inspiraciones divinas, es responsable ante sus deberes.<\/p>\n<p>    Todas las mujeres que desfilan por el Antiguo Testamento pueden ser comparadas con Mar\u00ed\u00ada, pues todas ellas la preanunciaron en cierto sentido. Ellas estuvieron presentes en la mente de la Iglesia para poder explicar lo que significa Mar\u00ed\u00ada, la Madre elegida de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Resulta consolador pertenecer a un pueblo y a una cultura que han sido sensibles hist\u00f3ricamente ante la figura b\u00ed\u00adblica de la Madre del Se\u00f1or. La devoci\u00f3n y el culto a Mar\u00ed\u00ada se hallan entroncados en la figura del Mes\u00ed\u00adas redentor y, por eso, se halla estrechamente vinculada a la Palabra de Dios, a la de los anuncios de los tiempos antiguos y a la que brilla en la Nueva Alianza.<\/p>\n<p>    No es s\u00f3lo el deseo de recordar una figura entra\u00f1able que pas\u00f3 por la \u00abHistoria de la salvaci\u00f3n\u00bb en el momento de realizarse. Es m\u00e1s bien la necesidad de acoger en nuestra mente y en nuestro coraz\u00f3n el mensaje de esta mujer. Dios quiso presentarla para siempre a nuestra consideraci\u00f3n y convertirla en modelo de nuestra vida cristiana.<\/p>\n<p>    3. Evoluci\u00f3n hist\u00f3rica<br \/>\n    En los tres primeros siglos, el culto a Mar\u00ed\u00ada estuvo \u00ed\u00adntimamente unido al culto a Jesucristo. Desde el siglo IV, se desarrollaron con profusi\u00f3n formas cultuales propias de la Madre de Dios: templos, fiestas, plegarias, iconograf\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>    3. 1. El culto antiguo<br \/>\n    Los himnos de Efr\u00e9n el sirio (+ 373) se hallan entre las primeras manifestaciones emocionales de la veneraci\u00f3n a la que engendr\u00f3 al Redentor.<\/p>\n<p>    San Gregorio Nacianceno (+ 390) habl\u00f3 con claridad de las invocaciones que se dirig\u00ed\u00adan a Mar\u00ed\u00ada Sant\u00ed\u00adsima y refiere c\u00f3mo la virgen Justina, estando en peligro su virginidad, implor\u00f3 a la Virgen Mar\u00ed\u00ada que la ayudase. (Orac. 24. 1.)<\/p>\n<p>    San Jer\u00f3nimo dec\u00ed\u00ada: \u00abEl cuerpo de la Virgen era ciertamente santo, pero no era Dios. La Virgen era ciertamente una virgen y digna de veneraci\u00f3n, pero no ha sido dada para adorarla, sino que ella misma adore al que naci\u00f3 de su carne.\u00bb (Heres. 79. 4)<\/p>\n<p>    San Epifanio (+ 403) escrib\u00ed\u00ada contra una secta llamada de los coliridianos, que tributaban culto idol\u00e1trico a Mar\u00ed\u00ada: \u00abA Mar\u00ed\u00ada hay que venerarla. Pero al Padre y al Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu Santo hay que tributarles adoraci\u00f3n; a Mar\u00ed\u00ada nadie debe adorarla\u00bb (Haer. 79, 7).<\/p>\n<p>    Tom\u00f3 auge el culto a Mar\u00ed\u00ada al discutirse en el concilio de Efeso (431) la maternidad divina de la Virgen, que propugnaba San Cirilo de Alejandr\u00ed\u00ada. El Concilio la reclam\u00f3 como \u00abMadre de Dios\u00bb y no s\u00f3lo como \u00abmadre del hombre\u00bb Jes\u00fas. Emple\u00f3 la palabra que hab\u00ed\u00ada usado por primera vez Or\u00ed\u00adgenes: \u00abTeotokos\u00bb (madre de Dios); y rechaz\u00f3 la que pretend\u00ed\u00ada imponer Nestorio. \u00abAndrostokos\u00bb (madre del hombre).<\/p>\n<p>    En lo sucesivo se ensalz\u00f3 Mar\u00ed\u00ada en numerosos sermones e himnos; en su honor se levantaron iglesias y se introdujeron festividades. Adem\u00e1s de la fiesta de la Purificaci\u00f3n y de la Anunciaci\u00f3n, que primitivamente parece que fueron recuerdos relativos al Se\u00f1or, comenzaron, ya en la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica, las festividades del Tr\u00e1nsito (Asunci\u00f3n) y del Nacimiento de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    En Oriente se celebr\u00f3 la \u00abDormici\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada\u00bb y en Roma se conmemor\u00f3 a la Madre del Se\u00f1or. Y en todos los lugares se fue abriendo con naturalidad el abanico de homenajes y alabanzas que merec\u00ed\u00ada tan singular mujer.<\/p>\n<p>   3.2. Medievo y Renacimiento<br \/>\n    La veneraci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada se extendi\u00f3 con profusi\u00f3n durante la Edad Media. Fueron numerosos los santos y escritores que tomaron como centro de sus paneg\u00ed\u00adricos y devociones en los monasterios y luego en los conventos, en los cabildos catedralicios y en las capellan\u00ed\u00adas de los santuarios, de los palacios, de las ermitas, en los cenobios y eremitorios y tambi\u00e9n en los Estudios Generales, que luego fueron Universidades, y que surgieron por doquier.<\/p>\n<p>    Los tiempos medievales, por sus caracter\u00ed\u00adsticas y relaciones sociales, estuvieron propensos a idealizar la figura de la Madre del Se\u00f1or. El arte moz\u00e1rabe y el rom\u00e1nico, el cisterciense y el g\u00f3tico, no menos que los estilos bizantinos y dem\u00e1s orientales fueron cajas sonoras de resonancias marianas.<\/p>\n<p>    Al llegar el humanismo renacentista, se multiplicaron las disensiones religiosas en diversos terrenos, tambi\u00e9n en lo relativo al culto mariano.<\/p>\n<p>    Lutero critic\u00f3 acerbamente diversas formas del ese culto, movido por el temor a que significara tributar honores divinos a una criatura humana y de que se menoscabara la \u00fanica mediaci\u00f3n de Jesucristo que \u00e9l predicaba. Pero retuvo la fe tradicional en la maternidad divina y en la perpetua virginidad de Mar\u00ed\u00ada. Las propon\u00ed\u00ada como modelo de fe y de humildad y recomendaba acudir a su intercesi\u00f3n. (Exposici\u00f3n del Magn\u00ed\u00adficat, 1521).