{"id":12207,"date":"2016-02-05T08:21:59","date_gmt":"2016-02-05T13:21:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/milenarismo\/"},"modified":"2016-02-05T08:21:59","modified_gmt":"2016-02-05T13:21:59","slug":"milenarismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/milenarismo\/","title":{"rendered":"MILENARISMO"},"content":{"rendered":"<p>[229]<\/p>\n<p>      Tendencia esot\u00e9rica a considerar el fin del mundo en determinado momento que tienen que ver con los mil a\u00f1os de un fen\u00f3meno c\u00f3smico indeterminado. En algunos momentos de la Historia o en algunos lugares se han divulgado las impertinentes y morbosas impresiones de que el mundo tiene un fin cercano y que es preciso averiguarlo leyendo con inteligencia los signos de los tiempos.<\/p>\n<p>    La idea parece apoyarse en una ingenua y falsa interpretaci\u00f3n del Apocalipsis (Apoc. 20. 1-10) o de tradiciones jud\u00ed\u00adas que se remontan a los tiempos anteriores a Cristo, como refleja al ap\u00f3crifo \u00abCuarto libro de Esdras\u00bb.<\/p>\n<p>    Parece que se extendi\u00f3 la idea en algunas zonas de Europa al llegar el a\u00f1o mil, lo cual es incierto, pues entonces no era usual la cronolog\u00ed\u00ada basada en el nacimiento de Cristo.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa creencia en un milenio, es decir, en mil a\u00f1os de bienaventuranza, aparece ya en escritos apocal\u00ed\u00adpticos jud\u00ed\u00ados anteriores al cristianismo. Se usa tambi\u00e9n el t\u00e9rmino \u00abquiliasmo\u00bb (del griego chillas  = mil). Aparece en dos formas: unos creen en mil a\u00f1os de bienaventuranza despu\u00e9s de la segunda venida de Cristo; otros esperan el milenio de bendici\u00f3n y justicia antes de la parus\u00ed\u00ada. Un texto b\u00ed\u00adblico clave es Ap 20,4, que deber\u00ed\u00ada interpretarse sin embargo en el contexto del simbolismo global del libro. >Ireneo de Lyon parece haber mantenido una interpretaci\u00f3n literal del mismo. > Agust\u00ed\u00adn de Hipona, renegando de visiones anteriores, espiritualiz\u00f3 la idea y rechaz\u00f3 la cruda forma en que aparec\u00ed\u00ada en el Apocalipsis de Pablo.  Incluso Jer\u00f3nimo, que no acepta el milenarismo, tampoco lo condena, \u00abporque muchos m\u00e1rtires y eclesi\u00e1sticos han mantenido tales cosas\u00bb. Aunque despu\u00e9s de Agust\u00ed\u00adn no vuelve a encontrarse el milenarismo en la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, reaparecer\u00e1 continuamente en las sectas y en los c\u00ed\u00adrculos no ortodoxos, como sigue estando presente en algunas sectas actuales y en ciertos fundamentalistas.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>Los \u00abmil a\u00f1os\u00bb de que habla el libro del Apocalipsis (Ap 20,1-7) se han interpretado de muchas maneras, a veces en relaci\u00f3n con otros textos b\u00ed\u00adblicos (cfr. Ez 36,40) y ap\u00f3crifos. Algunos Santos Padres (Ireneo, Pap\u00ed\u00adas, Tertuliano, Justino) se inclinaban por un per\u00ed\u00adodo de tiempo (\u00abmil a\u00f1os\u00bb) en que Cristo reinar\u00ed\u00ada sobre la tierra, antes del juicio final. Ser\u00ed\u00ada una victoria total contra el Anticristo. Esta opini\u00f3n se llam\u00f3 \u00abmilenarismo\u00bb o \u00abquiliasmo\u00bb (kilias = millar) y estaba muy en boga durante los siglos II-III, especialmente entre los judeocristianos.<\/p>\n<p>\tSan Agust\u00ed\u00adn interpreta los \u00abmil a\u00f1os\u00bb en sentido figurativo el triunfo de Cristo es ya el tiempo actual, entre su resurrecci\u00f3n y el juicio final. Los exegetas actuales ofrecen interpretaciones diversas. No se tratar\u00ed\u00ada de tiempo cronol\u00f3gico, sino de a modo de situaciones o aspectos de la lucha que se resuelve en la victoria de la vida bautismal hacia la resurrecci\u00f3n final.<\/p>\n<p>\tJunto a las explicaciones moderadas de los primeros tiempos, surgi\u00f3, ya desde el principio, otra opini\u00f3n m\u00e1s radical y heterodoxa, que imaginaba ese per\u00ed\u00adodo de a\u00f1os como felicidad paradis\u00ed\u00adaca e incluso a veces con toda serie de libertinajes. Probablemente debido a esa tonalidad materialista o exagerada, el milenarismo fue desapareciendo. La escuela de Alejandr\u00ed\u00ada, m\u00e1s espiritual, fue la gran opositora.<\/p>\n<p>\tUn \u00abmilenarismo\u00bb radical o exagerado ir\u00e1 surgiendo con diversas modalidades a trav\u00e9s de la historia. Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore (siglo XIII) lo aplica a la era del Esp\u00ed\u00adritu, que sucede a la de Cristo en un sentido de oposici\u00f3n a la Iglesia institucional. Algunos reformadores y especialmente alguna secta (como los testigos de Jehov\u00e1) se orientaron de nuevo hacia un milenarismo radical, con diversas interpretaciones.<\/p>\n<p>\tHoy el t\u00e9rmino \u00abmilenarismo\u00bb tiene tambi\u00e9n sentido anal\u00f3gico y propiamente no se refiere al contenido del Apocalipsis, aunque se citan sus textos en sentido literal. Se aplica a predicciones sobre la cercan\u00ed\u00ada del fin del mundo, cataclismos, etc., que tendr\u00ed\u00adan lugar al terminar un siglo o un milenio&#8230; De hecho, al final de siglo o de milenio han surgido siempre teor\u00ed\u00adas y fantas\u00ed\u00adas sobre un final del mundo, produciendo a veces suicidios colectivos. Algunas sectas y movimientos religiosos actuales tienen esta perspectiva de amenazas y cat\u00e1strofes, que s\u00f3lo superar\u00ed\u00adan quienes ingresaran en su grupo.