{"id":11988,"date":"2016-02-05T08:15:17","date_gmt":"2016-02-05T13:15:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/morales-sistemas\/"},"modified":"2016-02-05T08:15:17","modified_gmt":"2016-02-05T13:15:17","slug":"morales-sistemas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/morales-sistemas\/","title":{"rendered":"MORALES. SISTEMAS"},"content":{"rendered":"<p>[301]<br \/>\n   Existen variadas actitudes morales ante la vida, ante los actos humanos, ante las leyes, ante el modo de entender y atender la conciencia. Significa esto que hay diversidad de ideales morales y de respuestas de la conciencia.<\/p>\n<p>    Unos quieren gozar y otros quieren servir. Unos conf\u00ed\u00adan en la raz\u00f3n y otros prefieren regirse por el instinto. Algunos se declaran independientes en sus juicios o otros preguntan a los que consideran mejor preparados para dar respuestas a los interrogantes. Muchos, antes de obrar, piensan en lo que Dios quiere. Otros prefieren seguir sus gustos sin contar para nada con las ideas y creencias religiosas.<\/p>\n<p>    Esto quiere decir que es de la m\u00e1xima importancia el educar bien la conciencia, iluminar la inteligencia y fortalecer la voluntad, para que cada uno elija con responsabilidad en medio del gran abanico de caminos, ofertas o juicios morales en medio de los cuales se halla.<\/p>\n<p> 1. Actitudes y sistemas<\/p>\n<p>     La moral es el conjunto de principios o de criterios que, a la luz de una fe concreta, permiten diferenciar el bien del mal, lo que se puede y debe hacer y lo que no se puede y no se debe hacer en cada caso.<\/p>\n<p>    Las actitudes morales han sido muchas a lo largo de la Historia y son muchas las que surgen entre los hombres de hoy. Las unas proceden de la reflexi\u00f3n serena, profunda, sistem\u00e1tica, filos\u00f3fica, a la cual puede llegar el hombre inteligente. Otras se hallan inspiradas por las diversas creencias religiosas que se ofrecen a los hombres que se heredan del pasado por aceptaci\u00f3n tranquila de lo aprendido o tal vez se construyen subjetivamente al estilo de las supersticiones.<\/p>\n<p>    1.1. Qu\u00e9 es sistema moral<br \/>\n    Es el conjunto de principios morales que dan sentido a la vida de los hombres sobre la tierra. En cuanto conjunto de principio es te\u00f3rico. Es sind\u00e9resis, (en griego, discreci\u00f3n, reflexi\u00f3n recta). En cuanto ilumina la conciencia y la mueve a la acci\u00f3n, es acci\u00f3n, invitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Cada sistema moral se ha de enfrentar con hechos esenciales como el amor, la guerra, la propiedad, el progreso, la familia, las leyes, la autoridad, el culto, la convivencia, el honor, los compromisos, etc.<\/p>\n<p>    Son variadas las posturas y las preferencias morales que se han dado entre los hombres y los pueblos, pues resulta normal que seres inteligentes y libres piensen y sienta de manera diferente cuando se discierne lo que se debe y no se debe pensar, decir y hacer.<\/p>\n<p>    Los sistemas morales reflejan la libertad y la variedad. Todos ense\u00f1an o sugieren posturas u opciones ante tres cuestiones b\u00e1sicas de moral: la libertad, el deber, la responsabilidad.<\/p>\n<p>   &#8211; El sentido de la libertad conlleva el preguntarse si los propios actos humanos son verdaderamente acciones irresistibles o son decisiones propias.<\/p>\n<p>    Seg\u00fan el sistema moral que predomina en la mente de quien las valora, se aprecian los actos propios y ajenos como responsables o se asumen como hechos fatalmente irremediables.<\/p>\n<p>   &#8211; El sentido del deber mueve a juzgar la obligaci\u00f3n de actuar o no actuar como una consecuencia de la inteligencia y de la voluntad en la persona. Se miran los actos y las normas como objetos de reflexi\u00f3n y de elecci\u00f3n, no como acontecimientos ocasionales en la vida.<\/p>\n<p>    La responsabilidad ante el deber conlleva la capacidad de establecer relaci\u00f3n entre los actos y las leyes, entre las acciones y sus consecuencias. Por ella la conciencia diferencia el bien y el mal.<\/p>\n<p>   &#8211; El sentido del orden, o de la ley, implica adem\u00e1s interrogantes serios sobre por qu\u00e9 algo es deber o no lo es: cultos, signos, plegarias. Ese algo interior que lleva al orden, mueve a preguntarse d\u00f3nde termina la ley natural com\u00fan a todos los hombres y d\u00f3nde comienzan las creencias religiosas de cada uno.<\/p>\n<p>    Los sistemas morales se enfrentan con la triple realidad que interroga la conciencia: libertad, conciencia, orden. Y ayudan a dilucidar por qu\u00e9 existen, qu\u00e9 valor tienen y hasta qu\u00e9 punto se deben tener en cuenta en las propias elecciones o decisiones.<\/p>\n<p>    2. Pluralidad moral<\/p>\n<p>    Seg\u00fan el modo de entender estos tres elementos, los hombres siguen diversos caminos, opiniones o formas de comportamiento. Por eso hay sistemas o planteamientos morales m\u00faltiples.<\/p>\n<p>    Aunque son muchas las clasificaciones tradicionales que se han formulado, los podemos agrupar con doble \u00f3ptica: desde la perspectiva racional; y desde una iluminaci\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p>    Hay sistemas que el mismo hombre configura con su reflexi\u00f3n y su sentido com\u00fan. Y hay sistema morales que son fruto de las reflexiones y de la l\u00f3gica. Y hay creencias que originan sistemas.<\/p>\n<p>    2.1. Morales filos\u00f3ficas<br \/>\n    Los sistemas basados en la sola reflexi\u00f3n conducen a muy diferentes conclusiones sobre la vida, el hombre, la sociedad, la naturaleza, el porvenir.<\/p>\n<p>    Algunos pueden ser los siguientes:<\/p>\n<p>    2.1.1. Materialismo y hedonismo.<\/p>\n<p>    Consideran al hombre s\u00f3lo animal, como materia viva. No puede hacer otra cosa que seguir sus instintos biol\u00f3gicos. Lo bueno y lo malo depende de lo vital: sobrevivir, gozar, desarrollarse, reproducirse, competir con los dem\u00e1s&#8230;<\/p>\n<p>    El principio \u00e9tico de los materialistas y hedonistas es nuestra animalidad. Somos seres vivos evolucionados y con capacidad de pensar y tal vez de elegir.