{"id":12492,"date":"2016-02-05T08:30:41","date_gmt":"2016-02-05T13:30:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/noviazgo\/"},"modified":"2016-02-05T08:30:41","modified_gmt":"2016-02-05T13:30:41","slug":"noviazgo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/noviazgo\/","title":{"rendered":"NOVIAZGO"},"content":{"rendered":"<p>[453]<\/p>\n<p>     Tiempo previo al matrimonio durante el cual una pareja de enamorados se relaciones para conocerse y prepararse. El noviazgo es una forma natural de desarrollar afectiva y socialmente la relaci\u00f3n que conduce en un compromiso matrimonial de por vida. Es un deber de prudencia en la concepci\u00f3n cristiana del matrimonio. Por eso la Iglesia desaconsej\u00f3 siempre un matrimonio improvisado, de conveniencia o \u00abpor poderes\u00bb, si previamente no hab\u00ed\u00ada existido suficiente preparaci\u00f3n humana y espiritual. Para el joven cristiano el noviazgo no es una mera satisfacci\u00f3n afectiva, natural y gratificante, sino un tiempo de reflexi\u00f3n y de acercamiento interpersonal.  (Ver Matrimonio. Preparaci\u00f3n)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Se llama noviazgo a la amistad entre hombre y mujer cuando tiende al discernimiento sobre el verdadero amor y a la preparaci\u00f3n en vistas al matrimonio. Esta amistad va comprometiendo toda la existencia, y madura en un conocimiento mutuo como seres complementarios, seg\u00fan los planes de Dios para la vida matrimonial fiel y fecunda. Es un itinerario que afecta a toda la persona, seg\u00fan el proyecto de vida de Dios, para conocerse y pertenecerse de modo oblativo y definitivo en el matrimonio. El noviazgo busca realizar el verdadero amor haciendo bien a la persona amada, sin cerrarse en s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>\tDurante el per\u00ed\u00adodo de noviazgo, no s\u00f3lo madura la amistad, sino que se realiza o debe realizarse una verdadera formaci\u00f3n prematrimonial, con la debida catequesis que abarque los diversos niveles humano (personal, comunitario, laboral, econ\u00f3mico), espiritual, doctrinal (estado de vida, sacramento, normas can\u00f3nicas), apost\u00f3lico (relaci\u00f3n con la sociedad y la Iglesia).<\/p>\n<p>\tEsta formaci\u00f3n comprende, como es l\u00f3gico, la preparaci\u00f3n inmediata al rito sacramental lit\u00fargico (para vivirlo conscientemente y seg\u00fan las normas can\u00f3nicas), as\u00ed\u00ad como el conocimiento de todo lo que comporta la vida matrimonial (unidad, fidelidad, fecundidad&#8230;), en su realidad sociol\u00f3gica y especialmente en su realidad sacramental, como signo de Cristo presente.<\/p>\n<p>\tEl noviazgo es un tiempo de gracia y un camino espiritual, a la luz de la Palabra de Dios, abierto a todos los deberes familiares, sociales y eclesiales. Se puede llamar \u00abcamino catecumenal\u00bb a la luz del bautismo, a modo de \u00abs\u00f3lida formaci\u00f3n espiritual y catequ\u00ed\u00adstica, que sepa mostrar en el matrimonio una verdadera vocaci\u00f3n y misi\u00f3n\u00bb (FC 66). La relaci\u00f3n interpersonal tiende a la donaci\u00f3n total y permanente en el estado de vida matrimonial, cuando ya se haya asumido el compromiso de esta entrega estable.<\/p>\n<p>\tEl amor verdadero, como verdadera amistad, comporta el recibirse mutuamente seg\u00fan los planes de Dios, respetando el misterio del otro en toda su realidad integral. Se ama al otro desde el amor de Cristo. \u00abLos novios est\u00e1n llamados a vivir la castidad en la convivencia. En esta prueba han de ver un descubrimiento del mutuo respeto, un aprendizaje de la fidelidad y de la esperanza de recibirse uno y el otro de Dios\u00bb (CEC 2350). Este amor es escuela y fuente de apostolado, y garantiza a la familia que se va a crear, la capacidad de ser evangelizada y evangelizadora, en relaci\u00f3n con la comunidad eclesial.<\/p>\n<p>Referencias Amistad, caridad (amor), castidad, catequesis, familia, matrimonio, mujer (hombre y mujer), sexualidad.<\/p>\n<p>Lectura de documentos GS 47-50; FC 65-66; CEC 2350.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Nueva pastoral prematrimonial (Madrid, PS, 1987); L. BARANDIARAN, Noviazgo, ruta hacia Dios (Madrid, Soc. Ed. Atenas, 1968); J.M. CABODEVILLA, Hombre y mujer. Estudio sobre el matrimonio y el amor humano ((Madrid, Edit. Cat\u00f3lica, 1960); F. F. DANTEC, Noviazgo cristiano (Bilbao, Mensajero, 1968); C. MORDREL, R. BENJAMIN, Noviazgo y matrimonio (Madrid, Marova, 1968); M. VIGIL, Plan de pastoral prematrimonial (Santander, Sal Terrae, 1988).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Se entiende por noviazgo el per\u00ed\u00adodo de tiempo en que un joven y una joven comienzan una relaci\u00f3n amorosa, que los lleva progresivamente a madurar entre ellos la voluntad de pertenecerse de manera total, exclusiva y definitiva en el matrimonio.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista cristiano, este conocimiento y voluntad gradual de pertenecerse es un signo de gracia: el amor que nace y crece entre los novios es va un instrumento con que el Esp\u00ed\u00adritu Santo va transformando su uni\u00f3n en aquella unidad esponsal a imagen del amor de Cristo y de la Iglesia a la que dar\u00e1 plena actuaci\u00f3n el sacramento del matrimonio. Esta condici\u00f3n de vida se caracteriza por una espiritualidad particular, la espiritualidad del noviazgo, entendida como itinerario de fe hacia el sacramento y hacia la vida cristiana de la pareja.<\/p>\n<p>En estos \u00faltimos tiempos el noviazgo ha sufrido profundas transformaciones respecto al pasado, Incluso el t\u00e9rmino va desapareciendo. No se trata s\u00f3lo de una evoluci\u00f3n del lenguaje, sino de un cambio de costumbres.<\/p>\n<p>Las expresiones nuevas (\u00abtengo un chico\/a\u00bb, \u00absalgo con un muchacho\/a\u00bb, \u00abvoy con uno\/a\u00bb) parecen ignorar la relaci\u00f3n con la sociedad y la orientaci\u00f3n hacia el futuro, para subrayar por el contrario, la dimensi\u00f3n de la interpersonalidad libremente escogida e intensamente vivida en el presente. La Iglesia siempre se ha mostrado sensible al problema de la preparaci\u00f3n de los j\u00f3venes al matrimonio. Su acci\u00f3n, que ha pasado por etapas sucesivas y que ha tomado diversas modalidades en el tiempo, ha recibido un impulso decisivo en el Vaticano II, donde se considera el estado conyugal como una vocaci\u00f3n y el noviazgo como el primer momento de este estado de vida (LG 11; 35; 41; GS 48; 49: 52). La enc\u00ed\u00adclica Familiaris consortio, de Juan Pablo II (1981), se\u00f1ala en la parte cuarta que la preparaci\u00f3n al matrimonio (remota, pr\u00f3xima, inmediata) abarca toda la vida que precede al matrimonio y ha de desarrollarse en un contexto comunitario. Se invita a toda la comunidad eclesial a acercarse y a actuar con los j\u00f3venes que se est\u00e1n preparando para decir \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb a la llamada de Dios, que surge espont\u00e1neamente de la naturaleza y que pide ser iluminada por la Palabra revelada en Cristo.