{"id":12694,"date":"2016-02-05T08:37:04","date_gmt":"2016-02-05T13:37:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/patristica-catequesis\/"},"modified":"2016-02-05T08:37:04","modified_gmt":"2016-02-05T13:37:04","slug":"patristica-catequesis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/patristica-catequesis\/","title":{"rendered":"PATRISTICA. CATEQUESIS"},"content":{"rendered":"<p>[920]<\/p>\n<p>     Patr\u00ed\u00adstica se denomina a la etapa del pensamiento cristiano en la que se salta de la presentaci\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico como anuncio, como regalo divino, como kerigma, a la configuraci\u00f3n de la cultura cristiana como forma e pensar.<\/p>\n<p>    Los pensadores cristianos, los \u00abPadres\u00bb se preocupan por elaborar un lenguaje y por aclarar unos conceptos que sean conformes con el modo de pensar de cada lugar concreto y en conformidad con los modos de sentir, de entender y de comunicarse las personas que forman las comunidades de seguidores de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    1. Los rasgos<br \/>\n    El com\u00fan denominador de la Patr\u00ed\u00adstica es el intento de fusionar la abstracci\u00f3n o teorizaci\u00f3n griega, el derecho romano y la herencia mesopot\u00e1mica, palestina o egipcia latentes en la Escrituras.<\/p>\n<p>    1.1. Los protagonistas<br \/>\n    Esa s\u00ed\u00adntesis la van a ir realizando progresivamente los pensadores cristianos, unas veces venidos del paganismo por conversi\u00f3n y otras veces nacidos en un contexto cristiano, pero conocedores y abiertos defensores de la cultura griega y latina del entorno geogr\u00e1fico.<\/p>\n<p>    La tradici\u00f3n ha mirado a los grandes pensadores de estos siglos como enviados especiales de Dios, con la misi\u00f3n de crear una cultura cristiana que se perpetuar\u00e1 en la historia. Ellos elaboran los grandes elementos intelectuales del cristianismo como cultura: modos de pensar, terminolog\u00ed\u00adas, escalas de valores, escritos de divulgaci\u00f3n, f\u00f3rmulas, s\u00ed\u00admbolos, documentos.<\/p>\n<p>    1.2. Los Padres<br \/>\n    En un sentido estricto se llam\u00f3 Padre de la Iglesia al autor famoso que reun\u00ed\u00ada algunas notas determinadas: santidad de vida, elevaci\u00f3n de doctrina, ortodoxia, antig\u00fcedad, acogida que de su doctrina existi\u00f3 en la tradici\u00f3n, influencia posterior y oportunidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>    Parece que fueron S. Vicente de L\u00e9rins (+450), en su obra \u00abCommonitoria\u00bb, y el Papa Gelasio (492-496) los primeros que usaron este concepto de \u00abpatr\u00ed\u00adstica\u00bb.<\/p>\n<p>    Luego se hizo tradicional, de forma que los escritores eclesi\u00e1sticos posteriores aluden con frecuencia a \u00ablos Padres\u00bb como fuente de doctrina segura, pero tambi\u00e9n como modelos en las formas de organizar el pensamiento.<\/p>\n<p>   Con todo, en la actualidad el concepto de \u00abPadre\u00bb se aplica a muchos de los escritores, incluso an\u00f3nimos, que en los cinco primero siglos contribuyeron con sus escritos y, a veces, con sus errores, a perfilar, expresar y sistematizar la doctrina cristiana.<\/p>\n<p>    Algunos, como el autor de la Didaj\u00e9, quedaron en el anonimato, aunque fueron sumamente influyentes. Otros, como Tertuliano, cayeron en exageraciones. No falt\u00f3 quien, como S. Jer\u00f3nimo, tuvo car\u00e1cter agresivo o, como S. Basilio, tuvo afanes impositivos; o result\u00f3 muy violento, como S. Cirilo contra Nestorio.<\/p>\n<p>    Por eso, una cosa es el concepto de santidad personal y otra lo que nos ha llegado de la Historia. Pero el conjunto de los Padres griegos y latinos, la \u00abPatr\u00ed\u00adstica\u00bb, tuvo un peso espec\u00ed\u00adfico en la presentaci\u00f3n del mensaje cristiano en el contexto de la cultura de su tiempo.