{"id":11984,"date":"2016-02-05T08:15:08","date_gmt":"2016-02-05T13:15:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mision-de-la-iglesia\/"},"modified":"2016-02-05T08:15:08","modified_gmt":"2016-02-05T13:15:08","slug":"mision-de-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mision-de-la-iglesia\/","title":{"rendered":"MISION DE LA IGLESIA"},"content":{"rendered":"<p>[263]<\/p>\n<p>     La Iglesia fue fundada por el Dios-Hombre, Jesucristo. Y la fund\u00f3 para que conservara en la tierra su mensaje de salvaci\u00f3n, es decir para que acompa\u00f1ara en el tiempo y por toda la tierra a los hombres a los que Jes\u00fas vino salvar<br \/>\n    Siempre la Iglesia ha llevado impresa en su conciencia colectiva la misi\u00f3n para la que Jes\u00fas la puso en este mundo. El Concilio del Vaticano I hizo la siguiente declaraci\u00f3n en la Constituci\u00f3n sobre la Iglesia: \u00abEl Pastor eterno y obispo de nuestras almas (1 Petr. 2, 25) decidi\u00f3 edificar la santa Iglesia a fin de hacer perenne la obra salvadora de la redenci\u00f3n, y para que en ella, como en la casa del Dios vivo, se reunieran todos los fieles con el v\u00ed\u00adnculo de una fe y una caridad.\u00bb (Denz. 1821)<\/p>\n<p>    Y el Concilio Vaticano II, un siglo despu\u00e9s, resaltaba m\u00e1s esta persuasi\u00f3n de que s\u00f3lo la misi\u00f3n de mantener vivo y de extender vivificante el mensaje de Jes\u00fas da sentido a su existencia: \u00abAunque la Iglesia, por la virtud del Esp\u00ed\u00adritu Santo, se ha mantenido como Esposa fiel del Se\u00f1or y nunca ha cesado de ser signo de salvaci\u00f3n en el mundo, sabe muy bien que, a lo largo de su prolongada historia, no siempre fueron todos sus miembros, cl\u00e9rigos o laicos, fieles al Esp\u00ed\u00adritu de Dios.<\/p>\n<p>    Sabe tambi\u00e9n la Iglesia que aun hoy d\u00ed\u00ada es mucha la distancia que se da entre el mensaje que ella anuncia y la fragilidad humana de los mensajeros a quienes est\u00e1 confiado el Evangelio.<\/p>\n<p>    Dejado a un lado el juicio de la historia sobre estas deficiencias, debemos sin embargo tener conciencia de ellas y combatirlas con la m\u00e1xima energ\u00ed\u00ada para que no da\u00f1e la difusi\u00f3n del Evangelio. Adem\u00e1s conoce la Iglesia cu\u00e1nto le queda por madurar, por su experiencia siglos, en la relaci\u00f3n que debe mantener con el mundo.<\/p>\n<p>    Dirigida por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, la Iglesia, como madre, no cesa de exhortar a sus hijos a la purificaci\u00f3n y a la renovaci\u00f3n para que brille con mayor claridad la se\u00f1al de Cristo en el rostro de la Iglesia.\u00bb  (Gaudium et Spes 43)<\/p>\n<p>  1. Conciencia de mensajera  Mensajera de Jes\u00fas, la Iglesia fue siempre consciente de que su obra en el mundo era continuar la acci\u00f3n salvadora de su Fundador. Ella se defini\u00f3 en todas las ocasiones como la Madre y Maestra de los hombres. A todos ofreci\u00f3 el testimonio de su mensaje que era de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Hizo lo posible para que los hombres vivieran en conformidad con la Palabra tra\u00ed\u00adda por el Se\u00f1or al mundo.<\/p>\n<p>    Sus ense\u00f1anzas se convirtieron en vida para cuantos quisieron acogerlas con bondad de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Fue su mensaje un himno a la misericordia del Padre celestial, que no dej\u00f3 abandonados a los hombres en su pecado. El mismo mensaje de Jes\u00fas fue el que la Iglesia llev\u00f3 al mundo. El Padre Dios ha amado a los hombres desde siempre. Quiere que todos se salven. A todos ofrece su gracia y su perd\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Fue un mensaje sobre la Palabra tra\u00ed\u00adda por el Hijo. Ella se identific\u00f3 siempre con el Se\u00f1or Jes\u00fas, sabiendo que era el Hijo de Dios encarnado, el que ofreci\u00f3 su vida en la cruz por todos los hombres, el que resucit\u00f3 al tercer d\u00ed\u00ada para triunfar en la Gloria.