<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n del amor a la luz de la Palabra y de la vida de Cristo permite entrar en la comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda y completa del amor. De esta manera los novios encuentran en la Palabra de Dios una clave de lectura de lo que est\u00e1 sucediendo en ellos y encuentran indicaciones claras sobre el camino que tienen que recorrer.<\/p>\n<p>La Palabra de Dios engendra ante todo confianza en el amor. Si Dios es amor y el hombre est\u00e1 hecho a su imagen, cuanto m\u00e1s intensamente viven el hombre y la mujer la experiencia del amor, tanto m\u00e1s realizan su vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La Palabra de Dios hace reconocer adem\u00e1s el amor verdadero, entendido no como cerraz\u00f3n de la persona en su emoci\u00f3n amorosa, sino como apertura a la relaci\u00f3n oblativa de pareja. Pero m\u00e1s todav\u00ed\u00ada revela el amor verdadero, liberando a la pareja de la ilusi\u00f3n de una autosuficiencia que excluya cualquier otra relaci\u00f3n. Toda relaci\u00f3n humana, incluso la conyugal, puede ser verdadera, o sea portadora de vida, si se vive en relaci\u00f3n con Dios y en comuni\u00f3n de vida con los hermanos. Todo esto incluye la adquisici\u00f3n de las virtudes que regulan los diversos aspectos de la vida. Aqu\u00ed\u00ad tienen importancia primordial las virtudes cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza), en cuanto que sirven y &#8211; disponen para el amor.<\/p>\n<p>El tiempo del noviazgo se convierte de este modo en un tiempo activo en el que se revisa totalmente la propia vida y se la modifica para hacer que sea toda ella un instrumento vivo del amor.<\/p>\n<p>De nada servir\u00ed\u00ada sentir, gozar, desear la emoci\u00f3n amorosa, si luego \u00e9sta no se orienta a la persona amada. El amor lleva en s\u00ed\u00ad mismo una gran fuerza de renovaci\u00f3n, ya que pide \u00ablograr la unidad completa con el amado\u00bb (lo cual supone un trabajo de eliminaci\u00f3n de todo lo que impide lograr esa unidad), y \u00abhacer bien al amado\u00bb (lo cual impulsa a eliminar de uno mismo todo lo que pueda desilusionar o amargar al otro y a construir en s\u00ed\u00ad mismo lo que el otro espera de nosotros). Pero como cualquier otra fuerza natural humana, tambi\u00e9n este impulso a cambiar necesita apartarse del terreno inestable de la espontaneidad y tiene que ser asumida en el compromiso y en la responsabilidad de la pareja para abrirse a la dimensi\u00f3n social y eclesial, El itinerario de los novios se revela entonces como un camino que afecta a todos los aspectos de la persona y la obliga a tomar conciencia de lo que todav\u00ed\u00ada no es; y tambi\u00e9n la induce a transformarse seg\u00fan las exigencias del amor y del proyecto de vida que Dios ha puesto en la experiencia del amor.<\/p>\n<p>En este tiempo de compromiso y de gracia es posible encontrar hechos que dificulten u obstaculicen el camino de los novios : entre estos hechos hemos de citar el significado de la sexualidad en el noviazgo y en particular el problema del gesto f\u00ed\u00adsico del encuentro sexual. La respuesta a este problema la sugiere la toma de conciencia de las realidades contenidas en el mismo gesto de la sexualidad genital. Analizando este gesto, se constata que lleva en s\u00ed\u00ad mismo -a su manera- una triple capacidad: engendra placer, une y procrea.<\/p>\n<p>Se comprende entonces c\u00f3mo el gesto de la intimidad f\u00ed\u00adsica adquiere su significado humano y su verdad plena, y tambi\u00e9n, por tanto, su bondad moral, cuando se realiza en un contexto de vida estabilizado en el amor, es decir, cuando el amor se ha convertido en \u00abestado de vida\u00bb va que s\u00f3lo entonces es posible realizar todos los significados contenidos en el gesto de la sexualidad genital.<\/p>\n<p>G. Cappelli<\/p>\n<p>Bibl.: G. Muraro, Noviazgo, en NDTM, 1239-1250; M. Vidal &#8211; J Kohne, Sexualidad prematrimonial, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1974; M. Vidal, Moral y sexualidad prematrimonial, PS. Madrid 1987; AA, VV.. Nueva pastoral prematrimonial PS. Madrid 1981. J M. Vigil, Plan de pastoral prematrimonial, Sal Terrae, Santander 1988.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. El t\u00e9rmino y la situaci\u00f3n actual:<br \/>\n1. Un hecho en evoluci\u00f3n;<br \/>\n2. En los or\u00ed\u00adgenes del cambio;<br \/>\n3. La diversa actitud ante el cambio;<br \/>\n4. La intervenci\u00f3n de ayuda.<br \/>\nII. El noviazgo en el pueblo de Dios:<br \/>\n1. Una acci\u00f3n centrada en la persona;<br \/>\n2. A la luz de la palabra de Dios:<br \/>\n    a) Confianza en el amor,<br \/>\n    b) Eficiencia del amor,<br \/>\n    c) Trascendencia del amor,<br \/>\n    d) Del coraz\u00f3n de piedra al coraz\u00f3n de carne;<br \/>\n3. El itinerario de vida:<br \/>\n    a) En comuni\u00f3n de vida con Dios y con los hermanos,<br \/>\n    b) Formaci\u00f3n de las virtudes cardinales,<br \/>\n    c) Conocimiento de s\u00ed\u00ad en relaci\u00f3n.<br \/>\nIII. Problemas del noviazgo:<br \/>\n1. El significado de la sexualidad en el noviazgo<br \/>\n2. La dimensi\u00f3n comunitaria del amor;<br \/>\n3. La falta de fe.<\/p>\n<p>I. El t\u00e9rmino y la situaci\u00f3n actual<br \/>\nEl noviazgo es un tiempo de vida en el que un joven y una joven inician una relaci\u00f3n de amor que presenta las caracter\u00ed\u00adsticas de la totalidad, la exclusividad y la proyecci\u00f3n. Un acontecimiento que ata\u00f1e en profundidad a la persona, haci\u00e9ndola sentir y ser de una manera nueva respecto a s\u00ed\u00ad misma, a la otra parte y a los dem\u00e1s (familia, sociedad, comunidad eclesial). Corresponde a la moral individuar los valores existentes en esta experiencia y se\u00f1alar el camino a seguir para vivirlos, a fin de construir un tiempo de crecimiento humano y cristiano, tanto para las partes como para la comunidad.<\/p>\n<p>I. UN HECHO EN EVOLUCI\u00ed\u201cN. El noviazgo ha experimentado profundas transformaciones respecto a un pasado reciente. Ahora se resaltan: la libertad en la elecci\u00f3n de la otra parte y en el modo de llevar la relaci\u00f3n; el car\u00e1cter central del amor, concebido como ocasi\u00f3n de crecimiento y de realizaci\u00f3n personal; la acentuaci\u00f3n del presente como tiem po que tiene su propia carga (gracia) de crecimiento.<\/p>\n<p>2: EN LOS OR\u00ed\u008dGENES DEL CAMBIO. En el origen de esta evoluci\u00f3n se encuentran tres hechos.