{"id":12767,"date":"2016-02-05T08:39:17","date_gmt":"2016-02-05T13:39:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/paraiso-terrenal\/"},"modified":"2016-02-05T08:39:17","modified_gmt":"2016-02-05T13:39:17","slug":"paraiso-terrenal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/paraiso-terrenal\/","title":{"rendered":"PARAISO TERRENAL"},"content":{"rendered":"<p>[011]<\/p>\n<p>     T\u00e9rmino griego (para-diseos) que proviene de una ra\u00ed\u00adz persa, \u00abparadaysa\u00bb, que significa huerto, jard\u00ed\u00adn, vergel.<\/p>\n<p>    La existencia de un para\u00ed\u00adso inicial en el mundo y el destino \u00abparadis\u00ed\u00adaco\u00bb del hombre es idea que subyace en muchas relgiones de ascendencia oriental (juda\u00ed\u00adsmo, mahometismo, cristianismo). Se sospecha que fue puesto el hombre en jard\u00ed\u00adn al ser creado y que ser\u00e1 llevado de nuevo a ese lugar si adquiere m\u00e9ritos de bien obrar en esta vida.<\/p>\n<p>    En la Escritura aparece no s\u00f3lo para definir el lugar de delicias donde fue situado el primer hombre (Gen. 3.10 y 3.25), sino indicar la relaci\u00f3n personal del Creador con la criatura humana. Se alude a \u00e9l con satisfacci\u00f3n (Cant. 4. 13; Ecle. 2. 5; Neh. 2. 8;  Ez. 28. 13).<\/p>\n<p>     La primera idea del G\u00e9nesis se identifica con un regalo, al estilo de los jardines de los reyes persas en los entornos de sus palacios: Joel 2.3; Ez. 31.9; Is. 51.3; Eclo. 48.27. Yaweh bajaba a pasear en el \u00abpara\u00ed\u00adso terrenal\u00bb; y en \u00e9l nada faltaba para la felicidad de Ad\u00e1n y Eva. La idea se contin\u00faa en el Nuevo Testamento, en las tres veces en que se emplea el t\u00e9rmino \u00abparadeseos\u00bb (Lc. 23. 43; 2 Cor. 12. 4; Apoc. 2. 7). Pero estas tres referencias aluden no a un jard\u00ed\u00adn, ni al cielo (uranos), sino al m\u00e1s all\u00e1, a un para\u00ed\u00adso misterioso y escatol\u00f3gico. Fue el que prometi\u00f3 Jes\u00fas al buen ladr\u00f3n, el que S. Pablo crey\u00f3 haber visitado cuando fue arrebatado, el que guarda el nuevo \u00e1rbol de la vida que Juan promete a los seguidores del Cordero. Esos tres textos reflejan el verdadero signo misterioso del para\u00ed\u00adso cristiano, del cual el terrenal y todos los dem\u00e1s jardines de la tierra s\u00f3lo son figuras y est\u00ed\u00admulos \u00e9ticos y m\u00ed\u00adsticos.<\/p>\n<p>     En la educaci\u00f3n cristiana del creyente, es conveniente hablar del para\u00ed\u00adso metaf\u00f3rico para llegar al escatol\u00f3gico. Y, en la medida de las capacidades de abstracci\u00f3n del catequizando, hay que orientar su reflexi\u00f3n hacia el para\u00ed\u00adso trascendente, el de la cercan\u00ed\u00ada con Dios. Se debe superar el antropomorfismo y suscitar la dimensi\u00f3n mesi\u00e1nica de la salvaci\u00f3n. El para\u00ed\u00adso es la \u00abvida eterna\u00bb y ella consiste en conocer y amar a Dios y a su Cristo (Jn 17,3). Se nos dio a los hombres, lo destruy\u00f3 el pecado, le restaur\u00f3 Cristo, los esperamos los caminantes de la vida. No est\u00e1 re\u00f1ido ese para\u00ed\u00adso con la idea de placer, pero no se reduce al gozo sensorial; entonces no habr\u00e1 sentidos.<\/p>\n<p>     Con todo, no hay que exagerar la presentaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica, teol\u00f3gica, escatol\u00f3gica y abstractiva. Es bueno alabar las figuras: las del jard\u00ed\u00adn de delicias, las del cielo lleno de maravillas, la del hogar acogedor y eterno. Pero conviene disponer el esp\u00ed\u00adritu para seguir caminando hacia ese para\u00ed\u00adso eterno y grandioso en el cual todos los hijos de Dios esperan llegar.