<\/p>\n<p>\tHay que recordar que, seg\u00fan las predicciones de Jes\u00fas, la Iglesia tiene que pasar por grandes pruebas antes del final de los tiempos (cfr. Mt 24; Lc 18,8). Para llegar a la glorificaci\u00f3n final, que ser\u00e1 \u00abel cielo nuevo y la tierra nueva\u00bb (Ap 21,1), hay que pasar por la tribulaci\u00f3n de la cruz. Ser\u00e1 siempre tiempo privilegiado de santificaci\u00f3n y de evangelizaci\u00f3n, como vivencia del misterio pascual de Jes\u00fas, que es siempre de muerte y resurrecci\u00f3n y que se hace presente en todo el decurso de la historia de la Iglesia. \u00abEl Reino de Dios no se realizar\u00e1, por tanto, mediante un triunfo hist\u00f3rico de la Iglesia (cfr. Ap 13,8)&#8230; sino por una victoria de Dios sobre el \u00faltimo desencadenamiento del mal (cfr. Ap 20,7-10)\u00bb (CEC 677).<\/p>\n<p>Referencias Apocalipsis, escatolog\u00ed\u00ada, Jubileo, juicio universal, New Age, Reino, sectas, tercer milenio, testigos de Jehov\u00e1.<\/p>\n<p>Lectura de documentos CEC 675-677.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada E. BETENCOURT, Milenarismo, en Sacramentum Mundi (Barcelona, Herder, 1972ss) IV, 605-608; J. DANIELOU, Th\u00e9ologie du jud\u00e9ochristianisme (Tournai, Descl\u00e9e, 1958); H. DESROCHE, Sociolog\u00ed\u00ada de la esperanza (Barcelona, Herder, 1976); P. PRIGENT, L&#8217;Apocalipse de S.Jean (Lausana 1981).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>M. es la expectaci\u00f3n de un reino milenario de Cristo en la tierra, el cual ha de preceder al juicio final. Las concepciones que sirven de base a esa expectaci\u00f3n han adoptado diversas formas en el curso de la historia.<\/p>\n<p>1. El origen b\u00ed\u00adblico del milenarismo<br \/>\nLa base inmediata para el m. es Ap 20, 1-15. Una vez que el vidente ha descrito la ca\u00ed\u00adda de Babilonia, narra c\u00f3mo un \u00e1ngel encadena a Satan\u00e1s y lo arroja al abismo para mil a\u00f1os. Despu\u00e9s resucitan los muertos; \u00e9sta es la primera resurrecci\u00f3n. Los justos reinar\u00e1n con Cristo mil a\u00f1os en la tierra; y en ese tiempo el mal estar\u00e1 encadenado. Despu\u00e9s Satan\u00e1s quedar\u00e1 libre por breve tiempo para hacer la \u00faltima embestida contra el reino de Dios, pero entonces experimentar\u00e1 su derrota definitiva. Luego ha de seguir la resurrecci\u00f3n general: la \u00absegunda resurrecci\u00f3n\u00bb junto con el juicio final.<\/p>\n<p>En el primer siglo cristiano este relato fue interpretado en el sentido de las representaciones judeo-apocal\u00ed\u00adpticas. La literatura ap\u00f3crifa jud\u00ed\u00ada presenta la venida del Mes\u00ed\u00adas como principio de un tiempo perenne de abundancia y felicidad materiales para Israel. Desde final del siglo i d.C. algunos escritores defienden que a un reinado intermedio &#8211; temporalmente limitado &#8211; del Mes\u00ed\u00adas seguir\u00e1n el juicio final y el perfeccionamiento de todas las cosas. Seg\u00fan testimonios rab\u00ed\u00adnicos m\u00e1s antiguos la duraci\u00f3n de este reino ser\u00e1 de 1000 a\u00f1os, que han de seguir a los 6000 a\u00f1os de esperanza del Mes\u00ed\u00adas, en correspondencia con los seis d\u00ed\u00adas de la creaci\u00f3n (pues, seg\u00fan el Sal 90 [89], 4, ante Dios mil a\u00f1os son como un d\u00ed\u00ada). Seg\u00fan esa concepci\u00f3n el s\u00e9ptimo milenio es el tiempo de descanso para los justos, prefigurado en el descanso de Dios despu\u00e9s de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>II. La evoluci\u00f3n hist\u00f3rica<br \/>\nSi resumimos los diversos elementos relativos al m., que se hallan dispersos sobre todo en la primitiva literatura cristiana, llegamos al siguiente esquema: a) segunda venida de Cristo en la gloria. b) primera resurrecci\u00f3n (s\u00f3lo de los justos); c) juicio universal (para los pueblos en su totalidad, no para los individuos); d) reino mesi\u00e1nico de mil a\u00f1os; e) segunda resurrecci\u00f3n (para todos los dem\u00e1s hombres); f) juicio final (para cada uno personalmente); g) destino eterno (premio o castigo).<\/p>\n<p>1. Antig\u00fcedad<br \/>\nHasta la segunda mitad del siglo Iv en la Iglesia occidental se defendi\u00f3 un m. de manera casi general, y a veces tambi\u00e9n en la oriental. Jer\u00f3nimo y Agust\u00ed\u00adn prepararon el final del m.; contribuy\u00f3 tambi\u00e9n a ello el hecho de que, en lugar de las tribulaciones y persecuciones iniciales de la Iglesia, desde Constantino se introdujeron el reconocimiento y la seguridad, lo cual hizo que se atenuaran las esperanzas escatol\u00f3gicas. Tambi\u00e9n la filosof\u00ed\u00ada griega (cf. Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada, Or\u00ed\u00adgenes) rechaz\u00f3 las representaciones excesivamente concretas del m., tal como se hallan, p. ej., durante el siglo u en los representantes de un m. craso, sobre todo en Cerinto y, en parte, tambi\u00e9n en Pap\u00ed\u00adas (cf. IRENEO, Adv. haer. v 33, 3). Este m., que bajo el influjo directo del juda\u00ed\u00adsmo hac\u00ed\u00ada consistir la felicidad en los goces sensibles, desde el siglo iv perdi\u00f3 su poder en la Iglesia.