{"id":12692,"date":"2016-02-05T08:37:00","date_gmt":"2016-02-05T13:37:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pastoral\/"},"modified":"2016-02-05T08:37:00","modified_gmt":"2016-02-05T13:37:00","slug":"pastoral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pastoral\/","title":{"rendered":"PASTORAL"},"content":{"rendered":"<p>[100]<\/p>\n<p>      Parte o rama de la Teolog\u00ed\u00ada Cat\u00f3lica que estudiar la actividad apost\u00f3lica y las atenciones morales y espirituales que por motivos religiosos se hace en favor de los creyentes. Estudia te\u00f3rica y pr\u00e1cticamente lo que hay que tener en cuenta en la actividad de animaci\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>    1. Formas de la Pastoral<br \/>\n    En cuanto rama de la Teolog\u00ed\u00ada con dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica tiene dos campos o formas, que pueden originar dos maneras de hacer pastoral: la Pastoral Kerigm\u00e1tica y la Pastoral Carism\u00e1tica o Asistencial.<\/p>\n<p>   &#8211; La Pastoral Kerigm\u00e1tica (kerigma, mensaje) se centra en la misi\u00f3n de anunciar el Evangelio (Evangelizaci\u00f3n y Misionolog\u00ed\u00ada) y luego de formar en lo anunciado (Pedagog\u00ed\u00ada de la fe).<\/p>\n<p>    La primera da origen a la Homil\u00e9tica, que tiene como centro de atenci\u00f3n la homil\u00ed\u00ada (serm\u00f3n, exposici\u00f3n, proclamaci\u00f3n). La segunda se identifica con la Catequ\u00e9tica en cierto sentido y tiene como centro de referencia la \u00abcatequesis\u00bb o el acto de educaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>    La primera prefiere la animaci\u00f3n de manera espont\u00e1nea y personal, fij\u00e1ndose m\u00e1s en las personas y en los momentos oportunos en que las personas est\u00e1n mejor dispuestas a recibir el mensaje. La segunda, la Catequ\u00e9tica, tiende a una acci\u00f3n pedag\u00f3gica m\u00e1s sistem\u00e1tica, previsora y apoyada en un proceso organizado, el cual pretende con m\u00e1s orden y continuidad la formaci\u00f3n de la inteligencia y de la conciencia a la luz de la fe.<\/p>\n<p>   &#8211; La Pastoral carism\u00e1tica (carisma, gracia de servicio) es samaritana. Centra su atenci\u00f3n en la acci\u00f3n de caridad. Entiende por carisma el don que se recibe en beneficio de los dem\u00e1s. En esta tarea entra la ayuda al pr\u00f3jimo en diversos campos: el material para los indigentes, el asistencial para los abandonados, el animativo para los deprimidos, el espiritual para los proficientes en la vida cristiana, el devocional para los piadosos.<\/p>\n<p>    Todo lo que supone servicio de caridad (jaris) se relaciona con la pastoral samaritana, diaconal, misericordiosa.<\/p>\n<p>    Las ramas de la teolog\u00ed\u00ada, te\u00f3ricas o pr\u00e1cticas, buscan entender y presentar los misterios de Cristo desde la perspectiva de la fe. Si se quedaran en la raz\u00f3n, se mover\u00ed\u00adan s\u00f3lo en el \u00e1mbito de la Filosof\u00ed\u00ada religiosa o Teodicea. Por eso la Pastoral Catequ\u00e9tica y la Pastoral Homil\u00e9tica valoran a la persona a la que se dirigen como creyente y como ser inteligente elevado al orden sobrenatural<br \/>\n    Los profesionales de la actividad pastoral tienden a \u00abser dispensadores de los misterios de Dios\u00bb. (1 Cor. 4. 1)<\/p>\n<p>    La teolog\u00ed\u00ada pastoral, por ser esencialmente pr\u00e1ctica, tiene cierta dependencia de las otras ramas de la Teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>   &#8211; De la Dogm\u00e1tica recibe la identidad del misterio revelado y la doctrina<br \/>\n   &#8211; De la Moral recibe el sentido de la Ley divina, de la Conciencia y d la libertad.<\/p>\n<p>   &#8211; De la Liturgia recibe el sentido de la plegaria com\u00fan y al valor de la sacramentalidad de la Iglesia y de la fe.<\/p>\n<p>   &#8211; De la Eclesiolog\u00ed\u00ada recibe el sentido de la comunidad creyente, de la Jerarqu\u00ed\u00ada y del Magisterio.<\/p>\n<p>   &#8211; De la Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica recibe el amor a la Palabra de Dios convertida en Escritura Sagrada.<\/p>\n<p>   &#8211; Del Derecho can\u00f3nico recoge el sentido de las normas positivas u los cauces b\u00e1sicos para las actuaciones religiosas.<\/p>\n<p>   Todas las ciencias teol\u00f3gicas sirve de apoyo a la Teolog\u00ed\u00ada pastoral, que es pr\u00e1ctica y busca resultados eficaces para la salvaci\u00f3n de las almas a trav\u00e9s del ministerio de la fraternidad, del sacerdocio en cuanto veh\u00ed\u00adculo hacia las cosas santas; del consejero amistoso, sea laico o no, para los apoyos humanos.<\/p>\n<p>    2. Historia de la Pastoral<br \/>\n    El nombre de teolog\u00ed\u00ada pastoral es reciente, pero las consignas y la ciencia pastoral se remontan a los primeros tiempos de la Iglesia.<\/p>\n<p>   &#8211; Los Evangelios est\u00e1n llenos de consignas pastorales de Jes\u00fas a los disc\u00ed\u00adpulos para el cuidado de las almas (Mt. 10, 6 y ss; Mc. 6. 8 y ss; Lc. 9. 3 y ss; Lc. 22. 35).<\/p>\n<p>   &#8211; Las Cartas llamadas pastorales de San Pablo actualizan y concretan esas referencias: las consignas a Timoteo y a Tito, las que propone a los Corintios, a Filipenses y a los Colosenses, que son paralelas.<\/p>\n<p>   &#8211; Los escritos patr\u00ed\u00adsticos hablan desde el principio del modo de animar en la fe a los hermanos. San Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada (110) habla de la bondad en su carta \u00abAd Magnesios\u00bb. San Cipriano (248) recomienda la compasi\u00f3n en su libro \u00abSobre los ca\u00ed\u00addos\u00bb. San Gregorio Nacianceno (389) explica el valor de las almas en su obra \u00abDel sacerdocio\u00bb.<\/p>\n<p>     Un libro patr\u00ed\u00adstico singular es el de San Ambrosio titulado, \u00abDel oficio de los ministros\u00bb. Igual se puede decir del texto de San Juan Cris\u00f3stomo \u00abDel sacerdocio\u00bb. Los libros de San Isidoro de Sevilla \u00abDe la instituci\u00f3n de los cl\u00e9rigos\u00bb y \u00abDe los cl\u00e9rigos\u00bb son tratados de acci\u00f3n pastoral en la Iglesia, imprescindibles para entender la misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>    Los libros de S. Bernardo \u00abDe la consideraci\u00f3n\u00bb, \u00abDe las costumbres de los obispos\u00bb, \u00abDe la conversi\u00f3n de los cl\u00e9rigos\u00bb, al igual que el \u00abLibro de las Reglas pastorales\u00bb escrito por San Gregorio Magno hacia el 590 a Juan, obispo de Ravena, spn modelos de pastoral de toda la Iglesia.<\/p>\n<p>   &#8211; La Edad Media conoci\u00f3 tambi\u00e9n muchas producciones literarias que, sin expl\u00ed\u00adcita referencia a la palabra pastoral, s\u00ed\u00ad hablan de lo que hay que hacer para salvar las almas del error, del pecado y de la ignorancia. Son hermosas las ense\u00f1anzas de Sto. Tom\u00e1s en sus \u00abOp\u00fasculos menores\u00bb, del \u00abGobierno de las almas\u00bb de San Buenaventura, de la \u00abGu\u00ed\u00ada de los confesores\u00bb de San Antonino, obispo de Florencia.<\/p>\n<p>     Tal vez sean las obras de Raimundo Lulio, ya en el siglo XIV, los mejores exponentes de los que hay que hacer con los ni\u00f1os, j\u00f3venes, adultos, en texto como la novela pedag\u00f3gica \u00abBlanquerna o Libro de Amos et Amat\u00bb.<\/p>\n<p>   &#8211; Desde el Concilio de Trento, se despert\u00f3 singular inquietud por instruir a los cristianos para huir de la herej\u00ed\u00ada y del vicio corruptor. Nombres como. Juan de \u00ed\u0081vila, Luis de Granada, Pedro de Soto, Juan de la Cruz, Pedro de Alc\u00e1ntara, el Cardenal Cayetano, Luis de Molina, San Carlos Borromeo, San Francisco de Sales, S. Vicente de Pa\u00fal fueron maestros en iluminar y fortalecer a los pastores de la Contrarreforma.<\/p>\n<p>   &#8211; En 1759 San Alfonso de Ligorio public\u00f3 su gran teolog\u00ed\u00ada pastoral, \u00abHomo apostolicus\u00bb. Resumi\u00f3 las conclusiones obtenidas por \u00e9l en su \u00abTeolog\u00ed\u00ada moral\u00bb. que en su mayor parte es una Teolog\u00ed\u00ada pastoral, pues en ella se tratan tarea tales como la direcci\u00f3n de almas, la asistencia a los moribundos, el examen de los que van a ser ordenados sacerdotes, las tareas de los confesores y pastores para consigo y para la atenci\u00f3n a sus dirigidos.<\/p>\n<p>   &#8211; Los tiempos del siglos XIX la Teolog\u00ed\u00ada moral se desarrolla en multitud de Tratados y Manuales de acci\u00f3n apost\u00f3lica. Resulta inabarcable el conjunto de los estudios en este terreno y la sistematizaci\u00f3n, aunque sea ligera, de tantas ideas, directrices y consignas pastorales.<\/p>\n<p>   Se advierte en los tiempos recientes una progresiva apertura en los conceptos de la Teolog\u00ed\u00ada pastoral. De visiones eminentemente clericales se ha ido pasando a los largo del siglo XX a planteamientos m\u00e1s eclesiales. La Teolog\u00ed\u00ada pastoral deja de ser un terreno vinculado con el sacramento de la penitencia y se orienta m\u00e1s a un estudio de las tareas ministeriales entre los creyentes. Y los ministerios no son privativos de cl\u00e9rigos sino de todos los bautizados.<\/p>\n<p> 3. Educaci\u00f3n pastoral teol\u00f3gica<\/p>\n<p>      Es conveniente que en la Iglesia haya expertos en Teolog\u00ed\u00ada y en actividad Pastoral, como debe haber biblistas, liturgistas, historiadores y expertos en Derecho can\u00f3nico. Y es conveniente que muchos cristianos vivan en actitud pastoral, es decir de servicio evang\u00e9lico, seg\u00fan las propias opciones y las posibilidades.<\/p>\n<p>      Pero esto reclama cierta formaci\u00f3n y preparaci\u00f3n. No basta la buena voluntad, salvo para comenzar a caminar. Educarse en criterios y t\u00e9cnicas pastorales es lo que se llama \u00abvivir apost\u00f3licamente\u00bb.<\/p>\n<p>      Es bueno hacerlo en general y es necesario cultivar cierta especializaci\u00f3n cuando la persona creyente se compromete. Es decir, hay que educarse en cada campo seg\u00fan las cualidades y recursos que Dios da a cada uno como  regalo<br \/>\n    3. La misi\u00f3n pastoral   San Gregorio Magno escribi\u00f3 en su libro \u00abLibro de las Reglas pastorales\u00bb que habr\u00ed\u00ada que distinguir entre tareas al \u00abcuidado de las almas: la del maestro, la del servicio de los sagrados misterios y las labores de pastor celoso\u00bb. Esa triple divisi\u00f3n se mantuvo casi hasta nuestros d\u00ed\u00adas: terreno de la educaci\u00f3n y catequesis, administraci\u00f3n sacramental y la direcci\u00f3n espiritual o de conciencias.<\/p>\n<p>   &#8211; Al tratar de la primera es conveniente recordar que se requieren dotes, vocaci\u00f3n y formaci\u00f3n, ilusi\u00f3n por hace seg\u00fan hicieron el mismo Jes\u00fas, los Ap\u00f3stoles y los Padres y Doctores de la Iglesia. El Concilio de Trento (Ses. V) indicaba a los educadores de la fe doble tarea pastoral: lit\u00fargica y la cultural. La primera la relacionaba con la predicaci\u00f3n de los domingos y fiestas; y la segunda con la instrucci\u00f3n catequ\u00e9tica a los ni\u00f1os y sencillos.<\/p>\n<p>      Benedicto XIV en la Constituci\u00f3n \u00abEtsi Minime\u00bb marc\u00f3 unas pautas especiales en esta tarea. Y P\u00ed\u00ado X en diversos documentos, sobre todo en la Enc\u00ed\u00adclica \u00abAcerbo nimis\u00bb de 1905 traz\u00f3 sabias pautas. Los documentos eclesiales posteriores, como las exhortaciones \u00abEvangelii nuntiandi\u00bb de Pablo VI y la \u00abCatechesi tradendae\u00bb de Juan Pablo II se\u00f1alaron los modos, campos y momentos ideales.<\/p>\n<p>     Padres, p\u00e1rrocos, maestros y cuantos se sienten cristianos tienen la misi\u00f3n de ense\u00f1ar la verdad y de formar la fe.<\/p>\n<p>   &#8211; Las otras tareas o servicios pastorales deben ser tambi\u00e9n objeto de atenci\u00f3n, de manera especial la que va anexa a la administraci\u00f3n de los Sacramentos. Para que cada uno de ellos produzca su mejor efecto no basta la administraci\u00f3n ritual del signo sensible. Es preciso preparar al que los recibe para la gracia act\u00fae en sus mentes y corazones.<\/p>\n<p>   No toda la tarea preparatoria a los sacramentos pertenece al sacerdote (actitud clerical) sino a quien mejor puedan realizarla: padres cristianos, catequistas de primera comuni\u00f3n, animadores de catecumenados de confirmaci\u00f3n,  expertos en catecumenados de matrimonio, etc. Es la dignidad bautismal la que capacita para estas tareas pastorales.<\/p>\n<p>   &#8211; La direcci\u00f3n espiritual y animaci\u00f3n religiosa, que tradicionalmente ha estado asociada a sacerdotes preparados y vocacionados para iluminar y dirigir conciencias, debe ser tambi\u00e9n una tarea pastoral de toda la Iglesia o de miembros que mejor dispuestos est\u00e9n para ella.<\/p>\n<p>    Los religiosos laicos o los monjes no sacerdotes (masculinos o femeninos), los psic\u00f3logos o soci\u00f3logos cristianos que se sientan llamados a la tarea fraterna de aconsejar, los educadores, pueden ser directores de conciencia.<\/p>\n<p>    Todos los que tiene vida espiritual pueden darla con experiencia, con perfecci\u00f3n con valores espirituales. Es bueno separar la direcci\u00f3n espiritual del sacramento de la penitencia, tanto desde el punto de vista de la penitencia en cuanto sacramento, como desde la perspectiva de la direcci\u00f3n en cuanto apoyo espiritual y fraternal.<\/p>\n<p>    Por otra parte la direcci\u00f3n de conciencia se ha mirado en el pasado como labor de personas muy perfectas en la piedad, algo que s\u00f3lo unos pocos arist\u00f3cratas del esp\u00ed\u00adritu poseen. A los dem\u00e1s les queda vedado el aconsejar la perfecci\u00f3n. Se olvida que desde la propia miseria se puede ayudar a los dem\u00e1s, si se hace con humildad y sin arrogancia.<\/p>\n<p>    La direcci\u00f3n espiritual, como la instrucci\u00f3n y la oraci\u00f3n, es para todos: para santos y para pecadores, para enfermos y para sanos, para personas muy ocupadas y para los que se aburren. Esencialmente es para quien Jes\u00fas dijo: \u00abSed perfecto como Padre celestial es perfecto\u00bb (Mt. 5.48 y 19.21) Y lo dijo a todos sus seguidores.<\/p>\n<p>    4. Los campos pastorales<br \/>\n    En conformidad con estos criterios tan amplias y eclesiales, es f\u00e1cil entender que la acci\u00f3n pastoral es inmensamente amplia y que los \u00abpastoralistas\u00bb tienen que \u00abespecializarse\u00bb para poder trabajar con eficacia.<\/p>\n<p>    Podemos se\u00f1alar un abanico de medio centenar de campos selectos, no todos, que interesa a la Teolog\u00ed\u00ada pastoral para poder entender mejor lo que significa y lo que sus estudios abarcan en la vida.<\/p>\n<p>   + Por las perspectiva teol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral fundamental o te\u00f3rica.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral evangelizadora o misionera.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral catequ\u00e9tica.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral lit\u00fargica.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral sacramental.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de animaci\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral ecum\u00e9nica.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de emergencia o excepcional.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de conjunto o integradora.<\/p>\n<p>   + Por las edades y niveles<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de ni\u00f1os.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral adolescente.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral juvenil.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de adultos.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de la tercera edad.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de deficientes.<\/p>\n<p>   + Por los oficios y situaciones<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral vocacional y de ministerios.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de presb\u00ed\u00adteros.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de matrimonios y familiar.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de divorciados.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral obrera.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral universitaria.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de las fuerzas armadas.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de marginados.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de emigrantes y transe\u00fantes.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral sanitaria y de enfermos.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de discapacitados.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral exequial.<\/p>\n<p>   + Por el \u00e1mbito o entorno humano<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral parroquial.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de grupos y movimientos.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral urbana.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral rural.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral escolar.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral hospitalaria.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral del mar.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral ind\u00ed\u00adgena.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de catacumba.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral popular.<\/p>\n<p>   + Por los medios y lenguajes<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral del arte.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de dirigentes.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral audiovisual.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de la prensa.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral inform\u00e1tica.<\/p>\n<p>   + Por otros aspectos<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral social y de beneficencia.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de justicia y promoci\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de amor y sexualidad.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral del tr\u00e1fico.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral de relaci\u00f3n fe cultura.