{"id":12265,"date":"2016-02-05T08:23:43","date_gmt":"2016-02-05T13:23:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/monaquismo\/"},"modified":"2016-02-05T08:23:43","modified_gmt":"2016-02-05T13:23:43","slug":"monaquismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/monaquismo\/","title":{"rendered":"MONAQUISMO"},"content":{"rendered":"<p>[266] Sistema de vida en los monasterios y en la forma el oraci\u00f3n y trabajo que reclaman las reglas de los monjes. (Ver Monacato y ver Ortodoxia 3.9)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La palabra m\u00f3nachos (\u00fanico, solo) tiene una larga historia que se remonta a Plat\u00f3n. En el \u00e1mbito cristiano el t\u00e9rmino aparece en el Evangelio de Tom\u00e1s (por el 150), donde tiene un car\u00e1cter filos\u00f3fico. Probablemente surgi\u00f3 tambi\u00e9n por aquel tiempo en las comunidades de Siria una denominaci\u00f3n del mismo significado para designar a los ascetas: el ihidaya, el \u00fanico, el particular, el disc\u00ed\u00adpulo a quien se atribuye el mismo t\u00ed\u00adtulo que a Cristo, el monoghen\u00e9s. Jes\u00fas es el monoghen\u00e9s y el disc\u00ed\u00adpulo que vive los tr\u00f3pous kyr\u00ed\u00ados (las formas de vida del Se\u00f1or) se convierte tambi\u00e9n en el \u00ab\u00fanico\u00bb. Alrededor del 330 los monjes son designados por primera vez por Eusebio con el mismo t\u00ed\u00adtulo de Cristo: como monoghen\u00e9is (Comm. in Ps. 68, 7). Son los que viven en una semejanza total a Cristo. Evidentemente, en el origen no exist\u00ed\u00adan \u00f3rdenes o estructuras constituidas.<\/p>\n<p>La primera expresi\u00f3n de vida \u00bb mon\u00e1stica\u00bb es la erem\u00ed\u00adtica o anacor\u00e9tica.<\/p>\n<p>Como declara san Jer\u00f3nimo, \u00abson anacoretas los que habitan solos en los desiertos y toman su nombre del hecho de que se han retirado lejos de los hombres\u00bb (Carta 22, 34). Originalmente, el verbo griego anachor\u00e9o (retirarse) significa la huida al desierto de los deudores insolventes. Pero Jer\u00f3nimo atestigua un uso ya \u00abbautizado\u00bb de la palabra.<\/p>\n<p>Aunque pueden documentarse huellas del anacoretismo ya en torno a la mitad del siglo III, parece ser que lo que m\u00e1s contribuy\u00f3 al desarrollo de esta forma asc\u00e9tica fueron las conversiones en masa al cristianismo t\u00ed\u00adpicas del siglo 1V, con la consiguiente mengua del fervor espiritual y la necesidad de sustraerse de las seducciones de una sociedad que no hab\u00ed\u00ada logrado transformar la nueva religi\u00f3n. As\u00ed\u00ad pues, en el anacoretismo cristiano hav una tendencia reactiva y una necesidad de fuga de las ciudades, consideradas como lugar de pecado.<\/p>\n<p>Los anacoretas se caracterizaban por su aislamiento casi total, por la abstinencia sexual, las penitencias, el trabajo manual y la falta de un superior. Tambi\u00e9n a- juicio de san Jer\u00f3nimo, \u00abel que instituy\u00f3 este g\u00e9nero de vida fue Pablo, el que le dio lustre fue Antonio y, remont\u00e1ndonos m\u00e1s arriba, su promotor fue Juan Bautista\u00bb (Carta 22, 36).<\/p>\n<p>Aparte de estas afirmaciones, la cuesti\u00f3n sobre el origen del anacoretismo sigue sin resolverse por falta de fuentes. Al contrario, puede demostrarse la r\u00e1pida difusi\u00f3n de esta forma asc\u00e9tica en Egipto, Palestina, Siria y Asia Menor. Fase primitiva del monaquismo cristiano, que pronto dar\u00e1 paso a la vida cenob\u00ed\u00adtica o asociada, el anacoretismo lleva la marca de su patria de origen y asume formas muy diversas de comportamiento. Los diversos g\u00e9neros de vida anacor\u00e9tica encontraron seguidores no s\u00f3lo entre los hombres, sino tambi\u00e9n entre las mujeres. Teodoreto de Ciro, en su Historia de los monjes (29-30), recuerda tres: Marana, Cira y Domnina. Es un hecho que el anacoretismo ejerci\u00f3 una fuerte influencia en la espiritualidad posterior, debido entre otras cosas al car\u00e1cter \u00abheroico\u00bb de sus expresiones.