{"id":12687,"date":"2016-02-05T08:36:50","date_gmt":"2016-02-05T13:36:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/padre-dios\/"},"modified":"2016-02-05T08:36:50","modified_gmt":"2016-02-05T13:36:50","slug":"padre-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/padre-dios\/","title":{"rendered":"PADRE  DIOS"},"content":{"rendered":"<p>[227]<\/p>\n<p>    Un misterio supremo en la Teolog\u00ed\u00ada y primordial en la catequesis es el que se refiere a Dios, considerado como Padre de los hombres: del hombre Jes\u00fas en primer lugar; de los dem\u00e1s hombres, hermanos de Jes\u00fas, como visi\u00f3n complementaria.<\/p>\n<p>    1. Dios es Padre<br \/>\n    El misterio de la paternidad divina nos reclama doble atenci\u00f3n: al descubrimiento de que Jes\u00fas es el \u00abHijo de Dios\u00bb, y por lo tanto que hemos de mirar a Dios como Padre suyo seg\u00fan tantas veces proclam\u00f3; y al reconocimiento de la paternidad divina en relaci\u00f3n a todos los hombres y, por lo tanto, al descubrimiento asombroso de que todos somos hijos de Dios.<\/p>\n<p>    1.1. De forma an\u00e1loga<\/p>\n<p>     Nos preguntamos si la palabra \u00abpadre\u00bb es equivalente, (un\u00ed\u00advoca, no equ\u00ed\u00advoca ni an\u00e1loga) en ambos casos. Y nos tenemos que inclinar por la analog\u00ed\u00ada en el t\u00e9rmino, pero tambi\u00e9n en el concepto. Es \u00abPadre\u00bb en diversa forma, pero lo es en plenitud.<\/p>\n<p>    Hemos de entrar en esta idea sagrada y fundamental de la revelaci\u00f3n cristiana. S\u00f3lo desde la perspectiva de que Dios es \u00abPadre\u00bb de Jes\u00fas podemos entender el mensaje revelado de la Trinidad: del Dios Padre fuente de todo ser; del Dios Hijo del Padre, que nos integra en su filiaci\u00f3n; y del Dios Esp\u00ed\u00adritu Santo, que nos descubre el Hijo. El misterio de Dios comienza por el Padre, origen eterno en la naturaleza del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu, pero origen tambi\u00e9n en el tiempo de los hombres y de las dem\u00e1s criaturas.<\/p>\n<p>     Y s\u00f3lo pensando que los hombres somos \u00abtambi\u00e9n\u00bb hijos de Dios, podemos presentar a los catequizandos su categor\u00ed\u00ada sublime de creados por Dios, elegidos por su amor, libres para amar y para pecar, redimidos y destinados a la salvaci\u00f3n por la misericordia divina.<\/p>\n<p>    1.2. De manera real<br \/>\n    La paternidad divina no es una met\u00e1fora, aunque es evidente que Dios no es padre en el sentido f\u00ed\u00adsico de la paternidad humana. Es una realidad misteriosa, centro y cumbre de la Revelaci\u00f3n y m\u00e9dula del mensaje cristiano en su doble vertiente: la filiaci\u00f3n de Jes\u00fas, enviado de \u00absu\u00bb Padre, y la nuestra, pues somos asimilados a Jes\u00fas por la gracia y comprometidos como hijos de \u00abnuestro\u00bb Padre del cielo.<\/p>\n<p>    La Sagrada Escritura habla a menudo de la paternidad de Dios en sentido diverso, no s\u00f3lo metaf\u00f3rico, sino adaptativo. El Dios trino y uno es Creador.<\/p>\n<p>    Pero la Primera Persona de la Trinidad es Padre de las criaturas en virtud de su elecci\u00f3n a la existencia: por la creaci\u00f3n, conservaci\u00f3n y providencia (orden natural) es padre de ellas; pero lo es por la elevaci\u00f3n al estado de gracia y de filiaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>     Puede esto parecer juego de palabras, pero contiene un mensaje radical, aunque dif\u00ed\u00adcil de encerrar en t\u00e9rminos humanos.