{"id":12688,"date":"2016-02-05T08:36:52","date_gmt":"2016-02-05T13:36:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/padrenuestro-2\/"},"modified":"2016-02-05T08:36:52","modified_gmt":"2016-02-05T13:36:52","slug":"padrenuestro-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/padrenuestro-2\/","title":{"rendered":"PADRENUESTRO."},"content":{"rendered":"<p>[404]<\/p>\n<p>    El \u00abpadrenuestro\u00bb es la oraci\u00f3n m\u00e1s excelente que ha resonado durante dos milenios en el contexto cristiano. Es la plegaria ense\u00f1ada pro el mismo Jes\u00fas y la que siempre ha sido mirada como el resumen de todo el mensaje salvador que el Divino Mes\u00ed\u00adas trajo a la tierra.<\/p>\n<p>    Es, por lo tanto, el coraz\u00f3n y alma de toda catequesis, pues no hay principio m\u00e1s sagrado en el mensaje cristiano que el amor al Padre Dios, el cual se refleja en la plegaria amorosa que elevamos pidiendo la paz y el pan, la libertad, el amor y el triunfo sobre el mal.<\/p>\n<p>    Nacida de los labios de Jes\u00fas a petici\u00f3n de sus disc\u00ed\u00adpulos, la plegaria del Padrenuestro ha sido a lo largo de los siglos palabra de unidad, de amor, de fraternidad y de la presencia del Hijo ante nosotros y del Padre con nosotros.<\/p>\n<p>     1. Contexto<\/p>\n<p>     El texto del \u00abPadre nuestro\u00bb s\u00f3lo puede entenderse en el contexto b\u00ed\u00adblico del nuevo Testamento, en el que la figura creadora del Dios supremo, Yaweh, queda superada por la plenitud reveladora de Jes\u00fas, que hablo de Dios como Padre suyo y como Padre de los hombres.<\/p>\n<p>    En el Antiguo Testamento apenas aparece la denominaci\u00f3n de Dios como Padre tan s\u00f3lo con un alcance metaf\u00f3rico: Os 11.3-8; Jer. 3.4 y 31.9; o en el contexto de alguna plegaria s\u00e1lmica: Sal 2.7; 68.6; 89.27; incluso aludiendo al sentido protector de la divinidad en los Sapienciales: Eccle. 23. 1-4 y Sab. 14.3<br \/>\n    Sin embargo en el nuevo Testamento es la forma preferente de reflejar la realidad divina y la especial vinculaci\u00f3n providencialista con los hombres.<\/p>\n<p>    De las 430 veces que aparece en el Nuevo Testamento el t\u00e9rmino \u00abpadre\u00bb,<br \/>\n   &#8211; 270 veces se refiere a Dios.<\/p>\n<p>   &#8211; De ellas, al menos 217 aluden a Dios como Padre de Jes\u00fas, sobre todo recogiendo palabras directas del Maestro.<\/p>\n<p>   &#8211; Y 53 aluden a Dios como Padre de los hombres, sobre todo de los seguidores de Cristo.<\/p>\n<p>   &#8211; San Pablo usa adem\u00e1s 11 veces el t\u00e9rmino arameo y afectivo  de \u00abAbba\u00bb (pap\u00e1, padrecito) Y cita 37 veces la referencia al Padre de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   &#8211; En los Evangelios se derrocha la alusi\u00f3n paternal con 150 referencias a Dios, Padre de Jes\u00fas. (22 en Mt. 3 en Mc. 10 en Lc. y 115 en Jn).<\/p>\n<p>   &#8211; En Juan hay que a\u00f1adir, a las 115, las 16 en las Ep\u00ed\u00adstolas y 5 en el Apocalipsis, lo que dan 136 propias de \u00e9l.<\/p>\n<p>   &#8211; Adem\u00e1s hay 3 referencias en los Hechos y 6 en las otras Ep\u00ed\u00adstolas no citadas.<\/p>\n<p>   &#8211; El concepto de Dios, como Padre de los hombres, surge 53 veces.<\/p>\n<p>   &#8211; De ellas, aparecen 28 en los Sin\u00f3pticos (21 en Mt. 2 en Mc. 5 en Lc.) y s\u00f3lo 3 en Jn. Son 31 en los Evangelios.<\/p>\n<p>   &#8211; Y son 19 las que emplea Pablo y 3 las que aparecen en los dem\u00e1s libros. Algunos ex\u00e9getas han querido ver en la Primera Ep\u00ed\u00adstolas a los Tesalonicenses un eco clar\u00ed\u00adsimo del Padre nuestro y de que ya en el primer momento cristiano (Ep\u00ed\u00adstola anterior al a\u00f1o 60, acaso del 53) era f\u00f3rmula usual en la comunidad de los seguidores de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   En efecto, Pablo habla de varios r\u00e1sgos fundamentales 1. Del Padre Dios nuestro, cuatro veces en la carta (1.3 y 3.11 a 13) . 2. Padre que est\u00e1 en los cielos (1.10 y 4.16) 3. Sobre la santificaci\u00f3n del nombre divino hace alusi\u00f3n en 3.13 y 5.23 4. De la voluntad de Dios habla en 5.8. 5. Hay explicita referencia a la venida del Reino de Dios en 2. 11-12 y en 5.3 6. Sobre el perd\u00f3n de las deudas hay clara referencia en 5-15 7. Y sobre la liberaci\u00f3n de la tentaci\u00f3n se expresa el deseo en 3.5 8.  Para terminar deseando la victoria sobre el maligno 2, 18, 3.15, 5.22 y 5.15.<\/p>\n<p>     Con todo, no es fijo que se pueda afirmar con rotundidad la existencia de la f\u00f3rmula del padrenuestro en la mente paulina en estos momentos, aunque no ha de excluirse sin m\u00e1s, cosa que resultar\u00ed\u00ada evidente si la Ep\u00ed\u00adstola fuera del final del siglo I, cuando ya era usual el recuerdo de la emotivas palabras del mismo Se\u00f1or cuando sus disc\u00ed\u00adpulos le pidieron que les ense\u00f1ara a orar.<\/p>\n<p>      En este contexto es f\u00e1cil entender el valor del t\u00e9rmino \u00abPadre nuestro\u00bb empleado por Jes\u00fas cuando alude a c\u00f3mo \u00abdeb\u00e9is vosotros rezar.\u00bb<\/p>\n<p>      Si adem\u00e1s resaltamos la diferencia clara que hacen los cuatro textos evang\u00e9licos sobre la expresi\u00f3n \u00abvuestro padre (29 veces), \u00abmi Padre\u00bb (50 veces) y \u00abel Padre\u00bb (92 veces) y advertimos que s\u00f3lo una vez aparece el \u00abnuestro Padre,\u00bb que es precisamente en la f\u00f3rmula evang\u00e9lica, entendemos que, al recitar esta f\u00f3rmula, estaba Jes\u00fas configurando una plegaria singular.<\/p>\n<p>      2. Valor global<br \/>\n    Si es una f\u00f3rmula singular, merec\u00ed\u00ada una atenci\u00f3n especial en la Historia de la Iglesia desde el momento en que se la entreg\u00f3 Jes\u00fas. Y ciertamente la tuvo. Ning\u00fan texto evang\u00e9lico tuvo tantos miles de comentarios, de alabanzas, de signos de admiraci\u00f3n. Ninguna plegaria en la historia de las religiones ha sido recitada tantas veces por labios humanos en este mundo.