{"id":11986,"date":"2016-02-05T08:15:12","date_gmt":"2016-02-05T13:15:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/moral-cristiana\/"},"modified":"2016-02-05T08:15:12","modified_gmt":"2016-02-05T13:15:12","slug":"moral-cristiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/moral-cristiana\/","title":{"rendered":"MORAL CRISTIANA"},"content":{"rendered":"<p>[310]<\/p>\n<p>    La Moral es la ciencia teol\u00f3gica, o parte de la Teolog\u00ed\u00ada, que estudia la bondad o malicia de los actos y actitudes humanos a la luz de la fe. Se diferencia de la Etica, que es una rama de la Filosof\u00ed\u00ada, la cual estudia el mismo objeto desde la perspectiva de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>    Estudiar los actos humanos es no s\u00f3lo analizar las acciones externas, sino explorar tambi\u00e9n las intenciones y las actitudes que los originan. Es descubrir la libertad con la que act\u00faa la voluntad de la que proceden. Es explorar las circunstancias que los rodean. Es examinar la conciencia que los consiente o promociona. Es comparar su contenido con las normas o leyes divinas y humanas a las que se ajustan o de las que se separan.<\/p>\n<p>    La Teolog\u00ed\u00ada moral se formula a s\u00ed\u00ad misma el interrogante de su raz\u00f3n de ser como ciencia o rama teol\u00f3gica. Hay, o puede haber, una Teolog\u00ed\u00ada, o Teodicea, natural o Filosof\u00ed\u00ada religiosa. Y existe una rama de la Filosof\u00ed\u00ada, la Etica, que estudia la conducta humana a la luz de la raz\u00f3n. Puede parecer superfluo hablar, adem\u00e1s, de una Moral como ciencia, visi\u00f3n o planteamiento diferentes.<\/p>\n<p>    La respuesta a ese interrogante var\u00ed\u00ada notablemente seg\u00fan la actitud filos\u00f3fica y religiosa desde la que se adoptan los criterios en que se funda. Mientras unos miran la Moral como superflua, otros la juzgan imprescindible.<\/p>\n<p>    En la Catequesis y en la Pedagog\u00ed\u00ada religiosa se deben asumir posturas de aprecio. No cabe duda de que, a la luz de la fe, es preciso recordar que Dios ha elevado al hombre a un fin sobrenatural y su conducta no puede ya juzgarse s\u00f3lo desde perspectivas naturales. Se requiere explorar lo que Dios ha querido y revelado a los hombres, seres inteligentes, pero tambi\u00e9n sobrenaturales; y lo que, desde esa revelaci\u00f3n, implica su comportamiento.<\/p>\n<p>    No quiere ello decir que los aspectos racionales de la Etica no sean buenos y necesarios. Pero no son suficientes para quien tiene la inteligencia y la voluntad iluminadas y movidas por la gracia divina a la que no llegan las explicaciones de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>    En esta perspectiva de fe es donde hay que situar la visi\u00f3n del Catequista, cuya misi\u00f3n es educar la conciencia desde la revelaci\u00f3n y ense\u00f1ar a valorar la conducta humana a la luz de la fe.<\/p>\n<p>    Adem\u00e1s, es preciso ense\u00f1ar al creyente a vivir por encima de la raz\u00f3n, pues tal es el alcance del evangelio y de muchos de sus postulados.<\/p>\n<p>    1. Evangelio y Moral<br \/>\n    La base de la moral cristiana es la revelaci\u00f3n llevada a la plenitud por Jesucristo, Dios encarnado. Es su palabra y su persona las que hacen entender la moral. El mismo se proclama \u00abCamino, Verdad y Vida\u00bb (Jn. 14. 6) y en sus ense\u00f1anzas se apoya la conducta del seguidor del Evangelio.<\/p>\n<p>    En consecuencia, s\u00f3lo desde la fe y desde la imitaci\u00f3n de Cristo, y la atenci\u00f3n a sus consignas, se puede definir y entender la moral cristiana.<\/p>\n<p>   1.1. Revelaci\u00f3n del Padre   Las actitudes, las preferencias y los sistemas morales son muchos. Todos coinciden en la preocupaci\u00f3n por diferenciar el bien del mal y en el deseo de marcar a los hombres el camino mejor para conseguir la rectitud en el obrar.