{"id":12699,"date":"2016-02-05T08:37:12","date_gmt":"2016-02-05T13:37:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pertenencia-eclesial\/"},"modified":"2016-02-05T08:37:12","modified_gmt":"2016-02-05T13:37:12","slug":"pertenencia-eclesial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pertenencia-eclesial\/","title":{"rendered":"PERTENENCIA ECLESIAL"},"content":{"rendered":"<p>[262]<\/p>\n<p>     La voluntad de Jes\u00fas fue que todos los hombres llegaran a la salvaci\u00f3n por la pertenencia a su Iglesia. Esto se puede entender en sentido estricto: pertenencia bautismal; y en sentido amplio, aceptaci\u00f3n del mensaje revelado que El trajo a la tierra.<\/p>\n<p>     En tiempos pasados los te\u00f3logos dec\u00ed\u00adan: \u00abFuera de la Iglesia no hay salvaci\u00f3n\u00bb. El movimiento ecum\u00e9nico y la tolerancia de los tiempos actuales han hecho comprender a los cristianos que hay muchos hombres de buena fe que no han tenido la oportunidad de conocer la verdad de Jes\u00fas, pero act\u00faan en conformidad con los sentimientos buenos de su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>    Ellos tienen salvaci\u00f3n, precisamente por que Dios quiere que todos los hombres se salven.<\/p>\n<p>    Por eso se relega a los de mala voluntad, a los que conociendo la verdad no quieren aceptarla, el rechazo divino. Queda en el terreno del misterio qui\u00e9nes son y quienes no son lo que traspasan esa l\u00ed\u00adnea fronteriza entre la verdad rechazada y la ignorancia perjudicial.<\/p>\n<p> 1. Voluntad de Jes\u00fas<br \/>\n    Jes\u00fas pod\u00ed\u00ada habernos entregado un mensaje de salvaci\u00f3n de manera individual. Pod\u00ed\u00ada habernos salvado uno a uno. Pod\u00ed\u00ada haberse relacionado con nosotros de otra manera a como lo hizo.<\/p>\n<p>    Sin embargo quiso tratarnos como miembros de una misma familia y, en cuanto tales, nos hizo llegar la gracia de la redenci\u00f3n. Nos ofreci\u00f3 palabras de libertad compartida. Nos construy\u00f3 como Comunidad, como hogar, como grupo solidario. En cuanto somos miembros de una familia, nos brind\u00f3 libertad, redenci\u00f3n, acogida, perd\u00f3n, salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    As\u00ed\u00ad aparece la Iglesia que quiso dejar a su partida y en la cual El se har\u00ed\u00ada de estar presente hasta el final de los tiempos. Quiso que el gozo de la libertad no fuera un regalo individual, encerrado en cada coraz\u00f3n, sino que se abriera a la solidaridad y a la participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    En el d\u00ed\u00ada del juicio dir\u00e1 a los buenos: \u00abVenid benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer&#8230;\u00bb Y dir\u00e1 a los malos: \u00abId malditos al fuego eterno creado para Satan\u00e1s y sus \u00e1ngeles, porque tuve hambre y no de disteis de comer.\u00bb Ambos le dir\u00e1n: \u00bfCuando Se\u00f1or? Y \u00e9l responder\u00e1: \u00abCada vez que lo hicisteis o no lo hicisteis con uno de \u00e9stos que creen m\u00ed\u00ad.\u00bb<\/p>\n<p>     Nunca entenderemos del todo el misterio y el mensaje de Jes\u00fas, fuera de la realidad eclesial. Por eso, estudiar a Jes\u00fas, sin una visi\u00f3n paralela de la Iglesia, nos llevar\u00ed\u00ada a valorar su dimensi\u00f3n hist\u00f3rica y su doctrina, pero no es suficiente para entender su Persona.