<\/p>\n<p>    Lo dec\u00ed\u00ada S. Agust\u00ed\u00adn: \u00abRecorred todas las plegarias que hay en las Escrituras, y no creo que pod\u00ed\u00adas encontrar algo en ellas que no est\u00e9 en el padrenuestro, la oraci\u00f3n dominical\u00bb (Ep. 130.2)<\/p>\n<p>    Es una formula-mandato. \u00abHab\u00e9is de orar as\u00ed\u00ad&#8230;\u00bb. Es f\u00f3rmula-programa, seg\u00fan  el contexto en el que va: \u00abNo hag\u00e1is como los fariseos&#8230; cerrad la puerta&#8230; si no perdon\u00e1is&#8230;\u00bb Y es una f\u00f3rmuladeshago, a juzgar por lo que pide: santidad, pan, perd\u00f3n, liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Es lo que han entendido siempre los cristianos de todos los tiempos al recitar el padrenuestro como mandato del Se\u00f1or. Por eso se ha llamado siempre la \u00aboraci\u00f3n dominical\u00bb, la del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>  2.1. Enlace con Jes\u00fas<br \/>\n    El hecho de ser el padrenuestro la plegaria com\u00fan de todo cristiano y de que sea la \u00fanica vez que se expresa la forma inclusiva de \u00abnuestro padre\u00bb en labios de Jes\u00fas, hace que esta f\u00f3rmula resulte entra\u00f1ablemente m\u00ed\u00adstica, doctrinal, pr\u00e1ctica, solidaria, para todos los creyentes.  No es una f\u00f3rmula ritual, sino program\u00e1tica, en el sentir de la Iglesia.<\/p>\n<p>    S\u00f3lo de Jes\u00fas, en cuanto Hijo de Dios Padre, pod\u00ed\u00ada brotar una maravilla as\u00ed\u00ad. Por eso dec\u00ed\u00ada Sto. Tomas: \u00abEs la m\u00e1s perfecta de las oraciones. En ella no s\u00f3lo pedimos todo lo que podemos desear con rectitud, sino que lo hacemos adem\u00e1s en el orden que conviene desearlo. Esta oraci\u00f3n no s\u00f3lo nos ense\u00f1a a pedir, sino que configura todos nuestros sentimientos\u00bb.\u00bb (S. Th. 2.2. 83.9)<\/p>\n<p>    Jes\u00fas pod\u00ed\u00ada decirla pues era y se sent\u00ed\u00ada el Hijo de Dios desde el primer momento: \u00abCuando se cumpli\u00f3 el tiempo, envi\u00f3 Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley\u00bb  (G\u00e1l. 4. 4).<\/p>\n<p>    Es Jes\u00fas el que indica c\u00f3mo hay que orar y el que ora con sus disc\u00ed\u00adpulos. A pesar de que diga textos acomodados, que estrictamente no dicen con \u00e9l: pecado, tentaci\u00f3n, mal, que apenas si pueden ser entendidas en referencia a s\u00ed\u00ad mismo, sin embargo es El mismo quien pronuncia esas palabras que para que sus seguidores las repitan por todos los siglos venideros.<\/p>\n<p>    2.2. Referencia a su oraci\u00f3n<br \/>\n    Es interesante resaltar que en Lucas, el motivo del Padre nuestro est\u00e1 en el mismo ejemplo de Jes\u00fas: \u00abUna vez estaba \u00e9l orando en cierto lugar. Al terminar, uno de sus disc\u00ed\u00adpulos le pidi\u00f3: Se\u00f1or ens\u00e9\u00f1anos a otras como Juan ense\u00f1o a sus disc\u00ed\u00adpulos\u00bb (Lc.11.1)<\/p>\n<p>    No podremos entender el sentido verdadero de plegaria, sino en el contexto de la vida de oraci\u00f3n significativa de Jes\u00fas. Gracias a ella, descubrimos que el Padre est\u00e1 cerca, que escucha las cosas m\u00e1s naturales, que se le deben pedir las cosas m\u00e1s sencillas como el pan de cada d\u00ed\u00ada, que en todo momento hay que dirigirse a El, como lo hizo Jes\u00fas: de madrugada (Mc. 1. 15), al caer la tarde (Mc. 6.46), de noche (Lc. 6.12) o en el trabajo de cada jornada (Mt. 11. 25-26).<\/p>\n<p>    El Padrenuestro s\u00f3lo se entiende en el contexto de las diversas formulas que Jes\u00fas emple\u00f3: \u00abSe\u00f1or del cielo y de la tierra\u00bb (Mt. 11. 25); \u00abTodo es posible para Ti\u00bb (Mc. 14.36); \u00abAbb\u00e1, Padre\u00bb (Mc. 14.36); \u00abYo te bendigo Padre\u00bb (Mt. 11. 25; Mc. 6.41; Jn. 11.41-42); \u00abQue se cumpla lo que t\u00fa quieres\u00bb (Mc 14,36); \u00abAparta de m\u00ed\u00ad este c\u00e1liz\u00bb (Mc. 14.36); \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 me has abandonado?\u00bb (Mc. 16.34); \u00abEn tus manos pongo mi esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Lc. 24.46).<\/p>\n<p>    El Padrenuestro es para todos los cristianos una oraci\u00f3n sagrada, no s\u00f3lo porque ha salido de los labios mismos de Jes\u00fas, sino porque es una s\u00ed\u00adntesis de todo su Evangelio. Por eso, al recitarla una y otra vez, cada uno descubre con profundidad el coraz\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>     Durante su vida terrena, Jes\u00fas vivi\u00f3 su relaci\u00f3n con el Padre por la oraci\u00f3n. Su ense\u00f1anza fue absolutamente original y \u00fanica, ya que brot\u00f3 de su conciencia de Hijo de Dios. Ofreci\u00f3 una f\u00f3rmula filial, que se dirig\u00ed\u00ada a Dios con toda confianza. El mismo emple\u00f3 la expresi\u00f3n aramea y popular de \u00abAbb\u00e1\u00bb (padrecito) y manifest\u00f3 su actitud de dependencia en funci\u00f3n del testimonio que est\u00e1 ofreciendo a sus seguidores.<\/p>\n<p>    Al ense\u00f1arles a decir: Padrenuestro, su mirada escatol\u00f3gica se dirigi\u00f3 a todo el universo. Contempl\u00f3 recitar esa f\u00f3rmula en todos los rincones de la tierra y a lo largo de todo los siglos venideros.<\/p>\n<p>    Hijos adoptivos de Dios por la fe y el bautismo, receptores del Esp\u00ed\u00adritu Santo prometido, los seguidores de Jes\u00fas se unir\u00ed\u00adan siempre a \u00e9l en esa referencia al Padre del cielo, mediante el grito de \u00abAbb\u00e1, Padre\u00bb (G\u00e1l 4.6) y mediante las peticiones de la m\u00e1s sublime de las plegarias b\u00ed\u00adblicas y eclesiales.<\/p>\n<p>    2.3. Conciencia cristiana<br \/>\n    En esa actitud es normal, que los cristianos de todos los tiempos se hayan desecho en alabanzas para la f\u00f3rmula.