{"id":12498,"date":"2016-02-05T08:30:52","date_gmt":"2016-02-05T13:30:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/nueva-evangelizacion\/"},"modified":"2016-02-05T08:30:52","modified_gmt":"2016-02-05T13:30:52","slug":"nueva-evangelizacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/nueva-evangelizacion\/","title":{"rendered":"NUEVA EVANGELIZACION"},"content":{"rendered":"<p>[263]<\/p>\n<p> Concepto que se ha ido divulgando a partir de la demanda de Juan Pablo II en su glosa sobre esta expresi\u00f3n en repetidas ocasiones. En su visita a Puerto Pr\u00ed\u00adncipe, Hait\u00ed\u00ad, el 9 de Marzo de 1983 recogi\u00f3 el t\u00e9rmino de Pablo VI en la Exhortaci\u00f3n Evangelii nuntiandi cuando hablaba de Mar\u00ed\u00ada, la \u00abestrella de laevangelizaci\u00f3n renovada\u00bb.<\/p>\n<p>    En 1979, en el documento preparado para le reuni\u00f3n de los Obispos latinoamericanos, (CELAM) tenida en Puebla de los Angeles, se dedic\u00f3 el cap\u00ed\u00adtulo primero a disponer la reflexi\u00f3n sobre la nueva evangelizaci\u00f3n que Am\u00e9rica y el mundo necesitan.<\/p>\n<p>    El documento episcopal preparado para el encuentro de Santo Domingo, conmemorativo del V Centenario de la evangelizaci\u00f3n de Am\u00e9rica, en Octubre de 1992, volvi\u00f3 a reflexionar sobre la necesidad de una nueva evangelizaci\u00f3n, haciendo una clara definici\u00f3n del concepto y tratando de hacerlo algo operativo y din\u00e1mico. \u00abNueva evangelizaci\u00f3n es el conjunto de acciones, medios y actitudes aptos para colocar el Evangelio en di\u00e1logo activo con la modernidad y con lo postmoderno\u00bb (n. 24)<\/p>\n<p>    A partir de estos planteamientos la idea de que el mundo ha entrado en fase nueva y de que la Iglesia debe sentirse en disposici\u00f3n de adoptar nueva forma de evangelizar ha ido ganando terreno en los \u00e1mbitos pastorales y ha ayudado a formular esa necesidad de hallar, en palabras de Juan Pablo II, \u00abnuevos m\u00e9todos, nuevas expresiones y nuevo fervor en los ap\u00f3stoles y en los enviados.\u00bb<br \/>\n    1. Cambios y evangelizaci\u00f3n<br \/>\n    La nueva evangelizaci\u00f3n no es una revoluci\u00f3n o cambio radical, pues la Iglesia y sus miembros, conscientes del mandato de Cristo (Mt. 18. 16-20; Mc.16. 15), nunca han dejado de Evangelizar a \u00abtodo el mundo\u00bb.<\/p>\n<p>    Pero en su caminar terreno de dos milenios, la labor evangelizadora ha atravesado ciertos per\u00ed\u00adodos que han precisado cambios pastorales portentosos. Tal aconteci\u00f3 cuando en el siglo VI los pueblos b\u00e1rbaros invadieron y transformaron la Europa romanizada, cuando en el siglo XVI la revoluci\u00f3n protestante convulsion\u00f3 las relaciones y desencaden\u00f3 sangrientas guerras de religi\u00f3n; cuando a finales del XVIII la revoluci\u00f3n francesa y sus efectos napole\u00f3nicos rompieron las monarqu\u00ed\u00adas de Europa y naci\u00f3 el laicismo.<\/p>\n<p>    Cuando a finales del XIX estall\u00f3 una acelerada revoluci\u00f3n industrial y la competitividad mercantil inici\u00f3 una carrera alocada la Iglesia, como en tr\u00e1nsitos anteriores hubo de hacer inc\u00f3modas adaptaciones.<\/p>\n<p>   2. Rasgos del mundo actual<br \/>\n    En los tiempos actuales el hombre atraviesa una transformaci\u00f3n original, radical, imprevisible y a veces desconcertante. Nunca como hoy cambios culturales han sido tan dasafiantes y las inc\u00f3gnitas \u00e9ticas tan acuciantes.<\/p>\n<p>    Pero, en medio de todo lo que acontece, la Iglesia sigue y seguir\u00e1 siempre ofreciendo el mensaje que ella recibi\u00f3 y dar\u00e1 luz a los hombres en su caminar cotidiano en medio de los hombres. Lo har\u00e1 con esp\u00ed\u00adritu nuevo, con una savia joven que fecundar\u00e1 con el Esp\u00ed\u00adritu de Dios las nuevas realidades. Por eso se pregunta por el efecto de los hechos transformadores del mundo presente, entre los cuales observa algunos de ellos con especial atenci\u00f3n. Una explosi\u00f3n demogr\u00e1fica impresionante hace que el mundo sea demogr\u00e1ficamente joven y que exista la contradicci\u00f3n de islas, o naciones, envejecidas, al menos en relaci\u00f3n a las m\u00e1s f\u00e9rtiles.<\/p>\n<p>   &#8211; Los medios de informaci\u00f3n masiva, sobre todo audiovisual, hacen necesaria la superaci\u00f3n de la mera palabra oral y escrita por una experiencia directa o indirecta de lo que en el mundo se ve y se valora por medio de la imagen.<\/p>\n<p>   &#8211; La revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica sin precedentes, sobre todo en el \u00e1rea de las comunicaciones, ofrece a los hombres artilugios asequibles, admirables, pragm\u00e1ticos, vers\u00e1tiles y cambiantes.<\/p>\n<p>   &#8211; Una globalizaci\u00f3n o interdependencia sorprendente invade al mundo. La globalizaci\u00f3n, o interinfluencia de los pueblos, de los Estados y de las personas, hace que la mayor parte de las cuestiones o de los problemas locales traspasen unas fronteras que cada vez son m\u00e1s permeables: al terrorismo, a las enfermedades, a las modas, a los lenguajes, a las preferencias, a los sistemas comerciales.<\/p>\n<p>   &#8211; La movilidad social que en otros tiempos se denominaba emigraci\u00f3n convierte a grandes masas de hombres en peregrinos que abandonan sus lugares de nacimiento y por el trabajo, por la guerra, por los cambios de fortuna o por el deseo de mejora, abandonan las zonas rurales y acuden a masificar las zonas urbanas; o se marchan de unos pa\u00ed\u00adses a otros en espera de hallar mejores formas de vida. Muchos lo hacen en realidad, pero son muchos millones m\u00e1s lo que desear\u00ed\u00adan hacerlo y viven con el sue\u00f1o de un d\u00ed\u00ada conseguirlo.<\/p>\n<p>    Estos fen\u00f3menos instrumentales originan irreversiblemente tres condicionamientos ideol\u00f3gicos confluyentes:<\/p>\n<p>   &#8211; Unas formas fr\u00e1giles de pensar condicionan sistemas de vida y de relaci\u00f3n humana despersonalizados, egoc\u00e9ntricos y frecuentemente desconcertantes.<\/p>\n<p>   &#8211; La desacralizaci\u00f3n de las mayor parte de las tradiciones y los efectos del secularismo, del laicismo, del subjetivismo en todo lo referente a lo religioso ponen en entredicho los postulados de la fe cristiana, sobre todo si se la sit\u00faa en contraste con el amplio abanico de ate\u00ed\u00adsmos, pragmatismos, materialismos, agnosticismos y escepticismos hoy extendidos.<\/p>\n<p>   &#8211; Una convulsi\u00f3n \u00e9tica incomprensible pone entredicho los criterios tradicionales y hace que los grandes problemas morales (bio\u00e9ticos, ecol\u00f3gicos, cosmol\u00f3gicos, sexuales, f\u00ed\u00adsicoqu\u00ed\u00admicos) reclamen directrices que no siempre son concordes con el Evangelio aut\u00e9ntico y que no resultan tolerables a la luz de la vocaci\u00f3n trascendente del hombre.  3. Respuesta evangelizadora<br \/>\n    Ante este mapa de situaci\u00f3n, la Iglesia se pregunta c\u00f3mo acomodarse al mundo de hoy en acelerada y convulsiva transformaci\u00f3n moral y c\u00f3mo puede actuar para cumplir su misi\u00f3n. Se interroga c\u00f3mo introducir el mensaje de Cristo en medio de esta nueva situaci\u00f3n tecnol\u00f3gico, ideol\u00f3gica, globalizadora del mundo y c\u00f3mo debe lograr que el hombre ilumine su vida con los grandes principios del cristianismo, como quiso Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   &#8211; Siente que armonizar la tecnolog\u00ed\u00ada con el Evangelio no es dif\u00ed\u00adcil: Dios es compatible con los programas inform\u00e1ticos, con los espect\u00e1culos televisivos y con la red de la telefon\u00ed\u00ada m\u00f3vil. A trav\u00e9s de esos recursos puede hacerse presente el mensaje de la otra vida, recordarse la necesidad de amar al pr\u00f3jimo y reclamar para todos los hombres la justicia social, la paz y el progreso moral.<\/p>\n<p>   &#8211; Pero intuye y experimenta que no es tan f\u00e1cil armonizar el Evangelio con el secularismo radical, que reduce a mitolog\u00ed\u00adas todas las creencias religiosas; o advierte que resulta fatigoso identificar la verdad con sistemas \u00e9ticos que, como el mahometismo, siguen infravalorando a la mujer con respecto al var\u00f3n; o que, como el juda\u00ed\u00adsmo, siguen considerando la venganza un deber so pretexto de ser Dios el que manda destruir a los enemigos; o incluso que, como el hinduismo, sigue esperando en un nirvana (par\u00e1lisis est\u00e1tica de la existencia) como final pasivo de la emigraci\u00f3n de las almas y no como un cielo activo y personal en el que se seguir\u00e1 amando a Dios, Se\u00f1or del Universo.<\/p>\n<p>   &#8211; Incluso la Iglesia no ve claro c\u00f3mo  pedir amor a los enemigos en un mundo castigado por el terrorismo y multitud de focos de violencia: o c\u00f3mo pedir mejor reparto de la riqueza de la tierra en medio de una sociedad tan consumista y a pesar de las empresas multinacionales opresoras que aspiran a la hegemon\u00ed\u00ada en los servicios y en los beneficios.<\/p>\n<p>   &#8211; Sabe que tiene que hablar de virtudes tales como castidad, responsabilidad, honestidad, austeridad, sobriedad y lo hace en medio de una revoluci\u00f3n sexual que demanda separar el placer de la reproducci\u00f3n, que juega con el embarazo en sus leyes como si de una mala digesti\u00f3n se tratara, que predomina una sociedad tan hedonista que todo los somete a los medios del marketing comercial y a la equiparaci\u00f3n de felicidad con despilfarro.<\/p>\n<p>   &#8211; Y adem\u00e1s tiene que hablar de comunidad, de fraternidad, de intimidad familiar, de oraci\u00f3n compartida en macr\u00f3polis de millones de habitantes, en las cuales se alzan rascacielos lujosos en las cercan\u00ed\u00adas de millones de habitantes que habitan en barrizales y no tienen luz el\u00e9ctrica, agua corrientes y menos comida diaria.<\/p>\n<p>    Sin embargo la Iglesia tiene que seguir evangelizando en medio de todas estas contradicciones. Y se siente responsable de hacer el milagro de que los hombres escuchen el mensaje y, sobre todo, que lo apliquen en sus vidas.<\/p>\n<p>    Sabe que evangelizar es seguir invitando a vivir el amor real al pr\u00f3jimo, superando las simples palabras de solidaridad. Intenta conseguir m\u00e1s justo reparto de la riqueza del mundo y aspirar a superar todo g\u00e9nero de injusta explotaci\u00f3n y extorsi\u00f3n. Esto no se consigue con s\u00f3lo aconsejar paciencia en espera de que la justicia se haga en el juicio final; exige que la fe vaya acompa\u00f1ada de obras buenas y no se reduzca a un mero sentimiento de confianza en la Providencia.<\/p>\n<p>    La nueva evangelizaci\u00f3n pretende anunciar lo siempre dicho, con palabras agradables y no con amenazas; supone acoger los cambios con dominio y con esperanza y no s\u00f3lo con curiosidad y con resignaci\u00f3n; conduce a seguir anunciando la venida de Jes\u00fas con visi\u00f3n viva de su presencia actual en medio del mundo y no con perspectivas de erudici\u00f3n hist\u00f3rica sobre una figura que vivi\u00f3 hace dos milenios.<\/p>\n<p>    4. Campos nuevos y originales<\/p>\n<p>    Todo lo dicho vale para cualquier rinc\u00f3n del mundo, desde la aldea tropical del Amazonas o del desierto australiano hasta el centro de una megal\u00f3polis moderna o la c\u00e1tedra de la mejor universidad de Occidente. Todos son iguales ante el mensaje de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Pero es evidente que es preciso adaptarse a la realidad del mundo actual. Es verdad que hay rasgos comunes al universo entero, pero las zonas de la tierra presentan suficiente complejidad para que sea preciso adaptaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    El t\u00e9rmino de \u00abevangelizaci\u00f3n\u00bb y el adjetivo \u00abnueva\u00bb resuenan con cierta originalidad en cada \u00e1rea cultural y espiritual. Los educadores deben situarse, realizarse, encarnarse y comprometerse con cada pueblo real.<\/p>\n<p>  4.1. La vieja cristiandad<br \/>\n    Europa, Norteam\u00e9rica, zonas urbanas de Australia y \u00e1reas desarrolladas de la costa asi\u00e1tica del Pac\u00ed\u00adfico, han sido abatidas por el virus del agnosticismo pragm\u00e1tico, de la indiferencia espiritual, del hedonismo anexo al desarrollo industrial. Han abandonado, sin apenas advertirlo, los ideales que durante siglos configuraron la vida de sus habitantes.<\/p>\n<p>    Fueron territorios cristianos (cat\u00f3licos, evang\u00e9licos, anglicanos) que discut\u00ed\u00adan sobre quien ten\u00ed\u00ada la verdad evang\u00e9lica. Pero en tiempos recientes hasta dejaron de discutir tal asunto, pues altos porcentajes de sus habitantes se dieron cuenta de que estaban circulando por sendas de indiferencia religiosa, de agnosticismo total, de claro ate\u00ed\u00adsmo pr\u00e1ctico. Lo disimularon creando una cultura del laicismo y justificando un secularismo como progreso integral. Pero en realidad se trat\u00f3 del abandono total del Evangelio.<\/p>\n<p>   La Iglesia se pregunta en estos lugares c\u00f3mo proceder para una nueva Evangelizaci\u00f3n. Sospecha que va a ser dif\u00ed\u00adcil una \u00abrecristianizaci\u00f3n\u00bb en forma de retroceso al pasado, pues sabe que la Historia es, por su misma naturaleza, \u00abirreversible\u00bb y que las poblaciones se han alejado masivamente del Evangelio.<\/p>\n<p>    Nueva Evangelizaci\u00f3n en estos lugares llenos de arte, de literatura, de monumentos y nomenclaturas, de tradiciones cristianas supone reelaborar otras formas de anunciar que Cristo ha resucitado. La Iglesia sigue ansiando que haya muchos ciudadanos que vivan seg\u00fan las demandas de su mensaje.<\/p>\n<p>    Evangelizar exige primero recapacitar en la importancia de volver a las propias ra\u00ed\u00adces espirituales y eso no es posible para una poblaci\u00f3n hecha de hombres que siempre tienen prisa, que necesitan dinero o satisfacciones materiales, que hasta no quieren hijos, o los quieren escasos, para no perder el nivel de vida y el ritmo de gasto o crear ataduras estables en el hogar pues el lugar en que se vive se mira m\u00e1s como residencia que como familia. Puede parecer un panorama sombr\u00ed\u00ada, pero todos saben por experiencia que es real.<\/p>\n<p>    Nueva evangelizaci\u00f3n en estos lugares es equivalente a pedir sinceridad y austeridad; es ayudar a la juventud a asumir los valores trascendentes y a no esconder su soledad espiritual en el alcohol, las drogas, el sexo libre, las habilidades cibern\u00e9ticas, el espiritismo negro o la curiosidad de participar en sectas orientalistas; es reclamar madurez para dar parte de lo que se tiene de sobra a quien carece de todo.<\/p>\n<p>    Pero esa ayuda neoevangelizadora no se presenta con lamentos y nostalgias, con palabras paternales y moralistas, con amenazas de trastornos y frustraciones. S\u00f3lo se logra con ofertas pr\u00e1cticas: participaci\u00f3n en voluntariados generosos,  compromisos con grupos activos, cultivo de una cultura abierta, lucha decidida por ideales personales y colectivos<br \/>\n    4.2. La Iglesia latinoamericana<br \/>\n    El mundo suramericano, por sus condiciones demogr\u00e1ficas y su situaci\u00f3n econ\u00f3mica, es la parcela del catolicismo que m\u00e1s ha sufrido la transformaci\u00f3n social en los \u00faltimos decenios. La doble capa poblacional que lo habita distorsiona moralmente el Continente. Est\u00e1 formada una por los privilegiados de la fortuna (un 10%), que viven un bienestar cercano al de pa\u00ed\u00adses ricos y desarrollados. Y existe el otro 90% de personas pobres, entre los que la mitad se halla en los umbrales de la miseria o totalmente hundidos en ella.<\/p>\n<p>    Hist\u00f3ricamente cat\u00f3licos, viven llenos de mitos, tradiciones religiosas, afectivas y expresivas. Saben que viven a\u00f1os de esperanza en cuanto cuentan con riquezas naturales que puede facilitar las mejoras sociales. Pero se hallan amenazados por explotaciones extranjeras de las que es dif\u00ed\u00adcil liberarse. Basta el dato estad\u00ed\u00adstico de que m\u00e1s del 50% de los cat\u00f3licos del mundo se halla en Latinoam\u00e9rica y que m\u00e1s del 50% de las 12.000 llamadas sectas religiosas operan en estas poblaciones, para entender por qu\u00e9 la Iglesia mira con inquietud y con esperanza al mundo latinoamericano y reclama para sus gentes una intensa \u00abevangelizaci\u00f3n nueva\u00bb.<\/p>\n<p>    Esa acci\u00f3n en este mundo ya no est\u00e1 en la maravillosa tarea catequ\u00ed\u00adstica de los primeros colonizadores, con sus franciscanos predicadores, con sus dominicos alentando universidades y sus jesuitas construyendo defensivas \u00abreducciones\u00bb en las selvas amaz\u00f3nicas.<\/p>\n<p>    Es momento de reforzar una piedad atada a tantos santuarios marianos, a tantas fiestas, romer\u00ed\u00adas y peregrinaciones, a tantas iconograf\u00ed\u00adas m\u00e1gicamente atractivas que se extienden por el Continente entero.<\/p>\n<p>    El reforzamiento viene por un encuentro m\u00e1s limpio con la Palabra divina, por mayor conciencia pastoral aut\u00f3noma, por una llamada insistente a salvar la familia estable, por una teolog\u00ed\u00ada liberadora que sea m\u00e1s creativa que revolucionaria, m\u00e1s pr\u00e1ctica que especulativa y que vaya m\u00e1s directamente a la cabeza, donde se forjan los criterios, que al coraz\u00f3n, en el que bullen los sentimientos. Si todo esto se revitaliza, habr\u00e1 nueva evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Entonces Latinoam\u00e9rica, desde Florida y California hasta la austral Tierra de fuego, tal vez entienda que ha terminado de recibir oleadas de misioneros de fuera de sus fronteras y se ella la que comience a enviar legiones de misioneros a los otros continentes con generosidad.<\/p>\n<p>    4.3. La Iglesia negra<\/p>\n<p>     La evangelizaci\u00f3n Africa sigue senderos en parte similares, pero tambi\u00e9n diferentes, a los de Latinoam\u00e9rica. La diversidad del continente en razas, culturas, religiones, zonas ling\u00fc\u00ed\u00adsticas y en grandes intereses internacionales de neocolonizaci\u00f3n, hace que la tradicional evangelizaci\u00f3n basada en el proselitismo misionero un tanto agresivo, y pol\u00e9mico entre las religiones, se debilite en aras de nuevas exigencias humanas.<\/p>\n<p>    La nueva evangelizaci\u00f3n africana pasa por un incremento del respeto a las diversidades \u00e9tnicas, en donde se armonice el respeto y la convivencia con las necesidades de superar las fronteras heredadas de la etapa colonial.