{"id":12517,"date":"2016-02-05T08:31:38","date_gmt":"2016-02-05T13:31:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ortodoxa-doctrina\/"},"modified":"2016-02-05T08:31:38","modified_gmt":"2016-02-05T13:31:38","slug":"ortodoxa-doctrina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ortodoxa-doctrina\/","title":{"rendered":"ORTODOXA. DOCTRINA"},"content":{"rendered":"<p>[095]<\/p>\n<p>     Se denominan ortodoxas a las iglesias orientales que se alejaron de Roma por m\u00faltiples y complejas causas sociales, pol\u00ed\u00adticas y culturales. Se consideraron y se siguen considerando poseedoras de la verdad, (ortos- doxos, recta doctrina) y mantienen una postura de alejamiento de Roma y de su autoridad primacial, aunque en los primeros siglos todo Oriente reconoci\u00f3 el Primado romano.<\/p>\n<p>    La separaci\u00f3n se inici\u00f3 por motivos de jerarqu\u00ed\u00ada, no de doctrina. Es decir, la disensi\u00f3n se debi\u00f3 a la primac\u00ed\u00ada en la autoridad, que los Occidentales colocaban en el Obispo de Roma y los Orientales tend\u00ed\u00adan a formular de manera m\u00e1s colegial.<\/p>\n<p>    Pero tuvo pronto importantes efectos en lo relativo a la liturgia y a determinadas doctrinas secundarias, sobre todo a medida que la evoluci\u00f3n de los siglos abri\u00f3 mayores distancias en actitudes, pr\u00e1cticas cultuales y creencias.<\/p>\n<p>    1. Razones del cisma ortodoxo.<\/p>\n<p>    Fueron complejas. Un breve resumen de ellas puede ser el siguiente:<br \/>\n   &#8211; Desde el siglo IV, al separarse en el 324 los Imperios romanos de Oriente y Occidente, con sus respectivas cortes en Mil\u00e1n y Constantinopla (Bizancio, llamada Ciudad, polis, de Constantino), se incrementaron las desavenencias. Un pretexto fuerte estuvo en el no reconocimiento por Roma del canon 28 del Concilio de Calcedonia (451), que otorgaba el 2\u00c2\u00ba puesto en la cristiandad al Patriarca de Constantinopla.<\/p>\n<p>   &#8211; Se a\u00f1adieron otras connotaciones humanas de la autoridad de los Obispos de Roma, convertidos m\u00e1s tarde en se\u00f1ores temporales al aceptar las donaciones territoriales dadas por Pipino el Breve (768) y confirmadas por Carlomagno (25 de Diciembre del 800).<\/p>\n<p>   &#8211; La separaci\u00f3n se ahond\u00f3 cuando los mahometanos se hicieron due\u00f1o de casi todo el Oriente cristiano: Bagdad en 635, Jerusal\u00e9n en 638, Antioqu\u00ed\u00ada en 649, Armenia 650 y toda Persia en  torno al 650 a 660. Las cristiandades de Egipto, Palestina, Siria y Armenia sobrevivieron en aquellas duras condiciones y permanecieron bajo la dependencia espiritual con Constantinopla, que resisti\u00f3 las invasiones isl\u00e1micas hasta el siglo XV.<\/p>\n<p>   &#8211; En el Patriarcado de Focio (820-895) en Constantinopla, interrumpido por un destierro de diez a\u00f1os, fue cuando m\u00e1s se incrementaron las distancias afectivas e ideol\u00f3gicas entre Roma y Oriente. Focio fue excomulgado por Nicol\u00e1s I en el 863. El vigor de la Iglesia de Constantinopla, con todo, fue enorme en ese momento, pues se abri\u00f3 el cristianismo a las naciones eslavas del norte, a partir de acciones misioneras tan audaces como las de San Cirilo y San Metodio, que en 864 tradujeron las Escrituras y la liturgia al esloveno.<\/p>\n<p>  &#8211; La ruptura qued\u00f3 consumada con Miguel Cerulario, Patriarca de Constantinopla, que termin\u00f3 rompiendo con el Papa de Roma y formaliz\u00f3 una mutua excomuni\u00f3n que hab\u00ed\u00ada de durar hasta 1965. Se considera que los anatemas que fueron intercambiados en 1054 entre el Patriarca y los legados papales fueron la consolidaci\u00f3n del cisma, pues se mantuvieron por diez siglos.