<\/p>\n<p>   &#8211; Tambi\u00e9n fue un mensaje de la santidad ofrecida por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, el enviado del Padre y del Hijo, el don supremo que dio vida al mundo y se present\u00f3 como la cumbre del amor y de la gracia de Dios.<\/p>\n<p>   &#8211;  En definitiva, la Iglesia fue siempre portadora de un mensaje de misericordia, de verdad y de plenitud divina. La Iglesia ense\u00f1\u00f3 a los hombres a confiar en Dios y a esperar en la vida eterna. Traz\u00f3 sus normas para ayudar a los hombres y clarific\u00f3 sus ense\u00f1anzas para que todos entendieran mejor la cercan\u00ed\u00ada de Dios.<\/p>\n<p>    \u00abSomos conscientes del respeto que merece el Se\u00f1or. Y por eso nos esforzamos en convencer a los hombres. Nuestra vida no tiene secretos para Dios y por eso nosotros no tenemos secretos para los hombres&#8230; Es el amor de Cristo el que nos llena de fuerza; pues, si uno muri\u00f3 por todos, todos murieron con \u00e9l&#8230; Y, si Cristo muri\u00f3, fue para que todos  vivan, no para s\u00ed\u00ad mismos, sino para Aquel que muri\u00f3 y resucit\u00f3 por todos\u00bb. (2 Cor. 5. 11-15)<\/p>\n<p>    Los reformadores ense\u00f1aron que Cristo hab\u00ed\u00ada fundado una Iglesia invisible. La organizaci\u00f3n jur\u00ed\u00addica era pura instituci\u00f3n humana. La Iglesia ortodoxa griega y la Iglesia anglicana reconocen la fundaci\u00f3n divina de una Iglesia visible y jer\u00e1rquica, pero niegan la instituci\u00f3n divina del Primado. Seg\u00fan la moderna teolog\u00ed\u00ada liberal, no fue intenci\u00f3n de Jes\u00fas separar a sus disc\u00ed\u00adpulos de la Sinagoga y congregarlos en una comunidad fraterna independiente; ambas cosas tuvieron lugar por la fuerza de las circunstancias externas.<\/p>\n<p>    Seg\u00fan el modernismo, Jes\u00fas conceb\u00ed\u00ada el \u00abReino de Dios\u00bb, cuya proximidad anunciaba, de una manera puramente escatol\u00f3gica, en el sentido apocal\u00ed\u00adptico del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>    Dec\u00ed\u00adan que, \u00abcomo Jes\u00fas juzgaba inminente el fin del mundo, estaba muy lejos de sus intenciones fundar la Iglesia como una sociedad que perdurase en la tierra durante siglos. La Iglesia se desarroll\u00f3 por la conciencia colectiva de los primeros fieles, que les impulsaba a constituir una sociedad\u00bb. (Denz. 2052 y 2091).<\/p>\n<p> 2. Escritura y Tradici\u00f3n<br \/>\n    Pero la idea de Comunidad eclesial sintetiza un doble elemento: mundanal y espiritual, escatol\u00f3gico e hist\u00f3rico, divino y humano. Los Profetas anunciaron el establecimiento de un nuevo Reino de Dios para la \u00e9poca mesi\u00e1nica. Ese Reino ya no se limitar\u00ed\u00ada a Israel, sino que llegar\u00ed\u00ada tambi\u00e9n a los gentiles: Is. 2. 2-4; Miq. 4. 1-3; Is. 60).<\/p>\n<p>    Jes\u00fas comenz\u00f3 su ministerio pidiendo la conversi\u00f3n, pero pronto se dedic\u00f3 a proclamar la llegada del \u00abReino de los cielos\u00bb, como prefiere decir Mateo, o del \u00abReino de Dios\u00bb, como dicen los dem\u00e1s evangelistas: \u00abHaced penitencia, porque se acerca el Reino de los cielos\u00bb. (Mt. 4. 17; 10. 7)<\/p>\n<p>    Los milagros que Jes\u00fas dio como pruebas de ser el enviado divino iban asociados a su proclamaci\u00f3n de ese Reino de Dios que hab\u00ed\u00ada llegado ya (Mt. 12. 28). En esa proclamaci\u00f3n reclamaba atenci\u00f3n a la justicia (Mt. 5. 20), a la voluntad de su Padre (Mt. 7. 21), declaraba la preferencia por los sencillos (Mt. 1.3), el rechazo de la hipocres\u00ed\u00ada y de la mentira. (Mt. 17. 1 a 12).