<\/p>\n<p>    Pero los criterios y las preferencias son diferentes y, a veces, opuestos del todo, sin que sea f\u00e1cil discernir cu\u00e1les son los mejores.<\/p>\n<p>    La moral cristiana no se reduce a ser uno m\u00e1s de los sistemas morales existentes. Se presenta ante todo como el estilo de vida que se apoya en la Palabra de Dios: en la que comunic\u00f3 a los hombres en el Sina\u00ed\u00ad (Antiguo Testamento); y en la que lleg\u00f3 a la plenitud con la predicaci\u00f3n terrena de Jes\u00fas (Nueva Alianza).<\/p>\n<p>    La moral cristiana no es s\u00f3lo un conjunto de normas. M\u00e1s bien es el modo de vivir en conformidad con las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, el Hijo de Dios. La conciencia es la fuerza motriz de la moral. Y la conciencia, iluminada por la fe, por la Palabra de Dios, es el alma de la moral cristiana.<\/p>\n<p>    Esta moral no se detiene en el Antiguo Testamento, pero tampoco lo ignora. El mismo Jes\u00fas proclam\u00f3 que no hab\u00ed\u00ada venido a destruir la Ley de Mois\u00e9s: \u00abNo pens\u00e9is que he venido a destruir la Ley de Mois\u00e9s y las ense\u00f1anzas de los Profetas. No he venido a destruirlas, sino a darlas su verdadero significado. Antes pasar\u00e1 el cielo y la tierra que deje de cumplirse una jota o acento de ellas.\u00bb  (Mt. 5. 17-18)<\/p>\n<p>    La voz que tenemos en nuestro interior nos dice lo que es bueno y lo que es malo. Pero cuando se ilumina por las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, se vuelve m\u00e1s exigente y desconcertantemente ben\u00e9vola: manda perdonar a los enemigos, ofrecer la otra mejilla, hacer bien a los que se portan mal. La conciencia cristiana debe ser educada a luz de esas demandas, pues no realizar\u00ed\u00ada su funci\u00f3n iluminadora si s\u00f3lo se apoyara en postulados naturales o sociales.<\/p>\n<p>    La moral de la Iglesia, m\u00e1s all\u00e1 de los avatares hist\u00f3ricos (guerras, pena de muerte, propiedad) o de las sensibilidades diversas provocadas por variaciones geogr\u00e1ficas (sentido de la familia, valoraci\u00f3n de la mujer, limosna y justicia) tiene el fundamento en la Revelaci\u00f3n progresiva de Dios, desde la primitiva depositada en el pueblo elegido de Israel, hasta la plena palabra divina tra\u00ed\u00adda por Jesucristo.<\/p>\n<p>    Se centra en las virtudes y valores que la misma naturaleza humana reclama: libertad, dignidad, honradez, sinceridad, justicia, paz, abnegaci\u00f3n, valent\u00ed\u00ada, por una parte. Adem\u00e1s a\u00f1ade desinter\u00e9s, altruismo, caridad, incluso cuando debe asumir estos valores en grado heroico y en ocasiones extraordinarias.<\/p>\n<p>    1.2. Jes\u00fas dice m\u00e1s<br \/>\n    La moral evang\u00e9lica se desarrolla en conformidad con los criterios de Jes\u00fas y con las consignas del Evangelio. Jes\u00fas a\u00f1adi\u00f3 ciertos reclamos al comportamiento humano que no podr\u00ed\u00adamos entender por solas fuerzas naturales: generosidad y desprecio de las riquezas, perd\u00f3n a los enemigos, humildad para ocultar las propias obras buenas, etc.<\/p>\n<p>    La Iglesia sigue esas consignas y perfila su moral en normas precisas que no quedan en meros recuerdos de las exigencias naturales. A\u00f1ade, como medio de vivir conforme al estilo de Jes\u00fas, criterios generosos y audaces. Es aleccionador el mensaje que encontramos en el Evangelio de Mateo: \u00abHab\u00e9is o\u00ed\u00addo que se os dijo&#8230; Yo os digo m\u00e1s:<\/p>\n<p>   &#8211; Se os dijo: no matar\u00e1s. Yo os digo m\u00e1s: el que mira mal a su hermano, es condenado&#8230;<\/p>\n<p>   &#8211; Se os dijo: no adulteres. Yo os digo m\u00e1s: el que mira a mujer mal, ya pec\u00f3.