{"id":12183,"date":"2016-02-05T08:21:14","date_gmt":"2016-02-05T13:21:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mesianismo\/"},"modified":"2016-02-05T08:21:14","modified_gmt":"2016-02-05T13:21:14","slug":"mesianismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mesianismo\/","title":{"rendered":"MESIANISMO"},"content":{"rendered":"<p>[241]<br \/>\n Referencia a la esperanza de que un Salvador, un mes\u00ed\u00adas, habr\u00e1 de venir a salvar. En general, es el cultivo de los sentimientos relacionados con un mes\u00ed\u00adas que se espera. B\u00ed\u00adblicamente es el com\u00fan denominador de los profetas que anuncia la salvaci\u00f3n y el salvador.<\/p>\n<p>    De manera particular es un estilo o ambiente que se respira en todo el Antiguo Testamento, visto desde la perspectiva del Nuevo. Se alude a que Dios Providente ha decidido salvar a los hombres y para ello env\u00ed\u00ada a su Hijo amado, para salvar.<\/p>\n<p>    Los textos del Nuevo Testamento rezuman el gozo de la promesa salvadora cumplida. Y por eso el mesianismo para los cristianos se cambia por la gracia alegre de la justificaci\u00f3n. Sin embargo, los jud\u00ed\u00ados siguen esperando. Por eso en el juda\u00ed\u00adsmo reflorecen peri\u00f3dicamente diversas figuras que se han ido sucediendo en la Historia y prometen al pueblo errante salvaci\u00f3n<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Mes\u00ed\u00adas, del arameo meshiha y del hebreo mashiah, significa \u00abungido\u00bb y fue traducido al griego por \u00abchrist\u00f3s\u00bb, latinizado en christus. Sem\u00e1nticamente, nos encontramos ante una de las evoluciones m\u00e1s sorprendentes: el participio que habitualmente indicaba al \u00abrey\u00bb de Israel -en alusi\u00f3n particular a su ceremonia de investidura- se convierte en el nombre propio de una persona hist\u00f3rica en la que se ve realizada la antigua promesa.<\/p>\n<p>Como fen\u00f3meno religioso, el mesianismo no es espec\u00ed\u00adfico de Israel; encontramos formas de esperanza mesi\u00e1nica en el antiguo Egipto, en Mesopotamia y en Grecia. De todas formas, es una prerrogativa de todos los pueblos vivir originalmente algunos elementos que cualifican y determinan la cultura; en este sentido el mesianismo es un fen\u00f3meno peculiar de Israel, ya que se vivi\u00f3 y comprendi\u00f3 como un fen\u00f3meno pol\u00ed\u00adtico y religioso de forma particular. En Israel, el mesianismo indica una esperanza, que jam\u00e1s se vino abajo, de ver una intervenci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Yahveh. En su historia es posible ver una lectura mesi\u00e1nica que se extiende por diversas \u00e9pocas hist\u00f3ricas asumiendo en cada una de ellas aspectos distintos, pero manteni\u00e9ndose intacta e invariable la misma y \u00fanica espera. Se suelen distinguir cuatro formas diversas de mesianismo:<\/p>\n<p>1. Real.- La monarqu\u00ed\u00ada, de suyo, no encontraba en Israel las condiciones favorables para poder establecerse; el fuerte sentido teoc\u00e9ntrico y teocr\u00e1tico imped\u00ed\u00ada cualquier otra expresi\u00f3n que pudiera de alguna forma hacer sombra al poder de Dios. Sin embargo, comenz\u00f3 a adquirir tal valor que lleg\u00f3 a insertarse en las tradiciones sacrales del pueblo. A partir de la profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n (2 Sm 7 1-16), se le promete a David que su casa ser\u00e1 compa\u00f1era de la alianza de Yahveh. La promesa contenida en esta profec\u00ed\u00ada se convierte en uno de los elementos fundamentales en la perspectiva hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica: Dios lleva a cabo una nueva alianza con su pueblo, pero a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de David y de su descendencia, que pasa a ser desde entonces el punto de referencia constante para ver o no realizada la promesa de Yahveh.<\/p>\n<p>2. Sacerdotal.- Con la muerte violenta de Zorobabel, \u00faltimo rey de la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica, concluye la esperanza de la restauraci\u00f3n definitiva de la monarqu\u00ed\u00ada en Israel despu\u00e9s de las vicisitudes del destierro. El \u00fanico punto catalizador, en este momento, sigue siendo la figura del sacerdote, que asume en s\u00ed\u00ad las funciones que ten\u00ed\u00ada anteriormente el rey. La figura del sacerdote pasa a ocupar el primer plano en la historia del pueblo y se convierte en el nuevo mediador de la alianza. Los textos de Dt 33,8-1 1 y de Ex 40,15 confirman esta situaci\u00f3n, que encontrar\u00e1 un desarrollo ulterior en la comunidad de Qumr\u00e1n, donde se espera a un doble mes\u00ed\u00adas: el de David (real) y el de Aar\u00f3n (sacerdotal).<\/p>\n<p>3. Prof\u00e9tico.- Lo mismo que la monarqu\u00ed\u00ada era signo de Yahveh que posee a Israel como propiedad suya, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el profetismo expresa la acogida que el pueblo presta a las palabras del Se\u00f1or. El profeta acompa\u00f1a a toda la historia del pueblo, compartiendo con \u00e9l los dolores y los gozos. El texto de Dt 18,15-18 constituye el punto culminante de esta comprensi\u00f3n: la figura de Mois\u00e9s se mantendr\u00e1 siempre viva en la mente y en la historia del pueblo como la de aquel que hablaba con Dios \u00abcara a cara\u00bb (Ex 33,1 1): ser\u00e1 considerado siempre como el tipo y la figura de todos los profetas. El a\u00f1o 586 se\u00f1ala, para la historia de Israel, el momento de la crisis: hundimiento de la monarqu\u00ed\u00ada, destrucci\u00f3n del templo, deportaci\u00f3n a Babilonia, crisis del sacerdocio, de las tradiciones y de los , valores perennes de Israel. En este per\u00ed\u00adodo las figuras destacadas que dan continuidad a la esperanza mesi\u00e1nica son los profetas Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel y D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas. Con ellos se hablara \u00abnuevo\u00bb \u00e9xodo, de una \u00abnueva\u00bb alianza, de una \u00abnueva\u00bb tierra prometida; en una palabra, brilla una nueva esperanza mesi\u00e1nica bajo los rasgos del anuncio prof\u00e9tico que encuentran en los cantos del Siervo de Yahveh su expresi\u00f3n culminante&#8230;<\/p>\n<p>4. Escatol\u00f3gico.- Sobre la base de los diversos fracasos hist\u00f3ricos a los que se asiste, va tomando fuerza una corriente que ve ya la intervenci\u00f3n de Dios como inmediata y realizada por un mediador directo. Hay al menos tres im\u00e1genes que encuentran un lugar en esta comprensi\u00f3n del mesianismo: el \u00ed\u0081ngel de Yahveh, la personificaci\u00f3n de la Sabidur\u00ed\u00ada y el Hijo del hombre en la visi\u00f3n de Dn 7,13-14.<\/p>\n<p>El cristianismo se caracteriza por la profesi\u00f3n de fe en el Mes\u00ed\u00adas, a quien reconoce en la promesa de Jes\u00fas de Nazaret; \u00e9l es el cumplimiento de las antiguas promesas y con \u00e9l se hace visible la salvaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo es posible esta identificaci\u00f3n? Es verdad que Jes\u00fas nunca se autodefini\u00f3 como \u00bb mes\u00ed\u00adas\u00bb,&#8217; el contexto de sus contempor\u00e1neos, que interpretaba las esperanzas mesi\u00e1nicas en clave pol\u00ed\u00adtica, le imped\u00ed\u00ada asumir expresamente esta figura sin que cayera en el equ\u00ed\u00advoco todo su mensaje, Algunos datos de los evangelios, caracterizados por una fuerte y s\u00f3lida historicidad, indican sin embargo su conciencia de ser el Mes\u00ed\u00adas. En el texto de Mt 11,2-6, Jes\u00fas, respondiendo a los mensajeros del Bautista que le preguntaban si era el Mes\u00ed\u00adas, les indica expl\u00ed\u00adcitamente las modalidades de su mesianismo: cumple las obras de bondad y de misericordia del Padre y quien lo reconoce como tal participar\u00e1 de los bienes mesi\u00e1nicos. En Mc 8,25-30, ante la profesi\u00f3n de fe mesi\u00e1nica de Pedro y de los Doce, Jes\u00fas acepta este t\u00ed\u00adtulo, pero habla a continuaci\u00f3n de un Mes\u00ed\u00adas que tiene que sufrir y morir. En los relatos del proceso, Jes\u00fas atestigua que es el Hijo del hombre que viene sobre las nubes del cielo, pero el contexto de sufrimiento en que se pronuncian sus palabras le permite no crear equ\u00ed\u00advocos sobre la naturaleza de este mesianismo.<\/p>\n<p>En lugar de ser un anuncio de liberaci\u00f3n gen\u00e9rica, la fe cristiana en el Mes\u00ed\u00adas indica la realizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n prometida y anunciada en la persona de Jesucristo. Con la fuerza de esta fe, nace un pueblo mesi\u00e1nico que hace suya la esperanza de una plena y definitiva liberaci\u00f3n del pecado y de todas sus manifestaciones en el acontecimiento escatol\u00f3gico. Ning\u00fan otro Mes\u00ed\u00adas podr\u00e1 venir en el futuro a anunciar nuevas liberaciones; bas\u00e1ndose en las palabras del Se\u00f1or, la fe cristiana vive con esperanza esta certeza: \u00abEntonces, si alguno os dice: \u00abMira, el Mes\u00ed\u00adas est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad o all\u00ed\u00ad\u00bb, no lo cre\u00e1is, (Mt24,23).<br \/>\nR. Fisichella<\/p>\n<p>Bibl.: J L. Sicre, De David al Mes\u00ed\u00adas, Verbo Divino, Estella 1995: R, Fisichella &#8211; G. Rochais, Mesianismo, en DTF 884-908: R, Fabris, Mesianismo escatol\u00f3gico, en DTI, III, 497-514: M, Cimosa, Mesianismo, en NDTB, 170-187&#8243; Ch. Duquoc, Mesianismo de Jes\u00fas y discreci\u00f3n de Dios, Cristiandad, Madrid 1985; H. Cazelles, El Mes\u00ed\u00adas de la Biblia, Herder Barcelona 1981.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Definici\u00f3n de mesianismo. II. La palabra \u00abmes\u00ed\u00adas\u00bby su significado. III. Modelos y hermen\u00e9utica del mesianismo: 1. Premesianismo veterotestamentario: a) La promesa de G\u00e9n 3:15, b) La profec\u00ed\u00ada de Jacob en G\u00e9n 49:10, c) El or\u00e1culo de Bala\u00e1n en N\u00fam 24:17; 2. Mesianismo real din\u00e1stico: a) La profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n en 2Sam 7, b) Relecturas de la profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n en el Salterio, c) Visi\u00f3n mesi\u00e1nica en los profetas, d) El \u00abresto\u00bb fiel, e) Mesianismo real en el juda\u00ed\u00adsmo, f) Jes\u00fas, mes\u00ed\u00adas e hijo de David; 3. Mesianismo prof\u00e9tico: a) El profeta escatol\u00f3gico, nuevo Mois\u00e9s, b) El profeta escatol\u00f3gico, siervo del Se\u00f1or, c) Jes\u00fas, profeta escatol\u00f3gico y Siervo del Se\u00f1or; 4. Mesianismo apocal\u00ed\u00adptico: a) El hijo del hombre de Dan 7:13, b) Jes\u00fas, Hijo del hombre. IV. Mesianismo sin mes\u00ed\u00adas. V. Mesianismo como principio-esperanza.<\/p>\n<p>I DEFINICI\u00ed\u201cN DE MESIANISMO. Antes de comenzar una exposici\u00f3n sobre el mesianismo es indispensable precisar bien el significado de este t\u00e9rmino. Hoy, normalmente, la palabra mesianismo no indica solamente la esperanza de una salvaci\u00f3n realizada por un mes\u00ed\u00adas futuro en el \u00e1mbito de la religi\u00f3n judeocristiana, sino que comprende todos aquellos movimientos pol\u00ed\u00adticos y religiosos que tienden a renovar la sociedad y a dar una respuesta a todos los problemas de incertidumbre y de angustia que la oprimen. Como diremos m\u00e1s adelante [IV], es un principio de esperanza para todos los hombres. El mesianismo se presenta como modelo universal de organizaci\u00f3n socio-religiosa.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00abmesianismo\u00bb sigue utiliz\u00e1ndose por su densidad b\u00ed\u00adblica, aunque algunas veces se refiere m\u00e1s a lo escatol\u00f3gico, es decir, a lo que habr\u00e1 de suceder en el futuro, prescindiendo incluso de un mediador de salvaci\u00f3n de car\u00e1cter real, prof\u00e9tico o sacerdotal, \u00abconsagrado\u00bb para una misi\u00f3n. Veremos el sentido de la palabra hebrea masiah-mes\u00ed\u00adas, que corresponde al t\u00e9rmino griego Jrist\u00f3s-Cristo.<\/p>\n<p>Entre las muchas definiciones que se han dado en este siglo del mesianismo b\u00ed\u00adblico -desde la de P. Volz (1897), seg\u00fan la cual \u00abel mes\u00ed\u00adas es el rey israelita de los tiempos de la salvaci\u00f3n\u00bb, hasta la de J. Coppens (1981), que ve justamente una compleja articulaci\u00f3n en la concepci\u00f3n mesi\u00e1nica del AT, es decir, un mesianismo con un triple aspecto: real, prof\u00e9tico y apocal\u00ed\u00adptico, y dice que el mes\u00ed\u00adas es algo as\u00ed\u00ad como el rey-lugarteniente de Dios que, en el tiempo escatol\u00f3gico, inaugurar\u00e1, o por lo menos gobernar\u00e1, el reino de Dios en la tierra, o mejor a\u00fan: el mes\u00ed\u00adas es el rey ideal de los \u00faltimos tiempos, por medio del cual se realizar\u00e1n las predicciones prof\u00e9ticas, universalizadas y espiritualizadas-, nosotros preferimos inspirarnos en la definici\u00f3n dada por A. Rizzi (1981), que nos parece m\u00e1s completa incluso por su talante existencial: \u00ab(El mesianismo) es la utop\u00ed\u00ada de un mundo justo y feliz (dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica), que la promesa de Dios transforma en posibilidad objetiva (dimensi\u00f3n teol\u00f3gica) y que la obediencia del hombre, victoriosamente renovada por el Esp\u00ed\u00adritu (dimensi\u00f3n \u00e9tico-teologal), est\u00e1 llamada a traducir en la realidad\u00bb (A. Rizzi, Messianismo nella vira quotidiana, 57).<\/p>\n<p>La primera dimensi\u00f3n es la antropol\u00f3gica, el deseo de todo ser humano, especialmente en tiempos de crisis y de desenga\u00f1o, de un mundo mejor, en el que triunfe la armon\u00ed\u00ada del universo, en el que abunde la \/ paz y la prosperidad, en el que las relaciones interpersonales est\u00e9n marcadas por el amor; el deseo de un tiempo de reconciliaci\u00f3n universal con Dios, con la naturaleza, entre los hombres, \u00ablos tiempos mesi\u00e1nicos\u00bb de la Biblia, la \u00abut\u00f3pica edad de oro\u00bb de algunos escritores. \u00bfQui\u00e9n puede realizar una \u00e9poca semejante?<br \/>\nEl hombre por s\u00ed\u00ad solo no lo puede conseguir; necesita un don de Dios. Y \u00e9sta es la dimensi\u00f3n teol\u00f3gica: Dios le ofrece al hombre esta posibilidad a trav\u00e9s de la alianza, de la promesa. Pero el hombre debe prestar adem\u00e1s su colaboraci\u00f3n activa, que, desgraciadamente, est\u00e1 manchada por la culpa, por el pecado, que hace perder al hombre la posibilidad concreta de realizar su felicidad: desde la primera negativa en el para\u00ed\u00adso terrenal hasta la no observancia de la ley, condici\u00f3n de la alianza, y hasta la infidelidad continua a Dios (dimensi\u00f3n \u00e9tica). Pero el amor de Dios renueva y recrea por medio del Esp\u00ed\u00adritu el coraz\u00f3n corrompido del ser humano (dimensi\u00f3n teologal) y lo pone en disposici\u00f3n de realizar esta paz mesi\u00e1nica. Es el hombre nuevo, que nace de esta acci\u00f3n recreadora del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed\u00ad los ritmos del mesianismo b\u00ed\u00adblico: Dios-pecado-perd\u00f3n-paz mesi\u00e1nica. Pero \u00e9stos son tambi\u00e9n los ritmos de aquel \u00abmesianismo en la vida cotidiana\u00bb que el hombre est\u00e1 llamado a realizar.<\/p>\n<p>Ni Dios solo ni el hombre solo, sino Dios y el hombre juntamente. El mesianismo en la vida cotidiana brota del encuentro entre el Esp\u00ed\u00adritu de Dios y la voluntad del hombre. La concepci\u00f3n cristiana del mesianismo no se encuentra en el AT. Aqu\u00ed\u00ad el mes\u00ed\u00adas es un personaje regio, que ha recibido una unci\u00f3n, es decir, la investidura propia del rey. Lo mismo que en Egipto, en Israel el mes\u00ed\u00adas era ungido, es decir, consagrado para ser el visir, el vasallo, el vice-Dios en la tierra.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n cristiana, por el contrario, naci\u00f3 paulatinamente, al t\u00e9rmino del desarrollo del mesianismo veterotestamentario, despu\u00e9s de haber universalizado y espiritualizado la esperanza mesi\u00e1nica de un rey salvador por parte de Israel. La concepci\u00f3n cristiana prev\u00e9 dos niveles: el de un rey ideal futuro y el del siervo de Yhwh y del Hijo del hombre. Primero es la realizaci\u00f3n humilde y terrena de la misi\u00f3n del siervo, y luego la revelaci\u00f3n de un mes\u00ed\u00adas glorioso, Hijo del hombre y rey para siempre.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n jud\u00ed\u00ada del mesianismo es distinta de la cristiana. Para decirlo con G. Scholem, \u00abel juda\u00ed\u00adsmo ha considerado siempre y en todas partes la redenci\u00f3n como un acontecimiento p\u00fablico, destinado a verificarse en la escena de la historia y dentro de la comunidad jud\u00ed\u00ada&#8230; Al contrario, el cristianismo considera la redenci\u00f3n como un acontecimiento que se verifica en una esfera espiritual e invisible, un acontecimiento que se produce en el alma; en otras palabras, en el universo personal del individuo\u00bb.<\/p>\n<p>II. LA PALABRA \u00abMES\u00ed\u008dAS\u00bb Y SU SIGNIFICADO. En la Biblia, la palabra masiah, \u00abmes\u00ed\u00adas\u00bb, aparece 38 veces. Es m\u00e1s frecuente en los Salmos y en los libros de Samuel. De ordinario se refiere al rey. Para comprender el sentido de esta palabra, que de suyo es un adjetivo, una forma pasiva de la ra\u00ed\u00adz masah, que quiere decir \u00abungir\u00bb, y por tanto \u00abque ha sido ungido\u00bb, hay que interrogar ante todo a los libros de Samuel. Pero es mejor indicar enseguida que la expresi\u00f3n m\u00e1s com\u00fan en los textos b\u00ed\u00adblicos es \u00abel mes\u00ed\u00adas de Yhwh\u00bb. Era un t\u00ed\u00adtulo que por eso mismo pon\u00ed\u00ada a quien lo llevaba en relaci\u00f3n directa con Dios: \u00abel ungido de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Los targumim, que son las traducciones populares de la Biblia en arameo, vierten siempre este t\u00e9rmino por \u00abrey mes\u00ed\u00adas\u00bb. En los libros de Samuel, efectivamente, se refiere siempre al rey (Sa\u00fal, David), pero no en cuanto persona, sino en relaci\u00f3n con su oficio y con su dignidad. El pasaje m\u00e1s interesante es ISam 26,16, en donde aparece con claridad la relaci\u00f3n del mes\u00ed\u00adas con el Se\u00f1or, de cuya santidad participa: \u00abVive el Se\u00f1or, que merec\u00e9is la muerte por no haber guardado a vuestro se\u00f1or, el ungido del Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Pero el t\u00e9rmino se aplica tambi\u00e9n a los sacerdotes (p.ej., en Lev 4:3.5. 16; Dan 9:25-26) y a los patriarcas (Abrah\u00e1n, Isaac, Jacob). El t\u00e9rmino con art\u00ed\u00adculo, como nombre propio, indic\u00f3 con el tiempo al rey ideal del futuro escatol\u00f3gico, al liberador definitivo de Israel. Pero para llegar a este significado habr\u00e1 que esperar a los Salmos de Salom\u00f3n, escritos ap\u00f3crifos del siglo i a.C.<\/p>\n<p>De los escritos de Qumr\u00e1n y del NT se deduce que en tiempos de Jes\u00fas exist\u00ed\u00ada la espera de un mes\u00ed\u00adas real, entendido en el sentido que dec\u00ed\u00adamos.<\/p>\n<p>III. MODELOS Y HERMENEUTICA DEL MESIANISMO. 1. PREMESIANISMO VETEROTESTAMENTARIO. Dios dirige la historia y le impone una finalidad que \u00e9l va realizando poco a poco a trav\u00e9s de sus promesas, las cuales van manifestando progresivamente su designio misterioso.<\/p>\n<p>Resulta dif\u00ed\u00adcil captar los diversos momentos y las varias etapas de esta historia, pero lo cierto es que quienes las registraron en la Escritura ten\u00ed\u00adan una concepci\u00f3n teleol\u00f3gica de la historia. En cada una de las etapas, los acontecimientos se polarizan hacia una finalidad secreta. \u00abDe cuando en cuando se alza la punta del velo y se descubre un poco de la naturaleza de esta finalidad, gracias a las promesas divinas que jalonan el curso de la historia&#8230; De hecho los narradores acostumbran, como procedimiento literario, conceder amplio espacio a secciones de estilo prof\u00e9tico que destacan esta polarizaci\u00f3n de la historia y abren, en los puntos cruciales, perspectivas hacia el futuro; a estas secciones pertenecen los or\u00e1culos de Isaac (G\u00e9n 27:27-29), de Jacob (G\u00e9n 49), de Bala\u00e1n (N\u00fam 23-24), de Mois\u00e9s (Dt 33) y de algunos hombres an\u00f3nimos (ISam 3,27-36;  1Re 13:2)&#8230; Remontando el curso del tiempo mucho m\u00e1s all\u00e1 incluso del primer antepasado de Israel, estos narradores colocan en el arranque mismo de la historia santa un or\u00e1culo que traduce en t\u00e9rminos velados la idea axial del designio de Dios (G\u00e9n 3:14-19). Estas secciones reflejan tambi\u00e9n, a su manera, un conocimiento prof\u00e9tico de la historia, que no tiene como finalidad exclusiva la exploraci\u00f3n del futuro en orden a conocer por adelantado sus caminos, sino que intenta tambi\u00e9n proyectar la luz sobre el interior de todos los acontecimientos del presente y del pasado&#8230; Despu\u00e9s de cada consecuencia del objetivo se\u00f1alado, el horizonte se dilata y un nuevo objetivo se presenta. Y as\u00ed\u00ad progresa la historia santa&#8230; El cumplimiento hist\u00f3rico de las promesas no agota nunca su contenido total&#8230; En una palabra, la historia de Israel es una idea en marcha, que puede llamarse ya desde ahora la idea de la salvaci\u00f3n; el \u00e9sjaton, fin de la historia, traer\u00e1 su realizaci\u00f3n plena; el objeto de las promesas divinas se centra, m\u00e1s all\u00e1 de estos acontecimientos pr\u00f3ximos, en aquel acontecimiento de la salvaci\u00f3n final\u00bb (P. Grelot, Sentido cristiano del AT, 337-338).<\/p>\n<p>Si se estudia en su conjunto la tradici\u00f3n J, se percibe que presenta una historia de la salvaci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica. Hay tres textos que corresponden a tres momentos particulares, cuya confrontaci\u00f3n resulta muy interesante.<\/p>\n<p>a) La promesa de G\u00e9n 3:15. Protoevangelio es el nombre que se ha dado al anuncio enigm\u00e1tico de G\u00e9n 3:15, en donde se habla de un combate entre la mujer y la serpiente. Es un evangelio, una buena nueva anunciada al hombre despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda: \u00abYo pongo enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo; \u00e9l te aplastar\u00e1 la cabeza y t\u00fa s\u00f3lo tocar\u00e1s su calca\u00f1al\u00bb.<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u00ablinaje\u00bb, semilla, descendencia (zera&#8217;), aparece dos veces. Puede entenderse en sentido colectivo o individual. El sentido individual es preferido por muchos por estar confirmado adem\u00e1s por la traducci\u00f3n griega de los LXX, que traduce el hebreo h\u00fa&#8217;con el masculino aut\u00f3s: \u00abEl te aplastar\u00e1 la cabeza\u00bb. Todos lo consideran un or\u00e1culo de car\u00e1cter mesi\u00e1nico, en el que se mezclan en una sola visi\u00f3n el pasado, el presente y el futuro.<\/p>\n<p>b) La profec\u00ed\u00ada de Jacob en G\u00e9n 49:10. En el cap\u00ed\u00adtulo 49 del G\u00e9nesis se recogen las bendiciones de Jacob a sus hijos y se concede un lugar amplio a la bendici\u00f3n de Jud\u00e1; se dice que \u00abel cetro no ser\u00e1 arrebatado de Jud\u00e1, ni el bast\u00f3n de mando de entre sus pies hasta que venga aquel a quien pertenece y a quien los pueblos obedecer\u00e1n\u00bb. Es la bendici\u00f3n m\u00e1s solemne, ya que de la tribu de Jud\u00e1 nacer\u00e1 David. Este vers\u00ed\u00adculo ha sido le\u00ed\u00addo siempre como una alusi\u00f3n al mes\u00ed\u00adas por la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada. A este prop\u00f3sito dice R. Le D\u00e9aut que \u00abla interpretaci\u00f3n mesi\u00e1nica de s\u00ed\u00adloh se encuentra en todas las recensiones targ\u00famicas, apoyada por la guematr\u00ed\u00ada; &#8230; es conocida en Qumr\u00e1n y en los frescos de Dura-Europos\u00bb. Citemos s\u00f3lo el Targum Onkelos G\u00e9n 49:10b que traduce as\u00ed\u00ad: \u00ab&#8230; hasta que venga el mes\u00ed\u00adas, al que pertenece la realeza, y las naciones le obedecer\u00e1n\u00bb. Tambi\u00e9n los LXX han acentuado el car\u00e1cter mesi\u00e1nico del vers\u00ed\u00adculo 10d cuando dicen que \u00e9l ser\u00e1 la \u00abprosdok\u00ed\u00ada (esperanza) de las naciones\u00bb. Es significativo lo que escribe H. Cazelles: \u00abG\u00e9n 49:10 no es todav\u00ed\u00ada el or\u00e1culo mesi\u00e1nico del Sal 72, pero expresa ya las funciones salv\u00ed\u00adficas del heredero de los patriarcas con rasgos m\u00e1s concretos que las promesas anteriores\u00bb.<\/p>\n<p>c) El or\u00e1culo de Bala\u00e1n en N\u00fam 24:17. El cuarto or\u00e1culo de Bala\u00e1n (N\u00fam 24:15-24) es particularmente importante para las relecturas mesi\u00e1nicas hechas por el juda\u00ed\u00adsmo y por el cristianismo. En todo el or\u00e1culo se percibe un aire de misterio, una proyecci\u00f3n en el futuro. En este or\u00e1culo casi llega a desaparecer Israel para dar sitio a un misterioso personaje que habr\u00e1 de derrotar a los enemigos de Israel: \u00abLo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no de cerca; una estrella se destaca de Jacob, surge un cetro de Israel. Aplasta las sienes de Moab y el cr\u00e1neo de los hijos de Set\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n es este misterioso personaje que el adivino Bala\u00e1n otea a lo lejos? Hay dos im\u00e1genes en el texto que quiz\u00e1 nos ayuden un poco a concretarlo. Se habla de una estrella (kokab) que \u00abse destaca de Jacob\u00bb y de un cetro (gebet) que \u00absurge de Israel\u00bb. En el vers\u00ed\u00adculo 19 se dice a\u00fan m\u00e1s claramente: \u00abDe Jacob saldr\u00e1 un dominador que acabar\u00e1 con los que queden en la ciudad\u00bb. \u00bfDe qui\u00e9n se trata?<br \/>\nSe sabe que en la cultura del medio Oriente los soberanos eran comparados frecuentemente con las estrellas, y especialmente con el sol. Tenemos un ejemplo de ello en la misma Biblia, en Isa\u00ed\u00adas, en el poema sobre la ca\u00ed\u00adda del rey de Babilonia: \u00ab\u00bfC\u00f3mo has ca\u00ed\u00addo del cielo, brillante estrella, hijo de la aurora?\u00bb (Isa 14:12). Por otra parte, el cetro era la ense\u00f1a-s\u00ed\u00admbolo del poder real, como se recuerda en el texto mesi\u00e1nico de la bendici\u00f3n de Jacob sobre Jud\u00e1 (G\u00e9n 49:10). Quiz\u00e1 sea interesante se\u00f1alar que los LXX traducen .tebet por \u00abhombre\u00bb. El Targum Onkelos va todav\u00ed\u00ada m\u00e1s all\u00e1 cuando, en lugar de \u00abcetro\u00bb, traduce incluso por \u00abmes\u00ed\u00adas\u00bb. Tambi\u00e9n Qumr\u00e1n lo aplica expresamente al mes\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>En la sublevaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada del 132-135 d.C. contra Adriano, el caudillo de los rebeldes, un jud\u00ed\u00ado llamado Sim\u00f3n ben Koseba, del que sus seguidores cre\u00ed\u00adan que era el mes\u00ed\u00adas prometido (la historia de Israel est\u00e1 plagada de mes\u00ed\u00adas y de libertadores), recibi\u00f3 de R. Aqiba el nombre de Bar-Kokeba, es decir, \u00abhijo de la estrella\u00bb, con evidente alusi\u00f3n a N\u00fam 24:17. De los jud\u00ed\u00ados esta lectura mesi\u00e1nica pas\u00f3 a los cristianos.<\/p>\n<p>Los autores del NT est\u00e1n en la l\u00ed\u00adnea del mesianismo tradicional cuando ven en el mes\u00ed\u00adas una luz nueva que despunta por el oriente.<\/p>\n<p>2. MESIANISMO REAL DIN\u00ed\u0081STICO. Una primera observaci\u00f3n es que el mesianismo real no agota la concepci\u00f3n de las creencias y de las esperanzas futuras del pueblo jud\u00ed\u00ado en el AT, sino que es una representaci\u00f3n entre otras muchas. Dios quiere salvar a su pueblo, y para lograrlo se sirve de intermediarios, representantes suyos, que son ante todo los reyes: de ah\u00ed\u00ad el mesianismo real. Los reyes son ungidos \u00abmes\u00ed\u00adas\u00bb y se les conf\u00ed\u00ada la misi\u00f3n de promover los intereses de Yhwh: realizar su reino. Ellos cumplen esta misi\u00f3n directamente o por medio de sus sucesores. Por eso mismo esta misi\u00f3n, m\u00e1s que confi\u00e1rsela a cada uno de ellos personalmente, se la conf\u00ed\u00ada a la realeza que ellos representan; por consiguiente, no se trata de una tarea personal, sino din\u00e1stica.<\/p>\n<p>J. Coppens, en su estudio sobre el mesianismo real, muestra c\u00f3mo el pueblo de Israel, tras los \u00e9xitos alcanzados por David y las promesa que le hizo el profeta Nat\u00e1n, confi\u00f3 su futuro a los descendientes de este rey, considerados como vasallos de Yhwh, y especialmente para los tiempos escatol\u00f3gicos con la llegada de un rey ideal, descendiente de la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica, que habr\u00ed\u00ada de realizar la salvaci\u00f3n definitiva de la naci\u00f3n en una era de paz y de bienestar universal.<\/p>\n<p>a) La profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n en 2Sam 7. El punto de partida del mesianismo real, llamado tambi\u00e9n din\u00e1stico, coincide con el momento en que David sube al trono, cuyo recuerdo fue fijado m\u00e1s tarde en el c\u00e9lebre texto de 2Sa 7:1-16 [t Samuel III, 1]. Todos los exegetas reconocen en los vers\u00ed\u00adculos 1-7 el n\u00facleo m\u00e1s antiguo, y en los vers\u00ed\u00adculos 8-11.12. 14-15 el fruto de una relectura posterior. La palabra-clave del p\u00e1rrafo es el t\u00e9rmino bayit, que en hebreo tiene un doble significado: casa (templo) y familia (dinast\u00ed\u00ada). Nat\u00e1n da la vuelta a las palabras seg\u00fan las cuales el rey habr\u00ed\u00ada de construir un templo: no ser\u00e1 David el que construya una bayit (templo) al Se\u00f1or, sino el Se\u00f1or el que construye una bayit (dinast\u00ed\u00ada) a David.<\/p>\n<p>El rey aparece como el depositario de la hesed (misericordia) divina (v. 15), como el mediador de la berekah de Dios. El vers\u00ed\u00adculo 14 insin\u00faa la adopci\u00f3n divina del rey: el sucesor de David ser\u00e1 hijo de Yhwh, que se mostrar\u00e1 con \u00e9l como un padre: \u00abYo ser\u00e9 para \u00e9l un padre y \u00e9l ser\u00e1 para m\u00ed\u00ad un hijo. Si hace mal, yo lo castigar\u00e9 con varas de hombre y con castigos corrientes entre los hombres. Pero no le retirar\u00e9 mi favor, como se lo retirar\u00e9 a Sa\u00fal, a quien rechac\u00e9 de mi presencia. Tu casa y tu reino subsistir\u00e1n por siempre ante m\u00ed\u00ad, y tu trono se afirmar\u00e1 para siempre\u00bb (vv. 14-16). Adem\u00e1s, la relectura deuteronomista de los vers\u00ed\u00adculos 23-24 comprendi\u00f3 la promesa hecha a David en el contexto de una alianza divina, integrada en la alianza sina\u00ed\u00adtica de Dios con todo el pueblo. El rey es presentado en esta profec\u00ed\u00ada como el vasallo de Yhwh para asegurar al pueblo el derecho y la justicia de Dios y para procurar la paz y el bienestar.<\/p>\n<p>b) Relecturas de la profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n en el Salterio. \u00abLos \/ salmos (IV-VI) no olvidan nada de la antigua doctrina sobre el rey. Registran y engrandecen la filiaci\u00f3n divina del rey entronizado. Evocan continuamente el simbolismo real. No se olvidan de las exigencias de derecho y de justicia que el heredero ha de practicar y hacer que se practiquen en el pa\u00ed\u00ads. El rey gobierna ahora en virtud de la elecci\u00f3n y de la gracia de un Dios reconocido no s\u00f3lo como nacional, sino como universal. La doctrina mesi\u00e1nica del Salterio es sumamente rica y coherente\u00bb (H. Cazelles, il messia della Bibbia, 153). Hay algunos salmos en particular que parecen recoger los motivos de la promesa de Nat\u00e1n a David, como el Sal 89, que subraya el motivo de la alianza; el Sal 132, que relaciona la elecci\u00f3n de David con la elecci\u00f3n de Si\u00f3n; el Sal 72, que desarrolla el tema de la misi\u00f3n del rey, que debe ser una misi\u00f3n de justicia. De los salmos reales en particular, el Sal 2 y el Sal 110 releen mesi\u00e1nicamente la profec\u00ed\u00ada, y se repiten continuamente en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada y en la cristiana.<\/p>\n<p>El Sal 89 tiene como n\u00facleo central, en sus partes m\u00e1s antiguas, la promesa dav\u00ed\u00addica tal como se formula en 2Sam 7. Es una promesa condicionada a la fidelidad de los descendientes de David e incondicionada en lo que se refiere a la sustancia de la promesa. El salmista se plantea el problema serio que ya se hab\u00ed\u00adan planteado G\u00e9n 18, Ex 32, etc.: \u00bfc\u00f3mo compaginar la crisis general de su tiempo con la promesa de Dios a David y a sus descendientes? Y responde poniendo la soluci\u00f3n en un futuro mesi\u00e1nico: \u00abEl salmo 89 hizo pasar la promesa din\u00e1stica a trav\u00e9s de una noche oscura, de la que podr\u00e1 salir radiante como la aurora de un porvenir mesi\u00e1nico cada vez m\u00e1s luminoso\u00bb (J.C. McKenzie, The dynastic oracle: 2Sam 7&#8230; 214).