{"id":12380,"date":"2016-02-05T08:27:17","date_gmt":"2016-02-05T13:27:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/metodo\/"},"modified":"2016-02-05T08:27:17","modified_gmt":"2016-02-05T13:27:17","slug":"metodo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/metodo\/","title":{"rendered":"METODO"},"content":{"rendered":"<p>[007]<br \/>\n Forma de seguir un trabajo, estudio, investigaci\u00f3n o actividad. Es literalmente un camino (meta-odos, en griego).<\/p>\n<p>    Los m\u00e9todos son muchos y las formas metodol\u00f3gicas innumerable. Una referencia a las expresiones m\u00e1s usuales puede ser se\u00f1al de su importancia pedag\u00f3gica.<\/p>\n<p>   &#8211; M\u00e9todo estad\u00ed\u00adstico. El que se basa en datos recopilados, sistematizados, tabulados e interpretados.<\/p>\n<p>   &#8211; M\u00e9todo heur\u00ed\u00adstico. El que se apoya en la b\u00fasqueda (eurisko, buscar) y supone estimulaci\u00f3n de la actividad del disc\u00ed\u00adpulo o del catequizando.<\/p>\n<p>   &#8211; M\u00e9todo cl\u00ed\u00adnico. El que pretende descubrir e interpretar tendencias, hechos o situaciones a partir del an\u00e1lisis de trastornos o desajustes.<\/p>\n<p>   &#8211; M\u00e9todo l\u00fadico. El que prefiere estimular el inter\u00e9s con forma de juego y evasi\u00f3n que resulten gratificantes.<\/p>\n<p>   &#8211; M\u00e9todo did\u00e1ctico. El que pretende ante todo ense\u00f1ar, comunicar, transmitir.<\/p>\n<p>   &#8211; M\u00e9todo l\u00f3gico o deductivo. El que se apoya en rigurosos procesos silog\u00ed\u00adstico y permite sacar conclusiones de premisas claramente formuladas.<\/p>\n<p>   &#8211; M\u00e9todo jer\u00e1rquico o de las autoridades. El que muestra o demuestra los planteamientos o formulaciones por medio de testimonio de expertos o de figuras significativas en un terreno, actividad o campo cient\u00ed\u00adfico.<\/p>\n<p>   &#8211; M\u00e9todo inductivo. El que parte de hechos particulares para llegar a conclusiones generales. Hist\u00f3ricamente es el que ha sido estudiado por autores como Francisco Bacon de Verulam, con sus reglas de inducci\u00f3n, renovadas por John Stuar Mil y m\u00e1s recientemente por Thomas Kuhn, K. R. Popper, P. K. Feyerabend y Hans Gadamer.<\/p>\n<p>   &#8211; M\u00e9todo experimental. El que se basa en el \u00abexperimento\u00bb, como hecho objetivo, mensurable, repetible y cuantificable, que conduce espont\u00e1neamente a sacar conclusiones firmes y demostradas.<\/p>\n<p>   &#8211; M\u00e9todo anal\u00f3gico. Es el que a partir de hechos demostrados, permite trasladar las conclusiones a los no demostrados, pero que por \u00abanalog\u00ed\u00ada\u00bb es seguro que ofrecen las mismas conclusiones.<\/p>\n<p>   &#8211; M\u00e9todo biogr\u00e1fico. El que se basa en hechos de personas significativa recogidos de la vida real, se vuelve capaz  pronto de sacar firmes conclusiones.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO:<br \/>\nI. Teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica:<br \/>\n1. Modelos principales en la historia de la teolog\u00ed\u00ada;<br \/>\n2. Reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica. (G. Pozzo).<br \/>\nII. Teolog\u00ed\u00ada fundamental:<br \/>\n1. Necesidad de un discurso sobre el m\u00e9todo;<br \/>\n2. Para una memoria hist\u00f3rica;<br \/>\n3. M\u00e9todo de integraci\u00f3n (R. Ffsichella).<\/p>\n<p>I. Teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica<br \/>\nPREMISA. Exponer el problema del \u00abm\u00e9todo\u00bb de una disciplina cultural o cient\u00ed\u00adfica significa considerarla no directamente en sus contenidos, sino en su aspecto formal y estructural. La doctrina del m\u00e9todo teol\u00f3gico se propone, pues, exponer los fundamentos y los presupuestos del conocimiento teol\u00f3gico a fin de destacar el valor de las afirmaciones sobre la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica en general y sobre la que atiende a cada uno de los contenidos espec\u00ed\u00adficos de la fe. Si la teolog\u00ed\u00ada se define como reflexi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica, met\u00f3dica y sistem\u00e1tica de la fe de la Iglesia, la reflexi\u00f3n sobre el m\u00e9todo tiene como objeto el estudio de las normas, criterios y operaciones que realiza el te\u00f3logo para desarrollar correctamente su actividad teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Hay que ser consciente de que la teolog\u00ed\u00ada ha acompa\u00f1ado siempre ala vida de la Iglesia a trav\u00e9s de los siglos de su historia, present\u00e1ndose de varias maneras, sacando su imagen de las exigencias y del bagaje cultural que van surgiendo en la vida concreta de la Iglesia y del ambiente hist\u00f3ricocultural de la \u00e9poca. Esta variabilidad de la imagen de la teolog\u00ed\u00ada dentro de la invariabilidad del mensaje y del dato de la revelaci\u00f3n\/ fe, est\u00e1 determinada no solamente por las diversas categor\u00ed\u00adas culturales empleadas por la teolog\u00ed\u00ada para reflexionar sobre el contenido de la predicaci\u00f3n de fe, sino tambi\u00e9n por la multiplicidad de los m\u00e9todos que utiliza esta teolog\u00ed\u00ada para establecer el modo de aproximaci\u00f3n a la comprensi\u00f3n y al estudio del misterio de la revelaci\u00f3n\/fe.<\/p>\n<p>En este sentido resulta \u00fatil e importante considerar -aunque s\u00f3lo sea de forma sint\u00e9tica- las figuras y los modelos hist\u00f3ricos de la metodolog\u00ed\u00ada y de la episteme teol\u00f3gica, no s\u00f3lo para insertar la presente exposici\u00f3n sobre la doctrina del m\u00e9todo teol\u00f3gico dentro del contexto hist\u00f3rico-teol\u00f3gico global, sino tambi\u00e9n porque a trav\u00e9s del conocimiento de la g\u00e9nesis hist\u00f3rica de los modelos principales de la episteme teol\u00f3gica se puede comprender mejor el sentido y el valor de la propuesta metodol\u00f3gica actual.<\/p>\n<p>1. MODELOS PRINCIPALES EN LA HISTORIA DE LA TEOLOG\u00ed\u008dA, a) El per\u00ed\u00adodo patr\u00ed\u00adstico y el ideal sapiencia!. Teniendo como objeto los primeros siglos del pensamiento cristiano, la patr\u00ed\u00adstica destaca el choque de la revelaci\u00f3n cristiana, primero con el juda\u00ed\u00adsmo y luego con la cultura filos\u00f3fica griega y latina. Se puede considerar la patr\u00ed\u00adstica como el momento \u00abfontal\u00bb de la teolog\u00ed\u00ada, que en el encuentro\/ choque con la cultura griega y latina exalta la novedad de Jesucristo y la consistencia especulativa vinculada tambi\u00e9n a la incidencia pr\u00e1ctica del mensaje cristiano frente a las diversas corrientes filos\u00f3ficas y religiosas de la \u00e9poca. Les falta a las obras de los padres el car\u00e1cter propiamente \u00absistem\u00e1tico\u00bb, mientras que aparece constante el planteamiento estructuralmente b\u00ed\u00adblico hist\u00f3ricosalv\u00ed\u00adfico y la atenci\u00f3n dirigida a buscar en el significado de los textos b\u00ed\u00adblicos la diversidad de los niveles de profundidad que reflejari para el creyente, m\u00e1s all\u00e1 de todo lo que pueda exhibir el dato puramente filol\u00f3gico. Otro elemento caracter\u00ed\u00adstico de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica patr\u00ed\u00adstica es la dimensi\u00f3n sapiencia! y la vibraci\u00f3n teologal y espiritual del pensamiento de los padres, orientado a incrementar la edificaci\u00f3n de la propia vida interior y de la existencia cristiana del pr\u00f3jimo. En Occidente fue determinante el ideal y el ejemplo de \/ Agust\u00ed\u00adn. Para el obispo de Hlpona, el intellectusfidei en sus dos variantes (credo ut intelligas -teolog\u00ed\u00ada- e intelligo ut credas -filosof\u00ed\u00ada-) est\u00e1n al servicio del ejercicio mismo de la bienaventuranza y de la contemplaci\u00f3n cristiana. El mismo amplio uso de la dial\u00e9ctica y de la filosof\u00ed\u00ada neoplat\u00f3nica en funci\u00f3n de la ilustraci\u00f3n de los misterios de la fe se ponen siempre al servicio de la consideraci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de la religi\u00f3n cristiana en el orden concreto de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) La teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica en la Edad Media. La gran escol\u00e1stica del siglo xlli, y especialmente santo \/Tom\u00e1s de Aquino, puso de manifiesto los l\u00ed\u00admites de la reflexi\u00f3n patr\u00ed\u00adstica y de la teolog\u00ed\u00ada mon\u00e1stica de la primera Edad Media, sobre todo en el terreno de la elaboraci\u00f3n ontol\u00f3gica y metaf\u00ed\u00adsica de los datos de la revelaci\u00f3n. Para superar la orientaci\u00f3n ecl\u00e9ctica de los padres, la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica busc\u00f3 un instrumento filos\u00f3fico que fuese org\u00e1nicamente homog\u00e9neo con la l\u00f3gica del pensamiento cristiano. Las Summae medievales son entonces la expresi\u00f3n de un repensamiento sistem\u00e1tico de los datos de la fe orientado alaconstrucci\u00f3n de una s\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica. Sin querer negar la diversidad de planteamientos y de opciones teol\u00f3gicas de las diversas escuelas medievales (baste recordar, p.ej., la escuela dominicano-tomista y la escuela franciscano-bonaventuriana), se pueden recordar los dos rasgos principales que califican a la episteme y a la metodolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica de los escol\u00e1sticos: 1) el hecho de que la profundizaci\u00f3n de los datos de la fe, sacados de la Escritura, de la tradici\u00f3n, de la ense\u00f1anza de los concilios y de la vida de la Iglesia, mediante la confrontaci\u00f3n con el aparato conceptual del pensamiento filos\u00f3fico -especialmente el aristot\u00e9lico- se convierte cada vez m\u00e1s en el lugar prioritario de la teolog\u00ed\u00ada; 2) el hecho cada vez m\u00e1s decisivo de que el paradigma del trabajo t\u00e9cnico es asumido por el concepto aristot\u00e9lico de \u00abciencia\u00bb, y la aceptaci\u00f3n de que la \u00abciencia\u00bb primera es la metaf\u00ed\u00adsica.<\/p>\n<p>Este car\u00e1cter unitario y metaf\u00ed\u00adsico de la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica hizo crisis por la fragmentaci\u00f3n del saber gracias al nominalismo filos\u00f3fico de la escol\u00e1stica tard\u00ed\u00ada (siglo xiv) y a la aparici\u00f3n de la ciencia moderna y de su relativo m\u00e9todo inductivo.<\/p>\n<p>c) La teolog\u00ed\u00ada postridentina y manualista. Despu\u00e9s del concilio de Trento, y para recobrar un terreno com\u00fan entre todas las escuelas de teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica en la lucha contra el protestantismo, surge el llamado \u00abm\u00e9todo dogm\u00e1tico\u00bb en conexi\u00f3n con la disciplina llamada \u00abteolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica\u00bb. El n\u00facleo de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica es precisamente el que ofrecen las definiciones dogm\u00e1ticas del magisterio. El procedimiento sigue un orden de explicaci\u00f3n que implica diversos momentos: enunciaci\u00f3n de la tesis dogm\u00e1tica, exposici\u00f3n de las opiniones, pruebas positivas derivadas de la autoridad de la Escritura, de los padres, de los concilios; pruebas sacadas de la argumentaci\u00f3n teol\u00f3gica, soluciones de las dificultades y corolarios para el crecimiento de. la vida espiritual. A1 lado de este factor se pueden recordar otras dos caracter\u00ed\u00adsticas de este planteamiento metodol\u00f3gico: la orientaci\u00f3n al sistema y la organicidad dei discurso, y la organizaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada en enciclopedias.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada manualista (l Teolog\u00ed\u00ada, 11), que en el siglo xtx y en la primera mitad del siglo xx se desarrolla en las escuelas teol\u00f3gicas, tiene como base los factores precedentes, presentando, por tanto, unas caracter\u00ed\u00adsticas que podemos resumir as\u00ed\u00ad: 1) la preocupaci\u00f3n dominante se debe a la voluntad de elaborar pruebas racionales apolog\u00e9ticas, en reacci\u00f3n contra las corrientes racionalistas del pensamiento moderno; hay que subrayar el uso apolog\u00e9tico de las fuentes de la revelaci\u00f3n (la Escritura y la tradici\u00f3n) para sostener las intervenciones doctrinales del magisterio; 2) se tiende a yuxtaponer de forma m\u00e1s bien extr\u00ed\u00adnseca la auctoritas y la ratio, es decir, los datos de la fe y las exigencias de la reflexi\u00f3n racional; 3) finalmente, la teolog\u00ed\u00ada manualista eleva de hecho la autoridad del magisterio al primer puesto en la escala de las diversas autoridades, precisamente en el sentido de que se refiere directamente a las declaraciones del magisterio y no a la revelaci\u00f3n contenida en la Escritura y en la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n de la situaci\u00f3n eclesial y el desarrollo de las investigaciones modernas relativas a la naturaleza y al m\u00e9todo de la teolog\u00ed\u00ada ofrecieron la ocasi\u00f3n para reestructurar las l\u00ed\u00adneas de la metodolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica y proponer una remodelaci\u00f3n de los estudios teol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>d) Indicaciones y perspectivas del Vaticano II, El pensamiento del Vaticano II sobre la naturaleza y el m\u00e9todo de la teolog\u00ed\u00ada se se\u00f1ala en el n\u00famero 16 de la Optatam totius. Partiendo del concepto renovado de \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb, tal como lo expone la Dei Verbum (l Revelaci\u00f3n), se comprende el sentido y el alcance de la renovaci\u00f3n del m\u00e9todo teol\u00f3gico. El decreto OTense\u00f1a que la Escritura es el punto fundamental del procedimiento, bien porque el desarrollo de los temas b\u00ed\u00adblicos est\u00e1 en la base de las verdades que hay que profundizar, bien porque la Escritura es \u00abel alma de la teolog\u00ed\u00ada\u00bb (DV 24). Las normas conciliares indican que hay que asumir luego la voz de los padres de la Iglesia y el desarrollo hist\u00f3rico del dogma, entendido como recorrido necesario para comprenderla clarificaci\u00f3n del dato revelado. Por consiguiente, las definiciones dogm\u00e1ticas son el punto de llegada de un largo camino de fe dentro de la vida y del pensamiento de la Iglesia y el punto normativo para comprender el mensaje revelado. Viene a continuaci\u00f3n el momento \u00abespeculativo\u00bb de la teolog\u00ed\u00ada, que consiste en ilustrar lo m\u00e1s posible los misterios salv\u00ed\u00adficos de la fe, teniendo en especial consideraci\u00f3n el ejemplo de santo Tom\u00e1s de Aquino. Finalmente, es tarea de la teolog\u00ed\u00ada mostrar la continuidad entre el anuncio b\u00ed\u00adblico, la historia de fe, la reflexi\u00f3n especulativa y la liturgia, la piedad cristiana y la edificaci\u00f3n de la Iglesia. En este contexto el concilio invita a \u00abbuscar, a la luz de la revelaci\u00f3n, la soluci\u00f3n de los problemas humanos, a aplicar sus eternas verdades a la mudable condici\u00f3n de la vida humana y a comunicarlas de un modo apropiado a sus contempor\u00e1neos\u00bb (OT 16).