<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n Zwinglio conserv\u00f3 la fe tradicional de la Iglesia respecto a Mar\u00ed\u00ada y el culto Nuestra Se\u00f1ora; pero rechaz\u00f3 el que se la invocase, so pretexto de superstici\u00f3n. Este mismo punto de vista tomaron generalmente los antiguos te\u00f3logos luteranos, los cuales confund\u00ed\u00adan a menudo la invocaci\u00f3n con la adoraci\u00f3n. Adversario decidido del culto a Mar\u00ed\u00ada fue Calvino, quien lo tach\u00f3 de idol\u00e1trico.<\/p>\n<p>    En el seno del protestantismo primitivo el culto mariano tuvo cierto esplendor, hasta el per\u00ed\u00adodo de la \u00abIlustraci\u00f3n\u00bb en el siglo XVIII. Se mantuvieron las tres fiestas de la Virgen que tienen fundamento b\u00ed\u00adblico: Anunciaci\u00f3n, Purificaci\u00f3n y Visitaci\u00f3n; aunque se orientaron a ser festividades en honor de Cristo. Las de la Asunci\u00f3n y de la Natividad de Nuestra Se\u00f1ora, despu\u00e9s de haber sido retenidas alg\u00fan tiempo seg\u00fan deseo de Lutero, fueron suprimidas en el siglo XVIII.<\/p>\n<p>    3.3. Tiempos recientes<br \/>\n    En los siglos \u00faltimos la devoci\u00f3n mariana se difundi\u00f3 intensamente en todas partes. El Magisterio ordinario de los \u00faltimos Papas resalt\u00f3 la singularidad de la devoci\u00f3n mariana. Consider\u00f3 su culto como imprescindible para la integridad del pensamiento cristiano.<\/p>\n<p>    El Papa Pablo VI, en la Enc\u00ed\u00adclica \u00abMarialis Cultus\u00bb, dec\u00ed\u00ada: \u00abLa piedad de la Iglesia hacia la Stma. Virgen es un elemento intr\u00ed\u00adnseco del culto cristiano.\u00bb (Marialis cultus. 56)<\/p>\n<p>    No ha habido escritor, te\u00f3logo, pastor o artista cristianos que no haya ofrecido su aportaci\u00f3n para la promoci\u00f3n de esta devoci\u00f3n.<\/p>\n<p>    En el concilio Vaticano II se declaraba el verdadero alcance de la piedad y de la devoci\u00f3n hacia Mar\u00ed\u00ada: \u00abEste culto, aunque del todo singular, es esencialmente diferente del culto de adoraci\u00f3n que se da al Verbo Encarnado, lo mismo que al Padre y al Esp\u00ed\u00adritu Santo; pero ese mismo culto a Dios queda favorecido poderosamente por el culto a Mar\u00ed\u00ada y encuentra su expresi\u00f3n en las fiestas lit\u00fargicas dedicadas a la Madre de Dios.\u00bb (Lumen Gentium. 66)<br \/>\n 4. Culto a Mar\u00ed\u00ada<br \/>\n    La devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada es un signo de identidad de los pueblos cat\u00f3licos, aunque no en todos los lugares revisti\u00f3 la misma forma o tonalidad. Unos fueron m\u00e1s emotivos y prol\u00ed\u00adficos en celebraciones y otros se mostraron m\u00e1s reacios a multiplicar los gestos externos.<\/p>\n<p>    Siempre existi\u00f3, con todo, cierta tensi\u00f3n entre la expresividad popular, en ocasiones excesivamente folcl\u00f3rica, y la seriedad de los te\u00f3logos, que reclamaron cada vez m\u00e1s fundamentaci\u00f3n dogm\u00e1tica y b\u00ed\u00adblica para esta devoci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Hay que reconocer que, con frecuencia, prevaleci\u00f3 el \u00absentido de los fieles\u00bb o devociones populares por encima de las argumentaciones racionales.<\/p>\n<p>    Es interesante lo que de Santo Tom\u00e1s se narra, cuando uno de sus hermanos en la Orden, Fray Gerardo, le interrogaba sobre \u00absi era verdad que Mar\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada recitado siete veces al d\u00ed\u00ada el texto de Lucas: \u00abUna espada traspasar\u00e1 tu alma\u00bb. El Santo respondi\u00f3: \u00abCosas como \u00e9stas lo mismo pueden ser ciertas que falsas. En mi sentir, no debe predicarse sobre cosas tan rid\u00ed\u00adculas, cuando hay temas de predicaci\u00f3n que son absolutamente ciertos\u00bb. (Responsio ad lect. Bisuntinun 1271)<\/p>\n<p>    Por regla general, los pueblos latinos y suramericanos brillaron por su devoci\u00f3n entra\u00f1able a Mar\u00ed\u00ada. Ese culto represent\u00f3 valor grande y aliento firme en las dificultades de la vida. Siempre vieron en la Madre de Dios la figura excelsa que invita a mirar el misterio de Cristo.<\/p>\n<p>    En Mar\u00ed\u00ada descubrieron esos pueblos el camino del acercamiento a Dios. La admiraron por su fe y por su humildad y por eso la ensalzaron sobre todas las dem\u00e1s figuras idealizadas.<\/p>\n<p>    El sentido mariano de estos pueblos eurolatinos y latinoamericanos mereci\u00f3 siempre una consideraci\u00f3n y respeto y dio la t\u00f3nica singular a su n\u00famero de fiestas, de plegarias, de santuarios, de iconograf\u00ed\u00adas y de pr\u00e1cticas de piedad.  Este rasgo no fue tan apreciado en los pueblos de cultura sajona, asi\u00e1tica y africana, que se orientaron por un culto m\u00e1s conceptual y comunitario y m\u00e1s exclusivamente cristoc\u00e9ntrico.<\/p>\n<p>    Para unos y para otros, los ejemplos de Mar\u00ed\u00ada y su misteriosa intervenci\u00f3n mediadora en la vida, personal y comunitaria, de los cristianos, siempre se present\u00f3 como desaf\u00ed\u00ado. Mar\u00ed\u00ada brillo en todo el orbe cristiano en el arte, en la literatura, en la m\u00fasica y en la plegaria popular como espejo del mismo Cristo.<\/p>\n<p>    4.1. Recuerdos y emblemas<br \/>\n    La grandeza de Mar\u00ed\u00ada ha sido siempre reconocida y admirada por todos los que han puesto su fe y su coraz\u00f3n en Jes\u00fas. Culturas acogedoras y vivas como la oriental y la latina, herederas de antigua y veneradas tradiciones, han visto en Mar\u00ed\u00ada un objeto de amor, un ideal que imitar, un misterio que asumir, sobre todo una madre viva a la que invocar.