<\/p>\n<p>a) La frecuencia y la facilidad de las relaciones entre los dos sexos. Hoy los j\u00f3venes viven y crecen juntos (estudios, diversiones, aficiones, compromiso pol\u00ed\u00adtico, trabajo, tiempo libre, etc.) y crean entre s\u00ed\u00ad lazos de diversa \u00ed\u00adndole que les llevan a vivir una vida propia, fuera del control familiar y social. Cuando la atenci\u00f3n se concentra en una persona en particular y se dan cuenta de que la relaci\u00f3n informal y la amistad se convierten en un lazo exclusivo,con posibilidades de proyecto vital, no experimentan la necesidad de notificar oficialmente ese cambio ni de designarlo con un t\u00e9rmino particular. La evoluci\u00f3n acontece en la esfera privada y se manifiesta por s\u00ed\u00ad misma, a trav\u00e9s de las modificaciones que produce en la vida, en los h\u00e1bitos, en la cantidad y calidad del compromiso personal.<\/p>\n<p>b) El rechazo o la indiferencia frente a los modelos, las tradiciones, las indicaciones provenientes del pasado o sugeridas desde el exterior. Los j\u00f3venes sienten temor a verse condicionados o estorbados a la hora de decidir libremente sobre su propia vida. Es un mecanismo de reacci\u00f3n, que les lleva a negar a otros el derecho a dictar normas acerca de su propia experiencia afectiva; una exper\u00ed\u00adencia demasiado personal como para ser confiada a agentes externos. La consecuencia es la p\u00e9rdida de todo inter\u00e9s por la tradici\u00f3n familiar, las costumbres sociales y la legislaci\u00f3n civil o can\u00f3nica. La \u00fanica norma es el amor, que se presenta como portador en s\u00ed\u00ad mismo de las indicaciones necesarias para su expresi\u00f3n desarrollo, sin necesidad de irl a buscar a otras fuentes de info maci\u00f3n.<\/p>\n<p>c) La revalorizaci\u00f3n del presente como tiempo y lugar de construcci\u00f3n y vivencia de la experiencia de amor. En el pasado se ve\u00ed\u00ada el noviazgo como un hecho todo \u00e9l relacionado con el matrimonio, as\u00ed\u00ad como un per\u00ed\u00adodo de especiales peligros morales (se ve\u00ed\u00ada como una `ocasi\u00f3n necesaria\u00bb, dado que el frecuentarse, aun siendo un hecho razonable, pod\u00ed\u00ada ser ocasi\u00f3n de pecado); hoy, en cambio, esta relaci\u00f3n se ve como un hecho natural, un tiempo de crecimiento y de gracia para los novios y para la misma comunidad.<\/p>\n<p>3. LA DIVERSA ACTITUD ANTE EL CAMBIO. a) Los j\u00f3venes son de la opini\u00f3n-de que -elhecho de haberse apropiado ellos de esta su experiencia ha producido resultados positivos. Ha sido la ocasi\u00f3n para reconsiderarla en t\u00e9rminos nuevos y m\u00e1s en consonancia con la naturaleza de una relaci\u00f3n amorosa con posibilidades de proyecto (p.ej., libertad y responsabilidad en la elecci\u00f3n de la otra parte, car\u00e1cter central del amor, igualdad en las relaciones, responsabilidad en la procreaci\u00f3n, fidelidad como cualidad derivada del amor, colaboraci\u00f3n adecuada tocante a la familia, la sociedad, la comunidad eclesial, etc.), desembarazando la experiencia de las connotaciones y funciones a\u00f1adidas con que el pasado la hab\u00ed\u00ada recargado. No parece preocuparles el hecho de que haya ido debilit\u00e1ndose la dimensi\u00f3n social del amor. Consideran que se trata de una reacci\u00f3n inevitable frente a la excesiva injerencia de lo p\u00fablico (familiar y social) en lo privado, de la cual hoy se impone tomar distancias. El principio de Toeffler, seg\u00fan el cual el malestar de la generaci\u00f3n actual derivar\u00ed\u00ada del hecho de tener que afrontar situaciones in\u00e9ditas sin modelos establecidos de antemano y sin puntos de referencia anteriores, no parece tener validez en este per\u00ed\u00adodo de la vida; al contrario, los j\u00f3venes parecen estar convencidos -aunque sin teorizar- de que el amor, se basta a s\u00ed\u00ad mismo, sin necesidad de tener que llegar a una uniformidad de comportamientos ratificados por las generaciones precedentes.<\/p>\n<p>b) Los adultos, en cambio, temen que, en este vac\u00ed\u00ado de modelos, de tradiciones y de orientaciones, los j\u00f3venes no sepan encarrilar y vivir esta su experiencia. Est\u00e1n convencidos de que los mensajes contenidos en el amor no son f\u00e1ciles de interpretar y de que los novios son incapaces de encontrar por su cuenta las direcciones del camino a recorrer para dar el paso, desde la individualidad de la pareja y de la racionalidad gen\u00e9rica a una personalidad en relaci\u00f3n, exclusiva y con capacidad de proyecto. La libertad de que disponen y la falta de puntos de referencia pueden terminar siendo los presupuestos de errores irreversibles. Si en el pasado el error m\u00e1s temido era el del uso completo de la sexualidad genital, hoy se tiene conciencia de que existen peligros m\u00e1s insidiosos, como la inmadurez, la idealizaci\u00f3n de la otra parte, la elevaci\u00f3n de la relaci\u00f3n amorosa a la categor\u00ed\u00ada de mito, el rechazo de toda forma de socializaci\u00f3n del amor, la disociaci\u00f3n entre sexualidad, por un lado, y afectividad y procreaci\u00f3n, por otro; la escisi\u00f3n de fidelidad-indisolubilidad y de amor, etc.<\/p>\n<p>4. LA INTERVENCI\u00ed\u201cN DE AYUDA. La preocupaci\u00f3n de los adultos no se ha traducido en iniciativas de ayuda dentro del campo laico, ni a nivel familiar, donde el problema se vive con inquietud, aunque se teme carecer ya de voz.en el asunto, ni a nivel social, donde la p\u00e9rdida de influencia no parece provocar interrogantes o inquietudes particulares. Se hace constar sin m\u00e1s que las cosas est\u00e1n hoy as\u00ed\u00ad. Incluso parece que la sociedad est\u00e1 estructurada de manera tal que no favorece la evoluci\u00f3n de esta experiencia ni el paso a la elecci\u00f3n definitiva, obligando m\u00e1s bien a los j\u00f3venes a una especie de estaciona miento afectivo. Los prolongados estudios, las dificultades de encontrar trabajo y de acomodarse profesionalmente, la escasez y carest\u00ed\u00ada de la vivienda, las dificultades de conseguir autonom\u00ed\u00ada econ\u00f3mica en una sociedad que impone un nivel de vida elevado, etc., son otros tantos motivos que inducen a los j\u00f3venes a sentirse m\u00e1s bien abandonados por la sociedad que respetados por ella en su libertad.