<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, la exposici\u00f3n conciliar, sin querer imponer un esquema r\u00ed\u00adgido al m\u00e9todo teol\u00f3gico, se\u00f1ala algunas orientaciones metodol\u00f3gicas esenciales, que no pueden soslayarse, e invita a la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica a pensar de manera org\u00e1nica y unitaria los principios fundamentales de la centralidad de Cristo en el misterio de la salvaci\u00f3n, la atenci\u00f3n antropol\u00f3gica, la finalidad pastoral y espiritual.<\/p>\n<p>e) La \u00e9poca posconciliar. En. el per\u00ed\u00adodo posconciliar se dibujan m\u00faltiples figuras de teolog\u00ed\u00ada, que implican igualmente una pluralidad de planteamientos metodol\u00f3gicos que vamos a mencionar sin entrar en la valoraci\u00f3n de sus m\u00e9ritos, sino s\u00f3lo para dar una informaci\u00f3n -ciertamente. no exhaustiva- que complemente nuestra breve exposici\u00f3n hist\u00f3rica:<br \/>\n1) Figura antropol\u00f3gico-trascendental. El \u00abgiro antropol\u00f3gico\u00bb en teolog\u00ed\u00ada lleva a considerar la reflexi\u00f3n sobre el hombre como horizonte, hilo conductor y \u00e1ngulo visual de todo el saber teol\u00f3gico. En particular, algunos autores (p.ej., Rahner) introducen el m\u00e9todo trascendental para fundamentar el saber teol\u00f3gico y precisar las condiciones de posibilidad del sujeto para pensar y tematizar una posible revelaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>2) Figura -hermen\u00e9utica. Este planteamiento teol\u00f3gico se muestra especialmente atento a los problemas del lenguaje, de la interpretaci\u00f3n y de la reformulaci\u00f3n de las doctrinas de fe que signifiquen y digan al hombre contempor\u00e1neo la palabra de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3) Figura ortopr\u00e1ctica. En este modelo epistemol\u00f3gico, la \u00abpraxis\u00bb constituye el criterio de interpretaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n y de verificaci\u00f3n del sentido de la palabra revelada. La figura ortopr\u00e1ctica de teolog\u00ed\u00ada conoce varias formas de expresi\u00f3n (teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, teolog\u00ed\u00ada del desarrollo, etc.).<\/p>\n<p>4) Algunos autores hablan tambi\u00e9n de un modelo prospectivo de \u00abteolog\u00ed\u00ada narrativa\u00bb y de \u00abteolog\u00ed\u00ada escatol\u00f3gica\u00bb, de \u00abteolog\u00ed\u00ada est\u00e9tica\u00bb (cf C. ROCCHETTA, La teologia e la sua storia, en C. ROCCHETTA, R. FISICHELLA y G. POZZO, La teologia tra rivelazione e storia, Bolonia 1.987).<\/p>\n<p>La presente exposici\u00f3n sobre el m\u00e9todo teol\u00f3gico intenta&#8217; quedarse en la perspectiva del Vaticano lI y articular una .reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica sobre la metodolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica, considerando en primer lugar los fundamentos del m\u00e9todo teol\u00f3gico y describiendo sucesivamente su procedimiento, sin la pretensi\u00f3n de entrar en el an\u00e1lisis de problemas espec\u00ed\u00adficos, prefiriendo ilustrar las grandes l\u00ed\u00adneas de la estructura org\u00e1nica del saber teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>2. REFLEXI\u00ed\u201cN SISTEM\u00ed\u0081TICA. a) Fundamentos de la doctrina del m\u00e9todo teol\u00f3gico. En el origen constitutivo de la teolog\u00ed\u00ada est\u00e1 la revelaci\u00f3n, fuente de los contenidos teol\u00f3gicos y fundamento de sus certezas. El concepto de revelaci\u00f3n, presente en el lenguaje filos\u00f3fico y en la experiencia religiosa, se precisa de forma absolutamente \u00fanica si se refiere a Jesucristo. En efecto, el acontecimiento de Jesucristo se comprende como la definitiva automanifestaci\u00f3n de Dios y como la revelaci\u00f3n plena e insuperable de la verdad \u00faltima del hombre y de la historia. El acontecimiento de Jesucristo, entendido en su singularidad \u00fanica e irrepetible, se sit\u00faa como principio de un saber dentro de la perspectiva de una nueva ciencia distinta de las dem\u00e1s. La revelaci\u00f3n de Dios en Jesucristo no es solamente un principio de transformaci\u00f3n y de conversi\u00f3n de la existencia, sino tambi\u00e9n (precisamente por eso) la clave de interpretaci\u00f3n para comprender el sentido \u00faltimo del hombre y de la realidad. Sobre este presupu\u00e9sto se basa la teolog\u00ed\u00ada. La relaci\u00f3n revelaci\u00f3n\/fe\/teolog\u00ed\u00ada es, por tanto, una relaci\u00f3n de implicaci\u00f3n mutua, en el sentido de que el acontecimiento de la revelaci\u00f3n, en correlaci\u00f3n con la respuesta-aceptaci\u00f3n de la fe, es el principio constitutivo de la teolog\u00ed\u00ada. La doctrina sobre el m\u00e9todo teol\u00f3gico, aunque debe respetar las reglas de un procedimiento riguroso y disciplinado desde el punto de vista intelectual, no puede olvidarse del principio espec\u00ed\u00adficamente teol\u00f3gico, que tiene una funci\u00f3n b\u00e1sica y normativa para la misma metodolog\u00ed\u00ada, es decir, la realidad del hombre, creyente y te\u00f3logo, que acepta el don del amor y de la verdad de Dios y se convierte al evangelio de la salvaci\u00f3n. Por tanto, de este fundamento resulta que s\u00f3lo la fe en la autorrevelaci\u00f3n de Dios en Jesucristo establece el horizonte de comprensi\u00f3n adecuado a la realidad que tiene que exponer la teolog\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad se indica tambi\u00e9n el punto de intersecci\u00f3n entre la vida y la actividad teor\u00e9tica, entre la experiencia y la reflexi\u00f3n, y se identifica al mismo tiempo el presupuesto que hace posible al creyente la traducci\u00f3n de sus exigencias intelectuales en un procedimiento correcto y org\u00e1nicamente estructurado.<\/p>\n<p>Las consideraciones expuestas anteriormente manifiestan, por consiguiente, que no es posible hacer una correcta y aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, metodol\u00f3gicamente disciplinada, m\u00e1s que en el presupuesto -que al mismo tiempo es tambi\u00e9n un principio formal- de que la ra\u00ed\u00adz del saber teol\u00f3gico, precisamente por ser un saber, es el saber de la fe, entendido como conocimiento e inteligencia de la revelaci\u00f3n de Dios en Jesucristo (Jn 1,14; 1Cor 1,2; cf tambi\u00e9n DV 5). Ciertamente, la teolog\u00ed\u00ada en cuanto logos humano est\u00e1 en s\u00ed\u00ad misma abierta estructuralmente a las adquisiciones de la filosof\u00ed\u00ada, de las ciencias y, en general, de todos los instrumentos l\u00f3gicos, hermen\u00e9uticos, te\u00f3ricos que el pensamiento humano descubre y utiliza. Desde el punto de vista metodol\u00f3gico, esta apertura significa que la teolog\u00ed\u00ada tiene que estar siempre atenta a las solicitaciones de las formas de la cultura y del saber de la conciencia hist\u00f3rica, as\u00ed\u00ad como a la evoluci\u00f3n y el perfeccionamiento de los instrumentos ling\u00fc\u00ed\u00adsticos, l\u00f3gicos, criticos, para realizar el encuentro entre fe, Iglesia, pensar teol\u00f3gico por una parte, y las instancias de la cultura contempor\u00e1nea por otra. Pero es igualmente necesario que la elaboraci\u00f3n del m\u00e9todo teol\u00f3gico considere el-hecho de que la teolog\u00ed\u00ada es \u00abciencia de la fe\u00bb, por lo cual parece imposible comprender los modos originales y peculiares de la racionalidad de la teolog\u00ed\u00ada mientras no se considere y se respete la estructura veritativa de la fe misma, con sus propios criterios de verdad y de autenticidad. En particular, la unidad propia y b\u00e1sica del conocimiento\/ saber de la fe es la revelaci\u00f3n de Dios realizada en Jesucristo y la Iglesia como el lugar en donde se realiza la memoria actual del acontecimiento de Jesucristo.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n es que la elaboraci\u00f3n del m\u00e9todo en teolog\u00ed\u00ada no puede constituirse s\u00f3lo o principalmente a partir de los criterios y de las normas operativas comunes a las otras ciencias, sino que tendr\u00e1 que observar ante todo los principios normativos que se derivan del saber de la fe, asumiendo las aportaciones y los medios cr\u00ed\u00adticos propios de las formas del saber metaf\u00ed\u00adsico, hist\u00f3rico, hermen\u00e9utico, etc. De esta manera la teolog\u00ed\u00ada estar\u00e1 en disposici\u00f3n de satisfacer tanto las exigencias de organicidad, sistematicidad, logicidad y unitariedad del pensamiento, como igualmente las exigencias del saber de la fe.<\/p>\n<p>b) El punto de partida del procedimiento teol\u00f3gico. La cuesti\u00f3n metodol\u00f3gica preliminar de toda ciencia es la individualizaci\u00f3n del objeto y la formulaci\u00f3n exacta de la pregunta, a la que se intentar\u00e1 responder con medios adecuados. En general, toda pregunta nace de un hecho o de un fen\u00f3meno ya conocido en cierto sentido, pero que exige ser conocido de forma m\u00e1s profunda y precisa. De este modo el sujeto constituye el elemento conocido y el predicado constituye el elemento todav\u00ed\u00ada no plenamente sabido, que representa el objeto de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El objeto de la teolog\u00ed\u00ada es la vida y la doctrina de fe de la Iglesia en su referencia a la revelaci\u00f3n de Dios uno y trino; y la pregunta es: \u00bfQu\u00e9 significa, c\u00f3mo puede interpretarse y hacerse comprensible la doctrina de la revelaci\u00f3n de Dios en Cristo atestiguada por la fe y por la predicaci\u00f3n de la Iglesia?<\/p>\n<p>En esta pregunta el sujeto es la misma comunidad eclesial, cuyo contenido doctrinal es conocido, aunque no necesariamente justificado y comprendido, de forma refleja y cr\u00ed\u00adtica. El predicado es la necesidad precisa de comprender la vida y el pensamiento de la Iglesia en su apelaci\u00f3n a la revelaci\u00f3n y al misterio de Dios; se obtiene proyectando en el plano de la reflexi\u00f3n cient\u00ed\u00adfica, met\u00f3dica, sistem\u00e1tica, la experiencia y el patrimonio de las doctrinas de fe de la Iglesia. En otras palabras, el punto de partida de la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica es la toma de contacto con la experiencia concreta de la vida de fe eclesial; es decir, con los motivos a trav\u00e9s de los cuales la Iglesia repropone en la historia el acontecimiento cristiano en sus elementos doctrinales cognoscitivos fides quae creditur) y con los modos por los que la comunidad de los creyentes vive interiormente y se apropia existencialmente el acontecimiento cristiano fides qua creditur). Bajo este \u00faltimo aspecto es importante subrayar la dimensi\u00f3n personal del hacer teolog\u00ed\u00ada, que expresa la apropiaci\u00f3n interior y personalizada de la fe, reflejada tambi\u00e9n en la manera de llevar el trabajo teol\u00f3gico, aun cuando esta dimensi\u00f3n personal no tenga que conducir a una subjetivizaci\u00f3n y a una concepci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada esencialmente, como una autobiograf\u00ed\u00ada del te\u00f3logo. Adem\u00e1s, la realidad de la fe vivida por la Iglesia es siempre:tambi\u00e9n una realidad provocada. En efecto, tanto por la exigencia psicol\u00f3gica del individuo, que advierte el impulso de satisfacer -tambi\u00e9n en el aspecto intelectualsu deseo de conocimiento, como por los cambios y fermentos culturales que objetivamente ponen en cuesti\u00f3n las afirmaciones y las \u00e9onvicciones de la fe, la tarea de la teolog\u00ed\u00ada no consiste s\u00f3lo en constatar la fe de la Iglesia, sino que se define como esfuerzo por justificar el contenido de la fe a partir de las fuentes de la fe misma, por presentarlo en su continuidad hist\u00f3rica y en su desarrollo a lo largo de los siglos, por explicarlo en el contexto de la revelaci\u00f3n, por aclararlo ilustrando su alcance y su actualidad existencial e hist\u00f3rica, para que el hombre de todos los tiempos pueda comprender el sentido de su vida y su destino \u00faltimo.<\/p>\n<p>Aclarado el punto de partida del procedimiento sistem\u00e1tico de reflexi\u00f3n, se perfila la doble tarea fundamental de la teolog\u00ed\u00ada en el aspecto metodol\u00f3gico: 1) la teolog\u00ed\u00ada debe verificar el v\u00ed\u00adnculo entre la fe actual de la Iglesia y el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico definitivo de Jesucristo, como revelaci\u00f3n insuperable de la verdad y de la caridad de Dios esta primera tarea fundamental puede designarse como auditus fidei, y expresa la funci\u00f3n positiva de la teolog\u00ed\u00ada; 2) en un segundo momento la teolog\u00ed\u00ada tiene que saber responder a las exigencias y desaf\u00ed\u00ados del pensamiento y de la cultura actual, haciendo comprensibles a la inteligencia humana los contenidos de la fe, mostrando la eficacia pr\u00e1ctica y existencial del mensaje cristiano, llevando a una s\u00ed\u00adntesis org\u00e1nica cada vez m\u00e1s profunda de las verdades reveladas; esta segunda tarea fundamental de la teolog\u00ed\u00ada puede llamarse intellectus fidei y expresa la funci\u00f3n reflexiva y actualizante de la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>c) Momento positivo de la teolog\u00ed\u00ada: \u00abauditus fidei&#8217;: El objeto de la teolog\u00ed\u00ada positiva es el resultado de la toma de conocimiento de la vida y de la doctrina de la Iglesia. La formulaci\u00f3n de la pregunta es: \u00bfC\u00f3mo se puede verificar y probar que la doctrina de la Iglesia proviene: de la revelaci\u00f3n de Cristo?