<\/p>\n<p>     Jes\u00fas no es, como Buda, Mahoma, Confucio, el fundador de una excelente religi\u00f3n, la cual  puede descubrir, aceptar y practicar un creyente. El mensaje de Jes\u00fas es El mismo, pues es el Hijo de Dios. Ni tampoco es, como Abraham, Mois\u00e9s o El\u00ed\u00adas, una figura magn\u00ed\u00adfica en el contexto de un pueblo elegido. Resulta que Jes\u00fas es mucho m\u00e1s. Es el hombre que sigue viviendo en sus seguidores. Su misteriosa presencia ilumina la intimidad de sus creyentes.<\/p>\n<p>    Entre Jes\u00fas y la Comunidad de Jes\u00fas existe la intimidad de una realidad \u00fanica, no la dualidad de un fundador y de su obra humana. Jes\u00fas est\u00e1 en su Iglesia. En cierto sentido, es la Iglesia.<\/p>\n<p>    2. Pertenencia diversa.<\/p>\n<p>     Todos los hombres pueden pertenecer a la Iglesia en diversa forma, siempre que tengan voluntad de hacer el bien y no act\u00faen maliciosamente contra la dignidad y la vida de los dem\u00e1s y de s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>     2.1. Pertenencia bautismal<\/p>\n<p>     El Concilio IV de Letr\u00e1n, en 1215, declar\u00f3: \u00abUna sola es la Iglesia universal de los fieles, fuera de la cual nadie se salva\u00bb (Denz. 430). El Concilio de Florencia repiti\u00f3 la sentencia y diversos Papas continuaron manteniendo esta ense\u00f1anza. Por eso el Bautismo fue mirado siempre entre los cristianos como la llave de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>      P\u00ed\u00ado IX declar\u00f3 contra el modernismo: \u00abPor motivo de religi\u00f3n, hay que afirmar que fuera de la Iglesia apost\u00f3lica romana nadie puede alcanzar la salvaci\u00f3n. Esta Iglesia es la \u00fanica Arca de salvaci\u00f3n.  Quien no entre en ella perecer\u00e1 por el diluvio. Pero, no obstante, hay que admitir tambi\u00e9n como cierto que aquellos que ignoran la verdadera religi\u00f3n, en caso de que esta ignorancia sea invencible, no aparecen por ello cargados con culpa ante los ojos del Se\u00f1or y merecer\u00e1n misericordia.\u00bb (Denz. 1647)<\/p>\n<p>     En estas declaraciones existe la idea clara de la necesidad de pertenencia bautismal a la Iglesia, es decir de haber sido injertados en la comunidad creyente por el Sacramento del Bautismo, de hecho o en deseo, que perdona los pecados y da la gracia.<\/p>\n<p>     Con todo, los escritores cristianos vieron desde el primer tiempo que hab\u00ed\u00ada v\u00ed\u00adnculos con la Iglesia salvadora, incluso fuera de la gracia bautismal, como en el caso de los Inocentes asesinados por Herodes en Bel\u00e9n (Mt. 2. 16) y de tantos m\u00e1rtires que murieron catec\u00famenos.<\/p>\n<p>     Ese \u00abbautismo de sangre\u00bb vino a completar el \u00abbautismo de agua\u00bb y el \u00abbautismo de deseo\u00bb, que se consider\u00f3 siempre la condici\u00f3n de salvaci\u00f3n. San Ambrosio y S. Agust\u00ed\u00adn afirmaron con decisi\u00f3n que esos catec\u00famenos que mor\u00ed\u00adan antes del Bautismo consegu\u00ed\u00adan \u00abla salvaci\u00f3n por el deseo de su alma y la penitencia de su coraz\u00f3n.\u00bb (San Ambrosio, De obitu Val. 51 y S. Agust\u00ed\u00adn, De bapt. IV 22. 29)<\/p>\n<p>     Y esa ense\u00f1anza expl\u00ed\u00adcita y contundente de los primeros Padres de que fuera de la Iglesia no es posible la salvaci\u00f3n, no se aplicaba s\u00f3lo a los no bautizados, sino a los herejes y cism\u00e1ticos.