<\/p>\n<p>II El noviazgo en el pueblo de Dios<br \/>\nEs un deber hacer constar que s\u00f3lo la Iglesia -atenta a la totalidad de la persona y a su salvaci\u00f3n- ha intentado afrontar este problema en toda su complejidad humana y cristiana. La actuaci\u00f3n ha pasado por etapas sucesivas y ha tenido modalidades diversas en el tiempo. En la Casti connubii, de P\u00ed\u00ado XI (1930), se sigue insistiendo en que la familia debe asegurar una preparaci\u00f3n remota y pr\u00f3xima, ayudando a los hijos en la diligente elecci\u00f3n del c\u00f3nyuge y en la necesaria base econ\u00f3mica (que tambi\u00e9n la sociedad tiene el deber de asegurar). En la instrucci\u00f3n Sacrosanctum (1941) se implica directamente a los novios a trav\u00e9s del \u00abcursillo\u00bb, instituido como consecuencia de la comprobaci\u00f3n de la falta de preparaci\u00f3n humana y cristiana de muchos j\u00f3venes que ped\u00ed\u00adan el sacramento; aunque es una intervenci\u00f3n ordenada m\u00e1s a verificar el grado de preparaci\u00f3n de los j\u00f3venes que a ayudar a una preparaci\u00f3n al matrimonio. Contempor\u00e1neamente, la iniciativa de ayudar a los j\u00f3venes fue asumida por la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica y por diversos movimientos familiares, que dieron vida a un fil\u00f3n de literatura encaminada a \u00abpreparar para la vida\u00bb o \u00abpreparar para el amor y el matrimonio\u00bb, y que iniciaron con entusiasmo las primeras \u00abescuelas para novios\u00bb. Ser\u00e1, sin embargo, el Vat. II el que d\u00e9 un impulso decisivo a la preparaci\u00f3n de los j\u00f3venes al matrimonio. A1 estado conyugal se le considera una vocaci\u00f3n (LG 11; 35; 41; GS 48; 49; 52); el noviazgo es la primera etapa de este estado de vida; una etapa que, como se especifica en la cuarta parte de la enc\u00ed\u00adclica Familiaris consortio, de Juan Pablo II (1981), se prepara con toda la vida precedente y se. desarrolla en un contexto comunitario. Toda la comunidad eclesial (obispo, sacerdotes, di\u00e1conos, religiosos, religiosas, seglares, profesionales, grupos, parroquias) es invitada a apoyar y a solidarizarse con los j\u00f3venes que se est\u00e1n preparando a pronunciar el \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb a esta llamada de Dios, llamada cuyos cauces son la propia naturaleza y la palabra revelada, que pide la superaci\u00f3n de los dictados de la carne y de la sangre a fin de que los novios integren su amor en el proyecto salvador de Dios.<\/p>\n<p>1. UNA ACCION CENTRADA EN LA PERSONA. El inter\u00e9s y la actuaci\u00f3n de la Iglesia han tenido el m\u00e9rito de colmar el vac\u00ed\u00ado dejado por la sociedad y por la familia, sirviendo de freno a la tendencia a considerar el amor como un hecho puramente privado. Sin embargo, la insistente invitaci\u00f3n a promover intervenciones de ayuda a los novios ha contribuido a desplazar la atenci\u00f3n de la persona de \u00e9stos (adultos que est\u00e1n viviendo una experiencia \u00ed\u00adntima y profunda) a la de los destinados a ayudarles (los agentes de pastoral, que deben afrontar problemas de contenido, de m\u00e9todo y de iniciativas concretas). Este desplazamiento del atenci\u00f3n ha provocado a su vez otro tipo de preguntas. El interrogante de los novios: \u00abQu\u00e9 es lo que acontece en nuestra vida de novios, qu\u00e9 es lo que estamos viviendo, c\u00f3mo debemos vivirlo\u00bb, ha sido sustituido gradualmente por el de los agentes de pastoral: \u00abQui\u00e9nes somos nosotros que intentamos ayudar a los novios, c\u00f3mo debe ser nuestra intervenci\u00f3n, qu\u00e9 debemos proponer, c\u00f3mo debe organizarse la Iglesia para afrontar el problema\u00bb. El cambio de perspectiva ha tenido dos efectos negativos. Ante todo ha colocado en primer plano a los agentes pastorales, olvidando que los \u00abministros\u00bb del noviazgo son los novios (como lo ser\u00e1n despu\u00e9s del matrimonio). En segundo lugar ha fomentado una mentalidad que rompe la preparaci\u00f3n en dos mitades, contraponiendo la preparaci\u00f3n humana a la preparaci\u00f3n cristiana. Esta distinci\u00f3n puede tener raz\u00f3n de ser en la fase de b\u00fasqueda (el momento que distingue para entender) o cuando se parte de la relaci\u00f3n de ayuda (ayuda a \u00abqu\u00e9&#8217;, pero no tiene mucho sentido cuando se parte de la persona que est\u00e1 viviendo la experiencia del amor. En el amor, la persona se compromete consigo misma en totalidad, en su dimensi\u00f3n de naturaleza y de gracia, de respuesta a la persona amada y de respuesta a Dios, en su realidad f\u00ed\u00adsica, ps\u00ed\u00adquica y espiritual. La dicotom\u00ed\u00ada naturaleza-gracia, nivel humano y nivel sacramental se aminora, armoniz\u00e1ndose en la unidad compuesta de la persona. La persona entera debe estar preparada para vivir esta, experiencia con cuanto es.<\/p>\n<p>El principio del car\u00e1cter central de la persona y de la subordinaci\u00f3n a ella de cualquier otra realidad social y comunitaria es v\u00e1lido tambi\u00e9n en este caso. S\u00f3lo si se parte de la persona y de lo que ella est\u00e1 viviendo se puede llegar a entender cu\u00e1l y c\u00f3mo debe ser la relaci\u00f3n (mejor: la interacci\u00f3n) de ayuda. Por esta raz\u00f3n el presente art\u00ed\u00adculo deja a un lado los aspectos relacionados con los agentes de pastoral (hay al respecto abundantes estudios que analizan y discuten qui\u00e9n debe ser agente de pastoral matrimonial: por qu\u00e9, c\u00f3mo y cu\u00e1ndo debe intervenir, qu\u00e9 debe transmitir en la acci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca de ayuda, cu\u00e1les son los instrumentos, las estructuras, las metodolog\u00ed\u00adas adecuadas de intervenci\u00f3n, etc.) y concentra su atenci\u00f3n en la persona de los novios y en el camino que \u00e9stos deben recorrer para tomar conciencia de lo que est\u00e1 aconteciendo en ellos, a fin de que lo asuman responsablemente en su proyecto de vida cristiana.<\/p>\n<p>Los interrogantes principales ser\u00e1n los siguientes: qu\u00e9 es el amor en la vida de dos j\u00f3venes; c\u00f3mo deben concebirlo, disponerse a vivirlo y vivirlo; cu\u00e1les son los puntos de referencia -adem\u00e1s de los recursos personales- a los que deber\u00e1n remitirse para hacer posible una vida de amor.<\/p>\n<p>2. A LA LUZ DE LA PALABRA DE Dios. La b\u00fasqueda de respuesta a estos interrogantes puede hacerse partiendo de la reflexi\u00f3n de lo que acontece en los novios. El noviazgo es un hecho que origina una modificaci\u00f3n global y provoca cambios a todos los niveles de vida: desde el f\u00ed\u00adsico al ps\u00ed\u00adquico, econ\u00f3mico, emocional, moral, familiar, social. Es un hecho de totalidad, a la espera de ser asumido conscientemente e introducido responsablemente en el dinamismo y el proyecto de vida humana y cristiana de los novios. Brota espont\u00e1neamente de la naturaleza, en espera de ser iluminado por la palabra revelada, que en Cristo se hace palabra viva. En Cristo el amor deja de ser \u00abnarraci\u00f3n\u00bb para hacerse vida. Esta visi\u00f3n del amor a la luz de la palabra y de la vida de Cristo permite entrar en la comprensi\u00f3n m\u00e1s honda y completa del amor all\u00ed\u00ad donde se percibe que \u00abel amor es m\u00e1s que el amor\u00bb (PABLO VI, Alocuci\u00f3n a los grupos Notre Dame, 4 de mayo de 1970). De esta manera los novios encuentran en la palabra d\u00e9 Dios una clave de lectura de lo que est\u00e1 aconteciendo en ellos y, a la vez, indicaciones claras para el camino que tienen que recorrer.