<\/p>\n<p>    Es necesario fomentar la autonom\u00ed\u00ada del clero diocesano y religioso y la nacionalizaci\u00f3n de las jerarqu\u00ed\u00adas, sobre todo cat\u00f3licas. Pero tambi\u00e9n es preciso recoger y preservar los beneficios de la cristianizaci\u00f3n promovida en el siglo XIX y en parte del XX, reconociendo lo que de positivo hubo. No se debe destruir lo recibido, a pesar de las luchas tribales y de las guerrillas alentadas por esp\u00fareos intereses comerciales (petr\u00f3leo, diamantes, oro, cacao, cementerios nucleares) de las multinacionales norteamericanas sustitutorias de las europeas de la primera mitad del siglo XX.<\/p>\n<p>    Las diferencias entre el Africa negra, animista y cristiana, y el Norte africano, mahometizado desde hace siglos, convierte al mundo africano en un continente bic\u00e9falo. La nueva evangelizaci\u00f3n reclama servicios, refuerzos, apoyos en el sur; y di\u00e1logo, rectificaciones y, a veces, exigencias, en el Norte. En todo caso reclama paciencia y tiempo, ideas claras y posturas nobles en ambos segmentos demogr\u00e1ficos, a fin de que se armonice la oferta de fe con el respeto a las originales condiciones de las razas que pueblan el gran continente.<\/p>\n<p> 4.4. El mundo resistente El mundo \u00e1rabe, o no \u00e1rabe pero de fe isl\u00e1mica y mahometana, resulta el m\u00e1s resistente al di\u00e1logo interreligioso y en los tiempos recientes el m\u00e1s minado por fanatismos integristas y actitudes intransigentes.<\/p>\n<p>    Las naciones del bloque mahometano se hallan convulsionadas por un tremendo desajuste social. Minor\u00ed\u00adas privilegiadas dominan en la mayor parte de las naciones la riqueza artificial y caduca de las materias primas. Mientras tanto, masas demogr\u00e1ficamente explosivas sobreviven en la miseria. Valores como la democracia, la igualdad de la mujer, el respeto a las creencias ajenas, la igualdad ante la ley, la valoraci\u00f3n suprema de la persona y de sus derechos fundamentales, se hallan conculcados por postulados o legislaciones medievales. El clericalismo manipulador, falsamente cor\u00e1nico, alienta las dificultades sociales con actitudes agresivas y defensivas.<\/p>\n<p>    Durante siglos la evangelizaci\u00f3n se ha estrellado contra tales lacras sociales y bloqueos ideol\u00f3gicos. La oscuridad ante el futuro no hace a la Iglesia abandonar el deseo de anunciar el Evangelio en estos ambientes y de mejorar su tarea mediante el di\u00e1logo, la comprensi\u00f3n, la colaboraci\u00f3n en terrenos humanitarios.<\/p>\n<p>    Demanda el respeto a las minor\u00ed\u00adas religiosas, entre las que se encuentran los cristianos herederos del pasado, aunque no sean cat\u00f3licos, como el caso de los ortodoxos. Observa con preocupaci\u00f3n la explosi\u00f3n demogr\u00e1fica y la emigraci\u00f3n abundante que se da hacia Europa y Am\u00e9rica. No encuentra f\u00e1cil el camino de la colaboraci\u00f3n por la poca receptividad de las masas sometidas a los desconfiados poderes clericales.<\/p>\n<p>    Rechaza la violencia y pide a los pa\u00ed\u00adses de Occidente m\u00e1s aportaci\u00f3n social y econ\u00f3mica que militar. Sabe que tiene ante s\u00ed\u00ad un desaf\u00ed\u00ado evangelizador nuevo y comprende las diferencias religiosas entre sunnies y chi\u00ed\u00ades, o entre los pa\u00ed\u00adses m\u00e1s liberales y los dictatoriales.<\/p>\n<p>     4.5. El mundo desafiante<br \/>\n    Es el de Asia, con sus grandes extensiones y con sus regiones y poblaciones diferentes, donde el mensaje cristiano ha entrado desde hace tiempo, ha progresado muy poco y hoy todav\u00ed\u00ada se desarrolla con lentitud, empantanado en los barrizales mitol\u00f3gicos de tradici\u00f3n milenaria.<\/p>\n<p>    Es mundo diversificado. Hay m\u00e1s de mil millones de habitantes en la China de las mil facetas, cuyas actitudes arcaicas laten bajo un sistema que tiene ya m\u00e1s de neocapitalismo que de mao\u00ed\u00adsmo, aunque se disfrace de dictadura nacional.<\/p>\n<p>    Hay otros mil millones de habitantes en el mosaico de pueblos que forman la Uni\u00f3n India, en donde convive el hinduismo religioso con el budismo, el lama\u00ed\u00adsmo con la jainismo y las diversas religiones animistas de las masas campesinas.<\/p>\n<p>    El fragmentado Sur del Continente, con sus diversos pueblos, razas y lenguajes y los reinos monta\u00f1osos que se prolongan en el Asia Central, donde otros mosaicos de peque\u00f1os Estados recogen la herencia de la fallecida Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, ofrecen situaciones tan diferentes que la Iglesia se sobresalta cuando tiene que atender a la emergente y fecunda Iglesia cat\u00f3lica de India o redimir a los escondidos cat\u00f3licos cism\u00e1ticos de la China, cuando tiene que entender a los r\u00ed\u00adgidos mahometanos de las pa\u00ed\u00adses ribere\u00f1os del Caspio o rebuscar los restos portugueses y holandeses en el Pac\u00ed\u00adfico.<\/p>\n<p>    Nueva evangelizaci\u00f3n en estos lugares tan dispares presupone conocimientos, comprensi\u00f3n, adaptaci\u00f3n, flexibilidad legislativa y, en lo posible, recuperaci\u00f3n de la figura del viejo misionero a lo Francisco Javier con m\u00e1s de testigo que de predicador de aldea.<\/p>\n<p>    5. Campos evangelizables<br \/>\n    El repaso de las diversas situaciones ayuda a entender que \u00abNueva evangelizaci\u00f3n\u00bb no es algo homog\u00e9neo en una Iglesia que culturalmente es cada vez menos romana y m\u00e1s cat\u00f3lica pues se abre a diferentes situaciones mundiales. Es pues f\u00e1cil entender que nuevas formas culturales, nuevos lenguajes, m\u00faltiples culturas, historias diferentes est\u00e1n ti\u00f1endo el mundo de colores hoy familiares y hace un siglo insospechados.<\/p>\n<p>    La Iglesia sabe que en todos esos \u00e1mbitos diferentes hay variables que inspiran sus preferencias pastorales: y que hay verdades irrenunciables y principios viejos que debe ser redefinidos con nuevos criterios de progreso espiritual.<\/p>\n<p>    Pero tambi\u00e9n sabe que la nueva evangelizaci\u00f3n no es simple cambio de ropaje, como no puede ser de ninguna forma alteraci\u00f3n del mensaje esencial. Es hacer del anuncio el centro de nuevos estilos, de nuevas relaciones, de nueva reformulaci\u00f3n de objetivos, de nuevas formas de presentar los esquemas sin enga\u00f1os falaces y sin culpables omisiones.<\/p>\n<p>    En cada campo mundial de los citados hay que ofrecer la fuerza de la verdad revelada (Providencia, perd\u00f3n, encarnaci\u00f3n, redenci\u00f3n, anuncios de resurrecci\u00f3n, amor al hombre por el hombre). Pero hay que hacer la siembra de forma nueva para que la savia circule con fuerza y rejuvenezca los organismos: las familias, las parroquias, los grupos, los movimientos.<\/p>\n<p>    La Iglesia busca una acci\u00f3n pastoral en medio de los hombres que responda a las nuevas circunstancias del mundo.<\/p>\n<p>   &#8211; Quiere evangelizar no s\u00f3lo con programas inform\u00e1ticos, sino con el reclamo a las exigencias sinceras de solidaridad internacional empezando por la local.<\/p>\n<p>   &#8211; Quiere acercarse a la diversidad de las culturas y aceptar la originalidad de cada lugar, sin \u00aboccidentalizar\u00bb a los orientales, ni europeizar a los africanos o \u00abromanizar\u00bb a los asi\u00e1ticos.<\/p>\n<p>   &#8211; Quiere proclamar la sinceridad de sus intenciones, sin disimular su postura ante postulados esenciales: el valor de la vida, la igualdad de los hombres, la dignidad de los enfermos o deficientes, la necesidad de libertad y la prioridad de los derechos humanos sobre los intereses.<\/p>\n<p>   &#8211; Busca asumir los lenguajes de la pantalla audiovisual o inform\u00e1tica, como en otros tiempos asumi\u00f3 la importancia de las c\u00e1tedras universitarias o la revoluci\u00f3n de la imprenta.<\/p>\n<p>   &#8211; Se interesa por los foros internacionales, interculturales e interling\u00fc\u00ed\u00adsticos, como en otro tiempo se preocup\u00f3 por situar en lugares asequibles los p\u00falpitos.<\/p>\n<p>   &#8211; Quiere que a todos llegue la verdad para que no sea la ignorancia el muro que impida asumir con alegr\u00ed\u00ada el mensaje de la Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y el anuncio de que volver\u00e1 al final de los tiempos.<\/p>\n<p>    Y todos estos deseos para una \u00abNueva evangelizaci\u00f3n\u00bb requieren revisi\u00f3n de las formas en la plegaria y en la Liturgia, en las leyes y en el Derecho Can\u00f3nico, en las relaciones internacionales y en la comunicaci\u00f3n con las otras Iglesias.<\/p>\n<p>    Baste como s\u00ed\u00admbolo sorprendente de los nuevos aires evangelizadores que hasta el mismo Papa Juan Pablo II aceptaba una declaraci\u00f3n conjunta de la teolog\u00ed\u00ada de la justificaci\u00f3n que tanta ira gener\u00f3 en la iglesias protestantes (Declaraci\u00f3n firmada el 31 de Octubre de 1999) y reclamaba una nueva manera de formular el Primado romano, incluso renunciando a sus modos hist\u00f3ricos de hablar, para eliminar la irritaci\u00f3n que produjo hist\u00f3ricamente en los patriarcas de Antioqu\u00ed\u00ada, Jerusal\u00e9n, Atenas, Constantinopla o Alejandr\u00ed\u00ada. (Enc\u00ed\u00adclica \u00abUt unum sint\u00bb)<\/p>\n<p>    5. Nueva Catequesis<br \/>\n    Por supuesto la Nueva Evangelizaci\u00f3n requiere una nueva forma y estilo de catequizaci\u00f3n y de educaci\u00f3n de la fe. La nueva catequesis, eco directo y fecundo de la nueva evangelizaci\u00f3n, implica determinados condicionamientos:<br \/>\n   &#8211; Se necesita superar las simples formas de adoctrinamiento religioso con la promoci\u00f3n de actitudes m\u00e1s conscientes, libres y responsables ante los postulados cristianos.<\/p>\n<p> &#8211; La personalizaci\u00f3n de las actitudes deben superar los ideales de un cristianismo sociol\u00f3gico que hoy se resquebraja en muchos lugares.<\/p>\n<p> &#8211; Al mismo tiempo la clarificaci\u00f3n doctrinal se impone para no caer en una religiosidad de sentimientos difusos, la cual ha predominado mucho tiempo y generado ignorancia religiosa generalizada.<\/p>\n<p> &#8211; Algo fall\u00f3 a veces en la catequesis si saben m\u00e1s del Ramad\u00e1n los j\u00f3venes isl\u00e1micos que de la Cuaresma y de la Pascua los j\u00f3venes cat\u00f3licos.<\/p>\n<p> &#8211; No se trata de reducir la catequesis a cuestiones de comprensi\u00f3n y de explicaci\u00f3n. Hay que reclamar m\u00e1s vida cristiana, hacer m\u00e1s hincapi\u00e9 en la pr\u00e1ctica de la caridad con el pr\u00f3jimo que en la misma dominical, das m\u00e1s valor a la limosna que a las devociones particulares.<\/p>\n<p> &#8211; La nueva catequesis no se reduce a explicar y persuadir sino que aspira a ense\u00f1ar a manejar la libertad; es m\u00e1s importante amar con hechos que repetir f\u00f3rmulas; supone m\u00e1s mira a los objetivos que a los contenidos.<\/p>\n<p>    6. Riesgos y demandas<br \/>\n    Los tres riesgos que deben ser tenidos en cuenta en la nueva evangelizaci\u00f3n y en la nueva catequesis deben hacer reflexionar.<\/p>\n<p>   &#8211; El riesgo del vac\u00ed\u00ado. Conducir al abandonado de todo lo anterior por viejo sin sustituirlo por nada de valor, por inseguro, fr\u00e1gil y debilitado es peligroso. Con frecuencia acontece en las personas j\u00f3venes: quitan todo lo anterior: im\u00e1genes, novenas, devociones, plegarias. Se quedan sin nada. Y al cabo de poco tiempo se defraudan por falta de respuestas, por abandonos inesperados. En vez de reconocer la torpeza cometida, se desenga\u00f1an o comienzan a desahogarse con lamentos si es que ellos mismos con siguen los caminos de los alejados.<\/p>\n<p>    Por eso la evangelizaci\u00f3n debe acoger la piedad popular o las viejas tradiciones como punto de partida no como objeto de ataque.<\/p>\n<p>   &#8211; El riesgo del desconcierto y la carencia de una sabia \u00abpedagog\u00ed\u00ada del cambio\u00bb exige transformaciones graduales, sustituciones inteligentes, itinerarios pacientes y siempre la esperanza en lontananza.<\/p>\n<p>    Muchos de los procesos de secularizaci\u00f3n salvaje y de laicismos militantes en los \u00e1mbitos cristianos, no s\u00f3lo cat\u00f3licos, sino sobre todo en ambientes anglicanos y evang\u00e9licos (protestantes) han estado estrechamente vinculados a minirrevoluciones religiosas. Temas disciplinares como el celibato opcional de los ministros ordenados, morales como la eutanasia pasiva, lit\u00fargicos como la ordenaci\u00f3n sacerdotal femenina, eclesiales como la elecci\u00f3n democr\u00e1tica de Obispos, ha sido motivo de lucha en vez de ser objeto de discernimiento evang\u00e9lico. La causa ha estado en la falta de sentido pedag\u00f3gico en quienes los han planteado desde la dial\u00e9ctica y no desde la caridad.<\/p>\n<p>   &#8211; El riesgo de la independencia de opini\u00f3n, de la ruptura con la tradici\u00f3n, de la rebeld\u00ed\u00ada contra el Magisterio conduce al cisma (ruptura) y a la herej\u00ed\u00ada (error). Y ambos se producen si uno prefiere su opini\u00f3n a la verdad, su libertad de expresi\u00f3n a su servicio a Dios, su amor propio y al verdadero amor al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>    Puede haber un riesgo de ruptura cuando algunos aventureros se sienten inc\u00f3modos en las estructuras eclesiales. Pero puede haber ruptura sutil, so pretexto de nuevas formas de evangelizaci\u00f3n, cuando algunos grupos, incluso cat\u00f3licos, se comportan como sectas (secta, corte, ruptura, apartamiento) displicentes con las mayor\u00ed\u00adas o engre\u00ed\u00addas con sus estilos aristocr\u00e1ticos o selectivos. Puede darse en grupos cat\u00f3licos que miran m\u00e1s a su yo colectivo que a la comunidad real de la Iglesia.<\/p>\n<p>    7. Esperanza y escatolog\u00ed\u00ada<br \/>\n    La nueva evangelizaci\u00f3n es una necesidad, pero no de cara a las estad\u00ed\u00adsticas eclesiales, sino con miras a la esperanza escatol\u00f3gica. Lo que la Iglesia ha recibido de Jes\u00fas no es la orden de convertir a todo el mundo al mensaje cristiano, sino el anunciar la verdad a los hombres.<\/p>\n<p>    Podr\u00e1n ser muchos o pocos los bautizados, podr\u00e1n aumentar o disminuir los que los aceptan y lo viven como opci\u00f3n personal. Pero lo importante es que los hombres tengan el mensaje del amor de Dios a su alcance y que se sientan libres para rechazarlo o aceptarlo.<\/p>\n<p>    Las formas de la \u00abNueva evangelizaci\u00f3n\u00bb, que tantas veces hoy se proclaman como soluci\u00f3n a los problemas eclesiales (suficientes ministros ordenados, vocaciones religiosas, sentido misionero de la Iglesia, oferta evang\u00e9lica en ambientes no cristianos, mejora del rostro clerical de la Iglesia) podr\u00e1n triunfar o fracasar. Lo importante no es el triunfo sino el servicio, no es la noticia televisiva sino la verdad proclamada.<\/p>\n<p>    Es lo que debe ense\u00f1ar la nueva evangelizaci\u00f3n a los educadores de la fe. Lo importante es anunciar el Evangelio con fe y con esperanza. \u00abEl que invoca el nombre del Se\u00f1or se salvar\u00e1. Pero, \u00bfc\u00f3mo van a invocarlo sin creer en El? \u00bfY c\u00f3mo van a creer si nadie se lo anuncia? \u00bfY c\u00f3mo se lo van a anunciar si no hay mensajeros? Por eso est\u00e1 escrito: Bienaventurados los que traen las buenas noticias\u00bb. (Rom. 10.14-15)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Or\u00ed\u00adgenes y alcance de la expresi\u00f3n<\/p>\n<p>\tPablo VI, en \u00abEvangelii Nuntiandi\u00bb (n. 82) hab\u00ed\u00ada hablado de Mar\u00ed\u00ada como \u00abEstrella de la evangelizaci\u00f3n renovada\u00bb, urgiendo a poner los medios necesarios para preparar y adentrarse en el tercer milenio del cristianismo. La frase \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb fue glosada por Juan Pablo II, en Puerto Pr\u00ed\u00adncipe, Hait\u00ed\u00ad, 9 de marzo de 1983, con ocasi\u00f3n de empezar la novena de a\u00f1os para celebrar el quinto centenario de la evangelizaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina. La frase, en s\u00ed\u00ad misma, puede tener un significado general, pero, de hecho, es una invitaci\u00f3n a encontrar y suscitar nuevos m\u00e9todos, nuevas expresiones y nuevo fervor de los ap\u00f3stoles. El documento de Puebla (1979) hab\u00ed\u00ada hablado de \u00absituaciones\u00bb que \u00abrequieren una nueva evangelizaci\u00f3n\u00bb (n. 366).<\/p>\n<p>\tEn sus visitas a los diversos Continentes, el mismo Papa Juan Pablo II hab\u00ed\u00ada matizado m\u00e1s la expresi\u00f3n con aplicaciones diversas asumir la propia responsabilidad en la evangelizaci\u00f3n del Continente (en Africa), presentar la experiencia contemplativa cristiana (en Asia), reevangelizaci\u00f3n desde las ra\u00ed\u00adces culturales (en Europa y Occidente en general). Para Am\u00e9rica Latina, el Papa ha ido repitiendo la trilog\u00ed\u00ada \u00abnueva en su ardor, nueva en sus m\u00e9todos, nueva en su expresi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>\tEl documento de Santo Domingo (IV Conferencia General del CELAM, a\u00f1o 1992) dedica a la Nueva Evangelizaci\u00f3n el cap. 1 de la segunda parte, indicando que se trata de un concepto \u00aboperativo y din\u00e1mico\u00bb y dando una definici\u00f3n descriptiva \u00abEs el conjunto de medios, acciones y actitudes aptos para colocar el evangelio en dialogo activo con la modernidad y lo postmoderno\u00bb (n.24). A continuaci\u00f3n analiza el sujeto (\u00abtoda la comunidad eclesial\u00bb), la finalidad (\u00abformar hombres y comunidades maduras en la fe y dar respuesta a la nueva situaci\u00f3n que vivimos\u00bb), los destinatarios (todos los sectores), el contenido (\u00abJesucristo, evangelio del Padre\u00bb), la modalidad (\u00abnueva en su ardor, nueva en sus m\u00e9todos, nueva en su expresi\u00f3n\u00bb) (nn.25-30).<\/p>\n<p>\tA partir del hecho de que \u00abs\u00f3lo una Iglesia evangelizada es capaz de evangelizar\u00bb (n.23), el documento de Santo Domingo afirma \u00abLa nueva evangelizaci\u00f3n exige la conversi\u00f3n pastoral de la Iglesia. Tal conversi\u00f3n debe ser coherente con el Concilio. Lo toca todo y a todos en la conciencia y en la praxis personal y comunitaria, en las relaciones de igualdad y de autoridad; con estructuras y dinamismos que hagan presente cada vez con m\u00e1s claridad a la Iglesia, en cuanto signo eficaz, sacramento de salvaci\u00f3n universal\u00bb (n. 30).<\/p>\n<p>\tEn el contexto de tres situaciones evangelizadoras<\/p>\n<p>\tSe distinguen tres situaciones de la evangelizaci\u00f3n<br \/>\npastoral ordinaria, nueva evangelizaci\u00f3n y evangelizaci\u00f3n \u00abad gentes\u00bb (RMi 33).  