<\/p>\n<p>   Tertuliano dir\u00ed\u00ada en los tiempos antiguos: \u00abVerdaderamente la oraci\u00f3n dominical es el resumen de todo el Evangelio&#8230; Por eso, despu\u00e9s de haberla dado, a\u00f1adi\u00f3: Pedid y se os dar\u00e1&#8230; Cada uno puede dirigirse al cielo con diversas plegarias. Pero debe empezar por la oraci\u00f3n del Se\u00f1or, que es la oraci\u00f3n fundamental.\u00bb (De Orac. 1)<\/p>\n<p>    En los tiempos modernos, en el Directorio de Pastoral Catequ\u00e9tica, se dice: \u00abEl padre nuestro condensa la esencia del evangelio, sintetiza y ordena las inmensas riquezas de oraci\u00f3n contenidas en la Escritura y en la vida del a Iglesia. Es la plegaria propuesta por Jes\u00fas y recoge la confianza filial junto con los deseos m\u00e1s profundos con los que una persona puede dirigirse a Dios.\u00bb (Directorio 115)<\/p>\n<p>    Hasta los escritores heterodoxos, como Lutero dec\u00ed\u00ada: \u00abAun hoy mamo como un lactante del padrenuestro, bebo y engullo en \u00e9l como un viejo, no puedo saciarme del todo con \u00e9l.\u00bb (Escritos)<\/p>\n<p>    Y es que el Padrenuestro ha sido siempre la oraci\u00f3n considerada central en la Iglesia, en la liturgia, en la piedad popular, en la gente sencilla, en los maestros de doctrina y te\u00f3logos. Ha sido siempre mirada como la oraci\u00f3n de la Iglesia por excelencia.<\/p>\n<p>    Lo dec\u00ed\u00ada S. Juan Cris\u00f3stomo: \u00abEl Se\u00f1or nos ense\u00f1\u00f3 a orar en com\u00fan con todos nuestros hermanos. No dijo, \u00abPadre m\u00ed\u00ado, que estas en el cielo\u00bb, sino \u00abPadre nuestro\u00bb.<\/p>\n<p>    As\u00ed\u00ad nuestra oraci\u00f3n es una sola alma para todo el cuerpo que es la Iglesia.\u00bb (Homil. Sobre  Mt. 19.4).  Los cristianos podemos participar ya en esta vida, por medio de la oraci\u00f3n del Se\u00f1or, de la misma comuni\u00f3n que, en su vida terrena, vivi\u00f3 Jes\u00fas de Nazarett con el Padre. Al ense\u00f1arnos a orar con sus propias palabras, Jes\u00fas nos introduce en su propia oraci\u00f3n, en su propia espiritualidad, en el secreto de su coraz\u00f3n de Hijo de Dios hecho hombre.<\/p>\n<p>    2.3. Esp\u00ed\u00adritu y estructura<br \/>\n    El Padrenuestro es la oraci\u00f3n que configura nuestra mente y nuestro coraz\u00f3n con Jes\u00fas. Es el modelo y el programa de toda oraci\u00f3n cristiana. Es forma de vida: la de los hijos de Dios; es esp\u00ed\u00adritu de la acci\u00f3n y de la proyecci\u00f3n del cristiano. Es el reclamo de todo lo que se debe pensar, sentir y vivir en clave cristiana.<\/p>\n<p>     En conformidad con esta orientaci\u00f3n, el Padre nuestro se articula en cuatro partes:<\/p>\n<p>   &#8211;  Una invocaci\u00f3n introductoria.<\/p>\n<p>   &#8211; Tres peticiones que miran a Dios desde la vida humana: santidad, Reino de Dios, voluntad divina.<\/p>\n<p>   &#8211;  Una segunda serie de cuatro demandas ante las necesidades humanas: pan, perd\u00f3n, victoria en la tentaci\u00f3n, liberaci\u00f3n del mal<\/p>\n<p>   &#8211;  Un deseo. Amen. Una catequesis modelo sobre el Padrenuestro Venga a nosotros tu Reino<\/p>\n<p>     1. Ambientaci\u00f3n: Definir lo que es Reino de Dios. Buscar textos b\u00ed\u00adblicos&#8230;<\/p>\n<p>  &#8211; Analizar sistema de gobierno en el mundo: el orden, la paz y la ley&#8230; Reinos, dictaduras, rep\u00fablicas.<\/p>\n<p>  &#8211; Clarificar el concepto de orden divino: triunfo del bien, de la caridad, de la justicia&#8230;<\/p>\n<p>   Ejercicio: buscar hechos y situaciones en que poder pedir a Dios su Reino: pobres, injusticias&#8230;<\/p>\n<p>     Indicar en qu\u00e9 puede el bien triunfar sobre mal en nuestra vida cotidiana: trabajo, amistad, limosna&#8230;<\/p>\n<p>     2. Mensaje de Jes\u00fas sobre la Reino de Dios  Comentar tres textos de Jes\u00fas:<\/p>\n<p>   &#8211;  Una par\u00e1bola: \u00abEl Reino de los cielos es semejante a un \u00abpadre de familia&#8230;\u00bb (Mt. 20. 1-15)<\/p>\n<p>   &#8211;  Un hecho sobre Jes\u00fas: Vinieron para proclamarle rey (Mc. 15.12)<\/p>\n<p>   &#8211;  Una conversaci\u00f3n con Pilatos. \u00abMi reino no es de este mundo\u00bb (Jn. 18.36)<\/p>\n<p>   Ejercicio: Explicar por grupos una Par\u00e1bola del Reino de Dios.<\/p>\n<p>   &#8211; Mat. 13. 1-25&#8230;Diversas par\u00e1bolas del Reino. Lc, Mc. Mt&#8230; Buscar, elegir, seleccionar  (Con mayores, entrar en el concepto de \u00abReino de Yaweh\u00bb en los profetas. Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas&#8230;<\/p>\n<p>   &#8211;   O en las Ep\u00ed\u00adstolas: Pablo y otros libros (163 veces se halbla de \u00abreino\u00bb; 115, de \u00abrey\u00bb)<\/p>\n<p>     Asociar a t\u00e9rminos como: paz, verdad, justicia, ley, amor, salvaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>    3. Aplicaciones: Preparar un programa sobre el Reino de Dios hoy, tal como Jes\u00fas lo entend\u00ed\u00ada en el mundo.<\/p>\n<p>    Redactar una plegaria desahogada pidiendo el Reino. Terminar con \u00abVenga a nosotros tu Reino.\u00bb   Mandarla a alguien que est\u00e1 muy lejos del Reino de Dios: drogadictos, terroristas&#8230;<\/p>\n<p>     3. Ex\u00e9gesis<br \/>\n    Desde esta estructura o configuraci\u00f3n del Padrenuestro, hay que hacer la ex\u00e9gesis del texto b\u00ed\u00adblico, tarea que es importante en la catequesis. Para rezar con las palabras evang\u00e9licas de Jes\u00fas, hay que entender su significado, el texto y el contexto, pues es el modo de acercarse con inteligencia y con conciencia a lo que ellas encierran.<\/p>\n<p>    3.1. La Introducci\u00f3n<br \/>\n    Tres referencias, invocaciones o reclamos, sit\u00faan al orante: a qui\u00e9n se dirige, qu\u00e9 v\u00ed\u00adnculo tiene con uno mismo, d\u00f3nde se halla<br \/>\n    3.1.1. Padre<br \/>\n    Jes\u00fas invita a invocar a Dios como \u00abPadre\u00bb. Es expresi\u00f3n insistentemente indicada por Jes\u00fas, aludiendo a su Padre del cielo. Pero s\u00f3lo al ofrecer la f\u00f3rmula del Padre nuestro (vuestro y m\u00ed\u00ado) alude a esa primera persona plural. Se ha querido en ocasiones discutir el alcance de esa pluralidad inclusiva.