{"id":11983,"date":"2016-02-05T08:15:06","date_gmt":"2016-02-05T13:15:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/misericordia-divina\/"},"modified":"2016-02-05T08:15:06","modified_gmt":"2016-02-05T13:15:06","slug":"misericordia-divina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/misericordia-divina\/","title":{"rendered":"MISERICORDIA DIVINA"},"content":{"rendered":"<p>[223]<\/p>\n<p>     Es un tema b\u00e1sico y prioritario en la catequesis, pues de \u00e9l depende la orientaci\u00f3n de muchos otros rasgos. La conciencia de la bondad divina es condicionante para la vida cristiana. Educar la fe desde la perspectiva de un Dios infinitamente misericordioso es el manantial de la religiosidad sana, es decir en donde la gratuidad se transforme en gratitud.<\/p>\n<p>    1. Dios es misericordioso<br \/>\n    Dios se muestra bueno, compasivo, generoso con los hombres. Y los hombres deben responder con la caridad: caridad pura o amor a Dios; caridad proyectiva o amor al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>    Es el reclamo m\u00e1s insistente y persistente del Dios Padre que Cristo presenta en el Evangelio: Padre bondadoso, Providente, dispuesto al perd\u00f3n. Es decisivo para una buena educaci\u00f3n en la fe el descubrir la misericordia del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    Dios es la bondad absoluta, en s\u00ed\u00ad, en relaci\u00f3n a los seres inteligentes y en referencia a todas las cosas creadas. De este principio se derivan todas las consideraciones sobre el amor a Dios, sobre la caridad, sobre la fe, sobre la oraci\u00f3n, sobre la Providencia, sobre la Misericordia, sobre la perfecci\u00f3n divina, sobre nuestro deber de acercarnos a El.<\/p>\n<p>    La bondad de cualquier criatura, incluida el hombre, s\u00f3lo es posible en cuanto reflejo de la Bondad suprema y esencial divina.<\/p>\n<p>    2. Rasgos de la bondad divina<br \/>\n    Tres aspectos pr\u00e1cticos de la bondad divina interesan de forma especial en la catequesis: La bondad moral en Dios o santidad, la bondad proyectiva o benovolencia, la misericordia divina o compasi\u00f3n con las miserias y debilidades de los hombres pecadores.<\/p>\n<p>      2.1. La bondad moral.<\/p>\n<p>   Es la santidad de Dios. Consiste en la ausencia en Dios de la minima limitaci\u00f3n o imperfecci\u00f3n. Por eso es preciso ense\u00f1ar a ver a Dios como la plenitud del amor y de la perfecci\u00f3n. Cualquier limitaci\u00f3n o carencia de afecto, de generosidad, de perfecci\u00f3n, es incompatible con la idea de Dios. La santidad de Dios es la absoluta bondad moral o perfecci\u00f3n en el amor.<\/p>\n<p>    La Palabra de Dios abunda en este recuerdo divino y en el deseo de presentar a Dios como compasivo y amante de los hombres: del pueblo elegido y de cada persona en particular   Y los textos b\u00ed\u00adblicos se multiplican de forma inacabable: \u00abDios es santo\u00bb y \u00abDios es fiel y ajeno a toda maldad.\u00bb (Deut. 32. 4); \u00abNo eres t\u00fa un Dios a quien le agrade la injusticia\u00bb (Sal.5.5); \u00abOh Dios, santos son tus caminos!\u00bb (Sal. 76, 14); \u00c2\u00a1Santo, santo, santo Yahv\u00e9 Sebaot! Est\u00e1 la tierra toda llena de tu gloria\u00bb (Is. 6. 3).<\/p>\n<p>    La piedad tradicional, la liturgia, la ascesis que se refleja en la vida de todos los santos, los mensajes de los escritores y pastores cristianos, reflejan preferentemente la santidad de Dios.