<\/p>\n<p>   2. Proceso y etapas<br \/>\n    La actividad cultural y teol\u00f3gica de los Padres atraves\u00f3 un itinerario de cinco siglos. Sus planteamientos doctrinales no pudieron por menos de reflejar ese itinerario y reflejar variedad de formas y de preferencias terminol\u00f3gicas y por lo tanto doctrinales. Y lo mismo aconteci\u00f3 en las dimensiones pastorales.<\/p>\n<p>    Sus contextos culturales, Oriente, Occidente, Roma, Norte de Africa, junto a sus caracter\u00ed\u00adsticas peculiares, marcaron sus caminos, estilos y preferencias.<\/p>\n<p>    Los Padres m\u00e1s conocidos pueden ser agrupados, con criterios cronol\u00f3gicos, de la siguiente forma, seg\u00fan formas frecuentes de hablar entre los autores posteriores:<\/p>\n<p>    2.1. Padres apost\u00f3licos.<\/p>\n<p>    Se suele conocer con esta denominaci\u00f3n a los que vivieron de forma inmediata a los Ap\u00f3stoles, a finales del siglo I y en los comienzos del II. Tuvieron m\u00e1s o menos un conocimiento cercano en el tiempo de sus personas y de sus ense\u00f1anzas, dejadas en las comunidades por ellos iniciadas.<\/p>\n<p>    Por eso aludieron con afecto a Pedro, a Pablo, a Juan, a Tom\u00e1s, etc. Se les presupone m\u00e1s cercan\u00ed\u00ada en el conocimiento del mensaje apost\u00f3lico, aunque ello hoy parece un factor m\u00e1s afectivo que teol\u00f3gico, m\u00e1s de imaginaci\u00f3n posterior que de realidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>   Algunos fueron: &#8211; S. Clemente I, (?-101), papa &#8211; S. Justino M\u00e1rtir, (100-165) &#8211; S. Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada (+ 117), &#8211; S. Policarpo de Esmirna (+ 156), &#8211; Pap\u00ed\u00adas de Hier\u00e1polis (150?) &#8211; y Hermas (150),  autor de \u00abEl Pastor\u00bb<br \/>\n    2.2. Padres apologistas.<\/p>\n<p>    En el Siglo II las persecuciones de los paganos y las incomprensiones de los jud\u00ed\u00ados estimularon en los pensadores y escritores cristianos una actitud apolog\u00e9tica. Tuvieron que adoptar actitud defensiva contra la doble acusaci\u00f3n que se formulaba a los cristianos: insensatez por adorar a un crucificado (paganos) y traici\u00f3n por abandonar el culto tradicional y la sinagoga (jud\u00ed\u00ados).<\/p>\n<p>    Esta actitud arranca de los Ap\u00f3stoles (1. Cor. 1. 23) y se hace firme a finales del siglo I y en decurso del II.<\/p>\n<p>   Surgen los apologistas cristianos: &#8211; Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada 159-215 &#8211; Hip\u00f3lito de Roma, San (170?-235?) &#8211; Ireneo, San (140-202) &#8211; Tertuliano (160-220)   Otras figuras son menos conocidas, como Cuadrato (s. II), Ar\u00ed\u00adstides de Atenas (+ 160), Taciano el Sirio (s. II), Aten\u00e1goras de Atenas (S.II), entre otros.<\/p>\n<p>    2.3. Etapa antiher\u00e9tica.<\/p>\n<p>    En el siglo III y comienzos del cuarto se multiplican entre los mismos cristianos las herej\u00ed\u00adas internas y se divulgan los documentos ap\u00f3crifos con profusi\u00f3n.<\/p>\n<p>    Surgen Padres intensamente activos y defensores del dogma cristiano o con capacidad para oponerse al error. Tales fueron:<\/p>\n<p>   &#8211; San Cipriano (200-258)<\/p>\n<p>   &#8211; Or\u00ed\u00adgenes (c. 185-c. 254),<\/p>\n<p>   &#8211; San Atanasio. (295-373)   Son muchos los que siguen esa l\u00ed\u00adnea, tanto en Alejandr\u00ed\u00ada con Dionisio de Alejandr\u00ed\u00ada (+265) o con Pedro de Alejandr\u00ed\u00ada (+311), como en Siria (Gregorio Taumaturgo +270), en Roma, (S. Calixto papa del 222 al -227) y en Africa (Lucio Celio Lactancio, + hacia el 317).<\/p>\n<p>    2.4. Etapa doctrinal o teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>    Desde el llamado Edicto de Mil\u00e1n o Carta de Libertad de los cristianos firmada por Constantino y por Licinio, el a\u00f1o 313, la Iglesia se estabiliza y se multiplican los escritores eclesi\u00e1sticos.