<\/p>\n<p>  &#8211; Por si quedaba alg\u00fan v\u00ed\u00adnculo afectivo por romper, los Cruzados incrementaron las distancias al apoderarse en 1204 de Constantinopla y saquear la ciudad y sus entornos. Se impuso un Reino y un Patriarca latinos, lo que soliviant\u00f3 al pueblo para los siglos posteriores.<\/p>\n<p>  &#8211; Las regiones de Europa Oriental se cristianizaron desde la Ortodoxia, como en el caso de los b\u00falgaros, un pueblo de origen turco, que la acogi\u00f3 en el 864. Desde el siglo IX las regiones serbias estuvieron  tambi\u00e9n influidas por la cultura de Constantinopla, hasta su independencia eclesi\u00e1stica en 1219.<\/p>\n<p>     Los rusos se adhirieron a la Ortodoxia en el 988 y permanecieron bajo Constantinopla. En 1589 se independiz\u00f3 el Patriarcado de Mosc\u00fa, hecho aceptado por el Patriarca Jerem\u00ed\u00adas II de Constantinopla. El Patriarcado moscovita se transform\u00f3 en centro de gran influencia y disput\u00f3 la supremac\u00ed\u00ada a Roma y a Bizancio; pero Mosc\u00fa casi nunca tuvo la influencia de los anteriores. En 1721 el zar Pedro el Grande aboli\u00f3 el patriarcado y la Iglesia fue gobernada por la administraci\u00f3n imperial. Restablecido en 1917, pero perseguido por el comunismo, no desapareci\u00f3. Al disgregarse la URSS en 1991 inici\u00f3 su restauraci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Las Iglesias ortodoxas en Europa del Este tuvieron trayectorias similares, hasta la transformaci\u00f3n del Este europeo a finales del siglo XX.<\/p>\n<p>    2. Afanes de reunificaci\u00f3n<br \/>\n    Los intentos de establecer v\u00ed\u00adnculos de comuni\u00f3n con la Iglesia Cat\u00f3lica han sido muy variados seg\u00fan las \u00e9pocas y las aficiones personales de los dirigentes religiosos de cada momento. A finales del per\u00ed\u00adodo medieval hubo varios intentos serios, siendo los m\u00e1s importantes los concilios ecum\u00e9nicos de Lyon, en 1274 y de Florencia, entre 1438 y 1439.<\/p>\n<p>    En general estos intentos fracasaron, como aconteci\u00f3 en varias ocasiones posteriores, por las aficiones autonomistas de Oriente y la total negativa a regresar al concepto de Primado romano que se respet\u00f3 hasta el siglo X.<\/p>\n<p>   &#8211; En 1453 se produjo la conquista de Constantinopla por los turcos otomanos. Las autoridades mahometanas reconocieron al Patriarca de aquella ciudad como representante, tanto religioso como pol\u00ed\u00adtico, de la poblaci\u00f3n cristiana. El Patriarca sigui\u00f3 manteniendo su primac\u00ed\u00ada honor\u00ed\u00adfica dentro de la Iglesia ortodoxa, pero en el siglo XIX acab\u00f3 su papel ecum\u00e9nico.<\/p>\n<p>    Al desintegrarse el imperio turco en 1833, surgieron una serie de iglesias aut\u00f3nomas: Rumania (1864), Bulgaria (1871) y Serbia (1879). Las Iglesias se organizan hoy en Patriarcados autoc\u00e9falos: Constantinopla, Antioqu\u00ed\u00ada, Alejandr\u00ed\u00ada, Jerusal\u00e9n, Sina\u00ed\u00ad, Rusia, Chipre, Grecia, Rumania, Servia, Bulgaria, Polonia, Rep\u00fablica Eslovaca y Georgia. Son aut\u00f3nomas Finlandia y Creta. Y tienen situaciones especiales los grupos ortodoxos de Norteam\u00e9rica, Jap\u00f3n, Francia, Europa, Albania, Macedonia, Etiop\u00ed\u00ada, Armenia y Siria.<\/p>\n<p>    Semejante disgregaci\u00f3n hace dif\u00ed\u00adcil el entendimiento interno y, desde luego, los intentos ecum\u00e9nicos de establecer relaciones de fraternidad con las otras confesiones cristianas.