<\/p>\n<p>    Los lenguajes piadosos del Pueblo de Dios se han multiplicado para expresar el amor a Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>   &#8211; Las fiestas. M\u00e1s que las devociones, tuvieron siempre el centro de atenci\u00f3n en la Eucarist\u00ed\u00ada festiva de la comunidad, con lo que Mar\u00ed\u00ada se convirti\u00f3 en camino de acercamiento al altar.<\/p>\n<p>   &#8211; Las dem\u00e1s conmemoraciones, peregrinaciones, procesiones, ofrendas a ella destinadas, multiplicaron los santuarios, las iglesias, las toponimias marianas, hasta grado sorprendente. Contribuyeron a mantener viva la memoria de Mar\u00ed\u00ada, sobre todo en lugares de reciente conquista colonial o de r\u00e1pida occidentalizaci\u00f3n cultural.<\/p>\n<p>   &#8211; El arte mariano fue un recuerdo constante en la mente del pueblo. Pintores y m\u00fasicos, escultores y decoradores, poetas y dramaturgos, tejedores y orfebres, han tenido, en las diversas advocaciones y t\u00ed\u00adtulos marianos, inagotable fuente de inspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Se puede decir que el orbe cat\u00f3lico rebosa recuerdos marianos inolvidables.<\/p>\n<p>   4.2. Promotores del culto mariano   Un recuerdo de los nombres m\u00e1s significativos en la historia de la devoci\u00f3n mariana y la posible lectura de los escritos salidos de su pluma, puede hacernos caer en la cuenta de la importancia de la Madre del Se\u00f1or en la Teolog\u00ed\u00ada cristiana. Podemos citar algunos:<\/p>\n<p>     San Agust\u00ed\u00adn (354-430), con Sermones y el libro \u00abDe la sagrada virginidad\u00bb.<\/p>\n<p>    San Ambrosio de Mil\u00e1n (379-397), con sus \u00abCatequesis bautismales y Homil\u00ed\u00adas\u00bb y con sus \u00abCartas\u00bb.<\/p>\n<p>     San Beda el Venerable (673-735), con sus \u00abSermones\u00bb llenos de unci\u00f3n mariana y alabanzas a la Madre de Cristo.<\/p>\n<p>     San Bernardo de Claraval (1090-1153), Abad cisterciense, con sus incomprables \u00abSermones\u00bb sobre Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>     San Buenaventura (1221-1274), franciscano, con su Sermones y su \u00abItinerario de la mente hacia Dios\u00bb.<\/p>\n<p>     El Beato Juan Duns Scoto (1266-1308), con sus \u00abCuestiones\u00bb libres y su defensa de la Inmaculada<\/p>\n<p>     San Luis Mar\u00ed\u00ada Grignon de Monfort (1673-1716), con su \u00abTratado de La Verdadera Devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>     San Alfonso Mar\u00ed\u00ada de Ligorio (1696-1789), con su incomparable obra \u00abLas glorias de Mar\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>     San Antonio Mar\u00ed\u00ada Claret (1807-1870), con sus innumerables escritos, catecismos y sermones marianos.<\/p>\n<p>     San Juan Bosco (1815-1858), con sus tiernas cartas y folletos sobre Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    4.3. Devociones a Mar\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>     La devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada se ha presentado siempre singular, popular y comprometedora. Ella ha sido en las comunidades cristianas el signo del amor a Dios, como correspond\u00ed\u00ada serlo a la Madre del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>     De Mar\u00ed\u00ada siempre hemos hablado como modelo de vida. Unas veces se ha puesto el \u00e9nfasis en sus virtudes excelsas por ser la Madre de Jes\u00fas. En ocasiones se ha preferido resaltar el misterio grandioso que se esconde en su persona predilecta en la Iglesia.<\/p>\n<p>     En todo caso Mar\u00ed\u00ada ha sido la noble figura que ha servido de modelo al cristiano. Por eso, la tradici\u00f3n de la Iglesia ha visto en ella a la primera cristiana que ha convertido su vida en un proyecto interesante y mod\u00e9lico de la imitaci\u00f3n del Hijo de Dios hecho hombre.<\/p>\n<p>      Impresionados por su grandeza, la veneramos y sentimos nuestra historia y nuestra cultura sembradas de recuerdos marianos. Resulta bueno el que nos hagamos eco de lo que significa la Madre del Se\u00f1or en medio de nuestra piedad tradicional.<\/p>\n<p>     Somos testigos de las innumerables plegarias que se dirigen a la Madre del Se\u00f1or. La m\u00e1s popular es el Ave Mar\u00ed\u00ada, configurada por las palabras del \u00e1ngel en el momento de la anunciaci\u00f3n y por la invocaci\u00f3n popular de los cristianos de Efeso, cuando, en el a\u00f1o 431, se reconoci\u00f3 el significado de la Madre de Dios.<\/p>\n<p>    Pero hay otras plegarias populares y extendidas como el Rosario, el Oficio parvo, la Salve, el Acordaos, entre otras.<\/p>\n<p>    Las tradiciones de todo tipo, que se han conservado con el paso de los tiempos, indican que Mar\u00ed\u00ada es m\u00e1s que un recuerdo para los seguidores de Jes\u00fas: es alguien cercano y presente, activo y poderoso, mod\u00e9lico y comprometedor.<\/p>\n<p>    Lo mismo podemos decir de las nomenclaturas de personas, de lugares y de colectividades y de las toponimias de regiones, ciudades, r\u00ed\u00ados, valles, monta\u00f1as y llanuras. No hay nombre, silueta, emblema o recuerdo m\u00e1s actual en la cultura occidental como el de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    Se ha extendido por todo el universo con significado religioso, mezclando en \u00e9l lo humano y lo divino, lo terreno y lo celeste, lo presente y lo futuro. El fen\u00f3meno de Mar\u00ed\u00ada, incluso en lo humano, es misteriosamente singular.<\/p>\n<p>    5. La verdadera devoci\u00f3n<br \/>\n    La devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada tiene mucho de humano. Pero no debe mostrarlo tanto que se incurra con ello en fetichismo o en las supersticiones. Para la persona serena y creyente, Mar\u00ed\u00ada es el est\u00ed\u00admulo que recuerda a su Hijo y por lo tanto acerca a Dios.