<\/p>\n<p>    Las grandes figuras van extendiendo la doctrina cristiana en libros magn\u00ed\u00adficos y sistem\u00e1ticos.<\/p>\n<p>    Tales son: &#8211; San Cirilo de Jerusal\u00e9n (315-387) &#8211; San Basilio 330-379 &#8211; San Gregorio Nacianzeno, (329-389) &#8211; San Gregorio de Nisa (335-394) &#8211; San Juan Cris\u00f3stomo (349-407) &#8211; San Jer\u00f3nimo (345-419) &#8211; San Cirilo de Alejandr\u00ed\u00ada (376-444) &#8211; San Agust\u00ed\u00adn (387-431)<\/p>\n<p>    Estos nombres reflejan ya una claridad notable sobre la doctrina cristiana. Los pensadores son muchos m\u00e1s, ya que la sociedad de Occidente se ha pasado mayoritariamente al cristianismo, pero el recuerdo de los principales pervive en la Iglesia y origina admiraci\u00f3n, respeto y agradecimiento.<\/p>\n<p>    No se a\u00f1aden en esta lista de figuras se\u00f1eras los textos que tambi\u00e9n circulan entre los primeros cristianos o, al menos, en algunas cristiandades. Son los llamados libros ap\u00f3crifos.<\/p>\n<p>    Algunos fueron tan interesantes que en ocasiones se consideraron inspirados y figuraron en el canon de los libros sagrados. Tal es el caso de la Ep\u00ed\u00adstola de San Bernab\u00e9 (Escrita a comienzos del siglo II).<\/p>\n<p>    Pero la mayor parte de ellos fueron tendenciosos y parciales y cayeron en el olvido o terminaron muy combatidos por los principales Padres.<\/p>\n<p>    3. Mensaje patr\u00ed\u00adstico<br \/>\n    La actividad patr\u00ed\u00adstica en teolog\u00ed\u00ada y en catequesis signific\u00f3 un paso grande entre la aceptaci\u00f3n de Cristo como mensajero y la explicaci\u00f3n del misterio cristiano. A ellos se debi\u00f3 la terminolog\u00ed\u00ada y los conceptos de la cultura predominante en cada lugar, neoplat\u00f3nica y estoica en su mayor parte.<\/p>\n<p>    La labor de los Padres desencaden\u00f3 la nueva forma de anunciar el mensaje. Cada uno es tributario del momento y lugar en el que desarrolla su tarea. Pero hay algo de com\u00fan en todos. Es lo que se convertir\u00e1 en herencia cultural del cristianismo posterior.<\/p>\n<p>    3.1. En Teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    Hay notas comunes de los Padres que debemos recordar:<br \/>\n   &#8211; La preocupaci\u00f3n por explicar la naturaleza de Cristo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que no es m\u00e1s que el esfuerzo por saltar del concepto monote\u00ed\u00adsta de la divinidad en los jud\u00ed\u00ados a la dimensi\u00f3n trinitaria del Dios cristiano.<\/p>\n<p>   &#8211; La concepci\u00f3n de la Iglesia que va desde la comunidad primera de seguidores de Jes\u00fas, que espera su inmediato regreso, hasta la sociedad religiosa del creyente, que tienen el deber de encarnarse en el mundo para hacerlo m\u00e1s justo y limpio.<\/p>\n<p>   &#8211; La dimensi\u00f3n nueva de la moral que salta desde la adhesi\u00f3n simple a Cristo Dios, hasta la justificaci\u00f3n de una serie de normas \u00e9tica: propiedad, obediencia eclesial, matrimonio, etc, que supone ya un gran esfuerzo de discernimiento entre el bien y el mal.<\/p>\n<p>   &#8211; El salto de una liturgia \u00ed\u00adntima de grupo en espera, que parte el pan y reclama la venida del Se\u00f1or, al culto mayoritario y organizado, que termina desplazando y borrando los ampulosos cultos grecorromanos y la simple reuni\u00f3n de la sinagoga judaica.<\/p>\n<p>   &#8211; Y por supuesto, la mayor exigencia para el ingreso en la comunidad cristiana, saltando desde la simple f\u00f3rmula (interpolada tard\u00ed\u00adamente en el texto) del eunuco de la reina Candace: \u00abCreo que Jes\u00fas es el hijo de Dios\u00bb (Hech. 8. 26-38), hasta un proceso de \u00abadoctrinamiento\u00bb organizado y basado en la acci\u00f3n de un catequista y de un catecumenado durante un per\u00ed\u00adodo de al menos tres a\u00f1os.<\/p>\n<p>    3.2. En Pastoral.