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el Sal 132 alude en los vers\u00ed\u00adculos 11-12 a la profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n y a la inmutabilidad de la promesa divina: \u00abEl Se\u00f1or ha jurado a David, promesa firme de la que no se vuelve atr\u00e1s: Si tus hijos guardan mi alianza y los preceptos que voy a ense\u00f1arles, tambi\u00e9n sus hijos se sentar\u00e1n siempre en tu trono\u00bb. El salmo muestra la elecci\u00f3n de David vinculada a la de Si\u00f3n, que garantiza la continuidad de la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica.<\/p>\n<p>Todos los salmos reales (2; 20; 21; 22; 45; 72; 89; 100; 110; 132) son cantos del mesianismo real, \u00abbivalentes a partir de su misma composici\u00f3n\u00bb (R. de Vaux). Hay tres que merecen una atenci\u00f3n particular: el Sal 72, el Sal 2 y el Sal 110.<\/p>\n<p>El Sal 72 es un verdadero salmo mesi\u00e1nico. Subraya cu\u00e1l debe ser la misi\u00f3n del rey-mes\u00ed\u00adas: el ejercicio de la justicia. El car\u00e1cter mesi\u00e1nico del salmo est\u00e1 asegurado tambi\u00e9n por el targum, que traduce as\u00ed\u00ad los vers\u00ed\u00adculos 1 y 17: \u00abOh Dios, da al rey-mes\u00ed\u00adas las sentencias de tus juicios&#8230;; su nombre ser\u00e1 celebrado para siempre; \u00e9l era ya conocido antes de que el sol fuese creado y por sus m\u00e9ritos ser\u00e1n bendecidos todos los pueblos de la tierra\u00bb. Tambi\u00e9n el gran comentador jud\u00ed\u00ado Rasi dec\u00ed\u00ada: \u00abEl salmo 72 debe entenderse todo \u00e9l del mes\u00ed\u00adas\u00bb. Hagamos nuestra la conclusi\u00f3n de Ravasi sobre el Sal 72: \u00abEl salmo 72 es, por consiguiente, un canto real de la \u00e9poca moderna isaiana o del siglo vil a.C., en donde la tipolog\u00ed\u00ada del soberano adquiere contornos cada vez m\u00e1s nobles y religiosos, preparando as\u00ed\u00ad el camino a las sucesivas reinterpretaciones\u00bb (G. Ravasi, Il libro dei Salmi II, 467).<\/p>\n<p>El Sal 2 presenta la investidura oficial del rey. Algunos piensan que se trata de una traducci\u00f3n lit\u00fargica y l\u00ed\u00adrica de la profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n. Quiz\u00e1 fue compuesto con ocasi\u00f3n de la coronaci\u00f3n de un rey. Ese d\u00ed\u00ada es considerado como el del nacimiento del rey: \u00abTe he engendrado hoy\u00bb. El rey descendiente de David es llamado hijo de Dios, porque Dios lo ha elegido, lo ha consagrado y ha establecido con \u00e9l una alianza eterna. La tradici\u00f3n judeo-cristiana ha dado siempre a este salmo un sentido mesi\u00e1nico.<\/p>\n<p>El rey del que se habla es el futuro mes\u00ed\u00adas, mediador de la alianza entre Dios y el pueblo, y por eso llamado hijo de Dios. Se trata de la elecci\u00f3n de un rey descendiente de David y heredero de las promesas divinas. La mirada se prolonga hacia el futuro: la realeza que pertenece al mes\u00ed\u00adas adquiere dimensiones sacerdotales, prof\u00e9ticas, escatol\u00f3gicas, que van m\u00e1s all\u00e1 de la realidad hist\u00f3rica de Israel. El NT, especialmente los Hechos de los Ap\u00f3stoles, describen el triunfo de Jes\u00fas, Hijo de Dios, Se\u00f1or y rey, despu\u00e9s de su pasi\u00f3n, como una investidura real, precisamente con el esquema del Sal 2.<\/p>\n<p>El Sal 110, por su parte, es muy parecido al Sal 2. Se acostumbra dividirlo en un d\u00ed\u00adptico de dos or\u00e1culos prof\u00e9ticos: el primero es el otorgamiento del poder real (vv. 1-3), y elsegundo del poder sacerdotal (vv. 4-7). As\u00ed\u00ad pues, Dios le confiere al nuevo rey en su investidura estos dos poderes: real y sacerdotal (para algunos, tambi\u00e9n el militar, seg\u00fan los vv. 5ss). Las palabras del vers\u00ed\u00adculo 4: \u00abT\u00fa eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec\u00bb nos dicen que el rey era tambi\u00e9n sacerdote. Es una idea nueva, que no encuentra eco en el AT. El salmo debi\u00f3 nacer en la \u00e9poca antigua, cuando todav\u00ed\u00ada permanec\u00ed\u00ada vivo el recuerdo de Melquisedec, rey y sacerdote de Jerusal\u00e9n; por consiguiente, el salmista quiere exaltar al rey descendiente de David, recordando que ser\u00e1 tambi\u00e9n sacerdote a la manera de Melquisedec.<\/p>\n<p>En resumen, la esperanza de Israel desde David en adelante se identifica con la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica. El rey es presentado como el elegido, el vasallo de Dios, el mes\u00ed\u00adas, el aliado, el bendito de Dios. Parece como si todas las caracter\u00ed\u00adsticas que ten\u00ed\u00ada Israel, como compa\u00f1ero de la alianza antes de la \u00e9poca mon\u00e1rquica, se encontrasen ahora en el rey. Y no s\u00f3lo esto, sino que el salmista las ve en el descendiente de David, el mes\u00ed\u00adas-rey que empieza a ser idealizado y que alcanza su norma m\u00e1s dura de idealizaci\u00f3n en los profetas.<\/p>\n<p>c) Visi\u00f3n mesi\u00e1nica en los profetas. La esperanza mesi\u00e1nica en un futuro mediador de salvaci\u00f3n, visto como rey, hijo de David, ungido de Yhwh, se fue idealizando cada vez m\u00e1s con el tiempo y pas\u00f3 a ser una figura central en los or\u00e1culos del Proto-Isa\u00ed\u00adas, pertenecientes al llamado \u00ablibro del Emanuel\u00bb (Is 6-12), y en un texto atribuido a Miqueas, contempor\u00e1neo de Isa\u00ed\u00adas [t Isa\u00ed\u00adas II, 2].<\/p>\n<p>Los dos pasajes de Os 3,5 -\u00abDespu\u00e9s los israelitas volver\u00e1n a buscar al Se\u00f1or, su Dios, y a David, su rey&#8230;\u00bb- y de Am\u00f3 9:11-15-\u00abEn aquel d\u00ed\u00ada levantar\u00e9 la choza ca\u00ed\u00adda de David, reparar\u00e9 sus brechas, reedificar\u00e9 sus ruinas&#8230;\u00bb-, quiz\u00e1 de \u00e9poca posex\u00ed\u00adlica, siguen estando en el \u00e1mbito de lo que es considerado como el mesianismo real din\u00e1stico y son probablemente un signo de que esta concepci\u00f3n mesi\u00e1nica perdura incluso despu\u00e9s del destierro.<\/p>\n<p>En el Proto-Isa\u00ed\u00adas hay tres or\u00e1culos que muestran c\u00f3mo el profeta se sit\u00faa en la l\u00ed\u00adnea de aquel fil\u00f3n mesi\u00e1nico que atraviesa todo el AT. Desde sus or\u00ed\u00adgenes Israel estuvo convencido de que ten\u00ed\u00ada para todos los hombres una palabra de salvaci\u00f3n y de bendici\u00f3n. Isa\u00ed\u00adas continu\u00f3 esta reflexi\u00f3n sobre la salvaci\u00f3n concebida como una obra de Yhwh que \u00e9l habr\u00ed\u00ada de realizar a trav\u00e9s de un representante y con la colaboraci\u00f3n de Israel. Los trozos m\u00e1s estrictamente mesi\u00e1nicos de Isa\u00ed\u00adas pertenecen precisamente al \u00ablibro del Emanuel\u00bb.<\/p>\n<p>El primer or\u00e1culo se encuentra en Isa 7:10-14 : el gran profeta promete al rey Acaz en nombre de Dios un signo, que consistir\u00e1 en la concepci\u00f3n y el nacimiento de un ni\u00f1o misterioso llamado \u00abEmanuel\u00bb, expresi\u00f3n de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Un signo que tendr\u00e1 tres caracter\u00ed\u00adsticas: interesar\u00e1 a la casa de David, interesar\u00e1 al reino de Jud\u00e1 y ser\u00e1 indicio de salvaci\u00f3n y de castigo. Ciertamente en la base de esta promesa est\u00e1 el or\u00e1culo de Nat\u00e1n a David. Este ni\u00f1o, rey futuro, es el tipo de la presencia ideal continua de Dios en la historia de la salvaci\u00f3n. En esta tensi\u00f3n se inserta la lectura mesi\u00e1nica vislumbrada por el mismo Isa\u00ed\u00adas. Estamos por el a\u00f1o 734 a.C., en tiempos de una importante campa\u00f1a militar del rey de Asiria Teglatfalasar III.<\/p>\n<p>Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando despu\u00e9s de un per\u00ed\u00adodo de silencio emprende Isa\u00ed\u00adas otra vez su predicaci\u00f3n, anuncia de nuevo el nacimiento de un ni\u00f1o. El or\u00e1culo del cap\u00ed\u00adtulo 9, al decir que ese ni\u00f1o comenzar\u00e1 un reinado de salvaci\u00f3n y de paz, completa todo lo que se hab\u00ed\u00ada anunciado anteriormente: el ni\u00f1o de 7,14, que lleva por nombre Emanuel, puede identificarse con el \u00abni\u00f1o que nos ha nacido\u00bb de 9,5. Con este vers\u00ed\u00adculo comienza la descripci\u00f3n del ni\u00f1o, del mes\u00ed\u00adas, de la alegr\u00ed\u00ada de Israel y de su liberaci\u00f3n. Gracias a \u00e9l van a difundirse la gloria (8,23), la luz (9,1), la alegr\u00ed\u00ada (9,2). Se trata de la liberaci\u00f3n de un enemigo opresor (9,3), de la inauguraci\u00f3n de la paz (9,4); en pocas palabras, del reinado eterno de la justicia sobre el trono de David. Es la obra de Dios. Est\u00e1 claro que, si en el primer plano de la descripci\u00f3n del profeta est\u00e1 Ezequ\u00ed\u00adas, el futuro monarca, hay algo que va m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l, hacia un reino eterno y glorioso. Es el mesianismo, que avanza cada vez m\u00e1s. El profeta nos ofrece un nuevo retrato, m\u00e1s preciso y m\u00e1s rico que el primero, de ese ni\u00f1o misterioso.<\/p>\n<p>El tercer or\u00e1culo del Emanuel es el de Isa 11:1-9, donde se habla de un brote que sale del tronco de Jes\u00e9: es, por tanto, un descendiente de David, como lo era el Emanuel de 7,14 y de 9,6. Se trata de un or\u00e1culo paralelo y complementario al de Isa 9:4-6, con el que tiene en com\u00fan diversos motivos: la justicia como fundamento del reino, la paz universal. El Emanuel, que hab\u00ed\u00ada sido presentado por el profeta como el signo de una inminente liberaci\u00f3n de un peligro inmediato y como el indicador de una \u00e9poca que habr\u00ed\u00ada de renovar los signos gloriosos de David y de Salom\u00f3n (7,16-17), que ser\u00e1 posteriormente el art\u00ed\u00adfice de una liberaci\u00f3n (9,3-4) y la causa de un gran gozo (9,1-2), el iniciador de un reinado glorioso (9,6), aparece ahora como el rey justo por excelencia, rico en todos los dones del esp\u00ed\u00adritu, que restituir\u00e1 la felicidad de los or\u00ed\u00adgenes antes del pecado.<\/p>\n<p>En I Miq 5:1-5 se recogen algunos de los motivos de Isa\u00ed\u00adas: la salvaci\u00f3n llegar\u00e1 a trav\u00e9s de un ni\u00f1o, descendiente de David; hablando a las tribus del norte, Miqueas les anuncia que el mes\u00ed\u00adas saldr\u00e1 de \u00abBel\u00e9n Efrata\u00bb, del clan de Jes\u00e9, y que sus \u00abor\u00ed\u00adgenes\u00bb se remontan a los tiempos antiguos. En el vers\u00ed\u00adculo 2 se alude a la madre de este ni\u00f1o: \u00abEl Se\u00f1or los abandonar\u00e1 hasta el tiempo en que d\u00e9 a luz la que ha de dar a luz. Entonces el resto de sus hermanos volver\u00e1 a los hijos de Israel\u00bb. Hay aqu\u00ed\u00ad una referencia no s\u00f3lo a la madre del rey, el Emanuel de Isa 7:14, sino tambi\u00e9n a la \u00abque va a dar a luz\u00bb de Miq 4:9-10, donde se habla del parto doloroso de la hija de Si\u00f3n, es decir, de los desterrados, que tendr\u00e1n que sufrir los dolores de parto antes de ser liberados del destierro de Babilonia. En este momento el rey volver\u00e1 a encontrar a sus hermanos, cuando los israelitas desterrados vuelvan a reunirse con los que se hab\u00ed\u00adan queda-do en la tierra de sus padres.<\/p>\n<p>El profeta \/ Jerem\u00ed\u00adas (III, 3b) relaciona la idea del mesianismo real con su concepci\u00f3n de la alianza nueva. De ordinario se indica el or\u00e1culo de Jer 23:5-6 para se\u00f1alar un mesianismo directo: \u00abVienen d\u00ed\u00adas -dice el Se\u00f1or- en que yo suscitar\u00e9 a David un v\u00e1stago leg\u00ed\u00adtimo, que reinar\u00e1 como verdadero rey, con sabidur\u00ed\u00ada, y ejercer\u00e1 el derecho y la justicia en la tierra. En sus d\u00ed\u00adas se salvar\u00e1 Jud\u00e1, e Israel vivir\u00e1 en seguridad. Y \u00e9ste ser\u00e1 el nombre con que le llamar\u00e1n: \u00abEl Se\u00f1or nuestra justicia\u00bb. En este texto se encuentra la idea del mesianismo real, para el que el rey futuro ser\u00e1 un descendiente del iniciador de la dinast\u00ed\u00ada. Jerem\u00ed\u00adas recoge un concepto tradicional de la literatura prof\u00e9tica y le da un significado m\u00e1s espiritual. Para \u00e9l el nombre del rey Sedec\u00ed\u00adas (\u00abmi justicia es Yhwh\u00bb), que se hizo indigno de la realeza, pasar\u00e1 a todo Israel cuando realmente reinen el derecho y la justicia por obra del \u00abv\u00e1stago leg\u00ed\u00adtimo\u00bb de David. Este mismo s\u00ed\u00admbolo ser\u00e1 recogido m\u00e1s tarde en la \u00e9poca de posdestierro por Zacar\u00ed\u00adas (Zac 3:8-10). Son de enorme importancia los or\u00e1culos de Jer 30-31, y sobre todo el or\u00e1culo que anuncia una alianza nueva y definitiva (Zac 31:31-34).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n \/ Ezequiel (V, 5) recuerda al nuevo David, sobre todo en los or\u00e1culos de 17,22-24; 34,23 y 37,24. Ezequiel tiende a subrayar la dependencia del futuro rey respecto a Dios. El rey ideal s\u00f3lo en dos ocasiones se llama melek (37,22.24), mientras que el t\u00e9rmino nas\u00ed\u00ad'(\u00abpr\u00ed\u00adncipe\u00bb) aparece con m\u00e1s frecuencia (45,7-12.17; 46,8-18) en la \u00faltima parte del libro, donde se describe la comunidad futura como purificada y santa y se dice que en ella habita el Se\u00f1or como un templo ideal reconstruido. En los textos prof\u00e9ticos que hablan del mesianismo dav\u00ed\u00addico impresiona la tendencia que tienen a acentuar el car\u00e1cter de renovaci\u00f3n moral y religiosa del tiempo mesi\u00e1nico anunciado y esperado. En todas las figuras vislumbradas se perfila el retrato de un soberano ideal del porvenir. Algunos textos subrayan preferentemente la relaci\u00f3n del rey con el reino de Dios y con la manifestaci\u00f3n escatol\u00f3gica de este reino, dando lugar a una reinterpretaci\u00f3n cada vez m\u00e1s espiritualizante del mesianismo real.<\/p>\n<p>d) El \u00abresto\u00bb fiel. Es \u00e9ste un tema com\u00fan en los profetas. Plenamente convencido de la fidelidad de Yhwh a sus promesas, Isa\u00ed\u00adas se encuentra con una constataci\u00f3n desalentadora: el pueblo de las promesas rechaza el don de la santidad, rompe el pacto, se entrega a la idolatr\u00ed\u00ada y a todo tipo de injusticias y se ve duramente azotado por el castigo divino; se perfila as\u00ed\u00ad la amarga experiencia del destierro. El profeta no puede resignarse y mira hacia el final: alguien comprender\u00e1 su delito y se convertir\u00e1 a Yhwh. De aqu\u00ed\u00ad la visi\u00f3n prof\u00e9tica del \u00abresto de Israel\u00bb, con el que Yhwh volver\u00e1 a proponer una alianza definitiva y total.<\/p>\n<p>Los profetas anteriores al destierro, cuando hablan del \u00abresto\u00bb entienden dos cosas. El llamado \u00abresto hist\u00f3rico\u00bb, es decir, aquella parte del pueblo que sobrevive a una cat\u00e1strofe concreta: as\u00ed\u00ad, por ejemplo, en Am\u00f3 5:15, donde de la destrucci\u00f3n del pueblo parece surgir un germen de esperanza. Y tambi\u00e9n el \u00abresto escatol\u00f3gico\u00bb, que se salvar\u00e1 al final de los tiempos y que es llamado \u00absanto\u00bb; naturalmente, esta concepci\u00f3n est\u00e1 presente de forma particular en Isa\u00ed\u00adas, donde el \u00abresto\u00bb es llamado \u00absanto\u00bb porque participa de aquella santidad que pertenece s\u00f3lo a Dios. El mes\u00ed\u00adas futuro ser\u00e1 el rey de este \u00abresto\u00bb. A menudo el \u00abresto\u00bb y el mes\u00ed\u00adas se describen en Isa\u00ed\u00adas con los mismos t\u00e9rminos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del destierro aparece un tercer concepto, el de \u00abresto fiel\u00bb: aquella parte del pueblo que vive bajo los ojos de Dios y que es llamada tambi\u00e9n siervo de Yhwh, como veremos m\u00e1s espec\u00ed\u00adficamente, sobre todo en la segunda parte del profeta Isa\u00ed\u00adas, ya que cumple con la misi\u00f3n que Dios le ha confiado [infra, \/ III, 3].<\/p>\n<p>e) Mesianismo real en el juda\u00ed\u00adsmo. La tradici\u00f3n del mesianismo real se ha conservado tambi\u00e9n en el juda\u00ed\u00adsmo, como aparece en los Salmos de Salom\u00f3n (17 y 18,7-9) y, naturalmente, en los textos rab\u00ed\u00adnicos. Que el mes\u00ed\u00adas dav\u00ed\u00addico es trascendente respecto a los reyes precedentes, se afirma de diversas maneras: en el ideal de perfecci\u00f3n religiosa y moral que ha de encarnar; en la paz y la felicidad que su reinado traer\u00e1 a los hombres; en la universalidad y perpetuidad de la salvaci\u00f3n que va a proporcionar. Pero se trata siempre de un reinado terreno, aun cuando la l\u00f3gica rab\u00ed\u00adnica lo vea ya como una preparaci\u00f3n inmediata para el reino escatol\u00f3gico. Con alguna que otra excepci\u00f3n, incide en la experiencia hist\u00f3rica de Israel. Pero hay excepciones. Y son aquellos textos en los que la figura del descendiente de David va unida a la del Hijo del hombre, como ocurre en las Par\u00e1bolas de Henoc. Al contrario, en el poema que el Targum Yerusalmi a\u00f1ade a Exo 12:42 es la figura del hombre que viene sobre las nubes del cielo la que se une a la del mes\u00ed\u00adas dav\u00ed\u00addico (unida a su vez a un Mois\u00e9s redivivo).<\/p>\n<p>f) Jes\u00fas, mes\u00ed\u00adas e hijo de David. En todos los escritos del NT hay huellas del mesianismo real, especialmente en aquellos libros en los que el t\u00e9rmino \u00abmes\u00ed\u00adas\u00bb, en griego jrist\u00f3s, conserva su valor de t\u00ed\u00adtulo mesi\u00e1nico. Pablo prefiere considerar a Jes\u00fas como el Hijo, el Se\u00f1or, la imagen del Padre, la Sabidur\u00ed\u00ada, el nuevo Ad\u00e1n, concediendo poca importancia al t\u00ed\u00adtulo \u00abCristo\u00bb.<\/p>\n<p>J. Coppens (Le messianisme royal, 153-155) descubre cinco relecturas del mesianismo real en el NT. La primera relectura expl\u00ed\u00adcita del mesianismo real se encuentra en los Hechos de los Ap\u00f3stoles. Los evangelios de la infancia conservan una teolog\u00ed\u00ada muy arcaica, rica en esperanzas mesi\u00e1nicas populares y heredera del mesianismo real cl\u00e1sico, por lo que Jes\u00fas, \u00abCristo Se\u00f1or\u00bb, pone de relieve la dignidad real del mes\u00ed\u00adas. La relectura joanea del cuarto evangelio conserva los temas del mesianismo real, pero trasladados a un plano superior, espiritual, que el mismo evangelio caracteriza con el concepto de \u00abverdad\u00bb. La relectura sacerdotal del mesianismo real est\u00e1 presente ya en Juan, que intenta valorizar las tradiciones jud\u00ed\u00adas del mesianismo sacerdotal; pero est\u00e1 atestiguada sobre todo en la carta a los Hebreos. La quinta relectura, la m\u00e1s importante y expl\u00ed\u00adcita, se encuentra en el Apocalipsis de Juan: se pone el acento en el aspecto real del mes\u00ed\u00adas y en la influencia de su obra en el curso de la historia, incluso profana.<\/p>\n<p>Estas relecturas sit\u00faan la realeza de Cristo en el m\u00e1s all\u00e1, proclamando a Jes\u00fas rey, especialmente a partir de la resurrecci\u00f3n y de la parus\u00ed\u00ada. Luego ponen el reino en su totalidad al final de los tiempos, cuando coincidir\u00e1n el reinado de Dios con el reinado de Cristo. Y, finalmente, tienden a espiritualizar el reino del Se\u00f1or y a sacralizar el reino del mes\u00ed\u00adas, especialmente la carta a los Hebreos.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, la comunidad cristiana primitiva ve en Jes\u00fas el cumplimiento de las profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas veterotestamentarias: naturalmente, a trav\u00e9s de la reflexi\u00f3n hecha por la tradici\u00f3n, incluso oral, durante la que hoy se ha dado en llamar la \u00e9poca intertestamentaria. J. Coppens habla de la realizaci\u00f3n de las \u00abintenciones\u00bb profundas de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, que se pueden captar a la luz de una lectura total de las Escrituras, a la luz de las \u00abarmon\u00ed\u00adas de los dos testamentos\u00bb.<\/p>\n<p>Sobre la concepci\u00f3n del Jes\u00fas \u00abmes\u00ed\u00adas\u00bb, como dec\u00ed\u00adamos, estuvieron siempre divididos los jud\u00ed\u00ados y los cristianos. Podemos citar dos ejemplos: uno se remonta a los padres de la Iglesia, san Justino, en el Di\u00e1logo con Trif\u00f3n, y el otro moderno, D. Flusser, Jesus.<\/p>\n<p>Siempre ha formado parte de la fe cristiana la convicci\u00f3n de la mesianidad de Jes\u00fas, preparada por los anuncios mesi\u00e1nicos del AT. En la ex\u00e9gesis actual cambia el modo de interpretar las profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas del AT. Hoy se prefiere hablar de \u00abhistoria de la tradici\u00f3n\u00bb (N. Lohfink) o de \u00abactualizaci\u00f3n\u00bb (A. Dreyfus) o de \u00absentido pleno\u00bb (P. Grelot, J. Coppens). Se trata de una manera distinta de interpretar, pero no de anular su significado. La lectura cristiana del AT no se sit\u00faa al lado de la hist\u00f3rica, sino en la l\u00f3gica interna de la lectura hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Pero queda a\u00fan un gran interrogante, que es \u00e9ste: \u00bfen qu\u00e9 medida el mismo Jes\u00fas se atribuy\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo el t\u00ed\u00adtulo de mes\u00ed\u00adas y mostr\u00f3 en su persona el cumplimiento de las esperanzas mesi\u00e1nicas tradicionales? Para ello tenemos que interrogar a los evangelios sin\u00f3pticos, los cuales, le\u00ed\u00addos con el m\u00e9todo hist\u00f3rico-critico, est\u00e1n en disposici\u00f3n de darnos una respuesta. De ordinario se citan tres textos, que merecen una atenci\u00f3n particular, de los que el m\u00e1s importante es el tercero: Mar 12:35-37 y par; Mat 22:41-46 y par; Mar 14:61-62 y par [\/ Marcos II].<\/p>\n<p>En Mar 14:61-62 se recoge la respuesta de Jes\u00fas al sumo sacerdote durante el proceso religioso. Jes\u00fas responde: \u00ab\u00c2\u00a1Yo soy!, y ver\u00e9is al Hijo del hombre sentado a la diestra del Todopoderoso y venir entre las nubes del cielo\u00bb. La pregunta de Caif\u00e1s se refer\u00ed\u00ada ciertamente a las promesas mesi\u00e1nicas. \u00ab\u00bfEres t\u00fa el mes\u00ed\u00adas, el Cristo&#8230;?\u00bb Como se sabe, mes\u00ed\u00adas y Cristo son sin\u00f3nimos. En el mismo texto la alusi\u00f3n al personaje misterioso de Dan 7:13-14, del que luego hablaremos, muestra c\u00f3mo Jes\u00fas ve el cumplimiento de ambas profec\u00ed\u00adas en su persona.<\/p>\n<p>En el momento en que Jes\u00fas comienza su ministerio, el mesianismo real hab\u00ed\u00ada agotado la tarea que le hab\u00ed\u00ada confiado la Providencia en la historia de la salvaci\u00f3n. Jes\u00fas prefiere subrayar otros aspectos del salvador esperado. El aspecto del mes\u00ed\u00adas-rey va unido al reinado escatol\u00f3gico, cuya realizaci\u00f3n la fe neotestamentria relaciona con la segunda venida de Jes\u00fas al final de los tiempos. En la \u00e9poca de Jes\u00fas la realeza terrena pierde importancia, mientras que la adquiere la realeza divina.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 Dios mismo el que realice este acontecimiento futuro. Es verdad que Dios se servir\u00e1 de un mediador. Algunos textos hacen pensar en un profeta \u00abdoliente\u00bb, otros en un ser \u00abtrascendente\u00bb. Es lo que J. Coppens llama el \u00abrelieve prof\u00e9tico\u00bb y el \u00abrelieve apocal\u00ed\u00adptico\u00bb del mesianismo.<\/p>\n<p>3. MESIANISMO PROFETICO. Con el destierro el mesianismo real entra en crisis y se acent\u00faa cada vez m\u00e1s la esperanza en un reino que Dios mismo inaugurar\u00e1 sin necesidad de intermediarios. Es lo que se designa como \u00abmesianismo sin mes\u00ed\u00adas\u00bb, y que trataremos aparte [infra, \/ IV]. Pero algunos textos parecen so\u00f1ar para esta \u00e9poca futura con la llegada de un profeta ideal, de un profeta escatol\u00f3gico con la misi\u00f3n de preparar la llegada del Se\u00f1or. Y esto es lo que se designa como \u00abmesianismo prof\u00e9tico\u00bb: ese profeta se llamar\u00e1 \u00abnuevo Mois\u00e9s\u00bb o \u00absiervo del Se\u00f1or\u00bb. Quiz\u00e1 la expresi\u00f3n m\u00e1s importante la tengamos en los \u00abcantos del siervo\u00bb; pero ya en las tradiciones deuteron\u00f3micas se hablaba de un profeta semejante a Mois\u00e9s, y luego, en los escritos de \/ Malaqu\u00ed\u00adas, de un mensajero precursor del mes\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>a) El profeta escatol\u00f3gico, nuevo Mois\u00e9s. La esperanza en esta figura, un profeta del final de los tiempos parecido a Mois\u00e9s, hunde sus ra\u00ed\u00adces en el libro del Deuteronomio (Deu 18:15.18): \u00abEl Se\u00f1or, tu Dios, suscitar\u00e1 de en medio de ti, entre tus hermanos, un profeta como yo, al que deb\u00e9is obedecer&#8230; Yo les suscitar\u00e9 de en medio de sus hermanos un profeta como t\u00fa; pondr\u00e9 mis palabras en su boca, y \u00e9l les dir\u00e1 todo lo que yo le mande\u00bb.<\/p>\n<p>Vuelve luego esta esperanza en la \u00e9poca intertestamentaria, en la documentaci\u00f3n de Qumr\u00e1n y de Flavio Josefo. En la Regla de la comunidad, por ejemplo, se habla de la \u00abvenida del profeta\u00bb y del mes\u00ed\u00adas de Aar\u00f3n y de Israel. En Qumr\u00e1n se le identifica con el \u00abmaestro de justicia\u00bb. Flavio Josefo habla de dos cabecillas revolucionarios, Teudas y el egipcio, que se presentan como dos profetas y liberadores. Adem\u00e1s, los samaritanos pensaban en Deu 18:15.18 como en el anuncio del mes\u00ed\u00adas que ellos esperaban, el ta&#8217;eb o \u00abaquel que vuelve y lo restaura todo\u00bb.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n dentro de la Biblia se puede pensar que el or\u00e1culo del Trito-Isa\u00ed\u00adas (Isa 61:1-3) se refiere a esta esperanza en un profeta ideal, al que Dios llenar\u00e1 de su Esp\u00ed\u00adritu y mandar\u00e1 a \u00abevangelizar a los pobres\u00bb; y que la venida del profeta El\u00ed\u00adas, mensajero escatol\u00f3gico, se refiere precisamente a la esperanza en este Mois\u00e9s que vendr\u00e1 a renovar los prodigios del \u00e9xodo.<\/p>\n<p>b) El profeta escatol\u00f3gico, siervo del Se\u00f1or. La larga serie de figuras b\u00ed\u00adblicas del \u00abjusto doliente\u00bb alcanza su cima con las profec\u00ed\u00adas del siervo del Se\u00f1or que da su vida en sacrificio (Isa 53:10) y de esta forma obtiene la justificaci\u00f3n para la muchedumbre (Isa 53:11ss) y una asombrosa glorificaci\u00f3n (Isa 52:13). Estos cantos se encuentran en la segunda parte de Isa\u00ed\u00adas (Is 40-55). Los autores distinguen cuatro pasajes:Isa 41:1-4; Isa 49:1-6; Isa 50:4-9; Isa 52:13-53, 12. Naturalmente, no podemos discutir aqu\u00ed\u00ad todos los problemas que estos cuatro cantos plantean a la ex\u00e9gesis [\/ Is III]; pero nos detendremos brevemente en el cuarto (Isa 52:13-53, 12), para captar el papel que se le concede al sufrimiento del siervo en la realizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>V\u00ed\u00adctima inocente, se ofrece en sacrificio de expiaci\u00f3n (Isa 5:10); toma sobre s\u00ed\u00ad el pecado de todos, los \u00abjustifica\u00bb (Isa 53:11-12). Detr\u00e1s de esta situaci\u00f3n de sufrimiento del siervo est\u00e1 la experiencia del sufrimiento realizada por los `anawim durante el destierro. Fieles a la ley, estos disc\u00ed\u00adpulos de los profetas sufrieron el castigo debido por los pecados del pueblo. Su llanto lleno de angustia resuena en m\u00e1s de un salmo (Sal 44; 74; 79). No cabe duda de que este \u00abresto\u00bb de los justos, verdadera alma de la naci\u00f3n, llamados por Dios para convertir a sus compatriotas, pero a menudo rechazados por ellos (pensemos en Jerem\u00ed\u00adas), entregados a la muerte por los pecados de los dem\u00e1s, son el verdadero Israel, siervo del Se\u00f1or (Isa 41:8-16; cf 49,3). Podr\u00ed\u00adan muy bien personificarse con los rasgos del siervo. Este profeta, que exp\u00ed\u00ada con sus sufrimientos los pecados de la muchedumbre (Is 53), tendr\u00e1 tambi\u00e9n el papel de mediador de la alianza para el pueblo futuro (Isa 42:6).<\/p>\n<p>Para el targum, por otra parte, este profeta es claramente el mes\u00ed\u00adas. Al comienzo del canto cuarto se expresa con claridad esta identificaci\u00f3n: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad que mi siervo prosperar\u00e1\u00bb (Isa 52:13); y todo el poema se explica en relaci\u00f3n con el mes\u00ed\u00adas, aun cuando el autor hace todos los esfuerzos posibles por aplicar al mes\u00ed\u00adas m\u00e1s bien lo que se dice de honor\u00ed\u00adfico y glorioso y por ver en otro distinto al sujeto de los sufrimientos. La interpretaci\u00f3n del texto del targum es, por tanto, muy distinta de la que se encuentra en el NT, donde se muestra a Jes\u00fas \u00abentregado por nuestros pecados\u00bb (Rom 4:25), \u00abque se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por nuestros pecados\u00bb (G\u00e1l 1:4), que \u00abse entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por m\u00ed\u00ad\u00bb (G\u00e1l 2:20).<\/p>\n<p>Pero la plegaria del mes\u00ed\u00adas por su pueblo a fin de obtener el perd\u00f3n de los pecados, que encontramos en el targum (Isa 53:4.6.11.12), es una novedad que vale la pena subrayar. El siervo toma, carga sobre s\u00ed\u00ad e intercede por los pecados del pueblo. El NT encontrar\u00e1 en estas expresiones un apoyo para elaborar su doctrina sobre la redenci\u00f3n, mostrando a Jes\u00fas solidario con los pecadores.<\/p>\n<p>Esta tradici\u00f3n cristaliza los datos de una experiencia y une a los `anawim con la pasi\u00f3n de Cristo. Es la misma experiencia que se encuentra en los salmos del sufrimiento; y por eso estos salmos y los cantos del siervo convergen para fundamentar prof\u00e9ticamente en las Escrituras el hecho de la pasi\u00f3n de Cristo. La afinidad de estos textos ha sido subrayada particularmente por A. Gelin (Los pobres de Yav\u00e9, Nova Terra, Barcelona 1963).<\/p>\n<p>c) Jes\u00fas, profeta escatol\u00f3gico y siervo del Se\u00f1or. Algunos piensan que Jes\u00fas demostr\u00f3 que ten\u00ed\u00ada conciencia de ser el profeta parecido a Mois\u00e9s -del que habla Deu 18:5-19-en la escena de la transfiguraci\u00f3n, cuando la voz del cielo dijo: \u00ab\u00c2\u00a1Escuchadlo!\u00bb; \u00e9sta ser\u00ed\u00ada un eco de las palabras deuteron\u00f3micas, que invitaban a escuchar sin reservas al profeta escatol\u00f3gico. Otros piensan que la identificaci\u00f3n de Jes\u00fas con el profeta de Dt 18, que se encuentra en el NT por primera vez en dos textos de los Hechos (Deu 3:22-23 y 7,37ss), es de origen redaccional. El primer texto de los Hechos se refiere al discurso de Pedro al pueblo de Jerusal\u00e9n despu\u00e9s de la curaci\u00f3n del cojo en la Puerta Hermosa del templo; en \u00e9l se recogen las palabras de Mois\u00e9s refiri\u00e9ndolas a Cristo. El segundo, por el contrario, pertenece al discurso de Esteban, que ve realizadas en Jes\u00fas las palabras sobre el profeta que hab\u00ed\u00ada de venir. No se dice que Jes\u00fas haya tenido conciencia clara de ser el profeta escatol\u00f3gico esperado; pero la verdad es que interpret\u00f3 su misi\u00f3n a la luz de la esperanza del mes\u00ed\u00adas escatol\u00f3gico, cuya esperanza era muy viva en su tiempo.<\/p>\n<p>Es significativo que en la sinagoga de Nazaret, precisamente al comienzo de su misi\u00f3n, Jes\u00fas muestre que se cumplen en \u00e9l las palabras del Trito-Isa\u00ed\u00adas sobre el profeta ideal esperado (Lev 4:16-21). En cambio, por lo que se refiere a la profec\u00ed\u00ada del siervo del Se\u00f1or, notemos c\u00f3mo, para el evangelista Marcos, Jes\u00fas es el \u00abjusto doliente\u00bb, seg\u00fan demuestran las m\u00faltiples referencias a los cantos del siervo que se encuentran en el relato de la pasi\u00f3n. Para Marcos Jes\u00fas es el \u00faltimo (\u00e9sjaton) enviado por el Padre, el \u00abhijo querido\u00bb(Lev 12:6). Muere por haberse declarado \u00abhijo del Bendito\u00bb (Lev 14:61), y como tal es reconocido en la muerte (Lev 15:39). El sufrimiento y la muerte de Jes\u00fas son la realizaci\u00f3n de la tradici\u00f3n del \u00abjusto doliente\u00bb.<\/p>\n<p>Es la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica la que subraya la necesidad del sacrificio personal y su fecundidad en el marco del designio de Dios: Isaac conducido al sacrificio; Jos\u00e9 vendido por sus hermanos y convertido luego en su salvador; Mois\u00e9s rechazado por aquellos a los que quer\u00ed\u00ada liberar. Mois\u00e9s no sufre el martirio, pero est\u00e1 dispuesto a aceptarlo para salvar a su pueblo, por el cual intercede continuamente. El parece la figura m\u00e1s cercana al \u00abvar\u00f3n de dolores\u00bb, al \u00abjusto\u00bbque padece un sufrimiento y acepta una expiaci\u00f3n vicaria. Est\u00e1n los profetas perseguidos, los justos que sufren, de cuya oraci\u00f3n est\u00e1 lleno el Salterio. Est\u00e1 Jerem\u00ed\u00adas, que, seg\u00fan la doctrina de los padres, constituye un verdadero \u00abtipo\u00bb del mes\u00ed\u00adas y de un mes\u00ed\u00adas doliente. Seg\u00fan algunos exegetas, la vida del profeta Jerem\u00ed\u00adas sirvi\u00f3 al D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas para trazar el cuadro dram\u00e1tico del siervo del Se\u00f1or, perseguido hasta la muerte (cf Isa 53:7 y Jer 11:19). Hoy se hace cada vez m\u00e1s insistente la idea de la dependencia de varios salmos del libro del profeta Isa\u00ed\u00adas. La pasi\u00f3n de Jes\u00fas se describe con el lenguaje de los cantos del siervo del Se\u00f1or; \u00e9stos, a su vez, se basan en los famosos textos de las confesiones de Jerem\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>El NT subraya los dos aspectos principales del mesianismo prof\u00e9tico; uno muy realista: el destino tr\u00e1gico de Jes\u00fas; el otro m\u00e1s espiritual: el sentido de su vida y de su muerte. De esta forma Jes\u00fas podr\u00e1 hacer de \u00e9l en cierto modo el programa de su vida, relacionando su anuncio evang\u00e9lico con Isa 61:1-2 y su pasi\u00f3n con Is 53.