{"id":11980,"date":"2016-02-05T08:15:01","date_gmt":"2016-02-05T13:15:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/memoria\/"},"modified":"2016-02-05T08:15:01","modified_gmt":"2016-02-05T13:15:01","slug":"memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/memoria\/","title":{"rendered":"MEMORIA"},"content":{"rendered":"<p>Exo 12:14 este d\u00eda os ser\u00e1 en m, y lo celebrar\u00e9is<br \/>\n13:3<\/p>\n<hr>\n<p>[673]<br \/>\n Es la facultad retentiva y recordatoria que poseemos los seres vivos para recoger y conservar los hechos sensoriales o motores que realizamos en la vida ordinaria (memoria sensitiva) y para mantener en nuestro interior los esquemas mentales, las opciones libres y los sentimientos superiores que han llegado y actuado en nosotros (memoria humana).<\/p>\n<p>    En cuanto ser con tejido nervioso, resulta com\u00fan en el hombre y en el animal no racional. Pero los hombres somos racionales y registramos adem\u00e1s reflexivamente los contenidos que no son s\u00f3lo productos recibidos por los sentidos.<\/p>\n<p>    Por eso los hombres tenemos como  originalidad la consciencia voluntaria de regulaci\u00f3n de lo que aprendemos. Esto quiere decir que somos conscientes de lo que retenemos; y adem\u00e1s que somos capaces de seleccionar y organizar nuestros recuerdos.<\/p>\n<p>    1. Operaciones de la memoria<br \/>\n    Cuatro operaciones realiza nuestra memoria, o puede realizar, seg\u00fan los momentos:<\/p>\n<p>    1.1. Grabaci\u00f3n o registro.<\/p>\n<p>    En virtud de ella fijamos o imprimimos en la materia nerviosa los datos que entran en nuestros sentidos o que configuramos en nuestro interior. Esto lo podemos hacer con facilidad o con dificultad. Memoria f\u00e1cil es la que graba los datos sin casi esfuerzo, por ejemplo un hecho, una figura, una acci\u00f3n. Memoria dif\u00ed\u00adcil o rebelde es la que se resiste a consignar los datos y el que quiere grabarlos tiene que repetirlos muchas veces para conseguirlo al fin.<\/p>\n<p>    La grabaci\u00f3n de los datos tiene que ver con la estructura fisicoqu\u00ed\u00admica del tejido nervioso. La teor\u00ed\u00ada m\u00e1s extendida es la \u00abribonucleica\u00bb que supone la variaci\u00f3n de zonas corticales en los \u00e1cidos ribonucleicos (RNA), cuando llegan a ellos los datos recibidos por los sentidos. Conjuntos de neuronas asociadas (emjambres neuronales) graban y conservan una imagen sensorial (figura, sonido, olor, sabor, etc.) o, con soporte de lo sensorial, un dato no sensorial: una relaci\u00f3n, una deducci\u00f3n, un significado, un concepto abstracto, etc.<\/p>\n<p>   La teor\u00ed\u00ada de la Universidad de California tiende m\u00e1s bien a colocar el registro qu\u00ed\u00admico de la memoria en los \u00e1cidos sin\u00e1pticos (sinapsis, conexi\u00f3n de las neuronas por sus \u00e1xones).<\/p>\n<p>   En esas estructuras sin\u00e1pticas se alteran, por efecto de las sensaciones que llegan, determinadas enzimas: acetilcolinas (AC) y colinesterasas (CE), que ser\u00ed\u00adan los soportes de las im\u00e1genes registradas.<\/p>\n<p>    Sea de ello lo que sea, lo importante es que la grabaci\u00f3n exige una base fisiol\u00f3gica que explica el costo de la grabaci\u00f3n, la variedad entre los individuos, la limitaci\u00f3n de nuestra memoria, el olvido natural con el tiempo, el envejecimiento memor\u00ed\u00adstico, los errores y confusiones, y otros hechos relacionados con el recuerdo.<\/p>\n<p>     1.2. La retenci\u00f3n o conservaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Grabados los datos, sobreviene el hecho de mantenerlos, sin que se borren o desdibujen. La base qu\u00ed\u00admica aludida explica el c\u00f3mo, aunque no el porqu\u00e9.<\/p>\n<p>    Es tenaz la memoria que no olvida los datos. Es fugaz aquella que pronto desdibuja, o borra, lo consignado.<\/p>\n<p>    Esa retenci\u00f3n se halla muy relacionada con la intensidad de la fijaci\u00f3n, la singularidad de la misma, los apoyos afectivos o los intereses que pueden entrar en juego, la madurez del tejido nervioso, etc.<\/p>\n<p>    1.3. Evocaci\u00f3n o remembranza.<\/p>\n<p>    Es la llamada de los datos almacenados y conservados a la conciencia. Supone capacidad de revivirlos en nuestra mente cuando los queremos \u00abrecordar\u00bb o cuando los necesitamos usar.<\/p>\n<p>    La prontitud es la cualidad par recordar los datos sin esfuerzo y de forma inmediata. La morosidad o resistencia es la tardanza en sacar lo que tenemos dentro de nosotros o la necesidad de emplear ayudas desproporcionadas para ello.<\/p>\n<p>    1.4. Reconocimiento<br \/>\n    Es la identificaci\u00f3n de los datos o relaci\u00f3n clara o confusa con el propio yo o con referencia al objeto al que se los atribuimos. Supone cierta madurez, equivalente a la experiencia y repetici\u00f3n frecuente de la asociaci\u00f3n, rasgo que el ni\u00f1o peque\u00f1o a penas posee, por lo que experimenta dificultades en reconocer como propios los rasgos evocados.