<\/p>\n<p>    1.3. Aparece en la Escritura<\/p>\n<p>     De multitud de textos b\u00ed\u00adblicos se desprende esa paternidad. No son iguales los del Antiguo Testamento y los del Nuevo. En el Antiguo Testamento se habla de un tipo de paternidad: Dt. 32. 6; Jer. 31. 9; 2 Rey. 7. 14. Es la paternidad del Creador.<\/p>\n<p>    Sin embargo en los textos del Nuevo Testamento se refleja otro modo de paternidad infinitamente superior: Mt. 5. 16;  Mt. 4. 48;  Mt. 6. 1-32;  Mt. 7. 11;  Jn. 1. 12;  1 Jn. 3. 1.; Rom. 8. 14; Gal. 4. 5. Muchas veces se recoge el misterio de la paternidad divina. En los Evangelios 129 veces aparece la expresi\u00f3n de Dios como \u00abPadre de Jes\u00fas\u00bb; y 48 veces alude a Dios como padre de los dem\u00e1s hombres.<\/p>\n<p>    En los dem\u00e1s escritos de los 23 libros restantes aparece Dios como Padre de Jes\u00fas 28 veces y como padre de los dem\u00e1s hombres 26.<\/p>\n<p>    2. Jes\u00fas, Hijo de Dios<\/p>\n<p>    La Segunda Persona divina de la Trinidad, eterno e infinito, se hace hombre. Es Dios por su origen eterno y por su naturaleza suprema. Es hombre por su encarnaci\u00f3n en el tiempo y en el mundo. En Jes\u00fas hay dos naturalezas: la divina y la humana; pero en Jes\u00fas hay una Persona, es un s\u00f3lo ser, el Dioshombre, que \u00abprocede del Padre por v\u00ed\u00ada de generaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>    2.1. Engendrado, no creado<br \/>\n    Seg\u00fan la palabra revelada, hay tambi\u00e9n en Dios una paternidad eterna y una fecundidad infinita que queda reflejada en la palabra \u00abPadre\u00bb. En sentido verdadero y propio Dios es Padre de Jes\u00fas, pues engendra eternamente el Verbo que en El est\u00e1 encarnado.<\/p>\n<p>    El engendrador es la primera Persona trinitaria; el engendrado es la segunda Persona de la Trinidad Santa. El origen del Esp\u00ed\u00adritu Santo es otro: procede del Padre, pero tambi\u00e9n del Hijo. No se puede decir que es engendrado, sino m\u00e1s bien que procede.<\/p>\n<p>    El Padre es la fuente fecunda misteriosa, infinita y suprema del Verbo y del Esp\u00ed\u00adritu. No se pueda hablar de origen, de principio, de causa. Ser\u00ed\u00ada incorrecto.<\/p>\n<p>     Se debe hablar de \u00abprocesi\u00f3n\u00bb. Hay una procesi\u00f3n por v\u00ed\u00ada de generaci\u00f3n: es la del Hijo. \u00abYo he salido del Padre\u00bb (Jn 8. 42&#8243;) \u00abSal\u00ed\u00ad del Padre y vine al mundo, ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre\u00bb. (Jn. 16.28). Y hay una procesi\u00f3n diferente, que es por \u00abespiraci\u00f3n\u00bb, y es la del Esp\u00ed\u00adritu Santo. \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu de Verdad que procede del Padre\u00bb (Jn 15. 26). Por eso no se puede decir que el Esp\u00ed\u00adritu Santo sea Hijo del Padre.<\/p>\n<p>    2.2. Proclamado por Jes\u00fas<\/p>\n<p>     Jes\u00fas proclama con frecuencia a Dios como Padre suyo en un sentido original, exclusivo. Cuando habla del Padre que est\u00e1 en los cielos, suele decir: \u00abmi Padre\u00bb; y en ocasiones alude a Dios como Padre de los dem\u00e1s hombre. Dice: \u00abTu Padre o vuestro Padre\u00bb. Nunca aparece el plural inclusivo: \u00abNuestro Padre\u00bb.