<\/p>\n<p>Pero no sucedi\u00f3 lo mismo con el m. moderado, seg\u00fan el cual los justos despu\u00e9s de la primera resurrecci\u00f3n ni se casar\u00e1n ni estar\u00e1n sometidos al hambre y al dolor, y la felicidad misma ser\u00e1 de \u00ed\u00adndole espiritual (p. ej., TERTULIANO, Adv. Marc. Hi 24). Agust\u00ed\u00adn (f 430) identific\u00f3 el reino milenario con el tiempo entre la resurrecci\u00f3n de Cristo y su parus\u00ed\u00ada (cf. De civ. Dei xx 7ss). La primera resurrecci\u00f3n del Ap es, seg\u00fan \u00e9l, el nuevo nacimiento en el bautismo y la operaci\u00f3n de la gracia. La prisi\u00f3n de Satan\u00e1s significa la derrota que el pr\u00ed\u00adncipe de este mundo sufre con la redenci\u00f3n del g\u00e9nero humano por Cristo. El reino de Cristo es la Iglesia que existe en el mundo; sus miembros reinan con el Se\u00f1or, pues poseen ya en la tierra el esplendor de la gloria celeste (cf. Ef 1, 14). Este reino tiene la duraci\u00f3n simb\u00f3lica de 1000 a\u00f1os, un per\u00ed\u00adodo de tiempo perfectamente cerrado en s\u00ed\u00ad mismo. La liberaci\u00f3n del enemigo infernal en los \u00faltimos d\u00ed\u00adas simboliza las \u00faltimas persecuciones de la Iglesia provocados por Satan\u00e1s. La \u00absegunda resurrecci\u00f3n\u00bb es la revivificaci\u00f3n de los cuerpos al final del mundo (por tanto, la primera resurrecci\u00f3n es espiritual y la segunda corporal).<\/p>\n<p>2. Edad media<br \/>\nAunque esencialmente se impuso en la Iglesia la interpretaci\u00f3n simb\u00f3lica del Ap en virtud de la autoridad de Agust\u00ed\u00adn, no obstante despu\u00e9s de \u00e9l se produjeron nuevamente interpretaciones que entend\u00ed\u00adan el texto como una predicci\u00f3n de acontecimientos concretos. La m\u00e1s influyente fue la de Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore (t 1202) que defend\u00ed\u00ada un reino milenario del Esp\u00ed\u00adritu Santo y predec\u00ed\u00ada para el a\u00f1o 1260 la venida del reino de Dios. Su comentario del Ap influy\u00f3 sobre todo en los espirituales franciscanos y, m\u00e1s tarde, tambi\u00e9n en el &#8211; husismo y en el movimiento de los anabaptistas.<\/p>\n<p>3. Edad moderna<br \/>\nDesde el siglo xvi el m. perdura sobre todo en sectas que anuncian una s\u00fabita irrupci\u00f3n del reino de Cristo. Son dignos de menci\u00f3n: los anabaptistas (s. xvi); los hermanos bohemos (s. xvi), una determinada direcci\u00f3n del -~ pietismo, los adventistas y mormones (s. xix), los testigos de Jehov\u00e1 y los \u00abamigos del Eterno\u00bb (s. xx).<\/p>\n<p>Sobre la legitimidad de un m. moderado en la Iglesia, que es la forma m\u00e1s corriente y, normalmente, cuenta con un reino de Cristo y sus santos en la tierra, la Santa Sede decidi\u00f3 en 1944: \u00abEl sistema del m. moderado no puede ense\u00f1arse sin peligro para la fe\u00bb (AAS 36 [1944] 212; Dz 2296). Esta toma de posici\u00f3n concuerda con la doctrina general de la tradici\u00f3n atestiguada, p. ej., en Tom\u00e1s de Aquino (ST In suppl. q. 77 a. 1 y 4) y despu\u00e9s en Roberto Belarmino (De Romano Pontifice 117).<\/p>\n<p>III. Enjuiciamiento<br \/>\nLa dificultad en ofrecer una interpretaci\u00f3n clara y general de Ap 20 (cf. p. ej., Scheel, Schmaus y Althaus), favorece una y otra vez las especulaciones milenarias de toda clase. Por diferentes que \u00e9stas sean, es com\u00fan a ellas el intento de dividir la historia de la salvaci\u00f3n y la condenaci\u00f3n en per\u00ed\u00adodos bas\u00e1ndose en una concepci\u00f3n preestablecida, e igualmente de calcular el posible punto final de esa historia, el cual dar\u00ed\u00ada unidad y sentido a la totalidad del proceso hist\u00f3rico. Esta tendencia aparece todav\u00ed\u00ada en formas secularizadas del milenarismo.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: adem\u00e1s de los comentarios al Apocalipsis, cf.: DThC X 1760-1763; A. Wikenhauser, Die Herkunft der Idee des Tausendj\u00e4hrigen Reiches in der Joh.-Apk: RQ 45 (1937) 1-24; ECatt VIII 1009 ss; RAC II 1073-1078; H. Bietenhard, Das tausendj\u00e4hrige Reich. Eine biblisch-theologische Studie (Z 21955); P. Althaus, Die letzten Dinge (Gii 61956); RGG3 I 1651 ss; Schmaus D IV\/2; N. Cohn, The Pursuit of the Millennium (Lo 1957); W. E. Mahlmann, Chiliasmus und Nativismus (B 1961); H. Schumacher, Das tausendj\u00e4hrige K\u00f6nigreich Christi auf Erden (St 1964); B. T\u00f6pfer, Das kommende Reich des Friedens. Zur Entwicklung chiliastischer Zukunftshoffnungen im Hoch-MA (B 1964).<\/p>\n<p>Est\u00e9vao Bettencourt<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Idea fundamental<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Creencias en un reino religioso<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Ni en los Evangelios ni en las Ep\u00edstolas has rastros de milenarismo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 El milenarismo del siglo I<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Milenarismo gn\u00f3stico<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 El milenarismo montanista<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Milenarismo del siglo II<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 La oposici\u00f3n de Or\u00edgenes<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 El milenarismo del siglo III<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 El milenarismo occidental<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">11 Oposici\u00f3n de San Jer\u00f3nimo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-12\">12 San Agust\u00edn y su cambio de opini\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-13\">13 \u00bfMilenarismo en la Edad Media?