<\/p>\n<p>   &#8211; Pastoral del turismo y tiempo libre<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la acci\u00f3n evangelizadora<\/p>\n<p>\tLa teolog\u00ed\u00ada es siempre una reflexi\u00f3n a partir de los datos de la fe. Cuando se reflexiona sobre la misi\u00f3n, se puede analizar su naturaleza o principios fundamentales; pero tambi\u00e9n se puede afrontar directamente el significado de la acci\u00f3n evangelizadora. Entonces nos encontramos con la teolog\u00ed\u00ada pastoral.<\/p>\n<p>\tPropiamente la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobe la misi\u00f3n se llama \u00abmisionolog\u00ed\u00ada\u00bb. Pero esta reflexi\u00f3n es tambi\u00e9n la base para afrontar el significado teol\u00f3gico de la acci\u00f3n consecuente, que se llama acci\u00f3n pastoral o evangelizadora. Toda teolog\u00ed\u00ada pastoral presenta los principios b\u00e1sicos, para pasar luego al terreno m\u00e1s pr\u00e1ctico. Ordinariamente se reserva para la misionolog\u00ed\u00ada todo cuanto se refiere a la misi\u00f3n \u00abad gentes\u00bb (primera evangelizaci\u00f3n).<\/p>\n<p>\tAunque la misionolog\u00ed\u00ada no se identifica con la teolog\u00ed\u00ada pastoral general, muchos temas son comunes, especialmente cuando se trata del anuncio evang\u00e9lico, la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, los servicios de caridad y la organizaci\u00f3n de la comunidad. La teolog\u00ed\u00ada pastoral, que es ciencia af\u00ed\u00adn a la misionolog\u00ed\u00ada en su funci\u00f3n evangelizadora, se desglos\u00f3 de la teolog\u00ed\u00ada general, para convertirse en tratado aut\u00f3nomo, con sus fundamentos, objetivos, metodolog\u00ed\u00ada, recursos, etc.<\/p>\n<p>\tDimensi\u00f3n eclesiol\u00f3gica<\/p>\n<p>\tLa base eclesiol\u00f3gica se encuentra en la naturaleza misionera de la Iglesia y, por tanto, de toda comunidad eclesial. El objetivo principal es la construcci\u00f3n de la comunidad eclesial (prof\u00e9tica, lit\u00fargica y diaconal) para hacerla viva y misionera. Aunque el t\u00e9rmino \u00abteolog\u00ed\u00ada pastoral\u00bb es del siglo XVI (San Pedro Canisio), como tratado espec\u00ed\u00adfico es del siglo XVIII, encuadrado dentro de los estudios eclesi\u00e1sticos para una preparaci\u00f3n de la acci\u00f3n pastoral. El desarrollo actual tiene mayor fundamento b\u00ed\u00adblico y teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>\tSon diversos los sectores eclesiales de actuaci\u00f3n pastoral. Por esto se puede hablar de pastoral prof\u00e9tica, lit\u00fargica, hodeg\u00e9tica, de conjunto, de la migraci\u00f3n, del turismo, escolar, penitencial, sanitaria, urbana, rural, castrense, etc. Pero es tambi\u00e9n \u00abad extra\u00bb, hacia fuera de la misma comunidad eclesial.<\/p>\n<p>\tPastoral misionera<\/p>\n<p>\tLa teolog\u00ed\u00ada pastoral analiza la naturaleza y la pr\u00e1ctica del anuncio, de la celebraci\u00f3n y de la acci\u00f3n directa, con todas las derivaciones indicadas. Cuando esta orientaci\u00f3n se dirige a la evangelizaci\u00f3n sin fronteras o a la primera evangelizaci\u00f3n de implantar la Iglesia, entonces se llama pastoral misionera \u00abad gentes\u00bb. Pero es tambi\u00e9n pastoral misionera estricta aquella que se dirige a hacer misionera a toda la comunidad eclesial (en vocaciones, ministerios, carismas e instituciones). Para conseguir este \u00faltimo objetivo, se habla de animaci\u00f3n y cooperaci\u00f3n misionera.<\/p>\n<p>\tLos objetivos de la pastoral misionera son b\u00e1sicamente los mismos de toda pastoral, pero, por la urgencia de la primera evangelizaci\u00f3n, se tiende a la implantaci\u00f3n de la Iglesia, el anuncio del Reino, el testimonio m\u00e1s evidente, la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, los servicios de caridad, la construcci\u00f3n de la comunidad, la animaci\u00f3n misionera, la cooperaci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>\tAunque se puede distinguir entre pastoral ordinaria y pastoral misionera de primera evangelizaci\u00f3n, de hecho toda acci\u00f3n pastoral tiende a  hacer que la comunidad cristiana sea viva y disponible para la misi\u00f3n en toda su integridad local y universal. Toda comunidad cristiana debe entrar en un proceso de pastoral intensiva (pastoral ordinaria) para que se haga misionera sin fronteras (misi\u00f3n y pastoral \u00abad gentes\u00bb). La \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb tendr\u00ed\u00ada el objetivo de ayudar a dar este paso a toda comunidad cristiana.<\/p>\n<p>Referencias Acci\u00f3n evangelizadora, animaci\u00f3n misionera, apostolado, cooperaci\u00f3n misionera, evangelizaci\u00f3n, misi\u00f3n, misi\u00f3n \u00abad gentes\u00bb, misionolog\u00ed\u00ada, nueva evangelizaci\u00f3n, pastoral de conjunto, pastoral vocacional.<\/p>\n<p>Lectura de documentos AG 6-9; EN 17-73; RMi 41-86.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Enciclopedia di Pastorale (Casale Monferrato, PIEMME, 1988-93); AA.VV., Dizionario pastorale della comunit\u00ed\u00a0 cristiana (Assisi, Citadella, 1980); F.X. ARNOLD, Teolog\u00ed\u00ada e historia de la acci\u00f3n pastoral (Barcelona 1969); G. CARDAROPOLI, La pastorale come mediazione salvifica (Assisi, Cittadella, 1991); J. ESQUERDA BIFET, Evangelizar hoy, Animadores de las comunidades (Madrid, Soc. Educ. Atenas, 1987); Idem, Pastorale per una Chiesa missionaria (Roma, Pont. Universidad Urbaniana, 1991); P. GIGLIONI, Teologia pastorale missionaria (Lib. Edit. Vaticana 1996); C. FLORISTAN, M. USEROS, Teolog\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n pastoral ( BAC, Madrid, 1968); S. PINTOR, L&#8217;uomo via della Chiesa, elementi di teologia pastorale (Bologna, EDB, 1992); R. SPIAZZI, Los fundamentos teol\u00f3gicos del ministerio pastoral (Madrid, Studium, 1962); J. RAMOS, Teolog\u00ed\u00ada pastoral ( BAC, Madrid, 1994).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>(ver TEOLOG\u00ed\u008dA PR\u00ed\u0081CTICA)<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>A) Acci\u00f3n pastoral.<\/p>\n<p>B) Teolog\u00ed\u00ada pastoral.<\/p>\n<p>C) Medicina pastoral.<\/p>\n<p>A) ACCI\u00ed\u201cN PASTORAL<br \/>\nLa acci\u00f3n pastoral se ha llamado tradicionalmente cura de almas (cura animarum). Esta expresi\u00f3n estaba gravada por el sentido espiritualista del pensamiento plat\u00f3nico. La sagrada Escritura conoce un cuidado sobrenatural del hombre entero, de la comunidad de todos los hombres y del mundo. Aqu\u00ed\u00ad usamos el t\u00e9rmino pastoral (p.), que en nuestro idioma se ha hecho usual. Entendemos por p. el servicio salv\u00ed\u00adfico de la Iglesia, el cual se fundamenta en la universal voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios. Dios mismo encarga a la Iglesia y realiza en ella ese servicio como prosecuci\u00f3n de la obra pascual-escatol\u00f3gica de Cristo por medio del Esp\u00ed\u00adritu de pentecost\u00e9s; y lo realiza en consonancia con cada situaci\u00f3n y de cara a la -> parus\u00ed\u00ada y al reino de Dios.<\/p>\n<p>I. Fundamentaci\u00f3n<br \/>\nEl principio y la fuente de toda p. es el aut\u00e9ntico y serio -> amor de Dios a todos (1 Tim 2, 4ss; Sab 11, 23-12, 2). En virtud de esta promesa universal de salvaci\u00f3n ning\u00fan hombre es a priori un perdido; por el contrario, todo hombre es un hermano al que se le promete salvaci\u00f3n. Ese amor universal de Dios se ha manifestado en la historia de la -> salvaci\u00f3n. Tambi\u00e9n all\u00ed\u00ad donde es elegido un hombre particular, un pueblo o un resto, la elecci\u00f3n va encamiminada a la totalidad (Jn 3, 16). La promesa de salvaci\u00f3n que Dios hace a la humanidad queda radicalmente manifestada en la -> encarnaci\u00f3n, en la asunci\u00f3n de una naturaleza humana por el Hijo. La encarnaci\u00f3n es, por esencia, asunci\u00f3n de la -> creaci\u00f3n, y, por cierto, la asunci\u00f3n m\u00e1s \u00ed\u00adntima definitiva y universal, porque el mundo es una unidad. Por ello, cuando Dios se apropia una parte de la creaci\u00f3n, el mundo entero queda asumido para la salvaci\u00f3n. De ah\u00ed\u00ad que el mundo est\u00e9 fundamentalmente salvado, sin perjuicio de la decisi\u00f3n de cada uno.<\/p>\n<p>La p. es seg\u00fan esto la gran llamada a la -> paz con Dios. Por la encarnaci\u00f3n y la muerte de Jes\u00fas, que ha roto el -> e\u00f3n adam\u00ed\u00adtico y las cadenas de la esdavitud (1 Cor 15, 54ss), por la -> resurrecci\u00f3n, la glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas y la misi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios (-> salvaci\u00f3n) es un hecho irrevocable. Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu (o sea, dotado con la persona y fuerza de la actualizaci\u00f3n y de la promesa) es el mediador del amor universal de Dios a los hombres; es la cabeza de la que fluye toda salvaci\u00f3n y toda gracia; puesto que \u00e9l es el Hijo y el hombre, la -> revelaci\u00f3n y la mediaci\u00f3n insuperables, la victoria de la voluntad agraciadora de Dios.<\/p>\n<p>II. Estructuras fundamentales de la pastoral<br \/>\n1. La estructura eclesial<br \/>\nLa acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios en Cristo tiene una forma espacial, temporal, hist\u00f3rica, visible y comunitaria: la llamamos -> Iglesia. Su cometido salv\u00ed\u00adfico no es crear la salvaci\u00f3n (el proceso de salvaci\u00f3n tiene lugar inmediata y verticalmente entre Dios y el hombre), sino transmitirla. La ciencia de la mediaci\u00f3n concreta de la salvaci\u00f3n es llamada teolog\u00ed\u00ada pastoral (cf. luego en B) o teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica. La inmediatez de esta econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica configura su peculiaridad (obiectum formale); por ello est\u00e1 ligada a la actualidad y a la situaci\u00f3n. Por Cristo y en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, por medio de la -> gracia, de la -> palabra y de los -> sacramentos, Dios crea la Iglesia. Su servicio mediador es necesario necessitate medii; la salvaci\u00f3n de cada uno, tambi\u00e9n la de los cristianos \u00aban\u00f3nimos\u00bb, se realiza por mediaci\u00f3n de la Iglesia. Puesto que todo hombre est\u00e1 siempre y necesariamente en una sociedad y es influido por ella, en este campo act\u00faa siempre la Iglesia, si es que ese influjo se produce para la salvaci\u00f3n. No se trata pues, simplemente, de hacer claro e hist\u00f3ricamente palpable el cristianismo an\u00f3nimo. La Ecclesia ab Abel act\u00faa representativamente en toda salvaci\u00f3n; a partir del Logos y de la proclamaci\u00f3n (Rom 10, 14-17), toda gracia, incluso la de los cristianos an\u00f3nimos, tiene naturaleza verbal e impulsa hacia la palabra; por ello la i misi\u00f3n de la Iglesia es necesariamente salv\u00ed\u00adfica, y lo es de un modo esencial, no s\u00f3lo subsidiariamente.<\/p>\n<p>Esta estructura eclesial es el principio formal primario de la pastoral. Sin duda es Dios la causa principal de la salvaci\u00f3n y Cristo, como causa eficiente, el mediador primario; pero la Iglesia es la causa formal: en el servicio salv\u00ed\u00adfico realiza ella su esencia. La p. es por tanto formalmente eclesiol\u00f3gica y causalmente cristoc\u00e9ntrica.<\/p>\n<p>2. La estructura personal<br \/>\nDonde se trata inmediatamente de la salvaci\u00f3n, el sujeto (la Iglesia, la comunidad, el hombre particular) es llamado siempre a la decisi\u00f3n y a la realizaci\u00f3n ante Dios en la respectiva situaci\u00f3n. Por ello las categor\u00ed\u00adas adecuadas al servicio salv\u00ed\u00adfico son personales y existenciales, y, por lo menos en primera l\u00ed\u00adnea, no materiales e institucionales. Una p. orientada preferentemente a la conservaci\u00f3n, a la administraci\u00f3n o incluso al poder no es adecuada a su misi\u00f3n. Puesto que aqu\u00ed\u00ad todo lo personal es humano, o sea, no es puramente espiritual, tambi\u00e9n lo institucional tiene importancia para el servicio salv\u00ed\u00adfico. La Iglesia como ara y el hombre como \u00abesp\u00ed\u00adritu en el mundo\u00bb est\u00e1n referidos a la sociedad y al mundo circundante, que tienen como base la comunidad y los -> usos. La Iglesia apunta siempre al pueblo, aunque no sea siempre Iglesia popular, es decir, aunque no est\u00e9 amparada y determinada preponderantemente por hechos sociol\u00f3gicos, por el Estado y por la sociedad. El recto servicio salv\u00ed\u00adfico se esfuerza por la nivelaci\u00f3n entre sociedad y hombre particular, entre comunidad y minor\u00ed\u00ada selecta, entre cristianismo \u00absociol\u00f3gico\u00bb y cristianismo personal; la misericordia para con el pueblo (cf. Mt 13, 24-30), y no la \u00abpura\u00bb comunidad, es el motivo capital de toda pastoral.<\/p>\n<p>3. La estructura c\u00f3smica<br \/>\nLa p. es la participaci\u00f3n en la acci\u00f3n de Dios para el mundo (Jn 3, 16). Por esto la Iglesia existe para el mundo y es misionera. En su servicio salv\u00ed\u00adfico ella puede abrirse sinceramente al -> mundo, puesto que \u00e9ste ha sido creado por Dios, culmina en Cristo, est\u00e1 llamado a la presencia del Se\u00f1or encarnado y resucitado y tiene por ello su rango teol\u00f3gico. El mundo en su profanidad positiva y negativa es el espacio de la -> fe (1 Tim 3, 16) y el \u00e1mbito capital de la p., y por esto debe ser atendido especialmente por el cristiano en el mundo, por los -> laicos. Puesto que la Iglesia, en virtud de su esencia social, est\u00e1 introducida en las estructuras del mundo, s\u00f3lo se logra una p. aut\u00e9ntica cuando \u00e9sta es multiforme y var\u00ed\u00ada seg\u00fan las situaciones. Lo cual es particularmente v\u00e1lido en la actualidad, cuando el mundo ha entrado en la \u00e9poca de su movilidad, de su transformaci\u00f3n y autodeterminaci\u00f3n. Si en lo que es profano en cada caso se acierta el lugar de Dios, lo profano trabaja \u00abpara Dios\u00bb. La religi\u00f3n que ignora el entrelazamiento social pierde vitalidad; y, por el contrario, si la religi\u00f3n se abre a las modificaciones de las condiciones de vida, gana en dinamismo.<\/p>\n<p>4. La estructura escatol\u00f3gica<br \/>\nPuesto que lo aut\u00e9ntico ha de venir todav\u00ed\u00ada (1 Jn 3, 2), la llamada al hombre se produce siempre en el horizonte de la -> esperanza escatol\u00f3gica. Por su esencia el cristianismo no es conservador. Lo mismo que los \u00e9xitos profanos, las conquistas misioneras y pastorales vienen m\u00e1s de concepciones nuevas para el futuro que de adaptaciones casuistas. La p. est\u00e1 configurada por el heri, hodie et in saecula; esto tiene un fundamento sociol\u00f3gico y teol\u00f3gico: por la encarnaci\u00f3n, que es el germen del desarrollo cristiano y del continuo ser m\u00e1s; por la -> resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, en virtud de la cual Cristo no es una figura del pasado, sino una realidad salv\u00ed\u00adfica siempre presente y futura; y por la -> parus\u00ed\u00ada, que ya ha comenzado, obrando anticipadamente en los sucesos que nos llegan (Heb 6, 5; 2 Cor 5, 17ss). La parus\u00ed\u00ada exige una Iglesia abierta al mundo y por ello el apostolado de los laicos, que viven en el mundo; por tanto aqu\u00e9l tiene su fundamento tambi\u00e9n en la -> escatolog\u00ed\u00ada. La p. no es otra cosa que la epifan\u00ed\u00ada de la historia de la -> escatolog\u00ed\u00ada. La p. no es otra cosa que la epifan\u00ed\u00ada de la historia de la -> salvaci\u00f3n, que culmina en la segunda venida de Cristo.<\/p>\n<p>III. Sujetos y \u00e1mbitos de la pastoral<br \/>\nEl conocimiento de que el sujeto y el objeto de la p. no se distinguen adecuadamente, sino que est\u00e1n en una operante relaci\u00f3n mutua, es especialmente importante para la p. de hoy. Desde el Vaticano u la Iglesia se ha abierto al laico, al protestante, al pagano y al ateo. Antes \u00e9stos eran considerados excesivamente s\u00f3lo como personas que estaban enfrente: no se ve\u00ed\u00ada que todos ellos tienen algo que decir sobre Cristo y sobre el hombre. El cristiano moderno adquiere conciencia de la unidad entre persona y espacio de vida, entre Iglesia y mundo, entre oficio y -> pueblo de Dios, entre -> clero y comunidad. El servicio salv\u00ed\u00adfico es hoy compa\u00f1erismo. Entre sujeto y objeto se da actualmente una influencia rec\u00ed\u00adproca. Este hecho s\u00f3lo halla su traducci\u00f3n adecuada en el encuentro, que exige una actitud oyente y cr\u00ed\u00adtica frente al socio de di\u00e1logo y ha de ser justo con la situaci\u00f3n. A esto corresponden el encuentro y la relaci\u00f3n oyentes y cr\u00ed\u00adticos entre \u00ab-> Iglesia y mundo\u00bb, as\u00ed\u00ad como la promoci\u00f3n del dinamismo y del di\u00e1logo apost\u00f3licos, la apertura a la situaci\u00f3n, la concesi\u00f3n de una cr\u00ed\u00adtica intra y extraeclesi\u00e1stica, etc. (cf. cr\u00ed\u00adtica de la -> religi\u00f3n, -> ideolog\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>1. Sujeto principal de la pastoral.<\/p>\n<p>En toda p. \u00e9l es el \u00abpastor\u00bb (Jn 10; 1 Pe 5, 4). Por el -> Esp\u00ed\u00adritu Santo la acci\u00f3n del Se\u00f1or hist\u00f3rico, glorificado y venidero se hace presente como gracia y juicio: as\u00ed\u00ad se realiza y existe la -> Iglesia. Ella tiene conciencia de ser sacramento originario, signo, mediadora y medio de la salvaci\u00f3n, en el que act\u00faa Cristo. No es s\u00f3lo una instituci\u00f3n objetiva, sino que, partiendo de \u00absu cabeza\u00bb (Ef 4, 16), es adem\u00e1s una autorrealizaci\u00f3n personal. \u00abLa Iglesia es amor por la fuerza del amor recibido\u00bb (B. H\u00e4ring). Su fuerza de acci\u00f3n pastoral es una sola: la cabeza juntamente con el cuerpo. Toda la sociedad (la -> jerarqu\u00ed\u00ada junto con los -> laicos) es primariamente el sujeto agente de la p. (Vaticano ri, Lumen gentium, cap. 2). En ella \u00abest\u00e1n los ministros, que poseen la potestad sagrada y se hallan al servicio de sus hermanos\u00bb (ibid, n.0 18). Estos ministros deben a su vez -> obediencia al pastor supremo (Mt 18, 18; Jn 20, 21; Ef 4, 11). De la jerarqu\u00ed\u00ada brota, como de una fuente, el derecho y la capacitaci\u00f3n para la p. (Vaticano ii, Sacrosanctum Concilium, n\u00c2\u00b0 41).