<\/p>\n<p>   &#8211; Se os dijo: el que repudia, que d\u00e9 acta&#8230; Yo os digo m\u00e1s: el que se casa con la separada, peca.<\/p>\n<p>   &#8211; Se os dijo: no jures&#8230; Yo os digo m\u00e1s: decid s\u00f3lo s\u00ed\u00ad o no.<\/p>\n<p>   &#8211; Se os dijo: ojo por ojo, diente por diente. Yo os digo m\u00e1s: si os dan bofetada en una cara, ofreced la otra&#8230;<\/p>\n<p>   &#8211; Se os dijo: amad al pr\u00f3jimo y odiad al enemigo. Yo os digo m\u00e1s: amad a los enemigos.\u00bb   (Mt. 5. 21-48)<\/p>\n<p>     Con la luz de estas superaciones, es como encontramos el sentido verdadero de la moral cristiana, la de la nueva Ley, que es m\u00e1s exigente y es diferente de la antigua.<\/p>\n<p>    1.3. Cristocentrismo<br \/>\n    Ante tantos sistemas morales como existen, el cristiano se pregunta si su moral no es uno m\u00e1s de ellos.<\/p>\n<p>   \u00bfCu\u00e1l es el rasgo que define la moral cristiana? Esta es una pregunta clave; de su respuesta depende en gran manera la actitud moral del creyente.<\/p>\n<p>    Es preguntarse si bastan los sentimientos, la raz\u00f3n, la intuici\u00f3n, la opini\u00f3n de la mayor\u00ed\u00ada o las demandas del cuerpo, para decidir si algo es bueno o malo.<\/p>\n<p>    La moral cristiana sit\u00faa a Jesucristo como centro de todo juicio moral. Para clarificar lo que es evang\u00e9licamente bueno o malo, es preciso dilucidar tres cuestiones b\u00e1sicas:<\/p>\n<p>   &#8211;  \u00bfCu\u00e1l es la verdadera ense\u00f1anza de Jes\u00fas respecto a la conducta humana?<\/p>\n<p>   &#8211;  \u00bfC\u00f3mo habla Jes\u00fas de las intenciones y de las actitudes humanas?<\/p>\n<p>   &#8211;  \u00bfQu\u00e9 postura adopta Jes\u00fas ante la ley y ante la comunidad?<br \/>\n    Un torrente de hechos significativos hacen posible hallar respuestas son decisivas a tales demandas.<\/p>\n<p>   &#8211; Jes\u00fas valora las acciones, no s\u00f3lo las palabras: \u00abNo el que dice Se\u00f1or, Se\u00f1or, entra en el Reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre\u00bb. (Mt. 7. 21).<\/p>\n<p>   &#8211; Jes\u00fas resalta la importancia del coraz\u00f3n y de sus designios: \u00abDel interior del coraz\u00f3n es de donde salen los malos pensamientos: adulterios, hurtos, homicidios&#8230;\u00bb(Mt. 15.19).<\/p>\n<p>   &#8211; Jes\u00fas inicia una nueva ley, la del amor (Jn. 15.12), y proclama una nueva autoridad que no es la del templo, sino \u00abla del Esp\u00ed\u00adritu y la verdad\u00bb. (Jn. 4.23).<\/p>\n<p>    Estos y otros similares planteamientos hace a los cristianos juzgar con frecuencia los actos y las intenciones por encima de la raz\u00f3n. No se quedan en los hechos, para no caer en el pragmatismo; y no se limitan a las propias opiniones para no incurrir en el subjetivismo.<\/p>\n<p>   1.4. Ense\u00f1anza de Jes\u00fas<br \/>\n    Lo m\u00e1s desconcertante de la moral que Jes\u00fas ofrece, seg\u00fan el testimonio de los evangelistas, es la novedad de sus ense\u00f1anzas comprometedoras.<\/p>\n<p>    Las gentes dec\u00ed\u00adan al o\u00ed\u00adrle: \u00abJam\u00e1s nadie ha hablado como este hombre habla&#8230; Es un nuevo modo de ense\u00f1ar. \u00bfDe d\u00f3nde le viene a este la doctrina?\u00bb (Jn 7. 46; Mc. 1. 27; Lc. 4.31)<\/p>\n<p>    Sus mensajes morales ped\u00ed\u00adan lo m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil a los seguidores. \u00abBendecid a los que os maldicen, perdonad a los que os persiguen&#8230;\u00bb (Lc 6. 28; Mt. 5.44) \u00abEn eso conocer\u00e1n que sois mis disc\u00ed\u00adpulos\u00bb (Jn. 23. 36) \u00abEntrad por la puerta estrecha&#8230; Es la que lleva a la vida\u00bb (Mt. 7.13).<\/p>\n<p>    Pero, al mismo tiempo, Jes\u00fas recordaba: \u00abMi yugo es suave y mi carga es ligera&#8230;\u00bb (Mt. 11. 30); o \u00abVenid a M\u00ed\u00ad todos los que est\u00e1is cargados y yo os aliviar\u00e9.\u00bb (Mt. 11. 