<\/p>\n<p>Conviene precisar que no se trata propiamente de poner en duda lo que el conocimiento de fe me da como cierto, sino de elaborar la aproximaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica al dato de fe. La fundamentaci\u00f3n y la clarificaci\u00f3n del v\u00ed\u00adnculo entre la conciencia de fe de la Iglesia y el principio de la revelaci\u00f3n se obtienen mediante el estudio del testimonio normativo de fe, autorizado para transmitir la ense\u00f1anza de Cristo por estar formado de unos testigos oculares y auriculares de la vida hist\u00f3rica de Jes\u00fas que culmin\u00f3 con el acontecimiento pascual. Este testimonio qued\u00f3 fijado por escrito en el NT y tiene, por tanto, un car\u00e1cter fundacional para la fe de las generaciones sucesivas. .Sin embargo, este testimonio normativo es vivido, transmitido e- interpretado por la Iglesia posapost\u00f3lica. La tradici\u00f3n eclesial es precisamente la transmisi\u00f3n-interpretaci\u00f3n-explicitaci\u00f3n-actualizaci\u00f3n fiel y viva del testimonio de la fe apost\u00f3lica. Todo el pueblo de Dios est\u00e1 comprometido en esta \u00abtradici\u00f3n\u00bb seg\u00fan una variedad de tareas, entre las que destaca de modo singular la funci\u00f3n del magisterio de la Iglesia, con su funci\u00f3n de autentificar la interpretaci\u00f3n y la comprensi\u00f3n del mensaje revelado. Este oficio magisterial adquiere una importancia y un significado irrevocable en las declaraciones y en las definiciones dogm\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Consideremos ahora en particular las fuentes del conocimiento teol\u00f3gico y su uso en la teolog\u00ed\u00ada positiva.<\/p>\n<p>1) La Escritura. El uso del testimonio de la Escritura en el m\u00e9todo teol\u00f3gico supone el conocimiento de loquees la Escritura, de qui\u00e9n es su autor y del sentido en que la Escritura es palabra de Dios. Supone adem\u00e1s el conocimiento de la problem\u00e1tica y del empleo.del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico en la hermen\u00e9utica de la Biblia.<\/p>\n<p>De todas formas es oportuno recordar el principio de que la Escritura como palabra de Dios (palabra inspirada) no es simplemente un fen\u00f3meno hist\u00f3rico-literario m\u00e1s o menos comprensible con los criterios que se utilizan en cualquier escrito del pasado, sino que constituye en s\u00ed\u00ad misma un acontecimiento que se sit\u00faa en el proyecto de la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica de Dios. Por tanto, la Escritura, aunque se la puede describir en t\u00e9rminos de investigaci\u00f3n hist\u00f3ricocr\u00ed\u00adtica, es esencialmente un hecho que hay que atribuir plenamente a la iniciativa de Dios, que trasciende en sus contenidos religiosos y doctrinales las dimensiones de la naturaleza y de la cultura del hombre. Se comprende entonces que, cuando los textos del magisterio hablan de la Escrituya, unan este tema al de la tradici\u00f3n y al del magisterio; que goza del don de interpretar aut\u00e9nticamente y de exponer fielmente la palabra de Dios que confi\u00f3 Cristo y el Esp\u00ed\u00adritu a los ap\u00f3stoles. (DV 9).<\/p>\n<p>A la luz de estas premisas se pueden se\u00f1alar algunos tipos fundamentales de uso de la Escritura en la argumentaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada positiva:<br \/>\n&#8211; El uso del dato b\u00ed\u00adblico como argumento escritur\u00ed\u00adstico. Bajo este aspecto la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica encuentra en la Escritura, con la confirmaci\u00f3n de la ex\u00e9gesis cr\u00ed\u00adtica, la prueba que justifica la proveniencia de la revelaci\u00f3n de la doctrina de fe que se predica actualmente (p.ej., la verdad de que el Esp\u00ed\u00adritu Santo se confiere en el bautismo).<\/p>\n<p>&#8211; El uso del dato b\u00ed\u00adblico como fundamento escritur\u00ed\u00adstico.- En este caso, el dato b\u00ed\u00adblico, comprendido y aclarado exeg\u00e9ticamente, ofrece solamente una parte o bien una base de partida para justificar que una determinada doctrina proviene de la revelaci\u00f3n. Pueden distinguirse dos casos: a) en el primero el lector moderno, gracias a los resultados de la ex\u00e9gesis, puede ver que una parte de la verdad de la fe predicada est\u00e1 contenida formal y expl\u00ed\u00adcitamente en la Escritura (p.ej., la verdad de que, seg\u00fan Pablo, nadie puede salvarse del pecado y de la muerte sino por la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo; el concilio de Trento, interpretando Rom 5, indica la direcci\u00f3n exacta para comprender plenamente el mensaje paulino y para evitar interpretaciones reductivas sobre la doctrina del pecado original); b) en el segundo caso est\u00e1 el problema de se\u00f1alar en qu\u00e9 medida est\u00e1 presente una verdad ense\u00f1ada por la Iglesia en el testimonio b\u00ed\u00adblico (p.ej:,la noci\u00f3n de sphragh\u00ed\u00ads -sello-, aunque se encuentra en la Escritura, no significa directamente lo que la Iglesia interpretar\u00e1 luego con la doctrina del \u00abcar\u00e1cter\u00bb sacramental). En otras palabras, puede haber doctrinas de fe que la Iglesia ense\u00f1a dogm\u00e1ticamente y que encuentran en la Escritura tan s\u00f3lo un fundamento o base de partida que queda explicitado y comprendido plena y correctamente en la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Finalmente, se considera el caso en que la Escritura no diga nada formalmente expl\u00ed\u00adcito ni t\u00e9cnicamente %formulado sobre una doctrina de fe. -En esta situaci\u00f3n la ex\u00e9gesis no est\u00e1 en disposici\u00f3n de evidenciar el sentido de la doctrina ni el punto de partida por donde empez\u00f3 el camino de explicitaci\u00f3n. En consecuencia, el lector creyente y el te\u00f3logo tendr\u00e1n que recurrir a la tradici\u00f3n (p.ej., el dogma de la asunci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada). Pero esto no significa que haya algunas verdades de fe no contenidas en la Escritura entendida como palabra de Dios, sino que significa que la relaci\u00f3n entre revelaci\u00f3n, Escritura y tradici\u00f3n tiene que tener en cuenta este elemento, es decir, que no es suficiente el conocimiento de la Escritura para comprender la palabra de Dios. Para la determinaci\u00f3n \u00faltima y decisiva de los contenidos revelados hay que recurrir siempre a la tradici\u00f3n (la liturgia, el sentido de fe del pueblo de Dios, la predicaci\u00f3n autorizada y aut\u00e9ntica del magisterio).<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, podemos resumir diciendo que los diversos usos de la Escritura en el m\u00e9todo teol\u00f3gico suponen siempre el resultado de la ex\u00e9gesis hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtica, dirigida a averiguar el sentido t\u00e9cnico y directo del texto b\u00ed\u00adblico; pero superan dicho resultado en cuanto que el empleo del dato b\u00ed\u00adblico en la argumentaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada positiva tiene siempre necesidad de la tradici\u00f3n, seg\u00fan los modos explicados, para comprender el significado y el contenido de la doctrina revelada.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica deber\u00e1 tener en cuenta otros dos criterios fundamentales en el uso del dato b\u00ed\u00adblico: a)el criterio de la unidad de la Biblia (cada una de las afirmaciones debe ser le\u00ed\u00adda ulteriormente en el conjunto global del mensaje de la Escritura); b) el criterio cristol\u00f3gico (lo que se lee en la Biblia no es algo completo en s\u00ed\u00ad mismo, sino que ha de leerse junto con aquel en el que se cumpli\u00f3 todo, Cristo Se\u00f1or. Es Cristo el que nos conduce a la verdad profunda y plena de las im\u00e1genes b\u00ed\u00adblicas).<br \/>\n2) La tradici\u00f3n eclesial. Suponiendo las adquisiciones de la autocomprensi\u00f3n de la Iglesia sobre el concepto de tradici\u00f3n (DS 1501; 3007; 3886), nos limitamos a recordar que, seg\u00fan el Vaticano.II, la tradici\u00f3n transmite la palabra de Dios a trav\u00e9s de los ap\u00f3stoles y de sus sucesores integre (en su totalidad) hasta hoy (DV 9). Recoge no solamente la predicaci\u00f3n oral, sino tambi\u00e9n los ejemplos de la vida de Cristo y el testimonio de la liturgia. Adem\u00e1s, la experiencia espiritual, la predicaci\u00f3n doctrinal y el estudio de los fieles son los elementos que provocan el progreso de la tradici\u00f3n en la comprensi\u00f3n de la revelaci\u00f3n (DV 8). En lo que ata\u00f1e el uso de los datos de la tradici\u00f3n en el m\u00e9todo teol\u00f3gico, habr\u00e1 que distinguir previamente algunos niveles en la interpretaci\u00f3n de los documentos de la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>El nivel de la interpretaci\u00f3n filol\u00f3gica consiste en establecer el sentido del texto en su estructura literal y gramatical. El nivel de la interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica intenta fijar lo que quiso decir el autor en el contexto global de sus escritos y de su pensamiento. El nivel de la interpretaci\u00f3n dogm\u00e1tica pretende aferrar el sentido trascendente encerrado en los documentos de la tradici\u00f3n. No se puede olvidar el hecho de que en el testimonio humano e hist\u00f3rico de los documentos de la tradici\u00f3n puede estar encerrado un contenido de verdad procedente de la revelaci\u00f3n garantizado por la asistencia del Esp\u00ed\u00adritu. Por estos motivos el uso que hace la teolog\u00ed\u00ada del dato de la tradici\u00f3n no puede prescindir del magisterio, que en la tradici\u00f3n es el \u00f3rgano adecuado para se\u00f1alar y fijar el sentido dogm\u00e1tico del testimonio o afirmaci\u00f3n doctrinal.<\/p>\n<p>Precisamente en este nivel se encuentra un problema capital para el m\u00e9todo teol\u00f3gico. Se observa efectivamente que la tradici\u00f3n propone ciertos contenidos de verdad en nociones y palabras tan s\u00f3lo a partir de cierta \u00e9poca. Se constata en este aspecto que la mayor parte de la predicaci\u00f3n de fe actual -ling\u00fc\u00ed\u00adsticamente hablando-&#8216; no proviene directamente de Cristo y de los ap\u00f3stoles. La cuesti\u00f3n que se plantea es la de c\u00f3mo explicar este hecho y las consecuencias que esto tiene para el m\u00e9todo teol\u00f3gico correcto.<\/p>\n<p>La respuesta a esta pregunta es que el cambio de atenci\u00f3n, en relaci\u00f3n con los m\u00faltiples aspectos del misterio de la fe, es condici\u00f3n necesaria para comprender la introducci\u00f3n de nuevos t\u00e9rminos en la predicaci\u00f3n doctrinal de la Iglesia (cf, p.ej.=, el concepto de homoousios o el concepto de transubsta\u00f1tiatio, o el concepto de car\u00e1cter sacramental, etc.<\/p>\n<p>Se llega entonces a la siguiente clarificaci\u00f3n. La Iglesia transmite durante cierto per\u00ed\u00adodo de tiempo un contenido revelado sin formularlo t\u00e9cnicamente. El resultado de la introducci\u00f3n de nuevas palabras o formulaciones para expresar siempre el mismo contenido revelado es el conocimiento m\u00e1s reflejo, m\u00e1s conscientemente detallado de la misma verdad de fe que estaba presente en la conciencia viva del pueblo cristiano de un modo preconceptual, prerreflejo y quiz\u00e1 tambi\u00e9n gen\u00e9rico. En el paso de la conciencia vivida al conocimiento y formulaci\u00f3n reflejos entra siempre y necesariamente tambi\u00e9n el magisterio, que es el \u00fanico capaz de garantizar en \u00faltima instancia que este paso y esta llegada a la formulaci\u00f3n conceptual se lleva a cabo sin manipular ni alterar el mismo contenido revelado.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, para la argumentaci\u00f3n probativa de la teolog\u00ed\u00ada positiva resulta necesario tener en cuenta los desplazamientos de acento y los cambios de atenci\u00f3n sobre los m\u00faltiples aspectos de los misterios de la fe. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad es posible dar raz\u00f3n de la explicitaci\u00f3n y de los an\u00e1lisis-desarrollos hist\u00f3ricos de la tradici\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>Finalmente, es importante para el m\u00e9todo teol\u00f3gico subrayar la distinci\u00f3n entre tradici\u00f3n doctrinal de fe y tradici\u00f3n teol\u00f3gico-cultural cristiana. Esta distinci\u00f3n permite no confundir el dato perteneciente a la fe com\u00fan de la Iglesia, atestiguado por la vida lit\u00fargica, la experiencia espiritual y la predicaci\u00f3n dogm\u00e1tica del magisterio con el elemento perteneciente a las convicciones y opiniones teol\u00f3gicas y culturales, que tambi\u00e9n est\u00e1 presente en la historia del pensamiento cristiano. Es verdad que de hecho se advierte muchas veces una trabaz\u00f3n entre los dos elementos; pero es necesario que la teolog\u00ed\u00ada llegue a una adecuada distinci\u00f3n entre lo que pertenece a&#8217;la tradici\u00f3n de fe, garantizada por el magisterio, y lo que pertenece a modelos y perspectivas intelectuales hist\u00f3ricamente condicionados y no ligados esencialmente al l dep\u00f3sito de la fe. Esto, por otra parte, no significa soslayar el valor educativo y metodol\u00f3gico de los pensadores y te\u00f3logos (sobre todo de los padres y doctores de la Iglesia) que han recibido un reconocimiento particular por parte de \u00c2\u00a1apropia Iglesia. En este contexto se pueden mencionar algunas caracter\u00ed\u00adsticas fundamentales de los autores cristianos que hay que tomar en especial consideraci\u00f3n: la ortodoxia de su ense\u00f1anza, la santidad de su vida, el reconocimiento por parte de la Iglesia y la capacidad de abrir la raz\u00f3n humana a la comprensi\u00f3n del advenimiento de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. La mediaci\u00f3n del magisterio en el conocimiento teol\u00f3gico. La afirmaci\u00f3n de que existe una relaci\u00f3n intr\u00ed\u00adnseca entre el ministerio de la predicaci\u00f3n de la palabra verdadera (cf Tit 1,9; 1Tim 1,10; 4,6; 2Tim 4,3) y la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica conduce a considerar el tema espec\u00ed\u00adfico del magisterio y el uso de sus documentos en el m\u00e9todo teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Funci\u00f3n de los documentos del magisterio; significado y valor. El significado del magisterio en la Iglesia tiene que comprenderse en orden a la verdad de la doctrina cristiana. Los documentos del magisterio, por consiguiente,- no son algo extr\u00ed\u00adnseco o superpuesto a la verdad cristiana, sino que expresan el meollo de la verdad misma. El servicio ala.verdad salv\u00ed\u00adfica que rinde el magisterio va en favor de todo el pueblo cristiano, llamado a ser introducido en la,libertad de la verdad.