<\/p>\n<p>    Hay muchas notas en los \u00e1mbitos y costumbres que se desarrollan a lo largo de la Patr\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>   &#8211; Es el Obispo el que gobierna cada comunidad o, con palabra romana profana, Di\u00f3cesis. Es el \u00faltimo responsable en la conveniente instrucci\u00f3n de los que desean abrazar la fe antes de acceder a las aguas del bautismo.<\/p>\n<p>   &#8211; Incluso los hijos de familias cristianas esperan a recibir el Bautismo a que tengan suficiente instrucci\u00f3n en el significado conversivo y comprometedor de las aguas bautismales.<\/p>\n<p>   &#8211; Supone un proceso y una tem\u00e1tica. Conocemos los primeros usos de Roma por S. Hip\u00f3lito en su \u00abTraditio\u00bb (siglo II); y los m\u00e1s desarrollados del siglo IV por la tem\u00e1tica de las catequesis de S. Cirilo de Jerusal\u00e9n (315-386).<\/p>\n<p>   &#8211; Sabemos de la existencia de catequistas, cuando el n\u00famero de los catequizandos era grande; y de la importancia que se daba a la explicaci\u00f3n oral ante los catequizandos expectantes.<\/p>\n<p>   &#8211; Y admiramos todav\u00ed\u00ada hoy la dimensi\u00f3n lit\u00fargica de la instrucci\u00f3n catecumenal, pues el Bautismo se celebraba en la noche de la Pascua y hab\u00ed\u00ada un proceso anterior al compromiso y una atenci\u00f3n especial para los ne\u00f3fitos<\/p>\n<p>    4. Evoluci\u00f3n su catequesis<br \/>\n    Parece un hecho demostrable, a trav\u00e9s del an\u00e1lisis de los escritos, que la primera catequesis fue eminentemente exhortativa y celebrativa. De ah\u00ed\u00ad surge su tonalidad moralizante y su contexto lit\u00fargico.<\/p>\n<p>    Es lo que encontramos en las catequesis o en los discursos de los Hechos de los Ap\u00f3stoles y en determinadas Ep\u00ed\u00adstolas como la llamada de los Hebreos o la atribuida a  Santiago.<\/p>\n<p>    4.1. Primeros tiempos.<\/p>\n<p>    Pasado el momento kerigm\u00e1tico del siglo I, surge en el siglo II la catequesis apolog\u00e9tica, tal como se refleja en algunas apolog\u00ed\u00adas de S. Justino o como lo es la II Ep\u00ed\u00adstola de S. Clemente.<\/p>\n<p>    La catequesis se realiza ahora en el acto lit\u00fargico del Domingo, donde la lectura b\u00ed\u00adblica y la explicaci\u00f3n consiguiente en forma de homil\u00ed\u00ada significan una formaci\u00f3n continua de los adheridos a la fe.<\/p>\n<p>    4.2. El siglo III<br \/>\n    En los comienzos del siglo III, la catequesis var\u00ed\u00ada por localidades; pero las m\u00e1s referenciales, como son Roma, Alejandr\u00ed\u00ada y Antioqu\u00ed\u00ada, ofrecen formas y planes muy organizados: y objetivos y procedimientos bien perfilados en cada comunidad.<\/p>\n<p>    En la de Alejandr\u00ed\u00ada, por ejemplo, predomina el car\u00e1cter b\u00ed\u00adblico, si bien se prefiere en ella la ex\u00e9gesis aleg\u00f3rica y metaf\u00f3rica propia del entorno cultural en el que surge.<\/p>\n<p>    La de Antioqu\u00ed\u00ada, cercana a Palestina e influyente en toda Siria, se mantiene muy adherida a los ecos prof\u00e9ticos de los escritores de los Evangelios y a las demandas continuas de conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>    La de Roma y la del Norte de Africa (Cirene o Cartago) y, sobre todo, la de Asia y Capadocia, adquieren una tonalidad doctrinal intensa. Por eso se hace eco de los progresos teol\u00f3gicos, con frecuencia motivados por las pol\u00e9micas con los grupos her\u00e9ticos que van surgiendo y con las influencias de la cultura profana helen\u00ed\u00adstica que mantiene su viejo vigor.<\/p>\n<p>    4.3. La cumbre del IV y V.<\/p>\n<p>    Se encuentra ya en la segunda parte del siglo IV y en el V, pues contribuye a ello la facilidad de comunicaciones (cartas y correo), el incremento num\u00e9rico de los cristianos, la paz que se instala en las ciudades desde el 313, la providencial aparici\u00f3n de pensadores geniales como San Jer\u00f3nimo o San Agust\u00ed\u00adn.