<\/p>\n<p>Se ha observado que, cronol\u00f3gicamente, la experiencia del aislamiento precedi\u00f3 a la cenob\u00ed\u00adtica (ko\u00ed\u00adnos b\u00ed\u00ados, vida com\u00fan). Esta no tard\u00f3 en imponerse debido al hecho de que a un anacoreta c\u00e9lebre se iban asociando poco a poco algunos disc\u00ed\u00adpulos, deseosos de compartir su vida.<\/p>\n<p>Considerando los riesgos inherentes a la vida solitaria y las ventajas derivadas de una vida asociada, Pacomio (por el 292-347), tras una experiencia personal de vida erem\u00ed\u00adtica. dio forma al cenobitismo, asentado en la convivencia de quienes compart\u00ed\u00adan todos sus bienes, en la oraci\u00f3n com\u00fan, en la observancia de la misma regla, en el trabajo manual y en la obediencia absoluta al abad.<\/p>\n<p>Pacomio fund\u00f3 la primera comunidad en el 323 en Tabennisi (alto Egipto). En poco m\u00e1s de veinte a\u00f1os las fundaciones pacomianas, dirigidas por una Regla de 194 art\u00ed\u00adculos, comprend\u00ed\u00adan nueve conventos masculinos y dos femeninos. La experiencia innovadora de Pacomio, aunque animada de moderaci\u00f3n y de prudencia, no estaba sin embargo- libre de los riesgos inherentes a comunidades num\u00e9ricamente cada vez m\u00e1s elevadas.<\/p>\n<p>No hay que olvidar a la persona de Antonio (t por el 355), que, despu\u00e9s de un per\u00ed\u00adodo de anacoretismo, se hizo \u00abPadre\u00bb de algunos peque\u00f1os monasterios dirigidos por \u00e9l. Su biograf\u00ed\u00ada, escrita por el obispo Atanasio de Alejandr\u00ed\u00ada, alcanz\u00f3 un valor normativo en las sucesivas expresiones de vida mon\u00e1stica. Pero fue Basilio de Cesarea (por el 330-379), basado en las experiencias mon\u00e1sticas precedentes, el que aport\u00f3 correcciones y mejoras a las formas cenob\u00ed\u00adticas ya en acto. Plante\u00f3 la convivencia comunitaria sobre un tipo de relaciones de amistad, convencido de que s\u00f3lo la vida cenob\u00ed\u00adtica garantizaba el ejercicio de la caridad. \u00abLa habitaci\u00f3n en com\u00fan -declara en las Regulae fusius tractatae, VII, par. 4 &#8211; constituye un campo de prueba, una hermosa v\u00ed\u00ada de progreso, un continuo ejercicio, una meditaci\u00f3n ininterrumpida de los preceptos del Se\u00f1or. Y la finalidad de esta vida en com\u00fan es la gloria de Dios&#8230;<\/p>\n<p>Este g\u00e9nero de vida en com\u00fan es conforme con la que llevaban los santos que se recuerdan en los Hechos de los Ap\u00f3stoles: los fieles se manten\u00ed\u00adan unidos y lo ten\u00ed\u00adan todo en com\u00fan\u00bb.<\/p>\n<p>En conformidad con este planteamiento, Basilio limit\u00f3 el n\u00famero de los monjes que viv\u00ed\u00adan juntos e insert\u00f3 sus monasterios dentro del contexto social y eclesial, a\u00f1adi\u00e9ndoles escuelas, hospicios y orfelinatos. Tambi\u00e9n reglament\u00f3 el trabajo manual, dejando m\u00e1s espacio para la oraci\u00f3n Y el estudio.<\/p>\n<p>Las experiencias cenOb\u00ed\u00adticas orientales encontraron en los siglos 1V y y una r\u00e1pida y vasta difusi\u00f3n en Occidente. Fue Jer\u00f3nimo (por el 347-419) el que hizo propaganda de esta forma de ascesis. Pero no hay que silenciar las aportaciones originales que hizo Mart\u00ed\u00adn de Tours, el cual, a pesar de ser obispo (3701371), mantuvo una vida en com\u00fan con sus disc\u00ed\u00adpulos. Una situaci\u00f3n an\u00e1loga presenta el obispo Eusebio de Vercelli (t por el 370), fundador de un cenobio para cl\u00e9rigos. Se afirma de este modo una forma de cenobio episcopal que, favoreciendo la vida com\u00fan del clero, dio origen al nacimiento de los can\u00f3nigos regulares.<\/p>\n<p>En \u00ed\u0081frica, Agust\u00ed\u00adn dio origen a un monasterio episcopal (395), que segu\u00ed\u00ada una Regla compuesta expresamente por \u00e9l (Carta 21 1). En torno al a\u00f1o 400, Honorato fund\u00f3 el c\u00e9lebre monasterio de L\u00e9rins y Juan Casiano (por el 360430), que con sus obras puso a Occidente en contacto con el cenobitismo oriental, dio vida en Marsella a dos monasterios.