{"id":11981,"date":"2016-02-05T08:15:02","date_gmt":"2016-02-05T13:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mentir\/"},"modified":"2016-02-05T08:15:02","modified_gmt":"2016-02-05T13:15:02","slug":"mentir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mentir\/","title":{"rendered":"MENTIR"},"content":{"rendered":"<p>v. Enga\u00f1ar<br \/>\nLev 19:11 no enga\u00f1ar\u00e9is ni mentir\u00e9is el uno al otro<br \/>\nNum 23:19 Dios no es hombre, para que mienta<br \/>\nJos 24:27 para que no mint\u00e1is contra vuestro Dios<br \/>\n1Ki 13:18 le dijo, minti\u00e9ndole: Yo .. soy profeta<br \/>\nPsa 89:35 he jurado por .. y no mentir\u00e9 a David<br \/>\nIsa 59:13 prevaricar y mentir contra Jehov\u00e1, y el<br \/>\n63:8<\/p>\n<hr>\n<p>[380]<\/p>\n<p>     El octavo mandamiento del Dec\u00e1logo de Mois\u00e9s indica el deber de decir la verdad en las relaciones con el pr\u00f3jimo y recoge la voluntad divina de respetar el derecho que los dem\u00e1s tienen a no ser enga\u00f1ados cuando prestan acogida a las palabras recibidas.<\/p>\n<p>    La formulaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica del Exodo centra la atenci\u00f3n en el respeto a la fama y a la libertad del pr\u00f3jimo: \u00abNo dar\u00e1s falso testimonio contra tu pr\u00f3jimo\u00bb (Ex. 20. 16; Deut. 5. 20). Pero la tradici\u00f3n cristiana ha hecho extensivo del decreto divino a todo lo que tiene que ver con el uso de la palabra y ha hecho \u00abpalabra de Dios\u00bb el principio natural de decir la verdad. Ello supone el que tiene que haber concordancia entre lo que se expresa exteriormente y lo que se siente o se piensa interiormente.<\/p>\n<p>    El hombre necesita vivir con los dem\u00e1s con paz y seguridad. Y eso no es posible si no hay sinceridad. Por eso la naturaleza desea y busca por naturaleza la verdad en los dem\u00e1s. La conciencia natural impone el deber de respetar lo que todo hombre tiene derecho a conocer y descubrir y a no perturbar ese derecho.<\/p>\n<p>    Es lo que declaraba el Concilio Vaticano II al hablar de la dignidad humana. \u00abTodos los hombres, conforme a su dignidad, por ser personas&#8230;, se ven impulsados, por su misma naturaleza, a buscar la verdad y, adem\u00e1s, tienen la obligaci\u00f3n moral de hacerlo, sobre todo con respecto a la verdad religiosa. Est\u00e1n obligados a adherirse a la verdad una vez que la han conocido y a ordenar toda su vida seg\u00fan sus exigencias\u00bb (Dignit. hum. 2).<\/p>\n<p>     Diversidad de t\u00e9rminos recuerdan la virtud de la veracidad y el amor a la verdad: sinceridad, nobleza, autenticidad, lealtad, franqueza, rectitud, honradez. Todas estas expresiones, contrarias a mentira, hipocres\u00ed\u00ada, enga\u00f1o, embuste, disimulo, calumnia, farsa, etc. indican espont\u00e1neamente lo que est\u00e1 bien y es deseable y lo que est\u00e1 mal y debe ser rechazado.<\/p>\n<p>    1. Conceptos b\u00ed\u00adblicos<br \/>\n    El Antiguo Testamento resalt\u00f3 el deber de respetar y promover la verdad, dando tonalidad personal y concreta al precepto y no qued\u00e1ndose en el principio m\u00e1s abstracto de la \u00e9tica. Se formula el precepto en forma de \u00abno dar falso testimonio contra el pr\u00f3jimo\u00bb y no en forma m\u00e1s general de \u00abno mentir\u00bb, no enga\u00f1ar, no falsear la verdad que el pr\u00f3jimo tiene derecho a conocer.