<\/p>\n<p>    Es fiel y clara la memoria que enseguida reconoce los datos. Es infiel y confusa la que vacila al identificarlos o confunde al relacionarlos entre s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>    2. Tipos de memoria<br \/>\n    Los cuatro actos de la memoria pueden ser realizados de diversas formas y en consecuencia pueden existir diversos tipos de memoria: + Es memoria espont\u00e1nea y natural la que suscita los datos en la conciencia directa. Los conserva y los evoca sin esfuerzo y los reconoce sin dificultad, como cuando surge en el interior una melod\u00ed\u00ada o se reconoce un rostro.<\/p>\n<p> + Es memoria forzosa y artificial la que se apoya en artilugios o reforzamientos, como son los medios nemot\u00e9cnicos o los est\u00ed\u00admulos y recursos extraordinarios.<\/p>\n<p>     La primera provoca \u00abrecuerdos\u00bb que afloran a la conciencia, porque sobrevienen aut\u00f3nomamente en el interior y se integran en la vida de cada persona. La segunda reclama \u00abreminiscencias\u00bb, que suponen recursos para que afloren los datos, ciertamente almacenados pero menos vinculados con la vida cotidiana y otras dimensiones de la persona.<\/p>\n<p>     Por otra parte, seg\u00fan el \u00e1rea sensorial o motriz, para el que una persona posee m\u00e1s facilidad para grabar, conservar, evocar y reconocer, la memoria puede ser de muchos tipos. Cada un tiende a poseer, y en consecuencia a cultivar, un tipo determinado de operaci\u00f3n retentiva.<\/p>\n<p>   &#8211; Hay memorias sensoriales, que manifiestan comodidad para reminiscencias o recuerdos que se refieren a alguna de las v\u00ed\u00adas nerviosas.<\/p>\n<p>      + Memorias visuales son las que trabajan con figuras, colores, formas que entran por los ojos.<\/p>\n<p>      + Memorias auditivas son las que graban y evocan mejor sonidos, m\u00fasicas, voces, que suponen la puesta en juego del o\u00ed\u00addo.<\/p>\n<p>      + Memorias gustativas y olfativas, que hallan facilidad en los olores o sabores.<\/p>\n<p>      + Memorias somest\u00e9sicas, que enseguida recogen impresiones t\u00e1ctiles o corporales.<\/p>\n<p>      + Memorias motrices, din\u00e1micas y operativas son las que sienten singular facilidad para quedarse con los movimientos, operaciones de todo el cuerpo o de parte de \u00e9l. pies, manos, sobre todo.<\/p>\n<p>      + Memorias especulativas, abstractas o teor\u00e9ticas, son aquellas que se vuelcan m\u00e1s en los datos recogidos por v\u00ed\u00ada de reflexi\u00f3n o de relaci\u00f3n. Pueden ser, seg\u00fan las operaciones mentales en que se apoyan, l\u00f3gicas, num\u00e9ricas, verbales, conceptuales, etc.<\/p>\n<p>    3. El alma de la memoria<br \/>\n    La memoria es una facultad decisiva en la vida personal y colectiva por que es la que condiciona el comportamiento. El alma de la memoria son las asociaciones que se establecen entre los datos (hechos, objetos, t\u00e9rminos, personas, tiempos, lugares). En esa asociaci\u00f3n radica el valor del aprendizaje.<\/p>\n<p>    La mente humana, por la misma estructura del tejido nervioso en el que se sustenta, tiende a integrar cada dato que adquiere, retiene y evoca, en una especie de red o estructura ordenada. Los datos aislados se desdibujan con facilidad. Los datos integrados en un conjunto se mantienen con mayor constancia. Por eso asociaci\u00f3n de los datos es la fuerza que hace eficaz la memoria.<\/p>\n<p>    Ya, en los tiempos antiguos, Arist\u00f3teles (384-322), y con \u00e9l todos sus seguidores a lo largo de los siglos, daban importancia a la ley o principio de la asociaci\u00f3n. Seg\u00fan \u00e9l, conservamos mejor aquello que integramos en los esquemas que ya dominamos.<\/p>\n<p>    La memoria ha sido objeto de m\u00faltiples investigaciones y conclusiones. Por ejemplo, M\u00fcller (1801-1858) dec\u00ed\u00ada: \u00abToda imagen tiende a reaparecer si creamos condiciones que faciliten\u00bb. Y tambi\u00e9n los principios de los investigadores T. Ribot (1839-1936) y Ebbinghauss (1850-1909) demostraban que \u00abolvidamos primero lo \u00faltimo que aprendemos\u00bb, porque \u00abla amnesia sigue siempre la menor organizaci\u00f3n'\u00bb; o lo que es lo mismo, \u00ablo que no est\u00e1 bien integrado en una estructura asociativa no puede mantenerse\u00bb.<\/p>\n<p>    4. Desajustes y trastornos<br \/>\n    La memoria puede sufrir, como las dem\u00e1s facultades mentales, determinados desajustes o alteraciones.<\/p>\n<p>   &#8211; Llamamos amnesia al olvido de datos por haberse borrado en el registro nervioso o por hallarse bloqueado por diversos factores afectivos o morales. Hay una amnesia natural, que se produce con el tiempo, con la edad, el cansancio o la enfermedad. Y a veces la amnesia puede ser patol\u00f3gica, como la que sucede despu\u00e9s de un trauma o de una intoxicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    La amnesia puede resultar provisional, si algo se olvida de momento (bloqueo) y puede ser definitiva (olvido total).<\/p>\n<p>    Puede ser tambi\u00e9n total y afecta a todos los recuerdos; o puede se parcial, cuando compromete datos concretos, como son lo movimientos (apraxia), los nombres (anomia) las im\u00e1genes lectoras (alexia), las gr\u00e1ficas (agrafia) o sonoras (amusia), entre otros aspectos.