{"id":12693,"date":"2016-02-05T08:37:01","date_gmt":"2016-02-05T13:37:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/patriarcas-biblicos\/"},"modified":"2016-02-05T08:37:01","modified_gmt":"2016-02-05T13:37:01","slug":"patriarcas-biblicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/patriarcas-biblicos\/","title":{"rendered":"PATRIARCAS BIBLICOS"},"content":{"rendered":"<p>[011]<br \/>\n   Se denominan as\u00ed\u00ad en lenguaje b\u00ed\u00adblico a los primeros padres del Pueblo de Israel, protagonistas de los primeros relatos legendarios o hist\u00f3ricos de la Sda. Escritura. La figura de los Patriarcas tiene inter\u00e9s especial en la catequesis, pues ellos son elemento b\u00e1sico inicial en la Historia de la Salvaci\u00f3n. A ellos se refiere Cristo en diversas ocasiones, recordando que El ha venido a culminar esa historia<br \/>\n    Unos son figuras m\u00ed\u00adticas que configuran la mente de los israelitas: tal es el caso de Ad\u00e1n y Eva, de Abel y Ca\u00ed\u00adn, de Noe y de sus tres hijos. Las m\u00e1s recientes son figuras hipot\u00e9ticas o posibles, que est\u00e1n ya en la ra\u00ed\u00adz del pueblo, como es el caso de Abraham, Isaac, Jacob, Jos\u00e9 y Jud\u00e1.<\/p>\n<p>    En el Pentateuco las figuras patriarcales se recogen en el libro del G\u00e9nesis que narra la historia de la humanidad y de la formaci\u00f3n del pueblo de Israel. Para la referencia a sus hechos y significado se prolonga en todos los textos posteriores, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>    Cronol\u00f3gicamente cubren la historia desde los or\u00ed\u00adgenes de la humanidad (prehistoria), hasta los tiempos de los Faraones hicsos (semitas) que, hacia el 1674 (edad del bronce), invaden Egipto, poniendo la capital en Avaris (dinast\u00ed\u00adas XV y XVI).<\/p>\n<p>    Los Patriarcas constituyen una referencia religiosa obligada en la formaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, al margen de las cuestiones arqueol\u00f3gicas o hist\u00f3ricas que ellos representan.<\/p>\n<p>   Los grandes Patriarcas fueron:   1.  Ad\u00e1n y Eva.<\/p>\n<p>   Ad\u00e1n representa el nacimiento a la vida. Seg\u00fan la Biblia y el Cor\u00e1n, el primer hombre y la primera mujer, progenitores de la raza humana, fueron creados por Dios.<\/p>\n<p>   &#8211;  Ad\u00e1n, en hebreo tal vez signifique hombre. El G\u00e9nesis alude a que fue creado \u00abcon polvo del suelo\u00bb (Gen. 2.7).<\/p>\n<p>   &#8211;  Eva, en hebreo \u00abhav\u00e1\u00bb, la que vive, la viviente, que fue hecha de una costilla de Ad\u00e1n y puesta en el Para\u00ed\u00adso como compa\u00f1era, carne de su carne y hueso de su hueso.<\/p>\n<p>    El relato aparece en dos versiones: G\u00e9n. 1.26-27 y G\u00e9n. 2.7-8 y 18-24.  Ad\u00e1n es equivalente a vida y es la versi\u00f3n que hay que presentar en catequesis, al margen de todas las teor\u00ed\u00adas sobre evolucionismo o creacionismo. La doctrina cristiana sobre el hombre es compatible con cualquier teor\u00ed\u00ada antropol\u00f3gica o biol\u00f3gica que respeta la dignidad superior humana.<\/p>\n<p>    Los mitos creacionistas o las alternativas cient\u00ed\u00adficas de la antropolog\u00ed\u00ada conviene que queden marginados de una buena catequesis sobre el \u00abpadre de todos los vivientes\u00bb. Pero no est\u00e1 bien olvidar que los mitos sobre el hombre: formaci\u00f3n, para\u00ed\u00adso, prueba, pecado, serpiente, etc., se multiplican en las mitolog\u00ed\u00adas de Oriente desde el 2000 antes de Cristo.