<\/p>\n<p>El objeto de la ense\u00f1anza del magisterio es la palabra de Dios en toda su amplitud; el \u00e1mbito de competencia del magisterio es por tanto la verdad revelada .(DS .3018). El modo con que el magisterio ejerce su funci\u00f3n es sustancialmente doble:<br \/>\na) Existe un modo solemne y extraordinario, cuyo resultado son los enunciados dogm\u00e1ticos irreformables por s\u00ed\u00ad mismos, y no por el consentimiento de los fieles (DS 3074).<\/p>\n<p>b) Existe otro modo ordinario, cuyo resultado no es tanto una formulaci\u00f3n definitiva de una doctrina ni la garant\u00ed\u00ada de que -un contenido pertenece a la revelaci\u00f3n, sino que se trata m\u00e1s bien de transmitir aut\u00e9nticamente la sustancia,del mensaje cristiano en sus aplicaciones a la vida pastoral de la Iglesia.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a las definiciones dogm\u00e1ticas, el carisma veritatis del magisterio ata\u00f1e a la posibilidad de declarar infaliblemente que el contenido de fe es revelado, con el presupuesto de que semejante contenido estuvo siempre presente en el depositum fidei, aunque de forma no refleja ni formulada t\u00e9cnicamente. El concilio Vaticano I, en la f\u00f3rmula de definici\u00f3n dogm\u00e1tica de la infalibilidad pontificia (DS 3015; 3017), incluy\u00f3 tambi\u00e9n deliberadamente la posibilidad de que la Iglesia defina doctrinas sin proponerlas necesariamente como reveladas divinamente. Estas doctrinas, si la Iglesia las propone de modo definitivo, tienen que ser aceptadas y reconocidas firmemente, aunque no se,les deba un asentimiento de fe divina. Por tanto, puede entrar coma .objeto de definiciones irreformables, aunque no reveladas ,divinamente, todo lo que se refiere a ,los misterios de la salvaci\u00f3n de una forma tan vinculada a ellos que no sea posible el anuncio eficaz de las verdades reveladas sin unas aclaraciones doctrinale,$ sobre semejante objeto. Por ejemplo, entra en este terreno de competencia lo que se refiere a la ley moral natural, a los praeambula fide\u00bf a los llamados facta dogmatica, como la legitimidad de un concilio, de un pont\u00ed\u00adfice, la canonizaci\u00f3n de los santos, etc.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a la predicaci\u00f3n del magisterio ordinario en materias de fe y de moral, la ense\u00f1anza de la Iglesia (cf LG 25) recuerda que su finalidad es la de conducir a los fieles a la iniciaci\u00f3n de los misterios centrales de la salvaci\u00f3n a trav\u00e9s de los diversos instrumentos de la acci\u00f3n pastoral, lit\u00fargica, catequ\u00e9tica. Esta predicaci\u00f3n, aun siendo aut\u00e9ntica, no intenta proponer de modo definitivo una ense\u00f1anza doctrinal, que por tanto no es de suyo irreformable. Por consiguiente, a las ense\u00f1anzas del magisterio ordinario no se les debe un asentimiento de fe ni un asentimiento irrevocable, sino el obsequio religioso del entendimiento y de la voluntad. En cuanto \u00abreligioso\u00bb, no se basa en motivaciones puramente racionales, sino en la singularidad reconocida de la funci\u00f3n del papa y de los obispos de exponer y predicar -con la autoridad conferida por Cristo mediante la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica- los contenidos de la doctrina y de la vida cristiana. Hay que se\u00f1alar igualmente que al ser textos de suyo no irreformables, es leg\u00ed\u00adtimo que la competencia teol\u00f3gica profundice y desarrolle cr\u00ed\u00adticamente el pensamiento del magisterio; sin embargo, tambi\u00e9n para los documentos del magisterio ordinario la praesumptio veritatis le compete al magisterio, ya que el carisma veritatis se le ha dado por Cristo al magisterio, mientras que los te\u00f3logos reciben de la Iglesia el oficio de ense\u00f1ar.<\/p>\n<p>En cuanto al valor de las definicio,es doctrinales, y particularmente de os d&#8217;\u00f3 &#8216;g&#8217;mas, se trata de tener presente que&#8217; los -enunciados dogm\u00e1ticos indican lo que la Iglesia advierte como no compatible con la inteligencia correcta de la revelaci\u00f3n. Las declaraciones del magisterio no pretenden expresar positivamente la totalidad del misterio de la fe; sin embargo, constituyen una positividad irrenunciablepara la conciencia creyente, ya que por un lado niegan la herej\u00ed\u00ada, que es siempre una ruptura o una reducci\u00f3n de la globalidad del dato de la fe, mientras que por otro impulsan y orientan a la teolog\u00ed\u00ada para que estudie deforma cada vez m\u00e1s profunda el mensaje de la salvaci\u00f3n, salvaguard\u00e1ndolo de comprensiones err\u00f3neas o reductivas.<\/p>\n<p>Uso de los documentos del magisterio y criterios de interpretaci\u00f3n. Se\u00f1alaremos a continuaci\u00f3n los criterios y los principios generales de la interpretaci\u00f3n de los textos doctrinales del magisterio, a fin de establecer su uso correcto en el m\u00e9todo teol\u00f3gico.<br \/>\n1. Ante un documento magisterial hay que determinar primeramente la intencionalidad de la ense\u00f1anza, distinguiendo entre el contenido doctrinal inteligible y las formas o esquemas argumentativos e ilustrativos que dependen de perspectivas teol\u00f3gicas condicionadas hist\u00f3ricamente. Este criterio es una aplicaci\u00f3n coherente de la declaraci\u00f3n del Vaticano I, que, aun consciente del progreso de la Iglesia en el conocimiento de la verdad revelada (DS 3020), ense\u00f1a que \u00abhay que mantener para los sagrados dogmas el sentido declarado una vez por todas por la Iglesia\u00bb (DS 3020). Esta ense\u00f1anza fue confirmada por el papa Juan XXIII en la inauguraci\u00f3n del concilio Vaticano II: \u00abEs preciso que esta doctrina cierta e inmutable&#8230; sea explorada y expuesta de la forma que requiere nuestra \u00e9poca. En efecto, una cosa es el dep\u00f3sito de la fe, o sea; las verdades contenidas en nuestra venerable doctrina,, y otra distinta el, modo de su enunciaci\u00f3n, pero siempre con el mismo sentido y significado\u00bb (\u00abAAS\u00bb 54 [19623 792; cf tambi\u00e9n GS 62). La declaraci\u00f3n Mysterium Ecclesiae, recogiendo esta ense\u00f1anza, precisa que el papa habla aqu\u00ed\u00ad del dep\u00f3sito de la fe, que hay que identificar con las verdades contenidas en dicha doctrina, y de las verdades que deben conservarse .en el mismo sentido; y sigue la declaraci\u00f3n: \u00abEst\u00e1 claro que el papa admite que el sentido de los dogmas puede ser conocido por nosotros, y que es exacto e inmutable&#8230; La novedad que se recomienda, en consideraci\u00f3n a las exigencias del tiempo, se refiere s\u00f3lo a los m\u00e9todos de investigaci\u00f3n, de exposici\u00f3n y de enunciaci\u00f3n de la misma doctrina en su sentido permanente\u00bb (Mysterium Ecclesiae, 5). El documento declara adem\u00e1s que \u00ablas f\u00f3rmulas dogm\u00e1ticas del magisterio de la Iglesia fueron aptas desde el principio para comunicar la verdad revelada y siguen siendo adecuadas para comunicarla a quien las comprenda rectamente\u00bb (ib). Esto no significa que no puedan encontrarse otras f\u00f3rmulas que integren y expliquen las ya fijadas, pero \u00abtendr\u00e1n que ser aprobadas por el magisterio e indicar el mismo significado de forma m\u00e1s completa\u00bb (ib). Como comentario de esta ense\u00f1anza se puede puntualizar que las f\u00f3rmulas dogm\u00e1ticas propuestas y definidas por la Iglesia expresan de forma objetiva y determinada (y, por tanto, no aproximativamente) el aspecto o el contenido de las verdades reveladas al que se refieren. Aunque las f\u00f3rmulas dogm\u00e1ticas en cuanto tales no son el objeto \u00faltimo de la fe, ya que la fe se dirige a la realidad misteriosa y trascendente de Dios (articulusfidei ron terminatur ad enuntiabile, sedad rem), sin embargo no son el resultado de una representaci\u00f3n subjetiva y puramente hist\u00f3rica y mudable. de los misterios de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Hay que distinguir entre los diversos grados de certeza y de obligatoriedad con que el magisterio intenta comprometer su propia autoridad doctrinal. Una cosa es la definici\u00f3n dogm\u00e1tica y otra la indicaci\u00f3n pastoral o la exhortaci\u00f3n o la norma disciplinar.<\/p>\n<p>3. Es preciso distinguir en un documento los presupuestos esenciales de una definici\u00f3n dogm\u00e1tica (o sea, los que una vez negados, se niega tambi\u00e9n el contenido de la definici\u00f3n) y los presupuestos no esenciales, que pertenecen a elementos contingentes derivados de las convicciones culturales de una \u00e9poca.<\/p>\n<p>4. Finalmente, es menester llamar la atenci\u00f3n sobre el problema de la distinci\u00f3n entre el contenido o significado de un dogma y su formulaci\u00f3n conceptual. En este sentido se constata en el desarrollo doctrinal de los temas de la fe una transici\u00f3n o cambio ling\u00fc\u00ed\u00adstico desde las nociones b\u00ed\u00adblicas a las nociones contenidas en el dogma (cf el homoousios del credo niceno). Esto se explica porque una doctrina b\u00ed\u00adblica puede expresar un contenido revelado en t\u00e9rminos narrativos o mediante una expresi\u00f3n figurada. Semejante doctrina b\u00ed\u00adblica puede exigir una explicaci\u00f3n en un contexto hist\u00f3rico cambiado y puede postular una separaci\u00f3n entre el contenido doctrinal y la expresi\u00f3n figurada, a fin de aferrar su significado profundo y aut\u00e9ntico. Esta separaci\u00f3n se ha verificado de hecho en la historia de la tradici\u00f3n, y el magisterio ha propuesto algunos contenidos revelados de una forma figurativa, del mismo modo que en la Biblia, y otros contenidos revelados en una forma conceptual propia y t\u00e9cnicamente elaborada.< El paso de la locuci\u00f3n figurada a la conceptual propia se puede definir como un proceso de interpretaci\u00f3n de la fe. Pero en este caso 81 contenido, que es siempre un elemento intelectual, perman\u00e9c\u00e9 inalterado y puede ser reconocido por el entendimiento y ser comunicado a trav\u00e9s de la palabra humana.\n\nPrimera conclusi\u00f3n. La reflexi\u00f3n sobre el uso de las fuentes de la revelaci\u00f3n y de los documentos del magisterio ha-puesto de relieve que la Escritura, la. tradici\u00f3n y, el magisterio exigen siempre una relaci\u00f3n y una referencia rec\u00ed\u00adproca. El uso del dato b\u00ed\u00adblico necesita de la tradici\u00f3n y del magisterio, ya que s\u00f3lo estos \u00faltimos pueden orientar en la comprensi\u00f3n plena y aut\u00e9ntica del mensaje del texto b\u00ed\u00adblico. Por otra parte, la comprensi\u00f3n de la tradici\u00f3n exige el conocimiento de la Escritura, ya que la tradici\u00f3n supone y depende del testimonio neotestamentario original. El uso de los textos magisteriales tiene que tener siempre en cuenta el contexto m\u00e1s amplio de la tradici\u00f3n, en el que se coloca la declaraci\u00f3n magisterial. Y a su vez la doctrina de la Iglesia de hoy ilumina el horizonte interpretativo en el que debe ser comprendido correctamente el sentido del mensaje b\u00ed\u00adblico y eclesial.\n\nEn conclusi\u00f3n, la teolog\u00ed\u00ada prueba que las doctrinas de fe provienen de la revelaci\u00f3n en la totalidad e integridad del uso de las fuentes del conocimiento teol\u00f3gico (Escritura, tradici\u00f3n y magisterio). Sin esta totalidad no se puede elaborar una argumentaci\u00f3n v\u00e1lida, ya que sin el cuadro global que ofrece el testimonio de la Escritura, de la tradici\u00f3n y de los documentos del magisterio no es posible ver c\u00f3mo y en qu\u00e9 nivel se inserta una verdad de fe en el conjunto de la revelaci\u00f3n. La historia de fe, entendida como la unitotalidad de Escritura-tradici\u00f3n-magisterio hasta la predicaci\u00f3n de fe actual, permite conocer los matices y la acentuaci\u00f3n de algunos aspectos de la verdad cristiana que dan raz\u00f3n de las explicitaciones y de las puntualizaciones dogm\u00e1ticas relativas a la organizaci\u00f3n de los contenidos revelados que pertenecen al depositum fidei.