<\/p>\n<p>    En el \u00abpadrenuestro\u00bb que ense\u00f1a (Mt. 6. 9), el \u00abnuestro\u00bb es el formulario propio de la una plegaria \u00abque hab\u00e9is de decir\u00bb, no el descriptivo de una identidad com\u00fan.<\/p>\n<p>     Las veces que expresa en sus palabras la consustancialidad con el Padre son numerosas. Reflejan su filiaci\u00f3n y el modo de entender la paternidad de Dios a su respecto: filiaci\u00f3n y paternidad son modos expresivos de un misterio portentoso, pero asumible por la mente humana. \u00abNadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quisiere revel\u00e1rselo\u00bb (Mt. 11. 27); \u00abYo y el Padre somos una sola cosa\u00bb (Jn. 10. 30); \u00abPues as\u00ed\u00ad como el Padre tiene la vida en s\u00ed\u00ad mismo, as\u00ed\u00ad dio tambi\u00e9n al Hijo tener la vida en s\u00ed\u00ad mismo.\u00bb (Jn. 5. 26)<\/p>\n<p>     En Juan se declara a Jes\u00fas \u00abunig\u00e9nito de Dios\u00bb: \u00abHemos visto su gloria, gloria como de Unig\u00e9nito del Padre\u00bb (Jn. 1. 14); \u00abEl Dios unig\u00e9nito, que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00e9se nos le ha dado a conocer\u00bb (Jn. 1. 18); Jn 3. 16 y 18; 1 Jn. 4. 9.<\/p>\n<p>     Y San Pablo presenta a Jes\u00fas como el propio Hijo de Dios: \u00abEl que no perdon\u00f3 a su propio Hijo.\u00bb (Rom. 8. 32 y 8. 3).<\/p>\n<p>     Los enemigos de Jes\u00fas entendieron su mensaje prof\u00e9tico y su referencia misteriosa a su car\u00e1cter de Hijos de Dios como alusi\u00f3n a una paternidad divina propia y verdadera: \u00abPor esto los jud\u00ed\u00ados buscaban con m\u00e1s ah\u00ed\u00adnco matarle, porque llamaba a Dios su propio Padre,  haci\u00e9ndose igual a Dios\u00bb. (Jn. 5. 18)<br \/>\n   3. Paternidad misteriosa<br \/>\n    La paternidad divina respecto de Jes\u00fas se hace extensiva a los dem\u00e1s hombres. Se trata de otro tipo de paternidad, diferente, pero no opuesta a la que proclamamos en relaci\u00f3n a Jes\u00fas. Y la conocemos por las mimas palabras de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    En la cualidad de Hijo de Dios, en su filiaci\u00f3n divina, es donde Jes\u00fas engarza la paternidad de Dios con relaci\u00f3n a los dem\u00e1s hombres.<\/p>\n<p>    Es una paternidad de asimilaci\u00f3n, de participaci\u00f3n en la verdadera y divina paternidad. Pero es real, elevadora y transformante.<\/p>\n<p>    3.1. La ra\u00ed\u00adz en Cristo<br \/>\n    La verdadera divinidad del Logos se infiere tambi\u00e9n de los atributos divinos que se le aplican, como el de ser Creador del mundo. Precisamente por ser El la Idea personal del Padre, se convierte en modelo de todo lo existente, que refleja su grandeza, sus cualidades y su misterio. \u00abTodas las cosas fueron hechas por El\u00bb (Jn. 1. 3)<\/p>\n<p>    Nuestra filiaci\u00f3n respecto a Dios es eco y reflejo de la suya y por eso no es posible separar la doble idea, aunque sea radicalmente diferente la paternidad. El Verbo es \u00abel principio y al principio s\u00f3lo el era \u00e9l\u00bb (Jn. 1. 