<\/p>\n<p>    Lo que s\u00ed\u00ad resulta decisivo en el pensamiento b\u00ed\u00adblico sobre Ad\u00e1n es el abanico de principios cristianos: que el hombre fue creado por Dios, que la mujer es de la misma naturaleza que el hombre, que hubo una prueba de Dios y un pecado, que el hombre qued\u00f3 pendiente de una redenci\u00f3n (G\u00e9n. 2,18-24&#8230; G\u00e9n. 3.17-19  3.16).<br \/>\n  2. Abel.<\/p>\n<p>    Hijo de Ad\u00e1n y Eva, junto con Ca\u00ed\u00adn, es la otra gran figura patriarcal primitiva. Representa el mito del hombre bueno, pastor de reba\u00f1os, que cumple su deber de ofrecer a Dios sus ofrendas.<\/p>\n<p>    Se presenta en la Biblia en contraste con el envidioso y homicida Ca\u00ed\u00adn, agricultor, rechazado por Dios por su mal comportamiento. Ca\u00ed\u00adn termina matando a Abel (G\u00e9n. 4. 2-16).<\/p>\n<p>    Esta historia de fratricidio servir\u00e1 en la Historia de la salvaci\u00f3n para hablar del mal y del bien, del culto agradable a Dios y del abandono de la Ley.<\/p>\n<p>    Hasta qu\u00e9 cierto punto la historia, o leyenda, refleja la bondad del pastoreo n\u00f3mada en Palestina sobre la avaricia del agricultor de una tierra sin agua (Hebr. 11.4; 12.24), queda a la reflexi\u00f3n de los expertos en arqueolog\u00ed\u00ada y antropolog\u00ed\u00ada. Lo que importa en catequesis es aprovechar esa personalizaci\u00f3n de \u00ablos dos caminos\u00bb \u00e9ticos de todo hombre: el que acerca a Dios y le agrada, el que aleja de Dios y merece un castigo.<\/p>\n<p>   3. No\u00e9.<\/p>\n<p>    Es la figura que sirve en la Biblia para explicar la existencia de las tres grandes razas, regiones y estilos de vida que cubren las interpretaciones primitivas de la humanidad. Los tres hijos de Noe, Sem, Cam y Jafet, reflejan los tres mundos conocidos: el del Este, Europa, el del Norte, Asia, el del Sur, Africa y el desierto ar\u00e1bigo.<\/p>\n<p>    Hay un castigo a la corrupci\u00f3n en forma de diluvio universal, y hay una salvaci\u00f3n del hombre bueno. Hay una bendici\u00f3n y luego la maldici\u00f3n de Noe a Canan\u00e1n, el hijo mayor de Cam, que ha cometido el gran pecado de la impiedad (Gen. 6-9).<\/p>\n<p>    No cabe duda de que el diluvio es un mito, tambi\u00e9n presente en las mitolog\u00ed\u00adas del Oriente.<\/p>\n<p>    4. Abraham.<\/p>\n<p>    Es la figura con la que se inicia el relato de la elecci\u00f3n especial de un pueblo, Israel, entre otros pueblos cercanos y racialmente fraternos.<\/p>\n<p>    Refleja la figura del peregrino o emigrante del Oriente. De su figura fundacional nacen los pueblos orientales que rodean a Israel. Es la cabeza de los pueblos abrah\u00e1micos: israelitas y edomitas, moabitas y amonitas, arameos e ismaelitas. (Gen. 11.27; 25. 10).<\/p>\n<p>    Su peregrinaci\u00f3n desde Oriente, Ur unas veces (Gn. 12. 17 y 31; 15.7) y Pad\u00e1n en otras referencias (Gn. 28. 2-5; 48.7), se sit\u00faa cronol\u00f3gicamente entre los a\u00f1os 1850 y 1750 a.C.<\/p>\n<p>    Es considerado por los musulmanes, quienes le llaman Ibrah\u00ed\u00adm, como antepasado de los \u00e1rabes por la generaci\u00f3n de Ismael, de su sierva Agar. Los israelitas le veneran como promotor por Isaac, de su esposa Sarai.