{"id":11977,"date":"2016-02-05T08:14:55","date_gmt":"2016-02-05T13:14:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/marianas-plegarias\/"},"modified":"2016-02-05T08:14:55","modified_gmt":"2016-02-05T13:14:55","slug":"marianas-plegarias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/marianas-plegarias\/","title":{"rendered":"MARIANAS. PLEGARIAS"},"content":{"rendered":"<p>[257][407]<\/p>\n<p>     La devoci\u00f3n a la Santa Madre de Dios se halla condensada en las plegarias de uso frecuente que se la dirigen desde. Las hubo desde los primeros tiempos de la Iglesia. Otras surgieron con el paso de los siglos: Avemar\u00ed\u00ada, Rosario, Salve, Memorare, Angelus, Debajo de tu amparo, Oficio parvo. Diversas pr\u00e1cticas piadosas, como la relacionada con el Escapulario del Carmen, la dedicaci\u00f3n mariana del s\u00e1bado, las visitas a sus santuarios, etc. tambi\u00e9n reflejaron la singularidad del culto a la Madre de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    1. Avemar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    Es el nombre dado por los cat\u00f3licos a una oraci\u00f3n dirigida a la Virgen Mar\u00ed\u00ada. Su valor no se halla s\u00f3lo en ser la plegaria mariana m\u00e1s popular, sino en ser tambi\u00e9n la m\u00e1s b\u00ed\u00adblica, la m\u00e1s sint\u00e9tica y la m\u00e1s sugestiva.<\/p>\n<p>    1.1. Elementos<br \/>\n    La primera parte es b\u00ed\u00adblica, con doble referencia: la del \u00e1ngel Gabriel y la de Isabel. La segunda parte es eclesial y posterior. Conoci\u00f3 algunas variaciones.<\/p>\n<p>    La ang\u00e9lica es expresiva y con resonancias amplias del Antiguo Testamento. Recoge alabanzas de profunda resonancia prof\u00e9tica y de los Salmos. La eclesial es fruto de la piedad popular, Sto. Tom\u00e1s de Aquino explicaba ya en el siglo XIII: \u00abEn esta salutaci\u00f3n se contienen tres cosas. La primera parte es el saludo de \u00e1ngel. La segunda trae su origen de Isabel, madre del Bautista. La tercera parte es de la Iglesia, a saber las palabras de Mar\u00ed\u00ada y Jes\u00fas\u00bb<\/p>\n<p>    1.1.2. Elemento b\u00ed\u00adblico<br \/>\n    La primera palabra, \u00abAve\u00bb, es traducci\u00f3n latina del \u00abXaire\u00bb o \u00abJaire\u00bb que aparece en el texto griego (Lc. 1. 28). El original hebreo bien pudo transcribir el saludo usual entre los jud\u00ed\u00ados: \u00abShalom, la paz, pues Mar\u00ed\u00ada ni era de entorno griego ni latino; pero es s\u00f3lo una suposici\u00f3n.<\/p>\n<p>    De lo que no queda duda es que el saludo implica respeto, veneraci\u00f3n, deseo de bien, de salud, de paz, de protecci\u00f3n del cielo.<\/p>\n<p>    El nombre de \u00abMar\u00ed\u00ada\u00bb, que se intercala detr\u00e1s de Ave fue a\u00f1adidura del siglo XII. Consta ya en Antifonario Gregoriano y tambi\u00e9n en la dom\u00ed\u00adnica IV de Adviento. All\u00ed\u00ad se dice que se recite as\u00ed\u00ad: \u00abDios te salve, Mar\u00ed\u00ada, llena de gracia\u00bb.<\/p>\n<p>    La palabra se lee en otros viejos antifonarios y tambi\u00e9n en el ofertorio de la misa votiva de la Virgen, antigua en verdad, pues se debe al monje Alcuino de York, de la corte de Carlomagno.<\/p>\n<p>    \u00abDios te salve\u00bb es la traducci\u00f3n castellana, pero no se opone a otras versiones o interpretaciones que puedan recoger los saludos antiguos o modernos, desde el \u00absalud\u00bb romano, hasta el \u00abBuenos d\u00ed\u00adas\u00bb occidental de los tiempos modernos.<\/p>\n<p>   &#8211; La expresi\u00f3n \u00abllena de gracia\u00bb (kejaritomene) es un complemento del saludo, que quiere decir, plenitud del don divino, la agraciada, la bendecida, la sublime, la perfecta, la m\u00e1s hermosa.<\/p>\n<p>   &#8211; El complemento \u00abEl Se\u00f1or est\u00e1 contigo\u00bb es una repetici\u00f3n de veneraci\u00f3n. Recuerda a Esther, a Judith, a D\u00e9bora, a Sara, a Rebeca, a Raquel. En el ambiente oriental, indica que es mujer preferida por Dios, la que m\u00e1s ha complacido a su Se\u00f1or.<\/p>\n<p>     La parte de Isabel es alabanza de reconocimiento y signo de la singularidad y predilecci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>   &#8211; \u00abBendita entre las mujeres (Lc. 1.42) es un grito de admiraci\u00f3n. Es expresi\u00f3n que recuerda a Judit y anuncia las alabanzas que todos la tributar\u00e1n por su servicio al pueblo de Dios.<\/p>\n<p>   &#8211; \u00abBendito el fruto de tu vientre\u00bb es expresi\u00f3n m\u00e1s \u00ed\u00adntima. Refleja la bendici\u00f3n divina, concretada en la fecundidad y en la maternidad, ideal de toda mujer en el ambiente semita. Recoge el reconocimiento de la grandiosidad, descendencia, supervivencia, que se ha ganado Mar\u00ed\u00ada con la elecci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>    Es la mejor bendici\u00f3n de Dios en el contexto de la cultura de Israel. En boca de Isabel, que hab\u00ed\u00ada sido est\u00e9ril y hab\u00ed\u00ada sido bendecida en su ancianidad, esas palabras dichas a una doncella joven cobran un relieve singular.<\/p>\n<p>   &#8211; La adicci\u00f3n del nombre \u00abJes\u00fas\u00bb en la salutaci\u00f3n ang\u00e9lica es tard\u00ed\u00ada, ya que no figura en la \u00abExpositio salutationis angelicae\u00bb, de Santo Tom\u00e1s ni en documentos del siglo XIII. Fue probablemente mandada por Urbano IV hacia el a\u00f1o 1262, que enriqueci\u00f3 el rezo de la salutaci\u00f3n ang\u00e9lica con treinta d\u00ed\u00adas de indulgencia. As\u00ed\u00ad lo atestiguan diversos autores del siglo XIV, como Enrique de Langenstein o Tom\u00e1s de Kempis.<\/p>\n<p>      \u00abEl texto final: \u00abDios te salve, Mar\u00ed\u00ada, llena de gracia, el Se\u00f1or es contigo; bendita eres entre todas las mujeres\u00bb, recoge todo lo que expresa el Evangelio de Lucas. Sintetiza la comunicaci\u00f3n ang\u00e9lica a Mar\u00ed\u00ada en el momento del anuncio. Es el primer esquema teol\u00f3gico de la Encarnaci\u00f3n del Verbo. Nada m\u00e1s hermoso se puede decir de Mar\u00ed\u00ada y a Mar\u00ed\u00ada, la dichosa Madre de Dios.<\/p>\n<p>      El Ave Mar\u00ed\u00ada, en su primera parte b\u00ed\u00adblica, aparece en fecha temprana como plegaria. En el siglo VI ya se recita en la liturgia de Santiago. A partir del VII se recoge en otros documentos de la tradici\u00f3n cristiana. En el XI fue adoptada de forma universal como expresi\u00f3n de la devoci\u00f3n popular.<\/p>\n<p>    1.1.2. Elemento eclesial<br \/>\n    La parte segunda de la plegaria es eclesial, no b\u00ed\u00adblica. Fue tradici\u00f3n muy aceptada y conservada que se inici\u00f3 esa invocaci\u00f3n en Efeso, en la noche en que fue declarado el dogma de la Maternidad Divina por los 300 Padres reunidos en el Concilio.<\/p>\n<p>    Al saber el pueblo que hab\u00ed\u00ada que llamar a Mar\u00ed\u00ada Madre de Dios, las gentes iban diciendo por las calles, entre luminarias: Santa Mar\u00ed\u00ada, Madre de Dios, ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte.<\/p>\n<p>    Los testimonios hist\u00f3ricos al respecto son diversos. El Cardenal Baronio dec\u00ed\u00ada: \u00abCr\u00e9ese que entonces recibi\u00f3 esta adici\u00f3n la salutaci\u00f3n ang\u00e9lica: Santa Mar\u00ed\u00ada, ruega por nosotros\u00bb, que se acostumbr\u00f3 a decir y repetir frecuentemente por boca de todos los fieles y aun ense\u00f1ar a los ni\u00f1os por sus piadosos padres, como los primeros elementos, juntamente con la primera leche.\u00bb<br \/>\n    Pero otros comentaristas lo niegan o, al menos, lo ponen en duda con sus silencios. No es del todo segura esa tradici\u00f3n, pues no quedan textos escritos de ella anteriores al siglo XII.<\/p>\n<p>    Alguna invocaci\u00f3n despu\u00e9s de las dos frases b\u00ed\u00adblicas parece que se a\u00f1ad\u00ed\u00ada ya en el siglo VII, como se deduce de los comentarios de San Juan Damasceno y de San Andr\u00e9s de Creta, quien afirma que se \u00abse saludaba a Mar\u00ed\u00ada con palabras del \u00e1ngel y se a\u00f1ad\u00ed\u00adan s\u00faplicas, implorando la ayuda de Mar\u00ed\u00ada\u00bb. Sin embargo, es cierto que s\u00f3lo despu\u00e9s de algunos siglos se fij\u00f3 la invocaci\u00f3n tal como hoy la conocemos.<\/p>\n<p>    Esas palabras: \u00abSanta Mar\u00ed\u00ada, ruega por nosotros\u00bb, se leen por vez primera en el Breviario Cartujano del siglo XIII.<\/p>\n<p>    Y las otras, \u00abruega por nosotros, pecadores\u00bb, se a\u00f1adieron m\u00e1s tarde aun, al menos por los textos escritos que es posible rescatar de la tradici\u00f3n para confirmaci\u00f3n o rechazo de las diversas hip\u00f3tesis, pero no anteriores al XIV.<\/p>\n<p>    Las palabras \u00abahora y en la hora de nuestra muerte.\u00bb, sol\u00ed\u00adan a\u00f1adirse en Espa\u00f1a, no antes del final del siglo XIV o tal vez en el XV.<\/p>\n<p>    \u00abAmen\u00bb era expresi\u00f3n aramea de confirmaci\u00f3n, que probablemente se usaba entre los jud\u00ed\u00ados y que terminaba resaltando alg\u00fan deseo.<\/p>\n<p>    Indicaba el deseo de que \u00abAs\u00ed\u00ad suceda\u00bb, que as\u00ed\u00ad resulte, que se cumpla lo dicho. La palabra se encuentra en alg\u00fan Breviario del siglo XIV, en San Bernardino de Sena, y en los himnos m\u00e9tricos del XV.<\/p>\n<p>    1.2. Forma y significado<br \/>\n    El Avemar\u00ed\u00ada fue definitivamente precisada por San P\u00ed\u00ado V en 1568. Desde entonces es la f\u00f3rmula mariana m\u00e1s usada entre los cat\u00f3licos en relaci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada y con frecuencia relacionada con el Padre Nuestro. En cuanto plegaria mariana, es la m\u00e1s repetida y la que sintetiza los principales rasgos de la piedad hacia la Madre de Dios. En ella se mezcla la imprecaci\u00f3n y la alabanza, el sentido b\u00ed\u00adblico y el escatol\u00f3gico, la ternura y la admiraci\u00f3n. En esa s\u00ed\u00adntesis se halla precisamente la excelencia con que siempre se la ha contemplado, comentado, recitado y meditado.<\/p>\n<p>    Es singular, breve, clara y sublime. Recoge palabras venidas del cielo y esperanzas nacidas en la tierra. Lleva el pensamiento a Dios encarnado y recoge el sentido del peregrino que desea y espera llegar al para\u00ed\u00adso.<\/p>\n<p>    Es plegaria dirigida a la Madre de Dios, pero tambi\u00e9n a Dios por su medio.<\/p>\n<p>    a) La alabanza va unida en esta plegaria a la imprecaci\u00f3n. Es la misma alabanza del \u00e1ngel ante el misterio de una doncella elegida para ser madre virgen y para engendrar nada menos que a un hombre en el cual se halla \u00abencarnada\u00bb la divinidad.<\/p>\n<p>    Decir \u00abAve\u00bb (Xaire) es expresar fascinaci\u00f3n y encanto ante la gracia de la que recibe el saludo y decir \u00abplena de gracia\u00bb (Kejaritomene) es confesar la persuasi\u00f3n de que se est\u00e1 ante un tesoro divino insuperable.<\/p>\n<p>    S\u00f3lo en boca de un \u00e1ngel pudo surgir tal alabanza. Y por eso lo repetir\u00e1n los hombres hasta el final de los tiempos, admirados de la grandeza de la elegida y tratando de remedar la inmensa admiraci\u00f3n del \u00e1ngel Gabriel.<\/p>\n<p>    b) El sentido b\u00ed\u00adblico en la plegaria se advierte en su resonancia prof\u00e9tica, en el eco po\u00e9tico y sapiencial que encierra y sugiere y en el sabor s\u00e1lmico que se advierte en ella.<\/p>\n<p>    Hasta cierto punto, es el encanto de esta magn\u00ed\u00adfica s\u00ed\u00adntesis de la Virgen Mar\u00ed\u00ada. Es la declaraci\u00f3n de que el Se\u00f1or est\u00e1 con ella, o m\u00e1s bien ya en ella. Es la afirmaci\u00f3n contundente de que es bendita entre las mujeres. Es el reconocimiento de que el fruto de su vientre concentra todas las alabanzas y bendiciones de la historia y de la sociedad.<\/p>\n<p>    c) Y es el sentido escatol\u00f3gico el que m\u00e1s arranca, en quienes la recitan, la seguridad de que ser\u00e1n escuchados.<\/p>\n<p>    Se la invoca como Madre de Dios; por lo tanto se la declara plenamente santa. Y se solicita que \u00abruegue por nosotros\u00bb que nos sabemos y reconocemos \u00abpecadores\u00bb. Dicho esto a continuaci\u00f3n de la confesi\u00f3n de que es la Madre de Dios, es expresar la confianza de que la plegaria ser\u00e1 escuchada.<\/p>\n<p>    Si adem\u00e1s se reclama esa intercesi\u00f3n poderosa \u00abahora\u00bb (momento presente) y \u00aben la hora de la muerte\u00bb, (momento terminal), es f\u00e1cil entender que esa plegaria es algo m\u00e1s que una f\u00f3rmula de devoci\u00f3n. Ella abarca la totalidad y la plenitud de los que se puede pedir a quien recibe la plegaria.<\/p>\n<p>    La ternura y la admiraci\u00f3n, la sorpresa y la confianza, la paz y la serenidad, pero sobre todo la esperanza, es lo que brota de tan insuperable plegaria.<\/p>\n<p>    1.3. Catequesis y Avemar\u00ed\u00ada<br \/>\n    El avemar\u00ed\u00ada es la f\u00f3rmula que mejor se presta a una catequesis excelente en relaci\u00f3n con Mar\u00ed\u00ada, pero tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con el \u00abfruto bendito de su vientre, Jes\u00fas.\u00bb<br \/>\n   &#8211; Recoge un contenido excelente y sint\u00e9tico impresionantemente celestial: encarnaci\u00f3n, providencia divina, mediaci\u00f3n humana, culminaci\u00f3n prof\u00e9tica del anuncio redentor.<\/p>\n<p>   &#8211; Sit\u00faa la intermediaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada en su sitio. No es la que salva, sino la que intercede para obtener el perd\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Estimula el afecto y la sensibilidad en quienes se llegan a Mar\u00ed\u00ada para pedir su ayuda poderosa.<\/p>\n<p>   &#8211; Se fomenta la humildad al reconocer el que la recita el arrepentimiento del pecado, la posibilidad del perd\u00f3n, la necesidad de ayuda, el car\u00e1cter supremo del momento de la muerte.<\/p>\n<p>   &#8211; Se recuerda la figura divina de Dios que da la gracia y del Se\u00f1or que se acerca a la criatura<br \/>\n   &#8211; Se contempla a Mar\u00ed\u00ada como modelo de elecci\u00f3n y como ejemplo de fidelidad a Dios. Y se la pide que sirva de camino hacia la salvaci\u00f3n, en la vida y en la muerte.