La \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb tiende a la renovaci\u00f3n de la comunidad cristiana (la de antigua cristiandad y tambi\u00e9n la m\u00e1s reciente) para hacerla responsable de la evangelizaci\u00f3n \u00abad intra\u00bb y \u00abad gentes\u00bb. La \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb lleva a la evangelizaci\u00f3n \u00abad gentes\u00bb. Efectivamente, \u00abla nueva evangelizaci\u00f3n de los pueblos cristianos hallar\u00e1 inspiraci\u00f3n y apoyo en el compromiso por la misi\u00f3n universal\u00bb (RMi 2).<\/p>\n<p>\tLa \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb se orienta a \u00abuna situaci\u00f3n intermedia, especialmente en los pa\u00ed\u00adses de antigua cristiandad, pero a veces tambi\u00e9n en las Iglesias m\u00e1s j\u00f3venes, donde grupos enteros de bautizados han perdido el sentido vivo de la fe o incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada de Cristo y de su Evangelio\u00bb (RMi 33). Mar\u00ed\u00ada es \u00abEstrella de la Primera y de la Nueva Evangelizaci\u00f3n\u00bb (Juan Pablo II y Santo Domingo n.15).<\/p>\n<p>\tTambi\u00e9n tiene el sentido de una llamada a compartir los bienes, espirituales y materiales \u00abLa actividad misionera lleva a los pobres luz y aliento para un verdadero desarrollo, mientras que la nueva evangelizaci\u00f3n debe crear en los ricos, entre otras cosas, la conciencia de que ha llegado el momento de hacerse realmente hermanos de los pobres en la com\u00fan conversi\u00f3n hacia el desarrollo integral, abierto al Absoluto\u00bb (RMi 59). As\u00ed\u00ad mismo, \u00abla nueva evangelizaci\u00f3n comporta tambi\u00e9n el anuncio y la propuesta moral\u00bb (VS 107).<\/p>\n<p>\tRespuesta comprometida<\/p>\n<p>\tLa nueva evangelizaci\u00f3n es una respuesta comprometida a la \u00abnueva primavera\u00bb de gracia (RMi 2) o \u00abnueva \u00e9poca misionera\u00bb (RMi 92). La comunidad eclesial se prepara no s\u00f3lo por nuevos m\u00e9todos y nuevas expresiones, sino principalmente por el nuevo fervor de caridad y comuni\u00f3n. Por este nuevo fervor, la Iglesia aparecer\u00e1 como \u00abnueva comunidad fraterna\u00bb, encargada de ser comuni\u00f3n para construir la comuni\u00f3n universal \u00abJesucristo orden\u00f3 a los Ap\u00f3stoles predicar a todas las gentes la nueva evang\u00e9lica, para que la humanidad se hiciera familia de Dios, en la que la plenitud de la ley sea el amor\u00bb (GS 32; cfr. SRS 40).<\/p>\n<p>Referencias Ambitos nuevos de evangelizaci\u00f3n, evangelizaci\u00f3n, misi\u00f3n, postmodernidad, renovaci\u00f3n eclesial, signos de los tiempos.<\/p>\n<p>Lectura de documentos RMi 2-3, 30, 33, 59, 72-73, 83, 85-86; CA 5; VS 107; EA 63; Puebla 366; Santo Domingo 23-30.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Il posto di Maria nella Nuova Evangelizzazione (Roma, Centro Cultura Mariana, 1992); B. CABALLERO, Bases de una nueva evangelizaci\u00f3n (Madrid, San Pablo, 1993); CELAM, Nueva evangelizaci\u00f3n, g\u00e9nesis y l\u00ed\u00adneas de un proyecto misionero (Bogot\u00e1 1990); (Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola) Impulsar una nueva evangelizaci\u00f3n (Madrid 1991);  J. ESQUERDA BIFET, Renovaci\u00f3n eclesial y espiritualidad misionera para una nueva evangelizaci\u00f3n Seminarium 31 (1991) n.1, 135-147; C. FLORISTAN, Para comprender la evangelizaci\u00f3n (Estella, Verbo Divino, 1993); P. GIGLIONI, Perch\u00e9 una \u00abnuova\u00bb evangelizzazione Euntes Docete 43 (1990) 5-36; J. LOPEZ GAY, Il rapporto tra la \u00abnuova evangelizzazione\u00bb e la missione \u00abad gentes\u00bb secondo l&#8217;enciclica \u00abRedemptoris Missio\u00bb Seminarium (1991) n.1, 91-105; G. MELGUIZO, La nueva evangelizaci\u00f3n en el magisterio de Juan Pablo II, el CELAM y la preparaci\u00f3n de la IV Conferencia, en Hacia la cuarta Coferencia (Santa Fe de Bogot\u00e1, CELAM, 1992) 163-180; R. OLIVEROS, Nueva Evangelizaci\u00f3n en el hoy de Am\u00e9rica Latina, Mensaje de la Conferencia Episcopal de Santo Domingo (M\u00e9xico 1994); B. MONDIN, Nuova evangelizzazione dei paesi d&#8217;antica cristianit\u00ed\u00a0, en Cristo, Chiesa, Missione (Roma, Pont. Univ. Urbaniana, 1992) 187-214; A. SALVATIERRA, Retos y factores de la Nueva Evangelizaci\u00f3n Lumen 40 (1991) 234-295; F. SEBASTIAN, Nueva Evangelizaci\u00f3n, cultura y pol\u00ed\u00adtica en la Espa\u00f1a de hoy (Madrid, Encuentro 1991); A. TROBAJO, Nueva Evangelizaci\u00f3n, Un proyecto pr\u00e1ctico (Madrid, Soc. Educ. Atenas, 1994).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1 Evoluci\u00f3n del contenido del t\u00e9rmino evangelizaci\u00f3n. &#8211; 2. Aportaciones de la teolog\u00ed\u00ada conciliar y postconciliar. &#8211; 3. Aportaciones de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n. &#8211; 4. Qu\u00e9 es la nueva evangelizaci\u00f3n. -5. La situaci\u00f3n actual y la evangelizaci\u00f3n: 5.1. Algunos rasgos culturales que conviene subrayar,. 5.2. Afirmaciones b\u00e1sicas paro la nueva evangelizaci\u00f3n; 5.3. Aspectos concretos que hay que potenciar en la nueva evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estamos ante un tema decisivo y fundamental en la vida de la Iglesia; tambi\u00e9n ante una forma de entender la evangelizaci\u00f3n que tiene pocas d\u00e9cadas de historia. Y sin haber llegado a entender y vivir plenamente esta realidad tan rica, se nos habla de nueva evangelizaci\u00f3n. En Europa se reflexiona y apuesta por la nueva evangelizaci\u00f3n en un contexto sociocultural profundamente coloreado por el fen\u00f3meno de la increencia. Sentimos que hemos pasado de una situaci\u00f3n eclesial de mantenimiento de la fe a otra situaci\u00f3n en la que el problema m\u00e1s importante es suscitar y educar la fe. Las dificultades para evangelizar al hombre de hoy son muchas en un mundo complejo; al mismo tiempo, sabemos que en la tarea de la evangelizaci\u00f3n se juega el ser y la misi\u00f3n de la Iglesia (cfr. J. SASTRE, Evangelizaci\u00f3n en la misi\u00f3n y en la vida de la Iglesia, Sinite n.\u00c2\u00b0 122, sep.-dic. 1999, 343-366).<\/p>\n<p>1. Evoluci\u00f3n del contenido del t\u00e9rmino evangelizaci\u00f3n<br \/>\nLos t\u00e9rminos Evangelio, evangelizar, evangelizador, evangelizaci\u00f3n tienen una fuerte base b\u00ed\u00adblica y fueron palabras muy queridas en las primeras comunidades cristianas. Tanto para los sin\u00f3pticos como para San Pablo, Evangelio es \u00abbuena nueva\u00bb, y evangelizar consiste en anunciar la \u00abbuena noticia\u00bb del Evangelio de Jes\u00fas de Nazaret. El n\u00facleo de esta buena noticia es el amor misericordioso de Dios Padre que nos salva en el Misterio Pascual de Jesucristo. En los sin\u00f3pticos, Jes\u00fas de Nazaret aparece anunciando el Reino de Dios como el meollo del Evangelio. El Padre ha enviado a su Hijo, y Jes\u00fas env\u00ed\u00ada a los Ap\u00f3stoles para continuar su misi\u00f3n con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Anunciar el Evangelio y anunciar a Jesucristo viene a ser la misma cosa (Hch 8, 4 y Hch 9, 20). En los Hechos de los Ap\u00f3stoles vemos el dinamismo misionero de los ap\u00f3stoles y de las primeras comunidades que van implantando y edificando la Iglesia en sitios muy diferentes. En todos ellos se une la proclamaci\u00f3n de la Palabra con las obras y los testimonios, llaman a la conversi\u00f3n, celebran los sacramentos, y establecen los ministerios para alentar la vida de estas comunidades. El t\u00e9rmino misi\u00f3n serv\u00ed\u00ada para indicar la relaci\u00f3n entre el que env\u00ed\u00ada y los que habiendo sido llamados por Dios son enviados para la salvaci\u00f3n del pueblo.<\/p>\n<p>A medida que van pasando los siglos y se instaura el r\u00e9gimen de cristiandad, el t\u00e9rmino misi\u00f3n se va aplicando cada vez m\u00e1s a la acci\u00f3n de la Iglesia en otros continentes y con paganos. En este contexto surge la teolog\u00ed\u00ada y praxis de las misiones para la conversi\u00f3n de los no creyentes o para la salvaci\u00f3n de los que est\u00e1n expuestos a la condenaci\u00f3n eterna por la vida que llevan. En los a\u00f1os entre el final de la 2a Guerra Mundial y el comienzo del Concilio Vaticano II se produce un cambio significativo: poco a poco se va tomando conciencia del paso de una Iglesia que tiene misiones a una Iglesia en estado de misi\u00f3n, incluso en los pa\u00ed\u00adses de vieja cristiandad. Las aportaciones de Lieg\u00e9, Dewailly, Dournes, Chenu, De Lubac, Rahner, Schillebeecks, Congar y Moltmann, etc., fueron decisivas, pues dotaron a este nuevo enfoque de una s\u00f3lida y adecuada fundamentaci\u00f3n teol\u00f3gica (cfr. A. DE GROOT, La misi\u00f3n despu\u00e9s del Vaticano II; Conc 36 (1968) 552-571; C. FLORIST\u00ed\u0081N, La misi\u00f3n. Bolet\u00ed\u00adn de publicaciones recientes: Past. Mis. 10 (1974) 78-82; ID. La evangelizaci\u00f3n, Conceptos Fundamentales de Pastoral, 1983, 339-351).<\/p>\n<p>La Iglesia de Francia celebra en 1947 un encuentro que tiene como t\u00ed\u00adtulo \u00abEvang\u00e9lisation\u00bb. En la d\u00e9cada de los 50 se divulga el t\u00e9rmino, sobre todo por parte de Lieg\u00e9 que insiste en los aspectos testimoniales y transformadores de la evangelizaci\u00f3n. Los fundamentos teol\u00f3gicos de la misi\u00f3n vigente hasta ahora aparecen como insuficientes, en s\u00ed\u00ad mismos y en la terminolog\u00ed\u00ada empleada. En los a\u00f1os inmediatamente anteriores al Concilio Vaticano II se trabaja denodadamente por elaborar una buena fundamentaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de la misi\u00f3n. En los a\u00f1os posteriores al Concilio, la teolog\u00ed\u00ada del laicado, los movimientos y comunidades, la vuelta a los or\u00ed\u00adgenes y las aportaciones de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n contribuyeron a clasificar y enriquecer el t\u00e9rmino evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Aportaciones de la teolog\u00ed\u00ada conciliar y postconciliar<br \/>\nLa constituci\u00f3n Dei Verbum habla de la Revelaci\u00f3n como la manifestaci\u00f3n personal de Dios a los hombres; el hombre creado por Dios a su imagen y semejanza, por naturaleza y vocaci\u00f3n es \u00abcapaz de Dios\u00bb. Este designio amoroso de Dios se manifiesta plenamente en Jesucristo y se realiza por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. La transmisi\u00f3n de la revelaci\u00f3n por medio de la Iglesia es obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo; de este modo la Iglesia es sacramento universal de salvaci\u00f3n (cfr. LG 48; A. 1; GS 45). En DV la fe es la respuesta a la Revelaci\u00f3n (nn. 25); desde un punto de vista pastoral y, catequ\u00e9tico, la fe se vincula m\u00e1s a la evangelizaci\u00f3n que a la Revelaci\u00f3n. El decreto AG. dice que la Iglesia es misionera por su propia naturaleza; la Iglesia tiene permanentemente los medios de salvaci\u00f3n, pero acent\u00faa de forma gradual: presencia, di\u00e1logo y testimonio (nn. 11-12), anuncio del Evangelio e invitaci\u00f3n a la conversi\u00f3n (n. 13), iniciaci\u00f3n cristiana en el catecumenado (n. 14) y formaci\u00f3n de la comunidad creyente por la celebraci\u00f3n de los sacramentos y la estructura ministerial (nn. 15-18). \u00abA cada circunstancia o estado deben corresponder actividades apropiadas o medios adecuados\u00bb (AG 6).<\/p>\n<p>El Ritual de la Iniciaci\u00f3n Cristiana de Adultos (1972) recoge esta nueva visi\u00f3n y la plasma en lo que podr\u00ed\u00adamos llamar \u00abdinamismo de la evangelizaci\u00f3n\u00bb: \u00absituaciones iniciales\u00bb (initia), \u00ablos desarrollos graduales\u00bb (gradus) y la situaci\u00f3n de madurez de la vivencia de la comunidad cristiana. El Papa Pablo VI en Evangelii Nuntiandi (1975) hace aportaciones significativas y fundamentales a la realidad de la evangelizaci\u00f3n. La referencia a esta enc\u00ed\u00adclica sigue siendo imprescindible para reflexionar sobre la evangelizaci\u00f3n en el momento actual. Conviene subrayar dos aportaciones nucleares que hace la enc\u00ed\u00adclica: la \u00abIglesia existe para evangelizar\u00bb (EN 14) y transformar desde dentro a la humanidad; y la presentaci\u00f3n de la evangelizaci\u00f3n como una realidad rica y compleja, con muchos elementos. A veces, alguno\/s de los elementos que la integran tiene\/n una importancia tal que f\u00e1cilmente pueden identificarse con la acci\u00f3n evangelizadora; no obstante, \u00abninguna definici\u00f3n parcial y fragmentaria refleja la realidad rica, compleja y din\u00e1mica que comporta la evangelizaci\u00f3n\u00bb. (EN 17). Es decir, debe desplegar \u00abtoda su integridad\u00bb (EN 28).<\/p>\n<p>El proceso evangelizador est\u00e1 estructurado en etapas o \u00abmomentos esenciales\u00bb (C.T. 18): la acci\u00f3n misionera con no creyentes y los que viven alejados de la fe; la acci\u00f3n catequ\u00e9tico iniciadora de los que animados por la conversi\u00f3n inicial quieren seguir a Jesucristo y los que necesitan retomar la iniciaci\u00f3n; la acci\u00f3n pastoral con los creyentes que han madurado su fe y viven en comunidad. El Directorio General de Catequesis de 1997 asume plenamente la nueva comprensi\u00f3n de la evangelizaci\u00f3n y del proceso evangelizador, y ah\u00ed\u00ad sit\u00faa la etapa catequ\u00e9tica subrayando la importancia del ministerio de la Palabra, el proceso de conversi\u00f3n en la vida de fe y las diferentes situaciones socio religiosas ante la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. Aportaciones de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n<br \/>\nApenas comenzada la etapa postconciliar, la 2\u00c2\u00aa Conferencia Episcopal Latino-americana (Medell\u00ed\u00adn 1968) insiste en que la evangelizaci\u00f3n implica el compromiso con los pobres, explotados y oprimidos. De alguna forma se incorpora el que la evangelizaci\u00f3n tiene que ver con las dimensiones sociales, culturales y pol\u00ed\u00adticas de la existencia humana, tanto a nivel personal como comunitario (cfr. D. VALENT\u00ed\u008dN, Evangelizaci\u00f3n, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada, 497-516; C. FLORIST\u00ed\u0081N, Concepto de evangelizaci\u00f3n, Not obr. 822-823 (1981-1982) 764-766; cfr. A. GONZ\u00ed\u0081LEZ DORADO, La nueva evangelizaci\u00f3n y la mentalidad eclesial, Past Mis 177 (1991) 47-63).<\/p>\n<p>Esta nueva concepci\u00f3n y enfoque supera la evangelizaci\u00f3n doctrinal y la evangelizaci\u00f3n kerigm\u00e1tica. Aparece con claridad c\u00f3mo la evangelizaci\u00f3n de la Iglesia tiene que ser como la de Jes\u00fas de Nazaret; c\u00f3mo confesar a Dios Padre y su Reino en las situaciones m\u00e1s deshumanizadoras. Para conseguir esto hay que purificar el mensaje cristiano de las ideolog\u00ed\u00adas dominantes y se han de valorar las caracter\u00ed\u00adsticas de aquellos a los que se evangeliza. \u00bfC\u00f3mo conseguir una evangelizaci\u00f3n liberadora en el contexto socio-cultural concreto? Esta pregunta encierra la importancia del an\u00e1lisis cr\u00ed\u00adtico de la realidad sociopol\u00ed\u00adtica en la que la Iglesia lleva a cabo su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Se da una importancia grande a la dimensi\u00f3n pr\u00e1xica de la fe que vincula la evangelizaci\u00f3n a la liberaci\u00f3n integral de la persona y de las personas. En esta perspectiva se entienden las virtudes teologales: la fe aut\u00e9ntica se valida en la praxis liberadora, la caridad se comprende con dimensiones sociopol\u00ed\u00adticas, y la esperanza lleva a trabajar denodadamente para que el Reino de Dios tenga m\u00e1s acogida en este mundo. La categor\u00ed\u00ada teol\u00f3gica del Reino de Dios ha ayudado sobremanera a esta concepci\u00f3n de la evangelizaci\u00f3n: el Reino de Dios proclamado por Jes\u00fas conlleva la justicia y el derecho para los pobres, y llama a todos a cambiar los corazones para que aparezcan los frutos de la nueva humanidad.<\/p>\n<p>4. Qu\u00e9 es la nueva evangelizaci\u00f3n<br \/>\nEn 1969 en Medell\u00ed\u00adn, aparece la expresi\u00f3n \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb por vez primera; se retoma en Puebla (1983) por boca de Juan Pablo II; despu\u00e9s en Hait\u00ed\u00ad (1983) y en 1984 en Sto. Domingo cuando se inicia el novenario preparatorio al V centenario de la evangelizaci\u00f3n de Am\u00e9rica Latina. Juan Pablo II en Estrasburgo habla de la nueva evangelizaci\u00f3n para Europa, y en el s\u00ed\u00adnodo de Europa se aborda la cuesti\u00f3n fundamental: \u00bfc\u00f3mo evangelizar en Europa a finales del siglo XX? Las diferentes Conferencias Episcopales se han hecho eco de esta misma preocupaci\u00f3n. En general, se ha venido hablando de la \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb como un proyecto nuevo, en elaboraci\u00f3n, para toda la Iglesia, y en el que est\u00e1 empe\u00f1ada toda la Iglesia seg\u00fan las peculiaridades de cada Iglesia local. En el magisterio de Juan Pablo II encontramos tres aproximaciones progresivas y complementarias al concepto de nueva evangelizaci\u00f3n:<\/p>\n<p>En 1984 en Sto. Domingo el Papa se sit\u00faa en esta \u00f3ptica: est\u00e1 naciendo un mundo nuevo, interdependiente en muchos aspectos. Ante este fen\u00f3meno de globalizaci\u00f3n, el Papa habla de que la nueva evangelizaci\u00f3n tenga como horizonte la \u00abcivilizaci\u00f3n del amor\u00bb. Esta formulaci\u00f3n fue empleada por Pablo VI para hablar de la categor\u00ed\u00ada teol\u00f3gica del Reino de Dios en t\u00e9rminos sociopol\u00ed\u00adticos. Juan Pablo II utiliza en SRS la expresi\u00f3n \u00abcultura de la solidaridad\u00bb; esta propuesta la hace el Papa despu\u00e9s de analizar las sangrantes situaciones de explotaci\u00f3n y marginaci\u00f3n que se dan entre el Norte y el Sur. El gran reto de la evangelizaci\u00f3n consiste en promover una forma nueva de entender las relaciones humanas y las estructuras sociales desde los valores evang\u00e9licos que propician la civilizaci\u00f3n del amor.<\/p>\n<p>En la enc\u00ed\u00adclica \u00abRedemptoris Missio\u00bb Juan Pablo II tiene en cuenta a las Iglesias de vieja cristiandad que cuentan nominalmente entre sus miembros a muchos alejados que viven, en la pr\u00e1ctica, como no cristianos. En algunas zonas de Am\u00e9rica Latina tambi\u00e9n se da de forma alarmante el problema de los nuevos movimientos religiosos y de las sectas. Para el Papa, en estos contextos, el objetivo prioritario de la nueva evangelizaci\u00f3n consiste en testimoniar, de modo prof\u00e9tico y martirial, a Cristo Resucitado, presente y actuando en unas sociedades que fueron vivas en otro tiempo, y que conservan las ra\u00ed\u00adces cristianas en su cultura.