<\/p>\n<p>    3. Ejes doctrinales ortodoxos<br \/>\n    La iglesia ortodoxa se rige doctrinalmente por sus textos lit\u00fargicos y las decisiones doctrinales de los primeros concilios.<\/p>\n<p>    Sostiene con firmeza que ostenta la fe aut\u00e9ntica y original del cristianismo, fe que comparti\u00f3 con la Iglesia occidental durante el primer milenio de la era cristiana.<\/p>\n<p>    S\u00f3lo reconoce la autoridad de los Concilios ecum\u00e9nicos en los que ambas iglesias tuvieron representaci\u00f3n unicolegial. Estos concilios fueron los de Nicea I (325), Constantinopla I (381), Efeso (431), Calcedonia (451), Constantinopla II (553), Constantinopla III (680) y Nicea II (787).<\/p>\n<p>    Manifiesta gran inter\u00e9s en mantener la tradici\u00f3n. Se cuidan de manera especial los actos de culto y se mantiene el sentido de identidad y continuidad de cada comunidad local. Se considera la asistencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo, cuya gracia se recibe en Pentecost\u00e9s, como fuente de unidad y ortodoxia. Por eso se multiplican las invocaciones para que ilumine a las jerarqu\u00ed\u00adas locales y a la comunidad entera, depositaria de la verdad y responsable de su proclamaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Consagrados por sus iguales y ocupando el lugar de Cristo en la Eucarist\u00ed\u00ada, momento en el que se re\u00fane la Iglesia, los Obispos son los guardianes y testigos de la tradici\u00f3n y del mensaje entregado por Cristo. La Iglesia ortodoxa siempre se ha considerado a s\u00ed\u00ad misma como poseedora de la verdad, lo cual genera cierta actitud intransigente en sus jerarqu\u00ed\u00adas. Sin embargo, a trav\u00e9s de los siglos, los ortodoxos han ido adoptando diferentes posturas con respecto a otras iglesias.<\/p>\n<p>    En ciertas \u00e1reas de confrontaci\u00f3n con los grupos de Occidente, como en las islas griegas o en Ucrania, las autoridades combatieron el activo proselitismo occidental, sobre todo en el siglo XVII, declarando inv\u00e1lidos sus sacramentos administrados por cat\u00f3licos. En algunos ambientes, como en Grecia y en las naciones balc\u00e1nicas, se mantiene airada oposici\u00f3n a Roma, a la que se mira con recelo persistente y rivalidad manifiesta.<\/p>\n<p>    Las doctrinas m\u00e1s compartidas de la Ortodoxia son las siguientes:<\/p>\n<p>    3.1. Esp\u00ed\u00adritu Santo<br \/>\n    Se mantiene con rigidez la idea de la procedencia \u00fanica del Esp\u00ed\u00adritu Santo con respecto al Padre. Se niega, m\u00e1s por reacci\u00f3n anticat\u00f3lica que por persuasi\u00f3n teol\u00f3gica y fundamentaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, que tambi\u00e9n procede del Hijo.<\/p>\n<p>     El origen de la disensi\u00f3n viene de antiguo. En el siglo VII en las cristiandades de Occidente se extiende la costumbre de a\u00f1adir el t\u00e9rmino \u00abfilioque\u00bb, (y tambi\u00e9n del Hijo) en el Credo de los Ap\u00f3stoles y en el de Nicea, usado en las ceremonias lit\u00fargicas.<\/p>\n<p>    Surgida la expresi\u00f3n en el reino visigodo de Espa\u00f1a, se extendi\u00f3 a los francos, aunque fue al principio rechazada por los papas. Se hizo usual bajo Carlomagno (coronado emperador en el 800) y con sus sucesores. Luego tambi\u00e9n fue aceptada en Roma (hacia el a\u00f1o 1014).