{"id":12406,"date":"2016-02-05T08:28:03","date_gmt":"2016-02-05T13:28:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/naturalismo\/"},"modified":"2016-02-05T08:28:03","modified_gmt":"2016-02-05T13:28:03","slug":"naturalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/naturalismo\/","title":{"rendered":"NATURALISMO"},"content":{"rendered":"<p>[082]<br \/>\n  Se entiende por naturalismo el predominio o exclusividad de los principios basados en la naturaleza humana y el olvido de todo criterio o doctrina que promueva lo sobrenatural.<\/p>\n<p>    El naturalismo es concepto difuso y extensivo que va desde el sentimentalismo de Rousseau y Pestalozzi y el criticismo de Kant y de Herbart hasta el idealismo naturalista de Schelling o el naturalismo idealista de Schiller.<\/p>\n<p>    El naturalismo se prolonga durante todo el siglo XIX y se abre en abanico en el siglo XX, pues muchos de los vitalismos al estilo de Enrique Bergson, de los existencialismos como el de Gabriel Marcel, de los historicismos como el de Ortega y Gasset, de los misticismo como el de Teilhard de Chardin, incluso de los personalismos como el de Manuel Mounier o de Mart\u00ed\u00adn Buber, no son otra cosa que reclamos a lo natural como referencia para explicar la vida del hombre.<\/p>\n<p>    En educaci\u00f3n el naturalismo ha ido en ocasiones muy lejos como en los planteamientos de A.S. Neil en Summerhill.<\/p>\n<p>    Pero en ocasiones se ha quedado en posturas ben\u00e9volas que oscilaron desde el naturalismo de Mar\u00ed\u00ada Montesori y las hermanas Rosa y Carolina Agazzi hasta las formas m\u00e1s sistem\u00e1ticas y criticas de Lorenzo Milani.<\/p>\n<p>    Es frecuente entender el naturalismo como una negaci\u00f3n de lo sobrenatural y en este sentido deber ser rechazado como mutilaci\u00f3n de la integridad humana. Pero tambi\u00e9n se puede definir como una mayor confianza en la naturaleza, que en definitiva es lo que sale a flote despu\u00e9s de cada crisis ideol\u00f3gica, personal o colectiva; y es lo que sobrevive detr\u00e1s de cada atentado moral y se advierte en criterios, principios o valores que aluden a Dios, como autor de la naturaleza y presente entre los hombres de forma amorosa y providente. (Ver Hombre. 1.4 y ver Sexualidad 5.5.1)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>1. El concepto de n. tiene tanto en el lenguaje corriente como en el t\u00e9cnico (ciencias naturales, filosof\u00ed\u00ada, teolog\u00ed\u00ada) significados muy diversos, que no pueden reducirse a un denominador com\u00fan. A lo sumo se podr\u00ed\u00ada se\u00f1alar su nota caracter\u00ed\u00adstica en la tendencia a pensar toda la realidad exclusiva o preferentemente a base de conceptos e im\u00e1genes tomados del mundo de las cosas, negando o relegando al olvido la dimensi\u00f3n trascendente de la persona y su libertad. Tal forma de pensar repercute inevitablemente en la respuesta a la pregunta \u00faltima sobre el hombre y sobre su posici\u00f3n en el mundo; una respuesta que no tiene en el fondo sino una alternativa: o encerrar la existencia del hombre dentro del horizonte del mundo, o reconocer su apertura hacia un absoluto personal \u00abultramundano\u00bb, mejor dicho, hacia una profundidad abisal y personal como fundamento \u00faltimo de su propia interioridad. El problema del hombre, como \u00abesp\u00ed\u00adritu en el mundo\u00bb, es en \u00faltimo t\u00e9rmino el problema de un Dios personal, indivisiblemente trascendente e inmanente al hombre y al mundo.<\/p>\n<p>En el campo filos\u00f3fico el monismo materialista es la forma m\u00e1s radical de n.; ese sistema reduce la realidad entera a un \u00fanico principio material, cuyo dinamismo inagotable se desarrolla dentro del mundo y determina todos sus fen\u00f3menos, desde la vida hasta los supremos actos de pensamiento (-> monismo, -> materialismo, -> marxismo). La concepci\u00f3n estoica de Dios como \u00abalma del mundo\u00bb, es decir, como principio vital puramente intramundano, es una variante del n. y no se distingue en nada del monismo materialista (-> estoicismo).<\/p>\n<p>Diversos sistemas filos\u00f3ficos y religiones contienen elementos de un n. espiritualista; en el fondo ofrecen una explicaci\u00f3n monista de la realidad, en cuanto no resaltan suficientemente la distinci\u00f3n personal entre Dios y el hombre, o afirman que el -> esp\u00ed\u00adritu humano se disuelve en el Esp\u00ed\u00adritu absoluto (hinduismo, budismo, idealismo). Aun cuando hablen del retorno del hombre a Dios despu\u00e9s de la muerte, sin embargo, tanto el acto de este retorno como su meta son concebidos all\u00ed\u00ad en forma naturalista. La realidad entera (o por lo menos toda la vida espiritual) es entendida decididamente como una evoluci\u00f3n interna del esp\u00ed\u00adritu absoluto.