1). En ese principio se apoya y funda nuestra filiaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>    De todas formas, en la catequesis no interesan tanto las explicaciones teol\u00f3gicas de los misterios, sino sus dimensiones de vida cristiana. El hecho de ser hijos de Dios implica mucho para nosotros.<\/p>\n<p>    La doctrina cristiana presenta el estado de gracia como el primer efecto de la filiaci\u00f3n respecto a Dios. Lo ense\u00f1a S. Pablo: \u00abNo hab\u00e9is recibido el esp\u00ed\u00adritu de siervo para caer en el temor, sino el de adopci\u00f3n por el cual clamamos Abba, Padre. El Esp\u00ed\u00adritu Santo da testimonio de que somos hijos de Dios y, si somos hijos de Dios, somos herederos, herederos de Dios y coherederos de Cristo\u00bb (Rom. 8.15). La misma idea se repite en diversos lugares: Gal 5. Jn. 1.12, 1. Jn 3.1.<\/p>\n<p>    Tal vez lo m\u00e1s sencillo y claro sea la palabra de Jes\u00fas cuando alude a \u00abvuestro padre\u00bb (Mt. 5.16;  Mt. 6. 14 y 15; Mc. 11. 25;  Lc. 6. 36) para saber que somos hijos de dios y que hemos de vivir como tales.<\/p>\n<p>    3.2. Logos, sin\u00f3nimo de Hijo.<\/p>\n<p>    La filiaci\u00f3n de Jes\u00fas con respecto al Padre se recoge magn\u00ed\u00adficamente en la expresi\u00f3n de San Juan: \u00abLogos\u00bb, \u00abVerbo\u00bb, \u00abPalabra\u00bb, \u00abIdea\u00bb. El Logos de San Juan no es una cualidad o virtud impersonal, no es una actividad interior, un pensar como operaci\u00f3n de la mente. Es m\u00e1s bien una misteriosa realidad personal.<\/p>\n<p>    El Verbo es la Persona Segunda de la Trinidad. Dios se conoce y se ama. El conocimiento no un acto accidental, sino una realidad personal que es el Verbo. Por eso decimos que Jes\u00fas es el Verbo, la Palabra personal de Dios.<\/p>\n<p>    Y decimos de Jes\u00fas que es el Verbo hecho carne, es decir el hombre. Ese hombre engendrado en el seno de Mar\u00ed\u00ada por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo es un ser terreno y divino a la vez, por haberse encerrado en su misterio humano, realizado en vientre de mujer, el gran misterio divino de la generaci\u00f3n eterna del Verbo.<\/p>\n<p>    Al decir \u00abse hizo carne\u00bb, se refleja el hecho de que la Segunda Persona, se personifica en un ser humano nacido en el tiempo de una mujer elegida. Ese ser, perfecto como hombre, es tambi\u00e9n Dios. Pero el Verbo que en \u00e9l reside es la Idea personal de Dios. 4. Cristo imagen de Dios<br \/>\n    S. Pablo prefiere resaltar otros aspectos del Se\u00f1or Jes\u00fas. Refleja con frecuencia a Cristo como imagen viva de Dios. En Hebr. 1.3 designa al Hijo de Dios como \u00abel esplendor de la gloria de Dios e imagen de su sustancia\u00bb. Repite ideas similares en 2 Cor. 4. 4; Col 1. 15, etc.<\/p>\n<p>    Llamar a Cristo \u00abesplendor de la gloria de Dios\u00bb equivale a afirmar que es la imagen viva de la esencia divina, o a proclamar la consustancialidad de Cristo con Dios Padre, \u00abDios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero d Dios verdadero\u00bb.<\/p>\n<p>    La expresi\u00f3n \u00abimagen de la sustancia de Dios\u00bb no alude a la met\u00e1fora de un espejo, sino a la equivalencia de una realidad.