<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-14\">14 Milenarismo protestante<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-15\">15 Adendum<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-16\">16 Condena de P\u00edo XII y precisiones del Catecismo en la Iglesia Cat\u00f3lica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-17\">17 Confusi\u00f3n de los te\u00f3logos contempor\u00e1neos<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Idea fundamental<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea fundamental del milenarismo, como es entendido por los escritores cristianos, puede ser expuesta del siguiente modo: Al fin de los tiempos, Cristo retornar\u00e1 en todo su esplendor para reunir juntos a todos los justos, para aniquilar los poderes hostiles y para fundar un reino glorioso sobre la tierra para el disfrute de las m\u00e1s altas bendiciones espirituales y materiales; \u00c9l mismo reinar\u00e1 como su rey, y todos los justos, incluidos los santos llamados a la vida, participar\u00e1n en ello. Al cierre de este reino los santos entrar\u00e1n al cielo con Cristo, mientras los malvados, quienes tambi\u00e9n ser\u00e1n resucitados, ser\u00e1n condenados al eterno castigo. La duraci\u00f3n de este glorioso reino de Cristo y sus santos sobre la tierra, es frecuentemente considerada de mil a\u00f1os. Es por ello que es com\u00fanmente conocido como \u201cmilenio\u201d, mientras que la creencia en la futura realizaci\u00f3n del reino es llamado \u201cmilenarismo\u201d (o \u201cchiliasmo\u201d, del Griego chilia, scil. ete .)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, este t\u00e9rmino de mil a\u00f1os no es de ning\u00fan modo un elemento esencial del milenio como es concebido por sus adherentes. El alcance, detalles de su realizaci\u00f3n, condiciones, lugar, del milenio fueron descritos de diversos modos. Son esenciales los siguientes puntos:\n<\/p>\n<ul>\n<li>el pronto retorno de Cristo en todo su poder y gloria, <\/li>\n<li>el establecimiento de un reino terrenal con los justos, <\/li>\n<li>la resurrecci\u00f3n de los santos muertos y su participaci\u00f3n en el reino glorioso, <\/li>\n<li>la destrucci\u00f3n de los poderes hostiles a Dios, y <\/li>\n<li>al final del reino, la resurrecci\u00f3n general con el juicio final, despu\u00e9s del cual los justos entrar\u00e1n al cielo, mientras que los malvados ser\u00e1n enviados al eterno fuego del infierno. <\/li>\n<\/ul>\n<h2>Creencias en un reino religioso<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ra\u00edces de la creencia en un reino glorioso, parcialmente natural, parcialmente [[Orden Sobrenatural|sobrenatural, se encuentran en las esperanzas de los jud\u00edos en un Mes\u00edas temporal y en la apocal\u00edptica jud\u00eda. Bajo la irritante presi\u00f3n de sus circunstancias pol\u00edticas la expectativa en la mente jud\u00eda de un Mes\u00edas que liberar\u00eda al pueblo de Dios, asumi\u00f3 un car\u00e1cter que fue en gran medida terrenal; los jud\u00edos anhelaban sobre todo un salvador que los liberara de sus opresores y restaurara el anterior esplendor de Israel. Estas expectativas generalmente inclu\u00edan la creencia de que Yahveh conquistar\u00eda a todos los poderes hostiles a \u00c9l y a su pueblo escogido, y que establecer\u00eda un definitivo glorioso reino de Israel. Los libros apocal\u00edpticos, principalmente el libro de Enoc y el cuarto libro de Esdras, indican varios detalles de la llegada del Mes\u00edas, la derrota de las naciones hostiles a Israel, y la uni\u00f3n de todos los israelitas en el reino mesi\u00e1nico, seguido por la renovaci\u00f3n del mundo y la resurrecci\u00f3n universal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo natural y lo sobrenatural est\u00e1n mezclados en esta concepci\u00f3n del reino mesi\u00e1nico como el acto final de la historia del mundo. Las esperanzas jud\u00edas de un Mes\u00edas, y las descripciones de los escritores apocal\u00edpticos estaban combinadas; era entre el cierre del orden mundial presente y el comienzo del nuevo, que este sublime reino del pueblo escogido iba a tener lugar. No fue sino natural, que muchos detalles de estas concepciones permanecieran indiferenciadas y confundidas, pero el reino mesi\u00e1nico siempre es pintado como algo milagroso, aunque los colores son a veces mundanos y sensuales. Los relatos evang\u00e9licos claramente prueban cuan fervientemente los jud\u00edos del tiempo de Cristo esperaban un reino mesi\u00e1nico terrenal, pero el Salvador vino a proclamar el reino espiritual de Dios por la liberaci\u00f3n de hombre de sus pecados y por su santificaci\u00f3n, un reino que en realidad comenz\u00f3 con su nacimiento.\n<\/p>\n<h2>Ni en los Evangelios ni en las Ep\u00edstolas has rastros de milenarismo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay rastros de milenarismo que pueda encontrase en los Evangelios o en las Ep\u00edstolas de San Pablo; todo se mueve en la esfera espiritual y religiosa; a\u00fan las descripci\u00f3n del fin del mundo y del juicio final llevan este sello. La victoria sobre la bestia simb\u00f3lica (el enemigo de Dios y de los santos) y sobre el Anticristo, as\u00ed como el triunfo de Cristo y sus santos, son descritos en el Apocalipsis de San Juan (Ap. 20-21), en figuras que recuerdan las de los escritores apocal\u00edpticos jud\u00edos, especialmente de Daniel y de Enoc. Satan\u00e1s es encadenado en el abismo por mil a\u00f1os, los m\u00e1rtires y los justos se levantan de la muerte y comparten el sacerdocio y reinado de Cristo. Aunque es dif\u00edcil enfocar agudamente las im\u00e1genes usadas en el Apocalipsis y las cosas expresadas por ellas, no cabe duda que la descripci\u00f3n completa se refiere al combate espiritual entre Cristo y la Iglesia por un lado y los poderes malignos del infierno y del mundo por otro. No obstante un gran n\u00famero de cristianos de la era post-apost\u00f3lica, particularmente en Asia Menor, se entregaron tanto a la apocal\u00edptica jud\u00eda como para poner un significado literal en esas descripciones del Apocalipsis de San Juan; el resultado fue que el milenarismo se esparci\u00f3 y gan\u00f3 ac\u00e9rrimos defensores no solamente entre los her\u00e9ticos sino tambi\u00e9n entre los cristianos cat\u00f3licos.