<\/p>\n<p>    Nuestros actos responden s\u00f3lo a las fuerzas vitales: las individuales y las de la especie humana.<\/p>\n<p>    Sistemas materialistas fueron el marxismo (C. Marx 1818-1883 en \u00abLa miseria de la filosof\u00ed\u00ada\u00bb), inspirado en el biologismo de Juan Bta. Lamark (1744-1829) con obras como \u00abFilosof\u00ed\u00ada Zool\u00f3gica\u00bb.<\/p>\n<p>    La moral evolucionista cristaliz\u00f3 con H. Spencer (1820-1903) en planteamientos evolucionistas expuestos en libros como \u00abSistema de Filosof\u00ed\u00ada sint\u00e9tica\u00bb; o con el transformismo de C. Darwin (1809-1882) en libros como \u00abEl origen del hombre\u00bb. M\u00e1s adelante, se afianz\u00f3 esta moral con las actitudes de S. Freud (1886-1951) en obras como \u00abPsicopatolog\u00ed\u00ada de la vida cotidiana\u00bb.<\/p>\n<p>    2.1.2. Pragmatismo y positivismo<br \/>\n    Como sistemas, tienden a reducir la moral a la opini\u00f3n y a la costumbre, al gusto y al inter\u00e9s del momento, dando la primac\u00ed\u00ada a la opini\u00f3n mayoritaria sobre la misma raz\u00f3n.<\/p>\n<p>   Los positivistas se polarizan en la explicaci\u00f3n fr\u00ed\u00ada de los hechos. As\u00ed\u00ad act\u00faan Augusto Comte (1789-1853) en \u00abCurso de filosof\u00ed\u00ada positiva\u00bb y Emilio Durkheim (1858-1917) en libros como \u00abLa educaci\u00f3n moral\u00bb.<\/p>\n<p>    El utilitarismo moral fue defendido por diversidad de autores que coinciden en dar a la utilidad y a lo inmediato la mayor importancia \u00e9tica. Consideran bueno lo \u00fatil y malo lo que todos rechazan. Los pragmatistas aluden constantemente a la opini\u00f3n de la mayor\u00ed\u00ada para diferenciar lo correcto de lo incorrecto, lo que se puede o debe hacer de lo que no se puede o debe hacer. El utilitarismo de W. James (1842-1910) en \u00abEl sentido de la verdad\u00bb y el de John Dewey (1859-1952) en \u00abNaturaleza y conducta humana\u00bb, reflejan un fuerte subjetivismo que se acerca al materialismo.<\/p>\n<p>    2.1.3. El Naturalismo<br \/>\n    Se apoya m\u00e1s en los sentimientos que en la raz\u00f3n. Identifica la moral con el gusto por el bien y el mal, lo bello o lo feo, lo conveniente o lo inconveniente. Nuestra sensibilidad es la que valora los actos y las actitudes. Los naturalistas hacen de la moral simple fruto de la sensibilidad que tenemos.<\/p>\n<p>    Juan Locke (1632-1704) lo plantea con claridad en \u00abRaz\u00f3n de ser del cristianismo\u00bb y Juan Jacobo Rousseau 1712-1778) lo desarrolla y populariza en \u00abEl Emilio\u00bb.<\/p>\n<p>    Autores como David Hume (1711-1776) en \u00abTratado de la naturaleza humana\u00bb lo quieren elevar a la categor\u00ed\u00ada de axiomas. Y otros, como Voltaire, pseud\u00f3nimo de Francisco Mar\u00ed\u00ada Arouet (1694-1778), lo quieren hacer indiscutible en su escrito \u00abDel alma\u00bb.<\/p>\n<p>    Cierta l\u00ed\u00adnea negativa se asoci\u00f3 siempre al naturalismo. Cierto pesimismo hab\u00ed\u00ada nacido con Tomas Hobbes (1588-1679) en \u00abLeviathan\u00bb y el car\u00e1cter religioso surgi\u00f3 con Blas Pascal (1623-1662) en \u00abTratado sobre la vida\u00bb. Culmin\u00f3 con Arturo Schopenhauer (1788-1860) que lo matiz\u00f3 con un pesimismo tr\u00e1gico ante la vida, tal como lo expone en \u00abEl mundo como voluntad de representaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>     2.1.4. Racionalismo.<\/p>\n<p>    Es una actitud que mira al hombre como ser dotado de inteligencia y hace de la moral el resultado de la propia reflexi\u00f3n. La mente analiza las cosas con sus solas luces y saca conclusiones. Diferencia el bien del mal, s\u00f3lo por ser capaz de reflexionar.<\/p>\n<p>    Los racionalistas consideran que el hombre act\u00faa por algo m\u00e1s que por los instintos. Pero le basta la raz\u00f3n para diferenciar el bien del mal.<\/p>\n<p>    Renato Descartes (1596-1650) en \u00abTratado de las pasiones del alma\u00bb hab\u00ed\u00ada formulado las primeras exigencias de una moral \u00abindependiente\u00bb de las creencias religiosas. Pero, sobre todo con Manuel Kant (1724-1804), llega a su plenitud con sus actitudes en favor de una Etica aut\u00f3noma, formulada en su \u00abCritica de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica\u00bb y sobre todo en \u00abMetaf\u00ed\u00adsica de las costumbres\u00bb.<\/p>\n<p>    El \u00abapriorismo kantiano, o moral aut\u00f3noma\u00bb (contraria a heter\u00f3noma, dependiente de una Ser Superior), se basa en el imperativo categ\u00f3rico como criterio \u00fanico de moral. Imperativo categ\u00f3rico (absoluta) es diferente de \u00abhipot\u00e9tico\u00bb (condicional, si Dios existe, si lo manda&#8230;) La f\u00f3rmula es simple: \u00abHacer lo que hecho por todos, produce orden; no hacer lo que si todos repiten, engendra desorden\u00bb. Y esto, por simple l\u00f3gica y conciencia.<\/p>\n<p>   2.1.5. Sistemas dial\u00e9cticos<br \/>\n    La moral racionalista de Kant abre la puerta a la visi\u00f3n din\u00e1mica, pol\u00e9mica y dial\u00e9ctica de los seguidores.<\/p>\n<p>    El primero es Juan Te\u00f3filo Fichte (1762-1814), en libros como \u00abSistema moral\u00bb, en donde se fundamentan las actitudes morales del \u00abgentleman\u00bb (el hombre honrado), el que tiene la fuerza en la elegancia; del mismo modo Federico Guillermo Schelling (1775-1854) pone la raz\u00f3n del obrar en la naturaleza interior y exterior, en libros como \u00abEl yo como principio de la Filosof\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>    El extremo de la actitud dial\u00e9ctica lo representa Guillermo Hegel (1770-1831), con libros como \u00abFenomenolog\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb, en donde sit\u00faa el bien en la acci\u00f3n y el mal en la renuncia al obrar. Acci\u00f3n dial\u00e9ctica es sin\u00f3nimo de progreso din\u00e1mico y energ\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>   Sus interpretaciones y aplicaciones m\u00e1s extremas se desarrollan en autores \u00e9ticamente neur\u00f3ticos, como Federico Nietzsche (1844-1990), con su brillante estilo literario, pero con sus planteamientos morales destructores, los cu\u00e1les es expresan en libros agresivos al estilo de \u00abM\u00e1s all\u00e1 del bien y del mal\u00bb, \u00abLa voluntad de poder\u00bb o \u00abAs\u00ed\u00ad habl\u00f3 Zarathustra\u00bb.