<\/p>\n<p>    Pero en el fondo es lo que, desde el Dec\u00e1logo, la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada primero entendi\u00f3 y la moralidad cristiana m\u00e1s adelante desarroll\u00f3.<\/p>\n<p>    La Escritura Sagrada multiplic\u00f3 en los dem\u00e1s libros y textos las referencias condenatorias de los embustes, falsificaciones y enga\u00f1os. Las referencias existentes en el Antiguo Testamento a que se dijera siempre la verdad son muchas: \u00abDios es la verdad&#8230; Su Palabra es verdadera\u00bb (Prov. 8. 7). \u00abSu ley es verdad\u00bb (Sal. 119. 90 y 142). Su verdad se mantiene de edad en edad.\u00bb (Sal. 119. 90; Lc. 1. 50).<\/p>\n<p>    En ocasiones hay hechos patriarcales que reclaman ex\u00e9gesis adecuada: Abraham miente al Fara\u00f3n (Gen. 12.13), Jacob enga\u00f1a, con la colaboraci\u00f3n de su madre, a su padre Isaac (Gen. 27.19), David confunde con astucia a los sacerdotes de Nob (1 Sam. 21.3). Pero esos hechos quedan, adem\u00e1s de la correcta ex\u00e9gesis de los mismos, compensados con la frontal condena del \u00abpadre de la mentira\u00bb ya desde el para\u00ed\u00adso. Minti\u00f3 la serpiente a la mujer: \u00abNo, no morir\u00e9is. Al contrario, Dios sabe que, cuando com\u00e1is, ser\u00e9is semejantes a dioses\u00bb (Gen. 3.4)<\/p>\n<p>    La raz\u00f3n de la condena de toda mentira se puso siempre en el derecho de Dios sobre sus criaturas y en el deber natural de vivir el pr\u00f3jimo en confianza espont\u00e1nea y no con desconfianza habitual.<\/p>\n<p>    El concepto de verdad en el Antiguo Testamento refleja un rasgo de la trascendencia divina, y no s\u00f3lo una pr\u00e1ctica virtuosa del hombre. Dios es Verdad por esencia. Es sabio y poderoso y es sincero, fiel, infinitamente verdadero. Es la  verdad que ilumina la vida y es incompatible con el error y con la falsedad.<\/p>\n<p>    Los libros sapienciales sobre todo multiplicaron sus lecciones morales sobre la verdad y pusieron en guardia sobre el hombre mentiroso: Eclo. 20. 1-21 y 27. 4-30; Ecle. 20.20. Job en medio de sus sufrimientos proclamar\u00e1. \u00abYo siempre os dir\u00e9 la verdad a la cara\u00bb (Job 6.28)<\/p>\n<p>    En el Nuevo Testamento la idea se profundiza en otra dimensi\u00f3n, que desarrolla la original y natural interpretaci\u00f3n del Antiguo Testamento. Es la certeza y la aceptaci\u00f3n de que Cristo es mensajero de la verdad y quiere que sus seguidores transmitan la verdad a todo el mundo.<\/p>\n<p>   Jes\u00fas conden\u00f3 tajantemente la hipocres\u00ed\u00ada y la mentira (Mt. cap 23. 1-23) y reclam\u00f3 que sus seguidores vivieran conforme a la verdad, a imitaci\u00f3n del Padre que es autor de la verdad.<\/p>\n<p>    A sus adversarios les dec\u00ed\u00ada: \u00abVuestro Padre es el diablo&#8230; porque no hay verdad en \u00e9l; cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira\u00bb (Jn. 8. 44).<\/p>\n<p>    Y a sus disc\u00ed\u00adpulos les declaraba: \u00abEl Padre os dar\u00e1 el esp\u00ed\u00adritu de la verdad\u00bb (Jn. 14.6). Y a\u00f1ad\u00ed\u00ada: \u00abOs conviene que yo me vaya y as\u00ed\u00ad vendr\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu de la Verdad, al cual os conducir\u00e1 hasta la verdad plena\u00bb. (Jn. 16. 13)<\/p>\n<p>    Dios se presenta, sobre todo en los textos jo\u00e1nicos, como infinitamente sabio y su sabidur\u00ed\u00ada transciende a los hombres. Dios es la verdad y el diablo es la mentira. Mentir y decir la verdad son dos polos de una antinomia irreconciliable.