<\/p>\n<p>    Pero es claro que en el contexto del texto evang\u00e9lico, no es bueno atarse a las interpretaciones doctrinales posteriores, sino que es preferible ver en los textos, los modos sencillos de comunicar por escrito y conservar lo que los primeros cristianos supieron que hab\u00ed\u00ada dicho y hecho Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Este reclamo paternal implica, si superamos toda complejidad artificial insinuada m\u00e1s por parte por los te\u00f3logos, que hay una referencia a los sentimientos de confianza, de seguridad de ser escuchado, de cercan\u00ed\u00ada, de familiaridad. Tal mensaje se halla en la palabra \u00abpadre\u00bb.<\/p>\n<p>   En ocasiones, se alude en el nuevo testamento a la expresi\u00f3n infantil de \u00abpadrecito\u00bb, padre bueno, papa (\u00abAbb\u00e1\u00bb);  pero no es el caso del texto del Padre nuestro en Lucas y Mateo.<\/p>\n<p>   El comenzar la oraci\u00f3n con este grito de confianza y amor, significa seguridad y espont\u00e1nea certeza de ser escuchado, m\u00e1s que de ser atendido.<\/p>\n<p>    3.1.2. Nuestro.<\/p>\n<p>   El t\u00e9rmino nuestro, aparece en Mateo, no en Lucas. Pero es conveniente no sacar de ellos excesivas consecuencias o rizar demasiado las reflexiones al respecto. El que se diga en Luchas Padre, significa llama a Dios cercano. Y el que se diga en Mateo \u00abPadre nuestro\u00bb indica clara referencia personal.<\/p>\n<p>      Pero un adjetivo o un pronombre m\u00e1s o menos no a\u00f1aden ni quita mensaje en el contexto de la plegaria dominical. Queda claro que es una referencia a Dios, que escucha y acompa\u00f1a a los hombres. Es una declaraci\u00f3n de fe en el poder divino, en la Providencia celeste, en la seguridad de no hallarse en la soledad del universo sin alguien que acoja las plegarias y atienda las necesidades.<\/p>\n<p>    La pluralidad del t\u00e9rmino nosotros s\u00ed\u00ad puede resaltar el car\u00e1cter comunitario de esa plegaria en la mente de Jes\u00fas que la formula. No es un desahogo personal, sino una declaraci\u00f3n de corporatividad y una referencia a la comunidad en la que se ora y desde la que se ora.<\/p>\n<p>     3.1.3. Signo de poder<\/p>\n<p>     Se expresa con la grandeza divina, al reconocer que Dios Padre, es el mismo que \u00abest\u00e1 en el cielo\u00bb  No es alusi\u00f3n a la lejan\u00ed\u00ada que genera desconfianza sobre la posibilidad de escucha. Es alusi\u00f3n a la grandeza, expresi\u00f3n que aparece con frecuencia en los profetas antiguos y luego se har\u00e1 muy presente en los escritores del Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>    Nada menos que 309 veces se habla en el Nuevo Testamento del cielo (ouranos) en sentido de residencia divina; y en otras 85 aparece como contraste a la tierra (cielo y tierra), en un sentido m\u00e1s f\u00ed\u00adsico y cosmol\u00f3gico. De ese abanico de referencias, el predominio num\u00e9rico est\u00e1 en las referencias al lugar de \u00abresidencia\u00bb divina: \u00abque est\u00e1s en los cielos.\u00bb<br \/>\n    A ese Padre que est\u00e1 en el cielo y todo lo puede, le dirigimos las peticiones \u00abdivinas y humanas que Jes\u00fas recoge como mod\u00e9licas.<\/p>\n<p> 3.2. Peticiones \u00abdivinas\u00bb<br \/>\n    En las tres primeras peticiones, suplicamos a Dios que se realice su designio salvador en la vida de los hombres, pero desde el punto de vista de su grandeza trascendente.<\/p>\n<p>    Dicho de otro modo, le reconocemos su grandeza divina e invocamos su paternidad para que los hombres seamos mirados por El como hijos.<\/p>\n<p>    En Mateo son tres y en Lucas dos. Pero reflejan una actitud latr\u00e9utica com\u00fan, no antropoc\u00e9ntrica.<\/p>\n<p>     3.2.1. Santificaci\u00f3n<\/p>\n<p>     \u00abSantificado sea tu nombre\u00bb<\/p>\n<p>     En la cultura israelita, en la Biblia, el nombre manifiesta y expresa la identidad de una persona o de un pueblo. El nombre de Dios es el equivalente a su dignidad divina. Se le pide que su divinidad sea reconocida. Es un deseo de glorificaci\u00f3n y una forma de adoraci\u00f3n.<\/p>\n<p>     Pedimos que sea santificado su nombre en todo el mundo; que sea alabado, adorado, reconocido como Ser Supremo y como Padre amoroso. Si el mundo entero reconoce su grandeza sublime, nos damos por satisfechos. Es nuestro primer deseo, nuestra primera petici\u00f3n a El mismo.<\/p>\n<p>     El t\u00e9rmino \u00absanto\u00bb indica lo que es propio, t\u00ed\u00adpico de Dios: la perfecci\u00f3n, la sublimidad, la divinidad. Indirectamente pedimos en realidad que nos haga participar de lo que \u00e9l es: justo, bueno, misericordioso y que su santidad se realice y difunda en toda la gran familia cristiana.<\/p>\n<p>    Es como repetir el sentimiento expresado por el autor de la Carta de Pedro: \u00abAs\u00ed\u00ad como el que os ha llamado es santo, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n vosotros sed santos en toda vuestra conducta, como dice la Escritura: \u00abSer\u00e9is santos, porque yo soy santo\u00bb.  (1 Pedr. 1. 15-16).<\/p>\n<p>   Y pedimos eso por que es nuestro Padre, y un Padre  \u00abque hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia sobre justos e injustos\u00bb.  (Mt. 5.45)<\/p>\n<p>    3.2.2. El Reino   \u00abVenga a nosotros tu Reino\u00bb   Pedir el Reino de Dios es recordar el mensaje com\u00fan de todo los Profetas antiguos: es pedir que el bien triunfe sobre el mal. Que en el mundo reine la justicia y la verdad. Que los hombres entremos en juego en ese triunfo del bien y en la destrucci\u00f3n del mal.<\/p>\n<p>   Esto supone que reconocemos la supremac\u00ed\u00ada de Dios y que queremos que el mismo Dios nos d\u00e9 la gracia de participar en sus designios.