\n<\/p>\n<h2>El milenarismo del siglo I<\/h2>\n<h2>Milenarismo gn\u00f3stico<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los herejes, el gn\u00f3stico Cerinto, quien floreci\u00f3 hacia fines del siglo I, proclam\u00f3 un espl\u00e9ndido reino de Cristo en la tierra que \u00c9l establecer\u00eda con los santos elevados en su segunda venida, y pint\u00f3 los placeres de este milenio en gruesos y sensuales colores (Cayo en Eusebio, \u00abHist. Eccl.\u00bb, III, 28; Dionisio Alex. en Eusebio, ibid., VII, 25). M\u00e1s tarde entre los cat\u00f3licos, el obispo San Pap\u00edas de Hier\u00e1polis, un disc\u00edpulo de San Juan, apareci\u00f3 como un abogado del milenarismo. Reclamaba haber recibido su doctrina de contempor\u00e1neos de los ap\u00f3stoles, e San Ireneo narra que otro presb\u00edtero, quien hab\u00eda visto y escuchado al disc\u00edpulo Juan, aprendi\u00f3 de \u00e9l la creencia en el milenarismo como parte de la doctrina del Se\u00f1or. De acuerdo con Eusebio (Hist. Eccl., III.39) Pap\u00edas en su libro aseveraba que la resurrecci\u00f3n de los muertos ser\u00eda seguida por mil a\u00f1os de un visible glorioso reino terrenal de Cristo, y de acuerdo con Irenaeo (Adv. Haereses, V, 33), \u00e9l pensaba que los santos tambi\u00e9n disfrutar\u00edan de una superabundancia de placeres terrenos. Habr\u00eda d\u00edas en los cuales las vi\u00f1as crecer\u00edan cada una con 10,000 ramas, y en cada rama 10,000 ramitas, y en cada ramita 10.000 brotes y en cada brote 10,000 racimos y en cada racimo 10,000 uvas, y cada uva producir\u00eda 216 galones de vino, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos comentaristas han encontrado ideas milenaristas en la Ep\u00edstola de San Barnab\u00e1s, en el pasaje que trata del sabbath jud\u00edo; ya que el descanso de Dios en el s\u00e9ptimo d\u00eda despu\u00e9s de la creaci\u00f3n es explicado de la siguiente manera. Despu\u00e9s de que el Hijo de Dios ha venido y puso fin a la era de los malvados y los juzg\u00f3, y despu\u00e9s de que el sol, la luna y las estrellas hubieron sido cambiados, entonces el descansar\u00e1 en gloria en el s\u00e9ptimo d\u00eda. El autor tiene por premisa que, si se dice que Dios creo todas las cosas en seis d\u00edas, esto significa que Dios completar\u00e1 todas las cosas en seis milenios, ya que un d\u00eda representa mil a\u00f1os. Es cierto que el escritor invoca el principio de la re-formaci\u00f3n del mundo a trav\u00e9s del segundo advenimiento de Cristo, pero no est\u00e1 claro en las indicaciones si el autor de la carta era un milenarista en el estricto sentido de la palabra.  San Ireneo de Lyons, un nativo del Asia Menor, influenciado por las compa\u00f1\u00edas de San Policarpo, adopt\u00f3 ideas milenaristas, discuti\u00e9ndolas y defendi\u00e9ndolas en sus trabajos contra los gn\u00f3sticos (Adv. Haereses, V, 32). Desarroll\u00f3 esta doctrina principalmente en oposici\u00f3n a los gn\u00f3sticos, quienes rechazaban toda esperanza de los cristianos en un vida futura feliz, y percib\u00edan en el glorioso reino de Cristo en la tierra, principalmente el preludio del reino espiritual final de Dios, el reino de la felicidad eterna. San Justino de Roma, el m\u00e1rtir, se opone a los jud\u00edos en su Di\u00e1logo con Trif\u00f3n (ch. 80-1) el principio del milenio y asevera que \u00e9l y los cristianos, cuya creencia es correcta en todos los puntos, saben que habr\u00e1 una resurrecci\u00f3n del cuerpo y que la nuevamente construida y agrandada Jerusal\u00e9n durar\u00e1 por espacio de mil a\u00f1os, pero agrega que habr\u00e1 muchos que, aunque adhiriendo a la piadosas ense\u00f1anzas de Cristo, no creen en ellas. Un testigo de la continua creencia en el milenarismo en la provincia de Asia es San Melit\u00f3n, obispo de Sardes en el siglo II. Desarrolla el mismo esquema de pensamiento que San Iren\u00e6us.\n<\/p>\n<h2>El milenarismo montanista<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El movimiento montanista tuvo su origen en Asia Menor. Las expectativas de una pronta venida de la Jerusal\u00e9n celestial sobre la tierra, que, se pensaba, aparecer\u00eda en Frigia, estaba \u00edntimamente unida en las mentes de los montanistas con la idea del milenio. Tertuliano, el protagonista del montanismo expone la doctrina (en su obra ahora perdida, \u00abDe Spe Fidelium\u00bb y en \u00abAdv. Marcionem\u00bb, IV) de que al final de los tiempos el gran reino prometido, la nueva Jerusal\u00e9n, ser\u00e1 establecida y permanecer\u00e1 por mil a\u00f1os. Todos esos autores milenaristas apelan a varios pasajes de los libros prof\u00e9ticos del Antiguo Testamento, a unos pocos pasajes de las Cartas de San Pablo y al Apocalipsis de San Juan. Aunque el milenarismo ha encontrado numerosos adherentes entre los cristianos y ha sido sostenido por varios te\u00f3logos eclesi\u00e1sticos, ni en un per\u00edodo post-apost\u00f3lico ni en el curso del siglo II, aparece como una doctrina universal de la Iglesia o como una parte de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica. El s\u00edmbolo aApost\u00f3lico primitivo menciona, por supuesto, la resurrecci\u00f3n de la carne y el regreso de Cristo a juzgar a los vivos y a los muertos, pero no dice una palabra del milenio.