<\/p>\n<p>    Jes\u00fas exige la sinceridad: \u00abSea vuestro lenguaje: \u00c2\u00b4s\u00ed\u00ad, s\u00ed\u00ad\u00c2\u00b4 o \u00c2\u00b4no, no\u00c2\u00b4, pues lo que de ah\u00ed\u00ad sobrepasa de mal principio proviene\u00bb. (Mt. 5. 37). La raz\u00f3n de ese deber de claridad y transparencia est\u00e1 en que Jesucristo se present\u00f3 como la verdad de Dios encarnada: el Verbo divino, la eterna Sabidur\u00ed\u00ada del Padre. \u00abLleno de gracia y de verdad\u00bb (Jn. 1. 14). Y por eso El es \u00abla luz del mundo\u00bb (Jn. 8. 12) y los seguidores deben vivir en la luz y en la verdad.<\/p>\n<p>    Las 187 veces que en los escritos del Nuevo Testamento aparece el t\u00e9rmino verdad (alezeia) o sus equivalentes dejan muy claro la opci\u00f3n evang\u00e9lica por la verdad. Pero adem\u00e1s hay 65 veces en que se cita la mentira (pseudomai); hay 31 veces en que se alude a la hipocres\u00ed\u00ada (hipokrites, hipocrinomai); y hay unas 200 expresiones que condenan t\u00e9rminos relacionados con la mentira: enga\u00f1o, extrav\u00ed\u00ado, doblez, disimulo, etc). todo esto deja muy en claro lo que es la mentira y su sentido antag\u00f3nico de la verdad en la misma Palabra sagrada.<\/p>\n<p>     El cristiano debe ser, como lo fue Cristo, portador de la verdad y enemigo de toda mentira. Es mensaje que se proclama muy claro: \u00abLa verdad es la que hace libres\u00bb (Jn. 8. 31-32); la verdad santifica (Jn. 17, 17); seguir a Jes\u00fas es vivir del \u00abEsp\u00ed\u00adritu de la verdad\u00bb (Jn. 14. 17), la verdad es plenitud (Jn. 16. 13).<\/p>\n<p>     Ante Pilatos Jes\u00fas reconoce \u00abhaber venido al mundo para dar testimonio de la verdad\u00bb (Jn. 18. 37).<\/p>\n<p>    Los cristianos de todos los tiempos siempre lo entendieron as\u00ed\u00ad y por eso el mandamiento del no mentir es algo m\u00e1s que una pr\u00e1ctica piadosa.<\/p>\n<p>    Entre los muchos mensajes que lo proclamaron, se pueden recordar las palabras del m\u00e1rtir S. Policarpo: \u00abTe bendigo por haberme juzgado digno de este d\u00ed\u00ada y esta hora, digno de ser contado en el n\u00famero de tus m\u00e1rtires&#8230; Has cumplido tu promesa, Dios de la fidelidad y de la verdad. Por esta gracia y por todo te alabo, te bendigo, te glorifico por el eterno y celestial Sumo Sacerdote, Jesucristo, tu Hijo amado. Por El, que est\u00e1 contigo y con el Esp\u00ed\u00adritu, te sea dada gloria ahora y en los siglos venideros. Am\u00e9n. (Del martirio 14, 2-3).<\/p>\n<p>    2. Etica de la verdad<br \/>\n    El octavo mandamiento proh\u00ed\u00adbe la mentira, pero ante todo exige la verdad. Su dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica tiene que ser m\u00e1s positiva que negativa. El mandato divino es amar la verdad de tal manera que la mentira resulte inaceptable. Y de esa forma el cristiano ordenar\u00e1 su conducta de cara a la pr\u00e1ctica de la virtud de la sinceridad, de la lealtad, de la nobleza.<\/p>\n<p>    Decir la verdad no es siempre \u00abdecir lo que se sabe\u00bb, pero s\u00ed\u00ad lo es \u00absaber lo que se dice\u00bb. De igual modo, la mentira no es \u00abocultar lo que no se debe decir\u00bb, sino decir algo diferente de los que se piensa, de lo que se esconde en la mente.