<\/p>\n<p>    No es un cauce de evasiones afectivas o fantasiosas de quien guarda en su coraz\u00f3n el oculto recuerdo emocionado de su madre terrena, ya desaparecida o idealizada. Mar\u00ed\u00ada no es signo del pasado, sino desaf\u00ed\u00ado para el presente y fuente de esperanza para el porvenir. Ella es la Madre celeste designada por la voluntad de Dios para hacernos caminar hacia la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    La veneraci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada tiene tambi\u00e9n una dimensi\u00f3n divina. Pero no es tan divina que pueda hacer olvidar su car\u00e1cter de criatura limitada, creada, que hubo de perfeccionarse en la virtud con el trabajo y en el esfuerzo de cada d\u00ed\u00ada. Ella, como nosotros, tuvo que luchar por la santidad y creci\u00f3 en la perfecci\u00f3n con su fidelidad al querer divino.<\/p>\n<p>    No se la confunde en la Iglesia con un mito entre otros, ni se la mira como una deificaci\u00f3n de su figura humana. Mar\u00ed\u00ada es una perfecta criatura. Nada m\u00e1s lejos que una veneraci\u00f3n similar a la idolatr\u00ed\u00ada. Simplemente se la pone en el sitio en que el mismo Cristo quiso situarla.<\/p>\n<p>    Los planes providenciales de Dios determinaron su singularidad en la historia de la salvaci\u00f3n. Si ella es tratada con preferencia por los cristianos, se debe a que el mismo Dios quiso que fuera \u00fanica y original.<br \/>\n  Lestonnac amante de Mar\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>    5.1. Signos de autenticidad<\/p>\n<p>    La devoci\u00f3n y el culto cristiano se caracterizan por la clara orientaci\u00f3n al cumplimiento de los propios deberes cristianos en aquel que se siente atra\u00ed\u00addo por \u00e9l. Los sentimientos y la recitaci\u00f3n de plegarias est\u00e1n bien, pero son insuficientes.<\/p>\n<p>    Lo que Mar\u00ed\u00ada indic\u00f3 a los servidores en las Bodas de Can\u00e1, se ha hecho el lema de toda verdadera devoci\u00f3n mariana: \u00abHaced lo que El os diga.\u00bb (Jn. 2. 5)<\/p>\n<p>    Esto significa que la devoci\u00f3n mariana reclama criterios de autenticidad. Pueden ser algunos como los siguientes:<\/p>\n<p>   &#8211; Fidelidad a la Ley de Dios, pues lo que Jes\u00fas pide en todo momento es la obediencia al Padre y la renuncia a los propios gustos, si ellos apartan de Dios.<\/p>\n<p>   &#8211; Actitud de escucha a la Palabra divina, en cuanto en ella se encuentra el mensaje divino, del que Mar\u00ed\u00ada misma forma parte en cuanto enlace humano del plan celestial.<\/p>\n<p>   &#8211; Sentido de comunidad cristiana y de fraternidad, por ser la principal ense\u00f1anza del mismo Jes\u00fas que mand\u00f3 a los suyos amarse como El los hab\u00ed\u00ada amado. La piedad mariana, sin el paralelismo del amor a todos los hombres, no resulta aceptable y sincera.<\/p>\n<p>   &#8211; En especial, esta devoci\u00f3n reclama el sentido de la justicia social, la mayor sensibilidad ante los pobres y necesitados, la generosa aportaci\u00f3n ante los que viven con nosotros y forman el grupo de nuestros pr\u00f3jimos.<\/p>\n<p>    En consecuencia tenemos que ver a Mar\u00ed\u00ada como una fuente de fe y no como una cauce de sensibilidad religiosa. Y sabemos que la fe es siempre causa de obras buenas, ya que sin las obras la fe permanece muerta.<\/p>\n<p>    Supuesto el principio de que el cristiano siente una especial devoci\u00f3n y amor a la Madre del Se\u00f1or, y que ella debe ocupar el lugar subordinado que le corresponde, es se\u00f1al de sensibilidad evang\u00e9lica el realizar determinadas acciones piadosas en su honor.<\/p>\n<p>   &#8211; Una es la plegaria frecuente a la Madre del Se\u00f1or, solicitando su ayuda espiritual y confiando en su intercesi\u00f3n.<\/p>\n<p>    Entre las plegarias marianas, ninguna es tan especialmente querida por la Iglesia como la recitaci\u00f3n del oficio lit\u00fargico relacionado con sus fiestas. Pero tambi\u00e9n gozan de especial atenci\u00f3n en la Iglesia otras plegarias tradicionales.<\/p>\n<p>   &#8211; Junto con las plegarias, merecen un recuerdo especial las fiestas marianas, que en la Iglesia revistieron siempre solemnidad y variedad. La impresionante multiplicidad de las conmemoraciones marianas es muestra de la creatividad del pueblo cristiano y del eco que el recuerdo de Mar\u00ed\u00ada despert\u00f3 siempre en el coraz\u00f3n de los seguidores de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   &#8211; Algunas especiales devociones se fueron haciendo tradicionales. Entre ellas debe se\u00f1alarse la promoci\u00f3n y visita de santuarios y templos marianos, para recordar, mediante im\u00e1genes veneradas, sus ejemplos virtuosos.<\/p>\n<p>    Algunos de estos santuarios recuerdan favores o comunicaciones divinas, que los creyentes pueden aceptar y considerar en la medida en que su conciencia y su sensibilidad se lo demanden; pero tendr\u00e1n en cuenta que ninguna \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb o comunicaci\u00f3n mariana tiene similar valor o alcance que la \u00abRevelaci\u00f3n\u00bb sagrada de Dios que se halla depositada en la Palabra divina y confiada a la Iglesia.<\/p>\n<p>    5.2. Las formas populares<br \/>\n    La Iglesia ha ense\u00f1ado siempre a venerar a Mar\u00ed\u00ada como Madre de Dios y como Madre de todos los hombres. Su maternidad divina es la que hace realizable su maternidad universal.