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>Para\u00edso Terrenal<\/b> ( hebreo: PRDM,  griego: paradeisos, Paradi sus ) es el nombre dado popularmente en la  tradici\u00f3n cristiana al Jard\u00edn del Ed\u00e9n  b\u00edblico, la casa de nuestros  primeros padres (G\u00e9nesis 2).    La palabra para\u00edso es probablemente de origen persa y significaba originalmente un parque real o suelo de placer.  El t\u00e9rmino no aparece en el lat\u00edn de la \u00e9poca cl\u00e1sica, ni en los escritores griegos anteriores a la \u00e9poca de Jenofonte.  En el Antiguo Testamento se encuentra solamente en los escritos hebreos tard\u00edos en la forma (Pard\u00eas) tras haber sido tomado, sin duda, del persa.  Un ejemplo ilustrativo del origen y significado primario del t\u00e9rmino aparece en Nehem\u00edas (2,8), donde \u00abAsaf, guarda del bosque del rey\u00bb (HPRDM, happerd\u00eas) es el custodio del parque real del gobernante persa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La asociaci\u00f3n del t\u00e9rmino con la morada de nuestros primeros padres no aparece en el Antiguo Testamento hebreo; se origin\u00f3 en el hecho de que la palabra paradeisos fue adoptada, aunque no exclusivamente, por los traductores de  los Setenta para traducir el  hebreo para el Jard\u00edn del Ed\u00e9n que se describe en el cap\u00edtulo 2 del G\u00e9nesis.   Se utiliza asimismo en diversos pasajes de los Setenta donde el hebreo tiene generalmente \u00abjard\u00edn\u00bb, sobre todo si se desea trasmitir la idea de una portentosa belleza.  As\u00ed, en G\u00e9nesis 13,10 se describe la \u201cvega del  Jord\u00e1n\u00bb como un \u00abpara\u00edso del  Se\u00f1or\u00bb (traducido seguido por la  Vulgata). Cf.  N\u00fam. 24,6 (griego) donde se hace referencia a la hermosa formaci\u00f3n de las tiendas de Israel, tambi\u00e9n Isa\u00edas 1,30; Eze. 31,8-9, etc.   Los interesados en la especulaci\u00f3n en cuanto a la probable ubicaci\u00f3n del Jard\u00edn del Ed\u00e9n b\u00edblico, el hogar primigenio de la humanidad, deben referirse a la obra erudita de Friedrich Delitsch, \u00abWo lag das Paradies? (Berl\u00edn, 1881).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el per\u00edodo del Nuevo Testamento la palabra para\u00edso aparece con un nuevo y m\u00e1s elevado significado.  En el desarrollo de la escatolog\u00eda jud\u00eda que marca la \u00e9poca posterior al Exilio la palabra para\u00edso o \u00abJard\u00edn de Dios\u00bb, hasta ahora principalmente asociada con la morada original de nuestros  primeros padres, comenz\u00f3 a denotar la futura residencia de descanso y disfrute que ser\u00eda la recompensa de los justos despu\u00e9s de la muerte.  El t\u00e9rmino aparece s\u00f3lo tres veces en el Nuevo Testamento, aunque la idea que representa se expresa a menudo en otros t\u00e9rminos, por ejemplo,  el \u00bb seno de Abraham\u00bb (Lucas 16,22). El significado de la palabra en estos pocos y notables pasajes se puede determinar s\u00f3lo por el contexto y por referencia a las nociones escatol\u00f3gicas en boga entre los jud\u00edos de ese per\u00edodo.     Estas opiniones se recogen principalmente de la literatura  rab\u00ednica, de las obras de  Josefo y de los escritos ap\u00f3crifos, especialmente el Libro de Henoc, el Libro de los Jubileos, el Apocalipsis de Baruc, etc. Una inspecci\u00f3n de estas fuentes revela una gran confusi\u00f3n de ideas y muchas contradicciones respecto al futuro para\u00edso, como tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con el Jard\u00edn del Ed\u00e9n original y la condici\u00f3n de nuestros primeros padres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las referencias dispersas al Seol que encarnan las vagas creencias escatol\u00f3gicas de los hebreos, tal como se expresan en los primeros escritos del Nuevo Testamento dan lugar en estos tratados posteriores a la elaboraci\u00f3n de teor\u00edas elaboradas con descripciones detalladas y especulaciones a menudo del car\u00e1cter m\u00e1s fantasioso.   