<\/p>\n<p>    La \u00e9tica natural pone por soporte de la verdad o de la mentira el derecho ajeno. La mentira: \u00abdecir lo contrario de lo que se piensa con intenci\u00f3n de enga\u00f1ar\u00bb, perjudica al pr\u00f3jimo, haciendo que adquiera datos falsos. Se puede realizar de dos forma: impulsado directamente el enga\u00f1o, y dejando indirectamente que el receptor del mensaje se enga\u00f1e a s\u00ed\u00ad mismo. Y ambos procedimientos, que conducen al mismo resultado, implica un perjuicio para el derecho a la verdad que el pr\u00f3jimo puede tener. Si no lo tiene, el primer camino todav\u00ed\u00ada sigue siendo desordenado por ir directamente contra la verdad; pero el camino puede ser admisible en cuanto no es directo, sino indirectamente resultado de una acci\u00f3n de b\u00fasqueda a la que no se tiene derecho.<\/p>\n<p>    Por eso la Etica de la verdad es cuesti\u00f3n de an\u00e1lisis de derechos y deberes. Se resquebraja cuando se provoca el error en quien tiene derecho a la verdad. No se lesiona si no hay ese derecho.<\/p>\n<p>    Y para juzgar y actuar en ese sutil balanceo de derecho y de deber, se han de cultivar virtudes y actitudes adecuadas: discreci\u00f3n, prudencia, tacto, reserva, oportunidad, sensatez.<\/p>\n<p>    El que revela secretos naturales que no debe transmitir tambi\u00e9n esta violando el derecho a la verdad, que lo posee quien tiene el deber o el deseo justo de no comunicarla. Y el que no guarda la palabra que no debe decir, tambi\u00e9n perturba el orden del mismo modo que el que no dice la debe decir.<\/p>\n<p>     El car\u00e1cter de cada mentira est\u00e1, pues, en relaci\u00f3n al nivel del derecho a la verdad del pr\u00f3jimo. Y el desorden de cada violaci\u00f3n de la sinceridad se mide tambi\u00e9n por el derecho del pr\u00f3jimo a que su verdad sea respetada.<\/p>\n<p>     San Agust\u00ed\u00adn defin\u00ed\u00ada la mentira como \u00abdecir falsedad con intenci\u00f3n de enga\u00f1ar\u00bb (Mend. 4, 5). Es evidente que si no se tienen intenci\u00f3n de enga\u00f1ar, sino de proteger, de consolar, de respetar, no se estar\u00e1 en el nivel de la mentira, aunque pueda haber inducci\u00f3n al error.<\/p>\n<p>    Por eso la Etica natural condena el enga\u00f1o, el disimulo, o la inducci\u00f3n al error, pero tambi\u00e9n rechaza la indiscreci\u00f3n, la imprudencia, la violaci\u00f3n del secreto debido, la exageraci\u00f3n, la manipulaci\u00f3n de la informaci\u00f3n, muchas cosas m\u00e1s que alteran la serena y equilibrada posesi\u00f3n de la verdad.<\/p>\n<p>    3. Voluntad de Dios y verdad<br \/>\n    Adem\u00e1s de los datos y criterios relacionados con la verdad por v\u00ed\u00ada de \u00e9tica, de sentido natural de conciencia sana, la defensa de la verdad y el rechazo de la mentira pueden ser mirados tambi\u00e9n en clave de revelaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>    Dios ha dicho una palabra positiva a la inteligencia humana a trav\u00e9s la revelaci\u00f3n. El cristiano encuentra en la verdad una dimensi\u00f3n sobrenatural. Dios le ha pedido y ordenado que diga siempre la verdad como eco y reflejo de su gracia divina y sobrenatural.