<\/p>\n<p>    Es contempor\u00e1neo de Hammurabi, rey de Babilonia, del cual se conserva un c\u00f3digo con leyes de tipo semita.<\/p>\n<p>    Elegido por Dios, abandona Ur junto a su sobrino Lot y su familia. Con su padre Tarej, se establece en Jar\u00e1n. En diversas teofan\u00ed\u00adas recibe la promesa de Dios de hacerle una &#8216;naci\u00f3n grande&#8217;. Recorre Cana\u00e1n, que le es prometida para sus descendientes. M\u00e1s tarde, al crecer su hacienda, se separ\u00f3 de Lot, su sobrino, asociado al origen de los amonitas y moabitas despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de Sodoma y Gomorra.<\/p>\n<p>    Bendecido por el sacerdote Melquisedec, rey de Salem, crece y se multiplica. Su fidelidad queda patente en la ofrenda simb\u00f3lica de su hijo Isaac en el monte Moria, donde luego se construir\u00e1 el Templo de Jerusal\u00e9n y hoy se alza la mezquita de la Roca.<\/p>\n<p>    Es el hombre de la Alianza, pues Dios le ama y le destina para ser \u00abpadre de todos los creyentes\u00bb. Muri\u00f3 a la b\u00ed\u00adblica edad de 175 a\u00f1os y, enterrado junto a Sarai en la gruta de Macpel\u00e1, hoy Hebr\u00f3n, sigue siendo la figura central de la Historia de la salvaci\u00f3n para jud\u00ed\u00ados, mahometanos y cristianos, por su fe, por su elecci\u00f3n divina, por ser el s\u00ed\u00admbolo de fecundidad. (Gn. 11.27 y 25.10).<\/p>\n<p>    5. Isaac.<\/p>\n<p>     Es el hijo gozoso (en hebreo, har\u00e1 re\u00ed\u00adr) que Dios concede a Abraham, ante la desconfiada sonrisa de su madre que escucha el anuncio divino de su nacimiento.  Es la figura asociada siempre a la de Abraham, heredero de las promesas divinas (G\u00e9n. 17. 19-21,) como hijo de la esposa libre y hermano de Ismael, el hijo de la sierva.<\/p>\n<p>    Su vida es relatada en el G\u00e9nesis (21 a 28) como eco y confirmaci\u00f3n de los hechos de Abraham.  El Nuevo Testamento alude a Isaac como precursor de Cristo y de la Iglesia (G\u00e1l. 3.16; 4.21-31); la obediencia de Isaac a su padre hasta la disposici\u00f3n a la muerte sacrificial es reflejo y anuncia de la disposici\u00f3n salvadora de Cristo. (Heb. 11.17-19). 6. Jacob.<\/p>\n<p>    Es la figura patriarcal fundadora de las doce tribus de Israel, es decir del pueblo en sus diversos clanes y familias.<\/p>\n<p>    En la Biblia se presenta como figura antag\u00f3nica de su hermano Esa\u00fa, tambi\u00e9n promotor de doce clanes o tribus, los edomitas. Aparece destinado en la historia a vencer a su hermano, por la protecci\u00f3n divina de que goza.<\/p>\n<p>    La victoria de Jacob, que cambia de nombre en Israel despu\u00e9s de haber luchado contra Dios (Israel, en hebreo \u00abfuerte contra Dios\u00bb) al huir de la venganza de su hermano, ser\u00e1 el comienzo del pueblo elegido.<\/p>\n<p>     Jacob es el patriarca que de cuatro esposas, L\u00ed\u00ada y Raquel, las libres, Zilp\u00e1 y Bilh\u00e1, las siervas, tiene 12 hijos, que formar\u00e1n las doce tribus israelitas.<\/p>\n<p>    De L\u00ed\u00ada tendr\u00e1 a Isacar, Jud\u00e1, Lev\u00ed\u00ad, Rub\u00e9n, Sime\u00f3n y Zebul\u00f3n; de Raquel, a Jos\u00e9 y Benjam\u00ed\u00adn; de Zilp\u00e1 a Gad y Aser; de Bilh\u00e1 a Dan y Neftal\u00ed\u00ad. (Gen. 25-35).<\/p>\n<p>    Los acontecimientos m\u00e1s sobresalientes de su existencia fueron la teofan\u00ed\u00ada de la escala celestial y la bendici\u00f3n en Betel (G\u00e9n. 28. 