<\/p>\n<p>En la enc\u00ed\u00adclica sobre los laicos, ChFL, en el n\u00c2\u00b0 34 se presenta una \u00f3ptica nueva para comprender la nueva evangelizaci\u00f3n: la renovaci\u00f3n de las comunidades eclesiales para que sean signo de evangelio y transformaci\u00f3n social. Esto no ser\u00e1 posible sin primar como objetivo principal en la evangelizaci\u00f3n la desembocadura comunitaria de los procesos catecumenales y la formaci\u00f3n de comunidades eclesiales convertidas, encarnadas en la realidad y comprometidas con los problemas humanos.<\/p>\n<p>Si sintetizamos los tres enfoques podemos decir que la nueva evangelizaci\u00f3n tiene como horizonte la civilizaci\u00f3n del amor, y desde ah\u00ed\u00ad tanto para evangelizar a los alejados como para construir el Reino en una sociedad descristianizada, necesitamos de comunidades cristianas maduras en su fe, entusiasmadas con el Evangelio, con un estilo de vida alternativo y generadoras de cultura cristiana. La renovaci\u00f3n de las comunidades supone volver a beber en los or\u00ed\u00adgenes, el an\u00e1lisis de la realidad para ser alternativa de vida, la vida de comuni\u00f3n y corresponsabilidad, y el compromiso con los m\u00e1s desfavorecidos.<\/p>\n<p>Los grupos s\u00f3lo llegar\u00e1n a ser comunidades maduras a trav\u00e9s de procesos catecumenales donde tengan una experiencia afectiva de Dios, de los valores del Evangelio, de la fraternidad y del compromiso transformador. Esta es la tarea prioritaria en la evangelizaci\u00f3n, pues de ella dependen los dem\u00e1s aspectos del proceso evangelizador: la convocatoria misionera de catequesis y la animaci\u00f3n de las comunidades locales.<\/p>\n<p>5. La situaci\u00f3n actual y la evangelizaci\u00f3n<br \/>\n\u00abLos cristianos, insertos en los m\u00e1s diversos contextos sociales, miran al mundo con los mismos ojos con los que Jes\u00fas contemplaba la sociedad de su tiempo\u00bb (DGC 16). Jes\u00fas mira la realidad desde dentro de la humanidad y su historia, atento al proyecto salvador del Padre y con una actitud profundamente esperanzada. Sabemos, como creyentes, que en todo acontecer humano est\u00e1 la acci\u00f3n creadora del Padre, la presencia del pecado y la fuerza definitiva de la Pascua que lleva la realidad humana a la \u00abplenitud escatol\u00f3gica\u00bb.<\/p>\n<p>5.1. Algunos rasgos culturales que conviene subrayar:<\/p>\n<p>En nuestro mundo se valora la dignidad humana y los derechos humanos que de ella se derivan; al tiempo, se sigue conculcando la dignidad humana de la forma m\u00e1s abusiva en uno y otro lugar.<\/p>\n<p>Una cultura globalizada desde la ciencia y la t\u00e9cnica, la econom\u00ed\u00ada y los medios de comunicaci\u00f3n. En este contexto se revalorizan tambi\u00e9n las culturas aut\u00f3ctonas en lo que tienen de localismo.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n de pobreza y marginaci\u00f3n en la que vive una parte muy significativa de la humanidad, y con pocas posibilidades de salir de ella. En el modo de situarnos los creyentes ante esta realidad se juzga gran parte de la credibilidad del cristianismo entre nuestros contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>El reduccionismo que supone el intento de explicar al hombre y al mundo por s\u00ed\u00ad mismo. Esto confiere una peculiaridad a la consideraci\u00f3n religiosa y moral del ser humano, pues se da un \u00aboscurecimiento de la verdad ontol\u00f3gica de la persona humana&#8230; Se asiste as\u00ed\u00ad, en muchas partes, a un \u00abrelativismo \u00e9tico que quita a la convivencia civil cualquier punto seguro de referencia moral\u00bb (VS 101; cfr. EV 1920) (DGC 23).<\/p>\n<p>Entre los creyentes ha habido avances muy positivos en la forma de entender la experiencia de Dios Padre, la persona de Jes\u00fas, la vida eclesial y el compromiso social de la fe. En la pr\u00e1ctica, hay varios tipos de cristianos; los que viven al margen de la fe aunque se sigan sintiendo creyentes, los que viven en la religiosidad popular, los practicantes con la formaci\u00f3n religiosa recibida en la infancia, y los bautizados convertidos que viven la fe en comunidades encarnadas y comprometidas. Cada uno de estos grupos exige una forma distinta de evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Est\u00e1n apareciendo estudios en los que se habla de la \u00abmetamorfosis de lo sagrado\u00bb para referirse al cambio de horizonte de lo religioso y a la forma misma de creer, m\u00e1s subjetiva, inmanente y desinstitucionalizada. Este dato implica un replanteamiento de la forma de entenderse, situarse y actuar la Iglesia como tal.<\/p>\n<p>5.2. Afirmaciones b\u00e1sicas para la nueva evangelizaci\u00f3n<br \/>\nLa evangelizaci\u00f3n es quehacer de todos los cristianos y para todos los cristianos. \u00abLa Iglesia existe para evangelizar\u00bb (EN 14) y la evangelizaci\u00f3n tiene que ver con el proceso que engendra y desarrolla la fe a trav\u00e9s de varios momentos y aspectos unidos intr\u00ed\u00adnsecamente entre s\u00ed\u00ad: \u00abanunciad\u00bb, \u00abhaced disc\u00ed\u00adpulos y ense\u00f1ad\u00bb, \u00absed testigos\u00bb, \u00abbautizad\u00bb, \u00abhaced esto en memoria m\u00ed\u00ada\u00bb, \u00abamaos unos a otros\u00bb. Si este es el camino de la maduraci\u00f3n de la fe, la evangelizaci\u00f3n engloba tanto el anuncio a los no creyentes, la edificaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de las comunidades existentes, y el proceso catecumenal que siguen los que hacen la iniciaci\u00f3n cristiana o la retoman para renovarse interiormente. El mensaje de Jes\u00fas afecta a todos los niveles de la existencia humana: la respuesta de la fe como sentido de la vida, la conversi\u00f3n al Reino como estilo de vida y el compromiso sociopol\u00ed\u00adtico para cambiar la realidad de los m\u00e1s desfavorecidos de la humanidad.<\/p>\n<p>La evangelizaci\u00f3n contin\u00faa la obra de Jesucristo, \u00abel primer evangelizador\u00bb (EN 7). La persona de Jes\u00fas, su mensaje y su causa son las referencias del contenido de la evangelizaci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como de su pedagog\u00ed\u00ada. La evangelizaci\u00f3n consiste en realizar con palabras y obras la salvaci\u00f3n realizada en y por Jesucristo. Todos son invitados a acoger la \u00abbuena nueva\u00bb, pero no todos aceptan en su coraz\u00f3n el plan de salvaci\u00f3n del Padre revelado y comunicado en el Hijo por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. La misi\u00f3n fundamental de Jes\u00fas de Nazaret fue el anuncio y la realizaci\u00f3n del Reino de Dios; la Iglesia y las comunidades cristianas que la integran deben configurarse seg\u00fan las exigencias del Reino que se puede sintetizar en el esp\u00ed\u00adritu de las Bienaventuranzas y las virtudes teologales. Por este camino, el evangelizador y el evangelizado ir\u00e1n identific\u00e1ndose con Jesucristo para intentar pensar, sentir y actuar como El lo hizo hasta que \u00abDios sea todo en todos\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abLos pobres son evangelizados\u00bb. Debemos partir de dos constataciones: en el mundo actual hay muchos pobres porque han sido empobrecidos por poderes y estructuras; y el Hijo de Dios se hizo pobre y se dirigi\u00f3 preferencialmente a los peque\u00f1os, excluidos, enfermos y pecadores. En la historia de salvaci\u00f3n los pobres tienen significativa relaci\u00f3n con Dios, porque el Dios trinitario quiere que todos los hombres sean sus hijos, iguales en dignidad y posibilidades. \u00abPor esta sola raz\u00f3n, los pobres merecen una atenci\u00f3n preferencial, cualquiera que sea la situaci\u00f3n moral o personal en que se encuentren. Hechos a imagen y semejanza de Dios para ser sus hijos, esta imagen est\u00e1 ensombrecida y a\u00fan escarnecida. Por eso Dios toma su defensa y los ama\u00bb (Puebla 1142).<\/p>\n<p>Jes\u00fas ha venido para evangelizar a los pobres; como dice Pablo VI en EN. Estas palabras tienen un gran alcance, pues la prueba de que ha llegado y est\u00e1 llegando el Mes\u00ed\u00adas y su Reino es que se anuncia la Buena Noticia a los pobres. Mt. 25, 3136 es una elocuente invitaci\u00f3n a no quedarse en qu\u00e9 del Reino, sino a intentar llegar a los c\u00f3mos que hacen real y concreta la fe verdadera. Cristo nos consigui\u00f3 la revelaci\u00f3n \u00aben pobreza y en persecuci\u00f3n\u00bb. (cfr. L.G. 8c), si \u00e9ste ha sido el camino de Cristo debe ser tambi\u00e9n el camino de la Iglesia evangelizadora. La preocupaci\u00f3n que los cristianos tenemos de evangelizar a \u00abtodo hombre y a todos los hombres\u00bb, se asegura de manera m\u00e1s plena si vemos la realidad y situamos nuestro coraz\u00f3n y nuestros pies en la \u00abmuchedumbre inmensa\u00bb de despojados que van \u00abcomo ovejas sin pastor\u00bb en la miseria m\u00e1s absoluta y la privaci\u00f3n de los derechos humanos m\u00e1s elementales. Cuando los pobres est\u00e1n en el coraz\u00f3n de la Iglesia \u00e9sta es m\u00e1s y mejor \u00absacramento de salvaci\u00f3n\u00bb para el mundo. El evangelizador es tambi\u00e9n evangelizado por el mensaje y la causa de Jes\u00fas, el evangelio de los pobres, que adquiere rostro en los pobres concretos y nos pide una respuesta audaz y prof\u00e9tica para que la fe cristiana sea m\u00e1s cre\u00ed\u00adble.<\/p>\n<p>De las comunidades cristianas y de la capacidad de crear comunidad depende la eficacia de la evangelizaci\u00f3n. En la sociedad actual se valoran m\u00e1s los hechos que las palabras. El talante evang\u00e9lico de las personas y de las comunidades es el requisito fundamental para que las palabras tengan resonancia y pueda ser posible el \u00abven y ver\u00e1s\u00bb. La evangelizaci\u00f3n tiene que ver directamente con la iniciaci\u00f3n cristiana, y \u00e9sta con la vida de la comunidad cristiana. La maduraci\u00f3n de la fe y el proceso de conversi\u00f3n se dan en el paso de una existencia despersonalizada a sentirse miembro activo del Pueblo de Dios, y a formar peque\u00f1as comunidades que trabajen por el Reino.<\/p>\n<p>En este intinerario de fe la comunidad que convoca, acompa\u00f1a y acoge es fundamental para que el proceso evangelizador desemboque en la formaci\u00f3n de peque\u00f1as comunidades que, en comuni\u00f3n y servicio, remueven y alienten la vida de las comunidades locales. El sentido comunitario de la fe debe llevar a un modo nuevo de entender el estilo de vida y de relaciones de aquellos que se sienten cristianos. Y desde aqu\u00ed\u00ad, las comunidades puedan ser alternativas de vida por los valores que encarnan y potencian, tales como el compartir, el discernimiento, la disponibilidad, la presencia en lugares necesitados, el modo de valorar los bienes y el tiempo, los proyectos que se sostienen, etc., etc. La fe est\u00e1 llamada a hacerse cultura, es decir, modo normal de entenderse, vivir y relacionarse.<\/p>\n<p>La evangelizaci\u00f3n tiene presente los retos sociales y la identidad cultural del pueblo. Como bien se\u00f1ala Casiano Florist\u00e1n una de las tentaciones frecuentes de la teolog\u00ed\u00ada es relacionarse y expresarse con los esquemas propios de la cultura acad\u00e9mica, es decir, la dominante. Cuando el pensamiento teol\u00f3gico se lleva a la pastoral y la catequesis, hacemos una teolog\u00ed\u00ada popularizada, pero no popular (C. FLORIST\u00ed\u0081N, Conceptos fundamentales de Pastoral, Evangelizaci\u00f3n, Cristiandad, 1983, 348-349; cfr. J. SOBRINO, \u00bfQu\u00e9 es evangelizar? MisAb (1985\/3); cfr. L. BOFF, La nueva evangelizaci\u00f3n. Perspectivas de los oprimidos, Sal Terrae, 1990). A esta peculiaridad cabr\u00ed\u00ada a\u00f1adir el hecho de que el contexto sociocultural actual es poco facilitador de la formulaci\u00f3n y expresi\u00f3n de la fe cristiana. Por lo mismo, la evangelizaci\u00f3n debe tener presente al mismo tiempo los retos sociales y la identidad cultural del pueblo, que como sustrato existencial m\u00e1s o menos solapado sigue estando presente, al menos, en las vivencias principales de lo humano. Este doble reto, que aunque va unido en la pr\u00e1ctica, no se puede confundir, supone estar atento a lo siguiente:<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de la realidad y la lectura de los signos de los tiempos est\u00e1n muy mediatizados por el lugar social en el que los te\u00f3logos, pastores, evangelizadores y educadores de la fe nos situamos, pues act\u00faa como precomprensi\u00f3n hermen\u00e9utica de la realidad social y de los datos de la fe. Una vez m\u00e1s, hay que escuchar la Palabra de Dios desde \u00ablos gritos de los m\u00e1s pobres\u00bb; ah\u00ed\u00ad seremos encontrados y convertidos por Dios que sale a nuestro encuentro y nos ayuda a mirar y actuar de otra manera.<\/p>\n<p>La vigilancia permanente para unir la constataci\u00f3n de las \u00absemillas del Verbo\u00bb que hay en nuestra cultura, la denuncia prof\u00e9tica de lo que nos enga\u00f1a y esclaviza, y la propuesta de caminos nuevos en clave de esperanza. El pueblo, es decir, la gente buena y sencilla tiene mucho que decir, por su propia competencia experiencial. \u00bfC\u00f3mo devolver al pueblo la palabra para que pronuncie su palabra? Sin duda alguna, la evangelizaci\u00f3n conecta con los n\u00facleos m\u00e1s profundos de la persona humana y con los centros de inter\u00e9s m\u00e1s humanizadores que los seres humanos llevamos dentro.<\/p>\n<p>El estudio de la evoluci\u00f3n del sentido de lo religioso en el hombre actual, pues tiene que ver con la misma concepci\u00f3n de lo trascendente y la importancia concedida a sus mediaciones en la vivencia de lo sagrado. Sin duda que se trata de una tarea en doble direcci\u00f3n: c\u00f3mo interpela esta nueva situaci\u00f3n religiosa a la reflexi\u00f3n teol\u00f3gicapastoral, y qu\u00e9 puede seguir aportando la fe cristiana al ser humano para que se entienda mejor a s\u00ed\u00ad mismo y d\u00e9 sentido a su vida. Quien comparte la existencia humana en todos sus niveles, desde dentro, puede hacer una propuesta significativa; los deseos profundos de los hombres y de las mujeres del final del milenio deben ser escuchados y enriquecidos con la propuesta cristiana.<\/p>\n<p>El valor de la subjetividad y de la solidaridad son fuertes y patentes; por lo mismo, la fe cristiana tiene que cuidar mucho la experiencia personal de Dios, la posici\u00f3n prof\u00e9tica frente a toda injusticia, y la fecunda relaci\u00f3n entre ambos aspectos.<\/p>\n<p>La cuidada integraci\u00f3n de todas las dimensiones de la evangelizaci\u00f3n. Pablo VI en EN habla de esta relaci\u00f3n e insiste en el equilibrio que las distintas dimensiones de la evangelizaci\u00f3n deben tener. Recordemos las dimensiones: la transmisi\u00f3n de la fe, la educaci\u00f3n de la misma, la vida testimonial de la comunidad cristiana, la celebraci\u00f3n de los sacramentos, y la transformaci\u00f3n de las realidades temporales. Todas las dimensiones son necesarias, cada una de ellas realiza, a su manera, lo que el conjunto de ellas pretenden, se implican y desarrollan al tiempo, se apoyan en el mensaje evang\u00e9lico y en la experiencia de los creyentes, se desarrollan de forma gradual, y deben enraizarse en la experiencia humana. El cuidado arm\u00f3nico de estas dimensiones ayudar\u00e1 a conseguir un perfil de creyente m\u00e1s maduro y s\u00f3lido, y sin las lagunas y contradicciones con las que nos encontramos en no pocos cristianos, incluso entre los que se consideran convertidos y formados. La tarea de evangelizaci\u00f3n es compleja y exige evangelizadores con s\u00ed\u00adntesis personal de fe.<\/p>\n<p>La corresponsabilidad de la labor evangelizadora. Si la evangelizaci\u00f3n define el ser y el hacer de la Iglesia, si la Iglesia existe para la evangelizaci\u00f3n, todos los bautizados estamos empe\u00f1ados en esta misi\u00f3n, servida desde carismas y ministerios distintos \u00abEl anuncio, la transmisi\u00f3n y la vivencia del Evangelio se realizan en el seno de una Iglesia particular o di\u00f3cesis&#8230;\u00bb En cada Iglesia particular \u00abse hace presente la Iglesia universal con todos sus elementos esenciales\u00bb (DGC 217). Este es el principio teol\u00f3gico b\u00e1sico que lleva a afirmar que toda la comunidad cristiana es responsable de la tarea de evangelizar; adem\u00e1s, la comunidad cristiana acoge tambi\u00e9n a aquellos que ha acompa\u00f1ado en el proceso de engendramiento y maduraci\u00f3n de la fe. No pocas comunidades parroquiales funcionan m\u00e1s con un talante de prestaci\u00f3n de servicios religiosos que de misi\u00f3n evangelizadora. Los sacerdotes siguen siendo los responsables de casi todo; y salir de esta situaci\u00f3n s\u00f3lo es posible si descubrimos y valoramos la vocaci\u00f3n y misi\u00f3n de los laicos, como tales y en asociaciones laicales, as\u00ed\u00ad como el car\u00e1cter secular de la Iglesia entera, llamada a ser sacramento del amor de Dios y de la salvaci\u00f3n del g\u00e9nero humano. Supone comunidades maduras, vivas y con el talante del Concilio Vaticano II. Estas comunidades son el \u00e1mbito adecuado para que se d\u00e9, en la pr\u00e1ctica, el reconocimineto de la igualdad de todos los cristianos y su participaci\u00f3n en la toma de decisiones en la comunidad desde el principio de la comuni\u00f3n org\u00e1nica.<\/p>\n<p>5.3. Aspectos concretos que hay que potenciar en la nueva evangelizaci\u00f3n<br \/>\nLas sugerencias que est\u00e1n a continuaci\u00f3n se centran en mediaciones que posibilitar\u00e1n el que la realidad que tenemos se acerque un poco m\u00e1s a los ideales propuestos.<\/p>\n<p>1.\u00c2\u00b0 Comunidades cristianas testigos del Resucitado, que han encontrado su lugar en la cultura actual y que son invitaci\u00f3n al seguimiento de Jesucristo. &#8211; Las actitudes que Jes\u00fas ense\u00f1a a los que le siguen y con los que hace la comunidad fundante son los siguientes: la primac\u00ed\u00ada de Dios y su justicia, el desprendimiento de los bienes materiales, la actitud de servicio al hermano, el perd\u00f3n misericordioso, la donaci\u00f3n gratuita de la vida, el asumir las cruces con confianza y esperanza, el anuncio de la Buena Noticia de que Dios es Padre y de que somos hermanos, y la opci\u00f3n preferencial por los m\u00e1s pobres. Cristo muerto y resucitado es la confirmaci\u00f3n definitiva de que el modo de vida de la comunidad apost\u00f3lica es m\u00e1s fuerte que la muerte, augura la felicidad y anticipa los bienes escatol\u00f3gicos. Esto da a las primeras comunidades creatividad en el Esp\u00ed\u00adritu, misi\u00f3n compartida y corresponsabilidad en los ministerios. El ideal comunitario sigue estando en los sumarios de los Hechos de los Ap\u00f3stoles. A nosotros nos toca seguir pregunt\u00e1ndonos: \u00bfc\u00f3mo un grupo de creyentes a trav\u00e9s del proceso evangelizador llega a ser una comunidad con estas caracter\u00ed\u00adsticas constitutivas?; \u00bfqu\u00e9 experiencias estructurales de la identidad cristiana tiene que vivir un grupo de catec\u00famenos para llegar a ser comunidad madura, encarnada y misionera?; y \u00bfc\u00f3mo hacer este proceso, con qu\u00e9 metodolog\u00ed\u00ada, qu\u00e9 catequistas requiere?