<\/p>\n<p>    Estos valores son excelentes y se deben presentar a todas las edades. Los ni\u00f1os y los j\u00f3venes, al igual que los adultos, pueden hallar en la meditaci\u00f3n y en la recitaci\u00f3n del avemar\u00ed\u00ada un cauce de catequesis singular.<\/p>\n<p>    Es importante el que se sepa presentar con cierta persuasi\u00f3n, con persistencia y con trascendencia, por la misma \u00ed\u00adndole de la plegaria y por la calidad maternal de aquella a quien se dirige.<br \/>\n  Avemar\u00ed\u00ada en 3 de las 6000 lenguas del mundo (chino, ruso, quechua)  2. El Magn\u00ed\u00adficat<br \/>\n    El Evangelista Lucas (Lc. 1. 46-55) pone en boca de la Virgen Mar\u00ed\u00ada un Canto o Himno, que no es otra cosa que un manojo de expresiones sacadas de salmos e himnos del Viejo Testamento.<\/p>\n<p>    2.1. Redacci\u00f3n original<br \/>\n    Tiene sorprendente semejanza con el c\u00e1ntico de Ana, la madre de Samuel (1. Sam. 2. 1-10) y recuerda inevitablemente a figuras femeninas admirables en el Antiguo Testamento, como Judith, entonando alabanzas por su victoria (Jud. 13. 14 y 16. 1-18). Es resonancia de himnos como el de Tob\u00ed\u00adas y su esposa Sara. (Tob. 13. 1-18); o el de D\u00e9bora con su victoria valerosa (Jue. 5. 1-31).<\/p>\n<p>    Su redacci\u00f3n se pierde en la aurora del cristianismo y carecemos por completo de referencia exacta de c\u00f3mo y qui\u00e9n redact\u00f3 el texto, supuesto que no se lo atribuimos personalmente a la misma Virgen Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    Los ex\u00e9getas cristianos se agrupan en tres opiniones al respecto.<\/p>\n<p>    2.1.1. Pudo ser Mar\u00ed\u00ada<br \/>\n    Mar\u00ed\u00ada de una u otra forma conoc\u00ed\u00ada la Escritura. Pudo quedarse con textos que la impresionaron personalmente, si es que no resulta tradici\u00f3n ap\u00f3crifa de que pas\u00f3 su infancia primera en el templo ensalzando, con la Escritura, las alabanzas de Yaweh.<\/p>\n<p>    En todo caso, estaba preparada y sab\u00ed\u00ada lo suficiente de la Escritura para glosar, desde su experiencia \u00ed\u00adntima de madre virgen, los beneficios de Dios.<\/p>\n<p>    Del mismo modo que lo hab\u00ed\u00adan hecho Ana, D\u00e9bora, Judith, y por supuesto los Salmos, ella pod\u00ed\u00ada elevar a Dios sentimientos y mensajes encerrados en expresiones recogidas en la venerada y aprendida Escritura Sagrada.<\/p>\n<p>    Redactar unas frases en este sentido era asequible a una doncella inteligente de Israel. Y no cabe duda de que Mar\u00ed\u00ada lo era. En este supuesto, el c\u00e1ntico que luego se transmiti\u00f3, ser\u00ed\u00ada la punta de iceberg de los miles de sentimientos y textos b\u00ed\u00adblicos que poblaron el coraz\u00f3n y la mente de una Madre como aquella y que alg\u00fan d\u00ed\u00ada fueron conocidos por los seguidores del Hijo y puestos por escrito por alguno de ellos.<\/p>\n<p>   2.1.2. Pudo ser de Lucas.<\/p>\n<p>   En el contexto de los escritos del evangelista, y sobre todo de los dos primeros cap\u00ed\u00adtulos del tercer Evangelio, el texto del himno pudo ser redactado plena y eficazmente por Lucas.<\/p>\n<p>    Hay confluencia de ideas y de estilo. Puso en labios de Mar\u00ed\u00ada ecos y referencias del Antiguo Testamento, una vez que sinti\u00f3 la belleza del misterio que reflej\u00f3 en el relato de la encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Cierta resonancia paulina se halla en las expresiones del c\u00e1ntico. No conviene olvidar que Lucas fue compa\u00f1ero de Pablo durante una parte importante de su vida.<\/p>\n<p>    Si Lucas relata los \u00abhechos de Jes\u00fas\u00bb, al igual que los \u00abHechos de los Ap\u00f3stoles\u00bb, el eco de textos de Pablo resuena en el texto del Magn\u00ed\u00adficat. Basta leer y releer los himnos que se recogen en G\u00e1latas 4. 1-7 y en Romanos 1- 1-7 y ver c\u00f3mo coinciden con el estilo h\u00ed\u00admnico de los que Lucas refleja en los primeros cap\u00ed\u00adtulos de su Evangelio: Benedictus en Lc. 1.67-79, Gloria in excelsis en Lc. 2.13-14, Nunc Dimitis en Lc. 2.28-32.<\/p>\n<p>    1.2.3. La comunidad lo redact\u00f3<br \/>\n    Aunque menos probable, tambi\u00e9n se atribuy\u00f3 a veces la redacci\u00f3n del Mag\u00ed\u00adnifat a alguna de las comunidades en donde se cultiv\u00f3 la especial relaci\u00f3n con la Madre del Se\u00f1or, todav\u00ed\u00ada viva.<\/p>\n<p>    Pudo ser la judeocristiana de Jerusal\u00e9n, reunida en torno a Santiago, el hermano del Se\u00f1or, en la cual alguno de los miembros dispuso ese himno, acogido con gozo y paz por los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>    Pero cualquiera otra comunidad palestinocristiana de especial referencia al Se\u00f1or pudo ser el nido donde brot\u00f3 esa pieza l\u00ed\u00adrica y nost\u00e1lgica, puesta en labios de Mar\u00ed\u00ada. En alguno de los lugares de Samaria o de Siria, en donde se refugiaron los primeros cristianos perseguidos, estuvo el albergue escondido de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    Esa comunidad pudo recoger las palabras, ideas o sentimientos de Mar\u00ed\u00ada y aprovecharlos para reunir o componer datos referentes a su vida, incluida su reacci\u00f3n ante las alabanzas de Isabel recibidas tras su embarazo.<\/p>\n<p>    A favor de esta sospecha estar\u00ed\u00ada la declarada intenci\u00f3n de Lucas de recoger y ordenar \u00ablo que otros han empezado a escribir sobre lo acaecido desde el principio entre nosotros.\u00bb (Lc. 1. 1-4)<\/p>\n<p>    En todo caso, sea quien sea la mano material redactora de la plegaria mariana, lo que resulta indudable es que expresa los sentimientos \u00abcomunitarios\u00bb que dominaban el coraz\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada en el momento en que su prima Isabel descubri\u00f3 su calidad de Madre del Se\u00f1or y ensalz\u00f3 su fe y su aceptaci\u00f3n del misterio revelado por Dios.<\/p>\n<p>    El Magn\u00ed\u00adficat fue una respuesta serena, alegre, humilde, b\u00ed\u00adblica y comprometedora para los creyentes posteriores que la acogieron con respeto y seguramente la recitaron con fe profunda.<\/p>\n<p>    2.2. Valor<br \/>\n    Su belleza literaria y su riqueza espiritual, sus resonancia b\u00ed\u00adblica, lo han convertido en plegaria preferida de la Iglesia, la cual lo ha recitado siempre en sus oficios y en determinadas celebraciones eucar\u00ed\u00adsticas y conmemorativas en que desea resaltar su agradecimiento y alabanza al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    Con las palabras del Magn\u00ed\u00adficat se recuerda lo que Mar\u00ed\u00ada era y sent\u00ed\u00ada en su coraz\u00f3n y lo que la Iglesia vive y siente al recordar el acontecimiento de la entrada de Cristo en el mundo.<\/p>\n<p>    Por eso el Magn\u00ed\u00adficat es una fotograf\u00ed\u00ada del coraz\u00f3n y de la mente de Mar\u00ed\u00ada en cuanto Madre elegida. Y es una plegaria de alegr\u00ed\u00ada y gratitud, que la Iglesia recit\u00f3 con agrado y admiraci\u00f3n desde los primeros momentos de su existencia.