10-22) y la concesi\u00f3n de nuevo nombre (G\u00e9n. 32.24-32). Es hermosa la historia de las rivalidades de sus hijos, hasta la venta del menor de todos, Jos\u00e9, a los mercaderes que le lleven luego a Egipto y asegura la salvaci\u00f3n de sus hermanos.<\/p>\n<p>    7. Jos\u00e9<br \/>\n    Es el hijo amado, (en hebreo, El a\u00f1adir\u00e1), perdido y recuperado, de Jacob (Gen. 30-50). Su importancia est\u00e1 asociada a la estancia de los israelitas en Egipto, donde llegaron para salvarse del hambre de Cana\u00e1n y en donde luego son hechos esclavos cuando cambia el Fara\u00f3n. Como hijo de su esposa favorita, Raquel, representa la protecci\u00f3n divina sobre su pueblo elegido en las primeras fases de su expansi\u00f3n.<\/p>\n<p>   El relato de Jos\u00e9 representa la presencia israelita en la tierra de la esclavitud y resalta sobre todo la libertad que luego recuperaran a pesar de haber vivido generaciones en tierra extra\u00f1a. Por su importancia sus dos hijos, Efraim y Benjam\u00ed\u00adn,  ser\u00e1n considerados por Jacob como hijos propios, bendecidos como tales y con un papel singular en la historia posterior del pueblo.<\/p>\n<p>    8. Jud\u00e1.<\/p>\n<p>    Es el otro patriarca importante entre los hijos de Israel o Jacob. La Biblia sit\u00faa su establecimiento en el sur de Palestina y a \u00e9l le corresponde el territorio de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>    En vida ser\u00e1 el m\u00e1s audaz y caudillo de sus hermanos y luego la tribu que formar\u00e1 la vanguardia en la conquista de la tierra de Can\u00e1an. Pero la leyenda le har\u00e1 singularmente importante pues a su descendencia pertenecer\u00e1n los grandes reyes del Sur, desde David y Salom\u00f3n, hasta los descendientes que siempre ser\u00e1n los dominadores de la ciudad santa de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>    En el Antiguo Testamento, este cuarto hijo de Jacob se convertir\u00e1, despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de las tribus del norte, en la s\u00ed\u00adntesis del pueblo que se mantiene vivo, que es llevado a la cautividad de Babilonia pero regresa protegido por Dios, y se vuelve a instalar en la tierra prometida.<\/p>\n<p>    Es por lo tanto el heredero final de las promesas y el n\u00facleo humano al cual pertenecer\u00e1 el Mes\u00ed\u00adas salvador, prometido por los profetas y luego presente en el pueblo a la llegada de Jes\u00fas. (G\u00e9n. 29, 35 y 38).<\/p>\n<p>    Seg\u00fan el libro de Exodo, la tribu form\u00f3 la vanguardia en la traves\u00ed\u00ada del desierto tras la salida de Egipto. Los siguientes libros b\u00ed\u00adblicos, que registran la historia posterior de Israel, destacan a Jud\u00e1 como guerrero, l\u00ed\u00adder y predominante en el pueblo. Tras el reinado de Salom\u00f3n, rey de Israel y de Jud\u00e1, las tribus de Jud\u00e1 y de Benjam\u00ed\u00adn formaron un reino separado (1 Rey. 12; 2 Rey. 25), que ser\u00ed\u00ada el \u00fanico superviviente de la destrucci\u00f3n final.<\/p>\n<p>    9. Los otros patriarcas.<\/p>\n<p>    Los israelitas consideraron siempre sagrado respeto a sus progenitores hist\u00f3ricos. En el cabeza de tribu hac\u00ed\u00adan todos nacer sus genealog\u00ed\u00adas, teniendo a gala ser de cual o tal tribu y sentirse vinculados a sus hermanos de grupo, dentro del gran pueblo de Israel.