<\/p>\n<p>    La Iglesia oriental consider\u00f3 her\u00e9tica esta afirmaci\u00f3n. El problema teol\u00f3gico, de hecho, es nimio, pues responde m\u00e1s bien a modos expresivos y a ex\u00e9gesis peculiares de los diversos textos evang\u00e9licos que aluden al env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu por el mismo Jes\u00fas. Pero se hizo cuesti\u00f3n candente, convirti\u00e9ndose en pretexto de disensiones hist\u00f3ricas que llegan hasta nuestros d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>    3.2. Cristo y Mar\u00ed\u00ada<br \/>\n    La figura de Cristo, su persona divina \u00fanica y su doble naturaleza humana y divina, fueron temas que se clarificaron en los concilios de Nicea (325) y Constantinopla (385). Pero tambi\u00e9n se hizo de la cristolog\u00ed\u00ada motivo de interpretaciones diversas, resaltando en Oriente la presencia m\u00ed\u00adstica de Cristo en la comunidad cristiana y ensalzando en Occidente m\u00e1s su mensaje salvador.<\/p>\n<p>    Propiamente las disensiones cristol\u00f3gicas no fueron nunca teol\u00f3gicas una vez que se rechazaron en los primeros concilios las ideas arrianas, monotelitas, monofisitas y otras y se explicit\u00f3 el dogma de la uni\u00f3n hipost\u00e1tica. Pero los afanes de originalidad de ambas iglesias hicieron en ocasiones de las ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblicas motivo de disentimiento social.<\/p>\n<p>    El desarrollo de la mariolog\u00ed\u00ada, o estudio de la Madre del Se\u00f1or, result\u00f3 tambi\u00e9n objeto de original interpretaci\u00f3n en el Oriente. De Oriente se recibi\u00f3 en Occidente el singular afecto y culto a la Madre del Se\u00f1or. Pero la Ortodoxia se declar\u00f3 desde la Edad Media opuesta al dogma de la Inmaculada Concepci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada, definido en la Iglesia Cat\u00f3lica el 8 de Diciembre de 1854 por P\u00ed\u00ado IX. En Oriente se afirma la existencia de su pecado original y la creencia de su perd\u00f3n en el mismo momento de la encarnaci\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p>    El culto mariano de la intercesi\u00f3n, de la mediaci\u00f3n y de la asunci\u00f3n celeste de Mar\u00ed\u00ada dio origen en Oriente a una bella iconograf\u00ed\u00ada, riqueza admirable que no ha sido suficiente para acercar afectos y pareceres   3.3. La otra vida<br \/>\n    En la Ortodoxia se valora especialmente el acto redentor de la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas, como causa de justificaci\u00f3n del hombre y del perd\u00f3n del pecado. Pero esa justificaci\u00f3n procede m\u00e1s de la benevolencia divina que de la conversi\u00f3n humana. Es decir, se resalta m\u00e1s la gracia que la penitencia. Por eso se valora menos las acciones del hombre y se conf\u00ed\u00ada m\u00e1s en la misericordia del cielo que hay que demandar con persistencia.<\/p>\n<p>    Se da singular importancia a la humildad ante la flaqueza del hombre. Se cultiva la esperanza como virtud incluso superior a la fe.<\/p>\n<p>    No se admite el purgatorio, por no tener sentido el tiempo de espera m\u00e1s all\u00e1 de esta vida. Con todo, diversos te\u00f3logos sospechan la existencia de un tiempo de catarsis (tercer estado), que va entre la muerte real y la llegada al cielo. 3.4. La Liturgia y la Pascua<br \/>\n    Una de las principales disensiones con Occidente procedi\u00f3 de la fecha de la celebraci\u00f3n de la Pascua, la gran fiesta del cristiano. En Oriente la Pascua se vincul\u00f3 al juda\u00ed\u00adsmo (plenilunio posterior al equinocio de primavera) y en Occidente se asoci\u00f3 a estudios menos tradicionales y m\u00e1s astron\u00f3micos. Los Orientales no aceptaron la reforma del Calendario gregoriano (rectificado por Gregorio XIII en 1582), que retras\u00f3 en 10 d\u00ed\u00adas el realizado en tiempos de Julio C\u00e9sar (58 a C). Eso hizo que las pascuas orientales sufrieran un desplazamiento hasta nuestros d\u00ed\u00adas en referencias a las cat\u00f3licas y de los otros grupos cristianos.