<\/p>\n<p>    Por contraposici\u00f3n a la comunidad de Yaweh, el pueblo elegido de Israel, que exist\u00ed\u00ada en el Antiguo Testamento, Jes\u00fas llama \u00abmi comunidad\u00bb, \u00abmis amigos\u00bb, \u00abmi peque\u00f1o reba\u00f1o\u00bb a la nueva sociedad religiosa que decide fundar: \u00abT\u00fa eres Pedro, y sobre esta roca edificar\u00e9 mi Iglesia\u00bb (Mt. 16. 18). Elige disc\u00ed\u00adpulos (Mat. 4. 18) y les da poderes misionales, por ejemplo \u00abacompa\u00f1ar su predicaci\u00f3n con el poder de expulsar los demonios\u00bb. (Mc. 3. 14 s).<\/p>\n<p>     La cadena de poderes que les confiere es significativa: atar y desatar (Mt. 18. 17), el poder de celebrar la Eucarist\u00ed\u00ada (Lc. 22.19), el perdonar pecados (Jn. 20. 23), bautizar (Mt. 28. 18). Por eso les denomina \u00abenviados\u00bb con el sentido de legados, representantes, traducci\u00f3n griega del hebreo \u00absaliaj y saluaj\u00bb o del aramaico \u00abseluja\u00bb, que es la palabra que Jes\u00fas us\u00f3.<\/p>\n<p>    Mediante un trato personal, continuado, con ellos les prepar\u00f3 en doctrina. Y con su ejemplo cotidiano los dispuso en estilos pastorales y catequ\u00ed\u00adsticos. As\u00ed\u00ad salieron maestros consumados en su tarea kerigm\u00e1tica (Mc. 4. 34; Mt. 13. 52).<\/p>\n<p>    Claramente las transmite la misma misi\u00f3n que el ha recibido del Padre: \u00abComo me envi\u00f3 mi Padre, as\u00ed\u00ad os env\u00ed\u00ado yo a vosotros.\u00bb (Jn. 20. 21)<\/p>\n<p>    3. Finalidad de la Iglesia<br \/>\n    No fue otro el fin de la Iglesia que continuar la misi\u00f3n del mismo Cristo en la tierra.  El concilio del Vaticano I afirmaba: \u00abDecidi\u00f3 edificar la santa Iglesia para dar peremnidad a la obra salut\u00ed\u00adfera de redenci\u00f3n\u00bb (Denz. 1821).<\/p>\n<p>    Fue frecuente en los escritores antiguos el decir que Cristo fue quien nos gan\u00f3 los frutos de la salvaci\u00f3n. Pero a la Iglesia la confi\u00f3 la tarea de aplicarlos a los hombres hasta el final de los siglos.<\/p>\n<p>    Por eso dijo en su plegaria ante los asombrados los Ap\u00f3stoles: \u00abComo t\u00fa me enviaste al mundo, as\u00ed\u00ad yo los env\u00ed\u00ado a ellos al mundo\u00bb (Jn. 17. 13). Y esa vida que vino a traer en abundancia (Jn. 10. 10) se fue repartiendo entre los hombres a lo largo de los siglos y continuar\u00e1 siempre.<\/p>\n<p>    El gesto m\u00e1s comentado en la Historia de la Iglesia sobre esa misi\u00f3n fue siempre el \u00abmandato misional: \u00abId, pues, ense\u00f1ad a todas las gentes, bautiz\u00e1ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Ense\u00f1adles a observar todo cuanto yo os he mandado\u00bb. Mc. 16. 16). Pero tal vez el m\u00e1s impresionante es el que recoge la promesa d sus permanente presencia. \u00abYo estar\u00e9 con vosotros siempre, hasta el fin del mundo\u00bb (Lc. 10, 16) o las comparaciones que fue estableciendo entre su personal misi\u00f3n y la de la Iglesia a la transfer\u00ed\u00ada su poder: \u00abEl que a vosotros oye, a M\u00ed\u00ad me oye, y el que a vosotros desecha, a M\u00ed\u00ad me desecha, y el que me desecha a M\u00ed\u00ad, desecha al que me envi\u00f3,\u00bb (Mt. 18. 18)<\/p>\n<p>    La misi\u00f3n qued\u00f3 clavada en el coraz\u00f3n de sus Ap\u00f3stoles. Y no s\u00f3lo en los de la primera hora, \u00ablos once\u00bb. Tambi\u00e9n en los \u00abposteriores\u00bb, como S. Pablo: \u00abTeng\u00e1monos los hombres por ministros de Cristo y dispensadores de los misterios de Dios\u00bb (1 Cor. 4. 1) O tambi\u00e9n: \u00abSomos, pues, embajadores de Cristo, como si Dios os exhortase por medio de nosotros.\u00bb (2 Cor. 5. 20) Y en los de todos los tiempos: Dadme almas y llevar lo dem\u00e1s para vosotros\u00bb (S. Francisco Javier).<\/p>\n<p>   4. Consecuencias   La Iglesia, considerada su fin y sus medios como \u00abotra cosa\u00bb diferente a lo que emplean las sociedades humanas y las empresas terrenas. Ella tiene una misi\u00f3n diferente. Es otra cosa.