<\/p>\n<p>    Los profetas resaltar\u00e1n el car\u00e1cter del Mes\u00ed\u00adas, que habr\u00e1 de ser de la tribu de Jud\u00e1, como reclamar\u00e1n siempre el servicio del templo a la tribu de Lev\u00ed\u00ad, distribuida entre las otras para realizar sus labores mediadoras y pacificadoras.<\/p>\n<p>    10. Catequesis y Patriarcas<br \/>\n    Tienen importante pues constituyen el eje de la historia humana en clave religiosa desde los comienzos de los tiempos hasta la llegada del Mes\u00ed\u00adas. No se basa esta importancia en el rigor hist\u00f3rico o en la significaci\u00f3n social, sino en el alcance religioso de la pertenencia a un pueblo elegido por Dios.<\/p>\n<p>    El catequista debe reflejar con frecuencia estas figuras en sus presentaciones religiosas, primero por el eco prof\u00e9tico que quedar\u00ed\u00ada siempre en el Nuevo Testamento y, adem\u00e1s, por que constituyen los eslabones de la Historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    No deben presentarlas en plan cr\u00ed\u00adtico, aplic\u00e1ndolas todos los par\u00e1metros de la arqueolog\u00ed\u00ada y de la prehistoria, como si se tratara de personajes reales de pueblos primitivos. Pero tampoco debe hacerlo con credulidad m\u00ed\u00adtica, como si sus hechos o datos fueran reales y documetados con baremos humanos.<\/p>\n<p>    Los patriarcas son figuras religiosas que se integran en el lenguaje b\u00ed\u00adblico y ayudan a captar la presencia de Dios en la formaci\u00f3n de un pueblo elegido en una tierra. Es la resonancia mesi\u00e1nica de estas personas y de sus gestos lo que verdaderamente interesa en los planos morales y religiosos.<\/p>\n<p>    Seg\u00fan la edad de los catequizandos es bueno plantear las cuestiones antropol\u00f3gicas concomitantes con las religiosas, pero sin confundir ambos niveles.<\/p>\n<p>   Sus ejes de actuaci\u00f3n deben, por tanto, ser catequ\u00ed\u00adsticos:<\/p>\n<p>   &#8211; Hay unas figuras claves en el lenguaje b\u00ed\u00adblico y otras menos importantes.<\/p>\n<p>   &#8211; Sus hechos son referencias a la creaci\u00f3n, a la salvaci\u00f3n y a la elecci\u00f3n divinas de todos los hombres.<\/p>\n<p>   &#8211; Iluminan con su historia particular jalones interesantes de toda la historia humana, en la cual se engarza la historia de Israel, que es historia objetiva y no mera mitolog\u00ed\u00ada ornamental.<\/p>\n<p>   &#8211; Son testimonios de las grandes verdades cristianas: Providencia, fe, vocaci\u00f3n, esperanza, culto, promesa divina, cumplimiento y fidelidad.<\/p>\n<p>   &#8211; El Nuevo Testamento, la Historia de Jes\u00fas y la fundaci\u00f3n del nuevo Pueblo de Dios, hay que entenderlos en el contexto del Antiguo.<\/p>\n<p>   &#8211; Seguimos siendo herederos de esa promesa divina hecha a Ad\u00e1n y a Noe, pero sobre todo encarnada en Abraham, Isaac y Jacob, la cual llega a la plenitud en Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    La mejor forma de presentar las figuras de los Patriarcas es familiarizar al catequizando con la lectura de la Escritura Sagrada y promover su simpat\u00ed\u00ada por los grandes personajes de la Historia de la Salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[011] Se denominan as\u00ed\u00ad en lenguaje b\u00ed\u00adblico a los primeros padres del Pueblo de Israel, protagonistas de los primeros relatos legendarios o hist\u00f3ricos de la Sda. 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