<\/p>\n<p>     San Ireneo ense\u00f1aba: \u00abEn la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu no tienen participaci\u00f3n los que no entran en la Iglesia, sino que se defraudan a s\u00ed\u00ad mismos priv\u00e1ndose de la vida por su mala doctrina y su p\u00e9sima conducta. Porque donde est\u00e1 la Iglesia, all\u00ed\u00ad est\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu de Dios; y donde est\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, all\u00ed\u00ad est\u00e1n la Iglesia y todas las gracias\u00bb (Adv. haer. III 24, I).<\/p>\n<p>    2.2. Pertenencia espiritual o moral<br \/>\n    De esta manera pueden asimismo alcanzar la salvaci\u00f3n los que se hallan de hecho fuera de la Iglesia cat\u00f3lica. Cristo dese\u00f3 que todos los hombres pertenecieran a la Iglesia, que hubiera  \u00abUn s\u00f3lo Bautismo y un s\u00f3lo Pastor\u00bb. (Jn. 10.16)\u00bb, Fund\u00f3 la Iglesia para llevar el mensaje y la salvaci\u00f3n a todos los hombres. Revisti\u00f3 a los Ap\u00f3stoles de su autoridad, les dio el encargo de ense\u00f1ar y bautizar a todas las gentes, haciendo depender la salvaci\u00f3n eterna de que quisieran recibir su doctrina y ser bautizadas. (Lc. 10. 16; Mt. 10. 40; 18, 17; Mc. 16, 15 s). Dej\u00f3 bien claro: \u00abLos que crean y se bauticen, se salvar\u00e1n. Los que no crean se condenar\u00e1n.\u00bb (Mc. 16.16)<\/p>\n<p>    Todos aquellos que, con ignorancia inculpable, desconocen la Iglesia de Cristo, pero est\u00e1n prontos para obedecer en todo a los mandatos de la voluntad divina, no pueden ser rechazados, como se puede deducir de lo que es y hace la justicia divina y de la universalidad de la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios, de la cual existen claros testimonios en la Escritura: \u00abDios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.\u00bb (1. Tim. 2.5;   1 Tim. 3.15; Hech. 4. 12; Gal. 1. 8; Tit. 3.10; 2 Jn. 10.) Para ello ha enviado a su Hijo unig\u00e9nito al mundo.<\/p>\n<p>     La consecuencia de esta conciencia y doctrina eran clara. Hab\u00ed\u00ada que hacer lo posible y con urgencia para que los hombres conocieran y se unieran a Jes\u00fas, por medio de su Iglesia.<\/p>\n<p>    El celo misional que despleg\u00f3 siempre la Iglesia tiene esta fundamentaci\u00f3n, no s\u00f3lo en convertir a los paganos, sino tambi\u00e9n en atraer de nuevo a los pecadores, a los herejes y a los cism\u00e1ticos.  Sto. Tom\u00e1s, incluso admitiendo como normalidad la pertenencia a la Iglesia (Expos. symb. a. 9), habl\u00f3 de la posibilidad de justificarse extrasacramentalmente y con una pertenencia virtual o espiritual. (Summa Th. II 68. 2).<\/p>\n<p>     3. Pertenencia de los pecadores<br \/>\n    A la Iglesia no pertenecen tan s\u00f3lo miembros santos, sino tambi\u00e9n pecadores. Es interesante reflexionar sobre esas personas que por debilidad, por ignorancia o por malicia viven al margen del mensaje de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    3.1. Los pecadores<\/p>\n<p>     La Iglesia siempre ha sostenido que los que pecan mortalmente siguen siendo miembros de ella. Negaban esta pertenencia los herejes antiguos m\u00e1s puritanos: los novacianos y donatistas. Renov\u00f3 esa actitud Lutero y la reforma, aunque forma matizada, y se acerc\u00f3 a ella el rigorismo del siglo XVII, con el P. Quesnel entre otros.