<\/p>\n<p>   La Historia del Pueblo de Dios fue un camino de anuncio. Con Cristo se lleg\u00f3 a un estado de cumplimiento. Al pedir que venga, no s\u00f3lo al mundo, sino a nosotros mismo, que solicitamos la ayuda divina, renovamos la idea de los Profetas cuando esperaban el Mes\u00ed\u00adas Rey, al Hijo de David.<\/p>\n<p>    No otra cosa demandamos al Padre Dios: que ese Jes\u00fas, Hijo de Dios que se ha revelado como salvador, sea el centro de nuestra vida.<\/p>\n<p>    Eso significa que pedimos a Dios que nos ayude a creer en el Hijo, que nos mueva a cumplir sus designios, que nos empuje a proclamar ese Reino por todo el mundo.<\/p>\n<p>    En el fondo de esta petici\u00f3n est\u00e1 el deseo de que Cristo est\u00e9 cada vez m\u00e1s presente en todos los hombres. Esta petici\u00f3n llegar\u00e1 a su cumbre cuando el Reino de Cristo: \u00abque no es de este mundo\u00bb y lleguar\u00e1 a la meta final. Esa meta nos la recuerda San Pablo: \u00abCuando hayan sido sometidas a \u00e9l todas las cosas, entonces tambi\u00e9n el Hijo se someter\u00e1 a Aquel que le ha sometido todas las cosas, para que Dios sea todo en todo\u00bb. (1 Cor. 15.8).<\/p>\n<p>     3.2.3. Tu voluntad  \u00abH\u00e1gase tu voluntad en la tierra como en el cielo\u00bb.<\/p>\n<p>     La voluntad de Dios es el ideal de Jes\u00fas al venir al mundo. Sus seguidores no pueden pedir nada mejor que el objeto de la venida de Jes\u00fas al mundo. El lo dijo: \u00abMi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra\u00bb (Jn. 4.34).<\/p>\n<p>    Con esta petici\u00f3n, expresamos la adhesi\u00f3n a la gran obra de Jes\u00fas. Y deseamos que se realice en la tierra y en el cielo. Es decir, anhelamos que sea real en sus formas temporales y en su dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica o celeste. El tiempo es cosa de este mundo. La superaci\u00f3n del tiempo es la realidad trascendente del m\u00e1s all\u00e1. Eso significa su voluntad en la tierra y en el cielo.<\/p>\n<p>     Jes\u00fas quiere que sus disc\u00ed\u00adpulos adoptemos su misma opci\u00f3n fundamental y que d\u00e9 sentido a toda nuestra vida. \u00abNo sea lo que yo quiero, sino lo que quieres t\u00fa\u00bb.  (Mc. 14. 36)<\/p>\n<p>     Hacer la voluntad de Dios comporta aceptaci\u00f3n de todas las indicaciones que recibimos de El a trav\u00e9s de su Palabra revelada, a trav\u00e9s de su Verbo encarnado, a trav\u00e9s de la Iglesia, su cuerpo M\u00ed\u00adstico prolongado en el tiempo y en el mundo.<\/p>\n<p>     La expresi\u00f3n \u00abtierra y cielo\u00bb, tiene un sentido singularmente prof\u00e9tico. Son 85 las veces aparece en los textos del Nuevo Testamento (21 en los sin\u00f3pticos, 27 en los textos jo\u00e1nicos y 22 en los paulinos. Adem\u00e1s hay otras 15 en el resto de documentos. Es una expresi\u00f3n de totalidad y plenitud. El s\u00ed\u00admbolo \u00aben la tierra\u00bb quiere decir en el mundo de ac\u00e1. El s\u00ed\u00admbolo \u00aben el cielo\u00bb quiere decir en el mundo de all\u00e1.<\/p>\n<p>     Esto equivale a pedir que la tierra, el mundo de los hombres, se transforme en el cielo, el mundo de Dios.<\/p>\n<p>     3.3. Peticiones \u00abhumanas\u00bb<\/p>\n<p>     Tras haber pedido al Padre aquello que es prioritario, lo que supone su reconocimiento de criaturas agradecidas que alaban y ensalzas a su Padre y Creador, se piden tambi\u00e9n las cosas de ac\u00e1: los alimentos, la paz, la convivencia, el triunfo contra el mal.<\/p>\n<p>     3.3.1. El pan<br \/>\n    \u00abDanos hoy nuestro pan de cada d\u00ed\u00ada\u00bb<\/p>\n<p>      Esta petici\u00f3n central del Padrenuestro, parece vulgar. Pero refleja la realidad de la vida y lo que hijo, desde peque\u00f1o y siempre espera, recibe y agradece del padre: el pan, el calor, el hogar.<\/p>\n<p>      En el ambiente cultural b\u00ed\u00adblico, el pan es una realidad y un don, una necesidad y una esperanza, un gesto y un s\u00ed\u00admbolo. Estos tres sentidos est\u00e1n presentes en la petici\u00f3n del padrenuestro.<\/p>\n<p>      El Padre Dios, providente y amoroso, cuida el desarrollo concreto del hombre. Al pedirle el alimento para la vida, le solicitamos lo que ello implica: trabajo, seguridad, familia, libertad. Se le ruega salud, hogar y paz. Se le demanda tranquilidad, alegr\u00ed\u00ada y todo lo que hace la vida agradable y digna.<\/p>\n<p>     Pero tambi\u00e9n se le pide el pan del alma, el que reclama el hijo de Dios y que s\u00f3lo puede venir del cielo: \u00abel pan de Dios que es el que baja del cielo y da la vida al mundo\u00bb  (Jn. 6. 33). Este pan de vida es Jes\u00fas, que se nos da como alimento en la Eucarist\u00ed\u00ada y se presenta en forma sacramental.<\/p>\n<p>      Por eso se recita solemnemente el Padrenuestro antes de recibir la comuni\u00f3n en la Eucarist\u00ed\u00ada. Y por eso en la piedad cristiana se denomina a la comuni\u00f3n \u00abel pan de los \u00e1ngeles\u00bb y en la tradici\u00f3n lit\u00fargica se habla de la \u00abfracci\u00f3n del pan\u00bb para mantener la fraternidad.<\/p>\n<p>     El pan que pedimos a Dios posee un doble car\u00e1cter entra\u00f1able: es el de cada d\u00ed\u00ada y es el compartido comunitariamente.<\/p>\n<p>     El de cada d\u00ed\u00ada lo decimos en la plegaria con insistencia. Nos hacemos eco de los reclamos a la Providencia que abundan en el mensaje evang\u00e9lico. No buscamos acumular el pan de los d\u00ed\u00adas venideros, sino el de cada jornada de nuestra existencia.<\/p>\n<p>     Adem\u00e1s es el pan de la comunidad, que reflejamos en el plural de la petici\u00f3n. Decimos nuestro pan de cada d\u00ed\u00ada, no el m\u00ed\u00ado ni el de cada uno, sino \u00abel nuestro\u00bb.<\/p>\n<p>     3.3.2. Perd\u00f3n<br \/>\n    \u00abPerdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden\u00bb<\/p>\n<p>      Para la verdadera vida, tan esencial como el pan, es la fraternidad. Ella implica la benevolencia, la compasi\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n. Sin ello no hay comuni\u00f3n, no hay verdadera fraternidad. La petici\u00f3n habla de \u00abdeudas\u00bb en Mateo y de \u00abpecados\u00bb en Luchas. Es evidente la identidad del pensamiento. Ambos texto coinciden en que pedimos ser tratados por el Padre Dios como nosotros mismos tratamos a los hermanos que \u00abnos han ofendido\u00bb.