28)<\/p>\n<p>    Algunas veces los seguidores de Jes\u00fas pueden atemorizarse ante su doctrina y marcharse de su lado como algunos de sus primeros disc\u00ed\u00adpulos: \u00abDura es esta doctrina \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 tragarla?\u00bb (Jn. 6. 61).<\/p>\n<p>    Pero no faltar\u00e1n los verdaderos \u00abcristianos\u00bb que reconocer\u00e1n con S. Pedro su postura ante el interrogante desafiante: \u00ab\u00bfTambi\u00e9n vosotros quer\u00e9is dejarme?.. \u00bfA qui\u00e9n iremos, Se\u00f1or? S\u00f3lo T\u00fa tienes palabras de vida eterna.\u00bb (Jn. 6. 67-68)<\/p>\n<p>    Por dura que parezca la orientaci\u00f3n moral de Jes\u00fas, es el camino de la salvaci\u00f3n. Es la invitaci\u00f3n que se esconde en sus reclamos de conversi\u00f3n:<br \/>\n   &#8211; \u00abConvert\u00ed\u00ados y creed en el mensaje de la salvaci\u00f3n\u00bb. (Mc. 1. 15)<br \/>\n   &#8211; \u00abDad al C\u00e9sar lo que del C\u00e9sar y a Dios lo que es de Dios\u00bb. (Mc. 12. 17)<br \/>\n   &#8211; \u00abVended vuestros bienes y repartid el producto a los pobres\u00bb. (Lc. 12.33)<br \/>\n   &#8211; \u00abAmad a vuestro enemigos y orad por los que os maldicen\u00bb. (Mt. 5. 41)<br \/>\n   &#8211; \u00abNo juzgu\u00e9is a nadie, para que Dios no os juzgue a vosotros\u00bb. (Mt. 7. 1)<br \/>\n   &#8211; \u00abPortaos con los dem\u00e1s como quer\u00e9is que ellos se porten con vosotros\u00bb. (Mt. 7. 12)<br \/>\n   &#8211; \u00abNo temas a los que pueden matar el cuerpo y no el alma\u00bb. (Mt. 10. 26)<\/p>\n<p>    1.5. Moral del amor<br \/>\n    El alma de la moral cristiana es el amor, no la ley. Los grandes principios cristianos se definen por la disposici\u00f3n a amar a Dios y al pr\u00f3jimo, lo que equivale a mirar al cielo y a la tierra.<\/p>\n<p>    La escena evang\u00e9lica del maestro de la ley que pidi\u00f3 aclarar cu\u00e1l era el primer mandamiento de la Ley, refleja con nitidez el sentido de la moral de Jes\u00fas:   \u00ab\u00bfQu\u00e9 lees en la Ley?&#8230; \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con  toda tu alma y con toda tu mente&#8230;\u00bb<br \/>\n    Y yo te digo: \u00abEl segundo es semejante a \u00e9ste: \u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb.<\/p>\n<p>    De estos dos mandamientos depende toda la Ley y los Profetas. (Lc. 10. 25-29; Mt. 35-39)<\/p>\n<p>    Bien entendido, este doble precepto de la ley es el eje de la moral de Jes\u00fas y es la luz que alumbra al cristiano. Esa actitud de amor a Dios lleva a cumplir sus preceptos del Sina\u00ed\u00ad. Y ese amor al pr\u00f3jimo lleva a cumplir el \u00ab\u00fanico mandamiento\u00bb de la Nueva Ley: \u00abUn s\u00f3lo mandamiento os doy: que os am\u00e9is los unos a los otros como yo os he amado.\u00bb (Jn. 13.34).<\/p>\n<p>    Tal actitud se prolonga en la ense\u00f1anza de la Iglesia por todo el mundo a lo largo de los siglos. Es lo que separa el cristianismo del juda\u00ed\u00adsmo o de otras religiones.<\/p>\n<p>    2. Objeto de la Moral<br \/>\n    El objeto formal y b\u00e1sico de la moral es la vida entera a la luz de lo que Dios revel\u00f3 progresiva a lo largo de la Historia de la salvaci\u00f3n. El hombre libre, ser inteligente que responde desde la fe a de Dios, es el sujeto de esa moral y promueve su propio modo de entender la vida y la conducta en la tierra.<\/p>\n<p>    Ese objeto encarnado en ese sujeto se expresa y hace presente en diversos aspectos: los actos libres e inteligentes, las intenciones que los rigen, la responsabilidad de la conciencia de quien los ejecuta, las normas o leyes a las que se ajustan, las circunstancias que alteran esa responsabilidad.<\/p>\n<p>    2.1. La conciencia<br \/>\n    El primer centro de atenci\u00f3n moral no son las acciones en s\u00ed\u00ad mismas, sino la conciencia que las rige moralmente: sus v\u00ed\u00adnculos con la voluntad que hace posible el querer con libertad y sus luces en la inteligencia para discernir lo bueno de lo malo.