<\/p>\n<p>4. MESIANISMO APOCAL\u00ed\u008dPTICO. a) El hijo del hombre de Dan 7:13. En la tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica, Daniel ve aparecer en visi\u00f3n al \u00abhijo del hombre\u00bb sobre las nubes del cielo (Dan 7:13), recibiendo el imperio universal (Dan 7:14). De todo el contexto se deduce que la conclusi\u00f3n y el paso de los cuatro reinos humanos al reino de Dios no se llevar\u00ed\u00ada a cabo sin la colaboraci\u00f3n de un enviado particular por parte de Dios. Por tanto, la visi\u00f3n no es s\u00f3lo escatol\u00f3gica, sino mesi\u00e1nica. Pero en la visi\u00f3n se habla de la colaboraci\u00f3n que el \u00abanciano\u00bb recibir\u00e1 de un hijo del hombre y de los santos.<\/p>\n<p>El problema m\u00e1s discutido es \u00e9ste: \u00bfhay que entender al hijo del hombre en sentido colectivo, es decir, de los Santos, o es una persona particular y distinta, que quiz\u00e1 haya que relacionar con el mes\u00ed\u00adas? La interpretaci\u00f3n tradicional ve en el hijo del hombre una colectividad, la personificaci\u00f3n de los \u00e1ngeles, a los que, como dice J. Coppens, se recuerda tambi\u00e9n a menudo en otras partes del libro de Daniel. Esta interpretaci\u00f3n no es infundada si se piensa en la categor\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de la llamada \u00abpersonalidad corporativa\u00bb. Pero no tiene debidamente en cuenta, adem\u00e1s del gran uso que de ella hace Jes\u00fas (s\u00f3lo en Mc se encuentra 14 veces), otros muchos datos de orden personal que afloran en el texto.<\/p>\n<p>A. Feuillet piensa que Daniel se refiere a la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica precedente, de manera particular a Ezequiel y al uso notable (hasta 93 veces) que \u00e9l hace de ben &#8216;adam (hijo del hombre). Y concluye as\u00ed\u00ad: \u00abEl personaje misterioso del hijo del hombre es una especie de manifestaci\u00f3n visible del Dios invisible&#8230;; pertenece a la esfera de lo divino y es como una encarnaci\u00f3n de la gloria divina, como la imagen humana contemplada por Ezequiel\u00bb (A. Feuillet, Le Fils de l&#8217;homme de Daniel et la tradition biblique, en \u00abRB\u00bb 60 [1953] 189).<\/p>\n<p>El paso continuo de una concepci\u00f3n colectiva a una concepci\u00f3n personal prosigue en la literatura b\u00ed\u00adblica del juda\u00ed\u00adsmo, tambi\u00e9n en lo relativo al mesianismo. El D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas, durante el destierro, comunica la persuasi\u00f3n de que el depositario de las promesas mesi\u00e1nicas es el pueblo de Israel (Isa 55:1-5). La idea de un mes\u00ed\u00adas personal se expresa en la espera del hijo de David y en la concepci\u00f3n del autor de los cantos del siervo de Yhwh, que est\u00e1 tan cerca de la del hijo del hombre de Daniel. La figura del hijo del hombre en sentido personal aparece, despu\u00e9s del libro de Daniel, en el libro (eti\u00f3pico) de Henoc, llamado el Libro de las par\u00e1bolas (cc. 37-71).<\/p>\n<p>La interpretaci\u00f3n colectiva del hijo del hombre guarda cierta afinidad con la interpretaci\u00f3n colectiva del siervo de Yhwh. Se ha hecho una comparaci\u00f3n bastante sugestiva entre Isa 52:13-53, 12 por una parte y Dan 11:32-35 y 12,1-12 por otra. Efectivamente, el final del \u00abapocalipsis\u00bb de Dan presenta a un grupo de justos y de doctos (maskilim) que ense\u00f1an a la gente y la conducen al cumplimiento de la justicia (12,3), pero caen bajo la espada y son arrojados a las llamas (11,33); pero \u00e9ste los purifica (11,35; 12,10) y les permite conocer la gloria de la resurrecci\u00f3n (12,3), cuando el \u00abmundo futuro\u00bb sucede al \u00abmundo presente\u00bb. Este destino excepcional recuerda incluso en algunos detalles el del siervo doliente. Basta pensar en Isa 52:13 : \u00abHe aqu\u00ed\u00ad que mi siervo prosperar\u00e1\u00bb (o tendr\u00e1 \u00e9xito, o actuar\u00e1 con sabidur\u00ed\u00ada: yaskil). En Dan 11-12 el mismo verbo da nombre al grupo de los maskilim (doctos). Tambi\u00e9n el siervo de Yhwh, herido de muerte y eliminado de la tierra de los vivos (Isa 53:8), ha justificado a la muchedumbre (Isa 53:11) y ha compartido el bot\u00ed\u00adn con los poderosos (Isa 53:12). Es f\u00e1cil pensar que estas dos concepciones, a pesar de pertenecer a \u00e9pocas diversas y a dos mundos ideol\u00f3gicamente diferentes, guardan un estrecho parentesco. Una describe la fisonom\u00ed\u00ada terrena del \u00abresto de Israel\u00bb, pero insiste en la fecundidad de su sufrimiento y en su papel escatol\u00f3gico. La otra evoca en t\u00e9rminos simb\u00f3licos el destino ultraterreno del mismo \u00abresto\u00bb: una vez entrado en la gloria del \u00abmundo futuro\u00bb (cf Dan 12:2-3), se convierte en depositario del reino de Dios.<\/p>\n<p>Mas tambi\u00e9n la interpretaci\u00f3n personal asegura que ni el mes\u00ed\u00adas ni el hijo del hombre ni el siervo de Yhwh fueron concebidos como un ser divino, sino como un ser rico en dones y en ayudas por parte de Yhwh. Con todo, si estudiamos atentamente el contexto de la visi\u00f3n de Daniel, vemos que el hijo del hombre avanza hacia el anciano procedente de las nubes del cielo (Dan 7:13).<\/p>\n<p>Conocemos el valor simb\u00f3lico de las nubes en la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. Del centenar de veces que aparece en la Biblia el t\u00e9rmino \u00abnube\u00bb, al menos 70 veces indica una aparici\u00f3n o una presencia de Dios. Ciertamente, Daniel, al utilizar este t\u00e9rmino, quiso expresar la convicci\u00f3n de que en el hijo del hombre, en el mes\u00ed\u00adas, hab\u00ed\u00ada un ser que pertenec\u00ed\u00ada a la categor\u00ed\u00ada de lo divino. Por eso mismo la preparaci\u00f3n mesi\u00e1nica recibi\u00f3 con la visi\u00f3n dani\u00e9lica del hijo del hombre otro aspecto interesante. Si el mes\u00ed\u00adas en cuanto hombre ten\u00ed\u00ada que participar de los sufrimientos humanos, en cuanto manifestaci\u00f3n de lo divino ten\u00ed\u00ada que seguir siendo divinamente glorioso.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed\u00ad por qu\u00e9 el t\u00ed\u00adtulo de \u00abHijo del hombre\u00bb se convierte en Jes\u00fas y en los ap\u00f3stoles en un t\u00ed\u00adtulo particularmente mesi\u00e1nico, capaz de manifestar al mes\u00ed\u00adas doliente y al mes\u00ed\u00adas glorioso.<\/p>\n<p>b) Jes\u00fas, Hijo del hombre. Las cartas paulinas no hacen mucho uso de este t\u00ed\u00adtulo dado a Jes\u00fas, quiz\u00e1 tambi\u00e9n por la ambig\u00fcedad que pod\u00ed\u00ada crear en los cristianos procedentes del paganismo el t\u00e9rmino \u00e1nthr\u00f3pos, debido a las especulaciones a que hab\u00ed\u00ada dado lugar en el mundo helenista. Pablo prefiere recurrir al t\u00ed\u00adtulo \u00abSe\u00f1or\u00bb y al t\u00ed\u00adtulo \u00abCristo\u00bb dentro del marco de una reinterpretaci\u00f3n y de una relectura del mesianismo real din\u00e1stico [\/ Jesucristo III, 2c].<\/p>\n<p>En el evangelio de Juan la expresi\u00f3n aparece 13 veces, y en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica 69 veces. Marcos sobre todo hace gran uso de ella cuando presenta a Jes\u00fas como juez escatol\u00f3gico y en el anuncio de la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n. Es probable que el mismo Jes\u00fas hiciera una relectura actualizante y viera realizada en s\u00ed\u00ad mismo la visi\u00f3n de Dan 7:13-14.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta la ciencia humana progresiva de Jes\u00fas, cuando \u00e9l se dio cuenta con claridad del destino tr\u00e1gico que lo aguardaba, pensando en las Escrituras descubri\u00f3 en dos libros que le eran bastante familiares, el D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas y Daniel, dos figuras que parec\u00ed\u00adan ser su anticipaci\u00f3n. La del siervo doliente en Isa 52:13-53, 12 le permiti\u00f3 comprender el misterio de su muerte sacrificial y medir todo su alcance, abri\u00e9ndole ya la perspectiva de una futura glorificaci\u00f3n. La segunda, la del hijo del hombre de Dan 7:13-14, le hizo vislumbrar de alguna manera una anticipaci\u00f3n y un anuncio prof\u00e9tico de esta exaltaci\u00f3n. Le permiti\u00f3 adem\u00e1s, por su cuadro celestial, liberar el mesianismo real de su car\u00e1cter terreno.<\/p>\n<p>Es psicol\u00f3gicamente explicable que Jes\u00fas sintiera como suyas estas dos figuras en el momento en que ten\u00ed\u00ada lugar la pasi\u00f3n. La primera se perfil\u00f3 en el rito de la eucarist\u00ed\u00ada; la segunda fue evocada por Jes\u00fas cuando reaccion\u00f3 ante los jueces que lo condenaban a muerte anunciando la certeza de un retorno glorioso que habr\u00ed\u00ada de realizar la visi\u00f3n dani\u00e9lica de un hombre exaltado junto a Dios (J. Coppens, Le fils de Phomme n\u00e9otestamentaire&#8230;, 150).<\/p>\n<p>IV. MESIANISMO SIN MES\u00ed\u008dAS. El primero en hablar de \u00abmesianismo sin mes\u00ed\u00adas\u00bb ha sido L. Ramlot en su art\u00ed\u00adculo sobre el profetismo en el DBS VIII,1180. Es el tema de Yhwh-rey que domina en muchos textos del AT, en los cuales est\u00e1 ausente la esperanza mesi\u00e1nica, mientras que se anuncia al mismo tiempo la inauguraci\u00f3n del reino de Dios. Las desilusiones que frecuentemente hab\u00ed\u00adan originado los reyes hicieron que el pueblo suspirara por una teocracia directa. Es la idea de la realeza de Dios que, por lo dem\u00e1s, atraviesa toda la Biblia y que est\u00e1 presente sobre todo en los llamados salmos de la realeza de Yhwh [\/ Salmos IV, 6]. Yhwh es rey de Israel, en el sentido de que interviene eficazmente en favor de su pueblo sin ninguna necesidad de intermediarios. Por ejemplo, el Sal 24 dice: \u00ab\u00c2\u00a1Oh puertas, alzad vuestros dinteles; alzaos, puertas eternas, que entre el rey de la gloria! \u00bfQui\u00e9n es el rey de la gloria? El Se\u00f1or, el h\u00e9roe, el poderoso; el Se\u00f1or, el h\u00e9roe de la guerra. \u00c2\u00a1 Oh puertas, alzad vuestros dinteles; alzaos, puertas eternas, que entre el rey de la gloria! \u00bfQui\u00e9n es el rey de la gloria? El Se\u00f1or todopoderoso es el rey de la gloria\u00bb (Sal 24:7-10). En estos vers\u00ed\u00adculos nos encontramos con tres t\u00ed\u00adtulos importantes de Dios: melek hakabod (rey de la gloria), es decir, el rey de reyes, el rey supremo; Yhwh gibb\u00f3r (el Se\u00f1or h\u00e9roe), y Yhwh seba&#8217;\u00f3t (el Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos). Pero casi una tercera parte del Salterio, seg\u00fan alg\u00fan autor, sirvi\u00f3 quiz\u00e1 para la liturgia de entronizaci\u00f3n del rey escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Profetas de un \u00abmesianismo sin mes\u00ed\u00adas\u00bb son Isa\u00ed\u00adas, el Segundo Isa\u00ed\u00adas, Zacar\u00ed\u00adas&#8230;<\/p>\n<p>En el templo Dios se le aparece a Isa\u00ed\u00adas como rey supremo, a quien obedecen los esp\u00ed\u00adritus celestiales, los seres humanos y las cosas todas. El vive en un mundo lejano e inaccesible; pero tambi\u00e9n en el templo de Jerusal\u00e9n, servido por los serafines, que no se atreven a mirar su rostro y proclaman su santidad infinita. Dios est\u00e1 presente con su gloria en todas partes, pero especialmente en medio del pueblo. La visi\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas hace pensar en una celebraci\u00f3n lit\u00fargica, quiz\u00e1 en la fiesta de la realeza de Yhwh. El Segundo Isa\u00ed\u00adas presenta la esperanza mesi\u00e1nica como un retorno a la tierra prometida, y en su visi\u00f3n del \u00absegundo \u00e9xodo\u00bb Dios se aparece como \u00fanico creador del mundo y Se\u00f1or de la historia de Israel. El mensaje de este profeta, a diferencia del de los dem\u00e1s, est\u00e1 centrado por completo en la persona del mismo Se\u00f1or: \u00abYo, el Se\u00f1or, te he llamado para la justicia&#8230;\u00bb (Sal 42:6); \u00abEsto dice el Se\u00f1or, tu redendor, el Santo de Israel: Yo soy el Se\u00f1or, tu Dios, el que te ense\u00f1a lo que te da \u00e9xito y te indica el camino que debes seguir&#8230;\u00bb (Sal 48:17).<\/p>\n<p>Tenemos adem\u00e1s una alusi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita tambi\u00e9n en el profeta Zacar\u00ed\u00adas cuando nos describe la aparici\u00f3n solemne de Yhwh en los valles de Jerusal\u00e9n y la llegada de las naciones paganas que acuden todos los a\u00f1os para adorar al rey, al Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos, y para celebrar la fiesta de las chozas (Zac 2:14-16).<\/p>\n<p>Estos profetas, que ven la \u00abvenida de Dios\u00bb en persona, est\u00e1n muy cerca del misterio de la encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>V. MESIANISMO COMO PRINCIPIO-ESPERANZA. Volvamos ahora a las alusiones hechas al principio [supra, II]. El mesianismo es la categor\u00ed\u00ada que hoy, m\u00e1s que cualquier otra, permite captar y expresar el n\u00facleo del mensaje b\u00ed\u00adblico, que tiene como finalidad transformar las relaciones entre los hombres y el mundo mismo.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n no es s\u00f3lo b\u00ed\u00adblica, sino universal; es un fen\u00f3meno t\u00ed\u00adpico de todo grupo o sociedad en transformaci\u00f3n y en crisis. Si se tiene aunque s\u00f3lo sea un contacto superficial con los movimientos mesi\u00e1nicos que han surgido en estos \u00faltimos a\u00f1os, sobre todo en los pa\u00ed\u00adses del tercer mundo, se ve c\u00f3mo en el origen de toda revoluci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica o militar hay g\u00e9rmenes de renovaci\u00f3n religiosa, que tienen todos ellos unos elementos constantes. A. Rizzi (en Esperienze di base, 59-80) los describe de este modo: a) la situaci\u00f3n de crisis en que llega a encontrarse un pueblo; b) los que sufren la crisis son sobre todo los grupos subalternos; e) ellos se expresan a trav\u00e9s de la figura de un profeta-leader que toma la direcci\u00f3n del movimiento; d) su mensaje est\u00e1 arraigado en el pasado y, en particular, en el \u00abmito de los or\u00ed\u00adgenes\u00bb, mientras que la \u00e9poca mesi\u00e1nica se ve como un retorno a aquellos or\u00ed\u00adgenes felices y paradis\u00ed\u00adacos; e) tambi\u00e9n en el cristianismo la tensi\u00f3n mesi\u00e1nica est\u00e1 vinculada al retorno a los or\u00ed\u00adgenes: el fin ser\u00e1 como el principio; f) estos diversos grupos se unen entre s\u00ed\u00ad superando sus divisiones y constituyendo juntos un solo pueblo.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n religiosa que vivi\u00f3 el pueblo de Israel vuelve a presentarse en todos los pueblos. En la Biblia se nos habla de los or\u00ed\u00adgenes felices del hombre y del mundo, \u00abqualis esse debet\u00bb, en G\u00e9n 1-2; y, por el contrario, del mundo como es en realidad, a consecuencia de una culpa original, en G\u00e9n 3. Por otra parte, la \u00e9poca mesi\u00e1nica se describe siempre en los profetas como un retorno al Ed\u00e9n. Es interesante observar c\u00f3mo todas las teolog\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n m\u00e1s recientes ven en una intervenci\u00f3n de Dios el acto determinante de la construcci\u00f3n de este mundo nuevo, precisamente como en la historia b\u00ed\u00adblica.\u00bbLos acontecimientos mesi\u00e1nicos de liberaci\u00f3n en el AT no fueron el resultado de la eficiencia humana, sino m\u00e1s bien un don, un acto de fuerza, que trascend\u00ed\u00ada las posibilidades concretas de la historia\u00bb (R. Alves, Teolog\u00ed\u00ada de la esperanza humana, 144).<\/p>\n<p>En el AT, el Deuteronomio marca la situaci\u00f3n existencial hist\u00f3rica de Israel: el don de la tierra por parte de Dios est\u00e1 condicionado a la adhesi\u00f3n a la alianza y a la fidelidad del pueblo a la ley. Pero no ha habido un momento de su historia en que el pueblo haya entrado en la tierra prometida, porque no ha habido tampoco un solo momento en que el pueblo haya sido fiel a la alianza (cf Dt 8).<\/p>\n<p>Las profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas son un relanzamiento de la alianza m\u00e1s all\u00e1 de las ca\u00ed\u00addas y de las desilusiones del presente. Ese relanzamiento, que el Deuteronomio realiza en el \u00absiempre futuro\u00bb de cada d\u00ed\u00ada (\u00abhoy\u00bb), fue luego enfatizado por los profetas en el futuro de una nueva \u00e9poca nacional (y universal).<\/p>\n<p>\u00abLa alianza es responsabilidad, es humanidad adulta, es felicidad a un alto precio\u00bb (A. Rizzi, Messianismo nella vira quotidiana, 30). Vale para todos los hombres lo que dice A. Rizzi de Israel: \u00abEl presente es el `ser&#8217;, la situaci\u00f3n de injusticia y de miseria; el pasado es el `deber ser&#8217; que ha quedado sin actuar; el futuro es el deber ser que es propuesto de nuevo como posibilidad abierta todav\u00ed\u00ada\u00bb (ibid, 24). De esta forma el mesianismo es un principio-esperanza para todos.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Esperienza di base, Borla, Roma 1977; AA.VV., 11 messianismo, Paideia, Brescia 1966; CAZELLES H., Il messia della Bibbia, Borla, Roma 1981; CIMOSA M., Isaia, l evangelista dell&#8217;Emmanuele, Dehoniane, N\u00e1poles 1983; COPPENS J., Le messianisme et sa rel\u00e9ve proph\u00e9tique, Duculot, Gembloux 1974; ID, La rel\u00e9ve apocalyptique du messianisme royal, University Press, Lovaina 1981; FABRIS R., Mesianismo escatol\u00f3gico y aparici\u00f3n de Cristo, en Diccionario Teol\u00f3gico Interdisciplinar III, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982, 497-514; GEUN A., Leidee dominanti del Vecchio Testamento, Ed. Paoline, Roma 1952; GRELOT P., Sentido cristiano del AT, DDB, Bilbao 1967; ID, La speranza ebraica al tempo di Gesti, Borla, Roma 1981; Rizzi A., Messianismo nella vira quotidiana, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1981.<\/p>\n<p>M. Cimosa<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO:<br \/>\nI. Espera mesi\u00e1nica:<br \/>\n1. El mes\u00ed\u00adas real;<br \/>\n2. La esperanza mesi\u00e1nica seg\u00fan los diversos grupos sociales y religiosos<br \/>\n(G. Rochais).<br \/>\nII. Realizaci\u00f3n mesi\u00e1nica:<br \/>\n1. La esperanza mesi\u00e1nica;<br \/>\n2. Jes\u00fas el mes\u00ed\u00adas;<br \/>\n3. La fe en el mes\u00ed\u00adas<br \/>\n(R. Fisichella).<\/p>\n<p>I. Espera mesi\u00e1nica<br \/>\nEl mesianismo propiamente dicho, a pesar de lo que se ha asegurado muchas veces, no ocupaba en el siglo I a.C. y I d.C. m\u00e1s que un lugar relativamente restringido en la escatolog\u00ed\u00ada. En efecto, estaba ligado al tema m\u00e1s fundamental del reino de Dios, a su vez ligado a la pr\u00e1ctica de la Torah. Adem\u00e1s, esta espera adquir\u00ed\u00ada colores diferentes seg\u00fan los grupos sociales o religiosos. Los fariseos, los esenios y los saduceos no manten\u00ed\u00adan las mismas esperanzas respecto a la venida del mes\u00ed\u00adas; los textos de la di\u00e1spora griega, poco numerosos, que hablan del mes\u00ed\u00adas no aportan ning\u00fan nuevo elemento; en cambio, la concepci\u00f3n mesi\u00e1nica de los movimientos populares que se produjeron a la muerte de Herodes el Grande y durante la gran revoluci\u00f3n contra Roma, en los a\u00f1os 66-70, es muy distinta de las otras concepciones. Esta exposici\u00f3n tendr\u00e1 dos partes. En la primera intentar\u00e9 mostrar ante todo las constantes que aparecen en la esperanza mesi\u00e1nica jud\u00ed\u00ada a prop\u00f3sito del mes\u00ed\u00adas real, prescindiendo de la opini\u00f3n particular de los diversos partidos (fariseos, esenios y di\u00e1spora griega); esas constantes pueden verificarse por la continuidad que se observa en los textos precristianos y los que siguieron a la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o 70. Este estudio se basar\u00e1 principalmente en los salmos 17 y 18 de Salom\u00f3n y en los textos de Qumr\u00e1n y, cuando es posible, en el libro III de los Or\u00e1culos sibilinos y en el de las Bendiciones y maldiciones de Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada; los apocalipsis del final del siglo 1(IV Esdras y Apocalipsis siriaco de Baruc),ciertas tradiciones contenidas en el antiguo Targum palestino del Pentateuco o tambi\u00e9n en los Testamentos de los doce patriarcas, que en su redacci\u00f3n final son ciertamente cristianos, no se utilizar\u00e1n m\u00e1s que para corroborar ciertos datos que pueden precisarse con certeza. Las Par\u00e1bolas de Henoc (1 Hen 37-71)no se tomar\u00e1n en consideraci\u00f3n, debido a su dataci\u00f3n incierta. En la segunda parte me esforzar\u00e9 en hacer una lectura diferenciada de la esperanza mesi\u00e1nica seg\u00fan los ambientes (saduceos, fariseos, esenios), se\u00f1alando y oponiendo sus diversas concepciones del mes\u00ed\u00adas real. Prestar\u00e9 una atenci\u00f3n especial a los movimientos mesi\u00e1nicos populares anteriores al ministerio de Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p>1. EL MES\u00ed\u008dAS REAL (50 a.C.-50 d.C.). a) Caracter\u00ed\u00adsticas principales. El mes\u00ed\u00adas es de origen terreno. Ning\u00fan texto anterior al final del siglo I de nuestra era habla de su preexistencia. El mes\u00ed\u00adas es un ser humano, terrenal. Esto se ve claramente en los pretendientes reales que se presentaron como mes\u00ed\u00adas en el siglo I y que menciona Flavio Josefo: Judas ben Ezequ\u00ed\u00adas, Sim\u00f3n, Atronges tras la muerte de Herodes el Grande (Ant. J. XVII, 271-284; B.J. II, 4,55-65); Menahen o Sim\u00f3n bar Giora en la sublevaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada de los a\u00f1os 66-70, y, finalmente, Sim\u00f3n bar Kosiba en la segunda sublevaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada. El \u00fanico texto en que Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada habla del mes\u00ed\u00adas indica claramente su origen terreno: \u00abPorque aparecer\u00e1 un hombre -dice el or\u00e1culo. (N\u00fam 24,7 LXX)- que, conduciendo los ej\u00e9rcitos y combatiendo, someter\u00e1 a las naciones grandes y numerosas\u00bb (Bendiciones y maldiciones 95). En los Salmos de Salom\u00f3n (Ps Sal), aunque idealizado; el rey mes\u00ed\u00adas es un hombre real, de la estirpe de David (Ps Sal 17,23-45). En Qumr\u00e1m, sea cual fuere el nombre que recibe el mes\u00ed\u00adas (mes\u00ed\u00adas de Israel, pr\u00ed\u00adncipe de la congregaci\u00f3n, germen de David, etc.), es considerado siempre como un ser terreno. Lo mismo ocurre en el Targum palestino del Pentateuco (TP G\u00e9n 49,10-12; N\u00fam 24,7-9; 24,17-19). Todav\u00ed\u00ada en el siglo II, Trif\u00f3n le dice a Justino: \u00abTodos esperamos un mes\u00ed\u00adas, que ser\u00e1 un hombre entre los hombres, y a El\u00ed\u00adas, que tendr\u00e1, que ungirlo cuando llegue. Si ese hombre es el mes\u00ed\u00adas, que se sepa que es un hombre entre los hombres\u00bb (Di\u00e1l. 49). La preexistencia del mes\u00ed\u00adas o del Hijo del hombre no parece atestiguada antes de finales del siglo 1, en IV Esdras y en el Libro de las Par\u00e1bolas de Henoc (IV Esd 12, 31s; 13,26.51-52; 14,7-9; 1 Hen 48,16; 62,7; cf 39,6s; 40,5; 46,1-8).<\/p>\n<p>Como hombre, el mes\u00ed\u00adas procede de la casa de Jud\u00e1 o de la casa de Israel- (TP G\u00e9n 49,10; N\u00fam 24,17; Test. de Jud\u00e1 24,1<5). La creencia m\u00e1s extendida y m\u00e1s popular, aunque no un\u00e1nime, es que el mes\u00ed\u00adas ser\u00e1 \"hijo de David\". En los Salmos de Salom\u00f3n, el mes\u00ed\u00adas es llamado \"hijo de David\". En Qumr\u00e1n, en varios textos, el mes\u00ed\u00adas es llamado, siguiendo a Jerem\u00ed\u00adas, \"germen de David\" (4 QpIsa II, 21; 4 Q Bendiciones patriarcales 3-4; 4 Q Flor I, I1). Sin embargo, en los tiempos mesi\u00e1nicos m\u00e1s antiguos de Qumr\u00e1n no se menciona esta ascendencia dav\u00ed\u00addica (4 Q 175,942; 1 QSa 11, 11-22; 1 QS IX, Ivl; 1 QSb V;20-29). En efecto, parece ser qu\u00e9 la l\u00ed\u00adnea dav\u00ed\u00addica se perdi\u00f3 despu\u00e9s de Zorobabel; debido a esta discontinuidad, las textos mesi\u00e1nicos m\u00e1s antiguos de Qumr\u00e1n habr\u00ed\u00adan sido entonces discretos sobre la pertenencia del mes\u00ed\u00adas rey a la casa de David y a la tribu -de Jud\u00e1. Como ning\u00fan descendiente de David pod\u00ed\u00ada presentar t\u00ed\u00adtulos indiscutibles, hubo que esperar de un milagro no s\u00f3lo la llegada del rey deseado, sino su mismo nacimiento. La Regla aneja (1 QSa II, l ls) da algunas reglas de precedencia para el tiempo \"en que Dios haga nacer al mes\u00ed\u00adas '. El verbo hebreo, cuya lectura resulta hipot\u00e9tica, marca una intervenci\u00f3n divina en el nacimiento del mes\u00ed\u00adas, destinada sin duda a compensar la discontinuidad del linaje dav\u00ed\u00addico. Finalmente, los pretendientes mesi\u00e1nicos reales mencionados por Flavio Josefo no se situaban en el linaje dav\u00ed\u00addico, sino que aspiraban -siguiendo el ejemplo mismo de David, que fue un jefe de banda antes de ser reconocido como rey por el pueblo- a un reconocimiento mesi\u00e1nico popular.\n\nb) La manifestaci\u00f3n del mes\u00ed\u00adas. Los poderes de que est\u00e1 dotado. Las caracter\u00ed\u00adsticas del mes\u00ed\u00adas, que es de naturaleza terrena, descendiente de David en sentido amplio, explica la terminolog\u00ed\u00ada que se utiliza para hablar de su manifestaci\u00f3n.\n\nComo hombre, el mes\u00ed\u00adas vendr\u00e1 (CD VII, 20; XIX, 10; 4 Q Bendiciones patriarcales 3; Or Sib III, 49) o se levantar\u00e1 (CD XII, 23; XIV, 9; XX, 1; QpOsa II, 21; 4 Q Flor I, 11.13). Pero el mes\u00ed\u00adas no vendr\u00e1 ni se levantar\u00e1 por s\u00ed\u00ad mismo; es Dios el que lo har\u00e1 levantarse o lo suscitar\u00e1 (1 QSb V, 27; Ps Sal 17 21; 18,5); o tambi\u00e9n le har\u00e1 nacer (1 QSa II, I 1), lo enviar\u00e1 (Or Sib III, 652; V, 108). Seg\u00fan los Apocalipsis del final del siglo i, se dice que el mes\u00ed\u00adas est\u00e1 reservado para el final de los d\u00ed\u00adas (IV Esd 12,32; 13,26); para hablar de su venida, se dice entonces que ser\u00e1 revelado (IV Esd 7,28; 13,32; Ap Bar 29,3; 39,7; etc\u00e9tera.\n\nPero \u00bfc\u00f3mo se manifestar\u00e1 el mes\u00ed\u00adas? \u00bfc\u00f3mo se reconocer\u00e1 que es el enviado de Dios? Seg\u00fan la fe popular, atestiguada por los evangelios y en los relatos sobre los profetas mesi\u00e1nicos recogidos por Flavio Josefo, el mes\u00ed\u00adas o el profeta mesi\u00e1nico se revelar\u00ed\u00ada y justificar\u00ed\u00ada su cualidad de mes\u00ed\u00adas por medio de milagros. Nada parecido se afirma en los textos que es posible datar con certeza. En los textos apocal\u00ed\u00adpticos de finales del siglo i (IV Esd; Ap Bar), la venida misma del mes\u00ed\u00adas es el acto decisivo que lo revela. No hay que objetivar la manera con que se revela: como un le\u00f3n rugiente que sale del bosque (IV Esd 11,37;12,31s), como un rayo en la cima de una nube (Ap Bar 53, 1.8-I1); se trata de puras im\u00e1genes que s\u00f3lo tienen un valor simb\u00f3lico. El mes\u00ed\u00adas ser\u00e1 acreditado como mes\u00ed\u00adas por su misma manifestaci\u00f3n y por su obra de juez, de guerrero y de art\u00ed\u00adfice de la paz que emprender\u00e1 entonces.\n\nEl mes\u00ed\u00adas vendr\u00e1 al final de los tiempos. Dios ha escogido para su mes\u00ed\u00adas un d\u00ed\u00ada predestinado (Ps Sal 18,5), que s\u00f3lo \u00e9l conoce (Ps Sal 17,21); se habla entonces del d\u00ed\u00ada del mes\u00ed\u00adas (IV Esd 13,52), del d\u00ed\u00ada de su poder (Sal 109,3 LXX) o tambi\u00e9n de un d\u00ed\u00ada escogido (Ps Sal 18,5).\n\nEl lugar de la manifestaci\u00f3n gloriosa del mes\u00ed\u00adas es Palestina, y m\u00e1s especialmente Jerusal\u00e9n. Se menciona claramente a Israel y a Jerusal\u00e9n en los Salmos de Salom\u00f3n 17 y 18. En el monte Si\u00f3n es donde el \u00faltimo jefe enemigo ser\u00e1 esposado, juzgado y ajusticiado por el mes\u00ed\u00adas (Ap Bar 40,1-3). Es igualmente en la monta\u00f1a de Si\u00f3n donde se levantar\u00e1 el mes\u00ed\u00adas, Hijo del hombre, para juzgar a las naciones que vinieron a combatir contra \u00e9l (IV Esd 13,35-38).\n\nPara que el mes\u00ed\u00adas pueda cumplir con su misi\u00f3n, Dios lo ha dotado de cualidades y poderes especiales. El Apocalipsis de Abrah\u00e1n, que es un texto dif\u00ed\u00adcil de datar, posterior a la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n, resume en una breve sentencia los poderes del mes\u00ed\u00adas: \"Enviar\u00e9 a mi elegido, que tendr\u00e1 en s\u00ed\u00ad una medida de toda mi potencia\" (31,1); es decir, todas las propiedades de Dios se le conceden en cierta medida al mes\u00ed\u00adas. El texto que sirve de punto de apoyo a todas las referencias que se encuentran en los pseudoep\u00ed\u00adgrafos o en los textos de Qumr\u00e1n es Is 11,1-5. Apoy\u00e1ndose en este texto, el salmista escribe: \"Porque Dios lo hizo fuerte por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, sabio por el consejo inteligente dotado de poder y de justicia\" (Ps Sal 17,37).\n\nEl h\u00e9roe escatol\u00f3gico re\u00fane en su persona las virtudes de un juez y de un pr\u00ed\u00adncipe ideal; su cualidad m\u00e1s alta es la justicia. Desde la m\u00e1s remota antig\u00fcedad, es \u00e9se el ideal de la realeza en Oriente. El mes\u00ed\u00adas es un rey justo (Ps Sal 17,32). Esta justicia se ejerce con su pueblo y con las naciones (Ps Sal 17,29.32.40); cada uno recibir\u00e1 su merecido; se mantendr\u00e1 la paz y el orden (I QSb V, 21-23); los pecadores ser\u00e1n castigados y los justos vivir\u00e1n en paz. El t\u00e9rmino de justicia corresponde parcialmente en estos textos a lo que se sigue llamando justicia en nuestros d\u00ed\u00adas, sobre todo en su aplicaci\u00f3n- legal y administrativa; pero la expresi\u00f3n \"la justicia del mes\u00ed\u00adas\" o \"mes\u00ed\u00adas de justicia\" (4 Q Bendiciones patriarcales 3) dice algo m\u00e1s. En efecto, el t\u00e9rmino justicia va asociado en la Biblia al de salvaci\u00f3n, liberaci\u00f3n, con el establecimiento y el mantenimiento para el pueblo de una cierta calidad de vida. El mes\u00ed\u00adas har\u00e1 valer los derechos de su pueblo contra los opresores, traidores o bandidos, pero tambi\u00e9n contra los pecadores que pudiera haber en su seno. Los librar\u00e1 de la esclavitud y de la opresi\u00f3n; har\u00e1 reinar la salvaci\u00f3n y la libertad frente a todos los peligros que los amenazan: porque Israel tiene derecho a ser libre, rico y pr\u00f3spero, y la primera naci\u00f3n entre todas las dem\u00e1s. La justicia del mes\u00ed\u00adas es la salvaci\u00f3n de su pueblo; la justicia y la salvaci\u00f3n son id\u00e9nticas.\n\nEl mes\u00ed\u00adas ser\u00e1 justo y sabio; la justicia y la santidad van emparejadas. El mes\u00ed\u00adas, rey justo y sabio; no soporta por tanto al malvado (Sal 17,22-29.41). Sus palabras- son m\u00e1s puras que el oro m\u00e1s precioso; son como las palabras de los santos en medio de los pueblos santificados (Ps Sal 17,43).\n\nCon la justicia y la sabidur\u00ed\u00ada aparece lafuerza. Estas tres virtudes, que provienen del don del Esp\u00ed\u00adritu concedido al mes\u00ed\u00adas (Is 11,2), se encuentran mencionadas juntas en los salmos 17 y 18 de Salom\u00f3n. El mes\u00ed\u00adas presidir\u00e1 el tiempo de la salvaci\u00f3n \"en la sabidur\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu, en la justicia y en la fuerza\" (Ps Sal 18,7). \"Porque el Se\u00f1or lo hizo fuerte por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, sabio por el consejo inteligente, dotado de poder y de justicia. La bendici\u00f3n del Se\u00f1or le acompa\u00f1a poderosamente; no tropezar\u00e1. Pondr\u00e1 su esperanza en el Se\u00f1or; \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 contra \u00e9l? Poderoso cuando act\u00faa, es fuerte porque teme a Dios\" (Ps Sal 17,37-40). En la colecci\u00f3n de bendiciones de Qumr\u00e1n se pide que \"Dios eleve (al pr\u00ed\u00adncipe de la congregaci\u00f3n) hasta la altura eterna, y como una torre fortificada en una muralla escarpada. Y [t\u00fa golpear\u00e1s a los pueblos] con la fuerza de tu [boca]; con tu cetro devastar\u00e1s la tierra y con el soplo de tus labios dar\u00e1s muerte al imp\u00ed\u00ado...\" (1 QSb V, 23-25). En el TP N\u00fam 24,7 el mes\u00ed\u00adas es \"m\u00e1s poderoso que Sa\u00fal\"; y en IV Esd se le compara con un le\u00f3n que sale del bosque rugiendo contra el \u00e1guila (11,37; 12,31 s).