<\/p>\n<p>El -> papa tiene la plenitud de la potestad pastoral (Mt 16, 18ss; Jn 21, 15), que en \u00e9l es universal. Participa de ella todo el que no niega con mala fe el primado papal; por esto tambi\u00e9n fuera de la Iglesia oficial pueden hallarse verdaderos cristianos. Debido a la magnitud de las fuerzas anticristianas, en la tendencia actual de la humanidad hacia un \u00abmundo \u00fanico\u00bb crece la importancia de la tarea mundial del papa. En este cometido auxilia al papa que es la cumbre (primariamente no la curia romana, sino) el -> episcopado como sucesor del colegio apost\u00f3lico. Al episcopado universal no s\u00f3lo le corresponde cierta participaci\u00f3n en la responsabilidad por la Iglesia universal, sino que \u00e9l es adem\u00e1s, \u00abjuntamente con la cabeza, el obispo de Roma&#8230;, sujeto de la suprema y plena potestad sobre toda la Iglesla\u00bb (Vaticano II, Lumen gentium, n.0 22; Ordenaci\u00f3n del s\u00ed\u00adnodo episcopal del 15-9-1965; Motu proprio sobre la erecci\u00f3n de un s\u00ed\u00adnodo de obispos para toda la Iglesia del 25-9-1965). Este car\u00e1cter pastoral universal y colegial de la jerarqu\u00ed\u00ada halla su expresi\u00f3n y su confirmaci\u00f3n en los -> concilios ecum\u00e9nicos, en los s\u00ed\u00adnodos permanentes de obispos al lado del papa (desde 1967), en los -> patriarcados, y en las conferencias nacionales y continentales de obispos (cf. Vaticano II, Christus Dominus; sobre esto y sobre lo que sigue, cf. tambi\u00e9n las Normae del 6-8-1966, y la Instrucci\u00f3n lit\u00fargica del 26-9-1964).<\/p>\n<p>El obispo est\u00e1 incorporado al colegio apost\u00f3lico; con ello tiene responsabilidad (aunque no -> jurisdicci\u00f3n) sobre la Iglesia universal. Esta se hace evento y se actualiza en la Iglesia episcopal local. Como sucesor de los ap\u00f3stoles el obispo es ante todo el misionero y el pastor de su -> di\u00f3cesis, y s\u00f3lo despu\u00e9s de esto es tambi\u00e9n el administrador de la misma. Al gu\u00ed\u00ada, anima y coordina el servicio a la fe que realizan sus -> sacerdotes. Estos constituyen en primera l\u00ed\u00adnea el \u00fanico presbiterio pastoral, el senado plural del obispo del lugar. El cuidado pastoral, conocido nuevamente a partir de la esencia del oficio episcopal, encuentra hoy su expresi\u00f3n en la erecci\u00f3n de oficios pastorales (desde 1938) y de gremios escogidos de p\u00e1rrocos y de laicos (consejo sacerdotal, consejo pastoral, consejo de laicos: Vaticano tt, Christus Dominus, n\u00c2\u00b0 27; Presbyterorum ordinis, n.\u00c2\u00b0 7; adem\u00e1s, Normae, n\u00c2\u00b0 15ss; Motu proprio sobre la erecci\u00f3n del consejo de laicos). El diaconado, restaurado ahora como grado propio de las sagradas \u00f3rdenes, est\u00e1 subordinado inmediatamente al obispo y as\u00ed\u00ad es m\u00e1s movible que el presbiterio, bien sea para el servicio en la liturgia, en la proclamaci\u00f3n de la palabra y en las obras de caridad (Vaticano II, Lumen gentium, n\u00c2\u00b0 29; adem\u00e1s Motu proprio sobre el diaconado del 18-6-1967), o bien para cometidos supraparroquiales del resto de la p. en la di\u00f3cesis.<\/p>\n<p>\u00abComo no le es posible al obispo, siempre y en todas partes, presidir personalmente en su iglesia a toda la grey, debe por necesidad erigir diversas comunidades de fieles. Entre ellas sobresalen las -> parroquias, distribuidas localmente bajo un pastor que hace las veces del obispo, ya que de alguna manera representan a la Iglesia visible establecida por todo el orbe\u00bb (Vaticano u, Sacrosanctum Concilium, n\u00c2\u00b0 42). La parroquia geogr\u00e1fica (distinta de la personal) pierde importancia debido al ritmo de trabajo y tiempo libre, y a la fluctuaci\u00f3n constante de la poblaci\u00f3n. El \u00e1mbito vital f\u00e1ctico, y con ello tambi\u00e9n el \u00e1mbito ideal, para el servicio salv\u00ed\u00adfico ya no es la parroquia, sino la regi\u00f3n, la \u00abzona humana\u00bb. Los soci\u00f3logos entienden por tal un territorio determinado en el que los hombres se detienen para habitar, trabajar y pasar su tiempo libre. Aqu\u00ed\u00ad se da una cierta totalidad de las manifestaciones de la vida. La \u00abzona\u00bb es din\u00e1mica; tiene centros desde donde irradia su influencia (prensa, cine, establecimientos, etc.), los cuales deben ser alcanzados necesariamente por la p. Esto es imposible para un monoparroquialismo. S\u00f3lo est\u00e1 a la altura de las dimensiones actuales una p. comunitaria regional (Vaticano ii, Christus Dominus, n.0 30; Presbyterorum ordinis, n.\u00c2\u00b0 7ss).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, pues, se requieren centros de confluencia entre la di\u00f3cesis y la parroquia particular. Estos, ciertamente, no tienen ante todo funciones administrativas, como los arciprestazgos, sino que sirven a la p. Los arciprestazgos, surgidos de otras circunstancias sociol\u00f3gicas, las m\u00e1s de las veces son inadecuados para esto. Pastoralmente son m\u00e1s aptos los distritos en los que debe erigirse una p. de extensas proporciones, tambi\u00e9n con vistas a las actuales agrupaciones escolares. Para este fin el obispado debe dividirse necesariamente en distritos que correspondan a las concretas unidades sociales y econ\u00f3micas, o sea, en distritos que plantean m\u00e1s o menos los mismos problemas y con ello posibilitan las mismas soluciones. Los preside una determinada autoridad, que junto con los pastores del distrito lleva a cabo una p. solidaria y dialog\u00ed\u00adstica, y por cierto de tal modo que cada uno, adem\u00e1s del trabajo de la parroquia, asume un cometido pastoral especial (-> liturgia, -> predicaci\u00f3n, -> catequesis, medios de -> comunicaci\u00f3n social, etc.). Estos \u00abespecialistas\u00bb de las distintas regiones se encuentran anualmente en la di\u00f3cesis e intercambian sus experiencias. De vez en cuando el clero de la zona comenta sus planes y acciones con los seglares directivos (comit\u00e9s parroquiales). Un buen comienzo pera esa p. comunitaria ha sido en algunos lugares la misi\u00f3n regional; \u00e9sta es una irrupci\u00f3n misionera de car\u00e1cter regional, la cual, por un trabajo especial durante a\u00f1os del clero local, de los laicos y de los misioneros, funda o vivifica instituciones o grupos pastorales en los distintos ambientes, llama en una misi\u00f3n de quince d\u00ed\u00adas a la comunidad para que d\u00e9 testimonio ante el mundo, e intenta conservar el \u00e9xito alcanzado mediante un equipo permanente de misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Aunque la -> parroquia territorial ya no es la unidad sociol\u00f3gica fundamental, sin embargo su tiempo no ha pasado. Como comunidad delimitada y existente tiene todav\u00ed\u00ada hoy una funci\u00f3n pastoral, y ante todoposee la ventaja de la cercan\u00ed\u00ada pastoral. Por ella la Iglesia se hace local en un sentido peculiar. Para conservar el car\u00e1cter \u00abencarnatorio\u00bb y familiar que ah\u00ed\u00ad se da, la parroquia no debe pasar del n\u00famero de 5000 almas. Mejor que la centralizaci\u00f3n en una parroquia grande con muchos sacerdotes es una multiplicaci\u00f3n de los lugares de culto, cada uno con un sacerdote; as\u00ed\u00ad se logra una intensificaci\u00f3n de la p. misionera con relaci\u00f3n a los alejados (sistema de vicarios).<\/p>\n<p>Puesto que \u00abel evangelio es en todo tiempo el origen de toda vida para la Iglesia\u00bb (Vaticano ii, Lumen gentium, n\u00c2\u00b0 20) y \u00absu proclamaci\u00f3n tiene la primac\u00ed\u00ada\u00bb (ibid., n.0 25), el sacerdote y el p\u00e1rroco son en primer lugar ap\u00f3stoles de la palabra (Mt 4, 19; Mc 3, 14; Mt 28, 28ss; Rom 1, 19; 1 Cor 4, 15), y luego ministros de los -~ sacramentos; \u00e9stos se hallan integrados, como ra\u00ed\u00adz de la fe, en la proclamaci\u00f3n del evangelio y en la gran \u00abliturgia\u00bb apost\u00f3lica pirra la redenci\u00f3n del mundo (Rom 15, 16). La parroquia est\u00e1 abierta a la regi\u00f3n, a la di\u00f3cesis y a la -> Iglesia universal, cuya representaci\u00f3n es. Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 la raz\u00f3n de que el p\u00e1rroco y sus fieles vayan m\u00e1s all\u00e1 de la comunidad eucar\u00ed\u00adstica en su responsabilidad por los hombres que profesan otras creencias, por los cristianos marginados y por los no cristianos. Hacia abajo la parroquia est\u00e1 abierta tambi\u00e9n a comunidades y grupos m\u00e1s peque\u00f1os, a los hombres particulares, en cuanto los apoya y coordina. Aunque el principio de la parroquia no ha de establecerse absolutamente &#8211; la parroquia no es la \u00fanica forma cristiana de sociedad -, sin embargo contin\u00faa siendo el primer punto concreto de orientaci\u00f3n de la pastoral.<\/p>\n<p>2. Las \u00f3rdenes y congregaciones religiosas<br \/>\nDe ellas se espera hoy una colaboraci\u00f3n m\u00e1s estrecha con la p. del obispo y una mayor movilidad para los cometidos del tiempo. El decreto Perfectae caritatis del Vaticano II sobre la renovaci\u00f3n, adecuada a los tiempos, de la vida de las \u00f3rdenes religiosas se distingue por las exigencias de adaptaci\u00f3n y de mayor eclesialidad: las \u00f3rdenes y congregaciones religiosas deben saber que est\u00e1n obligadas ante todo al servicio de la Iglesia, y no a un ego\u00ed\u00adsmo de la orden (Vaticano II, Christus Dominus, n\u00c2\u00b0 33; cf. tambi\u00e9n Normae, n\u00c2\u00b0 22-40). Por otro lado, no pueden disolverse en el servicio parroquial y regular de la p. Deben encarnar el elemento prof\u00e9tico-carism\u00e1tico en la Iglesia, el cual no puede despojarse de su finalidad sin da\u00f1os para aqu\u00e9lla.<\/p>\n<p>3. Los laicos<br \/>\nPuesto que toda la Iglesia es madre, \u00abcuerpo\u00bb (organismo, estructura de acci\u00f3n) y \u00ab-\u00bb pueblo de Dios\u00bb, tambi\u00e9n los -> laicos son sujetos de la p., en subordinaci\u00f3n a la -> jerarqu\u00ed\u00ada (cf. Vaticano ii, Lumen gentium, cap. ii y iv; Apostolicam actuositatem). Por el -> bautismo y la -> confirmaci\u00f3n, sacramentos en los que se comunica al agraciado la vocaci\u00f3n a la participaci\u00f3n en la tarea pastoral (car\u00e1cter sacramental), as\u00ed\u00ad como por los restantes sacramentos y carismas (-> virginidad, entre otros), y sobre todo por el amor cristiano, los laicos participan como sacerdotes, profetas y reyes (1 Pe 2, 5ss; Ap 1, 6; 5, 10) en la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica del Se\u00f1or. \u00abDadas las circunstancias actuales de nuestro tiempo\u00bb (Vaticano ir, Lumen gentium, n.\u00c2\u00b0 30), la p. sin laicos ser\u00ed\u00ada esencialmente deficiente: a) por la conversi\u00f3n de la Iglesia hacia el mundo, valorado positivamente; ahora bien, el laico es \u00abel hombre en el mundo\u00bb; \u00e9l es definido por su car\u00e1cter mundano, entendido en sentido positivo; dir\u00ed\u00adamos que el seglar redime al mundo desde dentro (ab intra; ibid., n.0 31), desde su lugar natural en el mundo, mientras que el sacerdote se vuelva hacia aqu\u00e9l desde el altar y s\u00f3lo \u00absecundariamente\u00bb (Congar) vive en el mundo. b) Por el dinamismo moderno y el r\u00e1pido cambio de circunstancias y problemas, materia en la que s\u00f3lo el laico tiene conocimientos y experiencias propiamente dichos. c) Por la estructura democr\u00e1tica de la sociedad. Es verdad que la forma de vida de la Iglesia no puede ser democr\u00e1tica, pero el clero debe necesariamente aprender un nuevo tipo de servicio posibilitado por Cristo, y el laico ha de aprender un nuevo tipo de obediencia, de libertad y de responsabilidad.<\/p>\n<p>Hay una doble p. realizada por los laicos: el apostolado general de los seglares, que debe ejercerse en virtud de la vida cristiana en el mundo, y el apostolado especial o \u00abAcci\u00f3n Cat\u00f3lica\u00bb (\u00abcolaboraci\u00f3n de los laicos en el apostolado jer\u00e1rquico\u00bb por un mandato episcopal: Vaticano Apostolicam actuositatem, n\u00c2\u00ba. 20). La -> Acci\u00f3n Cat\u00f3lica conserv\u00f3 en el concilio su posici\u00f3n privilegiada. Pero las circunstancias actuales exigen como ideal, no una vinculaci\u00f3n lo m\u00e1s estrecha posible a la jerarqu\u00ed\u00ada, sino un apostolado total y adulto (no s\u00f3lo inmediatamente religioso), que no tiene su modelo en el oficio jer\u00e1rquico, sino en la relaci\u00f3n de la Iglesia con el mundo.<\/p>\n<p>\u00abComo en nuestros tiempos participan las mujeres cada vez m\u00e1s activamente en la vida social, es de sumo inter\u00e9s su mayor participaci\u00f3n tambi\u00e9n en los campos del apostolado de la Iglesia\u00bb (ibid., n\u00c2\u00b0 9), sobre todo porque ellas poseen especiales dotes pastorales para determinadas tareas. El motivo m\u00e1s profundo y aut\u00e9ntico de esto est\u00e1 en que el sujeto del servicio salv\u00ed\u00adfico es la Iglesia, cuya funci\u00f3n maternal y virginal se hace visible a manera de signo en el servicio apost\u00f3lico de la mujer.<\/p>\n<p>La vocaci\u00f3n de los seglares a una acci\u00f3n aut\u00f3noma en el servicio salv\u00ed\u00adfico exige de ellos una formaci\u00f3n religiosa y teol\u00f3gica. Si antes el objeto primario del trabajo educativo eran el ni\u00f1o y el adolescente, hoy lo es en igual medida el adulto. Este es considerado actualmente como el soporte de la familia y de la comunidad, como el configurador del mundo. Entre las instituciones orientadas a este fin podemos citar: los equipos de matrimonios, las escuelas de padres, los seminarios de instrucci\u00f3n religiosa, las bibliotecas populares, las escuelas de teolog\u00ed\u00ada para laicos, los cursos por correspondencia, las academias sociales. El cambio radical de los tiempos ha modificado tambi\u00e9n la manera de la formaci\u00f3n de adultos. Esta ya no tiende a proporcionar un saber recibido en forma simplemente pasiva. A diferencia de la escuela, busca m\u00e1s bien la colaboraci\u00f3n voluntaria, principalmente por medio de conversaciones en cursos, seminarios y c\u00ed\u00adrculos de trabajo. No aspira tanto a una visi\u00f3n sistem\u00e1tica, cuanto a dar impulsos siempre nuevos mediante el di\u00e1logo. La formaci\u00f3n de adultos es uno de los medios m\u00e1s eficaces para hacer presente la Iglesia en la vida p\u00fablica y espiritual de la actualidad. Sobre todo los hombres que miran a la Iglesia con ojos cr\u00ed\u00adticos buscan la soluci\u00f3n de sus problemas m\u00e1s en un lugar abierto de formaci\u00f3n que en la tradicional oferta dogm\u00e1tica de la Iglesia oficial. Hoy se puede afirmar ya que la renovaci\u00f3n cristiana \u00absale en medida tan alta de los laicos adultos como del clero\u00bb (P\u00f6ggeler).<\/p>\n<p>4. Los estados naturales<br \/>\nLa -> familia es uno de los sujetos y de los \u00e1mbitos m\u00e1s importantes de la p. (Vaticano II, Apostolicam actuositatem; Gravissimum educationis). Por el sacramento del -> matrimonio que los esposos se administran mutuamente, queda fundamentado su mutuo servicio salv\u00ed\u00adfico, as\u00ed\u00ad como el servicio salv\u00ed\u00adfico que ellos prestan a sus hijos y a su mundo circundante. Tambi\u00e9n en la \u00e9poca t\u00e9cnica y colectiva la familia es el \u00e1mbito intimo del hombre y el lugar de la acci\u00f3n eclesi\u00e1stica. La familia es un medio muy unitario: el 82% de sus miembros se comportan conforme a la familia, es decir, orientan su pr\u00e1ctica religiosa seg\u00fan la familia a que pertenecen. As\u00ed\u00ad el peso principal de la p. recae sobre la comunidad y sobre las familias. La familia no puede subsistir internamente si se propone tan s\u00f3lo conservarse a s\u00ed\u00ad misma. Ha de cumplir su papel de mediadora respecto de la sociedad y la comunidad. S\u00f3lo puede resistir al esp\u00ed\u00adritu decadente de nuestro tiempo una familia que, junto con otros que piensan de igual manera, forma para s\u00ed\u00ad misma un ambiente cristiano (circulo de familias, apostolado de barrio, c\u00ed\u00adrculos de de vecindad), y as\u00ed\u00ad configura cristianamente un espacio vital que posibilite una vida seg\u00fan la fe tambi\u00e9n para los religiosamente d\u00e9biles.<\/p>\n<p>a) El ni\u00f1o. El primer tiempo \u00f3ptimo para la p. son los siete primeros a\u00f1os; en esta fase el hombre es pura receptividad y en ella toman forma los s\u00ed\u00admbolos fundamentales de lo cristiano. El estilo de la p. dom\u00e9stica ha de ser adecuado a los ni\u00f1os, pero no infantil; no puede depauperar los prodigios de Dios, ni exagerar lo milagroso; debe llevar a una conducta solidaria y con ello a la fundamentaci\u00f3n del apostolado. La familia es la encargada de la preparaci\u00f3n para la primera comuni\u00f3n. La primera comuni\u00f3n hecha pronto, preparada por los padres y celebrada con ellos, ser\u00ed\u00ada la manera adecuada al ni\u00f1o de participaci\u00f3n a su debido tiempo en la vida eucar\u00ed\u00adstica de la Iglesia.<\/p>\n<p>En un mundo pluralista los menores de edad necesitan un espacio de vida unitario, con un ejemplo evidente de existencia cristiana por parte de los educadores. As\u00ed\u00ad a la familia se a\u00f1ade la escuela como prosecuci\u00f3n organizada de la p. realizada por la familia (Vaticano II, Gravissimum educationis, n.\u00c2\u00b0 8ss). Para que la religi\u00f3n no se convierta en una asignatura escolar, su ense\u00f1anza ha de vitalizarse mediante la familia cristiana y la participaci\u00f3n en la liturgia y en la vida de la comunidad. Han de tomarse en serio y fomentarse los signos de vocaci\u00f3n sacerdotal. El esclarecimiento sexual (que de suyo han de proporcionar los padres o el educador) debe ir acompa\u00f1ado de una educaci\u00f3n cristiana \u00ed\u00adntegra; tiene que descubrir al ni\u00f1o en forma veraz y adecuada el misterio de su origen (pedagog\u00ed\u00ada sexual, cf. -> sexualidad).<\/p>\n<p>b) La juventud. En la pubertad y en la adolescencia la gran finalidad de la p. es la decisi\u00f3n personal por Cristo y la conducci\u00f3n hacia el mundo cristiano de los adultos. Sus grados de desarrollo son: 1\u00c2\u00ba. El proceso de maduraci\u00f3n espiritual por el descubrimiento del yo y por la experiencia de las necesidades y de las dificultades interiores. En este estadio ante todo hay que \u00abofrecer\u00bb la eucarist\u00ed\u00ada como ayuda pastoral (Tom\u00e1s de Aquino, ST III q. 72 a. 9 ad 2 y 1). 