<\/p>\n<p>   &#8211; Denominamos hipermnesia a la memoria exagerada, de quien registra abundancia anormal de datos en general o en un terreno concreto, con el consiguiente desgaste nervioso o fatiga an\u00f3mala.<\/p>\n<p>    Y se suele llamar paramnesia al aparente recuerdo de datos no grabados ni retenidos, pero que parecen ser pose\u00ed\u00addos de forma confusa por una ilusi\u00f3n o aprendizaje aparente o por una mala interpretacion de los datos.<\/p>\n<p>    Es el caso de quien recuerda haber estado en una ciudad sin haber estado f\u00ed\u00adsicamente, debido a conocer su imagen por el cine o por el relato ajeno<br \/>\n    Tambi\u00e9n la memoria puede hallarse alterada por otras perturbaciones: fatiga, inhibiciones, aberraciones o desajustes, distorsiones, etc.<\/p>\n<p>    5. Valor pedag\u00f3gico de la memoria<br \/>\n    En general la memoria es una facultad imprescindible en la vida humana. \u00abTanto sabemos cuanto en la memoria conservamos\u00bb era un adagio romano del que se hicieron eco los fil\u00f3sofos antiguos.<\/p>\n<p>    5.1. Aprendizajes naturales<br \/>\n    En los tiempos racionalistas del siglo XVIII y XIX se infravalor\u00f3, al contraponerla con la reflexi\u00f3n l\u00f3gica y con la intuici\u00f3n, sin que sus detractores cayeran en la cuenta de que no puede haber reflexi\u00f3n sin datos ni la intuici\u00f3n conduce a nada si no quedan sus registros de forma permanente.<\/p>\n<p>     Pedag\u00f3gicamente la memoria debe ser cultivada con esmero, proporcionalidad, orden y oportunidad.<\/p>\n<p>   &#8211; Por su base qu\u00ed\u00admica, las \u00e9pocas infantiles (hasta los 14 a\u00f1os) son propicias para incrementar la capacidad de grabaci\u00f3n y la facilidad de evocaci\u00f3n. Es un buen servicio pedag\u00f3gico dotar a las personas de esta cualidad desarrollada.<\/p>\n<p> &#8211; Los aprendizajes asociados, datos en redes, son m\u00e1s rentables que los aprendizajes sueltos. Es decir, con menos esfuerzo se consigue m\u00e1s resultado.<\/p>\n<p> &#8211; Tambi\u00e9n es conveniente diferenciar los terrenos en los que hay que poner en juego la memoria. Hay materias que se prestan m\u00e1s a la documentaci\u00f3n como son la historia, la geograf\u00ed\u00ada y la biolog\u00ed\u00ada. Y hay otras que reclaman previa reflexi\u00f3n y comprensi\u00f3n, no bastando el recuerdo repetitivo: Matem\u00e1ticas, F\u00ed\u00adsica, Filosof\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p> &#8211; La repetici\u00f3n frecuente de los datos contribuye a reforzar los conocimientos almacenados. Por eso conviene el \u00abrepaso\u00bb frecuente de las materias de las que se va a dar cuenta.<\/p>\n<p> &#8211; La selecci\u00f3n de los mismos es importante, pues es bueno partir del principio de que \u00abel saber s\u00ed\u00ad ocupa lugar\u00bb y es conveniente diferenciar en los aprendizajes lo importante de los secundarios<\/p>\n<p>   &#8211; Cada uno debe conocer sus rasgos de memoria. El que tiene facilidad retentiva para lo visual debe buscar soportes visuales y el que cuenta con c\u00f3moda retenci\u00f3n de lo din\u00e1mico har\u00e1 bien en usas los escritos, subrayados y esquematizaciones para facilitar el recuerdo en funci\u00f3n de esa facilidad.<\/p>\n<p> &#8211; En todo caso es importante apoyar los aprendizajes en satisfacciones afectivas gratificantes. Lo que se intenta recordar envuelto en nubes de antipat\u00ed\u00ada (personas, lugares, materias, recuerdos, desagrados) provoca aversi\u00f3n y hace poco rentable la energ\u00ed\u00ada y el tiempo que se pone en juego. Quienes saben autopersuadirse de la conveniencia de lo que se intenta grabar para luego evocar incrementan los resultados de manera natural y provechosa.<\/p>\n<p>    1.2. Aprendizajes religiosos<br \/>\n    Adem\u00e1s de las normas pedag\u00f3gicas generales, es conveniente recordar que los contenidos religiosos participan de la naturaleza diversa de lo geogr\u00e1fico, de los narrativo, de los abstracto, de lo hist\u00f3rico, de lo literario, seg\u00fan sea la naturaleza del conocimiento concreto de que se trate.<\/p>\n<p>    Un mapa de Israel se memoriza como un elemento geogr\u00e1fico y una terminolog\u00ed\u00ada referida a la Eucarist\u00ed\u00ada se aprende como cualquier terminolog\u00ed\u00ada literaria o filos\u00f3fica. Otra cosa es si se mira con especial simpat\u00ed\u00ada el mapa o si se acepta con fe esa terminolog\u00ed\u00ada<br \/>\n    En general es bueno reclamar la memorizaci\u00f3n de aquello que conviene saber repetir, explicar o aplicar, cuando el momento llega. Entre aprender un texto largo de forma mec\u00e1nica y no saber repetir los datos m\u00ed\u00adnimos de un relato evang\u00e9lico hay mucha distancia. En la justa proporci\u00f3n del contenido es donde el educador prudente debe moverse.<\/p>\n<p>    El educador de la fe debe trabajar con la memoria, persuadido de que conviene que el educando grabe y evoque datos seg\u00fan la materia, la edad madurativa y la din\u00e1mica metodol\u00f3gica que se sigue en los procesos formativos. Si se establece con naturalidad la relaci\u00f3n entre cultura religiosa y esfuerzos pedag\u00f3gicos, la mayor parte de las discusiones especulativas en terreno de la memoria se desactivan en lo que a menosprecios o superaprecios se refiere.