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n diversificada de estas formas cenob\u00ed\u00adticas en Occidente encontrar\u00e1 una s\u00ed\u00adntesis original en la Regla de san Benito (t por el 547), que, asimilando el pensamiento pacomiano y la experiencia basiliana, se impondr\u00e1 sobre las otras formas de vida religiosa asociada por la determinaci\u00f3n clara de sus funciones, su s\u00f3lida organizaci\u00f3n interna y su inserci\u00f3n en la Iglesia local.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del cuadro hist\u00f3rico que acabamos de esbozar, podemos preguntarnos si existe una \u00abespiritualidad mon\u00e1stica original \u00bb En este sentido, G. M. Colomb\u00e1s declara: \u00abLos grandes Padres, legisladores te\u00f3ricos de la vida mon\u00e1stica en sus or\u00ed\u00adgenes Y en su desarrollo, no indicaron a sus disc\u00ed\u00adpulos m\u00e1s objetivo de santidad que el que se se\u00f1ala a todos los cristianos de la Iglesia, ni trazaron otro camino para llegar a \u00e9l que el del Evangelion No se trata, por tanto de una espiritualidad reservada a una \u00e9lite, ni los monjes quieren ser un grupo esot\u00e9rico, una especie de gn\u00f3sticos. As\u00ed\u00ad pues, la vocaci\u00f3n mon\u00e1stica no puede entenderse m\u00e1s que como una ratificaci\u00f3n y una profundizaci\u00f3n consciente de las promesas bautismales que el monje toma de observar en toda su radicalidad.<\/p>\n<p>Por tanto, si no existe una perfecci\u00f3n reservada a los monjes, sino que a todos, tanto laicos como monjes, se les propone la \u00fanica perfecci\u00f3n evang\u00e9lica, est\u00e1 claro que a todos se dirige el doble precepto del amor de Dios sobre todas las cosas y el del amor al pr\u00f3jimo m\u00e1s que a uno mismo. Dentro de este ideal hay, sin embargo, ciertos arquetipos o \u00abideas fuerza\u00bb que en diversa medida han ejercido su influencia sobre las distintas formas de vida mon\u00e1stica y sobre su espiritualidad. En este sentido baste recordar el ideal de la vida como imitaci\u00f3n de Cristo, como imitaci\u00f3n de la comunidad primitiva que nos presentan los Hechos (2,44-45~ 4,32-34), la asunci\u00f3n de la vida asc\u00e9tica como sustitutivo del martirio, la vida mon\u00e1stica como batalla contra el demonio, la emigraci\u00f3n asc\u00e9tica Y el \u00e9xodo espiritual, la imitaci\u00f3n de la vida ang\u00e9lica, el retorno a la inocencia de Ad\u00e1n, la espera vigilante de la parus\u00ed\u00ada, la vida como ideal filos\u00f3fico. Estos diversos arquetipos que hemos rese\u00f1ado muestran la rica variedad del ideal mon\u00e1stico; una diversidad que no altera absolutamente la unidad esencial : el monje es aquel que, bajo diversas formas, busca el conocimiento, la adoraci\u00f3n y el servicio de Dios.<br \/>\nL. Padovese<\/p>\n<p>Bibl.: J Gribomont, Monacato, en DPAC, 11, 1465-1467; G. Turbessi &#8211; T. Spidlik, Monacato-Monacato oriental, en DE, 11, 637650; G, M. Colomb\u00e1s, El monacato pri,,2itivo, 2 vols., BAC, Madrid 1974-1975; A, Masoliver, Historia del monacato cristiano, Ed, Encuentro, Madrid 1993.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[266] Sistema de vida en los monasterios y en la forma el oraci\u00f3n y trabajo que reclaman las reglas de los monjes. (Ver Monacato y ver Ortodoxia 3.9) Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006 Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa La palabra m\u00f3nachos (\u00fanico, solo) tiene &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/monaquismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMONAQUISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-12265","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12265","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12265"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12265\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12265"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12265"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12265"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}