<\/p>\n<p>El -> de\u00ed\u00adsmo de los siglos xvii-xix contiene una concepci\u00f3n naturalista de Dios como causa impersonal del mundo, sin que Dios tenga ninguna relaci\u00f3n actual con \u00e9ste o con el hombre. Entre Dios (natura naturans, Deus sive natura: B. Spinoza) y el mundo (natura naturata) media un sistema de causalidad cerrado en s\u00ed\u00ad, que excluye la posibilidad de la revelaci\u00f3n y de la gracia, y explica toda religi\u00f3n positiva, especialmente el cristianismo, por elementos de la religi\u00f3n natural. El concepto b\u00ed\u00adblico de Dios en el judafsmo, islam y cristianismo, cuyo rasgo fundamental es la libertad absoluta de la trascendencia personal y de su manifestaci\u00f3n en la historia, de ning\u00fan modo puede conciliarse con el n. del de\u00ed\u00adsmo, en cuanto \u00e9ste presupone un acosmismo, pero no excluye fundamentalmente el ate\u00ed\u00adsmo (Hegel).<\/p>\n<p>La posici\u00f3n de\u00ed\u00adsta deber\u00ed\u00ada conducir a una reflexi\u00f3n atenta sobre las pruebas de la existencia de -> Dios a trav\u00e9s de la existencia del mundo. S\u00f3lo si estas pruebas parten de la ilimitaci\u00f3n espiritual del hombre (el mundo tiene su sentido inmediato en la ordenaci\u00f3n al hombre), conducen de hecho a la afirmaci\u00f3n de un Dios personal, es decir, de un ser real y trascendente. \u00danicamente el hombre es \u00abimagen de Dios\u00bb; s\u00f3lo en lo profundo de su propia interioridad hallar\u00e1 el hombre el resplandor creado del -> Absoluto personal.<\/p>\n<p>El n. de las ciencias naturales, que se limita a explicar con una \u00abhip\u00f3tesis de trabajo\u00bb la posibilidad de los fen\u00f3menos intramundanos en el marco del espacio y del tiempo, y prescinde de la necesidad de una explicaci\u00f3n \u00faltima para el mundo y el hombre m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito puramente experimental, de ning\u00fan modo excluye el aut\u00e9ntico te\u00ed\u00adsmo. Solamente se hace ateo si abandona el verdadero terreno de las ciencias naturales e intenta someter la realidad entera a la comprobaci\u00f3n de los m\u00e9todos emp\u00ed\u00adricos (-> positivismo).<\/p>\n<p>2. En la teolog\u00ed\u00ada, que tiene su objeto en el hecho revelado de la salvaci\u00f3n como di\u00e1logo personal entre el amor absolutamente libre de Dios en Jesucristo y la responsabilidad propia del hombre, se hallan huellas de n. Aunque \u00e9ste ha sido condenado expl\u00ed\u00adcitamente por el magisterio eclesi\u00e1stico (-> pelagianismo, semipelagianismo), sin embargo vuelve a presentarse repetidamente &#8211; si bien de manera oculta &#8211; en algunas cuestiones sometidas a libre discusi\u00f3n. Tanto la existencia del -> pecado original en el hombre como la inserci\u00f3n de la gracia en su fin natural, han sido explicadas por algunos te\u00f3logos como si la naturaleza humana hubiera quedado intacta por la adici\u00f3n accidental del pecado o de la gracia. Si se niega que la gracia tiene una acci\u00f3n iluminativa, se sigue necesariamente que el cristiano, prescindiendo de algunos casos excepcionales, se experimenta en su interioridad espiritual de la misma manera que en el estado de naturaleza pura, a saber, exclusivamente como esp\u00ed\u00adritu finito y no como llamado a la participaci\u00f3n en la vida divina. Lo natural y lo experimentable coincidir\u00ed\u00adan plenamente en la vida religiosa del creyente. Ah\u00ed\u00ad no se cae en la cuenta de que la situaci\u00f3n existencial del hombre ante Dios est\u00e1 afectada \u00ed\u00adntimamente por la gracia como llamada a una relaci\u00f3n filial, y de que toda actitud no-sobrenatural del hombre ante Dios, en virtud de esa gracia, est\u00e1 excluido de antemano como irrealizable existencialmente. No se reflexiona sobre el hecho de que la atracci\u00f3n intima de Dios hacia s\u00ed\u00ad mismo excluye en concreto un amor puramente natural del hombre a \u00e9l (y todo otro -> acto moral meramente natural); y esto no porque el pecado original haya destruido por completo la naturaleza humana, sino porque de hecho el hombre s\u00f3lo existe como llamado por la gracia de Cristo (-> existencial sobrenatural, -a naturaleza y gracia).