{"id":12696,"date":"2016-02-05T08:37:08","date_gmt":"2016-02-05T13:37:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedro-apostol-san\/"},"modified":"2016-02-05T08:37:08","modified_gmt":"2016-02-05T13:37:08","slug":"pedro-apostol-san","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedro-apostol-san\/","title":{"rendered":"PEDRO APOSTOL. SAN"},"content":{"rendered":"<p>[916]<\/p>\n<p>    La figura de S. Pedro ha sido primordial en la Historia de la Iglesia. Y lo ha sido tambi\u00e9n en el relato evang\u00e9lico de los hechos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    De una u otra forma est\u00e1 muy presente en las principales escenas de la vida de Jes\u00fas, no s\u00f3lo por su protagonismo sino por la predilecci\u00f3n que Jes\u00fas muestra por su figura.<\/p>\n<p>    Los Disc\u00ed\u00adpulos siempre recordaron esto despu\u00e9s de la partida del Se\u00f1or y Pedro qued\u00f3 como representante de la naciente comunidad 1. Datos de los Evangelios.<\/p>\n<p>    Los datos b\u00ed\u00adblicos son los \u00fanicos elementos contempor\u00e1neos para construir su biograf\u00ed\u00ada. Figura en cabeza de los 12 disc\u00ed\u00adpulos elegidos como Ap\u00f3stoles. Es llamado por Jes\u00fas cuando estaba pescando en el Lago de Tiberiades, lo cual no quiere decir que fuera pescador, ya que el lago no era suficiente para la subsistencia de personas o de grupos.<\/p>\n<p>    Su nombre de Sim\u00f3n, ser\u00e1 cambiado luego por el mismo Jes\u00fas en piedra o Pedro (Cefas) (Jn. 42. Mt. 18. 18). Estaba casado, era hijo de Juan (Mt. 16.17) y sigui\u00f3 a Jes\u00fas con su hermano Andr\u00e9s.  Nacido en Betsaida, tal vez resid\u00ed\u00ada en Cafarnaum (Mc. 1. 29). Jes\u00fas residi\u00f3 en su casa. En una ocasi\u00f3n cur\u00f3 de fiebres a su suegra (Mc. 1. 29)   Destaca como portavoz natural del grupo apost\u00f3lico en diversidad de ocasiones, por ejemplo cuando, en Cesarea de Filipo, reconoce que Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas (Mt. 16. 16-19)..<\/p>\n<p>   Jes\u00fas le reprendi\u00f3 (Mc. 8. 33) o elogi\u00f3 (Mt. 16. 17), seg\u00fan ocasiones, pero le mantuvo entre los m\u00e1s cercanos (resurrecci\u00f3n de la hija de Jairo, transfiguraci\u00f3n, oraci\u00f3n del huerto&#8230;)   Y lo design\u00f3 como la piedra sobre la que se fundar\u00ed\u00ada la Iglesia (Mt. 16. 16-19 y Jn 1. 42))   Cuando arrestaron a Jes\u00fas, Pedro sigui\u00f3 con riesgo a la comitiva. Temeroso de ser detenido, neg\u00f3 ser su disc\u00ed\u00adpulo, seg\u00fan se lo hab\u00ed\u00ada predicho el maestro. (Mc. 14. 16-21 y 66-72)<\/p>\n<p>    2. Despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n<br \/>\n    Su protagonismo directivo aument\u00f3  hasta pasar por jefe del grupo surgido del mensaje del Maestro.  Fue el primer disc\u00ed\u00adpulo que vio a Jes\u00fas despu\u00e9s de resucitado (Lc. 24. 34; y 1 Cor. 15. 5). El recibi\u00f3 un encargo especial de predicar el Evangelio entre los jud\u00ed\u00ados, como los otros Ap\u00f3stoles, pero que \u00e9l desarrollo con vigor singular.<\/p>\n<p>    Tuvo un papel importante en la primera Iglesia de Jerusal\u00e9n. Sus discursos, despu\u00e9s de recibir el Esp\u00ed\u00adritu Santo, son conmovedores y muy oportunos (Hech. 2 14-36). Es el que da la cara en los tribunales (Hch 4. 1-21) y el que hace curaciones portentosas (Hech. 3. 1-11).<\/p>\n<p>   Tambi\u00e9n asumi\u00f3 la primera evangelizaci\u00f3n de los gentiles (Hech. 15) y se enfrent\u00f3 a quienes no entend\u00ed\u00adan la apertura universal del mensaje o exig\u00ed\u00adan la circuncisi\u00f3n.<\/p>\n<p>   El mismo Pablo, tres a\u00f1os despu\u00e9s de convertirse, acudi\u00f3 a visitarle para cerciorarse en la fe.<\/p>\n<p>    3. Promotor de la fe.