{"id":12495,"date":"2016-02-05T08:30:47","date_gmt":"2016-02-05T13:30:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/novisimos\/"},"modified":"2016-02-05T08:30:47","modified_gmt":"2016-02-05T13:30:47","slug":"novisimos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/novisimos\/","title":{"rendered":"NOVISIMOS"},"content":{"rendered":"<p>[290] Se denomina as\u00ed\u00ad al recuerdo de los \u00faltimos acontecimientos del mundo y del hombre en el mundo. Esos \u00ab\u00faltimos\u00bb o \u00abmuy nuevos\u00bb hechos personales y que la piedad popular condens\u00f3 en los cuatro hechos de muerte, juicio, infierno o gloria son analizados teol\u00f3gicamente por la Escatolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    Son hechos humanos y tienen una dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica. Pero hay en ellos una intervenci\u00f3n divina y por eso se hallan bajo una iluminaci\u00f3n de la Palabra divina y del Magisterio eclesial. Debe ser objeto de estudio a la luz de la revelaci\u00f3n. El encerrar su recuerdo en cuatro palabras no excluye otras consideraciones:<\/p>\n<p>   &#8211; La realidad del fin del mundo y sus circunstancias de tiempo y forma.<\/p>\n<p>   &#8211; La doctrina sobre la resurrecci\u00f3n de los hombres, con sus cuerpos y almas, a ejemplo de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   &#8211; La parus\u00ed\u00ada, o venida de Cristo glorioso \u00abpara juzgar a vivos y muertos\u00bb.<\/p>\n<p>   &#8211; El hecho de la purificaci\u00f3n, o estado y tiempo previos a la glorificaci\u00f3n, que la tradici\u00f3n denomina \u00abpurgatorio\u00bb, para quien ha muerto sin estar plenamente purificado de sus faltas en este mundo.<\/p>\n<p>   &#8211; La distinci\u00f3n que la piedad popular hace entre el juicio individual inmediato para hombre al morir y los rasgos de un \u00abjuicio universal\u00bb como acto previo al comienzo definitivo de la \u00abvida eterna\u00bb.<\/p>\n<p>     La meditaci\u00f3n sobre estos hechos, sobre los nov\u00ed\u00adsimos, ha llenado p\u00e1ginas enteras en los libros de asc\u00e9tica, ha hecho pensar a muchos hombres en lo importante que es prepararse para el final de la vida. Ha suscitado multitud de fantas\u00ed\u00adas en los creyentes, que con frecuencia chocan con el misterio de lo incomprensible y con la sorpresa de lo trascendente, como se refleja en el arte, en la literatura, en las tradiciones.<\/p>\n<p>     La teolog\u00ed\u00ada escatol\u00f3gica debe aclarar lo que es doctrina y lo que es fantas\u00ed\u00ada en todo aquello que se piensa o que se dice en relaci\u00f3n al m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>    Suelen ser temas que suscitan inter\u00e9s en los catequizandos. Son, o ser\u00e1n, realidades individuales y sociales discutibles y oscuras, pero algo dice a cada conciencia que, despu\u00e9s de la muerte, hay misterios que conviene aclarar en lo posible. Ciertamente es frecuente desviarse hacia explicaciones antropom\u00f3rficas f\u00e1ciles, sin caer en la cuenta de que las figuras y fantas\u00ed\u00adas escapan a las categor\u00ed\u00adas mentales de espacio, tiempo, montaje espectacular, acci\u00f3n judicial terrena, trompeter\u00ed\u00ada ang\u00e9lica o luminosidad et\u00e9rea al estilo de la Capilla Sixtina del genial artista Miguel Angel.<\/p>\n<p>     Pero la superaci\u00f3n de estas interesantes tramoyas no deben hacer olvidar la realidad del m\u00e1s all\u00e1 y la necesidad creyente de aceptar el misterio de la otra vida.