<\/p>\n<p>     La condena de diversos Concilios y Papas fue contundente, pues no pod\u00ed\u00ada ser de otra manera a la luz de los textos evang\u00e9licos. P\u00ed\u00ado XII dec\u00ed\u00ada en la Mystici Corporis: \u00abNo cualquier pecado, aunque sea una trasgresi\u00f3n grave, aleja por su misma naturaleza al hombre del cuerpo de la Iglesia, como lo hacen el cisma, la herej\u00ed\u00ada o la apostas\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>     Jes\u00fas, con sus par\u00e1bolas de la ciza\u00f1a y del trigo (Mt. 13, 24-30), de la red barredera que recoge peces buenos y malos (Mt. 13. 47-50) y de las v\u00ed\u00adrgenes prudentes y necias (Mt. 25, 1-13), con la par\u00e1bola del Hijo Pr\u00f3digo (Lc. 15. 11-32) o con el perd\u00f3n a la mujer ad\u00faltera (Jn. 8. 1-9) deja muy clara su postura.<\/p>\n<p>     Incluso recalc\u00f3 el deber de ayudar a los pecadores; y, s\u00f3lo cuando fuera necesario, dijo que se les excluyera de la Iglesia. \u00abSi tampoco escucha a la Iglesia, consid\u00e9ralo como un pagano o publicano.\u00bb (Mt. 18, 15-17)<\/p>\n<p>    Los cristianos aprendieron esa ense\u00f1anza de Jes\u00fas, aunque en los primeros tiempos ya hubo discrepancias entre los m\u00e1s exigentes y los m\u00e1s misericordiosos. (1 Cor. 1. 1 y 8; 2 Cor 1 2 y 20)<\/p>\n<p>     3.2. Cism\u00e1ticos y herejes<\/p>\n<p>     La historia de la Iglesia est\u00e1 llena de tensiones, de grupos disidentes, de herejes y rebeldes que se apartaron de la autoridad y de la comunidad. En todos los lugares del mundo y en todas las \u00e9poca acontenci\u00f3 alguna divisi\u00f3n o separaci\u00f3n.<\/p>\n<p>     Ciertamente los que se han apartado de la doctrina o de la obediencia a la autoridad, si no se han retractado en sus actitudes despu\u00e9s de los oportunos avisos o recomendaciones, dejan de ser de la Iglesia en cierto sentido.<\/p>\n<p>     Se les llama herejes si niegan alguna doctrina considerada y definida como dogma por la Iglesia. Se les llama cism\u00e1ticos si, aun manteniendo la integridad de la fe, se apartan de la autoridad. De cuando en cuando, la autoridad de la Iglesia declara p\u00fablicamente esa separaci\u00f3n y se les llama entonces excomulgados, no unidos ya a la Iglesia.<\/p>\n<p>     Aunque todos ellos queden fuera de la Iglesia, su situaci\u00f3n de bautizados les hace de alguna forma \u00abhermanos separados\u00bb, sobre todo cuando su distanciamiento es fruto del paso de los siglos y apenas si tienen otro conocimiento de los hechos que el heredado de la educaci\u00f3n, de la comunidad o de la cultura.<\/p>\n<p>     Por eso la Iglesia, a los herejes o cism\u00e1ticos, si no han alterado la naturaleza de los sacramentos de la vida, el bautismo, la eucarist\u00ed\u00ada, el sacerdocio en cuanto ordenaci\u00f3n, le considera en ciertamente unidos a ella y hace lo posible para que se recupere la unida y la total comuni\u00f3n. Su Bautismo es aut\u00e9ntico, su Eucarist\u00ed\u00ada es v\u00e1lida, su sacerdocio es plenamente respetable. Si han alterado elementos esenciales en la administraci\u00f3n sacramental, su alejamiento doctrinal o sacramental es m\u00e1s radical y ser\u00ed\u00ada preciso, de regresar a la Comunidad de Jes\u00fas, el recibir lo que en verdad no recibieron.