<\/p>\n<p>a) Confianza en el amor. La palabra de Dios genera ante todo una seguridad gozosa. Lo que ellos est\u00e1n viviendo es una experiencia llena de vida; m\u00e1s a\u00fan: tiene tal carga \u00fce vida que sit\u00faa al hombre y a la mujer a niveles de vida de Dios. En efecto, si Dios es amor y el ser humano ha sido creado a su imagen, cuanto m\u00e1s intensamente vivan el hombre y la mujer la experiencia del amor tanto m\u00e1s ser\u00e1 realidad en ellos la vocaci\u00f3n de \u00abimagen de Dios\u00bb, haciendo suyos cada vez m\u00e1s los rasgos de Dios y siendo cada vez m\u00e1s \u00abcapaces de Dios\u00bb. Esto, que es v\u00e1lido para cualquier forma de amor, lo es especialmente para el amor entre el hombre y la mujer (novios, esposos), porque de todos los amores es el que el propio Dios ha privilegiado para revelarse en su realidad de persona que ama.<\/p>\n<p>b) Eficiencia del amor. La palabra de Dios aporta aclaraciones fundamentales. El verdadero amor no encierra a la persona en su emotividad interior (\u00abno basta decirme: \u00c2\u00a1Se\u00f1or, Se\u00f1or!\u00bb, Mat 7:21), sino que es una fuerza creadora en beneficio de la persona amada; hace ser como el Padre, cuyo amor es creaci\u00f3n y providencia (\u00abPor consiguiente, sed perfectos, como es perfecto vuestro Padre del cielo\u00bb, Mat 5:48; cf IJn 2,3-6), y como Cristo, cuyo amor es encarnaci\u00f3n, participaci\u00f3n, muerte, resurrecci\u00f3n (\u00abMaridos, amad a vuestras mujeres como Cristo am\u00f3 a la Iglesia\u00bb, Efe 5:25).<\/p>\n<p>Una s\u00ed\u00adntesis de este programa se encuentra en la par\u00e1bola del buen samaritano y en las circunstancias que la motivaron. \u00abHaz eso y tendr\u00e1s vida\u00bb (Luc 10:28), unido a \u00abhaz t\u00fa lo mismo\u00bb (v. 37), es la conclusi\u00f3n de una larga exposici\u00f3n en la que se le pide a la persona trabajar sobre s\u00ed\u00ad misma -antes incluso de beneficiar a lo dem\u00e1s- para rehacerse y transformarse de persona que vive sus propios proyectos en persona que se hace \u00abpr\u00f3jimo\u00bb de los dem\u00e1s, es decir, que acoge en su vida a los dem\u00e1s para regenerarlos a la vida.<\/p>\n<p>Todo el que busca la vida en el amor debe saber inmediatamente que la esperanza de vida no est\u00e1 basada en la espera pasiva (\u00abme har\u00e1 feliz&#8217;, sino en la eficiencia activa de ambos. La mujer es un don que arranca al hombre de la soledad, sin que el hombre haya hecho nada para hacerla existir frente a \u00e9l como promesa de vida (imagen del sue\u00f1o de Ad\u00e1n que se repite en el enamoramiento); ahora bien, el hombre y la mujer hacen realidad esta vocaci\u00f3n suya de ser vida el uno para el otro cuando no se encierran en la complacencia rec\u00ed\u00adproca, sino que se comprometen en la triple tarea de ser \u00abuna sola carne\u00bb modificando su vida de \u00absolitarios\u00bb, de relacionarse de una manera nueva con los dem\u00e1s (\u00ababandona padre y madre&#8217; .y de crear juntos la vida (\u00abcreced, multiplicaos&#8217; y la civilizaci\u00f3n (\u00abllenad la tierra y sometedla\u00bb (cf G\u00e9n 2 y 3).<\/p>\n<p>El amor sale del c\u00ed\u00adrculo de la emotividad amorosa y asume dimensiones que trascienden al individuo y a la propia pareja. El amor contiene la misi\u00f3n de \u00abgenerar vida\u00bb en toda la amplitud del t\u00e9rmino (la vida de los dem\u00e1s, del hijo, de la comunidad); nace de lo hondo del coraz\u00f3n con una carga que envuelve y trasciende a la persona entera, impulsando a cada uno de los dos a expandirse en c\u00ed\u00adrculos cada vez m\u00e1s amplios hasta llegar a. Dios. E otras palab s; el contenido, la dir ci\u00f3n y la odafdad del proyecto encerr en el amor son datos den os de la dignidad radical que supone el estar creados \u00aba imagen de Dios\u00bb. Esta es la ra\u00ed\u00adz ontol\u00f3gica de la que recibe el amor toda su dignidad y capacidad de vida.<\/p>\n<p>c) Trascendencia del amor. Porque ambos son y deben amarse como seres creados a imagen de Dios es por lo que Cristo ha sentido la necesidad de revelar una segunda caracter\u00ed\u00adstica del verdadero amor. As\u00ed\u00ad como el verdadero amor no encierra a la persona en su emotividad, sino que le posibilita gozar de la alegr\u00ed\u00ada de quien es semejante a ella, tampoco encierra a la pareja en la ilusi\u00f3n de una autosuficiencia excluyente de cualquier otra relaci\u00f3n. Jes\u00fas es claro al respecto: el \u00abhaberse casado\u00bb no se puede aducir como pretexto para sustraerse a la invitaci\u00f3n al banquete (Lc 14&#8243;20); al contrario, afirma expl\u00ed\u00adcitamente que no se puede anteponer cosa o persona alguna a su persona (Luc 14:26 : \u00abSi uno quiere ser de los m\u00ed\u00ados y no me prefiere a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas y hasta a s\u00ed\u00ad mismo, no puede ser disc\u00ed\u00adpulo m\u00ed\u00ado\u00bb). Cualquier relaci\u00f3n humana, incluida la conyugal, para ser verdadera, es decir, portadora de vida, debe ser vivida en referencia a Dios, de forma que extraiga de \u00e9l los verdaderos contenidos de vida. Se es m\u00e1s padre, madre, mujer, hermano, etc., cuando se ama no s\u00f3lo siguiendo las indicaciones de la carne y de la sangre, sino \u00abcumpliendo la voluntad del Padre\u00bb (Mat 12:50) en lo referente a la persona amada. Y la voluntad del Padre es que no se pierda nada de lo que ha sido confiado (Jua 6:39).<\/p>\n<p>d) Del coraz\u00f3n de piedra al coraz\u00f3n de carne. Se trata de declaraciones fundamentales, porque la tendencia del hombre y de la mujer desde el primer momento en que se manifiesta el amor es a vivir ese amor como un estado m\u00e1gico de vida en el que se est\u00e1 bien (\u00abqu\u00e9 bien se est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad; si quieres, hago aqu\u00ed\u00ad tres chozas&#8230; \u00ab, Mat 17:4) y a descansar, excluyendo de este goce a cualquier otra realidad o persona. Este modo de pensar es debido a la \u00abdureza de coraz\u00f3n\u00bb y lleva a la progresiva desnaturalizaci\u00f3n del amor, hasta falsear la propia relaci\u00f3n, generando en el hombre una actitud de agresividad y de dominio y en la mujer una actitud de seducci\u00f3n (G\u00e9n 3:16). El \u00abduro de coraz\u00f3n\u00bb no adopta como criterio de valoraci\u00f3n del propio amor el principio del amor \u00abcomo Dios ama\u00bb, sino el principio del poseer al otro. .Y cuando no consigue poseerlo y obtener de \u00e9l lo que espera, entonces la \u00abdureza de coraz\u00f3n\u00bb se hace rechazo y repudio (\u00ab\u00bfLe est\u00e1 permitido a uno repudiar a su mujer por cualquier motivo?&#8230; Por lo incorregibles que sois, por eso os consinti\u00f3 Mois\u00e9s repudiar a vuestras mujeres\u00bb, Mat 19:3-8).