<\/p>\n<p>    Muchos de los problemas que a veces surgen deben ser superados con sentido: &#8211; Bueno es que el ni\u00f1o sepa y repita datos, formulas y hechos. Pero no basta s\u00f3lo que los sepa mec\u00e1nicamente. Entre los reyes godos y los nombres de los ap\u00f3stoles hay diferencia, como la hay entre los hechos de Felipe II y de Jes\u00fas.<\/p>\n<p> &#8211; Cuando el catequizando es mayor, adem\u00e1s de la cultura y de los datos, hay que poner en juego la comprensi\u00f3n, la asimilaci\u00f3n y la libre aceptaci\u00f3n. La educaci\u00f3n no se basa en la memoria, pero la cultura s\u00ed\u00ad se apoya en ella.<\/p>\n<p> &#8211; Es desafortunado relacionar m\u00e9todos memor\u00ed\u00adsticos con catequesis tradicional y antigua y catequesis nueva con di\u00e1logos, experiencias y actitudes.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(-> historia, mujer, semen, protoevangelio). La Biblia en su conjunto es el libro de la memoria de las cosas que Dios ha realizado a favor de su pueblo a lo largo de la historia. En sentido general, las religiones orientales (y el platonismo) ponen de relieve la memoria de la patria originaria de la que el hombre ha descendido, cayendo en el mundo. Por el contrario, los israelitas mantienen la memoria hist\u00f3rica de lo que Dios ha hecho por ellos. En ese sentido, la misma Escritura es el zikkaron o recuerdo de la acci\u00f3n liberadora de Dios; por su parte, las fiestas (especialmente la pascua) son celebraciones del recuerdo, para conservar la memoria de lo que Dios ha hecho a favor del pueblo. La memoria del var\u00f3n se transmite a trav\u00e9s de su descendencia, de tal manera que la mujer* parece haberse convertido en un tipo de \u00abinstrumento\u00bb al servicio del recuerdo o descendencia de los varones. Pues bien, como ejemplo de memoria creyente, el Nuevo Testamento ha presentado dos veces a la Madre de Jes\u00fas que \u00abconservaba todas estas cosas, medit\u00e1ndolas en su coraz\u00f3n\u00bb (cf. Lc 2,121.41-52). As\u00ed\u00ad aparece como memoria mesi\u00e1nica, al servicio de la revelaci\u00f3n de Dios, realizando un papel esencial, conforme a la tradici\u00f3n israelita.<\/p>\n<p>(1) El primer ejemplo de la memoria de Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 vinculado a la escena del nacimiento (Lc 2,1-21). Por exigencia de la profec\u00ed\u00ada, y cumpliendo una norma pol\u00ed\u00adtica del Imperio romano, como ciu dadano del gran imperio mundial, Jos\u00e9 lleva a Mar\u00ed\u00ada a Bel\u00e9n, donde nace Jes\u00fas, sin casa que le acoja, en un establo de ganado (Lc 2,1-7). Como representantes de la humanidad necesitada, de los excluidos del Imperio y la ciudad, reciben el anuncio del dichoso nacimiento salvador unos pastores del entorno, que vienen para adorar al Ni\u00f1o, a quien encuentran con Mar\u00ed\u00ada y Jos\u00e9 (2,15). Los pastores reconocen el signo de Dios y Mar\u00ed\u00ada lo interpreta y valora de un modo personal: \u00abella conservaba todas estas cosas, compar\u00e1ndolas [= medit\u00e1ndolas] en su coraz\u00f3n\u00bb (2,19); as\u00ed\u00ad aparece como creyente reflexiva o, mejor dicho, orante, como la primera de todos los cristianos que sabe interpretar las profec\u00ed\u00adas y entender los signos de Dios, iniciando un camino de misterio que recorrer\u00e1 despu\u00e9s toda la Iglesia.<\/p>\n<p>(2) El segundo ejemplo est\u00e1 vinculado a la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas en el templo (Lc 2,41-52). Lucas afirma con la tradici\u00f3n que Jes\u00fas ha nacido en Bel\u00e9n, pero en vez de llevarle luego a Egipto, como ha hecho Mt 2, para interpretar su vida a la luz de la persecuci\u00f3n, el exilio y el \u00e9xodo, le hace venir con doce a\u00f1os al templo de Jerusal\u00e9n, donde muestra su sabidur\u00ed\u00ada especial, en el santuario del culto y la vida israelita. Para Lucas el templo es un lugar de piedad y conocimiento, que ha sido aceptado y superado por Jes\u00fas, que se \u00abpierde\u00bb all\u00ed\u00ad, es decir, se queda dialogando con los maestros de Israel, a los doce a\u00f1os, como portador de una sabidur\u00ed\u00ada m\u00e1s alta que nadie le ha ense\u00f1ado. Mar\u00ed\u00ada, la madre, le busca y reprocha: \u00abHijo, \u00bfpor qu\u00e9 nos han hecho esto? Mira, tu padre y yo te busc\u00e1bamos angustiados\u00bb. Pero Jes\u00fas responde: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 me buscabais? \u00bfNo sab\u00ed\u00adais que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?