<\/p>\n<p>    Las m\u00faltiples veces que, sobre todo en el Nuevo Testamento, se habla del cultivo de la verdad y del respeto a la verdad reclaman tambi\u00e9n una delicada interpretaci\u00f3n relacionada con el amor a Dios y a los hombres. Descubrir que, en clave evang\u00e9lica, Dios ha querido un \u00abpureza mental\u00bb en sus seguidores es un criterio tambi\u00e9n de la educaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>    La limpieza con respecto a la verdad implica sinceridad y transparencia de vida, sencillez y delicadeza, imitaci\u00f3n de Cristo que es la verdad interior del alma, cultivo de la verdad en el pr\u00f3jimo en el cual reside el mismo Dios por la gracia.<\/p>\n<p>    El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica dice en este sentido trascendente: \u00abLa pr\u00e1ctica del bien y de la verdad va acompa\u00f1ada de un placer espiritual gratuito y de belleza moral. De igual modo, la verdad entra\u00f1a el gozo y el esplendor de la belleza espiritual. La verdad es bella por s\u00ed\u00ad misma. La verdad de la palabra, expresi\u00f3n racional del conocimiento de la realidad creada e increada, es necesaria al hombre dotado de inteligencia, pero la verdad puede tambi\u00e9n encontrar otras formas de expresi\u00f3n humana, complementarias, sobre todo cuando se trata de evocar lo que ella entra\u00f1a de indecible, las profundidades del coraz\u00f3n humano, las elevaciones del alma, el Misterio de Dios. (N\u00c2\u00ba 2500).<\/p>\n<p>    Es m\u00e1s o menos lo que Jes\u00fas dec\u00ed\u00ada a la samaritana: \u00abLos verdaderos adoradores adorar\u00e1n al Padre en Esp\u00ed\u00adritu y en Verdad\u00bb (Jn. 4.23). Y esa verdad de referencia no es una abstracci\u00f3n lejana, sino una persona que se proclama a si mismo Verdad. \u00abYo soy el Camino, la Verdad y la Vida\u00bb (Jn. 14. 6). Yo soy la luz, la claridad, el reflejo del m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>   Y adem\u00e1s de serlo, Jes\u00fas de declara portador de ella: \u00abMi palabra es la verdad, porque yo no estoy solo\u00bb (Jn. 8. 16)<\/p>\n<p>    Los mismos adversarios de Jes\u00fas le declaraba portador de la verdad: \u00abMaestro, sabemos que eres veraz y que ense\u00f1as el camino de Dios con verdad\u00bb (Mt. 22. 16) Y Jes\u00fas, que los conoc\u00ed\u00ada y los identificaba, les respond\u00ed\u00adan con alusiones a la verdad tal cual es, las pruebas de las obras. \u00abEl que obra la verdad va a la luz\u00bb (Jn, 3.21&#8243; (Mt. 22.16)<\/p>\n<p>    Y los Ap\u00f3stoles m\u00e1s adelante recordar\u00ed\u00adan el valor operativo de esa verdad que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada tra\u00ed\u00addo a la tierra y la convertir\u00ed\u00adan en mensaje llevado a todos los hombres. \u00abVosotros hab\u00e9is sido ense\u00f1ados conforme a la verdad de Jes\u00fas\u00bb (Ef. 4. 21)<\/p>\n<p>    4. Pecados contra la verdad<br \/>\n    Un repaso resumido de atentados a la verdad, de mentiras que acechan al cristiano, ayuda siempre a evitar las desviaciones de la verdad.<\/p>\n<p>    Son pecados contra la verdad ciertas actitudes, deseos o acciones como las siguientes:<\/p>\n<p>    4.1. Lesiones a s\u00ed\u00ad mismo<br \/>\n    El hombre puede faltar a la verdad cuando se ense\u00f1a a s\u00ed\u00ad mismo el error y si se refugia culpablemente en el enga\u00f1o que le afecta.<\/p>\n<p>   &#8211; Tal puede ser la obstinaci\u00f3n en el mal comportamiento, justific\u00e1ndose con excusas y con pretextos.<\/p>\n<p>   &#8211; Existe enga\u00f1o culpable en la herej\u00ed\u00ada, cuando se aferra la mente a una doctrina falsa, o al cisma, cuando se rompe la comuni\u00f3n por orgullo o vanidad.