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. cielo, escatolog\u00ed\u00ada, infierno, juicio, muerte, purgatorio)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Los \u00faltimos acontecimientos, las postrimer\u00ed\u00adas del hombre. Los evangelios nos hablan de la muerte como una obra de Sat\u00e1n (in 8,44). Jesucristo muere por todos los hombres (Mt 20,28; Mc 10,45; Lc 22,27); del juicio particular (Mt 16,27; 20,1; 25,14; Lc 12,12; 16,19-31; 23,43); del juicio universal (Mt 13,30; 24,31; 25,31; Jn 5,28; 12,47-50); del infierno (Mc 5,22; 8,12; 13,42; 10,28; 18,9; 23,15; Mc 9,43; Lc 3,17; 12,5; 16,19); de la gloria (Mt 5,12; 6,20; 19,21; 18,8; Lc 6,23; 12,33; 23,43). ->escatolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Con este t\u00e9rmino se indica el tratado de la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica sobre la escatolog\u00ed\u00ada, en la forma que fue tomando desde la Edad Media hasta mediados del siglo xx, cuando fue sustituido por un tratado escatol\u00f3gico m\u00e1s org\u00e1nico.<\/p>\n<p>Dado que est\u00e1 confeccionado en un sentido manualista, desconectado de los temas m\u00e1s centrales de la fe cristiana y ajeno a todo intento de di\u00e1logo con la cultura contempor\u00e1nea, el t\u00e9rmino \u00abnov\u00ed\u00adsimos\u00bb ha sido usado en la teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea en sentido negativo, como sin\u00f3nimo de un modo obsoleto de hacer escatolog\u00ed\u00ada. El mayor defecto de este planteamiento consiste en su inclinaci\u00f3n a ofrecer una ilustraci\u00f3n casi fisicista de los temas escatol\u00f3gicos y en la incapacidad de ofrecer una visi\u00f3n de conjunto de la historia de las intervenciones salv\u00ed\u00adficas de Dios realizadas en Cristo, que es en lo que reside por el contrario la tarea de la escatolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Dentro del curso de estudios teol\u00f3gicos el tratado sobre los nov\u00ed\u00adsimos recibi\u00f3 varias colocaciones: despu\u00e9s del tratado sobre los sacramentos, a veces dentro de la problem\u00e1tica sobre Dios creador, pero siempre como ap\u00e9ndice o apostilla teol\u00f3gica de escasa importancia y con intereses objetivistas cada vez mayores, algo as\u00ed\u00ad como el in\u00fatil tratadillo final de la teolog\u00ed\u00ada (von Balthasar).<\/p>\n<p>Los contenidos fundamentales del tratado sobre los nov\u00ed\u00adsimos son los cl\u00e1sicos de la escatolog\u00ed\u00ada: la vida eterna, la muerte, la retribuci\u00f3n del hombre despu\u00e9s de la muerte, el juicio particular la resurrecci\u00f3n, el purgatorio, el infierno, el para\u00ed\u00adso, el final del mundo, la parus\u00ed\u00ada, el juicio universal. Pero su presentaci\u00f3n adolece de un defecto de planteamiento, que ve esos temas como reales s\u00f3lo en la precomprensi\u00f3n excesivamente especulativa que ofrece de ellos la teolog\u00ed\u00ada. Esto denota la falta de inclusi\u00f3n de estos acontecimientos dentro de la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n, en particular su colocaci\u00f3n fuera del centro del misterio pascual de Cristo, lo cual impide obtener una mirada precursora de conjunto de toda la historia humana, lugar en el que se desarrolla la intervenci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica y elevadora de Dios en favor del hombre.