\u00bb (Lc 2,48-49). As\u00ed\u00ad se oponen, sin negarse, Dios (Padre supremo) y Jos\u00e9 (padre humano). Los padres de este mundo le llevan al templo para que all\u00ed\u00ad aprenda y adore, pero es Jes\u00fas quien puede ense\u00f1ar y ense\u00f1a en el mismo templo a los doctores, ocup\u00e1ndose as\u00ed\u00ad de las cosas de su Padre. Evidentemente, Mar\u00ed\u00ada y Jos\u00e9 no entienden, pues Jes\u00fas les sobrepasa, \u00abpero su madre manten\u00ed\u00ada todas estas cosas en su coraz\u00f3n\u00bb (2,49-51). Mar\u00ed\u00ada, la madre de Jes\u00fas, aparece as\u00ed\u00ad como memoria viva del misterio mesi\u00e1nico, como signo y principio de una Iglesia que se abre a la fe del recuerdo creador, superando  los razonamientos de la ley de Israel y de la sabidur\u00ed\u00ada de este mundo. Esa memoria de Jes\u00fas, que puede y debe vincularse a la memoria de la mujer de la unci\u00f3n (Mc 14,3-9), constituye un elemento esencial de la vida de la Iglesia.<\/p>\n<p>Cf. A. Serra, Sapienza e contemplazione di Alaria secondo Lnca 2,19.51b, Marianum, Roma 1982.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Se tiene la impresi\u00f3n, err\u00f3nea, de que la Iglesia exhorta a olvidar ias ofensas y las injusticias recibidas, a no hurgar en el pasado ni siquiera en aquellos casos en los que hubieran sido cometidas las m\u00e1s graves injusticias, en los que la vida de alguien hubiera sido sometida a la violencia. Desde luego, no es de sabios \u2014como ya dec\u00ed\u00ada Pascal al amigo que lloraba la muerte de un familiar\u2014 prolongar indefinidamente los gritos del llanto y del luto: pero eso no significa que haya que olvidar, que no se puedan sentir las heridas del coraz\u00f3n, que no se pueda sufrir amargamente, sobre todo por quien ha sido v\u00ed\u00adctima de una grave injusticia.  Es m\u00e1s, la Iglesia nos invita muchas veces a recordar, a hacer memoria, y a hacer memoria ante todo de una de las muertes m\u00e1s crueles y violentas \u2014y sin duda la m\u00e1s injusta de todas\u2014: la de Jes\u00fas de Nazaret.  De esta muerte la Iglesia hace memoria cada d\u00ed\u00ada en la misa, nos la pone delante en la imagen del  crucifijo: al contemplar el crucifijo, vemos conmemoradas en \u00e9l todas las v\u00ed\u00adctimas de la violencia humana, desde Abel hasta los hornos crematorios, desde las masacres de Shabra y Shatila hasta las v\u00ed\u00adctimas del terrorismo.  La Iglesia no invita a olvidar, a hacer como si todo esto no hubiera ocurrido: al contrario, exhorta a cultivar una l\u00facida conciencia hist\u00f3rica del pasado pr\u00f3ximo y remoto, a dar testimonio de todo lo que ha ocurrido, de todo lo que se ha sufrido, a extraer de ello lecciones permanentes para la resistencia a toda forma de violencia, mal y mentira, y a expresar este testimonio en el recuerdo de los ca\u00ed\u00addos, en la atenci\u00f3n a los inv\u00e1lidos, en el respeto y en el amor por las familias y por los hijos de las v\u00ed\u00adctimas. Esta memoria no es vengativa sino constructiva, estudia las causas y las razones profundas de las aberraciones de la violencia y la injusticia, para prevenirlas, desenmascararlas en esas manifestaciones que a\u00fan est\u00e1n presentes en medio de nosotros, a fin de impregnarlo todo \u2014hasta los acontecimientos m\u00e1s tr\u00e1gicos\u2014 de un dinamismo serio de paz y oposici\u00f3n al mal.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>La reproducci\u00f3n de las representaciones es un proceso de la fenomenogia psicosom\u00e1tica; hay algunas experiencias que pueden reproducirse im\u00e1genes, representaciones) y hay otras irreproducibles (actos volitivos, sentimientos). Esta complejidad de funciones suele comunmente identificarse con la memoria, llamada tambi\u00e9n reminiscencia,  imaginaci\u00f3n, o simplemente funci\u00f3n mnem\u00f3nica. A trav\u00e9s de interacciones psicof\u00ed\u00adsicas, de orden cerebral o neurofisiol\u00f3gicas, se intenta hablar hoy de los momentos etiol\u00f3gicos que est\u00e1n en la base del fen\u00f3meno, pero tambi\u00e9n de los momentos a trav\u00e9s de los cuales es analizado metodol\u00f3gicamente el fen\u00f3meno: fijaci\u00f3n de las representaciones, conservaci\u00f3n, evocaci\u00f3n, reconocimiento, fen\u00f3menos todos ellos que han llevado a los estudiosos a ciertas hip\u00f3tesis como el asocsiacionismo de las representaciones, el est\u00ed\u00admulo intercelular en que se insertan como momentos mismos de explicaci\u00f3n. En este plano psico-fisiol\u00f3gico todav\u00ed\u00ada hay muchas incertidumbres, lo mismo que en el plano filos\u00f3fico, donde todav\u00ed\u00ada se discute sobre la naturaleza de la \u00abmemoria\u00bb: reminiscencia intelectual (Plat\u00f3n, Plotino), facultad del compuesto humano (Arist\u00f3teles, Hegel, Bergson), factor fisiol\u00f3gico  (positivismo, evolucionismo).<br \/>\n En el campo cristiano, san Agust\u00ed\u00adn distingue tres clases de memoria:  del pasado (recuerdo), del presente (memoria de s\u00ed\u00ad mismo y de Dios) y sensorial (de las sensaciones pasadas) (De Trinitate 14, lO). Santo Tom\u00e1s de Aquino sostiene una doble memoria: una,  llamada tambi\u00e9n reminiscencia, conserva atemporalmente las im\u00e1genes y no es distinta del entendimiento posible, ya que \u00abad rationem potentiae passivae pertinet conservare sicut et recipere\u00bb (5. Th. 1, q. 79, a. 7); la segunda es una potencia sensitiva que conserva las im\u00e1genes pasadas, como una colecci\u00f3n de im\u00e1genes sensibles relativas al pasado : lo cual recuerda la c\u00e9lebre teor\u00ed\u00ada del asociacionismo en la conservaci\u00f3n de las im\u00e1genes. Tanto el simbolismo trinitario de la concepci\u00f3n agustiniana como el dualismo de la visi\u00f3n tomista son simples teorizaciones sin comprobaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica; es decir, estamos en un plano filos\u00f3fico que no puede verificarse con ninguna metodolog\u00ed\u00ada pertinente.