<\/p>\n<p>     3.3. Llamados a ingresar<br \/>\n    Todos se deben considerar llamados a entrar en la Iglesia y vivir conforme a los reclamos del Evangelio<\/p>\n<p>   &#8211; Los que no han recibido el Bautismo (1 Cor. 5. 12) est\u00e1n invitados a conocer a Jes\u00fas cada vez m\u00e1s y a recibir su gracia por las aguas regeneradoras.<\/p>\n<p>   &#8211; Entre ellos, los m\u00e1s comprometidos son los catec\u00famenos, que han descubierto a Jes\u00fas y se hallan en proceso ya de integraci\u00f3n. Algunos te\u00f3logos de tiempos antiguos, como en el caso de Francisco Su\u00e1rez, ya les consideraban miembros de la comunidad eclesial en virtud de su deseo de pertenencia y conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Los mismos herejes o cism\u00e1ticos, que han recibido la sensaci\u00f3n eclesial de la separaci\u00f3n, siguen de alguna manera, como pecadores, invitados al regreso a la casa del Padre que desea acogerlos y \u00ables espera\u00bb. No son \u00abdel todo\u00bb miembros de la Iglesia a la que no se someten; pero, como \u00abbautizados aunque sancionados\u00bb s\u00ed\u00ad se hallan vinculados a ella. La conversi\u00f3n les reclama no como extra\u00f1os, sino como hijos pr\u00f3digos.<\/p>\n<p>   &#8211; Los pecadores p\u00fablicos, de modo especial los ap\u00f3statas que se marcharon de la fe por temor o debilidad, est\u00e1n llamados a la rectificaci\u00f3n de sus conductas y pensamientos, para regresar a la uni\u00f3n estable con la Comunidad.<\/p>\n<p>   &#8211; Incluso los \u00abexcomulgados\u00bb por determinadas acciones escandalosas, dejan de ser de hecho de la Iglesia, pero conllevan en s\u00ed\u00ad mismos, por malvados que sean, g\u00e9rmenes de recuperaci\u00f3n por ser bautizados descarriados. (C\u00f3digo D. Can. 2258 o 2266) Por ellos oran los dem\u00e1s cristianos, pidiendo a Dios su conversi\u00f3n y la vuelta a la casa del Padre.<\/p>\n<p>     4. Esc\u00e1ndalo de la divisi\u00f3n<\/p>\n<p>     Es cuesti\u00f3n que produce desconcierto, dolor y perplejidad el hecho de que los cristianos hayan tenido tantas disensiones en la historia y hoy aparezcan sumamente divididos y fragmentados en grupos no siempre bien avenidos y respetuosos entre s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>      El Concilio Vaticano II declara: \u00abUna sola es la Iglesia fundada por Cristo Se\u00f1or. Sin embargo son muchas las comuniones cristianas que se presentan ante los hombres como la verdadera Iglesia de Jes\u00fas. Todos se confiesan disc\u00ed\u00adpulos del Se\u00f1or, pero sienten de modo distinto y siguen caminos diferentes, como si el mismo Cristo estuviera dividido. Esta divisi\u00f3n contradice la voluntad de Cristo y es esc\u00e1ndalo para el mundo e incluso da\u00f1a la predicaci\u00f3n sant\u00ed\u00adsima del Evangelio a todos los hombres.\u00bb<br \/>\n    (Sobre la Unidad. N.1)<\/p>\n<p>    4.1. Causas humanas<br \/>\n    Con todo es conveniente no \u00abescandalizarse\u00bb por este hecho humano y orar para que Dios conceda a su Iglesia el regreso a la unidad en la medida de lo posible. Heredera de una historia dos veces milenaria y encarnados los cristianos en multitud de razas, de lenguas y de culturas, tienen que ser comprensivos con los hechos hist\u00f3ricos que engendraron la separaci\u00f3n: ambiciones pol\u00ed\u00adticas, disensiones ideol\u00f3gicas, influencias nefastas de los poderes terrenos, etc.