\n<\/p>\n<h2>Milenarismo del siglo II<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue el siglo segundo el que produjo no solamente defensores del milenio sino pronunciados adversarios de las ideas milenaristas. El gnosticismo rechaz\u00f3 el milenarismo. En Asia Menor, el principal asiento de las ense\u00f1anzas milenaristas, los as\u00ed llamados Alogi se alzaron contra el milenarismo as\u00ed como contra el montanismo, pero fueron muy lejos en su oposici\u00f3n, rechazando no solamente el Apocalipsis de San Juan, alegando que Cerinto era su autor, sino su Evangelio tambi\u00e9n. La oposici\u00f3n al milenarismo se hizo m\u00e1s general hacia el fin del siglo II, yendo de la mano con la lucha contra el montanismo. El presb\u00edtero romano Cayo (fin del siglo II y comienzos del III) atac\u00f3 a los milenaristas. Por otra parte, San Hip\u00f3lito de Roma los defendi\u00f3 e intent\u00f3 una prueba, basando sus argumentos en la explicaci\u00f3n aleg\u00f3rica de los seis d\u00edas de la creaci\u00f3n como seis mil a\u00f1os, como hab\u00eda aprendido de la tradici\u00f3n.\n<\/p>\n<h2>La oposici\u00f3n de Or\u00edgenes<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El m\u00e1s poderoso adversario del milenarismo fue Or\u00edgenes de Alejandr\u00eda. En vista del neo-platonismo sobre los que estaban fundamentadas sus doctrinas y de su m\u00e9todo espiritual-aleg\u00f3rico de explicar las Sagradas Escrituras, el no pod\u00eda tomar partido con los milenaristas. Los combati\u00f3 expresamente, y, debido a la gran influencia que sus escritos ejerc\u00edan en la teolog\u00eda eclesi\u00e1stica, especialmente en los pa\u00edses Orientales, el milenarismo desapareci\u00f3 gradualmente de la idea de los cristianos orientales. Solamente conocemos unos pocos defensores tard\u00edos, principalmente adversarios teol\u00f3gicos de Or\u00edgenes.\n<\/p>\n<h2>El milenarismo del siglo III<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alrededor de la mitad del siglo III, Nepos, obispo en Egipto, quien se uni\u00f3 a las listas contra el alegorismo de Or\u00edgenes, propuso adem\u00e1s ideas milenaristas y gan\u00f3 algunos adherentes en la vecindad de Arsino. El cisma amenaz\u00f3, pero la prudente y moderada pol\u00edtica de Dionisio, obispo de Alejandr\u00eda, preserv\u00f3 la unidad y los milenaristas abandonaron sus opiniones (Eusebio \u00abHist. Eccl.\u00bb, VII, 14). Egipto parece haber albergado adherentes al milenarismo en momentos a\u00fan m\u00e1s tard\u00edos. Metodio, obispo de Olimpo, uno de los principales oponentes de Or\u00edgenes a comienzos del siglo IV, apoy\u00f3 el milenarismo en su Symposion (IX, 1, 5). En la segunda mitad del siglo IV esas doctrinas encontraron su \u00faltimo defensor en Apolinario, obispo de Laodicea y fundador del apolinarismo. Sus escritos en esta materia se han perdido, pero San Basilio de Cesarea (Epist. CCLXIII, 4), San Epifanio (Haeres. LXX, 36) y San Jer\u00f3nimo (In Isai. XVIII) testifican que \u00e9l fue un milenarista. Jer\u00f3nimo adem\u00e1s agrega que muchos cristianos de aquellos tiempos compart\u00edan las mismas creencias; pero despu\u00e9s de ello, el milenarismo no encontr\u00f3 ning\u00fan franco adalid entre los te\u00f3logos de la Iglesia Griega.\n<\/p>\n<h2>El milenarismo occidental<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Occidente, las expectativas milenaristas de un glorioso reino de Cristo y sus justos, hall\u00f3 adherentes por largo tiempo. El poeta Comodiano (Instrucciones, 41, 42, 44) as\u00ed como Lactancio (Instituciones, VII) proclaman el reino milenario y describen su esplendor, parcialmente dibuj\u00e1ndolos sobre las tempranas profec\u00edas milenaristas y sibilinas, parcialmente tomando prestados sus colores de la \u201cedad dorada\u201d de los poetas paganos; pero la idea de los seis mil a\u00f1os de duraci\u00f3n del mundo es siempre conspicua. San Victorino de Pettau fue tambi\u00e9n un milenarista aunque en la copia existente de su comentario sobre el Apocalipsis no pueden ser detectadas alusiones al mismo.\n<\/p>\n<h2>Oposici\u00f3n de San Jer\u00f3nimo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Jer\u00f3nimo, \u00e9l mismo un decidido oponente a las ideas milenaristas, tacha a Sulpicio Severo como adherido a ellas, pero en los escritos de este autor en su forma presente no se puede encontrar nada que avale este cargo. San Ambrosio ciertamente ense\u00f1a la doble resurrecci\u00f3n, pero las doctrinas milenarias no se destacan claramente.\n<\/p>\n<h2>San Agust\u00edn y su cambio de opini\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, San Agust\u00edn fue por un tiempo, como el mismo testifica (De Civitate Dei, XX, 7), un destacado campe\u00f3n del milenarismo; pero \u00e9l ubica al milenio despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n universal y se lo mira con una luz m\u00e1s espiritual (Sermo. CCLIX). Sin embargo, cuando \u00e9l acepta la doctrina de s\u00f3lo una resurrecci\u00f3n universal y un juicio final sigui\u00e9ndola inmediatamente, no puede m\u00e1s adherir al principio m\u00e1s importante del temprano milenarismo. San Agust\u00edn finalmente se adhiri\u00f3 a la convicci\u00f3n de que no habr\u00e1 un milenio. La lucha entre Cristo y sus santos por un lado y el mundo malvado y Sat\u00e1n por el otro, es librada en la Iglesia sobre la tierra; as\u00ed el gran Doctor lo describe en su obra \u201cLa Ciudad de Dios\u201d.  