<\/p>\n<p>  2.1.6. Vitalismo moral<\/p>\n<p>   Cercano ya el siglo XX se desarrollaron corrientes y sistemas morales vitalistas. W. Dilthey (1833-1911) es un iniciador del vitalismo \u00e9tico, con libros como \u00abIntroducci\u00f3n a las ciencias del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb.<\/p>\n<p>    Enrique Bergson (1859-1941) es su  mejor exponente de la moral vitalista. Ideas suyas est\u00e1n en \u00abEnsayo sobre los datos inmediatos de la conciencia\u00bb.<\/p>\n<p>    Los estilos vitalistas abren la puerta a los grandes promotores de la Moral de los valores. As\u00ed\u00ad act\u00faa Max Scheller (1899-1928) creador de la \u00abaxiolog\u00ed\u00ada\u00bb o filosof\u00ed\u00ada de los valores en sus escritos, como \u00abEl formalismo de la Etica y la Etica de los valores\u00bb. Y del mismo modo reflexiona Luis Lavelle (1883-1951) en su \u00abTratado de los valores\u00bb.<\/p>\n<p>   Ese vitalismo se abre luego en los movimientos personalistas, cuyo mejor promotor fue Manuel Mounier (1902-1950) desde su Revista \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu\u00bb o con sus libros sobre \u00abEl personalismo\u00bb.<\/p>\n<p>    2.1.7 Existencialismo<\/p>\n<p>   Otra orientaci\u00f3n adopta la moral relativista del Existencialismo en sus diversas corrientes. La m\u00e1s seria y coherente fue la de Mart\u00ed\u00adn Heidegger (1889-1976) con sus hermosos tratado \u00abSer y Tiempo\u00bb.<\/p>\n<p>    Y las m\u00e1s abiertas a la trascendencia son las de autores cristianos como Gabriel Marcel (1899-1973) con escritos como \u00abSer y Tener\u00bb, totalmente opuesto a la moral nihilista y grosera de J. P. Sartre. (1905-1980) con obras literarias nefastas al estilo de \u00abLas moscas\u00bb Y con tratados reflexivos como \u00abEl ser y la nada\u00bb.<\/p>\n<p>    2.1.8. Espiritualismo.<\/p>\n<p>    Sistemas morales m\u00e1s sutiles son los que vinculan las moral con actitudes m\u00ed\u00adsticas al estilo de Gandhi (1869-1948), que se expresan en escritos hermosos como \u00abMi experiencia con la verdad\u00bb y sobre todo con su vida orientada al pacifismo, la libertad y la fraternidad humana.<\/p>\n<p>    Pero son muchos otros los que han cultivado una moral sutil y espiritual: antrop\u00f3logos como Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955), con libros como \u00abEl fen\u00f3meno humano\u00bb; te\u00f3logos como Dietrich Bonhoeffer (1906.1946), en escritos como \u00abVida de comunidad\u00bb, o soci\u00f3logos como Mart\u00ed\u00adn Buber (1878-1865), con Eticas como \u00abEl problema del hombre.\u00bb<br \/>\n    Todos ellos asocian el deber con realidades espirituales y trascendentes, sin caer en la tentaci\u00f3n de limitarse a dimensiones meramente antropoc\u00e9ntricas. Hablan de una fuerza superior y sutil, grabada en el interior en nuestra personalidad, nos indica la diferencia entre el bien y el mal. M\u00e1s por intuici\u00f3n que por raz\u00f3n, advertimos que las cosas son buenas o malas. Es Dios quien ha grabado en nuestro esp\u00ed\u00adritu la distinci\u00f3n entre lo que santifica y el pecado.<\/p>\n<p>    2.2. Morales religiosas<br \/>\n    Con todo, tenemos que recordar que los hombres viven tambi\u00e9n de creencias y no s\u00f3lo de conclusiones l\u00f3gicas.<\/p>\n<p>    Las diversas religiones han sido siempre motores de estilos de vida y de comportamiento de diverso signo, seg\u00fan el fondo de sus dogmas y las perspectivas que plantean.<\/p>\n<p>    2.2.1. Hinduistas y budista<br \/>\n    La moral hind\u00fa se basa en el amor a la vida, a la autoridad, a la intervenci\u00f3n de los dioses sobre la existencia de los seres humanos. Es una moral vitalista, tendente a cultivar la esperanza y a mirar la marcha de los pueblos y de los individuos de forma resignada.<\/p>\n<p>    El hinduismo identifica el bien y el mal con el cumplimiento de los deberes de cada casta o nivel de vida. El budismo, sin embargo, se detiene m\u00e1s en la igualdad humana y en la compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>   En sus diversas formas y grupos, los budistas se hallan m\u00e1s cerca de las exigencias de la naturaleza y por eso cultiva la compasi\u00f3n, la benevolencia con \u00e9l pr\u00f3jimo, el respeto al orden y a la autoridad familiar.<\/p>\n<p>    2.2.2. Tao\u00ed\u00adsta y confucionista<br \/>\n    Son m\u00e1s bien sistemas de convivencia apoyados en el orden y en la autoridad, que religiones dogm\u00e1ticas y m\u00ed\u00adticas. Su moral, menos vitalista y m\u00e1s pragm\u00e1tica, se orienta a promover la obediencia y la resignaci\u00f3n. Asumen para el hombre posturas que asocian lo pragm\u00e1tico con lo enigm\u00e1tico.<\/p>\n<p>    M\u00e1s que moral de principios personales se orientan a promover disciplina de vida para beneficio de los poderes civiles, militares o religiosos.<\/p>\n<p>    Se aferran a la justificaci\u00f3n de las desigualdades por la exigencia de fuerzas c\u00f3smicas, con frecuencia divinizadas (el ying y yang), para conseguir la sumisi\u00f3n.<\/p>\n<p>    2.2.3. Moral Maniquea<br \/>\n    Heredera del zoroastrismo, coincide con \u00e9l en la recomendaci\u00f3n exigente de poner al servicio de las fuerzas buenas para que predominen sobre las fuerzas malas. El sentido dualista de la vida, de la naturaleza y de mismo hombre, conllevan la elecci\u00f3n del principio del bien y la renuncia al principio del mal<br \/>\n    Los ecos de estas creencias dualistas sobre la conducta se convierten en eco de la divinidad presentada siempre en forma dual (Ormuth y Arimahan).