<br \/>\nSi estas preguntas no se responden adecuadamente, es casi imposible la consecuci\u00f3n de las dem\u00e1s cosas que decimos de las comunidades cristianas: el di\u00e1logo con la cultura, la presencia cr\u00ed\u00adtica en la sociedad, la acci\u00f3n transformadora de lugares significativos, etc., etc. Evidentemente estos aspectos que acabamos de enumerar son constitutivos del proceso de formaci\u00f3n de la comunidad, as\u00ed\u00ad como la referencia de su presencia y acci\u00f3n, pero su descubrimiento y vivencia son fruto de un proceso, que se hace desde los interrogantes anteriores. Y no se trata de tener proyectos de catecumenados de j\u00f3venes y de adultos, sino de constatar en la pr\u00e1ctica cu\u00e1ntos grupos llegan al final del itinerario de fe, y a su vez, se constituyen en acompa\u00f1antes de otros grupos para hacer la experiencia del seguimiento de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>2.\u00c2\u00b0 La problem\u00e1tica de la convocatoria y la conversi\u00f3n inicial. &#8211; La evangelizaci\u00f3n da su fruto si aquellos a los que se dirige responden, es decir, est\u00e1n interesados en hacer la experiencia que se les propone, a pesar de las dudas, los miedos, y reticencias propias de lo desconocido. El proceso evangelizador en sus tres etapas ser\u00e1 recorrido en su totalidad por algunos de los que comenzaron el camino. En la convocatoria, que no es \u00fanicamente una serie de acciones, sino una etapa, nos jugamos las etapas siguientes. En la mayor parte de los sitios no es suficiente informar para que surja un peque\u00f1o grupo de personas dispuesto a iniciar la experiencia; cada vez m\u00e1s la convocatoria debe ser misionera: partir\u00e1 de la presencia significativa y de la invitaci\u00f3n personal a los familiares, amigos, compa\u00f1eros de trabajo, vecinos, etc. A este modo de situarnos y de confesar la fe seguimos estando poco acostumbrados; si no reaccionamos desde una fe militante y concientizadora, en un futuro pr\u00f3ximo veremos decrecer dr\u00e1sticamente el n\u00famero de creyentes en las celebraciones dominicales, por ejemplo.<\/p>\n<p>La evangelizaci\u00f3n de los j\u00f3venes y de los matrimonios j\u00f3venes es la tarea m\u00e1s prioritaria de todas las que se nos puedan presentar si miramos el futuro de la Iglesia. Tan importante como la convocatoria y la formaci\u00f3n de grupos que est\u00e9n dispuestos a plantearse lo que ofrece el Evangelio de Jes\u00fas, es el que los convocados lleguen a la experiencia de conversi\u00f3n inicial que posibilita el paso a la segunda etapa del proceso evangelizador, la etapa catecumenal. La primera etapa, la misionera, es tiempo de b\u00fasqueda del sentido de la vida y de los valores propios de la antropolog\u00ed\u00ada cristiana: la apertura a lo transcendente y la asunci\u00f3n de los l\u00ed\u00admites de la vida. Estos dos aspectos llevan a la pregunta religiosa entendida como invocaci\u00f3n, en confianza, a un Dios que puede salvar. Esta experiencia de encuentro posibilita la conversi\u00f3n inicial a Jesucristo que nos propone una existencia nueva y plena. Del proceso evangelizador en conjunto, la convocatoria y la conversi\u00f3n inicial sientan los cimientos de todo lo dem\u00e1s; por eso deben cuidarse de manera especial en la nueva evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3.\u00c2\u00b0 La centralidad de la \u00abiniciaci\u00f3n cristiana\u00bb en el proceso evangelizador. &#8211; \u00abDado que la \u00abmisi\u00f3n ad gentes\u00bb es el paradigma de toda acci\u00f3n misionera de la Iglesia, el catecumenado bautismal, a ella inherente es el modelo inspirador de su acci\u00f3n catequizadora\u00bb (DGC 90; cf. MPD 8; EN 44; ChL 61).<\/p>\n<p>El catecumenado bautismal nos recuerda continuamente la importancia de la \u00abfunci\u00f3n de iniciaci\u00f3n\u00bb en la vida de la Iglesia, la maternidad espiritual que se da en la educaci\u00f3n de la fe, la \u00ed\u00adndole pascual de toda la iniciaci\u00f3n (cfr. RICA 8) la importancia de la interculturaci\u00f3n en la evangelizaci\u00f3n y en el car\u00e1cter procensal de la maduraci\u00f3n de la fe. La evangelizaci\u00f3n busca la conversi\u00f3n a Jesucristo; el s\u00ed\u00ad a Jesucristo implica la entrega a Dios y el asentimiento a su autocomunicaci\u00f3n (cfr. DV 5). \u00abLa fe es encuentro personal con Jesucristo, es hacerse disc\u00ed\u00adpulo suyo. Esto exige el compromiso permanente de pensar como El y de vivir como El lo hizo. As\u00ed\u00ad, el creyente se une a la comunidad de disc\u00ed\u00adpulos y hace suya la fe en la Iglesia\u00bb. (DGC 53). La iniciaci\u00f3n cristiana si se realiza bien lleva a una fe que brota de lo profundo del coraz\u00f3n y afecta totalmente a la persona. El proceso de conversi\u00f3n radical seg\u00fan recoge el Directorio (DGC, 56) tiene los siguientes momentos: \u00abel inter\u00e9s por el Evangelio\u00bb, \u00abla conversi\u00f3n\u00bb, \u00abla profesi\u00f3n de la fe\u00bb y \u00abel camino hacia la perfecci\u00f3n\u00bb. Este camino tiene que hacerse ateni\u00e9ndose a las distintas situaciones socio religiosas de los catec\u00famenos. La acci\u00f3n catequ\u00e9tica es el aspecto m\u00e1s importante en la iniciaci\u00f3n cristiana; por eso la catequesis dentro del proceso evangelizador busca la profesi\u00f3n de la fe vivida, comprendida y comprometida (cf. CD 14).<\/p>\n<p>Dentro de la evangelizaci\u00f3n conviene distinguir adecuadamente sus etapas constitutivas, asegurar la adecuada conexi\u00f3n entre ellos y dar la importancia que tiene a la catequesis de iniciaci\u00f3n, cuyas caracter\u00ed\u00adsticas, muchas veces olvidadas o diluidas en acciones gen\u00e9ricas, son las siguientes: se trata de la formaci\u00f3n sistem\u00e1tica y org\u00e1nica, que afecta al hombre entero para que crea desde el \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, centrada en lo b\u00e1sico de la experiencia cristiana (certezas de fe y valores evang\u00e9licos) y que incorpore progresivamente a la comunidad cristiana para discernir y vivir en ella la vocaci\u00f3n a la que Dios llama a cada uno. La riqueza y complejidad de la evangelizaci\u00f3n no est\u00e1 re\u00f1ida con la precisa comprensi\u00f3n y definici\u00f3n de las etapas (misionera, catecumenal y pastoral) que constituye el proceso evangelizador.<\/p>\n<p>Estamos en un momento eclesial en el que todo es pastoral, y as\u00ed\u00ad no se valora la centralidad y la especificidad de la iniciaci\u00f3n cristiana, propia de la etapa catecumenal. Al proceder de este modo se olvida que la etapa misionera se encamina a la catequ\u00e9tica, y \u00e9sta es seguida por la pastoral de la comunidad cristiana. La solidez de la fe, la perseverancia de la misma, y la superaci\u00f3n de las dificultades del creyente en un mundo complejo y contradictorio depende b\u00e1sicamente de c\u00f3mo se haya hecho la iniciaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>En concreto, y por citar \u00fanicamente uno de los problemas importantes que seguimos teniendo: \u00bfqu\u00e9 pasa con los adolescentes y j\u00f3venes que a\u00f1o tras a\u00f1o se confirman y desaparecen de las comunidades parroquiales? Es claro que de su permanencia depende, en gran medida, el futuro de las comunidades parroquiales. Si esto sucede es que la iniciaci\u00f3n cristiana no se ha hecho bien, pues no ha terminado en una integraci\u00f3n m\u00ed\u00adnima y b\u00e1sica en la comunidad.<\/p>\n<p>4.\u00c2\u00b0 Renovar la pedagog\u00ed\u00ada evangelizadora seg\u00fan la pedagog\u00ed\u00ada divina. &#8211; A lo largo de la Historia de la Salvaci\u00f3n Dios se presenta como un padre entra\u00f1able, un maestro muy especial y un sabio que desde el amor, desde lo cotidiano y desde el coraz\u00f3n ayuda a crecer para que cada creyente y cada comunidad viva en fidelidad y disponibilidad (cfr. Dt. 8,5; Os. 11, 34; Pr. 3, 11-12). Jesucristo contin\u00faa esta pedagog\u00ed\u00ada, y a\u00f1ade \u00abla perfecci\u00f3n y la eficacia inherente a la novedad de su persona\u00bb (DGC 140). Y la Iglesia est\u00e1 llamada a ser en cada lugar y momento hist\u00f3rico \u00abmadre y maestra\u00bb de la fe (cfr. GE 3c). La finalidad de la acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia es llevar a la persona \u00abal estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo\u00bb (Ef. 4,13). \u00abQueriendo hablar a los hombres como a amigos, Dios manifiesta de modo particular su pedagog\u00ed\u00ada adaptando con sol\u00ed\u00adcita providencia su modo de hablar a nuestra condici\u00f3n terrena\u00bb (DGC 146). Este di\u00e1logo que Dios quiere entablar personalmente es la \u00abinspiraci\u00f3n y norma\u00bb de la pedagog\u00ed\u00ada de la fe; de ah\u00ed\u00ad el car\u00e1cter progresivo de la Revelaci\u00f3n y su adaptaci\u00f3n a la situaci\u00f3n cultural y personal de los destinatarios.<\/p>\n<p>Preocupaci\u00f3n constante del evangelizador debe ser la progresiva s\u00ed\u00adntesis entre la acogida del Dios revelado en Jes\u00fas y los contenidos propios del mensaje cristiano, as\u00ed\u00ad como el descubrimiento vivencial de las dimensiones de la fe: conocimiento, oraci\u00f3n, celebraci\u00f3n y compromiso. \u00abUna ley fundamental para toda la vida de la Iglesia: la fidelidad a Dios y al hombre, en una misma actitud de amor\u00bb (GT 55).<\/p>\n<p>En la sociedad en la que vivimos urge analizar los destinatarios y los contextos en los que se evangeliza; cada vez m\u00e1s necesitamos proyectos catequ\u00e9ticos especializados seg\u00fan: edades, contextos socioculturales, contextos socioreligiosos y \u00abescenarios\u00bb como hace, por ejemplo, el estudio de A. TORNOS y R. APARICIO, \u00bfQui\u00e9n es creyente en Espa\u00f1a hoy? En este estudio cada tipolog\u00ed\u00ada de creyente se estudia desde las conductas religiosas, los factores desencadenantes, la repercusi\u00f3n vital, las alternativas profanas y los bloqueos. Y cada grupo de esta tipolog\u00ed\u00ada requiere una respuesta distinta, aunque todas busquen la maduraci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>El catequista act\u00faa desde la doble fidelidad a Dios y a las personas concretas a las que se dirige; adem\u00e1s, sabe que lo que se trasmite no es suyo, lo ha recibido del mismo Jesucristo a trav\u00e9s de la tradici\u00f3n eclesial. Lo que anuncia como Buena Noticia no es posible si no se encuentra en comuni\u00f3n de vida con Aquel que es el origen y el contenido de su mensaje. Si la finalidad de la catequesis de iniciaci\u00f3n es llevar al hombre al encuentro con Dios, s\u00f3lo lo puede intentar el catequista desde ese mismo encuentro con Dios. Aqu\u00ed\u00ad reside la fuerza y garant\u00ed\u00ada de su misi\u00f3n, y no en los logros pastorales por muy eficaces que parezcan. La exigencia propia del proceso catecumenal no est\u00e1 re\u00f1ido con la sencillez de los creyentes y de las comunidades; la evangelizaci\u00f3n de la sociedad actual se hace mejor desde la actitud de servicio y la exclusi\u00f3n de toda superioridad, pero con la confianza gozosa del que desde su vida, se siente feliz en el seguimiento de Jes\u00fas, y desde ah\u00ed\u00ad se atreve a proponer el Evangelio.<\/p>\n<p>El sentido humanizador y liberador de la fe, tanto a nivel personal como social, es lo que puede interpelar m\u00e1s hondamente a nuestros coet\u00e1neos. Bueno ser\u00e1 terminar este apartado recordando las palabras de Pablo VI en EN al hablar del evangelizador al que le pide que tenga el amor de la madre, cuyas caracter\u00ed\u00adsticas son la incondicionalidad, la acogida, la ternura y la entrega hasta dar la vida, pensando m\u00e1s en los hijos que en ella misma. Este cari\u00f1o no est\u00e1 re\u00f1ido con la claridad del que tiene que corregir y amonestar, pero pensando siempre en el bien del otro, y haciendo que la persona sea siempre lo m\u00e1s importante. Lo que nos dice si la iniciaci\u00f3n cristiana est\u00e1 bien hecha y se ha llevado hasta el final son dos par\u00e1metros irrenunciables: la incorporaci\u00f3n de los catec\u00famenos a la comunidad cristiana como miembros activos, y el discernimiento de la vocaci\u00f3n personal a la que Dios llama a cada uno desde el Bautismo y la Confirmaci\u00f3n.<\/p>\n<p>5.\u00c2\u00b0 Evangelizar desde la religiosidad popular. &#8211; Partimos del hecho de que para muchos cristianos es la forma normal, y casi \u00fanica, de vivir la fe. En muchos casos, es la mejor plataforma para llegar a los bautizados alejados de la referencia eclesial. Por el car\u00e1cter afectivo, expresivo y est\u00e9tico que tiene la religiosidad popular el esquema propio del catecumenado queda invertido; lo primero en la religiosidad popular es la expresi\u00f3n, desde ah\u00ed\u00ad se da la acogida de la fe y, si se consigue por el trabajo pastoral, se puede llegar al anuncio de la fe que reeduque la religiosidad popular.<\/p>\n<p>Los obispos del sur de Espa\u00f1a en los documentos que tienen sobre la religiosidad popular dan pistas muy sugerentes; nos invitan a asumir, colmar y trascender las formas llenas de sentimiento que el pueblo tiene de manifestar su fe. Esta postura del magisterio es una invitaci\u00f3n a estar cercanos, a valorar desde dentro todo lo que tiene de positivo la religiosidad popular y a ayudar a estas personas a purificar y enriquecer su fe. El camino es largo y lento; los cambios se percibir\u00e1n m\u00e1s al final que al principio. Desde la cercan\u00ed\u00ada y la aceptaci\u00f3n se puede hacer el contraste y la cr\u00ed\u00adtica para que lo aut\u00e9ntico aparezca con m\u00e1s fuerza y nitidez. A su vez, tambi\u00e9n los pastores y evangelizadores debemos cuestionarnos sobre nuestra forma de vivir la fe, pues en muchos casos no ha conseguido empatizar ni enriquecer la religiosidad popular.<\/p>\n<p>Para que se pueda dar el di\u00e1logo que lleve a evangelizar la religiosidad popular desde la necesidad popular necesitamos: cambiar nuestra actitud de frialdad y, a veces, rechazo de estas manifestaciones, repensar seriamente c\u00f3mo dar al pueblo su propio protagonismo en estas propuestas, recuperar lo narrativo en la metodolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n de la fe, adaptar el proceso de maduraci\u00f3n de la fe a las caracter\u00ed\u00adsticas propias de la religiosidad popular, captar las vivencias de la gente sencilla que m\u00e1s tienen que ver con las experiencias fundamentales cristianas, profundizar en la relaci\u00f3n entre Cristo y Mar\u00ed\u00ada para asegurar el cristocentrismo y la comuni\u00f3n afectiva con la persona, el mensaje y las causas de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Como la religiosidad popular tiene que ver mucho con lo celebrativo, conviene repensar por qu\u00e9 nuestra liturgia, rica en contenido teol\u00f3gico, pero pobre en elementos simb\u00f3licos y afectivos, conectan tan poco con la religiosidad popular, pues una y otra caminan de forma paralela. En la pr\u00e1ctica, el desarrollo de procesos catecumenales con las minor\u00ed\u00adas que dirigen los grupos, hermandades, cofrad\u00ed\u00adas, etc., puede ser, a largo y corto plazo, lo que aporte resultados mejores y m\u00e1s s\u00f3lidos.<\/p>\n<p>6.\u00c2\u00b0 El problema de la interculturaci\u00f3n de la fe. &#8211; \u00abDe la catequesis, como de la evangelizaci\u00f3n en general, podemos decir que est\u00e1 llamada a llevar la fuerza del Evangelio al coraz\u00f3n de la cultura y de las culturas\u00bb (CT 53). EN del n\u00famero 30 al 35 insiste en que el anuncio del Reino que proclama la salvaci\u00f3n incluye un mensaje de liberaci\u00f3n para todos los que quedan marginados en la sociedad. La historia de la salvaci\u00f3n hace \u00abmemoria\u00bb de las obras realizadas por Dios en la historia, habla de un futuro en plenitud como don de Dios e ilumina el presente. En consecuencia, la inculturaci\u00f3n \u00abno es una nueva adaptaci\u00f3n externa que, para hacer m\u00e1s atrayente el mensaje cristiano, se limitase a cubrirlo de manera decorativa con un barniz superficial. Se trata, por el contrario, de la penetraci\u00f3n del Evangelio en los niveles m\u00e1s profundos de las personas y de los pueblos, afect\u00e1ndoles \u00abde una manera vital, en la profundidad y hasta las mismas ra\u00ed\u00adces\u00ed\u00ad de sus culturas\u00bb (DGC 109; cfr. EN 20, 63 y RM 52).<\/p>\n<p>El Concilio pide a las comunidades una labor de discernimiento para favorecer y asumir todos los elementos culturales compatibles con la fe; (cfr. LG 13) y a\u00f1ade que una adecuada interculturaci\u00f3n sana, eleva y perfecciona los criterios y valores discrepantes del estilo de vida del Evangelio (cfr. LG 17).<\/p>\n<p>Uno de los elementos m\u00e1s significativos donde se juega la interculturaci\u00f3n de la fe est\u00e1 en el lenguaje y los s\u00ed\u00admbolos, \u00ed\u00adntimamente relacionados con los valores y los dinamismos que expresan la existencia humana. Siempre estar\u00e1 presente el interrogante de fondo: \u00bfc\u00f3mo conjugar la inculturaci\u00f3n y la integridad del mensaje cristiano? La revelaci\u00f3n \u00abno est\u00e1 aislada de la vida, ni yuxtapuesta artificialmente a ella. Se refiere al sentido \u00faltimo de la existencia y la ilumina, ya para inspirarla ya para juzgarla, a la vez del Evangelio\u00bb (CT 22c; cfr. EN 29). Jes\u00fas de Nazaret vivi\u00f3 su condici\u00f3n humana en plenitud; por eso nosotros podemos vivir lo humano en El y como El; quien vive en comuni\u00f3n con Jesucristo hace la experiencia de la nueva humanidad. En consecuencia, se puede partir del Dios de Jes\u00fas para alcanzar el coraz\u00f3n del hombre, o se puede partir de las aspiraciones del coraz\u00f3n humano para llegar a Dios. Uno u otro camino depende de la condici\u00f3n de los destinatarios.