<\/p>\n<p>   &#8211; La vanagloria o jactancia fantasiosa en las propias excelencias, la soberbia y la falta de humildad, la ruptura de la sencillez y de la modestia.<\/p>\n<p>   &#8211; La insinceridad de vida, sobre todo si voluntariamente uno se mantiene en la ignorancia, creyendo que con ello se elimina el deber de obrar el bien.<\/p>\n<p>     4.2. Lesiones a los dem\u00e1s<\/p>\n<p>     Pero es m\u00e1s frecuente la violaci\u00f3n de la verdad cuando los dem\u00e1s tienen derecho a ella. La mentira entonces atenta contra el derecho a saber, necesario para todo juicio y decisi\u00f3n humanos.<\/p>\n<p>   Esas lesiones contienen el germen de la divisi\u00f3n de los esp\u00ed\u00adritus, socava la confianza entre los hombres, rompe el tejido de las relaciones sociales. Su gravedad se mide seg\u00fan la naturaleza de la verdad que deforma, seg\u00fan sus circunstancias, seg\u00fan las intenciones.<\/p>\n<p>    Algunos de esos atentados a la verdad, que destruyen la \u00e9tica y alejan al creyente de la voluntad expl\u00ed\u00adcita del mismo Dios revelador, pueden ser los siguientes:<br \/>\n   &#8211; Juicio temerario. Es el pensamiento adverso, m\u00e1s o menos malintencionado, a las buenas condiciones o intenciones del ser y del obrar del pr\u00f3jimo. Juicio es pensar de determinada manera. Temeridad es juzgar sin pruebas ni razones. Adem\u00e1s de ser contrario a la bondad del hombre, puede ser falta de caridad y de justicia, si el juicio se convierte en difamaci\u00f3n, en vacilaci\u00f3n exteriorizada, en sospecha vana y lesiva para la paz.<\/p>\n<p>   &#8211;  Maledicencia y difamaci\u00f3n. Implica el uso de la expresi\u00f3n externa (palabra, gesto, actitud) para ofender y perjudicar al pr\u00f3jimo, se trate de personas singulares o de grupos y comunidades. El maledicente o maldiciente ofende, aunque lo que dice tenga una base de verdad. Si no se guarda la requerida discreci\u00f3n y moderaci\u00f3n en el hablar y, sobre todo, si se hace sin ninguna autoridad, oportunidad o necesidad, la ofensa a la verdad va unida con la lesi\u00f3n de la caridad.<\/p>\n<p>   &#8211; Calumnia. Es la maledicencia con mentira. Adem\u00e1s de faltar a la verdad y a la caridad, se perjudica la misma justicia. El calumniador queda en la obligaci\u00f3n de restituir la fama o la dignidad que destruye con el feo vicio de la calumnia.<\/p>\n<p>   &#8211; La contumelia. Es la calumnia con ofensa. No solamente ofende en la reputaci\u00f3n sino hiere directamente en presencia del ofendido indefenso.<\/p>\n<p>   &#8211; La adulaci\u00f3n. Es la alabanza innecesaria y dolosa, que hace creer a una persona cualidades o situaciones que realmente no posee, provocando una conducta perjudicial para s\u00ed\u00ad mismo o para los dem\u00e1s. Es una forma de enga\u00f1o y de originar perjuicio, sobre todo si el que la recibe, por car\u00e1cter o por inteligencia, no tiene capacidad defensiva para situar las alabanzas en su justo alcance o si emprende acciones para las que no estaba preparado.<\/p>\n<p>   &#8211; Perjurio. Es una afirmaci\u00f3n contraria a la verdad, pero apoyada en una invocaci\u00f3n a la divinidad para dar m\u00e1s fuerza a la propia palabra ante las personas que las reciben. Al invocar la dignidad divina sobre una falsedad, se lesiona la virtud de la religi\u00f3n, sobre todo si el perjurio se hace con notoriedad y publicidad.