\n\nEl origen de la sabidur\u00ed\u00ada y del poder del mes\u00ed\u00adas es el temor de Dios. Cuando este poder de Dios aparece en su plenitud, es libertad frente al pecado, caracter\u00ed\u00adstica que subraya el salmo 17 de Salom\u00f3n: \"Limpio de [todo] pecado, reinar\u00e1 sobre un pueblo inmenso. Reunir\u00e1 a los pr\u00ed\u00adncipes y destruir\u00e1 a los pecadores con su palabra poderosa\" (Ps Sal 17,36). El salmista no pretende hablar en este texto de una impecabilidad de naturaleza, sino, seg\u00fan la mentalidad jud\u00ed\u00ada, de la libertad del mes\u00ed\u00adas frente a todo acto pecaminoso, lo cual es posible para aquellos que, viviendo en el temor de Dios e iluminados por su Esp\u00ed\u00adritu, pueden conformarse con la ley de Dios, es decir, para los que son justos en el sentido b\u00ed\u00adblico de la palabra. \"Es un rey justo, al que Dios instruye y pone al frente de ellos\" (Ps Sal 17,32). \"Juzgar\u00e1 seg\u00fan lo que (los sacerdotes) le ense\u00f1en\" (4 QpIsa lI, 27).\n\nEl mes\u00ed\u00adas realiza el ideal religioso y moral de Israel (1 QSb V, 20-29). Su piedad es lo que constituye el coraz\u00f3n mismo de la religi\u00f3n desde sus comienzos, especialmente desde Isa\u00ed\u00adas: el temor de Dios y la confianza en \u00e9l impiden caer en el pecado de orgullo, que es la caracter\u00ed\u00adstica de las naciones paganas, que se f\u00ed\u00adan del poder y de la inteligencia humana; pero \u00e9l \"no esperar\u00e1 en el caballo, el jinete o el arco; no reunir\u00e1 oro ni plata para la guerra; no pondr\u00e1 su esperanza en el n\u00famero de soldados el d\u00ed\u00ada de la guerra. El Se\u00f1or es su rey, su esperanza; su fuerza reside en su esperanza en Dios\" (Ps Sal 17,33s). Como posee la sabidur\u00ed\u00ada y el temor de Dios, puede ser el caudillo de su pueblo y un ejemplo, \"cuando vivan bajo el cetro educador del mes\u00ed\u00adas del Se\u00f1or, en el temor de su Dios, en la sabidur\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu, en la justicia y la fuerza. Dirigir\u00e1 a los hombres por los caminos de las obras justas, por el temor de Dios. Los establecer\u00e1 a todos ante el Se\u00f1or, generaci\u00f3n buena y temerosa de ios, el d\u00ed\u00ada de la misericordia\" (Ps Sal 18,7-9). C\u00f3mo \u00e9l mismo es santo, puede purificar a su pueblo del pecado, de la impureza y del paganismo, hacerlo santo y darle aquella calidad moral y religiosa que es inherente a la santidad, de manera que ese pueblo pueda vivir una vida consagrada a Dios (Ps Sal 17,2629.32.35s). El don concedido al mes\u00ed\u00adas, finalmente, puede describirse seg\u00fan la antigua terminolog\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ada con una sola palabra: ha recibido una bendici\u00f3n especial: \"La bendici\u00f3n del Se\u00f1or le acompa\u00f1a poderosamente; no tropezar\u00e1\" (Ps Sal 17,38); por eso \u00e9l mismo \"bendecir\u00e1 al pueblo del Se\u00f1or con sabidur\u00ed\u00ada y con gozo\" (Ps Sal 17,35).\n\nc) La funci\u00f3n del mes\u00ed\u00adas. El mes\u00ed\u00adas tendr\u00e1 esencialmente una doble funci\u00f3n: primero, aniquilar o someter a los enemigos de Israel; luego, gobernar a Israel en la paz y en la santidad. La actividad guerrera del mes\u00ed\u00adas y su actividad pac\u00ed\u00adfica aparecen muchas veces juntas en los textos (1 QSb V, 20-29; Ps Sal 17; Or Sib 111, 652-660; V, 414-433; IV Esd 1112; Ap Bar 53-7.6); otras veces s\u00f3lo se menciona la actividad guerrera (CD VII, 20-VIII, 2; Or Sib V, 108s) y a veces s\u00f3lo el reinado pac\u00ed\u00adfico (Ap Bar 30). Siempre se menciona la actividad guerrera del mes\u00ed\u00adas antes de su reinado pac\u00ed\u00adfico, excepto en la bendici\u00f3n del pr\u00ed\u00adncipe de la congregaci\u00f3n (1 QSb V, 20-29).\n\nLa funci\u00f3n primera del mes\u00ed\u00adas, cuando venga o aparezca, ser\u00e1 la de suprimir a los enemigos de Israel o someterlos. En su oraci\u00f3n, el salmista pide a Dios que env\u00ed\u00ade al mes\u00ed\u00adas \"para qu\u00e9 destroce a los pr\u00ed\u00adncipes injustos, purifique a Jerusal\u00e9n de las naciones que la pisotean y arruinan, que arroje con su sabidur\u00ed\u00ada y su justicia a los pecadores de la herencia, que aplaste el orgullo del pecador como vaso de alfarero, que rompa con un cetro de hierro toda su seguridad, que extermine a las naciones imp\u00ed\u00adas con una palabra de su boca, que ante su amenaza las naciones huyan de \u00e9l, que reprenda a los pecadores por la voz de su coraz\u00f3n. Entonces reunir\u00e1 un pueblo santo, al que conducir\u00e1 en la justicia... Juzgar\u00e1 a pueblos y naciones en la sabidur\u00ed\u00ada de su justicia. Poseer\u00e1 a los pueblos paganos como esclavos bajo su yugo\" (Ps Sal 17,2225; 26,29-30). Seg\u00fan Or Sib 111, 652654, el rey enviado por Dios \"matar\u00e1 a unos e impondr\u00e1 a otros pactos leales.\" Seg\u00fan Or Sib V, 418-419, \"el hombre bienaventurado, descendido de las llanuras del cielo..., destruy\u00f3 por completo bajo olas de fuego a todas las ciudades, consum\u00f3 a los pueblos y a los hombres que eran anta\u00f1o malhechores\". Para Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada, el mes\u00ed\u00adas es un estratega y un h\u00e9roe de guerra que, \"conduciendo a los ej\u00e9rcitos y combatiendo, someter\u00e1 a las naciones grandes y numerosas\" (Bendiciones y maldiciones, 95).\n\nEn Qumr\u00e1n, en la bendici\u00f3n del pr\u00ed\u00adncipe de la congregaci\u00f3n, se implora a Dios con estos t\u00e9rminos: \"Que el Se\u00f1or te [eleve] hasta la altura eterna, y como a una torre fortificada] en una muralla escarpada. Y t\u00fa [golpear\u00e1s a los pueblos] con la fuerza de tu [boca]; con tu cetro devastar\u00e1s la tierra y con el soplo de tus labios dar\u00e1s muerte al imp\u00ed\u00ado (...). Y que haga tus cuernos de hierro y tus botas de bronce. \u00c2\u00a1Ojal\u00e1 cornees como un novi[llo. y pisotees a los pueblos] como barro de las calles! Porque Dios te ha establecido como el cetro sobre los dominadores. (...) y todos los pueblos te servir\u00e1n y te exaltar\u00e1n por su santo nombre. Y ser\u00e1s como un le\u00f3n\" (1 QSb V, 23-29). En el Documento de Damasco se dice que el pr\u00ed\u00adncipe de la congregaci\u00f3n, `.`cuando llegue, derribar\u00e1 a todos los hijos de Set\" (CD VII, 20-21), es decir, a todos los que fueron infieles a la reforma del maestro de justicia. Seg\u00fan el pesher de Isa\u00ed\u00adas, texto muy fragmentario, se dice que \"el germen de David... dominar\u00e1 sobre todas las naciones (...) y su espada juzgar\u00e1 a [todos] los pueblos\" (1 QpIsa 11, 24-25). Un fragmento muy da\u00f1ado que nos ha llegado de un comentario de la bendici\u00f3n de Jacob sobre Jud\u00e1 en G\u00e9n 49,10 insistir\u00ed\u00ada en el aspecto militar de la monarqu\u00ed\u00ada mesi\u00e1nica, al menos si se traduce -como lo hace A. Caquot- las l\u00ed\u00adneas 2-3 de esta manera: \"Porque el que ha sido establecido es la alianza real, y los millares de Israel son los soldados\" (4 Q Bendiciones patriarcales, 2-3). Finalmente, en el Florilegio b\u00ed\u00adblico comentado, el Sal 2,1-2 se aplica al combate final de las naciones contra Israel: \"La interpretaci\u00f3n de esta palabra es que los reyes de las naciones [se levantar\u00e1n contra] los elegidos de Israel al final de los d\u00ed\u00adas, es decir, en el tiempo de la prueba que vendr\u00e1 sobre ellos (4 Q Flor 1, 19-11, 1).\n\nLos Apocalipsis de Esdras y de Baruc, de finales del siglo i, esperan igualmente a un salvador que aniquile a los enemigos de Israel. En la visi\u00f3n del \u00e1guila (IV Esd 11,1-12,40) y en la visi\u00f3n del bosque y de la vi\u00f1a (Ap Bar 35-40), el mes\u00ed\u00adas aniquila al cuarto reino, es decir, al imperio romano. En la visi\u00f3n del \u00e1guila, el le\u00f3n, identificado con el mes\u00ed\u00adas (IV Esd 12,31s), \"denunciar\u00e1 sus impiedades; los castigar\u00e1 por sus injusticias y acabar\u00e1 con sus pretensiones. Primero los har\u00e1 pasar a juicio mientras vivan, y luego, despu\u00e9s de haberles hecho sus reproches, los aniquilar\u00e1\" (IV Esd 12,32s). En la visi\u00f3n del bosque y de la vi\u00f1a, el \u00faltimo caudillo del cuarta reino es llevado. atado al monte Si\u00f3n y all\u00ed\u00ad \"el mes\u00ed\u00adas le reprochar\u00e1 todas sus impiedades, reunir\u00e1 y pondr\u00e1 ante \u00e9l todas las obras de sus asambleas. Luego lo matar\u00e1...\" (Ap Bar 40,1s). En la visi\u00f3n del hombre que sub\u00ed\u00ada del mar, Esdras percibe una \"multitud innumerable de hombres que se reun\u00ed\u00adan desde los cuatro vientos del cielo para luchar contra el hombre salido del mar\". Este hizo un tajo en una gran monta\u00f1a y vol\u00f3 sobre ella; los enemigos se atemorizaron, pero se atrevieron a combatir. Cuando \"ese hombre vio el asalto de la muchedumbre que ven\u00ed\u00ada, no tom\u00f3 ni espada ni otro instrumento de guerra, sino que [...] hizo salir de su boca como una ola de fuego, de sus labios un soplo de fuego y de su lengua una tempestad de centellas. La ola de fuego, el soplo inflamado y la violenta tempestad, todo esto se mezcl\u00f3, cay\u00f3 sobre la muchedumbre de asaltantes dispuestos a combatir y los consumi\u00f3 a todos, de forma que de pronto ya no se vio nada de aquella inmensa muchedumbre, m\u00e1s que polvo de cenizas y un olor a quemado\" (IV Esd 13,5-11). Seg\u00fan la interpretaci\u00f3n de la visi\u00f3n que se da a continuaci\u00f3n, cuando la manifestaci\u00f3n del mes\u00ed\u00adas todas las naciones paganas que hayan o\u00ed\u00addo su voz abandonar\u00e1n su propio pa\u00ed\u00ads y el combate que llevaban entre s\u00ed\u00ad para ir a combatir contra el mes\u00ed\u00adas. Pero \u00e9l, despu\u00e9s de convencerlos de impiedad y mostrarles los suplicios con que ser\u00ed\u00adan atormentados, los destruir\u00e1 por su decreto, representado por el fuego (IV Esd 13,32-38). En la visi\u00f3n de la nube y de las aguas (Ap Bar 53-76), la perspectiva es m\u00e1s nacionalista, m\u00e1s cercana a la ley del tali\u00f3n. El \u00e1ngel Remiel le explica a Baruc el sentido de su visi\u00f3n de las aguas negras y luminosas: \"Este es su sentido: cuando hayan llegado los signos de que antes te habl\u00e9, las naciones se extraviar\u00e1n y llegar\u00e1 el tiempo de mi mes\u00ed\u00adas. El llamar\u00e1 a s\u00ed\u00ad a todas las naciones y, entre ellas, har\u00e1 vivir a unas y morir a otras. He aqu\u00ed\u00ad, pues, lo que les pasar\u00e1 a las naciones que deban recibir de \u00e9l la vida. Todo pueblo que no haya conocido a Israel, que no haya pisoteado a la raza de Jacob, \u00e9se vivir\u00e1, ya que, entre todas las naciones, se someter\u00e1n a tu pueblo. Pero los que hayan dominado sobre vosotros u os hayan conocido, todos esos ser\u00e1n entregados a la espada\" (Ap Bar 72).\n\nTambi\u00e9n son muy significativos algunos textos del antiguo Targum palestino. Nos refieren la misma tradici\u00f3n que encontramos en Qumr\u00e1n, en los Salmos de Salom\u00f3n y en los Apocalipsis de Esdras y de Baruc. Baste citar el texto del Targum palestino sobre G\u00e9n 49;11:\n\"\u00c2\u00a1Qu\u00e9 hermoso es el rey mes\u00ed\u00adas\nque ha de levantarse\nde entre los de la casa de Jud\u00e1!\nCi\u00f1e sus lomos y parte al combate\ncontra sus enemigos,\ny aplasta a los reyes con los pr\u00ed\u00adncipes.\nEnrojece los montes\ncon la sangre de los que mata\ny blanquea las colinas\ncon la grasa de sus guerreros.\nSus vestidos destilan sangre:\nse parece a los que pisan la uva.\"\nEsta estrofa sobre el mes\u00ed\u00adas guerrero coincide con G\u00e9n 49,11 y con Is 63,2-3, de los que se supone que es una interpretaci\u00f3n mesi\u00e1nica. Pues bien, esta misma interpretaci\u00f3n est\u00e1 atestiguada en Ap 19,11-15; por tanto, es antigua. Por otra parte, la promesa evoca ante todo la venida del mes\u00ed\u00adas (TP G\u00e9n 49,10), luego su triunfo en la guerra contra los enemigos de su pueblo (v. 11) y la prosperidad final de Israel (v. 12). Esta secuencia aparece en los textos de Qumr\u00e1n (1 QSb V, 20-29), en los Salmos de Salom\u00f3n 17,23-43), en los Or\u00e1culos sibilinos (111, 652-660) y en los Apocalipsis de Esdras y de Baruc. La misma secuencia se encuentra tambi\u00e9n en TP N\u00fam 24,7, en donde lo esencial de la esperanza reside en la liberaci\u00f3n nacional, la reuni\u00f3n de los desterrados en su pa\u00ed\u00ads y el dominio de Israel. La actividad del mes\u00ed\u00adas guerrero est\u00e1 tambi\u00e9n presente en TP N\u00fam 24,1719, texto citado varias veces en Qumr\u00e1n, y finalmente en los T\u00e1rgumes mucho m\u00e1s recientes de los profetas (Tg Is 10,27; 11,4; 14,29-30; etc.).\n\nFinalmente, los Setenta mencionan en N\u00fam 24,7 que el reino del hombre nacido de la descendencia de Jacob es mayor que el de Gog, dejando entender que el mes\u00ed\u00adas vencer\u00e1 a Gog, es decir, acabar\u00e1 con el asalto de los pueblos contra Jerusal\u00e9n. Tambi\u00e9n se menciona el combate contra Gog en Ap 20,7 y en los T\u00e1rgumes (TJI Ex 20,11; TJ1 N\u00fam 24,7; TJ2 N\u00fam 11,26).\n\nAs\u00ed\u00ad pues, el mes\u00ed\u00adas es el vengador del pueblo de Israel; es su libertador (TP N\u00fam 24,7; IV Esd 12,34; 13,26). Es tambi\u00e9n el protector del pueblo que subsista (IV Esd 13,49; Ap Bar 40,2).\n\nEl mes\u00ed\u00adas proporcionar\u00e1 numerosos bienes a su pueblo. Restaurar\u00e1 a Jerusal\u00e9n y su templo (Or Sib V, 420427); reunir\u00e1 a las tribus dispersas (Sal 17,26.31; IV Esd 13,12s.39-50). Y seg\u00fan Ps Sal 17,28, el mes\u00ed\u00adas devuelve al pueblo reunido a sus tribus en la tierra de Israel.\n\nPero m\u00e1s all\u00e1 de estos beneficios concedidos a la naci\u00f3n, se esperaba en esta \u00e9poca del salvador escatol\u00f3gico que instalase entre los que quedaban un nuevo orden (IV Esd 13,26), que los llenase de gozo (IV Esd 13,50), que bendijera al pueblo del Se\u00f1or con la sabidur\u00ed\u00ada y el gozo (Ps Sal 17,35), que devolviera a todos las riquezas que en otros tiempos les hab\u00ed\u00adan quitado los hombres (Or Sib V, 416s).\n\nM\u00e1s concretamente se esperaba, en dependencia de Is 11,1-9, que el h\u00e9roe escatol\u00f3gico ejerciera un juicio justo en medio de la comunidad de salvaci\u00f3n y que derramara su justicia sobre los que se hab\u00ed\u00adan salvado. Seg\u00fan la colecci\u00f3n de bendiciones; Dios renovar\u00ed\u00ada por el pr\u00ed\u00adncipe de la congregaci\u00f3n la alianza de la comunidad para que restaurara el reino de Dios y la alianza santa, juzgara a los pobres con justicia y gobernara con equidad entre los humildes del pa\u00ed\u00ads (1 QSb V, 21-23). Se esperaba que condujera con justicia un pueblo santo y que gobernara a las tribus del pueblo santificado por Dios (Ps Sal 17,26). \u00bfConceder\u00e1 el salvador escatol\u00f3gico el perd\u00f3n de los pecados? En la literatura jud\u00ed\u00ada, el perd\u00f3n se le reserva a Dios. La idea de que el mes\u00ed\u00adas puede aportar con sus sufrimientos expiatorios el perd\u00f3n de los pecados es impensable. El perd\u00f3n del pecado es el resultado de una actividad judicial o administrativa del h\u00e9roe escatol\u00f3gico, pero no un perd\u00f3n interior. Se dice que purificar\u00e1 a Jerusal\u00e9n santific\u00e1ndola, como en los or\u00ed\u00adgenes (Ps Sal 17,30); que no tolerar\u00e1 que la iniquidad domine entre ellos y que el hombre familiarizado con el mal no habitar\u00e1 ya con ellos (v. 27); que reprender\u00e1 a los pr\u00ed\u00adncipes y destruir\u00e1 a los pecadores con su palabra poderosa (v. 36); que no encontrar\u00e1 ya entre los pobres mortales acciones vergonzosas, ni abusos del lecho nupcial, ni amor criminal entre los muchachos, ni asesinatos ni tumultos guerreros (Or Sib V, 429-431); que apacentar\u00e1 al reba\u00f1o del Se\u00f1or en la fe y la justicia y no dejar\u00e1 que ninguno tropiece en sus pastos (Ps Sal 17,40); que su misi\u00f3n es corregir a Israel (Ps Sal 17,42; 18,7); as\u00ed\u00ad dirigir\u00e1 a cada uno en las obras de la justicia por el temor de Dios, para establecerlos a todos en la presencia del Se\u00f1or (Sal 18,8).\n\nDe este modo, la comunidad del libertador escatol\u00f3gico es efectivamente una comunidad de santos; entre ellos no habr\u00e1 injusticia mientras \u00e9l viva; todos ser\u00e1n santos (Ps Sal 17,32); conducir\u00e1 a todos por igual y el orgullo no ejercer\u00e1 su tiran\u00ed\u00ada entre ellos (Ps Sal 17,41); ser\u00e1 una generaci\u00f3n buena y temerosa de Dios (Ps Sal 18,9), la \u00e9poca final de los santos (Or Sib V, 431).\n\nAs\u00ed\u00ad pues, el salvador tiene una doble dimensi\u00f3n: es el libertador nacional y pol\u00ed\u00adtico del pueblo, pero tambi\u00e9n su jefe espiritual y religioso; el mes\u00ed\u00adas es al mismo tiempo rey y salvador, h\u00e9roe pol\u00ed\u00adtico y espiritual. Una afirmaci\u00f3n como la que hace Jes\u00fas en Jn 18,36: \"Mi reino no es de este mundo\", era inconcebible en la boca del mes\u00ed\u00adas jud\u00ed\u00ado, tal como lo describen los salmos 17 y 18 de Salom\u00f3n.\n\nEste tiempo del mes\u00ed\u00adas ser\u00e1 fundamentalmente para Israel un tiempo de paz, de gozo y de bienestar. La paz ser\u00e1 grande en los d\u00ed\u00adas del mes\u00ed\u00adas de Israel (Tg Is 11,6) y la felicidad ser\u00e1 inmensa. Esa felicidad se describe ampliamente en el Apocalipsis de Baruc (29; 73-74) y en los Or\u00e1culos sibilinos (111, 657-660; V, 430-433); se la menciona igualmente en los T\u00e1rgumes (TP G\u00e9n 49,12; TP N\u00fam 24,18). Los padres de la Iglesia del siglo n (Pap\u00ed\u00adas, Justino) recoger\u00e1n estas im\u00e1genes id\u00ed\u00adlicas y paradis\u00ed\u00adacas para describir la felicidad de los elegidos en la tierra cuando llegue el reino de los mil a\u00f1os.\n\nTiempo de paz, de felicidad y de gozo ser\u00e1 para Israel ese reino del mes\u00ed\u00adas, \u00bfpero qu\u00e9 ser\u00e1 para las naciones? Deforma general puede decirse que la actividad salv\u00ed\u00adfica del mes\u00ed\u00adas y su reino pac\u00ed\u00adfico se limitan a los israelitas que vivan en Palestina. Las naciones conocen ante todo al mes\u00ed\u00adas como su adversario. Seg\u00fan la afirmaci\u00f3n rab\u00ed\u00adnica m\u00e1s tard\u00ed\u00ada, el mes\u00ed\u00adas ser\u00e1 duro contra las naciones y manso para Israel. Seg\u00fan Salmos (17,28), el mes\u00ed\u00adas no dejar\u00e1 que viva ning\u00fan inmigrado y ning\u00fan extranjero entre los israelitas. S\u00f3lo sobrevivir\u00e1n las naciones que no hayan dominado sobre Israel (Ap Bar 72,2-6). En donde no se supone un aniquilamiento de las naciones, all\u00ed\u00ad habitualmente el h\u00e9roe escatol\u00f3gico se presenta como un soberano que gobierna a todos los pueblos. Su poder se extiende sobre toda la tierra (Or Sib II, 653s; V, 416); mantiene a los pueblos paganos bajo su yugo para que le sirvan (Ps Sal 17,30) y juzga a los pueblos y a las naciones en la sabidur\u00ed\u00ada de su justicia (Ps Sal 17,29). El h\u00e9roe escatol\u00f3gico es reconocido en todas partes como el soberano del mundo, y las naciones vienen. desde los extremos de la .tierra para ver su gloria y traerle en ofrenda a los hijos de Jerusal\u00e9n que hab\u00ed\u00adan sido dispersados (Ps Sal 17,31; cf IV Esd 13,13).\n\nMuchas veces no se menciona la duraci\u00f3n de ese reinado. Pero se le considera en los Apocalipsis de Esdras y de Baruc como un reinado temporal (IV Esd 7,26-44; 12,31-34; Ap Bar 29-30; 39-40; 72-74). No se precisa la duraci\u00f3n de ese reinado m\u00e1s que en IV Esd 7,28; pero esta duraci\u00f3n var\u00ed\u00ada seg\u00fan las versiones: \"cuatrocientos\" a\u00f1os en las versiones latina y georgiana y la primera versi\u00f3n \u00e1rabe, \"treinta\" a\u00f1os seg\u00fan la versi\u00f3n siriaca; \"once mil\" a\u00f1os seg\u00fan la segunda versi\u00f3n \u00e1rabe. A1 final de ese reinado, el mes\u00ed\u00adas morir\u00e1 con todos los humanos. El mundo volver\u00e1 a su antiguo silencio durante siete d\u00ed\u00adas, como al comienzo, para que nadie subsista. Luego, al cabo de siete d\u00ed\u00adas, el mundo, que estaba dormido, se despertar\u00e1 y el que estaba corrompido ser\u00e1 destruido (IV Esd 7,29-31).\n\nIntentemos, para concluir esta primera parte, trazar una . s\u00ed\u00adntesis de las esperanzas: mesi\u00e1nicas entre el 50 a.C. y el 50-.d.C.\n\nDurante este per\u00ed\u00adodo, se esperaba en algunos ambientes (fariseo, esenio, apocal\u00ed\u00adptico) la venida de un mes\u00ed\u00adas real, y hasta de un mes\u00ed\u00adas sacerdote y un mes\u00ed\u00adas rey en Qumr\u00e1n. Estas esperanzas eran m\u00e1s o menos compartidas por el pueblo, que hab\u00ed\u00ada o\u00ed\u00addo hablar de ello en las lecturas sinagogales, si aceptamos que las tradiciones contenidas en el Targum palestino eran ya conocidas en el siglo i; estas esperanzas mesi\u00e1nicas eran conocidas tambi\u00e9n en la di\u00e1spora griega. Ese mes\u00ed\u00adas real ser\u00ed\u00ada un ser terreno, pero dotado de poderes sobrenaturales. Los Apocalipsis de finales del siglo i dicen que ese mes\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada sido reservado por Dios. Se esperaban de \u00e9l dos cosas: En primer lugar, la liberaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica de Israel: exterminar\u00ed\u00ada o someter\u00ed\u00ada a las naciones paganas o a los imp\u00ed\u00ados. En segundo lugar, el establecimiento en Israel, reunido de todas partes, de un orden social justo y conforme con las exigencias de la ley, d\u00e1ndole al Estado jud\u00ed\u00ado un esplendor perdido desde antiguo y asegurando un reconocimiento universal del Dios \u00fanico. Este sue\u00f1o se perfilaba en el horizonte apenas se pronunciaba el nombre del mes\u00ed\u00adas. Sin embargo, hay que se\u00f1alar varias cosas:\n1) La esperanza mesi\u00e1nica estaba subordinada al tema mucho m\u00e1s fundamental del reino de Dios, ligado a su vez a la pr\u00e1ctica de la Torah. Esta no es independiente de esa esperanza escatol\u00f3gica mucho m\u00e1s amplia; no es m\u00e1s que una faceta, que algunos cre\u00ed\u00adan indispensable, pero que otros no tomaban en consideraci\u00f3n. Porque, para el per\u00ed\u00adodo que nos interesa, algunos libros importantes no mencionan al mes\u00ed\u00adas: el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada, la ep\u00ed\u00adstola de Henoc (1 Hen 91-107); tampoco se habla de \u00e9l en varios textos contempor\u00e1neos de Jes\u00fas: el Libro de las Antig\u00fcedades b\u00ed\u00adblicas del Pseudo-Fil\u00f3n, el Testamento de Mois\u00e9s, el libro IV de los Or\u00e1culos sibilinos. Fil\u00f3n, como hemos visto, s\u00f3lo habla de \u00e9l una vez. \u00bfPuede hablarse entonces de \"fiebre mesi\u00e1nica\", como hacen algunos autores? No; hay que matizar: la esperanza del mes\u00ed\u00adas, como jefe pol\u00ed\u00adtico y espiritual, no era m\u00e1s que una parte de la escatolog\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ada; propia de ciertos ambientes religiosos (fariseos, esenios) y de algunos c\u00ed\u00adrculos apoca l\u00ed\u00adpticos; era conocida en la di\u00e1spora griega (Fil\u00f3n, Or\u00e1culos sibilinos) y m\u00e1s o menos compartida por la tradici\u00f3n com\u00fan (Targum palestino del Pentateuco).\n\n2) La recuperaci\u00f3n del mesianismo en el siglo ii a.C. proviene sin duda de la gente piadosa, los asideos, que resistieron a la persecuci\u00f3n de Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes (cf Dan y 1 Hen 90); el mesianismo se desarroll\u00f3 luego en oposici\u00f3n a los asmoneos. Porque hay un hecho curioso: ning\u00fan texto mesi\u00e1nico de Qumr\u00e1n, excepto quiz\u00e1 1 QSb V, 20-29 y 1 QM V, 1-2, parece dirigirse contra los romanos. Al contrario, todos los textos mesi\u00e1nicos de .Qumr\u00e1n parecen dirigirse contra los asmoneos, como sus opositores; a partir de aqu\u00ed\u00ad se puede eicplicar, la esperanza en Qumr\u00e1n de uno o dos mes\u00ed\u00adas, seg\u00fan que los pr\u00ed\u00adncipes asmoneos asumieran o no la doble funci\u00f3n de rey y de sumo sacerdote. Por el contrario, los textos mesi\u00e1nicos nacidos del ambiente fariseo, de los c\u00ed\u00adrculos apocal\u00ed\u00adpticos y de la di\u00e1spora se dirigen contra los romanos.\n\n3) Los textos b\u00ed\u00adblicos en que se apoya esta esperanza mesi\u00e1nica son poco numerosos; es curioso que los mismos textos sean los que comentan los fariseos, los esenios, los apocal\u00ed\u00adpticos y la tradici\u00f3n com\u00fan representada por el Targum del Pentateuco: se trata esencialmente de G\u00e9n 49,1012; N\u00fam 24 y de Is 11, y para los apocalipsis, Dan 7. Es muy significativo que los textos que se refieren a la alianza dav\u00ed\u00addica, concretamente 2Sam 7 y Sal 110, no se citan nunca. El mes\u00ed\u00adas es llamado hijo de David en sentido amplio, seg\u00fan Is 11,1; o tambi\u00e9n germen de David, seg\u00fan Jer 23,5. \u00bfC\u00f3mo-explicar este escaso inter\u00e9s por el linaje dav\u00ed\u00addico carnal del mes\u00ed\u00adas? \u00bfNo ser\u00e1 simplemente porque era imposible trazar esa filiaci\u00f3n? Cabe suponer entonces que se esperaba que Dios, mediante un milagro, reconstituyera esta filiaci\u00f3n revelando o designando \u00e9l mismo al mes\u00ed\u00adas, o bien \"haci\u00e9ndole nacer\" (1 QSI II, 11).\n\n4) El mesianismo de nuestros textos es puramente nacional, pol\u00ed\u00adtico y religioso. \u00bfC\u00f3mo puede conciliarse este mesianismo con la esperanza de una salvaci\u00f3n verdaderamente trascendente, espera de una manifestaci\u00f3n de Dios mismo, que se encuentra en otros textos? (Testamento de Mois\u00e9s, Libro de las Antig\u00fcedades b\u00ed\u00adblicas).\n\n5) Este mesianismo, que es bastante diversificado a pesar de algunas constantes, es puramente escatol\u00f3gico e ideol\u00f3gico. La funci\u00f3n del mes\u00ed\u00adas prima claramente sobre la persona. Este mesianismo, al ser ideol\u00f3gico, pudo influir en la imaginaci\u00f3n social, donde las representaciones mentales no son neutras, sino que intentan realizarse y concretarse; por eso, al lado de este mesianismo ideol\u00f3gico, se desarrollaron durante el siglo i algunos movimientos mesi\u00e1nicos populares, de los que habla Flavio Josefo. Se da un v\u00ed\u00adnculo real entre la ideolog\u00ed\u00ada nacionalista, pol\u00ed\u00adtica y religiosa transmitida por los textos que acabamos de estudiar y los movimientos mesi\u00e1nicos populares que mencionaremos en la segunda parte.\n\n2. LA ESPERANZA MESI\u00ed\u0081NICA SEG\u00daN LOS DIVERSOS GRUPOS SOCIALES Y RELIGIOSOS: LOS SADUCEOS, LOS FARISEOS, LOS ESENIOS Y LOS MOVIMIENTOS POPULARES. El perfil del mes\u00ed\u00adas real que acabamos de trazar puede parecer bastante uniforme, sean cuales fueren los partidos religiosos que lo modelaron: los fariseos, los esenios, los ambientes apocal\u00ed\u00adpticos y hasta los ambientes lit\u00fargicos. Sin embargo, el estudio comparado de las religiones ha mostrado que las oposiciones se perciben considerando lo que es com\u00fan. En esta segunda parte, por consiguiente, convendr\u00e1 comparar esta espera del mes\u00ed\u00adas entre las diversas tendencias religiosas y sociales del siglo I en Israel; concederemos mayor espacio a las representaciones mesi\u00e1nicas en ciertos movimientos populares.\n\na) Los saduceos. Los saduceos son un caso aparte. No reconocen el mismo valor a todos los libros sagrados, pero ser\u00ed\u00ada exagerado decir que s\u00f3lo admit\u00ed\u00adan como Escritura el Pentateuco. La Torah, base del estatuto jur\u00ed\u00addico reconocido por los romanos despu\u00e9s de los persas y de los griegos, ocupaba el primer plano de sus preocupaciones; en materia de halakha, hab\u00ed\u00ada que basarlo todo en ella y reservaban s\u00f3lo a los sacerdotes la interpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica, rechazando la idea de una ley oral con la misma autoridad que la ley escrita. Los libros no jur\u00ed\u00addicos -Profetas, Salmos y otros escritos- no gozaban del mismo privilegio. Pues bien, en el terreno del mesianismo, el Pentateuco no conten\u00ed\u00ada, le\u00ed\u00addo seg\u00fan el texto, m\u00e1s que un material muy escaso. Los \u00fanicos textos mesi\u00e1nicos reconocidos en esta \u00e9poca eran G\u00e9n 49,10-12 (bendici\u00f3n de Jacob) y N\u00fam 24,17 (or\u00e1culo de Bala\u00e1n). Para interpretar mesi\u00e1nicamente estos dos textos hab\u00ed\u00ada que relacionarlos con las promesas hechas a David y a su descendencia, es decir, apelar a los libros prof\u00e9ticos y a los Salmos. Pues bien, las promesas mesi\u00e1nicas contenidas en los libros prof\u00e9ticos y en los Salmos ten\u00ed\u00adan, a los ojos de los saduceos, una autoridad menor que las promesas hechas a los patriarcas: promesas relativas a la tierra santa, a la prosperidad material de Israel, a la eficacia del culto para obtenerla. Mas no hay nada que permita decir que no esperaban una manifestaci\u00f3n futura del mes\u00ed\u00adas. Pero un mesianismo popular, con sus entusiasmos incontrolables, les parec\u00ed\u00ada un peligro para la naci\u00f3n. Menah\u00e9n, el sicario, que pretend\u00ed\u00ada ser rey, fue cogido y ajusticiado por el guardi\u00e1n del templo, Eleazar, al comienzo de la sublevaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada (B.J., II,17,8-10,433-445). Tambi\u00e9n Sim\u00f3n bar Giora estuvo enfrentado por entonces con el gobierno provisional de Jerusal\u00e9n, dirigido por la aristocracia sacerdotal (B.J., IV, 9,3,503-504). Y cuando la fiebre mesi\u00e1nica empez\u00f3 a crecer en torno a Jes\u00fas de Nazaret, Caif\u00e1s declar\u00f3 que era preferible la muerte de uno solo a la destrucci\u00f3n de la naci\u00f3n (Jn 11,50). Y fueron los saduceos los que denunciaron a Jes\u00fas a los romanos como mes\u00ed\u00adas popular.\n\nb) Los fariseos. Los fariseos basaban sus esperanzas mesi\u00e1nicas en el conjunto de la Escritura, a diferencia de los saduceos. Su mesianismo, bien conocido gracias a la continuidad que se observa entre los Salmos de Salom\u00f3n, los T\u00e1rgumes y las tradiciones rab\u00ed\u00adnicas m\u00e1s tard\u00ed\u00adas, permanece fiel a un mesianismo real basado en los Testimonia de la Escritura. Su esperanza mesi\u00e1nica es fundamentalmente nacionalista. La elecci\u00f3n de Israel y las promesas hechas a la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica ofrecen un soporte ideol\u00f3gico a la representaci\u00f3n del reino de Dios: la realizaci\u00f3n del reino de Dios en la historia gira en torno al cumplimiento de estas promesas. Este cumplimiento es imposible sin la fidelidad de Israel a la Torah. Incluso la restauraci\u00f3n del poder pol\u00ed\u00adtico gracias a la llegada del mes\u00ed\u00adas no tiene m\u00e1s finalidad que la del retorno integral del pueblo a esta fidelidad. No conciben el nacionalismo religioso como una especie de anexi\u00f3n a Dios; al contrario, tiene como finalidad el servicio de Dios por Israel y, finalmente, por las dem\u00e1s naciones que le ir\u00e1n reconociendo y someti\u00e9ndose a \u00e9l.\n\nEsta concepci\u00f3n de un mesianismo puramente real separaba a los -fariseos de los esenios, y tambi\u00e9n de los saduceos. Se opon\u00ed\u00adan cada vez m\u00e1s a estos \u00faltimos por su comportamiento frente al ocupante romano. No se planteaban la posibilidad de reconocer al poder romano como autoridad leg\u00ed\u00adtima; hab\u00ed\u00adan roto con los asmoneos por fidelidad a la realeza dav\u00ed\u00addica; se mantuvieron luego a distancia de Herodes el Grande por el mismo motivo; no pod\u00ed\u00adan renegar .de s\u00ed\u00ad mismos reconociendo oficialmente al ocupante romano. Sin embargo, se opon\u00ed\u00adan a la resistencia violenta, que no pod\u00ed\u00ada menos de acarrear da\u00f1o a la naci\u00f3n, poniendo en peligro su estatuto de autonom\u00ed\u00ada cultual y jur\u00ed\u00addica. Contaban con la observancia fiel de la ley para obtener de Dios al mes\u00ed\u00adas libertador. Este ten\u00ed\u00ada evidentemente una dimensi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica a sus ojos, pero no quer\u00ed\u00adan acelerarla hora de su venida por un activismo inconsiderado. Por eso durante la sublevaci\u00f3n del 66-70 se fueron apartando de la acci\u00f3n militar; una tradici\u00f3n cuenta que Yohannan ben Zakkai abandon\u00f3 Jerusal\u00e9n durante el asedio para dirigirse a territorio ocupado y preparar all\u00ed\u00ad la reorganizaci\u00f3n de las instituciones nacionales. Hay dos puntos que separan la esperanza mesi\u00e1nica de los fariseos de la de los movimientos populares, como veremos: los fariseos esperan un mes\u00ed\u00adas dav\u00ed\u00addico, como indica claramente el salmo 7 de Salom\u00f3n (v. 21) y los T\u00e1rgumes. Los movimientos populares no ten\u00ed\u00adan la misma concepci\u00f3n del mes\u00ed\u00adas dav\u00ed\u00addico, aunque ve\u00ed\u00adan en sus jefes un digno \u00e9mulo de David. La resistencia armada que negaban los fariseos ten\u00ed\u00ada en los movimientos populares un fundamento social, econ\u00f3mico y tambi\u00e9n religioso.