<\/p>\n<p>     2.2.4. Moral judaica<\/p>\n<p>     Se desarroll\u00f3 durante cuatro milenios, con una diversidad portentosa de matices y de influencias. El cristianismo y el mahometismo le ser\u00ed\u00adan luego deudores de los grandes principios monote\u00ed\u00adstas y de las actitudes creacionistas y providencialistas que se hacen presentes en sus actitudes b\u00e1sicas de orden, autodominio, honradez y amor al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>    La conciencia de elecci\u00f3n divina que cultiv\u00f3 siempre el Pueblo de Israel y la respuesta agradecida, junto con el arrepentimiento por los descarr\u00ed\u00ados colectivos, m\u00e1s que personales, hizo de la moral israelita algo primordial, teoc\u00e9ntrico y transcendente.<\/p>\n<p>   El eje vertebrador de su sistema moral es el orden revelado por la divinidad suprema y creadora. Una serie de normas positivas, la Ley del Sina\u00ed\u00ad, que rige la vida de los creyentes hasta hoy, y los diversos c\u00f3digos sacerdotales y lit\u00fargicos que centraron la vida del Pueblo en el culto, fue lo m\u00e1s significativo.<\/p>\n<p>    2.2.5. El cristianismo<\/p>\n<p>    El cristianismo, en todas sus formas, a\u00f1adi\u00f3 a la Ley del Sina\u00ed\u00ad, al Dec\u00e1logo, la plenitud de la Revelaci\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p>    Asumi\u00f3 todo el Antiguo Testamento, pero lo complet\u00f3 con una nueva alianza: la del amor que se desarrollar\u00ed\u00ada en diversas formas a lo largo de dos milenios. Pero todos los modelos cristianos, ortodoxos, protestantes, anglicanos o cat\u00f3licos, coinciden en la moral b\u00e1sica de la lucha contra el mal y del amor a los hermanos los hombres.<\/p>\n<p>    Las actitudes var\u00ed\u00adan con la culturas, con los tiempos y con lo lugares. Pero todas las formas morales cristianas coinciden en la necesidad de ajustar la propia conducta a los reclamos de la raz\u00f3n sobre el instinto, a buscar la victoria del altruismo sobre el ego\u00ed\u00adsmo y a la iluminaci\u00f3n de la vida por la fe y la esperanza en el m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>    La revelaci\u00f3n y la raz\u00f3n, en lo referente a la vida moral, tienden a conjuntarse con armon\u00ed\u00ada y benevolencia. Sin embargo, hay principios b\u00e1sicos en la moral cristiana que superan toda l\u00f3gica humana y reclaman la luz de la fe: esperanza en una vida personal superior, confianza en la Providencia, perd\u00f3n de los enemigos, renuncia a las riquezas por el bien ajeno, debe de conservar la fe incluso a costa de la vida.<\/p>\n<p>    Son principios que siempre laten en la conciencia cristiana, aunque las pulsiones naturales sean m\u00e1s fuertes con frecuencia en los creyentes que los reclamos de la palabra evang\u00e9lica   2.2.7. Mahometismo   Algo similar acontece con el mahometismo en lo esencial de la creencia isl\u00e1mica. El deber de la limosna y de la oraci\u00f3n, la compasi\u00f3n y el arrepentimiento de los propios pecados, el ayuno y la plegaria cotidiana, armonizan la moral personal con la comunitaria, aunque sus procesos evolutivos en \u00e9tica no hayan progresado tanto como los acontecimientos morales entre los cristianos (valoraci\u00f3n de la mujer, respeto a la libertad individual, apertura a las otras religiones y creencias, etc.)<\/p>\n<p>    El sentido del orden divino y la continua alusi\u00f3n a los grandes designios de Al\u00e1, transmitidos por el profeta Mahoma, iluminan la conducta y la convivencia del os creyentes en \u00abEl libro\u00bb. Y se hallan, desde luego, muy lejos de los fanatismos desencadenados posteriormente en amplios sectores del mundo musulm\u00e1n<\/p>\n<p>    La normativa del Profeta, la directiva del Cor\u00e1n, se hall\u00f3 siempre como referencia fundamental los comienzos de la vida del creyente, matizada por la autoridad religiosa que interpreta y proclama la voluntad divina.<\/p>\n<p>    La misma \u00ed\u00adndole tradicionalista del mahometismo contribuye a que, aliada con otras causas (pobreza y discriminaciones econ\u00f3micas, incultura social que mantiene el predominio religioso y las intromisiones pol\u00ed\u00adticas de los cl\u00e9rigos, etc.), a que ciertos renacimiento de fanatismos pol\u00ed\u00adticos y \u00e9ticos entre los seguidores del Profeta de la Meca, alarmen hoy a muchos pensadores inspirados en otros credos, lo cuales observan con incomprensi\u00f3n e inc\u00f3modo las reticencias agresivas de muchos grupos mahometanos.<\/p>\n<p>   3. Cr\u00ed\u00adtica cat\u00f3lica a los sistemas<br \/>\n    Todo sistema moral se basa en el estudio del fin del hombre, con cuya definici\u00f3n se ha de contar para poder valor cada sistema. Tambi\u00e9n se eval\u00faa a la luz de las \u00abformas humanas de actuar\u00bb, que preconiza cada estilo moral. El sistema moral no ilumina cada acto, actitud o situaci\u00f3n parciales. Esto es funci\u00f3n de la conciencia. Pero analiza el conjunto de valores radicales en que ha de fundarse la actuaci\u00f3n de la persona y ofrece criterios, pistas y est\u00ed\u00admulos para la acci\u00f3n honesta.<\/p>\n<p>    El sistema moral tiene por misi\u00f3n iluminar, desde la raz\u00f3n o desde la fe, la conducta. Por eso es tan importante el discernir con acierto cu\u00e1l es el mejor y el que m\u00e1s ayuda presta en la vida. Es precisamente la principal tarea del educador de conciencias libres.<\/p>\n<p>    Por ejemplo, el nazismo, el marxismo, el hedonismo o el pragmatismo pueden presentarse como sistemas morales que dan claridad, y sin embargo son enga\u00f1osos al no respetar el valor de la vida individual, la supremac\u00ed\u00ada de la persona, la necesidad de la libertad.<\/p>\n<p>    El naturalismo, el racionalismo, el liberalismo, el socialismo, pueden parecer agradables y clarificadores, como acontece en muchos j\u00f3venes, y resultar insuficientes a la hora de la verdad, ya que en el hombre hay algo m\u00e1s que naturaleza, raz\u00f3n, libertad o convivencia.<\/p>\n<p>    El misticismo, el espiritualismo y las utop\u00ed\u00adas pueden presentarse en ocasiones con ofertar tentadoras para dar soluci\u00f3n a los interrogantes de la conciencia y dejar, sin embargo, amargura, frustraci\u00f3n y desconcierto a la larga.