<\/p>\n<p>    S. Agust\u00ed\u00adn dec\u00ed\u00ada con unci\u00f3n: \u00abCristo dijo a Pilatos: M\u00ed\u00ad reino no es de este mundo  (Jn 18. 36). Escuchad, jud\u00ed\u00ados y gentiles&#8230; escuchad, reinos todos de la tierra. El dice: \u00abYo no estorbar\u00e9 vuestro se\u00f1or\u00ed\u00ado en este mundo.\u00bb (Sobre Juan 115. 2)<\/p>\n<p>    4.1. Fin religioso<br \/>\n    La Iglesia tiene un fin puramente religioso. No tiene nada que decir en lo pol\u00ed\u00adtico, econ\u00f3mico, art\u00ed\u00adstico, cient\u00ed\u00adfico, social o cultural profano, salvo que tenga relaci\u00f3n con lo religioso. En esos terrenos la opini\u00f3n es ley y la Iglesia, la comunidad creyente y la jerarqu\u00ed\u00ada, pueden tambi\u00e9n opinar.<\/p>\n<p>    Pero opinar no es imponer ni dogmatizar. Con todo la Iglesia vive en este mundo. Quiere y debe estar presente en todos los \u00e1mbitos en donde los hombres habitan.<\/p>\n<p>   Tiene doble labor. Una negativa: avisar de los l\u00ed\u00admites de la verdad y del bien y hacer lo posible por que el hombre evite el error \u00e9tico o espiritual, por ejemplo cualquier planeamiento que perjudique la dignidad, la libertad o la vocaci\u00f3n de eternidad que el hombre posee. Y tiene una tarea positiva que es ser testigo de Cristo y ofrecer sus juicios de valor a la luz del Evangelio: en el arte, en la ciencia, en los hospitales, en las escuelas, en los laboratorios de las universidades.<\/p>\n<p>    Hay quienes piensan que su lugar son los claustros monacales, las sacrist\u00ed\u00adas de los templos y las ermitas o santuarios. Se equivocan: su lugar es el mundo, cualquier lugar en el que se hallen los hombres creyentes y los incr\u00e9dulos.<\/p>\n<p>    Del mismo modo, el fin espiritual de la Iglesia no excluye que ella, como sociedad, pueda adquirir y poseer bienes terrenos: templos, hospitales, emisoras de radio, peri\u00f3dicos, recursos para hacer el bien.<\/p>\n<p>    Vive en la tierra y necesita apoyarse en las cosas terrenas. Su Fundador no ten\u00ed\u00ada bienes, \u00abal igual que las raposas del campo.\u00bb (Jn. 12. 6; 13. 29). Pero usaba las cosas de la tierra. Negar este principio es desencarnar la Iglesia y caer en un misticismo inaceptable.<\/p>\n<p>     4.2. Es sociedad perfecta<br \/>\n    Le\u00f3n XIII declar\u00f3 en la enc\u00ed\u00adclica Immortale Dei: \u00abLa Iglesia es, por su \u00ed\u00adndole y su derecho, una sociedad perfecta; por voluntad y bondad de su Fundador  posee en s\u00ed\u00ad misma y por s\u00ed\u00ad misma todo lo necesario para existir y para obrar. El fin que se propone es el m\u00e1s elevado; y su potestad es la m\u00e1s excelente. No puede ser tenida en menos que cualquier otra sociedad\u00bb.<\/p>\n<p>    Esto significa que la Iglesia tiene que organizarse, adem\u00e1s de como comunidad de fe y encargada de anunciar el Reino, como entidad humana que pueda hablar en igualdad de circunstancias con las otras sociedades terrenas: naciones, estados, organismos locales o mundiales, grupos, movimientos, etc.<\/p>\n<p>    La Iglesia tiene un fin distinto, pero no opuesto. Se mueve en otro plano, pero no puede ignorar lo que los hombres hacen: leyes, investigaciones, arte, lenguas, pactos, etc.<\/p>\n<p>    La Iglesia no puede ni debe entrometerse en cosas del poder civil, salvo que afecten a aquellos aspectos que tienen que ver con la dignidad humana: vida, libertad, paz. Por eso la cuesti\u00f3n del aborto no es algo que s\u00f3lo mira al Estado. La fabricaci\u00f3n de armas no es simple cuesti\u00f3n econ\u00f3mica. Los experimentos biol\u00f3gicos no afectan s\u00f3lo al ingenio de los investigadores. Sin embargo, la Iglesia como tal no es ni mon\u00e1rquica ni republicana, sus preferencias musicales no van ni por los estilos cl\u00e1sicos ni por los modernos, nada tiene que decir a las fronteras, a las lenguas, a las estructuras econ\u00f3micas de los pa\u00ed\u00adses.