<\/p>\n<p>T. Stancati<\/p>\n<p>Bibl.: G, Moioli, Escatolog\u00ed\u00ada, en DTI, 11, 372-381. H. U von Balthasar, Escatolog\u00ed\u00ada, en AA. Panorama de la teolog\u00ed\u00ada actual, Madrid 1961, 499-518; J J Tamayo-Acosta, Para comprender la escatolog\u00ed\u00ada cristiana, Verbo Divino, Estella 1993; A, Tornos, Escatolog\u00ed\u00ada, Univ, Pont, Comillas, Madrid 1991.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>1. En el lenguaje religioso (sobre todo catequ\u00e9tico) se denominan n. (novissima) aquellas realidades que forman el l\u00ed\u00admite o est\u00e1n \u00abm\u00e1s all\u00e1\u00bb del l\u00ed\u00admite, el cual separa entre s\u00ed\u00ad, de una parte, el -> tiempo, la historia de salvaci\u00f3n o de perdici\u00f3n, el desarrollo de la libertad, y, de otra, el estadio definitivo de todo eso (-> eternidad). Los n. son, pues, los distintos momentos y aspectos parciales del tr\u00e1nsito del hombre (como individuo delante de Dios y como miembro de la humanidad total) a su estado completamente definitivo. El desenlace definitivo de la historia puede darse a modo de consumaci\u00f3n positiva o de fracaso radical, definitivo y permanente: -> muerte, juicio particular (-> purgatorio, -> limbo), -> visi\u00f3n de Dios, -> infierno (como aspecto del destino final del individuo; Dz 175 530 693 983), por una parte, segunda venida de Cristo ( -> parus\u00ed\u00ada), -> resurrecci\u00f3n de la carne, juicio universal, -> reino de Dios (como aspectos de la consumaci\u00f3n c\u00f3smica final de la humanidad en su totalidad), por otra parte.<\/p>\n<p>En cuanto l\u00ed\u00admite y consumaci\u00f3n de la historia, estas realidades, a pesar de su car\u00e1cter en parte radicalmente distinto (salvaci\u00f3n-perdici\u00f3n), tienen puntos comunes formales que permiten reunirlas bajo el concepto de n. Con esta palabra no nos limitamos a unificar bajo el concepto formal y abstracto de consumaci\u00f3n, realidades que de suyo son dispares. Pues si toda la realidad fuera de Dios (-> mundo, -> creaci\u00f3n) forma una unidad real en que cada ente particular tiene una referencia y una independencia respecto del todo, lo mismo cabe decir tambi\u00e9n de la consumaci\u00f3n de este todo \u00fanico.<\/p>\n<p>2. Los principios hermen\u00e9uticos para la inteligencia de los enunciados escatol\u00f3gicos como doctrina sobre los n. est\u00e1n tratados en el art\u00ed\u00adculo -> escatol\u00f3gica (cf. tambi\u00e9n representaciones sobre el -> m\u00e1s all\u00e1, -> milenarismo, -> apocat\u00e1stasis, -> escatologismo).<\/p>\n<p>3. Si el hombre es verdaderamente una realidad plural (cf. p. ej., relaci\u00f3n entre cuerpo y alma) y as\u00ed\u00ad precisamente una unidad en que cada momento de la misma est\u00e1 determinado por todos los dem\u00e1s, sin identificarse con ellos, consecuentemente los muchos enunciados que se dan en la tradici\u00f3n sobre los n. no pueden, de una parte, leerse sin m\u00e1s de antemano (\u00abdesmitificando\u00bb) como objetivamente id\u00e9nticos, ni, por otra parte, separarse claramente unos de otros. Cada enunciado s\u00f3lo es inteligible en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, e incluso no puede delimitarse con plena claridad en su contenido respecto de otros enunciados. Y esto tanto menos por el hecho de que hemos de pensar con mucha cautela en lo relativo a la \u00abtemporalidad\u00bb del \u00abestado intermedio\u00bb (juicio particular &#8211; juicio universal; visi\u00f3n de Dios &#8211; resurrecci\u00f3n de la carne; \u00abduraci\u00f3n\u00bb del purgatorio).