<\/p>\n<p>La memoria, en el terreno espiritual, debe considerarse como sedimentaci\u00f3n experiencial del esp\u00ed\u00adritu, que remite siempre a la luz; por tanto, \u00e9ticamente concurre a la perfecci\u00f3n del acto humano; en el campo de la teolog\u00ed\u00ada espiritual, la memoria va unida a la esperanza, a la prudencia y a los dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Los maestros del esp\u00ed\u00adritu, como san Juan de la Cruz, hablan con profusi\u00f3n de la purificaci\u00f3n de la memoria, para que el hombre pueda lograr una profunda experiencia de Dios, libre de los afanes de la tierra; la memoria, en san Juan de la Cruz, es  algo distinto del entendimiento y de la voluntad; estamos entonces ante una concepci\u00f3n agustiniana llevada hasta sus \u00faltimas consecuencias. Hoy se percibe m\u00e1s bien la memoria como un torbellino oprimente: Falta el silencio interior para poder advertir su mido y su importancia en la Fenomenolog\u00ed\u00ada de la vida espiritual.<\/p>\n<p> G. Bove<\/p>\n<p> Bibl.: J. B. Metz, Memoria, en CFF, 11, 517 530; M. Fern\u00e1ndez Manzanedo, Doctrina tomista sobre la memoria, en Revista de Filosof\u00ed\u00ada 3 (Madrid 1960); H. Bergson, Materia y memoria, Aguilar, Madrid 1963; A. Lieury, La memoria, Herder, Barcelona 1978.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>A. NOMBRES 1. anamnesis (ajnavmnhsi\u00bb, 364), memoria (ana, arriba, o de nuevo, y B, N\u00c2\u00ba 1). Se utiliza: (a) en el mandamiento de Cristo en la instituci\u00f3n de la Cena del Se\u00f1or (Luk 22:19; 1Co 11:24,25, no \u00aben memoria de\u00bb, sino en un afectuoso traer a la mente de la persona misma); (b) de la memoria de los pecados (Heb 10:3  \u00abse hace memoria de los pecados\u00bb); lo que se indica, con respecto a los sacrificios bajo la ley, no es simplemente un traer a la memoria externamente, sino un despertar de la mente.\u00c2\u00b6 En la LXX, Lev 24:7; Num 10:10; Psa_38 y 70, t\u00ed\u00adtulos.\u00c2\u00b6 2. mneia (mneiva, 3417), denota recuerdo, menci\u00f3n (relacionado con mimnesko, recordar, traer a la memoria), y se usa siempre en relaci\u00f3n con la oraci\u00f3n, traduci\u00e9nd ose \u00abmemoria\u00bb en Eph 1:16; 1Th 1:2; Flm 4, siempre precedido del verbo \u00abhacer\u00bb; \u00abmenci\u00f3n\u00bb en Rom 1:9, tambi\u00e9n precedido del verbo \u00abhacer\u00bb; en Phi 1:3; 2Th 1:3, se traduce con el verbo \u00abacordar\u00bb, y \u00abrecordar\u00bb en 1Th 3:6: V\u00e9anse RECORDAR.\u00c2\u00b6 Cf. N\u00c2\u00ba 3. 3. mneme (mnhvmh, 3420), denota memoria (relacionado con mnaomai, v\u00e9ase B, N\u00c2\u00ba 1), recuerdo, menci\u00f3n (2Pe 1:5, \u00abmemoria\u00bb); aqu\u00ed\u00ad, sin embargo, se utiliza con poieo, hacer (voz media), y algunos expositores sugieren que el significado es \u00abhacer menci\u00f3n\u00bb.\u00c2\u00b6 4. mnemosunon (mnhmovsunon, 3422), (de mnemon, atento, o, muy literalmente, \u00abmemorioso\u00bb) denota memorial, aquello que mantiene vivo el recuerdo de alguien o de algo (Mat 26:13; Mc 14.9; Act 10:4).\u00c2\u00b6 5. jupomnesis (uJpovmnhsi\u00bb, 5280), denota un recordar a alguien, recordatorio; en 2Ti 1:5 se usa con lambano, recibir, lit.: \u00abhabiendo  0recibido un recordatorio\u00bb; RV, RVR, RVR77, Besson y VM traducen \u00abtrayendo a la memoria\u00bb (LBA: \u00abTengo presente la fe sincera\u00bb; NVI: \u00abA menudo evoco el recuerdo de tu fe sincera\u00bb); en 2Pe 1:13  \u00abamonestaci\u00f3n\u00bb; 3.1: \u00abexhortaci\u00f3n\u00bb. V\u00e9anse .\u00c2\u00b6 Nota: Se ha se\u00f1alado una distinci\u00f3n entre los N\u00c2\u00ba 1 y 5 en el sentido de que anamnesis indica un recuerdo no provocado, en tanto que jupomnesis es un recuerdo desencadenado por otro. B. Verbos 1. mimnesko (mimnhvskw, 3403), que procede de la m\u00e1s antigua forma mnaomai, significa, en la voz activa, recordar a alguien; en la voz media, recordar uno algo, acordarse, tener memoria de. Esta \u00faltima forma se encuentra Solo en tiempo presente, en Heb 2:6  \u00abte acuerdes\u00bb, y 13.3: \u00abacordaos\u00bb; el tiempo perfecto en 1Co 11:2 y 2Ti 1:4  \u00abos acord\u00e1is\u00bb y \u00abal acordarme\u00bb, respectivamente, se usa con un significado presente. En Luk 1:54  \u00abacord\u00e1ndose\u00bb; 2Pe 3:2  \u00abpara que teng\u00e1is memoria\u00bb; Jud_17  \u00abtened memoria\u00bb; Rev 16:19 (voz pasiva), \u00abvino en memoria\u00bb. La voz pasiva se utiliza tambi\u00e9n en Act 10:31  \u00abhan sido recordadas\u00bb. V\u00e9ase RECORDAR. 