<\/p>\n<p>     5. Esencia de la misi\u00f3n<br \/>\n    El mandato de Jes\u00fas a sus Disc\u00ed\u00adpulos fue claro, tajante, audaz y leal: \u00abId por todo el mundo y anunciad el mensaje de la salvaci\u00f3n. El que crea y sea bautizado, se salvar\u00e1; y el que no crea se condenar\u00e1.\u00bb (Mc. 16.14).  El mensaje de Jes\u00fas es \u00abevangelizad\u00bb&#8230;\u00bbanunciad a todos la buena nueva\u00bb.. \u00abid por todo el mundo\u00bb a proclamar el Reino de Dios.<\/p>\n<p>    Desde entonces los seguidores de Jes\u00fas van por el mundo extendiendo un mensaje de amor, precisamente porque su Maestro les dio el mandato nuevo del amor. Dicen a todos que la fe abre las puertas del Reino de los Cielos. Y proclaman con alegr\u00ed\u00ada que es preciso apoyar fe en la obras de la justicia<br \/>\n    El mensaje de Jes\u00fas no es sin m\u00e1s una verdad de la inteligencia. Ante todo es una actitud de vida que se debe asumir y comunicar. A veces podemos identificar el cristianismo con una doctrina sistem\u00e1tica que aprendemos, repetimos, aplicamos. Pero se trata m\u00e1s bien de la uni\u00f3n con una persona misteriosa que es la de  Jes\u00fas, la Segunda de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad. Entonces descubrimos lo que es el mensaje y lo que de vida implica para nosotros.<\/p>\n<p>     La misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo es la misma de Jes\u00fas en la tierra: anunciar a todos los hombres que el Reino de Dios est\u00e1 cerca.<\/p>\n<p>    5.1. Situaciones del mundo<br \/>\n    Para realizar nuestra labor de cristianos, anunciadores de la verdad y tambi\u00e9n ilusionados con el Reino de Dios, tenemos que conocer la realidad espiritual y humana del mundo en el que nos movemos. Porque cuando hablamos de mundo, no aludimos a conceptos especulativos, generales y distantes. Nos referimos a los vecinos de nuestra vivienda, a los compa\u00f1eros de nuestra f\u00e1brica, a los habitantes de nuestra ciudad. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad nos podremos relacionar \u00abhumanamente\u00bb a lo que hay en nuestro entorno y ayudar a los hombres.<\/p>\n<p>    La misi\u00f3n de la Iglesia, nuestra misi\u00f3n, es viva, real y concreta. Est\u00e1 matizada de compromisos reales, no s\u00f3lo de teor\u00ed\u00adas abstractas.<\/p>\n<p>    El recuerdo de algunos rasgos del mundo en que vivimos puede ayudarnos a adaptar mejor nuestra misi\u00f3n evangelizadora a las personas que lo habitan.<\/p>\n<p>   &#8211; Abunda la ignorancia religiosa en nuestro entorno y predomina cierta ambig\u00fcedad incluso cuando la ignorancia se disipa. Es necesario ense\u00f1ar la verdad a partir de criterios claros, basados en el Evangelio: justicia, penitencia, oraci\u00f3n, caridad, fe, esperanza. Si existe ignorancia, le atrofia y se acrecienta la superstici\u00f3n. Tenemos que ayudar en nuestro medio a conocer los mensajes reales del Evangelio.<\/p>\n<p>   &#8211; Se corre el peligro del materialismo y del ego\u00ed\u00adsmo, es decir del predominio de los sensorial sobre lo intelectual y lo espiritual. Es f\u00e1cil dejarse llevar por ventajas inmediatas y olvidar las exigencias de la vida eterna. Asumiremos la misi\u00f3n de la Iglesia en la medida en que miremos con esperanza la vida superior y ayudemos a los dem\u00e1s a vivir con proyectos de salvaci\u00f3n eterna.<\/p>\n<p>   &#8211; Se multiplican en la sociedad los ritos, las tradiciones, los espect\u00e1culos, m\u00e1s que los actos sinceros de fe. Nosotros debemos recordar que Jes\u00fas pidi\u00f3 muchas veces vida y plegarias aut\u00e9nticas, no palabreras o fingidas.<\/p>\n<p>   Como miembros de la Iglesia tenemos que ayudar a purificar las devociones y hacer lo posible por apoyar en la Palabra divina los criterios y los comportamientos.