<\/p>\n<p>\u00abLa inculturaci\u00f3n debe implicar a todo el pueblo de Dios, no s\u00f3lo a algunos expertos, ya que se sabe que el pueblo reflexiona sobre el genuino sentido de la fe que nunca conviene perder de vista. Esta inculturaci\u00f3n debe ser dirigida y estimulada, pero no forzada, para no suscitar reacciones negativas en los cristianos: debe ser expresi\u00f3n de la vida comunitaria, es decir, debe madurar en el seno de la comunidad y no ser fruto exclusivo de investigaciones eruditas\u00bb (RM 54). La relaci\u00f3n m\u00e9todo-contenido es fundamental en la evangelizaci\u00f3n, pues hay que evitar tanto la yuxtaposici\u00f3n como la idea ingenua de que el m\u00e9todo es neutro en la transmisi\u00f3n del mensaje, o que el contenido del mensaje es indiferente a cualquier m\u00e9todo. M\u00e1s a\u00fan, determinas formas de evangelizar pueden provocar un rechazo total desde la sensibilidad del hombre actual. \u00abEl m\u00e9todo inductivo no excluye, m\u00e1s bien exige el m\u00e9todo deductivo, que explica y describe los hechos procediendo desde sus causas. Pero la s\u00ed\u00adntesis deductiva tendr\u00e1 pleno valor s\u00f3lo cuando se ha hecho el proceso inductivo\u00bb (DGC 150).<\/p>\n<p>La iluminaci\u00f3n y la interpretaci\u00f3n de la vida a la luz de la fe supone la confianza profunda de la correlaci\u00f3n entre las expresiones fundamentales de la persona y el Evangelio; pero, al mismo tiempo, pide un m\u00e9todo y un lenguaje que ayude a conectar, explicitar y a asumir esta interacci\u00f3n. Veamos algunas orientaciones para el adecuado enfoque de la pedagog\u00ed\u00ada de la fe:<\/p>\n<p>El equilibrio en el uso de los medios de comunicaci\u00f3n social entre la imagen y la palabra.<\/p>\n<p>La determinaci\u00f3n de qu\u00e9 experiencias humanas son fundamentales para los destinatarios de la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La concreci\u00f3n de los lugares donde se gestan los cambios culturales y en qu\u00e9 direcci\u00f3n van estos cambios.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de los \u00e1mbitos humanos donde se generan estilos de vida: lo urbano, lo tur\u00ed\u00adstico, lo juvenil, las autopistas de la comunicaci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>Los llamados \u00abare\u00f3pagos modernos\u00bb (RM 37) porque en ellos se generan sensibilidades y compromisos a los que son especialmente sensibles nuestros contempor\u00e1neos: la ecolog\u00ed\u00ada, la paz, los derechos humanos, el compromiso a favor de las minor\u00ed\u00adas, la solidaridad con los excluidos, etc.<\/p>\n<p>Situaciones especialmente conflictivas, generadas por los problemas que estamos viviendo en los \u00faltimos a\u00f1os: los conflictos \u00e9tnicosreligiosos, las situaciones hist\u00f3ricas no resueltas adecuadamente, \u00ablos modelos de referencia dominante en unos pa\u00ed\u00adses profundamente influidos por la secularizaci\u00f3n masiva y, en otros, por una fuerte religiosidad\u00bb (DGC 212).<\/p>\n<p>Las culturas que existen en los diferentes lugares, y que a primera vista pueden parecer un todo homog\u00e9neo y no lo son: los grupos profesionales, el mundo obrero, las personas dedicadas a la investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica, los j\u00f3venes, los ambientes marginados, los discapacitados f\u00ed\u00adsicos o ps\u00ed\u00adquicos, los inmigrantes, las mujeres sin promoci\u00f3n social, etc.<\/p>\n<p>Todas estas particularidades, y otras m\u00e1s que se pudieran a\u00f1adir, piden experiencias nuevas, despu\u00e9s de un serio an\u00e1lisis de los datos, que abran el camino a proyectos de evangelizaci\u00f3n espec\u00ed\u00adficos, plurales y lo m\u00e1s adaptados a los destinatarios. En consecuencia, los materiales para las diferentes etapas de la evangelizaci\u00f3n y, sobre todo para la etapa misionera, deber\u00ed\u00adan ser mucho m\u00e1s abundantes, variados y espec\u00ed\u00adficos. Aqu\u00ed\u00ad tenemos una tarea pendiente y mucho trabajo por delante.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; BOFF, L. La nueva evangelizaci\u00f3n. Perspectiva de los oprimidos, Sal Terrae, 1990; CARDENAL DANNEELS, Evangelizar la Europa secularizada (Ponencia en IV Simposio de los Obispos de Europa): Ecclesia, 17 noviembre de 1986, 28-43; C.E.E., Impulsar una nueva evangelizaci\u00f3n (Plan de acci\u00f3n pastoral para el trienio, (1990-1993), Edice, Madrid 1990; CELAM, Nueva evangelizaci\u00f3n. Promoci\u00f3n humana. Cultura cristiana (Documento de trabajo) 1992; Congreso Evangelizaci\u00f3n y hombre de hoy, Edice, 1987; ESQUERDA J., Evangelizar hoy, Madrid 1987; GAYA S., La segunda evangelizaci\u00f3n de Europa en el pensamiento de luan Pablo II, PPC, Madrid 1990; INIESTA, A., Anunciar a jesucristo en la Espa\u00f1a de hoy, HOAC, 1987; GONZ\u00ed\u0081LEZ CARVAIAL, L., Evangelizar en un mundo postcristiano, Sal Terrae 1993; LASANTA, P. J., La nueva evangelizaci\u00f3n de Europa, Valencia 1991; MACASE, C., La espiritualidad de la nueva evangelizaci\u00f3n. Desaf\u00ed\u00ados y perspectivas, CRT, M\u00e9xico 1990; Obispos vascos y de Pamplona, La Iglesia comunidad evangelizadora, ldatz, San Sebasti\u00e1n 1989; PAGOLA, J. A., Acci\u00f3n pastoral para una nueva evangelizaci\u00f3n, Sal Terrae 1991; Roux, R. E., Nueva evangelizaci\u00f3n Eucarist\u00ed\u00ada y construcci\u00f3n comunitaria, Indo-American Press Service, Bogot\u00e1 1991; SALADO, D., Inculturaci\u00f3n y nueva evangelizaci\u00f3n, San Esteban 1991; SEBASTI\u00ed\u0081N, F., Nueva evangelizaci\u00f3n. Fe, cultura y pol\u00ed\u00adtica en Espa\u00f1a de hoy, Encuentro 1991; VALADIER, P., La Iglesia en proceso. Catolicismo y sociedad moderna, Sal Terrae 1990; VITORIA, F. J., La nueva evangelizaci\u00f3n de Europa: Iglesia Viva 159 (1992) 303-326; Revistas: Evangelizar Europa, \u00abServicio de documentaci\u00f3n\u00bb de Iglesia Viva n\u00c2\u00b0 33 (1992); Evangelizar en Espa\u00f1a hoy: Iglesia Viva n\u00c2\u00b0 51 (1974); La misi\u00f3n en Espa\u00f1a hoy: Pastoral Misionera n\u00c2\u00b0 174 (1991); Desaf\u00ed\u00ados al cristianismo al cambio de siglo: Iglesia Viva n\u00c2\u00b0 192 (1997)<br \/>\nJes\u00fas Sastre<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Expresi\u00f3n reciente en la terminolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica y pastoral, usada a menudo y de buen grado por Juan Pablo II para recordar la urgencia de la evangelizaci\u00f3n del mundo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>Con este t\u00e9rmino se tiende a subrayar, ante todo, la tarea perenne que incumbe a la Iglesia en la evangelizaci\u00f3n del mundo, de los pueblos y de las culturas. En la pluralidad de expresiones que se refieren a las diversas fases de la evangelizaci\u00f3n (preevangelizaci\u00f3n, reevangelizaci\u00f3n&#8230;), la expresi\u00f3n nueva evangelizaci\u00f3n subraya sobre todo la b\u00fasqueda de nuevas metodolog\u00ed\u00adas de intervenci\u00f3n que parten de la reflexi\u00f3n y del estudio y proceden hacia la predicaci\u00f3n y la catequesis, para alcanzar finalmente las formas concretas de testimonio, que sepan reproponer la vitalidad y la fuerza provocativa del Evangelio como fuente y respuesta a la pregunta sobre el sentido y la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sobre todo en el contexto occidental, marcado por fuertes contradicciones derivadas de formas de secularizaci\u00f3n y de secularismo, se entiende por nueva evangelizaci\u00f3n el descubrimiento de las matrices culturales comunes y de los valores \u00e9tico-sociales, que durante siglos han constituido la historia de poblaciones enteras y que encontraban en el Evangelio y en la cultura inspirada cristianamente su referencia de base. Finalmente, nueva evangelizaci\u00f3n hace pensar en la responsabilidad que tienen los creventes, en las diversas comunidades, de anunciar el Evangelio; se invita a los laicos, a los sacerdotes y a los pastores a redescubrir, en sus respectivos ministerios, la vocaci\u00f3n bautismal de sacerdotes, profetas y reyes en un mundo en continua transformaci\u00f3n, pero que requiere todav\u00ed\u00ada la presencia de signos que recuerden el valor y la exigencia insuperable de lo trascendente.<\/p>\n<p>R. Fisichella<\/p>\n<p>Bibl.: c. Florist\u00e1n, Nueva Evangelizaci\u00f3n, en CFC, 461-478; \u00ed\u008dd., Para comprender la evangelizaci\u00f3n, Verbo Divino, Estella 1993; Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola. Impulsar una nueva evangelizaci\u00f3n, Madrid 1991; B, Caballero, Bases de una nueva evangelizaci\u00f3n, San Pablo, Madrid 1993; F Sebasti\u00e1n, Nueva evangelizaci\u00f3n: cultura y pol\u00ed\u00adtica en la Espa\u00f1a de hoy, Ed, Encuentro, Madrid 1991 .<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Proyecto de la Iglesia universal: 1. Puntos de referencia del proyecto; 2. Algunas caracter\u00ed\u00adsticas de la nueva evangelizaci\u00f3n. II. Fines y objetivos de la nueva evangelizaci\u00f3n: 1. Los fines de la nueva evangelizaci\u00f3n; 2. Tres objetivos de la nueva evangelizaci\u00f3n. III. Generadora de una Iglesia rejuvenecida: 1. Tres objetivos y un fin de la autoevangelizaci\u00f3n; 2. Un nuevo sistema de relaciones con toda la humanidad; 3. Una Iglesia testimonial para que sea cre\u00ed\u00adble. IV. La nueva evangelizaci\u00f3n y el catecumenado.<\/p>\n<p>I. Proyecto de la Iglesia universal<br \/>\nA finales de 1985, Juan Pablo II propon\u00ed\u00ada un compromiso \u00abpara toda la Iglesia, a nivel c\u00f3smico, proyectada hacia una nueva evangelizaci\u00f3n misionera, seg\u00fan el impulso que le ha sido otorgado, ad intra y ad extra, por las consignas del Vaticano II, retomadas e irradiadas por el s\u00ed\u00adnodo de los obispos\u00bb1.<\/p>\n<p>1. PUNTOS DE REFERENCIA DEL PROYECTO. Teniendo en cuenta la proclamaci\u00f3n hecha por el Papa, la nueva evangelizaci\u00f3n queda enmarcada en un cuadro de cuatro referentes fundamentales.<\/p>\n<p>En primer lugar, pretende recuperar y actualizar la identidad m\u00e1s profunda de la Iglesia: su misi\u00f3n evangelizadora, al servicio del reino de Dios y de toda la humanidad, como ya hab\u00ed\u00ada destacado Pablo VI en la Evangelii nuntiandi (EN 14).<\/p>\n<p>En segundo lugar, la Iglesia misionera, en nuestra \u00e9poca, ha de asumir las orientaciones y las consignas dadas por el Vaticano II, en el que, como en un nuevo Pentecost\u00e9s, el Esp\u00ed\u00adritu ha hablado a su Iglesia (RH 3).<\/p>\n<p>En tercer lugar, la Iglesia de la nueva evangelizaci\u00f3n ha de tener una apertura c\u00f3smica, es decir, preocupada por \u00abtoda la familia humana con el conjunto universal de las realidades que esta vive\u00bb (GS 2). M\u00e1s a\u00fan, esta preocupaci\u00f3n ha de traducirse en un proceso de adaptaci\u00f3n al mundo actual (ES 37), al advertir que \u00abel g\u00e9nero humano se halla hoy en un per\u00ed\u00adodo nuevo de su historia, caracterizado por cambios profundos y acelerados, que progresivamente se extienden al universo entero&#8230; Tan esto es as\u00ed\u00ad, que se puede ya hablar de una metamorfosis social y cultural, que redunda tambi\u00e9n sobre la vida religiosa\u00bb (GS 4). \u00abDe esta manera somos testigos de que nace un nuevo humanismo, en el que el hombre queda definido principalmente por su responsabilidad hacia sus hermanos y ante la historia\u00bb (GS 55). La Iglesia evangelizadora, superando la tentaci\u00f3n del inmovilismo, ha de tomar conciencia de que Jesucristo \u00absale al encuentro del hombre de toda \u00e9poca y tambi\u00e9n de nuestra \u00e9poca\u00bb (RH 13), y que \u00abeste hombre (concreto e hist\u00f3rico) es el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misi\u00f3n, \u00e9l es el camino primero y fundamental de la Iglesia, camino trazado por Cristo mismo, v\u00ed\u00ada que inmutablemente conduce a trav\u00e9s del misterio de la encarnaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n\u00bb (RH 14-15). El antiguo adagio dec\u00ed\u00ada: \u00abLo que no se encarna no se redime\u00bb.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, estos tres grandes desaf\u00ed\u00ados conjuntados reclaman, tanto para la Iglesia universal como para las Iglesias particulares y para cada uno de los cristianos y de sus diversas agrupaciones, un proceso de autoevangelizaci\u00f3n o de evangelizaci\u00f3n interna. Es un proceso que implica simult\u00e1neamente un reencuentro con el Jes\u00fas evangelizador y una encarnaci\u00f3n en la humanidad de nuestra \u00e9poca. Por eso, Juan Pablo II lo califica tambi\u00e9n en diversas ocasiones con el nombre de nueva evangelizaci\u00f3n (ChL 34; RMi 33).<\/p>\n<p>2. ALGUNAS CARACTER\u00ed\u008dSTICAS DE LA NUEVA EVANGELIZACI\u00ed\u201cN. Situado el proyecto dentro de este gran cuadro de referencia, es \u00fatil destacar algunas de sus caracter\u00ed\u00adsticas m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p>a) Una evangelizaci\u00f3n nueva. En algunos ambientes ha desconcertado el calificativo nueva que se aplica a la evangelizaci\u00f3n en este proyecto, ya que el evangelio \u00abes el mismo ayer y hoy y lo ser\u00e1 por siempre\u00bb (Heb 13,8). Pero, tambi\u00e9n hay que recordar que Pablo, el gran misionero abierto a ambientes y situaciones marcadamente diferentes, por fidelidad al mismo evangelio, nos dec\u00ed\u00ada que se hizo \u00abtodo para todos, para salvarlos a todos\u00bb (lCor 9,19-23). Es especialmente significativa la adaptaci\u00f3n al mundo hel\u00e9nico que asume Pablo en su visita a Atenas (He 17,16-34).<\/p>\n<p>Por eso afirma la Conferencia de Puebla que situaciones nuevas que nacen de cambios socio-culturales requieren una nueva evangelizaci\u00f3n (Puebla 366; AG 6). No debemos olvidar que la expresi\u00f3n nueva evangelizaci\u00f3n fue acu\u00f1ada por las Iglesias de Am\u00e9rica latina, desencadenando el importante desaf\u00ed\u00ado evang\u00e9lico de la inculturaci\u00f3n de las Iglesias particulares y de la propia Iglesia universal, que les exige especialmente hoy la superaci\u00f3n de la tentaci\u00f3n del inmovilismo (ES 46) y del uniformismo. Como afirmaba Pablo VI, \u00abel Reino que anuncia el evangelio es vivido por hombres profundamente vinculados a una cultura, y la construcci\u00f3n del Reino no puede por menos de tomar los elementos de la cultura y de las culturas humanas\u00bb (EN 20), incluso reconociendo que la Iglesia misma ha recibido muchos beneficios de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del g\u00e9nero humano. La encarnaci\u00f3n exige un proceso m\u00faltiple y constante de inculturaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El proyecto tambi\u00e9n se califica de nueva evangelizaci\u00f3n por relaci\u00f3n al Vaticano II. Este tuvo como orientaci\u00f3n fundamental el aggiornamento de la Iglesia, impulsada por Juan XXIII, teniendo en cuenta los nuevos signos de los tiempos (ES 46). En el fondo subyac\u00ed\u00ada la necesidad de una superaci\u00f3n de la mentalidad y el modelo eclesiales de la larga \u00e9poca de cristiandad vivida en la Iglesia. Su objetivo era \u00ablimpiar y rejuvenecer el rostro de la Santa Iglesia&#8230; para infundir nuevo vigor espiritual en el cuerpo m\u00ed\u00adstico de Cristo, en cuanto sociedad visible, purific\u00e1ndolo de los defectos de muchos de sus miembros y estimul\u00e1ndolo a nuevas virtudes\u00bb (ES 39). Los documentos publicados por el Concilio fueron extraordinariamente renovadores e importantes y, como nos recuerda Juan Pablo II, en ellos se encuentran las consignas para una nueva evangelizaci\u00f3n de la Iglesia ad intra y ad extra. Pero los documentos exigen un largo y dif\u00ed\u00adcil camino de asimilaci\u00f3n y de aplicaci\u00f3n. Son importantes los pasos que se han ido dando durante estos a\u00f1os. Pero conforme se han concretado, en diferentes ambientes, con un sano sentido cr\u00ed\u00adtico, se ha cuestionado si estamos siendo fieles y consecuentes a las consignas y orientaciones del Vaticano II2. La pregunta es si estamos acertando con la nueva evangelizaci\u00f3n y con el camino que el esp\u00ed\u00adritu ha marcado a su Iglesia.<\/p>\n<p>Descendiendo a un plano m\u00e1s operativo, Juan Pablo II ha clarificado la novedad del proyecto afirmando que es necesaria \u00abuna evangelizaci\u00f3n nueva: nueva en su ardor, en sus m\u00e9todos, en su expresi\u00f3n\u00bb3. En la brevedad de esta formulaci\u00f3n recoge, sin duda, orientaciones que ya hab\u00ed\u00adan aparecido en documentos anteriores.<\/p>\n<p>El nuevo ardor ya hab\u00ed\u00ada sido especialmente desarrollado por Pablo VI al tratar del esp\u00ed\u00adritu de la evangelizaci\u00f3n que ha de animar interiormente a los cristianos de hoy (EN 74-80).<\/p>\n<p>Entre los nuevos m\u00e9todos destacan los siguientes. En primer lugar, como propon\u00ed\u00ada Juan XXIII en su discurso de apertura al Vaticano II, ante los errores y problemas actuales hay que tener en cuenta que \u00abCristo prefiere usar la medicina de la misericordia a la de la severidad\u00bb, especialmente caracter\u00ed\u00adstica de \u00e9pocas anteriores. Segundo, el m\u00e9todo del di\u00e1logo y del encuentro, tanto en el interior de la propia Iglesia como con todos los sectores de la humanidad, participando e impulsando el coloquio ecum\u00e9nico, panreligioso y con todos los hombres de buena voluntad (ES 54-108). Tercero, el m\u00e9todo de la colaboraci\u00f3n entre creyentes e increyentes, ya que todos los hombres debemos colaborar en la edificaci\u00f3n de este mundo, en el que vivimos en com\u00fan (GS 21), y en todos hemos de reconocer una misteriosa presencia del esp\u00ed\u00adritu salv\u00ed\u00adfico de Dios (RMi 28-29). Cuarto, el m\u00e9todo del amor y de la caridad con el que Dios se nos ha manifestado en Jesucristo para la salvaci\u00f3n del mundo y no para su condenaci\u00f3n. Es la hora de la caridad (ES 52).<\/p>\n<p>La nueva evangelizaci\u00f3n tambi\u00e9n postula un nuevo modo de expresar el mensaje evang\u00e9lico, que permita hacerlo comprensible para el hombre de hoy y de sus diferentes culturas. \u00abSe trata no s\u00f3lo de injertar la fe en las culturas, sino tambi\u00e9n de devolver la vida a un mundo descristianizado, cuya referencias cristianas son a menudo s\u00f3lo de orden cultural\u00bb4. Pablo VI subrayaba en esta expresi\u00f3n la importancia del testimonio, dado que \u00abel hombre contempor\u00e1neo escucha m\u00e1s a gusto a los que dan testimonio que a los que ense\u00f1an, o si escucha a los que ense\u00f1an es porque dan testimonio\u00bb (EN 41). Juan XXIII apuntaba la necesidad de traducir el evangelio a las categor\u00ed\u00adas y al lenguaje de nuestro mundo actual, recordando que \u00abuna cosa es la sustancia que contiene nuestra verdadera doctrina, y otra la manera como se expresa; y esto ha de tenerse muy en cuenta, con paciencia si fuere necesario, ateni\u00e9ndose a las normas y exigencias de un magisterio prevalentemente pastoral\u00bb.<\/p>\n<p>b) Un proyecto planetario, regional y complementario. El proyecto de la nueva evangelizaci\u00f3n surge como un proyecto org\u00e1nico de evangelizaci\u00f3n de toda la Iglesia cat\u00f3lica, aunque con marcadas coincidencias de proyectos similares surgidos en el \u00e1mbito ecum\u00e9nico, como el de la Evangelizaci\u00f3n de la paz, desarrollado en la Asamblea de Basilea, el a\u00f1o 1989.