<\/p>\n<p>    La primera exigencia fundamental de la moral cristiana es escuchar la conciencia, como capacidad de opci\u00f3n y discernimiento y en cuanto act\u00faa ilustrada por las consignas de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Nada hay m\u00e1s importante para el hombre recto que su conciencia libre. Ella es el reflejo de Dios en su mundo interior y en su acci\u00f3n exterior.<\/p>\n<p>    Dios cre\u00f3 al hombre a su imagen y semejanza: libre, inteligente, capaz de elegir: \u00abY dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza&#8230; Y los hizo var\u00f3n y mujer.\u00bb (Gn. 1. 26-28)<\/p>\n<p>    Esta semejanza con Dios significa que es capaz de pensar y de amar, que es libre y tambi\u00e9n creador, pues hace cosas en la tierra que Dios le encarg\u00f3 de cultivar y cuidar. Si le hizo capaz de amar y pensar, de ser libre y de actuar, le hizo responsable ante El y ante los hombres. El poder de elegir entre el bien y el mal es el eje de esa liberad de elecci\u00f3n.<\/p>\n<p>    El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica dice: \u00abLa conciencia es el juicio de la raz\u00f3n por el que la persona humana reconoce la calidad moral de un acto concreto que piensa hacer, est\u00e1 haciendo o ha hecho. En todo lo que dice y hace el hombre est\u00e1 obligado a seguir fielmente lo que su conciencia le dice que es justo y recto\u00bb. (N\u00c2\u00ba 1778)<\/p>\n<p>    2.2. Los actos humanos.<\/p>\n<p>    Son los realizados con libertad y con responsabilidad. Los actos propios y los ajenos se valoran seg\u00fan el criterio moral que predomina en la mente del agente.<\/p>\n<p>    En la moral cristiana existe, adem\u00e1s de la raz\u00f3n, el elemento de referencia del Evangelio. No basta el an\u00e1lisis de las acciones externas, sino que se exploran las intenciones y las actitudes.<\/p>\n<p>    Las intenciones hacen los actos m\u00e1s o menos personales. Las actitudes, libremente consentidas o promovidas, hacen a los actos m\u00e1s interiores.<\/p>\n<p>    Ning\u00fan sistema moral da tanta importancia a esa efectiva vida interior como lo hace la moral cristiana, pues ninguno tiene tanta referencia a la persona, a su intimidad, a la libertad, a la voluntad, al poder de su inteligencia operativa.<\/p>\n<p>    Los actos humanos y cuantos aspectos, impulsos, rasgos y condiciones los rodean, se configuran como el otro elemento central sobre el que versa la moralidad cristiana.<\/p>\n<p>    2.3. Normas y leyes.<\/p>\n<p>    Son las consignas grabadas en nuestra misma naturaleza y las que comunica quien ejerce la autoridad. Los sistemas morales se enfrentan con la realidad de la ley y de la norma.<\/p>\n<p>    En moral se requiere clarificar la relaci\u00f3n entre norma y acto, entre ley y comportamiento, pero en referencia a la conciencia. Si esa referencia se anula o atrofia, los actos se quedan en el terreno del Derecho y de la Jurisprudencia. En cuanto dependen de la voluntad libre entran de lleno en la Moral.<\/p>\n<p>    Si la ley es justa, y lo es cuando proviene de Dios a trav\u00e9s de la autoridad, la Moral reclama la acomodaci\u00f3n de las acciones a sus demandas. Son morales las obras que se ajustan a ella. Fallan en la moralidad las que se apartan.<\/p>\n<p>    Si la ley no es justa, no es m\u00e1s que un remedo de ley. No puede convertirse en referencia de la moral. Incluso es inmoral ajustar el comportamiento a ella, si es abusiva, opresiva, deformada o desorientadora.