<\/p>\n<p>   &#8211; Falla con frecuencia la fraternidad y el altruismo y no se cultiva el amor al pr\u00f3jimo. Nos contentamos con ofrecer algunas limosnas a los m\u00e1s indigentes. Sin embargo, el ser miembro de la Iglesia reclama mirar a todos como hermanos y compartir los bienes, sobre todo morales, culturales y espirituales.<\/p>\n<p>   La misi\u00f3n de los creyentes es fomentar actitud de entrega generosa.<\/p>\n<p>   &#8211; Falta honestidad en los compromisos y fidelidad en la palabra dada: palabra fraternal en el trato, palabra moral en los compromisos, palabra laboral en el trabajo, palabra matrimonial en la elecci\u00f3n de estado de vida, palabra espiritual en las promesas hechas a Dios. La misi\u00f3n de la Iglesia lleva a exigir a todos  actitudes de veracidad, sinceridad y nobleza, puesto que Dios es Verdad y Jes\u00fas ha venido a proclamarla.<\/p>\n<p>   &#8211; Se vive con frecuencia en clave muy individualista y egoc\u00e9ntrica. Se olvida que el cristianismo es solidaridad, generosidad y renuncia al propio yo. Para ser de verdad Iglesia hay que descubrir lo hermoso que resulta dar y la grandeza que hay en el amar. El mundo actual requiere apertura. Y el riesgo es la clausura en el propio Pa\u00ed\u00ads, en la propia familia, en el horizonte estrecho del trabajo inmediato.<\/p>\n<p>    5.2. Compromiso con Jes\u00fas<br \/>\n    El compromiso misional del cristiano no le viene de otro sitio que de Jes\u00fas. Y no est\u00e1 enunciado s\u00f3lo para los Ap\u00f3stoles, sino para todos los seguidores del crucificado Jes\u00fas. Un peligro grande del cristiano es \u00abclerificar\u00bb la misi\u00f3n de la Iglesia y olvidar la dimensi\u00f3n bautismal del anuncio del Reino de Dios.<\/p>\n<p>    El Bautismo es el emblema de entrada en la Iglesia. Es el sacramento de la pertenencia. Es la se\u00f1al del amor de Dios. Es la clave del compromiso misional. Todos los bautizados son participantes de la misi\u00f3n de toda la Iglesia, gracias al bautismo recibido y vivido.<\/p>\n<p>    Los seguidores de Jes\u00fas deben hacerse cada vez m\u00e1s conscientes de la vocaci\u00f3n misionera que su bautismo les reclama. No es cristiano aut\u00e9ntico el que no comparte su fe y su caridad con todos los hombres, sobre todo con los m\u00e1s cercanos.<\/p>\n<p>    Si somos conscientes de esta responsabilidad, podremos hacer part\u00ed\u00adcipes a los dem\u00e1s de la gracia recibida. Podremos darla como regalo, pues como regalo la hemos recibido.<\/p>\n<p>    La vida cristiana es comunitaria por naturaleza. Ella reparte y comparte el  mismo esp\u00ed\u00adritu de fe y de amor. Todos cristiano es ciudadano de un nuevo Pueblo elegido por Dios.<\/p>\n<p>    Adem\u00e1s es vida de servicio gratuito. \u00abDad gratuitamente lo que gratuitamente hab\u00e9is recibido.\u00bb En el dar est\u00e1 el mensaje del Evangelio. Por eso la misi\u00f3n eclesial es ante todo entrega y no beneficio, es sacrificio y no beneficio, es creatividad y no b\u00fasqueda de intereses o conveniencias pasajeras. Se requiere entrega generosa sin esperar nada como recompensa.<\/p>\n<p>    Por esas y otras razones, cuando nos sentimos enviados por Dios a \u00abbautizar\u00bb, que es lo mismo que a lavar del mal, a \u00abevangelizar\u00bb que equivale a abrir las puertas de la fe, a \u00absembrar\u00bb y a \u00abconstruir\u00bb, a \u00abconsolar\u00bb  y \u00absalvar\u00bb a los hombres, nos tenemos que sentir profundamente desafiados a vivir en las cercan\u00ed\u00adas de Jes\u00fas y a sentir la dicha de acercar a Jes\u00fas a todos los hombres.