{"id":12553,"date":"2016-02-05T08:32:44","date_gmt":"2016-02-05T13:32:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ofertorio\/"},"modified":"2016-02-05T08:32:44","modified_gmt":"2016-02-05T13:32:44","slug":"ofertorio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ofertorio\/","title":{"rendered":"OFERTORIO"},"content":{"rendered":"<p>[423]<\/p>\n<p>    Ofrecimiento. Momento de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica en el que se ofrecen piadosamente las ofrendas de los fieles, en forma de dones y plegarias. Y luego la ofrenda lit\u00fargica del pan y del vino, que se van a convertir en cuerpo y sangre de Cristo.<\/p>\n<p>   (Ver Eucarist\u00ed\u00ada. Y ver Culto 1.1.1)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">(Offertorium)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El rito por el cual el pan y el vino se presentan (se ofrecen) a Dios antes de ser consagrados, y las oraciones y canto llano que lo acompa\u00f1an.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Historia<b>Texto en negrita<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea de esta santificaci\u00f3n preparatoria de la sustancia del sacrificio ofreci\u00e9ndola a Dios es muy antigua y constituye un elemento importante de toda liturgia Cristiana. En el per\u00edodo m\u00e1s antiguo no tenemos evidencia de nada excepto la presentaci\u00f3n del pan y el vino en tanto son requeridos, antes de la oraci\u00f3n de Consagraci\u00f3n. Justino M\u00e1rtir dice: \u201cEntonces se llevan pan y una copa de agua y vino al presidente de los hermanos\u201d (I Apol., lxv, cf, lxvii). Pero pronto la colocaci\u00f3n de la ofrenda en el altar fue acompa\u00f1ada por una s\u00faplica para que Dios aceptara estos regalos, los santificara, transform\u00e1ndolos en el Cuerpo y Sangre de su Hijo, y nos diera en retorno la gracia de la Comuni\u00f3n. La Liturgia de \u201cApost. Const.\u201d VIII, dice: \u201cLos di\u00e1conos traen las ofrendas al obispo en el altar\u2026 (xii, 3-4). Esta oraci\u00f3n silenciosa es indudablemente una oraci\u00f3n de Ofertorio. Pero una modificaci\u00f3n posterior en el Oriente ocasion\u00f3 una de las diferencias caracter\u00edsticas entre las liturgias Romana y Oriental. Todos los ritos Orientales (y los antiguos Galicanos) preparan la ofrenda antes de comenzar la Liturgia. Esta ceremonia (proscomidia) es especialmente esmerada en los ritos Bizantino y sus derivados. Tiene lugar en la mesa de creencia. El pan y el vino son dispuestos, divididos, incensados; y se dicen sobre ellos muchas oraciones implicando la idea de un ofertorio. Las ofrendas se dejan all\u00ed y son llevadas al altar en procesi\u00f3n solemne al comienzo de la Liturgia de los Fieles. Esto no deja espacio para otro ofertorio luego. Sin embargo, cuando se colocan en el altar se dicen oraciones por el celebrante y una letan\u00eda por el di\u00e1cono que repite la idea del ofertorio. Roma solo ha conservado la antigua costumbre de un ofertorio y de preparar las ofrendas cuando se desean al comienzo de la Misa de los Fieles. Originalmente en este momento el pueblo presentaba pan y vino que eran recibidos por los di\u00e1conos y colocados por ellos en el altar. Vestigios de la costumbre se mantienen en una Misa papal y en Mil\u00e1n. El oficio del vecchioni en la catedral de Mil\u00e1n, a menudo citado como una peculiaridad Ambrosiana, es en realidad una adici\u00f3n Romana que trastorna el orden del antiguo rito Milan\u00e9s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Originalmente las \u00fanicas oraciones del Ofertorio Romano eran las secretas. El Sacramentario Gregoriano contiene solamente la r\u00fabrica: \u201cdeinde offertorium, et dicitur oratio super oblata\u201d (P.L. LXXVIII, 25). La Oraci\u00f3n super oblata es la Secreta. Todas las antiguas secretas expresan claramente la idea de ofertorio. Eran dichas silenciosamente por el celebrante (de ah\u00ed su nombre) y as\u00ed no se introducen por el Oremus. Esto corresponde a la usanza m\u00e1s antigua mencionada en la \u201cApost. Const.