<\/p>\n<p>    Las caracter\u00ed\u00adsticas del culto ortodoxo son su piedad, su vistosidad y sus resonancias m\u00ed\u00adsticas, tanto al celebrar la Eucarist\u00ed\u00ada como en los dem\u00e1s ritos sacramentales. Son bellos sus himnos, h\u00e1bilmente adaptados a los ciclos lit\u00fargicos: el navide\u00f1o, el pascual, el de Pentecost\u00e9s, que se celebra con singular solemnidad.<\/p>\n<p>    El rito eucar\u00ed\u00adstico se mantiene fiel a las tradiciones, pero ha ido variando en expresiones lit\u00fargicas seg\u00fan las diversas iglesias ortodoxas aut\u00f3nomas. El m\u00e1s extendido es el atribuido a san Juan Cris\u00f3stomo. Existen otras liturgias peculiares, como la creada por san Basilio de Cesarea, que se celebra 10 veces al a\u00f1o.<\/p>\n<p>    En la Ortodoxia se resalta el momento de la \u00abEpiclesis\u00bb (invocaci\u00f3n al Esp\u00ed\u00adritu Sto.) en la Eucarist\u00ed\u00ada, m\u00e1s que la Anamnesis (recuerdo de las palabras del Se\u00f1or). Se piensa que la presencia sacramental se realiza en ese momento de invocaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, a diferencia de Occidente que  lo centra en la \u00abconsagraci\u00f3n.\u00bb<br \/>\n    Desde antiguo la Eucarist\u00ed\u00ada se ha celebrado en Oriente con pan fermentado (pan normal), a diferencia de Occidente que celebr\u00f3 con los panes \u00e1cimos desde el siglo XII. Se administra bajo las dos especies. La lengua es la griega cl\u00e1sica en Atenas, pero se usa la de cada pa\u00ed\u00ads en la mayor parte de los ambientes no helenos.<\/p>\n<p>   3.5. Sacramentos y culto<br \/>\n    Los dem\u00e1s sacramentos revisten clara uniformidad, incluso en relaci\u00f3n a los ritos celebrados en la Iglesia cat\u00f3lica. La religi\u00f3n ortodoxa acepta los siete sacramentos tradicionales si vacilaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Se sigue administrando el Bautismo por \u00abinmersi\u00f3n\u00bb (por \u00abefusi\u00f3n\u00bb en Occidente y ocasionalmente por \u00abaspersi\u00f3n\u00bb)<\/p>\n<p>    La Confirmaci\u00f3n se asocia y administra unida al Bautismo desde los tiempos antiguos. La Penitencia se conserva como acto de remisi\u00f3n de los pecados, pero m\u00e1s con sentido medicinal que con car\u00e1cter estrictamente sacramental.<\/p>\n<p>    Las Ordenes sagradas del sacerdocio se asociaci\u00f3n a los ritos de imposici\u00f3n de manos y de unci\u00f3n con santos \u00f3leos. Se admite a los casados y a los viudos a la Ordenaci\u00f3n, pero se han intensificado los procesos de formaci\u00f3n y selecci\u00f3n vocacional de los candidatos. Sin embargo, los Obispos son elegidos entre los sacerdotes c\u00e9libes o viudos.<\/p>\n<p>    Y se mantiene la Unci\u00f3n de enfermos con la administraci\u00f3n del santo crisma consolador y fortalecedor del tr\u00e1nsito a la otra vida.<\/p>\n<p>    En alguna Iglesia se ha mantenido cierta vacilaci\u00f3n sacramental en otros ritos, como en el caso de la bendici\u00f3n del agua o de la tonsura mon\u00e1stica, incluso en los actos concomitantes a los enterramientos de difuntos. Pero no han sido estas creencias objeto de especiales controversias internas o externas.<\/p>\n<p>    3.6. Pr\u00e1cticas religiosas<br \/>\n    Las diversas devociones populares  han conservado en Oriente el agradable sabor de la tradici\u00f3n, con los ecos de la paz y de la vivencia comunitaria.