<\/p>\n<p>Por el hecho de que cayeron en olvido la gracia increada, su prioridad l\u00f3gica respecto de la gracia creada y la inseparabilidad mutua de ambas, se llen\u00f3 a una lamentable concepci\u00f3n naturalista de la gracia creada, como si \u00e9sta fuera una naturaleza superior que el hombre posee a manera de una cosa, de la que puede disponer en sus acciones libres, hasta el punto de mover a Dios a la concesi\u00f3n de nuevas gracias. La autocomunicaci\u00f3n personal de Dios, absolutamente indebida, es la causa de la gracia creada; y su t\u00e9rmino es la aceptaci\u00f3n libre de dicha comunicaci\u00f3n divina por parte del hombre, cuya respuesta, sin embargo, de ninguna manera modifica la gratuidad absoluta de cualquier don de la gracia (cf. Gr 39 [1958] 765-769).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: C. F. v. Weizs\u00e4cker, Geschichte der Natur (H 1949); H. Kraemer, Religion and the Christian Faith (Lo 1956); W. Philipp. Das Werden der Aufkl\u00e4rung in theologiegeschichtlicher Sicht (G6 1957); H. Blumenberg, N. und S\u00fcpranaturalismus: RGG3 IV 1132-1136; 1. B. Metz, Natur, N.: LThK2 VII 805-809.<\/p>\n<p>Juan Alfaro<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Esta posici\u00f3n interpreta el universo como del todo explicado en t\u00e9rminos de cuerpos f\u00edsicos y qu\u00edmicos. No obstante, los que proponen este punto de vista no quieren ser clasificados como materialistas, ya que admiten la existencia de mucho que es de valor adem\u00e1s de las cosas materiales; pero aquello que no es material no tiene \u00abser substancial\u00bb en s\u00ed mismo, o por s\u00ed mismo. Este aspecto no material del universo debe interpretarse siempre como <em>formas<\/em> o <em>funciones<\/em> de cuerpos \u00abf\u00edsicos\u00bb espacial y temporalmente localizados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El naturalismo no descarta la religi\u00f3n, sino simplemente aquellos elementos de la religi\u00f3n que dependen en \u00faltima estancia de una estructura no f\u00edsica del universo (p. ej., una mente divina, una interpretaci\u00f3n teleol\u00f3gica del universo como un todo, un \u00abalma\u00bb que existe despu\u00e9s de la corrupci\u00f3n del cuerpo, etc.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los naturalistas te\u00edstas (p. ej., Julian Huxley, Henry Nelson Wieman y Bernard Meland) mantienen que todos los valores religiosos verdaderos que tradicionalmente se asocian con el te\u00edsmo sobrenatural podr\u00edan mantenerse en un marco puramente naturalista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ernest Nagel, \u00abNaturalism Reconsidered\u00bb en <em>Proceedings and Addresses of the American Philosophical Association<\/em>, Vol. 28; Henry Nelson Wieman y Bernard Eugene Meland, <em>Contemporary American Philosophies of Religion<\/em>, pp. 211\u2013305; Ralph B. Winn, \u00abPhilosophic Naturalism, en Dagobert Runes, ed., <em>Twentieth Century Philosophy<\/em>, pp. 511\u2013537.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Kenneth S. Kantzer<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (416). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El naturalismo no es tanto un sistema especial cuanto un punto de vista o tendencia com\u00fan a un gran n\u00famero de sistemas religiosos y filos\u00f3ficos; no tanto un cuerpo bien definido de doctrinas positivas y negativas cuanto una actitud o esp\u00edritu que se difunde e influye en muchas doctrinas. Como implica su nombre, esta tendencia consiste esencialmente en considerar la naturaleza como la \u00fanica fuente original y fundamental de todo lo que existe, y en intentar explicar todo en t\u00e9rminos de naturaleza. O los l\u00edmites de la naturaleza son tambi\u00e9n los l\u00edmites de la realidad existente, o al menos su causa primera, si se encuentra necesaria su existencia, no tiene nada que ver con la obra de los agentes naturales. Todos los acontecimientos, por tanto, encuentran su explicaci\u00f3n adecuada en la propia naturaleza. Pero como los t\u00e9rminos naturaleza y natural se utilizan en m\u00e1s de un sentido, el t\u00e9rmino naturalismo est\u00e1 tambi\u00e9n lejos de tener un significado fijo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">.   (I) Si se entiende naturaleza en el sentido restringido de naturaleza f\u00edsica o material, naturalismo ser\u00e1  la tendencia a considerar el universo material como la \u00fanica realidad, a reducir todas las leyes a uniformidades mec\u00e1nicas y a negar el dualismo de esp\u00edritu y materia. Los procesos mentales y morales no ser\u00edan m\u00e1s que manifestaciones de la materia rigurosamente gobernadas por sus leyes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">.  (II) El dualismo de mente y materia puede admitirse, pero s\u00f3lo como dualismo de modos o apariencias de la misma sustancia id\u00e9ntica. La naturaleza incluye m\u00faltiples fen\u00f3menos y un sustrato com\u00fan de los fen\u00f3menos, pero para su desarrollo actual y para su explicaci\u00f3n \u00faltima, no requiere ning\u00fan principio distinto de s\u00ed misma. En este supuesto, el naturalismo niega la existencia de una causa trascendente del mundo y se esfuerza en explicar todos los procesos mediante la revelaci\u00f3n de potencias esenciales al universo bajo leyes que son necesarias y eternas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">.  (III) Finalmente, si la existencia de una Primera Causa trascendente, o Dios personal, se admite como la \u00fanica explicaci\u00f3n satisfactoria del mundo, el naturalismo sostiene que las leyes que gobiernan la actividad y desarrollo de los seres racionales e irracionales nunca se ven estorbadas por ello. Niega la posibilidad, o al menos el hecho, de cualquier intervenci\u00f3n transitoria de Dios en la naturaleza, y de cualquier revelaci\u00f3n y orden sobrenatural permanente para el hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas tres formas no se excluyen entre s\u00ed; lo que la tercera niega la primera y la segunda, a fortiori, tambi\u00e9n lo niegan; todas coinciden en rechazar cualquier explicaci\u00f3n que recurra a causas exteriores a la naturaleza. Las razones de esta negaci\u00f3n \u2013 esto es, los  puntos de vista filos\u00f3ficos en los que se basa\u2014y, en consecuencia, la extensi\u00f3n en que las explicaciones internas a la propia naturaleza se tienen por suficientes, var\u00edan en gran medida y constituyen las diferencias esenciales entre estas tres tendencias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>I. Naturalismo Materialista<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El naturalismo materialista afirma que la materia es la \u00fanica realidad, y que todas las leyes del universo son reductibles a leyes mec\u00e1nicas. Qu\u00e9 teor\u00eda se pueda sostener en relaci\u00f3n con la esencia de la materia importa poco aqu\u00ed. Si la materia se considera continua o como compuesta de \u00e1tomos distantes unos de otros, siendo exclusivamente extensi\u00f3n o tambi\u00e9n como dotada de un principio interno de actividad, siendo s\u00f3lo un agregado de centros de energ\u00eda sin extensi\u00f3n real alguna (ver ATOMISMO; DINAMISMO; MECANICISMO), la actitud del naturalismo es la misma. Sostiene que todas las realidades del mundo, incluyendo los procesos de conciencia desde los m\u00e1s inferiores a los superiores, no son m\u00e1s que manifestaciones de lo que llamamos materia, y obedecen a las mismas leyes necesarias. Mientras que algunos pueden limitar su explicaci\u00f3n materialista a la propia naturaleza, y admitir la existencia de un Creador del mundo, o al menos dejar esta cuesti\u00f3n abierta, la tendencia general del materialismo es al ate\u00edsmo y al naturalismo exclusivo. Los primitivos fil\u00f3sofos griegos se esforzaron en reducir la naturaleza a la unidad se\u00f1alando un elemento primordial del que todas las cosas estar\u00edan compuestas. Sus ideas eran, al menos impl\u00edcitamente, m\u00e1s animistas o hilozo\u00edstas que materialistas, y la vaga funci\u00f3n formativa atribuida al Nous, o principio racional, por Anax\u00e1goras no fue m\u00e1s que una excepci\u00f3n al naturalismo predominante. El mecanicismo puro se desarroll\u00f3 por los atomistas (Dem\u00f3crito, Epicuro, Lucrecio), y  la propia alma fue considerada como compuesta \u00e1tomos especiales, m\u00e1s sutiles. En la Era Cristiana el materialismo en su forma exclusiva est\u00e1 representado especialmente por la escuela francesa de la segunda mitad del Siglo XVIII y la escuela alemana de la segunda mitad del Siglo XIX. Puesto que la materia es la \u00fanica realidad, cualquier cosa que tenga lugar en el mundo es el resultado de causas materiales y debe ser explicado por antecedentes f\u00edsicos sin teolog\u00eda alguna. La vida no es m\u00e1s que un complejo problema de f\u00edsica y qu\u00edmica; la conciencia