<\/p>\n<p>    El llamado Movimiento Ecum\u00e9nico se da en los tiempos actuales para que todos nos vinculemos con caridad y fidelidad a la voluntad y al mensaje verdadero de Jes\u00fas y hagamos lo posible por regresar a la unidad que Cristo pidi\u00f3 al Padre para sus seguidores en el momento de su despedida de la tierra. (Jn 17. 1-17).<\/p>\n<p>    La intenci\u00f3n de Jes\u00fas de formar una sola Iglesia o comunidad permanente con sus seguidores fue clara. La manifest\u00f3 con sus palabras, con sus gestos y con sus hechos. Esa comunidad tendr\u00ed\u00ada que continuar su labor salvadora por el mundo a trav\u00e9s de todos los tiempos desde la humildad y desde la unidad.<\/p>\n<p>    Asegur\u00f3 la vida de esa Iglesia con la promesa del Esp\u00ed\u00adritu Santo, el cual siempre fue mirado por los seguidores de Jes\u00fas como su vida y su fuerza. La Iglesia fue desde el principio el Nuevo Pueblo de Dios, heredero del Pueblo de Israel y diferente de la sinagoga jud\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    Multitud de met\u00e1foras (campo, edificio, reba\u00f1o, red, barca, familia, templo) fueron se\u00f1alando la naturaleza de la Iglesia como unidad. Las met\u00e1foras m\u00e1s significativas fueron, y siguen siendo, las de Pueblo de Dios y las de Cuerpo M\u00ed\u00adstico, al igual que la de la Vid a la cual se hallan unidos los sarmientos.<\/p>\n<p>    La Iglesia se ha mantenido en el mundo formando una sociedad, como las otras grandes religiones humanas, pero con rasgos de misteriosa originalidad. Si hoy se presenta dividida en variadas confesiones y grupos que rivalizan por el nombre de cristianos (cat\u00f3licos, ortodoxos, evang\u00e9licos&#8230;), la voluntad de Jes\u00fas sobre la unidad fue clara y definitiva y no se cumple el deseo de su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>     Pero como la Iglesia se halla por encima de los tiempos y de los lugares, el cristiano tiene que vivir de la esperanza y tener la certeza en la reuni\u00f3n que un d\u00ed\u00ada llegar\u00e1.<\/p>\n<p>     4.2. Cultivar la conversi\u00f3n<br \/>\n    Mientras tanto la Iglesia, y cuantos se sienten sus miembros, deben hacer lo posible para cumplir con la misi\u00f3n de Cristo en cada lugar y en cada momento. El llevar a los hombres un mensaje de salvaci\u00f3n es su gran tarea. No les basta participar pasivamente en tradiciones y en vocabularios cristianos m\u00e1s sociol\u00f3gicos que evang\u00e9licos.<\/p>\n<p>     El mensaje de Jes\u00fas aceptado es el que asegura la pertenencia a la Iglesia de forma efectiva. El da vida a la Iglesia porque da vida a los hombres. La Iglesia siente que su vida aumenta y se fortalece por la gracia de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>     Los miembros vivos de la Iglesia tenemos el deber de valorar la pertenencia a la sagrada familia y de hacer lo posible para que otros muchos tengan esa \u00abpertenencia\u00bb, no de forma amorfa y desinteresada, sino con la ilusi\u00f3n de que Dios est\u00e1 con nosotros.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[262] La voluntad de Jes\u00fas fue que todos los hombres llegaran a la salvaci\u00f3n por la pertenencia a su Iglesia. Esto se puede entender en sentido estricto: pertenencia bautismal; y en sentido amplio, aceptaci\u00f3n del mensaje revelado que El trajo a la tierra. 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