<\/p>\n<p>    La ley se convierte en elemento de referencia y objeto de la moral cristiana, en cuanto resulta eco de la Ley suprema, que es el mismo Dios, y de lo que directamente emana de su Revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>      3. Rasgos de la moral cristiana<\/p>\n<p>     Con esta perspectiva se pueden definir los rasgos de la \u00abmoral cristiana\u00bb, nacida de la voluntad divina expresada en el Evangelio.<\/p>\n<p>   &#8211; Es moral heter\u00f3noma, que se muestra como eco del mensaje de Cristo y mueve a los hombres a vivir con gozo la voluntad de Dios. Con la fe en esta cercan\u00ed\u00ada divina, el cristiano posee una moral que es fuente de vida espiritual.<\/p>\n<p>   &#8211; Es una moral personal, al mismo tiempo que objetiva. Trata de iluminar la conciencia de cada uno, teniendo en cuenta su dignidad, no su actividad. Y es social, pues lo que hacen los dem\u00e1s influye en los comportamientos propio; y lo que uno hace transciende a los dem\u00e1s de alguna manera.<\/p>\n<p>   &#8211; Es una moral abierta, en la que  queda claro que el mensaje de Jes\u00fas es orientador y no manipulador de los comportamientos. Es moral de libertad y no de coacci\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Es moral de opciones y las debilidades de cada persona se valoran en funci\u00f3n de la conciencia y no de la norma en s\u00ed\u00ad misma o de los efectos de las acciones. Por eso se aprecian las circunstancias, se miran las intenciones, se aceptan las rectificaciones, se ofrece siempre el perd\u00f3n, si surge el arrepentimiento y el prop\u00f3sito de la mejora o del cambio de vida.<\/p>\n<p>   &#8211; Es una moral con resonancias eclesiales y convivenciales, pues los cristianos forman una Comunidad de vida, en la que todos los miembros participan de la misma gracia de Dios. Cada obra buena o mala repercute en los dem\u00e1s. No se valoran los hechos morales s\u00f3lo por el beneficio o perjuicio individual; se tiene en cuenta tambi\u00e9n la dimensi\u00f3n eclesial, que en el Evangelio es b\u00e1sica.<\/p>\n<p>   &#8211; Es una moral objetiva, que no depende de los gustos cambiantes de los hombres o de los usos y modas. Existen los aspectos solidarios, los m\u00e9ritos y los dem\u00e9ritos compartidos, pero rige la responsabilidad personal e intransferible como condici\u00f3n de la convivencia.<\/p>\n<p>   &#8211; Es una moral din\u00e1mica, viva, flexible, no relativista y subjetiva, pero capa de acomodarse a las personas y las circunstancias. Se adapta, en lo secundario, a los cambios culturales, aunque en lo fundamental sigue id\u00e9ntica a lo que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3.<\/p>\n<p>    Quien tiene la dicha de formarse y orientar su vida en esa moral, sabe que camina seguramente hacia Dios y hacia su salvaci\u00f3n. Quien se descarr\u00ed\u00ada y constituye como ideal de su vida el goce y el placer, el dominio y la arrogancia, el tener, el poder y el brillar ante el mundo, no puede entender la supremac\u00ed\u00ada de la moral cristiana.<\/p>\n<p>   Todos estos rasgos no est\u00e1n en contradicci\u00f3n con la exigencia, la sinceridad, la transparencia y la fidelidad. Jes\u00fas mismo lo recordaba: \u00abEntrad por la puerta estrecha, que la puerta que conduce a la perdici\u00f3n es ancha y el camino f\u00e1cil y son muchos los que pasan por ellos. Sin embargo, la puerta por donde se va a la vida eterna es estrecha y el camino dif\u00ed\u00adcil, y son pocos los que lo encuentran\u00bb. (Mt. 7. 13-14)<\/p>\n<p>     4. Fuentes de la moral cristiana<br \/>\n    Las fuentes de inspiraci\u00f3n de la moral cristiana son los manantiales o los fundamentos que hay que preferir para juzgar el bien y el mal desde lo esencial.