es una propiedad de la materia; el pensamiento racional se reduce a sensaci\u00f3n, y la voluntad a instinto. La mente es un acompa\u00f1amiento impotente o epifen\u00f3meno de ciertas formas o agrupaciones de la materia, y, aunque fuera suprimida del todo, el mundo entero proceder\u00eda exactamente del mismo modo. El hombre es un aut\u00f3mata consciente cuya entera actividad, mental tanto como fisiol\u00f3gica, est\u00e1 determinada por antecedentes materiales. Lo que llamamos persona humana no es m\u00e1s que una fase transitoria de la especial organizaci\u00f3n de elementos materiales que da origen a resultados mentales especiales, y no hace falta decir que en tal sistema no hay lugar para la libertad, la responsabilidad, o la inmortalidad personal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>II. Pante\u00edsmo<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pante\u00edsmo en sus diversas formas afirma que Dios, la Primera realidad, el Fundamento del Mundo, o el Absoluto, no es trascendente y personal, sino inmanente al mundo, y que los fen\u00f3menos de la naturaleza son s\u00f3lo manifestaciones de esta \u00fanica sustancia com\u00fan.  Para los estoicos, es la raz\u00f3n inmanente, el alma del mundo, que comunica por todas partes actividad y vida. Seg\u00fan Escoto Eri\u00fagena, \u201cDios es la esencia de todas las cosas, pues s\u00f3lo \u00c9l es verdaderamente\u201d (De divisione naturae, III); la naturaleza incluye la totalidad de los seres y se<br \/>\ndivide en:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naturaleza increada y creadora, esto es, Dios como origen de todas las cosas, incognoscible incluso a S\u00ed mismo;<br \/>\nNaturaleza creada y creadora, esto es, Dios como conteniendo los modelos y tipos de todas las cosas;<br \/>\nNaturaleza creada y no creada, esto es, el mundo de los fen\u00f3menos en el espacio y el tiempo, todos los cuales son participaciones del Ser Divino y tambi\u00e9n teofan\u00edas o manifestaciones de Dios;<br \/>\nNaturaleza ni creada ni creadora, esto es, Dios como fin de todas las cosas a quien vuelven \u00faltimamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Giordano Bruno tambi\u00e9n profesa que Dios y la naturaleza son id\u00e9nticos, y que el mundo de los fen\u00f3menos no es m\u00e1s que la manifestaci\u00f3n de la sustancia divina que obra en la naturaleza y  la anima. Seg\u00fan Spinoza, Dios es la \u00fanica sustancia que se revela a s\u00ed misma a trav\u00e9s de atributos, dos de los cuales, extensi\u00f3n y pensamiento, nos son conocidos. Estos atributos se manifiestan a trav\u00e9s de un cierto n\u00famero de modos que son las determinaciones finitas de la sustancia infinita. Como sustancia absoluta, Dios es natura naturans; en cuanto se manifiesta a trav\u00e9s de los diversos modos de fen\u00f3menos, es natura naturata. Hoy d\u00eda el monismo reproduce esencialmente las mismas teor\u00edas. La mente no se reduce a una propiedad, o epifen\u00f3meno, de la materia,  sino que ambas, materia y mente, son como paralelas; proceden juntas como fen\u00f3menos o aspectos de la misma \u00faltima realidad. \u00bfQu\u00e9 es la realidad? Para algunos, expl\u00edcita o impl\u00edcitamente, es concebida m\u00e1s bien como material, y entonces volvemos a caer en el materialismo; para otros se sostiene que est\u00e1 m\u00e1s pr\u00f3xima a la mente que a la materia, y de ah\u00ed resultan diversos sistemas y tendencias idealistas; por otros, finalmente,  se declara que es desconocida e incognoscible, y as\u00ed el naturalismo monista se acerca estrechamente al Agnosticismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sea lo que sea \u00faltimamente, la naturaleza es sustancialmente una; no requiere nada fuera de s\u00ed misma, sino que encuentra en s\u00ed misma su explicaci\u00f3n adecuada. O la mente humana es incapaz de cualquier conocimiento referente a la cuesti\u00f3n de los or\u00edgenes, o esta cuesti\u00f3n es en s\u00ed misma insignificante, puesto que ambos, la naturaleza y sus procesos de desarrollo, son eternos. Los cambios simult\u00e1neos y sucesivos que ocurren en el mundo resultan necesariamente de las leyes esenciales de la naturaleza, pues la naturaleza es infinitamente rica en potencialidades cuya progresiva actualizaci\u00f3n constituye el proceso sin fin de lo inorg\u00e1nico, lo org\u00e1nico, y la evoluci\u00f3n mental. La evoluci\u00f3n y diferenciaci\u00f3n de la \u00fanica sustancia seg\u00fan sus