\n\nd) Momento reflexivo de la teolog\u00ed\u00ada: \"intellectus fidei\" : El resultado de la acogida critica de las fuentes de la fe es la verificaci\u00f3n de la pretensi\u00f3n de verdad de la doctrina de fe, en cuanto que proviene de la revelaci\u00f3n. Por consiguiente, el objeto de la teolog\u00ed\u00ada reflexiva es la doctrina y la vida de la Iglesia en cuanto que se derivan de la revelaci\u00f3n o se refieren a la revelaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad pues, la teolog\u00ed\u00ada en el momento reflexivo supone siempre la verdad de la fe y supone su fundamentaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica en el principio de la revelaci\u00f3n. Para formularla pregunta a laque tiene que responder la teolog\u00ed\u00ada reflexiva, se considera la relaci\u00f3n entre los datos teol\u00f3gicos y el pensamiento humano. Son tres principalmente las exigencias que hay que tener en cuenta: a) la exigencia de ilustrar especulativamente el contenido de fe, teniendo presentes las dudas y dificultades que suscita la raz\u00f3n o la experiencia humana; b) la exigencia de mostrar la coherencia intr\u00ed\u00adnseca del discurso de la fe con vistas a una s\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica, que postula la estructura org\u00e1nica del pensamiento y de la doctrina cristiana; c) la exigencia de la actualidad de la verdad de fe, a fin de destacar la importancia existencial y pr\u00e1ctica de los misterios de la fe y su capacidad de dar respuesta a las esperanzas profundas del hombre y de la cultura en el momento hist\u00f3rico particular en que se vive. A estas tres exigencias se a\u00f1ade la oportunidad de que, en el camino de profundizaci\u00f3n intelectual de la fe, la teolog\u00ed\u00ada descubra alg\u00fan elemento que no haya sido explicitado.o est\u00e9 a\u00famsin formular ni aclarar reflexivamente. El trabajo explicitativo de la,refiexi\u00f3n teol\u00f3gica es en este sentido una aportaci\u00f3n relevante y creativa para toda la Iglesia, empe\u00f1ada en profundizar y penetrar cada vez m\u00e1s en la comprensi\u00f3n de los misterios de.la fe.\n\nSobre la base de estas consideraciones intraductorias se puede sub= dividir el plan metodol\u00f3gico de la teolog\u00ed\u00ada reflexiva en las siguientes especializaciones funcionales: funci\u00f3n especulativa, funci\u00f3n explicitativa y funci\u00f3n actualizadora del inteIlectus fidei.\nAntes de examinar en particular estas funciones, conviene considerar algunas premisas generales de \u00ed\u00adndole epistemol\u00f3gica, que se refieren a la estructura espec\u00ed\u00adfica del intellectus fidei.\n\nEn efecto, la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica, como intellectus fidei, tiene la tarea de, asumir las categor\u00ed\u00adas y el bagaje cultural de las diversas \u00e9pocas hist\u00f3ricas para proponer una exposici\u00f3n de los contenidos de fe que est\u00e9 en disposici\u00f3n de sostener las exigencias cient\u00ed\u00adficas y teor\u00e9ticas del pensamiento humano y para satisfacer la exigencia de la s\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica de los misterios de la fe.\n\nLa asunci\u00f3n de las categor\u00ed\u00adas conceptuales procedentes del \u00e1mbito cultural y teor\u00e9tico del pensamiento plantea objetivamente el .problema de la confrontaci\u00f3n entre teolog\u00ed\u00ada y filosof\u00ed\u00ada. Aunque no entra en la finalidad de este art\u00ed\u00adculo la exposici\u00f3n de las relaciones entre filosof\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada (\/ Teolog\u00ed\u00ada y filosof\u00ed\u00ada), indicaremos sucintamente los principios orientativos para el uso de la filosof\u00ed\u00ada en el procedimiento especulativo del intellectus fidei y presentaremos a continuaci\u00f3n el criterio metodologico b\u00e1sico para la construcci\u00f3n de la s\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica.\n1. \"Intellectus fidei\" y filosof\u00ed\u00ada. Para un uso correcto del saber filos\u00f3fico en el \u00e1mbito de la reflexi\u00f3n especulativa teol\u00f3gica ser\u00e1 necesario tener en cuenta los siguientes principios y orientaciones de fondo:\na) El principio-base lo da el hecho de que la revelaci\u00f3n manifiesta la verdad de Dios en Jesucristo, y consiguientemente exige y postula que la fe como aceptaci\u00f3n\/ respuesta a la revelaci\u00f3n sea tambi\u00e9n inteligencia y reconocimiento verdadero deja identidad de Jesucristo revelador del misterio del Padre y Logos de Dios. La fe como fides que implica la adhesi\u00f3n fiducial\/ existencial\/ personal a la palabra de Dios revelada en Cristo. La fe comofides quae, es decir, como reconocimiento de la revelaci\u00f3n, implica la existencia de una doctrina (doctrina revelada) y de un obrar en conformidad y adecuaci\u00f3n con la verdad de Cristo:\nb) La doctrina revelada exige estructuralmente que la raz\u00f3n humana est\u00e9 rectamente ordenada a la verdad y sea capaz de conocer a Dios a partir de la realidad creada (DS 3004, 3005; DV6) y de aprender los principios de la vida moral. Por tanto, la recepci\u00f3n\/ transmisi\u00f3n de la revelaci\u00f3n por parte de la Iglesia exige afirmaciones de alcance metaf\u00ed\u00adsico universal, esto es, que el hombre es capaz de verdad, de enunciar afirmaciones verdaderas, de escoger libremente el bien. Tales implicaciones metaf\u00ed\u00adsicas de valor universal y objetivo se derivan esencialmente de la doctrina revelada.\n\nc) La fe (fides quae), en cuanto reconocimiento y adhesi\u00f3n a la revelaci\u00f3n, posee intr\u00ed\u00adnsecamente la cualidad de ser un modo leg\u00ed\u00adtimo de \"saber\". Por consiguiente, la fe no adquiere de fuera su racionabilidad, ni existe ninguna separaci\u00f3n o extra\u00f1amiento entre \"fe\"y \"saber\", entre \"fe\" y \"raz\u00f3n\", aunque la fe y la raz\u00f3n se distinguen sin confundirse. .\n\nd) Dei correcto planteamiento de las relaciones entre la fe y la raz\u00f3n (l Raz\u00f3n\/ Fe) se derivan ciertas implicaciones para la relaci\u00f3n entre teolog\u00ed\u00ada y filosof\u00ed\u00ada en el m\u00e9todo teol\u00f3gico:\n- cuando la fe intenta comprenderse a s\u00ed\u00ad misma de forma cr\u00ed\u00adtica y refleja fdes quaerens intellectum), exige la teolog\u00ed\u00ada. Por tanto, el origen de la teolog\u00ed\u00ada es el saber de la fe. Pero para desarrollar su tarea cr\u00ed\u00adtica y especulativa, la teolog\u00ed\u00ada necesita tambi\u00e9n de la filosof\u00ed\u00ada. Cuando la fe\/ teolog\u00ed\u00ada se encuentra con el ambiente cultural humano, es decir, con una \"raz\u00f3n culta\", necesita categor\u00ed\u00adas filos\u00f3ficas que sean coherentes con las exigencias de la fe. Puesto que por su naturaleza la filosof\u00ed\u00ada tiene la pretensi\u00f3n de dar una interpretaci\u00f3n de la totalidad de lo real, la fe de la Iglesia exige poder disponer de una raz\u00f3n filos\u00f3fica que capte la verdad de Dios, del hombre y del mundo de forma que la doctrina revelada pueda confirmar esas afirmaciones y. elevarlas al plano de la revelaci\u00f3n. Este fue, por lo dem\u00e1s, el esfuerzo que realizaron los grandes maestros del pensamiento teol\u00f3gico (Agust\u00ed\u00adn, Anselmo, Tom\u00e1s de Aquino, Buenaventura, Escoto...);\n- no se trata de imponer a la teolog\u00ed\u00ada un sistema filos\u00f3fico particular ni de absolutizar un modelo determinado de pensamiento, sino de afirmaren l\u00ed\u00adnea de principio la posibilidad y la necesidad de un pensar filos\u00f3fico recto y verdadero que corresponda a las exigencias de la fe;\n- en este contexto se comprende la oportunidad de la apelaci\u00f3n del mismo Vaticano II a santo Tom\u00e1s de Aquino como valor y ejemplo que imitar y considerar, sin interpretar esta apelaci\u00f3n en sentido exclusivo y excluyente.\n\nEn esta perspectiva, el intellectus fidei no es la aplicaci\u00f3n de una filosof\u00ed\u00ada t\u00e9cnica a la comprensi\u00f3n de la doctrina revelada. El intellectus fidei no depende de una autocomprensi\u00f3n filos\u00f3fica. Por otra parte, las filosof\u00ed\u00adas no son \"indiferentes\" para el intellectus fidei. Las categor\u00ed\u00adas filos\u00f3ficas pueden ser utilizadas seg\u00fan la conveniencia de la fe, con tal que sean coherentes con las exigencias de la misma verdad revelada. En conclusi\u00f3n, ser\u00e1 oportuno tener presentes los siguientes elementos:\nPrimero: La \u00ed\u00adndole cient\u00ed\u00adfica del intellectus fidei es intr\u00ed\u00adnseca a su misma naturaleza, y la funci\u00f3n de la filosof\u00ed\u00ada no consiste en poner orden dentro de un dato (la fe) que en s\u00ed\u00ad mismo fuera desordenado y estuviera privado de unidad intr\u00ed\u00adnseca. La funci\u00f3n del intellectus fidei es propiamente la de hacer aparecer un orden, una armon\u00ed\u00ada l\u00f3gica, que es intr\u00ed\u00adnseca a la misma doctrina revelada.\n\nSegundo: El uso de las categor\u00ed\u00adas y de los modelos filos\u00f3ficos constituyen un medio a trav\u00e9s del cual el intellectus fidei puede mostrar la inteligibilidad de la revelaci\u00f3n y profundizar especulativamente en'ei misterio de la fe en orden al di\u00e1logo y a la confrontaci\u00f3n con la autocomprensi\u00f3n filos\u00f3fica del hombre y de la cultura del tiempo.\n\nTercero: En cuanto que la doctrina revelada contiene e implica esencialmente presupuestos metaf\u00ed\u00adsicos y principios gnoseol\u00f3gicos universales, que expresan las estructuras permanentes del ser y del pensamiento (creaturalidad del hombre, capacidad de la mente humana de conocer la verdad y de obrar el bien, capacidad del lenguaje humano de expresar contenidos, revelados, etc.), esa doctrina exige un pensamiento filos\u00f3fico que sea coherente y compatible con las exigencias de verdad de la revelaci\u00f3n\/fe.\n\n2. \"Intellectus fidei\" y s\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica. La reflexi\u00f3n sobre el misterio cristiano, dirigida a profundizar y a penetrar progresivamente en la comprensi\u00f3n del depositum fidei, solamente puede realizarse cuando se integra y se coloca constantemente en el conjunto global de la doctrina de la salvaci\u00f3n, que es la medida y la regla de toda investigaci\u00f3wy de todo replanteamiento particular. De este modo, la teolog\u00ed\u00ada reflexiva sale al encuentro de la exigencia de una s\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica.\n\nA este prop\u00f3sito es conveniente poner de manifiesto el principio epistemol\u00f3gico de la analog\u00ed\u00ada de la fe, que pertenece a la estructura epistemol\u00f3gica de la propia teolog\u00ed\u00ada. Este principio dice que la investigaci\u00f3n especulativa de cada uno de los contenidos de la verdad ha de realizarse en el sentido de se\u00f1alar las relaciones y las conexiones entre las verdades de la fe, ya que s\u00f3lo de este modo puede llegarse a la determinaci\u00f3n del significado de cada misterio y a una s\u00ed\u00adntesis org\u00e1nica de los temas doctrinales que son objeto de reflexi\u00f3n y de sistematizaci\u00f3n. El fundamento de este principio se indica en la ense\u00f1anza del Vaticano II, concretamente en su doctrina de la jerarqu\u00ed\u00ada de verdades: \"Al comparar las doctrinas, recuerden (los te\u00f3logos) que existe un orden o jerarqu\u00ed\u00ada en las verdades de la doctrina cat\u00f3lica, ya que es diverso el enlace de tales verdades con el fundamento de la fe cristiana\" (UR 11).\n\nAs\u00ed\u00ad, la misma Mysterium Ecclesfae afirma que \"existe ciertamente un orden y una especie de jerarqu\u00ed\u00ada de los dogmas de la Iglesia, dado que es distinto su v\u00ed\u00adnculo con el fundamento de la fe. Pero esta jerarqu\u00ed\u00ada significa que unos dogmas se basan en otros como principales y son iluminados por ellos. Pero todos los dogmas, al . estar revelados, deben ser cre\u00ed\u00addos con fe divina\" (Mysterium Ecclesiae 4).\n\nEsta ense\u00f1anza constituye una base epistemol\u00f3gica fundamental para la elaboraci\u00f3n de la s\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica, ya que la teolog\u00ed\u00ada puede penetrar en el significado de cada una de las verdades de fe solamente cuando se establece debidamente la relaci\u00f3n de unas con otras, teniendo en cuenta la referencia \"jer\u00e1rquica\" al fundamento de la fe, que es la revelaci\u00f3n de Dios realizada definitivamente en Jesucristo. As\u00ed\u00ad pues, el principio de la analog\u00ed\u00ada de la fe es una regla fundamental para una correcta metodolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica en el \u00e1mbito del intellectus fidei.\n\nEstablecidas estas premisas epist\u00e9micas generales, ilustraremos ahora brevemente las funciones espec\u00ed\u00adficas en que se articula la teolog\u00ed\u00ada reflexiva, con sus diversos m\u00e9todos:\na) La funci\u00f3n especulativa. La respuesta a las objeciones de la raz\u00f3n. Hay que distinguir fundamentalmente dos tipos de objeciones. El primero es la insinuaci\u00f3n de que existe una contradicci\u00f3n entre la verdad de la fe y la verdad de la raz\u00f3n. En ese caso la teolog\u00ed\u00ada proceder\u00e1 exponiendo el sentido exacto de la afirmaci\u00f3n de fe para evitar malentendidos sobre el significado del enunciado y eliminar as\u00ed\u00ad las aparentes contradicciones, que no existen en realidad si se comprende bien el enunciado. Posteriormente, la teolog\u00ed\u00ada, frente a las dificultades, tendr\u00e1 que probar con instrumentos l\u00f3gicos que es falso el razonamiento humano que crea ver una contradicci\u00f3n entre la fe y la raz\u00f3n. El presupuesto epistemol\u00f3gico de la imposibilidad de la contradicci\u00f3n procede del hecho de que existe una homogeneidad sustancial entre el orden de la creaci\u00f3n y el orden de la salvaci\u00f3n (I Analog\u00ed\u00ada), por lo que el Dios que revela una verdad de fe es el mismo Dios que cre\u00f3 la raz\u00f3n humana. La segunda provocaci\u00f3n por parte de la raz\u00f3n humana es el intento de querer racionalizar y demostrar la verdad de fe, reduci\u00e9ndola a una verdad de pura raz\u00f3n y negando as\u00ed\u00ad el car\u00e1cter revelado y absolutamente gratuito de la verdad de fe en cuesti\u00f3n. En este caso, la raz\u00f3n humana podr\u00ed\u00ada ser usada para mostrar con los solos medios de la reflexi\u00f3n la evidencia intr\u00ed\u00adnseca de la verdad de fe. La teolog\u00ed\u00ada proceder\u00e1 argumentando la imposibilidad de una evidencia intr\u00ed\u00adnseca de la verdad de fe (p.ej., el misterio de la Trinidad de Dios) por la sola raz\u00f3n, en cuanto que el objeto en cuesti\u00f3n trasciende necesariamente la capacidad filos\u00f3fica del hombre.