<\/p>\n<p> 5. Problemas especiales<br \/>\n    Determinadas situaciones pueden generar dudas y vacilaciones en la conciencia de quien quiere actuar con verdad o perplejidad de quien dudan entre dos o m\u00e1s caminos aparentemente buenos que se le presentan.<\/p>\n<p>    Algunas cuestiones interesa en ocasiones clarificar a los catequizandos<br \/>\n   &#8211; El secreto profesional. Los secretos profesionales (que obligan a los m\u00e9dicos, juristas, pol\u00ed\u00adticos, etc.) o las confidencias hechas bajo secreto moral (consejeros, educadores, amigos) deben ser guardados en virtud del deber de la verdad, de la justicia y de la solidaridad.<\/p>\n<p>    Salvo el caso de que su revelaci\u00f3n fuera necesaria que evitar males mayores, resultan obligaciones graves de conciencia y exigencia de justicia.<\/p>\n<p>   &#8211; El sigilo sacramental. En algunas ocasiones se hallan los secretos naturales refrendados por lo deberes impuestos por la virtud de religi\u00f3n, como es el caso del \u00absecreto de confesi\u00f3n\u00bb al que se obliga el confesor, quien cometer\u00ed\u00ada sacrilegio con graves penas de la Iglesia si lo revelara.<\/p>\n<p> &#8211; Las informaciones injustas. Por privilegiadas o por lesivas a terceros, son tambi\u00e9n materias que rozan el derecho a saber. Deben ser evitadas. Y en el caso de ser conocidas, aunque no hayan sido confiadas bajo secreto, no deben ser divulgadas sin una raz\u00f3n grave y proporcionada. Se debe guardar la justa reserva respecto a la vida privada de personas, de comunidades, sobre todo si son de dignidad especialmente significativa n la sociedad o si resultan especialmente vulnerables.<\/p>\n<p> &#8211; Medios de comunicaci\u00f3n. Por naturaleza son informativos. Pero los l\u00ed\u00admites de la informaci\u00f3n, recibida y ofrecida, y sobre todo de la divulgaci\u00f3n de la informaci\u00f3n, est\u00e1 en el derecho de las personas o de los grupos a la intimidad y en los inconvenientes o alteraciones que resultan de la difusi\u00f3n escandalosa o contra la voluntad de los interesados. Aunque sea poco frecuente el control period\u00ed\u00adstico en temas escabrosos, er\u00f3ticos o violentos, el periodista o propietario del medio es \u00e9ticamente responsable de lo que divulga. Debe respetar la justicia, el honor, la intimidad y la caridad.<\/p>\n<p> &#8211; Datos de investigador. Algo parecido acontece con los hallazgos del investigador que adquiere datos que difaman a figuras hist\u00f3ricas o a sociedades o grupos del pasado. Aunque el tiempo haya amortiguado o anulado los derechos a la intimidad o a la fama, resulta a veces conflictivo para la conciencia si es calumnia o maledicencia revelar ciertos descubrimientos.<\/p>\n<p> 6. Catequesis de la verdad<br \/>\n    La educaci\u00f3n para el amor a la verdad y para superar la tentaci\u00f3n de la mentira es importante en la moral cristiana. Tiene que realizarse con tacto delicado.<\/p>\n<p>    No es una educaci\u00f3n que se resuelve con un programa prefabricado o que se aplique a todos de forma suficiente en determinada etapa de la vida. Es m\u00e1s bien una labor pedag\u00f3gica continua e imperceptible, h\u00e1bil y personal, motivada y respetuosa con la libertad, la cual se realiza m\u00e1s por contacto y experiencias vitales en ambientes \u00e9ticamente sanos  que mediante consignas abstractas.