<\/p>\n<p>Pretende responder al acontecimiento de una humanidad unificada, densamente comunicada e interdependiente, en la que se desarrolla un nuevo humanismo transcultural, fuertemente marcado por una cultura del progreso y orientado por la Declaraci\u00f3n universal de derechos humanos, proclamada por la Asamblea general de las Naciones Unidas en 1948. Fundamentalmente, dicha declaraci\u00f3n fue recogida por Juan XXIII en su enc\u00ed\u00adclica Pacem in terris, y el compromiso por el progreso por Pablo VI en la Populorum progressio. Ante una humanidad unificada surge la necesidad de un proyecto evangelizador de toda la Iglesia cat\u00f3lica tambi\u00e9n unificado.<\/p>\n<p>Pero la unidad del proyecto no ha de conducirnos al uniformismo de otros tiempos, que marc\u00f3 una evangelizaci\u00f3n colonizadora, fuertemente condicionada por el etnocentrismo europeo. Hoy somos conscientes de que la unidad no se opone a la pluralidad, y de que la pluralidad humana, correctamente asumida y orientada, es fuente de paz y de progreso para todos. Consecuentemente, la nueva evangelizaci\u00f3n ha de regionalizarse y adaptarse a los diferentes continentes, culturas y situaciones. Es la preocupaci\u00f3n que se advierte en los diferentes s\u00ed\u00adnodos continentales que se vienen celebrando durante estos a\u00f1os, y a los que alud\u00ed\u00ada Juan Pablo II en la carta apost\u00f3lica Tertio millennio adveniente (TMA 38).<\/p>\n<p>La regionalizaci\u00f3n de los proyectos no puede desembocar en un desconocimiento y desconexi\u00f3n entre ellos, sino en una complementariedad, dada la interdependencia de la humanidad ubicada en la aldea com\u00fan de nuestro planeta. Los problemas de unos pueblos no son ajenos a las actitudes y modos de proceder de otros, como se denuncia en la Sollicitudo rei socialis (SRS 14-17). El Norte, por ejemplo, no s\u00f3lo tiene problemas internos de increencia cualificada, sino tambi\u00e9n de insolidaridad con relaci\u00f3n al Sur, cuestiones que han de ser asumidas por una evangelizaci\u00f3n integral y realista. Conscientes de esta realidad las Iglesias del Norte han de asumir en su testimonio el esp\u00ed\u00adritu de la pobreza (ES 49-51) y de la solidaridad efectiva (SRS 31).<\/p>\n<p>c) Opciones preferenciales de la nueva evangelizaci\u00f3n. Entre las caracter\u00ed\u00adsticas del proyecto destacan las que se han denominado sus opciones preferenciales. Entre ellas sobresalen tres: 1) los pobres o v\u00ed\u00adctimas de la sociedad; 2) los j\u00f3venes y, especialmente en zonas de plurisecular tradici\u00f3n cristiana; 3) los nuevos increyentes y alejados, que cada vez constituyen un sector m\u00e1s numeroso.<\/p>\n<p>&#8211; Los pobres, principalmente a partir de Le\u00f3n XIII, han irrumpido en la conciencia de la Iglesia como un colectivo cultural e hist\u00f3rico, v\u00ed\u00adctima de una historia de injusticias y protagonista de otra historia de liberaci\u00f3n, promotora de la instauraci\u00f3n de una sociedad justa y solidaria, bases necesarias para el florecimiento de la paz integral entre todos los hombres y todos los pueblos. Juan Pablo II afirmaba: \u00abLa Iglesia en virtud del compromiso evang\u00e9lico, se siente llamada a estar junto a estas multitudes pobres, a discernir la justicia de sus reclamaciones y ayudar a hacerlas realidad, sin perder de vista el bien de los grupos en funci\u00f3n del bien com\u00fan\u00bb (SRS 39). La Iglesia recupera que Jes\u00fas ha venido para traer una buena noticia a los pobres y liberar a los oprimidos (Lc 4,16-21), y que desde ellos abre el juicio a toda la humanidad (Mt 25,31-46). Pablo VI dir\u00e1 expresamente que la evangelizaci\u00f3n ha de integrar un mensaje de liberaci\u00f3n (EN 30-39).<\/p>\n<p>&#8211; Los j\u00f3venes constituyen el segundo sector preferencial de la nueva evangelizaci\u00f3n, dado que son el futuro de una Iglesia evangelizadora y han de ser los constructores de una nueva humanidad en la que adquiera carta de ciudadan\u00ed\u00ada la civilizaci\u00f3n del amor y de la paz (Puebla 1186; ChL 46).<\/p>\n<p>&#8211; En los pa\u00ed\u00adses de antigua tradici\u00f3n cristiana, principalmente durante la segunda mitad de este siglo, se ha ido incrementando el fen\u00f3meno de la increencia, la indiferencia religiosa y el abandono o alejamiento de las Iglesias. Ya en 1940 el abate Godin comenzaba a definir a Francia como un pa\u00ed\u00ads de misi\u00f3n, cualificaci\u00f3n que progresivamente se viene aplicando a todo el continente europeo. El tema fue especialmente estudiado en el VI simposio de las Conferencias episcopales de Europa, celebrado en 1985 y, dadas las caracter\u00ed\u00adsticas reaccionales de la nueva increencia frente a la Iglesia, seg\u00fan expresi\u00f3n del cardenal Daneels, le hac\u00ed\u00ada reconocer a Juan Pablo II que es \u00abel desaf\u00ed\u00ado m\u00e1s radical que la historia ha conocido en el cristianismo y en la Iglesia\u00bb5. Increencia y descristianizaci\u00f3n son realidades estrechamente ligadas en Europa y en las naciones de Am\u00e9rica del Norte. L\u00f3gicamente, en este contexto, la Iglesia asume una preferencial preocupaci\u00f3n ante los nuevos y originales increyentes, que simult\u00e1neamente la impulsa a una revisi\u00f3n de su propia realidad hist\u00f3rica y presente, y a proponer una nueva s\u00ed\u00adntesis creativa entre el evangelio y la cultura moderna (cf FR 92), para impulsar una reevangelizaci\u00f3n o segunda evangelizaci\u00f3n en ambientes en los que progresivamente va desapareciendo la fe en Jesucristo y en su cuerpo visible que es la Iglesia.<\/p>\n<p>d) Un proyecto abierto y creativo. Por \u00faltimo, podemos afirmar que la nueva evangelizaci\u00f3n, en el momento actual, es un proyecto que est\u00e1 iniciando su andadura con todas las dificultades y con toda la esperanza que esto significa. Abundan los documentos, pero faltan las experiencias suficientemente consolidadas. Barruntamos en el horizonte nuevos modelos de Iglesia misionera y evangelizadora, pero tenemos que emerger de los tradicionales modelos de la todav\u00ed\u00ada cercana \u00e9poca de cristiandad. Tenemos que mantener una radical fidelidad a Jesucristo y encarnarnos en la compleja cultura del hombre de nuestra \u00e9poca, llena de cuestionamientos y desaf\u00ed\u00ados in\u00e9ditos. Esto origina en la comunidad eclesial tensiones, problemas y dificultades, como ya sucedi\u00f3 en la \u00e9poca neotestamentaria cuando<br \/>\nPablo inicia una evangelizaci\u00f3n nueva entre los paganos (He 15).<\/p>\n<p>Es un momento en que es necesaria la audacia, la creatividad, pero bajo el impulso y el discernimiento del esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas. El discernimiento ha de realizarse en un clima de oraci\u00f3n y en un contexto de di\u00e1logo fraterno y corresponsable a nivel de toda la comunidad eclesial, confiadamente abierta a los nuevos signos de los tiempos, a trav\u00e9s de los cuales Dios misteriosamente nos sigue hablando a trav\u00e9s de la historia. Y no podemos olvidar que se hace camino al andar.<\/p>\n<p>II. Fines y objetivos de la nueva evangelizaci\u00f3n<br \/>\nAunque el proyecto de la nueva evangelizaci\u00f3n ha de multiplicarse en diferentes proyectos regionalizados, como vimos anteriormente, sin embargo, a trav\u00e9s de su g\u00e9nesis y de numerosos documentos, es f\u00e1cil destacar las grandes l\u00ed\u00adneas generales que lo configuran y articulan. L\u00f3gicamente, lo primero que hemos de esclarecer son sus fines y objetivos.<\/p>\n<p>1. LOS FINES DE LA NUEVA EVANGELIZACI\u00ed\u201cN. Con toda claridad Pablo VI manifestaba que la evangelizaci\u00f3n tiene como misi\u00f3n y finalidad, colaborando con el proyecto del Dios salvador, promover el reino de Dios, subrayando que \u00absolamente el Reino es absoluto y todo el resto es relativo\u00bb (EN 8).<\/p>\n<p>Apoy\u00e1ndonos en la Carta a los efesios, podemos afirmar que el reino de Dios, apoyado en la promesa de Dios, tiene dos grandes fines: 1) El definitivo es transhist\u00f3rico y comunitario: llevar la historia a su plenitud \u00abpor medio de Cristo&#8230;: recapitular en Cristo todas las cosas, las del cielo y las de la tierra\u00bb (Ef 1,3-10). Etapa definitiva, cuando el Dios Padre y amor de la familia humana \u00ablo ser\u00e1 todo en todas las cosas\u00bb (1Cor 15,28); 2) Pero dicho fin transhist\u00f3rico se encuentra conectado con otro fin que ha de promoverse en la historia: la paz entre todos los hombres, derribando los muros divisorios y la hostilidad entre las naciones, y promoviendo un humanismo nuevo que ya ha sido inicialmente inaugurado y promovido por Jesucristo (Ef 2,11-18), quien ha proclamado que ser\u00e1n \u00abdichosos los que trabajan por la paz, porque ellos ser\u00e1n llamados hijos de Dios\u00bb (Mt 5,9). Con relaci\u00f3n a este fin hist\u00f3rico, la nueva evangelizaci\u00f3n se ha distinguido por su compromiso con la promoci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n de la paz y del amor.<\/p>\n<p>Con una profundidad evang\u00e9lica y con una expresi\u00f3n adaptada al lenguaje y a las aspiraciones del hombre de hoy, la Asamblea ecum\u00e9nica de Basilea nos dec\u00ed\u00ada: \u00abEl t\u00e9rmino shalom tiene un significado mucho m\u00e1s rico que el que nosotros asociamos normalmente al t\u00e9rmino paz. Significa armon\u00ed\u00ada e integridad, como tambi\u00e9n salud y pleno desarrollo de la persona. Engloba todas las dimensiones de la vida: la dimensi\u00f3n personal y familiar, como tambi\u00e9n las dimensiones sociales, nacionales e internacionales. Es algo m\u00e1s que la seguridad puramente pol\u00ed\u00adtica, que nosotros denominamos corrientemente paz. El shalom es esta realidad divina que comprende la justicia, la paz, la integridad de la creaci\u00f3n y su interdependencia, que son los dones de Dios. Para el profeta Isa\u00ed\u00adas no existe paz digna de este nombre sin el derecho a la justicia; y la paz que reinar\u00e1 en el pueblo estar\u00e1 acompa\u00f1ada de regocijo y har\u00e1 florecer el desierto y la tierra \u00e1rida. As\u00ed\u00ad, pues, no es sorprendente que shalom sea el t\u00e9rmino por excelencia empleado para describir las promesas mesi\u00e1nicas\u00bb. Y a\u00f1ade el documento: \u00abEstas promesas han sido cumplidas por nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que ha establecido la nueva y eterna alianza de Dios con la humanidad. La nueva alianza es la iniciativa de Dios, pero presupone dos socios: Dios invita a los seres humanos a vivir en comuni\u00f3n con \u00e9l, y los unos con los otros. En su misericordia Dios nos convierte en sus socios y en sus colaboradores\u00bb6.<\/p>\n<p>Pero, con un sentido de realismo, ya Pablo VI se\u00f1alaba en una homil\u00ed\u00ada de 1964, posteriormente recogida por Juan Pablo II7, que para construir esa paz es necesario impulsar una civilizaci\u00f3n del amor. En efecto, s\u00f3lo hombres pac\u00ed\u00adficos podr\u00e1n promover y establecer dicha paz. Y s\u00f3lo hombres y mujeres que tengan como valor central de su cultura, sea cual sea, el amor, podr\u00e1n ser constructores de esa paz. Pablo VI no hablaba de cualquier amor, sino del que se ha revelado en Cristo (lJn 3,16-17). Amor y paz son los dos grandes valores centrales de la nueva civilizaci\u00f3n que la nueva evangelizaci\u00f3n pretende impulsar en toda la humanidad, es decir, la civilizaci\u00f3n del reino de Dios.<\/p>\n<p>2. TRES OBJETIVOS DE LA NUEVA EVANGELIZACI\u00ed\u201cN. En orden a la colaboraci\u00f3n cristiana con el Dios salvador para la realizaci\u00f3n de estos fines, Pablo VI destaca tres objetivos, permanentes para la misi\u00f3n evangelizadora, pero traducidos a nuestro lenguaje de hoy:<br \/>\na) Proclamaci\u00f3n y difusi\u00f3n del mensaje de Jes\u00fas. Pablo VI nos recuerda que \u00abno hay evangelizaci\u00f3n verdadera mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jes\u00fas de Nazaret, Hijo de Dios. La historia de la Iglesia, a partir del discurso de Pedro en la ma\u00f1ana de Pentecost\u00e9s, se entremezcla y confunde con la historia de este anuncio. En cada etapa de la historia humana, la Iglesia, impulsada continuamente por el deseo de evangelizar, no tiene m\u00e1s que una preocupaci\u00f3n: \u00bfA qui\u00e9n enviar para anunciar el misterio de Jes\u00fas? \u00bfEn qu\u00e9 lenguaje anunciar este misterio? \u00bfC\u00f3mo lograr que resuene y llegue a todos aquellos que lo deben escuchar?\u00bb (EN 22, 25-39). A veces nos olvidamos de que Dios ha dado a todos los hombres el derecho a conocer el mensaje y la sabidur\u00ed\u00ada del evangelio, y a los cristianos el deber de comunicarlo y transmitirlo (RMi 11).<br \/>\nEl anuncio del mensaje tiene dos finalidades: la formaci\u00f3n de nuevas comunidades evangelizadoras y la conversi\u00f3n de la humanidad a los valores evang\u00e9licos, aunque siempre respetando la libertad de todos los hombres y todos los pueblos.<\/p>\n<p>b) La evangelizaci\u00f3n de las culturas. El mismo Pablo VI destacaba que \u00ablo que importa es evangelizar la cultura y las culturas de los hombres, tomando siempre como punto de partida la persona y teniendo siempre presentes las relaciones de las personas entre s\u00ed\u00ad y con Dios. El Reino que anuncia el evangelio es vivido por hombres profundamente vinculados a una cultura, y la construcci\u00f3n del Reino no puede por menos de tomar los elementos de la cultura y de las culturas humanas. Independientes con respecto a las culturas, evangelio y evangelizaci\u00f3n no son necesariamente incompatibles con ellas, sino capaces de impregnarlas a todas sin someterse a ninguna\u00bb (EN 20; cf FR 70-71).<\/p>\n<p>Concretando m\u00e1s este objetivo, Juan Pablo II ha subrayado que \u00abla Iglesia, adem\u00e1s, sirve al Reino difundiendo en el mundo los valores evang\u00e9licos, que son expresi\u00f3n de ese Reino y ayudan a los hombres a acoger el designio de Dios. Es verdad, pues, que la realidad incipiente del Reino puede hallarse tambi\u00e9n fuera de los confines de la Iglesia, en la humanidad entera, siempre que esta viva los valores evang\u00e9licos y est\u00e9 abierta a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu que sopla donde y como quiere\u00bb (RMi 20).<\/p>\n<p>El objetivo de la evangelizaci\u00f3n de las culturas genera procesos de encuentro y de inculturaci\u00f3n, beneficiosos tanto para las comunidades humanas como para las espec\u00ed\u00adficamente cristianas. En los actuales documentos del magisterio se privilegian, entre otros, los valores evang\u00e9licos de la vida, la solidaridad, la justicia, la libertad, la verdad, la fraternidad y la paz.<\/p>\n<p>c) La promoci\u00f3n humana. La promoci\u00f3n de los valores evang\u00e9licos en todas las culturas ha de operativizarse en un impulso de promoci\u00f3n humana en todas sus dimensiones: \u00abEntre evangelizaci\u00f3n y promoci\u00f3n humana -desarrollo, liberaci\u00f3n- existen efectivamente lazos muy fuertes. En efecto, \u00bfc\u00f3mo proclamar el mandamiento nuevo sin promover, mediante la justicia y la paz, el verdadero, el aut\u00e9ntico crecimiento del hombre?&#8230; No es posible aceptar que la obra de evangelizaci\u00f3n pueda y deba olvidar las cuestiones extremadamente graves, tan agitadas hoy en d\u00ed\u00ada, que ata\u00f1en a la justicia, a la liberaci\u00f3n, al desarrollo y a la paz en el mundo. Si esto ocurriera, ser\u00ed\u00ada ignorar la doctrina del evangelio acerca del amor hacia el pr\u00f3jimo que sufre o padece necesidad\u00bb (EN 31).<\/p>\n<p>Progreso integral de toda la humanidad (PP 20-21) y liberaci\u00f3n de todos los oprimidos (EN 33-39) son dos compromisos testimoniales que la acci\u00f3n evangelizadora ha de asumir y promover en todos los ambientes. Juan Pablo II recuerda que existen muchos are\u00f3pagos del mundo moderno hacia los cuales debe orientarse la actividad misionera de la Iglesia: \u00abPor ejemplo, el compromiso por la paz, el desarrollo y la liberaci\u00f3n de los pueblos; los derechos del hombre y de los pueblos, sobre todo de las minor\u00ed\u00adas; la promoci\u00f3n de la mujer y del ni\u00f1o; la salvaguardia de la creaci\u00f3n, son otros tantos sectores que han de ser iluminados con la luz del evangelio\u00bb (RMi 37)8.<\/p>\n<p>III. Generadora de una Iglesia rejuvenecida<br \/>\nLa nueva evangelizaci\u00f3n ha de generar una Iglesia rejuvenecida. El sujeto hist\u00f3rico de la evangelizaci\u00f3n en nuestra \u00e9poca es, sin duda, la Iglesia de Cristo y las comunidades cristianas. As\u00ed\u00ad no resulta extra\u00f1o que, para asumir una evangelizaci\u00f3n nueva, el Papa nos recuerde que \u00abesta nueva evangelizaci\u00f3n -dirigida no s\u00f3lo a cada una de las personas, sino tambi\u00e9n a enteros grupos de poblaciones en sus m\u00e1s variadas situaciones, ambientes y culturas- est\u00e1 destinada a la formaci\u00f3n de comunidades eclesiales maduras, en las cuales la fe consiga liberar y realizar todo su originario significado de adhesi\u00f3n a la persona de Cristo y a su evangelio, de encuentro y de comuni\u00f3n sacramental con \u00e9l, de existencia vivida en la caridad y en el servicio\u00bb (ChL 34). La nueva evangelizaci\u00f3n ha de asumir primariamente un compromiso de evangelizaci\u00f3n interna de las Iglesias y comunidades cristianas.<\/p>\n<p>1. TRES OBJETIVOS Y UN FIN DE LA AUTOEVANGELIZACI\u00ed\u201cN. Pablo VI nos recordaba que \u00abla Iglesia siempre tiene necesidad de ser evangelizada, si quiere conservar su frescor, su impulso y su fuerza para anunciar el evangelio\u00bb. Y a\u00f1ad\u00ed\u00ada: \u00abEl concilio Vaticano II ha recordado y el s\u00ed\u00adnodo de 1974 ha vuelto a tocar insistentemente este tema de la Iglesia que se evangeliza, a trav\u00e9s de una conversi\u00f3n y una renovaci\u00f3n constantes, para evangelizar al mundo de manera cre\u00ed\u00adble\u00bb (EN 15).<\/p>\n<p>a) El fin de la autoevangelizaci\u00f3n: resurgir de la misi\u00f3n evangelizadora. En la Evangelii nuntiandi se recordaba con toda claridad que \u00abla tarea de la evangelizaci\u00f3n de todos los hombres constituye la misi\u00f3n esencial de toda la Iglesia; una tarea y misi\u00f3n que los cambios amplios y profundos de la sociedad actual hacen cada vez m\u00e1s urgentes. Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocaci\u00f3n propia de la Iglesia, su identidad m\u00e1s profunda. Ella existe para evangelizar\u00bb (EN 14).