<\/p>\n<p>    Esta visi\u00f3n de la santidad divina es esencial en la buena catequesis, pues el contraste entre el Dios bueno y el hombre pecador es el camino m\u00e1s asequible para entender, acoger y convertir en vida el mensaje cristiano. De aqu\u00ed\u00ad arranca la conversi\u00f3n o vuelta a Dios, el Reino de Dios o asimilaci\u00f3n del amor de Dios, y la entrega plena a la divinidad. Es la palanca que hace al hombre desear hacerse cada vez mejor mediante la uni\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>    2.2. La benevolencia divina.<\/p>\n<p>    Dios siempre quiere el bien y su benignidad con respecto a los hombres no tiene l\u00ed\u00admite. La bondad divina hace referencia a los bienes continuos que ellos reciben de su generosidad suprema. Dios no s\u00f3lo es bueno, sino que se manifiesta como tal. Hace continuos beneficios, de modo que el hombre queda abrumado por tantos dones naturales y sobrenaturales que recibe desde su nacimiento.<\/p>\n<p>    Adem\u00e1s de amarle por s\u00ed\u00ad mismo, por su bondad metaf\u00ed\u00adsica, el hombre debe aprender a amarle como agradecimiento por su bondad. Esta actitud puede parecer a primera vista como interesada y ego\u00ed\u00adsta y por lo tanto parcial e imperfecta.<\/p>\n<p>    Pero en la catequesis es importante aceptarla como natural en el ser inmadura, debido al egocentrismo del ni\u00f1o y del joven, incluso de las personas de sencilla complexi\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>    La benevolencia de Dios se manifiesta en los innumerables bienes que da. Ante ellos tenemos que sentir el agradecimiento, la seguridad y el deseo de respuesta, sobre todo cumpliendo su santa voluntad.<\/p>\n<p>    En el hecho de recibir de Dios, Padre de todos los hombres, los bienes abundantes que proporciona, est\u00e1 la base para entender el por qu\u00e9 debemos compartirlos con los dem\u00e1s. El amor al pr\u00f3jimo es efecto del amor a Dios y el amor a Dios es coronaci\u00f3n del amor al pr\u00f3jimo.<br \/>\n  2.3. La misericordia<br \/>\n    La misericordia divina es una forma de la visi\u00f3n amorosa de la divinidad. Es la misma benignidad de Dios, que se compadece de todos los hombres.<\/p>\n<p>    Su coraz\u00f3n infinito tiene misericordia para todos: los pecadores, los d\u00e9biles, los pobres, los abandonados. Les llena de beneficios, destruye en ellos las miserias que les afectan, les ayuda a superar los males morales del vicio y del pecado.<\/p>\n<p>    Dios es infinitamente misericordioso y como tal debe ser presentado. Pero es conveniente no identificar la misericordia con la debilidad. El catequista no debe reducir la compasi\u00f3n divina a un sentimiento humano de mera ternura. Debe hacerla compatible con la justicia, con la exigencia del deber, con la fortaleza y con su grandeza suprema.<\/p>\n<p>    Dios, como Ser perfect\u00ed\u00adsimo, no reduce su amor a los hombres un afecto de compasi\u00f3n en sentido estricto (participar en los padecimientos de otra persona). Dios no sufre, pues no puede padecer en cuanto Dios. Su misericordia es m\u00e1s trascendente y aleja de las criaturas la miseria, sobre todo del pecado.<\/p>\n<p>    La Sagrada Escritura recuerda continuamente la misericordia: \u00abEs Yahv\u00e9 compasivo y benigno, tardo a la ira, rico en clemencia\u00bb (Sal 102. 8); \u00abEs benigno Yahv\u00e9 para con todos, y su misericordia est\u00e1 en todas sus criaturas\u00bb (Sal. 144. 9).<\/p>\n<p>    La misericordia divina se manifiesta en su plenitud en la multitud de textos del Nuevo Testamento: (Lc. 6, 36; 2 Cor. 1. 3; Ef. 2. 4&#8230;)  En ellos se alude a la compasi\u00f3n del Se\u00f1or con sus criaturas: 78 veces se emplea en el Nuevo Testamento el verbo \u00abeleos\u00bb, compadecerse; 12 veces surge la idea de \u00aboiktirmos\u00bb, compasi\u00f3n; unas cien veces se usa la idea de perd\u00f3n con sentido de misericordia, innumerables t\u00e9rminos equivalentes, como pena, generosidad, acogida, dolor, d\u00e1diva, etc, aluden a las disposici\u00f3n misericordiosa de Dios con respecto a los hombres. Los textos an\u00e1logos son innumerables. Se puede decir que ninguna idea abunda tanto como la de misericordia.