<\/p>\n<p>    La liturgia ortodoxa se conserva llena de bendiciones, incensaci\u00f3n, iconograf\u00ed\u00adas vistosas, gestos de fraternidad como el pan y la sal. Se manifiesta el gusto por determinadas abluciones, luminarias y decoraciones florales, etc.<\/p>\n<p>    Especial resonancia han tenido los templos y los monasterios, desde que la sublime elegancia del templo constantinopolitano de la Santa Sof\u00ed\u00ada hiciera proclamar en 988 a los representantes del pr\u00ed\u00adncipe Vladimiro que era claramente la antesala del cielo.<\/p>\n<p>    La acci\u00f3n eficaz de la liturgia ortodoxa ha sido la fuerza de cohesi\u00f3n que ha unido al pueblo fiel a sus pastores a trav\u00e9s de los siglos de dominio musulm\u00e1n, incluso en los momentos m\u00e1s represivos del Imperio turco.<\/p>\n<p>    3.7. La primac\u00ed\u00ada de Roma<\/p>\n<p>    Si en los primeros diez siglos Constantinopla reconoci\u00f3 en Roma la sede del Primado, por ser su Obispo sucesor tradicional del Ap\u00f3stol Pedro, el tiempo amarg\u00f3 sentimientos y Roma se transform\u00f3 en piedra de esc\u00e1ndalo para las diversas Iglesias de la Ortodoxia.<\/p>\n<p>    La sola lectura de la prensa, por ejemplo cuando en Marzo del 2001 pis\u00f3 Atenas el Papa Juan Pablo II en \u00abvisita privada\u00bb, basta al comienzo del tercer milenio cristiano para sentir el peso de 1000 a\u00f1os de antipat\u00ed\u00ada, de disensi\u00f3n religiosa y de mitos artificialmente construidos. Por eso el Primado de Roma es rechazado por los grupos ortodoxos contundentemente.<\/p>\n<p>    A pesar de los aires de pluralismo y tolerancia de una sociedad vuelta social y pol\u00ed\u00adticamente hacia Europa, el distanciamiento con el Occidente cat\u00f3lico es intenso. No se niegan las evidencias de la Historia primitiva en los que se refiere al \u00abprimado honor\u00ed\u00adfico\u00bb, pero se mira la pretensi\u00f3n de Roma como un desaf\u00ed\u00ado arrogante al Oriente, en donde naci\u00f3 la Iglesia cristiana, y como atentado a la conciencia obsesiva de ser la Ortodoxia la \u00fanica depositaria de la verdad evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>    Reconocida por Oriente esa supremac\u00ed\u00ada romana en los primeros siglos, fue en el Concilio de Calcedonia el 451 en donde surgi\u00f3 la primera llamarada de enfrentamiento. Se determin\u00f3 en la Asamblea, a pesar de la consternaci\u00f3n de los delegados romanos y del desacuerdo del Papa Le\u00f3n, que la nueva Roma (Constantinopla) tendr\u00ed\u00ada en Oriente la misma primac\u00ed\u00ada que la antigua Roma en Occidente. Desde entonces las dos interpretaciones de la palabra primac\u00ed\u00ada, \u00abapost\u00f3lica\u00bb en Occidente y \u00abpragm\u00e1tica\u00bb en Oriente, coexistieron durante siglos, evitando unas veces las tensiones de un modo conciliatorio y estallando en otros momentos las rivalidades en forma de excomuniones.<\/p>\n<p>    3.8. Los iconos<br \/>\n    Tambi\u00e9n supusieron heridas persistentes entre las cristiandades de Oriente y las de Occidente la enconada y nefasta lucha a que dio origen el culto y veneraci\u00f3n de las im\u00e1genes religiosas.<\/p>\n<p>    Desde la prohibici\u00f3n de su empleo por Le\u00f3n III el Is\u00e1urico en 726, hasta la restauraci\u00f3n de la autorizaci\u00f3n en 843 por la Emperatriz Teodosia, los iconoclastas se acogieron a la prohibici\u00f3n del Antiguo Testamento de adorar im\u00e1genes grabadas y rechazaron los iconos como \u00ed\u00addolos.<\/p>\n<p>    Por otro lado, los te\u00f3logos ortodoxos basaron sus argumentos en la espec\u00ed\u00adfica doctrina de Cristo que se refiere a la encarnaci\u00f3n: en efecto, Dios es, en su esencia, invisible e indescriptible, pero cuando el hijo de Dios se hizo hombre, de forma voluntaria, asumi\u00f3 todas las caracter\u00ed\u00adsticas de la naturaleza creada, incluyendo el hecho de poder ser descrito con rasgos visibles.