<\/p>\n<p>    Importar\u00e1 analizar los principios que iluminan la vida del hombre, pero siempre desde una \u00f3ptica plural y en armon\u00ed\u00ada con las creencias religiosas. El mejor sistema moral para cada uno es el que m\u00e1s compatible resulte con el destino eterno del hombre, el que m\u00e1s prepare para la convivencia solidaria, el que m\u00e1s luz ofrezca a la conciencia. El saber juzgar los sistemas morales con objetividad y seguridad, que es una de las tareas central de toda educaci\u00f3n \u00e9tica, supondr\u00e1 resaltar tres elementos de referencia prioritarios<\/p>\n<p>    3.1. Fin \u00faltimo del hombre<br \/>\n    El hombre ha sido creado para la vida eterna, no s\u00f3lo para el presente. Cuando el hombre vive y act\u00faa conforme a esa perspectiva, obra rectamente. Su comportamiento est\u00e1 en conformidad con su vocaci\u00f3n eterna. Si se aparta de esos designios divinos y obra al margen de la voluntad de Dios, su comportamiento es inmoral. Representa un enfrentamiento de la criatura con el Creador.<\/p>\n<p>    Por tanto, lo que hace buenos o malos los actos humanos es su conformidad o disconformidad con el fin \u00faltimo para el que el hombre ha sido creado.<\/p>\n<p>    De ah\u00ed\u00ad la importancia que tiene en la moral la perfecta delimitaci\u00f3n del fin \u00faltimo, en cuya conformidad se ordenar\u00e1n los fines pr\u00f3ximos de todas las acciones humanas, para conseguir de ese modo ordenar los actos precisamente en cuanto medios conducente a los fines supremos del hombre. La moral no se entiende sin esta referencia al fin \u00faltimo del hombre.<\/p>\n<p>    El fin \u00faltimo o supremo del ser racional no es algo que \u00fanicamente se construye o, se deduce, por reflexi\u00f3n filos\u00f3fica, sino algo que \u00abintuye \u00ed\u00adntimamente\u00bb el hombre y que trata de vivificar desde el fondo del ser. Pero el hombre es libre para escoger el objetivo de su operaci\u00f3n. Es tambi\u00e9n inteligente para poder descubrir cu\u00e1l haya de ser este objetivo, tanto inmediato como \u00faltimo.<\/p>\n<p>    3.2. Conciencia de libertad<br \/>\n    Tambi\u00e9n el hombre ha sido hecho libre, es decir capaz de elegir y, por lo tanto, responsable de lo que elige.<\/p>\n<p>    Supuestas la libertad y la inteligencia, ser\u00e1 normal que haya diversidad de opiniones sobre el verdadero fin del ser humano. Son m\u00faltiples las interpretaciones sobre el sentido de la vida.<\/p>\n<p>    Var\u00ed\u00adan las actitudes y se podr\u00e1 discutir ampliamente sobre cu\u00e1l sea el sistema moral m\u00e1s acertado. Pero la libertad tendr\u00e1 sus limitaciones, ante las exigencias de la naturaleza o ante los derechos de las personas.<\/p>\n<p>    La diversidad de respuestas es se\u00f1al de riqueza moral, de libertad, de sentido de la dignidad humana.<\/p>\n<p>    No ha de extra\u00f1ar a nadie, ya que la inteligencia humana es limitada y, sin la ayuda de la revelaci\u00f3n divina, f\u00e1cilmente se descarr\u00ed\u00ada de la verdad o la capta fragmentariamente.<\/p>\n<p>    3.3. Moral positiva<\/p>\n<p>   Importa caer en la cuenta de la dimensi\u00f3n positiva de la moral y superar planteamientos negativos. El hombre es protagonista y agente de la Historia, de la vida, del progreso, del propio desarrollo. Por eso es responsable de sus elecciones. Visi\u00f3n insuficiente de los sistemas morales es la plantear las cuestiones y las consignas como si de un c\u00f3digo de prohibiciones se tratara: no matar, no robar, no mentir, etc. La moral inteligente y aut\u00e9ntica tiene que ser m\u00e1s positiva que negativa: ayudar, colaborar, servir, cultivar la verdad, promover la libertad.  Un sistema moral que se limita a recordar listas de deber negativos, es pesimista, deprimente e inhibidor.<\/p>\n<p>4. Moral cristiana como sistema<\/p>\n<p>    Todos los sistemas morales citados ofrecen aspectos fragmentarios de la realidad humana e impulsan a reflexionar sobre los principios radicales en que se sustentan. La diversidad de planteamientos invita a investigar cu\u00e1l puede ser el preferible.<\/p>\n<p>    A la luz del mensaje evang\u00e9lico, no hay duda de que la moral cristiana se presenta superior en dignidad y en coherencia a cualquier otro modelo. Los postulados cristianos son humanos y divinos, altruistas y persuasivos, exigentes y ben\u00e9volos. Sin arrogancia, pero sin pusilanimidad, es preciso declarar su excelencia, mirados en si mismos y, sobre todo, compar\u00e1ndolos con todos los dem\u00e1s existentes.<\/p>\n<p>    Lo espec\u00ed\u00adfico de la moral cristiana, como sistema, es su vinculaci\u00f3n con la persona de Cristo, que no es un Fundador religioso m\u00e1s en la Historia de las religiones, sino el original y \u00fanico enviado de Dios para llevar a los hombres a la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   La grandeza de la moral cristiana est\u00e1 en que, teniendo la verdad tra\u00ed\u00adda al mundo por la Verdad eterna del Verbo, no pretende nunca ser impositiva, sino oferente.<\/p>\n<p>    Proclama caminos de salvaci\u00f3n, pero no los impone a nadie. Reclama respeto a los hombres y es tolerante incluso con los que no quieren aceptar su mensaje \u00e9tico y m\u00ed\u00adstico. Da razones del ser humano y en ellas funda el obrar.<\/p>\n<p>    Pero no quiere ello decir, que los cristianos no sientan tentaciones y vacilaciones y en multitud de aspectos o planteamientos puedan llegar a descarr\u00ed\u00ados morales. La Historia ha sido testigo de muchos desv\u00ed\u00ados e insuficiencia, de los que luego ha tenido que pedir perd\u00f3n a la humanidad. Se duele sobre todo de no haber sabido proponer o imponer con m\u00e1s energ\u00ed\u00ada el verdadero amor recomendado por Jes\u00fas, sobre todo cuando los perjudicados fueron los m\u00e1s d\u00e9biles: por injusticias, violencias, discriminaciones, manipulaciones, etc.<\/p>\n<p>    Pero el poderoso im\u00e1n del Evangelio termin\u00f3 siempre haciendo reflexionar a los cristianos sinceros y fueron poco a poco, como peregrinos en un valle de l\u00e1grimas, orientando su vida hacia la verdad evang\u00e9lica, cuando moralmente no acertaron del todo en el camino.