\u201d; su raz\u00f3n es que mientras tanto el pueblo canta un salmo (el canto llano del Ofertorio). En la Edad Media, en tanto que la presentaci\u00f3n p\u00fablica de las ofrendas por el pueblo hab\u00eda desaparecido, parec\u00eda existir un vac\u00edo en este momento que fue llenado por nuestras oraciones de Ofertorio actuales (Thalhofer, op. Cit. abajo, II, 161). Por largo tiempo estas oraciones fueron consideradas una devoci\u00f3n privada del sacerdote, como la preparaci\u00f3n al pie del altar. Son una adici\u00f3n del Norte (posteriormente Galicana), no parte del antiguo Rito Romano, y al principio no estaban escritas en los misales. El Micrologo dice: \u201cEl orden Romano no se\u00f1ala oraci\u00f3n alguna despu\u00e9s del Ofertorio antes de la Secreta\u201d (cxi, P.L., CLI, 984). Menciona las oraciones posteriores al Ofertorio como un \u201corden Galicano\u201d y dice que las mismas ocurren \u201cno por alguna ley sino como una costumbre eclesi\u00e1stica\u201d. Las oraciones del Ofertorio medieval var\u00edan considerablemente. Fueron establecidas en Roma hacia el siglo catorce (Ordo Rom. XIV, 53, P.L. LXXVIII, 1165). Las actuales oraciones Romanas fueron compiladas a partir de varias fuentes, Galicanas o Moz\u00e1rabes. La oraci\u00f3n \u201cSuscipe sancte pater\u201d aparece en el libro de oraciones de Carlos el Calvo (875-877); \u201cDeus qui human\u00e6 substanti\u00e6\u201d es modificada a partir de una Colecta de Navidad en el Sacramentario Gregoriano (P.L., LXXVIII, 32): \u201cOfferimus tibi Domine\u201d y \u201cVeni santificator\u201d (fragmento de un viejo Epiklesis, Hoppe, \u201cDie Epiklesis\u201d, Schaffhausen, 1864, p. 272) son Moz\u00e1rabes (P.L. LXXXV, 112). Antes del Misal de P\u00edo V estas oraciones estaban a menudo precedidas por el t\u00edtulo \u201cCanon minor\u201d o \u201cSecretella\u201d (como amplificaciones de la Secreta). El Misal de P\u00edo V (1570) las imprimi\u00f3 en el Ordinario. Desde entonces las oraciones que conocemos forman parte de la Misa Romana. Las ideas expresadas en ellas son obvias. Solamente puede observarse que las dos expresiones: \u201chanc immaculatam hostiam\u201d y \u201ccalicem salutaris\u201d anticipan dram\u00e1ticamente el momento de la consagraci\u00f3n, como lo hace el Himno Quer\u00fabico Bizantino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras se hace el Ofertorio el pueblo (coro) canta un verso (el Ofertorio en el sentido de un texto para ser cantado) que forma parte del Propio de la Misa. Tal canto llano no es mencionado en \u201cApost. Const.\u201d, VIII, pero puede suponerse sin duda como la raz\u00f3n por la que el celebrante all\u00ed tambi\u00e9n ora silenciosamente. Esto es mencionado por San Agust\u00edn (Retract., II, xi, P.L. XXXII, 63). El Ofertorio fue una vez el salmo completo con una ant\u00edfona. Por la \u00e9poca del Antifonario Gregoriano el salmo hab\u00eda sido reducido a unos pocos versos solamente, que siempre se dan en ese libro (e.g., P.L., LXXVIII, 641). As\u00ed tambi\u00e9n el Segundo Ordo Romano: \u201cCanitur offertorium cum versibus\u201d (ib., 972). Durandus observa con desaprobaci\u00f3n que en su tiempo los versos del salmo se dejan fuera (Rationale, IV, 26). Ahora solamente se canta la ant\u00edfona, excepto en los requiem. Se toma del salterio, u otro libro de la Biblia, o a menudo es un texto no B\u00edblico. Se refiere en alguna forma a la fiesta o motivo de la Misa, nunca al ofrecimiento del pan y el vino. Solamente el requiem ha conservado un ofertorio m\u00e1s largo con un verso y la repetici\u00f3n de la \u00faltima parte de la ant\u00edfona (el texto es no B\u00edblico\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b> USO ACTUAL<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Misa Mayor, tan pronto como el celebrante ha entonado el Oremus seguido por ninguna oraci\u00f3n, el coro canta el Ofertorio. Cuando han terminado prosigue un intervalo hasta el Prefacio que puede (cuando el \u00f3rgano es permitido) llenarse por m\u00fasica del \u00f3rgano o en cualquier