<\/p>\n<p>Esta actitud de encerramiento y de posesi\u00f3n acompa\u00f1a a toda relaci\u00f3n de amor y tiende a prevalecer tras la fase generosa y entusiasta del enamoramiento. Termina por hacer enmudecer a la voz del amor, tanto la proveniente de la naturaleza como la originada en la gracia. La \u00fanica manera de superar este obst\u00e1culo es sustituir el coraz\u00f3n de piedra por un coraz\u00f3n de carne (Eze 11:19). Es un nacimiento nuevo a partir del Esp\u00ed\u00adritu (Jua 3:5), que rehace a la criatura y purifica la imagen de Dios ofuscada por el pecado, volviendo a crear al ser humano a imagen del Hijo y confiri\u00e9ndole las mismas capacidades de vida y de acci\u00f3n del Hijo. La intervenci\u00f3n de Dios no se limita a \u00abdecir\u00bb c\u00f3mo hay que amar, sino que logra transformar al ser humano confiri\u00e9ndole capacidad de amar como Dios ama. No se trata de afirmaciones po\u00e9ticas, fruto de deseos frustrados, sino de una revelaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>3. EL ITINERARIO DE VIDA. Esta transformaci\u00f3n se produce con modalidades proporcionadas a la realidad del ser humano, el cual es siempre responsable y art\u00ed\u00adfice de s\u00ed\u00ad mismo, incluso cuando es guiado, sostenido y forjado por Dios. Dios act\u00faa en nosotros y con nosotros, pero sin hacer jam\u00e1s innecesaria nuestra acci\u00f3n y nuestra libre correspondencia.<\/p>\n<p>a) En comuni\u00f3n de vida con Dios y con los hermanos. La Iglesia ha visto siempre en el texto de Heb 2:42 una s\u00ed\u00adntesis del camino de conocimiento y de vida que debe recorrer el cristiano para vivir en clave cristiana toda su vida. En \u00e9l se encuentra la palabra que ilumina y revela en el Esp\u00ed\u00adritu el sentido m\u00e1s hondo de la vida; se encuentra la comuni\u00f3n con los hermanos, que se hace fuerza, seguridad, apoyo rec\u00ed\u00adproco en este camino de fe; se encuentra la eucarist\u00ed\u00ada, que transforma la vida en donaci\u00f3n al Padre y a los hermanos; se encuentra la oraci\u00f3n, que abre la vida a un di\u00e1logo permanente con Dios. Recorriendo este camino, la criatura llega a transformar su coraz\u00f3n de piedra en un coraz\u00f3n de carne y a ser una criatura nueva. Cristo deja de ser exclusivamente un modelo de amor al que mirar y en el que inspirarse, y se convierte en el manantial vivo que hace que mane amor de nuestro interior y que nos capacita para amar con un amor fiel y salvador.<\/p>\n<p>b) Formaci\u00f3n de las virtudes cardinales. La verdad de este itinerario no se limita a la relaci\u00f3n con Dios y con los hermanos, sino que abarca todos los aspectos de la vida. No existe caridad sin un tejido humano que le sirva de base y le posibilite expresarse. En otras palabras, no basta con la moral de las l virtudes teologales. Se necesita tambi\u00e9n la moral de las !virtudes cardinales. La caridad es forma de las virtudes, pero la forma presupone la materia en la que encarnarse y expresarse. El amor presupone la persona virtuosa (de ah\u00ed\u00ad la afirmaci\u00f3n de que la persona se prepara para amar con toda su vida anterior: como se es, as\u00ed\u00ad se ama) y confiere a las virtudes una nueva tarea. Prudencia, justicia, fortaleza y templanza est\u00e1n al servicio del amor y disponen a \u00e9l.<\/p>\n<p>Con la I prudencia se discierne y se elige el comportamiento capaz de traducir el amor a los gestos de cada d\u00ed\u00ada. La l justicia ayuda a comprender que \u00abdar a cada uno lo suyo\u00bb es una manera inadecuada de vivir el amor, al igual que ayuda a comprender la necesidad de superar la fase puramente \u00ed\u00adntima y tendente a encerrar a los enamorados en esa esfera privada que lleva al olvido de la dimensi\u00f3n social y comunitaria del amor. La l fortaleza hace a la persona capaz de afrontar y superar las dificultades derivadas de la relaci\u00f3n y de las circunstancias externas. La l templanza defiende al amor de la pasi\u00f3n instintiva y de la emoci\u00f3n pasajera, que puede llevar a \u00abcosificar\u00bb a la otra persona o a no tomarla en serio practicando un gesto f\u00ed\u00adsico privado de sentido o, incluso, a privarla del poder procreador.<\/p>\n<p>c) Conocimiento de s\u00ed\u00ad en relaci\u00f3n. El amor no vive en las estancias cerradas del pensamiento, del sue\u00f1o o del proyecto vaporoso. El amor reclama convertirse en gesto concreto de vida: gesto f\u00ed\u00adsico, gesto afectivo y de ternura, gesto espiritual. Y para convertirse en gesto es necesario que la persona, adem\u00e1s de estar en posesi\u00f3n de las virtudes teologales y cardinales, tenga conocimiento de s\u00ed\u00ad misma, del dinamismo f\u00ed\u00adsico, ps\u00ed\u00adquico y moral propio, del car\u00e1cter propio, de la historia personal, familiar y social propia.., porque todo esto entra en el juego del amor y debe ser educado y preparado par acoger y expresar el lenguaje del amor.<\/p>\n<p>Por esto, el tiempo del noviazgo es un tiempo laborioso en el que se revisa por entero la vida propia y se la modifica (a menudo se la rehace) para convertirla toda ella en instrumento vivo del amor. De nada servir\u00ed\u00ada experimentar, gozar, desear la emoci\u00f3n amorosa, si \u00e9sta no encuentra despu\u00e9s preparada a la persona para expresarla, custodiarla y transformarla en estado amoroso. Este trabajo de revisi\u00f3n y de transformaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad queda facilitado por el amor mismo. El amor en estado naciente contiene una gran fuerza de renovaci\u00f3n, porque todo \u00e9l busca la \u00abunidad completa con la persona amada\u00bb (lo que comporta un trabajo de eliminaci\u00f3n de todo lo que impida esa unidad) y \u00abel bien de la persona amada\u00bb (lo que impulsa a eliminar de s\u00ed\u00ad mismo todo lo que defraude o entristezca a la otra persona y a construir en s\u00ed\u00ad mismo todo lo que la otra persona espera de nosotros). Pero al igual que cualquier otra fuerza natural humana, tambi\u00e9n este impulso a cambiar debe ser sacado del terreno inestable de la espontaneidad y llevado al terreno del compromiso y de la responsabilidad de la pareja si no quiere verse reducido a un hecho ef\u00ed\u00admero que desaparece con la desaparici\u00f3n del impulso instintivo del enamoramiento.<\/p>\n<p>El itinerario de los enamorados se revela, pues, como un camino que ata\u00f1e a todas las dimensiones de la persona y la constri\u00f1e a tomar conciencia de lo que todav\u00ed\u00ada no es; as\u00ed\u00ad mismo, la induce a transformarse en consonancia con las exigencias del amor y del proyecto de vida puestas por Dios en la experiencia del amor.<\/p>\n<p>III. Problemas del noviazgo<br \/>\nEn este tiempo de compromiso y de gracia es posible encontrar hechos que dificulten u obstaculicen el camino de los novios. Tres son, en concreto, los problemas que pueden plantearse: el significado de la sexualidad, la dimensi\u00f3n comunitaria del amor y la falta de fe (limit\u00e1ndonos s\u00f3lo a los aspectos m\u00e1s debatidos).<\/p>\n<p>1. EL SIGNIFICADO DE LA l SEXUALIDAD EN EL NOVIAZGO. Hubo un tiempo en que se hablaba de relaciones prematrimoniales y se tem\u00ed\u00ada la concepci\u00f3n de un hijo durante el noviazgo, con todos los problemas que ello acarreaba. Hoy el planteamiento ha cambiado y se habla de b\u00fasqueda de sentido de la sexualidad en el noviazgo. He aqu\u00ed\u00ad algunos principios que pueden ayudar a valorar el problema.