\n\nc) Los esenios. No cabe duda de que el esenismo esperaba con cierta impaciencia el cumplimiento de las promesas mesi\u00e1nicas con vistas a la liberaci\u00f3n de Israel y al establecimiento de un pueblo ideal. La teor\u00ed\u00ada de los dos mes\u00ed\u00adas, de Aar\u00f3n y de Israel, marca claramente el car\u00e1cter sacerdotal del partido religioso conocido por los textos de Qumr\u00e1n: el germen de David estar\u00e1 subordinado al sacerdote escatol\u00f3gico en un pueblo santo cuya vida se centrar\u00e1 en Jerusal\u00e9n, en su templo y en el culto (I QS- II, 11-17). La funci\u00f3n del mes\u00ed\u00adas real, que pide orientaciones a los sacerdotes, hijos de Aar\u00f3n, para someter su conducta a la Ley, queda reducida a una dimensi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica (4 QpIsa Il, 27). Su funci\u00f3n esencial, seg\u00fan 1 QSb V, 23-29, parece ser la guerra santa, que liberar\u00e1 a Israel del yugo de los paganos y de los imp\u00ed\u00ados en el seno mismo de Israel. El nacionalismo religioso, lo mismo que entre los fariseos, dominaba su pensamiento, y el ungido de Israel ten\u00ed\u00ada a sus ojos sobre todo un papel pol\u00ed\u00adtico. Se da all\u00ed\u00ad una apertura muy clara en direcci\u00f3n al activismo pol\u00ed\u00adtico, al que la Regla de la guerra ofrece un programa y una regulaci\u00f3n ideal y hasta ut\u00f3pica. Eso hace m\u00e1s extra\u00f1o el hecho de que el pr\u00ed\u00adncipe de la congregaci\u00f3n s\u00f3lo se mencione una vez en dicha Regla (I QM V, 1). El mesianismo real, que se dirig\u00ed\u00ada sobre todo contra los asmoneos, parece haberse dirigido m\u00e1s tarde contra los romanos. La arqueolog\u00ed\u00ada revela que el monasterio de Qumr\u00e1n fue destruido durante la sublevaci\u00f3n del 66-70, signo probable de que los esenios participaron en la lucha contra Roma.\n\nEl mesianismo esenio se parece al de los fariseos en su dimensi\u00f3n nacionalista y en la funci\u00f3n que atribuyen al mes\u00ed\u00adas de Israel. Pero los esenios parecen menos inclinados a la resistencia violenta que los fariseos. Tambi\u00e9n los separa de los fariseos la esperanza de un mes\u00ed\u00adas de Aar\u00f3n, que precede al mes\u00ed\u00adas de Israel, con lo que se revela el aspecto sacerdotal de la secta. Todo distingue a los esenios de los saduceos en su concepci\u00f3n mesi\u00e1nica. Por el contrario, hay dos puntos que los relacionan con los movimientos populares: como estos \u00faltimos, los esenios parecen inclinarse por la acci\u00f3n violenta, aunque en diferentes contextos. Adem\u00e1s, a pesar de la expresi\u00f3n estereotipada \"germen de David\", los esenios no esperaban necesariamente que el mes\u00ed\u00adas de Israel fuera del linaje carnal de David.\n\nd) Los movimientos mesi\u00e1nicos populares. La presentaci\u00f3n del mes\u00ed\u00adas que ofrecen las tradiciones salidas de los ambientes fariseo, esenio, saduceo o apocal\u00ed\u00adptico es fundamentalmente escatol\u00f3gica e ideol\u00f3gica. Paralelamente a esta espera idealizada del mes\u00ed\u00adas, pero no sin relaci\u00f3n con ella, hubo en la Palestina del siglo i algunos movimientos populares que dan un testimonio concreto y palpable de la actividad mesi\u00e1nica en tiempos de Jes\u00fas. Hubo entre el pueblo varios movimientos reales y concretos, dirigidos por jefes que se proclamaron o se hicieron reconocer como reyes; movimientos y jefes que ejercieron realmente un poder en algunas partes dei pa\u00ed\u00ads. Se conocen estos movimientos por algunos relatos breves y hostiles de Flavio Josefo. En efecto, Flavio Josefo no concedi\u00f3 mucha importancia a las connotaciones religiosas de esta fermentaci\u00f3n bastante intensa; esos movimientos son para \u00e9l un simple fen\u00f3meno an\u00e1rquico, al margen del juda\u00ed\u00adsmo oficial. Es dif\u00ed\u00adcil realmente evaluar la naturaleza de las aspiraciones que animaban a estos grupos disidentes, pero se imponen algunas constataciones. Est\u00e1 claro, al parecer que hay que distinguir estos movimientos mesi\u00e1nicos populares, guiados por un jefe que se presenta o se hace reconocer como rey, del bandolerismo frecuente por aquella \u00e9poca, de los sicarios que s\u00f3lo se manifestaron por los a\u00f1os 50, de los zelotas que empezaron a dar que hablar tan s\u00f3lo en el segundo a\u00f1o de la sublevaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada, o sea, el a\u00f1o 67, y finalmente de los movimientos prof\u00e9ticos. Porque, fuera del intento desgraciado del sicario Menah\u00e9n, nunca los jefes de estos \u00faltimos grupos o los profetas tomaron el t\u00ed\u00adtulo de rey. Los profetas se presentan mucho m\u00e1s precursores de la era mesi\u00e1nica y sus pretensiones no duran generalmente m\u00e1s que muy poco tiempo; apenas nacidos, esos movimientos prof\u00e9ticos quedan aplastados: as\u00ed\u00ad Teudas (Ant. J. XX, 97-98), el falso profeta egipcio (ib, XX, 168-171), el profeta samaritano (ib, XVIII, 85). Por su manifestaci\u00f3n y por su forma, la manifestaci\u00f3n y la acci\u00f3n de estos profetas se distinguen de los verdaderos movimientos populares mesi\u00e1nicos; por tanto, es in\u00fatil estudiarlos, lo mismo que el bandolerismo, el movimiento sicario o los zelotas. Nos atendremos, por tanto, a los movimientos mesi\u00e1nicos guiados por jefes que quieren hacerse pasar por reyes y que, a los ojos de sus seguidores y sin duda de una gran parte de la poblaci\u00f3n fueron considerados como tales.\n\nFlavio Josefo dice que estos movimientos se produjeron en dos momentos concretos: cuando tuvo lugar la revuelta que sigui\u00f3 a la muerte de Herodes el Grande y durante la gran sublevaci\u00f3n contra Roma, en el 6670. Tres movimientos, al subir al trono Arquelao, retendr\u00e1n nuestra atenci\u00f3n: los de Judas ben Ezequ\u00ed\u00adas, Sim\u00f3n y Atronges. Flavio Josefo sit\u00faa estos movimientos, as\u00ed\u00ad como otros motines, inmediatamente antes de la guerra de Varo. Pero es poco probable que estos hechos se produjeran simult\u00e1neamente el a\u00f1o 4 a. C. Parece ser que Flavio Josefo acumul\u00f3 de una manera artificial varios momentos que fueron produci\u00e9ndose durante todo el reinado de Arquelao. En el texto mismo de Flavio Josefo, estos relatos producen el efecto de una pieza artificial: se intercalan entre la llamada que Sabino, sitiado en Jerusal\u00e9n, lanz\u00f3 a Varo y la llegada misma de Varo, legado de Siria (Ant. J. XVII, 269-285). Otros dos movimientos mesi\u00e1nicos, dirigidos por jefes que quisieron hacerse reconocer como mes\u00ed\u00adas tuvieron lugar durante la primera sublevaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada: se trata de Menah\u00e9n y de Sim\u00f3n bar Giora. El \u00faltimo movimiento mesi\u00e1nico se produjo durante la segunda sublevaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada: se trata de la resistencia organizada por Sim\u00f3n bar Kosiba, reconocido como mes\u00ed\u00adas por rabbi Aqiba. S\u00f3lo estudiaremos los movimientos mesi\u00e1nicos que siguieron a la muerte de Herodes, tocando tres puntos: c\u00f3mo puede explicarse que algunos jefes de movimientos populares tomaran el t\u00ed\u00adtulo de rey, por qu\u00e9 esos movimientos tuvieron lugar despu\u00e9s de la muerte de Herodes, cu\u00e1les fueron sus caracter\u00ed\u00adsticas.\n\nFlavio Josefo, a pesar del ep\u00ed\u00adteto poco halagador que atribuye a ciertos jefes -los trata de bandidos-, indica sin embargo que algunos de ellos tomaron o recibieron el t\u00ed\u00adtulo de rey. As\u00ed\u00ad Judas ben Ezequ\u00ed\u00adas ambicion\u00f3 los honores reales (Ant. J. XVII, 274); Atronges tuvo la temeridad de aspirar a la realeza y, despu\u00e9s de ce\u00f1ir la diadema, celebra consejo para decidir lo que hab\u00ed\u00ada que hacer (ib, XVII, 278-281). \u00bfC\u00f3mo explicar este t\u00ed\u00adtulo de rey que reivindican estos jefes o que les reconocen sus partidarios y parte del pueblo?\n\nIntervinieron varios factores: podemos se\u00f1alar primero que la antigua tradici\u00f3n de la unci\u00f3n o del reconocimiento del rey por el pueblo, que se remonta a Sa\u00fal y a David, pudo mantenerse y renacer en los momentos de crisis. Esos jefes hab\u00ed\u00adan sido, como David, antiguos jefes de bandas y salteadores. Por otra parte, habi\u00e9ndose perdido el linaje dav\u00ed\u00addico despu\u00e9s de Zorobabel, se esperaba de Dios un milagro para suscitar de nuevo un rey dav\u00ed\u00addico. Varios textos dan a entender con claridad que el mismo Dios suscitar\u00ed\u00ada el mes\u00ed\u00adas de la comunidad de Israel, sin que se haga menci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de su ascendencia dav\u00ed\u00addica (1 Hen 90,37; 1 QSa II, 11). Finalmente, los motines tuvieron lugar en momento de crisis: al morir Herodes y durante las dos sublevaciones jud\u00ed\u00adas; durante el momento de crisis es cuando se hace m\u00e1s fuerte la esperanza mesi\u00e1nica; pensemos en lo sucedido antes de la persecuci\u00f3n de Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes (Libro de Daniel y Libro de los sue\u00f1os de Henoc), cuando Pompeyo toma Jerusal\u00e9n (Salmos de Salom\u00f3n). Si se conjugan estos diversos factores, se puede explicar que los jefes de estos movimientos de revuelta pudieran asumir el t\u00ed\u00adtulo de rey y hasta ser reconocidos como tales por sus partidarios y una parte de la poblaci\u00f3n. Por otra parte, no hay que olvidar que la pretensi\u00f3n a la realeza puede explicarse tambi\u00e9n por algunos factores humanos: ambici\u00f3n de los jefes de los movimientos y deseo de liberaci\u00f3n entre sus partidarios y la poblaci\u00f3n que controlaban.\n\nA la cuesti\u00f3n de por qu\u00e9 estos movimientos tuvieron lugar al morir Herodes el Grande, se puede responder con una palabra: porque fue un per\u00ed\u00adodo de crisis, y las crisis reavivan la esperanza de liberaci\u00f3n. Econ\u00f3mica y pol\u00ed\u00adticamente hablando, el reino de Herodes fue opresor para los ambientes populares jud\u00ed\u00ados, sobre todo para los campesinos; pero su sistema de seguridad era tan fuerte y las medidas que tomaba tan severas, que fue imposible toda revoluci\u00f3n durante su vida; al contrario, se comprende muy bien que estallaran al morir. Por otra parte, la legitimidad del rey es en los ambientes populares un factor importante. Herodes no pod\u00ed\u00ada reivindicar ninguna legitimidad a los ojos del pueblo. Era jud\u00ed\u00ado a medias y todo lo contrario de un caudillo popular. Era una marioneta del poder romano que tuvo que conquistar su reino, que \u00e9l gobern\u00f3 luego con la ayuda de las legiones romanas o de mercenarios que utilizaba como fuerzas de seguridad; el estilo helenista de su corte y su burocracia resultaban extra\u00f1os al pueblo.\n\nLas caracter\u00ed\u00adsticas de estos reyes o mes\u00ed\u00adas populares son muy diferentes de las del mes\u00ed\u00adas esperado por los fariseos, los esenios o, m\u00e1s tarde, los apocal\u00ed\u00adpticos. En primer lugar, estos reyes populares son de carne y hueso, seres hist\u00f3ricos, a diferencia del mes\u00ed\u00adas esperado por los ambientes fariseos, esenios o apocal\u00ed\u00adpticos. Son adem\u00e1s reyes populares que arrastran a sus partidarios a liberarse efectivamente de un gobierno extranjero y tir\u00e1nico; quieren restablecer unas relaciones sociales m\u00e1s igualitarias poniendo fin a los privilegios socioecon\u00f3micos de que gozaban algunas clases sociales.\n\nEstos reyes tienen las caracter\u00ed\u00adsticas del pueblo. Son grandes, fuertes f\u00ed\u00adsicamente y valientes; tal es el caso de Sim\u00f3n y de Atronges (Ant. J. XVII, 273.278) y m\u00e1s tarde Sim\u00f3n bar Giora. Pues bien, no cabe duda de que en la tradici\u00f3n popular el rey escogido por Dios ten\u00ed\u00ada que ser un hombre fuerte o un guerrero. Esta imagen del h\u00e9roe o del rey fuerte proviene de la memoria del pueblo. Era la imagen que se hac\u00ed\u00adan de David; seg\u00fan 1 Sam 16,18, el criado de Sa\u00fal le refiri\u00f3: \"Yo conozco a un hijo de Jes\u00e9, el de Bel\u00e9n, que toca muy bien la c\u00ed\u00adtara; es valiente y hombre de guerra, sabio en sus palabras, de buena presencia, y el Se\u00f1or est\u00e1 con \u00e9l\".\n\nEstos jefes populares son de origen humilde; el pueblo no busca a sus dirigentes entre la clase alta. Sim\u00f3n era un esclavo del rey Herodes, y Atronges un simple pastor, como David (Ant. J. XVII, 273.278); Judas era hijo de un bandido que tom\u00f3 las armas cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s de que Herodes matara a su padre. Era probablemente un campesino, a quien la gente miraba m\u00e1s o menos como un h\u00e9roe por ser hijo de un bandido.\n\nLos partidarios de Judas, de Atronges y de Sim\u00f3n eran probablemente campesinos y artesanos; muchos de ellos era gente desesperada (Ant. J. XVII, 271) que seguramente hab\u00ed\u00adan perdido sus tierras debido a las circunstancias econ\u00f3micas tan duras de la \u00e9poca. A1 decir que los pereanos hab\u00ed\u00adan escogido a Sim\u00f3n como jefe debido a su locura y que combat\u00ed\u00adan con m\u00e1s valent\u00ed\u00ada que con orden y prudencia, Flavio Josefo revela en parte la motivaci\u00f3n que animaba a aquella gente (Ant. J. XVII, 274276). Estaban organizados en compa\u00f1\u00ed\u00adas para fines militares, y Atronges utilizaba a sus hermanos como capitanes de los diversos grupos armados. El mismo celebraba consejos para tomar decisiones (ib, XVII, 280-281).\n\nLa finalidad de estos movimientos mesi\u00e1nicos era doble: liberarse de la dominaci\u00f3n romana y herodiana y restablecer el antiguo ideal de igualdad social. Josefo dice que incendiaron los palacios reales de S\u00e9foris y de Jeric\u00f3 no s\u00f3lo para vengarse de la tiran\u00ed\u00ada herodiana y obtener armas, sino para recobrar los bienes que les hab\u00ed\u00adan arrebatado los funcionarios herodianos, que los ten\u00ed\u00adan almacenados all\u00ed\u00ad (Ant. J. XVII, 274; B.J. II, 4,257). Seguramente hac\u00ed\u00adan tambi\u00e9n incursiones contra las villas burguesas; el sentimiento de frustraci\u00f3n que hab\u00ed\u00adan sentido durante mucho tiempo y la explotaci\u00f3n de laque hab\u00ed\u00adan sido v\u00ed\u00adctimas tomaban la forma de sublevaci\u00f3n campesina, de anarqu\u00ed\u00ada, que buscaba finalmente la igualdad.\n\nEstos movimientos, que se basaban en una aspiraci\u00f3n a la igualdad de naturaleza religiosa, en donde los jefes eran vistos como reyes, eran m\u00e1s serios que simples motines o incursiones de bandoleros. Llegaron a obtener el control en algunas partes del pa\u00ed\u00ads; el movimiento dirigido por Atronges dur\u00f3 cierto tiempo, hasta que las fuerzas romanas o herodianas llegaron a someter a las diversas compa\u00f1\u00ed\u00adas de los partidarios de Atronges. Arquelao, finalmente, convenci\u00f3 al \u00faltimo de los hermanos para que se rindiera, pero esto acaeci\u00f3 varios a\u00f1os despu\u00e9s de la revuelta (Ant. J. XVII, 281-284).\n\nLa concepci\u00f3n mesi\u00e1nica de estos movimientos populares se diferencia considerablemente de las concepciones que ten\u00ed\u00adan los diversos grupos religiosos de la \u00e9poca. Se opon\u00ed\u00ada por completo a la concepci\u00f3n saducea; los saduceos son unos enemigos contra los que luchan los rebeldes tanto como contra los romanos. Los movimientos populares, por otra parte, a diferencia de los fariseos y de los esenios, no aguardan a un mes\u00ed\u00adas; escogen o siguen a uno, con el que emprenden su lucha deliberaci\u00f3n; la utop\u00ed\u00ada cede su sitio a la pr\u00e1ctica. Pero su ideal mesi\u00e1nico no est\u00e1 quiz\u00e1 tan lejos de la imagen que se hacen los fariseos del hijo de David. Lo que los fariseos, seg\u00fan el salmo 17 de Salom\u00f3n,esperan del mes\u00ed\u00adas, los movimientos populares quieren realizarlo ahora por s\u00ed\u00ad mismos; la guerra escatol\u00f3gica deliberaci\u00f3n se ha convertido en guerra presente; ir\u00e1 seguida de la liberaci\u00f3n y de una era de justicia; al menos eso es lo que esperan y el motivo que les hace lanzarse al combate. La necesidad en que se encuentran le da a su fe manos y brazos para luchar. Si no est\u00e1 clara la motivaci\u00f3n religiosa que los anima, tampoco se puede negar; y cuando Josefo los trata de bandidos, no se puede aceptar su afirmaci\u00f3n sin m\u00e1s ni m\u00e1s.\n\nLas concepciones mesi\u00e1nicas eran, en tiempos de Jes\u00fas, m\u00e1s diversificadas de lo que un an\u00e1lisis esquem\u00e1tico de las principales corrientes deja suponer. Las esperanzas del porvenir pod\u00ed\u00adan tomar formas bastante diversas; no todas eran mesi\u00e1nicas, como hemos visto. Ciertos ambientes encontraban refugio en la direcci\u00f3n de un sue\u00f1o muy alejado de la pol\u00ed\u00adtica: el Testamento de Mois\u00e9s es un buen ejemplo de ello. Adem\u00e1s, las representaciones del mundo venidero, un mundo que seguir\u00ed\u00ada a la acci\u00f3n liberadora del mes\u00ed\u00adas, ofrec\u00ed\u00adan igualmente una muestra muy diversificada en donde las tendencias espiritualizantes se codeaban con concepciones muy temporales. La concepci\u00f3n del reino de Dios, ligada muchas veces a la concepci\u00f3n mesi\u00e1nica que se ten\u00ed\u00ada, no era menos variada. Jes\u00fas tuvo que situarse en relaci\u00f3n con las creencias y las esperanzas de sus contempor\u00e1neos. Esa impresi\u00f3n de cierta fluidez que producen algunos textos del evangelio a prop\u00f3sito de la conciencia mesi\u00e1nica de Jes\u00fas se explica sobre este trasfondo. \u00bfC\u00f3mo habr\u00ed\u00ada podido Jes\u00fas definirse claramente como mes\u00ed\u00adas, siendo as\u00ed\u00ad que la palabra misma \"mes\u00ed\u00adas\" pod\u00ed\u00ada evocar representaciones muy diferentes? Si esto es as\u00ed\u00ad, se plantea una cuesti\u00f3n insoslayable: \u00bfpor qu\u00e9 los primeros cristianos se creyeron obligados a sintetizar su esperanza en un t\u00ed\u00adtulo que, unido al nombre de Jes\u00fas de Nazaret, acab\u00f3 asoci\u00e1ndosele sistem\u00e1ticamente: Jesu-Cristo? \u00bfPor qu\u00e9 la primera generaci\u00f3n cristiana crey\u00f3 que pod\u00ed\u00ada mantener su fidelidad a Jes\u00fas design\u00e1ndolo tan s\u00f3lo de una manera que hab\u00ed\u00ada suscitado por parte suya, si no un rechazo, al menos graves reservas, y que en el ambiente palestino no pod\u00ed\u00ada menos de engendrar confusiones? \u00bfPor qu\u00e9? Sencillamente, porque es el t\u00ed\u00adtulo que Jes\u00fas llev\u00f3 en su muerte: \"Rey de los jud\u00ed\u00ados\", es decir, mes\u00ed\u00adas, y porque con su muerte y su resurrecci\u00f3n habr\u00ed\u00ada de transformarse el significado de la palabra \"mes\u00ed\u00adas\". Por eso, frente a todo mesianismo guerrero y glorioso, secular o religioso, los cristianos proclaman lo que en tiempos de Jes\u00fas era algo inconcebible: \"un Cristo crucificado, esc\u00e1ndalo para los jud\u00ed\u00ados y locura para los paganos, pero poder y sabidur\u00ed\u00ada de Dios para los llamados, jud\u00ed\u00ados o griegos\" (1Cor 1,23-24).\n\nBIBL.: AA.VV.,'ll Messianismo. Atti della XVIII Settimana Biblica, Associazione Biblica Italiana, Brescia 1966; CAQUOT A., Le messianisme qumr\u00e1nien, en DELCOR M. (ed.), Qumr\u00e1n. Sa pi\u00e9t\u00e9, sa th\u00e9ologie el son milieu, Par\u00ed\u00ads-Lovaina 1978, 231-247; CAZELLEs H., El mesias de la Biblia, Barcelona 1981; CERFADX L. (ed.), L \u00e1ttente du Messie (Recherches Bibliques 1), Par\u00ed\u00ads-Tournai 1954; CHARLESWORTHJM., Jesus Within Judaism. New Light fr\u00f3m Exciting Archeological Discoveries, Londres 1989; CHEVALIER M.A., L Esprit el le Messie dans le Bas-Judaisme el le Nouveau Testament, Par\u00ed\u00ads 1958; COPPENS J., La Rel\u00e9ve apocalyptique du Messianisme roya! (Bibl. Ephem. Theol. Lovan. 50), Lovaina 1979; DUPONT-SOMMER A. y PHILONENKO M., La Bible. Ecrits intertestamentaires, Gallimard, Paris 1987; GRELOT P., L \u00e9sp\u00e9rance juive \u00e1 l heure de J\u00e9sus (J\u00e9sus et J\u00e9sus-Christ 6), Par\u00ed\u00ads 1978; GRESHGT H.J. (ed.), Jesus-Messias? Hei1serwartung be\u00c2\u00a1 Juden und Christen, Ratisbona 1982; GRESSMANN H., Der Messias, Tubinga 1927; HARRELSON W., Messianic Expectations al the Time ofJesus, en \"St1,ukeJournUeol\" 32 (1988) 28-42; HORSLEY R. A., Popular Messfanic Movements around the Time of Jesus, en \"CBQ\" 46 (1984) 471-495; HORSLEY R.A, y HANSON J.S., Bandits, Prophets and Messiahs: Popular Movements in the Time ofJesus, Minneapolis, Nueva York 1985; HORSLEY R.A., Menahem in Jerusalem. A Brief Messianie Episode Among Sieari, en \"NT\" 27 (1985) 334-348; ISSER S., Studies of Ancient Jewish Messianism: Scholarship and Apologetics, en \"JournEcumStud\"25 (1988) 5673; KLAUSNER J., The Messianic Idea in Israel, Londres 1956; LAGRANGE M.J., Le messianisme chez les Juifs, Par\u00ed\u00ads 1909; LAPERROUSAz E.M., L attent du Messie en Palestine \u00e9 la veille el au d\u00e9but de \u00c2\u00a1'\u00bfre chr\u00e9tienne, Par\u00ed\u00ads 1982; MASSAUK E. (ed.), La v\u00e9nue du Messie. Messianisme el eschatologie (Recherches Bibliques 6), Par\u00ed\u00adsBrujas 1962; MOWINCKEL S., El que ha de venir, Barcelona 1971; NEUSNERJ., Messianic Themes in Formulative Judaism, en \"JAAR\" 52 (1984) 357-374; NODET E., La d\u00e9dicace, les maccab\u00e9es el le Messie, en \"RB\" 93 (1986) 321-375; PEREZ FERN\u00ed\u0081NDEZ M., Tradiciones mesi\u00e1nicas en el Targum Palestinense, Valencia-Jerusal\u00e9n 1981; RUPPERT L., Die alttestamentlichy\u00fcdischen Messiaserwartungen in ihrer Bedeutungf\u00fcr Zeit, en \"MThZ\" 35 (1984) 1-16; SACCHI P., Esquisse du d\u00e9veloppement du messianisme juif \u00e1 la lumi\u00e9re du texte qumr\u00e1nien 11 Q Melch, en \"ZAW Suppl\" 100 (1988) 202-214; WOUDE A. S. van der, Die messianischen Vorstellungen der Gemeinde von Qumran, Assen 1957; VoLz P., Die Dchatologie der j\u00fcdischen Gemeinde, Tubinga 1934.\n\nG. Rochais\n\n\n\nII. Realizaci\u00f3n mesi\u00e1nica\nEl mesianismo constituye para la teolog\u00ed\u00ada fundamental uno de los temas m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticos y al mismo tiempo de los m\u00e1s dif\u00ed\u00adciles. En \u00e9l convergen tanto los resultados m\u00e1s heterog\u00e9neos de la investigaci\u00f3n b\u00ed\u00adblicoteol\u00f3gica como otros elementos ,que se derivan del juda\u00ed\u00adsmo, y datos particulares de la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria; todos ellos intentan de alguna forma realizar una s\u00ed\u00adntesis en torno a este \u00fanico centro.\n\nSi para algunos el mesianismo representa un dato relativo en la jdentificaci\u00f3n del propio credo religioso, para otros constituye m\u00e1s bien el elemento b\u00e1sico en torno al cual se mueve la novedad de la fe. De hecho nos encontramos frente a un fen\u00f3meno que permite mantener unidos el AT y el NT; en efecto, el mesianismo es esencialmente signo de una esperanza que nunca fall\u00f3.\n\nPodr\u00ed\u00ada decirse que a la sombra del mesianismo transcurren casi cuatro mil a\u00f1os de historia religiosa. Para los dos milenios primeros tenemos un pueblo que esper\u00f3 de varias maneras la realizaci\u00f3n de la promesa que se le hab\u00ed\u00ada hecho; para los dos milenios sucesivos, otro pueblo nuevo que, hundiendo sus ra\u00ed\u00adces en el antiguo, proclama que se ha mantenido la promesa y que se ha realizado definitivamente en Jes\u00fas de Nazaret.\n\nEl fen\u00f3meno del mesianismo como realidad religiosa no es espec\u00ed\u00adfico de Israel. Tambi\u00e9n se encuentran formas de mesianismo en el antiguo Egipto, en Mesopotamia y en Grecia. Sin embargo, es peculiar de cada pueblo y de cada cultura comprender, vivir y expresar fen\u00f3menos comunes con rasgos y mediaciones que son propios de cada uno. En este sentido se puede decir que el mesianismo es una creaci\u00f3n original de Israel, en cuanto que se realiz\u00f3 en las formas religioso-pol\u00ed\u00adticas del pueblo con ciertas caracter\u00ed\u00adsticas que lo especifican frente a otras formas mesi\u00e1nicas.\n\n1. LA ESPERANZA MESI\u00ed\u0081NICA. El hebreo mashiah, con el correspondiente arameo meshiha, es el participio del verbo masahah, y significa ungido. El griego la tradujo por jrist\u00f3s, que qued\u00f3 latinizado en Christus. Indica con preferencia al rey o al sumo sacerdote, pero en algunos casos es utilizado para representar un sujeto con funciones especiales, como el profeta (1 Re 19,16) o un rey extranjero (Ciro: Is 45, i).\n\nEl mes\u00ed\u00adas es, por tanto, el ungido, el que act\u00faa seg\u00fan la voluntad de Dios. Como el \u00f3leo utilizado para la unci\u00f3n es un \u00f3leo especial, en conformidad con la ley (Ex 30,22-32), igualmente el que es ungido con ese \u00f3leo es considerado como una persona a la que se encargan unas funciones especiales, o, mejor dicho, consagrada para realizar en medio del pueblo una misi\u00f3n espec\u00ed\u00adfica.\n\nPara el AT, el mes\u00ed\u00adas tiene una connotaci\u00f3n particular. En torno a esta definici\u00f3n se esconden diversas ideas y diferentes aspiraciones. El mesianismo indica ante todo una concepci\u00f3n particular de la historia proyectada hacia un cumplimiento; se\u00f1ala, adem\u00e1s, la esperanza de una salvaci\u00f3n que se dar\u00e1, y refleja, finalmente, la espera de un libertador o el establecimiento de un nuevo sistema pol\u00ed\u00adtico.\n\nAs\u00ed\u00ad pues, en torno al mismo t\u00e9rmino confluyen acentuaciones y significados diversos, que se mueven entre coordenadas de car\u00e1cter religioso o de car\u00e1cter pol\u00ed\u00adtico, t\u00ed\u00adpicas de un sistema teocr\u00e1tico. Esta evoluci\u00f3n de significados no permite tener un concepto absoluto y monol\u00ed\u00adtico de mesianismo para el AT; en la base, como si se tratara de un denominador com\u00fan, s\u00f3lo es posible ver el sentimiento de esperanza de un pueblo que en diversas \u00e9pocas, bajo el cambio de las circunstancias hist\u00f3ricas, concret\u00f3 de este modo la aspiraci\u00f3n a ser guiado por una persona justa e iluminada.\n\nUna teolog\u00ed\u00ada del AT, conservando esta pluralidad de significados, puede mostrar diversas teolog\u00ed\u00adas de mesianismo que se fueron formando a lo largo de los siglos. Pueden describirse cuatro por lo menos; real, sacerdotal, prof\u00e9tica y apocal\u00ed\u00adptica.\n\na) Mesianismo real. Es ciertamente la idea que se impone sobre todo en la historia de Israel. A partir de la profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n a David (2Sam 7,1-16), la dinast\u00ed\u00ada real entra a formar parte de la tradici\u00f3n sagrada de Israel. Los t\u00ed\u00adtulos que se atribu\u00ed\u00adan anteriormente al pueblo para indicar su calidad de \"elegido\", \"escogido\", \"consagrado\" para rendir culto a Dios, ahora se le aplican al rey. Este pasa a ser ahora el partner de una relaci\u00f3n privilegiada con Yhwh, en el que se cumple una alianza nueva, signo de un compromiso renovado de Dios de salvar a su pueblo.\n\nM\u00e1s all\u00e1 de una concreci\u00f3n inmediata de la figura mesi\u00e1nica, que pod\u00ed\u00ada sugerir el nacimiento del heredero del trono en la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica, la profec\u00ed\u00ada abre un camino que dej a vislumbrar una promesa que supera aquel momento hist\u00f3rico especial y que se impone progresivamente en Israel como la esperanza de un empe\u00f1o renovado de Dios de intervenir en favor de su pueblo.\n\nLos llamados \"salmos reales\" (Sal 2; 18, 20; 21; 45; 72; 89; 101; 110; 132) son el ejemplo cl\u00e1sico de una relectura no ya solamente en clave pol\u00ed\u00adtica, sino tambi\u00e9n espiritual, de la esperanza mesi\u00e1nica que se establece en Israel. La figura del mes\u00ed\u00adas real se transforma progresivamente hasta llegar a identificarse no ya con el \u00faltimo de la serie de reyes en la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica, sino con el modelo del rey perfecto, de aquel que reinar\u00e1 seg\u00fan la voluntad de Yhwh.\n\nb) Mesianismo sacerdotal. El per\u00ed\u00adodo posterior al destierro, con la muerte de Zorobabel, el \u00faltimo rey de la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica; marca una nueva reflexi\u00f3n sobre la esperanza mesi\u00e1nica. La persona del sumo sacerdote, que empieza a condensar en s\u00ed\u00ad mismo los poderes civiles, militares y espirituales (cf Zac 6,9-15), representa ahora la mediaci\u00f3n privilegiada tanto de la alianza como de la promesa de salvaci\u00f3n.\n\nLo mismo que al rey dav\u00ed\u00addico se le hab\u00ed\u00ada prometido una alianza eterna, as\u00ed\u00ad ahora los autores sagrados insertan en las tradiciones (Ex 40,15; N\u00fam 25,13) la promesa de, un sacerdocio eterno hecha a Aar\u00f3n y a toda la casa sacerdotal.\n\nCerca ya del per\u00ed\u00adodo neotestamentario, la derrota de los Macabeos volver\u00e1 a proponer esta lectura mesi\u00e1nica, confirmada en otros puntos por la interpretaci\u00f3n que se daba en Qumr\u00ed\u00ad3n del doble mes\u00ed\u00adas: el dav\u00ed\u00addico y el \"mes\u00ed\u00adas de Aar\u00f3n\",que habr\u00ed\u00ada de ser el nuevo sacerdote, el \u00e1rjiere\u00fas jtist\u00f3s, el mediador \u00fanico y definitivo de la alianza.\n\nc) Mesianismo prof\u00e9tico. El profetismo es una realidad peculiar de Israel. En las diferentes \u00e9pocas hist\u00f3ricas representa la conciencia cr\u00ed\u00adtica que vigila por la pureza de la fe. Con la monarqu\u00ed\u00ada, los profetas ser\u00e1n signo de una autoridad superior a la del rey; en el per\u00ed\u00adodo del destierro se transformar\u00e1n en presencia consolatoria, y en la del posexilio, en mensaje de esperanza.\n\nEl \"d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\" es como la s\u00ed\u00adntesis de su mensaje, ya que evoca al mismo tiempo la obligaci\u00f3n de observancia de la Torah por parte del pueblo y la fidelidad inconmovible de Yhwh a su promesa.\n\nLa figura de Mois\u00e9s, que ser\u00e1 siempre en la historia de Israel la imagen prototipo del profeta, marca tambi\u00e9n la esperanza de que en el futuro surgir\u00e1 uno como \u00e9l, capaz de renovar los signos y prodigios del \u00e9xodo (Dt 18,15-18).\n\nEl a\u00f1o 585 a.C. constituye el momento culminante de la crisis del pueblo. En un solo momento, la historia de Israel parece tocar fondo y da la impresi\u00f3n de estar acabada. La destrucci\u00f3n del templo, la deportaci\u00f3n y el destierro, el hundimiento de la monarqu\u00ed\u00ada parecen destruir en un instante las esperanzas de siempre:\nLa figura de tres profetas: Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel y el- D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas son las \u00fanicas voces que surgen y representan una violenta apelaci\u00f3n a la esperanza en la salvaci\u00f3n, a pesar del sentimiento de desconfianza y del escepticismo m\u00e1s profundo que reina en los \u00e1nimos de todo el pueblo. En relaci\u00f3n con el cumplimiento de las esperanzas mesi\u00e1nicas, la mirada se desplaza ahora ulteriormente respecto a la primitiva tradici\u00f3n real. Se empieza a hablar de realizaci\u00f3n de la promesa, pero no ya en el orden de una descendencia dav\u00ed\u00addica, sino m\u00e1s bien pensando en el pueblo entero (Is 55,1-5).\n\nEl D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas es el profeta que nos ofrece m\u00e1s que los otros la imagen m\u00e1s adecuada a la esperanza mesi\u00e1nica. Partiendo de la propia experiencia vital, invita a mirar m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed\u00ad mismo para revelar la imagen de un profeta futuro que habr\u00ed\u00ada realizado plenamente la misi\u00f3n prof\u00e9tica.\n\nDentro del \"libro de la consolaci\u00f3n\" (Is 40-55) se encuentran cuatro pasajes de elevada poes\u00ed\u00ada, llamados com\u00fanmente los \"cantos del siervo de Yhwh\". No est\u00e1n todav\u00ed\u00ada de acuerdo los exegetas sobre la subdivisi\u00f3n de estos textos; pero una lectura minimalista, que encuentra una aceptaci\u00f3n general, nos presenta el siguiente cuadro:\nPrimer canto: Is 42,1-4; en este texto se describe la misi\u00f3n del profeta: es un elegido, un \"ungido\", que ha recibido la misi\u00f3n de anunciar el derecho de Yhwh.\n\nSegundo canto: Is 49,1-6; se describe en \u00e9l la respuesta del siervo;' la dif\u00ed\u00adcil situaci\u00f3n hist\u00f3rica en que se encuentra el pueblo hace eco a algunas indicaciones de car\u00e1cter biogr\u00e1fico.\n\nTercer canto: Is 50,4-9a; recordando el estilo de las lamentaciones de Jerem\u00ed\u00adas, el siervo expresa aqu\u00ed\u00ad su confianza en Dios que lo librar\u00e1 de los sufrimientos.\n\nCuarto canto: Is 52,13-53,1-2; se\u00f1ala la victoria del siervo. Progresivamente se van revelando los rasgos del sufrimiento del profeta: primero silencioso y d\u00f3cil, luego cansado y humillado, m\u00e1s tarde maltratado y burlado, y, finalmente, tan desfigurado por el sufrimiento y los ultrajes que m siquiera puede ser reconocido con un rostro humano. Su sufrimiento y su muerte se describen como vicarios, es decir, como soportados en lugar del pueblo, para que la victoria y la salvaci\u00f3n puedan llegar de modo definitivo.