\nLa respuesta que sugiere la racionabilidad de la fe. Hay que distinguir dos actitudes posibles para el creyente: la primera es la de querer hacer comprensible la verdad de fe revelada a trav\u00e9s de la comparaci\u00f3n con la realidad y la experiencia humana; la segunda es la de intentar proponer una argumentaci\u00f3n razonada para hacer surgir el sentido positivo del mensaje de fe para la realizaci\u00f3n de la existencia humana:\n- el m\u00e9todo de la comparaci\u00f3n: sobre la base del presupuesto de que existe una homogeneidad sustancial entre el orden de la creaci\u00f3n y el orden de la salvaci\u00f3n, aunque haya siempre una diferencia cualitativa intrascendible (analog\u00ed\u00ada), se puede concluir que existen ciertas semejanzas entre las verdades de fe y las verdades naturales en cuanto a la posibilidad de una comprensi\u00f3n de las primeras.\n\nEl procedimiento teol\u00f3gico pone en relaci\u00f3n una o varias verdades de fe can una o varias verdades de orden natural y racional (p.ej., la analog\u00ed\u00ada o semejanza que ve Agust\u00ed\u00adn entre la vida interna e \u00ed\u00adntima de la Trinidad y la vida y estructura del alma humana, que se distingue en las facultades de la memoria, el entendimiento y la voluntad). Est\u00e1 claro que el razonamiento teol\u00f3gico conf\u00ed\u00ada su apoyo y su plausibilidad a la capacidad de la inteligencia humana de sostener sus tesis, no estando inmunizada en este caso la raz\u00f3n humana de posibles errores y aproximaciones, que acechan continuamente a su investigaci\u00f3n. En el terreno especulativo, la teolog\u00ed\u00ada no posee m\u00e1s fuerza que la que expresan las razones que consigue identificar y las argumentaciones que es capaz de producir;\n- el m\u00e9todo de la correspondencia: se quiere sugerir el valor de la doctrina presuponiendo su verdad intelectual. El presupuesto de este m\u00e9todo es la convicci\u00f3n de que la verdad cristiana es \"propter nos homines et propter nostram salutem\", es decir, una verdad salv\u00ed\u00adfica. As\u00ed\u00ad pues, la teolog\u00ed\u00ada especulativa intenta elaborar una propuesta teor\u00e9tica que ofrezca motivos v\u00e1lidos para hacer sensata la experiencia cristiana. En concreto, se trata de mostrar que los problemas fundamentales de la vida del hombre (el sufrimiento, la muerte, la aspiraci\u00f3n al autocumplimiento personal...) no son creados por la revelaci\u00f3n y que tales problemas no crean la respuesta de la revelaci\u00f3n. Pero la raz\u00f3n teol\u00f3gica est\u00e1 en disposici\u00f3n de mostrar que la problem\u00e1tica radical de la existencia hist\u00f3rica del hombre encuentra en la revelaci\u00f3n cristiana la respuesta sensata y el cumplimiento definitivo (\/Sentido).\n\nb) La funci\u00f3n explicitativa. No se trata en esta perspectiva de hacer inteligible el significado teol\u00f3gico de un contenido doctrinal ni de responder a las objeciones de la cultura humana. El objeto espec\u00ed\u00adfico es la percepci\u00f3n de un argumento o aspecto del misterio que est\u00e9 a\u00fan sin formular en palabras y nociones t\u00e9cnicas precisas. A1 comienzo de este procedimiento no se conoce todav\u00ed\u00ada su naturaleza y su importancia en el plano doctrinal. Sin embargo, hay elementos que sugieren y apelan a la conciencia del te\u00f3logo para que identifique con mayor precisi\u00f3n un tema de fe (p.ej., el esfuerzo de la reflexi\u00f3n de Agust\u00ed\u00adn por formular t\u00e9cnicamente la noci\u00f3n de \"pecado originaf~.\n\nSint\u00e9ticamente es posible indicar el siguiente camino metodol\u00f3gico en la funci\u00f3n explicitativa de la teolog\u00ed\u00ada. A1 principio existe la persuasi\u00f3n en la Iglesia de que en la fe cat\u00f3lica no puede haber contradicciones entre las verdades de fe. As\u00ed\u00ad pues, relacionando una o varias verdades de fe con el fundamento y centro de la revelaci\u00f3n, a saber: el acontecimiento Cristo, se puede ver el motivo que impuls\u00f3 al creyente a descubrir el problema no resuelto todav\u00ed\u00ada con f\u00f3rmulas t\u00e9cnicas precisas. As\u00ed\u00ad pues este m\u00e9todo act\u00faa en dos niveles. Ante todo se trata de descubrir la realidad tem\u00e1tica que formular, lo cual ocurre de ordinario mediante una intuici\u00f3n. En segundo lugar, se lleva a cabo un proceso de explicitaci\u00f3n para llegar a la formulaci\u00f3n del contenido cristiano que explicitar. Solamente el magisterio de la Iglesia ofrece la garant\u00ed\u00ada de que la exphcitaci\u00f3n teol\u00f3gica corresponde a la verdad de la revelaci\u00f3n. Pero la teolog\u00ed\u00ada constituye un momento necesario para llegar a la organizaci\u00f3n de la verdad revelada, presente impl\u00ed\u00adcitamente en el depositum fidei.\n\nLa reflexi\u00f3n explicitativa de la teolog\u00ed\u00ada consigue aclarar las nociones y los aspectos revelados, no mediante un proceso l\u00f3gico-deductivo, sino a trav\u00e9s de una intuici\u00f3n del misterio en cuesti\u00f3n que se desarrolla mediante la relaci\u00f3n establecida entre el problema por aclarar y el conjunto de las verdades de la salvaci\u00f3n ya conocidas, especialmente en relaci\u00f3n con el misterio de Cristo.\n\nc) La funci\u00f3n actualizadora. La teolog\u00ed\u00ada es consciente de que existe una vinculaci\u00f3n intr\u00ed\u00adnseca entre la exigencia de hacer comprensible la verdad de la fe a la inteligencia humana explicitando el patrimonio de la revelaci\u00f3n y la exigencia misionera de anunciar el evangelio a los hombres de todos los tiempos y lugares. Esta \u00faltima exigencia representa la instancia actualizadora de la teolog\u00ed\u00ada, que tiene que recobrar y renovar su propia conciencia misionera, basada en la persuasi\u00f3n de proponer una verdad y un valor universales y salv\u00ed\u00adficos. En coherencia con este objetivo, la teolog\u00ed\u00ada tendr\u00e1 que estar atenta a las sensibilidades, a los instrumentos m\u00e1s eficaces y al lenguaje en los cuales y a trav\u00e9s de los cuales est\u00e1 llamada a expresar sus propias reflexiones. Desde el punto de vista metodol\u00f3gico es esencial recordar dos principios: 1) la teolog\u00ed\u00ada debe saber distinguir los contenidos doctrinales de car\u00e1cter definitivo y las ilustraciones o esquemas argumentativos que se utilizan para presentar dichos contenidos; estos \u00faltimos son siempre relativos y contingentes, mientras que los primeros son inmutables; 2) hay que distinguir entre la tarea de la actualizaci\u00f3n \"cient\u00ed\u00adfica\" y la tarea de la actualizaci\u00f3n \"pr\u00e1ctica\". La teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica satisfar\u00e1 a la finalidad pastoral y actuafizante en la medida en que sepa ser cient\u00ed\u00adfica y eclesial, esto significa que la teolog\u00ed\u00ada es actual en la medida en que es simplemente ella misma y no en la medida en que se convierte en algo distinto. La teolog\u00ed\u00ada cumplir\u00e1 con su funci\u00f3n actualizadora en el sentido de hacer comprender objetivamente la realidad de la revelaci\u00f3n\/ fe, asumiendo todas las adquisiciones te\u00f3ricas y pr\u00e1cticas de alg\u00fan modo v\u00e1lidas que le presenta el horizonte del pensamiento humano actual. Por consiguiente, no se trata para la teolog\u00ed\u00ada de renunciar a las exigencias rigurosas de su m\u00e9todo teol\u00f3gico, siguiendo de forma acr\u00ed\u00adtica y apresurada las modulaciones de la cultura contempor\u00e1nea, sino de asimilar con un discernimiento cr\u00ed\u00adtico, a partir del juicio de la fe, las perspectivas de lectura de la realidad que le sugiere y reclama la historia de. los hombres en camino hacia la b\u00fasqueda de la verdad.\n\nReflexi\u00f3n final. Es tarea de la metodolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica actual intentar llegar a una unidad m\u00e1s profunda entre los diversos aspectos de la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica, que necesariamente tienen que diferenciarse en el procedimiento del trabajo teol\u00f3gico. El primer aspecto de esta unidad org\u00e1nica es la convergencia profunda de la funci\u00f3n positiva y reflexiva de la teolog\u00ed\u00ada. En efecto, estas funciones convergen en la medida en que son expresiones de un \u00fanico conocimiento superior, es decir, el saber de la fe. Se puede a\u00f1adir adem\u00e1s que, en la doctrina del m\u00e9todo teol\u00f3gico, el momento \"positivo\" y el momento \"reflexivo\" no se subordinan el uno al otro, sino que se muestran coordinados por caminos distintos hacia un conocimiento m\u00e1s adecuado del objeto en cuesti\u00f3n. Por el contrario, estos dos momentos est\u00e1n subordinados a la fe, que los usa como instrumentos para desarrollar y profundizar la comprensi\u00f3n del mensaje divino revelado. Por otra parte, la teolog\u00ed\u00ada positiva y la teolog\u00ed\u00ada reflexiva no son nunca extra\u00f1as a la tradici\u00f3n viva de la Iglesia. Por consiguiente, la unidad entre la fe, la Iglesia y la teolog\u00ed\u00ada le garantiza a esta \u00faltima su leg\u00ed\u00adtima autonom\u00ed\u00ada en su procedimiento cient\u00ed\u00adfico, coordinando sus resultados hacia un \u00fanico fin, que es la introducci\u00f3n del hombre en el conocimiento y en la vida \u00ed\u00adntima del misterio de Dios, que se ha revelado definitivamente en Jesucristo como Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo.\n\nBIBL.: ALEAROJ., La teolog\u00ed\u00ada frente al magisterio, en R. LATOURELLE y G. O'COLLIHS (eds.), Problemas yperspectivas de teolog\u00ed\u00ada fundamental, Salamanca 1982, 481-503; ALSZecev Z. y FLICR M., C\u00f3mo se hace la teolog\u00ed\u00ada, Madrid 1976; BEUMERJ., Die theologische methode, Friburgo 1977; COLOM BO C., Teolog\u00ed\u00ada e Iglesia, Barcelona 1988; In, ll compito delta teolog\u00ed\u00ada, Mil\u00e1n 1982; KASPER W., Per un rinnovamento del metodo teologico, Brescia 1969; In, Metodolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica, Barcelona 1961; KERH W. y NIEMANN J., El conocimiento teol\u00f3gico, Barcelona 1986; LATOURELLE R., Teolog\u00ed\u00ada, ciencia de la salvaci\u00f3n, Salamanca 1968; LOHERGAH B., M\u00e9todo en teolog\u00ed\u00ada, Salamanca 1988; In, Unidad y pluralidad: la coherencia de la vida cristiana, en K. NEUEELD (ed.), Problemas y perspectivas de teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica, Salamanca 1987, 133-144; Pozzo G., Il metodo pella teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica, en C. RocCHE7TA, R. FISICHELLA y G. POZZO, La teolog\u00ed\u00ada ira rivelazione e storia, Bolonia 1985, 255-351; RATZIHGER J., Teor\u00ed\u00ada de losprincipios teol\u00f3gicos, Barcelona 1985.\n\nG. Pozzo\n\n\n\nII. Teolog\u00ed\u00ada fundamental\nEscrib\u00ed\u00ada Descartes en su Discours sur la methode: \"No es mi objetivo ense\u00f1ar el m\u00e9todo que haya de seguir cada uno para conducir bien su propia raz\u00f3n, sino hacer ver solamente de qu\u00e9 modo he intentado yo conducir la m\u00ed\u00ada\" (Opere, Bar\u00c2\u00a1 1967, 133). Esta cita puede muy bien colocarse al comienzo de un art\u00ed\u00adculo que, en muchos aspectos, se abre a una problem\u00e1tica todav\u00ed\u00ada en fase de preparaci\u00f3n.\n\nNunca ha sido f\u00e1cil el discurso sobre el m\u00e9todo. Dificultades objetivas acompa\u00f1an a la reflexi\u00f3n sobre el valor epistemol\u00f3gico y sobre las determinaciones consecutivas que se imprimen a la teolog\u00ed\u00ada en el momento en que llega a confrontarse con las otras ciencias. Pero es imposible soslayar este discurso sobre el m\u00e9todo. M\u00e1s a\u00fan: deber\u00ed\u00ada imponerse con mayor fuerza sobre todo en la actualidad teol\u00f3gica, en donde se manifiestan ciertos equ\u00ed\u00advocos tanto sobre la precomprensi\u00f3n del estatuto epistemol\u00f3gico de la teolog\u00ed\u00ada -y al mismo tiempo, sobre el papel y la funci\u00f3n del te\u00f3logo= como en la mutua relaci\u00f3n de las diferentes disciplinas teol\u00f3gicas.\n\nNECESIDAD DE UN DISCURSO SOBRE EL METODO. A veinticinco a\u00f1os de la promulgaci\u00f3n de la Dei Verbum (18 de noviembre de 1965), que es para la teolog\u00ed\u00ada fundamental la carta magna de su renovaci\u00f3n, mientras fue se pueden verificar plenamente un estilo diferente y unos contenidos nuevos que permiten trazar la identidad de la disciplina, hay que constatar, sin embargo, todav\u00ed\u00ada la presencia de varias zonas de sombra en su investigaci\u00f3n. Entre los primeros vac\u00ed\u00ados que saltan inmediatamente a la vista se encuentra el problema del m\u00e9todo y de su peculiaridad respecto a las otras disciplinas teol\u00f3gicas.\n\nM\u00e1s all\u00e1 de las consideraciones generales, el discurso sobre el m\u00e9todo se impone ,a la teolog\u00ed\u00ada fundamental tanto m\u00e1s cuanto que, como disciplina teol\u00f3gica, constituye una epistemolog\u00ed\u00ada para toda la estructuraci\u00f3n del saber de la fe.\n\nEn efecto, en esta tem\u00e1tica convergen diversos elementos que hacen m\u00e1s evidente tanto el car\u00e1cter poli\u00e9drico de la disciplina, que impide darle una identidad preestablecida, como la pluralidad de los contenidos y de las referencias, que obliga a la adopci\u00f3n de diversas metodolog\u00ed\u00adas.\n\nPara un discurso sobre el m\u00e9todo en teolog\u00ed\u00ada fundamental, que l\u00f3gicamente consideramos determinado por el objeto de investigaci\u00f3n, ser\u00e1 oportuno valorar la doble funci\u00f3n que posee esta disciplina en el organigrama teol\u00f3gico.\n\nA partir del Congreso internacional de Gazzada (6-11 de septiembre de 1964: cf sus Actas en Le deuxi\u00e9me symposium international de th\u00e9ologie fondamentale, Tur\u00ed\u00adn 1965), se puede afirmar que existe un consenso entre los te\u00f3logos fundamentales a la hora de considerar la teolog\u00ed\u00ada fundamental como una disciplina plenamente teol\u00f3gica, en la que convergen y se expresan dos exigencias complementarias: la dogm\u00e1tica y la apolog\u00e9tica. Esta \u00faltima no entra en competici\u00f3n con la primera (y viceversa); las dos se expresan m\u00e1s bien como funciones necesarias para que la \u00fanica disciplina se identifique con el papel que le corresponde: presentar el acontecimiento de la \/revelaci\u00f3n y su credibilidad.