propias leyes y sin la actuaci\u00f3n directora de una inteligencia trascendente es uno de los presupuestos b\u00e1sicos del naturalismo monista y agn\u00f3stico. No es posible ver c\u00f3mo puede esta forma de naturalismo escapar l\u00f3gicamente de las consecuencias del naturalismo materialista. Lo sobrenatural es imposible; en ning\u00fan supuesto puede haber libertad o responsabilidad; el hombre no es m\u00e1s que una manifestaci\u00f3n o modo especial de la sustancia com\u00fan, que incluye en s\u00ed misma el doble aspecto de la materia y la conciencia. Adem\u00e1s, puesto que Dios, o m\u00e1s bien, \u201clo divino\u201d, como dicen algunos, va a encontrarse en la naturaleza con la que se identifica, la religi\u00f3n puede reducirse s\u00f3lo a ciertos sentimientos de admiraci\u00f3n, respeto, reverencia, temor, etc., causados en el hombre por la consideraci\u00f3n de la naturaleza, de sus leyes, bellezas, energ\u00edas, y misterios. As\u00ed entre los sentimientos que pertenecen a la \u201creligi\u00f3n natural\u201d, Haeckel menciona \u201cel asombro con el que contemplamos el cielo estrellado y la vida microsc\u00f3pica en una gota de agua, el temor reverencial con el que seguimos la maravillosa obra de la energ\u00eda en el funcionamiento de la materia, la reverencia con la que aprehendemos el dominio universal de la ley de la sustancia a trav\u00e9s de todo el universo\u201d (\u201cDie Weltr\u00e4thsel\u201d, Bonn, 1899, V,xviii,396-97; tr. Mc Cabe, Nueva York, 1900,344).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>III. Primera Causa Trascendente del Universo<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para aquellos que admiten la existencia de una Primera Causa trascendente del universo, el naturalismo consiste esencialmente en una abusiva limitaci\u00f3n de la actividad de Dios en el mundo. Dios es s\u00f3lo Creador, no Providencia; no puede, o no desea, interferir en el curso natural de los acontecimientos, o nunca lo hizo as\u00ed, o, al menos, el hecho de que lo haya hecho alguna vez no puede ser establecido. Incluso si el alma del hombre se considera espiritual e inmortal, y si, entre las actividades humanas, algunas se consideran exentas del determinismo de los agentes f\u00edsicos y se reconocen libres, todo esto es dentro de la naturaleza, que incluye las leyes que gobiernan los esp\u00edritus tanto como las que gobiernan la materia. Pero estas leyes son suficientes para justificar todo cuanto sucede en el mundo de la materia o de la mente. Esta forma de naturalismo se encuentra en estrecha relaci\u00f3n con el racionalismo y el de\u00edsmo. Una vez establecido por Dios, el orden de la naturaleza es incambiable, y el hombre est\u00e1 dotado por la naturaleza con todo lo que requiere incluso para su desarrollo moral y religioso. Las consecuencias son claras: los milagros, esto es, los efectos producidos por Dios mismo que trascienden las fuerzas de la naturaleza, deben ser rechazados. Las profec\u00edas y los as\u00ed llamados acontecimientos milagrosos o son explicables por leyes de la naturaleza conocidas, o desconocidas hasta ahora, o si no son explicables as\u00ed, su existencia misma debe ser negada, y la creencia en su realidad atribuida a una observaci\u00f3n defectuosa. Puesto que, para lo moral y lo religioso, tanto como para las verdades cient\u00edficas, la raz\u00f3n humana es la \u00fanica fuente de conocimiento, el hecho de la Revelaci\u00f3n divina es rechazado y los contenidos de tal supuesta revelaci\u00f3n s\u00f3lo pueden aceptarse en tanto en cuanto son racionales; creer en misterios es absurdo. Al no tener un destino sobrenatural, el hombre no necesita medios sobrenaturales \u2013 ni gracia santificante como principio permanente para dar a sus acciones valor sobrenatural, ni gracia actual para iluminar su mente y reforzar su voluntad. La ca\u00edda del hombre, los misterios de la Encarnaci\u00f3n y la Redenci\u00f3n, con todas sus implicaciones y consecuencias, no pueden encontrar sitio en un credo naturalista. Las oraciones y sacramentos tienen s\u00f3lo resultados naturales explicables sobre bases psicol\u00f3gicas por la confianza que inspiran a los que los usan. Si el hombre debe tener una religi\u00f3n en absoluto, es s\u00f3lo la que le dicta su raz\u00f3n. El naturalismo se opone directamente a la religi\u00f3n cristiana. Pero incluso dentro del redil del cristianismo, entre los que admiten una revelaci\u00f3n divina se encuentran varias tendencias