2.\u00c2\u00b0 El proceso de maduraci\u00f3n social por el descubrimiento del mundo y la discusi\u00f3n con \u00e9l, a lo que se ordena la -> confirmaci\u00f3n. 3.\u00c2\u00b0 El proceso de maduraci\u00f3n sexual por el descubrimiento del t\u00fa y por sus dificultades cong\u00e9nitas, para lo cual el sacramento del matrimonio tiene una funci\u00f3n ordenadora que act\u00faa anticipadamente.<\/p>\n<p>La ayuda vital de la p. en este estadio de evoluci\u00f3n est\u00e1 hoy m\u00faltiplemente amenazada por el desconcierto y la falta de principios en muchos educadores frente a la juventud, debido a la dificultad de encontrar el oportuno t\u00e9rmino medio entre autoridad y relaci\u00f3n de compa\u00f1erismo. Deber\u00e1 hacerse menos alarde de -3 autoridad formal y se conceder\u00e1 m\u00e1s confianza, amistad y posibilidad de autoconfiguraci\u00f3n ( \u00c2\u00a1sentido de la crisis de autoridad en esta edad!), y as\u00ed\u00ad habr\u00e1 de despertarse el sentimiento de familia. Se intentar\u00e1 ofrecer a los j\u00f3venes una patria de existencia personal frente al \u00abajetreo\u00bb de la vida; y se deber\u00e1 tomar en serio a hijos e hijas, no trat\u00e1ndolos con acritud o dureza (Col 3, 21), pues de otro modo ellos buscar\u00e1n refugio en el \u00abcalor\u00bb de otras relaciones. Frente al atraso espiritual y a la carencia actual de introversi\u00f3n an\u00ed\u00admica, sirven como ant\u00ed\u00addotos: una instrucci\u00f3n vital de la fe, la orientaci\u00f3n hacia una liturgia adecuada, realizable personalmente, la preparaci\u00f3n para la -> oraci\u00f3n y la -> meditaci\u00f3n, el contacto vigorizante con la sagrada Escritura, la entrega apost\u00f3lica a la sociedad, la formaci\u00f3n de caudillos. \u00abQuien no es activo en el mundo sucumbe.\u00bb Este importante principio pastoral deber\u00ed\u00ada tenerse en cuenta precisamente en la p. para esta edad.<\/p>\n<p>Los que est\u00e1n en edad escolar, y todav\u00ed\u00ada los que se hallan entre los 15 y los 17 a\u00f1os, son objeto de grandes esfuerzos pastorales, aunque la adolescencia y su estado religioso y espiritual concluyen hoy mucho m\u00e1s r\u00e1pidamente a causa de la mayor labilidad, del medio ambiente desfavorable y de una m\u00e1s r\u00e1pida \u00abvoluntad de ser adulto\u00bb. Por el contrario, el per\u00ed\u00adodo que va de los 18 a los 25 a\u00f1os (juventud), en el cual el hombre se hace independiente y configura su ideolog\u00ed\u00ada y su vida, bajo muchos aspectos permanece pastoralmente vac\u00ed\u00ado. Por la repugnancia ante organizaciones r\u00ed\u00adgidas y debido a las m\u00faltiples ocupaciones, ahora son m\u00e1s indicadas las reuniones informales y los encuentros en la configuraci\u00f3n del tiempo libre, pues a veces tales medidas son el \u00fanico medio de que se pongan y permanezcan en contacto los hombres sanos en la fe. Se debe especialmente preparar a los j\u00f3venes para el sacramento del matrimonio. Hoy la boda se celebra casi siempre en edad menos avanzada que antes. Los seminarios matrimoniales y los d\u00ed\u00adas de retiro para los novios son en este campo formas importantes de pastoral.<\/p>\n<p>c) La vida de comunidad y de familia es sostenida por los esposos y por los ancianos. La p. ha de instruir al marido para que muestre su personalidad aut\u00e9nticamente viril siendo una encarnaci\u00f3n de humanismo altruista y de semejanza con Dios, superando el sentimiento t\u00e9cnico de poder mediante el autodominio, integrando la -> sexualidad en el eros amoroso y en el \u00e1gape, haci\u00e9ndose protector de la pareja que se le ha confiado y convirti\u00e9ndose en socio de Dios en sus tareas creadoras. De aqu\u00ed\u00ad proviene su aut\u00e9ntica autoridad. En los a\u00f1os en que el hombre experimenta los l\u00ed\u00admites de su propia imposici\u00f3n y cae as\u00ed\u00ad en una crisis, la cual lo hace m\u00e1s abierto para la religi\u00f3n, \u00e9l deber\u00ed\u00ada ser llevado al conocimiento de que Dios no es un Dios de los d\u00e9biles, sino el Se\u00f1or de la vida, que reclama para s\u00ed\u00ad precisamente el mundo adulto. Sufrir\u00ed\u00ada detrimento lo aut\u00e9nticamente cristiano si el hombre, que ostenta la responsabilidad y la direcci\u00f3n en el campo profesional, se comportara pasivamente en lo religioso. El sacerdote lo tomar\u00e1 como colaborador y le permitir\u00e1 aquella entrega aut\u00f3noma que el var\u00f3n debe realizar en la familia y en la parroquia, en la profesi\u00f3n y en la vida p\u00fablica.<\/p>\n<p>La mujer. La preocupaci\u00f3n religiosa por la mujer, esposa y madre, acentuar\u00e1 que tambi\u00e9n la mujer piadosa debe tener el valor de vivir totalmente para aquello a que el creador la ha llamado; ella debe ser verdaderamente esposa de su marido y madre de sus hijos. Pero el \u00e1mbito de la mujer hoy ya no es solamente la familia, sino que es adem\u00e1s el mundo del trabajo y la vida p\u00fablica. En principio la p. ha de aceptar esta evoluci\u00f3n. En el mundo de las m\u00e1quinas la mujer tiene capacidades especiales para propagar una atm\u00f3sfera humana y cristiana. Cuando la mujer que trabaja lo hace s\u00f3lo para satisfacer las exigencias de un m\u00e1s alto nivel de vida, es injusta para con su familia; en cambio, nada puede objetarse a su actividad profesional cuando la ejerce por necesidad o por lograr un nivel adecuado a su condici\u00f3n social, sobre todo si se limita a trabajar media jornada y no abandona a los hijos a su propia suerte. Aun la mujer que vive sola, o la separada del marido (divorciada), tiene la posibilidad de ser totalmente mujer; no solamente el matrimonio, sino toda cultura es \u00abmatrimonial\u00bb, es decir, procede de una colaboraci\u00f3n complementadora entre hombre y mujer. Adem\u00e1s la mujer que vive sola tiene el cometido de dar testimonio de que el t\u00fa definitivo del hombre no es la persona de otro sexo, sino Dios mismo. \u00abLos solteros no est\u00e1n sin matrimonio en la Iglesia\u00bb (Agust\u00ed\u00adn). A ellos se conf\u00ed\u00ada un lugar especial en la comunidad, en el lugar de trabajo y en el mundo, como servicio de amor a Cristo (Mt 25). Ciertamente, sin el calor hogare\u00f1o es dif\u00ed\u00adcil cumplir el servicio salv\u00ed\u00adfico en el mundo. En sus necesidades y perplejidades la mujer buscar\u00e1 de buen grado al sacerdote como ayuda en sus dificultades; y el pastor de almas no puede negarse a conceder esa ayuda. El encuentro pastoral con la mujer debe ser libre y desenvuelto; el miedo ante la mujer es miedo ante la propia vulnerabilidad. El sacerdote debe haberse enfrentado con el problema de la propia sexualidad y de la ajena, consiguiendo as\u00ed\u00ad su madurez, es decir, debe haber llegado a una distancia y a una aceptaci\u00f3n (-> celibato).<\/p>\n<p>La ancianidad ha pasado a ser un per\u00ed\u00adodo de vida con plenitud de sentido, ocupando una cuarta parte de la misma. La estructura de la familia se ha orientado, especialmente en las ciudades, hacia una separaci\u00f3n entre la generaci\u00f3n anciana y la joven. Sin embargo, no se debe despertar la impresi\u00f3n de que los \u00abviejos\u00bb han sido postergados al lado sombr\u00ed\u00ado de la vida. Puesto que la curva biol\u00f3gica y la espiritual de la vida pueden estar ampliamente separadas entre s\u00ed\u00ad, todav\u00ed\u00ada en la ancianidad son posibles amplias realizaciones. Por su experiencia, sabidur\u00ed\u00ada y clarividencia los entrados en a\u00f1os pueden influir en la opini\u00f3n p\u00fablica y dar testimonio del valor de una vida llena de contenidos. Hasta el fin les quedan como fuerzas educativas la exhortaci\u00f3n, el ejemplo y la plegaria. Por ello la p. ha de poner su empe\u00f1o en que la ancianidad est\u00e9 libre del ego\u00ed\u00adsmo, de la obstinaci\u00f3n y de la congoja seniles, as\u00ed\u00ad como de la \u00abexaltaci\u00f3n del recuerdo\u00bb y de la oposici\u00f3n r\u00ed\u00adgida a lo nuevo. La p. debe ayudar a las personas ancianas a dominar cristianamente \u00abla crisis del desprendimiento\u00bb, tiene que hacerles experimentar c\u00f3mo no han perdido su valor en la comunidad, y c\u00f3mo ellos conservan su puesto en el c\u00ed\u00adrculo de los hombres (veladas para ancianos, visitas, honores con motivo de aniversarios, etc.).<\/p>\n<p>5. Estados profesionales<br \/>\nM\u00e1s importantes que los estados naturales (con excepci\u00f3n de la familia) son los estados profesionales, porque est\u00e1n m\u00e1s orientados hacia la formaci\u00f3n de un ambiente y se modelan seg\u00fan la intensidad de la vida. Est\u00e1n encuadrados en el mundo del trabajo.<\/p>\n<p>a) La p. tiene un cometido de primer rango en los obreros, muy alejados de la Iglesia, en los empleados, cuyo n\u00famero crece constantemente, y en los cuadros directivos intermedios. Frente al error, muy extendido, de que la fe no tiene nada que ver con la realidad experimentable, sino s\u00f3lo con la relaci\u00f3n inmediata del hombre particular con Dios, debe proclamarse decididamente la verdad de que la fe posee su puesto en la vida.<\/p>\n<p>Puesto que el hombre pasa la mayor parte de su tiempo en el lugar de trabajo, que lo acu\u00f1a tambi\u00e9n moral y religiosamente, pertenece a los cometidos m\u00e1s importantes, y a la vez m\u00e1s dif\u00ed\u00adciles, el incluir las empresas en el servicio de la fe. Se ha difundido mucho la opini\u00f3n de que la empresa es un sistema t\u00e9cnico, y no una sociedad humana. Para producir aqu\u00ed\u00ad un cambio se requiere una p. total, que afirme el valor del obrero y tenga en cuenta su peculiaridad, partiendo para ello de la liturgia, de la familia, del -> tiempo libre, de la empresa. Conviene seguir el ejemplo de Cardijn, quien formul\u00f3 el principio para la eficacia en el medio ambiente: en \u00e9l y por \u00e9l debe llegar el mejoramiento, a trav\u00e9s de una inmanente minor\u00ed\u00ada selecta (c\u00e9lulas empresariales cristianas). Ante todo, como en cualquier p. misionera, no ha de imponerse una idea de poder que quiera dominar y conquistar; m\u00e1s bien, hay que vivir ejemplarmente con bondadosa naturalidad, humanismo y amor al mundo. De la empresa como tal es responsable ante todo la parroquia en cuyo territorio se halla aqu\u00e9lla; en cambio, respecto de los miembros de la empresa es competente en primera l\u00ed\u00adnea la respectiva parroquia del lugar de residencia, de manera que cada parroquia es responsable, en parte, de los lugares de trabajo donde act\u00faan sus fieles. El servicio salv\u00ed\u00adfico entre los obreros puede intensificarse mediante sacerdotes especiales para la empresa y mediante el apoyo de asociaciones y organizaciones profesionales (JOC, Kolping, etc.), y tambi\u00e9n mediante otras formas de p. (seminarios sociales, institutos sociales, academias, jornadas religiosas en los fines de semana, ejercicios).<\/p>\n<p>b) El campesinado comprende hoy s\u00f3lo una tercera parte de la poblaci\u00f3n. El progreso t\u00e9cnico en la agricultura, la \u00abemancipaci\u00f3n\u00bb de la poblaci\u00f3n rural y el cambio en el estilo de vida campesino llevan consigo peligros para la p., a los cuales hay que oponerse eficazmente y a tiempo. La Iglesia no puede aparecer como un obst\u00e1culo en el cambio de la estructura aldeana, como si ella estuviera vinculada esencialmente a circunstancias anticuadas y en parte superadas. Presta un ejemplar servicio salv\u00ed\u00adfico a la poblaci\u00f3n campesina el movimiento rural cat\u00f3lico de la juventud y del pueblo. Con sus acciones (asambleas en las aldeas, c\u00ed\u00adrculos de vecindad, seminarios rurales, escuelas superiores rurales, asistentas sociales en los pueblos) quiere alcanzar los siguientes fines: la Iglesia como coraz\u00f3n de la aldea, familias rurales sanas, fomento de los usos cristianos, formaci\u00f3n t\u00e9cnica suficiente, alegr\u00ed\u00ada en la profesi\u00f3n campesina, santificaci\u00f3n del domingo, sensibilidad social, seguro social, cuidado de los trabajadores forasteros, mejoramiento de la p. en los pueblos. El motor de ese movimiento misionero es, seg\u00fan el modelo de la JOC, el equipo de militantes, que se re\u00fane regularmente para este fin: lectura com\u00fan de la sagrada Escritura y oraci\u00f3n por las necesidades del pueblo, informaciones sobre el trabajo realizado, planificaci\u00f3n de tareas concretas y comentario de los sucesos m\u00e1s importantes del d\u00ed\u00ada, de la Iglesia y del mundo. Este \u00abmovimiento\u00bb no pretende alcanzar solamente a la parte agr\u00ed\u00adcola de la poblaci\u00f3n, sino a todo el pueblo, para darle una orientaci\u00f3n. La importancia de ese movimiento se pone de manifiesto sobre todo en las escuelas superiores rurales, cuyos titulados suben cada vez m\u00e1s a puestos directivos en el \u00e1mbito campesino.<\/p>\n<p>c) Otro centro de gravedad de la p. profesional es el apostolado entre los maestros (Vaticano Gravissimum educationis, n\u00c2\u00ba. 8), entre los universitarios, entre los m\u00e9dicos, entre los soldados, entre los empleados de la hosteler\u00ed\u00ada, etc. Los estados mencionados no son meramente objetos de p.; en ellos se da m\u00e1s bien una aut\u00e9ntica \u00abencarnaci\u00f3n\u00bb de la Iglesia misma: ella se vive a s\u00ed\u00ad misma en el devenir del ni\u00f1o, en la maduraci\u00f3n de los j\u00f3venes, en la mayor\u00ed\u00ada de edad del hombre y de la mujer, en el recuerdo conservador y en la esperanza de la vejez.<\/p>\n<p>6. Pastoral de situaci\u00f3n<br \/>\nDeterminados motivos o circunstancias internos o externos al hombre pueden producir en \u00e9ste situaciones en las que el acceso a la religi\u00f3n sea dif\u00ed\u00adcil. Los que viven en la -\u203a di\u00e1spora, los trabajadores extranjeros, principalmente los estudiantes, sobre todo los procedentes de naciones j\u00f3venes (cf. Vaticano II Gravissimum educationis, n\u00c2\u00b0 10), los turistas (p. en los campings), los aislados religiosa y socialmente, los desamparados (-> C\u00e1ritas, centros de acogida, consultas por tel\u00e9fono), los enfermos ps\u00ed\u00adquicos y, en general, todos los d\u00e9biles en el sentido m\u00e1s amplio de la palabra, necesitan un cuidado pastoral especial, el cual, preocup\u00e1ndose por el hombre entero, debe ofrecer necesariamente una ayuda material y an\u00ed\u00admico-espiritual en conformidad con lo que exigen las circunstancias.<\/p>\n<p>A diferencia de las m\u00faltiples formas modernas condicionadas por el tiempo, de p. de situaci\u00f3n, la p. entre los enfermos ha tenido desde siempre un lugar fijo en el apostolado eclesi\u00e1stico. La situaci\u00f3n especial de la enfermedad, cuyo sentido dif\u00ed\u00adcilmente ve el hombre de hoy y que lo hace muy sensible frente a una \u00abviolaci\u00f3n espiritual\u00bb, exige mucho tacto y capacidad de comprensi\u00f3n por parte del que ejerce el apostolado entre enfermos. Ante todo no puede explotarse pastoralmente la mayor o menor impotencia del paciente. Teniendo en cuenta la libertad espiritual que posee tambi\u00e9n el enfermo, el pastor de almas debe intentar, ateni\u00e9ndose siempre a las circunstancias individuales, mostrar el sentido positivo de la enfermedad en la vida del enfermo. La finalidad de la p. de enfermos deber\u00ed\u00ada ser la aceptaci\u00f3n espiritual de la enfermedad como llamada de Dios a la reflexi\u00f3n, a la conversi\u00f3n, a la penitencia, como posibilidad de una renovaci\u00f3n de la vida, como participaci\u00f3n en la cruz de Cristo, que da un sentido a todo dolor por su referencia al pr\u00f3jimo (sufrir por otros) y lo introduce en la promesa de una victoria definitiva sobre los padecimientos en la resurrecci\u00f3n de Cristo. La p. en el hospital con un sacerdote como encargado principal y con un lugar propio para el culto deber\u00ed\u00ada ejercerse en medio de un contacto vivo con las comunidades.<\/p>\n<p>La p. entre los encarcelados no puede aparecer como una funci\u00f3n de la sanci\u00f3n estatal. Debe intentar &#8211; distinguiendo claramente entre la jurisdicci\u00f3n humana y el juicio de Dios &#8211; anunciar a los condenados el amor divino. Su finalidad es, como en toda p., la conversi\u00f3n del hombre a Dios. En la soluci\u00f3n del problema extraordinariamente dif\u00ed\u00adcil de la reintegraci\u00f3n del encarcelado a la familia y a la sociedad, todos los cristianos, que han de recordar su condici\u00f3n pecadora, tienen una obligaci\u00f3n especial. Este es un punto donde puede aparecer con singular claridad c\u00f3mo cristianismo y sociedad burguesa no se identifican.<\/p>\n<p>Entre los ps\u00ed\u00adquicamente anormales (neur\u00f3ticos) en ciertas circunstancias la -> psicoterapia puede crear presupuestos favorables para la p. por cuanto libera la mirada para que lo aut\u00e9nticamente importante, la cuesti\u00f3n del sentido y de la culpa, y la totalidad de la vida puedan verse desde Dios. La cuesti\u00f3n de si y hasta qu\u00e9 punto los medios de la p. sacerdotal (obediencia al director espiritual, distracci\u00f3n sana, conciencia de la enfermedad an\u00ed\u00admica, eliminaci\u00f3n de una ley moral parcial, trato bondadoso) pueden ayudar a los hist\u00e9ricos y escrupulosos, o si, adem\u00e1s, se necesita un cuidado m\u00e9dico, ha de decidirse en cada caso particular. De todos modos el pastor de almas debe tener conocimientos b\u00e1sicos sobre neurosis, psicosis (-> enfermedades mentales) y psicopat\u00ed\u00adas (estructuras anormales de la personalidad) y cultivar los contactos con el m\u00e9dico correspondiente.<\/p>\n<p>Con relaci\u00f3n al gran n\u00famero de los alejados de la Iglesia y de los descarriados, la p. debe ser esencialmente misionera, no en \u00faltimo t\u00e9rmino por una orientaci\u00f3n apost\u00f3lica de la parroquia en general. Ante todo no deben descartarse los casados inv\u00e1lidamente y los ap\u00f3statas. Un trato amistoso y auxiliador con ellos, visitas con motivo de determinados acontecimientos de su vida (fiestas familiares, enfermedades, casos de muerte), invitaciones a actos en el templo, el env\u00ed\u00ado de la hoja parroquial o de otros escritos religiosos, entre otras cosas, deber\u00ed\u00adan hacer saber a estos hombres, que quiz\u00e1s por circunstancias desfavorables han ca\u00ed\u00addo en una situaci\u00f3n tr\u00e1gica, c\u00f3mo no est\u00e1n excluidos del amor redentor de Dios.