<\/p>\n<p>    Adem\u00e1s del mandato misional de anunciar la Palabra del Se\u00f1or, tenemos el mandato bautismal de convertir a todos a la vida nueva del Se\u00f1or. Somos nosotros, los cristianos que nos sentimos la Iglesia de Jes\u00fas, quienes tenemos que conseguir ese don de la nueva vida en Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    5.3. Se predica con la vida<br \/>\n    Con frecuencia se asocia el mandato misional con la predicaci\u00f3n oral del mensaje cristiano: homil\u00ed\u00adas, sermones, conferencias, charlas, escritos, seriales radiados o televisados. Sin embargo, la verdadera predicaci\u00f3n cristiana es la de la vida recta y evang\u00e9lica de los creyentes en Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    La vida bautismal no es una mera f\u00f3rmula, sino un compromiso. Y es el gran desaf\u00ed\u00ado que tenemos los cristianos m\u00e1s conscientes de la fe. De lo contrario, el riesgo de las \u00abpalabras vac\u00ed\u00adas\u00bb acecha a los llamados al \u00abapostolado\u00bb.<\/p>\n<p>    Por eso tenemos que recordar y sistematizar lo que es la vida bautismal, para ofrecerla con decisi\u00f3n a los que se crucen en nuestro camino.<\/p>\n<p>    La vida bautismal implica amistad con Dios cercano y providente. Reclama aceptaci\u00f3n de sus mandamientos, profundidad en la fe, ahondamiento del mensaje evang\u00e9lico, descubrimiento del misterio de Dios.<\/p>\n<p>    Es vida de renuncia al pecado, que el cristiano debe siempre combatir. Si no renunciamos el poder del mal, no podemos establecer el Reino de Dios. Jes\u00fas anunci\u00f3 el Reino de Dios como algo capaz de comprometer y de transformar los corazones.<\/p>\n<p>    Es vida de amor a Jes\u00fas y a los hermanos, que es la s\u00ed\u00adntesis entre el triunfo de Dios y la derrota del mal. Si Dios ha enviado a Jes\u00fas al mundo para la salvaci\u00f3n de los hombres y los hombres nos sentimos unidos en Jes\u00fas, tenemos que identificar cristianismo con servicio, gracia con justicia, salvaci\u00f3n con regalo de Dios.<\/p>\n<p>    El cristianismo es, pues, un seguimiento de fe, no una adaptaci\u00f3n a la tradici\u00f3n. Es vivir conforme al programa del Evangelio, que es el anuncio que Jes\u00fas hizo y que sus seguidores continuaron sobre la tierra.<\/p>\n<p>    6. Misi\u00f3n perpetua<br \/>\n    La misi\u00f3n de la Iglesia durar\u00e1 hasta el final de los tiempos. Ella est\u00e1 destinada a estar presente en medio de los hombres y a sembrar la alegr\u00ed\u00ada y el perd\u00f3n, la promesa de Cristo Jes\u00fas y la presencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo que Jes\u00fas prometi\u00f3 a sus seguidores y que ellos recibieron con amor y confianza.<\/p>\n<p>    Sus \u00faltimas palabras recordaron a sus seguidores lo que tantas veces hab\u00ed\u00adan o\u00ed\u00addo comentar durante la vida terrena del Maestro:   \u00abLe preguntaron los que caminaban con El: Se\u00f1or, \u00bfvas a establecer ahora el Reino de Israel? Jes\u00fas les respondi\u00f3: No os corresponde a vosotros saber fechas o momentos que el Padre ha querido reservarse. Vosotros vais a recibir ahora la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo y ella os har\u00e1 posible dar testimonio de m\u00ed\u00ad en Jerusal\u00e9n, en Samar\u00ed\u00ada y hasta el \u00faltimo lugar de la tierra\u00bb  (Hech. 1. 6-8)<\/p>\n<p>    6.1. Rasgos del mensaje<br \/>\n    Este mensaje del Esp\u00ed\u00adritu Santo que los seguidores de Jes\u00fas deben extender por toda la tierra es gozo y alegr\u00ed\u00ada. Precisamente lo es por cuanto es el mensaje de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Es mensaje de paz y seguridad. Los cristianos necesitan la seguridad de que, a pesar de las guerras y de los atropellos, al final de todo se impondr\u00e1 la vida.