naturalistas. Tales son las de los pelagianos y semipelagianos, que minimizan la necesidad y funciones de la gracia divina; la de Bayo, que afirma que la elevaci\u00f3n del hombre fue una exigencia de su naturaleza; las de varias sectas entre los protestantes liberales, que caen en un racionalismo m\u00e1s o menos radical; y las de otros que se esfuerzan en restringir en l\u00edmites demasiado estrechos la actuaci\u00f3n divina en el universo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>IV. Consideraciones generales<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De estos principios generales del naturalismo se derivan algunas consecuencias en las ciencias \u00e9tica, est\u00e9tica, y pol\u00edtica. En est\u00e9tica el naturalismo descansa sobre el supuesto de que el arte debe imitar a la naturaleza sin ninguna idealizaci\u00f3n, y sin consideraci\u00f3n alguna de las leyes de la moralidad. El naturalismo social y pol\u00edtico ense\u00f1a que \u201clos mejores intereses de la sociedad p\u00fablica y el progreso civil requieren que en la constituci\u00f3n y gobierno de la sociedad humana no se preste a la religi\u00f3n m\u00e1s atenci\u00f3n que si no hubiera religi\u00f3n en absoluto, o al menos que no se haga distinci\u00f3n entre verdadera y falsa religi\u00f3n\u201d (P\u00edo IX, Encicl. \u201cQuanta Cura\u201d, 8 Dic. 1864). Le\u00f3n XIII establece que \u201cla profesi\u00f3n integral de la fe cat\u00f3lica no es compatible en manera alguna con las opiniones naturalistas y racionalistas, cuyo resumen y sustancia es suprimir por completo las instituciones cristianas, y, sin atender a los derechos de Dios, atribuir al hombre la autoridad suprema en la sociedad\u201d (Encicl. \u201cInmortale Dei\u201d, 1 Nov. 1885). Adem\u00e1s, como los organismos individuales, los organismos sociales obedecen leyes fatales de desarrollo; todos los acontecimientos son resultado necesario de complejos antecedentes, y la tarea del historiador es registrarlos y averiguar las leyes de su sucesi\u00f3n, que son tan estrictas como las de la sucesi\u00f3n en el mundo f\u00edsico. En \u00e9tica, la vaga presunci\u00f3n de que la naturaleza es la gu\u00eda suprema de las acciones humanas puede aplicarse de maneras muy diferentes. Ya el principio de los estoicos, formulado en primer lugar por Zen\u00f3n, de que debemos vivir de manera consecuente o armoniosa  (to homologoumenos zen), y afirmada m\u00e1s expl\u00edcitamente por Cleantes como la obligaci\u00f3n de vivir de conformidad con la naturaleza (to homologoumenos te physiei zen) dio origen a varias interpretaciones, algunas entendiendo exclusivamente la naturaleza como naturaleza humana, otras principalmente como el universo entero. Adem\u00e1s, como el hombre tiene muchas tendencias naturales, deseos, y apetitos, se puede plantear si es moral seguirlos indiscriminadamente todos; y cuando est\u00e1n en conflicto entre s\u00ed o se excluyen rec\u00edprocamente, de forma que se ha de hacer alguna elecci\u00f3n, \u00bfsobre qu\u00e9 base se debe dar preferencia a algunas actividades sobre otras? Antes de los estoicos, los c\u00ednicos, tanto en teor\u00eda como en la pr\u00e1ctica, hab\u00edan basado sus reglas de conducta en el principio de que nada natural puede ser moralmente malo. Oponi\u00e9ndose a las costumbres, las convenciones, el refinamiento, y la cultura, se esforzaban por volver al estado puro de naturaleza. De manera semejante, Rousseau considera la organizaci\u00f3n social como un mal necesario que contribuye a desarrollar los patrones convencionales de moralidad. El hombre, seg\u00fan \u00e9l, es naturalmente bueno, pero se hace depravado por la educaci\u00f3n y el contacto con otros hombres. Este mismo argumento de oposici\u00f3n entre naturaleza y cultura, y la superioridad de la primera, es favorito en Tolstoi. Seg\u00fan Nietzsche, los patrones actuales de virtud est\u00e1n en contra de la naturaleza, y, puesto que favorecen a los pobres, los d\u00e9biles, los que sufren, los miserables, elogiando sentimientos tales como la caridad, la compasi\u00f3n, la piedad, la humildad, etc., son obst\u00e1culos en el camino del progreso verdadero. Para el progreso de la humanidad y el desarrollo del \u201cSuperhombre\u201d, es esencial volver a los patrones primitivos y naturales de moralidad, que son energ\u00eda, actividad, fuerza, y superioridad; los m\u00e1s poderosos son los mejores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si se considera