<\/p>\n<p>   \u00abLa Sant\u00ed\u00adsima Virgen, predestinada desde toda la eternidad como Madre de Dios, juntamente con la encarnaci\u00f3n del Verbo, por disposici\u00f3n de la divina Providencia, fue en la tierra la Madre excelsa del divino Redentor, fue compa\u00f1era singularmente generosa entre todas las otras criaturas y fue humilde esclava del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>   Concibiendo a Cristo, engendr\u00e1ndolo, present\u00e1ndolo al Padre en el Templo, padeciendo con su Hijo cuando mor\u00ed\u00ada en la cruz, cooper\u00f3 en forma enteramente singular en la obra del Salvador, con la obediencia, la esperanza y la ardiente caridad, con el fin de restaurar la vida sobrenatural en las almas. Por eso es nuestra madre en el orden de la gracia.\u00bb (Lumen Gentium 61)<\/p>\n<p>    Con estos sentimientos de la Iglesia, es normal que todos los cristianos hayan visto siempre en Mar\u00ed\u00ada el objeto de una devoci\u00f3n especial\u00ed\u00adsima, tanto a nivel de comunidades creyentes que se ayudan mutuamente en la conquista de la vida eterna, como a nivel personal en cuantas conciencias rectas que valoran y alaban las maravillas del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    No hay lugar del mundo cristiano en que no haya ardido perpetuamente la llamada de la devoci\u00f3n mariana. Esta veneraci\u00f3n singular es signo de ortodoxia y de fidelidad a Dios.<\/p>\n<p>    Por eso brilla en los grupos cat\u00f3licos, y se ha extinguido en otros grupos equivocados.<\/p>\n<p>   5.3. Los santuarios de Europa   En Europa, los santuarios marianos se remontan a los primeros tiempos cristianos, como el llamado Templo de la Dormici\u00f3n, con el sepulcro llamado de Mar\u00ed\u00ada en Efeso, hoy Turqu\u00ed\u00ada, y la peque\u00f1a iglesia de La Tumba y de la Asunci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada, en el Huerto de Gethseman\u00ed\u00ad, en Jerusal\u00e9n, cuyos primeros restos son de finales del siglo IV.<\/p>\n<p>    Pero son tantos miles los santuarios venerados en las cristiandades europeas a lo largo que de dos milenios, que resulta casi imposible hace una lista de los principales de ellos.<\/p>\n<p>    De todas formas, hay algunos especialmente significativos: En Espa\u00f1a, el Pilar de Zaragoza, cuyos or\u00ed\u00adgenes se remontan a finales de la Edad Media; en Portugal, F\u00e1tima, que recuerda las apariciones a los tres pastores Luc\u00ed\u00ada, Jacinta y Francisco; en Italia, Loreto, que recoge la leyenda del traslado de la casa de Mar\u00ed\u00ada a esta localidad; en Polonia, Czestochowa, con la venerada imagen negra de Mar\u00ed\u00ada, patrona de la naci\u00f3n; en Francia, Lourdes, que se construy\u00f3 sobre el lugar de las visiones de Sta. Bernardita.<\/p>\n<p>    5.4. Mar\u00ed\u00ada en Am\u00e9rica<\/p>\n<p>    La tierra americana, de norte a sur, se halla poblada de santuarios venerados.  Desde Ntra. Sra. de la Candelaria, en  el Santuario de Copacabana, en el Altiplano boliviano y peruano, a Ntra. Sra. de Guadalupe, aparecida al humilde ind\u00ed\u00adgena Diego, en M\u00e9xico, los lugares marianos se suceden sin cesar:<\/p>\n<p>   &#8211; Concepci\u00f3n, en El Viejo, Nicaragua.<\/p>\n<p>   &#8211; Ntra. Sra. de Luj\u00e1n, en Argentina.<\/p>\n<p>   &#8211; Ntra. Sra. del Carmen, en Chile.<\/p>\n<p>   &#8211; Chiquinquir\u00e1, en Colombia.<\/p>\n<p>   &#8211; Ntra. Sra. de Caima, en El Per\u00fa.<\/p>\n<p>   &#8211; Se\u00f1ora de Coromoto, en Venezuela.<\/p>\n<p>   &#8211; Sra. de La Antigua, en Guatemala.<\/p>\n<p>   &#8211; La Virgen Bien Aparecida, en Brasil.<\/p>\n<p>   &#8211; Ntra. Sra. del Cobre, en Cuba.<\/p>\n<p>   &#8211; Sra. de los Angeles, en Costa Rica.<\/p>\n<p>   Resulta normal que los Obispos americanos consideren esta devoci\u00f3n como un signo especial del catolicismo latinoamericano: \u00abEn nuestros pueblos latinoamericanos, el Evangelio ha sido anunciando unido a la presentaci\u00f3n de la Virgen Mar\u00ed\u00ada como su mejor modelo. Desde sus or\u00ed\u00adgenes, en la aparici\u00f3n y advocaci\u00f3n de Guadalupe, Mar\u00ed\u00ada ha constituido el gran signo, el rostro maternal y misericordioso de la cercan\u00ed\u00ada del Padre y de Cristo, con quienes ella nos invita a entrar en comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada fue la voz que nos impuls\u00f3 a la uni\u00f3n entre los hombres y los pueblos. Como el de Guadalupe, otros muchos Santuarios marianos del Continente son los signos del encuentro de la fe de la Iglesia con la historia latinoamericana.<\/p>\n<p>    Pablo VI dijo que la devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada \u00abes un elemento cualificador e intr\u00ed\u00adnseco\u00bb de la genuina piedad de la Iglesia y del culto cristiano. Esta es una experiencia vital e hist\u00f3rica en Am\u00e9rica Latina. Por eso Juan Pablo II se\u00f1alaba que ese rasgo pertenece a la identidad propia de estos pueblos\u00bb. (Puebla 282-283)<\/p>\n<p>    6. Mar\u00ed\u00ada modelo femenino<br \/>\n    Especial significaci\u00f3n ha querido ver la Iglesia en la figura luminosa de Mar\u00ed\u00ada, en cuanto representa y simboliza a todas las mujeres de la tierra y de la Historia.<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada ensalza a la mujer en su dignidad humana, en su diversidad de planteamientos sociales y de recursos, en sus energ\u00ed\u00adas morales y espirituales capaces de transformar el mundo.<\/p>\n<p>    Ella es modelo de todas las edades, estados, situaciones, en las que pueden encontrarse las mujeres creyentes.<\/p>\n<p>   &#8211; En cuanto virgen y doncella predilecta de Dios, se presenta como modelo de oraci\u00f3n y de humildad, con la aureola de la delicadeza femenina, de la belleza m\u00e1s exquisita, de la sublimidad de la flor m\u00e1s selecta del Universo.