\n\nAs\u00ed\u00ad pues, el objeto de estudio de la teolog\u00ed\u00ada fundamental es \u00fanico, tanto para la reflexi\u00f3n dogm\u00e1tica como para la apolog\u00e9tica; pero mientras que en el primer caso se usa un m\u00e9todo que investiga el contenido, el m\u00e9todo que se emplea en el segundo es el de la b\u00fasqueda. En efecto, con la investigaci\u00f3n nos movemos necesariamente a la luz de la revelaci\u00f3n, que es acogida y cre\u00ed\u00adda ya como palabra de Dios; con la b\u00fasqueda, por el contrario, se da espacio a la mente que no ha alcanzado todav\u00ed\u00ada la verdad que cree. Entre las dos no existe una dicotom\u00ed\u00ada; se reconoce m\u00e1s bien la presencia de la doble exigencia se\u00f1alada anteriormente, que se acent\u00faa en la teolog\u00ed\u00ada fundamental gracias a la necesidad de un destinatario (l Teolog\u00ed\u00ada fundamental, 11), que no es ya solamente el creyente, sino tambi\u00e9n el \"otro\".\n\nEl reconocimiento de la instancia apolog\u00e9tica, que comprende en s\u00ed\u00ad misma un destinatario no creyente, conduce a la consideraci\u00f3n de que hay al menos dos.elementos que deben ser objeto directo de estudio:.\n\n1) La necesidad de una presentaci\u00f3n critica del acto de creer que sepa valorar la globalidad de la persona en. su expresi\u00f3n como sujeto epist\u00e9mco y como sujeto creyente. Este es el momento en que, bajo el aspecto del contenido, se presenta el acto de fe como un acto plenamente libre, y por tanto como una opci\u00f3n pr\u00f3fundamente humana.\n\n2) La presentaci\u00f3n de la objetividad del contenido, que se da por revelaci\u00f3n, y que por tanto puede ser simplemente acogido por el sujeto como acto gratuito,que parte primariamente de Dios,\nDicho en otras palabras; la teolog\u00ed\u00ada fundamental como apolog\u00e9tica se encuentra en la tesitura de tener que expresar la evidencia del car\u00e1cter normativo de la revelaci\u00f3n, que es dado por su propio contenido a trav\u00e9s de un procedimiento gnoseol\u00f3gico que favorezca la comprensi\u00f3n y la opci\u00f3n libre del acto de fe (DV 5).\n\nM\u00e1s directamente: del objetivo metodol\u00f3gico se seguir\u00e1 que la teolog\u00ed\u00ada fundamental, como disciplina teol\u00f3gica, est\u00e1 plenamente inserta en la metodolog\u00ed\u00ada propia que regula el saber de la fe, es decir, atendiendo a los caracteres generales que se derivan del caracteres fid\u00e9i y del intell\u00e9ctus fidei. Como disciplina teol\u00f3gica, pero con su dimensi\u00f3n peculiar apolog\u00e9tica, necesita, sin embargo, un m\u00e9todo propio que cualifique tanto el impacto con el contenido de an\u00e1lisis como al destinatario: al que ha de ser comunicado.\n\na) En relaci\u00f3n con el contenido. La teolog\u00ed\u00ada fundamental tiene como objeto el acontecimiento de la revelaci\u00f3n y su credibilidad. Estos dos elementos, el acontecimiento y la credibilidad, encuentran ya dentro de la revelaci\u00f3n los principios que la ponen en acto y la hacen existir,\nLa revelaci\u00f3n, como acontecimiento hist\u00f3rico que culmina en la singularidad y definitividad de Jes\u00fas de Nazaret, se concibe como decisi\u00f3n de la intervenci\u00f3n libre y gratuita de Dios en la historia. Adem\u00e1s, el principio para su credibilidad no es externo al acontecimiento, sino intr\u00ed\u00adnseco al mismo, y se da con el propio acontecimiento; es la misma persona de Jesucristo, que no necesita ning\u00fan testimonio fuera del testimonio del Padre (Jn5,31-32; 8,13-18). Esto significa que el objeto de investigaci\u00f3n es ante todo el misterio de Dios en la din\u00e1mica y en la l\u00f3gica de su autorrevelaci\u00f3n.\n\nEse acontecimiento, sin embargo, es dado a conocer ante todo a trav\u00e9s de un acto ken\u00f3tico de Dios que, en el misterio de su encarnaci\u00f3n, asume la categor\u00ed\u00ada de la historicidad, pasa adem\u00e1s por la mediaci\u00f3n de la comunidad ~de disc\u00ed\u00adpulos, que transmite todo lo que el maestro hizo y dijo, permitiendo as\u00ed\u00ad a las generaciones futuras encontrarse con el Se\u00f1or (cf DV 7). El an\u00e1lisis de estos elementos necesita una metodolog\u00ed\u00ada que sepa investigar cient\u00ed\u00adficamente a trav\u00e9s de los datos que est\u00e1n a nuestro alcance, para llegar cr\u00ed\u00adticamente a la verdad que ha sido ya acogida en la fe.\n\nPor lo que se refiere a l\u00e1 dimensi\u00f3n de la historicidad de la revelaci\u00f3n, hay que advertir que no equivale a una reducci\u00f3n al horizonte hist\u00f3rico solamente, como si estuvi\u00e9ramos en presencia de una simple b\u00fasqueda arqueol\u00f3gica de los hechos brutos. Decir \"historicidad\" implica afirmar la consecuci\u00f3n de la conciencia hist\u00f3rica que un sujeto como \"Jes\u00fas de Nazaret\" tuvo y expres\u00f3 sobre su persona (I Cristologia fundamental). Esto significa intentar comprender todo lo que \u00e9l revel\u00f3 sobre su misi\u00f3n, sobre el papel que represent\u00f3 y sobre las determinaciones que dej\u00f3 en sus contempor\u00e1neos, y sobre todo en su toma de posici\u00f3n ante su propia muerte. Efectivamente, este acontecimiento constituye el escenario en el cual es posible hacer converger el sentido \u00faltimo que \u00e9l dio a su misi\u00f3n y a la conciencia de ser el portador de una revelaci\u00f3n que proced\u00ed\u00ada de Dios mismo.\n\nAfrontar esta tem\u00e1tica significa acceder a la historicidad de una persona sabiendo que nos encontramos frente a un acontecimiento que tiene todas las caracter\u00ed\u00adsticas para ser considerado un unicum, que se realiza en la historia una.vez para siempre, y esto puede ser verificado a partir de la historia misma. En virtud de la unicidad ,y singularidad que esta persona manifiesta, y que es irreductible a toda forma de superexaltaci\u00f3n de un sujeto, se llega, tambi\u00e9n a la consideraci\u00f3n sobre la finalizaci\u00f3n de toda la historia; en efecto, \u00e9l supera el simple horizonte hist\u00f3rico, porque es capaz al mismo tiempo de abarcarlo en su globalidad y de orientarlo m\u00e1s all\u00e1 de su contingencia inmanente. La historicidad comporta inevitablemente la comprensi\u00f3n de como lleg\u00f3 hasta nosotros este acontecimiento: transmitido a trav\u00e9s de personas que, transformadas por la fe, quisieron que el n\u00facleo oentral:de su mensaje y las l\u00ed\u00adneas centrales de su persona superasen las barreras territoriales y temporales hasta el punto de hacerlo universal..\n\nM\u00e1s directamente, en relaci\u00f3n con nuestro discurso sobre el m\u00e9todo, se verifica la necesidad de varias metodolog\u00ed\u00adas exeg\u00e9ticas que sean capaces de ofrecer elementos para que la elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica pueda ser conforme y fiel al significado original querido por el autor. Como ejemplo, resultar\u00e1 que diversos an\u00e1lisis ling\u00fc\u00ed\u00adsticos se adentrar\u00e1n en los datos de la Escritura, de los padres, del patrimonio de la tradici\u00f3n y del magisterio para poner en evidencia la relaci\u00f3n entre formulaci\u00f3n, contexto hist\u00f3rico-cultural y sentido m\u00e1s profundo de la verdad que se quer\u00ed\u00ada comunicar. La historiograf\u00ed\u00ada, con la arqueolog\u00ed\u00ada y las diversas ciencias hermen\u00e9uticas, tendr\u00e1 que llevar a cabo una investigaci\u00f3n para que, mediante los testimonios externos, se pueda reconstruir con mayor objetividad el dato que ofrecen las diversas narraciones, determinadas ya por intenciones m\u00e1s bien teol\u00f3gicas. En resumen, percibimos que el an\u00e1lisis de este \u00fanico contenido se encuentra con todo un abanico de metodolog\u00ed\u00adas que concurren a dar solidez al principio de inteligencia de la fe.\n\nb) En relaci\u00f3n con el destinatario. Una metodolog\u00ed\u00ada correcta no puede detenerse tan s\u00f3lo en el contenido. Tiene que continuar necesariamente se\u00f1alando y aplicando unas reglas que sirvan tambi\u00e9n para comunicar los resultados.\n\nAs\u00ed\u00ad pues, el m\u00e9todo est\u00e1 determinado tambi\u00e9n por el referente al que va dirigido el contenido.\n\nSe ha dicho que la teolog\u00ed\u00ada-fundamental tiene un doble destinatario: el creyente y el \"otro\". Habr\u00e1 que dar al primero las razones de su creer; al segundo, los motivos para poder tomar al menos en consideraci\u00f3n el desaf\u00ed\u00ado de la fe.\n\nTambi\u00e9n en el horizonte del m\u00e9todo, en virtud de -este referente, se presentan \u00e1mbitos e instrumentos de aplicaci\u00f3n muy diversos. En efecto, el creyente, en virtud de la fe, tendr\u00e1 que capacitarse para indagar el contenido de la misma con una inteligencia cr\u00ed\u00adtica que proceda ante todo del interior del acto de creer, que, como tal, comporta ya una actividad intelectiva del sujeto. Para el \"otro\", por su .parte, habr\u00e1 que evidenciar eventualmente que, ya dentro de la estructura ontol\u00f3gica del sujeto, el \"creer\" es un elemento determinante para la realizaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo; o bien, dando un paso m\u00e1s all\u00e1, que en el creer se presenta toda una serie de \"razones\" o un \"c\u00famulo de probabilidades\" (Newman) que pueden hacer la vida plenamente humana.\n\n2. PARA UNA MEMORIA HIST\u00f3RICA. Hemos de observar honradamente que hasta el Vaticano II la teolog\u00ed\u00ada fundamental hab\u00ed\u00ada ido acentuando progresivamente la dimensi\u00f3n apolog\u00e9tica, identific\u00e1ndola casi con la pol\u00e9mica de las controversias. Los manuales de la \u00e9poca muestran con evidencia palpable que su objeto peculiar eran los dos tratados: De Revelatione y De Ecclesia Christi. Con el primero los autores se propon\u00ed\u00adan legitimar la existencia del cristianismo como una religi\u00f3n revelada, y por tanto sobrenatural, ya que ten\u00ed\u00ada por autor a Jesucristo, mes\u00ed\u00adas, cumplimiento de las promesas antiguas e Hijo de Dios (la cristolog\u00ed\u00ada se reduc\u00ed\u00ada al De legato divino y al an\u00e1lisis de los \"t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos\". Con el segundo se mostraba m\u00e1s bien la autoridad infalible de la Iglesia cat\u00f3lica, ya que en virtud de sus notas era la \u00fanica continuadora leg\u00ed\u00adtima de la Iglesia fundada por Cristo.\n\nEl m\u00e9todo apolog\u00e9tico que se empleaba estaba dirigido a demostrar la verdad expresada en la tesis. Esencialmente, la teolog\u00ed\u00ada manualista (\/Teolog\u00ed\u00adas, II) hab\u00ed\u00ada adoptado el m\u00e9todo deductivo. El lenguaje empleado lo revela ya a primera vista: los t\u00e9rminos \"demostrar\", \"probar\", tienen un papel decisivo, pero son peculiares de este m\u00e9todo.\n\nPuesto que la referencia a la Escritura estaba privada de una correcta hermen\u00e9utica y la metodolog\u00ed\u00ada empleada correspond\u00ed\u00ada esencialmente a la de los dicta probantia, el consiguiente car\u00e1cter extr\u00ed\u00adnseco de las argumentaciones aparece hoy en toda su dram\u00e1tica claridad. Los milagros y las profec\u00ed\u00adas (asumidos como signos externos), as\u00ed\u00ad como la \"admirable expansi\u00f3n de la Iglesia\" y la \"sublimidad de la doctrina\" (asumidas como signos internos: cf en este sentido los \u00faltimos textos todav\u00ed\u00ada de la \u00e9poca conciliar de N. Dunas y G. De Broglie), eran los signos objetivos que se pon\u00ed\u00adan como pruebas evidentes y ciertas de la sobrenaturalidad de la revelaci\u00f3n, alcanzadas sobre la base de una actividad racional que prescind\u00ed\u00ada de la fe.\n\nEste m\u00e9todo apolog\u00e9tico era, ciertamente, fiel a los dictados de la Dei Filius (\"voluit Deus cum internis Spiritus Sancti auxil\u00fcs externa jungi revelationis suae argumenta, facta scilicet divina, atque imprimis miracula et prophetias, quae cum Dei omnipotentiam et infinitam scientiam luculenter commostrent, divinae revelationis signa sunt certissima et omnium intelligentiae accomodata\": DS 3009), pero al mismo tiempo hac\u00ed\u00ada patente el valor plenamente teol\u00f3gico de los contenidos analizados. En una palabra, si alcanzaba una forma de certeza, ya que la actividad racional se pon\u00ed\u00ada claramente en acto, fallaba la caracter\u00ed\u00adstica de \"evidencia\", que era interna a los signos, porque esencialmente llegaban a perder su referente significativo: la persona misma de Jes\u00fas de Nazaret.\n\nSin querer entrar en juicios sobre el tema, que merecer\u00ed\u00ada un an\u00e1lisis y un estudio m\u00e1s profundos, se puede pensar, sin embargo, en una involuci\u00f3n inconsciente, pero continua, llevada a cabo por algunas escuelas teol\u00f3gicas (pensemos, -p.ej., en los tratados de Liebermann, de Perrone, de Ch. Pesch, de Garrigou-Lagrange, de Tromp, que cubren el espacio de unos dos siglos), en donde se hab\u00ed\u00ada perdido de vista la originalidad de las intuiciones patr\u00ed\u00adsticas y de la escol\u00e1stica. El resultado fue el de una \"apolog\u00e9tica objetiva\", basada s\u00f3lo en argumentaciones metaf\u00ed\u00adsicas y privada de toda relaci\u00f3n con el sujeto creyente. La falta de una metodolog\u00ed\u00ada que mostrase la historicidad de los datos o al menos de una ex\u00e9gesis que contextualizase mejor los contenidos acabaron dando pie a las diversas cr\u00ed\u00adticas, que se encarg\u00f3 m\u00e1s tarde de radicallzar el modernismo.\n\nUna atenta lectura de los padres apologetas hace ver que \u00e9stos se caracterizaron por su atenci\u00f3n constante al sujeto a quien dirig\u00ed\u00adan sus apolog\u00ed\u00adas. Aunque, evidentemente, su primera preocupaci\u00f3n era la de presentar el kerigma del misterio pascual en su integridad, no perd\u00ed\u00adan nunca de vista el sujeto al que hablaban. Los jud\u00ed\u00ados y los paganos eran invitados y urgidos a un encuentro directo con las Sagradas Escrituras y con la vida de la comunidad; pensemos tan s\u00f3lo en las apolog\u00ed\u00adas de Justino o en la Carta a Diogneto. Este mismo tenor adoptan los escritos de Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada, que componen una estupenda exhortaci\u00f3n a la conversi\u00f3n -el Protrepticus-, o en Or\u00ed\u00adgenes en el Contra Celsum, en donde demuestra conocer a fondo los escritos de Celso y utiliza un aut\u00e9ntico m\u00e9todo apolog\u00e9tico: conocimiento de las obras del destinatario y ars majeutica para hacer brotar la verdad precisamente de los textos que la quieren negar.