<\/p>\n<p>    Los buenos cristianos lo repitieron siempre resumiendo en \u00e9l todo lo que es el coraz\u00f3n de un alma agradecida; de una Hija de Dios convertida en Madre suya y de una creyente que da gracias a Dios por sus dones.<\/p>\n<p>    El Magn\u00ed\u00adficat ha sido fuente de inspiraci\u00f3n para poetas, pintores, m\u00fasicos y escultores. Como c\u00e1ntico de alabanza y de acci\u00f3n de gracias, escrito en el Nuevo Testamento y pronunciado por la Virgen Mar\u00ed\u00ada en respuesta a la salutaci\u00f3n de su prima Isabel, forma parte de la plegaria lit\u00fargica de las V\u00ed\u00adsperas en el oficio divino cat\u00f3lico. Tambi\u00e9n en otras confesiones cristianas se ha usado como oraci\u00f3n, por ejemplo en la plegaria vespertina de la Iglesia anglicana y en la liturgia oriental bizantina.<\/p>\n<p>    Su forma y su insinuaci\u00f3n musical es la de g\u00e9nero de los salmos de acci\u00f3n de gracias. Se diferencia de \u00e9stos en que alude a hechos de paz y no de guerra. Es un canto de gratitud y no de victoria. Es ya un estilo de Nueva alianza, no de la Antigua. No tiene estrofas o textos repetitivos. Los sentimientos se suceden con la fluidez de quien se halla alegre.<\/p>\n<p>    Los m\u00e1s importantes compositores de m\u00fasica religiosa lo han tomado como objeto de sus obras, por ejemplo G. P. da Palestrina, Crist\u00f3bal de Morales, Orlando di Lasso, Claudio Monteverdi, J. S. Bach y Wolfgang Amadeus Mozart.<\/p>\n<p>    En la m\u00fasica gregoriana se us\u00f3 como fuente de inspiraci\u00f3n interesante, hasta hacer, incluso, una forma musical o tono para cada uno de los ocho modos eclesi\u00e1sticos que se usan en el gregoriano.<\/p>\n<p>    2.3. Estructura<br \/>\n    Las tres partes del Magn\u00ed\u00adficat se convierten en un gui\u00f3n admirable de catequesis sobre la acci\u00f3n divina en el mundo sobrenatural y en el natural.<\/p>\n<p>    Todo el texto rezuma referencias salv\u00ed\u00adficas y condensa admirablemente la historia de la salvaci\u00f3n de los hombres<br \/>\n    2.3.1. Alabanza agradecida (46-49)<\/p>\n<p>    \u00abProclama mi alma la grandeza del Se\u00f1or&#8230; por que el Poderoso ha hecho obras grandes en m\u00ed\u00ad.\u00bb<br \/>\n    Es la raz\u00f3n del himno eucar\u00ed\u00adstico y el motivo de su existencia. No es s\u00f3lo una simple palabra de gratitud.<\/p>\n<p>    M\u00e1s bien lo es de adoraci\u00f3n a Dios en su grandeza. Esa magnificencia divina brilla m\u00e1s en con contraste de la propia indignidad reconocida y declarada.<\/p>\n<p>    Poder, grandeza, santidad, misericordia, son los rasgos divinos. Humildad, sencillez, alegr\u00ed\u00ada, bendici\u00f3n, son los s\u00ed\u00adntomas de la que se declara de nuevo \u00abesclava del Se\u00f1or\u00bb<br \/>\n    2.3.2. Se\u00f1or\u00ed\u00ado divino (51-53)<\/p>\n<p>    Se pasa luego a un recuerdo admirable del modo de proceder de Dios. Se une la met\u00e1fora (brazo poderosos, trono de poderosos, planes de arrogantes) con el eco de los profetas (castigo, victoria, contraste, conversi\u00f3n).<\/p>\n<p>    El Se\u00f1or humilla a los poderosos y ensalza a los humildes. Bien merece que las generaciones la llamen bienaventurada, pues ha supuesto para ella una aceptaci\u00f3n de lo que resultaba incomprensible.<\/p>\n<p>    Es un himno al estilo de los profetas que siempre reclaman la aceptaci\u00f3n de la voluntad divina como condici\u00f3n de protecci\u00f3n. Los contrastes: poderosos-humildes, hambrientosricos, abundanciavaciedad, son ecos insistentes y persistentes de la literatura prof\u00e9tica, en la cual resaltan los Salmos.<\/p>\n<p>    2.2.3. Mesianismo (54-55)<\/p>\n<p>    Y el himno termina con el reclamo al auxilio divino siempre seguro para el pueblo de Israel, el elegido.<\/p>\n<p>    Se alude a la culminaci\u00f3n de las promesas hechas a Abraham y sus descendientes. Se alude a la promesa que une a Dios con Israel, el elegido. Se cita su descendencia para siempre. Se alude a que tanta misericordia es debida s\u00f3lo a Dios como art\u00ed\u00adfice y protagonista.<\/p>\n<p>    El empalme mesi\u00e1nico parece la culminaci\u00f3n hacia la cual caminan las partes anteriores. Y est\u00e1 realizado con la alegr\u00ed\u00ada de quien sabe que Dios siempre es fiel y todo, en sus manos poderosas, tienen soluci\u00f3n, salvaci\u00f3n, explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    La belleza del Magnifica y el valor mesi\u00e1nico, prof\u00e9tico y salv\u00ed\u00adfico, le convierten en el c\u00e1ntico m\u00e1s apto para convertirse en oraci\u00f3n y esperanza.<\/p>\n<p>   3. Rosario o corona<br \/>\n    El nombre se aplica a la serie, sarta o cuerda de bolitas, esferas o \u00abcuentas\u00bb que, en forma de corona, discurren entre los dedos cuando se recitan avemer\u00ed\u00adas o ciertas plegarias repetitivas de uso frecuente en algunas religiones.<\/p>\n<p>    El nombre de rosario se difunde en el siglo XII, al considerar las avemar\u00ed\u00adas como si fueran rosas ofrecidas (rosario) y al extenderse en diversas letan\u00ed\u00adas de alabanzas a Mar\u00ed\u00ada el t\u00ed\u00adtulo de \u00abRosa M\u00ed\u00adstica\u00bb con el que se la describe.<\/p>\n<p>    Es, pues, instrumento de contabilidad para llevar de saber de forma c\u00f3moda el n\u00famero de oraciones recitadas.<\/p>\n<p>    Los rosarios, como instrumentos contables, se emplean en muchas religiones: budismo, hinduismo, islamismo y cristianismo. En el Islam el rosario lleva 33 o 99 cuentas de color \u00e1mbar y su pr\u00e1ctica consiste en contar toda la serie para recitar los 99 nombres m\u00e1s hermosos de Al\u00e1 recogidos en el Cor\u00e1n.<\/p>\n<p>    Los rosarios hind\u00faes y budistas se componen de 108 cuentas (112 en el budismo japon\u00e9s). En el budismo, las 108 cuentas simbolizan los 108 pecados o fallos a los que tiende la especie humana.  En el jainismo tambi\u00e9n se emplea un rosario de 150 cuentas.<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n son utilizados por algunos anglicanos, as\u00ed\u00ad como por los ortodoxos, para quienes es casi, de forma exclusiva, una actividad mon\u00e1stica.<\/p>\n<p>    La forma m\u00e1s usual en los \u00e1mbitos cat\u00f3licos es la de una cuerda o cadenilla con cuentas ensartadas, cerrada en c\u00ed\u00adrculo. Se a\u00f1ade una cuerda con tres cuentas, de donde pende un crucifijo. La corona consta de cinco grupos de diez cuentas, llamadas decenas, separadas por una cuenta grande. En las cuentas grandes se reza el Padre nuestro; en las peque\u00f1as, el Ave Mar\u00ed\u00ada. Al acabar, se recita la doxolog\u00ed\u00ada, \u00abGloria a Dios\u00bb. Se anuncia el misterio siguiente que se va a meditar y se comienza la decena. 