<\/p>\n<p>    Todo ello estimula el nacimiento de una catequesis clarificadora y resistente.<br \/>\n  *  La catequesis es clarificadora. Se convierte en una forma de evangelizar. Se adapta la teolog\u00ed\u00ada al pueblo fiel y siempre dispuesto a escuchar. Se construye una catequesis consistente por la solidez de los conocimientos y por la claridad en las formulaciones doctrinales, se superan las ambig\u00fcedades en la lucha contra herej\u00ed\u00adas, se proyecta a la vida cristiana, que es una nota distintiva del cristianismo.<\/p>\n<p>  * Y se hace una catequesis resistente, pues se mantiene de forma sistem\u00e1tica y organizada, lo que consigue consolidar las adhesiones de una forma duradera.<\/p>\n<p>    En el contexto religioso en que se mueve la catequesis existen unas cuantas cuestiones vitales para los creyentes: praxis de la penitencia, clarificaci\u00f3n de la autoridad de los obispos, valor de los sacramentos, incremento de la cultura de los creyentes, pues muchos j\u00f3venes asisten a las escuelas del \u00abPrimus magister\u00bb, que son abundantes, o a las del \u00abGramm\u00e1ticus\u00bb a veces. Incluso hay muchos cristianos que frecuentan las ense\u00f1anzas de los mejores \u00abRet\u00f3ricos\u00bb, que son abundantes.<\/p>\n<p>    Los estilos catequ\u00ed\u00adsticos del per\u00ed\u00adodo final patr\u00ed\u00adstico sirven de ejemplo hasta nuestros d\u00ed\u00adas. Queda alg\u00fan documento admirable y preciso, al estilo del manual de S. Agust\u00ed\u00adn \u00abDe catequizandis rudibus\u00bb y del libro IV de su tratado \u00abDe la Doctrina Cristiana\u00bb.<\/p>\n<p>    5. Ense\u00f1anzas de la Patr\u00ed\u00adstica La Patr\u00ed\u00adstica no es una \u00e9poca m\u00e1s en la Historia de la catequesis. Por eso no interesa conocerla s\u00f3lo por erudici\u00f3n o por inter\u00e9s cient\u00ed\u00adfico.<\/p>\n<p>    Es su car\u00e1cter mod\u00e9lico y su valor testimonial lo que, junto con la abundancia de documentos de ella nacidos,  lo que resulta aleccionador.<\/p>\n<p>    Muchos te\u00f3logos ven en ella un paradigma permanente, el cual va desde las plegarias b\u00e1sicas de la Iglesia (Canon de la Eucarist\u00ed\u00ada) hasta los modelos de profesi\u00f3n de la fe (Credo recogido en las Actas de los Concilios de Nicea (325) y de Constantinopla (381).<\/p>\n<p>    Sin llegar a mitificar demasiado esta \u00e9poca y, desde luego, sin igualarla a la que nos recogen los textos inspirados del Nuevo Testamento en el siglo I, s\u00ed\u00ad debemos considerarla con simpat\u00ed\u00ada preferente.<\/p>\n<p>    Son admirables Padres como:<\/p>\n<p>   &#8211; San Agust\u00ed\u00adn, con su genialidad;<\/p>\n<p>   &#8211; San Jer\u00f3nimo, con su sensibilidad b\u00ed\u00adblica y documental;<\/p>\n<p>   &#8211; San Atanasio, con su capacidad de lucha por la verdad;<\/p>\n<p>   &#8211; San Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada con su visi\u00f3n cristol\u00f3gica de \u00abEl Pedagogo\u00bb;<br \/>\n   &#8211; o San Juan Cris\u00f3stomo, con su belleza en el decir.<\/p>\n<p>     Y por lo tanto este per\u00ed\u00adodo y sus figuras deben ser considerados como regalo divino que todo catequista debe estudiar, venerar y, en la medida de lo conveniente, imitar. (Ver Catecumenado)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[920] Patr\u00ed\u00adstica se denomina a la etapa del pensamiento cristiano en la que se salta de la presentaci\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico como anuncio, como regalo divino, como kerigma, a la configuraci\u00f3n de la cultura cristiana como forma e pensar. Los pensadores cristianos, los \u00abPadres\u00bb se preocupan por elaborar un lenguaje y por aclarar unos conceptos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/patristica-catequesis\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPATRISTICA. 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