\n\nLa importancia de estos c\u00e1nticos para la teolog\u00ed\u00ada se determina por la lectura neotestamentaria que de ellos se hizo. En el intento de explicar el misterio de su propia muerte a la luz del acontecimiento salv\u00ed\u00adfico, el mismo Jes\u00fas utiliz\u00f3 la figura del siervo doliente como una peculiar mediaci\u00f3n suya de revelaci\u00f3n (l Cristolog\u00ed\u00ada: t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos).\n\nd) Mesianismo escatol\u00f3gico. Con la inserci\u00f3n en Israel de la literatura apocal\u00ed\u00adptica, tambi\u00e9n la esperanza mesi\u00e1nica adquiere una nueva mediaci\u00f3n.\n\nLas figuras que tienen que expresarla no se derivan ya del terreno de la historia particular del rey, del profeta, del sacerdote o del pueblo, sino de la intervenci\u00f3n de Dios mismo. El mesianismo escatol\u00f3gico se refiere, por tanto, a la misericordia de Dios, que ha decidido intervenir finalmente para salvar al pueblo mediante sus propios representantes.\n\nEl \u00e1ngel de Yhwh el mal'k Yhwh (cf Ex 23,22; N\u00fam 22,22-35; Mal 3, 1-2), representa la concreci\u00f3n de la concepci\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica en el per\u00ed\u00adodo anterior al destierro. El \u00e1ngel de Yhwh aparece en los textos sagrados bajo dos formas: en algunos casos se identifica con la presencia misma de Dios (p.ej., G\u00e9n 16,11; 31,11 (E); Ex 3,2 (J); N\u00fam 22,22-35); otras veces se distingue de \u00e9l, pero representa a su mediador m\u00e1s cualificado, hasta el punto de que desobedecer al \u00e1ngel equivale a desobedecer a Yhwh (Ex 23,22).\n\nEl segundo ejemplo es la personificaci\u00f3n de la sabidur\u00ed\u00ada (Prov 1,2023; Si 24,10), de la que se ofrece una descripci\u00f3n que recoge en s\u00ed\u00ad misma las funciones que eran espec\u00ed\u00adficas del rey, del sacerdote y del profeta. En efecto, la sabidur\u00ed\u00ada \"predica\" y \"llama a la conversi\u00f3n\" (Prov 20,20-23), actividad t\u00ed\u00adpica del profeta; presta su servicio en presencia de Dios (Si 24,10, donde se usa el verbo leitourgein), servicio peculiar del sacerdote; y, finalmente, se la describe como \"engendrada\", \"ungida\" por Dios (Prov 8,12-36), como al rey dav\u00ed\u00addico.\n\nLa \u00faltima figura es la del hijo del hombre en la visi\u00f3n de Dan 7,13-14, que encontrar\u00e1 amplio eco en el uso neotestamentario por el hecho de representar la \u00fanica forma que se encuentra siempre y solamente en labios de Jes\u00fas de Nazaret para expresar la claridad de su conciencia mesi\u00e1nica.\n\n2. JES\u00daS EL MES\u00ed\u008dAS. Estas diferentes concreciones de una \u00fanica esperanza adquieren de forma especial una nueva vida en tiempos de Jes\u00fas. La comunidad de Qumr\u00e1n representa sin duda un papel particular en su identificaci\u00f3n del maestro de justicia con el profeta escatol\u00f3gico de Dt 18,15. Los fariseos y los diversos partidos de la \u00e9poca, por su parte, mantienen viva la esperanza en una liberaci\u00f3n m\u00e1s o menos inmediata; no faltan finalmente rasgos de fanatismo que se encarnan en algunos personajes particulares (pensemos en los zelotes con Teudas o en el \"egipcio\" que se menciona en He 21,37-38).\n\nLa euforia religiosa popular, el descontento por la esclavitud romana, la obligaci\u00f3n de observar unas leyes dictadas por la cultura pagana, junto con la rabia por el pago de unos impuestos que s\u00f3lo serv\u00ed\u00adan para enriquecer a los extranjeros, son una base suficiente para comprender que la esperanza mesi\u00e1nica de los tiempos de Jes\u00fas asum\u00ed\u00ada las caracter\u00ed\u00adsticas de una esperanza de liberaci\u00f3n de todas estas formas de injusticia.\n\nLa espera en un l\u00ed\u00adder pol\u00ed\u00adtico capaz de unir las voluntades de todos en torno a su figura para acabar con la situaci\u00f3n de esclavitud y de opresi\u00f3n es por tanto la que se impone como dato de s\u00ed\u00adntesis y clave de comprensi\u00f3n de este momento hist\u00f3rico (! Mesianismo, I).\n\nEs verdad que Jes\u00fas no se defini\u00f3 nunca con el t\u00ed\u00adtulo de mes\u00ed\u00adas. En su actitud se palpa siempre una resistencia frente a cualquier f\u00f3rmula que pueda definirlo con claridad. La expresi\u00f3n hijo del hombre (l Cristolog\u00ed\u00ada: t\u00ed\u00adtulos) es la \u00fanica que aparece en sus labios y que puede aceptarse como hist\u00f3rica, precisamente por la fluidez de significados que encierra.\n\nSin embargo, los textos neotestamentarios proponen en varias ocasiones este t\u00ed\u00adtulo, que se va utilizando progresivamente como el nombre propio del maestro. Con este hecho estamos ante un fen\u00f3meno de evoluci\u00f3n sem\u00e1ntica de los m\u00e1s impresionantes: el sentimiento gen\u00e9rico de esperanza se convierte en proclamaci\u00f3n precisa de un acontecimiento, que sirve luego de base a una fe, que llega a transformar el adjetivo \"Cristo\" en un nombre propio, para atribu\u00ed\u00adrselo a una persona hist\u00f3rica: Jes\u00fas de Nazaret.\n\nEstos pasos no pueden ser solamente el fruto de la fe de algunos hombres y mujeres. Como hijos de su tiempo, tambi\u00e9n ellos est\u00e1n ligados a la condici\u00f3n cultural-religiosa del pueblo, y por tanto su concepci\u00f3n mesi\u00e1nica no pod\u00ed\u00ada ir m\u00e1s all\u00e1 de los limites de una liberaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica.\n\nEl mesianismo con el que nos pone en relaci\u00f3n el NT es, sin embargo, de otra naturaleza: profundamente original y en discontinuidad total con las esperanzas del pueblo.\n\nCon el mesianismo neotestamentario la esperanza gen\u00e9rica de la \u00e9poca se revela, por el contrario, arraigada en la concreci\u00f3n de la palabra de un sujeto hist\u00f3rico, que expresa de forma peculiar su conciencia de ser la intervenci\u00f3n definitiva de Dios en medio de su pueblo y el cumplimiento de las promesas del pasado; m\u00e1s a\u00fan: con su llegada y con su persona, \u00e9l mismo afirma que se ha inaugurado el reino mesi\u00e1nico tan esperado.\n\nA nivel general, la primera impresi\u00f3n que se saca de los evangelios es la profunda discreci\u00f3n a la que est\u00e1 sometido este t\u00ed\u00adtulo. Particularmente en el evangelio de Marcos es posible se\u00f1alar que en varias ocasiones el mismo Jes\u00fas impone silencio a los que quieren profesar su fe en su mesianidad (cf Mc 1,34; 1,43-44; 3,12; 5,43). Es el hecho que se conoce con el nombre de \"secreto mesi\u00e1nico\".\n\nEl primero en explorar esta pista fue, a comienzos de siglo, W. Wrede (Das Messiasgeheimnis in den Evangelien, Gotinga 1901). Bas\u00e1ndose en el texto de Mc 9,9, sosten\u00ed\u00ada que la imposici\u00f3n del silencio sobre la mesianidad de Jes\u00fas era una creaci\u00f3n de la comunidad primitiva, que de este modo pod\u00ed\u00ada justificar tanto su predicaci\u00f3n actual como la falta absoluta de conciencia mesi\u00e1nica en Jes\u00fas.\n\nLos estudios posteriores han mostrado la parcialidad de esta tesis y su lectura demasiado radical; entre los autores m\u00e1s representativos se pueden recoger a O. Cullmann y V. Taylor por parte protestante, y a E. Sijdberg y G. Minette de Tillesse por parte cat\u00f3lica. Con estos estudios, la tem\u00e1tica del secreto mesi\u00e1nico se ha anclado m\u00e1s en los datos que provienen de la historia de Jes\u00fas de Nazaret. De esta manera Jes\u00fas quiso proteger y conservar la peculiaridad de la interpretaci\u00f3n mesi\u00e1nica de su mensaje y no someterla a las tergiversaciones de sus contempor\u00e1neos.\n\nEs verdad que Marcos, a diferencia de los dem\u00e1s evangelistas, tom\u00f3 como caracter\u00ed\u00adstica y como estructura literaria particular este secreto mesi\u00e1nico, pero lo hizo por fidelidad a lo que hab\u00ed\u00ada se\u00f1alado el mismo Jes\u00fas.\n\nEn un nivel m\u00e1s espec\u00ed\u00adfico, es posible encontrar algunos textos ejemplares que permiten comprender m\u00e1s directamente la conciencia mesi\u00e1nica expresada por Jes\u00fas.\n\nUno de los textos b\u00e1sicos en este sentido es el logion que refiere Mt 11,2-6 (Lc 7,18-28). El Bautista env\u00ed\u00ada desde la c\u00e1rcel a sus disc\u00ed\u00adpulos a preguntar a Jes\u00fas, en t\u00e9rminos inequ\u00ed\u00advocos, si era el mes\u00ed\u00adas. La f\u00f3rmula de la pregunta, que utiliza el participio presente ho erj\u00f3menos, refleja una concepci\u00f3n popular de la esperanza mesi\u00e1nica. Que se trata de esta espera lo confirma toda la predicaci\u00f3n de Juan y el tono mismo de su mensaje. En efecto, hablando de su misi\u00f3n, Juan la ve como proped\u00e9utica de la de \"uno que viene detr\u00e1s de m\u00ed\u00ad\" (Mt 3,11), que tiene en su mano el bieldo para limpiar la era y recoger su trigo en el granero, quemando la paja en el fuego (Mc 3,12 con referencia a Is 41,16 y Jer 15,7).\n\nAs\u00ed\u00ad pues, el Bautista pregunta expresamente a Jes\u00fas que indique la identidad de su mesianismo: \u00bfes \u00e9l el juez escatol\u00f3gico que traer\u00e1 finalmente la salvaci\u00f3n, premiando a los justos y castigando a los pecadores, o ser\u00e1 preciso seguir esperando?\n\nLa respuesta de Jes\u00fas (Mt 11,4-5) s\u00f3lo en apariencia dala impresi\u00f3n de ser evasiva. En efecto, estamos ante una respuesta clara y evidente dada al Bautista; pero no en la l\u00f3gica de \u00e9ste, sino m\u00e1s bien en el horizonte que transforma por completo su concepci\u00f3n mesi\u00e1nica. La apelaci\u00f3n y el recuerdo de las \"obras del Cristo\" no dejan duda alguna sobre la conciencia de Jes\u00fas de que \u00e9l es el mes\u00ed\u00adas; pero remitiendo a las obras que est\u00e1 realizando se\u00f1ala que su mesianismo se sit\u00faa en otro nivel; no es el castigo y la violencia, sino la misericordia y el perd\u00f3n lo que caracteriza a su mesianismo.\n\nLa inesperada bienaventuranza que concluye la escena confirma esta lectura. Proclamar a uno \"dichoso\" significa ante todo hacerlo part\u00ed\u00adcipe del reino mesi\u00e1nico; pero aqu\u00ed\u00ad Jes\u00fas va m\u00e1s all\u00e1. En efecto, le pide al Bautista que no se detenga en su propia concepci\u00f3n mesi\u00e1nica y que no ponga \"esc\u00e1ndalo\", es decir, tropiezo, en aceptar una nueva modalidad de realizaci\u00f3n del mesianismo, la que \u00e9l est\u00e1 encarnando y que es la que quiere el Padre.\n\nEsta per\u00ed\u00adcopa, de clara connotaci\u00f3n mesi\u00e1nica, muestra la evidente toma de posici\u00f3n de Jes\u00fas respecto al mesianismo. El es ciertamente el que tiene que venir\", pero realizar\u00e1 el juicio definitivo de Dios de otra manera. La \u00ed\u00adndole arcaica del relato (estamos en presencia de un apotegma), junto con una profunda discontinuidad con la mentalidad de la \u00e9poca, es necesariamente una confirmaci\u00f3n de la historicidad del hecho.\n\nOtro ejemplo se nos ofrece en Me 8,27-30: Pedro profesa expresamente en nombre dejos doce la fe mesi\u00e1nica en Jes\u00fas.\n\nUn an\u00e1lisis del texto muestra que ya en el nivel redaccional Marcos parece construir su evangelio de tal manera que progresivamente quiere llegar precisamente a este punto. Toda la primera parte (1,1-8,26) est\u00e1 orientada al vers\u00ed\u00adculo 29; y la segunda (8,34-16,20) es una clarificaci\u00f3n del mismo.\n\nTodo parece confluir hacia la descripci\u00f3n de la escena de Cesarea de Filipo: un indicio literario muestra que el t\u00e9rmino jrist\u00f3s s\u00f3lo se us\u00f3 anteriormente en 1,1; se encuentran algunos relatos \"tipol\u00f3gicos\", como las preguntas de Herodes (Mc 6,14-16) y la curaci\u00f3n del ciego de Betsaida (8,22-26), que parecen creados intencionalmente para favorecer el paralelismo con esta escena; en una palabra, en este trozo estamos en el centro mismo del evangelio de Marcos.\n\nJes\u00fas.les pregunta a los disc\u00ed\u00adpulos qu\u00e9 piensa la gente del Hijo del hombre; despu\u00e9s de varias respuestas que manifiestan las diversas esperas de los hombres, Pedro profesa: \"T\u00fa eres el Cristo\".ampoco en este caso Jes\u00fas rechaza el t\u00ed\u00adtulo; pero, seg\u00fan su costumbre (especialmente en Marcos; cf el \"secreto mesi\u00e1nico', impone silencio a los disc\u00ed\u00adpulos.\n\nSin embargo, a partir de entonces su ense\u00f1anza, que ten\u00ed\u00ada antes un car\u00e1cter gen\u00e9rico, se hace precisa, expl\u00ed\u00adcita y clara (Mc 8,31). Jes\u00fas empieza a hablar del sufrimiento y de la muerte del mes\u00ed\u00adas, imagen que contrasta m\u00e1s todav\u00ed\u00ada si se piensa en el uso de la expresi\u00f3n \"hijo del hombre\", que recordaba directamente la gloria y el poder del mes\u00ed\u00adas escatol\u00f3gico. Que esta ense\u00f1anza fue mal entendida y no aceptada lo demuestra la reacci\u00f3n del mismo Pedro (Mc 8,32-33: un logion ciertamente hist\u00f3rico, dada la reprobaci\u00f3n tan dura de Pedro por parte de Jes\u00fas, inconcebible para la comunidad primitiva que lo aceptaba y veneraba como al primero de los ap\u00f3stoles) y el abandono y el miedo de algunos disc\u00ed\u00adpulos (Mc 10,32; Jn 6,66).\n\nLa escena de fe mesi\u00e1nica nos ha llegado en la redacci\u00f3n de los cuatro evangelistas (Jn 6,67-70 obtiene cada vez mayor consenso sobre la interpretaci\u00f3n de la confesi\u00f3n mesi\u00e1nica hecha en Cesares, con lo cual tenemos un atestado m\u00faltiple), pero puede aceptarse tambi\u00e9n como una explicaci\u00f3n necesaria para explicar muchos datos quede otra manera quedar\u00ed\u00adan en la oscuridad, como el cambio inmediato en la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, las reacciones en contra de los disc\u00ed\u00adpulos y el reproche de Pedro. Dif\u00ed\u00adcilmente puede dudarse de su historicidad.\n\nCon esta p\u00e1gina del evangelio no s\u00f3lo estamos ante la fe de la comunidad primitiva, sino que asistimos a la revelaci\u00f3n del misterio de la persona de Jes\u00fas, que se presenta como mes\u00ed\u00adasglorioso, aunque bajo los rasgos del siervo doliente.\n\nUn \u00faltimo ejemplo que ilustra la conciencia mesi\u00e1nica en Jes\u00fas y la fe en \u00e9l lo tenemos en los relatos del proceso, que en las diversas redacciones siguen manteniendo el objetivo com\u00fan: mostrar los motivos de su condenaci\u00f3n a muerte (cf Mt 26, 62-65; Mc 14,60-64; Lc 22,67-71; Jn 18,12-40; 19,1-6).\n\nLo que directamente se refiere a nuestro tema procede del contenido del interrogatorio que sufre Jes\u00fas ante el sumo sacerdote: \"\u00bfEres t\u00fa el Cristo?\" Caif\u00e1s, impacientado por el largo silencio de Jes\u00fas y por la inconsistencia de los diversos testimonios contra \u00e9l, le plantea tendenciosamente la pregunta sobre su identidad mesi\u00e1nica.\n\nSi Jes\u00fas hubiera respondido afirmativamente, habr\u00ed\u00ada orientado a los jefes del pueblo y a los sacerdotes hacia una interpretaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica de su mesianismo y \u00e9stos habr\u00ed\u00adan podido acusarle entonces f\u00e1cilmente de amotinar al pueblo contra la autoridad romana; y si hubiera respondido negativamente, se habr\u00ed\u00ada desdicho \u00e9l mismo de su predicaci\u00f3n.\n\nEl car\u00e1cter evasivo de la primera parte de la respuesta de Jes\u00fas (\"t\u00fa lo has dicho\": Mt 26,64; \"si os lo digo, no me vais a creer\": Lc 22, 67) queda inmediatamente corregido por la precisi\u00f3n de las palabras posteriores, en las que se anuncia el regreso glorioso del Hijo del hombre (\"os declaro que desde ahora ver\u00e9is al Hijo del hombre sentado a la diestra del Padre y venir sobre las nubes del cielo\": Mt 26,64).\n\nEn una palabra, el contexto de sufrimiento y de pasi\u00f3n en que se plante\u00f3 la pregunta no permite confundir el anuncio de la venida gloriosa del mes\u00ed\u00adas ni identificarlo con la perspectiva de un mesianismo pol\u00ed\u00adtico. La uni\u00f3n de dos figuras, como la del hijo del hombre de Dan 7 con la del rey glorioso del salmo 110, mientras que por un lado permite la proclamaci\u00f3n del establecimiento del reino mesi\u00e1nico en la persona de Jes\u00fas, por otro identifica claramente la l\u00f3gica necesaria para la llegada de este reino: la pasi\u00f3n y la muerte vicaria como signo de la obediencia filial al proyecto del Padre.\n\n3. LA FE EN EL MESiAS. La fe de la comunidad pospascual se refiri\u00f3 a unos hechos hist\u00f3ricos y sobre todo a la palabra del maestro. Los disc\u00ed\u00adpulos \"lo hab\u00ed\u00adan dejado todo\" para seguir al Se\u00f1or (Mc 10,28), ya que en el encuentro con \u00e9l, en sus palabras y en su comportamiento, hab\u00ed\u00adan visto que se estaba realizando en \u00e9l la promesa de esperanza en la que desde la infancia hab\u00ed\u00adan comenzado a creer.\n\nEs verdad que, como en la l\u00f3gica de la revelaci\u00f3n, el plan de Dios pasaba a trav\u00e9s de un camino que no encontraba ning\u00fan -otro parecido en su formaci\u00f3n; por eso Jes\u00fas, en su originalidad y seg\u00fan sus particulares dotes pedag\u00f3gicas, los fue introduciendo progresivamente para que comprendieran las modalidades de realizaci\u00f3n de un nuevo mesianismo, el que asum\u00ed\u00ada ahora las caracter\u00ed\u00adsticas de la universalidad y se abr\u00ed\u00ada al compromiso personal en la fe y en el seguimiento.\n\nJes\u00fas de Nazaret mes\u00ed\u00adas indica a la fe cristiana que la salvaci\u00f3n se ha dado ya definitivamente en \u00e9l.\n\nLa esperanza en una liberaci\u00f3n gen\u00e9rica, fruto de diferentes acontecimientos hist\u00f3ricos, se ve sustituida ahora por la certeza que reconoce en Jes\u00fas mes\u00ed\u00adas a Dios mismo interviniendo para la salvaci\u00f3n de su pueblo.\n\nPues bien precisamente bas\u00e1ndose en la palabra del mes\u00ed\u00adas, la comunidad creyente sigue hasta hoy esperando el cumplimiento de la liberaci\u00f3n plena y definitiva. La presencia del mal y de la injusticia provocan al nuevo pueblo mesi\u00e1nico para que sintonice con su Se\u00f1or. La certeza de la salvaci\u00f3n dada en el acontecimiento del misterio pascual no libra, sino que obliga a cada uno de los creyentes a hacerse instrumento de justicia y de misericordia en donde predomina todav\u00ed\u00ada el mal.\n\nLa teolog\u00ed\u00ada fundamental puede encontrar en el estudio del mesianismo un elemento que, tanto en el plano religioso como simplemente cultural, est\u00e1 compartido por otras expresiones de fe y por otros pueblos en nombre de una esperanza com\u00fan de justicia y de liberaci\u00f3n.\n\nHay, sin embargo, un elemento espec\u00ed\u00adfico y propio, al que nunca podr\u00e1 renunciar la fe cristiana: el del anuncio de la realizaci\u00f3n hist\u00f3rica ya acontecida del mesianismo en Jes\u00fas de Nazaret, por lo que no se dan otros mes\u00ed\u00adas fuera de la unicidad de su _ persona: \"Entonces si alguno os dice: `El mes\u00ed\u00adas est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad o all\u00e1', no lo cre\u00e1is\" (Mt 24,23). El mes\u00ed\u00adas ya ha llegado y el reconocimiento de su preseiicia hist\u00f3rica est\u00e1 ahora en aquel pueblo que ininterrumpidamente lo proclama mes\u00ed\u00adas y Se\u00f1or.\n\nBIBL.: AA.VV., Attente du Messie, Lovaina 1958; AA.VV., La venue du Messie, Par\u00ed\u00ads 1972; AA.VV. Il problema cristologico oggi, As\u00ed\u00ads 1973 A. B. L, Messianifmo, Brescia 1966; AMATO A., Ges\u00fa il Signore, Bolonia 1988 BLINZLER J., El proceso de Jes\u00fas, Barcelona 1951; BORDONI M., Ges\u00fa di Nazareth II, Perugia 1982; BuLTMANN R., Teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento, Salamanca 1981' CAGA J., El Jes\u00fas de los evangelios, Madrid 1977; CAZELLES H., Le Messie de la Bfble, Par\u00ed\u00ads 1978; CLAUDEL G., La eonfession de Pierre, Par\u00ed\u00ads 1988; CONZELMANN H., Grundriss der Theologie des Neuen Testaments, Munich 1968; COPPENS J., Le messianisme roya!, Par\u00ed\u00ads 1968 ID, Le messianisme el sa rel\u00e9ve proph\u00e9tique, ~Gembloux 1974; ID, La rel\u00e9ve apocalyptique di\u00bf messianisme roya!, Lovaina 1979; CULLMANN O., Cristo y el tiempo, Barcelona 1967; ID, Die Christologie des Neuen Testaments, Tubinga 1957; EICHRODT W., Teolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento I, Dios y pueblo, Madrid 1975; FABRis R., Jes\u00fas de Nazaret. Historia e interpretaci\u00f3n,. Salamanca 1985; FIsICHELLA R., La revelaci\u00f3n: evento y credibilidad, Salamanca 1989; FORTE B., Jes\u00fas de Nazaret, historia de Dios, Dios de la historia, Madrid 1983; F\u00dcGLISTER N., Fundamentos veterotestamentarios de la cristologia del Nuevo Testamento, en Mysterium Salutis 111\/ 1, Madrid 1971 123-243; GELIN A., Messianisme, en \"DBSuppl\" V, 1165-1212; GONZALES C.I., El es nuestra salvaci\u00f3n. Cristolog\u00ed\u00ada y soteriolog\u00ed\u00ada. Bogot\u00e1 1978; GRELOT P., De la mort \u00e1 la vie \u00e9ternelle, Par\u00ed\u00ads 1971; ID, Les po\u00e9mes du serviteur, Par\u00ed\u00ads 1981; GRILLMEIER A., Ges\u00fa il Cristo nella fede della Chiesa I\/ 1, Dall \u00e9t\u00e1 apostotica al concilio de Calcedonia, Breseia 1982; HAHN F., Christologische Hoheitstitel, Gotinga 1963; MINETTE DE TILLESSE C., Le secret messianique dares l \u00e9vangile de Mare, Par\u00ed\u00ads 1968; RAD G. von, Teolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento, 2 vols., Salamanca 19763; SABOURIN L., Los. nombres y los t\u00ed\u00adtulos de Jes\u00fas, Salamanca 1965; SSCHILLEBEECKX E. Jes\u00fas. La historia de un viviente, Madrid 1981; SCHUBERT K., Partiti re\u00ed\u00adigiosi ebrei del lempo neotestamentario, Brescia 1976; SCH\u00dcRER E., Historia del pueblo jud\u00ed\u00ado en tiempos de Jes\u00fas, 2 vols., Madrid 1985 SIJORBERG E., Der verborgene Menschensohn in den Evangelien, Lund 1955; TAYLOR V., Evangelio seg\u00fan san Marcos, Madrid 1980; VERMES G., Jes\u00fas el jud\u00ed\u00ado, Barcelona 19843; WREDE W., Das Messiasgeheimnis in den Evangelien, Gotinga 1901; ZIMMERLI W. Y JEREMIAS J., Pais, en TWNT V, 653-714.\n\nR. Fisichella\n\n\nLATOURELLE - FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n<p>Sumario:-l. Definici\u00f3n de mesianismo.Il. La palabra \u2020\u0153mesias\u2020\u009dy su significado. III. Modelos y hermen\u00e9utica del mesianismo: 1. Premesianis-mo veterotestamentario: a) La promesa de Gen 3,15, b) La profec\u00ed\u00ada deJacoben Gen 49,10, c) El oraculodeBala\u00e1nenN\u00fam24,17;2. Mesianismo real din\u00e1stico: aj.La profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n en 2S 7, b) Relecturas de la profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n en el Salterio, c) Visi\u00f3n mesi\u00e1nica en los profetas, d) El \u2020\u0153resto\u2020\u009d fiel, e) Mesianismo real en el judaismo, 19 Jes\u00fas, mesias e hijo de David; 3. Mesianismo prof\u00e9tico: a) El profeta escatol\u00f3gico, nuevo.Mois\u00e9s, b) El profeta escatol\u00f3gico, siervo del Se\u00f1or, c) Jes\u00fas, profeta escatol\u00f3gico y Siervo del Se\u00f1or; 4. Mesianismo apocal\u00ed\u00adptico: a) El hijo del hombre de Dan 7,13, b) Jes\u00fas, Hijo del hombre. IV. Mesianismo sin mesias.-V. Mesianismo como principio-esperanza.<br \/>\n2008<br \/>\n1. DEFINICION DE MESIANISMO.<br \/>\nAntes de comenzar una exposici\u00f3n sobre el mesianismo es indispensable precisar bien el significado de este t\u00e9rmino. Hoy, normalmente, la palabra mesianismo no indica solamente la esperanza de una salvaci\u00f3n realizada por un mesias futuro en el \u00e1mbito de la religi\u00f3n judeo-cristiana, sino que comprende todos aquellos movimientos pol\u00ed\u00adticos y religiosos que tienden a renovar la sociedad y a dar una respuesta a todos los problemas de incertidumbre y de angustia que la oprimen. Como diremos m\u00e1s adelante [1 V], es un principio de esperanza para todos los hombres. El mesianismo se presenta como modelo universal de organizaci\u00f3n socio-religiosa.<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u2020\u0153mesianismo\u2020\u009d sigue utiliz\u00e1ndose por su densidad b\u00ed\u00adblica, aunque algunas veces se refiere m\u00e1s a lo escatol\u00f3gico, es decir, a lo que habr\u00e1 de suceder en el futuro, prescindiendo incluso de un mediador de salvaci\u00f3n de car\u00e1cter real, prof\u00e9tico o sacerdotal, \u2020\u0153consagrado\u2020\u009d para una misi\u00f3n. Veremos el sentido de la palabra hebrea masiah-mes\u00ed\u00adas, que corresponde al t\u00e9rmino griego Jrist\u00f3s-Cristo.<br \/>\nEntre las muchas definiciones que se han dado en este siglo del mesianismo b\u00ed\u00adblico -desde la de P. VoIz (1897), seg\u00fan la cual \u2020\u0153el mesias es el rey israelita de los tiempos de la salvaci\u00f3n\u2020\u009d, hasta la de J. Coppens (1981), que ve justamente una compleja articulaci\u00f3n en la concepci\u00f3n mesi\u00e1nica del AT, es decir, un mesianismo con un triple aspecto: real, prof\u00e9tico y apocal\u00ed\u00adptico, y dice que el mesias es algo as\u00ed\u00ad como el rey-lugarteniente de Dios que, en el tiempo escatol\u00f3gico, inaugurar\u00e1, o por lo menos gobernar\u00e1, el reino de Dios en la tierra, o mejor a\u00fan: el mesias es el rey ideal de los \u00faltimos tiempos, por medio del cual se realizar\u00e1n las predicciones prof\u00e9ticas, universalizadas y espiritualizadas-, nosotros preferimos inspirarnos en la definici\u00f3n dada por A. Rizzi (1981), que nos parece m\u00e1s completa incluso por su talante existencial:<br \/>\n\u2020\u0153(El mesianismo) es la utop\u00ed\u00ada de un mundo justo y feliz (dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica), que la promesa de Dios transforma en posibilidad objetiva (dimensi\u00f3n teol\u00f3gica) y que la obediencia del hombre, victoriosamente renovada por el Esp\u00ed\u00adritu (dimensi\u00f3n \u00e9tico-teologal), est\u00e1 llamada a traducir en la realidad\u2020\u009d (A. Rizzi, Messianismo nella vita quotidiana, 57).<br \/>\nLa primera dimensi\u00f3n es la antropol\u00f3gica, el deseo de todo ser humano, especialmente<br \/>\nen\u2020\u2122tiempos de crisis y de desenga\u00f1o, de un mundo mejor, en el que triunfe la armon\u00ed\u00ada del universo, en el que abunde la \/ paz y la prosperidad, en el que las relaciones interpersonales est\u00e9n marcadas por el amor; el deseo de un tiempo de reconciliaci\u00f3n universal con Dios, con la naturaleza, entre los hombres, \u2020\u0153los tiempos mesi\u00e1nicos\u2020\u009dde la Biblia, la \u2020\u0153ut\u00f3pica edad de oro\u2020\u009d de algunos escritores. \u00bfQui\u00e9n puede realizar una \u00e9poca semejante?<br \/>\n2009<br \/>\nEl hombre por s\u00ed\u00ad solo no lo puede conseguir; necesita un don de Dios. Y \u00e9sta es la dimensi\u00f3n teol\u00f3gica:<br \/>\nDios le ofrece al hombre esta posibilidad a trav\u00e9s de la alianza, de la promesa. Pero el hombre debe prestar adem\u00e1s su colaboraci\u00f3n activa, que, desgraciadamente, est\u00e1 manchada por la culpa, por el pecado, que hace perder al hombre la posibilidad concreta de realizar su felicidad: desde la primera negativa en el para\u00ed\u00adso terrenal hasta la no observancia de la ley, condici\u00f3n de la alianza, y hasta la infidelidad continua a Dios (dimensi\u00f3n \u00e9tica). Pero el amor de Dios renueva y recrea por medio del Esp\u00ed\u00adritu el coraz\u00f3n corrompido del ser humano (dimensi\u00f3n teologal) y lo pone en disposici\u00f3n de realizar esta paz me-si\u00e1nica. Es el hombre nuevo, que nace de esta acci\u00f3n recreadora del Esp\u00ed\u00adritu.<br \/>\nAc aqu\u00ed\u00ad los ritmos del mesianis-mo b\u00ed\u00adblico: Dios-pecado-perd\u00f3n-paz mesi\u00e1nica. Pero \u00e9stos son tambi\u00e9n los ritmos de aquel \u2020\u0153mesianismo en la vida cotidiana\u2020\u009d que el hombre est\u00e1 llamado a realizar.<br \/>\nNi Dios solo ni el hombre solo, sino Dios y el hombre juntamente. El mesianismo en la vida cotidiana brota del encuentro entre el Esp\u00ed\u00adritu de Dios y la voluntad del hombre. La concepci\u00f3n cristiana del mesianismo no se encuentra en el AT. Aqu\u00ed\u00ad el mes\u00ed\u00adas es un personaje regio, que ha recibido una unci\u00f3n, es decir, la investidura propia del rey. Lo mismo que en Egipto, en Israel el mes\u00ed\u00adas era ungido, es decir, consagrado para ser el visir, el vasallo, el vice-Dios en la tierra.<br \/>\nLa concepci\u00f3n cristiana, por el contrario, naci\u00f3 paulatinamente, al t\u00e9rmino del desarrollo del mesianismo veterotestamentario, despu\u00e9s de haber universalizado y espiritualizado la esperanza mesi\u00e1nica de un rey salvador por parte de Israel. La concepci\u00f3n cristiana prev\u00e9 dos niveles: el de un rey ideal futuro y el del siervo de Yhwh y del Hijo del hombre. Primero es la realizaci\u00f3n humilde y terrena de la misi\u00f3n del siervo, y luego la revelaci\u00f3n de un mes\u00ed\u00adas glorioso, Hijo del hombre y rey para siempre.<br \/>\nLa concepci\u00f3n jud\u00ed\u00ada del mesianismo es distinta de la cristiana. Para decirlo con G. Scholem, \u2020\u0153el judaismo ha considerado siempre y en todas partes la redenci\u00f3n como un acontecimiento p\u00fablico, destinado a verificarse en la escena de la historia y dentro de la comunidad jud\u00ed\u00ada&#8230; Al contrario, el cristianismo considera la redenci\u00f3n como un acontecimiento que se verifica en una esfera espiritual e invisible, un acontecimiento que se produce en el alma; en otras palabras, en el universo personal del individuo\u2020\u2122.<br \/>\n2010<br \/>\nII. LA PALABRA \u2020\u0153MESIAS\u2020\u009d Y SU SIGNIFICADO.<br \/>\nEn la Biblia, la palabra masiah, \u2020\u0153mes\u00ed\u00adas, aparece 38 veces. Es m\u00e1s frecuente en los Salmos y en los libros de Samuel. De ordinario se refiere al rey. Para comprender el sentido de esta palabra, que de suyo es un adjetivo, una forma pasiva de la ra\u00ed\u00adz maSah, que quiere decir \u2020\u0153ungir\u2020\u2122, y por tanto \u2020\u0153que ha sido ungido\u2020\u2122, hay que interrogar ante todo a los libros de Samuel. Pero es mejor indicar enseguida que la expresi\u00f3n m\u00e1s com\u00fan en los textos b\u00ed\u00adblicos es \u2020\u0153el mes\u00ed\u00adas de Yhwh\u2020\u009d. Era un t\u00ed\u00adtulo que por eso mismo pon\u00ed\u00ada a quien lo llevaba en relaci\u00f3n directa con Dios: \u2020\u0153el ungido de Dios\u2020\u009d.<br \/>\nLos targumim, que son las traducciones populares de la Biblia en arameo, vierten siempre este t\u00e9rmino por \u2020\u0153rey mes\u00ed\u00adas. En los libros de Samuel, efectivamente, se refiere siempre al rey (Sa\u00fal, David), pero no en cuanto persona, sino en relaci\u00f3n con su oficio y con su dignidad. El pasaje m\u00e1s interesante es 1S 26,16, en donde aparece con claridad la relaci\u00f3n del mes\u00ed\u00adas con el Se\u00f1or, de cuya santidad participa:<br \/>\n\u2020\u0153Vive el Se\u00f1or, que merec\u00e9is la muerte por no haber guardado a vuestro se\u00f1or, el ungido del Se\u00f1or\u2020\u009d.<br \/>\nPero el t\u00e9rmino se aplica tambi\u00e9n a los sacerdotes (p.ej., en Lv 4,3; Lv 4,5; Lv 4,16; Dn 9,25-26) y a los patriarcas (Abrah\u00e1n, Isaac, Jacob). El t\u00e9rmino con art\u00ed\u00adculo, como nombre propio, indic\u00f3 con el tiempo al rey ideal del futuro escatol\u00f3gico, al liberador definitivo de Israel. Pero para llegar a este significado habr\u00e1 que esperar a los Salmos de Salom\u00f3n, escritos ap\u00f3crifos del siglo 1 a.C.<br \/>\nDe los escritos de Qumr\u00e1n y del NT se deduce que en tiempos de Jes\u00fas exist\u00ed\u00ada la espera de un mes\u00ed\u00adas real, entendido en el sentido que dec\u00ed\u00adamos.<br \/>\n2011<br \/>\nIII. MODELOS Y HERMENEUTICA DEL MESIANISMO.<br \/>\n2012<br \/>\n1. Premesianismo veterotesta-mentario.<br \/>\nDios dirige la historia y le impone una finalidad que \u00e9l va realizando poco a poco a trav\u00e9s de sus promesas, las cuales van manifestando progresivamente su designio misterioso.<br \/>\nResulta dif\u00ed\u00adcil captar los diversos momentos y las varias etapas de esta historia, pero lo cierto es que quienes las registraron en la Escritura ten\u00ed\u00adan una concepci\u00f3n ideol\u00f3gica de la historia. En cada una de las etapas, los acontecimientos se polarizan hacia una finalidad secreta. \u2020\u0153De cuando en cuando se alza la punta del velo y se descubre un poco de la naturaleza de esta finalidad, gracias a las promesas divinas que jalonan el curso de la historia&#8230; De hecho los narradores acostumbran, como procedimiento literario, conceder amplio espacio a secciones de estilo prof\u00e9tico que destacan esta polarizaci\u00f3n de la historia y abren, en los puntos cruciales, perspectivas hacia el futuro; a estas secciones pertenecen los or\u00e1culos de Isaac (Gn 27,27-29), de Jacob (Gn 49), de Bala\u00e1n (Nm 23-24), de Mois\u00e9s (Dt 33) y de algunos hombres an\u00f3nimos (IS 3,27-36; IR 13,2)&#8230; Remontando el curso del tiempo mucho m\u00e1s all\u00e1 incluso del primer antepasado de Israel, estos narradores colocan en el arranque mismo de la historia santa un or\u00e1culo que traduce en t\u00e9rminos velados la idea axial del designio de Dios (Gn 3,14-19). Estas secciones reflejan tambi\u00e9n, a su manera, un conocimiento prof\u00e9tico de la historia, que no tiene como finalidad exclusiva la exploraci\u00f3n del futuro en orden a conocer por adelantado sus caminos, sino que intenta tambi\u00e9n proyectar la luz sobre el interior de todos los acontecimientos del presente y del pasado&#8230; Despu\u00e9s de cada consecuencia del objetivo se\u00f1alado, el horizonte se dilata y un nuevo objetivo se presenta. Y as\u00ed\u00ad progresa la historia santa&#8230; El cumplimiento hist\u00f3rico de las promesas no agota nunca su contenido total&#8230; En una palabra, la historia de Israel es una idea en marcha, que puede liamarse ya desde ahora la idea de la salvaci\u00f3n; el \u00e9sjaton, fin de la historia, traer\u00e1 su realizaci\u00f3n plena; el objeto de las promesas divinas se centra, m\u00e1s all\u00e1 de estos acontecimientos pr\u00f3ximos, en aquel acontecimiento de la salvaci\u00f3n final\u2020\u009d (P. Grelot, Sentido cristiano deIAT, 337-338).