<\/p>\n<p>    Por eso la moral cristiana reclam\u00f3 cada vez con m\u00e1s claridad el rechazo de los fanatismos o de los misticismo, denunci\u00f3 la utop\u00ed\u00adas o lo materialismo, resalt\u00f3 el valor de las personas y de sus derechos naturales. Todos estos campos \u00e9ticos fueron siempre centro de sus inquietudes<\/p>\n<p>    Por encima de todo, la moral cristiana lleva al hombre a obrar conforme con lo que Dios espera de cada uno, lo cual ha manifestado en el don de su Revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Y pone en la perfecci\u00f3n de ese obrar su raz\u00f3n de ser, ya que Dios es la perfecci\u00f3n absoluta y el hombre se define como una criatura divina singular, a la que ha hecho por amor y sigue cuidando con amor.<\/p>\n<p>  5. Interrogantes \u00e9ticos<\/p>\n<p>    A la luz de estos criterios generales, el \u00absistema moral evang\u00e9lico\u00bb se plantea y resuelve los interrogantes \u00e9ticos que el hombre moderno se plantea.<\/p>\n<p>    Los hombres est\u00e1n llenos de interrogantes \u00e9ticos, porque son inteligentes y se sienten libres. Antes de hacer algo, se interrogan si est\u00e1 bien o mal. Los animales no se lo preguntan. No tienen conciencia. S\u00f3lo tienen instinto.<\/p>\n<p>    El Concilio Vaticano II dec\u00ed\u00ada estas palabras: \u00abEn lo m\u00e1s profundo de su interior el hombre descubre una ley que \u00e9l no se da a s\u00ed\u00ad mismo, sino que debe obedecer por que le viene de Dios. Su voz resuena, cuando es necesario, en los o\u00ed\u00addos de su coraz\u00f3n. Le llama siempre a amar, a hacer el bien y evitar el mal. Esa voz, que es la conciencia, constituye el centro m\u00e1s secreto de su interior. Es el sagrario del hombre en el que est\u00e1 a solas con Dios, cuya voz resuena en lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de su ser\u00bb. (Gaudium et Spes. 16)<\/p>\n<p>5.1. Los interrogantes antiguos<\/p>\n<p>    Los interrogantes b\u00e1sicos han sido siempre los mismos: el dolor, la muerte, la vida, la sociedad, la familia, la trascendencia, etc. Los hombres se plantean esas cuestiones importantes en el terreno religioso, pero tambi\u00e9n en el moral. En el primero sondean lo que Dios ha dichos y lo que la realidad es. En el aspecto moral descienden a las consecuencias que para la propia conducta esos interrogantes implican.<\/p>\n<p>    La Iglesia, en cuanto seguidora de Jes\u00fas, ha asumido la misi\u00f3n de orientar la conciencia de los hombres ante esos interrogantes y ha querido siempre ayudar a diferenciar el bien del mal.<\/p>\n<p>    Se siente comprometida en la tarea de formar su sensibilidad moral en funci\u00f3n de lo que pide su raz\u00f3n y su libertad y, sobre todo, en relaci\u00f3n a los grandes principios que laten en el Evangelio.<\/p>\n<p>    Y no podemos olvidar que el esp\u00ed\u00adritu de la moral cristiana que la Iglesia defiende es el amor.<\/p>\n<p>    Hasta los pensadores recientes han ca\u00ed\u00addo en la cuenta de la importancia que tiene el sentido del amor a Dios para valorar adecuadamente la vida. Y el valor moral del amor al pr\u00f3jimo, como luz orientadora de toda moral cristiana.<\/p>\n<p>    El fil\u00f3sofo M. Dedoncelle, en su libro \u00abCiencia y Logos: reflexiones de una filosof\u00ed\u00ada personalista\u00bb, escribe: \u00abAmor y persona me parecen intr\u00ed\u00adnsecamente unidos. En el amor hay voluntad de promoci\u00f3n mutua, un deseo de ayudar al otro a ser una perspectiva universal, a poseer para darse, a no aislarse&#8230; Y si esto es justo, se sigue la continuidad de las personas. En el \u00abt\u00fa\u00bb hay una fuente y no un l\u00ed\u00admite del \u00abyo\u00bb. Y la vocaci\u00f3n de ir al \u00abt\u00fa\u00bb tiene en el \u00abyo\u00bb una contrapartida: es el proceso de personificaci\u00f3n laboriosa del \u00abyo\u00bb por el que se hace mejor y m\u00e1s aut\u00e9ntico.  Por eso, la consolidaci\u00f3n final de nuestras personas s\u00f3lo puede explicarse por su contrapartida de existir una trascendencia divina. Solamente en Dios es donde las personas encuentran su \u00faltima explicaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>5.2. Los interrogantes nuevos<\/p>\n<p>    En los tiempos recientes se han desencadenado revoluciones sin precedentes en la historia humana, que complican la dimensi\u00f3n \u00e9tica de muchas de las respuestas que se dan.<\/p>\n<p>    Se puede actuar sobre la vida y el hombre por encima de las leyes de la naturaleza: manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica, separaci\u00f3n de sexualidad y fecundidad, eutanasia, experimentos humanos, etc.<\/p>\n<p>   Del mismo modo se pueden mecanizar respuestas humanas, que en otro tiempo reclamaban decisiones libres y hoy se pueden transferir las opciones a las variables tecnol\u00f3gicas de las m\u00e1quinas: trabajo y producci\u00f3n, informaci\u00f3n selectiva, persecuci\u00f3n de la delincuencia y del terrorismo, violaci\u00f3n programada de la intimidad, regulaci\u00f3n de la natalidad, etc.<\/p>\n<p>    Y se establecen interrelaciones y compromisos mundiales sin precedentes en tiempos pasados: habilidades inform\u00e1ticas, planificaciones poblacionales solo en base a estad\u00ed\u00adsticas, globalizaci\u00f3n de procesos sociales, laborales, econ\u00f3micos, sanitarios, s\u00f3lo desde los hechos y no en funci\u00f3n de los principios.<\/p>\n<p>    Ante las revoluciones modernas (virtual, ecum\u00e9nica, sexual, familiar, intern\u00e9tica y cibern\u00e9tica), se corre el riesgo de que lo pragm\u00e1tico desplace a lo \u00e9tico en la conciencia de los hombres.<\/p>\n<p>    La \u00e9tica cristiana se atrofia si se adopta como criterio la conveniencia del grupo y no la dignidad de la persona y si lo oportuno desplaza a \u00ed\u00adntimo, lo econ\u00f3mico a lo espiritual, lo inmediato a los valioso.<\/p>\n<p>5.3. La Iglesia, mensajera moral<\/p>\n<p>    La Iglesia, Jerarqu\u00ed\u00ada y Pueblo de Dios, asiste sorprendida a los nuevos planteamientos morales que se presentan ante los hombres: guerra, terrorismo, procesos de producci\u00f3n, desigual reparto de las riquezas, procesos emigratorios nuevos. Sabe que tiene que ofrecer a los hombres el mensaje evang\u00e9lico y vacila al adoptar posturas claves en determinados campos relacionados con la libertad y la convivencia humana.