<\/p>\n<p>Este \u00abtiempo intermedio\u00bb ciertamente no puede pensarse como una continuaci\u00f3n de nuestro -> tiempo. Y por eso mismo es dif\u00ed\u00adcil definir la relaci\u00f3n de los n. entre s\u00ed\u00ad. \u00bfPueden pensarse, p. ej., el juicio personal de cada hombre que muere y el juicio universal como separados por una distancia de tiempo que se extiende dentro del mundo desde ahora hasta el t\u00e9rmino de la historia? Pero si esto es imposible, apenas cabe determinar positivamente la relaci\u00f3n entre el juicio personal y el universal. El \u00abjuicio particular\u00bb deber\u00e1 concebirse primariamente como un enunciado sobre la consumaci\u00f3n individual del hombre particular, en cuanto no es meramente un factor de la humanidad colectiva; y el \u00abjuicio universal\u00bb habr\u00e1 de entenderse primariamente como una afirmaci\u00f3n de que la humanidad y su historia en cuanto unidad y totalidad est\u00e1 bajo el juicio de Dios, sin querer delimitar entre s\u00ed\u00ad estos dos enunciados, fijando su contenido positivo en dos puntos determinados de un mismo sistema de coordinadas temporales.<\/p>\n<p>4. De acuerdo con la situaci\u00f3n escatol\u00f3gica en que vive ya ahora el hombre despu\u00e9s de Cristo, los n. no pueden considerarse s\u00f3lo como acontecimientos venideros, meramente anticipados en el conocimiento. No son solamente acontecimientos hacia los que se mueve el hombre, pues ya est\u00e1n realmente anticipados en la gracia, en el s\u00ed\u00ad (por la fe y la esperanza) o el no con que se responde a ella. En la -> fe y la -> esperanza acontecen ya el juicio y la salvaci\u00f3n futura (Jn 5, 24; 12, 31; 16, 8, a diferencia, p. ej., de Heb 9, 27; Rom 8, 24, etc.); el Pneuma que transforma la bajeza de nuestra existencia carnal se nos ha dado ya (Flp 3, 21; Rom 8, 23), y en \u00e9l se nos anticipa la resurrecci\u00f3n (Jn 5, 25-28; sin que la poseamos por completo de una forma emp\u00ed\u00adrica: 2 Tom 2, 18). Por tanto, la doctrina sobre los n. es tambi\u00e9n una doctrina sobre la presencia escatol\u00f3gica de las postrimer\u00ed\u00adas en la existencia del hombre, con lo cual no se pone en duda que esta presencia s\u00f3lo se da en la tensi\u00f3n hacia un futuro distinto. Y eso no debe entenderse \u00fanicamente en el sentido individualista de una \u00abinterioridad\u00bb privada del hombre, pues la doctrina sobre los n. implica tambi\u00e9n directrices y exigencias para la dimensi\u00f3n social del mismo.<\/p>\n<p>En efecto, los cristianos deben imprimir su esperanza escatol\u00f3gica (que a la postre s\u00f3lo puede referirse fundamentalmente a los n.) en las estructuras sociales del mundo (Vaticano ii, Lumen gentium, n\u00c2\u00ba. 35). Lo cual significa que tambi\u00e9n en el terreno social el cristiano no puede ser meramente \u00abconservador\u00bb, ya que su esperanza escatol\u00f3gica, por un lado, hace relativo todo estado concreto de la realidad y, por otro, esta esperanza que hace relativo el momento actual debe aparecer tambi\u00e9n en las estructuras sociales. En efecto, por la esperanza escatol\u00f3gica de los n., que trae Dios mismo, el cristiano es liberado de las potestades y dominaciones del presente e\u00f3n (Rom 8, 35-39), no s\u00f3lo en el sentido de que en \u00faltimo t\u00e9rmino \u00e9stas no tienen poder sobre \u00e9l cuando tolera pacientemente su acci\u00f3n, sino tambi\u00e9n en el de que posee frente a ellas un punto firme &#8211; hasta la entrega de su vida &#8211; para la cr\u00ed\u00adtica creadora y para la transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>5. La exposici\u00f3n corriente de los n. produce