3.1. Sentido propio<br \/>\n    Adem\u00e1s del instrumento contable, se denomina rosario a la misma plegaria o cadena de ciento cincuenta avemar\u00ed\u00adas, recitadas con el pensamiento puesto en los misterios principales de la vida de Jes\u00fas y de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    La piedad popular agrup\u00f3 en tres series los misterios del Rosario: los gozosos, los dolorosos y los gloriosos, siguiendo su enunciado con orden.<\/p>\n<p>    Los gozosos se centraron en la encarnaci\u00f3n, la visitaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada, el nacimiento, la purificaci\u00f3n, la p\u00e9rdida del ni\u00f1o en el templo.<\/p>\n<p>    Los dolorosos recuerdas la oraci\u00f3n del huerto, la flagelaci\u00f3n, la coronaci\u00f3n de espinas, la cruz a cuestas, la muerte del Se\u00f1or en el Calvario.<\/p>\n<p>    Los gloriosos aluden a la Resurrecci\u00f3n, a la Ascensi\u00f3n, a la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo, a la Asunci\u00f3n, a la Coronaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada en el cielo.<\/p>\n<p>    La contemplaci\u00f3n de esos misterios hace suave y llevadera la repetida recitaci\u00f3n de las plegarias, al poner la atenci\u00f3n no en la mec\u00e1nica del avemar\u00ed\u00ada, sino en la meditaci\u00f3n evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>    3.2. Forma de rezo<br \/>\n    Lo esencial del rosario es la meditaci\u00f3n. El apoyo es la recitaci\u00f3n de la plegaria de forma serena, no mec\u00e1nica ni irreflexiva. En cada decena, la persona que dirige el rezo invita a meditar sobre una serie de recuerdos evang\u00e9licos (salvo los dos \u00faltimos gloriosos, que son creencias de la Iglesia). Sin la meditaci\u00f3n de esos misterios, aunque se reciten \u00abmuchas oraciones dominicales y salutaciones ang\u00e9licas\u00bb, no hay Rosario. Tampoco puede llamarse Rosario a la meditaci\u00f3n de los misterios, sin padrenuestros y avemar\u00ed\u00adas.\u00bb Es la idea de los devotos marianos.<\/p>\n<p>    La gran difusi\u00f3n del Rosario se debi\u00f3 a la facilidad de su recitaci\u00f3n y a ser el reflejo y eco de los 150 salmos. La gente modesta en cultura religiosa, menos capacitada para entender el mensaje b\u00ed\u00adblico y prof\u00e9tico de los oficios de la Iglesia, precisaba plegarias m\u00e1s populares y asequibles. El Rosario cumpl\u00ed\u00ada con esta condici\u00f3n.<\/p>\n<p>    Se daba tambi\u00e9n la circunstancia de que, al mantener el culto oficial de la misa y de los oficios eclesi\u00e1sticos en el idioma latino, inasequible para el pueblo desde antiguo, se facilitaba un tipo de plegaria en lengua vern\u00e1cula, a la que todos pod\u00ed\u00adan acceder.<\/p>\n<p>    3.3. Historia del Rosario<br \/>\n   De acuerdo con la tradici\u00f3n, la invenci\u00f3n del Rosario se atribuye a Sto. Domingo de Guzm\u00e1n, a principios del siglo XIII. Lo us\u00f3 para impetrar la conversi\u00f3n de los herejes. Pero no existe prueba alguna de esta afirmaci\u00f3n. Los testimonios de diversos Papas: Le\u00f3n X, P\u00ed\u00ado VIII, Gregorio XVI, Sixto V, Clemente VII, Alejandro VI, Inocencio XI y otros en tiempos posteriores, son un\u00e1nimes al atribuirlo al fundador de la Orden de Predicadores.<\/p>\n<p>    Por inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, lo divulg\u00f3 entre los herejes y entre los que se covert\u00ed\u00adan a la fe de la Iglesia. Debido a su eficacia pastoral, \u00e9l fue el promotor elocuent\u00ed\u00adsimo por todo el orbe cristiano de tan popular plegaria.<\/p>\n<p>    El lugar en que inici\u00f3 tal devoci\u00f3n fue Tolosa, en donde el santo realizaba, con otros Hermanos Predicadores de su naciente Orden, la lucha contra la herej\u00ed\u00ada albigense. Para lograr m\u00e1s eficacia, implor\u00f3 con plegarias a la Madre de Dios que le enviara su auxilio en la ardua empresa de convertir a los obstinados herejes.<\/p>\n<p>    Advertido por ella, dice la tradici\u00f3n, para que predicara a los pueblos el Rosario como defensa singular contra la herej\u00ed\u00ada y los vicios, fue asombroso el fervor y \u00e9xito que despert\u00f3 su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>    Benedicto XIV, siendo promotor de la fe y poco antes de ser Papa, declaraba: \u00ab\u00bfPregunt\u00e1is si Santo Domingo es el verdadero fundador del Rosario y os mostr\u00e1is vacilantes y enredados en las dudas? Pero entonces, \u00bfen qu\u00e9 estim\u00e1is el testimonio de tantos Pont\u00ed\u00adfices como han afirmado la instituci\u00f3n del rosario por Santo Domingo?<br \/>\n    Y Le\u00f3n XIII escrib\u00ed\u00ada al respecto: \u00abLos albigenses, engendrados por la secta de los redivivos maniqueos, llenaron el sur de Francia de sus perniciosos errores&#8230; Dios suscit\u00f3 al Fundador de la Orden Dominicana. Este, grande en la integridad de la doctrina, acometi\u00f3 la empresa de luchar defensa de la Iglesia, no con la fuerza ni con las armas sino apoyado y confiado principalmente en aquella deprecaci\u00f3n que, con el nombre de santo Rosario, instituy\u00f3 \u00e9l mismo y propag\u00f3 por s\u00ed\u00ad y por sus hijos. Por inspiraci\u00f3n de Dios y con su valimiento, sent\u00ed\u00ada que, con la ayuda de esta plegaria, como de una arma guerrera poderos\u00ed\u00adsima, vencidos y derrotados los enemigos de la fe, se ve\u00ed\u00adan  obligados a deponer su loca audacia.\u00bb (Enc. Suprem. apost. 1883)<\/p>\n<p>    La devoci\u00f3n del Rosario se reaviv\u00f3 con la predicaci\u00f3n y la influencia de algunos santos dominicos, entre los que destac\u00f3 el Beato Alano de Rupe.<\/p>\n<p>    M\u00e1s adelante, la ayuda de la misma Virgen Mar\u00ed\u00ada, aparecida el a\u00f1o 1470 al P. Jacobo Springero, prior del convento de Santo Domingo en Colonia, fue decisiva. Le mand\u00f3 que en sus predicaciones ense\u00f1ara al pueblo cu\u00e1n grata es a Dios y saludable es esta devoci\u00f3n.<\/p>\n<p>    3.4. Impulsos recientes<br \/>\n    La devoci\u00f3n a esta plegaria mariana se increment\u00f3 despu\u00e9s del establecimiento de la fiesta mariana del 7 de Octubre por S. P\u00ed\u00ado V.<\/p>\n<p>    Fue instituida para conmemorar la victoria cristiana de Lepanto, obtenida contra las naves mahometanas y despu\u00e9s de m\u00faltiples dificultades entre los pr\u00ed\u00adncipes cristianos.<\/p>\n<p>    Se atribuy\u00f3 al rezo del rosario recomendado vivamente por el Papa.<\/p>\n<p>    En la segunda parte del siglo XIX se experiment\u00f3 otro decisivo impulso con las apariciones de Mar\u00ed\u00ada en Lourdes y con la recomendaci\u00f3n a la vidente de que rezara el rosario como soluci\u00f3n a los males religiosos del momento.<\/p>\n<p>    Le\u00f3n XIII hizo del rosario un objeto de su actividad pastoral y le dedic\u00f3 decisivas enc\u00ed\u00adclicas promotoras, como la Octobri Mensi de 1891.<\/p>\n<p>    Ya en el siglo XX, las apariciones de F\u00e1tima, y la espiritualidad cristiana en que se apoyaron, tomaron el Rosario como f\u00f3rmula preferida de piedad popular y de petici\u00f3n de ayuda al cielo.