<\/p>\n<p>    Sin embargo debe presentar a los hombres siempre los preceptos de Jes\u00fas y no las opiniones de sus moralistas.<\/p>\n<p>   Ha tratado siempre de llevar a los hombres el estilo vida de Jes\u00fas, que es lo mismo que decir la moral evang\u00e9lica, y sabe que debe hacerlo tambi\u00e9n en la actualidad. El mensaje de Jes\u00fas, como forma de vida y como signo de salvaci\u00f3n, tendr\u00e1 que ser adaptado a los tiempos nuevos y a las diversas culturas actuales, sin alterar lo esencial.<\/p>\n<p>   La Iglesia har\u00e1 ese servicio a los hombres, pues el mismo Se\u00f1or se lo ha confiado. Ella, como Comunidad formada por hombres, tendr\u00e1 tambi\u00e9n que preparar sus normas y sus leyes, sin renuncias a lo que no es suyo, que es la Palabra de Jes\u00fas, de la que s\u00f3lo es transmisora.<\/p>\n<p>   Pero siempre tender\u00e1n a reflejar el amor al hombre como especial reclamo de la moral cristiana, el respeto a las conciencias, la preferencia por los pobres, el servicio al Reino de Dios.<br \/>\n  En un mundo como el nuestro, la Iglesia se empe\u00f1a con inter\u00e9s en recordarnos que la moral de Jes\u00fas reclama atenciones preferentes, que todos sus seguidores deben atender de modo especial.<\/p>\n<p>   * La dignidad del hombre, por encima de su raza, de su naci\u00f3n, de su sexo o de su situaci\u00f3n social es lo m\u00e1s importante. Hoy se olvida mucho el valor del hombre y es preciso recordar la ley del amor fraterno que Jes\u00fas ped\u00ed\u00ada a sus seguidores.<\/p>\n<p>   El hombre es hijo de Dios por haber sido creado inteligente, libre y llamado a la salvaci\u00f3n. Cualquier atentado a su dignidad destruye el plan de Dios.<br \/>\n  * La vida cristiana es radicalmente comunitaria y por lo tanto la Iglesia defiende y promueve la solidaridad, la convivencia y la paz. El individualismo y el ego\u00ed\u00adsmo van contra el Evangelio.<\/p>\n<p>   En consecuencia la Iglesia recuerda el mensaje de Jes\u00fas sobre la fraternidad.<\/p>\n<p>   * El hombre es peregrino y ha sido hecho por Dios para llegar a otra vida. No le basta una moral, que s\u00f3lo se quede en la convivencia humana y en la promoci\u00f3n de las cosas terrenas.<\/p>\n<p>   El cristiano tiene que trabajar para que en este mundo triunfe la justicia. Pero sobre todo debe ayudar a que los hombres aprendan a vivir con aut\u00e9ntico amor a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>   * Los desaf\u00ed\u00ados son muchos: los crecientes desajustes entre los pueblos y los grupos sociales dentro del mismo pueblo, los insistentes atentados a la paz por el terrorismo, la guerra o la delincuencia organizada, la explotaci\u00f3n y enga\u00f1o de las personas por la propaganda comercial o pol\u00ed\u00adtica manipuladora, la intencionada incultura en que se mantiene a grandes grupos humanos, la organizaci\u00f3n de la sociedad en funci\u00f3n de los intereses econ\u00f3micos de grandes grupos internacionales. Estos hechos, entre otros, constituyen algunos de los \u00abpecados estructurales\u00bb que hoy se oponen al mensaje del Evangelio.<\/p>\n<p>   Los cristianos tienen que volver insistentemente sus ojos hacia el mensaje de Jes\u00fas para iluminar la vida del mundo con llamadas a la fraternidad y a la solidaridad.<\/p>\n<p>   De nada vale hablar de libertad, de democracia, de dignidad, de progreso, de paz, de mil cosas m\u00e1s, si en la pr\u00e1ctica se vive de espaldas a la justicia y a la caridad. Hacer que florezcan estos dos grandes fundamentos de la moral de Jes\u00fas es uno de los desaf\u00ed\u00ados gigantes de nuestros d\u00ed\u00adas. La caridad lleva a los hombres a abrir el coraz\u00f3n a todos los hombres. La justicia reclama que esa apertura es un deber imperioso en todas las situaciones.<\/p>\n<p>   6. Catequesis y pluralismo<\/p>\n<p>   La educaci\u00f3n moral es b\u00e1sica en una buena catequesis de inspiraci\u00f3n evang\u00e9lica. Exige recta formaci\u00f3n en los criterios y h\u00e1bitos de aplicaci\u00f3n a cada situaci\u00f3n concreta.<\/p>\n<p>   Pero es decisivo ense\u00f1ar a discernir, entre las muchas opciones que se presentan, la que mejor lleva a los hombres a comportarse en clave evang\u00e9lica desde los primeros a\u00f1os desde la vida.<\/p>\n<p>   La gran variedad de reclamos morales que existen en los tiempos actuales exige una atenci\u00f3n delicada en los educadores de la fe cristiana a todas las edades. Pero, sobre todo cuando se trata de educar los valores morales de las personas j\u00f3venes, que se hallan hoy solicitadas por multitud de sistemas y actitudes morales, es importante ense\u00f1ar a regirse por las normas del Evangelio.<\/p>\n<p>   Esto requiere elegir con valent\u00ed\u00ada y claridad. Ello no es posible si no se forma en la libertad y se ilumina la mente con principios s\u00f3lidos.<\/p>\n<p>   La conciencia del joven cristiano debe saber situarse entre las diversas alternativas cuando se tratan de planteamientos generales: justicia, libertad, paz, solidaridad, responsabilidad, etc.<\/p>\n<p>   Pero no menos importante es ense\u00f1ar a juzgar en clave de evangelio cuando se trata de temas m\u00e1s comprometedores para la propia vida: consumo, violencia, elecci\u00f3n profesional, sexualidad, aborto, capacidad de entrega.<\/p>\n<p>   La buena orientaci\u00f3n moral debe apoyarse en criterios luminosos como los siguientes:<br \/>\n   1. S\u00f3lo se consigue una buena orientaci\u00f3n moral si se conoce la diversidad de alternativas posibles y que un joven actual descubre en sus estudios, en sus diversiones, en sus lecturas. El que no conoce las diversas posibilidades puede obedecer, pero no puede elegir.