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con los que profesan otras creencias, debe tenerse en cuenta c\u00f3mo para el Vaticano II el ecumenismo est\u00e1 entre los grandes signos de la gracia en nuestra \u00e9poca, y c\u00f3mo el concilio exhorta a todos los fieles a conocer estos signos y a colaborar con celo en el trabajo ecum\u00e9nico. Puesto que la divisi\u00f3n se muestra m\u00e1s en la conducta existencial que en diferencias teol\u00f3gicas, hay que cultivar una nueva y viva relaci\u00f3n con los acat\u00f3licos, teniendo conciencia de que no s\u00f3lo el hombre particular, sino \u00abtambi\u00e9n las Iglesias y comunidades eclesiales\u00bb pueden existir bona fide, de que ellas poseen muchas cosas comunes con la Iglesia cat\u00f3lica, de que tambi\u00e9n ellas, en cuanto sociedades, son \u00abmedio de salvaci\u00f3n\u00bb y, aunque no perfectamente, est\u00e1n insertas en el \u00abcuerpo de Cristo\u00bb, o sea, hasta cierto punto pertenecen a la \u00fanica Iglesia universal (Vaticano II, Unitatis redintegratio, n.\u00c2\u00b0 20-23, adem\u00e1s el Directorio sobre el ecumenismo, primera parte, del 14-5-1967, y la instrucci\u00f3n Di\u00e1logo con los no creyentes). Esta doctrina y conducta del concilio han de promulgarse con el ejemplo del pueblo cristiano: deben evitarse palabras, juicios y acciones que no correspondan a la situaci\u00f3n de los hermanos y hermanas separados y que dificulten las relaciones mutuas, as\u00ed\u00ad como toda actitud pol\u00e9mica, no menos que cualquier falso irenismo, por el cual sufrir\u00ed\u00ada da\u00f1o la pureza de la doctrina cat\u00f3lica. Son deseables el di\u00e1logo, llevado por hombres entendidos, la colaboraci\u00f3n en los cometidos del bien com\u00fan, y la oraci\u00f3n y liturgia de la palabra en com\u00fan. Hay que tener en gran estima la herencia com\u00fan y valorar la renovaci\u00f3n de la fe propia en su dimensi\u00f3n ecum\u00e9nica. Cada uno debe ver humildemente en el otro al hermano y vivir en el realismo cristiano del amor.<\/p>\n<p>Los convertidos. El movimiento ecum\u00e9nico (-> ecumenismo, A) y su cultivo tienen la primac\u00ed\u00ada sobre las conversiones de hombres particulares. Con ello no se toca la cuesti\u00f3n de la obligaci\u00f3n moral de la -\u203a conversi\u00f3n. La ense\u00f1anza dada a los convertidos no puede reducirse a los puntos de controversia, sino que ha de ofrecer una exposici\u00f3n \u00ed\u00adntegra de la doctrina cat\u00f3lica, sin desprecio de la fe que se hab\u00ed\u00ada tenido hasta entonces. Mano a mano con la ense\u00f1anza debe ir la introducci\u00f3n gradual en la vida cat\u00f3lica. Cursos r\u00e1pidos con motivo de un matrimonio no son recomendables; m\u00e1s bien se deber\u00ed\u00ada pedir dispensa matrimonial y, despu\u00e9s de la boda, seguir el curso juntamente con la parte cat\u00f3lica. En el tiempo de transici\u00f3n es especialmente conveniente un catecumenado de adultos. Los convertidos son un factor importante en la p. misionera, porque ellos pueden colaborar ante todo en la realizaci\u00f3n de los aspectos \u00abno cumplidos\u00bb de la reforma, y as\u00ed\u00ad significan una fuerza para la renovaci\u00f3n de la Iglesia. Pero no pueden dar un valor absoluto a la forma de fe que corresponde a su situaci\u00f3n de convertidos.<\/p>\n<p>En cuanto a los sectarios hay que tener en cuenta c\u00f3mo su acu\u00f1ada conciencia (a veces patol\u00f3gica) de misi\u00f3n y de elecci\u00f3n hace muy dif\u00ed\u00adcil la tarea pastoral para con ellos, de manera que es m\u00e1s importante dar a los fieles cat\u00f3licos, por medio de una profundizaci\u00f3n de la propia fe, las armas espirituales para disputar con aqu\u00e9llos y discutir sus escritos.<\/p>\n<p>Los no creyentes. Casi en todas partes los creyentes viven actualmente en una situaci\u00f3n de di\u00e1spora, hall\u00e1ndose entre muchos incr\u00e9dulos que en su mayor\u00ed\u00ada no se han separado del orden general cristiano por una decisi\u00f3n personal, sino que nacieron sin culpa propia en la -> incredulidad de su mundo circundante. Esto exige frente a ellos una conducta adecuada. Algo parecido podemos decir sobre el ate\u00ed\u00adsmo. Este es menos agresivo y tiene una conciencia menos prometeica de s\u00ed\u00ad mismo que antes, de modo que nuestro mensaje de salvaci\u00f3n a \u00e9l no carece de oportunidades. Lo que el ate\u00ed\u00adsmo rechaza es muchas veces una imagen de Dios objetivamente falsa, de manera que precisamente a partir de la incredulidad se plantea una y otra vez la cuesti\u00f3n sobre una imagen fiel de Dios, sobre una forma adecuada de la fe y sobre su fuerza de testimonio. La legitimaci\u00f3n de la fe ante la incredulidad mediante un humanismo y bondad cristianos que susciten confianza, por el abandono de una posici\u00f3n de ghetto, por la disposici\u00f3n al di\u00e1logo en el intento de anunciar al mundo de hoy una forma posible del mensaje cristiano, en pocas palabras, la confrontaci\u00f3n con el -> ate\u00ed\u00adsmo, ser\u00e1 tambi\u00e9n para toda la acci\u00f3n pastoral de la Iglesia su situaci\u00f3n permanente en el futuro. Esta situaci\u00f3n podr\u00e1 tener como consecuencia en los creyentes una \u00abincredulidad\u00bb m\u00e1s o menos reprimida y oculta, por cuanto ya no se logra una configuraci\u00f3n unitaria y continua de la vida a partir de lo cristiano. La predicaci\u00f3n y todo el servicio salv\u00ed\u00adfico deben tener en cuenta estas \u00abescisiones y roturas\u00bb que se dan tambi\u00e9n en los creyentes (cf. Vaticano II,  Gaudium et spes, n.0 19ss).<\/p>\n<p>7. Las organizaciones religiosas de seglares<br \/>\nSu necesidad se deriva de la esencia de la Iglesia como \u00abcuerpo social\u00bb; y su importancia se debe, particularmente en la \u00e9poca democr\u00e1tica, a la acci\u00f3n de la Iglesia en el marco de la sociedad que sobre todo ellas hacen posible. En la nueva autocomprensi\u00f3n de la Iglesia se realiza tambi\u00e9n un giro desde una \u00abasociaci\u00f3n\u00bb defensiva y cerrada hacia un \u00abmovimiento\u00bb abierto al mundo, movimiento que, como toda vida, crea nuevas formas, modifica lo viejo o lo hace parecer. El imperativo de la hora presente es reunir las asociaciones existentes en una unidad federativa, seg\u00fan un plan de acci\u00f3n y una prudente estrategia pastoral. Frente a las organizaciones fijas, las iniciativas libres ganan cada vez en importancia. Se trata aqu\u00ed\u00ad de grupos informales: clubs, academias, seminarios, foros de todo tipo, en los cuales los participantes se mantienen reunidos por finalidades concretas. A trav\u00e9s de tales grupos los caminos conducen hacia el mundo, hacia el \u00abcampo exterior\u00bb y hacia el \u00abcampo previo\u00bb de la Iglesia. Directa o indirectamente en esos grupos est\u00e1 en obra la pastoral.<\/p>\n<p>8. \u00ed\u0081mbitos objetivos<br \/>\nLa prensa, el cine, la radio y la televisi\u00f3n acu\u00f1an ampliamente nuestra \u00e9poca. Una p. constructiva no puede contentarse con proteger contra la influencia nociva de estos medios de comunicaci\u00f3n social, cuya t\u00e9cnica de extensi\u00f3n de la informaci\u00f3n est\u00e1 especialmente emparentado con el cristianismo por la esencia universal de \u00e9ste (cf. Sal 18, 5; Rom 10, 18), de manera que a trav\u00e9s de tales medios puede prestarse un aut\u00e9ntico servicio salv\u00ed\u00adfico en el mundo de hoy. Este servicio salv\u00ed\u00adfico no s\u00f3lo consiste en el ofrecimiento de una tem\u00e1tica propiamente religiosa (predicaci\u00f3n por radio, conferencias, retransmisi\u00f3n de cultos, obras de teatro radiadas, pel\u00ed\u00adculas cristianas, revistas religiosas, etc.), sino, principalmente, en la manera como se configuran y manejan esos medios de comunicaci\u00f3n. La tarea de la Iglesia como pueblo de Dios sin duda no se agota aqu\u00ed\u00ad con la condenaci\u00f3n de estos medios frecuentemente peligrosos; exige m\u00e1s bien una colaboraci\u00f3n activa con ellos. En ese campo el pueblo cristiano debe asegurarse una influencia adecuada a su importancia en la vida p\u00fablica, especialmente a trav\u00e9s de expertos que act\u00faen con conocimiento del asunto y con sentido de responsabilidad cristiana. Adem\u00e1s, la p. considerar\u00e1 actualmente como una de sus tareas importantes ofrecer una ayuda para la recta valoraci\u00f3n y el recto uso de los medios de comunicaci\u00f3n* social. Los limites puestos por la legislaci\u00f3n estatal, sobre todo por lo que respecta a la juventud, de ning\u00fan modo hacen superfluo este trabajo educativo, pues es el gusto del p\u00fablico el que en gran medida determina la calidad de las ofertas. Cuanto emprende la Iglesia oficial en ese terreno (censura de pel\u00ed\u00adculas y revistas, centros diocesanos de cine y prensa, clubs de cine, etc.), ha de entenderse y ofrecerse como aportaci\u00f3n a una actitud cr\u00ed\u00adtica, capaz de juicio por parte del individuo frente a estos medios de comunicaci\u00f3n, y no como una especie de tutela.<\/p>\n<p>Pero especialmente aqu\u00ed\u00ad la familia tiene una gran tarea apost\u00f3lica en la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os con la palabra y el ejemplo para el uso correcto de tales medios de comunicaci\u00f3n. Los problemas que la televisi\u00f3n ha suscitado en las familias muestran claramente c\u00f3mo los medios de comunicaci\u00f3n social exigen mayor\u00ed\u00ada de edad personal, capacidad de cr\u00ed\u00adtica y poder de decisi\u00f3n (cf. Vaticano II, Inter mirifica).<\/p>\n<p>9. El tiempo libre<br \/>\nLa recta actitud pastoral con relaci\u00f3n al -> tiempo libre del hombre consistir\u00e1 en ver las horas de ocio en su sentido inmanente, o sea, no como un mero acopio de fuerzas para el trabajo, sino en su referencia esencial a la vida cristiana. Nadie como el cristiano est\u00e1 llamado a la celebraci\u00f3n festiva, porque no s\u00f3lo la liturgia eucar\u00ed\u00adstica, sino tambi\u00e9n las celebraciones profanas son signos del e\u00f3n futuro. El disfrute del mundo y de los bienes terrenos en lo fundamental debe afirmarse pastoralmente, del mismo modo que debe combatirse el abuso en casos particulares. Contra la malversaci\u00f3n del tiempo libre, contra el uso desenfrenado de bienes materiales, contra las t\u00e9cnicas de seducci\u00f3n de la publicidad moderna; en una sociedad de consumo que ve ampliamente los c\u00e1nones de valoraci\u00f3n en el gasto de bienes materiales la p. se esforzar\u00e1 por ser eficaz en direcci\u00f3n contraria, inculcando los valores m\u00e1s altos de la cultura, de la justicia y del amor. Se declarar\u00e1 a favor de una cierta asc\u00e9tica en el consumo, de un examen cr\u00ed\u00adtico de las ofertas que inundan al hombre de hoy; y en el marco de la parroquia procurar\u00e1 organizar fiestas, crear lugares apropiados de descanso durante el tiempo libre, influir con su colaboraci\u00f3n en las numerosas empresas que configuran el tiempo libre del hombre (turismo, obras de formaci\u00f3n, organizaciones teatrales, clubs de baile, sociedades recreativas, organizaciones deportivas, etc.), para ejercer as\u00ed\u00ad una acci\u00f3n formadora de los hombres e, indirectamente, pastoral. La \u00e9poca que empieza ahora en lo relativo al tiempo libre, dama por seglares cristianos adultos. Estos deben adquirir conciencia sobre el problema del \u00abtiempo libre\u00bb y, por su ejemplo en el contacto desenvuelto con las cosas materiales, establecer c\u00e1nones para la sociedad. Est\u00e1n llamados a ello en primer lugar los representantes de la vida p\u00fablica.<\/p>\n<p>IV. Las formas de actuar de la pastoral<br \/>\nPor formas de actuar de la p. entendemos todas aquellas actividades en las que la Iglesia realiza su propia esencia, no s\u00f3lo para su propia afirmaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n para la entrega a Dios y el servicio a la salvaci\u00f3n de los hombres.<\/p>\n<p>1. La proclamaci\u00f3n. La necesidad salv\u00ed\u00adfica de la fe (Dz 801), que viene de la proclamaci\u00f3n (Rom 10, 17), asegura a \u00e9sta un lugar preeminente en la p. (VaticanoII, Lumen gentium, n.0 25). La proclamaci\u00f3n de la palabra en sentido aut\u00e9ntico es el preg\u00f3n autoritativo, la alabanza y el testimonio de las acciones salv\u00ed\u00adficas de Dios, ante todo de la pascua del Se\u00f1or, por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, que promete y hace presente la salvaci\u00f3n para el rescate del hombre y la edificaci\u00f3n del \u00abcuerpo de Cristo\u00bb en vistas a la consumaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) En la ->. predicaci\u00f3n se cumple este concepto esencial de la proclamaci\u00f3n de la palabra. En ella habla en persona el Se\u00f1or glorificado (2 Cor 5, 20; Heb 12, 25; Vaticano ii, Sacrosanctum Concilium, n\u00c2\u00b0 23). Como alabanza a Dios la predicaci\u00f3n es acto de culto y est\u00e1 ordenada a la -> eucarist\u00ed\u00ada, cuya celebraci\u00f3n es la m\u00e1s alta proclamaci\u00f3n (1 Cor 11, 26). La predicaci\u00f3n es proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios en cada situaci\u00f3n del hombre y del mundo. Esta finalidad de hacer aprehensible la palabra de Dios en cada situaci\u00f3n concreta se extiende a toda forma de predicaci\u00f3n: ni la homil\u00ed\u00ada se puede agotar en un biblicismo atemporal, ni la predicaci\u00f3n tem\u00e1tica debe conformarse con la exposici\u00f3n de una sabidur\u00ed\u00ada general de la vida. La predicaci\u00f3n transcurre en las siguientes fases (no concebidas a manera de esquema sistem\u00e1tico, sino como una orientaci\u00f3n) a partir de la palabra de Dios, entrada en la situaci\u00f3n; desprendimiento del hombre de su prisi\u00f3n en el yo y en el mundo; conversi\u00f3n a Dios; acto de temor; realizaci\u00f3n de la fe, la esperanza y, sobre todo, del amor (cf. Dz 798).<\/p>\n<p>La problem\u00e1tica actual de la predicaci\u00f3n procede de cuestiones b\u00ed\u00adblicas y, en gran parte, tambi\u00e9n de una nueva comprensi\u00f3n global del mundo y del hombre. Es necesario un esfuerzo constante por encontrar la palabra adecuada para la proclamaci\u00f3n actual de la fe. La eficacia de la palabra de Dios depende esencialmente del testimonio de la verdad.<\/p>\n<p>b) La -> catequesis es la instrucci\u00f3n b\u00e1sica y planificada en la buena nueva, he-cha en nombre y por encargo de la Iglesia (cf. Vaticano II, Gravissimum educationis, n\u00c2\u00ba. 4). A diferencia de la predicaci\u00f3n, la catequesis se realiza en forma de ense\u00f1anza. Sin duda no puede ser siempre proclamaci\u00f3n en el sentido pleno de la palabra, pero puede convertirse en acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica, sobre todo si se hace realidad viva de fe en el testimonio personal del catequista y, en contacto con la familia, la liturgia y el ejemplo de la comunidad, se prolonga en un catecumenado vivido. Pero, incluso en esta forma ideal, la catequesis de ni\u00f1os debe proseguirse en la catequesis de j\u00f3venes y en la de adultos, para que pueda alcanzarse la finalidad de toda catequesis, la decisi\u00f3n personal de la fe. El sentido de la catequesis escolar es la instrucci\u00f3n del entendimiento y de la memoria, la ejercitaci\u00f3n en la vida cristiana, la interpretaci\u00f3n de las experiencias creyentes y la preparaci\u00f3n para la realizaci\u00f3n libre de la fe.<\/p>\n<p>c) La conversaci\u00f3n. Ante el hecho de que muchos hombres ya no pueden ser alcanzados por otras formas de proclamaci\u00f3n, la conversaci\u00f3n religiosa reviste especial importancia, de manera que el sacerdote (horas de consulta, visitas a domicilio, encuentros) y especialmente los seglares deben cultivarla celosamente, pues es la forma genuina de proclamaci\u00f3n que corresponde a los laicos. \u00abEl confirmado recibe la potestad de confesar p\u00fablicamente como por oficio (quasi ex officio) la fe en Cristo\u00bb (TOM\u00ed\u0081S DE AQUINO, ST II q. 72 a. 5 ad 2). Puesto que el hombre de hoy est\u00e1 m\u00e1s dispuesto al di\u00e1logo que a la aceptaci\u00f3n de instrucciones autoritativas, la palabra del laico recibe gran importancia en el di\u00e1logo entre la Iglesia y el mundo. Este di\u00e1logo, exigido por Pablo vi (Ecclesiam suam: AAS 56 [1964] 637-659) y por el Vaticano u, se realiza de muchas maneras y en diversos planos, empezando por la conversaci\u00f3n personal hasta llegar a la colaboraci\u00f3n en dis-tintos gremios.<\/p>\n<p>Pertenece a los grandes cometidos de la Iglesia en el mundo de hoy (Gaudium et spes, n.0 40); y el concilio lo ha practicado expresamente como un di\u00e1logo con toda la familia humana, para darle testimonio de su \u00abuni\u00f3n, estima y amor\u00bb (ibid., n.\u00c2\u00b0 3). En un \u00abdi\u00e1logo abierto\u00bb para el esclarecimiento mutuo de las cuestiones y de los problemas ve la Iglesia su aportaci\u00f3n a la obra creadora del hombre (ibid., n.\u00c2\u00b0 43) en la colaboraci\u00f3n internacional econ\u00f3mica (ibid., n\u00c2\u00b0 85), en las instituciones internacionales (ibid., n.\u00c2\u00b0 90), etc. Tal di\u00e1logo se lleva a cabo como una conversaci\u00f3n fraterna en medio de una estima mutua (ibid., n.