<\/p>\n<p>En otras \u00e9pocas se ha tendido a interpretar la misi\u00f3n evangelizadora como un carisma o ministerio especial de algunos cristianos, a desarrollar bien en comunidades cristianas decadentes, bien en los denominados pa\u00ed\u00adses de misi\u00f3n. El Vaticano II, superando esta comprensi\u00f3n restrictiva, recuperaba y subrayaba que todos los fieles cristianos, por raz\u00f3n de nuestro bautismo y confirmaci\u00f3n, tenemos la vocaci\u00f3n misionera de evangelizadores, que hemos de desarrollar tanto dentro de la Iglesia como con relaci\u00f3n a todo nuestro contexto circundante (LG 31, 33). Ser cristiano significa ser evangelizador, continuando la misi\u00f3n de Jesucristo, al que libremente hemos decidido seguir.<\/p>\n<p>El fin de la evangelizaci\u00f3n interna, hoy, es el renacimiento, en cada uno de los cristianos y en toda la Iglesia, de la vocaci\u00f3n misionera y evangelizadora al servicio del reino de Dios y de toda la humanidad. En orden a la promoci\u00f3n de este fin destacan tres objetivos: la conversi\u00f3n, la adaptaci\u00f3n inculturada y la promoci\u00f3n de una nueva mentalidad eclesial.<\/p>\n<p>b) La conversi\u00f3n interna. La conversi\u00f3n es la condici\u00f3n preliminar y la cuesti\u00f3n siempre actual para una radical renovaci\u00f3n de la Iglesia. Esta implica dos aspectos fundamentales. En primer lugar, una toma de conciencia y un reconocimiento de nuestros pecados hist\u00f3ricos (TMA 32-35) y un serio examen de conciencia sobre las responsabilidades que los cristianos tenemos en relaci\u00f3n a los males de nuestro tiempo, y de nuestra fidelidad a las orientaciones dadas por el Vaticano II (TMA 36). En segundo lugar, la conversi\u00f3n nos ha de conducir a un proceso en el que la fe consiga liberar y realizar todo su originario significado de adhesi\u00f3n a la persona de Cristo y a su evangelio (ChL 34), hasta que consciente y alegremente repitamos la palabra de san Pablo: \u00ab\u00c2\u00a1Ay de m\u00ed\u00ad si no evangelizare!\u00bb (1 Cor 9,16).<\/p>\n<p>c) La adaptaci\u00f3n inculturada. La evangelizaci\u00f3n interna de la Iglesia ha de conducirla tambi\u00e9n a una adaptaci\u00f3n a la nueva cultura y a la nueva sociedad en la que hoy nos toca vivir. La nueva evangelizaci\u00f3n nos recuerda\u2020\u00a2 que \u00abel Reino que anuncia el evangelio es vivido por hombres profundamente vinculados a una cultura, y la construcci\u00f3n del Reino no puede por menos de tomar los elementos de la cultura y de las culturas humanas\u00bb (EN 20; cf FR 71). \u00abLa vida cristiana debe no s\u00f3lo adaptarse a las formas de pensamiento y de conducta que el ambiente temporal le ofrece y le impone cuando sean compatibles con las exigencias esenciales de su programa religioso y moral, sino que debe procurar acercarse a \u00e9l, purificarlo, ennoblecerlo, vivificarlo, santificarlo. Es \u00e9sta otra tarea que impone a la Iglesia un perenne examen de vigilancia moral, que nuestro tiempo reclama con particular urgencia y con singular gravedad\u00bb (ES 37).<\/p>\n<p>Juan Pablo II cree que Dios abre a la Iglesia horizontes de una humanidad m\u00e1s preparada para la siembra evang\u00e9lica, en los que se afianzan en los pueblos los valores evang\u00e9licos que Jes\u00fas encarn\u00f3 en su vida: paz, justicia, fraternidad, dedicaci\u00f3n a los m\u00e1s necesitados (RMi 3). Y el Vaticano II reconoc\u00ed\u00ada con optimismo que \u00absomos testigos de que nace un nuevo humanismo, en el que el hombre queda definido fundamentalmente por su responsabilidad hacia sus hermanos y ante la historia\u00bb (GS 55).<\/p>\n<p>Es en esta nueva cultura, sin a\u00f1oranzas del pasado, donde la Iglesia ha de encarnarse e inculturarse. Aunque no ha de olvidar que en el interior de dicha nueva cultura se encuentran las culturas de la pobreza y de las v\u00ed\u00adctimas de nuestra sociedad, con las que especialmente ha de identificarse y sintonizar por motivos evang\u00e9licos.<\/p>\n<p>d) Una nueva mentalidad eclesial. Conversi\u00f3n y adaptaci\u00f3n han de ser factores generadores de una s\u00ed\u00adntesis, a la que podemos denominar como una nueva mentalidad eclesial, m\u00e1s acorde con el Jes\u00fas de los evangelios (DH 11) y con las caracter\u00ed\u00adsticas del nuevo humanismo emergente en nuestro mundo actual (GS 53-55). Esto implica el paso de una mentalidad de cristiandad, que ha prevalecido en la Iglesia durante el segundo milenio, a una mentalidad misionera e impulsora del derecho de la libertad religiosa (EN 39) y el respeto a la libertad de conciencia, de los hombres que honestamente buscan la verdad y el bien (GS 16).<\/p>\n<p>El Vaticano II ha orientado este cambio de mentalidad especialmente en tres documentos: Gaudium et spes, Ad gentes y Dignitatis humanae.<\/p>\n<p>2. UN NUEVO SISTEMA DE RELACIONES CON TODA LA HUMANIDAD. El cambio de mentalidad eclesial, por el que ya se encuentra marcado el proyecto de la nueva evangelizaci\u00f3n, determina un nuevo sistema de relaciones de los cristianos con todo el mundo exterior que los rodea.<\/p>\n<p>Se fundamenta en tres principios fundamentales. Primero, la Iglesia se siente solidaria del g\u00e9nero humano y de su historia (GS 1) y ofrece su sincera colaboraci\u00f3n para lograr la fraternidad universal (GS 2). Segundo, el Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 presente y operante en todo tiempo y lugar (RMi 28-29). Tercero, no impulsa a la Iglesia ninguna ambici\u00f3n terrena, sino el servir y no el ser servida, en fidelidad a Jesucristo (GS 3).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad la nueva evangelizaci\u00f3n orienta a la Iglesia ecum\u00e9nicamente en relaci\u00f3n con las Iglesias y comunidades cristianas separadas. La hace impulsora de un encuentro y un di\u00e1logo con todas las religiones existentes en la humanidad, promoviendo el esp\u00ed\u00adritu de As\u00ed\u00ads, seg\u00fan el testimonio y la expresi\u00f3n de Juan Pablo II. \u00abReconoce sinceramente que todos los hombres, creyentes y no creyentes, deben colaborar en la edificaci\u00f3n de este mundo, en el que viven en com\u00fan\u00bb (GS 21).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, y de una manera especial, la nueva evangelizaci\u00f3n recuerda que \u00abla Iglesia, en virtud de su compromiso evang\u00e9lico, se siente llamada a estar junto a estas multitudes pobres, a discernir la justicia de sus reclamaciones y ayudar a hacerlas realidad, sin perder de vista el bien de los grupos en funci\u00f3n del bien com\u00fan\u00bb (SRS 39).<\/p>\n<p>En este nuevo contexto se subraya que Cristo muri\u00f3 por todos y, consecuentemente, \u00abdebemos creer que el Esp\u00ed\u00adritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de s\u00f3lo Dios conocida, se asocien a este misterio pascual\u00bb (GS 22; LG 16), aunque sin olvidar nuestro deber de proclamar el evangelio a toda la humanidad (DH 14).<\/p>\n<p>3. UNA IGLESIA TESTIMONIAL PARA QUE SEA CRE\u00ed\u008dBLE. El testimonio interno de la propia comunidad cristiana es fundamental para evangelizar nuestro mundo de una manera cre\u00ed\u00adble (EN 15). As\u00ed\u00ad se indicaba ya en la Carta a los g\u00e1latas, cuando se propon\u00ed\u00ada un modelo de Iglesia donde se manifestaba el designio de Dios de reconciliaci\u00f3n de todos los pueblos entre s\u00ed\u00ad y con su Creador (G\u00e1l 3,1-13). As\u00ed\u00ad se mostraba que el proyecto del Dios de la paz no es una utop\u00ed\u00ada, sino una posibilidad real, si se asume el nuevo humanismo vivido por Cristo y que ha florecido en la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>La nueva evangelizaci\u00f3n tiene como uno de sus objetivos primordiales el promover un modelo de Iglesia y de comunidades eclesiales que, siendo absolutamente fiel al evangelio, responda a las aspiraciones m\u00e1s profundas y leg\u00ed\u00adtimas de nuestro mundo actual.<\/p>\n<p>a) De la fraternidad cristiana a la comuni\u00f3n eclesial. El Vaticano II, a partir de su interpretaci\u00f3n de la Iglesia como pueblo de Dios (LG 9-17), abr\u00ed\u00ada un camino privilegiado para poder vivirla e interpretarla en sinton\u00ed\u00ada con las categor\u00ed\u00adas culturales y sociales de nuestra \u00e9poca. Asumiendo la diversidad de sus miembros, tanto por razones socio-culturales como por los diferentes ministerios y carismas que el Esp\u00ed\u00adritu suscita en la comunidad, y sin olvidar las deficiencias y fallos de muchos de los creyentes, reconoce que, por raz\u00f3n de su bautismo, todos son iguales en su dignidad, todos est\u00e1n llamados a la santidad, todos participan del sacerdocio com\u00fan de Cristo, a todos corresponde la misi\u00f3n de la Iglesia, tanto en orden a la edificaci\u00f3n interna del cuerpo de Cristo como en el servicio evangelizador a toda la humanidad (LG 30-33). Es la descripci\u00f3n objetiva de la comunidad cristiana, acorde con las palabras de Jes\u00fas, afirmando que \u00abvosotros sois hermanos&#8230;, pues vuestro Padre es s\u00f3lo uno, el del cielo&#8230; El m\u00e1s grande de vosotros ser\u00e1 servidor vuestro\u00bb (Mt 23,8-12).<\/p>\n<p>Pero para que la realidad objetiva de la Iglesia pase a ser testimonio es necesario que la fraternidad se viva en comuni\u00f3n entre todos los hermanos, expresi\u00f3n constantemente mantenida despu\u00e9s del Concilio: comuni\u00f3n con el Dios salvador y comuni\u00f3n efectiva entre los hermanos, porque \u00aben esto conocer\u00e1n que sois mis disc\u00ed\u00adpulos, en que os am\u00e1is unos a otros\u00bb (Jn 13,35).<\/p>\n<p>Descendiendo a un lenguaje inteligible para nuestro mundo de hoy, la Conferencia latinoamericana de Puebla propon\u00ed\u00ada el siguiente modelo: \u00abCada comunidad eclesial deber\u00ed\u00ada esforzarse en constituir para el continente un ejemplo de convivencia donde logren aunarse la libertad y la solidaridad. Donde la autoridad se ejerza con el esp\u00ed\u00adritu del buen Pastor. Donde se viva una actitud diferente frente a la riqueza. Donde se ensayen formas de organizaci\u00f3n y estructuras de participaci\u00f3n, capaces de abrir camino hacia un tipo m\u00e1s humano de sociedad. Y sobre todo, donde inequ\u00ed\u00advocamente se manifieste que, sin una radical comuni\u00f3n con Dios en Jesucristo, cualquier otra forma de comuni\u00f3n puramente humana resulta a la postre incapaz de sustentarse y termina fatalmente volvi\u00e9ndose contra el mismo hombre\u00bb (Puebla 273).<\/p>\n<p>b) Expresi\u00f3n din\u00e1mica de la comuni\u00f3n eclesial. La comuni\u00f3n eclesial es una dimensi\u00f3n variable que puede oscilar desde el ideal presentado en los Hechos de los ap\u00f3stoles (2,42-47; 4,32-37), hasta la de aquellos que dicen \u00abJesucristo s\u00ed\u00ad, la Iglesia no\u00bb (RMi 47).<\/p>\n<p>Una responsabilidad especial en la promoci\u00f3n de la comuni\u00f3n eclesial corresponde a los que por su ministerio son reconocidos en la Iglesia como sucesores de los Ap\u00f3stoles. Es un ministerio que ha de desarrollarse al estilo del buen Pastor y del Jes\u00fas evangelizador, y abierto a las manifestaciones del Esp\u00ed\u00adritu que se encuentra presente en todos los cristianos para la edificaci\u00f3n de la comunidad.<\/p>\n<p>Esto nos abre a un punto importante, que es la clarificaci\u00f3n de las relaciones entre comuni\u00f3n y participaci\u00f3n. Con frecuencia se expresan como dos dimensiones yuxtapuestas, siendo as\u00ed\u00ad que se trata de dos variables dependientes que originan la f\u00f3rmula de comuni\u00f3n por participaci\u00f3n. La participaci\u00f3n responsable, libre y abierta de todos los miembros de la comunidad acrecienta los niveles de comuni\u00f3n. Y el crecimiento de una comuni\u00f3n fraternal y confiada abre nuevos cauces, expresiones y formas de participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La comuni\u00f3n tiene una concreci\u00f3n privilegiada en el surgimiento de la corresponsabilidad de todos los creyentes en orden al seguimiento de Cristo, a la edificaci\u00f3n de su Cuerpo eclesial, y a la misi\u00f3n evangelizadora que hemos de desarrollar en nuestro mundo actual. Dicha corresponsabilidad se hace consciente y operativa a trav\u00e9s del di\u00e1logo y la colaboraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pablo VI recordaba que en nuestro tiempo actual \u00abla Iglesia se hace coloquio\u00bb (ES 60). Juan Pablo II, consciente de la importancia de una nueva evangelizaci\u00f3n en la Iglesia (ES 106), y refiri\u00e9ndose particularmente a los j\u00f3venes, pide un di\u00e1logo rec\u00ed\u00adproco entre todos los miembros, que se ha de llevar a cabo con gran cordialidad, claridad y valent\u00ed\u00ada, y que \u00abfavorecer\u00e1 el encuentro y el intercambio entre generaciones, y ser\u00e1 fuente de riqueza y de juventud para la Iglesia y para la sociedad civil\u00bb (ChL 46).<\/p>\n<p>Es el di\u00e1logo el que originar\u00e1 la posibilidad de nuevas formas de colaboraci\u00f3n en la Iglesia, el que descubrir\u00e1 nuevos m\u00e9todos y nuevas expresiones, el que facilitar\u00e1 el encuentro de caminos a los problemas in\u00e9ditos que hoy la humanidad nos presenta, y el que nos har\u00e1 sentirnos a todos responsables de los diferentes proyectos de una evangelizaci\u00f3n nueva, que han de ser asumidos por todos. En dicho di\u00e1logo han de estar especialmente presentes los pobres y las v\u00ed\u00adctimas de nuestra sociedad y tambi\u00e9n los alejados que, \u00aba causa de sus prejuicios o de las culpas de los cristianos, no llegan a percibir la verdadera naturaleza de la Iglesia, misterio de fe y de amor\u00bb (RMi 47).<\/p>\n<p>La gran fuerza impulsora de esta nueva Iglesia ha de ser fundamentalmente la eucarist\u00ed\u00ada, \u00abfuente y cumbre de toda la vida cristiana\u00bb (LG 11). Redescubrir el mensaje y el impulso eucar\u00ed\u00adstico en las comunidades cristianas, como ya lo hab\u00ed\u00ada hecho Pablo a la Iglesia de Corinto (lCor 11,17-34). La eucarist\u00ed\u00ada, encuentro con Cristo, es la fuente del esp\u00ed\u00adritu de fraternidad, de caridad (ES 52), de pobreza (ES 49-51) y de misi\u00f3n (EN 74-80), necesario dentro de la propia Iglesia para emprender creativa y audazmente el camino de la nueva evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>IV. La nueva evangelizaci\u00f3n y el catecumenado<br \/>\nCatequesis y catecumenado siempre han sido una actividad fundamental de la Iglesia, bien para los nuevos conversos, bien para nuevas etapas fundamentales de los bautizados, de los confirmados y de los que desean iniciarse en el conocimiento y seguimiento de Jesucristo. Pero en cada \u00e9poca de la historia, la catequesis y el catecumenado, atendiendo a las circunstancias hist\u00f3ricas, sociales y de configuraci\u00f3n de la Iglesia, ha tenido una pedag\u00f3gica capacidad de adaptaci\u00f3n. Hoy la nueva evangelizaci\u00f3n exige una revisi\u00f3n y adaptaci\u00f3n nuevas, dado que nos encontramos con un nuevo modelo de Iglesia en el contexto de una nueva cultura y de una nueva sociedad a la que pertenecen y en la que se encuentran integrados los catec\u00famenos.<\/p>\n<p>La catequesis de hoy ha de concienciarse de que tiene como objetivo el iniciar a nuevos cristianos, conscientes de su vocaci\u00f3n evangelizadora y capaces de integrarse y promocionar el nuevo modelo de Iglesia que el Esp\u00ed\u00adritu ha suscitado en nuestro tiempo, con una actitud de servicio y de colaboraci\u00f3n con relaci\u00f3n a toda la familia humana, con la que se sientan fraternalmente unidos seg\u00fan el estilo inaugurado por el mismo Jesucristo.<\/p>\n<p>Se ha de promover entre los miembros del catecumenado la experiencia progresiva de la comuni\u00f3n solidaria con el Dios salvador y con los hermanos; de la participaci\u00f3n corresponsable y coloquial, y del encuentro evangelizador con el ambiente en el que viven y al que pertenecen, con una preocupaci\u00f3n preferencial por las v\u00ed\u00adctimas de su entorno. Un punto de referencia puede ser el catecumenado que desarroll\u00f3 Jes\u00fas con sus doce disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>Pero los catec\u00famenos necesitar\u00ed\u00adan tener como punto de referencia comunidades eclesiales que procuran vivir en el esp\u00ed\u00adritu y el estilo de la nueva evangelizaci\u00f3n. Tambi\u00e9n es v\u00e1lida para los catec\u00famenos la intuici\u00f3n de Pablo VI, que record\u00e1bamos anteriormente: \u00abEl hombre contempor\u00e1neo escucha m\u00e1s a gusto a los que dan testimonio que a los que ense\u00f1an, o si escuchan a los que ense\u00f1an es porque dan testimonio\u00bb (EN 41).<\/p>\n<p>NOTAS: 1. Ecclesia 2252 (1986) 27. &#8211; 2 J. MART\u00ed\u008dN VELASCO, La nueva evangelizaci\u00f3n. Ambig\u00fcedades de un proyecto necesario, Misi\u00f3n abierta 5 (1990) 87-97. &#8211; 3. Ecclesia 2119 (1983) 14-15. -4 CONSEJO PONTIFICIO DE LA CULTURA, Para una pastoral de la cultura, Ciudad del Vaticano (23 mayo 1999) 1. &#8211; 5. Ecclesia 2242 (1985) 1320. &#8211; 6. Ecclesia 2427 (1989) 829. &#8211; 7. O. LEWIS, Antropolog\u00ed\u00ada de la pobreza, Fondo de cultura econ\u00f3mica, Madrid 1985. &#8211; 8. En CONSEJO PONTIFICIO DE LA CULTURA, o.c., se citan como nuevos are\u00f3pagos la ecolog\u00ed\u00ada, la ciencia, la filosof\u00ed\u00ada, la bio\u00e9tica, la familia y la educaci\u00f3n, el arte y el tiempo libre y el mundo del descanso, del deporte, de los viajes y del turismo (nn. 11-18). Para ampliar el tema \u00abevangelizaci\u00f3n y cultura\u00bb puede ser \u00fatil ver los nn. 1-6.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Nueva evangelizaci\u00f3n, CELAM, Bogot\u00e1 1990; AA.VV., De nova evangelizatione, Seminarium, Roma 1991; BOFF L., La nueva evangelizaci\u00f3n. Perspectiva de los oprimidos, Sal Terrae, Santander 1990; GONZ\u00ed\u0081LEZ DORADO A., La buena noticia hoy, PPC, Madrid 1995; HORTELANO A., Nueva evangelizaci\u00f3n. Ofrecer la buena nueva al hombre de hoy, PS, Madrid 1991; JIMENEZ E., Moral eclesial. Teolog\u00ed\u00ada moral nueva en una Iglesia renovada, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1991; LASANTA P., La nueva evangelizaci\u00f3n de Europa, Edicep, Valencia 1991; LUNEAU R., El sue\u00f1o de Compostela, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1993; MART\u00ed\u008dN VELASCO J., El malestar religioso de nuestra cultura, San Pablo, Madrid 19984; SEBASTI\u00ed\u0081N F., La nueva evangelizaci\u00f3n, Encuentro, Madrid 1991; VALADIER P., L&#8217;Eglise en proc\u00e9.s, Callmann-Levy, Par\u00ed\u00ads 1987.<\/p>\n<p>Antonio Gonz\u00e1lez Dorado<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[263] Concepto que se ha ido divulgando a partir de la demanda de Juan Pablo II en su glosa sobre esta expresi\u00f3n en repetidas ocasiones. 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