Como muestra de estos se puede se\u00f1alar la que se encuentra en el tracto del  talm\u00fadico \u00abJalkut Schim., Bereschith, 20\u00bb.  Seg\u00fan esta descripci\u00f3n la entrada al para\u00edso se hace a trav\u00e9s de dos puertas de rub\u00edes al lado de las cuales se destacan sesenta mir\u00edadas de santos \u00e1ngeles con rostros radiantes de esplendor celestial.  Cuando un hombre  justo entra, se le quitan las vestiduras de la muerte; es vestido con ocho t\u00fanicas de las nubes de gloria; se le colocan dos coronas sobre su cabeza, una de perlas y  piedras preciosas y la otra de oro; se colocan en sus manos ocho mirtos y se le da la bienvenida con un gran aplauso, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece que algunas autoridades rab\u00ednicas identifican el para\u00edso del futuro con el Jard\u00edn del Ed\u00e9n primitivo que se supone existe todav\u00eda y que est\u00e1 situado en alg\u00fan lugar del Oriente lejano.   Seg\u00fan algunos era una morada terrenal, del que a veces se dice que fue creado antes que el resto del mundo (4 Esdras 3,7, cf. 8,52); otros lo convierten en un complemento del Seol subterr\u00e1neo, mientras que otros lo colocan en o cerca del cielo.   Se cre\u00eda que en el para\u00edso existen diferentes grados de beatitud.    Se dec\u00eda que dentro de \u00e9l existen siete rangos u \u00f3rdenes, y se daban definiciones tanto para los due\u00f1os de tales posiciones como para las glorias que pertenecen a cada uno (\u00abBaba bathra\u00bb, 75 a, citado por Salmond, Hastings, \u00abDicc. de la Biblia\u00bb, s.v. \u00abParadise \u00ab).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La incertidumbre y confusi\u00f3n de las ideas  jud\u00edas actuales sobre el para\u00edso pueden explicar la falta de referencia a \u00e9l en el Nuevo Testamento. La primera menci\u00f3n de la palabra aparece en Lucas 23,43, donde Jes\u00fas en  la cruz le dice al ladr\u00f3n penitente: \u00abEn verdad te digo, hoy estar\u00e1s conmigo en el Para\u00edso\u00bb.   De acuerdo con la interpretaci\u00f3n predominante de los  te\u00f3logos y  comentaristas cat\u00f3licos, el para\u00edso en este caso se utiliza como sin\u00f3nimo de los cielos de los bendecidos al que el ladr\u00f3n hab\u00eda de acompa\u00f1ar al Salvador, junto con las almas de los justos de la antigua ley que esperaban la venida del  Redentor.   En la Segunda Ep\u00edstola a los Corintios (12,4) San Pablo, al describir uno de sus \u00e9xtasis, les dice a sus lectores que fue \u00abarrebatado al para\u00edso\u00bb. Aqu\u00ed el t\u00e9rmino parece indicar claramente el estado celestial o morada de los bienaventurados, que implica posiblemente una ojeada de la  visi\u00f3n beat\u00edfica. La referencia no puede ser de ninguna forma al para\u00edso terrenal, sobre todo si consideramos la expresi\u00f3n paralela en el vers\u00edculo 2, donde, al relatar una experiencia similar, dice que fue \u00abarrebatado hasta el tercer cielo\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tercera y \u00faltima menci\u00f3n del para\u00edso en el Nuevo Testamento ocurre en Apocalipsis (2,7), donde San Juan, al recibir en una  visi\u00f3n un mensaje divino para el \u00bb \u00e1ngel de la iglesia de \u00c9feso\u00bb, oye estas palabras: \u00abAl que venciere, le dar\u00e9 a comer del \u00e1rbol de la vida, que est\u00e1 en el para\u00edso de mi Dios.