<\/p>\n<p>    P\u00ed\u00ado XI reclamaba a la Virgen Mar\u00ed\u00ada la ayuda contra las influencias comunistas, que tan intensamente se hac\u00ed\u00adan sentir en todos los pa\u00ed\u00adses por influencia de la poderosa estructura ideol\u00f3gica, econ\u00f3mica y moral de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>    Dec\u00ed\u00ada este Pont\u00ed\u00adfice: \u00abLa que, vencedora, expuls\u00f3 de los confines cristianos la horrenda secta de los albigenses, ella misma, movida con fervientes s\u00faplicas, expulse los nuevos errores de los comunistas, principalmente los que, por varias razones y horrendos cr\u00ed\u00admenes, traen a la  memoria otros antiguos.<\/p>\n<p>   Y as\u00ed\u00ad como en tiempo de los cruzados una era la voz y la plegaria en los pueblos de Europa, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n al presente, en todo el orbe, en las ciudades y castillos, pueblos y aldeas unidas las almas y las fuerzas, p\u00ed\u00addase fervientemente a la gran Madre de Dios que sean vencidos los impugnadores de este cristiano y humano culto y brille ya la verdadera paz para las naciones cansadas y atormentadas.\u00bb  (Supremi apostolatus)<\/p>\n<p>     Juan Pablo II, acaso mal aconsejado por los c\u00ed\u00adrculos que le rodearon, intent\u00f3 remodelar los misterios del Rosario, a\u00f1adiendo otros luminosos, y rompiendo la tradici\u00f3n secular de la Iglesia. De la resonancia de su medida es dif\u00ed\u00adcil emitir juicio, al hacerle en tiempos en que la piedad  cristiana se orient\u00f3 m\u00e1s a las consignas del Concilio Vaticano II de potenciar al m\u00e1ximo las plegarias lit\u00fargicas que las pr\u00e1cticas distantes de la piedad b\u00ed\u00adblica, m\u00e1s conformes con una sociedad humana m\u00e1s culta y menos propensa a las recitaciones automatizadas. La distancia hist\u00f3rica dir\u00e1 si la medida result\u00f3 oportuna y promotora de mejor adhesi\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada y si fue una renovaci\u00f3n o una simple ocurrencia.<\/p>\n<p>    3.5. Excelencia y utilidad<br \/>\n    El Santo Rosario ofrece, en cuanto devoci\u00f3n cristiana popular, la sencillez, la profundidad y la veneraci\u00f3n como distintivos especiales.<\/p>\n<p>    La sencillez est\u00e1 en la c\u00f3moda recitaci\u00f3n de una plegaria f\u00e1cil de aprender, agradable para saborear, entra\u00f1able para asociar con Mar\u00ed\u00ada. En ella se enlazan la plegaria vocal y la reflexi\u00f3n, se ahonda la meditaci\u00f3n de los misterios de Cristo, se supera la rutina de una recitaci\u00f3n repetitiva y mon\u00f3tona.<\/p>\n<p>    La profundidad nace de la dimensi\u00f3n evang\u00e9lica insuperable que tienen las reflexiones sobre los hechos evang\u00e9licos de Jes\u00fas. Al ser asociada su contemplaci\u00f3n a la recitaci\u00f3n del avemar\u00ed\u00ada, se ahondan sus efectos.<\/p>\n<p>    La veneraci\u00f3n con la que siempre se ha acogido esta plegaria se explica por factores teol\u00f3gicos y sociol\u00f3gicos. Los teol\u00f3gicos se centran en la dimensi\u00f3n evang\u00e9lica de los misterios.<\/p>\n<p>     La sociol\u00f3gica est\u00e1 impulsada por la realidad eclesial que sigue a la reacci\u00f3n antiprotestante provocada por el Concilio de Trento (1545-1563).<\/p>\n<p>    Las normas y los estilos nacidos de Trento y de la \u00abcontrarreforma\u00bb alejaron al pueblo sencillo de la lectura directa de la Biblia, para someterse a la predicaci\u00f3n m\u00e1s \u00absegura\u00bb de los cl\u00e9rigos. Se impidieron versiones directas de la Escritura, al estilo de las hechas por Lutero o por Erasmo de Rotterdam. Se proscribi\u00f3 la lectura no comentada o aclarada con notas o comentarios no sujetos a censuras y prevenciones eclesi\u00e1sticas.<\/p>\n<p>   Al mismo tiempo que se resalt\u00f3 la importancia del ejemplo de Cristo y de los santos, sobre todo de su Madre.<\/p>\n<p>   Espont\u00e1neamente la piedad popular se orient\u00f3 hacia devociones pr\u00e1cticas, c\u00f3modas y seguras: novenas, letan\u00ed\u00adas, jaculatorias. El rosario cumpl\u00ed\u00ada muy bien las exigencias de los siglos XVI y XVII.<\/p>\n<p>   Si a ello se a\u00f1ade la dignidad y excelencia de tan excelente plegaria, es f\u00e1cil entender por qu\u00e9 se convirti\u00f3 en la devoci\u00f3n cat\u00f3lica por excelencia. Es precisamente ella la que distancia a los buenos cat\u00f3licos de los m\u00e1s ilustrados e independientes, los llamados librepensadores o modernistas, siempre sospechosos de simpat\u00ed\u00ada con los c\u00ed\u00adrculos heterodoxos.<\/p>\n<p>   Le\u00f3n XIII dec\u00ed\u00ada: \u00abEntre las varias formas y modos de honrar a la divina Madre, debiendo optar por las que son mejores en s\u00ed\u00ad mismas y las m\u00e1s agradables a ella, nos place indicar nominalmente el Rosario y recomendarle con todo af\u00e1n.\u00bb (Enc. Octrobi mensi. 1891)<br \/>\n   P\u00ed\u00ado XI escrib\u00ed\u00ada en este sentido: \u00abEntre las distintas preces con que provechosamente se acude a la Virgen, Madre de Dios, ninguno de los fieles cristianos ignora que el primero y principal lugar lo obtiene el Rosario mariano.\u00bb (Ingravesc. malis 1937)<br \/>\n   Al llegar la reforma lit\u00fargica y b\u00ed\u00adblica ya iniciada antes del concilio Vaticano II, pero impulsada por \u00e9l de forma vigorosa, se recuper\u00f3 la plegaria lit\u00fargica como prioritaria, se recuper\u00f3 la lengua popular en las expresiones religiosas, se infravaloraron las censuras eclesiales y las normas jer\u00e1rquicas y, sobre todo, se promocion\u00f3 la directa lectura de la Biblia, al margen de las interpretaciones y explicaciones jer\u00e1rquicas.<\/p>\n<p>   Era normal que, en el nuevo contexto de la segunda parte del siglo XX, la devoci\u00f3n del Rosario perdiera su hegemon\u00ed\u00ada y para muchos entrara en crisis.<\/p>\n<p>   Pero no implica ello que tal devoci\u00f3n santa haya disminuido su valor objetivo, su capacidad de promover la devoci\u00f3n mariana y la asequibilidad para todos los buenos cristianos, que habr\u00e1n de seguir mirando en ella su valor real.<\/p>\n<p>4. Plegarias marianas<\/p>\n<p>   Han sido m\u00faltiples y variadas, sin que ninguna haya polarizado la devoci\u00f3n del pueblo fiel.<\/p>\n<p>   La diversidad es precisamente una de las se\u00f1ales hermosas que han caracterizado la devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada Virgen.<\/p>\n<p>   4.1. La Salve<\/p>\n<p>   Es plegaria popular y repetida desde el siglo XII. En ella pedimos a Mar\u00ed\u00ada que nos acompa\u00f1e en este valle de l\u00e1grimas y nos lleve hacia su divino Hijo.<\/p>\n<p>   La fecha y el autor de esta popular plegaria mariana siguen siendo discutidos entre los comentaristas. Se ha atribuido con frecuencia a San Bernardo de Claraval, pero muchos cr\u00ed\u00adticos recientes consideran anterior su empleo, tal vez de finales del siglo XI.<\/p>\n<p>   En 1135 ya est\u00e1 introducida entre los monjes de Cluny. De este celebre monasterio reformador pas\u00f3 a los cistercienses y m\u00e1s poco despu\u00e9s a los dominicos. La influencia de estas familias religiosas por medio de la predicaci\u00f3n y de la tarea misional, la convirtieron en plegaria de extensi\u00f3n universal.