\u00c2\u00b0 23), tributada tambi\u00e9n a los \u00abque en cuestiones sociales, pol\u00ed\u00adticas y religiosas piensan u obran de manera distinta\u00bb (ibid., n\u00c2\u00b0 28), e incluso a los ateos, con los que se colabora en la pr\u00e1ctica para la edificaci\u00f3n com\u00fan del mundo (ibid., n\u00c2\u00b0 21). En la Iglesia tanto sacerdotes como seglares deben dialogar con todos los hombres, d\u00e1ndoles muestra de \u00abal-to aprecio, veneraci\u00f3n y concordia\u00bb, manteni\u00e9ndose en el \u00abamor a la verdad\u00bb y ofreci\u00e9ndoles la \u00abgarant\u00ed\u00ada de una discreci\u00f3n adecuada\u00bb (ibid., n\u00c2\u00b0 92). Dicho di\u00e1logo es sobre todo el gran cometido de los laicos, que en conversaci\u00f3n \u00abcon todos los hombres de buena voluntad poseen en el \u00e1mbito nacional y en el internacional un campo infinito de apostolado\u00bb (Vaticano II, Apostolicam actuositatem, n\u00c2\u00b0 14). La conversaci\u00f3n as\u00ed\u00ad entendida es la forma adecuada de proclamaci\u00f3n a una sociedad democr\u00e1tica y a un mundo pluralista, forma que en gran parte hace tambi\u00e9n apost\u00f3lica y misionalmente fruct\u00ed\u00adferas las restantes formas del magisterio oficial y que acu\u00f1a igualmente las modalidades especiales de proclamaci\u00f3n de la palabra (apostolado epistolar, ense\u00f1anza religiosa en horas b\u00ed\u00adblicas y obras de formaci\u00f3n, etc.). Naturalmente, en \u00faltimo t\u00e9rmino la conversaci\u00f3n tiene su base y su finalidad en la proclamaci\u00f3n oficial.<\/p>\n<p>2. La liturgia es, junto con la proclamaci\u00f3n de la palabra, la fuente de toda p. y su punto culminante \u00abhacia el cual tiende la acci\u00f3n de la Iglesia\u00bb (Vaticano ii, Sacrosanctum Concilium, n\u00c2\u00b0 10; sobre esto y con relaci\u00f3n a lo que sigue, cf. adem\u00e1s la Instrucci\u00f3n lit\u00fargica del 26-9-1964 y de la Instrucci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica del 25-5-1967). Para el sacerdote que ejerce el apostolado como servidor que \u00abparticipa del sacerdocio de Cristo\u00bb (Vaticano II, Presbyterorum ordinis, n.\u00c2\u00b0 5), la eucarist\u00ed\u00ada debe ser \u00abel centro y la ra\u00ed\u00adz de toda su vida sacerdotal\u00bb (ibid, n.\u00c2\u00b0 14), y, por consiguiente, tambi\u00e9n de su acci\u00f3n pastoral. En este sentido la p. es el esfuerzo por hacer real y eficaz en la vida de los miembros particulares de la comunidad, y as\u00ed\u00ad en la vida p\u00fablica del mundo, la actualizaci\u00f3n lit\u00fargica del misterio salv\u00ed\u00adfico (1 Cor 11, 26); por llevar al reconocimiento y a la proclamaci\u00f3n de Cristo como el Kyrios. Por eso la -> liturgia ha de entenderse como orientada hacia el mundo y abierta a \u00e9l. Ha de producir impresi\u00f3n tambi\u00e9n en el no iniciado y ha de resultar comprensible para \u00e9l (cf. 1 Cor 14, 23ss), tiene que adecuarse al ritmo actual del tiempo (misas vespertinas), y deben aprovecharse misionalmente las ocasiones que brindan distintos motivos (cultos de boda y de entierro). En su configuraci\u00f3n debe hacerse visible que el culto a Dios no es una enajenaci\u00f3n religiosa del hombre, sino que precisamente en aqu\u00e9l y a trav\u00e9s de aqu\u00e9l encuentra \u00e9ste su propia esencia, se encuentra a s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>La eucarist\u00ed\u00ada como acci\u00f3n de gracias es expresi\u00f3n de la autotrascendencia de toda acci\u00f3n humana configuradora del mundo; como transformaci\u00f3n de los elementos del mundo que son el pan y el vino, la eucarist\u00ed\u00ada es signo de la apertura del mundo a la vida infinita de Dios, puesto que en ella tiene lugar aquella superaci\u00f3n de todo el futuro intramundano finito que es el fundamento de la constante \u00abascensi\u00f3n en la escala del ser\u00bb (Teilhard de Chardin). As\u00ed\u00ad, en un mundo sin Dios, la eucarist\u00ed\u00ada es un signo de protesta contra la actitud atea de un -> humanismo satisfecho de s\u00ed\u00ad mismo y contra una configuraci\u00f3n puramente intramundana del futuro y del mundo.<\/p>\n<p>Pero no s\u00f3lo la eucarist\u00ed\u00ada, sino tambi\u00e9n los dem\u00e1s sacramentos pertenecen a la p. lit\u00fargica (cf. Vaticano u, Sacrosanctum Concilium, n.0 59-78; Lumen gentium, n.\u00c2\u00b0 11, cf. adem\u00e1s la Instrucci\u00f3n lit\u00fargica del 26-9-1964, n\u00c2\u00b0 61-77). Una p. cristiana considerar\u00e1 los sacramentos no solamente bajo un prisma moralista, como medios de la gracia, sino tambi\u00e9n como misterios hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficos de una nueva forma de existencia en Cristo; contra una concepci\u00f3n individualista debe acentuarse su funci\u00f3n formadora de la Iglesia. Esta no s\u00f3lo los administra, sino que se realiza tambi\u00e9n en ellos a trav\u00e9s de las fases concretas de la vida de sus miembros. Los sacramentos estructuran la vida del pueblo de Dios; sit\u00faan los miembros vivos en su funci\u00f3n para la totalidad; son signos y comienzo \u00abde un cielo nuevo y de una tierra nueva\u00bb. Contra un exagerado cultualismo y sacramentalismo, debe acentuarse la importancia de la palabra y de la fe, para que los sacramentos sean vistos en el conjunto del -> kerygma cristiano. Un constante adoctrinamiento y formaci\u00f3n de la conciencia de los fieles debe contrarrestar todo formalismo y toda mutilaci\u00f3n psicol\u00f3gica; contra una acentuaci\u00f3n excesiva del opus operatum ha de destacarse la acci\u00f3n personal. Tambi\u00e9n los &#8211; sacramentales (Vaticano n, Sacrosanctum Concilium, n\u00c2\u00b0 79-82) y los -> usos lit\u00fargicos tienen gran importancia en la p., puesto que acu\u00f1an el \u00e1mbito de vida del pueblo de Dios.<\/p>\n<p>3. El servicio cristiano al mundo. Esta funci\u00f3n fundamental de la Iglesia apenas fue destacada en la visi\u00f3n sistem\u00e1tica de una p. unilateralmente clerical. Como realizaci\u00f3n de la existencia cristiana en la vida cotidiana, aspecto que Pablo llama \u00abculto\u00bb, ocupa el campo m\u00e1s amplio. Lo mismo que todo servicio salv\u00ed\u00adfico, brota tambi\u00e9n de la liturgia. Hay un \u00e1mbito mundano que te\u00f3rica y pr\u00e1cticamente debe ser reconocido en su (relativo) valor propio, y que es ya cristiano con tal se act\u00fae all\u00ed\u00ad en conformidad con la naturaleza de la cosa (cf. antes n 3). Sin duda todo est\u00e1 ordenado a Cristo, y en la medida, de lo posible, debe ordenarse a \u00e9l; pero esto no significa que la Iglesia (oficial) \u00absea en el mundo el poder que se preocupa inmediatamente de casi todo y configura\u00bb (J.B. Metz); de hecho la Iglesia no puede abarcar todas las realidades de la creaci\u00f3n. Por eso mismo queda un \u00abmundo secular\u00bb; en relaci\u00f3n con \u00e9l la Iglesia puede comportarse con desenvoltura y sin escr\u00fapulos (Br. Dreher). Sin embargo, tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad la Iglesia tiene conciencia de su condici\u00f3n de misterio en la sociedad humana, y sabe que el mundo es el lugar de realizaci\u00f3n cristiana de la vida de cada cristiano, de los grupos cristianos y de las instituciones eclesi\u00e1sticas (escuelas, asociaciones para la formaci\u00f3n, beneficencia, hospitales, etc.).<\/p>\n<p>La Iglesia debe aceptar tambi\u00e9n la responsabilidad ante la sociedad, la opini\u00f3n p\u00fablica y el mundo en lo relativo a cuestiones pol\u00ed\u00adticas y sociales (justicia, paz, amor, etc.). Y debe aceptarla desde el punto de vista de la revelaci\u00f3n, exigiendo a este respecto m\u00e1s libertad, autodeterminaci\u00f3n y emancipaci\u00f3n para los hombres y para los pueblos. La Iglesia ha de situarse en la vanguardia de la humanizaci\u00f3n del mundo, pero debe hacerlo partiendo de su vida propia, es decir, de la encarnaci\u00f3n de Jesucristo en su propia existencia.<\/p>\n<p>Como p. clerical (tambi\u00e9n el sacerdote es enviado al mundo), el servicio cristiano al mundo se realiza en el ejemplo y el testimonio personales, en la p. de contacto por el trato y las visitas domiciliarias, en la configuraci\u00f3n misionera del n\u00facleo de la comunidad. Con todo, la vida en sus diferenciaciones debe ser confiada al cuidado inmediato del laico, que es el pastor del \u00e1mbito mundano. Desde la lejan\u00ed\u00ada (desde los altares, p\u00falpitos, confesonarios, escuelas y s\u00ed\u00adnodos) no se puede llegar al mundo por una actio in distans. Un espacio de vida y de acci\u00f3n s\u00f3lo experimentar\u00e1 una transformaci\u00f3n gracias a los cristianos activos en \u00e9l (sobre la ejecuci\u00f3n concreta de esa meta, cf. antes III 3-9; sobre el conjunto, cf. Vaticano u, Gaudium et spes).<\/p>\n<p>4. La direcci\u00f3n de la Iglesia, con las ordenaciones jur\u00ed\u00addicas de que dispone (ley, mandato, costumbre, juicios, etc.), es tambi\u00e9n una forma de actuaci\u00f3n pastoral. La potestad jer\u00e1rquica act\u00faa pastoralmente cuando consagra, confiere una misi\u00f3n, dirige, orienta y castiga a personas, cuando ordena la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica seg\u00fan su lugar, tiempo y forma. Adem\u00e1s, los portadores de los oficios eclesi\u00e1sticos aseguran la eficacia de la conversi\u00f3n por medio de la asistencia a particulares, excluyen de la comunidad y admiten en ella, disponen sobre la propiedad y el uso de los bienes eclesi\u00e1sticos, etc. Este ejercicio del poder es don y servicio (Mt 20, 24-28; Jn 10, 1-29) en el esp\u00ed\u00adritu de Cristo, cuya ley es amor que se da, y s\u00f3lo desde aqu\u00ed\u00ad es tambi\u00e9n exigencia. La tensi\u00f3n entre esp\u00ed\u00adritu y oficio, entre amor y ley pertenece esencialmente a las estructuras de la Iglesia peregrinante, por m\u00e1s que sea tambi\u00e9n deber de todos reducir esta tensi\u00f3n. La complejidad de la vida, que dificulta a los ministros eclesi\u00e1sticos dar instrucciones concretas, exige que en una reforma del -> derecho can\u00f3nico tambi\u00e9n los seglares participen en la ordenaci\u00f3n jur\u00ed\u00addica de la Iglesia y en la direcci\u00f3n de la misma, con inclusi\u00f3n de lo relativo a la p. Tambi\u00e9n \u00e9sta debe ponerse a salvo del clericalismo. Precisamente en la administraci\u00f3n debe encomendar a los laicos tareas y oficios, para los cuales con frecuencia los seglares est\u00e1n mejor capacitados; ha de respetar a los laicos en su independencia y responsabilidad propia en su \u00abservicio al mundo\u00bb, puesto que s\u00f3lo ellos pueden alcanzar ciertas dimensiones de la vida (cf. Vaticano II, Lumen gentium, cap. In; Christus Dominus). Cf. luego (B) teolog\u00ed\u00ada pastoral.<\/p>\n<p>V. La pastoral en el protestantismo<br \/>\nEn virtud de una concepci\u00f3n distinta de verdades teol\u00f3gicas fundamentales (sola fides, sacerdocio universal de los fieles), sobre todo de la Iglesia, la p. protestante est\u00e1 estructurada en forma diversa de la cat\u00f3lica. La comunidad conf\u00ed\u00ada el oficio eclesi\u00e1stico a los llamados seg\u00fan un determinado orden. A diferencia de la predicaci\u00f3n y administraci\u00f3n de sacramentos, se entiende por p. ante todo la asistencia religiosa al individuo. La confortaci\u00f3n por medio de la confesi\u00f3n particular (no concebida sacramentalmente) es \u00abel centro de la p.\u00bb (E. Thurneysen). La administraci\u00f3n del perd\u00f3n en aqu\u00e9lla es el acto propiamente pastoral (H. Girgensohn). Otras actividades de la p. protestante son la disciplina eclesi\u00e1stica (Mt 18, 15ss; puesta en pr\u00e1ctica especialmente por Calvino), las visitas dom\u00e9sticas, las horas de consulta, los ritos ocasionales (bautismo, entierro, bendiciones), la ayuda cristiana a los que sufren y a los descarriados. Estas actividades se cultivan especialmente desde el -> pietismo, el cual, frente al cuidado de la comunidad (cura generalis: predicaci\u00f3n, sacramentos), concedi\u00f3 mayor importancia a la p. \u00abpropiamente dicha\u00bb (cura specialis), de modo que hasta tiempos muy recientes la expresi\u00f3n \u00abcura de almas\u00bb se aplicaba exclusivamente a la acci\u00f3n apost\u00f3lica con los individuos. En lugar de la p. profesional, en los convent\u00ed\u00adculos pietistas surgi\u00f3 tambi\u00e9n la p. fraterna ejercida por los seglares. Del movimiento de renovaci\u00f3n de la vida religiosa, llamado Erweckungsbewegung (y caracterizado por su orientaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica y su responsabilidad misionera), sali\u00f3 la misi\u00f3n interna (T.H. Wichern 1848). Actualmente la p. protestante est\u00e1 marcada por un cierto retorno a la liturgia, a la concepci\u00f3n del ministerio eclesi\u00e1stico en la Iglesia primitiva (donde \u00e9ste no se entend\u00ed\u00ada como una funci\u00f3n de la comunidad), y a la responsabilidad ante el mundo (afirmaci\u00f3n de la \u00e9tica social); y est\u00e1 marcada igualmente por el movimiento ecum\u00e9nico, por la renovaci\u00f3n de la conciencia de Iglesia, por la referencia comunitaria de la p. (que es \u00abservicio al cuerpo de Cristo\u00bb, W. Trillhaas), por la actividad de los laicos y por formas especiales de di\u00e1logo eclesi\u00e1stico con nuestro tiempo (academias, jornadas de preparaci\u00f3n, etc\u00e9tera).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:<br \/>\nCURA DE ALMAS CAT\u00ed\u201cLICA:<br \/>\nF. X. Arnold, Al servicio de la fe (Herder Ba 1960); C. Noppel, Aedificatio Corporis Christi (Fr 21949); V. Schurr, Seelsorge in einer neuen Welt (Sa 31959) (bibl.); \u00ed\u00addem: StL6 VII 7-14; G. Ceriani, Introduzione alla teologia pastorale (R 1961); V. Schurr, Konstruktive Seelsorge (Fr 21962); P. Marella y otros, Pastorale d&#8217;aujourd&#8217;hui (1. Congreso internacional de teolog\u00ed\u00ada pastoral en Friburgo) (Bru 1963); E. Feifel: HThG II 525-532; V. Schurr: LThK2 IX 579-583; HPTh I-V; F. X. Arnold, Pastoraltheologische Durch-blicke (Fr 21965); B. van Bilsen, Aufbauende Pastoral (W 1965); F. Klostermann, Prinzip Gemeinde (W 1965); L. F\u00e9vre, Iis seront son peuple (P 1965); R. Spiazzi (dir.), Manuali di Pastorale (Tn 1965 ss) (9 vols., hasta ahora aparecidos 4 vols.); C. Florist\u00f3n &#8211; J. M. Estepa, Pastoral de hoy (Santiago [Chile] &#8211; Ma 1966); M. Pfliergler, Teolog\u00ed\u00ada pastoral (Herder Ba 1966); K. Rahner, Misi\u00f3n y gracia: servidores del pueblo de Dios (Dinor S Seb 1968); J. Goldbrunner, Realisation (Fr 1966); F. Benz, Seelsorge in einer pluralistischen Gesellschaft (Fr 1967); Ch. Moeller, Mentalidad moderna y evangelizaci\u00f3n (Herder Ba 1969); C. Florlstdn-M. Ureros, Teolog\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n pastoral (Ma 1968); K. Rahner &#8211; B. H\u00e4ring (dir.), Wort in Welt (Bergen-Enkheim 1968); L.-J. Suenens, La corresponsabilidad en la Iglesia de hoy (Descl6e Bil 1968); Pastoraltheologische Informationen 1968 (editado por la direcci\u00f3n de la conferencia de teolog\u00ed\u00ada pastoral alemana) (Mz 1968); A. M. Henry, Teolog\u00ed\u00ada de la misi\u00f3n (Herder Ba 1969); A. Kner, Seelsorge als Beratung (Fr 1969); J. O. Z\u00f6ller, Abschied von Hochw\u00fcrden (Fr 1969); J. Goldbrunner, (dir.), Pastoral personal. Psicolog\u00ed\u00ada profunda y cura de almas (Fax Ma2); W. Bless (dir.), Pastoral Psiqui\u00e1trica (Fax Ma3); H. Dobbelstein, Psiquitria y cura de almas (Heder Ba 1964); M. Leplay, Sacerdotes y pastores (Mensaj Bil 1969); J. Goldbrunner, Sala de consulta y confesionario (V Divino Est 1969).<\/p>\n<p>2. CURA DE ALMAS PROTESTANTE:<br \/>\nH. Asmussen, Die Seelsorge (Mn 41935); A. D. M\u00fcller, Grundri\u00df der praktischen Theologie (G\u00fc 1950); E. Schick, Heiliger Dienst (B 41952); Th. Bovet, Lebendige Seelsorge (T 21954); E. Thurneysen, Die Lehre von der Seelsorge (Zollikon &#8211; Z 21957); O. Haendler, Grundri\u00df der praktischen Theologie (B 1957); H. D. Wendland, Die Kirche in der modernen Gesellschaft (H 21958); W. Trillhaas, Der Dienst der Kirche am Menschen. Pastoraltheologie (B 21958); P. J. Abbing, Laien-Seelsorge (Gladbeck 1959); H. Girgensohn: EKL III 901-914; P. Kraske: StL6 VII 12 ss.: W. Wilken, Macht die Gemeinde stark (St 1961); E. M\u00fcller-H. Stroh, Seelsorge in der modernen Gesellschaft (H 1961); G. Holtz: RGG3 V 1640-1647; M. Mezger, Die Amtshandlungen der Kirche I (Mn 21963); W. Birnbaum, Theo-logische Wandlungen von Schleiermacher bis K. Barth (T 1963); R. Bohren: LThK2 IX 583 s; H.-O. W\u00f6lber, Das Gewissen der Kirche, Abri\u00df einer Theologie der Sorge um den Menschen (G\u00f6 21965) (bibl. H. Harsch (dir.), Seelsorge als Lebenshilfe (Hei 1966); H. D\u00f6bert, Neuordnung der Seelsorge (G\u00f6 1966); W. Uhsadel, Praktische Theologie, 3 vols. (Hei 1963-66); C. A. Wise, The Meaning of Pastoral Care (NY 1966); K. Fr\u00f6r, Hirtenamt und m\u00fcndige Gemeinde (Mn 1966); H. Girgensohn, Heilende Kr\u00e4fte in der Seelsorge (G\u00f6 1966); Handreichung f\u00fcr den seelsorglichen Dienst (Agende f\u00fcr ev.-luth. Kirchen und Gemeinden) bajo la direcci\u00f3n de la conferencia lit\u00fargica luterana de Alemania) (B &#8211; H 31967); H. Diem, Die Kirche und ihre Praxis (Theologie als kirchliche Wissenschaft, III) (Mn 1967); W. Wilken, Br\u00fccken zur Kirche. Public Relations der Kirche (B &#8211; H 1967); K. Westermann, Theologie (St 1967); E. Thurneysen, Seelsorge im Vollzug (Z 1968); E. J\u00fcngel- K. Rahner &#8211; M. Seitz, Die praktische Theologie zwischen Wissenschaft und Praxis (Mn 1968).<\/p>\n<p>Viktor Schurr<\/p>\n<p>B) TEOLOG\u00ed\u008dA PASTORAL<\/p>\n<p>I. Reflexiones sobre la historia y la concepci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada pastoral<br \/>\nPor la necesidad de una doctrina sistem\u00e1tica sobre las normas pr\u00e1cticas y adecuadas al tiempo en el ejercicio del \u00aboficio p.\u00bb, desde 1770 aproximadamente se desarroll\u00f3 (primero en los pa\u00ed\u00adses hereditarios austr\u00ed\u00adacos, poco despu\u00e9s en Alemania y en los pa\u00ed\u00adses lim\u00ed\u00adtrofes) la teolog\u00ed\u00ada p. como disciplina independiente dentro del estudio teol\u00f3gico. Puesto que s\u00f3lo el \u00abpastor\u00bb individual fue considerado como sujeto de la p. eclesi\u00e1stica, en consecuencia, \u00fanicamente \u00e9l y sus actividades constitu\u00ed\u00adan el objeto de la teolog\u00ed\u00ada p. En la medida en que este \u00abpastor\u00bb individual y la p. concebida a partir de \u00e9l se hicieron tema expl\u00ed\u00adcito de reflexi\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada p., creci\u00f3 tambi\u00e9n la exagerada concepci\u00f3n clerical de ese \u00abestado\u00bb y ministerio: El cl\u00e9rigo particular exclusivamente fue definido como la continuaci\u00f3n hist\u00f3rica de la persona y funci\u00f3n de Cristo (como \u00abvicario de Cristo\u00bb, \u00abrepresentante de Dios\u00bb, \u00abmediador de todas las gracias\u00bb, \u00abpastor del reba\u00f1o\u00bb, etc.); a \u00e9l se contrapon\u00ed\u00adan los cristianos particulares y la comunidad eclesi\u00e1stica como objeto pasivo (como objeto \u00abguiado\u00bb, \u00abconducido\u00bb, y hasta \u00absantificado\u00bb por \u00e9l).