<br \/>\nSi se estudia en su conjunto la tradici\u00f3n J, se percibe que presenta una historia de la salvaci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica. Hay tres textos que corresponden a tres momentos particulares, cuya confrontaci\u00f3n resulta muy interesante.<br \/>\n2013<br \/>\na) La promesa de Gen 3,15.<br \/>\nPro-toevangelio es el nombre que se ha dado al anuncio enigm\u00e1tico de Gen 3,15, en donde se habla de un combate entre la mujer y la serpiente. Es un evangelio, una buena nueva anunciada al hombre despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda: \u2020\u0153Yo pongo enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo; \u00e9l te aplastar\u00e1 la cabeza y t\u00fa s\u00f3lo tocar\u00e1s su calca\u00f1al.<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u2020\u0153linaje\u2020\u2122, semilla, descendencia (zera\u2020\u2122J, aparece dos veces. Puede entenderse en sentido colectivo o individual. El sentido individual es preferido por muchos por estar confirmado adem\u00e1s por la traducci\u00f3n griega de los LXX, que traduce el hebreo h\u00fc\u2020\u2122con el masculino autos: \u2020\u0153El te aplastar\u00e1 la cabeza\u2020\u2122. Todos lo consideran un or\u00e1culo de car\u00e1cter me-si\u00e1nico, en el que se mezclan en una sola visi\u00f3n el pasado, el presente y el futuro.<br \/>\n2014<br \/>\nb) La profec\u00ed\u00ada de Jacob en Gen 49,10.<br \/>\nEn el cap\u00ed\u00adtulo 49 del G\u00e9nesis se recogen las bendiciones de Jacob a sus hijos y se concede un lugar amplio a la bendici\u00f3n de Jud\u00e1; se dice que \u2020\u0153el cetro no ser\u00e1 arrebatado de Jud\u00e1, ni el bast\u00f3n de mando de entre sus pies hasta que venga aquel a quien pertenece y a quien los pueblos obedecer\u00e1n\u2020\u009d. Es la bendici\u00f3n m\u00e1s solemne, ya que de la tribu de Jud\u00e1 nacer\u00e1 David. Este vers\u00ed\u00adculo ha sido le\u00ed\u00addo siempre como una alusi\u00f3n al mes\u00ed\u00adas por la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada. A este prop\u00f3sito dice R. Le D\u00e9aut que \u2020\u0153la interpretaci\u00f3n mesi\u00e1nica de si\/oh se encuentra en todas las recensiones targ\u00famicas, apoyada por la guema-tr\u00ed\u00ada; &#8230; es conocida en Qumr\u00e1n yen los frescos de Dura-Europos\u2020\u2122. Citemos s\u00f3lo el Targum Onkelos Gen 49,10b que traduce as\u00ed\u00ad: \u2020\u0153&#8230; hasta que venga el mes\u00ed\u00adas, al que pertenece la realeza, y las naciones le obedecer\u00e1n\u2020\u009d. Tambi\u00e9n los LXX han acentuado el car\u00e1cter mesi\u00e1nico del vers\u00ed\u00adculo lOd cuando dicen que \u00e9l ser\u00e1 la \u2020\u0153prosdok\u00ed\u00ada (esperanza) de las naciones\u2020\u2122. Es significativo lo que escribe H. Cazelles: \u2020\u0153Gen 49,10 no es todav\u00ed\u00ada el or\u00e1culo mesi\u00e1nico del Ps 72, pero expresa ya las funciones salv\u00ed\u00adficas del heredero de los patriarcas con rasgos m\u00e1s concretos que las promesas anteriores\u2020\u009d.<br \/>\n2015<br \/>\nc) El or\u00e1culo de Bala\u00e1n en N\u00fam 24,17.<br \/>\nEl cuarto or\u00e1culo de Bala\u00e1n (Nm 24,15-24) es particularmente importante para las relecturas mesi\u00e1-nicas hechas por el judaismo y por el cristianismo. En todo el or\u00e1culo se percibe un aire de misterio, una proyecci\u00f3n en el futuro. En este or\u00e1culo casi llega a desaparecer Israel para dar sitio a un misterioso personaje que habr\u00e1 de derrotar a los enemigos de Israel: \u2020\u0153Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no de cerca; una estrella se destaca de Jacob, surge un cetro de Israel. Aplasta las sienes de Moab y el cr\u00e1neo de los hijos de Set\u2020\u009d.<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n es este misterioso personaje que el adivino Bala\u00e1n otea a lo lejos? Hay dos im\u00e1genes en el texto que quiz\u00e1 nos ayuden un poco a concretarlo. Se habla de una estrella (ko-kab) que \u2020\u0153se destaca de Jacob\u2020\u009d y de un cetro (Sebet) que \u2020\u0153surge de Israel\u2020\u009d. En el vers\u00ed\u00adculo 19 se dice a\u00fan m\u00e1s claramente: \u2020\u0153De Jacob saldr\u00e1 un dominador que acabar\u00e1 con los que queden en la ciudad\u2020\u009d. \u00bfDe qui\u00e9n se trata?<br \/>\nSe sabe que en la cultura del medio Oriente los soberanos eran comparados frecuentemente con las estrellas, y especialmente con el sol. Tenemos un ejemplo de ello en la misma Biblia, en Isa\u00ed\u00adas, en el poema sobre la ca\u00ed\u00adda del rey de Babilonia: \u2020\u0153,C\u00f3mo has ca\u00ed\u00addo del cielo, brillante estrella, hijo de la aurora?\u2020\u009d (Is 14,12). Por otra parte, el cetro era la ense\u00f1a-s\u00ed\u00admbolo del poder real, como se recuerda en el texto mesi\u00e1nico de la bendici\u00f3n de Jacob sobre Jud\u00e1 (Gn 49,10). Quiz\u00e1 sea interesante se\u00f1alar que los LXX traducen Sebet por \u2020\u02dchombre\u2020\u009d. El Tar-gum Onkel\u00f3s va todav\u00ed\u00ada m\u00e1s all\u00e1 cuando, en lugar de \u2020\u0153cetro\u2020\u009d, traduce incluso por \u2020\u0153mes\u00ed\u00adas\u2020\u009d. Tambi\u00e9n Qum-r\u00e1n lo aplica expresamente al mes\u00ed\u00adas.<br \/>\nEn la sublevaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada del 132-135 d.C. contra Adriano, el caudillo de los rebeldes, un jud\u00ed\u00ado llamado Sim\u00f3n ben Koseba, del que sus seguidores cre\u00ed\u00adan que era el mes\u00ed\u00adas prometido (la historia de Israel est\u00e1 plagada de mes\u00ed\u00adas y de libertadores), recibi\u00f3 de R. Aqiba el nombre de Bar-Kokeba, es decir, \u2020\u0153hijo de la estrella\u2020\u009d, con evidente alusi\u00f3n a N\u00fam 24,17. De los jud\u00ed\u00ados esta lectura mesi\u00e1nica pas\u00f3 a los cristianos.<br \/>\nLos autores del NT est\u00e1n en la l\u00ed\u00adnea del mesianismo tradicional cuando ven en el mes\u00ed\u00adas una luz nueva que despunta por el oriente.<br \/>\n2016<br \/>\n2. Mesianismo real din\u00e1stico.<br \/>\nUna primera observaci\u00f3n es que el mesianismo real no agota la concepci\u00f3n de las creencias y de las esperanzas futuras del pueblo jud\u00ed\u00ado en el AT, sino que es una representaci\u00f3n entre otras muchas. Dios quiere salvar a su pueblo, y para lograrlo se sirve de intermediarios, representantes suyos, que son ante todo los reyes: de ah\u00ed\u00ad el mesianismo real. Los reyes son ungidos \u2020\u0153mes\u00ed\u00adas\u2020\u009d y se les conf\u00ed\u00ada la misi\u00f3n de promover los intereses de Yhwh: realizar su reino. Ellos cumplen esta misi\u00f3n directamente o por medio de sus sucesores. Por eso mismo esta misi\u00f3n, m\u00e1s que confi\u00e1rsela a cada uno de ellos personalmente, se la conf\u00ed\u00ada a la realeza que ellos representan; por consiguiente, no se trata de una tarea personal, sino din\u00e1stica.<br \/>\nJ. Coppens, en su estudio sobre el mesianismo real, muestra c\u00f3mo el pueblo de Israel, tras los \u00e9xitos alcanzados por David y las promesa que le hizo el profeta Nat\u00e1n, confi\u00f3 su futuro a los descendientes de este rey, considerados como vasallos de Yhwh, y especialmente para los tiempos escatol\u00f3gicos con la llegada de un rey ideal, descendiente de la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica, que habr\u00ed\u00ada de realizar la salvaci\u00f3n definitiva de la naci\u00f3n en una era de paz y de bienestar universal.<br \/>\n2017<br \/>\na) La profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n en 2S 7.<br \/>\nEl punto de partida del mesianismo real, llamado tambi\u00e9n din\u00e1stico, coincide con el momento en que David sube al trono, cuyo recuerdo fue fijado m\u00e1s tarde en el c\u00e9lebre texto de 2S 7,1-16 [1 Samuel III, 11. Todos los exegetas reconocen en los vers\u00ed\u00adculos 1-7 el n\u00facleo m\u00e1s antiguo, y en los vers\u00ed\u00adculos 8-11.12. 14- 15 el fruto de una relectura posterior. La palabra-clave del p\u00e1rrafo es el t\u00e9rmino bayit, que en hebreo tiene un doble significado: casa (templo) y familia (dinast\u00ed\u00ada). Nat\u00e1n da la vuelta a las palabras seg\u00fan las cuales el rey habr\u00ed\u00ada de construir un templo: no ser\u00e1 David el que construya una bayit (templo) al Se\u00f1or, sino el Se\u00f1or el que construye una bayit (dinast\u00ed\u00ada) a David.<br \/>\nEl rey aparece como el depositario de la hesed (misericordia) divina (y. 15), como el mediador d\u00e9la berekah de Dios. El vers\u00ed\u00adculo 14 insin\u00faa la adopci\u00f3n divina del rey: el sucesor de\u2020\u2122David ser\u00e1 hijo de Yhwh, que se mostrar\u00e1 con \u00e9l como un padre: \u2020\u0153Yo ser\u00e9 para \u00e9l un padre y \u00e9l ser\u00e1 para m\u00ed\u00ad un hijo. Si hace mal, yo lo castigar\u00e9 con varas de hombre y con castigos corrientes entre los hombres. Pero no le retirar\u00e9 mi favor, como se lo retirar\u00e9 a Sa\u00fal, a quien rechac\u00e9 de mi presencia. Tu casa y tu reino subsistir\u00e1n por siempre ante m\u00ed\u00ad, y tu trono se afirmar\u00e1 para siempre\u2020\u009d (vv. 14-16). Adem\u00e1s, la relectura deuterono-mista de los vers\u00ed\u00adculos 23-24 comprendi\u00f3 la promesa hecha a David en el contexto de una alianza divina, integrada en la alianza sina\u00ed\u00adtica de Dios con todo el pueblo. El rey es presentado en esta profec\u00ed\u00ada como el vasallo de Yhwh para asegurar al pueblo el derecho y la justicia de Dios y para procurar la paz y el bienestar.<br \/>\n2018<br \/>\nb) Relecturas de la profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n en el Salterio.<br \/>\n\u2020\u0153Los \/ salmos (1V-VI) no olvidan nada de la antigua doctrina sobre el rey. Registran y engrandecen la filiaci\u00f3n divina del rey entronizado. Evocan continuamente el simbolismo real. No se olvidan de las exigencias de derecho y de justicia que el heredero ha de practicar y hacer que se practiquen en el pa\u00ed\u00ads. El rey gobierna ahora en virtud de la elecci\u00f3n y de la gracia de un Dios reconocido no s\u00f3lo como nacional, sino como universal. La doctrina me-si\u00e1nica del Salterio es sumamente rica y coherente\u2020\u009d (H. Cazelles, II mes-sia della Bibbia, 153). Hay algunos salmos en particular que parecen recogerlos motivos de la promesa de Nat\u00e1n a David, como el Ps 89, que subraya el motivo de la alianza; el Ps 132, que relaciona la elecci\u00f3n de David con la elecci\u00f3n de.Si\u00f3n; el Ps 72, que desarrolla el tema de la misi\u00f3n del rey, que debe ser una misi\u00f3n de justicia. De los salmos reales en particular, el Ps 2 y el Ps 110 releen mesi\u00e1nicamente la profec\u00ed\u00ada, y se repiten continuamente en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada y en la cristiana; El Ps 89 tiene como n\u00facleo central, en sus partes m\u00e1s antiguas, la promesa dav\u00ed\u00addica tal como se formula en 2S 7. Es una promesa condicionada a la fidelidad de los descendientes de David e incondiciona-da en lo que se refiere a la sustancia de la promesa. El salmista se plantea el problema serio gue ya se hab\u00ed\u00adan planteado Gen 18, Ex 32, etc.: \u00bfc\u00f3mo compaginar la crisis general de su tiempo con la promesa de Dios a David y a sus descendientes?Y responde poniendo la soluci\u00f3n en un futuro mesi\u00e1nico: \u2020\u0153El salmo 89 hizo pasar Ja promesa din\u00e1stica a trav\u00e9s de una noche oscura, de la que podr\u00e1 salir radiante como la aurora de un porvenir mesi\u00e1nico cada vez m\u00e1s luminoso\u2020\u009d (J.C. McKenzie, Thedynas-tic oracle: 2S 7; 2S 214).<br \/>\nTambi\u00e9n el Ps 132 alude en los vers\u00ed\u00adculos 11-12 a la profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n y ala inmutabilidad de la promesa divina: \u2020\u0153El Se\u00f1or ha jurado a David, promesa firme de la que no se vuelve atr\u00e1s: Si tus hijos guardan mi alianza y los preceptos que voy a ense\u00f1arles, tambi\u00e9n sus hijos se sentar\u00e1n siempre en tu trono\u2020\u2122. El salmo muestra la elecci\u00f3n de David vinculada a la de Si\u00f3n, que garantiza la continuidad de la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica.<br \/>\nTodos los salmos reales (2; 20; 21; 22; 45; 72; 89; 100; 110; 132) son cantos del mesianismo real, \u2020\u0153bivalentes a partir de su misma composici\u00f3n\u2020\u2122 (R. de Vaux). Hay tres que merecen una atenci\u00f3n particular:<br \/>\nel Ps 72, el Ps 2 y el Ps 110.<br \/>\nEl Ps 72 .es un verdadero salmo mesi\u00e1nico. Subraya cu\u00e1l debe ser la misi\u00f3n del rey-mes\u00ed\u00adas: el ejercicio de la justicia. El car\u00e1cter mesi\u00e1nico del salmo est\u00e1 asegurado tambi\u00e9n por el targum, que traduce as\u00ed\u00ad los vers\u00ed\u00adculos 1 y 17: \u2020\u0153Oh Dios, da al rey-mes\u00ed\u00adas las sentencias de tus juicios&#8230;; su nombre ser\u00e1 celebrado para siempre; \u00e9l era ya conocido antes de que el sol fuese creado y por sus m\u00e9ritos ser\u00e1n bendecidos todos los pueblos de la tierra\u2020\u2122. Tambi\u00e9n el gran comentador jud\u00ed\u00ado Rasi dec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153El salmo 72 debe entenderse todo \u00e9l del mes\u00ed\u00adas. Hagamos nuestra la conclusi\u00f3n de Ra-vasi sobre el Ps 72: \u2020\u0153El salmo 72 es, por consiguiente, un canto real de la \u00e9poca moderna isaiana o del siglo vn a.C, en donde la tipolog\u00ed\u00ada del soberano adquiere contornos cada vez m\u00e1s nobles y religiosos, preparando as\u00ed\u00ad el camino a las sucesivas reinterpretaciones\u2020\u2122 (G. Ravasi, 1\/libro del Sa\/mi II, 467).<br \/>\n2019<br \/>\nEl Ps 2 presenta la investidura oficial del rey. Algunos piensan que se trata de una traducci\u00f3n lit\u00fargica y l\u00ed\u00adrica de la profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n. Quiz\u00e1 fue compuesto con ocasi\u00f3n de la coronaci\u00f3n de un rey. Ese d\u00ed\u00ada es considerado como el del nacimiento del rey: \u2020\u0153Te he engendrado hoy\u2020\u009d. El rey descendiente de David es llamado hijo de Dios, porque Dios lo ha elegido, lo ha consagrado y ha establecido con \u00e9l una alianza eterna. La tradici\u00f3n judeo-cristiana ha dado siempre a este salmo un sentido me-si\u00e1nico.<br \/>\nEl rey del que se habla es el futuro mes\u00ed\u00adas, mediador de la alianza entre Dios y el pueblo, y por eso llamado hijo de Dios. Se trata de la elecci\u00f3n de un rey descendiente de David y heredero de las promesas divinas. La mirada se prolonga hacia el futuro: la realeza que pertenece al mes\u00ed\u00adas adquiere dimensiones sacerdotales, prof\u00e9ticas, escatol\u00f3gicas, que van m\u00e1s all\u00e1 de la realidad hist\u00f3rica de Israel. El NT, especialmente los Hechos de los Ap\u00f3stoles, describen el triunfo de Jes\u00fas, Hijo de Dios, Se\u00f1or y rey, despu\u00e9s de su pasi\u00f3n, como una investidura real, precisamente con el esquema del Ps 2.<br \/>\nEl Ps 110, por su parte, es muy parecido al Ps 2. Se acostumbra dividirlo en un d\u00ed\u00adptico de dos or\u00e1culos prof\u00e9ticos: el primero es el otorgamiento del poder real (vv. 1-3), y el segundo del poder sacerdotal (vv. 4- 7). As\u00ed\u00ad pues, Dios le confiere al nuevo rey en su investidura estos dos poderes: real y sacerdotal (para algunos, tambi\u00e9n el militar, seg\u00fan los vv. 5ss). Las palabras del vers\u00ed\u00adculo 4: \u2020\u0153T\u00fa eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec\u2020\u009d nos dicen que el rey era tambi\u00e9n sacerdote. Es una idea nueva, que no encuentra eco en el AT. El salmo debi\u00f3 nacer en la \u00e9poca antigua, cuando todav\u00ed\u00ada permanec\u00ed\u00ada vivo el recuerdo de Melquisedec, rey y sacerdote de Jerusal\u00e9n; por consiguiente, el salmista quiere exaltar al rey descendiente de David, recordando que ser\u00e1 tambi\u00e9n sacerdote a la manera de Melquisedec.<br \/>\nEn resumen, la esperanza de Israel desde David en adelante se identifica con la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica. El rey es presentado como el elegido, el vasallo de Dios, el mes\u00ed\u00adas, el aliado, el bendito de Dios. Parece como si todas las caracter\u00ed\u00adsticas que ten\u00ed\u00ada Israel, como compa\u00f1ero de la alianza antes de la \u00e9poca mon\u00e1rquica, se encontrasen ahora en el rey. Y no s\u00f3lo esto, sino que el salmista las ve en el descendiente de David, el mes\u00ed\u00adas-rey que empieza a ser idealizado y que alcanza su norma m\u00e1s dura de idealizaci\u00f3n en los profetas.<br \/>\n2020<br \/>\nc) Visi\u00f3n mesi\u00e1nica en los profetas.<br \/>\nLa esperanza mesi\u00e1nica en un futuro mediador de salvaci\u00f3n, visto como rey, hijo de David, ungido de Yhwh, s\u00e9 fue idealizando cada vez m\u00e1s con el tiempo y pas\u00f3 a ser una figura central en los or\u00e1culos del Proto-lsa\u00ed\u00adas, pertenecientes al llamado \u2020\u0153libro del Emanuel\u2020\u009d(Is 6-12), y en un texto atribuido a Miqueas, contempor\u00e1neo de Isa\u00ed\u00adas [\/ Isa\u00ed\u00adas II, 2].<\/p>\n<p>Los dos pasajes de Os 3,5 -\u2020\u0153Despu\u00e9s los israelitas volver\u00e1n a buscar al Se\u00f1or, su Dios, y a David, su rey&#8230;- y de Am 9,11-15 -\u2020\u0153En aquel d\u00ed\u00ada levantar\u00e9 la choza ca\u00ed\u00adda de David, reparar\u00e9 sus brechas, reedificar\u00e9 sus ruinas&#8230;\u2020\u2122-, quiz\u00e1 de \u00e9poca posex\u00ed\u00adlica, siguen estando en el \u00e1mbito de lo que es considerado como el mesianismo real din\u00e1stico y son probablemente un signo de que esta concepci\u00f3n mesi\u00e1nica perdura incluso despu\u00e9s del destierro.<br \/>\nEn el Proto-lsa\u00ed\u00adas hay tres or\u00e1culos que muestran c\u00f3mo el profeta se sit\u00faa en la l\u00ed\u00adnea de aquel fil\u00f3n mesi\u00e1-nico que atraviesa todo el AT. Desde sus or\u00ed\u00adgenes Israel estuvo convencido de que ten\u00ed\u00ada para todos los hombres una palabra de salvaci\u00f3n y de bendici\u00f3n. Isa\u00ed\u00adas continu\u00f3 esta reflexi\u00f3n sobre la salvaci\u00f3n concebida como una obra de Yhwh que \u00e9l habr\u00ed\u00ada de realizar a trav\u00e9s de un representante y con la colaboraci\u00f3n de Israel. Los trozos m\u00e1s estrictamente mesi\u00e1nicos de Isa\u00ed\u00adas pertenecen precisamente al \u2020\u0153libro del Emanuel\u2020\u2122.<br \/>\nEl primer or\u00e1culo se encuentra en Is 7,10-14: el gran profeta promete al rey Acaz en nombre de Dios un signo, que consistir\u00e1 en la concepci\u00f3n y el nacimiento de un ni\u00f1o misterioso llamado \u2020\u0153Emanuel\u2020\u2122, expresi\u00f3n de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Un signo que tendr\u00e1 tres caracter\u00ed\u00adsticas: interesar\u00e1 a la casa de David, interesar\u00e1 al reino de Jud\u00e1 y ser\u00e1 indicio de salvaci\u00f3n y de castigo. Ciertamente en la base de esta promesa est\u00e1 el or\u00e1culo de Nat\u00e1n a David. Este ni\u00f1o, rey futuro, es el tipo de la presencia ideal continua de Dios en la historia de la salvaci\u00f3n. En esta tensi\u00f3n se inserta la lectura mesi\u00e1nica vislumbrada por el mismo Isa\u00ed\u00adas. Estamos por el a\u00f1o 734 a.C, en tiempos de una importante campa\u00f1a militar del rey de Asir\u00ed\u00ada Teglatfalasar III.<br \/>\nUnos a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando despu\u00e9s de un per\u00ed\u00adodo de silencio emprende Isa\u00ed\u00adas otra vez su predicaci\u00f3n, anuncia de nuevo el nacimiento de un ni\u00f1o. El or\u00e1culo del cap\u00ed\u00adtulo 9, al decir que ese ni\u00f1o comenzar\u00e1 un reinado de salvaci\u00f3n y de paz, completa todo lo que se hab\u00ed\u00ada anunciado anteriormente: el ni\u00f1o de 7,14, que lleva por nombre Emanuel, puede identificarse con el \u2020\u0153ni\u00f1o que nos ha nacido\u2020\u2122 de 9,5. Con este vers\u00ed\u00adculo comienza la descripci\u00f3n del ni\u00f1o, del mes\u00ed\u00adas, de la alegr\u00ed\u00ada de Israel y de su liberaci\u00f3n. Gracias a \u00e9l van a difundirse la gloria (8,23), la luz (9,1), la alegr\u00ed\u00ada (9,2). Se trata de la liberaci\u00f3n de un enemigo opresor (9,3), de la inauguraci\u00f3n de la paz (9,4); en pocas palabras, del reinado eterno de lajusticia sobre el trono de David. Es la obra de Dios. Est\u00e1 claro que, si en el primer plano de la descripci\u00f3n del profeta est\u00e1 Ezequ\u00ed\u00adas, el futuro monarca, hay algo que va m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l, hacia un reino eterno y glorioso. Es el mesianismo, que avanza cada vez m\u00e1s. El profeta nos ofrece un nuevo retrato, m\u00e1s preciso y m\u00e1s rico que el primero, de ese ni\u00f1o misterioso.<br \/>\nEl tercer or\u00e1culo del Emanuel es el de Is 11,1-9, donde se habla de un brote que sale del tronco de Jes\u00e9:<br \/>\nes, por tanto, un descendiente de David, como lo era el Emanuel de 7,14 y de 9,6. Se trata de un or\u00e1culo paralelo y complementario al de Is 9,4-6, con el que tiene en com\u00fan diversos motivos: la justicia como fundamento del reino, la paz universal. El Emanuel, que hab\u00ed\u00ada sido presentado por el profeta como el signo de una inminente liberaci\u00f3n de un peligro inmediato y como el indicador de una \u00e9poca que habr\u00ed\u00ada de renovar los signos gloriosos de David y de Salom\u00f3n (7,16-1 7), que ser\u00e1 posteriormente el art\u00ed\u00adfice de una liberaci\u00f3n (9,3-4) y la causa de un gran gozo (9,1-2), el iniciador de un reinado glorioso (9,6), aparece ahora como el rey justo por excelencia, rico en todos los dones del esp\u00ed\u00adritu, que restituir\u00e1 la felicidad de los or\u00ed\u00adgenes antes del pecado.<br \/>\nEn \/ Miq 5,1-5 se recogen algunos de los motivos de Isa\u00ed\u00adas: la salvaci\u00f3n llegar\u00e1 a trav\u00e9s de un ni\u00f1o, descendiente de David; hablando a las tribus del norte, Miqueas les anuncia que el mes\u00ed\u00adas saldr\u00e1 de \u2020\u0153Bel\u00e9n Efra-ta\u2020\u009d, del clan de Jes\u00e9, y que sus \u2020\u0153or\u00ed\u00adgenes\u2020\u009d se remontan a los tiempos antiguos. En el vers\u00ed\u00adculo 2 se alude a la madre de este ni\u00f1o: \u2020\u0153El Se\u00f1or los abandonar\u00e1 hasta el tiempo en que d\u00e9 a luz la que ha de dar a luz. Entonces el resto de sus hermanos volver\u00e1 a los hijos de Israel\u2020\u2122. Hay aqu\u00ed\u00ad una referencia no s\u00f3lo a la madre del rey, el Emanuel de Is 7,14, sino tambi\u00e9n a la \u2020\u0153que va a dar a luz\u2020\u009d de Miq 4,9-10, donde se habla del parto doloroso de la hija de Si\u00f3n, es decir, de los desterrados, que tendr\u00e1n que sufrir los dolores de parto antes de ser liberados del destierro de Babilonia. En este momento el rey volver\u00e1 a encontrar a sus hermanos, cuando los israelitas desterrados vuelvan a reunirse con los que se hab\u00ed\u00adan quedado en la tierra de sus padres.<br \/>\n2021<br \/>\nEl profeta \/ Jerem\u00ed\u00adas (III, 3b) relaciona la idea del mesianismo real con su concepci\u00f3n de la alianza nueva. De ordinario se indica el or\u00e1culo de Jer 23,5-6 para se\u00f1alar un mesianismo directo: \u2020\u0153Vienen d\u00ed\u00adas<br \/>\n-dice el Se\u00f1or- en que yo suscitar\u00e9 a David un vastago leg\u00ed\u00adtimo, que reinar\u00e1 como verdadero rey, con sabidur\u00ed\u00ada, y ejercer\u00e1 el derecho y la justicia en la tierra. En sus d\u00ed\u00adas se salvar\u00e1 Jud\u00e1, e Israel vivir\u00e1 en seguridad. Y \u00e9ste ser\u00e1 el nombre con que le llamar\u00e1n: \u2020\u0153El Se\u00f1or nuestra justicia\u2020\u009d. En este texto se encuentra la idea del mesianismo real, para el que el rey futuro ser\u00e1 un descendiente del iniciador de la dinast\u00ed\u00ada. Jerem\u00ed\u00adas recoge un concepto tradicional de la literatura prof\u00e9tica y le da un significado m\u00e1s espiritual. Para \u00e9l el nombre del rey Seder\u00ed\u00adas (\u2020\u0153mi justicia es Yhwh\u2020\u009d), que se hizo indigno de la realeza, pasar\u00e1 a todo Israel cuando realmente reinen el derecho y la justicia por obra del \u2020\u0153vastago leg\u00ed\u00adtimo\u2020\u009d de David. Este mismo s\u00ed\u00admbolo ser\u00e1 recogido m\u00e1s tarde en la \u00e9poca de posdestierro por Zacar\u00ed\u00adas (Za 3,8-10).<br \/>\nSon de enorme importancia los or\u00e1culos de Jer SO-Sl, y sobre todo el or\u00e1culo que anuncia una alianza<br \/>\nnueva y definitiva (31,31-34):<br \/>\nTambi\u00e9n \/ Ezequiel (y, 5) recuerda al nuevo David, sobre todo en los or\u00e1culos de 17,22-24; 34,23 y 37,24. Ezequiel tiende a subrayar la dependencia del futuro rey respecto a Dios. El rey ideal s\u00f3lo en dos ocasiones se llama melek (37,22.24), mientras que el t\u00e9rmino \u00abas\u00ed\u00ad\u00ed\u2021\u2020\u2122pr\u00ed\u00adncipe\u2020\u2122) aparece con m\u00e1s frecuencia (45,7-1 2.17; 46,8-1 8) en la \u00faltima parte del libro, donde se describe la comunidad futura como purificada y santa y se dice que en ella habita el Se\u00f1or como un templo ideal reconstruido. En los textos prof\u00e9ticos que hablan del mesianismo dav\u00ed\u00addico impresiona la tendencia que tienen a acentuar el car\u00e1cter de renovaci\u00f3n moral y religiosa del tiempo mesi\u00e1nico anunciado y esperado. En todas las figuras vislumbradas se perfila el retrato de un soberano ideal del porvenir. Algunos textos subrayan preferentemente la relaci\u00f3n del rey con el reino de Dios y con la manifestaci\u00f3n escatol\u00f3gica de este reino, dando lugar a una reinterpretaci\u00f3n cada vez m\u00e1s espiritualizante del mesianismo real.<br \/>\n2022<br \/>\nd) El \u2020\u0153resto \u2020\u0153fiel.<br \/>\nEs \u00e9ste un tema com\u00fan en los profetas. Plenamente convencido de la fidelidad de Yhwh a sus promesas, Isa\u00ed\u00adas se encuentra con una constataci\u00f3n desalentadora: el pueblo de las promesas rechaza el don de la santidad, rompe el pacto, se entrega a la idolatr\u00ed\u00ada y a todo tipo de injusticias y se ve duramente azotado por el castigo divino; se perfila as\u00ed\u00ad la amarga experiencia del destierro. El profeta no puede resignarse y mira hacia el final: alguien comprender\u00e1 su delito y se convertir\u00e1 a Yhwh. De aqu\u00ed\u00ad la visi\u00f3n prof\u00e9tica del \u2020\u0153resto de Israel\u2020\u2122, con el que Yhwh volver\u00e1 a proponer una alianza definitiva y total.<br \/>\nLos profetas anteriores al destierro, cuando hablan del \u2020\u0153resto\u2020\u2122 entienden dos cosas. El llamado \u2020\u02dcresto hist\u00f3rico\u2020\u2122, es decir, aquella parte del pueblo que sobrevive a una cat\u00e1strofe concreta: as\u00ed\u00ad, por ejemplo, en Am 5,15, donde de la destrucci\u00f3n del pueblo parece surgir un germen de esperanza. Y tambi\u00e9n el \u2020\u0153resto escatol\u00f3-gico\u2020\u009d, que se salvar\u00e1 al final de los tiempos y que es llamado \u2020\u0153santo\u2020\u009d; naturalmente, esta concepci\u00f3n est\u00e1 presente de forma particular en Isa\u00ed\u00adas, donde el \u2020\u0153resto\u2020\u2122 es llamado \u2020\u0153santo\u2020\u2122 porque participa de aquella santidad que pertenece s\u00f3lo a Dios. El mes\u00ed\u00adas futuro ser\u00e1 el rey de este \u2020\u02dcresto\u2020\u2122. A menudo el \u2020\u0153resto\u2020\u009d y el mes\u00ed\u00adas se describen en Isa\u00ed\u00adas con los mismos t\u00e9rminos.<br \/>\nDespu\u00e9s del destierro aparece un tercer concepto, el de \u2020\u0153resto fiel\u2020\u009d: aquella parte del pueblo que vive bajo los ojos de Dios y que es llamada tambi\u00e9n siervo de Yhwh, como veremos m\u00e1s espec\u00ed\u00adficamente, sobre todo en la segunda parte del profeta Isa\u00ed\u00adas, ya que cumple con la misi\u00f3n que Dios le ha confiado (mfra, \/<br \/>\nIII, 3].<br \/>\n2023<br \/>\ne) Mesianismo real en el judaismo.<br \/>\nLa tradici\u00f3n del mesianismo real se ha conservado tambi\u00e9n en el judaismo, como aparece en los Salmos de Salom\u00f3n (17 y 18,7-9) y, naturalmente, en los textos rab\u00ed\u00adnicos. Que el mes\u00ed\u00adas dav\u00ed\u00addico es trascendente respecto a los reyes precedentes, se afirma de diversas maneras: en el ideal de perfecci\u00f3n religiosa y moral que ha de encarnar; en la paz y la felicidad que su reinado traer\u00e1 a los hombres; en la universalidad y perpetuidad de la salvaci\u00f3n que va a proporcionar. Pero se trata siempre de un reinado terreno, aun cuando la l\u00f3gica rab\u00ed\u00adnica lo vea ya como una preparaci\u00f3n inmediata para el reino esca-tol\u00f3gico. Con alguna que otra excepci\u00f3n, incide en la experiencia hist\u00f3rica de Israel. Pero hay excepciones. Y son aquellos textos en los que la figura del descendiente de David va unida a la del Hijo del hombre, como ocurre en las par\u00e1bolas de Henoc. Al contrario, en el poemaque el Targum Yerusalmi a\u00f1ade a Ex 12,42 es la figura del hombre que viene sobre las nubes del cielo la que se une a la del mes\u00ed\u00adas dav\u00ed\u00addico (unida a su vez a un Mois\u00e9s redivivo).<br \/>\n2024<br \/>\nf) Jes\u00fas, mes\u00ed\u00adas e hijo de David.<br \/>\nEn todos los escritos del NT hay huellas del mesianismo real, especialmente en aquellos libros en los que el t\u00e9rmino \u2020\u02dcmes\u00ed\u00adas\u2020\u2122, en griego jrist\u00f3s, conserva su valor de t\u00ed\u00adtulo mesi\u00e1ni-co. Pablo prefiere considerara Jes\u00fas como el Hijo, el Se\u00f1or, la imagen del Padre, la Sabidur\u00ed\u00ada, el nuevo Ad\u00e1n, concediendo poca importancia al t\u00ed\u00adtulo \u2020\u0153Cristo\u2020\u009d.<br \/>\nJ. Coppens (Le messianisme royal, 153-155) descubre cinco relecturas del mesianismo real en el NT. La primera relectura expl\u00ed\u00adcita del mesianismo real se encuentra en los Hechos de los Ap\u00f3stoles. Los evangelios de la infancia conservan una teolog\u00ed\u00ada muy arcaica, rica en esperanzas me-si\u00e1nicas populares y heredera del mesianismo real cl\u00e1sico, por lo que Jes\u00fas, \u2020\u0153Cristo Se\u00f1or, pone de relieve la dignidad real del mes\u00ed\u00adas. La relectura joanea del cuarto evangelio conserva los temas del mesianismo real, pero trasladados a un plano superior, espiritual, que el mismo evangelio caracteriza con el concepto de \u2020\u0153verdad\u2020\u2122. La relectura sacerdotal del mesianismo real est\u00e1 presente ya en Juan, que intenta valorizar las tradiciones jud\u00ed\u00adas del mesianismo sacerdotal; pero est\u00e1 atestiguada sobre todo en la carta a los Hebreos. La quinta relectura, la m\u00e1s importante y expl\u00ed\u00adcita, se encuentra en el Apocalipsis de Juan: se pone el acento en el aspecto real del mes\u00ed\u00adas y en la influencia de su obra en el curso de la historia, incluso profana.<br \/>\nEstas relectu ras sit\u00faan la realeza de Cristo en el m\u00e1s all\u00e1, proclamando a Jes\u00fas rey, especialmente a partir de la resurrecci\u00f3n y de la parus\u00ed\u00ada. Luego ponen el reino en su totalidad al final de los tiempos, cuando coincidir\u00e1n el remado de Dios con el reinado de Cristo. Y, finalmente, tienden a espiritualizar el reino del Se\u00f1or y a sacra-lizar el reino del mes\u00ed\u00adas, especialmente la carta a los Hebreos.<br \/>\nEn conclusi\u00f3n, la comunidad cristiana primitiva ve en Jes\u00fas el cumplimiento de las profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas veterotestamentarias: naturalmenteA a trav\u00e9s de la reflexi\u00f3n hecha por la tradici\u00f3n, incluso oral, durante la que hoy se ha dado en llamar la \u00e9poca intertestamentaria. J. Coppens habla de la realizaci\u00f3n de las \u2020\u0153intenciones\u2020\u2122 profundas de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, que se pueden captar a la luz de una lectura total de las Escrituras, a la luz de las \u2020\u0153armon\u00ed\u00adas de los dos testamentos.<br \/>\nSobre la concepci\u00f3n del Jes\u00fas \u2020\u0153mes\u00ed\u00adas, como dec\u00ed\u00adamos, estuvieron siempre divididos los jud\u00ed\u00ados y los cristianos. Podemos citar dos ejemplos: uno se remonta a los padres de la Iglesia, san Justino, en el Di\u00e1logo con Trif\u00f3n, y el otro moderno, D. Flusser, Jes\u00fas.