<\/p>\n<p>   &#8211; Se presenta como hermana generosa y abnegada, siempre dispuesta al servicio y a la entrega para que todos los hombres, grandes y peque\u00f1os, caminen por los senderos de la vida con protecci\u00f3n y cercan\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>   &#8211; Se nos descubre como la esposa fiel que siempre se halla al acecho del esposo para convertir el amor en fecundidad, como la Reina humilde que transforma su cetro en b\u00e1culo para el que se fatiga y su sonrisa en consuelo para el que<br \/>\n   &#8211; Sobre todo se ofrece como madre incomparable, a la cual podemos acudir con la plenitud de entrega de que s\u00f3lo una madre es capaz en la tierra.<\/p>\n<p>   &#8211; Es Reina del Cielo y de la Tierra, es Perpetuo Socorro de los caminantes y es Buen Consejo para quien precisa luz en sus dudas. Es Auxiliadora y Protectora, fuente de Sabidur\u00ed\u00ada y manantial de Vida, es estrella celeste para alumbrar la noche, es sonrisa divina que hace la vida m\u00e1s suave, es consuelo de los afligidos y es redentora de los cautivos.<\/p>\n<p>   &#8211; Y es tambi\u00e9n, y sobre todo, testigo de Jes\u00fas, pues nadie como ella ha logrado descubrir lo que el Verbo de Dios ha sido en el mundo y lo que Dios quiere de los hombres<\/p>\n<p> 7. FESTIVIDADES LITURGICAS MARIANAS EN LA IGLESIA.<\/p>\n<p>    1. Enero. Santa Mar\u00ed\u00ada Madre de Dios. De hecho se celebraba ya una fiesta a Mar\u00ed\u00ada, Madre de Jes\u00fas hacia el 380, sobre todo en Iglesias de Palestina y Asia. Desde la Edad media, el d\u00ed\u00ada inicial de a\u00f1o, a los ocho d\u00ed\u00adas de la navidad, se celebr\u00f3 la fiesta de la Circuncisi\u00f3n y desde el 1931, con P\u00ed\u00ado XI, se celebr\u00f3 la Maternidad divina el 11 de Octubre. En tiempos recientes, ya posteriores al Vaticano II, se reform\u00f3 el calendario lit\u00fargico y se asign\u00f3 el d\u00ed\u00ada 1 de Enero, hasta entonces dedicado a la Circuncisi\u00f3n de Jes\u00fas, para conmemorar la Maternidad divina.<\/p>\n<p>   2 de Febrero. Purificaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada y Presentaci\u00f3n del ni\u00f1o en el templo. Figura entre las primeras fiestas cristianas marianas de extensi\u00f3n casi universal en torno al siglo IV. En Oriente se la llamada Hypapante o \u00abEncuentro del Se\u00f1or\u00bb. En Roma con Sergio I, al final del siglo VII, ya se celebr\u00f3 con gozo. Desde el siglo XIII se extendi\u00f3 el uso de la procesi\u00f3n con candelas, de donde le vendr\u00ed\u00ada el nombre popular de \u00abla Candelaria\u00bb. Popularmente en Espa\u00f1a fue fiesta muy entra\u00f1able en las familias, pues, en la procesi\u00f3n con candelas que se hac\u00ed\u00ada hasta el altar, se ofrec\u00ed\u00adan dones y, en ocasiones, a los ni\u00f1os nacidos durante el a\u00f1o llevados all\u00ed\u00ad sus madres.<\/p>\n<p>    11 de Febrero. Ntra. Sra. de Lourdes. Se extiende esta devoci\u00f3n en Francia y a los dem\u00e1s pa\u00ed\u00adses influidos culturalmente por la cultura francesa. Se halla estrechamente unida a la fiesta de la Inmaculada, por la misma declaraci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada a Sta. Bernardita Soubirou, cuando se identific\u00f3 ante ella como la Inmaculada. Promueve el esp\u00ed\u00adritu de penitencia, el rezo del rosario y la conversi\u00f3n. Fuerte influencia han tenido los movimientos de enfermos al santuario y la gran cantidad beneficios materiales y espirituales atribuidos a Mar\u00ed\u00ada. Se celebra en la Iglesia como fiesta universal, a pesar de ser un santuario local.<\/p>\n<p>    25 de Marzo. Anunciaci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada. Es fiesta con doble dimensi\u00f3n: anunciaci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada y encarnaci\u00f3n del Verbo. La primera menci\u00f3n de esta fiesta aparece en el 665, en el X Concilio de Toledo. Pero se sabe que ya en el siglo V se celebraba en Roma y probablemente en el IV en Oriente: en Asia y en Palestina. El sentido cristoc\u00e9ntrico del anunci\u00f3 del \u00e1ngel qued\u00f3 de alguna forma completado por la piedad popular que vio en la humildad de Mar\u00ed\u00ada motivo de especial regocijo. Por eso, casi desde los primeros tiempos, la atenci\u00f3n cristiana se centro en Mar\u00ed\u00ada recibiendo el aviso y los artistas, pintores, escultores y decoradores, dieron preferencia la dimensi\u00f3n mariana en esta festividad.<\/p>\n<p>    13 de Mayo. Ntra Sra. de F\u00e1tima. Es fiesta local de la Di\u00f3cesis de Leir\u00ed\u00ada y de la Iglesia de Portugal. Pero su extensi\u00f3n piadosa abarca el mundo entero por la influencia que F\u00e1tima ha tenido en el pueblo cristiano. Con la fiesta se recuerda a los dos peque\u00f1os pastorcitos beatificados por Juan Pablo II el 23 de Mayo del 2000, en sus visitas al santuario. La fiesta del 13 de Mayo ha cautivado el coraz\u00f3n de los cristianos, que renuevan su amor a Mar\u00ed\u00ada y su conciencia de que es preciso hacer penitencia para pedir el perd\u00f3n de los pecados del mundo.<\/p>\n<p>    S\u00e1bado despu\u00e9s del II Domingo Pentecost\u00e9s. Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada. Se celebr\u00f3 durante mucho tiempo el 22 de Agosto. En la reforma del calendario religioso despu\u00e9s del Vaticano II se la se\u00f1al\u00f3 esta fecha. Se celebr\u00f3 desde el siglo XVII, cuando en 1643 se instituy\u00f3 en algunas di\u00f3cesis de Francia. Se expresaron diversas dificultades para su aprobaci\u00f3n universal, hasta que P\u00ed\u00ado XII el 4 de Mayo de 1944 la concedi\u00f3 tal caracter\u00ed\u00adstica. Con esta festividad se trato de recordar a los cristianos del mundo la misericordiosa intervenci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada en favor de la Iglesia, en diversas coyunturas hist\u00f3ricas y la necesidad de confiar en Ella, sobre todo por su amor para los m\u00e1s necesitados de los cristianos.