<\/p>\n<p>    La Ley de Dios, la Ley de Jes\u00fas, y la Ley de la Iglesia, son la misma Ley o voluntad divina. Dios habl\u00f3 desde el principio se\u00f1alando un camino (Antigua Alianza). En la plenitud de los tiempos env\u00ed\u00ado a su Hijo y culmin\u00f3 con El la Nueva alianza. Y tambi\u00e9n sus seguidores siguieron proclamando esa Alianza y dando cauces a los seguidores de Jes\u00fas para vivir conforme a ella. Es lo que solemos llamar Ley de la Iglesia. En el fondo son la misma y \u00fanica Ley, pues son la expresi\u00f3n del plan salvador de Dios.<\/p>\n<p>    Adem\u00e1s de esa Ley como fundamento, y en conformidad con ella, hemos de aludir a los otros fundamentos de toda la vida moral:<br \/>\n   &#8211; La Autoridad de la Iglesia o Jerarqu\u00ed\u00ada, que ejerce el Magisterio por medio de los Sucesores de los Ap\u00f3stoles. Ella tiene la misi\u00f3n de interpretar autorizadamente la ense\u00f1anza de Jes\u00fas y ella es la que \u00abata y desata en la tierra, quedando todo atado o desatado en el cielo.\u00bb (Mt. 16.19)<br \/>\n   &#8211; En la Tradici\u00f3n de la Iglesia, la cual ha ido acumulando el sentir de todos los hombres creyentes que han vivido su fe en la Comunidad cristiana, se halla el refrendo de la Autoridad.<\/p>\n<p>    Esa Tradici\u00f3n no representa s\u00f3lo un respeto arqueol\u00f3gico y un recuerdo a los valores de la Historia, sino que es el testimonio de una presencia divina a lo largo de los tiempos. Esa presencia implic\u00f3 siempre una protecci\u00f3n, una iluminaci\u00f3n y una garant\u00ed\u00ada de continuidad y de seguridad.<\/p>\n<p>    Pudieron equivocarse muchos miembros de la Iglesia, incluso desde la plataforma de la autoridad. Pero la Iglesia nunca err\u00f3 como tal, pues tuvo la protecci\u00f3n divina, tal como \u00e9l mismo Fundador se lo hab\u00ed\u00ada prometido.<\/p>\n<p>   &#8211; Tambi\u00e9n se puede decir algo similar la Comunidad de los que siguen a Jes\u00fas y comunitariamente se ayudan a distinguir el bien del mal. Ellos caminan con sinceridad hacia Dios como Pueblo elegido y como Cuerpo de Cristo y reciben la protecci\u00f3n del mismo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   &#8211; No se deben olvidar tambi\u00e9n otros apoyos significativos de la claridad en los planteamientos morales. La acci\u00f3n de los Te\u00f3logos, sobre todo de los moralistas, en cuanto miembros significativos de la Comunidad y del Pueblo de Dios resulta especialmente significativa. El servicio de su sensibilidad \u00e9tica y de su inteligencia es important\u00ed\u00adsimo.<\/p>\n<p>    La tarea de la conciencia de las personas cristianas m\u00e1s entregadas a las tareas del Reino divino (santos, confesores, m\u00e1rtires, misioneros, contemplativos) adquiere un valor singular a la hora de discernir el bien y el mal.<\/p>\n<p>    Y no menos importancia tiene tambi\u00e9n para cada caso moral y en cada situaci\u00f3n \u00e9tica, la conciencia del hombre honrado que busca sinceramente el bien y tiene que optar en situaciones dif\u00ed\u00adciles, o debe apoyar a personalidades menos ilustradas que la suya.<\/p>\n<p>    5. Catequesis y Moral.<\/p>\n<p>   La educaci\u00f3n moral es imprescindible para el cristiano. Hay que ense\u00f1ar a todo creyente a acercarse al verdadero mensaje de Jes\u00fas, que es tan vital como doctrinal, con claridad, sinceridad y seguridad. Eso es lo que significa que educaci\u00f3n moral.<\/p>\n<p>    El Evangelio no es una doctrina moral o social m\u00e1s entre las diversas opciones religiosas que se han presentado en la historia de la humanidad. Es ante todo, y sobre todo, la adhesi\u00f3n a una Persona, que es la segunda de la Trinidad y es el Verbo Eterno del Padre celeste.<\/p>\n<p>    En la catequesis hay que resaltar la dimensi\u00f3n moral de la vida cristiana, que no es otra cosa que capacidad de diferenciar los bueno de los malo, lo inconveniente de lo preferible. Sin la formaci\u00f3n moral s\u00f3lida y evang\u00e9lica no hay educaci\u00f3n y formaci\u00f3n en la fe.<\/p>\n<p>    Esto supone cinco grandes consignas pedag\u00f3gicas.