\u00bb    En este pasaje la palabra se utiliza claramente para designar el  reino celestial, aunque las im\u00e1genes son tomadas de la descripci\u00f3n del Jard\u00edn del Ed\u00e9n primitivo en el Libro del G\u00e9nesis. Seg\u00fan la  teolog\u00eda cat\u00f3lica basada en el relato  b\u00edblico, la condici\u00f3n original de nuestros  primeros padres fue una de perfecta inocencia e integridad.   Por esto \u00faltimo se entiende que estaban dotados de muchas prerrogativas que, aunque pertenecientes al orden natural, no se deb\u00edan a la naturaleza humana como tal &#8212;de ah\u00ed que a veces se les llama preternaturales. Entre las principales estaban un alto grado de conocimiento infuso, la inmortalidad f\u00edsica, la ausencia de dolor y la inmunidad contra los impulsos o inclinaciones malvadas.   En otras palabras, la naturaleza inferior o animal en el hombre estaba sometida perfectamente al control de la raz\u00f3n y la voluntad.   Adem\u00e1s de esto, nuestros primeros padres tambi\u00e9n estaban dotados con la  gracia santificante por la que se elevaban al  orden sobrenatural. Pero todos estos  dones gratuitos se perdieron por la desobediencia de Ad\u00e1n \u00aben quien todos pecaron\u00bb y que era \u00abuna  figura del que hab\u00eda de venir\u00bb ( Rom. 5) a restaurar al hombre ca\u00eddo, no a un para\u00edso terrenal, sino a uno celestial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan  Josefo (Ant. Jud., I, I, 3), el Nilo es uno de los cuatro grandes r\u00edos del para\u00edso (G\u00e9n. 2,10 ss.). Esta opini\u00f3n, que ha sido adoptada por muchos  comentaristas, se basa principalmente en la relaci\u00f3n descrita entre el Guij\u00f3n, uno de los r\u00edos a\u00fan no identificados, y la tierra de  Ku\u0161, que, al menos en los \u00faltimos tiempos, se identific\u00f3 con Etiop\u00eda o Abisinia moderna (cf.  Vulgata,  G\u00e9n. 2,13).  Sin embargo, los eruditos modernos se inclinan a considerar este Kus africano como una simple colonia establecida por tribus que emigran de una provincia de origen  asi\u00e1tico del mismo nombre, la cual F. Delitsch (op. cit., 71) en Babilonia y Hommel (\u00abAntigua Tradici\u00f3n Hebrea\u00bb, 314 ss.) en Arabia Central.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  HURTER, Theologioe Dogmaticoe Compendium, II (Innsbruck, 1893), 264-83; VON HUMMELAUER, Comment. in Genesim (Par\u00eds, 1895): Comment. in Cap. II; VIGOUROUX, Dict. de la Bible, s.v.; GIGOT, Special Introduction to the Study of the Old Testament, Pt. I, 168 ss. (Nueva York, 1901).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Driscoll, James F. \u00abTerrestrial Paradise.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 14. New York: Robert Appleton Company, 1912. 4 Feb. 2013 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/14519a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Giovanni E. Reyes.  lhm\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[011] T\u00e9rmino griego (para-diseos) que proviene de una ra\u00ed\u00adz persa, \u00abparadaysa\u00bb, que significa huerto, jard\u00ed\u00adn, vergel. La existencia de un para\u00ed\u00adso inicial en el mundo y el destino \u00abparadis\u00ed\u00adaco\u00bb del hombre es idea que subyace en muchas relgiones de ascendencia oriental (juda\u00ed\u00adsmo, mahometismo, cristianismo). 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