<\/p>\n<p>    El arte religioso del cristianismo ortodoxo termin\u00f3 imponi\u00e9ndose por sentido com\u00fan y fuerza est\u00e9tica al deseo de anulaci\u00f3n de las figuras sensoriales, actitud que no lograron superar por los mismos a\u00f1os los islamistas cor\u00e1nicos.<\/p>\n<p>    Superado el problema, la Ortodoxia desarroll\u00f3 el gusto afectivo y fantasioso de representaci\u00f3n figurativa de sus creencias y mitos. Incluso se dio cierta presencia m\u00ed\u00adstica a los personajes evocados, cosa inconcebible en Occidente, siempre m\u00e1s racional y pragm\u00e1tico. As\u00ed\u00ad creci\u00f3 una forma de confesi\u00f3n de fe a trav\u00e9s de la representaci\u00f3n pict\u00f3rica o escult\u00f3rica, sobre todo a base de mosaicos, bordados, decorados, grabados, etc. que encauzaron los gustos populares.<\/p>\n<p>    Entre las im\u00e1genes, las cristol\u00f3gicas tuvieron siempre una veneraci\u00f3n singular, como expresiones variables el gran misterio de la encarnaci\u00f3n de Dios. Considerando que la vida divina resplandece por medio de lo humano de Cristo, resucitado y glorioso, la funci\u00f3n del artista consiste en lograr comunicar el verdadero misterio de la fe cristiana a trav\u00e9s de lo sensible. Adem\u00e1s, puesto que los iconos representan a Cristo y a los santos, aportan una cercan\u00ed\u00ada misteriosa de la persona santa en representada, por lo que estas im\u00e1genes deben ser objeto de veneraci\u00f3n (proskynesis), concepto diferente del culto (latreia) que es dirigido s\u00f3lo a Dios.<\/p>\n<p>    El triunfo de esta concepci\u00f3n teol\u00f3gica sobre la iconoclastia, consigui\u00f3 que se expandiera much\u00ed\u00adsimo el uso de la iconograf\u00ed\u00ada dentro del mundo ortodoxo, y tambi\u00e9n signific\u00f3 una fuente de inspiraci\u00f3n para los artistas.<\/p>\n<p>   3.9. Monaquismo oriental<br \/>\n    El monaquismo constituy\u00f3 desde antiguo en la un rasgo singular en la Iglesia Oriental. Basta la visita al Monte Athos, al norte de Grecia, rep\u00fablica monacal de unos mil habitantes entre cenobitas y eremitas, y en donde no \u00aben donde jam\u00e1s entr\u00f3 una mujer aunque fuera princesa o emperatriz, para saber el peso social que ejerce el monacato.<\/p>\n<p>    La liturgia y, hasta cierto punto, el desarrollo art\u00ed\u00adstico ortodoxo est\u00e1n relacionados en forma directa con la historia del monaquismo.<\/p>\n<p>    Precisamente fue en el Oriente cristiano donde se inici\u00f3: Egipto, Palestina, Siria y Asia Menor. Con San Benito en Occidente se orden\u00f3 hacia una dimensi\u00f3n m\u00e1s laboral (Ora et labora). En Oriente conserv\u00f3 la dimensi\u00f3n contemplativa, lit\u00fargica y penitencial de los primeros tiempos.<\/p>\n<p>    Inmutables los tradicionales votos de castidad, obediencia y pobreza, adopt\u00f3 tambi\u00e9n variadas formas que van desde la disciplinada vida de los monasterios activos (como el de Stoudios, en Constantinopla) a la m\u00e1s asc\u00e9tica m\u00ed\u00adstica de los que siguen la corriente erem\u00ed\u00adtica como son las \u00abhesichiastas\u00bb (hesychia, en griego, quietud).<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[095] Se denominan ortodoxas a las iglesias orientales que se alejaron de Roma por m\u00faltiples y complejas causas sociales, pol\u00ed\u00adticas y culturales. 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