En el mismo libro nos da una explicaci\u00f3n aleg\u00f3rica del Cap\u00edtulo 20 del Apocalipsis. El nos dice que la primera resurrecci\u00f3n, de la cual este cap\u00edtulo trata, se refiere al renacimiento espiritual en el bautismo; el sabbath de mil a\u00f1os despu\u00e9s de seis mil a\u00f1os de historia es la vida eterna completa&#8212;o en otras palabras, el n\u00famero mil intenta expresar perfecci\u00f3n, y el \u00faltimo espacio de mil a\u00f1os debe ser entendido como refiri\u00e9ndose al fin del mundo; en todos los casos, el reino de Cristo, del que el Apocalipsis habla, s\u00f3lo puede ser aplicado a la Iglesia (De Civitate Dei, XX 5-7). Esta explicaci\u00f3n del ilustre Doctor fue adoptada por los te\u00f3logos occidentales que lo sucedieron, y el milenarismo en su forma original no recibi\u00f3 m\u00e1s apoyo. Cerinto y los ebionitas se mencionan en los escritos posteriores contra los herejes defensores del milenario, es cierto, pero como separados de la Iglesia. Adem\u00e1s, la actitud de la Iglesia hacia el poder secular hab\u00eda experimentado un cambio con su conexi\u00f3n m\u00e1s cercana con el imperio Romano. No hay duda que este cambio en los acontecimientos hizo mucho por despegar a los cristianos del viejo milenarismo, el que, durante la \u00e9poca de la persecuci\u00f3n hab\u00eda sido la expresi\u00f3n de sus esperanzas de que Cristo reaparecer\u00eda pronto y derribar\u00eda a los enemigos de sus elegidos. Las opiniones milenaristas desaparecieron todas lo m\u00e1s r\u00e1pidamente, porque, como se destaca m\u00e1s arriba, a pesar de su amplia difusi\u00f3n, a\u00fan entre sinceros cristianos, y a pesar de su defensa por prominentes Padres de la primitiva Iglesia, el milenarismo no fue jam\u00e1s sostenido en la Iglesia Universal como un art\u00edculo de fe basado en las tradiciones Apost\u00f3licas.\n<\/p>\n<h2>\u00bfMilenarismo en la Edad Media?<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Edad Media nunca fue manchada con el milenarismo; fue extra\u00f1o tanto para la teolog\u00eda de ese per\u00edodo como para las ideas religiosas de la gente. Las visiones fant\u00e1sticas de los escritores apocal\u00edpticos (Joaqu\u00edn de Fiore, los espirituales franciscanos, los Apostolici ), se refieren solamente a una forma particular de renovaci\u00f3n espiritual de la Iglesia, pero no incluye un segundo advenimiento de Cristo. Los \u201cmitos del emperador\u201d, que profetizaban el establecimiento de un feliz reino universal por el gran emperador del futuro, contienen, sin duda, descripciones que recuerdan uno de los antiguos escritos sibilinos y milenaristas, pero nuevamente falta un rasgo esencial, el retorno de Cristo y la conexi\u00f3n del reino dichoso con la resurrecci\u00f3n de los justos. Por lo tanto el propio milenio es desconocido para ellos.\n<\/p>\n<h2>Milenarismo protestante<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El protestantismo en el siglo XVI gui\u00f3 en una nueva \u00e9poca a las doctrinas milenaristas. Los fan\u00e1ticos protestantes de los primeros a\u00f1os, particularmente los anabaptistas, cre\u00edan en una nueva, dorada edad bajo el cetro de Cristo, luego del derrocamiento del papado y de los imperios seculares. En 1534 los anabaptistas establecieron en M\u00fcnster (Westfalia) el nuevo Reino de Zion, el que abogaba por la propiedad compartida y las mujeres en com\u00fan, como un preludio del nuevo reino de Cristo. Sus excesos fueron combatidos y su milenarismo repudiado tanto por la Confesi\u00f3n de Augsberg (art. 17) como por la Helv\u00e9tica (ch. 11), de modo que no obtuvo admisi\u00f3n dentro de las teolog\u00edas luterana y reformada. Sin embargo, los siglos XVII y XVIII produjeron nuevos fan\u00e1ticos y m\u00edsticos apocal\u00edpticos que esperaban el milenio de una forma u otra: en Alemania, los Hermanos Bohemios y Moravos  (Comenius); en Francia, Pierre Jurien (L&#8217;Accomplissement des Propheties, 1686); en Inglaterra, en \u00e9poca de Cromwell, los Independientes y Jane Leade. Una nueva fase en el desarrollo de las visiones milenaristas entre los Protestantes comenz\u00f3 con el pietismo. Uno de los principales adalides del milenio en Alemania fue I.A. Bengel y su disc\u00edpulo Crusio, a quienes se les unieron luego David Rothe , Volch, Thiersch, Lange y otros. Protestantes de Wurtemberg emigraron a Palestina (Comunidades del Templo) con el objeto de estar m\u00e1s cerca de Cristo en su segundo advenimiento. Ciertas sectas fant\u00e1sticas de Inglaterra y Norteam\u00e9rica, tales como los Irvingitas, Mormones, Adventistas, adoptaron ambas visiones: la apocal\u00edptica y la milenarista, esperando el retorno de Cristo y el establecimiento de su reino en una fecha muy pr\u00f3xima. Algunos te\u00f3logos cat\u00f3licos del siglo XIX defendieron un milenarismo moderado y modificado, especialmente en conexi\u00f3n con sus explicaciones del Apocalipsis; como Pagani (El Fin del Mundo, 1856), Schneider (Die chiliastische Doktrin, 1859), Rohling (Erkl\u00e4rung der Apokalypse des hl. lohannes, 1895; Auf nachSion, 1901), Rougeyron Chabauty (Avenir de l&#8217;Eglise catholique selon le Plan Divin, 1890).