<\/p>\n<p>      Viene f\u00e1cilmente a la memoria la par\u00e1bola de Jes\u00fas sobre el deudor que no supo perdonar (Mt. 18. 23-35). Y la reconciliaci\u00f3n pasa necesariamente por el perd\u00f3n de las ofensas, el perd\u00f3n pedido y concedido.<\/p>\n<p>     Esta petici\u00f3n alude al misterio central de nuestra fe: Dios \u00abnos ha reconciliado consigo mismo por medio de Cristo y nos ha confiado el ministerio de la reconciliaci\u00f3n\u00bb  (2 Cor. 5.18) Y concita recuerdos insistentes sobre las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas: \u00abPerdonad y ser\u00e9is perdonados\u00bb  (Lc. 6.37) \u00abA quienes les perdon\u00e9is los pecados, Dios se los perdonar\u00e1\u00bb. (Jn. 20. 22).<\/p>\n<p>     3.3.3. Gracia y libertad<\/p>\n<p>    \u00bb No nos dejes caer en la tentaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>     La oraci\u00f3n pide al Padre que proteja a sus hijos de las tentaciones, termino que alude a las insinuaciones que llevan al mal. En las 68 veces en que aparece el t\u00e9rmino \u00abtentaci\u00f3n\u00bb en el Nuevo Testamento asume el sentido de \u00abprueba\u00bb.<\/p>\n<p>     Hay tentaci\u00f3n a Dios&#8230; \u00abNo tentar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios.\u00bb (Mt. 4.7 y Deut. 6.16) y hay tentaci\u00f3n a los hombres: \u00abVelad, para que no caig\u00e1is en la tentaci\u00f3n\u00bb, (Lc. 22. 46). El mismo Jes\u00fas \u00abfue llevado al desierto para ser tentado por el diablo.\u00bb (Mt. 4.1).<\/p>\n<p>     En la petici\u00f3n hay un acto de humildad, al reconocer la propia fragilidad y el riesgo de sucumbir ante las asechanzas del mal. Y hay una llamada a Dios Padre, para recibir fortaleza ante ese riesgo frecuente, intenso, peligroso.<\/p>\n<p>     Es interesante constatar que no se pide a Dios librarse de las tentaciones, sino de la derrota ante ellas. Subyace la idea de que no podemos librarnos de ser tentados, pues el mismo Jes\u00fas lo fue. Pero se proclama la confianza en Dios que puede ayudarnos en la lucha.<\/p>\n<p>     Es importante educar a los hombres para esta realidad. La vida del hombre es \u00ablucha sobre la tierra\u00bb (Job. 7.1) y por eso hay que pedir la ayuda con la certeza de que ser\u00e1 concedida.<\/p>\n<p>     3.3.4. El mal<br \/>\n    \u00abL\u00ed\u00adbranos del mal (maligno)\u00bb<\/p>\n<p>     Si ante la tentaci\u00f3n nos mostramos resignado al pedir fortaleza, ante el mal en general, o el maligno, si lo personalizamos, que todo depende de la traducci\u00f3n que se prefiera, nos declaramos contundentes. \u00abL\u00ed\u00adbranos del malo.\u00bb<\/p>\n<p>     El demonio es una realidad trascendente reconocida en la Escritura, a despecho de las teor\u00ed\u00adas simb\u00f3licas de determinados te\u00f3logos o ex\u00e9getas. El Padrenuestro no entra en distinciones sutiles. Simplemente pide a Dios padre la libertad ante el mal y ante los art\u00ed\u00adfices del mal, sean terrenos o celestes.<\/p>\n<p>     Esta \u00faltima petici\u00f3n constituye, en el fondo, una llamada al reconocimiento de la situaci\u00f3n dependiente del cristiano en todo lo que se refiere a la salvaci\u00f3n. El cristiano se siente amado como hijo de Dios; pero no puede creer que ha alcanzado ya la seguridad de la salvaci\u00f3n. Debe protegerse y pedir a Dios la fuerza para la victoria.<\/p>\n<p>      3.4. El amen final<\/p>\n<p>     La terminaci\u00f3n del Padre nuestro \u00abam\u00e9n\u00bb aparece en el texto evang\u00e9lico de Mateo y no en el de Lucas. Queda como una l\u00ed\u00adnea suspensiva que los cristianos de todos los tiempos han llenado de alguna forma.<\/p>\n<p>     Es expresi\u00f3n hebrea arcaica \u00abAm\u00e9n\u00bb, que significa afirmaci\u00f3n del deseo de que \u00abas\u00ed\u00ad sea\u00bb, (Jer. 11.5) o que \u00abAs\u00ed\u00ad es\u00bb (Jer. 28.6). Pas\u00f3 al griego, al lat\u00ed\u00adn y las lenguas romances.<\/p>\n<p>    Reaparece en expresiones del Nuevo Testamento 135 veces como palabra de asentimiento. En los Sin\u00f3pticos aparece atribuido a Jes\u00fas 50 veces y en Juan 25. Algunas de ellas, incluso repetido, como se\u00f1al de afirmaci\u00f3n fuerte. Pablo los usa con frecuencia: 1. Cor. 14. 16; Rom. 1. 25; 1 Tim. 1. 17; y en el Apocalipsis se repite en 7 ocasiones: Ap. 5. 14.<\/p>\n<p>     Al terminar el Padrenuestro, el am\u00e9n resalta la fuerza del deseo, la conciencia de la demanda, la confianza en la palabra divina de que se conceder\u00e1 lo que se pide. Por eso se cierra el Padrenuestro con esta afirmaci\u00f3n.<\/p>\n<p>     Es interesante ver c\u00f3mo en diversas tradiciones se han multiplicado otras expresiones conclusivas a\u00f1adidas.<\/p>\n<p>     Ya la Didaj\u00e9, el primer catecismo cristiano, terminaba el texto a\u00f1adiendo \u00abTuyo es el poder y la gloria por siempre.\u00bb (8.2) En el Oriente fue frecuente terminar con la expresi\u00f3n: \u00abGloria al padre al Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb.<\/p>\n<p>     Es como si quedara la impresi\u00f3n de que, expuestas ante el Padre las peticiones, llega el momento de actuar como creyentes, ya que \u00abNo el que dice Se\u00f1or, Se\u00f1or, entra en el Reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre.\u00bb (Mt. 7. 21)<\/p>\n<p>     S. Cirilo de Alejandr\u00ed\u00ada dec\u00ed\u00ada: \u00abTerminamos la oraci\u00f3n gritando am\u00e9n, pues deseamos que as\u00ed\u00ad sea, que se cumpla lo que contiene la oraci\u00f3n que el mismo Dios nos ense\u00f1\u00f3.\u00bb (Cat. mist. 5. 18)<\/p>\n<p>    4. En las diversas edades.