<\/p>\n<p>   24 de Mayo. Mar\u00ed\u00ada, Auxiliadora de los cristianos. La devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada Auxilio de los Cristianos se extendi\u00f3 desde la invocaci\u00f3n hecha por San P\u00ed\u00ado V, con motivo de la victoria de Lepanto el 7 de Octubre de 1571 y en la fiesta que estableci\u00f3 de agradecimiento a Mar\u00ed\u00ada de la Victoria, Auxilio de los Cristianos. Aunque la fiesta se llam\u00f3 del Santo Rosario, el concepto de Auxilio se prolong\u00f3 en los posteriores avatares de la Iglesia: persecuciones religiosas en Alemania, sitio de Viena por los mahometanos en 1683, persecuciones napole\u00f3nicas a la Iglesia, etc. Al regreso a Roma de P\u00ed\u00ado VII el 24 de Mayo de 1814 estableci\u00f3 la fiesta para Roma y los Estados Pontificios. Pronto se celebr\u00f3 en otros lugares. Contribuy\u00f3 la bas\u00ed\u00adlica dedicada a Mar\u00ed\u00ada Auxiliadora por S. Juan Bosco en Tur\u00ed\u00adn, consagrada el 9 de Junio de 1869.<\/p>\n<p>   31 de Mayo. Visitaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada. Recuerda la visita de Mar\u00ed\u00ada a su prima Isabel, es decir el viaje desde Nazareth a Ain Karin, en la monta\u00f1a de Jud\u00e1, a 130 kil\u00f3metros y a 8 de Jerusal\u00e9n. Se comenz\u00f3 a celebrar en Oriente esta fiesta tal vez hacia el siglo VII, aunque los datos se pierden en la sospecha. Hacia el siglo XIII se celebraba en diversas iglesias de las Galias y de all\u00ed\u00ad se extendi\u00f3 por Europa en el siglo XIV. Fue sobre todo Urbano VI y su seguidor Bonifacio IX quienes la extendieron a toda la Iglesia para pedir a la Virgen ayuda para terminar con el Cisma de Occidente. El Concilio de Basilea renov\u00f3 su validez para pedir a Dios la Paz de la Iglesia. Se celebr\u00f3 durante siglos el 2 de Julio; pero el calendario lit\u00fargico posterior al Concilio Vaticano II la situ\u00f3 el \u00faltimo d\u00ed\u00ada de Mayo, para que cayera entre la Anunciaci\u00f3n (25 de Marzo) y el nacimiento de Juan Bautista (24 de Junio).<\/p>\n<p>   27 de Junio. Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro. Fiesta mariana inspirada por S. Alfonso Mar\u00ed\u00ada Ligorio y los Redentoristas, aunque la devoci\u00f3n hab\u00ed\u00ada surgido ya en el siglo XV. En la Iglesia de S. Mateo de Roma fue colocada una tabla con una imagen bajo esta advocaci\u00f3n el 27 de Marzo de 1499. Andando el tiempo, su devoci\u00f3n se increment\u00f3 y se divulg\u00f3 la imagen de Mar\u00ed\u00ada socorriendo a quien se lo suplica. La devoci\u00f3n se extendi\u00f3 de manera portentosa, siendo una de las im\u00e1genes m\u00e1s populares desde finales del siglo XIX.<\/p>\n<p>   16 de Julio. Ntra. Sra. del Carmen. Es devoci\u00f3n asociada a la Orden de los Carmelitas, que se organizaron como tales hacia el siglo XIII. Su leyenda une a los ermita\u00f1os medievales con los antiguos profetas del Monte Carmelo, en donde actu\u00f3 el Profeta El\u00ed\u00adas. Cultivaron especial devoci\u00f3n a Sta. Mar\u00ed\u00ada de Monte Carmelo, sobre todo cuando se extendieron por Europa, habiendo sido el Rey Luis XIII el que trajo a Francia los seis primeros carmelitas<\/p>\n<p>   La piedad popular har\u00ed\u00ada m\u00e1s tarde a tal advocaci\u00f3n signo de protecci\u00f3n para los marineros, emblema para los contemplativos, protecci\u00f3n eficaz para quien lleva el escapulario del Carmen. La reforma de Sta Teresa, en el siglo XVI, extendi\u00f3 mucho la devoci\u00f3n a esta popular advocaci\u00f3n mariana.<\/p>\n<p>   5 de Agosto. Dedicaci\u00f3n de Sta. Mar\u00ed\u00ada la Mayor. La advocaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada se remota al siglo IV, cuando la virgen se\u00f1al\u00f3 a un piadoso matrimonio un lugar para que se edificara un templo a Mar\u00ed\u00ada, en el lugar en que al d\u00ed\u00ada siguiente se halla nieve. El Papa Liberio (352-366) tuvo la misma comunicaci\u00f3n divina. Pronto se determin\u00f3 el lugar y se edific\u00f3 la iglesia, que en el Renacimiento se convirti\u00f3 en solemne y venerado templo. Se le conoci\u00f3 con el nombre de Sta. Mar\u00ed\u00ada la Mayor, por sus proporciones. La Iglesia estableci\u00f3 esta fiesta para conmemorar su dedicaci\u00f3n a la Madre del Se\u00f1or. Popularmente se la designo como Ntra. Sra. de las Nieves.<\/p>\n<p>   15 de Agosto. La Asunci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada. Desde el siglo III se conmemoraba la Asunci\u00f3n de Ma\u00c2\u00adr\u00ed\u00ada en algunos lugares de Oriente, sobre todo Efeso, pero tambi\u00e9n en las ciudades de Palestina, sobre todo en Jerusal\u00e9n. Se experiment\u00f3 una mayor afici\u00f3n a la fiesta, cuando el a\u00f1o 431 se ce\u00c2\u00adle\u00c2\u00adbr\u00f3 el Con\u00c2\u00adci\u00c2\u00adlio de Efeso, que determin\u00f3 la correcta denominaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada como Madre de Dios. En las iglesias de Oriente se comenz\u00f3 pronto a recordar la muerte de Mar\u00ed\u00ada con el nombre de Dormici\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada. Desde la Edad media estuvo asociada a las labores agr\u00ed\u00adcolas en m\u00faltiples ambientes rurales y sirvi\u00f3 para dar gracias por las cosechas, cuando estas ven\u00ed\u00adan adelantadas. La fiesta qued\u00f3 consagrada en la Iglesia con la definici\u00f3n como dogma de la Asunci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada el 1 de Noviembre de 1950<\/p>\n<p>   22 de Agosto. Santa Mar\u00ed\u00ada Reina. Fiesta establecida en 1955 por P\u00ed\u00ado XII, aunque el t\u00ed\u00adtulo de Reina fue frecuente desde la edad Media, celebra la dignidad regia de la Madre de Jes\u00fas, que se proclam\u00f3 rey ante Pilato. El sentido de realeza refleja el concepto de grandeza de Mar\u00ed\u00ada, pero se halla muy alejado en la piedad cristiana de las expresiones externas de grandeza, boato, cortesan\u00ed\u00ada y vanidades mundanas.