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente:<\/b>  Kirsch, Johann Peter. \u00abMillennium and Millenarianism.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 10. New York: Robert Appleton Company, 1911.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/10307a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luis Alberto \u00c1lvarez Bianchi. L H M\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Adendum<\/h2>\n<h2>Condena de P\u00edo XII y precisiones del Catecismo en la Iglesia Cat\u00f3lica<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica (#676): Esta impostura del Anticristo aparece esbozada ya en el mundo cada vez que se pretende llevar a cabo la esperanza mesi\u00e1nica en la historia, lo cual no puede alcanzarse sino m\u00e1s all\u00e1 del tiempo hist\u00f3rico a trav\u00e9s del juicio escatol\u00f3gico: incluso en su forma mitigada, la Iglesia ha rechazado esta falsificaci\u00f3n del Reino futuro con el nombre de milenarismo (cf. DS 3839), sobre todo bajo la forma pol\u00edtica de un mesianismo secularizado, \u201cintr\u00ednsecamente perverso\u201d (cf. P\u00edo XI, \u201cDivini Redemptoris\u201d que condena el \u201cfalso misticismo\u201d de esta \u201cfalsificaci\u00f3n de la redenci\u00f3n de los humildes\u201d; GS 20-21).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de un decreto del Papa P\u00edo XII, de julio de 1944, la Iglesia condena la idea de que Cristo vaya a reinar visiblemente durante el milenio. Sea en su forma crasa que en su forma mitigada, la Iglesia siempre ha rechazado el milenarismo carnal, sobre todo a partir de exageraciones del hereje Cerinto.\n<\/p>\n<h2>Confusi\u00f3n de los te\u00f3logos contempor\u00e1neos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La consecuencia negativa de esa condena, es que la gran mayor\u00eda de los te\u00f3logos descart\u00f3 y descarta hoy, juntamente con esa censura espec\u00edfica, cualquier tipo de milenarismo, negando el dogma de fe que fue esencial y generalizado durante los primeros cuatro siglos del cristianismo, que supervivi\u00f3 en algunos autores a lo largo de la historia de la Iglesia, y que fue retomada por el Papa Juan Pablo II en varios pasajes de sus ense\u00f1anzas, entre las que destaca la Audiencia General del 14-02-2001.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la condena de 1944 lo \u00fanico que se puede concluir es que Cristo vendr\u00e1 f\u00edsicamente s\u00f3lo en su Parus\u00eda, para derrotar al Anticristo y realizar el Juicio a las Naciones, despu\u00e9s de lo cual subir\u00e1 nuevamente a los cielos para quedar reinando desde la Eucarist\u00eda, ahora s\u00ed de manera plena, \u00edntegra y universal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es conducente, en base a una condena espec\u00edfica, descartar que se lleve a cumplimiento admirable la finalidad misma de la redenci\u00f3n, seg\u00fan lo anunci\u00f3 San Pablo a los Efesios: \u201cHacer que todo cuanto hay en el cielo y en la tierra, quede restaurado en Cristo bajo su jerarqu\u00eda soberana\u201d (Ef 1, 9).El Reino, es la realizaci\u00f3n concreta del plan salv\u00edfico de Jes\u00fas, que \u201ctodos sean uno\u201d (Jn 17, 20) como \u00c9l y su Padre son uno, para que finalmente exista \u201cun solo reba\u00f1o, bajo un solo pastor\u201d (Jn 10, 16). Ser\u00e1 un Reino verdaderamente universal, cumpli\u00e9ndose las profec\u00edas del Antiguo Testamento \u201cSe le dar\u00e1 el poder, la gloria y el reino, y todos los pueblos, lenguas y naciones le servir\u00e1n\u201d (Dn 7, 14); \u201cLe servir\u00e1n todos los reyes de la tierra, todas las naciones lo servir\u00e1n\u201d (Ps 71, 11). Las caracter\u00edsticas las dan las mismas Escrituras: ser\u00e1 un Reino de justicia y de paz (Is 60, 18; Ps 71, 3). Ser\u00e1 un Reino de verdadera prosperidad (Ez 34, 26; Os 2, 23; Am 9, 13). Ser\u00e1, sobre todo, un Reino de amor, en el que Dios se mostrar\u00e1 especialmente afectuoso con los hombres (Is 66, 12).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si ignoramos ese futuro, caer\u00edamos en la ignorancia esencial de Pilatos cuando le pregunt\u00f3 a Jes\u00fas:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u201c\u00bfLuego t\u00fa eres Rey?\u201d, a lo que Cristo respondi\u00f3:\u201cT\u00fa lo has dicho, yo soy rey. Para eso he nacido y para eso he venido al mundo\u201d (Jn 18, 37).De las dos escuelas, milenarista y antimilenarista, nos inclinamos por la primera, de la que al menos sabemos que es una hip\u00f3tesis cient\u00edfica seria. Y podemos, si no ense\u00f1arlo en cualquiera de sus formas, al menos tenerlo en cuenta en su interpretaci\u00f3n literal, m\u00e1s acertada como interpretaci\u00f3n posible, no condenada y hasta recomendada, como dijo San Jer\u00f3nimo, \u201cpor innumerables santos y m\u00e1rtires de ambas Iglesias, latina y griega\u201d, sabiendo que la interpretaci\u00f3n literal no excluye, sino ilumina, la interpretaci\u00f3n espiritual, la cual hay que sostener.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente del Adendum: \u00abEL MILENARISMO CRASO ES CONDENADO POR LA IGLESIA SOBRE TODO BAJO LA FORMA POL\u00cdTICA DE UN MESIANISMO SECULARIZADO\u00bb  [1]\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[229] Tendencia esot\u00e9rica a considerar el fin del mundo en determinado momento que tienen que ver con los mil a\u00f1os de un fen\u00f3meno c\u00f3smico indeterminado. 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