<\/p>\n<p>     Siendo el \u00abpadrenuestro\u00bb la plegaria central de los cristianos y su valor primordia,l por haber sido la recitada por el mismo Se\u00f1or en un plan pedag\u00f3gico, se convierte en elemento central de toda  Catequesis en todos los tiempos y a todas las edades.<\/p>\n<p>    4.1. Ni\u00f1os<\/p>\n<p>     Los ni\u00f1os han aprendido a recitarla con ternura desde los primeros a\u00f1os de la vida. No ha habido catequesis adecuada sin aprender a entender, explicar, recitar, dar vida a las peticiones del padrenuestro.<\/p>\n<p>     Conviene convertirlo en la primera plegaria un tanto formal que se aprende en la educaci\u00f3n de la fe cristiana, por encima de cualquier formula ingenua de la primera infancia.<\/p>\n<p>   Se puede afirmar que desde los seis a\u00f1os el ni\u00f1o puede dar cuenta de lo que es pedir el pan, librarse del mal, perdonar, lo que es estar en el cielo. Poco a poco se va adquiriendo una comprensi\u00f3n del santificar, del Reino de Dios, etc.<\/p>\n<p>     Pero lo que importa no es tanto la comprensi\u00f3n actual, sino el aprendizaje infantil de expresiones que va a mantener toda la vida y que van a convertirse en referencias para todas las edades.<\/p>\n<p>     Es el momento del \u00abropaje luminoso\u00bb del padrenuestro, de la comprensi\u00f3n de las primeras palabras b\u00e1sicas que laten en \u00e9l, que van desde la mirada a Dios como Padre del cielo, hasta el deseo de vencer al mal y a los peligros de caer en peligros.<\/p>\n<p>     Quienes niegan a los ni\u00f1os el aprendizaje de las f\u00f3rmulas definitivas corren el riesgo de sustituirlas por expresiones vac\u00ed\u00adas de contenidos y de cargas afectivas provisionales de las que la persona se retrae al llegar a edades posteriores. Es decir, evita una catequesis s\u00f3lida por prejuicios psicol\u00f3gicos y la sustituye por una evasi\u00f3n fantasiosa y verbalista.<\/p>\n<p>    4.2. Adolescentes<br \/>\n    Con todo s\u00ed\u00ad hay que reconocer que es la etapa en que comienza la abstracci\u00f3n firme y la generalizaci\u00f3n, cuando el mensaje vivo del padre nuestro puede llegar al fondo de la persona creyente.<\/p>\n<p>    La etapa de los 12 14 a\u00f1os, la de las operaciones formales o abstractas (Piaget) abre las puertas al coraz\u00f3n del padrenuestro.<\/p>\n<p>    Se identifica f\u00e1cilmente a esa edad lo que es el Reino de Dios como expresi\u00f3n del bien sobre el mal, se entiende el concepto suprasensible de cielo, de pan, de voluntad divina, de perd\u00f3n de los pecados y de triunfo sobre la tentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Es un primer momento de profundizaci\u00f3n catequ\u00e9tica, que habr\u00e1 de complementarse a lo largo de la vida. Pero es un tiempo, y es lo m\u00e1s importante, en el que el muchacho puede dirigirse personal e \u00ed\u00adntimamente a Dios y mirarle cara a cara como Padre.<\/p>\n<p>   Se le ense\u00f1a a descifrar el mensaje humano que hay en cada petici\u00f3n y la vinculaci\u00f3n \u00ed\u00adntima que tiene con cada persona que ama a Dios. Puesto que le llama Padre, se hace una buena catequesis de cara a las etapas definitivas de la vida, las adultas.<\/p>\n<p>   Lo importante es superar el formalismo y el ritualismo en la presentaci\u00f3n y recitaci\u00f3n de cada petici\u00f3n del padrenuestro. Es importante de cuando en cuando explicar lo que se pide con las expresiones que se recitan. Un cristiano que no ha recibido una clara interpretaci\u00f3n del padre nuestro carece de algo definitivo en su formaci\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p>   Quienes ven en el padrenuestro una mera recitaci\u00f3n de palabra tradicionales o no han le\u00ed\u00addo el texto evang\u00e9lico con amor o carecen de una sensibilidad religiosa suficiente como creyentes.<\/p>\n<p>   4.3 Adultos<\/p>\n<p>   De esa forma, si hay una formaci\u00f3n adecuada, cuando se llega a la madurez, el Padrenuestro se convierte en la oraci\u00f3n habitual y definitiva del cristiano.<\/p>\n<p>   Se integra en la vida. Cuando se recita, se hace con conocimiento de causa. Se descubre su dimensi\u00f3n comprometedora: de perd\u00f3n al pr\u00f3jimo, de compromiso con el reino de dios, de necesidad de lucha contra la tentaci\u00f3n, de confianza en la ayuda divina.<\/p>\n<p>5. Consignas de catequesis<\/p>\n<p>  El padrenuestro es un centro eminente, consistente y preferente de la catequesis cristiana. Es curioso c\u00f3mo en todos los catecismos desde la edad moderna se han recogido las \u00abprincipales oraciones del cristiano\u00bb y siempre se han iniciado con el padrenuestro, como no pod\u00ed\u00ada ser de otra forma a la luz de la referencia evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>   Por eso el catequista es inseparable en la forma de su catequesis y en el fondo de su confianza en Cristo, de la comprensi\u00f3n, presentaci\u00f3n y profundizaci\u00f3n de la oraci\u00f3n dominical.<\/p>\n<p>   Debe recordar siempre algunas consignas te\u00f3ricas y otras m\u00e1s pr\u00e1cticas.<\/p>\n<p>  5.1. En el orden te\u00f3rico<\/p>\n<p>   El padrenuestro est\u00e1 en el coraz\u00f3n del mensaje cristiano, al menos analizado desde la perspectiva vital y comprometedora del Evangelio. Es la s\u00ed\u00adntesis del mensaje salvador de Jes\u00fas: Dios visto como Padre, santidad del nombre divino, Reino de Dios como proyecto, voluntad divina como objetivo, perd\u00f3n, salvaci\u00f3n, liberaci\u00f3n, comunidad eclesial, etc.<\/p>\n<p>   &#8211; Hay que explicar las ideas y los t\u00e9rminos de esta plegaria con precisi\u00f3n teol\u00f3gica y no s\u00f3lo con fidelidad sem\u00e1ntica.<\/p>\n<p>   &#8211; Se deben recoger compromisos salv\u00ed\u00adficos que laten en las demandas del texto y asociarlos a la explicaci\u00f3n del misterio trascendente de la salvaci\u00f3n lograda por Cristo Se\u00f1or, que es el que propone el modo de rezar que esta formula representa.