<\/p>\n<p>   8 de Septiembre. Natividad de Mar\u00ed\u00ada. Es probable que se comenz\u00f3 a celebrar hacia el siglo VI en Oriente. La tradici\u00f3n, testi\u00c2\u00admoniada en algunos ap\u00f3crifos como el \u00abProtoevangelio de Santiago\u00bb, se encarg\u00f3 de a\u00f1adir algunos datos: que aconteci\u00f3 despu\u00e9s de largo per\u00ed\u00adodo de infecundidad; que fue anunciada la ges\u00c2\u00adtaci\u00f3n por un \u00e1ngel, como gracia extraordinaria de Dios, etc. En Roma se celebr\u00f3 ya en tiempos del Papa Sergio I, en el siglo VI, con gran devoci\u00f3n y abundantes plegarias. Se extendi\u00f3 desde Roma por Francia, Inglaterra y Espa\u00f1a. En el siglo IX ya se celebraba pr\u00e1cticamente en todas partes.<\/p>\n<p>   15 de Septiembre. Ntra. Sra. de los Dolores. El S\u00ed\u00adnodo de Colonia, del a\u00f1o 1423, la establece para las iglesias de Germania y como reacci\u00f3n contra los errores de los husitas, que profanaban sectariamente todas las estatuas marianas que ca\u00ed\u00adan en sus manos. En algunos lugares, como Escocia, Irlanda y Espa\u00f1a, se celebr\u00f3 con especial devoci\u00f3n. En Espa\u00f1a se transform\u00f3 el nombre en \u00abDolorosa\u00bb y se difunden denominaciones sin\u00f3nimas, como la de Ntra. Sra. de las Angustias.<\/p>\n<p>   7 de Octubre. Ntra. Sra. del Rosario. Fue establecida por el Papa P\u00ed\u00ado V para conmemorar la batalla de Lepanto, ganada por la flota cristiana a los sarracenos el 7 de Octubre de 1571. Fue atribuida al rezo de esta plegaria, que el papa hab\u00ed\u00ada reclamado con insistencia ante el peligro del sult\u00e1n Selim II que aspiraba a dominar toda Europa. La devoci\u00f3n a esta advocaci\u00f3n mariana se increment\u00f3 a lo largo del siglo XIX, por las dificultades que encontr\u00f3 la Iglesia con el racionalismo, el materialismo y el socialismo que, despu\u00e9s de la restauraci\u00f3n que sigui\u00f3 a las perturbaciones napole\u00f3nicas, invadieron Europa. La fiesta y la devoci\u00f3n que promueve el Rosario se convirti\u00f3 en popular, incluso se extendi\u00f3 a todo el mes de Octubre, llamado mes del Rosario.<\/p>\n<p>   21 de Noviembre. Presentaci\u00f3n en el Templo. Se la denomin\u00f3 con frecuencia fiesta de Mar\u00ed\u00ada Ni\u00f1a, pues conmemor\u00f3 la piadosa tradici\u00f3n reflejada en algunos ap\u00f3crifos del siglo V de que Mar\u00ed\u00ada fue ofrecida por sus padres al Templo de Jerusal\u00e9n y en \u00e9l pas\u00f3 su infancia y adolescencia. Rescatada por la familia de Jos\u00e9 para comprometerla en el matrimonio con el justo var\u00f3n, sigui\u00f3 conservando en su coraz\u00f3n el recuerdo y la actitud de su ofrenda a Dios. La fiesta se celebraba en Jerusal\u00e9n ya en el siglo VII. Luego se extendi\u00f3 por todo Oriente. En 1371 se introdujo en la Corte pontificia de Avi\u00f1on. En 1585 el Papa Sixto V la hizo extensiva a toda la Iglesia.<\/p>\n<p>   8. de Diciembre. Inmaculada Concepci\u00f3n. Se sabe que la fiesta que celebraba la exenci\u00f3n de pecado original en Mar\u00ed\u00ada se celebraba en el siglo VII en algunas Iglesias de Oriente. Estuvo asociada a la conmemoraci\u00f3n de Sta. Ana, que era est\u00e9ril y se alegra de su fecundidad cuando la hora de Dios llega. Surge una festi\u00c2\u00advidad dedica\u00c2\u00adda a la \u00abConcepci\u00f3n de Santa Ana\u00bb, lo que dar\u00ed\u00ada una influencia en otras fiestas como la de la Natividad de mar\u00ed\u00ada y la Inmaculada concepci\u00f3n. Se mantuvo unida a esa fiesta de Santa Ana, ya que la concepci\u00f3n y natividad de Mar\u00ed\u00ada representaba la aurora que anunciaba la llega del Sol de justicia y de paz.<\/p>\n<p>  \u00c2\u00ad Pero fueron las controversias medievales de inmaculistas (los franciscanos) contra maculistas (dominicos) las que hicieron ir naciendo la fiesta de la Inmaculada nueve meses antes de la Natividad (8 de Septiembre). Se\u00f1or. La festividad de Mar\u00ed\u00ada concebida sin pecado original se difundi\u00f3 por Occidente, a trav\u00e9s de la Italia meri\u00c2\u00addional. Lleg\u00f3 incluso esta festi\u00c2\u00advidad a Irlanda e Inglaterra, bajo el t\u00ed\u00adtulo de \u00abConcepci\u00f3n de Santa Mar\u00ed\u00ada Virgen\u00bb. P\u00ed\u00ado IX proclam\u00f3 este dogma el 8 de Diciembre de 1854.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[257] A la Santa Virgen Mar\u00ed\u00ada se le debe culto especial, por ser la Madre de Dios. As\u00ed\u00ad lo ha entendido la Iglesia desde los primeros momentos de su fundaci\u00f3n. No es una santa m\u00e1s en el cielo, por excelsa y magn\u00ed\u00adfica que se la considere, sino que es la Madre del Se\u00f1or. Los te\u00f3logos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mariana-devocion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMARIANA. DEVOCION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-11975","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11975","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11975"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11975\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11975"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11975"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11975"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}