<\/p>\n<p>    La figura de Pedro no es la del gobernante y animador de la Iglesia de Jerusal\u00e9n, aunque era el representante en los primeros momentos despu\u00e9s de la partida de Jes\u00fas. Es m\u00e1s bien la del predicador que camina anunciando al Salvador.<\/p>\n<p>    El a\u00f1o 44 Herodes Agripa ejecut\u00f3 a Santiago, el hermano de Juan, y encarcel\u00f3 a Pedro, a fin de ofrecerle como espect\u00e1culo en la Pascua jud\u00ed\u00ada y congraciarse con las autoridades del Templo. (Hch 12. 3-19). Dios lo libr\u00f3 de la prisi\u00f3n por medio de un \u00e1ngel; y Pedro huy\u00f3 a otro lugar para seguir ejerciendo su misi\u00f3n evangelizadora. Es probable que se dirigiera entonces a diversas localidades del entorno.<\/p>\n<p>    En el 50, cuando se discute en Jerusal\u00e9n las obligaciones de los convertidos del paganismo, Pedro impuls\u00f3, con Pablo que estaba presente, la actitud de la libertad cristiana y el rechazo de la Ley como norma ya superada (Hech. 15. 7). Pablo nos relata c\u00f3mo, en una ocasi\u00f3n, discuti\u00f3 con Cefas por este motivo. (Gal.  2. 11)<\/p>\n<p>     Su presencia en la gran comunidad cristiana de Antioqu\u00ed\u00ada despu\u00e9s del 50 parece cierta. Luego se desplaz\u00f3 tal vez por Anatolia y acaso estuvo en Corinto, el puerto romano central de la regi\u00f3n.<br \/>\n  4. Cabeza en Roma<br \/>\n    Su estancia en Roma aparece un\u00e1nime en la tradici\u00f3n. De la capital del Imperio fue considerado primer Obispo y en Roma debi\u00f3 ser crucificado entre el 64 y el 67, que son los a\u00f1os de la persecuci\u00f3n anticristiana de Ner\u00f3n. La tradici\u00f3n se inclina por el a\u00f1o 67, dos o tres a\u00f1os despu\u00e9s de Pablo. Su enterramiento debi\u00f3 de darse en la colina del Vaticano, entonces en las afueras de Roma, desde luego cerca del circo de Cal\u00ed\u00adgula y Ner\u00f3n.<\/p>\n<p>    Sobre aquellos lugares, Constantino construy\u00f3 una bas\u00ed\u00adlica cristiana, consagrada el 18 de Noviembre del 326. Parece probado que, bajo el subsuelo, se dejaron intencionadamente los restos de otro templo m\u00e1s antiguo y en el cual se ofrecieron plegarias y ofrendas por la comunidad cristiana de la capital.<\/p>\n<p>    El templo se mantuvo durante un milenio entre diversos avatares. Luego, los artistas del Renacimiento se encargar\u00ed\u00adan de elevar el grandioso templo actual con las ideas geniales de Bramante, Rafael y Miguel Angel entre otros, quienes unieron escultura, puntura y arquitectura.<br \/>\n Quo vadis, Petrus?<br \/>\n    Las excavaciones debajo del baldaquino, que hoy es el alma de la Bas\u00ed\u00adlica Vaticana, realizadas entre 1940 y 1948 por orden de P\u00ed\u00ado XII, demostraron la existencia de una sepultura objeto de veneraci\u00f3n singular, pues en torno a ella se dispon\u00ed\u00adan otras menos significativas. Todas parecen del siglo I, sin que se pueda decir m\u00e1s.<\/p>\n<p>     El primero que testifica su muerte por crucifixi\u00f3n fue Tertuliano en el siglo III. El lugar de la sepultura fue ya exaltado por palabras del presb\u00ed\u00adtero romano Gayo, que recog\u00ed\u00ada Eusebio de Cesarea en el siglo III.  Sobre esa tradici\u00f3n se asent\u00f3 luego el sentimiento de la supremac\u00ed\u00ada de Roma, y del Obispo romano, sobre la Iglesia entera, inici\u00e1ndose la capitalidad del \u00abPapa\u00bb, defensor de la fe, Pastor supremo, \u00absucesor de Pedro.<\/p>\n<p>     A partir del siglo XI la Iglesia Oriental neg\u00f3 esa autoridad del obispo de Roma (papa) de forma expl\u00ed\u00adcita, aunque las rivalidades con Antioqu\u00ed\u00ada proceden ya de los tiempos de Nicea (323) y Constantinopla (385).<\/p>\n<p>    La oposici\u00f3n a la teor\u00ed\u00ada de la sucesi\u00f3n petrina por parte del obispo romano fue una de las causas de la Reforma protestante del siglo XVI. Las oposiciones ideol\u00f3gicas del siglo XIX y del XX han sido numerosas.