<\/p>\n<p>   &#8211; Es bueno entender c\u00f3mo ha sido visto, entendido, alabado, cultivado e interpretados a lo largo de la Historia y de la praxis eclesial de todos los tiempos y de todos los lugares.<\/p>\n<p>   5.2. La dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica:<\/p>\n<p>Es una plegaria para rezar con ella, no para convertirla en programa o plan de explicaciones.<br \/>\n  Como tal hay que mirarla, entenderla y convertirla en centro de frecuentes comentarios y experiencias religiosas.<\/p>\n<p>   &#8211; Es plegaria de referencia evang\u00e9lica, no de dial\u00e9ctica teol\u00f3gica. Debe asociarse a Jes\u00fas ense\u00f1ando a la gente sencilla, no a los te\u00f3logos ahondando t\u00e9rminos y clarificando conceptos sutiles.<\/p>\n<p>   &#8211; Se destina a las gentes sencillas, no a los sabios de la tierra. Por eso al padrenuestro se llega con humildad, con limpieza de coraz\u00f3n, no con preparaci\u00f3n teol\u00f3gica sofisticada o erudici\u00f3n humana.<\/p>\n<p>   &#8211; Se adapta a todos los niveles espirituales de las personas que lo recitan, incluidos los ni\u00f1os m\u00e1s peque\u00f1os. Por eso vale para todas las edades y para todas las situaciones culturales. Y es preciso adoptar ante la catequesis del padrenuestro una actitud positiva, optimista, agradecida y cautivadora.<\/p>\n<p>   &#8211; La profundidad de la compresi\u00f3n y la intensidad de las mociones divinas, que se imprimen en el alma con esta plegaria, dependen de la riqueza espiritual desde la que se llega a sus palabras. Por eso es la plegaria de toda la Iglesia, no la de algunos sectores de ella o la de algunas circunstancias.<\/p>\n<p>   &#8211; Es la plegaria de cada d\u00ed\u00ada. Jes\u00fas la proclam\u00f3 como modo ordinario de dirigirse a Dios, en contraposici\u00f3n con la palabrer\u00ed\u00ada, la arrogancia o el distanciamiento de los fariseos. Por lo tanto, hay que llegar a la explicaci\u00f3n de la f\u00f3rmula, desde la vida de oraci\u00f3n frecuente. Y no hay que esperar a rezar con ella para poder comprenderla del todo.<\/p>\n<p>    5.3. Texto ecum\u00e9nico<\/p>\n<p>    En lenguas como la espa\u00f1ola, hablada en decenas de naciones en el mundo y por casi 400 millones de personas de mayor\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, las versiones o traducciones del texto original griego han sido diversas.<\/p>\n<p>    Conviene en catequesis asumir la versi\u00f3n que se ha hecho internacional el 27 de Noviembre de 1989, por acuerdo de las Conferencias episcopales de los 22 pa\u00ed\u00adses de lengua castellana.<\/p>\n<p>    El texto exacto es el siguiente:   &#8211; Padre nuestro, que estas en el cielo,   &#8211; santificado sea tu nombre;   &#8211; venga a nosotros tu reino;   &#8211; h\u00e1gase tu voluntad en la tierra como en el cielo;   &#8211; danos hoy nuestro pan de cada d\u00ed\u00ada;   &#8211; perd\u00f3nanos las ofensas como tambi\u00e9n nosotros perdonamos a los que nos ofenden;   &#8211; no nos dejes caer en la tentaci\u00f3n  y l\u00ed\u00adbranos del mal.<\/p>\n<p>       Amen.<\/p>\n<p>Rasgos y datos<\/p>\n<p>Texto de Mateo  6. 9-13<\/p>\n<p>Texto de Lucas  11.2-4<\/p>\n<p>      Ambito<\/p>\n<p>En el Serm\u00f3n del Monte<br \/>\nAbierto, a todos los oyentes<\/p>\n<p>En el grupo de los Disc\u00ed\u00adpulos<br \/>\nAnte el ejemplo de Jes\u00fas orando<\/p>\n<p>      Motivo<\/p>\n<p>  Una catequesis de Jes\u00fas, amplia<br \/>\n  C\u00f3mo se debe orar: \u00abOrad as\u00ed\u00ad\u00bb<br \/>\n  En contraste con los fariseos<\/p>\n<p>  A petici\u00f3n de un disc\u00ed\u00adpulo:<\/p>\n<p>    \u00abens\u00e9\u00f1anos, como Juan ense\u00f1\u00f3\u00bb<br \/>\n  Con referencia a Juan y los suyos.<\/p>\n<p>Peticiones y exprexiones empleadas.<br \/>\nSignos y t\u00e9rminos evang\u00e9licos.<br \/>\nDrmtifoo de las  peticiones.<\/p>\n<p>  7 demandas<\/p>\n<p>   &#8211; Padre nuestro<\/p>\n<p>   &#8211; que est\u00e1s en los cielos<br \/>\n  1. Santificado sea tu nombre.<br \/>\n  2. Venga tu reino.<br \/>\n  3. H\u00e1gase tu voluntad<br \/>\n en la tierra y en el cielo.<br \/>\n  4. Nuestro pan cotidiano  d\u00e1noslo hoy.<br \/>\n  5. Perdona nuestras deudas  como perdonamos  a nuestros deudores.<br \/>\n  6. No nos lleves a la tentaci\u00f3n.<br \/>\n  7  Sino l\u00ed\u00adbranos del malo.  Am\u00e9n<\/p>\n<p>  5 demandas<\/p>\n<p>   &#8211; Padre<br \/>\n1. Sea santificado tu nombre.<\/p>\n<p>2. Que venga tu Reino.<\/p>\n<p>3. Nuestro pan de cada d\u00ed\u00ada d\u00e1noslo hoy.<\/p>\n<p>4. Perdona nuestro pecados  como nosotros perdonamos   a nuestros deudores.<\/p>\n<p>5. No nos lleves a la tentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Datos y observaciones texto m\u00e1s desarrollado:<\/p>\n<p>   &#8211; Padre nuestro<\/p>\n<p>   &#8211; deudas\/deudores<\/p>\n<p>   &#8211; Induzcas (tentaci\u00f3n)<\/p>\n<p> Texto m\u00e1s breve:<\/p>\n<p>   &#8211; Padre, sin m\u00e1s<\/p>\n<p>   &#8211; pecados\/deudores<\/p>\n<p>   &#8211; tentaci\u00f3n: ocasi\u00f3n<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[404] El \u00abpadrenuestro\u00bb es la oraci\u00f3n m\u00e1s excelente que ha resonado durante dos milenios en el contexto cristiano. Es la plegaria ense\u00f1ada pro el mismo Jes\u00fas y la que siempre ha sido mirada como el resumen de todo el mensaje salvador que el Divino Mes\u00ed\u00adas trajo a la tierra. Es, por lo tanto, el coraz\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/padrenuestro-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPADRENUESTRO.\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-12688","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12688","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12688"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12688\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12688"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12688"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12688"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}