2. anamimnesko (ajnamimnhvskw, 363), (ana, de vuelta, y N\u00c2\u00ba 1), significa recordar, llamar a la memoria (1Co 4:17  \u00abos recordar\u00e1\u00bb); lo mismo en 2Ti 1:6, traducido en RVR \u00abte aconsejo\u00bb (VM: \u00abte amonesto\u00bb; RVR77: \u00abte recuerdo\u00bb); en la voz pasiva, acordarse, llamar a la memoria de uno mismo (Mc 11.21: \u00abacord\u00e1ndose\u00bb; 14.72: \u00abse acord\u00f3\u00bb; 2Co 7:15  \u00abse acuerda\u00bb; Heb 10:32  \u00abtraed a la memoria\u00bb). V\u00e9anse ACONSE JAR, RECORDAR.\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>Si interrog\u00e1semos la Biblia acerca de la memoria del hombre, podr\u00ed\u00adamos destacar algunas notaciones psicol\u00f3gicas, tales como el recuerdo de un beneficio (G\u00e9n 40,14) o el olvido de los consejos paternos (Tob 6,16), pero lo que aqu\u00ed\u00ad nos interesa es el sentido religioso de la memoria, su papel en la relaci\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>La Biblia habla de la memoria de Dios para con el hombre y de la memoria del hombre para con Dios. Todo recuerdo rec\u00ed\u00adproco implica acontecimientos pasados en que haya estado en relaci\u00f3n uno con otro; y tiene por efecto, al hacer presentes estos acontecimientos, renovar esa relaci\u00f3n. Tal es seguramente el caso entre Dios y su pueblo. La memoria b\u00ed\u00adblica se refiere a contactos acaecidos en el pasado, en los que qued\u00f3 establecida la alianza. Evocando estos hechos primordiales, refuerza la alianza; induce a vivir el \u00abd\u00ed\u00ada de hoy\u00bb con la intensidad de presencia que emana de la alianza. El recuerdo es aqu\u00ed\u00ad tanto m\u00e1s oportuno cuanto que se trata de acontecimientos privilegiados que decid\u00ed\u00adan sobre el porvenir y lo conten\u00ed\u00adan ya anticipadamente. S\u00f3lo el fiel recuerdo del pasado puede garantizar la buena orientaci\u00f3n del porvenir.<\/p>\n<p>1. Brote del recuerdo.<\/p>\n<p>a) Los hechos. El acontecimiento primero es la *creaci\u00f3n, signo ofrecido siempre al hombre para que se acuerde de Dios (Eclo 42,15-43, 33; Rom 1,20s). El hombre mismo es m\u00e1s que un signo, es la *imagen de Dios; as\u00ed\u00ad puede acordarse de \u00e9l. Las *alianzas sucesivas de Dios con el hombre (No\u00e9, Abraham, Mois\u00e9s, David) procedieron de la memoria de Dios: entonces se acord\u00f3 y prometi\u00f3 acordarse (G\u00e9n 8,1; 9,15ss; Ex 2,24; 2Sa 7) para salvar (G\u00e9n 19,29; Ex 6,5). Y el acontecimiento salvador que va a orientar para siempre la memoria del pueblo de Dios es la *pascua (Os 13,4ss).<\/p>\n<p>b) El recuerdo de los hechos. La memoria tiene no pocas maneras de prolongar en el presente la eficacia del pasado. En hebreo el sentido del verbo zkr en sus diversas formas da alguna idea de esto : acordarse, recordar, mencionar, pero tambi\u00e9n conservar e invocar, son otras tantas acciones que ejercen una funci\u00f3n de las m\u00e1s importantes en la vida espiritual de la liturgia.<\/p>\n<p>La invocaci\u00f3n del nombre es inseparable del recuerdo de la pascua (Ex 20,2), pues revelando su nombre fue como Dios inaugur\u00f3 la pascua (Ex 3), y la salvaci\u00f3n actual pedida por tal invocaci\u00f3n (Sal 20,8) se comprende como la renovaci\u00f3n de los prodigios antiguos (Sal 77; Jl 3). El memorial lit\u00fargico se aplica m\u00e1s expl\u00ed\u00adcitamente a despertar el \u00abrecuerdo de su alianza\u00bb; esta expresi\u00f3n, cara a la tradici\u00f3n sacerdotal, liga las dos_ memorias, la divina y la humana, a ritos c\u00ed\u00adclicos (*fiestas, *s\u00e1bado) o a lugares de reuni\u00f3n (*piedra, *altar, *arca, *tienda, *templo). La oraci\u00f3n, fundada en los hechos salvadores, est\u00e1 necesariamente empapada en la *acci\u00f3n de gracias, tonalidad normal del recuerdo delante de Dios (Ex 15, Sal 136).<\/p>\n<p>La conservaci\u00f3n de los recuerdos est\u00e1 garantizada por la transmisi\u00f3n de la *palabra, oral o escrita (Ex 12, 25ss; 17,14), especialmente en los libros de la *ley (Ex 34,27; Dt 31, 19ss). Entonces, en el fiel, la meditaci\u00f3n de la ley es la forma correlativa del recuerdo (Dt; Jos 1,8); esta atenci\u00f3n vigilante abre a la *sabidur\u00ed\u00ada (Prov 3,lss). La *obediencia a los mandamientos es en definitiva la expresi\u00f3n de ese recuerdo que consisteen \u00abguardar las v\u00ed\u00adas de Yahveh\u00bb (Sal 119; Sab 6,18; Is 26,8).<\/p>\n<p>2. El drama del olvido. Pero ah\u00ed\u00ad precisamente se muestra deficiente la memoria del hombre, al paso que Dios no olvida ni su palabra ni su nombre (Jet 1,12; Ez 20,14). A pesar de las amonestaciones del Deuteronomio (Dt 4,9; 8,11 ; 9,7): \u00abGu\u00e1rdate de olvidar a Yahveh tu Dios&#8230;, acu\u00e9rdate&#8230;\u00bb, el pueblo olvida a su Dios y ah\u00ed\u00ad est\u00e1 su pecado (Jue 8,34; Jer 2,13; Os 2,15)..Seg\u00fan la l\u00f3gica del *amor, parece Dios entonces olvidar a la esposa infiel, desgracia que deber\u00ed\u00ada inducirla a volver (Os 4,6; Miq 3,4; Jer 14,9). En efecto, toda aflicci\u00f3n deber\u00ed\u00ada reanimar en el hombre el recuerdo de Dios (2Par 15,2ss: Os 2,9; 5,15). Se a\u00f1ade la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica, que es una larga \u00abllamada\u00bb (Miq 6,3ss; Jer 13,22-25) destinada a poner el *coraz\u00f3n del hombre en el estado de receptividad en que Dios puede realizar su pascua (Ez 16,63; Dt 8,2ss).