<\/p>\n<p>    Pero la significaci\u00f3n de Pedro en la Iglesia, y de sus sucesores romanos posteriormente, se ha mantenido hasta nuestros d\u00ed\u00adas como doctrina importante en el pensamiento cat\u00f3lico y como pr\u00e1ctica de hecho, por encima de las dem\u00e1s consideraciones especulativas.<\/p>\n<p>    La fiesta religiosa de la C\u00e1tedra de san Pedro en Roma se celebra en Occidente el 22 de Febrero; y el recuerdo de la muerte de San Pedro y San Pablo el 29 de Junio se halla   revestido tambi\u00e9n de notable antig\u00fcedad.<br \/>\n  5. Catequesis de S. Pedro<br \/>\n    El modelo de S. Pedro es significativo en la tarea catequ\u00ed\u00adstica, sobre todo teniendo en cuenta su origen, sus caracter\u00ed\u00adsticas y su desarrollo. Es tal vez mejor hablar de estilo y de talante, m\u00e1s que de modelo.<\/p>\n<p>    5.1. Rasgos petrinos<br \/>\n    El talante se expresa en los rasgos siguientes que brillan en la actuaci\u00f3n de este \u00abPr\u00ed\u00adncipe de los Ap\u00f3stoles\u00bb:<br \/>\n  *  El amor sincero y ardiente que siempre profes\u00f3 a Jes\u00fas. (Mt.16. 22). Impulsivo y audaz siempre se hall\u00f3 cerca de Jes\u00fas, hasta la \u00faltima confesi\u00f3n de su amor y arrepentimiento desp\u00faes de la Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. (Jn. 21. 15-20)<br \/>\n  *  La fe profunda que manifest\u00f3 en toda ocasi\u00f3n, con la nobleza de sus palabras y con su total adhesi\u00f3n a Jes\u00fas (Mt. 16. 13-20; Lc 9. 18-21)<br \/>\n  *  El sentido de autoridad que Pedro represent\u00f3, que \u00e9l entendi\u00f3 recibida de Jes\u00fas y que ejerci\u00f3 con valor y como servicio en los primeros d\u00ed\u00adas de la Iglesia. (Mt. 16. 18;  Jn. 1. 42;  Mc. 9. 2;  Hech. 7. 17-22; Hech. 11. 1-18)<br \/>\n  *  La humildad admirable para reconocer la cobard\u00ed\u00ada de negar a Cristo y el perd\u00f3n que recibi\u00f3 del maestro despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n. (Mt. 26. 31-35; Mt. 27. 69-74; Mc. 14. 66-72; Lc. 22. 31-34; Jn. 18. 15-27)<br \/>\n  *  El sentido de liderazgo y valent\u00ed\u00ada que Pedro manifest\u00f3 al servicio de Jes\u00fas y de sus seguidores, latente en todas las narraciones evang\u00e9licas. (Jn. 7. 68-71; Jn. 13. 6-10)<br \/>\n  *  El celo ardiente para anunciar la palabra del Se\u00f1or y la valent\u00ed\u00ada para poner su vida al servicio de la empresa. (Mc. 3. 13-19;  Lc. 5. 38-44;  Hech. 2. 14-40;  Hech 11. 1-48)<\/p>\n<p>    Si son todos estos rasgos o no los m\u00e1s significativos de la acci\u00f3n del Ap\u00f3stol, habr\u00e1 de decirlo el coraz\u00f3n de quien ama a la Iglesia m\u00e1s que la raz\u00f3n teol\u00f3gica, que se presta a \u00f3pticas diferentes.<\/p>\n<p>    5.2. Sentido mod\u00e9lico.<\/p>\n<p>    La figura de Pedro no es la de uno m\u00e1s de los Ap\u00f3stoles, sino la del elegido del Se\u00f1or. Los catequistas deben verle como fuente de inspiraci\u00f3n, incluso como el primer catequista de la Iglesia. La catequesis que representa Pedro es, en consecuencia, singular y cautivadora para los que aman a Jes\u00fas:<\/p>\n<p>   &#8211; es apost\u00f3lica, como enviado y elegido especial del Se\u00f1or;<\/p>\n<p>   &#8211; es eclesial, entendida como de cabeza de la Iglesia querida por Jes\u00fas;<\/p>\n<p>   &#8211; es testimonial, presentada por el primer testigo en los hechos y dichos de Jes\u00fas;<\/p>\n<p>   &#8211; es ministerial, en cuanto se presenta en el texto sagrado como servicio;<\/p>\n<p>   &#8211; y es misional, pues es la respuesta al mandato de Jes\u00fas de llevar su mensaje a todo el universo.<\/p>\n<p>    (Ver Pedro. Ep\u00ed\u00adstolas de S.)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[916] La figura de S. 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