<\/p>\n<p>   El contenido refleja a la perfecci\u00f3n la espiritualidad medieval: mujer excelsa e idealizada, Reina y madre protectora, esperanza en un valle de l\u00e1grimas, consuelo, vida, dulzura de los desterrados.<\/p>\n<p>   Ciertas costumbres populares religiosas han estado muy vinculadas al recitado comunitario de esta tradicional y secular plegaria.<\/p>\n<p>     &#8211; El canto de la salve al caer de la tarde en determinados conventos o en diversas comunidades religiosa.<\/p>\n<p>     &#8211; La acciones de gracias p\u00fablicas con ocasi\u00f3n de encuentros, beneficios o acontecimientos cristianos que re\u00fanen a los fieles para entonar la Salve a Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>     &#8211; Las demandas de la intercesi\u00f3n mariana por medio de esta antigua plegaria, sobre todo cuando una desgracia o amenaza se cierne sobre la sociedad.<\/p>\n<p>    La sensibilidad ante esta plegaria ha sido algo general en la Iglesia, sobre todo al ser impulsada por determinadas familias religiosas. Pero no conviene mitificar esta hermosa f\u00f3rmula con infravaloraci\u00f3n de otras similares.<\/p>\n<p>    4.2. El Memorare o Acordaos.<\/p>\n<p>    Es invocaci\u00f3n, atribuida a San Bernardo, por la que pedimos a Mar\u00ed\u00ada que incremente nuestra confianza en ella. Desarrolla sentimientos de seguridad, pues \u00abjam\u00e1s se ha o\u00ed\u00addo decir que nadie que haya acudido a su intercesi\u00f3n ha quedado defraudado.\u00bb<br \/>\n    En algunos ambientes ha sido frecuente esta invocaci\u00f3n, por ejemplo en ambientes sajones. Incluso lo ha sido tanto como la Salve se emple\u00f3 en los entornos latinos.<\/p>\n<p>   4.3. Debajo de tu amparo<\/p>\n<p>   Debajo del amparo de Mar\u00ed\u00ada (Sub tuum praesidium) se experimenta la seguridad de que Dios se halla cerca y que Mar\u00ed\u00ada intercede por quienes la invocan con fe y confianza.<\/p>\n<p>   No es f\u00e1cil dilucidar el origen de esta f\u00f3rmula con la que muchas comunidades religiosas clausuraban sus acciones, sus trabajos o sus rezos.<\/p>\n<p>   Probablemente procede del siglo XIV o XV y naci\u00f3 en ambientes benedictinos, sin que sea f\u00e1cil determinar su procedencia. En el siglo XVI y XVII era modo usual de terminar las tareas importantes de la jornada, sobre todo la \u00faltima del atardecer.<\/p>\n<p>   4.4. El Angelus<\/p>\n<p>   Angelus es, en la Iglesia cat\u00f3lica, devoci\u00f3n que conmemora la Encarnaci\u00f3n de Jesucristo. Se compone de tres referencias cortas evang\u00e9licas:<br \/>\n  &#8211; \u2020\u0153El \u00e1ngel del Se\u00f1or anunci\u00f3 a Mar\u00ed\u00ada, y ella concibi\u00f3 del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<br \/>\n  &#8211; He aqu\u00ed\u00ad la esclava del Se\u00f1or, h\u00e1gase en mi tu seg\u00fan tu palabra.<br \/>\n  &#8211; Ruega por nosotros santa Madre de Dios, para que seamos dignos de obtener y gozar las promesas de Jesucristo\u2020\u009d.<\/p>\n<p>   Detr\u00e1s de cada invocaci\u00f3n se recita el avemar\u00ed\u00ada y se termina con una oraci\u00f3n breve en honor de la Encarnaci\u00f3n del Verbo.<\/p>\n<p>   Durante siglos, fue acompa\u00f1ado en muchos lugares por las campanas de la localidad, pueblo o monasterio, resonando a las 6 de la ma\u00f1ana, a las 12 del mediod\u00ed\u00ada y a las 6 de la tarde.<\/p>\n<p>   Su nombre, como es f\u00e1cil de entender, proviene de la primera palabra de la versi\u00f3n latina. La primera vez que se alude a la recitaci\u00f3n del Angelus parece situarse en el Cap\u00ed\u00adtulo General de los Frailes Menores, en 1269, presidido por San Buenaventura como Superior y Ordenador de la Orden de S. Francisco. Pero parece que fue Fray Benito de Arezzo, en 1250 y en el convento de Arezzo, el primero que inici\u00f3 al amanecer, a medio d\u00ed\u00ada y al atardecer, a la costumbre de recitar esta plegaria.<\/p>\n<p>   El Papa Juan XXII en 1318 lo enriqueci\u00f3 con determinadas indulgencia. Y en el siglo XV se extendi\u00f3 tal costumbre por toda la cristiandad mediterr\u00e1nea.<\/p>\n<p>   S. Antonino comentaba que \u00abla Iglesia ha mandado que cada d\u00ed\u00ada se toquen tres veces las campanas de los templos: al amanecer, a mediod\u00ed\u00ada y al atardecer, a fin de honrar y alabar a la Stma. Virgen con el saludo ang\u00e9lico\u2020\u009d. (Sum. IV 25)<br \/>\n   En algunos ambientes se corre el peligro de ser asociado a determinadas formas de espiritualidad y hasta ser reclamado como propio por determinados grupos religiosos absorbentes, que lo convierten en lema distintivo de su espiritualidad y devoci\u00f3n. Es un riesgo que es preciso superar para una plegaria tan franciscana y eclesial, tan hist\u00f3rica y mariana, tan entra\u00f1able y teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>5. Letan\u00ed\u00adas marianas<\/p>\n<p>   Aparecen hacia el siglo XII, como colecci\u00f3n de invocaciones que se desgajan de las letan\u00ed\u00adas de los santos, que son populares y resultan demasiado largas. Por ello, se separan poco a poco las dedicadas a Mar\u00ed\u00ada, a fin de constituir una lista propia de la Madre de Dios.<\/p>\n<p>   Esta tendencia surge en el siglo XII, en donde constan ya determinadas costumbres que se cultivan en fiestas peculiarmente marianas.<\/p>\n<p>   Las dos letan\u00ed\u00ada marianas m\u00e1s celebres fueron la de Loreto y la de Venecia.<\/p>\n<p>   La primera se conoce ya por un manuscrito del siglo XII, que contiene 73 invocaciones o deprecaciones. En la actualidad la Letan\u00ed\u00ada de Loreto recoge 52 invocaciones, la \u00faltima de las cuales fue a\u00f1adida por Pablo VI al proclamar a Mar\u00ed\u00ada Madre de la Iglesia en la clausura del Concilio Vaticano II.<\/p>\n<p>   Las de Venecia se rezaron por mucho tiempo en la iglesia de S. Marcos. Son en n\u00famero similar y no tuvieron tanta difusi\u00f3n como las de Loreto.<\/p>\n<p>      6. El oficio parvo<\/p>\n<p>   Es un conjunto ordenado y repetido de ant\u00ed\u00adfonas y salmos, centrados en torno a la figura de la Virgen Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>   Es m\u00e1s breve y menos modulado por tiempos lit\u00fargicos, que el Oficio divino normal. M\u00e1s breve (parvo), f\u00e1cil y sencillo, apareci\u00f3 como devoci\u00f3n privada ya en el siglo X. Al menos est\u00e1 documentado en tiempos y en la actividad del Obispo Ulrico de Augsburgo (+977).<\/p>\n<p>   En el S\u00ed\u00adnodo de Clermont de 1095, Urbano II orden\u00f3 su rezo los s\u00e1bados, tanto para el clero regular como para el secular, a fin de obtener el triunfo en la II Cruzada contra los Mahometanos.<\/p>\n<p>   Se extendi\u00f3 entre muchos laicos piadosos desde el siglo XII. Y se recitaba con frecuencia en lengua popular.<\/p>\n<p>   7. Himnos y Ant\u00ed\u00adfonas.<\/p>\n<p>   Han sido numerosos y diversificados los que se han compuesto, en m\u00fasica gregoriana y en melod\u00ed\u00adas no eclesi\u00e1sticas a lo largo de los siglos.