<\/p>\n<p>Si es verdad que todo gesto f\u00ed\u00adsico se hace humano cuando est\u00e1 animado de interioridad, la pregunta que hay que hacerse es qu\u00e9 tipo de interioridad debe madurar en el hombre y la mujer para hacer humano el gesto f\u00ed\u00adsico del encuentro sexual. La respuesta hay que buscarla en la toma de conciencia de las realidades que el gesto mismo de la sexualidad genital contiene. Analizando este gesto se cae en la cuenta de que es portador -a su manera- de una triple capacidad: produce placer, une, procrea. Pues bien, para que la sexualidad genital pueda ser vivida de manera humana y sea verdadera, se requiere que el hombre y la mujer hayan desarrollado en s\u00ed\u00ad mismos y entre ellos una interioridad que se corresponda con las tres funciones mencionadas y que el gesto de la sexualidad genital contiene. Es decir, ha debido madurar en ellos una interioridad que sea capacidad de goce en una comuni\u00f3n fecunda de vida.<\/p>\n<p>Por consiguiente, para vivir la sexualidad genital no basta una interioridad espor\u00e1dica, es decir, una afectividad que dura exclusivamente el tiempo de la uni\u00f3n f\u00ed\u00adsica (es el razonamiento de muchos j\u00f3venes: \u00absi hay amor, la relaci\u00f3n est\u00e1 plenamente justificada\u00bb). Esta interioridad es ciertamente un elemento positivo, que enriquece el gesto material con resonancias humanas, pero sigue siendo inferior a la interioridad que el gesto mismo requiere para poder desarrollar toda su virtualidad de vida. Ni tan siquiera basta la interioridad constituida por un sentimiento de amor serio y que une al hombre y a la mujer en una comuni\u00f3n abierta al futuro (es el razonamiento con el que muchos novios justifican sus relaciones: \u00abNos amamos de verdad y sentimos la necesidad de expresar el amor y de crecer en \u00e9l a trav\u00e9s incluso del gesto de la intimidad f\u00ed\u00adsica&#8217;. Ciertamente esta interioridad aporta al gesto f\u00ed\u00adsico una riqueza humana que tiene el poder de transformar el gesto material en una expresi\u00f3n de amor unitivo, a la vez que convierte al cuerpo en \u00abpalabra del esp\u00ed\u00adritu\u00bb. Pero esto es insuficiente para agotar la demanda de interioridad que est\u00e1 presente en el gesto de la sexualidad genital. Este gesto, en efecto, contiene una vertiente procreativa.<\/p>\n<p>El gesto de la intimidad f\u00ed\u00adsica adquiere todo su significado humano y su verdad plena cuando se realiza en un contexto de vida estabilizado en el amor, porque s\u00f3lo en un contexto as\u00ed\u00ad es posible responder a todas las demandas del gesto mismo. Es decir, s\u00f3lo el amor que ha llegado a \u00abestado de vida\u00bb es capaz de actualizar todas las posibilidades que el gesto de la sexualidad genital contiene. En otras palabras: cuando el hombre y la mujer se aman, han verificado la verdad y la consistencia de su amor y lo han transformado en un estado de vida en el que el amor es comuni\u00f3n permanente; s\u00f3lo entonces est\u00e1n en condiciones de hacer realidad todas las dimensiones de la sexualidad genital, incluida la procreadora.<\/p>\n<p>Entonces es cuando el gesto genital est\u00e1 en condiciones de desarrollar toda su capacidad de vida y todo su potencial humanizador; bien porque se viva el gesto como expresi\u00f3n de un amor que apremia desde dentro pidiendo traducirse y encarnarse incluso en el gesto de la intimidad f\u00ed\u00adsica; bien porque se exija el gesto como un hecho necesario para fomentar un amor interior necesitado continuamente de est\u00ed\u00admulos que lo consoliden con toda la amplia gama de gestos de amor; bien porque lo exija la tendencia del amor a trascender a la pareja en el hijo.<\/p>\n<p>2. LA DIMENSI\u00ed\u201cN COMUNITARIA DEL AMOR. En el amor se repite continuamente la tentaci\u00f3n de engreimiento. El hombre y la mujer tienen la impresi\u00f3n de bastarse a s\u00ed\u00ad mismos, especialmente en la fase del enamoramiento. El equ\u00ed\u00advoco tiene su origen en dos hechos. El primero es la irrupci\u00f3n de la otra persona como novedad y esperanza de vida, olvidando que es una criatura y, por tanto, con un l\u00ed\u00admite que la hace ontol\u00f3gicamente incapaz de ser la respuesta plena a la necesidad absoluta de vida de otra criatura. El segundo es la identificaci\u00f3n err\u00f3nea de \u00abpersonal\u00bb y \u00abprivado\u00bb. El amor es una experiencia personal, pero precisamente por eso posee las caracter\u00ed\u00adsticas de la persona, la cual es social por naturaleza. Toda experiencia de la persona tiene repercusiones sociales, bien en el sentido de que se refleja en los otros, bien en el sentido de que necesita del concurso y de la aportaci\u00f3n de los otros. La persona no est\u00e1 jam\u00e1s encerrada y limitada al espacio de su ser. Vive envuelta en un clima que se expresa en el dar-recibir, sin el que su vida no puede existir.<\/p>\n<p>Esto vale tambi\u00e9n para el amor; mejor dicho, todav\u00ed\u00ada m\u00e1s para el amor, pues a esar de tratarse de una experiencia e tremadamente personal, tiene eno es reper dones en la comunidad el momento en que dos personas individuales dejan de ser tales para convertirse en pareja, se crea en la comunidad una realidad nueva con nuevas capacidades de acci\u00f3n mutua y con nuevas exigencias de vida. La sociedad no s\u00f3lo debe hacerse eco de este acontecimiento, sino que debe dar curso a un nuevo tipo de acci\u00f3n que responda a las exigencias de la nueva realidad que es la pareja; an\u00e1logamente, los individuos, convertidos en pareja, dan curso a un nuevo modo de actuar respecto a la sociedad, en consonancia tambi\u00e9n con. el nuevo modo de ser.<\/p>\n<p>Esta acci\u00f3n mutua entre pareja y sociedad se expresa en variedad de modos y adopta modalidades diversas seg\u00fan que la sociedad sea la sociedad civil o la comunidad familiar y eclesial. En la relaci\u00f3n con la sociedad civil y con la comunidad eclesial, la dimensi\u00f3n social del amor asume modalidades jur\u00ed\u00addicas reguladoras de esa relaci\u00f3n. Negar esta dimensi\u00f3n social del amor-como sucede, p.ej., en la convivencia- equivale a.desconocer la capacidad de vida y las insuficiencias de vida presentes en la experiencia amorosa.<\/p>\n<p>3. LA FALTA DE FE. Una situaci\u00f3n que preocupa hoy al pueblo de Dios es la petici\u00f3n del sacramento del matrimonio por bautizados que parecen (o muy probablemente est\u00e1n) faltos de fe. El sacramento es un momento de encuentro intenso con aquel que es la vida. Al pedir el sacramento, el hombre y la mujer piden a Cristo la capacidad de amarse como \u00e9l ama, puesto que con \u00e9sta experiencia quieren formar parte de su proyecto de salvaci\u00f3n. Se trata de uno de los momentos de crecimiento en esa \u00abvida nueva\u00bb recibida inicialmente con el bautismo, madurada con la confirmaci\u00f3n, alimentada con la eucarist\u00ed\u00ada y vuelta a encontrar en la reconciliaci\u00f3n. Su amor, una vez hecho sacramento, sigue uni\u00e9ndoles \u00ed\u00adntimamente; pero es portador de una carga de trascendencia que les introduce en el misterio de Cristo, que ama a la Iglesia y la salva con el propio amor.