tiempo cantando alg\u00fan himno o canto llano aprobado. Entretanto, el celebrante dice primero el canto llano del Ofertorio. El corporal ha sido extendido sobre el altar durante el credo. El subdi\u00e1cono lleva el c\u00e1liz vac\u00edo y la patena con la hostia de la mesa de creencia al altar. El di\u00e1cono entrega la patena y la hostia al celebrante. El la toma y alz\u00e1ndola dice la oraci\u00f3n: \u201csuscipe sancte Pater\u201d. Al final hace un signo de la cruz con la patena sobre el altar y desliza la hostia desde \u00e9sta al corporal. Poco despu\u00e9s se da la patena al cuidado del subdi\u00e1cono hasta que se requiera nuevamente para la fracci\u00f3n. El di\u00e1cono vierte vino en el c\u00e1liz, el subdi\u00e1cono agua, que es primero bendecida por el celebrante con la forma: \u201cDeus qui human\u00e6 substanti\u00e6\u201d. El di\u00e1cono entrega el c\u00e1liz al celebrante, quien, alz\u00e1ndolo, dice la oraci\u00f3n: \u201cOfferimus tibi Domine\u201d. El di\u00e1cono tambi\u00e9n extiende su mano derecha sobre el pie del c\u00e1liz y dice esta oraci\u00f3n con el celebrante \u2013 un recordatorio de la antigua idea de que el c\u00e1liz est\u00e1 bajo su cuidado. El celebrante hace el signo de la cruz con el c\u00e1liz y lo coloca de pie detr\u00e1s de la hostia en el corporal. El di\u00e1cono lo cubre con la palia. El celebrante, inclin\u00e1ndose, sus manos juntas y descansando sobre el altar, dice la oraci\u00f3n: \u201cIn spiritus humilitatis\u201d; levant\u00e1ndose dice el \u201cVeni sanstificator\u201d haciendo el signo de la cruz sobre las ofrendas a la palabra benedic. Luego se inciensa el altar y sigue el Lavabo. El uso del incienso en este punto es medieval y no originalmente Romano (vestigio del incienso en la procesi\u00f3n Galicana de las ofrendas?). El Micrologo observa que el orden Romano utiliza incienso en el Evangelio, no en el Ofertorio, pero admite que en su \u00e9poca (siglo once) las ofrendas son incensadas casi por todos. (De Exxl. Observ., IX). Finalmente, despu\u00e9s del Lavabo el celebrante en la mitad del altar, levantando la vista y luego inclin\u00e1ndose, dice la oraci\u00f3n \u201cSuscipe sancta Trinitas\u201d que resume la idea del Ofertorio. Siguen el Orate fratres y oraciones secretas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Misa rezada, las partes del di\u00e1cono y subdi\u00e1cono son conducidas parcialmente por el servidor y parcialmente por el mismo celebrante. No hay incienso. En misas de difuntos no se bendice el agua, y el subdi\u00e1cono no sostiene la patena. Los Dominicos todav\u00eda preparan el ofrecimiento antes que comience la Misa. Esta es una de sus peculiaridades Galicanas y as\u00ed vuelve a la Proscomidia Oriental. Los Misales Milan\u00e9s y Moz\u00e1rabe han adoptado el Ofertorio Romano. El canto gregoriano que lo acompa\u00f1a se denomina Sacrificio en Toledo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DURANDUS, \u00abRationale divinorum officiorum\u00bb, IV, 26-32; DUCHESNE, \u00abOrigines du culte chretien\u00bb (Paris, 2nd ed., 1898), 165-167; 194-199; THALHOFER, \u00abHandbuch der katholischen Liturgik\u00bb, II (Freiburg, 1890); GIHR, \u00abDas heilige Messopfer \u00ab(Freiburg, 1897), 458-508; Eng. tr. (St. Louis, 1908), 494-551; RIETSCHEL, \u00abLehrbuch der Liturgik\u00bb, I (Berlin, 1900), 376-378.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escrito por ADRIAN FORTESCUE\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcrito por Tony de Melo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Daniel Reyes V.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger 06-04-2009.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[423] Ofrecimiento. Momento de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica en el que se ofrecen piadosamente las ofrendas de los fieles, en forma de dones y plegarias. Y luego la ofrenda lit\u00fargica del pan y del vino, que se van a convertir en cuerpo y sangre de Cristo. (Ver Eucarist\u00ed\u00ada. 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