<\/p>\n<p>De algunos a\u00f1os ac\u00e1 se ha visto con creciente claridad que, partiendo de una recta inteligencia teol\u00f3gica de la Iglesia, no puede mantenerse m\u00e1s este \u00abtenaz equ\u00ed\u00advoco\u00bb (Arnold). Pero con ello se toma problem\u00e1tico el nombre mismo, pues \u00e9ste da pie repetidamente a la idea falsa de que la teolog\u00ed\u00ada p. es \u00fanicamente la doctrina del oficio p. clerical, o de que, en la realizaci\u00f3n de la Iglesia, se trate de una p. transitiva hacia un objeto pasivo. Es pues razonable &#8211; como se hace en gran parte desde los \u00faltimos decenios (y en 1841 propuso ya A. Graf por influjo de la escuela protestante y de la cat\u00f3lica de Tubinga) &#8211; hablar de una teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica, para designar aquella disciplina teol\u00f3gica \u00abpr\u00e1ctica\u00bb en que se reflexiona cient\u00ed\u00adfica y teol\u00f3gicamente sobre todo lo que constituye, condiciona y posibilita la realizaci\u00f3n adecuada de la Iglesia en cada momento presente.<\/p>\n<p>Esta teolog\u00ed\u00ada p. podr\u00ed\u00ada y deber\u00ed\u00ada comprender (\u00c2\u00a1de nuevo!) todas aquellas disciplinas teol\u00f3gicas pr\u00e1cticas que tienen por tema una funci\u00f3n fundamental de la Iglesia (-> liturgia, -> catequesis, etc.), pero que se han independizado por raz\u00f3n sobre todo de la base no eclesiol\u00f3gica de la \u00abantigua\u00bb teolog\u00ed\u00ada p. La expresi\u00f3n teolog\u00ed\u00ada p. podr\u00ed\u00ada emplearse como concepto inteligible y leg\u00ed\u00adtimo para aquel campo de la teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica en que se tratan las cuestiones del oficio p. como un factor en la realizaci\u00f3n total de la Iglesia.<\/p>\n<p>Es f\u00e1cil demostrar que la teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica representa una ciencia teol\u00f3gica necesaria. Las disciplinas dogm\u00e1ticas sistem\u00e1ticas tienen por tema la esencia permanente de la Iglesia y la comunicaci\u00f3n de Dios al hombre que en aqu\u00e9lla se hace hist\u00f3ricamente tangible y eficaz; la fijaci\u00f3n de esta comunicaci\u00f3n en la palabra de la Escritura, su desenvolvimiento y realizaci\u00f3n en la historia son objeto de 1as ciencias b\u00ed\u00adblicas e hist\u00f3ricas; pero la situaci\u00f3n en que la Iglesia ha de realizarse aqu\u00ed\u00ad y ahora a s\u00ed\u00ad misma (es decir, ha de realizar su esencia, que es id\u00e9ntica con su misi\u00f3n), cuya estructura y exigencia no est\u00e1n estudiadas en el dogma o en el derecho can\u00f3nico, debe ser tema de una ciencia especial que ha de tener como cometido el an\u00e1lisis met\u00f3dico, sociol\u00f3gico y teol\u00f3gico de dicha situaci\u00f3n y de los principios pastorales de acci\u00f3n que de ella se derivan. Esta ciencia tiene que ser realmente teol\u00f3gica, por una parte, y realmente pr\u00e1ctica, por otra; o sea, tiene que ser una teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>II. Los temas materiales de la teolog\u00ed\u00ada pastoral como teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica<br \/>\nEn contraste con la -> eclesiolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica o esencial, cuyo objeto es la esencia permanente, trascendental y sacramental de la Iglesia, en la teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica se trata de la Iglesia en cuanto es una magnitud socialmente estructurada, hist\u00f3rica y, por tanto referida a los datos surgidos a posteriori; de la Iglesia que debe actualizarse aqu\u00ed\u00ad y ahora, para ser realmente aquello que es y para lo que es. De ah\u00ed\u00ad que esta teolog\u00ed\u00ada p. tambi\u00e9n podr\u00ed\u00ada llamarse con raz\u00f3n \u00abeclesiolog\u00ed\u00ada existencial\u00bb, sobre todo porque es tema espec\u00ed\u00adfico suyo elaborar principios e imperativos para la realizaci\u00f3n actual de la Iglesia (la realizaci\u00f3n necesaria que hoy se nos impone). De este tema fundamental &#8211; \u00abrealizaci\u00f3n de la Iglesia\u00bb &#8211; resultan en particular los siguientes campos de objetos:<br \/>\n1. Debe tratarse sobre todos los sujetos de esa realizaci\u00f3n: sobre la misi\u00f3n y el puesto de la Iglesia en su totalidad frente al mundo y en el mundo de hoy; sobre la esencia y funci\u00f3n de los distintos oficios eclesi\u00e1sticos: acerca del obispo y su di\u00f3cesis; acerca del papa como principio de la unidad de la Iglesia y de los \u00f3rganos que le est\u00e1n subordinados en el gobierno de la Iglesia universal; acerca de las tareas eclesi\u00e1sticas de cada cristiano y &#8211; no en \u00faltimo lugar &#8211; de las funciones de los diversos miembros del presbiterio de una di\u00f3cesis.<\/p>\n<p>2. Han de estudiarse todas las funciones fundamentales, en cuanto, por una parte, se derivan de la misi\u00f3n esencial de la Iglesia y, por otra, deben actualizarse en una situaci\u00f3n concreta del momento presente, que no siempre es ya conocida y, sin embargo, siempre especifica internamente la actualizaci\u00f3n de dichas funciones fundamentales. En este sentido hay que hablar sobre la liturgia como celebraci\u00f3n del misterio de la Iglesia; sobre la predicaci\u00f3n de la palabra (como palabra misionera, como predicaci\u00f3n en la comunidad cristiana y como catequesis); sobre la realizaci\u00f3n de la Iglesia en los sacramentos; sobre la disciplina eclesi\u00e1stica; sobre la beneficencia (o caritas); y sobre la vida cristiana del individuo, en cuanto en ella se manifiesta la Iglesia misma y se hace hist\u00f3ricamente aprehensible. Seg\u00fan eso, no es necesario ni tendr\u00ed\u00ada sentido tratar en este contexto toda la ciencia de la liturgia o la catequ\u00e9tica entera, que (ya por motivos did\u00e1cticos y met\u00f3dicos) deben quedar como \u00abciencias filiales\u00bb (separadas en cuanto tales) de una teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>3. Deben ser objeto de reflexi\u00f3n todos y cada uno de los factores y aspectos sociales y sociol\u00f3gicos de la Iglesia, porque solamente sobre este trasfondo se reconoce efectivamente la importancia del an\u00e1lisis sociol\u00f3gico-teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>4. No menos han de tratarse las estructuras formales fundamentales de la acci\u00f3n y vida de la Iglesia: los distintos modos posibles, leg\u00ed\u00adtimos y actuales de la piedad; la diferencia de los sexos y su importancia para la vida de la Iglesia; la escisi\u00f3n entre la moral te\u00f3rica y la pr\u00e1ctica en la vida del hombre de hoy; la diferencia entre mediaci\u00f3n eclesi\u00e1stica y apropiaci\u00f3n personal de aquella gracia que est\u00e1 presente en la Iglesia y que debe actuar eficazmente una y otra vez en las distintas acciones individuales.<\/p>\n<p>III. El punto de vista formal de la teolog\u00ed\u00ada pastoral<br \/>\nEl punto de vista formal desde el cual debe verse y tratarse el objeto arriba esbozado de la teolog\u00ed\u00ada p. como teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica, es el condicionamiento de la realizaci\u00f3n de la Iglesia por cada situaci\u00f3n de la actualidad. Puede demostrarse que, desde su nacimiento, la teolog\u00ed\u00ada p. se interes\u00f3 por determinadas necesidades del tiempo, por el cambio de determinadas condiciones para la p. Pero, por raz\u00f3n de su punto de partida clerical, aquel inter\u00e9s se refiri\u00f3 \u00fanicamente a la situaci\u00f3n del \u00abpastor\u00bb particular y de su actividad. La actualidad y sus estructuras sociales y culturales s\u00f3lo se miraron en gran parte como \u00abmaterial\u00bb externo y contrario, o simplemente como \u00abel mundo\u00bb, contra el cual deb\u00ed\u00ada triunfar la p. eclesi\u00e1stica. La teolog\u00ed\u00ada p. de que aqu\u00ed\u00ad hablamos s\u00f3lo puede estimar cada situaci\u00f3n actual como el ineludible llamamiento de Dios a la Iglesia, que le recuerda reiteradamente su misi\u00f3n de formular y predicar el evangelio de Jes\u00fas para &#8211; y no contra &#8211; la sociedad humana que se da aqu\u00ed\u00ad y ahora, para el mundo permanentemente amado de Dios.<\/p>\n<p>S\u00ed\u00adguese que la actualidad debe ser entendida como la concreci\u00f3n de aquel horizonte permanentemente hist\u00f3rico y, por ende, variable, en que acontecen la oferta y aceptaci\u00f3n de la libre comunicaci\u00f3n de Dios al hombre. Adem\u00e1s, esa situaci\u00f3n de la actualidad determina siempre tanto al hombre, a quien la Iglesia quiere comunicar hoy su evangelio, como tambi\u00e9n a la Iglesia misma y a los distintos sujetos de las funciones eclesi\u00e1sticas particulares.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n actual que aqu\u00ed\u00ad se exige, presupone naturalmente una amplia descripci\u00f3n material de las estructuras y los cambios internos m\u00e1s importantes de la sociedad actual en el mundo de hoy. No es, pues, solamente un transitorio punto de vista formal seg\u00fan el cual hayan de elaborarse los factores y posibilidades particulares de la Iglesia; es tambi\u00e9n un material que debe ordenarse (-> Iglesia y mundo).<\/p>\n<p>IV. Sobre el m\u00e9todo y el sistema de la teolog\u00ed\u00ada pastoral<br \/>\nCon la anterior definici\u00f3n del objeto material y formal de la teolog\u00ed\u00ada p. queda caracterizada su tarea necesaria y espec\u00ed\u00adfica en la teolog\u00ed\u00ada total. Pero no puede pasarse por alto que a una teolog\u00ed\u00ada p. actual le incumben forzosamente tareas que de suyo pertenecen al terreno de la eclesiolog\u00ed\u00ada b\u00e1sica, pero que, por una parte, todav\u00ed\u00ada no han sido abordadas all\u00ed\u00ad y, por otra, constituyen el presupuesto necesario para un trabajo razonable de la teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica; mencionemos p. ej., la definici\u00f3n de la esencia de la Iglesia, la cuesti\u00f3n sobre la \u00faltima, inalienable y, por tanto, realmente permanente esencia del culto eclesi\u00e1stico o de la \u00absacramentalidad\u00bb de la comuni\u00f3n eclesi\u00e1stica de la salvaci\u00f3n. S\u00f3lo en el futuro aparecer\u00e1 hasta qu\u00e9 punto cabe en absoluto separar la eclesiolog\u00ed\u00ada b\u00e1sica de la existencial. Porque no puede ignorarse que la teolog\u00ed\u00ada p., en cuanto habla de la situaci\u00f3n actual del mundo a la luz de la teolog\u00ed\u00ada total, significa una interrogaci\u00f3n siempre nueva a aqu\u00e9lla, de forma que las tesis esenciales de la teolog\u00ed\u00ada (y sobre todo de la eclesiolog\u00ed\u00ada) s\u00f3lo son respuestas reales y adecuadas si las preguntas formuladas antes por la teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica (en nombre del mundo) han sido o\u00ed\u00addas y respetadas. En este sentido, pues, la teolog\u00ed\u00ada como teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica tendr\u00ed\u00ada una funci\u00f3n hermen\u00e9utica para la teolog\u00ed\u00ada general. Con relaci\u00f3n al m\u00e9todo de la teolog\u00ed\u00ada p., lo dicho significa que \u00e9sta, en la cuesti\u00f3n de la realidad actual, tendr\u00e1 tambi\u00e9n que poner en tela de juicio los datos y formas conocidos de la Iglesia y de su p.; pero, evidentemente, con la intenci\u00f3n constructiva (cf. luego en v) de encontrar principios para la actualizaci\u00f3n razonable y efectiva en el tiempo presente del evangelio por la Iglesia.<\/p>\n<p>En cuanto al an\u00e1lisis mismo de la actualidad, las cuestiones particulares sociol\u00f3gicas sin duda podr\u00ed\u00adan formularse ante todo partiendo de una previa inteligencia teol\u00f3gica de la Iglesia, de su misi\u00f3n y de sus posibilidades fundamentales. Una sociograf\u00ed\u00ada meramente \u00abprofana\u00bb, que quisiera prescindir por completo del dato \u00abIglesia\u00bb, nunca posibilitar\u00ed\u00ada o, menos a\u00fan, dar\u00ed\u00ada directamente una respuesta concluyente y pr\u00e1ctica a las cuestiones que deben plantearse en la teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica. As\u00ed\u00ad, pues, la cuesti\u00f3n \u00absociol\u00f3gica\u00bb &#8211; por raz\u00f3n de la naturaleza del que pregunta &#8211; es siempre una cuesti\u00f3n tambi\u00e9n teol\u00f3gica. \u00bfHasta qu\u00e9 punto brotan necesariamente de la esencia permanente de la Iglesia la constituci\u00f3n actual de la misma, de su administraci\u00f3n, de su divisi\u00f3n por regiones, la manera y modo de formar sus comunidades, su relaci\u00f3n con la sociedad profana, las formas, palabras y signos concretos de su predicaci\u00f3n, de su catequesis, de su administraci\u00f3n de los sacramentos, etc.; o hasta qu\u00e9 punto todo eso brota \u00fanicamente de sus tentaciones, de su ineludible destino de peregrina, que no est\u00e1 en sus manos y a la postre nunca puede esclarecerse plenamente, de manera que s\u00f3lo cabe aceptarlo con paciencia; o bien, hasta qu\u00e9 punto eso es adem\u00e1s mera consecuencia de un ciego y culpable aferramiento a manifestaciones y formas de su vida? Precisamente estas cuestiones deben estar resueltas antes de que la teolog\u00ed\u00ada p. (en una parte especial de su trabajo) pase a formular principios y sobre todo imperativos para la realizaci\u00f3n de la Iglesia que hoy se nos impone. En particular deber\u00ed\u00adan distinguirse tres conjuntos de cuestiones que han de estudiarse expl\u00ed\u00adcitamente en el an\u00e1lisis teol\u00f3gico y sociol\u00f3gico de la teolog\u00ed\u00ada p. tal como aqu\u00ed\u00ad la entendemos:<br \/>\n1. Aquellas preguntas que afectan a la situaci\u00f3n y estructura del mundo actual en su totalidad; porque la Iglesia se ha hecho hoy, como nunca antes, -> Iglesia universal. De donde se sigue que s\u00f3lo puede comprender su misi\u00f3n espec\u00ed\u00adfica mirando a este mundo total. S\u00f3lo puede planear con estrategia real su misi\u00f3n en todo el mundo si ha conocido previamente las corrientes y estructuras fundamentales de la actualidad. Esa planificaci\u00f3n puede y debe ser en amplia medida met\u00f3dica y cient\u00ed\u00adfica, sin que se desatienda por ello la iniciativa carism\u00e1tica del individuo y de las sociedades y \u00f3rdenes misioneras.<\/p>\n<p>2. Aquellas cuestiones que ata\u00f1en a la situaci\u00f3n y estructura de los distintos grupos y sociedades del mundo actual; porque, ante \u00e9ste, la Iglesia es, por de pronto, una entre muchas otras sociedades e instituciones religiosas. Sin embargo, entre ellas ocupa todav\u00ed\u00ada un puesto indiscutido y en gran parte preeminente, pero un puesto que conscientemente debe conquistarse siempre de nuevo para poseerlo en verdad. Con estas otras sociedades religiosas comparte la Iglesia, p. ej., el problema de la libertad religiosa, de la tolerancia, de la paz del mundo, de la \u00e9tica universal humana, la situaci\u00f3n de creciente secularizaci\u00f3n, de pluralismo y de indiferencia religiosa.<\/p>\n<p>3. Aquellas cuestiones que ata\u00f1en a la situaci\u00f3n del individuo en el mundo actual, en cuanto este individuo est\u00e1 ya siempre integrado por la sociedad humana profana y es el primer afectado por un cambio de estructura. Realmente, \u00e9stas parecen ser las cuestiones m\u00e1s urgentes de la p. (usual hasta ahora). Pero ser\u00ed\u00ada fundamentalmente falso el que esa situaci\u00f3n del individuo se desconectara de la situaci\u00f3n general de la Iglesia. El resultado ser\u00ed\u00ada en todo caso una t\u00e1ctica p., pero no una estrategia de la realizaci\u00f3n general de la Iglesia en nuestro momento actual, como debiera ser la verdadera meta de la teolog\u00ed\u00ada pastoral.<\/p>\n<p>V. El fin de la teolog\u00ed\u00ada pastoral<br \/>\nSeg\u00fan se ha puesto de manifiesto, el fin primario de la teolog\u00ed\u00ada p., tal como aqu\u00ed\u00ad la entendemos, es la planificaci\u00f3n de la realizaci\u00f3n de la Iglesia para la actualidad y el futuro. En esto se distingue de aquella teolog\u00ed\u00ada p. cuyo empe\u00f1o principal era la formaci\u00f3n y el adiestramiento pr\u00e1ctico del pastor particular.<\/p>\n<p>Evidentemente, la introducci\u00f3n pr\u00e1ctica, pragm\u00e1tica en el oficio eclesi\u00e1stico tendr\u00e1 siempre su puesto en la formaci\u00f3n del futuro cl\u00e9rigo; pero, a la verdad, eso no es todav\u00ed\u00ada lo que aqu\u00ed\u00ad llamamos teolog\u00ed\u00ada. De suyo, la teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica s\u00f3lo puede fundamentar, someti\u00e9ndola a una reflexi\u00f3n cient\u00ed\u00adfica, la autoconciencia de la Iglesia que debe obrar aqu\u00ed\u00ad y ahora; puede adem\u00e1s elaborar principios e imperativos para la actual realizaci\u00f3n de la Iglesia; mas por este mero hecho no es todav\u00ed\u00ada la p. de la Iglesia. La teolog\u00ed\u00ada p. en el sentido aqu\u00ed\u00ad explicado es, pues, una disciplina teol\u00f3gica y, por ende, necesariamente \u00abte\u00f3rica\u00bb; pero sin una buena teor\u00ed\u00ada tampoco es posible una buena pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada general, por su parte, sin duda ha de contar con que en el futuro sufra una crisis el car\u00e1cter terminado de su sistema y sus tesis anteriores. Esto ha de aplicarse, no en \u00faltimo lugar, a la anterior inteligencia del oficio del gobierno eclesi\u00e1stico y de la legislaci\u00f3n can\u00f3nica. Salta a la vista que la teolog\u00ed\u00ada p. seg\u00fan la entendemos aqu\u00ed\u00ad a la postre constituye tambi\u00e9n un presupuesto para el derecho can\u00f3nico del futuro. Porque la disciplina del \u00abderecho can\u00f3nico\u00bb tiene efectivamente por objeto interpretar el derecho dado de hecho; pero, si no quiere abandonar su propio punto met\u00f3dico de partida, no puede analizar por s\u00ed\u00ad mismo aquel \u00abcampo previo\u00bb en que se decide qu\u00e9 reacci\u00f3n, qu\u00e9 norma de conducta, qu\u00e9 ley es adecuada y razonable frente a la situaci\u00f3n actual que se da aqu\u00ed\u00ad y ahora.