<br \/>\nSiempre ha formado parte de la fe cristiana la convicci\u00f3n de la mesiani-dad de Jes\u00fas, preparada por los anuncios mesi\u00e1nicos del AT. En la ex\u00e9gesis actual cambia el modo de interpretar las profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas del AT. Hoy se prefiere hablar de \u2020\u0153historia de la tradici\u00f3n\u2020\u009d (N. Loh-fink) o de \u2020\u0153actualizaci\u00f3n\u2020\u009d (A. Drey-fus) o de \u2020\u0153sentido pleno\u2020\u009d (P. Grelot, J. Coppens). Se trata de una manera distinta de interpretar, pero no de anular su significado. La lectura cristiana del AT no se sit\u00faa al lado de la hist\u00f3rica, sino en la l\u00f3gica interna de la lectura hist\u00f3rica.<br \/>\nPero queda a\u00fan un gran interrogante, que es \u00e9ste: \u00bfen qu\u00e9 medida el mismo Jes\u00fas se atribuy\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo el t\u00ed\u00adtulo de mes\u00ed\u00adas y mostr\u00f3 en su persona el cumplimiento de las esperanzas mesi\u00e1nicas tradicionales? Para ello tenemos que interrogar a los evangelios sin\u00f3pticos, los cuales, le\u00ed\u00addos con el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00ad-tico, est\u00e1n en disposici\u00f3n de darnos una respuesta. De ordinario se citan tres textos, que merecen una atenci\u00f3n particular, de los que el m\u00e1s importante es el tercero: Mc 12,35-37 y par; Mt 22,41-46 y par; Mc 14,61-62 y par [1 Marcos II].<br \/>\n2025<br \/>\nEn Mc 14,61-62 se recoge la respuesta de Jes\u00fas al sumo sacerdote durante el proceso religioso. Jes\u00fas responde: \u2020\u0153Yo soy!, y ver\u00e9is al Hijo del hombre sentado a la diestra del Todopoderoso y venir entre las nubes del cielo. La pregunta de Caifas se refer\u00ed\u00ada ciertamente a las promesas mesi\u00e1nicas. \u2020\u02dccEres t\u00fa el mes\u00ed\u00adas, el Cristo&#8230;?\u2020\u009d Como se sabe, mes\u00ed\u00adas y Cristo son sin\u00f3nimos. En el mismo texto la alusi\u00f3n al personaje misterioso de Dan 7,13-14, del que luego hablaremos, muestra c\u00f3mo Jes\u00fas ve el cumplimiento de ambas profec\u00ed\u00adas en su persona.<br \/>\nEn el momento en que Jes\u00fas comienza su ministerio, el mesianismo real hab\u00ed\u00ada agotado la tarea que le hab\u00ed\u00ada confiado la Providencia en la historia de la salvaci\u00f3n. Jes\u00fas prefiere subrayar otros aspectos del salvador esperado. El aspecto del mes\u00ed\u00adas-rey va unido al reinado escatol\u00f3gico, cuya realizaci\u00f3n la fe neotestamen-tria relaciona con la segunda venida de Jes\u00fas al final de los tiempos. En la \u00e9poca de Jes\u00fas la realeza terrena pierde importancia, mientras que la adquiere la realeza divina.<br \/>\nSer\u00e1 Dios mismo el que realice este acontecimiento futuro. Es verdad que Dios se servir\u00e1 de un mediador. Algunos textos hacen pensar en un profeta \u2020\u0153doliente, otros en un ser \u2020\u0153trascendente. Es lo que J. Coppens llama el \u2020\u0153relieve prof\u00e9tico\u2020\u009d y el \u2020\u0153relieve apocal\u00ed\u00adptico\u2020\u009d del mesianismo.<br \/>\n2026<br \/>\n3. Mesianismo prof\u00e9tico.<br \/>\nCon el destierro el mesianismo real entra en crisis y se acent\u00faa cada vez m\u00e1s la esperanza en un reino que Dios mismo inaugurar\u00e1 sin necesidad de intermediarios. Es lo que se designa como \u2020\u0153mesianismo sin mes\u00ed\u00adas, y que trataremos aparte (mfra, \/ IV]. Pero algunos textos parecen so\u00f1ar para esta \u00e9poca futura con la llegada de un profeta ideal, de un profeta escatol\u00f3-gico con la misi\u00f3n de preparar la llegada del Se\u00f1or. Y esto es lo que se designa como \u2020\u0153mesianismo prof\u00e9tico: ese profeta se llamar\u00e1 \u2020\u0153nuevo Mois\u00e9s\u2020\u009d o<br \/>\n\u2020\u0153siervo del Se\u00f1or. Quiz\u00e1 la expresi\u00f3n m\u00e1s importante la tengamos en los \u2020\u0153cantos del siervo; pero ya en<br \/>\nlas tradiciones deuteron\u00f3-micas se hablaba de un profeta semejante a Mois\u00e9s, y luego, en los escritos de \/<br \/>\nMalaqu\u00ed\u00adas, de un mensajero precursor del mes\u00ed\u00adas.<br \/>\n2027<br \/>\na) El profeta escatol\u00f3gico, nuevo Mois\u00e9s.<br \/>\nLa esperanza en esta figura, un profeta del final de los tiempos parecido a Mois\u00e9s, hunde sus ra\u00ed\u00adces en el libro del Deuteronomio (Dt 18,15; Dt 18,18): \u2020\u0153El Se\u00f1or, tu Dios, suscitar\u00e1 de en medio de ti, entre tus hermanos, un profeta como yo, al que deb\u00e9is obedecer&#8230; Yo les suscitar\u00e9 de en medio de sus hermanos un profeta como t\u00fa; pondr\u00e9 mis palabras en su boca, y \u00e9l les dir\u00e1 todo lo que yo le mande\u2020\u2122.<br \/>\nVuelve luego esta esperanza en la \u00e9poca intertestamentaria, en la documentaci\u00f3n de Qumr\u00e1n y de Flavio Josefo. En la Regla de la comunidad, por ejemplo, se habla de la \u2020\u0153venida del profeta\u2020\u009d y del mes\u00ed\u00adas de Aar\u00f3n y de Israel. En Qumr\u00e1n se le identifica con el \u2020\u0153maestro de justicia. Flavio Josefo habla de dos cabecillas revolucionarios, Teudas y el egipcio, que se presentan como dos profetas y liberadores. Adem\u00e1s, los samaritanos pensaban en Dt 18,15.18 como en el anuncio del mes\u00ed\u00adas que ellos esperaban, el ta\u2020\u2122eb o \u2020\u0153aquel que vuelve y lo restaura todo\u2020\u2122.<br \/>\nPero tambi\u00e9n dentro de la Biblia se puede pensar que el or\u00e1culo del Trito-lsa\u00ed\u00adas (Is 61,1-3) se refiere a esta esperanza en un profeta ideal, al que Dios llenar\u00e1 de su Esp\u00ed\u00adritu y mandar\u00e1 a \u2020\u0153evangelizar a los pobres\u2020\u009d; y que la venida del profeta Elias, mensajero escatol\u00f3gico, se refiere precisamente a la esperanza en este Mois\u00e9s que vendr\u00e1 a renovar los prodigios del \u00e9xodo.<br \/>\n2028<br \/>\nb) El profeta escatol\u00f3gico, siervo del Se\u00f1or.<br \/>\nLa larga serie de figuras b\u00ed\u00adblicas del \u2020\u0153justo doliente\u2020\u009d alcanza su cima con las profec\u00ed\u00adas del siervo del Se\u00f1or que da su vida en sacrificio (Is 53,10) y de esta forma obtiene la justificaci\u00f3n para la muchedumbre Is 53,1 lss) y una asombrosa glorificaci\u00f3n (52,13). Estos cantos se encuentran en la segunda parte de Isa\u00ed\u00adas (Is 40-55). Los autores distinguen cuatro pasajes: 41,1-4; 49,1-6; 50,4-9; 52,13-53,12. Naturalmente, no podemos discutir aqu\u00ed\u00ad todos los problemas que estos cuatro cantos plantean a la ex\u00e9gesis [\/Is III]; pero nos detendremos brevemente en el cuarto (Is 52,13-53,12), para captar el papel que se le concede al sufrimiento del siervo en la realizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n.<br \/>\nV\u00ed\u00adctima inocente, se ofrece en sacrificio de expiaci\u00f3n (Is 5,10); toma sobre s\u00ed\u00ad el pecado de todos, los \u2020\u0153justifica\u2020\u2122 (Is 53,11-12). Detr\u00e1s de esta situaci\u00f3n de sufrimiento del siervo est\u00e1 la experiencia del sufrimiento realizada por los \u2020\u02dcanaw\u00ed\u00adm durante el destierro. Fieles a la ley, estos disc\u00ed\u00adpulos de los profetas sufrieron el castigo debido por los pecados del pueblo. Su llanto lleno de angustia resuena en m\u00e1s de un salmo (Sal 44; Sal 74; Sal 79). No cabe duda de que este \u2020\u0153resto\u2020\u009d de los justos, verdadera alma de la naci\u00f3n, llamados por Dios para convertir a sus compatriotas, pero a menudo rechazados por ellos (pensemos en Jerem\u00ed\u00adas), entregados a la muerte por los pecados de los dem\u00e1s, son el verdadero Israel, siervo del Se\u00f1or (Is 41,8-16 cf Is 49,3). Podr\u00ed\u00adan muy bien personificarse con los rasgos del siervo. Este profeta, que exp\u00ed\u00ada con sus sufrimientos los pecados de la muchedumbre (Is 53), tendr\u00e1 tambi\u00e9n el papel de mediador de la alianza para el pueblo futuro (Is 42,6).<br \/>\nPara el targum, por otra parte, este profeta es claramente el mes\u00ed\u00adas. Al comienzo del canto cuarto se expresa con claridad esta identificaci\u00f3n: \u2020\u0153Ac aqu\u00ed\u00ad que mi siervo prosperar\u00e1\u2020\u009d (Is 52,13); y todo el poema se explica en relaci\u00f3n con el mes\u00ed\u00adas, aun cuando el autor hace todos los esfuerzos posibles por aplicar al mes\u00ed\u00adas m\u00e1s bien lo que se dice de honor\u00ed\u00adfico y glorioso y por ver en otro distinto al sujeto de los sufrimientos. La interpretaci\u00f3n del texto del targum es, por tanto, muy distinta de la que se encuentra en el NT, donde se muestra a Jes\u00fas \u2020\u0153entregado por nuestros pecados\u2020\u2122 (Rm 4,25), \u2020\u0153que se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por nuestros pecados\u2020\u2122 (Ga 1,4), que \u2020\u0153se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por m\u00ed\u00ad\u2020\u009d (Ga 2,20).<br \/>\nPero la plegaria del mes\u00ed\u00adas por su pueblo a fin de obtener el perd\u00f3n de los pecados, que encontramos en el targum (Is 53,4; Is 53,6; Is 53,11; Is 53,12), es una novedad que vale la pena subrayar. El siervo toma, carga sobre s\u00ed\u00ad e intercede por los pecados del pueblo. El NT encontrar\u00e1 en estas expresiones un apoyo para elaborar su doctrina sobre la redenci\u00f3n, mostrando a Jes\u00fas solidario con los pecadores.<br \/>\nEsta tradici\u00f3n cristaliza los datos de una experiencia y une a los \u2020\u02dcanawim con la pasi\u00f3n de Cristo. Es la misma experiencia que se encuentra en los salmos del sufrimiento; y por eso estos salmos y los cantos del siervo convergen para fundamentar prof\u00e9ticamente en las Escrituras el hecho de la pasi\u00f3n de Cristo. La afinidad de estos textos ha sido subrayada particularmente por A. Gelin (Los pobres de Yav\u00e9, Nova Terra, Barcelona 1963).<br \/>\n2029<br \/>\nc) Jes\u00fas, profeta escatol\u00f3gico y siervo del Se\u00f1or.<br \/>\nAlgunos piensan que Jes\u00fas demostr\u00f3 que ten\u00ed\u00ada conciencia de ser el profeta parecido a Mois\u00e9s -del que habla Dt 18,5-1 9- en la escena de la transfiguraci\u00f3n, cuando la voz del cielo dijo: \u2020\u0153iEscuchadlo!\u2020\u009d; \u00e9sta ser\u00ed\u00ada un eco de las palabras deuteron\u00f3micas, que invitaban a escuchar sin reservas al profeta escatol\u00f3gico. Otros piensan que la identificaci\u00f3n de Jes\u00fas con el profeta de Dt 18, que se encuentra en el NT por primera vez en dos textos de los Hechos (3,22-23 y 7,37ss), es de origen redaccional. El primer texto de los Hechos se refiere al discurso de Pedro al pueblo de Jerusal\u00e9n despu\u00e9s de la curaci\u00f3n del cojo en la Puerta Hermosa del templo; en \u00e9l se recogen las palabras de Mois\u00e9s refiri\u00e9ndDIAS a Cristo. El segundo, por el contrario, pertenece al discurso de Esteban, que ve realizadas en Jes\u00fas las palabras sobre el profeta que hab\u00ed\u00ada de venir. No se dice que Jes\u00fas haya tenido conciencia clara de ser el profeta escatol\u00f3gico esperado; pero la verdad es que interpret\u00f3 su misi\u00f3n a la luz de la esperanza del mes\u00ed\u00adas escatol\u00f3gico, cuya esperanza era muy viva en su tiempo.<br \/>\nEs significativo que en la sinagoga de Nazaret, precisamente al comienzo de su misi\u00f3n, Jes\u00fas muestre que se cumplen en \u00e9l las palabras del Trito-lsa\u00ed\u00adas sobre el profeta ideal esperado (Lc 4,16-21). En cambio, por lo que se refiere a la profec\u00ed\u00ada del siervo del Se\u00f1or, notemos c\u00f3mo, para el evangelista Marcos, Jes\u00fas es el \u2020\u0153justo doliente, seg\u00fan demuestran las m\u00faltiples referencias a los cantos del siervo que se encuentran en el relato de la pasi\u00f3n. Para Marcos Jes\u00fas es el \u00faltimo (\u00e9sjaton) enviado por el Padre, el \u2020\u0153hijo querido\u2020\u009d (12,6). Muere por haberse declarado \u2020\u0153hijo del Bendito\u2020\u2122 (14,61), y como tal es reconocido en la muerte (15,39). El sufrimiento y la muerte de Jes\u00fas son la realizaci\u00f3n de la tradici\u00f3n del \u2020\u0153justo doliente.<br \/>\nEs la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica la que subraya la necesidad del sacrificio personal y su fecundidad en el marco del designio de Dios: Isaac conducido al sacrificio; Jos\u00e9 vendido por sus hermanos y convertido luego en su salvador; Mois\u00e9s rechazado por aquellos a los que quer\u00ed\u00ada liberar. Mois\u00e9s no sufre el martirio, pero est\u00e1 dispuesto a aceptarlo para salvar a su pueblo, por el cual intercede continuamente. El parece la figura m\u00e1s cercana al \u2020\u0153var\u00f3n de dolores\u2020\u009d, al \u2020\u0153justo\u2020\u2122 que padece un sufrimiento y acepta una expiaci\u00f3n vicaria. Est\u00e1n los profetas perseguidos, los justos que sufren, de cuya oraci\u00f3n est\u00e1 lleno el Salterio. Est\u00e1 Jerem\u00ed\u00adas, que, seg\u00fan la doctrina de los padres, constituye un verdadero \u2020\u0153tipo\u2020\u009d del mes\u00ed\u00adas y de un mes\u00ed\u00adas doliente. Seg\u00fan algunos exe-getas, la vida del profeta Jerem\u00ed\u00adas sirvi\u00f3 al D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas para trazar el cuadro dram\u00e1tico del siervo del Se\u00f1or, perseguido hasta la muerte (Is 53,7 y Jr 11,19). Hoy se hace cada vez m\u00e1s insistente la idea de la dependencia de varios salmos del libro del profeta Isa\u00ed\u00adas. La pasi\u00f3n de Jes\u00fas se describe con el lenguaje de los cantos del siervo del Se\u00f1or; \u00e9stos, a su vez, se basan en los famosos textos de las confesiones de Jerem\u00ed\u00adas.<br \/>\nEl NT subraya los dos aspectos principales del mesianismo prof\u00e9tico; uno muy realista: el destino tr\u00e1gico de Jes\u00fas; el otro m\u00e1s espiritual: el sentido de su vida y de su muerte. De esta forma Jes\u00fas podr\u00e1 hacer de \u00e9l en cierto modo el programa de su vida, relacionando su anuncio evang\u00e9lico con Is 61,1-2 y su pasi\u00f3n con Is 53.<br \/>\n2030<br \/>\n4. Mesianismo apocal\u00ed\u00adptico.<br \/>\n2031<br \/>\na) El hijo del hombre de Dan 7,13.<br \/>\nEn la tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica, Daniel ve aparecer en visi\u00f3n al \u2020\u0153hijo del hombre\u2020\u2122 sobre las nubes del cielo Dn 7,13), recibiendo el imperio universal (Dn 7,14). De todo el contexto se deduce que la conclusi\u00f3n y el paso de los cuatro reinos humanos al reino de Dios no se llevar\u00ed\u00ada a cabo sin la colaboraci\u00f3n de un enviado particular por parte de Dios. Por tanto, la visi\u00f3n no es s\u00f3lo escatol\u00f3gica, sino mesi\u00e1nica. Pero en la visi\u00f3n se habla de la colaboraci\u00f3n que el \u2020\u0153anciano\u2020\u009d recibir\u00e1 de un hijo del hombre y de los santos.<br \/>\nEl problema m\u00e1s discutido es \u00e9ste: \u00bfhay que entender al hijo del hombre en sentido colectivo, es decir, de los Santos, o es una persona particular y distinta, que quiz\u00e1 haya que relacionar con el mes\u00ed\u00adas? La interpretaci\u00f3n tradicional ve en el hijo del hombre una colectividad, la personificaci\u00f3n de los \u00e1ngeles, a los que, como dice J. Coppens, se recuerda tambi\u00e9n a menudo en otras partes del libro de Daniel. Esta interpretaci\u00f3n no es infundada si se piensa en la categor\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de la llamada \u2020\u0153personalidad corporativa. Pero no tiene debidamente en cuenta, adem\u00e1s del gran uso que de ella hace Jes\u00fas (s\u00f3lo en Mc se encuentra 14 veces), otros muchos datos de orden personal que afloran en el texto.<\/p>\n<p>A. Feuillet piensa que Daniel se refiere a la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica precedente, de manera particular a Eze-quiel y al uso notable (hasta 93 veces) que \u00e9l hace de ben \u2020\u02dcadam (hijo del hombre). Y concluye as\u00ed\u00ad: \u2020\u0153El personaje misterioso del hijo del hombre es una especie de manifestaci\u00f3n visible del Dios invisible&#8230;; pertenece a la esfera de lo divino y es como una encarnaci\u00f3n de la gloria divina, como la imagen humana contemplada por Ezequiel\u2020\u009d(A. Feuillet, Le Fils de l\u2020\u2122homme de Daniel et la tradition biblique, en \u2020\u0153RB\u2020\u009d 60 [1953] 189).<br \/>\nEl paso continuo de una concepci\u00f3n colectiva a una concepci\u00f3n personal prosigue en la literatura b\u00ed\u00adblica del judaismo, tambi\u00e9n en lo relativo al mesianismo. El D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas, durante el destierro, comunica la persuasi\u00f3n de que el depositario de las promesas mesi\u00e1nicas es el pueblo de Israel (Is 55,1-5). La idea de un me-s\u00ed\u00adas personal se expresa en la espera del hijo de David y en la concepci\u00f3n del autor de los cantos del siervo de Yhwh, que est\u00e1 tan cerca de la del hijo del hombre de Daniel. La figura del hijo del hombre en sentido personal aparece, despu\u00e9s del libro de Daniel, en el libro (eti\u00f3pico) de Henoc, llamado el Libro de las par\u00e1bolas (cc. 37-71).<br \/>\nLa interpretaci\u00f3n colectiva del hijo del hombre guarda cierta afinidad con la interpretaci\u00f3n colectiva del siervo de Yhwh. Se ha hecho una comparaci\u00f3n bastante sugestiva entre Is 52,13-53,12 por una parte y Dan 11,32-35 y 12,1-12 por otra. Efectivamente, el final del \u2020\u0153apocalipsis\u2020\u009d de Dan presenta a un grupo de justos y de doctos (maskilim) que ense\u00f1an a la gente y la conducen al cumplimiento de lajusticia (12,3), pero caen bajo la espada y son arrojados a las llamas (11,33); pero \u00e9ste los purifica (11,35; 12,10) y les permite conocer la gloria de la resurrecci\u00f3n (12,3), cuando el \u2020\u0153mundo futuro\u2020\u009d sucede al \u2020\u0153mundo presente\u2020\u009d. Este destino excepcional recuerda incluso en algunos detalles el del siervo doliente. Basta pensar en Is 52,13: \u2020\u0153Ac aqu\u00ed\u00ad que mi siervo prosperar\u00e1\u2020\u009d (o tendr\u00e1 \u00e9xito, o actuar\u00e1 con sabidur\u00ed\u00ada: yaskll). En Dan 11 -12 el mismo verbo da nombre al grupo de los maskilim (doctos). Tambi\u00e9n el siervo de Yhwh, herido de muerte y eliminado de la tierra de los vivos (Is 53,8), ha justificado a la muchedumbre (53,11) y ha compartido el bot\u00ed\u00adn con los poderosos (53,12). Es f\u00e1cil pensar que estas dos concepciones, a pesar de pertenecer a \u00e9pocas diversas y a dos mundos ideol\u00f3gicamente diferentes, guardan un estrecho parentesco. Una describe la fisonom\u00ed\u00ada terrena del \u2020\u0153resto de Israel\u2020\u009d, pero insiste en la fecundidad de su sufrimiento y en su papel escato-l\u00f3gico. La otra evoca en t\u00e9rminos simb\u00f3licos el destino ultraterreno del mismo \u2020\u0153resto\u2020\u009d: una vez entrado en la gloria del \u2020\u0153mundo futuro\u2020\u009d (Dn 12,2-3), se convierte en depositario del reino de Dios.<br \/>\nMas tambi\u00e9n la interpretaci\u00f3n personal asegura que ni el mes\u00ed\u00adas ni el hijo del hombre ni el siervo de<br \/>\nYhwh fueron concebidos como un ser divino, sino como un ser rico en dones y en ayudas por parte de<br \/>\nYhwh. Con todo, si estudiamos atentamente el contexto de la visi\u00f3n de Daniel, vemos que el hijo del<br \/>\nhombre avanza hacia el anciano procedente de las nubes del cielo (Dn 7,13).<br \/>\nConocemos el valor simb\u00f3lico de las nubes en la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. Del centenar de veces que aparece en la Biblia el t\u00e9rmino \u2020\u0153nube\u2020\u009d, al menos 70 veces indica una aparici\u00f3n o una presencia de Dios. Ciertamente, Daniel, al utilizar este t\u00e9rmino, quiso expresar la convicci\u00f3n de que en el hijo del hombre, en el mes\u00ed\u00adas, hab\u00ed\u00ada un ser que pertenec\u00ed\u00ada a la categor\u00ed\u00ada de lo divino. Por eso mismo la preparaci\u00f3n mesi\u00e1nica recibi\u00f3 con la visi\u00f3n dani\u00e9lica del hijo del hombre otro aspecto interesante. Si el mes\u00ed\u00adas en cuanto hombre ten\u00ed\u00ada que participar de los sufrimientos humanos, en cuanto manifestaci\u00f3n de lo divino ten\u00ed\u00ada que seguir siendo divinamente glorioso.<br \/>\nAc aqu\u00ed\u00ad por qu\u00e9 el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153Hijo del hombre\u2020\u009d se convierte en Jes\u00fas y en los ap\u00f3stoles en un t\u00ed\u00adtulo particularmente mesi\u00e1nico, capaz de manifestar al mes\u00ed\u00adas doliente y al mes\u00ed\u00adas glorioso.<br \/>\n2032<br \/>\nb) Jes\u00fas, Hijo del hombre.<br \/>\nLas cartas paulinas no hacen mucho uso de este t\u00ed\u00adtulo dado a Jes\u00fas, quiz\u00e1 tambi\u00e9n por la ambig\u00fcedad que pod\u00ed\u00ada crear en los cristianos procedentes del paganismo el t\u00e9rmino \u00e1nthr\u00f3pos, debido a las especulaciones a que hab\u00ed\u00ada dado lugar en el mundo helenista. Pablo prefiere recurrir al t\u00ed\u00adtulo \u2020\u0153Se\u00f1or\u2020\u009d y al t\u00ed\u00adtulo \u2020\u0153Cristo\u2020\u009d dentro del marco de una reinterpretaci\u00f3n y de una relectura del mesianismo real din\u00e1stico [1 Jesucristo III, 2c].<br \/>\nEn el evangelio de Juan la expresi\u00f3n aparece 13 veces, y en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica 69 veces. Marcos sobre todo hace gran uso de ella cuando presenta a Jes\u00fas como juez escatol\u00f3-gico y en el anuncio de la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n. Es probable que el mismo Jes\u00fas hiciera una relectura actualizante y viera realizada en s\u00ed\u00ad mismo la visi\u00f3n de Dan 7,13-14.<br \/>\nTeniendo en cuenta la ciencia humana progresiva de Jes\u00fas, cuando \u00e9l se dio cuenta con claridad del destino tr\u00e1gico que lo aguardaba, pensando en las Escrituras descubri\u00f3 en dos libros que le eran bastante familiares, el D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas y Daniel, dos figuras que parec\u00ed\u00adan ser su anticipaci\u00f3n. La del siervo doliente en 1s52,13-53,12 le permiti\u00f3 comprender el misterio de su muerte sacrificial y medir todo su alcance, abri\u00e9ndole ya la perspectiva de una futura glorificaci\u00f3n. La segunda, la del hijo del hombre de Dan 7,13- 14, le hizo vislumbrar de alguna manera una anticipaci\u00f3n y un anuncio prof\u00e9tico de esta exaltaci\u00f3n. Le permiti\u00f3 adem\u00e1s, por su cuadro celestial, liberar el mesianismo real de su car\u00e1cter terreno.<br \/>\nEs psicol\u00f3gicamente explicable que Jes\u00fas sintiera como suyas estas dos figuras en el momento en que ten\u00ed\u00ada lugar la pasi\u00f3n. La primera se perfil\u00f3 en el rito de la eucarist\u00ed\u00ada; la segunda fue evocada por Jes\u00fas cuando reaccion\u00f3 ante los jueces que lo condenaban a muerte anunciando la certeza de un retorno glorioso que habr\u00ed\u00ada de realizar la visi\u00f3n dani\u00e9lica de un hombre exaltado junto a Dios (J. Coppens, Le fus de l\u2020\u2122homme n\u00e9o-testamentaire&#8230;, 150).<br \/>\n2033<br \/>\nIV. MESIANISMO SIN MESIAS.<br \/>\nEl primero en hablar de \u2020\u0153mesianismo sin mes\u00ed\u00adashasido L. Ram-lot en su art\u00ed\u00adculo sobre el profetismo en el DBS VIII, 1180. Es el tema de Yhwh-rey que domina en muchos textos del AT, en los cuales est\u00e1 ausente la esperanza mesi\u00e1nica, mientras que se anuncia al mismo tiempo la inauguraci\u00f3n del reino de Dios. Las desilusiones que frecuentemente hab\u00ed\u00adan originado los reyes hicieron que el pueblo suspirara por una teocracia directa. Es la idea de la realeza de Dios que, por lo dem\u00e1s, atraviesa toda la Biblia y que est\u00e1 presente sobre todo en los llamados salmos de la realeza de Yhwh [1 Salmos IV, 6]. Yhwh es rey de Israel, en el sentido de que interviene eficazmente en favor de su pueblo sin ninguna necesidad de intermediarios. Por ejemplo, el Ps 24 dice: \u2020\u0153iOh puertas, alzad vuestros dinteles; alzaos, puertas eternas, que entre el rey de la gloria! \u00bfQui\u00e9n es el rey de la gloria? El Se\u00f1or, el h\u00e9roe, el poderoso; el Se\u00f1or, el h\u00e9roe de la guerra. Oh puertas, alzad vuestros dinteles; alzaos, puertas eternas, que entre el rey de la gloria! \u00bfQui\u00e9n esel rey de la gloria? El Se\u00f1or todopoderoso es el rey de la gloria\u2020\u009d (Sal 24,7-10). En estos vers\u00ed\u00adculos nos encontramos con tres t\u00ed\u00adtulos importantes de Dios: melek ha ka bod (rey de la gloria), es decir, el rey de reyes, el rey supremo; Yhwh gibb\u00f3r (el Se\u00f1or h\u00e9roe), y Yhwh seba\u2020\u2122\u00f3t (el Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos). Pero casi una tercera parte del Salterio, seg\u00fan alg\u00fan autor, sirvi\u00f3 quiz\u00e1 para la liturgia de entronizaci\u00f3n del rey escatol\u00f3gico.<br \/>\nProfetas de un \u2020\u0153mesianismo sin me-s\u00ed\u00adas\u2020\u009d son Isa\u00ed\u00adas, el Segundo Isa\u00ed\u00adas, Zacar\u00ed\u00adas&#8230;<br \/>\nEn el templo Dios se le aparece a Isa\u00ed\u00adas como rey supremo, a quien obedecen los esp\u00ed\u00adritus celestiales, los seres humanos y las cosas todas. El vive en un mundo lejano e inaccesible; pero tambi\u00e9n en el templo de Jerusal\u00e9n, servido por los serafines, que no se atreven a mirar su rostro y proclaman su santidad infinita. Dios est\u00e1 presente con su gloria en todas pactes, pero especialmente en medio del pueblo. La visi\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas hace pensar.en una celebraci\u00f3n lit\u00fargica, quiz\u00e1 en la fiesta de la realeza de Yhwh. El Segundo Isa\u00ed\u00adas presenta la esperanza mesi\u00e1nica como un retorno a la tierra prometida, y en su visi\u00f3n del \u2020\u0153segundo \u00e9xodo\u2020\u009d Dios se aparece como \u00fanico creador del mundo y Se\u00f1or de la historia de Israel. El mensaje de este profeta, a diferencia del de los dem\u00e1s, est\u00e1 centrado por completo en la persona del mismo Se\u00f1or: \u2020\u0153Yo, el Se\u00f1or, te he llamado para la justicia&#8230;\u2020\u009d (42,6); \u2020\u0153Esto dice el Se\u00f1or, tu redendor, el Santo de Israel: Yo soy el Se\u00f1or, tu Dios, el que te ense\u00f1a lo que te da \u00e9xito y te indica el camino que debes seguir&#8230;\u2020\u009d (48,17).<br \/>\nTenemos adem\u00e1s una alusi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita tambi\u00e9n en el profeta Zacar\u00ed\u00adas cuando nos describe la aparici\u00f3n solemne de Yhwh en los valles de Jerusal\u00e9n y la llegada de las naciones paganas que acuden todos los a\u00f1os para adorar al rey, al Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos, y para celebrar la fiesta de las chozas (Za 2,14-16).<br \/>\nEstos profetas, que ven la \u2020\u0153venida de Dios\u2020\u009den persona, est\u00e1n muy cerca del misterio de la encarnaci\u00f3n.<br \/>\n2034<br \/>\nV. MESIANISMO COMO PRINCIPIO-ESPERANZA.<br \/>\nVolvamos ahora a las alusiones hechas al principio (supra, \/1]. El mesianismo es la categor\u00ed\u00ada que hoy, m\u00e1s que cualquier otra, permite captar y expresar el n\u00facleo del mensaje b\u00ed\u00adblico, que tiene como finalidad transformar las relaciones entre los hombres y el mundo mismo.<br \/>\nEsta situaci\u00f3n no es s\u00f3lo b\u00ed\u00adblica, sino universal; es un fen\u00f3meno t\u00ed\u00adpico de todo grupo o sociedad en transformaci\u00f3n y en crisis. Si se tiene aunque s\u00f3lo sea un contacto superficial con los movimientos mesi\u00e1nicos que han surgido en estos \u00faltimos a\u00f1os, sobre todo en los pa\u00ed\u00adses del tercer mundo, se ve c\u00f3mo en el origen de toda revoluci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica o militar hay g\u00e9rmenes de renovaci\u00f3n religiosa, que tienen todos ellos unos elementos constantes. A. Rizzi (en Es perienze di base, 59-80) los describe de este modo: a) la situaci\u00f3n de crisis en que llega a encontrarse un pueblo; b) los que sufren la crisis son sobre todo los grupos subalternos; c) ellos se expresan a trav\u00e9s de la figura de un profeta-leader que toma la direcci\u00f3n del movimiento; d) su mensaje est\u00e1 arraigado en el pasado y, en particular, en el \u2020\u0153mito de los or\u00ed\u00adgenes, mientras que la \u00e9poca mesi\u00e1nica se ve como un retorno a aquellos or\u00ed\u00adgenes felices y paradis\u00ed\u00adacos; e) tambi\u00e9n en el cristianismo la tensi\u00f3n mesi\u00e1nica est\u00e1 vinculada al retorno a los or\u00ed\u00adgenes: el fin ser\u00e1 como el principio; 19 estos diversos grupos se unen entre s\u00ed\u00ad superando sus divisiones y constituyendo juntos un solo pueblo.<br \/>\nLa situaci\u00f3n religiosa que vivi\u00f3 el pueblo de Israel vuelve a presentarse en todos los pueblos. En la Biblia se nos habla de los or\u00ed\u00adgenes felices del hombre y del mundo, \u2020\u0153qualis esse debet, en Gen 1-2; y, por el contrario, del mundo como es en realidad, a consecuencia de una culpa original, en Gen 3. Por otra parte, la \u00e9poca mesi\u00e1nica se describe siempre en los profetas como un retorno al Ed\u00e9n. Es interesante observar c\u00f3mo todas las teolog\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n m\u00e1s recientes ven en una intervenci\u00f3n de Dios el acto determinante de la construcci\u00f3n de este mundo nuevo, precisamente como en la historia b\u00ed\u00adblica.<br \/>\n\u2020\u0153Los acontecimientos mesi\u00e1nicos de liberaci\u00f3n en el AT no fueron el resultado de la eficiencia humana, sino m\u00e1s bien un don, un acto de fuerza, que trascend\u00ed\u00ada las posibilidades concretas de la historia\u2020\u2122 (R. Alves, Teolog\u00ed\u00ada de la esperanza humana, 144).<br \/>\nEn el AT, el Deuteronomio marca la situaci\u00f3n existencial hist\u00f3rica de Israel: el don de la tierra por parte de Dios est\u00e1 condicionado a la adhesi\u00f3n a la alianza y a la fidelidad del pueblo a la ley. Pero no ha habido un momento de su historia en que el pueblo haya entrado en la tierra prometida, porque no ha habido tampoco un solo momento en que el pueblo haya sido fiel a la alianza (Dt 8).<br \/>\nLas profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas son un relanzamiento de la alianza m\u00e1s all\u00e1 de las ca\u00ed\u00addas y de las desilusiones del presente. Ese relanzamiento, que el Deuteronomio realiza en el \u2020\u0153siempre futuro\u2020\u2122 de cada d\u00ed\u00ada (hoy\u2020\u2122), fue luego enfatizado por los profetas en el futuro de una nueva \u00e9poca nacional (y universal).<br \/>\n\u2020\u0153La alianza es responsabilidad, es humanidad adulta, es felicidad a un alto precio\u2020\u2122 (A. Rizzi, Messianismo nella vita quotidiana, 30). Vale para todos los hombres lo que dice A. Rizzi de Israel: \u2020\u0153El presente es el ser, la situaci\u00f3n de injusticia y de miseria; el pasado es el deber ser que ha quedado sin actuar; el futuro es el deber ser que es propuesto de nuevo como posibilidad abierta todav\u00ed\u00ada\u2020\u009d (Dt 24). De esta forma el mesianismo es un principio-esperanza para todos.<br \/>\n2035<br \/>\nBIBL.: AA.W., Esperienza di base, Borla, Roma 1977; AA.W., Ilmessianismo, Paideia, Brescia 1966;<br \/>\nCazelles H., II messia della Bib-bia, Borla, Roma 1981; Cimosa M., Isaia, \u00c2\u00a1\u2020\u02dcevangelista dell\u2020\u2122Emmanuele,<br \/>\nDehoniane, Nap\u00f3les 1983; Coppens J., Le messianisme et sa releve proph\u00e9tique, Duculot, Gembloux<br \/>\n1974; Id, La f eleve apocalyptique du messianisme royal, Uni-versity Press, Lovaina 1981; Fabris R.,<br \/>\nMesianismo escaiol\u00f3gico y aparici\u00f3n de Cristo, en Diccionario Teol\u00f3gico \u00ed\u00adnter disciplinar III, Sig \u00faeme,<br \/>\nSalamanca 1982, 497-514; Gelin ?., Le idee dominanti del Vecchio Testamento, Ed. Pao-Hne, Roma 1952;<br \/>\nGrelot P., Sentido cristiano delAT, DDB, Bilbao 1967; Id, La speranza ebraica al tempo di Gesu, Borla,<br \/>\nRoma 1981; Rizzi ?., Messianismo nella vita quotidiana, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1981.<br \/>\nM. Cimosa<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[241] Referencia a la esperanza de que un Salvador, un mes\u00ed\u00adas, habr\u00e1 de venir a salvar. En general, es el cultivo de los sentimientos relacionados con un mes\u00ed\u00adas que se espera. B\u00ed\u00adblicamente es el com\u00fan denominador de los profetas que anuncia la salvaci\u00f3n y el salvador. De manera particular es un estilo o ambiente que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mesianismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMESIANISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-12183","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12183","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12183"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12183\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12183"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12183"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12183"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}