<\/p>\n<p>    Indica la subsistencia personal de Cristo junto al Padre. Prueba bien clara de que el texto no se refiere a una imagen creada de Dios Padre, sino verdaderamente divina, son los atributos divinos que se le aplican al Hijo de Dios, tales como la creaci\u00f3n y conservaci\u00f3n del mundo, la liberaci\u00f3n del pecado y el estar sentado a la diestra de Dios, por encima de los \u00e1ngeles mismos del cielo. (Hebr 1. 4 a 6).<\/p>\n<p>   5. Catequesis de la Paternidad<br \/>\n    No cabe duda de que es la paternidad divina es una verdad b\u00e1sica en la catequesis. Con ella entendemos la realidad de Jes\u00fas, que es el Hijo de Dios que se encarna y habita entre nosotros; pero tambi\u00e9n con ella se fundamenta nuestra dignidad sobrenatural. Como seres creados, redimidos, elevados a la categor\u00ed\u00ada de hijos de Dios, todo tiene un nuevo sentido.<\/p>\n<p>   &#8211; Los ni\u00f1os peque\u00f1os deben descubrir la mirada de un Padre amoroso en el cielo, m\u00e1s amoroso que el padre de la tierra. En la limitaci\u00f3n de su inteligencia y en la predominancia de su sensorialidad se ha de apoyar su afectividad hacia Dios. Pueden intuir la figura invisible de una Padre bondadoso que ama y protege, que cuida y hace todo lo posible por proteger del mal.<\/p>\n<p>    La infancia elemental est\u00e1 capacitada para ver a Dios como grande y fuerte, pero sobre todo como padre del cielo protector y afectuoso.<\/p>\n<p>   &#8211; El ni\u00f1o mediano, de los 7 a los 12 a\u00f1os, puede entender con cierta facilidad c\u00f3mo Dios es mucho m\u00e1s que un protector. Al salir de su egocentrismo anterior, puede ya asociar la imagen divina del Padre con la grandeza del Creador.<\/p>\n<p>    A esta edad conviene que se vaya iniciando en textos b\u00ed\u00adblicos decisivos, sobre todo en referencia a Jes\u00fas, que es el camino del Padre. Lo que dice Jes\u00fas de su Padre Dios es decisivo en esta catequesis. Textos como los del padrenuestro (Mt. 6. 9-13; Lc. 11. 2-4) o alusiones a las dificultades de los adversarios para entender su origen divino (Jn. 10. 22-33) pueden ser explicados de forma narrativa y ser asociados con cierta coherencia al mensaje del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>   &#8211; Al llegar a la adolescencia y, sobre todo, en la juventud, la figura teol\u00f3gica del Padre Dios, de Jes\u00fas y de todos los hombres, es decisiva para entender el mensaje evang\u00e9lico en profundidad.<\/p>\n<p>    Adem\u00e1s de la dimensi\u00f3n b\u00ed\u00adblica, hay que profundizar las consecuencias pr\u00e1cticas de una filiaci\u00f3n que compromete hasta lo m\u00e1s profundo de la entra\u00f1a cristiana.<\/p>\n<p>    Con todo es bueno recordar que, en este tema, no se puede hacer una catequesis buena sin continua referencia a la Palabra divina y de que es preciso aspirar a cierta sistematizaci\u00f3n de las ense\u00f1anzas sobre la paternidad divina. Si ha existido una buena catequesis anterior, la tarea se presenta asequible y casi natural<br \/>\n  .<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[227] Un misterio supremo en la Teolog\u00ed\u00ada y primordial en la catequesis es el que se refiere a Dios, considerado como Padre de los hombres: del hombre Jes\u00fas en primer lugar; de los dem\u00e1s hombres, hermanos de Jes\u00fas, como visi\u00f3n complementaria. 1. 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