el naturalismo \u00e9tico en su relaci\u00f3n con los tres puntos de vista filos\u00f3ficos arriba explicados, a veces significa s\u00f3lo el rechazo de cualquier obligaci\u00f3n basada en la Revelaci\u00f3n divina, y el supuesto de que la \u00fanica fuente (de conocimiento) de lo bueno y lo malo es la raz\u00f3n humana. Generalmente, sin embargo, significa la tendencia m\u00e1s radical a tratar la ciencia moral de la misma forma que la ciencia natural. No hay libertad en ninguna parte, sino necesidad absoluta en todo. Todas las acciones humanas, tanto como los acontecimientos f\u00edsicos, son el resultado necesario de antecedentes que son ellos mismos necesarios. La ley moral, con su distinci\u00f3n esencial de buena y mala conducta, es, no una norma objetiva, sino el resultado meramente subjetivo de asociaciones e instintos desarrollados a partir de la experiencia de lo \u00fatil y lo agradable, o de lo da\u00f1ino y lo doloroso, consecuencias de ciertas acciones. Hay, no obstante, un motivo que incita a actuar en ciertas direcciones, pero cuya efectividad est\u00e1 estrictamente determinada por el grado de su intensidad en un individuo dado comparado con la resistencia que encuentra por parte de ideas antag\u00f3nicas. As\u00ed, la ciencia \u00e9tica no es normativa: no trata de leyes existentes previamente a las acciones humanas, y a las que estas deben obedecer. Es gen\u00e9tica, y se esfuerza por hacer con las acciones humanas lo que la ciencia natural hace con los fen\u00f3menos f\u00edsicos, esto es, descubrir, a trav\u00e9s de una inferencia de los hechos de la conducta humana, las leyes a las que se ajusta de hecho.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es imposible establecer en detalle la actitud de la Iglesia Cat\u00f3lica hacia los presupuestos, las implicaciones, y las consecuencias del naturalismo. El naturalismo es una tendencia de tan amplio y largo alcance, toca tantos puntos, sus ra\u00edces y ramificaciones se extienden en tantas direcciones, que el lector debe ser remitido a los t\u00f3picos afines tratados en otros art\u00edculos. En general s\u00f3lo se puede decir que el naturalismo contradice las doctrinas m\u00e1s vitales de la Iglesia, que se basa esencialmente en el sobrenaturalismo. La existencia de un Dios personal y de la Providencia divina, la espiritualidad e inmortalidad del alma, la libertad humana y la responsabilidad, el hecho de la Revelaci\u00f3n divina, la existencia de un orden sobrenatural para el hombre, son otras tantas ense\u00f1anzas fundamentales de la Iglesia, que, aun reconociendo todos los derechos y exigencias de la naturaleza, se remontan m\u00e1s alto, al Autor y Supremo Gobernante de la naturaleza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BALFOUR, The Foundations of Belief (Nueva York, 1895); LLOYD MORGAN, Naturalism in Monist, VI (1895-96), 76; WARD, Naturalism and Agnosticism (Nueva York, 1899); RADEMACHER, Gnade und Natur (1908); SCHAZLER, Natur und Uebernatur (Maguncia, 1865); SCHEEBEN, Natur und Gnade (Maguncia, 1861); SCHRADER, De triplici ordine, naturali, supernaturali et pr\u0153ternaturali (Viena, 1864); BALDWIN, Diction. of Philos. and Psychol. (Nueva York y Londres, 1901); EISLER, Worterbuch der philosophischen Begriffe. See also GRACE, MIRACLE, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C.A. DUBRAY\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcrito por Douglas J. Potter\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dedicado al sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[082] Se entiende por naturalismo el predominio o exclusividad de los principios basados en la naturaleza humana y el olvido de todo criterio o doctrina que promueva lo sobrenatural. El naturalismo es concepto difuso y extensivo que va desde el sentimentalismo de Rousseau y Pestalozzi y el criticismo de Kant y de Herbart hasta el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/naturalismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abNATURALISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-12406","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12406","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12406"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12406\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12406"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12406"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12406"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}