f\u00e1cilmente una p\u00e1lida impresi\u00f3n filos\u00f3fica. Aparece como consecuencia (apenas sometida a reflexi\u00f3n) de una doctrina filos\u00f3fica sobre la -> inmortalidad del alma y sobre la -> libertad, que puede tomar decisiones definitivas. Lo que luego se a\u00f1ade a este n\u00facleo filos\u00f3fico de semejante escatolog\u00ed\u00ada, se presenta m\u00e1s bien como un adorno mediante los enunciados figurados de la Escritura, los cuales no modifican ya lo esencial (-> parus\u00ed\u00ada, -> anticristo, -> resurrecci\u00f3n de la carne, interpretada como resurrecci\u00f3n del cuerpo). Para evitar esto habr\u00ed\u00ada que poner la doctrina sobre los n., m\u00e1s expresamente de lo que ordinariamente se hace, en conexi\u00f3n con los precedentes tratados dogm\u00e1ticos. La -> muerte es (o debe ser) participaci\u00f3n en la muerte de Cristo; el juicio es la manifestaci\u00f3n de aquel juicio (primariamente absolutorio) que se produjo en la cruz (Jn 12, 31s; Rom 8, 3; G\u00e1l 3, 13, etc.); la consumaci\u00f3n del mundo pone de manifiesto la aceptaci\u00f3n del mundo por Dios en la encarnaci\u00f3n de su Hijo (-> encarnaci\u00f3n, comunicaci\u00f3n de -> Dios mismo al hombre); la doctrina sobre el purgatorio s\u00f3lo se hace comprensible partiendo de una doctrina profundizada sobre la concupiscencia (penas del -> pecado); la parus\u00ed\u00ada de Cristo deber\u00ed\u00ada verse m\u00e1s claramente como el estadio final de la \u00fanica venida de Cristo, la cual comenz\u00f3 con la encarnaci\u00f3n del Verbo, se continu\u00f3 por el descenso de Cristo a la muerte (cf. Mt 12, 40) y, en la resurrecci\u00f3n y venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo, inici\u00f3 ya la transformaci\u00f3n del mundo, de suerte que Cristo \u00abvuelve\u00bb en cuanto todos sus escogidos llegan a \u00e9l y se hacen part\u00ed\u00adcipes de su gloria.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: E. Daring-Hirsch, Tod und Jenseits im Sp\u00e4t-MA (Studien zur Geschichte der Wirtschaft und Geisteskultur II) (B 1927); H. Quinstorp, Die letzten Dinge im Zeugnis Calvins (GO 1941); H. Thielicke, Tod und Leben (T 1946); F. Heiler, Unsterblichkeitsglaube und Jenseitshoffnung in der Geschichte der Religionen (Mn &#8211; Bas 1950); M. Lods, L&#8217;esp\u00e9rance chr\u00e9tienne d&#8217;Orig\u00e9ne \u00e4 St. Augustin (P 1952); E. Brunner, Das Ewige als Zukunft und Gegenwart (Z 1953); H. Ott, Geschichte und Heilsgeschichte in der Theologie R. Bultmanns (T 1955); U. Strege, Das Reich Gottes als theologisches Problem im Lichte der Eschatologie und Mystik A. Schweitzers (St 1956); A. 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Escribano-Aberca, Gegenwart und Zukunft. Zwei theologische Kategorien in der Auseinandersetzung mit Hegel: ibid. 343-352; H. Fries, Spero ut intelligam. Bemerkungen zu einer Theologie der Hoffnung: ibid. 353-375; J. Pieper, Esperanza e historia (Sig Sal 1968); E. Roeder v. Dlersburg, Zur Ontologie und Logik offener Systeme. E. Bloch vor dem Gesetz der Tradition (H 1967); .1. Ratzinger, Einf\u00fchrung in das Christentum (Mn 1968); J. Timmermann, Nachapostolisches Parusiedenken. Untersucht im Hinblick auf seine Bedeutung Mt- einen Parusiebegriff christlichen Philosophierens (Mn 1968).<\/p>\n<p>Karl Rahner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[290] Se denomina as\u00ed\u00ad al recuerdo de los \u00faltimos acontecimientos del mundo y del hombre en el mundo. 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