<\/p>\n<p>     El educador de la fe debe ayudar al mismo educando para que sea \u00e9l quien descubra, por sus impulsos naturales hacia el bien y por el conveniente estudio y aceptaci\u00f3n de los mensajes cristianos, todo aquello que supone nobleza, honestidad, sinceridad, veracidad y sobre todo verdad.<\/p>\n<p>     Por eso debe educarse al ni\u00f1o y al joven desde los primeros a\u00f1os de la vida. Los criterios en este terreno son claros: debe hacerse de manera delicada, inteligente, continua, testimonial.<\/p>\n<p> &#8211; Ha de adaptarse a los diversos estadios evolutivos, recordando que hay una etapa de fabulaci\u00f3n y animismo (3-5 a\u00f1os, cuando abunda la mentira psicol\u00f3gica), una etapa de utop\u00ed\u00ada adolescente (que tiende al disimulo defensivo por intimismo puberal), y hay ocasionales per\u00ed\u00adodos de fragilidad \u00e9tica en la vida (crisis y tr\u00e1nsitos de irresponsabilidad o propensi\u00f3n a la excusa). Por eso nos son universalmente todos los criterios ni todos los procedimientos.<\/p>\n<p>   &#8211; La cultura moderna est\u00e1 llena de convencionalismos, artificios, modas, rivalidades psicol\u00f3gicas y sociales. Puede resultar dif\u00ed\u00adcil lograr actitudes serenas de sinceridad y sencillez. El educador no debe desanimarse por las contradicciones que halla en el ambiente y en la familia. Aunque resulte dif\u00ed\u00adcil, siempre ha de reclamar transparencia y fidelidad a la propia palabra, como debe sugerirla, o exigirla, en las comunicaciones con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>   &#8211; Las f\u00f3rmulas sociales est\u00e1n llenas de expresiones y frases materialmente insinceras. Hay que ense\u00f1ar al educando a reflexionar sobre lo que se dice por costumbre y ayudar a desprenderse de ritos, h\u00e1bitos y modelos de lenguaje que no responden a la realidad.<\/p>\n<p>   &#8211; El cultivo de virtudes como delicadeza, discreci\u00f3n, prudencia, oportunidad en el hablar, moderaci\u00f3n, realismo, no se improvisa. Supone otros aspectos que s\u00f3lo personas desarrolladas en ambientes moralmente limpios logran conseguir.<\/p>\n<p> &#8211; Adem\u00e1s hay que ayudar a elevarse desde el plano natural al sobrenatural, desde la honradez en el hablar a la referencia a Dios que escucha todas las palabras. Esa educaci\u00f3n \u00abreligiosa\u00bb y no solo \u00e9tica, debe ser el ideal del buen educador de la fe.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Enga\u00f1ar Lev 19:11 no enga\u00f1ar\u00e9is ni mentir\u00e9is el uno al otro Num 23:19 Dios no es hombre, para que mienta Jos 24:27 para que no mint\u00e1is contra vuestro Dios 1Ki 13:18 le dijo, minti\u00e9ndole: Yo .. soy profeta Psa 89:35 he jurado por .. y no mentir\u00e9 a David Isa 59:13 prevaricar y mentir &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mentir\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMENTIR\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-11981","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11981","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11981"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11981\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11981"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11981"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11981"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}