<\/p>\n<p>   &#8211; La formaci\u00f3n moral s\u00f3lo es posible desde la adhesi\u00f3n a la Palabra divina. Hay que ense\u00f1ar al creyente a aceptar el mensaje moral de Jes\u00fas y a ordenar su conducta desde las demandas y consignas del Evangelio.<\/p>\n<p>   &#8211; Las explicaciones de Jes\u00fas para llevar una la vida personal y comunitaria en seguimiento del Padre son exigentes, pero santificadoras y asequibles. \u00abSed perfectos, como vuestro Padre celestial lo es.\u00bb (Mt. 5. 48). S\u00f3lo quien educa la moral desde el Evangelio construye un edificio s\u00f3lido y firme que permanecer\u00e1 para siempre.<\/p>\n<p>   &#8211; No hay antagonismo entre la moral evang\u00e9lica y la moral natural. El Evangelio no destruye la naturaleza, sino que la eleva de categor\u00ed\u00ada. El principio de que Jes\u00fas vino a \u00abexigir m\u00e1s\u00bb, no a proclamar nada diferente, debe ser clave en la moral evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>   &#8211; La moral cristiana es personalista sin ser subjetiva. Es altruista sin ser extrovertida. Es abierta sin ser relativa. Hay que destacar el valor que tienen las actitudes personales con prioridad.<\/p>\n<p>    Pero no se debe olvidar la dimensi\u00f3n comunitaria, que es la que perfecciona la personal. Por eso hay que ense\u00f1ar con la misma intensidad a huir del individualismo y del intimismo y como del sociologismo y del colectivismo.<\/p>\n<p>   &#8211; La educaci\u00f3n moral se debe iniciar en los primeros a\u00f1os, en base a la correcta iluminaci\u00f3n de la conciencia. La idea de que es preferible demorar la educaci\u00f3n a los a\u00f1os en que la inteligencia se despierta en la adolescencia o en la juventud es nefasta, pues suscita el riesgo de abandonar la primera siembra en la virtud, en la justicia, en la honradez y en la recta libertad interior. Despu\u00e9s ser\u00e1 tarde para recuperar el tiempo perdido.<\/p>\n<p>    Conviene recordar siempre las palabras sabias del Concilio Vaticano II:   \u00abHay que ayudar a los ni\u00f1os y adolescentes, teniendo el cuenta el progreso de la psicolog\u00ed\u00ada, de la pedagog\u00ed\u00ada y de la did\u00e1ctica, a desarrollar arm\u00f3nicamente sus condiciones f\u00ed\u00adsicas, morales e intelectuales, a fin de que adquieran gradualmente un sentido m\u00e1s perfecto de la responsabilidad en el recto y continuo desarrollo de la propia vida y en la consecuci\u00f3n de la verdadera libertad, superando los obst\u00e1culos con grandeza y constancia de alma.<\/p>\n<p>    Hay que iniciarlos conforme avanzan en edad en una positiva y prudente educaci\u00f3n sexual&#8230;<\/p>\n<p>    Los ni\u00f1os y adolescentes tienen derecho a que se les estimule a apreciar con recta conciencia los valores morales y a prestarles una adhesi\u00f3n personal.\u00bb (Graviss. Educ. mom. 1)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[310] La Moral es la ciencia teol\u00f3gica, o parte de la Teolog\u00ed\u00ada, que estudia la bondad o malicia de los actos y actitudes humanos a la luz de la fe. Se diferencia de la Etica, que es una rama de la Filosof\u00ed\u00ada, la cual estudia el mismo objeto desde la perspectiva de la raz\u00f3n. Estudiar &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/moral-cristiana\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMORAL CRISTIANA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-11986","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11986","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11986"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11986\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11986"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11986"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11986"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}