<\/p>\n<p>Nada de esto parece tener sentido en quien no tiene ya una visi\u00f3n de fe. \u00bfNo es, pues, m\u00e1s acorde con la reafdad y m\u00e1s verdadero invitarles a un matrimonio que no tenga esta intensa carga de relaci\u00f3n con el Dios que salva?<br \/>\nLa respuesta dada en la Familiaris consorcio, de Juan Pablo II, va en otra direcci\u00f3n. Al tratar en el n\u00famero 66 sobre la preparaci\u00f3n inmediata, insiste en la necesidad de una catequesis en profundidad, especialmente \u00abcon aquellos novios que sigan presentando carencias y dificultades en la doctrina y en la pr\u00e1ctica cristiana\u00bb; pero a continuaci\u00f3n habla extensamente de la necesidad tambi\u00e9n de una seria preparaci\u00f3n de los aspectos antropol\u00f3gicos \u00abdoctrinales, pedag\u00f3gicos, legales y m\u00e9dicos\u00bb. La referencia a los valores humanos constituye una premisa para la soluci\u00f3n del problema de la celebraci\u00f3n de los bautizados no creyentes, ya que estos contenidos humanos, cuando son verdaderos, es decir, cuando impulsan al amor a ser fiel e indisoluble, parecen ser suficientes para admitir al sacramento al bautizado de cuya fe existen fundadas dudas. Los pastores, se dice en el n\u00famero 68, \u00abdeben tambi\u00e9n comprender las razones que aconsejan a la Iglesia a admitir en la celebraci\u00f3n incluso a quien no tiene una disposici\u00f3n perfecta\u00bb en la fe. El motivo se basa en la particular naturaleza del sacramento del matrimonio, que hace del amor humano verdadero el instrumento de comunicaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n. La salvaci\u00f3n les llega a los c\u00f3nyuges a trav\u00e9s de los gestos humanos del amor. Los c\u00f3nyuges se dan vida con el afecto, la ternura, la paciencia, el di\u00e1logo, la tolerancia, el perd\u00f3n, la ayuda y la atenci\u00f3n mutuas. No se trata s\u00f3lo de vida humana, sino de la vida que ayuda a crecer en la capacidad de llegar a ser compa\u00f1eros de Dios y, consiguientemente, de los \u00absalvados\u00bb capaces de \u00absalvar\u00bb. Merece la pena citar \u00ed\u00adntegramente el texto para captar con exactitud la amplitud y los l\u00ed\u00admites de esta afirmaci\u00f3n. \u00abEl sacramento del matrimonio tiene de espec\u00ed\u00adfico entre todos los dem\u00e1s el ser el sacramento de una realidad ya existente en la econom\u00ed\u00ada de la creaci\u00f3n, el ser el mismo pacto conyugal instituido por el Creador &#8216;al principio&#8217;. Por consiguiente, la decisi\u00f3n del hombre y de la mujer de casarse con arreglo a este proyecto divino, es decir, la decisi\u00f3n de comprometer con el consentimiento conyugal irrevocable toda su vida a un amor indisoluble y a una fidelidad incondicionada, una decisi\u00f3n as\u00ed\u00ad implica realmente, aunque no sea plenamente consciente de ello, una actitud de profunda obediencia a la voluntad de Dios, imposible de darse sin su gracia. Por lo tanto, ellos se encuentran ya en un verdadero camino de salvaci\u00f3n, que la celebraci\u00f3n del sacramento y la inmediata preparaci\u00f3n a la misma ir\u00e1n completando y llevando a t\u00e9rmino dada la rectitud de su intenci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>La actitud \u00e9tica del amor asume en el bautizado -y de alguna manera tal vez tambi\u00e9n en el no-creyente- la dimensi\u00f3n de un compromiso que va m\u00e1s all\u00e1 de la \u00e9tica (\u00abimplica realmente&#8230; una actitud de profunda obediencia a la voluntad de Dios, imposible de darse sin su gracia&#8217;, incluso aunque no vaya acompa\u00f1ado de una conciencia expl\u00ed\u00adcita del plan de. Dios sobre el amor. El \u00abmagnum mysterium\u00bb (Efe 5:32) abarca de alguna manera a todo amor aut\u00e9ntico. Todo amor verdadero es signo del amor de Dios, tal como Yhwh lo ha dicho por medio de los profetas; pero es signo que obra la salvaci\u00f3n del Dios que salva como Cristo la ha obrado en su relaci\u00f3n de esposo de la Iglesia.<\/p>\n<p>Estas reflexiones, sin embargo, aun poniendo de manifiesto hasta qu\u00e9 punto la misericordia salvadora de Dios sale al encuentro de las insuficiencias humanas, no pueden hacer olvidar que Dios ha revelado su plan con el fin de que fuera conocido expl\u00ed\u00adcitamente, acogido conscientemente y traducido responsablemente en los gestos de la vida. Casarse \u00aben el Se\u00f1or\u00bb implica poner conscientemente el amor al servicio del plan de Dios, a fin de que Dios se sirva del amor del hombre y de la mujer como de un instrumento vivo, diario, a trav\u00e9s del cual canaliza su salvaci\u00f3n. Cada uno de los dos se convierte en salvaci\u00f3n para el otro y para la comunidad.<\/p>\n<p>[l Amistad; l Educaci\u00f3n sexual; l Matrimonio; l Sexualidad].<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Nuevo catecismo para adultos. Catecismo holand\u00e9s, Herder, Barcelona 1969; AA. V V., Nueva pastoral prematrimonial, PS, Madrid 1981; BARRAL A., Les enjeux du mariage, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1977; BOCKLE F., VIDAL M. y KOHNE J., Sexualidad prematrimonial, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1974 CHARBONNEAu P.E.; Noviazgo y felicidad, Herder, Bar&#038;lona 19887; COMMISSION EPISCOPALE DE LA FAMILLE, Pastorale des franc\u00e9s: Directoire et commentaire, Par\u00ed\u00ads 1970; ID, Entrenen-Pastoral en vue du mariage, Centurion, Par\u00ed\u00ads 1970; EQu1POINTERDISCIPLINAR, Sexualidad y vida cristiana, Sal Terrae, Santander 1982; GARELM F., La generazione della vita quotidiana. Igiovani in una societ\u00e1 differenziata, 11 Mulino, Bolonia 1984; GASQUES J., Noviazgo, amor, sexo, Paulinas, Bs. 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Muraro<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n<p>V\u00e9ase ESPONSALES.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[453] Tiempo previo al matrimonio durante el cual una pareja de enamorados se relaciones para conocerse y prepararse. El noviazgo es una forma natural de desarrollar afectiva y socialmente la relaci\u00f3n que conduce en un compromiso matrimonial de por vida. Es un deber de prudencia en la concepci\u00f3n cristiana del matrimonio. Por eso la Iglesia &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/noviazgo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abNOVIAZGO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-12492","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12492","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12492"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12492\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12492"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12492"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12492"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}