<\/p>\n<p>    3. Misericordia en Cristo<br \/>\n    El reflejo m\u00e1s sublime de la misericordia divina es la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios para redimir a los hombres por amor. (Lc. 1. 78; Jn. 3. 16; Tit. 3. 4)<\/p>\n<p>    En la encarnaci\u00f3n tom\u00f3 el Hijo de Dios una naturaleza humana y con ella pod\u00ed\u00ada ya sentir el afecto de la \u00abcompasi\u00f3n\u00bb por los hombres: \u00abPor esto hubo de asemejarse en todo a sus hermanos, a fin de hacerse Pont\u00ed\u00adfice misericordioso y fiel, en las cosas que tocan a Dios para expiar los pecados del pueblo\u00bb (Hebr. 2. 17 y Hebr. 4. 15). Cristo es la encarnaci\u00f3n del Verbo por amor a los hombres. En el se da la perfecta encarnaci\u00f3n del amor salv\u00ed\u00adfico. Es el amor divino hecho hombre.<\/p>\n<p>    3.1. Misericordia y Catequesis<br \/>\n    El catequista tiene que valorar su misma acci\u00f3n en beneficio de los catequizandos como una participaci\u00f3n en la misericordia del Se\u00f1or. Debe recordar que \u00abtodas las sendas de Yahv\u00e9 son misericordia y bondad para los que guardan el pacto y los mandamientos\u00bb (Sal. 24. 10). Pero debe tener en cuenta que su misma tarea de catequista es un modo de hacer presente la misericordia divina en la vida de sus catequizandos.<\/p>\n<p>   &#8211; Presentar\u00e1 el mensaje de la misericordia como punto de partida de toda su tarea.<\/p>\n<p>   &#8211; Lo har\u00e1 fuente de inspiraci\u00f3n de la piedad del catequizando, ense\u00f1\u00e1ndole a dar gracia a Dios.<\/p>\n<p>   &#8211; Lo convertir\u00e1 en base de su vida espiritual, sobre todo trat\u00e1ndose de ni\u00f1os y j\u00f3venes espiritualmente necesitados de ayuda, protecci\u00f3n e iluminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Lo har\u00e1 compatible con los sentimientos m\u00e1s puros de respeto a la justifica divina, de cultivo de la fortaleza moral y de apertura a la caridad fraterna.<\/p>\n<p>   &#8211; Tratar\u00e1 de personalizar estos sentimientos y transformarlos en hechos de vida cotidiana, para que no se queden en simples afectos fugaces y parciales.<\/p>\n<p>     En todo caso, el catequista recordar\u00e1 que la s\u00ed\u00adntesis m\u00e1s excelsa de la misericordia y de la justicia divinas se halla en la muerte de Jesucristo en la cruz tal como nos la presenta la Palabra de Dios. (Jn 3. 16; Rom. 3. 25)<\/p>\n<p>     Ella es el punto de partida de nuestra vida de fe y a trav\u00e9s de ella recibimos la plenitud del perd\u00f3n divino y aprendemos a volvernos hacia los hermanos con actitudes de comprensi\u00f3n, bondad y perd\u00f3n.<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n es bueno el recordar que la misericordia de Dios no es una mera manifestaci\u00f3n de la bondad y amor divinos. Es, al mismo tiempo, la se\u00f1al clara y cautivadora del poder y majestad de Dios: \u00abT\u00fa tienes piedad de todos los hombres, porque todo lo puedes hacer \u00bb (Sab. 1. 1).<\/p>\n<p>    Por eso acudimos a Dios, pues tenemos confianza en su poder, pero tambi\u00e9n en el amor misericordioso que tiene con nosotros.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[223] Es un tema b\u00e1sico y prioritario en la catequesis, pues de \u00e9l depende la orientaci\u00f3n de muchos otros rasgos. La conciencia de la bondad divina es condicionante para la vida cristiana. 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