<\/p>\n<p>A todo esto, no puede naturalmente pasarse por alto que la planificaci\u00f3n de la realizaci\u00f3n total de la Iglesia, que es tarea de la teolog\u00ed\u00ada p., en principio permanece contingente. Eso, sin embargo, debe ser aceptado positivamente tanto por la Iglesia en su totalidad como por cada ministro o teorizante, e igualmente por todo cristiano particular.<\/p>\n<p>Precisamente la Iglesia que reflexiona sobre su propia actualidad y su propio futuro, debe encomendar su planificaci\u00f3n a la providencia divina, que permanece esencialmente oculta. Y a la vez debe distanciarse de toda utop\u00ed\u00ada intramundana, lo mismo que de toda especie de \u00abeconom\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica planificada\u00bb, que quisiera preverlo y planearlo todo en un pastoralismo aprior\u00ed\u00adstico.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: F. Dorfmann, Die Ausgestaltung der Pastoraltheologie zur Universit\u00e4tsdisziplin (W -L 1910); F. X. Arnold, Grunds\u00e4tzliches und Geschichtliches zur Theologie der Seelsorge (Fr 1949); H. Schuster, Die praktische Theologie als wissenschaftlich-theologische Lehre \u00fcber den je jetzt aufgegebenen Vollzug der Kirche (Dis. mecanogr. 11962); Wem: Ser y quehacer de la teolog\u00ed\u00ada pastoral, \u00abConcilium\u00bb, 40 3 (1965) 5-16; K. Rahner, Plan und Aufri\u00df eines Handbuches der Pastoraltheologie (impreso como manuscrito Friburgo 1962); F. Klostermann, Pastoraltheologie heute: Dienst an der Lehre (homenaje al card. K\u00f6nig) (W 1965) 49-108; HPTh; M. Pfliegler, Teolog\u00ed\u00ada pastoral (Herder Ba 1966); A. M. Henry, Teologla de la misi\u00f3n (Herder Ba 1969); C. Ceriani, Introducci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada pastoral (Studium Ma 1964); L. Fevre, Acci\u00f3n pastoral y mundo actual (C M6d Ba 1967); C. Florist\u00e1n y M. Useros, Teolog\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n pastoral (E Cat Ma 1968); Gunkel, El pan de la palabra (Herder Ba 21967); Hofinger y Stone, Catequesis pastoral (Herder Ba 1967); K. Rahner, Misi\u00f3n y gracia: servidores del pueblo de Dios (Diner S Seb 1968); K. Barth, La proclamaci\u00f3n del evangelio (S\u00ed\u00adg Sal 1970); G. de Bretagne, Pastoral fundamental (Studium Ma 1969); P. Gauthier, El evangelio de la justicia y los pobres (S\u00ed\u00adg Sal 1969); J. Ord\u00f3\u00f1ez M\u00e1rquez, Mensaje de la palabra (Coculsa Ma 1970); A. Pronzato, Evangelios molestos (S\u00ed\u00adg Sal 1969); 1. Bagni, Acci\u00f3n pastoral y estad\u00ed\u00adstica parroquial (Paulinas Ma 1970); R. Spiazzi, Teolog\u00ed\u00ada pastoral did\u00e1ctica (Studium Ma 1969).<\/p>\n<p>Heinz Schuster<br \/>\nC) MEDICINA PASTORAL<\/p>\n<p>I. Historia de sus or\u00ed\u00adgenes<br \/>\nLa expresi\u00f3n \u00abmedicina p.\u00bb, poco clara y generalizada desde hace un siglo, necesita ser definida en su contenido, sobre todo porque, en el mismo per\u00ed\u00adodo, la medicina se ha elevado a la categor\u00ed\u00ada de la ciencia que procede con un m\u00e9todo seguro. Todo el material de tiempos pasados est\u00e1 superado y s\u00f3lo tiene ya inter\u00e9s para el historiador y el etn\u00f3logo. El que al comienzo aparezca la figura del sacerdote m\u00e9dico, se debe a la impresi\u00f3n de que el -> hombre, en su nacimiento (herencia) y en su muerte, se enfrenta con potencias superiores del destino (en el lenguaje moderno: situaciones l\u00ed\u00admite [ Jaspers] ), que tambi\u00e9n la medicina ha de aceptar como l\u00ed\u00admite metaf\u00ed\u00adsico. -> Enfermedades especialmente llamativas son vividas como algo misterioso: la epilepsia como \u00abenfermedad sagrada\u00bb, la man\u00ed\u00ada como entusiasmo enviado por Dios. De aqu\u00ed\u00ad procede la luz ambigua que envuelve la figura de hombres geniales. En la escuela hipocr\u00e1tica la medicina se hace independiente y, por su propia \u00e9tica, hace que el m\u00e9dico se limite a tratar las enfermedades \u00abcurables\u00bb. Queda, pues, la apertura a lo religioso y, en realidad, tambi\u00e9n a la -> superstici\u00f3n (curanderos), porque el m\u00e9dico falla en la verdadera necesidad. Sus auxilios s\u00f3lo pod\u00ed\u00adan ser muy modestos, porque sus ideas de car\u00e1cter anat\u00f3mico y patol\u00f3gico (patolog\u00ed\u00ada humoral: todas las enfermedades se producen por falsa mezcla de los cuatro humores) eran completamente err\u00f3neas. La misma concepci\u00f3n domina en la edad media y en los comienzos de la moderna. Sin g\u00e9nero de duda, muchos hombres fueron v\u00ed\u00adctimas del exceso de sangr\u00ed\u00adas y cl\u00ed\u00adsteres. Ya en la edad media la Iglesia prohibi\u00f3 a sus cl\u00e9rigos la pr\u00e1ctica de la medicina (todav\u00ed\u00ada CIC can. 139 \u00c2\u00a7 2). El tipo de la medicina moderna comienza mediante el estudio anat\u00f3mico de cad\u00e1veres y mediante su conexi\u00f3n con las ciencias naturales.<\/p>\n<p>El conocimiento de la vertiente psicol\u00f3gica en todas las enfermedades y de las perturbaciones funcionales neur\u00f3ticas, as\u00ed\u00ad como la necesidad de un complemento mediante la -> psicoterapia, han creado lentamente un clima que acaba con la preferencia del materialismo en la perspectiva profesional. Ahora en principio no existen obst\u00e1culos para la colaboraci\u00f3n del m\u00e9dico y del sacerdote junto al lecho del enfermo. En adelante, la medicina p. debiera dotar al sacerdote con todo aquel saber que necesita para una colaboraci\u00f3n objetiva con el m\u00e9dico, el paciente, sus allegados y, finalmente, la ayuda institucionalizada en los hospitales. La \u00e9tica m\u00e9dica proh\u00ed\u00adbe al m\u00e9dico el tratamiento de s\u00ed\u00ad mismo y de sus allegados m\u00e1s pr\u00f3ximos: en tal caso falta la distancia interna, y tambi\u00e9n la autoridad que se requiere para las decisiones m\u00e1s graves. En cambio, la ventaja del sacerdote y de los enfermeros es que pueden de muchas maneras fortalecer tambi\u00e9n la intimidad enferma de los pacientes con plena dedicaci\u00f3n personal.<\/p>\n<p>II. Integraci\u00f3n de la medicina pastoral con la doctrina sobre la discreci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritus<br \/>\n1. La medicina de siglos pasados (que pervive en la llamada medicina popular) no era mucho m\u00e1s que una especie de medicina naturalista, la cual pertenec\u00ed\u00ada al orden de la medicina interna y se mezclaba con elementos extra\u00f1os, p. ej., de car\u00e1cter astrol\u00f3gico. Junto a ella exist\u00ed\u00ada la cirug\u00ed\u00ada como artesan\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica del cirujano y del barbero, etc. Pero ser\u00ed\u00ada completamente falso pensar que faltaba toda ayuda en el campo de las perturbaciones ps\u00ed\u00adquicas y morales. Esta ayuda se desarroll\u00f3 por completo fuera de la medicina.<\/p>\n<p>Desde la alusi\u00f3n de Pablo al carisma de la \u00ab-> discreci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritus\u00bb (1 Cor 12, 10), se desarroll\u00f3 sistem\u00e1ticamente una psicolog\u00ed\u00ada p. que trataba sobre todo los problemas concretos de la -> direcci\u00f3n espiritual, cuestiones de piedad y de su autenticidad, de experiencia m\u00ed\u00adstica, etc. Esta psicolog\u00ed\u00ada merece la m\u00e1s alta consideraci\u00f3n y un desarrollo ulterior, pues en ella se ofrece aquel conocimiento ps\u00ed\u00adquico que necesita el director espiritual: una psicolog\u00ed\u00ada din\u00e1mica de la personalidad, que no se para en la superficie unidimensional de lo consciente, sino que quiere interpretar experiencias surgidas de los estratos profundos. L. Klages la descubri\u00f3 nuevamente para el hombre moderno, y puso en relaci\u00f3n con ella las conquistas psicol\u00f3gicas de F. Nietzsche. Floreci\u00f3 hasta entrada la \u00e9poca de la Ilustraci\u00f3n y hubo de interrumpirse entonces, porque el racionalismo contempor\u00e1neo no sab\u00ed\u00ada qu\u00e9 hacer con una dimensi\u00f3n profunda de lo consciente. Entonces comenz\u00f3 una batalla en torno a la interpretaci\u00f3n de las -> enfermedades mentales, que hasta ese momento hab\u00ed\u00adan sido declaradas, en muchos casos con harta ligereza, como demon\u00ed\u00adacas (->, posesi\u00f3n diab\u00f3lica). En la Ilustraci\u00f3n se impuso una interpretaci\u00f3n de tipo moral: los enfermos mentales eran tenidos por pecadores empedernidos, que se hab\u00ed\u00adan acarreado sus padecimientos por pecados de la juventud (masturbaci\u00f3n). En su visi\u00f3n retrospectiva de los \u00faltimos Cien a\u00f1os de psiquiatr\u00ed\u00ada (1918), el psiquiatra E. Kraepelin traz\u00f3 un cuadro espantoso sobre c\u00f3mo se intent\u00f3, por toda clase de torturas, quebrantar la voluntad obstinada de estos infelices. Luego se desarrolla la controversia de los llamados Micos (materialistas) y ps\u00ed\u00adquicos (espiritualistas), los primeros de los cuales, para bien de los enfermos, defendieron la tesis de que tambi\u00e9n las enfermedades mentales est\u00e1n condicionadas corporalmente. Al final del romanticismo se impuso esta tesis, que ha conducido a la actual psiquiatr\u00ed\u00ada cient\u00ed\u00adfica. Aqu\u00ed\u00ad es precisamente el elemento din\u00e1mico de la \u00abposesi\u00f3n\u00bb y de la enajenaci\u00f3n mental el que se toma como punto de partida de la diagnosis.<\/p>\n<p>A este respecto, independientemente del contenido de tales experiencias hemos de advertir: Supuestas intervenciones malignas del demonio no son una prueba de posesi\u00f3n diab\u00f3lica, como las man\u00ed\u00adas piadosas no lo son de una aut\u00e9ntica revelaci\u00f3n privada. Es m\u00e9rito grande del cardenal Verdier haber promovido una investigaci\u00f3n sistem\u00e1tica. Por mandato suyo, J. de Tonqu\u00e9dec estudi\u00f3 durante 20 a\u00f1os todos los casos que se presentaban en Francia. En una obra prologada por Verdier mismo, Tonqu\u00e9dec expone la conclusi\u00f3n final: Todos los casos pueden clasificarse con medios psiqui\u00e1tricos.<\/p>\n<p>2. La amplitud del cambio puede notarla f\u00e1cilmente cualquiera que consulte un quodlibeto de Tom\u00e1s (Quodl. au q. 9 a. 10 y 11) sobre los problemas jur\u00ed\u00addicos matrimoniales de la impotencia. En una perturbaci\u00f3n invariable, aqu\u00e9lla se atribuye a un defecto natural; en cambio, como impotencia transitoria, que no se da respecto de otras mujeres, es explicada como un maleficium, como embrujo. Puesto que no se conoc\u00ed\u00adan a\u00fan los efectos f\u00ed\u00adsico-qu\u00ed\u00admicos de las hormonas, la especie apremiante y alienadora de tentaciones sexuales induc\u00ed\u00ada particularmente a explicaciones demonol\u00f3gicas. Era necesario establecer una clara divisi\u00f3n terminol\u00f3gica: la neurolog\u00ed\u00ada trata modificaciones org\u00e1nicas del cerebro anat\u00f3micamente perceptibles; las enfermedades mentales (psicosis) proceden de est\u00ed\u00admulos metab\u00f3licos todav\u00ed\u00ada desconocidos sobre el cerebro; las psicopat\u00ed\u00adas son caracteres hereditariamente disarm\u00f3nicos; las neurosis se originan como trastornos funcionales org\u00e1nicos sobre una base puramente ps\u00ed\u00adquica (traumas, complejos).<\/p>\n<p>3. El terreno psiqui\u00e1trico ser\u00e1 importante para el trabajo p. en medida hasta ahora insospechada. Los progresos casi revolucionarios, particularmente el desarrollo de los psicof\u00e1rmacos, convierten las cl\u00ed\u00adnicas nerviosas en hospitales, donde los pacientes ya no permanecen como hasta ahora durante a\u00f1os y decenios, sino que se normalizan y vuelven a la sociedad a base de tratamientos r\u00e1pidos. Pero los enfermos y sus allegados est\u00e1n dominados por enormes prejuicios, que pueden ser destructores, aunque todo porque los nuevos medicamentos no excluyen reca\u00ed\u00addas y nuevos ataques. Los pastores de almas deben combatir con toda viveza cualquier especie de discriminaci\u00f3n social, por la que se ponen en peligro el \u00e9xito curativo y la reincorporaci\u00f3n a la vida diaria.<\/p>\n<p>4. Por desgracia existen reparos ideol\u00f3gicos err\u00f3neos: un -> dualismo popular se revuelve contra el hecho de que fuerzas ps\u00ed\u00adquicas y espirituales puedan tratarse con medios qu\u00ed\u00admicos farmac\u00e9uticos. Se alzan objeciones sobre todo contra la desaparici\u00f3n de una concepci\u00f3n sobrenatural-demonol\u00f3gica. Propiamente, aqu\u00ed\u00ad debiera desterrar todo escr\u00fapulo la actitud del ap\u00f3stol Pablo. En G\u00e1l 4, 13ss fue resuelta de antemano nuestra cuesti\u00f3n; Pablo agradece que no se escupiera en el suelo por raz\u00f3n de su enfermedad y (por este rito apotropaico) no se le se\u00f1alara como un poseso de esp\u00ed\u00adritus malignos.<\/p>\n<p>III. Cuestiones particulares de la pr\u00e1ctica pastoral<br \/>\n1. Viejas ideas de impureza se han convertido en tab\u00faes que siguen operantes e impiden, p. ej., que los procesos de la menstruaci\u00f3n y de la poluci\u00f3n, iniciados con la pubertad, sean entendidos en su sentido teleol\u00f3gico y aclarados a los j\u00f3venes: la naturaleza protege la capacidad funcional de los \u00f3rganos, sin que sea necesario (seg\u00fan un prejuicio muy difundido) comenzar inmediatamente el comercio sexual. El m\u00ed\u00adnimo fisiol\u00f3gico de entrenamiento org\u00e1nico est\u00e1 garantizado por los mencionados procesos que aparecen con la pubertad.<\/p>\n<p>2. No todos los suicidas son enfermos; se da de todo punto un aut\u00e9ntico \u00absuicidio sopesado\u00bb. Criterios para el suicidio patol\u00f3gico son: sentimiento deficiente de lo extraordinario del hecho y, sobre todo, indiferencia frente al dolor y tormento. Debe examinarse la posibilidad del suicidio motivado por un razonamiento falaz.<\/p>\n<p>3. La creciente oleada de man\u00ed\u00adas hace al sacerdote compa\u00f1ero del m\u00e9dico. Sin duda hay tratamientos m\u00e9dicos para suprimir la perturbaci\u00f3n fisiol\u00f3gica, pero sigue en pie la problem\u00e1tica existencial: \u00bfPuede el paciente enfrentarse con la libertad reci\u00e9n ganada, la quiere seriamente?<br \/>\n4. El capell\u00e1n de un hospital debe saber que las distintas formas de enfermedad se expresan en lo ps\u00ed\u00adquico de manera sumamente diferente y hasta parad\u00f3jica (euforia); ha de adaptarse en la manera de su acci\u00f3n y as\u00ed\u00ad colaborar tambi\u00e9n terap\u00e9uticamente. \u00c2\u00a1No est\u00e1 en el hospital s\u00f3lo para los moribundos! Debiera sobre todo conocer las distintas posibilidades de infecci\u00f3n y poner todo cuidado en no hacerse \u00e9l mismo foco de contagio. Tiene que poner en claro a todos los interesados la precisi\u00f3n profesional en su trabajo como deber de conciencia. Donde tropiece con pr\u00e1cticas supersticiosas, enmascaradas de religi\u00f3n, debe saber corregir con tacto la corrupci\u00f3n m\u00e1gica de la piedad. Los sacramentos no son una alternativa frente a los medicamentos y operaciones. La esperanza de curaci\u00f3n sobrenatural puede convertirse per accidens en bien para el \u00e1nimo y para ciertas perturbaciones org\u00e1nicas. Gracia y milagro no son lo mismo. Por eso, los conocimientos m\u00e9dicos pueden ayudar al sacerdote mismo no s\u00f3lo para mantener su capacidad de trabajo, sino tambi\u00e9n para una ascesis objetiva y razonable.<\/p>\n<p>5. En muchos casos, el sacerdote puede tambi\u00e9n prestar su ayuda como mediador y consejero; p. ej., la autopsia tropieza congrandes resistencias, siendo as\u00ed\u00ad que s\u00f3lo ella permite al m\u00e9dico la \u00faltima inspecci\u00f3n, y adem\u00e1s le sirve para casos an\u00e1logos. En general, ha de tener idea clara sobre cu\u00e1ndo se agota su propia competencia y debe, por tanto, enviar al m\u00e9dico los casos dif\u00ed\u00adciles (muchos matrimonios desgraciados, ni\u00f1os dif\u00ed\u00adciles); pero entonces ha de enviarlos a un especialista realmente recomendable.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: H. Fleckenstein, Aufgaben und M\u00f6glichkeiten einer sogenannten Pastoralmedizin (W\u00fc 1957); idem, Pers\u00f6nlichkeit und Organminderwertigkeiten (Fr 1938); Niedermeyer SP; A. Niedermeyer, Compendium der Pastoralmedizin (W 1953); W. Sch\u00f6llgen y otros, Gegenwartsfragen der Psychiatrie fair \u00ed\u201erzte, Erzieher und Seelsorger (Fr 1956); Wem, Problemas morales de nuestro tiempo (Her-der Ba 1962); idem, Etica concreta (Herder Ba 1964); idem, Arzt, Seelsorger und Kurpfuscher (W\u00fc 21949); J. de Tonqu\u00e9dec, Les maladies nerveuses ou mentales et les manifestations diaboliques (P 1938); Etudes Carm\u00e9litaines (Brujas &#8211; P 1931 ss), cf. XXV\u00c2\u00b0 anniversaire des Etudes Carm\u00e9litaines (P 1936); Hand-buch der Neurosenlehre und Psychotherapie, 5 vols. (Mn &#8211; B 1959-61); J. D. Acheils &#8211; H. v. Ditfurth, Befinden und Verhalten. Verhaltensphysiologische und anthropologische Grundlagen der Psychopharmakologie (St 1961); idem, Anthropologische und naturwissenschaftliche Grundlagen der Pharmalco-Psychiatrie (St 1963); H. Delgado, El m\u00e9dico, la medicina y el alma (C M\u00e9d Ba2); J. R\u00f6tzer, Medicina, sexualidad y matrimonio (Paulinas Ma 1970).<\/p>\n<p>Werner Sch\u00f6llgen<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[100] Parte o rama de la Teolog\u00ed\u00ada Cat\u00f3lica que estudiar la actividad apost\u00f3lica y las atenciones morales y espirituales que por motivos religiosos se hace en favor de los creyentes. Estudia te\u00f3rica y pr\u00e1cticamente lo que hay que tener en cuenta en la actividad de animaci\u00f3n espiritual. 1. Formas de la Pastoral En cuanto rama &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pastoral\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPASTORAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-12692","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12692","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12692"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12692\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12692"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12692"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12692"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}