<\/p>\n<p>   2. Supuestos los conocimientos, es preciso lograr claridad de criterios vitales, lo que significa elecciones libres y progresivamente integradas en la propia vida. S\u00f3lo quien ha vivido hechos o elecciones responsables puede considerarse educado religiosamente seg\u00fan el Evangelio<br \/>\n    3. No se debe olvidar por parte de los educadores que la buena educaci\u00f3n moral nunca puede ser impositiva, sino propositiva, al estilo del mensaje cristiano que es anuncio de buena noticia y no dial\u00e9ctica que busca proselitismo.<\/p>\n<p>   Hay que saber respetar las opciones personales, aunque sean equivocadas. Y es preciso abrir los caminos para la rectificaci\u00f3n cuando el caso llegue, sin alarmarse por los errores que proceden de inexperiencia o de audacia.<\/p>\n<p>   4. La buena educaci\u00f3n moral no puede separarse del todo de las creencias religiosas. Lo que se cree es lo que se convierte en norma de vida a la larga.<\/p>\n<p>   La cultura moderna es plural por su propia naturaleza. Por eso hay que preparar a los j\u00f3venes para el pluralismo, incluso dentro del esp\u00ed\u00adritu cristiano. Las posturas monovalentes suelen producir situaciones agresivas en la conciencia. Por eso, en los aspectos \u00e9ticos, el educador debe moverse dentro de un abanico flexible que no llegue a extremos integristas y fan\u00e1ticos por una parte y al relativismo o pragmatismo total por la otra. Su estilo educativo debe hacerse compatible sin agresividad con interpretaciones diversas de los problemas morales (entre el rigorismo moderado hasta el liberalismo no exagerado).<\/p>\n<p>   En moral es peligroso en los tiempos actuales de tolerancia y flexibilidad cultural adoptar posturas pedag\u00f3gicas dogm\u00e1ticas. En pocas cosas la verdad es absoluta y en los aspectos morales menos que en los dogm\u00e1ticos.<\/p>\n<p>   Y trat\u00e1ndose de cuestiones vitales para los j\u00f3venes, como las relacionadas con la dependencia de la autoridad, con la vida sexual o con la convivencia en justicia, trabajo o caridad, se debe dogmatizar menos, por no decir nada, que en otros asuntos como el racismo, la violencia o los atentados a los derechos fundamentales de las personas.<\/p>\n<p>   5. En el pluralismo que hoy se reclama en la educaci\u00f3n moral de las personas, es conveniente que el educador aprenda de la Historia y de la Geograf\u00ed\u00ada a vivir por encima de su tiempo y de su lugar de actuaci\u00f3n, aunque nunca debe prescindir de sus coordenadas espaciotemporales.   La Historia le ense\u00f1ar\u00e1 a entender que juicios morales contundentes en otros tiempos se han diluido con el tiempo hasta parecer hoy rid\u00ed\u00adculos (ayunos, indulgencias, tributos, abstinencias)<\/p>\n<p>   Y la visi\u00f3n geogr\u00e1fica de tantas culturas y actitudes culturales diversas que coexisten en la \u00abaldea global del universo\u00bb le har\u00e1 descubrir que las fuerzas vitales est\u00e1n por encima de los postulados \u00e9ticos y que los idiomas \u00e9ticos de los hombres son mucho m\u00e1s numerosos que las numeros\u00ed\u00adsimas lenguas y dialectos con conectan a los hombres sobre la tierra.<\/p>\n<p>                25 Libros anteriores al siglo XX sobre Sistemas Morales<\/p>\n<p>      * Antiguos<br \/>\n       &#8211;  1. \u00abLa Rep\u00fablica\u00bb. Plat\u00f3n (427-347).<\/p>\n<p>          &#8211;  2. \u00abEtica a Nicomaco\u00bb. Arist\u00f3teles (384-322).<\/p>\n<p>          &#8211;  3. \u00abCarta a Meneceo\u00bb. Epicuro de Samos (341-270).<\/p>\n<p>          &#8211;  4. \u00abSobre la brevedad de la vida\u00bb. Lucio A. S\u00e9neca (4.a C-65).<\/p>\n<p>          &#8211;  5. \u00abLas Eneadas\u00bb. Plotino (205-270).<\/p>\n<p>      * Primitivos cristianos<br \/>\n           &#8211;  6. \u00abEl Pedagogo\u00bb. S. Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada (150-217).<\/p>\n<p>           &#8211;  7. \u00abSobre la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica\u00bb. S. Ireneo (140-190).<\/p>\n<p>           &#8211;  8. \u00abDe la Justicia\u00bb. Tertuliano (160-222).<\/p>\n<p>           &#8211;  9. \u00abDel libre albedr\u00ed\u00ado\u00bb. S. Agust\u00ed\u00adn (354-430).<\/p>\n<p>          &#8211; 10. \u00abDe la consolaci\u00f3n de la Filosof\u00ed\u00ada\u00bb. Boecio (480-524).<\/p>\n<p>         * Medievales<br \/>\n           &#8211; 11. \u00abLa naturaleza de las cosas\u00bb. San Beda el Venerable (672-735).<\/p>\n<p>           &#8211; 12. \u00abLa Regla\u00bb. San Benito de Nursia (480-570).<\/p>\n<p>           &#8211; 13. \u00abDidascalion\u00bb. Hugo de S. Victor (1096-1141).<\/p>\n<p>          &#8211; 14. \u00abItinerario de la mente hacia Dios\u00bb. S. Buenaventura (1221-1274).<\/p>\n<p>           &#8211; 15. \u00abSuma contra Gentiles\u00bb. Tom\u00e1s de Aquino (1224-1274).<\/p>\n<p>       * Humanistas y racionalistas<\/p>\n<p>        &#8211; 16. \u00abEl Pr\u00ed\u00adncipe\u00bb. Nicol\u00e1s Maquiavelo (1469-1527).<\/p>\n<p>         &#8211; 17. \u00abElogio de la Locura\u00bb. Erasmo de Rotterdam (1467-1536).<\/p>\n<p>         &#8211; 18. \u00abTratado del hombre\u00bb. Renato Descartes (1596-1650).<\/p>\n<p>        &#8211; 19. \u00abEnsayos de Teodicea\u00bb. Guillermo Leibniz (1646-1715).<\/p>\n<p>        &#8211; 20. \u00abInvestigaciones sobre los principios de la moral\u00bb. Hume. (1711-1776).<\/p>\n<p>       * Modernos<\/p>\n<p>        &#8211; 21. \u00abMetaf\u00ed\u00adsica de las costumbres\u00bb. Manuel Kant (1724-1804).<\/p>\n<p>       &#8211; 22. \u00abL\u00ed\u00adneas de la Filosof\u00ed\u00ada del Derecho\u00bb. Guillermo Hegel (1770-1831).<\/p>\n<p>        &#8211; 23. \u00abPrincipios de Sociolog\u00ed\u00ada\u00bb. Heriberto Spencer (1820-1903).<\/p>\n<p>        &#8211; 24. \u00abCurso de Filosof\u00ed\u00ada Positiva\u00bb. Augusto Comte (1789-1853).<\/p>\n<p>         &#8211; 25. \u00abM\u00e1s all\u00e1 del bien y del mal\u00bb. Federico Nieztsche (1844-1900).<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[301] Existen variadas actitudes morales ante la vida, ante los actos humanos, ante las leyes, ante el modo de entender y atender la conciencia. Significa esto que hay diversidad de ideales morales y de respuestas de la conciencia. 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