<\/p>\n<p>   Se han multiplicado por la costumbre de almas devotas de recitar con frecuencia plegarias cantadas a mar\u00ed\u00ada, sobre todo en grupos, cofrad\u00ed\u00adas y comunidades religiosas y dado el amor profundo y extenso a Mar\u00ed\u00ada en todo el orbe cat\u00f3lico.<\/p>\n<p>   Especial importancia adquieren estos himnos despu\u00e9s de la reforma gregoriana, y del auge que adquiere la m\u00fasica llamada gregoriana, que se difunde desde el siglo VII.<\/p>\n<p>   Algunos himnos especialmente significativos pueden ser:<\/p>\n<p>   7.1. Ave Maris Stella<\/p>\n<p>   A Mar\u00ed\u00ada se la consider\u00f3 como estrella del mar proceloso de la vida y defensora en los peligros. El himno que primero la denomina y ensalza con esta perspectiva es del siglo IX, aunque su primera redacci\u00f3n tal vez proceda del VIII.<\/p>\n<p>   7.2. Alma Redemptoris Mater<\/p>\n<p>   Es ant\u00ed\u00adfona de adviento que se recitaba ya en el siglo XII. Se atribuye al monje benedictino de Reichenau, llamado Germ\u00e1n el Cojo.<\/p>\n<p>   Est\u00e1 inspirada en el himno \u2020\u009dAlma Redemptoris\u2020\u009d y procede de los ambientes monacales en donde se recitaba el oficio con especial devoci\u00f3n a la pur\u00ed\u00adsima Madre de Dios.<\/p>\n<p>   7.3. Stabat Mater dolorosa<\/p>\n<p>   Se convierte en la plegaria de la extendida devoci\u00f3n a la Virgen Mar\u00ed\u00ada, como Madre dolorosa.<\/p>\n<p>   Es himno que ensalza los dolores de Mar\u00ed\u00ada ante la cruz, present\u00e1ndola como mujer fuerte y como asociada al misterio redentor de su hijo.<\/p>\n<p>    8. Los tiempos marianos<\/p>\n<p>    Diversidad de devociones en torno a la figura de Mar\u00ed\u00ada se han ido asociando a d\u00ed\u00adas o meses concretos.<\/p>\n<p>   8.1. El S\u00e1bado.<\/p>\n<p>   En la piedad cristiana se divulgado la costumbre de asociar el s\u00e1bado con la devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada Virgen. No existe ninguna raz\u00f3n para una vinculaci\u00f3n de tal naturaleza, pero el hecho de que acontezca reclama cierta atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>   La especial referencia al car\u00e1cter mariano del s\u00e1bado parece proceder de la Edad Media, en donde ya se recitaban especiales plegarias a Mar\u00ed\u00ada, como preparaci\u00f3n al d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or, que era el Domingo.<\/p>\n<p>   No hay constancia del origen de esa costumbre. Pero s\u00ed\u00ad existen determinadas prescripciones a lo largo del siglo XII en algunos monasterios de Germania y de Francia para recitar algunas plegarias marianas en este d\u00ed\u00ada de la semana.<\/p>\n<p>   8.2. Mes de Octubre<\/p>\n<p>   Cobra sentido especialmente mariano este mes en el siglo XVI y se halla en relaci\u00f3n con la devoci\u00f3n del Rosario y con ocasi\u00f3n de la Instituci\u00f3n de la fiesta del 7 de Octubre por P\u00ed\u00ado V.<\/p>\n<p>   Ya en el en siglo XVIII la costumbre se ha establecido y ser\u00e1n los Papas del XIX y del XX los que aconsejen el rezo del rosario de forma especial en este tiempo.<\/p>\n<p>   8.3. Mes de Mayo<\/p>\n<p>   M\u00e1s reciente es el mes de Mayo, asociado a las ofrendas de flores simb\u00f3licas de virtudes y de plegarias a mar\u00ed\u00ada, el que se convierta en ocasi\u00f3n de aumentar la devoci\u00f3n mariana. La costumbre procede del siglo XIX y no se extiende por igual en cada lugar.<\/p>\n<p>   8.4. Novenas marianas<\/p>\n<p>   Las diversas novenas preparatorias a festividades tan populares como la Asunci\u00f3n (15 de Agosto), la Anunciaci\u00f3n (25 de Marzo), Natividad (8 de Septiembre), de la Inmaculada Concepci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada (8 de Diciembre) y Purificaci\u00f3n (2 de Febrero), han sido tradicionales en la piedad popular y han tenido or\u00ed\u00adgenes diversos.<\/p>\n<p>   El com\u00fan denominador de todas estas novenas ha estado en la conveniencia de prepararse durante alg\u00fan tiempo para celebrar los acontecimientos religiosos principales.<\/p>\n<p>   En algunos sitios se han multiplicado otras tradiciones como triduos o septenarios preparatorios para determinadas celebraciones o festividades.<\/p>\n<p>   9. Escapulario del Carmen<\/p>\n<p>   La palabra escapulario indica la prenda que se pone algunos devotos en forma de h\u00e1bito simb\u00f3lico e indican con ella su dependencia de Mar\u00ed\u00ada. Procede del h\u00e1bito de los monjes benedictinos, y consiste en un pa\u00f1o en los hombros que sirve de abrigo y de cobertura.<\/p>\n<p>   El escapulario mariano se asoci\u00f3 al h\u00e1bito carmelitano, como devoci\u00f3n especial a la Madre de Dios a la esta Orden religiosa carmelitano se atribuye a un don que la Virgen Mar\u00ed\u00ada hizo a San Sim\u00f3n Stock, Superior General de los Carmelitas al ser elegido Superior de la Orden en 1261.<\/p>\n<p>    La visi\u00f3n mariana aconteci\u00f3 en Londres. Las palabras tradicionales de Mar\u00ed\u00ada: \u00abTodo el que muera con \u00e9l se librar\u00e1 del fuego del infierno\u00bb originaron una corriente de intensa devoci\u00f3n hacia esa prenda que en diversas formas y tama\u00f1os llevaron muchos fieles a lo largo de su vida.<\/p>\n<p>   Destaca entre todas las prerrogativas atribuidas a este signo mariano, la idea de la liberaci\u00f3n del infierno. Pero se entiende impl\u00ed\u00adcita, seg\u00fan los comentarios de todos los promotores de la devoci\u00f3n,  la necesidad de una vida alejada del pecado.<\/p>\n<p>   Del mismo modo se espera la liberaci\u00f3n del Purgatorio el s\u00e1bado que siga a la muerte.<\/p>\n<p>   Muchos Papas y escritores hablaron de esta devoci\u00f3n, promocionada sobre todo por la Orden del Carmen, tanto en su rama masculina como en la femenina, incrementada sobre todo despu\u00e9s de la reforma teresiana y en la rama reformada.<\/p>\n<p>   Se trata de una devoci\u00f3n antigua que evidentemente, por muchas referencia sobrenaturales con las que se la asocia, no es ni dogm\u00e1tica ni indiscutible. Para quienes la acepten o practiquen es bueno recordar que nada hay tan autom\u00e1tico que deba ser entendido como infalible en lo que a tema religioso se refiere.<\/p>\n<p>   El escapulario del carmen puede ser una pr\u00e1ctica, pero la salvaci\u00f3n reclama la fe, las buenas obras y sobre todo la fidelidad a la gracia divina.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[257][407] La devoci\u00f3n a la Santa Madre de Dios se halla condensada en las plegarias de uso frecuente que se la dirigen desde. Las hubo desde los primeros tiempos de la Iglesia. Otras surgieron con el paso de los siglos: Avemar\u00ed\u00ada, Rosario, Salve, Memorare, Angelus, Debajo de tu amparo, Oficio parvo. Diversas pr\u00e1cticas piadosas, como &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/marianas-plegarias\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMARIANAS. 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