<\/p>\n<p>    Es mensaje de fortaleza y valent\u00ed\u00ada. La Iglesia es la causa de nuestro valor, pues en ella encontramos a Cristo resucitado. Si en solitario nos podemos sentir vacilantes, pues el error y la tentaci\u00f3n nos acechan, en compa\u00f1\u00ed\u00ada de los hermanos y presididos por Jes\u00fas, nos descubrimos firmes en la fe y testigos de la verdad. La Iglesia es un signo martirial en medio del mundo opresor. Por eso ha sido perseguida siempre y lo seguir\u00e1 siendo. Pero ella sabe que saldr\u00e1 triunfante. Dios est\u00e1 con ella y la fuerzas del mal nunca podr\u00e1n destruirla.<\/p>\n<p>    Es un mensaje de futuro y de progreso. La Iglesia tiene conciencia de estar siempre en camino. No es un museo de recuerdos. Es un est\u00ed\u00admulo para adaptarse al mundo del porvenir. Precisamente su fuerza es escatol\u00f3gica: est\u00e1 segura del triunfo final. Sabe que seguir\u00e1 creciendo en el mundo en la medida en que sea fiel a Dios.<\/p>\n<p>    Es mensaje de esperanza. La Iglesia anuncia soluciones y no s\u00f3lo plantea problemas, por que el mensaje recibido de Cristo es \u00abbuena noticia\u00bb gratificante no \u00abcadena de interrogantes fatigosos\u00bb.<\/p>\n<p>    Y es mensaje de amor al pr\u00f3jimo, pues es el \u00ab\u00fanico y nuevo mandamiento de Jes\u00fas\u00bb. \u00abAmaos los unos a los otros, en eso conocer\u00e1n que sois mis disc\u00ed\u00adpulos\u00bb. (Jn. 13. 31.34)<br \/>\n   6.2. Frutos del mensaje<br \/>\n    Los frutos del mensaje de Jes\u00fas son portentosos. Al sabernos nosotros miembros de la Iglesia, tenemos que sentir la vida que crece en nosotros: vida de fe, vida de piedad, vida de caridad.<\/p>\n<p>    El d\u00ed\u00ada en que los cristianos dejemos de crecer en la fe, la vida de la Iglesia se habr\u00e1 parado. Entonces la Iglesia se habr\u00e1 hecho una pieza de museo y su lenguaje se volver\u00e1 arqueol\u00f3gico. Pero esto no acontecer\u00e1 jam\u00e1s, pues Dios vive en medio de nosotros y nos inspira afanes de eternidad.<\/p>\n<p>   La alegr\u00ed\u00ada y la confianza acompa\u00f1ar\u00e1n siempre a los mensajeros cristianos.  Porque la Iglesia se siente mensajera de otra vida, a la cual se lleva s\u00f3lo haciendo el bien en la vida presente.<\/p>\n<p>    El trabajo y el compromiso es efecto directo del mensaje cristiano. Los cristianos no sembramos s\u00f3lo ideas de porvenir. Buscamos tambi\u00e9n la mejora del mundo de ac\u00e1. S\u00f3lo en la medida en que el Reino de Dios, el triunfo del bien, se va adue\u00f1ando de este mundo presente, se logra preparar al hombre concreto para el mundo venidero.<\/p>\n<p>    Por eso la Iglesia hace presente al Esp\u00ed\u00adritu Santo en medio de los hombres a los que anuncia la salvaci\u00f3n. Lo reviste de palabras justicia social y de respeto, de sincera lucha por la paz, de igualdad humana, de oraci\u00f3n y de amor.<\/p>\n<p>    Ella misma se siente satisfecha y realizada cuando los hombres responden a sus invitaciones y comienzan a caminar por el sendero del bien, que es el que conduce a la vida eterna.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[263] La Iglesia fue fundada por el Dios-Hombre, Jesucristo. Y la fund\u00f3 para que conservara en la tierra su mensaje de salvaci\u00f3n, es decir para que acompa\u00f1ara en el tiempo y por toda la tierra a los hombres a los que Jes\u00fas vino salvar Siempre la Iglesia ha llevado impresa en su conciencia colectiva la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mision-de-la-iglesia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMISION DE LA IGLESIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-11984","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11984","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11984"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11984\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11984"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11984"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11984"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}