\n\nEl mismo Tom\u00e1s, queriendo garantizar lo m\u00e1s posible la globalidad del acto humano del creer, empieza distinguiendo entre acto de fe y juicio de credibilidad, que se basa en la autoridad de la presencia de Dios y de su gracia. De todas formas, no se olvida de que el creyente tiene igualmente necesidad de elementos que le garanticen la humanidad de su acto: \"non enim crederet nisi videret ea esse credenda vel propter evidentiam signorum vel propter aliquid hujusmodi\" (S. Th. II-II, 1-4).\n\nAl llegar a modificarse el destinatario a lo largo de los siglos sucesivos, se asiste a una concreci\u00f3n de nuevos contenidos de discusi\u00f3n, con la consiguiente modificaci\u00f3n de la estructura y del m\u00e9todo de la apolog\u00e9tica. El de\u00ed\u00adsta, el ilustrado y el racionalista en general ser\u00e1n los destinatarios de las teolog\u00ed\u00adas fundamentales de los siglos xvii-xviii; el ateo y el marxista lo ser\u00e1n en los siglos xix y xx. En la mayor\u00ed\u00ada de los tratados la matriz com\u00fan es dada esencialmente por la defensa de la sobrenaturalidad de la revelaci\u00f3n; el m\u00e9todo asumido pre= ponderantemente es siempre el pol\u00e9mico-controversista.\n\nAun queriendo reconocer lo m\u00e1s posible el valor de las diversas metodolog\u00ed\u00adas que se han ido sucediendo, desde la de la \"providencia\" de Deschamps hasta la de la \"autoridad\" de Bruneti\u00e9re, desde la m\u00e1s \"psicol\u00f3gica\" al estilo de Pascal y de Oll\u00e9Laprune hasta la hist\u00f3rica de De Broglie; hay que reconocer que se iban alejando cada vez m\u00e1s de la motivaci\u00f3n teol\u00f3gica, sin tomar conciencia de los graves peligros en que iban cayendo: por una parte, se separaba por completo la fe y la raz\u00f3n, cayendo de forma lamentable en la trampa tendida por la ilustraci\u00f3n, en cuanto que se confiaba la credibilidad del contenido de la fe- a las pruebas y a los signos alcanzados a trav\u00e9s de la simple raz\u00f3n; por otra, alej\u00e1ndose cada vez, m\u00e1s del \u00fanico contenido real de la revelaci\u00f3n, la persona de Jes\u00fas de Nazaret, se acentuaba en cada ocasi\u00f3n o bien el eclesiocentrismo (en perjuicio de un eristocentrismo) o bien el subjetivismo de la experiencia individual (en perjuicio de la objetividad y universalidad del contenido).\n\nFinalmente hay que subrayar que estas metodolog\u00ed\u00adas se impusieron a pesar de proyectos diversos, que s\u00f3lo hoy revelan su real originalidad; la apolog\u00e9tica de J Pascal o la ex\u00e9gesis de Simon, la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica de l Drey con la escuela de Tubinga, la Grammar of Assent de > Newman o L Action de l Blondel fueron solamente intentos que suscitaron asombro y pol\u00e9mica, pero _que en aquella \u00e9poca no incidieron mucho o nada en la metodolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica vigente.<\/p>\n<p>3. METODO DE INTEGRACI\u00f3N. El esfuerzo realizado en estos \u00faltimos a\u00f1os, dirigido a la presentaci\u00f3n de una imagen renovada de la teolog\u00ed\u00ada fundamental, debe dedicarse con la misma energ\u00ed\u00ada tambi\u00e9n al problema del m\u00e9todo, El m\u00e9todo de inmanenci\u00e1 en la lectura de Blondel, el trascendental en el proyecto de Rahner, el psicol\u00f3gico en el intento de Newman o el de la correlaci\u00f3n propuesto poi Tillich se insertan significativamente en este horizonte como metodolog\u00ed\u00adas diversas y complementarias para ofrecer una lectura apolog\u00e9tica de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, la dispersi\u00f3n por las diferentes metodolog\u00ed\u00adas podr\u00ed\u00ada provocar una nueva fragmentaci\u00f3n de la disciplina, anulando los resultados alcanzados hasta ahora. Por tanto, parece urgente identificar el camino para que la teolog\u00ed\u00ada fundamental, como disciplina teol\u00f3gica singular que se extiende en una lectura.apol\u00f3g\u00e9tica, pueda alcanzar su propio m\u00e9todo peculiar que, sin absolutizar una sola metodolog\u00ed\u00ada, sepa m\u00e1s bien amalgamarlas todas en una visi\u00f3n m\u00e1s homog\u00e9nea y m\u00e1s coherente, con su especificidad.<\/p>\n<p>Este m\u00e9todo de integraci\u00f3n podr\u00ed\u00ada presentarse como una posibilidad de soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con m\u00e9todo de integraci\u00f3n intentamos referirnos ante todo a la densidad sem\u00e1ntica del t\u00e9rmino. En efecto, \u00abintegraci\u00f3n\u00bb indica la posibilidad de hacer entero lo que todav\u00ed\u00ada no lo es mediante la aportaci\u00f3n de elementos necesarios y \u00fatiles. Con el m\u00e9todo de integraci\u00f3n, la teolog\u00ed\u00ada fundamental se capacita para asumir en el misterio, que est\u00e1 ya teol\u00f3gicamente investigado, el acontecimiento hist\u00f3rico que lo revela y que una comunidad transmite con su mediaci\u00f3n, y que necesita por tanto ser estudiado con su propio m\u00e9todo.<\/p>\n<p>La integraci\u00f3n en el misterio no humilla al acontecimiento hist\u00f3rico, en cuanto que el misterio -incluso en virtud de un acto ken\u00f3tico- se ha hecho cognoscible en la expresi\u00f3n hist\u00f3rica y no puede prescindir de la misma estructura hist\u00f3rica si quiere dirigirse a la humanidad y ser comprendido y acogido por \u00e9sta. Pero se tiene una integraci\u00f3n, y por tanto una asunci\u00f3n que constituye una superaci\u00f3n (Aujhebung, no en. el sentido hegeliano), por la que todo lo que es dado no queda olvidado ni asumido dial\u00e9cticam\u00e9nte, sino insertado por completo, como un todo, en un horizonte m\u00e1s significativo.<\/p>\n<p>Por tanto, el objeto peculiar sigue siendo la expresi\u00f3n de la fe, pero dentro de una inteligencia que sepa asa= iniz, a partir de la fe, la totalidad d\u00e9 los instrumentos cr\u00ed\u00adticos.<\/p>\n<p>Dada la opci\u00f3n prioritaria de la precomprensi\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada fundamental como \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb, es obvio que la dimensi\u00f3n dogm\u00e1tica, y por tanto interna a la fe, ha de preceder a la apolog\u00e9tica, con la extensi\u00f3n y la asunci\u00f3n de un saber externo &#8216;a la fe. Y eso no ya para impedir el desarrollo y la presentaci\u00f3n apolog\u00e9tica, que por su propia naturaleza tiene que buscar formas y mediaciones gnoseol\u00f3gicas que garanticen mejor la universalidad del dato, sino m\u00e1s bien para dar la globalidad del dato, que seguir\u00e1 siendo siempre un objeto espec\u00ed\u00adfico de fe.<\/p>\n<p>Pongamos un ejemplo: si el milagro, la profec\u00ed\u00ada o los signos de los tiempos, tomados como motivos eventuales de credibilidad, estuvieran privados de` su dimensi\u00f3n revelativa original (su intr\u00ed\u00adnseca dependencia de la persona de Jes\u00fas de Nazaret, revelador del Padre), que los hace ser ante todo signos de la presencia de Dios y testimonio de su amor, \u00bfqu\u00e9 es lo que podr\u00ed\u00adan ofrecer al creyente y al \u00abotro\u00bb sino est\u00e9riles \u00absi1nificantes\u00bb, sin una posible apelaci\u00f3n a su \u00absignificado\u00bb m\u00e1s profundo?<\/p>\n<p>Al contrario, a trav\u00e9s del m\u00e9todo de integraci\u00f3n se puede pensar que estos signos mantienen su valor teol\u00f3gico porque se refieren a la centralidad del misterio; sin embargo, son analizados y estudiados con metodolog\u00ed\u00adas diversas (exeg\u00e9ticas, hist\u00f3ricas&#8230;), que garantizan su valor de signos. S\u00f3lo con la integraci\u00f3n en la lectura teol\u00f3gica ser\u00e1 posible tener una visi\u00f3n global del fen\u00f3meno que garantice al mismo tiempo la exigencia de salvar la trascendencia de Dios y la racionalidad y libertad del sujeto.<\/p>\n<p>Mediante el m\u00e9todo de integraci\u00f3n tambi\u00e9n se respeta plenamente al destinatario.<\/p>\n<p>Partiendo del texto cl\u00e1sico de 1Pe 3,15: \u00ab.`dispuestos siempre a contestar a todo el que os pida raz\u00f3n de vuestra esperanza\u00bb, se pueden encontrar dos datos preciosos que hay que adquirir en la perspectiva del m\u00e9todo: la universalidad y la cuestionabilidad:<br \/>\nEl creyente, seg\u00fan el texto de Pedro, tiene que estar en disposici\u00f3n de dar raz\u00f3n de su fe a \u00abcualquiera\u00bb, a todos y a cada uno, sin exclusi\u00f3n de ning\u00fan g\u00e9nero. Esto significa que la teolog\u00ed\u00ada fundamental tendr\u00e1 que estar siempre en situaci\u00f3n de valorar el sujeto hist\u00f3rico concreto, cargado de toda la densidad de su tiempo. Para utilidad de todos ellos tendr\u00e1 que encontrar an\u00e1lisis que sepan mediar el significado original del contenido revelado, pero de tal modo que repercutan en cada uno, para que el misterio revelado encuentre una correspondencia en la historia personal.<\/p>\n<p>El texto de la carta sigue diciendo: \u00aba quien pida raz\u00f3n\u00bb de la esperanza cristiana. Esto permite decir que la teolog\u00ed\u00ada fundamental tendr\u00e1 que permanecer con todos sus medios en aquel estado de atenci\u00f3n, de espera y de \u00abpregunta\u00bb que no deje escapar la m\u00e1s m\u00ed\u00adnima provocaci\u00f3n que pudiera surgir eventualmente en el \u00abotro\u00bb. Esta situaci\u00f3n, si por una parte obliga a la teolog\u00ed\u00ada fundamental a la vigilancia, por otra la estimula a hacerse ella misma provocadora de preguntas para que, may\u00e9uticamente, cada uno descubra el deseo de Dios y la inteligencia de su misterio. Esto supone la capacidad de referirse a las diversas disciplinas que puedan expresar m\u00e1s cient\u00ed\u00adficamente los cambios socio-culturales.<\/p>\n<p>Se puede reconocer que de esta manera la teolog\u00ed\u00ada fundamental participa de un modo muy especial en la formaci\u00f3n de una sistem\u00e1tica teol\u00f3gica. En efecto, con este m\u00e9todo el dato producido por el an\u00e1lisis hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico, por ejemplo, no aparece como un absoluto, y por tanto como .una posible cesi\u00f3n a la tesis de un saber objetivo exclusivo de la racionalidad o, como m\u00e1s tarde en los an\u00e1lisis ling\u00fc\u00ed\u00adsticos, en virtud de la \u00abverificaci\u00f3n\u00bb, ya que este saber est\u00e1 efectivamente integrado en el teol\u00f3gico, que saca de su propio objeto el m\u00e9todo con que indagar. Pero en este horizonte el saber teol\u00f3gico sistem\u00e1tico est\u00e1 garantizado por una pluralidad de formas y de metodolog\u00ed\u00adas que ponen ulteriormente en evidencia la globalidad del objeto de la teolog\u00ed\u00ada y su imposible reductividad a un \u00absistema\u00bb, aunque sea \u00abteol\u00f3gico\u00bb.<\/p>\n<p>El discurso sobre el m\u00e9todo no puede reducirse a una b\u00fasqueda est\u00e9ril de instrumentos o de t\u00e9cnicas que una ciencia o una disciplina adoptan para justificar su propia b\u00fasqueda.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo indica mucho m\u00e1s, ya que se da como posibilidad que acompa\u00f1a a la verdad -misma en su revelaci\u00f3n progresiva al sujeto epist\u00e9mico. El m\u00e9todo orienta hacia la lectura real que la teolog\u00ed\u00ada fundamental lleva a cabo sobre los acontecimientos a la luz del acontecimiento. Por este motivo no podr\u00e1 tener miedo de actuar una forma ken\u00f3tica que parta de la certeza de la fe, asuma las formas del saber cr\u00ed\u00adtico e indague con ellas la inteligencia de lo que ya sabe que es verdadero, para volver a una visi\u00f3n del misterio m\u00e1s global y m\u00e1s humanamente significativa.<\/p>\n<p>BIBL.: BEUMERJ., Die theologische methode, Friburgo 1977; CONGAR Y.-M., La fe y la teolog\u00ed\u00ada, Barcelona 1970; CHENU M.D., \u00bfEs ciencia la teolog\u00ed\u00ada?, Andorra 1959; FISICHELLA R., Metodo in teolog\u00ed\u00ada jondamentale, en \u00abRicerche Teologiche\u00bb 1 (1990); GABOARDI A., El m\u00e9todo apolog\u00e9tico, Barcelona 1961; GRABMANN, Die Geschichte der scholastischen Methode I, Berl\u00ed\u00adn 1957; KASPER W., Die Methoden der Dogmatik, Munich 1967; ID, Die Wissenschajtspraxis der Theologie, en HFTh IV, 242-276; LANO A., Die theologische Prinzipienlehre der mittelalterlichen Scholastik, Friburgo 1964; LATOURELLE R., Apolog\u00e9tique et Fondamentale, en AA.VV., Le deuxi\u00e9me symposium international de th\u00e9ologie dogmatique fondamentale, Tur\u00ed\u00adn 1965, 9-27; ID, Apolog\u00e9tique et Fondamentale. 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Fisichella<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[007] Forma de seguir un trabajo, estudio, investigaci\u00f3n o actividad. Es literalmente un camino (meta-odos, en griego). Los m\u00e9todos son muchos y las formas metodol\u00f3gicas innumerable. Una referencia a las expresiones m\u00e1s usuales puede ser se\u00f1al de su importancia pedag\u00f3gica. &#8211; M\u00e9todo estad\u00ed\u00adstico. El que se basa en datos recopilados, sistematizados, tabulados e interpretados. &#8211; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/metodo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMETODO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-12380","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12380","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12380"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12380\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12380"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12380"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12380"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}