<\/p>\n<p>El arrepentimiento es, al mismo tiempo que recuerdo de las faltas, llamamiento a la memoria de Dios (Ez 16,61ss; Neh 1,7ss), y en el *perd\u00f3n Dios, cuya memoria es la del amor, se acuerda de la alianza (IRe 21,29; Jer 31,20) y se olvida el pecado (Jer 31,34).<\/p>\n<p>3. Del recuerdo a la espera. Y he aqu\u00ed\u00ad la paradoja: la pascua, ya pasada, tiene que venir todav\u00ed\u00ada. Esta toma de conciencia hace entrar al pueblo en la escatolog\u00ed\u00ada, esa cualidad que adquiere el *tiempo cuando est\u00e1 tan cargado de hechos decisivos que act\u00faa ya en \u00e9l el \u00absiglo venidero\u00bb determinando su curso. Esta percepci\u00f3n muy viva del futuro a trav\u00e9s del pasado caracteriza la memoria del pueblo despu\u00e9s del retorno del exilio; se ha operado una especie de mutaci\u00f3n. El recuerdo se convierte en espera y la memoria desemboca en la imaginaci\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica. El caso t\u00ed\u00adpico es el de Ezequiel (40-48) seguido por Zacar\u00ed\u00adas, Daniel, el cuarto evangelista y el autor del Apocalipsis.<\/p>\n<p>El pasado glorioso constituye, comunitariamente, en el seno de la aflicci\u00f3n presente, la prenda de la liberaci\u00f3n (Is 63,15-64,11; Sal 77; 79; 80; 89). Personalmente, el *pobre, aparentemente olvidado por Dios (Sal 10,12; 13,2), debe, sin embargo, saber que est\u00e1 presente a su amor (ls 66,2; Sal 9,19). La *prueba vuelve a avivar la memoria (IMac 2,51; Bar 4,27), y esto para prepararla al acontecimiento nuevo (Is 43,18s).<\/p>\n<p>4. De la presencia a la transparencia.<\/p>\n<p>a) Cuando \u00abYahveh est\u00e1 ah\u00ed\u00ad\u00bb (E:_ 48.35; Mt 1,23), la memoria coincide con el presente y tiene lugar el *cumplimiento o realizaci\u00f3n. El recuerdo de las *promesas y de la alianza pasa al acto en el acontecimiento de Cristo que recapitula el *tiempo (2Cor 1,20; Le 1,54.72). En \u00e9l se resuelve el drama de los dos olvidos mediante el retorno del hombre y el perd\u00f3n de Dios (Col 3,13). La memoria del hombre, acomodada a la de Dios que est\u00e1 totalmente orientada hacia delante, no tiene ya que mirar al pasado, sino a la persona de Cristo (Jn 14,6s; 2Cor 5,16s). En efecto, Cristo es el *hombre definitivamente presente a Dios, y Dios definitivamente presente al hombre: la mediaci\u00f3n psicol\u00f3gica y ritual de la memoria se realiza ontol\u00f3gicamente en Cristo sacerdote (Ef 2,18; Heb 7,25; 9,24).<\/p>\n<p>b) Pero el tiempo no se ha consumado todav\u00ed\u00ada, y la memoria -la de Dios por el Esp\u00ed\u00adritu, la del hombre por la vida en el Esp\u00ed\u00adritu &#8211; tiene todav\u00ed\u00ada su funci\u00f3n en esta nueva alianza que es la vida eterna actuando en el centro del tiempo. El *Esp\u00ed\u00adritu \u00abrecuerda\u00bb el misterio de Cristo, no como un *libro, sino en la actualidad personal de la palabra viva: la *tradici\u00f3n (Jn 14,26; 16.13). El Esp\u00ed\u00adritu realiza el misterio de Cristo en su cuerpo, no como un mero memorial, sino en la actualidad sacramental de este cuerpo a la vez resucitado y presente al mundo (Le 22,19s; 1Cor 11,24ss): la liturgia. Esta \u00abrepresentaci\u00f3n\u00bb de la *pascua, al igual que en \u00e9l AT, est\u00e1 enderezada a la acci\u00f3n, a la vida: la memoria cristiana consiste en \u00abguardar las v\u00ed\u00adas de Yahveh\u00bb, en guardar el testamento del Se\u00f1or, es decir, en permanecer en el *amnor (Jn 13,34; 15.l0ss; Un 3,24). Finalmente, \u00faltima acomodaci\u00f3n de la memoria del hombre a la de Dios: cuanto m\u00e1s penetra el Esp\u00ed\u00adritu en la vida de un cristiano, tanto m\u00e1s vigilante lo hace, tanto m\u00e1s atento a los \u00absignos de los tiempos\u00bb, testigo que deja transparentarse la activa presencia del Se\u00f1or y revela la aproximaci\u00f3n de su advenimiento (Ap 3.3; Flp 3,13s: 1Tes 5,1-10).<\/p>\n<p>&#8211;> Alianza &#8211; Eucarist\u00ed\u00ada &#8211; Testimonio &#8211; Tiempo.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Exo 12:14 este d\u00eda os ser\u00e1 en m, y lo celebrar\u00e9is 13:3 [673] Es la facultad retentiva y recordatoria que poseemos los seres vivos para recoger y conservar los hechos sensoriales o motores que realizamos en la vida ordinaria (memoria sensitiva) y para mantener en nuestro interior los esquemas mentales, las opciones libres y los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/memoria\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMEMORIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-11980","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11980","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11980"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11980\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11980"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11980"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11980"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}